Actualizando :) yay, bueno... resumiendo el episodio estará interesante, muuuuuy interesante, así que lean con paciencia, entiendan los detalles y si tienen alguna duda pueden dejarme un mensaje.
No olviden pasar por mi galería de DeviantArt (dirección en mi perfil), tengo una sorpresa por ahí, al fin subí un dibujo de mi primer OC del juego League of Legends, en realidad son dos OC pero supongo que el primero tendrá más importancia jujuju~ pero cuidado, si no les gustan los spoilers esperen al siguiente episodio para pasar por mi galería y deleitarse con mi OC (que guapo-guapo sí es).
Un saludo y gracias por todos sus geniales comentarios, de verdad me animan a seguir escribiendo cada día.
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 7 – Primer Paso
Consecuencias, inimaginables consecuencias, está sometida al deber y no puede dar un paso atrás sin que la multitud la vea. Lux pretende cubrir su rostro y huir pero no puede, es la ceremonia del 3er día de la muerte del rey. Todos asisten sin excepción.
El cortejo fúnebre está ahí, todo oscuro, el velo que cubre su rostro la hace menos vista al estar entre otras mujeres que guardan el luto pero si da un paso atrás, está Jarvan, el mismo le sostiene la mano, espera que ella le de fuerzas para continuar mientras Lux sólo quiere escapar de la incomodidad de un momento que no pidió. No iba a ser insensible y alejarse cortamentemente, prefería la cortesía.
- Disculpe –hizo un amague de quite, Jarvan apretó su mano un poco más.
- ¿Sucede algo? –preguntó.
- No, sólo necesito traer algo.
- Dígame, enviaré a un sirviente por ello –dijo impositivo el príncipe.
- No, debo hacerlo yo. Regresaré –dijo y se soltó casi luchando.
Jarvan vio como se alejaba entre la multitud su doncella, aún con un velo negro era una luz que todos podían notar a través de las tristes cortinas reales, ¿qué estaba pasando con él? Se había prometido no dejarse llevar por su sentir y actuar como le pide su título, cumplir con la palabra de su familia al desposar a la doncella Crownguard por deber real más que por interés profundo.
Siempre vio a la rubia como una compañera, amiga quizá mas no como algo fuera de ello. Su deseo había muerto al igual que sus emociones, algo en él estaba quebrado, no entendía la razón pero no podía sentir, todo era tan frío y lo que expresaba era lo aprendido como príncipe, galantería, amabilidad, cortesía, eran cosas que dominaba al ser de la realeza y en algún momento las disfrutó pero todo cambió cuando su humanidad estuvo a punto de perecer debido a sus debilidades ante un tirano, un demonio, un noxiano.
Después de ello se tomó mucho tiempo para recuperar algo de lo que había quedado pero no había nada, salvo… lo aprendido en su juventud como formalidad de un príncipe, salvo… eso.
Pero Lux le hizo sentir que debía ganarse algunas cosas y no darlas por sentado, no quería desperdiciar sus años de vida en el reconocimiento de su yo interior, quería aprender en la marcha y lo estaba haciendo, a pesar de que Lux le despertó sus buenas intenciones desde un principio, ahora había un sentimiento brotando en su interior, un deseo, una ambición, que ésta mujer se convirtiera en su otra mitad. Si alguien podía provocarle los mejores sentimientos, era ella, ella podía ser… Reina, era digna.
…
- ¡Oh no! –decía en voz alta casi ahogada- llegaré tarde, no podré… -se encogió de hombros y cayó a su esponjosa cama mientras cubría su rostro- necesito decirle a Darius todo… -el aliento se le iba a cada palabra.
Y luego la decepción la llenó, el desagrado, el desprecio por sí misma, ¿qué hacía viéndose con ese hombre? Tarde pero le había llegado la noción de sus 'crímenes' en ese momento. Suspiró.
Como siempre acalló su consciencia con su deseo propio de felicidad inmadura, pero en serio, ¿qué la llevaba a verse con ese hombre? ¿Lo veía como un padre?¿La veía como una hija? ¿Era el deseo sexual o fraternal? Bueno, él ya la había tocado… como un hombre toca a una mujer y no como un médico tocaría a un paciente, es decir con indiferencia, ¿qué había sentido? Se preguntó con un bolsón de viaje en manos y el camino hacia su grieta frente a ella.
- ¿Me gustó? –susurró.
