Muy buenas a todos, aquí vengo a actualizar, se que muchos estarán conmovidos por lo sucedido en el episodio anterior, esperemos que éste episodio no les llegue al corazón, les dejaré dicho que por si acaso traigan un par de pañuelos. Pasando a otro asunto, no piensen en el final, esta historia va ser larga, disfruten cada etapa con Darius y Lux, sean testigos de su historia, pregúntense si serán felices, compruébenlo en los siguientes episodios y no piensen que todo hoyo los llevará a la perdición.

Son Darius y Lux, dos personajes fuertes, ambos sufren pero creo que Lux con su optimismo y Darius con su fuerza podrán superar todo lo que se les atraviese.

También espero que estén disfrutando los fanarts que hago de ellos, se que no son muchos y que me toma tiempo pero lo hago con mucho cariño. Son mi OTP y no los dejaré jamás.

Respuestas a algunos comentarios:

Andres, Camila, Lara, Natsu, invitados anónimos. No se sientan mal por nada. Es tan gratificante que aprecien tanto mi obra y que se emocionen con ella junto a mí. Se que no soy muy constante pero tengan por seguro que trataré de actualizar cada 2 semanas máximo. Y Natsu, sí, gracias por sentir las cosas que sientes, es como si me viera reflejada y me compensas cada minuto que pasé haciéndola y frikeandome ^^ bueno, gracias a todos. Incluso a los que no dejan comentarios. Se que me leen. Chile OP, el mes anterior me leyeron casi 500 personas y España no se quedó atrás, lo mismo México. En total casi 3.000 visitas. Eso es genial.

Bueno, ya dejo de darles tantas largas. Disfruten del episodio ;) y recuerden que comentar es apoyar, si apoyas la historia animas al autor a seguir escribiendo.


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 13 – Dueña de Noxus


Se siente como la distante lluvia los alcanza, él sólo puede sentir el frío, se acomoda en una esquina y trata de mantenerse caliente antes de lo que piensa que va a suceder. No ha habido noticias de lo que le advirtieron. Morir.

Está tenso pero no pierde la idea de escapar. Aunque por detrás de las cortinas el primer acto de su tragedia se prepara.

En la corte del Rey Jarvan se prepara una fiesta, nadie sabe la razón. Lux ha sido invitada y acepta gustosamente, a sabiendas de que podría averiguar algo del cautivo. Y sí, tenía razón.

- Rey Jarvan –dijo reverenciándolo- gracias por la invitación.

- El placer es mío –toma su mano y la besa caballerosamente. Las damas de la corte están celosas por tal acto.

- ¿Y cuál es el motivo de tal celebración? –preguntó ella casi alejando al Rey de sus allegados.

- Haré un anuncio –dijo serio- pero me agrada poder sacar esto de mí, finalmente.

Simuló sonreír pero estaba temerosa, por dentro Lux sólo sentía morir por lo que el antiguo príncipe declararía.

- ¿Y qué es? –respondió delicadamente la rubia.

- No vaya a mencionarlo pero… jajaja, qué estoy diciendo, confío plenamente en su jucio –decía Jarvan quitando la barrera de autoridad que tenía- atrapamos a un noxiano, anunciaré su ejecución e iniciaré la ruptura del acuerdo con su país. Su invasión no llegará a más.

- Pero… -carraspeó levemente- él no invadió con un ejercito, ¿o si? –Lux tenía razón. No era un atentado en contra de su nación. Él sólo quería verla.

- No pero suponemos que hay espías en la ciudad que lo ayudaron. Sabe del proyecto que mi padre había iniciado, acerca del arma S426 y no podemos permitir que esa información se difunda.

- Pero puede que ellos también sepan de ello, en la excursión que hicimos lo supimos, así que no es algo que vaya a difundirse sino algo de lo que ellos ya tienen conocimiento.

- Me impresiona lo clara que es para dar su opinión. Por ello es una de las damas más preciadas de Demacia, pero créame, esto… será sólo un recordatorio de nuestra soberanía por sobre la suya –dio vuelta para apartarse de Lux e ir a su trono para dar el anuncio.

No podía permitirlo, cerró sus ojos y no pudo pensar en otra respuesta, el príncipe… es decir, el Rey Jarvan IV estaba empecinado en dejar correr la sangre de Darius. No… ¡no! El interior de Lux saltó salvaje porque en cuanto se diera el comunicado oficial, nada… podría salvarlo, nada.

