Buenas a todos, me tardé un montón en actualizar y es que necesitaba ajustar un par de cosas. En fin. Como me encanta esta pareja, espero un día subir todos los dibujos que tengo de ellos. Por lo pronto pueden encontrar algunos en mi galería de DeviantArt (dirección en mi perfil).
En fin, invocadores, estaré pronto rondando por aquí con más de ésta jugosa historia. Hasta otra ocasión y que les vaya muy bien.
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 9 – Consecuencias
Con toda aquella confusión apenas pudo concentrarse aquel día, por suerte nadie notó su ausencia y tampoco las rasgadas ropas a causa del ataque de Viktor. Enterró cualquier rastro del encuentro y se curó a sí misma, su costado había quedado tan herido que la apertura no cerraba por más magia curativa que mantenía, necesitaba de un verdadero mago curativo o un médico pero si acudía a alguien las preguntas saltarían a la luz sin que pudiera evadirlas.
- ¿Lux? Querida sal de tu habitación –decía la voz de su madre a la distancia.
En su cama, aún adolorida levantó la cabeza un poco pero se cubrió la misma con una manta, no quería saber del mundo exterior, al menos no por las siguientes 24 horas, no sentía ganas de moverse o de respirar, ¿qué podría ser? ¿Un resfrío? No, no… cerró sus ojos y trató de caer dormida pero no podía, su respiración no se regularizó ni si quiera cuando pensó en todo lo sucedido convenciéndose de que era una fanfarria de ridiculeces.
Golpearon a la puerta una vez más pero no iba a hablar, quería estar ahí, en su nido, cubierta por sus mantas, sin moverse, en la oscuridad, al menos mientras pudiera.
- Soy yo… ¿Lux?
Le dijo una voz conocida.
El tiempo le jugaba una mala pasada, ¿qué hora era? Sintió haber cerrado los ojos por un par de minutos pero parecían haber sido más horas. Se destapó y vio su ventana, cerradas las cortinas pero con una ligera abertura que le decía si era día o noche. Era ya de noche.
- Soy yo –dijo nuevamente esa… voz en medio de la oscuridad de esa habitación.
Encendió la luz y se acercó a la cama, le hablaba a pesar de que Lux estaba cubierta por una manta aún, no quería afrontar a nadie.
- No me sentía bien, lo siento –dijo ella.
- ¿Qué sucedió? Déjame verte.
- No es nada… -susurró Lux y se quitó la manta, viendo a su invitado- te lo aseguro, Ezreal –asintió y fingió confianza.
- Te ves mal –aseguró el rubio y posó su mano sobre la frente de su amiga- tienes la frente caliente.
- No demasiado, lo se, me tomé la temperatura primero –dijo Lux.
- Me preguntaron por ti –dijo Ezreal mientras volteaba su rostro a un lado.
- Jarvan no necesita saber de esto y no necesita verme así. Sólo quiero que acabe –se cubrió con la manta nuevamente- ¡estoy harta!
Ambos se quedaron juntos en silencio, Ezreal esperaba que su compañera se calmara pero no podía irse sin asegurarse de que ella saliera de esa cama. Una semana, había pasado una semana y ella no había tenido noción de ello. Quizá… algo más le pasó.
- Sólo… lo siento… -volteó hacia la pared para que su cuerpo en forma fetal pudiera acurrucarse más.
- Vamos, Lux… -apoyó su mano en la espalda de su amiga para darle ánimo pero de inmediato saltó un gemido, el mismo asustó a Ezreal haciendo que se hiciera para atrás y que Lux saliera de su comodidad. Apoyó de inmediato su espalda contra la pared viendo temerosa hacia su compañía- ¿qué te pasó? –preguntó y esta vez con ansias de saber, le quitó la manta que la cubría y pudo ver el lugar donde había apoyado su mano una pequeña mancha de sangre.
- Dé-Déjalo… es algo sin importancia –decía perturbada, su temblor se hizo evidente entonces.