Se detuvo un momento y tocó ella misma su pecho, estaba temerosa, no sintió nada, quizá sólo fue el momento, el miedo y Darius, por supuesto.
Bajó de prisa la pendiente hasta llegar a la grieta, estaba oscura, lo poco que se iluminaba denotaba más crecimiento floral dentro, caminó entre un césped cuidado por la naturaleza y a la mitad de ese lugar una roca con algo blanco resaltando, ¿qué era? Se preguntó, se agachó y debajo de la roca se encontró con una nota, al verla sonrió pero al abrirla y leerla cambió su expresión.
"Un asunto que resolver urgente, dos semanas lejos.
D."
Su rostro se agitó entristecido por la falta de Darius pero intentó aliviar su ansia, no podía… tenía tantas cosas en su cabeza, necesitaba del cálido hombro de Darius para dejar sus penas en él mientras era rodeada por sus fuertes brazos. El Rey… estaba muerto, su innata alegría se borró por el dolor de encontrarse sin el comprensivo y sabio oído del Rey. Si tan sólo hubiera tenido una oportunidad le habría dado algún consejo.
Ahora tenía a Jarvan IV pero él no era su padre, a pesar de que ella se lo había dicho, no era y no daba la talla de la sabiduría del anciano Rey. Quizá sólo le hacía falta experiencia.
En la distancia Darius recibió la noticia del Rey demaciano caído, su alegría por ver Demacia debilitada fue opacada por la idea de que Lux podría estar entristecida también, no sabía la razón pero lo presintió o tal vez sólo eran suposiciones suyas.
- Señor, no encontramos rastro de nadie.
Llegaron a cruzar los límites de lo conocido hasta encontrar poblaciones apartadas de Noxus donde se les había dado el informe de que se vieron sospechosos hombres circular, ¿qué buscaría esa gente? ¿Cuál era su objetivo?
En aquella lejanía sólo había una pequeña casa en ruinas pero parecía haber sido habitada un tiempo por aquellos intrusos, no creía que fueran demacianos, no era su forma de actuar, además sus espías hubieran sabido del asunto. Y la gente de la zona, entre campesinos y soldados vigilantes, hubieran notado el uniforme enemigo de inmediato.
Salieron de esa casucha que investigaban para seguir su búsqueda mientras su comandante perdía la noción del tiempo viendo hacia el horizonte, quería saber cuál podría ser el siguiente movimiento de estos misteriosos civiles en Noxus.
…
- ¿Algún problema? –preguntó uno de los compinches, precisamente el que Darius buscaba, estaba escondido en la maleza a una distancia prudente de aquella casucha.
- No lo sé –su compañero se quedó viendo hacia Darius a la distancia.
- No seas idiota, vámonos de una vez –se retiró de ahí siendo acompañado por su camarada pelirrojo al instante.
Pero para cuando alguien revisó la zona ya nadie estaba, sin duda era un misterio que no se revelaría pronto pero cuando sucediera quizá cambie la vida de quienes estén involucrados en estos crímenes e invasiones.
Los días pasaron, entre búsqueda y persecución, entre luto y depresión, ambos pueblos pendientes del resultado, como Jarvan IV había heredado responsabilidades se vio en la penosa tarea de preparar su coronación, no lo deseaba pero era necesario, debía ser presentado ante su rival, Noxus, un líder fuerte y preparado pronto, su tierra no debía dejar que la ausencia de poder los presionara.
Lux, por su parte, decaída e intentando dominar sus emociones para no dejar que otros siguieran su ejemplo practicaba una sonrisa a diario, estando sola pensaba un poco en las cosas que había hecho, lo que sucedió últimamente y las misiones que aún quedaban pendientes.
Se sentía un poco mal por ocultarle algo a Darius, pero a pesar de todo… ésta era información que él no debía conocer, no porque no debiera sino porque su obligación con Noxus haría que se divulgara la información.
Un arma, una extraña arma había sido encontrada en lo inhóspito de Demacia, habiendo sólo habladurías de un par de testigos se dieron a la tarea de investigar pero cuando estuvieron a punto de dar con ella, desapareció, llevándose consigo las vidas de aquellos que habían presenciado su poder.