Entonces, por doloroso que fuera, tomó la mano de Jarvan y lo jaló lejos de todo, hacia el balcón, no estaba pensando, sólo estaba llena de locura, respiraba agitadamente y su mano libre le temblaba por lo que estaba a punto de hacer.

Teniendo al Rey a su merced, Lux volteó hacia él y dijo lo que se prometió que no diría jamás.

- Vamos a casarnos –sonrió la rubia inmersa en dolor, por el daño que le causaba a Jarvan y por el que se estaba causando al aceptar este destino- por favor, no dañe este momento, me… he declarado con la intención de salvar lo más precioso que hay en mí y es mi corazón y porque quiero salvar mi corazón quiero entregárselo.

El pelinegro creyó que era inesperado pero se sintió feliz. La rubia brillaba en determinación, le gustaba verla así, decidida y fuerte como el acero. Aunque no pudiera ver que su interior se quemaba, como si el mismo infierno hubiera llegado a su corazón.

- Déjeme ser apropiado –se arrodilló ante ella- ninguna dama debe hacer esto así. Permítame –le pidió su mano, la besó y vio hacia arriba.

El Rey se estaba inclinando, no podía sentirse la mujer más digna del mundo porque estaba planeando salvar 'su corazón' a toda costa.

- ¿Se casaría conmigo, doncella Crownguard? –preguntó.

- Sí.

Corto y sencillo. Lo veía a los ojos y no podía creer lo que estaba haciendo, era una estupidez, pero quería, realmente quería con alma y cuerpo salvar a éste hombre. Sabía que Darius era un sanguinario guerrero que, arrepentido o no, merecía morir y eventualmente moriría de alguna forma pero ahora había cambiado su opinión de él. Lo veía con ojos de amor y por eso se estaba dando al banquete de su propio funeral.

Jarvan se puso de pie y la besó en los labios.

Lux mantuvo sus ojos abiertos mientras que el príncipe disfrutaba de la dulzura de estos. No era que ella lo despreciara, no, era dulce y bueno pero…

Una luz en su interior se apagó entonces. La Lux que todos conocían había cometido un error. Se separaron y ella sonrió como una muñeca de plástico.

- Debería cancelar todo plan que tenga de ejecución. Sea benévolo. No quisiera que nuestro futuro matrimonio estuviera manchado con la sangre de un… criminal –el hilillo de voz se oyó doloroso pero Jarvan no lo tomó en cuenta pensando que era la emoción.

- Tiene absoluta razón. Luxanna, mi doncella, usted merece una boda blanca. Liberaré al noxiano. Jamás atentaría con manchar de sangre algo tan especial –agregó Jarvan.

Bajó la mirada, se odiaba a sí misma después de esto. Aunque ya lo veía venir. No podría remediarlo jamás pero al menos tendría el consuelo de saber que él viviría y ella seguiría con el curso natural de su vida.

- Deje que lo haga yo. Quiero demostrarle a los noxianos que Demacia tiene un líder benevolente y una justa futura Reina.

- Eres maravillosa –dejó el formalismo para adular la perspicacia de la rubia.

Ya casi en el momento más especial de la noche Jarvan levantó su copa para brindar. Iba a decirlo. Lux cerró sus ojos atenta a esto y los abrió para ver su vida llegar la conclusión de que no pudo cambiar su futuro. Este era su destino y por más que luchara no podría cambiarlo, ese era el propósito de su existencia.

Jarvan terminó el anuncio y todos aplaudieron, ella estaba en un trance del cual despertó con los toques al hombro de muchas damas de la corte que la empujaban con delicadeza hacia su Rey. Vio el camino que le tocaba recorrer hasta su destino, la mano del antiguo príncipe y pensó, para sentirse mejor, que era apropiado que ella diera esos pasos hacia un matrimonio no deseado a que Darius diera esos pasos hacia una ejecución.

Se dio valor y sonrió, su alegría no era fingida, al menos tenía una razón y era que 'él' viviría y ella no lloraría escondida en su closet todas las noches por no haberlo evitado.

El día después del anuncio llamó a Ezreal, quería que como encargado de la Liga se ocupara de llevar a Darius de camino directo a Noxus, para asegurarse y dar aquella acta a los informes oficiales de que el noxiano marchó en buen estado.

