Volví después de mucho tiempo, me disculpo porque tuve muchas cosas que hacer, muy aparte de todo soy una administradora activa de un grupo de FB de LoL en mi país y también pueden encontrarme publicando algunas cosas en mi firma "Starling Shadow" en FB, estuve organizando un campeonato junto a algunos compañeros administradores y aunque la comunidad de mi país no es tan grande, estoy feliz de poder ayudar.
Bueno, más allá de eso, también tuve algunos pendientes con eso subir de nivel, el final de temporada me pisa los talones y sólo he jugado rankeds, pero por lo visto en LAN es imposible por los leavers y trolls (yep, existen). En fin, luchando con eso no pude realizar ninguna actualización, contando con que no tuve internet por unos días y mi angustia al seguir escribiendo.
Además les debo contar que ya tengo otra pareja de la cual escribir, es una jugosa historia, no de amores imposibles sino de un amor que duele. Cuando amas a alguien que no se deja amar, que tiene una locura que cultivó por mucho y a veces no saber qué más hacer para detener esa cascada de desilusión. Sólo les diré el nombre de uno de los protagonistas y es Jinx.
Eeeen fin, es sólo un proyecto, no espero terminarlo pronto porque aún tengo un fanfic a publicar que no he podido terminar de editar de un par de episodios. La historia oculta tras el rechazo de Draven a las demacianas, ¿quién habrá sido la razón de su desencanto? ¿Podrá encontrar otro interés amoroso en este fanfic? Ya lo sabrán luego.
Para terminar sólo quiero agradecer todo su apoyo, sus comentarios y sus favoritos. Darius y Lux siempre serán mi OTP, siempre. Disfruten del episodio, hasta pronto.
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 16 – Alma Inmortal
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Entrecerró sus ojos, claramente había sido burlada y no lejos de despreciarlos por hacerlo les daba algo de crédito. No pudo detectar sus presencias hasta que fue muy tarde, esa mocosa, sí, la rubia, le debía una e iba a cobrársela con tiempo, pensó LeBlanc al verlos marchar a la distancia.
Pero no bastó con alejarse de aquel oscuro bosque, debían tratar a Darius urgentemente, lo que le hicieron no tenía nombre y era probable que no lo contara, Lux hizo lo que pudo y más para curar sus heridas, se quedó sin energías al final del recorrido hasta llegar al hogar del noxiano. Entraron por las puertas traseras para no llamar la atención de nadie y los sirvientes, alertados por la llegada de su amo comenzaron a correr como gallinas sin saber qué hacer.
Su amo, él estaba… en ese estado. Sólo unos pocos pudieron verlo así pero se alertaron, nunca vieron tal paliza en hombre vivo y ¡su amo seguía respirando! Sólo por la gracia y de milagro.
- Soy yo… Luxanna –le susurró al oído la rubia, sus lágrimas secaban y otras nuevas surcaban el mismo camino.
Acomodaron al noxiano en sus habitaciones, para luego dejarlos solos; aunque Draven no lo quisiera al principio, entendía que sólo la primitiva magia curativa de la demaciana mantenía vivo a su agónico hermano.
Lux le pidió a Ezreal que contactara de inmediato a su buena amiga Janna, sólo alguien como ella podría salvar con su monzón a tan potente hombre de una inminente y segura muerte.
- Lo siento –dijo adolorida después de mucho. Quitó sus manos del pecho de Darius. El fulgor curativo que emanaba de ella se apagó poco a poco- no… aguanto…
Comenzaba a asustarse, no podía sostener el nivel de magia que estaba emanando por mucho y por más que quisiera curar por completo al noxiano no lo lograba, no era una maga curativa, ni si quiera era el tipo de magia que manipulaba y aun así con sus básicos estudios podía mantener el corazón de Darius latiendo, débil pero lo mantenía.
- No te mueras –decía al borde de un colapso dejando caer su cabeza sobre el pecho del noxiano y mientras perdía el conocimiento, también, escuchaba el pálpito bajar su ritmo, cada vez más- no te mereces acabar así –apretó los puños con poca fuerza hasta caer inconsciente sobre él.
Su potente latido era cada vez más lento, cada vez más impredecible pero ella no podía evitarlo. Silencio. Abrió sus ojos pues se había dormido o desmayado por breves momentos y asustada como nunca volteó a ver al noxiano, lo había descuidado, acercó su oído a la nariz del caído y no lo sentía ni escuchaba respirar, ¿estaba muerto? Muerto.
