Saludos :D bueno, subo esto hoy porque estoy emocionada con algunas cosas del League Of Legends y porque simplemente mi otp me inspira constantemente. Ya incluso tengo un par de canciones que me generan ideas y más ideas. Son las canciones oficiales de este fanfic xD, no se, simplemente me recuerdan tanto a ciertos personajes, luego les dejaré los títulos para que si gustan las escuchen también.
Bueno, al punto, nuevo episodio y pronto un evento que, a los que gustan de la pareja como yo, les emocionará mucho -3-, lo siento... me frikeo mucho con ellos jajaja. Un saludo y que estén bien todos, gracias por los favoritos y comentarios al fanfic. Disfruten de la lectura.
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 6 – Mi Distante Amor
Era un infierno ese día, incierta la verdad por salir y no tan indiferente a la reacción de los otros para con su secreto, Lux perdió la fe, había sido imprudente al soltar una verdad así delante de un amigo, no uno cualquiera, sino uno que padecía de un profundo odio hacia lo que ella recientemente amaba.
Preguntó por todos lados pero sólo sabía que Ezreal había marchado lejos, quizá para tomar una decisión y olvidarse de todo, ¿era culpable ella de no saber sus sentimientos? No, porque no hay culpa en la ignorancia.
- Hermana –saludó Garen a la rubia.
Se habían encontrado en plena calle, las personas cercanas a ellos pasaban tranquilos por su lado, la incómoda era Lux, que con la reciente confesión apenas podía mirar a su hermano a los ojos, bueno… eso era obvio, no podía verlo de por sí.
Se había enfrentado lado a lado, con Garen, a aquellos noxianos en su tiempo y ahora simplemente no era capaz de pensar en levantar la mano en contra de Darius, creería que quizá sería imposible pero no se conocía lo suficiente; Darius quizá fingiría una tosca batalla y caería fácilmente en sus trucos para hacer más plausible dejarla ir.
- ¿Sucede algo? –vio a todas partes, buscaba lo que su hermana trataba de ubicar con su mirada.
- No, nada –sonrió- Garen, yo… quería… ahm…
- Jajaja –le dio una palmada en la espalda y sonrió abiertamente- tranquila, se muy bien lo que querías, el príncipe Jarvan ha hablado mucho de ti, creí que no le interesabas en ese sentido pero parece ser que despertaste sus intenciones con tu delicada abstención hacia sus atenciones.
- Yo, ¿qué? –dijo atónica, ¿cómo qué le despertó las intenciones? Creía que era todo lo contrario.
- Sí, él incluso menciono en alguna ocasión que te veía con los mismos ojos con los que yo lo hacía, eso me entristeció porque anhelaba realmente tu felicidad, has estado mucho tiempo enamorada –dijo Garen enternecido compadeciéndose.
- Me gustaría que habláramos luego de eso, ahora mismo me encuentro ocupada en otro asunto.
- Entiendo, te veré en casa –le dio otra palmada mientras se alejaba entre la multitud de gente que pasaba.
No, no buscaba a Jarvan, le impresionaba que realmente él estuviera más atraído a ella de lo que pensó, deseaba el efecto contrario pero no podría ocuparse de ese asunto por el momento, su misión era encontrar a Ezreal, hablar con él, convencerlo de que no haga algo que puede destruirla, quizá… ahora sí, encontraría la forma de decir eso después, aunque sepa que es algo imposible que se acepte relación alguna con un noxiano como el que ella anhelaba.
Pero bueno, el hecho era que Darius tampoco sabía de sus sentimientos, así de claros nunca se los dijo y 'sentimientos' de hecho, necesitaba una definición de lo que era eso, aunque por naturaleza humana llegaba a inimaginables puntos a causa de ello, la prueba era el verse con Lux cada semana.
- Comandante –le llamó uno de sus hombres. Darius vio al mismo pensativo.
- ¿Uhm?
