Asgore tuvo que mantenerse firme mientras hablaba con Toriel sobre la propuesta de una entrevista con Mettaton para calmar los disturbios presentes. Y aunque el gesto de enfado estuviese presente en ella junto con sus brazos cruzados que mostraban cierto recelo hacia él, le escuchó con suma atención y sin interrupción alguna. Cosa que agradecía bastante conforme explicaba la situación y cómo se había presentado la oportunidad que no podía dejarse de lado.
Esa mueca que aparecía una y otra vez en su rostro, era un claro indicio de que le disgustaba el hecho de haber tomado una decisión así sin su presencia en el momento, pero no quería comentarle que la razón por la cual se habían presentado así las cosas había sido para evitar su intervención en cuanto a dejar que su hija fuese quien tomase las decisiones al respecto en primer lugar. Ser un rey era bastante difícil en situaciones así, pero también tenía que ver como padre y no cabía el arrepentimiento en cuanto a dejarles avanzar en un camino que debía construir fuera de lo que había generado él. No tenía experiencia con adolescentes, pero él había sido uno en su momento y recordaba perfectamente lo cuánto había ansiado que le dejaran desenvolverse. Y tenía que serlo aún más sabiendo que había un 2x1 en un solo cuerpo.
-Es… un buen plan en realidad. –Finalmente comentó la reina tras haber terminado su explicación. No obstante, mantuvo sus brazos cruzados sobre la mesa. –Mantenerla a la vista y alejada de todo posible peligro, a su vez del alcance de quienes podemos protegerla.
-Lo sé, por eso fue una oportunidad que no pudo dejarse pasar. –Sonrió Asgore al notar que le parecía bien el asunto.
-Sin embargo veo algo contraproducente en todo esto. Siendo transmitido en vivo, puede haber errores a la vista de todos que no podrán controlarse. –Atajó de inmediato sin darle espacio para relajarse con su aprobación en el proyecto. –Ni siquiera nuestra niña nos comenta cosas sobre ella siendo nosotros sus padres, ¿cómo esperan que responda cosas así hacia todos? ¿Qué no recuerdas cómo se comportó al momento de firmar el acta? Eso mismo generó que incrementaran los disturbios. ¿Por qué no pensaste en eso también?
-Porque Frisk quiso…
-Frisk será la embajadora de los monstruos por imprudencia tuya, pero sigue siendo una joven bastante pequeña. No pueden tomarse decisiones así a la deriva por nomás. –Le reprochó de inmediato, sin dejarle terminar su propia oración que no estaba del todo seguro de si la habría terminado. –Tú como rey debería de comprenderlo en primer lugar.
Asgore se encogió de hombros, como si con ello pudiera encogerse sobre su asiento sintiéndose impotente ante los regaños de su esposa. No obstante, ella terminó suspirando tras apartar su vista sobre él, pareciendo que seguía pensándolo demasiado más allá de sólo disgustarse con la situación. No estaba del todo seguro de si eso era algo positivo o no para el momento.
-En fin… lo hecho, hecho está. No queda nada más que brindar el apoyo necesario para que todo salga la perfección. –La voz de Toriel reflejaba su cansancio tras varias horas en desvelo, pero sin mostrar debilidad alguna fuera de ello. Siempre había sido firme en mostrarse lo más fuerte posible ante todo espectador sobre su persona, incluyendo eso el rey y distanciándolo emocionalmente aún más con eso. –Sólo espero que no se desvele mucho si le están festejando justo ahora.
-Estoy seguro de que ni Alphys ni Undyne permitirán eso. –Sonrió con tal de calmar a la monstruo jefe, cosa que evidentemente no funcionó. –Las dos son muy responsables en cuanto a asuntos que competen al reino. Y esto es algo de gran importancia.
-Alphys aún no explica del todo cómo fue que se dieron las amalgamas. Razón por la cual tenemos encima algunos de estos problemas. –Le recordó con algo de amargura en su voz. En definitiva necesitaba dormir a la brevedad. –Sé que es una buena chica y me agrada, pero si comete errores, debería de reportarlos y no ocultarlos por tanto tiempo. Como científica real debería de saber la importancia de notificar cosas así antes de que se conviertan en problemas mayúsculos. Con el anterior no habíamos tenido esta clase de….
Esperó pacientemente a que terminara su oración, pero tal parecía que algo había atravesado por su mente que le había desviado de su intención en el asunto presente. Asgore no sabía qué hacer realmente al no tener ni idea de a qué se refería.
-… problemas… Creo. ¿Cómo se llamaba?
-No sé a quién te refieras, Toriel. –Contestó algo apenado de no poder ayudarle. –El puesto no existía antes.
-Claro que sí, lo creaste cuando dejó de existir la Orden de la Magia estando encerrados aquí. –La monstruo arqueó la ceja algo extrañada con eso, esperando que no pensara que le estaba tomando el pelo al respecto. –Era un esqueleto ¿no? Un alquimista. Por eso se cambió el puesto a científico.
-Los alquimistas fueron exterminados en la guerra. ¿No lo recuerdas? –Aunque fuese algo doloroso de recordar, a Asgore le preocupaba más lo inusual que fuese la conversación. Toriel había estado presente en todo eso y era algo que difícilmente podía borrarse de la memoria por lo traumático que había sido. Aquella imagen era una de tantas que conservaría a lo largo de su vida como algo que le marcaría de sus tantos fracasos. –Al igual que much…
-Lo sé, lo sé, pero no estoy mintiendo. –Le interrumpió como si fuese algo de vital importancia. –En verdad había alguien trabajando contigo… ¿No es así?