"Muerto", pensó entonces por medio segundo y enloqueció, vio sus propias manos temblorosas y su cuerpo casi adormecido por el abuso de magia que hacía y no pudo evitarlo. No iba a morirse. NO IBA A PERMITIRSELO.
- NO LO HAGAS, NO LO HAGAS….
Sin magia lo único que podía hacer era darle primeros auxilios, un masaje al corazón, algo más primitivo que su propia e inútil magia, algo que jamás se creyó ver haciendo.
- NO TE MUERAS –sollozó a viva voz- NO ME PUEDES DEJAR, ESCUCHAME, NO VAYAS HACIA ESA LUZ, NO SOY YO, NO ME PUEDES DEJAR… ABANDONA ESA LUZ, VUELVE A MI, POR FAVOR…
Los gritos ahogados de Lux se escucharon fuera de la habitación, todos los que habían salido vivos de esa aventura veían como la demaciana se aferraba al noxiano. Con uñas y dientes se negaba a dejarlo ir.
- …PROMETISTE QUE NO TE DEJARÍAS MORIR. HAZME CASO –dejó de presionar su pecho, el masaje cardiaco no funcionaba- TE AMO –le gritó.
Tapó la nariz de Darius y unió sus labios a los de él. Estaba dándole respiración de boca a boca mientras se limpiaba las lágrimas con la otra mano.
- RESPIRA… -le dio otra bocanada de aire- RESPIRA… -ni si quiera podía respirar ella misma- ENCONTRARÍAS UNA MANERA PARA ESTAR JUNTOS. LO DIJISTE YAHORA… TE VAS… AHHHHH…. –gruñó furiosa en pleno desespero.
- Oh no… -susurró Cait.
- Déjalo, amiga, él… ya no está –le dijo Vi posando su mano con delicadeza sobre el hombro de Lux, la cual se apartó de ella sin poder creerlo.
- No, no… no, no, no, no –repitió desconsolada y sin pensar Luxanna alzó sus manos y las juntó para luego golpear el pecho de Darius.
- ¡Apártate de él! –dijo Draven, el cual había reaccionado con aquel acto.
Había visto con tristeza marchar a su hermano, no iba a permitir que siguieran torturándolo, no más. Tres minutos habían pasado y mientras el noxiano menor apartaba cegado por la ira a Lux de su hermano, Darius exhaló como si se hubiera mantenido sosteniendo la respiración por mucho. Todos quedaron atónitos. Aquél último golpe había reanimado su corazón, ni Lux ni Draven sabían qué decir o hacer.
- Apártense –dijo molesta Cait y revisó a Darius.
Todos la veían hacer sus pruebas y cuando asintió la calma volvió. Había vuelto… porque estaba vivo.
El ejecutor de Noxus tenía una expresión torcida, como si tuviera un ataque, como si no supiera qué expresar, esta vez no era él mismo. De pronto se vio sosteniendo a Lux por las muñecas, la vio a los ojos mientras una sonrisa surcaba el dulce rostro de la demaciana. Estaba feliz.
Estrepitosamente se abalanzó hacia la pequeña rubia, la abrazaba y ella a él. La persona que ambos amaban estaba viva.
A partir de la reanimación, Darius se mantuvo en el mismo estado agónico y delicado por mucho hasta que llegó Ezreal trayendo a la dama del viento, las dos jóvenes se vieron a los ojos y Janna no entendía nada de lo que sucedía, ¿por qué la había llamado a este lugar tan lúgubre? ¿Salvar a un noxiano? Se preguntó luego y descontenta se acercó a la demaciana, la cual se había alejado del noxiano al que luchaba por mantener con vida.
- ¿Estás bien? ¿Te tienen secuestrada? –le preguntó por lo bajo Janna.
- Sí, estoy bien y no, no me secuestraron; necesito un favor –volteó la mirada hacia Darius.
- No, ¿quieres que…? –decía Janna y Lux le contestaba con la mirada.
- Por favor.
- No lo haré. Es ridículo, este hombre tiene el aura de la muerte sobre él, no puedo arrebatárselo y menos porque merece irse. Lo merece y lo sabes. La muerte dice que es su hora.