Antes de que su compañero llegase, la delgada rubia no pudo evitar llorar y limpiar sus labios de ésta traición, lloraba amarga por todos sus pecados, se odiaba tanto que podría… no, no, no debía pensar en ello. Se limpió y arregló, pero era como si su juventud hubiera sido absorbida por una especie de demonio alimentado por sus pensamientos negativos, parecía más una condenada que la brillante luz de Demacia.

- ¿Puedo pasar? –preguntó Ezreal desde su balcón a la ventana de entrada.

Lux fue hacia la misma y la abrió, vio a su compañero con ojos llorosos, sin poder evitarlo saltó a sus brazos para buscar consuelo.

- ¿Qué pasó? ¿Estás bien? -decía con la más aguda preocupación, su amiga estaba destrozada- ¿Qué sucede? ¿Darius te dejó?

- No… yo… simplemente… no puedo hacerlo. Esto es horrible –no se separaba del abrazo de su amigo.

- ¿Qué es? –preguntó Ezreal para alejarla delicadamente de él tomándola por los brazos.

- Nada –limpió sus lágrimas- Darius quedó libre.

- ¿Qué te hizo? ¿Rompió contigo? –Ezreal de inmediato pensó en las mentiras que le dijo a Darius para probar si su amor era verdadero.

- Yo romperé con él. Fue… -suspiró para luego alejarse, debía tomarse en serio el asunto- algo pasajero y ya debo establecerme –caminó al balcón dispuesta a bajar por las enredaderas que tenía fuera.

- Lux –le llamó Ezreal.

- Vamos, se hará tarde, tengo una cita con Jarvan en unas horas.

No era impactante que dijera todas esas cosas, hubiera deseado que ella tuviera consciencia de su soledad, de su sufrimiento, sus ojos llorosos y la piel pálida reclamando ánimo y felicidad. Todo causado por desafiar su naturaleza, había mentido y engañado con falsas sonrisas al Rey y ahora iba a romperse el corazón dejando ir lo que ella creía sería un sentir pasajero en su vida.

Estaba ida, no quería nada de lo que sucedía y menos… entregarse a alguien que no ama. Era… traición. No era ella misma.

- Doncella Crownguard –dijo el custodio de la celda de Darius.

Estaba ahí. Despertó consciente de su posición.

- Quédese aquí. Entraremos nosotros.

Con llaves en mano se acercó a la celda del pelinegro, sus oscuros ojos se iluminaron al verse encontrados con los de ella. Al ver a Ezreal cambió su actitud tratando de simular.

Lux se detuvo frente a la celda y formalmente comenzó a repetir las palabras dichas a todo reo puesto el libertad, era como una oración que había aprendido alguna vez; las formalidades de su clase, posiblemente.

- …por ende, es usted puesto en libertad –acercó la llave y abrió la reja- como testigo, tengo a un trabajador de la Liga para que deje constatado que usted se va en buenas condiciones.

De inmediato el pelinegro supo que algo andaba mal. Lux nunca había sido así y aunque estuviera Ezreal presente hubiera saltado a sus brazos diciéndole cariñosamente o efusivamente "eres libre" pero estaba apagada.

El noxiano observó en silencio cómo ella le repetía palabra por palabra, la veía con la mirada baja, ¿sería acaso vergüenza? Se preguntó Darius mientras seguía a Lux, la cual se lo pidió.

Los tres salieron en silencio de allí. Y la tarde se convirtió en la noche, Darius cubría su cabeza con un manto, estaba… entendiendo todo pero aún no podía expresar lo que sentía, ni si quiera sus sospechas. Lux iba por delante de él y Ezreal los seguía.

No había visto caminata de noxiano alguno así, tenía la cabeza baja y lucía angustiado desde su posición. Ezreal lo veía y comparaba un poco la situación con lo que su compañera estaba pasando. Eran dos viajeros con el corazón partido.

Llegando a las afueras de la ciudad, Lux se detuvo entonces.

- Esta es mi parada –dijo adolorida la rubia- mi… -comenzaba- mi amado y futuro esposo ha sido benevolente en sus actos hacia usted, espero… -el nudo en su garganta no la dejaba hablar claramente- que esté agradecido y que este asunto no vuelva a suceder. Pero también… espero… que forme un buen precedente entre nuestras naciones para evitar futuros conflictos –gimió sin poder controlarlo y unas lágrimas rodaron por sus mejillas.

El pelinegro sintió un frío recorrerle, como un escalofrío alojado en su pecho y un grito que no podía dejar salir, de rabia, de desprecio, de dolor, de…

- Lux… -decía Ezreal tratando de ayudarla pero Darius se puso delante de él.