Dos inocentes que fueron ejecutados y todo por un arma, sabían que no eran los noxianos por su manera de actuar, muy aparte de todo, sería muy estúpido que sus espían permanecieran en actividad latente sabiendo de la existencia del arma, ellos estaban en la ignorancia. Claro, ella no vio el poder de aquel objeto pero vio lo que había causado, en las víctimas, calcinadas, desmembradas, ni un solo rastro de sangre, si esa era su obra, entonces… ¡Demacia debía protegerse! Al igual que a sus inocentes en ella.
Noxus haría un uso inadecuado del arma, quizá investigaría y crearía más. Pero aún así era… inentendible lo que estaba sucedido, ¿qué era esa arma? ¿Quién era el asesino? Estaba segura de que quien fuera sólo deseaba destruir toda prueba a su paso, pero lo irónico era que todos estaban tras este asunto, incluso… gente como Viktor y por su parte Jayce también, aunque no estaba en conjunción con Demacia.
Todo era tan complicado…
Se tomó la cabeza cerrando sus ojos, quería despejarse ahora, ya no pensar más en armas de destrucción masiva perdidas con un asesino-ejecutor misterioso rondando ambas ciudades.
¿Y si… -abrió los ojos perturbada- …ese personaje le hacía daño a Darius o a su hermano? Oh no… no lo soportaría, era peor si dañaban a Darius, ¿cómo no podría expresar lo que siente sin explotar por dentro? Lo peor era guardar lo que sentía por aquel noxiano, si sucediera algo con su hermano, al menos tendría derecho a llorar, suplicar, vivir el duelo y finalmente la aceptación pero si Darius sufría algún daño, ¿qué derecho tendría a llorarle? ¿Qué derecho habría en vivir su duelo? Demacia sin duda le echaría en cara su traición, la abofetearía con la realidad para finalmente humillarla en la soledad.
- ¿Puedo acompañarla? –preguntó una voz tras ella.
- Jarvan… -susurró al ver al príncipe- quiero decir, me honra, Rey mío, con su presencia.
- No me llames así –le dio un apretón en el hombro y buscó un lugar para sentarse.
El jardín era enorme y aunque de naturaleza abundaba no había muchos lugares donde alguien tan noble como el mismísimo Rey pudiera sentarse, a menos que estuvieran cerca de su hogar. Jarvan y Lux decidieron sentarse en el crecido césped del jardín de los Crownguard. La rubia, nerviosa aún por sus pecaminosos pensamientos no paraba de querer huir.
- ¿Cómo está? –preguntó ella.
- Comienzo a entender a mi padre –suspiró fijando su mirada al cielo- pero aún así no tengo su toque a la hora de tratar con los demás. Quisiera entender cómo lo hacía.
- Lo aprenderá, no se presione.
- No lo hago pero preferiría seguir en el campo de batalla a demorarme usando una corona.
- Estoy segura de que es así –no tomó mucha atención y decidió cuidar el nerviosismo que guardaba.
- ¿Le pasa algo? –preguntó él.
- No, no, estoy bien –agregó ella y sintió la mano de Jarvan sobre la suya, vio hacia él aterrada- ¿q-qué hace? –preguntó.
- ¿Qué es lo que ha pasado? –Jarvan parecía pensativo-. Es distante conmigo y no logro entender lo que hice para merecerlo.
- Son… situaciones –apartó su mano de inmediato- disculpe que lo deje ahora, está usted en su casa, recordé que tengo deberes que resolver.
Se fue de ahí, no, huyó de Jarvan, no podría hacerlo siempre pero necesitaba esta vez tener un momento a solas, corrió hacia su habitación y se encerró en la misma, las cortinas cubrían su habitación de la luz, por lo mismo fue hacia su cama y se metió en ella, tenía la respiración agitaba, nerviosa, eso había sido… tan… no lo sabía, simplemente estaba abrumada por las intenciones de su príncipe.
Sólo debía esperar un día más para poder encontrar fuerzas en los brazos de quién debería huir. Darius por lo mismo había vuelto un día antes, su grupo de reconocimiento y búsqueda no había encontrado al intruso o intrusos, de igual forma no iba a quedarse a dar vueltas, mandaría a otro grupo de reconocimiento y él estaría libre para poder, finalmente, después de dos hartantes semanas ver el único rayo de luz en su vida.
Esperaba ansioso el día, había preparado el regalo que encargó, sin duda era extraño, se sentía… estúpido, sí, fuera de sí y sin duda no era el Darius que conocían. Aunque claro, sus soldados se lo recordaron, comprando un regalo como ellos suelen hacerlo, regresar con algo valioso para las mujeres amadas y amantes tal vez, pero el noxiano sólo se debía a una aunque no lo supiera su demaciana, era ella.
