Saludos,
como siempre me he tardado mucho en actualizar, me gustaría haberlo subido antes pero quería avanzar un poco en la historia antes de subir episodios. El mes anterior y este mes he recibido muchos comentarios (y likes) en mi página de Facebook (Starling Shadow), les agradezco mucho su interés en la historia. Recuerden que las actualizaciones llegan cada mes o 20 días.

En fin, les dejo el episodio :3 disfrútenlo. Cualquier duda o consulta siempre pueden dejarla por FB o por este medio, como prefieran. Hasta una próxima actualización.


Y recuerden, comentar es apoyar, si apoyas la historia animas al autor (yo :D) a seguir escribiendo.


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 23 – Un beso del pasado


Finalmente, extendió su mano para tomar la de su compañera, Vi esperaba encontrar nerviosismo en sus ojos pero sólo vio un atisbo muy disimulado de la gran felicidad que contenía este momento.

- Te ves radiante –le dijo la piltoveriana.

- Ah… -suspiró Lux y bajó las manos hasta apoyarlas en sus rodillas- no digas eso, no debo lucir así. Se supone que estoy sufriendo. No quiero que lo sepan.

- Pues tu cara no ayuda –respondió Vi.

- Lo sé, lo sé – repitió y enderezó su postura- pero debo mostrarme indiferente y… -reprimió una gran sonrisa en sus labios- estoy emocionada. Hoy seré su esposa –expuso su felicidad y bajó la mirada apenada.

La habitación de la rubia tenía un desastre a su alrededor, no había tenido oportunidad de arreglar nada, por la mañana fue despertada por la pelirosada, la llevó casi a rastras para comer aquellos pastelillos que habían preparado el día anterior. Luego perdieron el tiempo probándose ropa, querían matar el nerviosismo y lo lograron, lo malo fue que no pudieron organizar nada.

Casi medio día, la boda sería en el registro noxiano a la 1, al sur del castillo de Darius, un carruaje escoltado por un par de soldados del regimiento de Darius las custodiarían hasta llegar a su destino.

Lux salió de la habitación irradiando alegría, los sirvientes que pocas veces hablaban comenzaron a murmurar, no se les permitía interactuar con los visitantes o con los dueños, por lo mismo eran cautos pero realmente estaban impresionados. Lux se veía hermosa, su piel tersa y blanca brillaba, su delicada cabellera caía en cascada por sus hombros, algunos mechones cruzaban por sus mejillas sonrojadas, aquellos ojos azules fueron adornados con un difuminado y delineado color oscuro, resaltando como diamantes.

Arrastraba un poco el vestido pero no le importaba, quería llegar de inmediato. Vi tenía entre sus manos el ramo, parecía estar orgullosa de poder asistir a este acontecimiento, había visto la lucha de estos dos por poco pero estaba decidida a que la justicia prevaleciera ante todo y lo justo era que fueran felices.

Garen las esperaba fuera, al ver a su hermana vestida de esa manera sólo pudo expresar una amarga y pequeña sonrisa. No quería llevarla al matadero, deseaba poder conservar este recuerdo como sólo un mal paso, ojalá no la hubiera presionado con el asunto del escape pero no continuó porque tenía un par de sospechas.

Simplemente no quería creer.

- ¿Y Cait? –preguntó Vi a Garen.

- No la he visto –respondió inerte.

- Tendremos que ir sin ella, se hace tarde –dijo Lux algo entristecida.

La vio entrar a la carrosa y se quedó en la nada por un minuto, su hermana estaba tomándolo con mucha calma. Tal vez Garen sólo quería negar la propia realidad. Pensar bien de su hermana no era un delito.

20 minutos para la hora programada.

El camino se le hizo largo, la rubia no pudo evitar mover su pierna nerviosamente, estaba ansiosa. Tan pronto llegaron al registro vieron con asombro que el lugar era maravilloso, algo lúgubre pero lucía como los templos demacianos.

Constaba de 4 divisiones, el salón principal, un salón para la novia, otro para el novio y los demás podían usarse como recepción. En fin, sin hacer más larga la travesía, Lux fue hasta el lugar designado, donde esperaría hasta que fuera la hora, debía salir al ton de la música. Iba a casarse y no importaba donde fuera, ella quería música y una entrada… nupcial.