Extendió su enorme mano hacia ella, en la misma tenía un pañuelo hecho de tela rasgada de sus ropajes.

- Por favor.

Lux lo tomó y se limpió las lágrimas, estaban frías, como su corazón, como sus actos, como su vida, no, su vida no estaba enfriada, estaba vacía.

- Este mocoso… -señaló a Ezreal- ¿es de confianza? –preguntó Darius.

- Sí… -respondió Lux, apenas podía hablar.

- Ven… -le susurró el pelinegro extendiendo su mano.

- NO PUEDO –le gritó ahogada en lágrimas- NO... PORQUE HICE ALGO HORRIBLE Y NO PUEDO, SIEMPRE SUPE QUE ACABARÍA ASÍ Y NO TENÍA OBJECIÓN ALGUNA PERO… CON ESTO… NO ME VEAS, SOY… LA PEOR PERSONA QUE EXISTE, ¿CÓMO PUDE HACER ESTO? ¿CÓMO PUDE HACERTE ESTO?

- Ven… -volvió a decir Darius.

Ella lo vio con ganas de saltar a sus brazos pero estaba… tan empecinada en el daño que había causado, en el demonio que era por manipular a alguien tan bueno como Jarvan de esa manera y en lastimar a Darius de esa manera.

- NO PUEDO –dijo seria tratando de calmar su cuerpo- LO BESÉ Y JUSTO DESPUÉS DE QUE TE DIJE LO QUE TE DIJE. NO PENSÉ QUE ESTARÍA MAL Y LO ESTUVO Y FUE… DESPRECIABLE DE MI PARTE, DARIUS… ESTO DEBE, TIENE, NECESITA SER PASAJERO, ASÍ EL DOLOR PASARÁ Y RECORDAREMOS ESTO COMO…

- ¿Lo besaste como me besas a mí? –preguntó sin retirar su mano.

- No lo sé –aseguró insegura bajando la mirada.

Darius se lanzó hacia ella y tomándola por el rostro se atrevió a robarle un beso al que ella respondió de inmediato, se aferró a él con tanta fuerza que sus uñas lastimaron el cuello del noxiano.

Cuando se separaron ella lo vio totalmente asombrada, nunca… había… sentido lo que él quiso transmitirle con ese beso.

- Estoy seguro –sonrió levemente pero entristecido- de que no lo besaste como a mí.

- Darius…. –murmuró y mientras era cobijada en los brazos de éste. Le acariciaba la cabeza tan dulcemente que incluso Ezreal quedó conmovido, quería llorar, era como ver una película y saber que los protagonistas se separarían para siempre- te amo y no se si se me pase, no se si dejaré de sentir esto mañana, sólo se que me duele.

- Te dije que no hicieras nada –agregó el noxiano calmado aún acariciándole la cabeza a la rubia- pero no es algo que no tenga remedio a menos que realmente quieras dar ese paso con aquel.

- No podría.

Al menos de esto estaba segura, de que no era capaz de hacerlo, de decir "Acepto" en una ceremonia. Suponía que saldría corriendo con el vestido de novia.

Darius y Lux se vieron a los ojos pero algo los distrajo, era el grito de Ezreal, era como un eco, indistinguible, para cuando Lux apartó la mirada de su amado, una explosión se dejó venir cercano a estos dos.

La inminencia de aquel ataque hizo que el noxiano se lanzara al piso protegiendo con su cuerpo a la rubia, rodaron varios metros tras el ataque, ¿de dónde venía tal agresión? Se preguntó el pelinegro cambiando para estar en su modo de guerrero.

- Llévatela –ordenó Darius a Ezreal.

El demaciano no opuso objeción debido a que la seguridad de su amiga era primero, Lux se negaba pero al ser entregada a sus brazos fue teletransportada hacia una distancia lejana al incidente, había demasiado polvo como para ver algo, sólo podía notar el reflejo de Darius, el imponente guerrero se adentraba en aquella niebla de polvo.

- ¡No lo hagas! –gritaba Lux pero no podía zafarse de Ezreal.

Muchas más explosiones se dejaron venir y eso hizo que el rubio corriera más rápidamente lejos del lugar, usaba su alteración arcana para evadir las rocas y explosiones. Salió como pudo del lugar.

- Atacan nuestras fronteras, debemos avisarle al Rey.

- ¡Pero Darius sigue ahí!