- ¿Qué tienes? –preguntó Ezreal preocupado y temeroso acercándose a ella- dime, te ayudaré, yo… -paró en seco- ¡ESE MALDITO DE PUSO LAS MANOS ENCIMA! –pensó de inmediato.
- ¿Qué? –dijo asustada. Había olvidado por completo a Darius.
- ¡VOY A HACERLE PAGAR POR ESTO! TE DIJE QUE NO CONFIARAS EN ÉL –gritaba molesto sin saber que alguien más escuchaba.
- ¿Confiar en quién? –dijo Garen en la puerta. Había aparecido de la nada.
…
Entre tanto en el campo de entrenamiento noxiano se encontraba un preocupado Darius, el mismo parecía tener su mente en otra parte, se le había dado la tarea de escoger un par de reclutas que valieran la pena en el programa para soldados nuevos. Eran campesinos que anhelaban un puesto en filas guerreras.
Los muchachos corrían para demostrar su resistencia.
- ¿Y QUIÉN LES DIO PERMISO PARA DESCANSAR? LE DARÉ DIEZ VUELTAS MÁS A QUIEN SE LE OCURRA –amenazó Darius desde la comodidad de su asiento.
Se preguntaba si algo le había pasado pero no hubo guerras o algún enfrentamiento entre noxianos y demacianos recientemente, tampoco su ciudad tenía eventos especiales, ¿estaría disgustada por su actuar? Ese beso había sido demasiado, tal vez se sobrepasó y Lux no quería verlo más, carraspeó para tal vez distraerse torturando a estos reclutas.
- Señor –llegó un soldado de su tropa.
- ¿Qué?
- Llegaron dos nuevos muchachos para el programa.
- No aceptamos basura después de las 10, ¿oíste?
- De acuerdo, señor –se apartó.
Fuera del campo de entrenamiento se encontraban dos muchachos, uno más alto que el otro, escucharon lo que el comandante les había mandado, en silencio y sin decir nada, el de cabellera oscura entró sin ser permitido y comenzó a correr con los reclusos a los que Darius torturaba desde hacía un momento.
- Nadie te autorizó –dijo con voz potente Darius.
- 500 vueltas –le respondió aún corriendo.
- Jajaja –rió Darius- mocoso estúpido –volvió a sentarse, dejaría que probara suerte.
- ¿Qué demonios haces, Dante? –le preguntó un tanto molesto su compañero que apenas entraba a correr con él.
El soldado a cargo de la compañía de Darius volvió a entrar.
- Lo lamento tanto, los sacaré en este momento -decía pero Darius levantó la mano, si tuvo el valor de prometer una carrera de 500 vueltas, esperaba que tuviera el valor de aceptar las consecuencias. Estar en el glorioso ejercito noxiano era definitivamente más reto que simples 500 vueltas en una carrera.
- Déjalos, después de todo, al menos él tuvo las pelotas de darles un reto a sus compañeros.
Dante… sí, era él, el viajero del tiempo y estaba junto a su compañero Gray. Ambos corrían intentando parecer normales, aparentemente encontraron la pista de Viktor pero estaba en Noxus y sin ser de la guardia o soldados levantarían sospechas en su búsqueda, por ello prefirieron entrar a las tropas noxianas y hallar el modo de usar la fuerza que tienen para arrebatarle el secreto del núcleo Hex.
Sin saberlo, los fugitivos en la frontera estaban frente a él, pero incluso sabiendo ello no podría descifrar jamás lo que la doncella de luz hizo, el noxiano tenía frente a él a un viajero del tiempo con muchos secretos más por revelar.
- ¿Oí mil vueltas? –preguntó Darius divertido a lo que todos los reclutas respondieron con un casi inescuchable 'nooooo'- jajajaja… estúpidos mocosos.