- Le preguntaba si podríamos llevar a cabo la misión pronto o tendríamos que esperar otra orden –le dijo.
- Tengo permiso de proceder como sea necesario, según informes hallaron al soplón de los demacianos ejecutado en la frontera del norte, así que creemos que si sitiamos la ciudad colindante, podremos dar con lo que él guardaba y con su asesino –aseguró Darius, se le había pasado el ánimo de pensar en otra cosa. Cuando de su trabajo se trataba, él estaba enfocado al 100%.
- Daré aviso a las tropas –dijo el soldado.
Desde hace algún tiempo las relaciones entre Noxus y Demacia han estado bastante tensas a pesar de la expresa carta de parcialidad entre ambas, con la Liga apoyando esa relativa 'paz' era difícil contener otro altercado aún más con las recientes trifulcas por invasión de propiedades neutrales, Demacia buscaba algo en el territorio enemigo hasta casi sobrepasar la línea donde la tierra de Darius brillaba, ¿qué era tan importante como para arriesgar un acuerdo tan delicado entre ellos? ¿Qué?
En algún punto pensó en preguntarle a la rubia pero creía que ella se ofendería, quizá porque dejaron sus convicciones fuera de discusión al estar juntos, al hablar, al encontrarse furtivamente para cosechar esta 'amistad'.
Pero descubrieron algo, unos papeles que los demacianos perdieron en una última incursión en la frontera noxiana, estaban algo quemados pero lograron descifrarlos, unos planos o dibujos de un extraño objeto, parecido a una daga de mango corto, casi sin importancia, pero si los demacianos la querían, obviamente guardaba un secreto.
Y así como él pensó marchó en una nueva travesía, antes de hacerlo había dado un pequeño viaje hacia su escondite para dejarle una nota a la rubia, no la vería y resentía eso, debajo de una roca, a la mitad de aquella cárcel hecha de piedra dejó la carta, con quizá… un poco de anhelo en ella y un 'hasta pronto' que a la rubia le sabría a desespero.
Pensó durante todo el camino en lo tonto que había sido, ¿quién era ella para que él le diera explicaciones? Frunció el ceño en silencio, ninguno de sus hombres se atrevería a preguntar la razón de su malestar. Al día llegaron hasta una población cercana donde encontrarían un hotel o residencia para aguardar hasta el día siguiente, ésta no era una marcha de ejército, sino de una cantidad moderada de hombres en su propia patria en una misión de reconocimiento e investigación.
El hotel no le daría a Darius la calma o tranquilidad que anhelaba así que le fue ofrecida la atención en uno de los baños termales más populares de aquel pueblo. Aceptó porque no estaba muy ansioso de pasar su noche en un hotel pensando en lo que dirá la rubia de su estúpida nota, se decía a sí mismo que no debió hacerle percibir que le importaba tanto.
Caminando hacia su destino pasó por varias tiendas, las cuales ya cerraban, las luces se veían tenues, absorbiendo su melancolía y un brillo le cambió el ánimo, era una joyería, se veía elegante, torciendo la mitad de su rostro hizo un gesto de desagrado pero se detuvo frente a ella, por alguna razón pensó en comprar algo.
- "No" –pensó dando un paso atrás- "Sí" – pensó otra vez con el pie a punto de entrar a la tienda.
Así luchó mentalmente por un momento hasta que una joven se apareció frente a él, la demostradora, se vio casi entre la espada y la pared, esa mujer lo convenció de entrar, se veía atontado, era la primera vez que hacía algo así, se sintió tonto y pronto quiso huir pero…
- ¿Busca algo para alguien especial?
Así de simple, al decirle esas palabras Darius volteó a ella y no pudo resistirlo más.
- Supongo –dijo serio.
La muchacha sonrió a la respuesta y de inmediato fue hacia su mostrador para sacar algunas joyas 'interesantes', sólo pensaba en vender y había visto en Darius a un potencial comprador.