- ¿Qué sucede contigo? –preguntó Draven.
Comían en el salón principal, usualmente lo hacían en silencio y después Draven se retiraba a hacer lo que mejor hace, gala de sus dotes de potente guerrero, pero ahora había escuchado algo como "el comandante tiene una amante o novia" de algunos de los soldados de la división de su hermano, quería no alarmarse pero el rumor se hacía más grande y si se dispersaba en Noxus podrían preguntarse quién era.
- No tengo hambre –añadió aún jugando con la comida en su plato.
- No me refería a eso, hermano.
- ¿Entonces? –soltó su tenedor.
- Que debes mantener tus relaciones en secreto, maldición, siento que yo soy el hermano responsable ahora –se rió por lo bajo, Draven sólo se divertía por la ironía.
- Compré algo, ¿no haces lo mismo? Tus críticas me enferman –agregó Darius, no le quitaba la vista a su hermano.
- Estás obligándome a cruzar la línea, bro –agregó molesto.
- ¿Y qué harás? ¿Matarla? Si lo hicieras… -advertía pero fue interrumpido.
- Soy tu hermano, no tu enemigo, en todo caso… no estaría mal ponerle las manos encima, dudo que vuelvas a desear a tocarla después de saber que gozó estar conmigo –los puños de Darius se formaron y empezaron a rechinar por la fuerza con la que eran apretados- o cualquiera –su hermano golpeó la mesa acallando de inmediato todo tipo de conversación entre ellos.
- Suficiente –dijo terminante el noxiano mayor- vete de aquí, no quiero verte lo que reste del mes.
- Tu casa, tus reglas, bro –dijo animado Draven, dejó delicadamente su comida y fingiendo modales se levantó de la mesa, no sin antes una fingida reverencia- "todo sea por la recuperación de tu cordura" –pensó saliendo de ahí, ¿pero qué quiso decir? Había algo misterioso en el tono lúgubre de pensamiento que tuvo.
Nada más que un eco resonó en su hogar, estaba solo… a pesar de todo nunca visualizó esto así. Quizá esperó alguna vez unirse en matrimonio con una mujer de su misma condición como Katarina pero en ese momento veía imposible si quiera el estar con cualquier otra, no era fidelidad, era… respeto por lo que sentía, le era imposible cambiar lo que él quería por algo que no. Terquedad quizá.
Daría todo por volver a ser el de antes, pasar de mujer en mujer, ignorar suplicas, estar pendiente 100% de su tropa, poner en alto la fuerza de Noxus por sobre todos los demás, cosas… rutinarias y no mecerse entre la mesura y la falta de salvajismo a causa de su sobrecalentada cabeza.
¿Podría si quiera buscar algo casual? No, pensaría en todo momento en lo despreciable que era mostrarse débil ante necesidades corporales… naturales.
Se movió con calma hacia su habitación para acostarse, preparando lo que diría al día siguiente, vería a Lux, finalmente, ¿sería capaz de decirle algo de esto? Uhm… no, quizá no, ella era tan diferente que quizá se alejaría, diría que está loco y lo abandonaría en un sinfín de cuestiones alrededor de esta fantasía que creó a partir de las provocaciones de la demaciana.
Sí, llegó a la conclusión, ella era la culpable de todo, alimentando sus ilusiones, deseos, esperanzas con aquellas malditas miradas provocadoras, fingiendo inocencia, prudencia, dulzura y sobretodo correspondencia, lo estaba engañando…
Después de pensar por momentos en un millón de posibilidades negativas cayó presa del sueño, descansó pero sólo porque se había cansado de pensar, no era la primera vez pero ahora estaba muy resuelto a averiguar cuan… cuan correspondiente podía ser ella con sus gestos, ¡iba a dar el primer paso!
Lo único bueno de Darius es que estaba tan resuelto a averiguar cuán engañado estaba con Lux que no tuvo tiempo de pensar en los nervios que podría darle embarcarse en algo... que quizá no tenga futuro, algo que podría marcarlo.
Pero la mañana llegó y no le dio más tiempo a darse cuenta de lo que hacía, tomó sus cosas y lo preparó todo para encontrarse con ella, ni si quiera el sol había tocado con su luz suelo noxiano y él recorría la ciudad hasta el camino que lo llevaría a la grieta donde Lux lo esperaba.