De todos modos éste no era un modo de distraerse ahora, era sólo una asignación, cuando tuviera a sus reclutas definitivos podría dejar que otro se ocupe, aunque la tensión de no poder encontrar a los criminales que rondaron sus tierras también le estaba causando una mala sensación, además de… claro, la desaparición de Lux.
Esperaba que estuviera bien, si tan sólo hubiera sido más impositivo con el enano demaciano para que le dijera algo acerca de Lux, pero ciertamente lo odiaba, así que no podía hacer nada con ello. Entre tanto Ezreal realmente había marchado a ver a Lux pero no para sacarla de un problema sino para meterla en otro.
- Na-Nada –aseguró de inmediato Lux.
- ¿Qué tienes ahí? –preguntó Garen viendo la sangre en su ropa.
- Es una herida, pequeña… sin importancia, no es nada hermano.
- ¡No es una herida pequeña! –respondió Ezreal-. Y yo sé quién te la hizo.
- ¡Ya basta! ¡Fuera! –gritó Lux.
- ¿Quién es? –preguntó Garen.
Su llanto se dejó escuchar pero también sus temblores incrementaron, ni Garen ni Ezreal pudieron continuar con aquel interrogatorio por cómo se encontraba Lux, lo primero que necesitaría no sería dar respuestas sino un médico.
Un par de horas después y un par de revisiones y tranquilizantes, quien atendió a Lux salió a hablar con los que esperaron fuera de la habitación de la doncella de luz. Por alguna razón Ezreal insistió en que fuera un asunto privado y que no lo supieran los demás. Garen conocía la naturaleza de sus padres por lo mismo los mantuvo alejados, podrían perturbar el estado de su hermana.
- ¿Cómo está? –preguntó Garen.
- Mejor pero pasó por un shock emocional, así que les sugiero que no la presionen, le puse un tranquilizante y durará hasta mañana, además curé la herida que tenía en su costado. Tenía muchas otras en sus brazos, en un par de días desaparecerán. El trauma que pasó posiblemente fue el que le causó el shock nervioso.
- ¿Shock nervioso? –preguntó Ezreal.
- Sí, jovencito.
- Revisó si… -se detuvo- le… hicieron… ¿algo más? –preguntó Ezreal aunque Garen se puso nervioso antes de escuchar la respuesta del médico.
- No –respondió el anciano médico- pero no son autolesiones por lo tanto alguien le hizo ese daño, el cual, probablemente, la llevó al estado que tiene ahora. Sugeriría que revisen sus relaciones sociales y procuren que no vuelva a sucederle.
- Sí, gracias –Garen le dio la mano y lo acompañó a la salida. Volteó a Ezreal y con la mirada le sugirió que fuera a acompañar a su hermana. Debía llevar al viejo hasta la estación donde su transporte lo recogería.
Ezreal entró sigilosamente tomó una silla y se sentó cercano a la cama de Lux.
- Uhm… -despertó levemente al poco tiempo.
- Tranquila… shh… -minimizó su presencia ahí.
- No fue él… -susurró ella, no había olvidado su discusión- ¿qué pasó? –preguntó luego.
- Tuviste un shock nervioso, el médico dice que debes descansar. Has estado escondida en cama durante una semana, no has querido comer bien y creo que el estrés ha sido el culpable.
- No… esto fue a causa de otra cosa. Algo que pasó y ni si quiera… fue… el que me hizo estas heridas. Fue otra cosa. Estaba tan nerviosa. Siento como si esto no hubiera pasado –decía todo muy suavemente. Ezreal tomó su mano.
- ¿Qué fue lo…?
- No es algo que… pueda explicar. Lo siento –respondió sin mucha energía.
- ¿Por qué? –preguntó Ezreal.
- Creerías que estoy loca porque yo también lo creo.