- Sólo 10 minutos –le dijo a Vi, la cual se vio distraída por un soldado de Darius, el cual la llamó.

- Espera un momento –le pidió la piltoveriana.

De pronto la pelirosada volvió, un poco revuelta, la llevó hasta una esquina y le explicó un poco el asunto.

- Darius me manda a decir que algo va a pasar, que debe hablar contigo, ahora.

- Pero… pero… ¡no puedo! –le dijo con voz fuerte pero baja. Su hermano esperaba en un sillón al otro lado de ese salón.

- Me dijo que es urgente.

- Es de mala suerte ver a la novia –dijo Lux preocupada.

- Pues si no vas, realmente vamos a pasar un mal momento –podría ser algo complicado, Vi conocía a Darius, él no armaría un problema si el asunto no fuera importante.

- Bien, ocúpate de –giró sus ojos hacia su hermano- por favor –susurró.

- Okay –sonrió y le guiñó.

Recogiendo un poco el largo de su vestido fue hasta su hermano, iba a mentir, otra vez, qué novedad. Estaba cansada de esto pero pronto acabaría.

- ¿Necesitas algo? –preguntó Garen al ver cerca a su hermana.

- Vi olvidó dejar dicho en la entrada que Cait vendría, voy a dejar el aviso.

- Yo puedo hacerlo –le dijo tratando de levantarse del sillón pero su hermana se lo impidió con una pequeña sonrisa.

- No te preocupes, será un momento.

- Claro –cambió su postura a una más confiada- ve, hermanita.

Notó algo extraño en aquellas palabras pero no importaba, en ese momento sólo se preocupaba en lo que sucedía en las afueras de este sitio.

Caminó un poco, buscaba con la mirada a su novio o algún soldado, el pasillo se le hizo largo hasta que encontró dos puertas cercanas a la salida y suspiró pensando que tal vez alguien aparecería. Pronto fue halada por el brazo, una puerta se había abierto.

Lux casi grita pero le habían cubierto la boca con una mano, cuando fijo mejor su vista.

- Shhh –le calló Darius.

Estaban en uno de aquellos salones de recepción vacíos. Sólo había unas sillas y mesas con manteles blancos. No había mucha luz, el sitio estaba poco iluminado.

Al verla bien se quedó algo atontado.

- ¿Qué sucede? –preguntó preocupada, se cubría el pecho con las manos, estaba intentando cubrir el vestido.

- Yo… ¡maldición! –dijo apartándose de ella.

- ¿Qué? –preguntó una vez más Lux.

- Na-Nada.

Había tartamudeado, en definitiva algo iba muy mal. Nunca había visto al noxiano así de temeroso, le costaba verla, tan sólo mirarla a la cara. Parecía haberse molestado o algo similar, tal vez se estaba arrepintiendo.

- ¿Vas a dejarme? –dijo Lux, alarmada por completo con ojos entristecidos.

- ¿¡Qué!? ¡NO! –dijo de inmediato.

- Es raro que te comportes así, yo…

- No puedo evitarlo, lu…luces preciosa –dijo muy por lo bajo, casi inaudible, se sentía un estúpido.

Jamás se había entorpecido de esa manera y menos por una mujer, incluso en su primera vez fue un sagaz y hambriento amante. No había temido por nada ni por nadie, pero el momento en que vio a su futura esposa así de golpe, preparada para una vida con él, los sentimientos acabaron por pesarle como si un elefante hubiera caído sobre su pecho, le destruía.

- ¿Qué? –preguntó Lux.

- Nada –respondió nervioso pero luego se enserió, no tenía tiempo para estas niñerías- tenemos un problema. Un escuadrón demaciano se ha adentrado en nuestra ciudad, posiblemente sean hostiles por una razón.

- ¿Llevarme?

- Tal vez lo sepa -Darius la tomó con delicadeza, rozaba sus brazos desnudos.

- No puede ser, ¿quién pudo decir algo?