- Y-Yo… -decía tímidamente la rubia- se que una explicación no sería suficiente pero deja que mi corazón hable por mí y su corazón. Por favor.
- ¿Su corazón? ¿Tu corazón? –Janna quedó en blanco.
¿Qué significaba? Sus corazones tenían un sentimiento en común y por ello debía salvarlo, ¿qué? ¿Quién era ella? La miraba de pies a cabeza y reconocía su aroma, su rostro, sus manos, su cálido ser y hasta hace pocas semanas ella amaba al príncipe, compartían el té, un par de encuentros. Qué diablos, le confesó que amaba al príncipe desde su adolescencia y ahora estaba así, irreconocible.
¿Era realmente su mejor amiga?
En fin. Nunca le mintió, era buena, la apreciaba y ella se merecía, tal vez, una oportunidad, no notaba que estuviera contaminada con alguna clase de magia o veneno para decir y hacer las cosas que hacía y decía por aquel noxiano al borde de la muerte.
Por ello extendió su mano izquierda hacia su corazón y la derecha hacia el corazón de Darius.
- ¿Eres consciente de que… si esto no es amor podrías condenarte a un desprecio mutuo?
Janna era experta en curar personas pero entendía de la magia del corazón también, a pesar de no ser una conocedora del lado opuesto como lo era Ahri con su encantamiento. Este tipo de examinaciones del corazón podían provocar dos efectos, si el sentimiento era verdadero y correspondido podía evolucionar hasta convertirse en amor verdadero pero si el amor en sus corazones era falso y sin correspondencia, se rechazarían para siempre al ser abandonado en ellos el amor verdadero, llenando el vacío de inseguridad.
- Lo se –asintió.
Una pequeña ráfaga de viento se desprendió de Janna y recorrió ambos brazos hasta llegar a sus manos entrando a aquellos corazones para luego salir con una luz brillante de vuelta a ella.
Al volver, la ráfaga de viento golpeó su ser y la hizo soltarlos. Sus ojos se quedaron brevemente perdidos pero luego recuperó el control y los abrió sorprendida.
Lux la miró adolorida, queriendo saber la verdad, buscando extraerla de sus expresiones.
- ¿Pueden dejarme a solas con el noxiano? –preguntó amablemente Janna. Estaba notablemente aturdida pero había tomado su decisión.
Tenía ansias de saberlo pero podía esperar, la rubia caminó junto a sus compañeros a la salida, esperando fuera de la habitación la decisión de su amiga, quizá al final, incluso si ella no era correspondida por Darius al menos estaría a salvo. Su amiga no era desalmada, era una brisa bondadosa. Pero temía, en el fondo lo hacía.
En la habitación aquella joven hechicera tenía sus manos extendidas al cielo, iba a hacerlo, a bendecir a Darius con el monzón curativo. Su mente estaba nublada por todas las imágenes que recibió en un par de segundos. Estaba tan conmovida. Lo que éste rudo y despreciable hombre sentía era verdadero, a pesar de estar siempre inclinado a ese mundo oscuro que siempre despreció, podía sentir, apreciar y amar tan puramente a la demaciana que provocaba cambios, en él, en ella, en su mundo destructivo.
El monzón duró un par de minutos, los cuales no dejaban de inundarla de sentimientos, era como si viviera todo lo que ellos sintieron, era ellos, una sola consciencia, sin salida, sin garantía de si quiera poder ganar algo de esto. Al ir finalizando su proceso curativo pudo saborear la tristeza de ambos corazones. Unas lágrimas cayeron por su rostro, para cuando se dio cuenta detuvo todo. Vio hacia el noxiano, estaba curado. Sonrió y limpió sus lágrimas.
Darius despertaría, su cuerpo debía asimilar la magia correctamente para seguir curándose en el interior también pero ya estaba sano.
Fuera de la habitación Vi acompañó a Lux pero pronto cayó. Estaba demasiado cansada. Quizá no sabría si esto era 'verdadero' hasta que despertara, ¿soñaría acaso con esto? La simple idea de haber hecho que aquel cuerpo vacío se llenara, porque Darius era eso, un cuerpo vacío, viviendo por vivir hasta que la encontró.
Parpadeó levemente y vio todo borroso, un techo borroso, giró su mirada y vio su lámpara vieja, estaba apagada, la silueta lo hizo dudar, ¿era su casa? ¿Qué pasó? Y un grito lo sacó de aquel aturdimiento, era la voz de Lux. Lo buscaba.