- No lo estás –dijo conmovido y tomó su mano- guardar todo lo que te sucedió podría dañarte y… preocuparás a quienes, ah… -se cubrió el rostro con una mano- debo decírtelo, de lo contrario estaré fallándote como amigo –apretó los labios por un minuto, aspiró aire y luego lo dejó- no fue el príncipe quien preguntó por ti –se acercó a Lux- fue el noxiano –le susurró.
- Oh… Darius –una pequeña sonrisa leve se presentó en su rostro.
Ezreal pudo ver cómo la llenaba el sólo escuchar su nombre, estaba tan determinado a no permitirse aceptar la relación que tenía Lux con aquel hombre pero luego de ver el bien que le hacía decidió cambiar de bando, ya no negarse a las decisiones de su compañera, ya no… sino aceptarla y darle el apoyo que necesita.
- ¿Cuándo? –preguntó suavemente.
- Aparentemente alguien le dijo que yo estaba en una excursión en las minas del sur. La exploración duró más de lo que debía y mi equipo decidió terminarla por falta de recursos y materiales. Alguien sugirió una revisión de venta de artículos en Noxus y me ofrecí. No se cómo me encontró pero tan pronto lo hizo… me preguntó por ti.
- Ya veo –le respondió- ¿cómo está él?
- Lo vi muy bien.
Decía el rubio recordando ser empujado contra una pared ante su negativa de hablar de Lux.
- Hace ejercicio, se le nota.
- Ezreal, por favor.
- Lo sé, es un mal momento para ser sarcástico –decía Ezreal, aún le dolía la espalda- dijo que estaba preocupado y que más me valía averiguar si te encontrabas bien.
- Jajaja…
- ¿De qué te ríes? Lo decía en serio. Ese salvaje piensa que eres una pieza de su colección.
- No lo entiendes… -susurró volteando a otro lado- él estaba realmente preocupado y quería asegurar mi bienestar. Te diré un secreto –volvió su mirada a Ezreal- es un buen hombre, malentendido y sin modales pero lo es. Me he encontrado a escondidas con él desde hace varias semanas, a veces duerme en mi regazo pero lo detesta porque siente que ha bajado la guardia, no quiere amar a nadie porque nunca nadie lo ha amado y ahora que él me ha dejado entrar a su vida, teme perderme.
- Rayos, tú realmente… -se había quedado con la boca abierta. Ezreal estaba impresionado.
- Es por eso que no puedo casarme con Jarvan. No se merece una mujer vacía. El príncipe requiere amor verdadero, pasión, principios, respeto y por sobre todo un corazón que lata por él.
Lo decía con convicción. Lux había planeado hacer lo más pasable su separación o ruptura con Jarvan, aunque realmente no tuvieran una relación era necesario que hablaran claramente de este acuerdo entre sus familias desde hacía mucho. Además el 'matrimonio' era algo serio y un acuerdo no podría definir sus vidas a partir del momento en que se hizo.
Sí, esa era Lux, noble y buena mas no mansa a la voluntad de su familia, no en esta ocasión y pensó, desde hacía mucho que la razón de su compromiso con Jarvan era que sus ojos no se posaron en otro hombre, quizá por lo que le sucedió antes.
Su atormentada mente sólo podía pensar en cómo atentaron siempre en pos de robar su inocencia; había tocado tanto su vida que decidió hacerse una guerrera remarcable en su natal Demacia, no temer, vivir su vida como si fuera normal pero nunca pudo relacionarse más allá de un toque con hombre alguno. Incluso estar cerca de Jarvan le provocaba una sensación de estrés leve, antes por gustarle tanto y ahora por no poder corresponderle.
