He pensado y repensado mucho, editado, etc., éste episodio más veces de las que he hecho con cualquier episodio. Simplemente quería que quedara bien. En todo caso me agrada el resultado. En fin, traten de entender porque la narración es complicada en algunas partes. Cuando lleguen casi a la última parte pueden pasar por éste link - : / / f a v . me / d60hn5a (quiten los espacios y ya). Podrán ver el... aspecto de los nuevos personajes.

En fin, disfruten del episodio y hasta otra ocasión.


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 8 – Los Viajeros del Futuro


Luego del primer beso todo había cambiado, ahora muchas de sus intenciones eran claras, aunque Darius no le dijera nada le demostraba un extraño amor que sólo Lux podía entender. No perdía oportunidad de abrazarla y le costaba separarse, antes de partir nuevamente, ella a Demacia y él a Noxus, les fue incluso difícil decirse 'hasta pronto'.

Pero lo hicieron, el deber era fuerte, incluso podría comparársele al de su voluntad para estar juntos pero… lo que los ayudaba a darse la espalda y tomar caminos separados era la esperanza.

Un "nos volveremos a ver" les llenaba de fuerzas, les animaba a no voltear otra vez, era ridículo pensar que en el pasado se llegaron a despreciar sin razón alguna, luego se temieron el uno al otro y ahora un cariño nació entre ellos para no morir fácilmente en las garras del odio entre ambas naciones que en ellos fue cultivado desde una edad temprana.

Incluso en su exterior quiso demostrar siempre su fortaleza, decaída por la ausencia de su hermano, poseída por la constante presión de destacarse, ser meramente una pieza para el reino… sólo eso, su padre se encargó perfectamente de darle a entender la situación desde niña. Nunca le molestó… porque no veía necesidad de contrariar los designios de su existencia.

Lux suspiró, no sólo su mano estaba dada al príncipe Jarvan IV cuando quisiera sino que su vida misma estaba dedicada a Demacia, era un honor y casarse con el príncipe no era un martirio, ella lo deseaba pero ahora… simplemente ahora todo estaba mal.

Siendo tan inteligente no podía encontrar la respuesta, ¿cómo poder disfrutar de éste amor? ¿Cómo… sobrellevar un matrimonio arreglado ahora? No se haría mal sólo a ella sino también a él, Jarvan… él era bueno, no se merecía nada malo en la vida, al menos no de parte suya.

Agitó su cabeza pero ni así pudo dispersarse, ya llevaba medio camino cuando se encontró con algo curioso, una revuelta, tal vez. Se escondió hasta evaluar la situación correctamente.

Pero su corazón saltó de susto al encontrarse, no en medio de una revuelta cualquiera, sino de un ataque protagonizado por Viktor. Había visto su ficha de información, calificado como peligroso, criminal, psicópata y sobretodo… asesino.

Sus dientes rechinaron levemente, prefirió dar la vuelta y rodear o encontrar algún lugar. No podía enfrentarse a ellos, ¿qué explicación daría de estar lejos de su patria? ¿Un paseo? Estúpida respuesta, el camino a Demacia estaba alejado de éste.

Pero de tanto pensar, algo en ella le incitó a pelear, la gente de éste científico había atrapado a unos muchachos, jóvenes que estaban siendo golpeados; ni si quiera podía ver sus rostros desde allí.

Así que con calma y sigilo siguió al grupo de criminales, su caravana llevaba las celdas de esos muchachos a cuestas, haladas por caballos. Si bien volver a Demacia era su prioridad, también lo era salvar inocentes. La noche llegaba lentamente, estaba nerviosa, no podía esperar más y se lanzó a tratar de rescatarlos.

Se detuvo, había movimiento, gente quizá y pronto vio a un par de secuaces de Viktor sacar a uno de los muchachos fuera de la jaula para llevarlo a fuerzas hasta la tienda principal.

No había otra palabra para describir lo que sucedería mas que 'TORTURA', ¿sabrían algo estos? ¿Desertores quizá?