Se levantó de la cama, tambaleó un poco y cayó al piso pero se levantó otra vez, estaba decidido a encontrar lo que lo perturbaba. Era de noche, no se oía nada ahora, la oscuridad de aquel pasillo no lo hizo cambiar de idea, a pesar de no saber dónde estaba siguió su camino con la mano derecha sobre una pared para guiarse.
Tocó una superficie de madera y supo que llegó, la habitación de Draven. La abrió sin dudar y no encontró a su hermano, estaba sin duda cansado sin razón, descoordinado y desorientado.
- ¿Dónde? ¿Dónde estás? –dijo y tomó asiento al borde de la cama, se sostenía la cabeza.
- ¿Darius? –preguntó una voz. Él la conocía- ¿qué haces despierto?
- ¿¡Qué haces tú en mi casa!? –preguntó casi gruñendo- no… espera, debe ser un sueño.
- No soy un sueño –respondió Cait, encendió la luz de aquella habitación- estoy aquí.
Ahora que estaba iluminada podía decir que notaba lo real que era, tocó su hombro y esta vez preocupado le preguntó la razón de verla manchada de sangre.
- ¿No lo recuerdas? –preguntó la castaña.
- Luxanna –se dio cuenta y susurró aquel nombre para sí mismo.
Apartó violentamente a Cait y procedió a buscarla, si esta extraña estaba en su casa, ella también podía estar, podía encontrarla en este sueño pero tal vez era real y la sangre que Cait tenía en su uniforme era de la demaciana, debía encontrarla, averiguar si todo era real, si estaba ahí, si estaba muerto, si algo tenía sentido, ¡lo que sea!
Abrió todas las puertas hasta encontrar una habitación en aquel gran y sombrío castillo que estaba iluminada. La abrió y se encontró con más extraños a los cuales ignoró hasta notar a aquella rubia, en una cama.
- Detente –advirtió Janna, se interpuso entre la dormida Lux y él.
Había tanta gente que no sabía cómo explicar ese interés o ansiedad que tenía por acercarse, descubrir qué era verdad y qué no.
- ¿Realmente están aquí? -preguntó Darius.
- Hermano –dijo la voz de Draven tras él.
- Pasaron por mucho, deberíamos dejarlos un momento –intervino Vi al llegar a la escena.
- No le haré daño, sólo… -dijo añorando, su mano derecha luchaba por no moverse pero quería tocarla- ¿está bien?
- Estuviste ausente por mucho tiempo. Te encontramos en una sala de torturas –dijo Cait.
- Eso… -se tomó la cabeza- lo se, tal vez no recuerdo quién lo hizo o esto pero, pero… -Janna se apartó sin mirarlo.
- Debemos irnos. Pronto amanecerá y recuperar energías debería ser nuestra prioridad –añadió la joven llevándose a todos, la puerta no se cerró pero a Darius no le importó.
Se quedó de pie a aquella cama, veía a la demaciana dormir y aunque era algo aterrador tener a un noxiano al pie de tu cama viendo como duermes, él sólo deseaba poder acercarse y hacer lo que luchaba por no terminar haciendo.
Poco le importaba que tanto Vi como Ezreal espiaran a espaldas de una Cait que se durmió sentaba en el piso de aquel pasillo.
Dio un paso, sentía lo liviano que estaba y se atrevió a dar otro paso hacia aquella que su cuerpo reclamaba agazapar entre sus brazos. Se sentó en el piso junto a la cama y extendió su mano a la de Lux sin tener el… valor de tomarla.
La rubia abrió sus ojos de a poco notando que alguien estaba con ella, creyó que eran sus buenas amigas pero notó la cabellera desordenada de un noxiano que conocía agitarse en un suspiro hondo pero tardado. Entonces la mano que luchaba por no tocar la de Lux se vio atrapada por el calor de la que había despertado.
Volteó hacia ella de inmediato.
- Estás vivo –añadió y unas lágrimas bordearon sus ojos mientras apretaba la mano del noxiano.
- Shh… -la acalló y giró su cuerpo a ella, no podía moverse por lo cansada que estaba.
Los ojos del noxiano se detuvieron en el azul de los de ella y se llenó de felicidad, a pesar de tener espías se levantó y subió a la cama.