Aunque hubiera cierto reproche en su voz, había terminado preguntando más para sí misma que cualquier cosa. Como si tratara de convencerse a ella realmente en vez de al escucha frente a ella. No tenía ni idea de cómo ayudarle con eso aunque quisiera de todo corazón, pero estaba más que seguro de que no había nadie fuera de Alphys en ese puesto, aun cuando fuese extraño que Toriel tratase de recordar algo que no le había tocado ver tras su separación. ¿Tal vez le había tocado enterarse y estaba confundiendo las cosas? Era algo que no le cuestionaría abiertamente con temor a un nuevo rencor hacia él, pero era cierto su preocupación hacia ella y su intento de recordar algo que no iba al caso a altas horas de la noche.
-Te veo cansada, Toriel. Creo que deberías de descansar ya.
-Si… eso creo. –No sonaba del todo convencida, pero aun así se levantó y acomodó su silla antes de comenzar a retirarse. –Buenas noches, Asgore.
La observó irse lentamente antes de comenzar a levantar las tazas de té que habían estado tomando mientras conversaban sobre el plan de mañana. Estaba preocupado sobre su memoria, aunque no podría culparla del todo. Había dejado de contar cuántos años tenía realmente tras una eternidad en la que estaba condenado. Al igual que ella, estaba atrapado en una edad que no cambiaría, así que no valía la pena saber con exactitud el tiempo que ha estado perteneciendo en la existencia.
Una eternidad que creyó que pasaría en soledad, pero que ahora se le presentaba una oportunidad que no sabía cómo aprovechar realmente, o si debía de dejar que las cosas siguieran a su ritmo sin hacer algo al respecto hasta que el cuento acabase. Estaba siendo un esposo que no era deseado como tal, eso sería una tortura para cualquiera y era lo que menos quería para la mujer que aun amaba. Por lo que lo único que podía hacer con eso, era darle su propio espacio en el castillo que ella había abandonado por razones personales.
-Buenas noches, Tori.
.
.
El cansancio era más que inminente en ella entre bostezos reprimidos, no obstante, Frisk se las empeñó en mantenerse despierta en cada actividad que sus amigas le habían organizado. Era realmente conmovedor que le hicieran una sorpresa de ese tipo, aunque hubiera agradecido que se lo hubieran hecho en otro momento menos complicado para ella. Necesitaba gran energía para el día siguiente si estaba en el apuro de erradicar los conflictos del reino a causa de su persona.
Después de poner su celular a cargarse para que estuviese listo al día siguiente, contempló cómo la parte del laboratorio en la que estaban ahora estaba cubierta de varios sacos de dormir, además de frituras de muchos colores y sabores que varias arañas parecían estar trayendo conforme pasaban los minutos.
Tal parecía que Muffet se había encargado de aportar varios bocadillos al grado de que necesitó su ayuda, al igual que Catty y Bratty parecían estar listas con varios utensilios de belleza que le costó trabajo distinguir a la primera, mientras que Alphys y Undyne se encargaban de tener todo en orden sin mucho éxito, ya que parecían estar bastante contentas de estar la una con la otra, cosa que Frisk intuyó de inmediato de que hacía tiempo que no podían estar tanto tiempo conversando la una con la otra que no fuera de asuntos del trabajo. Internamente se sintió culpable de la situación, sabiendo de antemano que parte de lo atareadas que estaban era a causa de su presencia en el reino de los monstruos. Se apuntó mentalmente en brindarles un momento especial en cuanto terminara con sus otros pendientes, a lo que tuvo de respuesta un gruñido por parte de la humana que flotaba lo más arriba posible, queriendo apartarse de todo el humor colorido presente.
-Tu cambio de humor radical me indica que de nuevo te estás enjaretando cosas que no te competen. –Comentó Chara viéndole con cierto reproche, a lo que Frisk simplemente le respondió con una sonrisa al no querer verse loca hablando sola. Alphys sabía de la presencia de la primera humana caída en el lugar y era más que suficiente… Al menos de momento. –Deja de meterte en donde no te llaman y duerme de una maldita vez. Quiero descansar de ti aunque sea un par de horas.
Frisk simplemente se encogió de hombros al no poder responder nada más. Ahora estaba siendo llevada por la reptil alta que empujaba levemente de los hombros hasta acomodarse en una de las colchonetas. Por todos los accesorios de belleza que estaban esparcidos, pudo suponer que ahora era su turno de que trataran de arreglar su cabello. Cosa que le causó gracia al recordar cómo le había ido a Mettaton con eso en más de una ocasión.
-Dime, princesa…
-Llámenme sólo Frisk, por favor.
-¿Cómo te gustaría que te peinara? –Continuó Bratty sin darle importancia, levantando el cepillo abultado que tenía en la mano. –Podríamos probar un nuevo estilo, uno que ponga moda en el reino.
-Mucha suerte con ese de nido de pájaro que tiene por cabello. –Se burló Undyne mientras se acercaba y se sentaba igualmente. –La punk no se lleva con cepillos.
-¿Y Alphys? –Preguntó la humana de inmediato, al ver que ya no se encontraba con ella.
-Fue a revisar a la flor parlante antes de unirse por completo a la celebración. –Le sonrió mientras se estiraba para estar más cómoda en el lugar. –Entraremos a los juegos para pijamadas en cuanto llegue. Esta será una noche divertida.
-Gracias por todo, pero…
-Lo sé, lo sé, mañana tienes un evento importante. Me avisaron tarde de él. –Resopló con cierto disgusto, como si realmente le hubiera molestado que no le hubiesen informado de algo así con anticipación, cosa que hubiera mejorado las cosas a percepción suya. –Literalmente Alphys me acaba de comentar eso, así que trataremos de que no te desveles mucho.
-¿Cómo no supiste antes? O sea, si es la noticia más importante que invade el undernet ahorita. –Le comentó con cierta gracia la cocodrilo mientras comenzaba a cepillarle su cabello levemente enmarañado. –El guapo de Mettaton será quien dirija todo, así que será un éxito que nadie debe perderse.