Desde un rincón apartado de la tienda, Lux pudo observar que ataban al muchacho, que aún tenía cubierto el rostro. Como era de esperarse, Viktor entró en escena, golpeó al muchacho con su bastón, tan fuerte que pudo escuchar el resonar de sus huesos, eso la conmovió pero aún no podía hacer nada.

- ¿Dónde está? –preguntó el científico.

- Ya lo tienes, bastardo –agregó el encapuchado, fue golpeado otra vez.

- ¡Esto no es lo que quiero! –dijo tan fuerte que sonó a grito, Viktor estaba molesto, arrojó a un bastón con bordes cristalinos al piso.

- ¿Dónde está? –preguntó otra vez.

- ¡Es eso! –respondió, no temeroso sino molesto, pero fue golpeado otra vez.

- Volveré mañana, si no recuerdas lo que te pedí, probablemente no sea tan benévolo como hoy.

- Yo tampoco –respondió firme el recluso. Viktor apenas podía creer lo engreído que era.

Dejaron solo al recluido mientras Lux aún observaba desde una pequeña apertura de tienda, lo veía… no quejarse sino tranquilo, tanto que comenzó a tararear una canción, ¿estaba loco? Bajo las manos de un criminal de ese calibre y sólo… tarareaba. Lux tomó fuerzas y aunque no tenía su arma para pelear y ayudar a los recluidos, aún tenía su ánimo e inteligencia.

Mientras pensaba, el otro recluido fue lanzado hasta el primero, los cuales chocaron y cayeron de bruces al piso sin si quiera poder ver lo que sucedía. Era injusto, ¿qué clase de trato era ese? Si bien no era prudente intervenir en asuntos de Zaunitas, tampoco dejaría que ellos se aprovecharan, además… ¡no era su territorio!

Lux entró a la tienda para liberar a los reclusos, antes de si quiera llegar a una de las cuerdas uno de ellos apartó su mano.

- Déjelo –dijo suavemente.

- ¿Quién es? –preguntó el otro.

- ¿Sabes que estoy aquí? –dijo Lux sorprendida.

- Déjelo y ocúpese de sus asuntos –respondió.

- ¿Están aquí contra su voluntad o no? –preguntó un poco molesta por la actitud que tenía el muchacho.

- Saben que usted está aquí. Es una tr-

Ni si quiera completó la frase y un rayo cruzó cerca, si Lux no hubiera reaccionado rápido ahora mismo estaría por la mitad, volteó y vio a Viktor, el mismo con un par de hombres los cuales se dispersaron hasta rodearla. La rubia saltó sobre ellos y los detuvo con su enlace de luz para luego barrer con ellos usando su singularidad, creyendo haber ganado, confiada volteó hacia su mayor obstáculo, no estaba, desapareció y apareció… tras ella un campo gravitatorio que sin poder resistirse la aturdió hasta hacerla caer al piso.

- Lástima, le fue tan bien –agregó antes de que el aturdidor le quitara la consciencia.

Despertó al poco tiempo, atada y junto a los que anteriormente quiso salvar. Las cuerdas la lastimaban.

- Ahí va un mal plan –dijo el muchacho de antes.

- Sólo traté de ayudar –bajó la cabeza, sus mechones rubios le cubrían la vista.

- Y aquí viene su recompensa.

Unos soldados fueron a ella para arrastrarla y dirigirla hacia Viktor, tras un arreglo del lugar, prepararon otra tienda para compensar los daños en la primera. Los prisioneros aún con capuchas sobre sus cabezas, no podían ver nada, Lux recibió el mismo trato pero pronto fue liberada de ello, se encontró con el mecánico rostro del científico loco, el cual le recibió con violencia.

- ¿Demacia enviando una espía? Eso es tan irreverente –dijo Viktor- ¿cuál es su nombre?

Y empezó todo, esa sola pregunta inició lo que sería el peor de todos los interrogatorios para la joven doncella, estaba preparada para esta clase de cosas, era fuerte pero no podía evitar sufrir, gemía ante los golpes y cachetadas.