- Detenlo –susurró Ezreal tras la puerta.
- Detenlo tú –respondió Vi.
- Si no hacen nada. Iré yo –advirtió Draven.
- Suficiente –dijo autoritaria Janna.
Los espías vieron hacia la rubia, la cual los miraba molesta. Si no dejaban en paz a Darius y Lux la brisa calmada podía convertirse en la oscura tormenta que amenazaba con lanzarlos lejos de allí en un tornado.
- ¿Qué haces? –dijo Lux y vio hacia la puerta algunas sombras moverse. Estaba nerviosa.
- ¿Qué crees? –preguntó subiendo a la cama y levantando a la cansada rubia para estrecharla entre sus brazos.
- Ah… -suspiró- ¿por qué debemos vivir así? –preguntó con el rostro levantando su mirada para ver al noxiano- es decir, nunca tendremos una oportunidad, ahora mismo estoy aquí, acostada en esta cama, en tu casa, cuando debería… -fue interrumpida.
- No vivas para otros –dijo Darius.
- Jeje –sonrió- me lo dice un hombre que ha dado su alma al ejército.
- …por eso te lo digo, ser para otros y no ser para ti mismo tiene desventajas. Mírame, estoy en la cumbre de mi vida, en pocos años mi nombre morirá conmigo y caeré muerto en algún lugar lejos de mi historia. Nadie hablará de mí y me despreciarán –decía cansado. Darius tenía la mirada de un veterano.
- No morirá contigo –dijo Lux, cómplice del secreto que creía guardar.
- ¿Uhm? –la miró curioso- un hombre puede prometerte muchas cosas con tal de saciar sus ánimos y deseos en ti. Yo no. Soy la clase de persona que nunca te hará vivir tal acongojo. Mi amada –le susurró en la intimidad de aquel cuarto y besó su frente- si de algo estoy seguro, es que evitaré que vivas la tortura de cargar con el nombre de un noxiano en tus hombros.
Estaba extrañada, siempre imaginó que hombres como él querrían tener una mujer y dejarles su vida entera, hijos por montón y demás para mantenerse en la historia, pero Darius era extraño, lucía molesto e incluso su oscuridad era tan fuerte que podía hacerlo presa de una leve depresión al hablar de ello.
¿Quería formar una familia? O simplemente la estaba despreciando de manera elegante. Quizá no querría tener hijos con una mujer de otra nación, era eso, se convenció Lux y entristeció su corazón.
- Casi te pierdo hoy –le dijo molesta- no quiero vivir eso de nuevo y… -se lo pensó- ¡y yo si quiero darte hijos! –su rostro se enrojeció cual si fuera un tomate.
Darius se apartó de ella, estando en la misma cama la vio detenidamente otra vez, ¿qué había escuchado? No sabía cómo responder a eso y entonces esbozó una leve sonrisa marcando sus cicatrices, no lo había hecho nunca, sonreír así, sentir como ella lo iluminaba, desde el primer momento en que la vio lo supo, era agraciada…
Desvió un poco sus ojos hasta encontrarse con su reflejo en un pequeño cuadro con vidrios en él. Era un hombre atemorizante pero sintió las manos de Lux recorrerle las mejillas, lo había tomado y lo obligó a mirarla.
Esas marcas en su rostro, los ojos cansados, las ojeras, la fuerza inconmensurable de su odio. Ella veía todo eso y él no podía esconderle nada.
- Luxanna –le dijo con cariño y besó con dulzura su mejilla, se quedó por breves momentos inspirando su aroma de mujer- siéntete amada.
La rubia suspiró porque su corazón estaba a salvo, estaba vivo y contra todo pronóstico estaba ahí con ella. Era feliz de que nada hubiera salido mal, aunque sabía que siempre habría algo que los separaría y trataría de matarlos eventualmente.
Así como LeBlanc, la misma estaba molesta, no con ellos sino consigo misma, se había propuesto lavar el cerebro del noxiano pero se cansó y lo torturó hasta matarlo. Lo logró, de hecho lo hizo, pero volvió a la vida porque su alma no puede ser asesinada y eso… era algo que debían conservar para Noxus.
Tal vez el plan inicial fracasó pero sus los del futuros podrían tener éxito… podrían anteponerse a la felicidad de estos o podrían matarlos en el proceso.
Fin de Episodio 16