-No estoy muy al tanto de mi celular recientemente. –Admitió la anfibia sin mucha importancia. –Hay muchas publicaciones absurdas desde…
Rápidamente se tapó la boca, dejando en obviedad para todos que había estado mencionando algo que no sería precisamente grato para el momento. Frisk no tuvo que pensar demasiado para saber que se estaba refiriendo a posibles comentarios negativos sobre su persona ante los ajetreos externos. No obstante, le sonrió para que no se preocupara al respecto. Estaba más que segura de que podría solucionarlo todo ante la oportunidad única que tenía por delante. No se permitiría otra cosa.
-Debo reconocer que yo si he estado publicando cosas al respecto. –Se unió Muffet a la conversación, sentándose cerca de ellas y abrazando una almohada. Era bastante curioso verla con el cabello suelto en vez de sus coletas, pero la pijama con encajes que portaba le daba un aspecto mucho más encantador. Le daba la impresión de ser un vestuario para una muñeca de porcelana. –No sobre ti, por supuesto, Frisk… sé que nada de esto es culpa tuya. Pero sí de los reyes que sólo te dejan todo a ti.
-Ellos no me dejaron todo, soy yo la que está para ayudar. –Recalcó de inmediato con algo de preocupación con tal percepción. De alguna forma le indicaba que podría presentarse a casos similares al de ella el día siguiente. –Los cambios deben de ser para bien y eso es algo de lo que hablaré mañana.
-El que tengas que ser precisamente tú la que responda por todo es parte del problema, querida. –Resopló la arácnida con leve disgusto, como si no le agradara que comprendiera su punto. –Reyes milenarios con la fuerza más grande existente dentro de los monstruos… y le van a dejar afrontar todo a una joven de diecisiete años. Sé que son tus padres ahora, pero princesa o no, embajadora o no, no deberías de resolver sus asuntos. Ese es su trabajo, no tuyo.
-La insecto me agrada… por ahora. –Comentó Chara desde las alturas, lo cual le sorprendió a Frisk de que estuviera realmente al tanto de la conversación cuando aparentaba querer apartarse de todo. –¿Cuántas veces la vimos morir?
-Justamente como embajadora es que debo hablar ante todos ustedes. Aclararé sus dudas en cuanto a lo que es la humanidad para que no tengan miedo de ella ni de mí. –Alzó la voz para opacar el comentario de la chica translúcida que solamente ella había escuchado. Le sonrió a Muffet para calmarla de todo, aunque le fue un poco complicado al comenzar a dolerle tanto jaloneo de su cabello, mostrando que Bratty estaba teniendo cierta dificultad con ello. –He estado estudiando la historia de los monstruos y sé que si hubo un tiempo en el que ambas especies convivían armoniosamente, puede volver a suceder.
-Ingenua.
Estuvo a punto de reprocharle a Chara por su intervención fuera de lugar, pero optó en no darle importancia ahora que no podía torturarle mentalmente. Alphys había regresado portando ya su pijama y con algunas bebidas con extrema cantidad de azúcar que en lo personal no le agradaban. Y por lo que veía en la expresión de Undyne, a ella tampoco.
-B-bueno… estuve pensando sobre las actividades de pijamada y pensé en algo que pudiera ayudarte para lo de mañana, Frisk. –Comenzó a hablar mientras se unía al grupo ya sentado entre varias bolsas de dormir. –He visto que en el anime, las chicas suelen confesarse cosas que no pueden salir de la habitación, así que…
-¡Confesiones! ¡Si!
Undyne se paró tan enérgica que sobresaltó a todas. Frisk se preguntó cómo le hacía para no tener sueño a altas horas de la noche y estar tan "fresca"… Cosa que le hizo reír a la humana ante el chiste mental que se acababa de hacer. Sin lugar a dudas, a Sans le encantaría escucharlo en una oportunidad adecuada.
-Creo que esto puede ser acompañado con algunos aperitivos. –Sonrió Muffet mientras levantaba algunos de los empaques que habían traído varias arañas. –Gatita del rincón ¿por qué no te unes?
Aquello desconcertó a la humana al no haberse percatado de que Catty había estado por mucho tiempo apartada de las demás, acariciando el temmie que se les había pegado en el trayecto y que no tuvieron problema en terminar llevándolo al laboratorio. Les había sonreído tímidamente desde su sitio a modo de respuesta, pero no parecía tener intenciones de apartarse de ese lugar al verse levemente incómoda. En un principio Frisk pensó que se trataba de estar tanta gente en un mismo lugar lo que pudiera generarle tal incomodidad, pero no tardó en percatarse de que de vez en cuando observaba el techo como si estuviera al pendiente de que no pasara nada más ahí.
-Me está viendo. –Chara arqueó la ceja a modo interrogante, pero con un aire de satisfacción que no pudo ocultar. –Lo sabía, los felinos también pueden verme.
-¿Puedes…? –Susurró Frisk.
-¿Crees que se solucionará con que yo me vaya? Lo hecho, hecho está, Frisky, no puedes ocultarme de ella ni de muchos más en el reino… Pero ok, me iré por unos minutos. Sólo no vuelvas a tener emociones estúpidas mientras tanto. Es más incómodo sentirlas ahí.
No hubo necesidad de que le explicara realmente a dónde iba una vez que había desaparecido de su vista. Tras haber logrado ir a su extraño limbo repleto de flores infinitas, era más que evidente de que era su espacio personal en más de un sentido ahora. Lastimosamente para ambas, no era algo en el que pudiera permanecer más tiempo para la privacidad de ambas. En verdad que tenía que ver pronto cómo solucionar eso antes de que comenzara molestarle a ella también. Aun cuando ella misma lo había hecho en primer lugar.
Frisk sonrió sin explicación alguna y se acercó a Catty tras sentir que habían terminado de cepillar su cabello. Le había hecho una coleta lateral que sin lugar a dudas terminaría enredándose en poco tiempo a como conocía su cabello, pero en ese instante le importaba más arreglar el asunto que poco a poco debía de aclarar a muchos presentes.
-Tranquila, todo está bien. –Le susurró para que solo ella y el temmie consigo le pudieran escuchar. –Solo por favor… no digas nada de ella por ahora.