Lux despertó más tarde y quitando las ropas de luto, buscó algo más neutral, luego una mochila, una canasta, algo de comida y un libro, quién sabe si Darius llegaba tan cansado que sólo dormirían lado a lado, ella le leería algo y también descansaría.
Al salir no se topó con ningún obstáculo, temía que su hermano la viera, al menos él no la vigilaba constantemente pero si supiera lo haría, no paraba de asustarse cuando escuchaba el rechinar de una puerta abrirse.
El pelinegro, que había llegado temprano a la grieta se sentó en el piso a esperar que llegase su compañía, con sus manos recorrió el lugar donde se había sentado, la hierba creció y claro… su nota parecía haber desaparecido, vio la roca que puso, estaba fuera de lugar.
- ¿Hola? –preguntó alguien desde arriba, vio hacia el interior de la grieta y notó unos penetrantes ojos viéndola, le sonrió animadamente y bajó hasta encontrarse con él, Darius no había notado la rapidez de su respuesta pero tan pronto la vio descender fue hasta ella, sin pensarlo extendió sus manos y la tomó por la cintura, mientras Lux rodeaba el cuello del pelinegro al contacto inmediato. Sus cuerpos se unieron en un inesperado abrazo.
- ¿Por qué tardaste? –preguntó él.
- Yo… me dormí, estuve algo ocupada –dijo la rubia dejándose al abrazo de este.
Darius la apartó de él para verla bien, tenía el rostro diferente y su ropa era de tonalidad ceniza, demasiado opaca para ella, no la hacía lucir mas que triste.
- Has llorado –dijo Darius y le acarició el rostro.
Ambos eran unos tontos, preguntándose qué era lo que sentían, dudando del cariño mutuo que obviamente se tenían y de inmediato expresándolo sin si quiera notarlo.
- Fue una semana difícil –respondió Lux.
- Bien, necesito que veas algo.
La soltó con suavidad mientras buscaba entre las cosas que trajo el regalo que preparó, no tenía una envoltura, sólo la caja, la tomó y antes de que Lux la viera aspiró un poco de aire.
- ¿Qué es? –dijo alegre mientras Darius le entregaba secamente el regalo, estaba tan mecánico que no sabía cómo hacer algo como esto, no tenía experiencia.
- Siempre me lo preguntas. Ve tú misma –añadió viendo con felicidad cómo la pequeña demaciana abría la caja seguida de una expresión de emoción en su rostro.
- Es… ¡oh no! Hermoso –dijo mientras se probaba la pulsera pero luego se la sacó para poder verla mejor y leyó el grabado, su expresión dejó de ser de emoción para sentimentalizarse.
"Aquí o allá, el sentimiento será el mismo, lo importante es el 'nosotros' y el 'por siempre' en nuestro corazón"
Darius acercó su rostro para leer, no… no era el mensaje que él le había dictado a la muchacha, al menos era mejor que "De Darius, no lo pierdas", en realidad… era mejor así pero le hacía ver más ridículo de lo que había pensado, quería que fuera un regalo sin importancia, algo casual y… se había convertido en una enorme masa de emociones.
- ¿En verdad piensas esto? –dijo Lux.
- N-Si –era lo que pensaba… en cierto punto pero no lo que había mandado a escribir, al final dejó de importarle y aceptó ello.
- Gracias –dijo Lux volviendo a probarse la pulsera.
- "El primer paso" –pensó Darius y se paralizó frente a ella con mirada seria, la usual.
- No había visto nada así en ninguna tienda de Demacia –decía sin verlo aún, se asustaría, estaba demasiado quieto.
- "El primer paso, ¡vamos! No seas idiota, da el primer paso" –se animó a sí mismo Darius.
- Lo tendré siempre conmigo, es… un gesto muy amable de tu parte, yo… -se detuvo al ver a Darius darle la espalda y apartarse.
- Debería irme –añadió él, tomó sus cosas y caminó con lentitud a la salida.
- ¿Hice algo malo? –preguntó asustada la rubia.
- Vete a casa, demaciana –dijo sin verla a la cara.
- Es-Espera –corrió hacia él para detenerlo tomándolo del brazo, él volteó a ella, parecía molesta, su ceño fruncido era gracioso, como si nunca hubiera mostrado esa expresión- ¿por qué te vas? Me acabas de dar un regalo y simplemente escapas, ¿qué pasa? Al menos dime lo que hice mal.