- Nos llegaron cosas especiales, como por ejemplo… -dio una pausa y le enseñó un collar de diamantes.
El noxiano vio de cerca y negó con la cabeza, creía que era algo ostentoso y lo imaginó en, sí, ella, la rubia, se dijo a sí mismo que no la veía con algo tan ostentoso, era sencilla, quería algo que fuera como ella, valioso y al mismo tiempo sencillo a la vista pero hermoso al perpetuar la mirada.
- ¿No le gusta? Bien –lo puso a un lado- podría ofrecerle quizá esto –diferentes anillos con rubíes incrustados, Darius negó otra vez.
La joven buscó entre sus nuevas adquisiciones y rió levemente al encontrar lo que quizá podría ser el objeto adecuado para éste hombre con gustos reacios.
- Podría darle una mirada a esto –le enseñó una triada de pulseras, se veían valiosas y finas pero eran sencillas y delicadas así como Lux lo era- es oro blanco, rosa y amarillo, no tienen ninguna incrustación precisamente porque están destinadas a adornar sobriamente la mano de las doncellas aún solteras o a punto de comprometerse.
Eran bellas, bellas…
Pero Darius pensaba negarse y antes de decidir otra cosa ya estaba haciendo grabar las mismas.
- ¿Quiere algún mensaje en especial?
- No lo sé, ¿qué es lo usual? –preguntó ignorante en estos terrenos.
- Si la damisela en cuestión es bien amada por usted y quiere pretenderla, debería poner algo como "Te amaré por siempre".
- No… no es así –dijo Darius ausente, otra vez había dejado sus pensamientos fuera.
- ¿Es un amor imposible? –le dijo ella.
- No le interesa –respondió de inmediato pero se le ocurrió algo- tengo la frase, anótela.
- Claro –tomó un papel y un lápiz para hacer la justa inscripción.
…
- El costo no importa, uno de mis hombres vendrá mañana y lo recogerá, procure tenerlo listo para entonces –dijo Darius saliendo finalmente de la tienda.
La frase, lo que él quería que ella siempre supiera, lo sabría Lux, quería sorprenderla con un regalo por no haber estado con ella esa semana, se sintió culpable por dos segundos pero luego al hacer esa compra se le pasó, esperaba que la rubia aceptara su ausencia también.
Entre tanto los días pasaron calmados, Lux se mantuvo inquieta por la ausencia de su amigo hasta que tuvo la oportunidad de encontrarlo en uno de los parajes que él visitaría investigando. Una inmensa cueva bajo las aguas de río, había otros hombres trabajando allí y claro, Ezreal también estaba.
- ¡Hey! Amigo –llamó uno de sus compañeros- te buscan.
- ¿Qué? –volteó Ezreal a todas partes para ver quién era y se encontró con su amiga.
La misma no pudo verlo a los ojos pero aún así se acercó.
- Siento interrumpir así –dijo ella y Ezreal volteó la mirada de vuelta a la pared de donde sacaba muestras con un cincel y un martillo.
- ¿Qué haces aquí? –preguntó el rubio.
- Quería… yo… hablar… supongo –Lux estaba corta, en todos los sentidos, no sabía que decirle a su mejor amigo.
- Sí vienes por tu secretito, no se lo diré a nadie –frunció el ceño- no quiero que te condenen.
- Vine por eso y por… -se acercó a él posando su mano sobre su hombro- nuestra amistad, eso no fue todo lo que se dijo esa noche, quiero hablar de eso.
- No lo entiendes. Tú eres… perfecta, amable, linda, dulce, cariñosa, brillas como el sol y tienes la calidad humana más grande de todas, no entiendo cómo es que tu corazón fue seducido por una bestia como él.
- Es algo irracional, sabes. Ocurrió cuando me perdí, de no ser por unir nuestras fuerzas jamás hubiéramos sobrevivido.
- No me… expliques, siento repulsión por cada cosa que dices de ése hombre.