-¿Es una humana como tú? –Preguntó con el mismo tono bajo, algo sorprendida de que comprendiera qué era exactamente lo que le había incomodado. –Se parece mucho a ti, pero no eres tú.
-Sí, es una larga historia que prometo aclarar luego ¿va?
Y solo así pudo convencerla de unirse a las demás, tomándole de la mano para acercarla y ser la siguiente en ser peinada. Todo mientras Alphys y Undyne parecían estar más que listas con el juego que habían propuesto. Y tal vez era imaginación suya, pero sus sonrisas emocionadas mirándola no eran precisamente relajantes.
.
.
Sans no tenía una idea precisa de con qué pudiera comenzar, pero no tenía intenciones de apartarse pronto de su laboratorio de su casa en cuanto no diera con algo mínimo. Si esqueletos y fantasmas podían ver a la parásito ahora con una conexión distinta, en definitiva eso implicaba una naturaleza no muerta. Aunque seguía sin comprender cómo algo que había sido humano antes tuviera una esencia distinta y con tanto alcance a la magia.
La primera vez que tanto Alphys como él habían descubierto su existencia en Frisk, la habían relacionado como una fuerza del vacío dada la forma en la que podían captarla. Sin contar el hecho de todo el conocimiento que parecía tener consigo que la hacía en extremo peligrosa tanto para la humana que la tenía de inquilina, como para cualquiera que estuviera cerca de ella. No le importaba que Frisk quisiera ayudarle como al resto, si presentaba un peligro mayúsculo que atentara contra cualquiera, en definitiva estaría listo para tomar cartas en el asunto y evitar que hiciera daño a alguien más otra vez. No podría permitirse equivocarse de nuevo.
La imagen sobre cómo había estado al borde de la muerte a causa de tanta pérdida de sangre, era algo que no podía borrar de su mente aunque quisiera. Sus manos habían sido las que le habían lastimado, pero todo lo había ocasionado la parásito con claras intenciones homicidas. Y eso era algo con lo que vivía Frisk, sin decirle a nadie sobre su situación por mucho tiempo. En verdad que era algo para admirarla por haber soportado todo eso, pero no era algo que permitiera nunca más.
Sus pensamientos fueron detenidos a causa de una pequeña pata peluda insistente que acapararon su atención. ¿En qué momento se había metido ese perro en su laboratorio? O mejor dicho ¿Cómo era que le hacía ese animal para meterse siempre en su casa? No era mascota de nadie, pero parecía agradarles lo suficiente para aparecerse de vez en cuando con su hermano y con él. Más con Papyrus que con cualquiera, situación que le daba bastante gracia si debía admitirlo.
-Hey ¿qué haces aquí? –Comentó el esqueleto mientras acariciaba las orejas del pequeño animal. –Este no es un lugar para pequeños y peludos como tú, amigo.
Apareció un hueso para arrojárselo fuera de la puerta que daba con el exterior, pero el perro había saltado para agarrarlo y llevárselo a una esquina mientras movía su enroscada cola a modo juguetón. Sans se le quedó mirando por varios minutos sin saber realmente qué hacer. Aunque descuidado, su laboratorio aún tenía una que otra cosa flamable que pondría en peligro al pequeño perro con ganas de jugar. No cabía duda de que no le dejaría en paz por un buen rato por más que usara su magia para deshacerse de él. Ya lo había intentado otras veces y su hermano otras muchas más.
-Bien… ¿tienes hambre? –Le preguntó pese a saber que no obtendría respuesta. –También yo. Vamos a la cocina.
Sabiendo que le seguiría sin importar la indicación, terminó adentrándose de nueva cuenta a su casa y dirigiéndose hacia su refrigerador en donde claramente no tenía mucho por ofrecer. Tan sólo tenía los recipientes con espagueti etiquetado que debería de tirar ahora que tenía la oportunidad, pero el verlos ahí de alguna forma le hacía sentir que su hermano seguía consigo, cocinándole cosas que claramente eran incomibles para cualquiera pero que insistía en mejorar día con día. El agudo ladrido del can le llamó nuevamente la atención, notando que el animal contemplaba al igual que él los contenedores que estaba sacando para revisarlos lentamente.
-Sí, yo también lo extraño. –Le comentó al perro como si éste realmente le entendiera. –Pero tranquilo, volverá cuando menos lo esperes.
Puso a un lado los contenedores repletos de pasta preparada y siguió buscando algo qué darle al perro para que le dejara continuar con lo suyo, pero en su lugar se encontró un pequeño empaque que no recordaba haberlo comprado ni mucho menos metido en el refrigerador. ¿Acaso era de Undyne ahora que le había dado por mudarse con él? No parecía ser algo que fuese de su agrado al no optar por cosas tan azucaradas, y lo que tenía en su mano ahora en definitiva era un pudín empaquetado y reciente.
No se trataba de una simple coincidencia ¿cierto?
.
.
-¡No puedo creer que hicieras eso!
-Estaba desesperada, no tuve alternativa. –Rió Muffet mientras se tapaba levemente la boca a modo cortés de su tenue risa. –Después de eso no pude usar sombrero nunca más.
Pese a ser notorio su cansancio, Frisk se las empeñó en mantenerse activa con el grupo, respondiendo y sonriendo en todo momento tras divertirse con cada conversación. Debía admitir que nunca creyó que una fiesta de ese tipo fuese tan entretenida, cosa que agradecía internamente por brindarle la oportunidad de disfrutar de algo así. No era algo que se hubiese imaginado en su vida dada sus condiciones pasadas.
Para su suerte, Alphys le había arreglado la actividad de preguntas y respuestas para que pudiese practicar para el día siguiente, cosa que fue un alivio para ella al sentir preocupante el no tomarse con seriedad su labor. Al menos de ese modo estaba abarcando varias cosas sin descuidarlas, convivir con sus amigas y prepararse para su entrevista. En verdad que no podía ser más que perfecto.