- ¿Tu nombre? –preguntó otra vez el villano.

La rubia le escupió los zapatos y lo miró adolorida, no estaba dispuesta a decirle nada, ahora su terquedad la respaldaba pero no por mucho hasta que un par de horas después Viktor trajo algunos instrumentos de 'diversión'.

Pero lo más interesante, al final, fue el escalpelo.

- Algo delicado para la dama –le enseñó el filo cortando un pedazo de papel como si nada.

Al otro lado los muchachos escuchaban casi indiferentes, aunque el más engreído de todos se había conmovido un poco, estaba incómodo con los gritos de dolor y más de alguien que intentó ayudarlos, por otro lado su compañero estaba indiferente, esperando cumplir su plan, nada más.

- ¿Deberíamos ayudar? –preguntó.

- Ya la matará, relájate –cruzó sus piernas como pudo- pronto terminaremos esto también.

- Pero…

- ¿Qué te sucede? –preguntó el más tranquilo de ellos.

- No lo sé, hay… algo extraño –dijo.

- Escucha, el cristal está casi en nuestras manos, necesitamos la vara magnética de luz y podremos irnos de esta tortura.

- Pero… deberías oírme.

Aún podían escuchar los gritos de la joven al otro lado. Viktor no se había medido, hacía cortes en sus brazos, tan finos que no dejarían una gran marca pero sí sangrarían demasiado.

- No hay refuerzos, no tienes nada, ni si quiera un arma, dime tu nombre –apuñaló el costado de la muchacha haciéndole un corte al paso, uno más largo del esperado.

- LUUUUX… LUUUUUUUUUUX…. –gritó a todas voces pero Viktor no se detuvo.

Al otro lado su compañero tomó la mano del otro y la apretó muy fuerte.

- ¿Escuchaste eso? –dijo casi asustado.

- Sí, sí, ya suéltame…

- Lu-Lux… ella…

- ¿Qué con ella? –decía indiferente.

- Yo se, yo… se perfectamente que nunca quisiste leer ese informe, ni si quiera lo tocaste pero yo lo vi. El que encontramos en la antigua Demacia.

- ¡Te dije que lo quemaras! No necesito de esa mierda en mi vida, te lo dije antes.

- Lo vi… -tragó saliva- y ese nombre coincide con el lugar, ese nombre.

- No me digas eso –comenzaba a enseriarse- si es lo que pienso… simplemente se debe a una coincidencia.

- ¡LUX CROWNGUARD! –gritó la demaciana terroríficamente llena de desesperación y dolor hasta que aquel criminal le quitó las manos de encima.

Ambos muchachos pararon en seco ante lo que escucharon, esa joven, ella… era…

- Me trajiste a la fecha equivocada, ¡desgraciado hijo de puta! Te dije que no quería esto, te dije que me llevaras a la fecha más alejada de su existencia, te dije que NO QUERÍA LIDIAR CON ESTO.

- Fue un error de cálculo, después de todo sólo queríamos recuperar tu maldito cristal prismático y robar el núcleo Hex –se excusó.

- Entonces… ella –se soltó de las ataduras como si nada, quizá le hicieron un mal nudo- es… -quitó lo que cubría su rostro y sus gélidos ojos azules se posaron en dirección a donde Viktor se encontraba.

- Dante no lo hagas, intervienes con el pasado. Ella es el pasado –intentaba convencerlo.

- Ya cambiamos parte de la historia al hacer que chocase con nosotros y fue culpa tuya –decía el muchacho de cabellera oscura llamado Dante.

Un secuaz de Viktor entró en escena y fue rápidamente noqueado por el muchacho sin ataduras, calmadamente caminó hacia su amigo aún atado y le quitó lo que le cubría el rostro.

- Te juro que no fue intencional –se quiso excusar.

- Ella es la desgraciada que me abandonó pero aún así, no puedo permitir que muera, moriría yo también. Gray, superaste tu cuota conmigo, arreglaremos esto luego –se retiró y se permitió un encuentro con Viktor.