- Lo que pasó fueron un montón de palabras, nos conectamos, como una melodía y eso me llevó a dejar mi sentir a su lado. Por otra parte, no sabía de tus sentimientos, lo lamento tanto –decía Lux apretando el hombro de Ezreal, el mismo había parado de trabajar con su cincel.
- ¿Nunca me viste más que como a un hermano?
- Te quiero y se que el sentimiento es mutuo pero esto es fraterno, no romántico y por eso siento mucho no haberlo sabido antes, hubiera querido aclararlo, no dejarte divagar. Eres importante para mí y no puedo hacer esto sin ti –se encogió con lágrimas rondando sus mejillas- ¿entiendes lo que yo siento?
- Me será difícil acostumbrarme pero puedo intentarlo, me refiero a… verte como a una hermana, no quiero perderte, pensé mucho en eso y la verdad es que he compartido tanto a tu lado que es difícil librarme de la responsabilidad de cuidarte –decía Ezreal- ya, para de llorar –sonrió levemente.
- Está bien –se limpió las lágrimas.
- Pero para estar seguros… ¿si hubieras roto con Jarvan hubiera sido el primero en la lista? –preguntó divertido.
- Tal vez, pero esos sentimientos deben cultivarse de no nacer con naturalidad jajaja…
Rieron por momentos y luego se enseriaron al hablar de otras cosas, sus sentimientos hacia Jarvan, hacia Darius, hacia sí misma.
- El príncipe es algo impositivo, si me lo preguntas –dijo Ezreal.
Se sentaron en un rincón para seguir la charla.
- Creí que el príncipe Jarvan era lo que quería pero conocer a Darius… cambió mi modo de verlo todo, el mundo, mi vida.
- Supongo que no quiere dejarte ir porque vio que no hay mujer como tú en todo el reino, con tu gracia, fuerza y voluntad. Además es obstinado con los retos.
- No soy un juego a ganar, debería entenderlo. Es irrespetuoso de su parte quererme cuando yo ya no estoy interesada –decía Lux algo ofendida.
- Quizás deberías decírselo –señaló Ezreal.
- Temo que no sea bien recibida, además… busco el momento adecuado, si lo hago así, como si nada… el reino entero me verá como una engreída, rechazando al príncipe haré que se pregunten la razón, no quiero que nadie salga lastimado, mi familia no soportaría el rechazo social –bajó la mirada y juntó sus manos.
- Bueno, lograrás que el príncipe se empeñe aún más con esta actitud que has tomado. Se sincera, él te entenderá, lo se, es un hombre justo al igual que su padre.
- Tal vez tienes razón –dijo Lux poniéndose de pie- hablaré con él –se alegró por un momento.
Pero las cosas no marcharon como esperaba, el príncipe había salido a una incursión con tropas hacia otras tierras y volvería en un par de semanas, su voluntad para aclarar éste asunto del futuro 'compromiso' estaba enfriándose al igual que su fuerza para aclararle su negativa.
Y lo peor fue el decaimiento del Rey, ella fue a visitarlo en ocasiones en representación de su familia, Jarvan III era un hombre feliz y animoso, la doncella era agradable y gustaba de su presencia, quizá también por influencia de su hijo que mencionó compromiso con ella.
- Pasa hija –dijo el Rey, se había sentado en un amoblado banquillo que daba hacia su fuente favorita en el jardín del palacio.
- Me honra, mi rey –hizo una reverencia.
- Jajaja has venido seguido, ¿hay alguna razón? –preguntó suavemente Jarvan III.
- Muchas cosas, le veo como un padre y la verdad estoy preocupada por su salud, mi Rey –dijo ella dulcemente sentándose a su lado, no muy cerca.
- Tienes el cándido amor de una niña y la dulzura de una doncella, me alegra mucho que mi hijo haya fijado sus ojos en ti, siento agrado de que él vaya a pasar su vida a tu lado –le dijo y Lux se retrajo de inmediato sin que él lo notase.