-Muy bien, Frisk, te toca a ti otra vez. –Sonrió Catty mientras tomaba un papelito del plato donde habían dejado las preguntas anotadas al azar. –Oh, esta es muy buena. ¿Te gusta alguien en este momento?
-¡Si! Hay alguien ¿verdad?
-¿Humano o monstruo?
-¡Por fin algo emocionante!
La humana se sintió incomodada con tantas miradas fulminantes esperando una respuesta precisa, incluso parecían más intensas que lo acostumbrado. Simplemente se rió que les importara algo de ese estilo, en verdad que parecía estar en una novela de comedia romántica con preguntas y atención de ese tipo.
-No, no tengo a nadie en mente. –Rió levemente al ver la decepción en algunos rostros. –No tengo interés en ese tipo de cosas por ahora.
-Owww ¿En verdad no hay nadie?
-Tienes que estar bromeando.
-Por la forma en la que sueles coquetear con muchos, juraría que por lo menos si habría alguien. –Aclaró Bratty mientras peinaba al temmie que parecía estar ronroneando.
-Lo hago porque es divertido. –Se encogió de hombros sin darle importancia a su respuesta. –He tenido una que otra cita con eso, pero hasta ahí.
-¿Pero qué pasaría si de tanto coqueteo terminas conquistando a alguien? –Cuestionó Muffet de inmediato, mostrando verdadero interés en el tema. –Esa es una responsabilidad grande.
-Sí, Frisk, ¿qué pasaría si terminas conquistando a alguien? –Insistió Undyne con una gran sonrisa que dejaba a la vista sus colmillos. –¿Qué harías?
-Creí que sólo una pregunta a la vez y pasaba a la siguiente participante. –Recordó Frisk con gracia de que se enfocaran demasiado en ese tema con ella. –Esas fueron sus regl…
-¡No me vengas con idioteces así! ¡Responde! –La anfibia se levantó mientras le apuntaba con un dedo. –El camino del amor es tan grande como cualquier batalla y tienen la misma regla: apuntar al corazón. Siempre tienes que estar dispuesta en ganar en cada táctica, no con mediocridad.
-Bueno, es que no tengo interés en algo serio por ahora. –Contestó sin preocuparse de su reacción exagerada con el tema. –Tengo responsabilidades más importantes y que requieren de mi atención. Una vez resueltas, tal vez lo considere, pero por ahora no.
La risa icónica de Chara resonó en sus oídos tras terminar su aclaración, dándole a entender de que había vuelto y que estaba de nuevo flotando en el techo con tal de estar apartada lo más posible de cosas que no eran de su interés, pero que no podía evitar poder estar al tanto de uno que otro detalle. Tal parecía que ya había pasado el tiempo que podía estar apartada y que en cualquier momento comenzaría a quejarse sobre por qué no dormía de una buena vez, algo que estaría de acuerdo considerando la hora.
Aunque no le agradara la decepción en sus rostros ante su respuesta, no estaba mintiendo en el hecho de que no le interesaban esas cosas de momento. Tenía que resolver el caso de Chara y Flowey en cuanto a volverles la vida que habían perdido, a su vez que ver el modo de que la vinculación que tenían pudiera ser separada sin problemas mayores dada la incomodidad que presentaba. Y no podía dejar de lado el asunto de sus padres, el apoyar en la calidad del reino, la percepción respecto a la humanidad y ver el modo de crear un proyecto que vincule a todos los seres una vez que vayan a la superficie… no sin antes ver el modo de romper la barrera de un nuevo modo ahora que no podía quebrantarse de la misma manera que se había empleado con anterioridad una y otra vez… sin contar en cada vida que estaba involucrando en ciertos problemas sobre su persona estando ella en el subsuelo, como el caso de Papyrus estando en el calabozo por cuenta propia, reparar los daños en pertenencias de Mettaton… y mucho, mucho más que hacía que su lista fuese realmente larga.
Chara tenía razón en cuanto a cargarse cosas que no parecían tener fin, pero nadie podía culparla por eso, realmente debía de hacer algo al respecto y no lo observaba como una carga. Realmente quería hacerlo y la felicidad de sus seres queridos era una recompensa más que suficiente.
Un camino en el que no se podría dejar atrás a nadie esta vez. Un verdadero final feliz que todos merecían contemplar.
-De acuerdo, Frisk, te creemos. –Intervino Alphys al ver que su novia no paraba de señalarla en espera de algo que fuese satisfactorio para ella. – Aunque muchos comprendamos tu forma de ser y te queramos como tal… p-porfavor ten en cuenta la fragilidad de un monstruo con ese mismo hecho. Después de todo, los monstruos estamos hechos de amor.
-Sé quiere ver inocente con eso, pero no está mencionando que el amor es un sentimiento neutral. Se lucha por amor… y se mata por amor. –Intervino Chara desde su posición, estando con brazos cruzados y aparentando disgustarle todo lo presente pese a estar cada vez más atenta a la conversación. –La neutralidad de su naturaleza los hace débiles e impotentes, cosa que la determinación les daría si pudieran generarla.
Una vez más quedó asombrada con el análisis de la primera humana en caer al subsuelo. Para ser alguien que no le agradaba tener emociones de por medio, era bastante consciente de lo que implicaba cada una minuciosamente, dándole una perspectiva distinta a lo que generalmente se le conoce. En verdad le encantaría que en algún momento pudiese abrirse con ella y poder conocerla más a fondo para ayudarle, pero ya había dejado más que claro que no tenía intenciones de hacerlo.
Estaba comprendiendo lo que le decían, que no debía de jugar con las emociones de los monstruos. Y no tenía qué pensar demasiado en un ejemplo de lo que pudiera pasar al tener el más grande de todos en su casa. Su padre dejaba en claro el amor milenario que aún le profesaba a su madre, pero a su vez era evidente que ese sentimiento no era correspondido. Y ahora estaban permaneciendo juntos de una manera no grata para ninguno a causa de ella y del reino… pero ese era un tema por resolver que dejaría para otro momento.