El noxiano la vio fijamente esperando encontrar las palabras para apartarse de lo que haría pero también quería demostrarle que no era un cobarde, Lux no dijo eso en ningún momento pero lo estaba implicando, eso no le gustó nada, era ridículo que él estuviera huyendo de ella. Tan ridículo que podría ser verdad.
- ¿Recuerdas mi respuesta a tu primer mensaje? –preguntó él.
- Sí.
- Pues si me detienes otra vez no te aseguro que vaya a contenerme, suéltame ahora –quitó la mano de Lux y volvió a la marcha de salir de allí.
- Ya basta –lo alcanzó otra vez y lo volteó a la fuerza hacia ella, Darius evitó su mirada fijando su vista al cielo.
- ¡Tú lo buscaste! –volvió la mirada a ella.
Tomó su cuello con una mano y la dirigió hacia una pared, tenía una expresión asesina en su rostro, sus ojos negros como la noche parecían estar poseídos por la maldad, por un momento la rubia aceleró su respiración esperando lo peor.
- Esto es lo que soy, ¿es eso lo que quieres? Acabaré… contigo… -apretaba más a cada momento hasta que cerró los ojos, después de parecer poseído por la maldad empezó a sufrir, se le notaba, cerró sus ojos para evitar ese 'dolor' pero ni si quiera así evadió la realidad- "el primer paso" –soltó su cuello, Lux ni si quiera había peleado por liberarse, no la dañaba, sólo la apretaba ligeramente pero estaba nerviosa y asustada.
No podía hacerle más, a menos que… no pudiera contenerse y sellara esta salvaje acción con un beso.
Se inclinó hacia ella, tomó su rostro con ambas manos, y mientras sus miradas se cruzaban, los labios de Lux lucieron tentadores para lo que Darius quería hacer y entonces acercó su boca a la de la rubia, iba a tomar un solo beso, quería ser un ladrón… un criminal, un despiadado hombre pero no estaba dando más que el primer paso.
En cambio ella estaba sintiendo la rudeza de este hombre resbalar en ella, aquellos labios sin cuidado, algo rasposos, no tan húmedos… inesperadamente le dieron la sensación de calidez, dulzura, él conocía su naturaleza, estaba actuando tan delicadamente que no se daba cuenta, la besaba como si tocara una rosa con los labios o como si tratara de no romperla porque es de cristal.
No se había animado a ser más atrevido y meter su lengua en su boca a menos que ella lo deseara, claro, era respetuoso, era… intenso, el primer beso… el primero… las manos de Lux descansaron sobre el pecho de éste hombre sintiendo el agitando golpetear de su potente corazón mientras él recorría su cuello con las suyas, la respuesta no fue automática, pero a los pocos segundos de juntos sus labios ambos cerraron los ojos. Poco a poco Lux fue abriendo su boca y dejando así que el sencillo y dulce beso fuera un poco más apasionado, sus lenguas apenas y se rozaron pero sus labios no paraban de moverse al vaivén de una melodía; lo que fue un par de minutos, se convirtió en un jugueteó luego, ella entonces tomó camino libre y pasó de besarlo a él a besar su mejilla, pasando por su cicatriz, mientras él hacía lo mismo rozándole su cuello. La respiración cálida del noxiano la estremecía.
- Darius… -susurró Lux suavemente.
- Perdóname –dijo de inmediato abriendo sus ojos.
No la soltaba, no estaba realmente arrepentido, sólo se lo decía porque temía haber actuado mal.
- Está bien –respondió ella sin abrir sus ojos aún, guiándose solamente por sus labios al recorrer la mejilla de Darius volviendo luego a su boca para separarse y mirarlo detenidamente luego de éste "primer paso".
- ¿Qué? –dijo él por lo bajo.
- Nada –sonrió feliz- nada…
Fue nuevamente hacia él esperando otro beso suyo, no quería que el primero fuera el último, no quería dejar de sentirlo, no quería que él… dejara de estremecerla, lo quería todo y por primera vez después de varias semanas se sintió emocionada por ser la misma de antes, tan sólo ser tocada por él le había devuelto la ilusión de vivir y aunque no pudiera decírselo aún, lo amaba, inexplicablemente, lo amaba por ello.
Fin de Episodio 7