- Esa es la única razón por la cual pudo enviar un escuadrón entero para adentrarse en nuestra ciudad, según mis informes ya pasaron la frontera. Así que mi pregunta es esta, ¿aún quieres casarte? Tal vez quieran quebrantar todas las leyes de mi nación y llevarte por la fuerza, para así romper el acuerdo, pero no quiero que te cases por esa razón. Piensa. Si vienen por ti podrás volver a Demacia, justo como llegaste, sin mancha alguna. Pero no quiero desposarte si tu única razón para casarte conmigo es salvar un acuerdo entre nuestras naciones.

- Entonces… éste es el fin –susurró triste ella pero volvió su mirada a él.

- No el nuestro –dijo Darius y la rubia tomó su rostro para besarlo.

Fue el mejor momento para reafirmar su amor pero el peor para expresarlo.

- Lo sabía –dijo una voz con tenue desagrado a la distancia.

- ¡Garen! –gritó Lux asustada soltando a Darius.

Quería decir mil y un excusas pero no por haber sido descubierta dejaría de expresar su decisión en cada palabra.

Avanzó hasta él con vergüenza y temor, la ira de su hermano resoplaba por sus narices, parecía un búfalo a punto de atacar a algún extraño. Lux estuvo a punto de seguir pero fue recibida por una cachetada.

- ¡HEY! –gritó Darius avanzando rápido a proteger a la rubia, la cual giró su rostro por aquel ataque- ¿estás bien? –preguntó.

- ¿CÓMO PUDISTE MENTIR ASÍ? ERES UNA EMBUSTERA, ¿SABES EL SUFRIMIENTO POR EL QUE TODOS HEMOS PASADO? TAN SÓLO TE DAS CUENTA DE LAS CONSECUENCIAS DE TUS ACTOS. HAS TRAICIONADO CADA REGLA, CADA CÓDIGO MORAL QUE APRENDISTE, ¿PARA QUÉ? ¿PARA SER EL PLATO DE SEGUNDA MESA DE ÉSTE BASTARDO? MADRE LLORÓ TODAS LAS NOCHES PENSANDO EN QUE PERDÍA UNA HIJA A CAUSA DE UN REY INJUSTO, INCLUSO ESTÁN REBELÁNDOSE A ÉL A CAUSA TUYA, ¿SABES LO QUE ESO PODRÍA COSTARNOS? LOS CROWNGUARD HEMOS SERVIDO A DEMACIA POR DÉCADAS, VIGILAMOS EL BIEN Y LA VERDAD PERO TÚ TE HAS DEJADO A CAUSA DE LA LUJURIA, ¡MÍRATE! BESÁNDOTE CON ÉSTE MALNACIDO, MIRA ESAS MANOS, MIRA ESE ROSTRO, CADA GOLPE, CADA CICATRIZ ES UN RECUERDO DE LOS BUENOS HOMBRES ASESINADOS POR DEFENDER LA PAZ. ESA QUE TANTO HEMOS LUCHADO POR MANTENER EN RUNATERRA. JAMÁS LO HUBIERA IMAGINADO –gritaba casi sin aliento, Garen tenía una pena enterrada en el alma- SI AL MENOS FUERAS SINCERA. HONESTA PARA ADMITIR TU AMOR O TUS INCLINACIONES PERO NO, PREFERISTE MENTIR VILMENTE A TODOS AQUELLOS QUE SE HAN DADO LA VIDA POR TI. HAS DESHONRADO POR COMPLETO LA NOBLE CASA DE DONDE HAS VENIDO, ¿ACASO OLVIDAS LA MALDAD DE ESTOS PERROS? ¿ACASO OLVIDASTE DE DÓNDE HAS VENIDO? CON QUÉ FACILIDAD HAS ESCOGIDO DEJAR MORIR TU AMABLE ESPÍRITU, ESTOY TAN AVERGONZADO DE TI, NO PUEDO… NI SI QUIERA VERTE. MENTIROSA, MENTIROSA, MENTIROSA, ¡MENTIROSA! -el resonar de aquella palabra hizo temblar los grandes ventanales de aquel salón- PERO AHORA REGRESAMOS Y…

- ¡Ya cállate! –le gritó Vi y usó su puño para noquearlo.