Ella era coqueta, lo admitía abiertamente y le gustaba serlo. ¿Pero habría alguien que realmente le tomase en serio? Era muy obvio que sólo lo hacía a modo de juego, disfrutando de los sonrojos que provocaba y elevando la autoestima de todos con sus piropos. Aunque claro, eso era fácil de percibir cuando lo hacía de niña, pero ahora que se estaban percatando de que ahora era una adolescente cerca de la mayoría de edad, suponía que eso ya no lo hacía tan divertido para ellos. Suspiró con cierta resignación mientras acomodaba la bolsa de dormir que le habían prestado para andar igual que todas. Crecer tenía sus complejidades que de alguna forma eran emocionantes, pero también parecía que era el fin de algunas que ya no podría disfrutar plenamente. No le parecía un buen intercambio si se le permitía su opinión al respecto.
No tardó en quedarse dormida al estar realmente cansada con todo, lo cual Chara agradecía en silencio mientras se acostaba sin una superficie. Estando flotando tranquilamente apartada de todas que ya estaban dormidas y sin darse cuenta de lo extraño que estaba siendo que el celular de Frisk se prendiera por su cuenta.
.
.
No podía posponerlo más, no podía seguir actuando como si nada importara de lo que pasaba en su entorno ante tantas rarezas que requerían de su atención. Necesitaba dejar a un lado su pereza y falta de interés por lo que pudiera pasar de ahora en adelante. Papyrus y Undyne tenían razón después de todo, había cosas que sólo él podía realizar dado que ningún otro parecía ser consciente de lo que pasaba en el entorno.
Y una de ellas era enfrentar a ciertos misterios que no podía pasar por alto.
Tras haber dejado el pudín en su sitio e ignorado al perro que le estaba ladrando agudamente, había terminado teletransportándose al sitio que por lo regular no frecuentaba. No había sido complicado poder dar con su punto exacto, casi como si se hubiera dejado sentir con suma facilidad para no complicarle las cosas, aunque eso tan sólo pudiera ser imaginación suya al estar tan alerta tirando a lo paranoico.
-¿Quién… o qué eres tú?
Encaró al ser que tenía en frente, quien seguía dándole la espalda tras andar dirigiendo su vieja barca de madera en la que ambos estaban flotando en el agua. El que lo ignorase ante su presencia inmediata no era una reacción que hubiese esperado, considerando lo mucho que varios se asustaban cada vez que se aparecía sin aviso previo como simple jugarreta de su parte. Pero lo que tenía ahora era un extraño del que no tenía idea de qué clase de monstruo se trataba como para necesitar estar tapado por completo con una túnica nada adecuada para andar con tanto contacto en agua. Aun así, Sans fue paciente en tener lo que fuera del tipo. No tenía intenciones de retirarse hasta tener una explicación coherente de lo raro que había sido el poco tiempo que se conocieron. Casi… como si ese sujeto lo hubiese hecho apropósito para atraerlo.
-Tra la laaaaa…
Era exasperante no poder ver un rostro entre la negrura de la capucha del sujeto, pero por algún extraño motivo tuvo la sensación de que por un instante había sonreído. Casi como si hubiera esperado su cercanía en mucho tiempo. No obstante, seguía tarareando una canción sin aparente letra mientras navegaba sin importarle tener a un polizón inoportuno.
-Alguien muy sabio me dijo una vez… que parecía que Dios nos había creado para que el diablo pudiera jugar con nosotros. –Comenzó a hablar el sujeto encapuchado con bastante calma, dándole la espalda en todo momento. –Y con el raciocinio suficiente, podrías descubrir que realmente son ambos quienes juegan con nosotros. Los dos siguen esperando que algo suceda, aun cuando ellos no sepan qué es ese "algo".
Sus palabras habían sido tan enigmáticas y soltadas al aire como si nada, que Sans supuso que trataba de decirle algo más allá de sólo hablar por hablar. Estuvo esperando varios minutos a que continuara con su extraño discurso, pero por más que le observaba en espera de más, simplemente no comentó nada más al respecto. No dándose por vencido con el sujeto encapuchado, se dispuso a acomodarse en la barca ahora que parecía que estaría más tiempo de lo que contemplaba.
-¿Quién eres tú? –Repitió Sans con toda paciencia.
-"Quién"… ese es un cuestionamiento interesante. –Comentó el ser como si se cuestionara a su propia persona tal argumento. Cada vez más parecía ser de lo más extraño. –¿"Quién" podría responder realmente "quién" es?
-Podrías empezar diciéndome tu nombre. –El esqueleto tomó la decisión de que aquel comportamiento no le importaría, sonriéndole en el acto.
-La humana me llamó "River". –Repitió inmediatamente.
-Pero ese no es tu verdadero nombre ¿cierto?
-Si la humana quiere que me llame River, entonces si es mi verdadero nombre.
Sans se cruzó de brazos mientras se dejaba llevar por la corriente. El ser con larga túnica no paraba de guiar el camino de un solo sentido, observando hacia el frente como si tuviera que estar al pendiente en todo momento. Aunque fuese de lo más extraño, estaba seguro de que aquella fachada ocultaba algo. Esa voz… estaba seguro de que la había escuchado de algún lado antes, mas no estaba seguro de siquiera porqué sentía cierta familiaridad con ese tono. No era alguien con quien había convivido después de todo, al menos recordaría haber familiarizado con alguien con un comportamiento tan inusual incluso entre monstruos.
-De acuerdo, River, pero antes de ese nombre, ¿cómo te llamabas?
-Tra la la. ¿Cuál es mi nombre?... En verdad no importa. –Contestó con tal calma, que parecía que le relajaba hablar al respecto, incluso como algo satisfactorio. – Solían decirme de varias formas, pero ninguno era un nombre. No soy un ser creado para portar un nombre. Sólo estoy para poder guiar en los momentos correctos, nada más.