- Reacciona, él lo hizo para darnos una oportunidad. Ve y avisa del ataque. Yo regresaré. Trataré de ayudarlo –dijo Ezreal desafiándose a sí mismo. No hubiera deseado hacerlo pero al ver a Lux así, sólo quiso calmarla.

- Esta bien –asintió insegura- pero… -se distrajo porque algo le mojaba la frente y le nubló la vista. Era sangre- yo…

- Debes atenderte e ir por los guardias, rápido –dijo Ezreal y se echó a correr volviendo a tal destrucción.

Mientras que Darius peleaba con unos extraños soldados de negro que no parecían estar cansados tras la pequeña pelea que se desató minutos atrás, alguien se aproximó a él y su sorpresa no fue mayor a su reacción.

- Tú… -agregó sin dejar de estar en posición de ataque.

- Así que es cierto, aww –respondió LeBlanc burlona.

Los soldados de negro rodearon al noxiano mientras esta mujer lo enfrentaba.

- ¿Qué? –dijo Darius con molestia.

- Tu corazón se ha derretido por completo –posó su mano en el pecho del noxiano- ¿qué es esto que siento? –le preguntó sorprendida pero sin quitar la burla de su rostro.

Ella podía detectar todo lo que un ser humano podía sentir, miedo, alegría, ira, amor… era como un cálido destello de colores, no había sentido esa clase de "amor" en un noxiano desde hace tanto tiempo.

- Y es puro –agregó divertida.

- No se a lo que te refieres.

- Yo sí.

El pelinegro frunció el ceño para apretar su puño y dirigirlo a esta serpiente de magia negra, pero ella se apartó de él en un parpadear.

- No eres tan rápido, cariño –dijo mientras su clon salía por detrás del noxiano para noquearlo con un gran y duro golpe en la cabeza.

Su magia negra recorrió su cuerpo hasta paralizarlo y perderse mientras saboreaba el piso, Ezreal llegó pero no a tiempo para salvar a Darius de este cruel destino al que fue llevado a causa de bajar la guardia y permitir que la Rosa Negra interviniera en su vida de esta manera.

¿Qué hacer si alguien perdía la cabeza de esa manera? LeBlanc iba a jugar un poco con la mente del noxiano y bueno, si Swain por detrás de las cortinas quería torturarlo, ella no tenía objeción alguna. Así limpiarían la cabeza del noxiano y lo regresarían a su verdadero estado "sangre por Noxus".

La "Rosa Negra" no se iba a permitir a perder a una de sus piezas de ajedrez de esa manera tan ridícula. Darius no iba a traicionarlos, jamás, ni si quiera había pasado por su mente pero LeBlanc y Swain pensaban lo contrario y para evitarlo irían a lavar la cabeza de su mejor soldado, dejarlo como ellos querían o matarlo, lo que sucediera primero.

- ¿Dónde está? –preguntó Ezreal llegando a la escena, no había nadie y el polvo producido por la explosión se disipaba para mostrar un terreno en guerra aunque lo que más lo perturbó fue la cantidad de sangre salpicada en todas partes- no, no, no… maldición –refunfuñó.

- Se quién eres, maldita, rondas Noxus… como… si fueras la dueña… -decía cansado el noxiano aunque aún no había caído en cuenta de que estaba atado en una cama para enfermos psiquiátricos, le tenían apresadas las manos individualmente, al igual que las piernas y el torso.

- Tú no sabes nada –sonrió LeBlanc- no sabes quién realmente soy, ni sabes por cuánto tiempo he tenido Noxus en mis manos, pero tus posibilidades de saber más son casi nulas –agresivamente posó su mano sobre la frente de Darius y lo torturó mostrándole sus peores miedos hechos realidad, cada uno de ellos. Pero su otra mano no descansaba tranquila, sostenía un cuchillo, el cual apuñaló su pierna, giraba el filoso instrumento sin importarle nada más que disfrutar el momento.

Darius comenzó a convulsionarse al momento por la tortura mental que le estaba causando y aunque una parte de él sabía que nada de esto era real no podía evitar lo que su mente perturbada creía.

- NO, NOOOOO….

Gritó agónico pero la risa maquiavélica de LeBlanc era más fuerte aunque ella pensaba que armonizaba perfectamente con su dolor.

- Nos vamos a divertir tanto… Darius –terminó su discurso relamiéndose los labios totalmente divertida.


Fin de Episodio 13