Era cierto, Lux mantuvo una mano sobre aquella cachetada que le habían dado. Era verdad, abandonó toda moralidad para seguir con un camino que consideraba fácil, no pensaba, no razonaba en nada, ¡se lo merecía!

Cuando estuvo por caer en aquella depresión recibió un abrazo. Darius notaba lo consternada y asustada que estaba, quizás iba a romperse, como un cristal y él no iba a permitirlo.

La apretó contra su pecho y Lux sin llorar entrecerró los ojos mirando la nada, no podía imaginarse la tristeza con la que su hermano le decía tales cosas. Terminó cerrando los ojos para sólo sentir el palpitar del corazón de Darius, era pausado y sus caricias terminaron haciendo que regresara de aquel mundo depresivo en el que se hundía.

- Esto iba a pasar, lo sabes –le dijo en tono amable.

- Creo que no estaba preparada –respondió Lux.

- Lo lamento, me volteé un minuto y ya no estaba –se excusó la piltoveriana.

- No es tu culpa –dijo Lux apartándose del pecho de Darius levemente- sólo que ahora tengo miedo –caminó hacia Garen y se agachó para poner su mano sobre su armadura.

- Yo me ocuparé de él y esta vez en serio –agregó Vi y tomó una pierna de aquel para arrastrarlo del lado de Lux.

Parecía querer irse con él, su mirada seguía a su hermano, su espíritu estaba indeciso. Garen no estaba molesto con ella por fijar su interés en un noxiano, claro que no, si él mismo se había dejado al cariño de una. Lo que lo llevó a tanta ira fue que ella pasara por sobre cualquiera para llevar a cabo su romance idealizado. Al menos Garen creía en ello, no estaba enterado de la historia y tal vez no querría escuchar nada.

- No puedo casarme contigo… -decía viendo marchar a Garen arrastrado por Vi.

- Lo comprendo –respondió inesperadamente Darius.

- Gracias por todo, tú sabes… por estos días, han sido maravillosos, incluso tuve el placer de usar este vestido –añadió ella feliz pero triste al mismo tiempo, en cualquier momento sus lágrimas se desbordarían.

- Tu hermano tenía razón, cada cicatriz te recordará que fui un soldado honrando mi causa, que manché mis manos con sangre de fieles seguidores demacianos, así como tú –alcanzó con su mano parte del vestido de Lux, justo en el escote- honestamente lo disfruté, soy una semilla de oscuridad y plantaré decisiones difíciles en tu interior –se aferró al escote y extendió su mano para tener el pecho de Lux y apretarlo haciendo que la rubia se retrajera de placer.

- ¡N-No hagas eso! –dijo en un tono de auxilio pero no quería que parara.

- ¿Hacer qué? –preguntó Darius con un toque de sensualidad- soy todo lo que quieres evadir, lo que cualquier demaciana preferiría ignorar.

- Ah… -gimió- ¡basta! –apartó la mano de aquel noxiano para luego cubrirse el cuerpo con los brazos, lo miraba vulnerable, estaba roja- no me castigues más.

- Sabías todo esto desde un principio y aún con eso lograste vencer tus prejuicios. Piensa un poco, Luxanna, no soy un príncipe y tal vez jamás logre ser lo que tú quieres pero sí sé que eres feliz. No somos perfectos pero juntos logramos vencer prejuicios de gente como tú o como yo que cree que jamás habrá paz.

Tenía razón, de alguna manera esa cabeza dura de Darius había encontrado un punto de conciliación, entendía la razón de su unión. Aún con su inteligencia, Lux había obviado el punto que tocaban. Después de todo no era tan perspicaz como creía.

Quitó sus manos de sus pechos y extendió su mano.

- Vamos, juntos –le dijo Darius. Iba en serio.

Entrarían juntos, se aventurarían a la vida que habían elegido. No era necesaria tanta explicación. Los pocos invitados, entre soldados y altos mandos noxianos vieron aquella peculiar pareja, entrando juntos y de la mano, lo cual les llamó la atención.

No hubo música nupcial, ni grandes preparativos, por lo mismo el juez que celebraría la unión se sintió algo apresurado.