-Supongo que esa fue tu razón para tomar una profesión como ésta. –Rió levemente el esqueleto al tratar de comprenderlo, sin embargo estaba igual de confundido que al inicio de la conversación. –Bueno, ya que eres un guía, guíame. ¿A dónde vamos?
No obtuvo respuesta en los siguientes minutos que esperó pacientemente a continuar hablando. Parecía que su modo de brindarle lo que requería de su pregunta, lo era moviéndose en su barca tranquilamente, siendo bastante relajante al grado de atraparse más de una vez bostezando en el acto. Aunque realmente quisiera dormir, no era un momento oportuno para eso… hasta a él le sorprendía haber pensado en eso. ¿Quién diría que en verdad estaba dispuesto a ser responsable por una vez en su vida? Si Papyrus le viera en ese instante, seguramente estaría orgulloso.
El paisaje en el entorno era bastante hermoso de contemplar si debía de admitirlo. Le hacía cuestionarse si no sería malo usar de vez en cuando el servicio del encapuchado. Eso le ahorraría energía de estarse trasladando, haciendo que alguien más lo haga por él mientras pudiera disfrutar de un ambiente tan acogedor en donde podría dormir calmadamente. Dormir mientras se movía hacia un sitio, sí que era una hermosa posibilidad.
Sans sacudió su mente en el acto. Debía recordarse nuevamente en que estaba ahí para dejar su flojera a un lado para resolver ese cuestionamiento en jaque. Vaya que no servía para situaciones así, se dijo internamente. ¿Y así esperaban cosas de él como guardaespaldas?
-¿Consideras que la moralidad importa en toda acción? –La voz del sujeto con larga prenda le regresó al presente.
-¿Por qué me preguntas eso a mí?
-Eres un juez, así que júzgame. –Comentó con el mismo tono burlón que había empleado hacia su persona. Y si bien eso le hubiera causado gracia en otro momento, le extrañó al esqueleto que le llamara de esa forma tan particular y que estuviera hablando con temas menos rebuscados, mas no quiso expresarlo en el acto. –Si hago algo que no es asunto tuyo, como comerme el pastel de un amigo tuyo ¿tratarías de detenerme basándote en un margen moral o por interés personal?
-Depende, ¿me darás de ese pastel? –Se burló Sans ante el ejemplo tan extraño que le estaba dando desde que le llamara de esa forma tan extrañamente particular. Pero si quería llegar al fondo del asunto, más le valía seguirle el juego. Parecía que por fin estaba dando con algo, pero no estaba del todo seguro de si estaba siendo algo bueno o no. –Bueno, soy de la idea de que cada quien vive en lo suyo. Así que moral o no, simplemente no interfieras en la paz ajena. Estoy seguro de que si le preguntas a mi amigo, te compartiría de su pastel.
-¿Pero si yo quiero todo el pastel?
-No seas tan avaro, amigo. Al final tendrás consecuencias de comerte todo un pastel tú solo y no necesitarás de un "juez" para saber si hiciste bien o no, heh.
-¿Entonces por qué intervenir si al final las cosas caen con su peso? –Continuó hablando el ser encapuchado, empleando el mismo tono tan calmante que dejaba como algo burdo sus palabras tan espontáneas.
-Eres tú quien supone que realmente interferiré en tu glotonería.
Nuevamente rió y se acomodó aún más en la barca con suma confianza. El camino, al igual que la conversación, parecían ir para largo y más le valía estar lo más a gusto posible. En verdad esperaba dar con algo al final de todo eso, y si no, al menos habría pasado un momento divertido de algún modo.
-No soy un experto en nutrición como para indicarte los inconvenientes de que te comas un pastel entero que aparentemente robaste. Ni tampoco soy un guardia real… Oh, espera, creo que eso si soy ahora, rayos. –Rió aún más con su propia conclusión, pero tal parecía que el ser frente a él no compartía el mismo sentido de humor. –¿Me estás diciendo esto porque planeas robar un pastel y quieres que te detenga? Qué considerado de tu parte avisarme para tener que trabajar menos.
-No. No me gustan los pasteles.
Sans contuvo su risa de lo irónico que estaba siendo la conversación. Aunque no entendiera realmente qué vendría siendo el sujeto ni sus intereses particulares, no cabía duda de que su rareza estaba siendo divertida para él. Usar tantas referencias con objetos dulces para que ni siquiera tuviera interés en ellos… Supuso que sólo tendría lógica para el ser con larga prenda estorbosa, aunque hubiera agradecido de que fuera más específico llegando al punto de todo eso en vez de sólo andar con rodeos con simulaciones absurdas.
-Entonces en lugar de usar referencias tan azucaradas ¿por qué no mejor me dices realmente qué es lo que quieres de mí?
-¿Lo que quiero de ti?
-Dijiste que eres un guía, así que si tu intención fue que no me comiera un pudín como bocadillo nocturno… Sabiendo por alguna extraña razón de que un postre así se cruzaría en mi camino, me da la impresión de que tienes intenciones precisas fuera de esa fachada. ¿Qué es lo que quieres decirme realmente?
-Tra la laaa…
Nuevamente se puso a cantar, ahora pareciendo que había olvidado que tenía un pasajero consigo tras darle la espalda al ritmo de su canción sin aparente letra. Si era su forma de pasar desapercibido el que le había hecho una pregunta precisa y que no quisiera responderla, en definitiva estaba haciendo mal las cosas.
-No sé por qué me llamaste "juez" antes, pero si quieres que juzgue algo ahora… será el hecho de que me ignores de esa manera. –Soltó sin más, esperando poder obtener una reacción de su parte.
-Algunos consideran malévolo el papel de abogado del mismo diablo, ¿pero entonces cómo se consideraría a un juez que deja libre al mismo ser una y otra vez?
-Interesante conjetura, ¿ahora puedes ser aún más específico, por favor? Ya casi lo logras.