El científico lo vio bien pero pensó que sería como la primera vez que se vieron, que lo atraparía fácilmente pero no, tan pronto se descuidó éste se acercó a él rápidamente, le puso la palma de la mano en frente y lo cegó con una intensa luz para luego tomar el bastón con cristales sobre él y llenarlo con su energía, la cual emergió en forma de una cuchilla.

Fue hacia aquél y con un movimiento cortó su brazo robótico como si nada, parecía haberse derretido como mantequilla al sol, tan fácil… imaginar que un metal tan sólido fue desvanecido, el científico zaunita vio su actuar y echando a andar su campo gravitatorio se dio a la tarea de salir de ahí. No estaba preparado para esto.

Dejó a sus hombres a merced de éste extraño, los cuales uno a uno fueron cercenados, sus brazos, sus piernas, sus cabezas caían al suelo en un festival sin sangre alguna. Eran cegados para luego ser aterrorizados con el dolor provocado por la ausencia de algún miembro. Los que sobrevivieron huyeron de ahí, los que no… dejaron sus cabezas rodar.

- ¿Qué pasa? –preguntó con un hilillo de voz la rubia.

Dante se acercó a Lux aún con su arma encendida, como si deseara… cercenar a la doncella de luz, como si la odiara, no podía dejar de verla con asco, levantó su arma en el aire pero mientras veía a la adolorida Lux vagar con preguntas se vio impedido, ella… ella… había soñado con este momento tantos años, con verla, tocarla, abrazarla, pero esos sólo fueron deseos de un niño olvidado en la Liga.

¿Qué había hecho tan terrible como para ser despreciado de esa manera? Nunca la vio ni ella recordó que él existiera. Y en ese momento, muy aparte de las ganas que tenía de matarla, tenía una pregunta que rondó en su cabeza por más de 28 años.

- ¿Por qué me abandonaste? –preguntó él y le quitó lo que le cubría la cabeza para que ambos se vieran a los ojos al fin.

- ¿Quién es? –preguntó Lux.

- ¿Por qué? –la tomó por los hombros viéndola fijamente.

El azul de sus ojos, ella no podía reconocerlo porque él aún no existía, y él nunca la conoció pero sus ojos… gélidos y sin brillo se encontraron, iguales, totalmente iguales, se reflejaron el uno al otro mientras su compañero observaba esta extraña reunión.

- Lo siento –dijo triste- no te recuerdo.

- ¡Ya basta Dante! Vinimos por el arma, Viktor ya se fue, debemos encontrarlo. No puedes intervenir en el pasado.

- ¿Pasado? –preguntó Lux viendo al compañero.

- ¡Oh diablos! –decía Gray- Lamentamos lo sucedido –se excusó y le quitó una de sus muñequeras de plata- tenemos que irnos, somos simples ladrones del presente~

- Adiós –se despidió el muchacho de cabellera oscura.

- Espera –dijo Lux, aún estaba adolorida- ¿podrías desatarme? –preguntó amablemente sin dejar de verlo.

- Supongo –se arrodillo para quitarle la soga de las piernas y manos.

Al soltarla lo primero que ella hizo, no fue correr, quedó un poco atontada y aún le dolían las heridas que le provocó aquel criminal pero… no dejaba de verlo, se permitió tocar el rostro del muchacho, pasó hasta su cabello y luego a tocar sus orejas, sonrió levemente, pero no dejaba su rostro, seguía con la mirada fija en él y él en ella.

- Lo que dices es ridículo, nadie hace viajes en el tiempo –hizo una pausa- pero si creyera por un momento… en un criminal loco y asesino como tú, entonces… -acarició levemente su rostro- te diría que jamás te abandonaría –despertó de esa locura.

Lo soltó y se rió para sí, estaba cayendo en la patética parodia de un trastornado. Dio media vuelta y se marchó caminando débilmente, Dante, el muchacho de cabellera oscura y ojos fríos la siguió con la mirada hasta que la joven de cabellera rubia salió de aquella tienda para dar con su libertad.