- "No puedo decirle la verdad" –pensó temerosa de lastimar el corazón de éste amable anciano al que había visto como su padre desde siempre- ah…
- ¿Qué pasa, hija? Te has quedado sin palabras, desearía poder hacer más por ti y mi hijo, él es muy visceral en ocasiones pero sabes mejor que yo que tus cuidados podrán hacerlo el Rey que todos necesitan.
- ¡No se si él sea para mí! –dijo en un golpe de nerviosismo, cerró sus ojos e intentó no ver a su lado. Se sentía incómoda con cada palabra.
- Jajaja –rió- soy tu Rey, pero no te juzgo como tal ahora, no sientas que eres menos que yo ni mi hijo, eres valiosa para nosotros y la mujer que Demacia necesita con fortaleza, mírate… tienes la viva imagen de una reina de Demacia en ti, se fuerte hija, no temas decir lo que piensas –se puso de pie- nunca… -terminó y se fue de allí caminando calmado y dejándola con sus pensamientos revueltos.
¿Qué quería decir con eso? Pero luego todo obtuvo sentido, al estar a una distancia moderada el rey cayó al piso desmayado, los sirvientes así como Lux fueron en su auxilio. Lo llevaron a sus habitaciones y esperaron al médico, la rubia trató de usar sus débiles poderes curativos en él pero no logró más que una recuperación breve. Jarvan III tenía un derrame cerebral y ni los mejores magos curativos podrían curar todos los vasos sanguíneos reventados en su cerebro a tiempo, los mismos se destruían sin que nadie pueda hacer nada al respecto. La enfermedad había pegado fuerte en esta ocasión.
El príncipe llegó a escena un par de días después encontrando a Lux al pie de la cama de su padre, el mismo dejó caer su armadura para ponerse al otro lado de la cama, agachó la mirada esperando un milagro, pero el Rey no recuperó la consciencia.
- ¿Qué debería hacer? –se preguntó a sí mismo Jarvan, estaba desolado.
- Tranquilo –susurró Lux, había ido a su lado y tomó su mano para inspirarle tranquilidad.
- ¿Qué te dijo? No estuve con él y me arrepiento pero… ¿qué te dijo? –preguntó Jarvan con desesperación.
- Tu padre pensaba que eras un caballero lleno de fortaleza, digno de regir el reino –sonrió levemente apretando la mano del príncipe, el mismo se agachó y le besó la mano.
- Gracias por estar con él y conmigo en estos momentos.
Ambos se mantuvieron junto a la cama del Rey hasta que no resistió más y falleció. Lux recibió un golpe en su vida, había perdido al hombre que veía como a un padre desde que ella era una niña, y también ahora había quedado en soledad aquel niño que solía molestarla con una rama por espada, ya siendo un adulto. Indispuesto, deprimido e intranquilo, Jarvan se vistió de luto.
Sin importar ello el poder del reino cayó en sus manos, Rey de Demacia en semejante situación, le consternaba llevar a cabo su mandato, sentía que no podría dar la talla que su padre dio y lo peor era que su mano sostenía la mano de la mujer que él estaba dispuesto a amar pero que ella no lo quería.
Lux miró la realidad por un momento y se vio junto al príncipe de la mano, quería soltarlo pero él estaba… él necesitaba… ella no podía –negó con la cabeza levemente-, no era momento de entregarse a sus deseos personales. No lo amaba y eso le dolió, éste buen hombre, decaído, necesitado y con un reinado en sus hombros tras una trágica pérdida no era quien quería ella consolar, amar, cuidar y respetar hasta el último de sus días.
Se dio cuenta y dolió, porque la realidad es un embustero dolor en el presente y porque… su corazón latía a la distancia en Noxus, con aquel salvaje hombre que quizá jamás sepa la profundidad de sus sentimientos, el hombre al que jamás podrá entregarse, el hombre que a la distancia y sin saberlo ella, la amaba.
Fin de Episodio 06