-¿Específico? No hay nada de eso en el camino de la osadía. –Se giró el encapuchado en el acto, pero por alguna extraña razón que no pudo describirse mentalmente, le pareció que había sonreído entre toda esa negrura de su capucha, pero sin sentir que le estuviese mirando directamente pese a tenerlo nuevamente de frente. –Por eso sigues aquí, queriendo saber más ¿verdad?
Sans intentó mantener su sonrisa desinteresada y relajada a modo de respuesta, pero lo cierto era que tales palabras le habían generado una incomodidad indescriptible. Una sensación que le recorrió toda la columna como si de miles de hormigas se tratara y que de alguna forma le indicaban que debía de mantenerse alerta. Incluso le hizo parecer que ni siquiera había estado hablando con él precisamente tras esas últimas palabras y tenue sonrisa que no sabía siquiera si realmente había pasado o no entre toda esa prenda que no dejaba ver nada más. No sabía cómo describirlo, pero era…
Como si hubiera alguien más con quién hablar.
Rápidamente se giró para ver si había alguien que le tomara por sorpresa en el peor momento, pero por más que se enfocaba en dar con algo, simplemente no había nada. Incluso había tratado de sentir alguna firma mágica de por medio que le indicara que hubiera alguien escondido, pero simplemente no pudo dar con algo. ¿Realmente estaba hablando con alguien más o sólo había sido su paranoia?
Retomando su vista hacia el frente, contempló cómo el encapuchado nuevamente le estaba dando la espalda mientras tarareaba levemente su canción sin más letra de por medio. Olvidando nuevamente que tenía un pasajero consigo que le interesaba más hacia dónde iba la extraña conversación y no hacia dónde los movía el río de poca profundidad. No obstante, parecía que habían llegado hacia algo, ya que había terminado por detenerse tras varios minutos en espera de algo más.
-¿Esperas que me baje aquí? –Preguntó Sans sin intenciones de moverse. Aunque era más su cansancio que su curiosidad al respecto.
-Me pediste que te guiara, así que te dejo en donde debes estar. –Comentó mientras se giraba hacia él. –Para ti, lo mejor es tomar un buen descanso ahora. Y eso se logra sin tener tantas cosas en mente.
Contemplando que habían llegado a Snowdin, el esqueleto terminó bajándose de la barca al considerar que no podría obtener nada más que esa conversación tan extraña que había tenido con el sujeto. ¿Era su manera de que no le respondería nada ante un viaje gratis y sin aviso previo? ¿O en verdad consideraba importante que durmiera? Era un hecho que le esperaba un posible día agotador con el anuncio de la entrevista hacia la embajadora de los monstruos, cosa que le hacía cuestionarse si estaba a tiempo o no de renunciar a un puesto tan pesado para él. Se maldecía internamente de haber aceptado tal cosa, aun con las cosas de que le habían hecho tomar tal decisión en primer lugar.
Queriendo hacer caso a la indicación conveniente para él, se encaminó lentamente hacia su casa para tomar el descanso recetado por un extraño ser. Sin tantas cosas en mente… ¿con eso le estaba diciendo la razón por la cual no le respondió nada de forma coherente? Algo bastante contraproducente, considerando que ahora estaba con muchas incógnitas sobre fuera lo que fuera el sujeto con prenda tan incómoda. Su forma de hablar tan inverosímil, su presencia tan enigmática sin mostrar una apariencia específica tras su porte fuera de moda, y sobre todo, sus referencias que de alguna forma parecían tratar de tener sentido como si de algo codificable se tratase… en definitiva había algo que le carcomía en todo eso.
Fuera lo que fuera, estaba más que seguro de que no sería la primera vez que le pasaría una situación similar. No creía en la coincidencia de que le llamara "juez" así sin más. La vez que había tenido que comportarse como tal no era un recuerdo agradable considerando su situación presente en cuanto a la humana que había tenido que juzgar. Podría jurar incluso que esa había sido su razón para atraerlo en ese instante, sólo que aún no comprendía realmente porqué lo había hecho. ¿Qué había querido indicarle con eso? ¿Por qué razón no había sido directo en vez de darle una conjetura sobre pasteles?
Tras dar varios pasos sobre la nieve, se detuvo fuera de su casa tras llegarle algo en mente. ¿Y si su forma de ser tan extraña se debía a una cautela similar a la suya? Tal vez no había sido algo tan descabellado pensar que hubiera alguien más escuchándolos en ese preciso momento.
.
.
.
Las plegarias fueron escuchadas… ¡Actualización finalmente!
Sé que me he tardado mucho con esta historia… considerando que ya debería de haber ido por lo menos a la mitad de esta temporada y con dos especiales más desbloqueados al menos, pero este año ha sido bastante complejo al grado de tener que modificar muchas de mis rutinas diarias con el fin de lograr varias de mis metas. Además del hecho de que agarré demasiado vuelo en cuanto a la inspiración de Flapper Florist que no pude abandonar ante la oportunidad, jeje. Aunque en parte eso se debió a que al adentrarme tanto en un contexto histórico, fue la manera en la que me sentí en contacto con mi abuelo de alguna manera.
De antemano, quiero agradecerles mucho por su paciencia. Ya estoy escribiendo el siguiente capítulo para poder retomar el ritmo de actualización quincenal. Tengo la bendición ahora de que mi nuevo trabajo es más flexible y puedo darme ese lujo, jeje.
Por cierto, el 9 de agosto es el 4° aniversario de esta historia. ¡Y por supuesto que habrá fiesta para celebrarlo! Todo será por medio de mi discord que les dejaré en la descripción de mi perfil.
Si fueses un monstruo en el subsuelo… ¿qué le preguntarías a la embajadora para aclarar tus dudas sobre la humanidad y de ella? Deja tu pregunta aquí y se la mandaré a Mettaton junto con las otras. Puede que te la responda en su programa ;)
Michi fuera!
:D