Por alguna razón sus palabras fueron realmente sinceras.

Ella era su madre. La que nunca conoció. A quien imaginó que jamás volteó atrás luego de abandonarlo. Estaba… destrozado por saber de ella en esta situación, sus manos temblaron por un minuto antes de recomponerse, había sido capaz de sentir el tibio toque de su madre recorrer su rostro y su cabellera, lo que pareció un segundo le valió casi una vida.

Entre tanto Lux seguía su camino, se preguntaba por la locura que pasaba por su mente, por la ilusión que acabó por encontrarla, ¿un viajero del tiempo? ¿Era posible si quiera algo así? No, no… y menos podría ser lo que él afirmó que era.

Volviendo a su mirada, en su mente recordó la caricia… a una piel tersa, tenía un rasposo rastro de una barba que no existía más y su cabellera, cerró sus ojos por un momento, ¿quién podría haberle dado la dicha de ser madre? Por un instante sonrió, ¿podría ser él? ¿Podría ser Darius su padre?

Pero no quería ahogarse en ese lago de inseguridad. Ni si quiera… -se detuvo- ni si quiera había pensado en la posibilidad de que eso fuera posible, poder interactuar con alguien de esa manera, hacer el amor, tener… sexo. Se ponía nerviosa con sólo imaginarlo, tenía miedo, esto sólo era una parodia inventada de un lunático, se convenció a sí misma para luego ignorar el hecho de que quizá… se había topado con un ápice de verdad en medio de tanta incredulidad.

- …nunca quise que permanecerías con odio dentro de ti, esa es la razón.

- Mi vida me preocupaba antes, incluso llegué a creer que ella fue una especie monstro pero… -bajó la mirada- ella tiene un corazón puro. Lo pude ver, a través de sus ojos, la luz dentro de ellos irradiaba más fuerte que en cualquiera. Ella no pudo hacerlo por voluntad propia. Es estúpido pero mis esperanzas volvieron a mí… -divagó, Dante no podía creer lo que decía.

- Eres como un hermano para mí –suspiró- hemos hecho muchas cosas, malas y buenas pero lo que más me preocupó siempre fue que fueras feliz algún día, a pesar de toda la miseria por la que pasaste en tu existencia –dijo Gray, el otro viajero.

- Nunca seré 'feliz' o 'normal'.

- Si cambiáramos tu futuro… podríamos hacer algo mal y evitar que tú existas, es posible desde todo punto de vista, como lanzar una moneda, con esto incluso pudimos haber cambiado mucho, pero aún estás aquí, eso quiere decir que aún tienes posibilidad –dijo Gray.

- No quiero cambiar mi pasado, si mi madre me abandona, si nunca conozco a mi padre o si ellos mueren… no es mi problema –no creía en sus palabras pero trataba de no cambiar su destino- de todos modos, estaré aquí porque ese es mi pasado.

¿Podría ser así? ¿Qué tan malo le sucedió a Lux para abandonar a su propia criatura? Su hijo había crecido sin una madre, sin un padre, huérfano… sobreviviendo al mundo, tal vez los obstáculos fueron demasiados para la demaciana o tal vez… no pudo vivir con ella misma luego de casarse con Jarvan y embarazarse de él para luego abandonar al niño; era un mundo lleno de posibilidades, peligros y destinos a cumplir.

Pero ésta era una época en la que su vida florecía, había descubierto su amor por Darius a pesar de ser prohibido, por ella y por el mundo en el que vivía.

Una dama de sociedad demaciana no podría haberse casado con un noxiano, su familia jamás lo aceptaría pero… ahí estaba una vez más esperanzada con el futuro como si el viajero con el que se topó en tal situación no la hubiera disuadido de soñar. Ella estaba ahí… aún amando a Darius, aún viviendo su sueño, aún viviendo un futuro distinto…


Fin de Episodio 8


Nota de la Autora:

En el siguiente episodio... quizá haya más consecuencias para Lux de las esperadas. No todos pueden pasar por esta clase de situaciones como si nada.