Su belleza la había condenado pero después de pasada su adolescencia lo superó, al menos eso pensó. Cuando la mano de Viktor presionó su seno mientras la otra la apuñalaba sólo sintió un fugaz retazo de memoria pasar por sus ojos. Perdida en la niebla del campo de batalla, acorralada por alguien, golpeada por haber fallado alguna técnica, ahorcada hasta la inconsciencia para luego sentir el manoseo en sus pezones y vagina. Cada trauma, cada sensación de perdición se desvanecía al recordarlo, al pensar en lo distinto que era cuando Darius estaba ahí, ese "…te desagrada", esa mano rasposa tocándola delicadamente, ese aliento cálido en su rostro, los latidos de su corazón como una canción y ese "te quiero" que nunca oyó pero que experimentó con cada detalle. Darius desvaneció a la vieja Lux, la que al toque se retorcía en sinsabores y miedo, la que perseguía ilusiones de fortaleza para descubrir a la que ahí se encontraba, recuperándose positivamente.
Sí, había caído en esta ocasión pero ahora lo tenía a él, Darius en su mente, su memoria, sus… sentidos, diciéndole con voz tersa que todo estará bien, que ella estará bien, que YA NO está quebrada, que YA NO necesita sufrir. Él era su 'lugar seguro'.
- Quiero verlo –dijo entristecida.
- No, no, debes quedarte para supervisión y… bueno, necesitaré saber quién te hizo esto –contestó Ezreal.
- Un campamento del científico Viktor se asentó en campo abierto Demaciano, me atrapó y torturó para que le diera información.
- ¿Qué quieres decir? –dijo atento su compañero rubio.
- Creo que tiene que ver con el arma S426, habló con otros presos, escuché muy poco, tenía un cuchillo en mi costado –giró sus ojos y parpadeó varias veces para no evocar ese dolor- lo giró muchas veces y… -decía Lux pero se detuvo, le avergonzaba lo que le hizo- me tocó. Por favor no se lo digas a Darius, es irascible, podría dañar la misión, su vida o… peor, iniciar un conflicto sin sentido.
- Lo lamento –le apretó la mano suavemente. Estaba furioso por dentro pero esperaba a salir de la presencia de su compañera para manejar su reciente ira.
Garen quiso entrar en escena pero pensó que interrumpiría la escena, parecían muy cariñosos, aunque no escuchaba lo que se decían podía ver el afecto entre ambos, ¿podría ser que Ezreal es la razón del rechazo al príncipe? Pensó para sí. Podría ser pero eso le daría problemas a ambos. Jarvan no había estado equilibrado y el rechazo de Lux sólo lo alentaba más, creyendo que la virtuosa joven se hacía desear. Debía ayudar a su hermana, pensaba Garen presenciando la escena, a que sea feliz pero cuidándola de una mala reacción de su 'prometido'.
Conocía a Jarvan, era su mejor amigo después de todo, caballero y galante, fuerte y sangriento en batalla, no iba a molestarse pero ciertamente podría golpearlo la idea de que es abandonado, después de la muerte de su padre se había unido tanto a Lux, planeando, como una persona normal, su feliz futuro con la joven, ¿qué podría provocar una desilusión en él? ¿Podría tomarlo bien? ¿Podría aceptar dejarla ir? ¿Podría?
Pero el rincón más oscuro de su corazón estaba apagado hasta un nuevo golpe. Poco sabía el príncipe de sí mismo, viviendo en su burbuja, sin cruzar la línea, sin decidir a qué oleada de viento seguir, poco… porque en su inocencia no descubrió la oscuridad que Swain sembró en él, como un grano de arena, tan pequeño e imperceptible. Tan sólo… esperando a ser alimentado.
No era lo que el cuervo negro había planeado a futuro pero era lo que eventualmente pasaría. Sin embargo ahí estaba él, en medio de un amor imposible, de indecisiones, de luto y de desorientación.
Y en su inocente ignorancia no podía arrancar lo que le fue impuesto, no podría saber del cáncer invasor en su interior hasta ver las devastadoras consecuencias de sus actos. Jarvan… estaba a merced de los ideales que tenía y siendo ella, Lux, su ejecutora, sin saberlo y sin desearlo...
Jarvan sería pronto atormentado por las memorias de lo que pudiera hacer y hará.
Fin de Episodio 9