Darius tenía sus ojos bien puestos en ella, mientras Lux disfrutaba del cándido cariño en los ojos de aquel hombre, contaba con una sabiduría incapaz de encontrar en libros, descubrió una faceta que le hizo abrir los ojos.

Después de todo los noxianos no anhelaban la guerra, porque él se decantaba por ella con tanta fuerza que sólo ella lo entendía. Era un imán del que no podía despegarse.

Swain tenía una expresión de desagrado mientras la pareja daba sus votos, no le gustaba la forma en que se veían, no advertía tanta amabilidad entre ellos, esperaba que el comandante abusara de su poder, que maltratara a esta mocosa, que la destruyera por completo y así mostrarles a todos la superioridad de Noxus por sobre tal inferioridad.

Definitivamente no sentía agrado por la escena.

- Acepto –su delicada voz resonó en aquel salón haciendo que el noxiano frente a ella se llenara de anhelos.

- Acepto –respondió Darius en cuanto le preguntaron, no quería retrasar esto.

Esperen un momento, ella era su esposa, el juez los declaró de inmediato y ambos se quedaron algo estáticos, finalmente, estaban juntos ante la ley.

- Los declaro marido y mujer –sentenció el juez y poco después se abrieron las puertas del salón con dramatismo.

Era un pequeño grupo de soldados, delante de ellos estaba un mensajero. Todos avanzaron prudentemente hasta la pareja de recién casados.

- Lamentamos interrumpir pero hemos venido por la doncella Crownguard –extendió su mano con una carta con sello real.

- Retírense –dijo Darius avanzando hacia el mensajero.

- No lo haremos. Doncella Crownguard, por favor, acompáñenos –insistió el mensajero.

- Es tarde. Por favor –simuló calma, Darius estaba muy molesto- dígale a su Rey que ha cumplido con el acuerdo. Luxanna Crownguard es mi esposa, ya no le pertenece a Demacia –carraspeó y unos soldados a su servicio aparecieron- no se preocupen, mis soldados les enseñaran la salida.

Volvió su mirada a Lux y la levantó entre sus brazos para luego cruzar por en medio de aquellos soldados, los cuales tenían una incógnita en sus expresiones. Tan sólo no… sabían que hacer, estaban totalmente dispersos, llegaron tarde y su misión fracasó. Debían volver a Demacia y ver al mismo tiempo marchar a Lux.

- Darius, la carroza… -decía nerviosa, el noxiano caminaba a prisa.

- ¡Olvídala! –dijo Darius.

- Pero, pero, pero…

No quería admitirlo pero estaba nervioso, podían quitarla de su lado y odiaba verse así frente a todos, fingir dureza no le había sido difícil nunca pero ahora debió hacerlo. Finalmente había cumplido, estaban juntos y tenían la oportunidad de ser felices. No iba a soltarla, no quería, no iba… no…

- ¡Bájame! –le dijo con voz fuerte la rubia pero no le hizo caso.

Darius subió el ritmo de la caminata, el bosque resonaba, las hojas chocaban entre ellas y la lluvia se hizo presente. El peinado que tanto le había costado se arruinó, los mechones que por sus mejillas caían hermosamente se habían pegado a su rostro, el maquillaje se corría.

- ¡Ya! –le gritó Lux y se soltó por la fuerza- ¿qué es lo que te pasa?

No sólo estaba nervioso sino ahora atormentado, era la primera vez que le pasaba algo bueno en la vida y tuvo… miedo, la miró tenso, como siempre parecía estar odiándola por el sólo hecho de hacerlo sentir vulnerable.

- No es nada –dijo omitiendo la verdad- deja que te lleve, no manches tu vestido.

- ¿Qué sucede? Has estado raro desde antes de la boda, ¿soy yo? ¿Te has arrepentido? ¿Qué?

- No cuestiones todas mis acciones –añadió con molestia, Darius.

- Tengo miedo porque eso ha sido extraño, estamos casados –acercó sus manos a las mejillas frías del noxiano- no tienes que escapar de nada y menos actuar como un loco. Si tienes algo que decir, dímelo.

- Ellos iban a llevarse todo por lo que luchamos –bajó la mirada- mírate, eres hermosa, ¿qué oportunidad tendría yo de que me amaras de verdad? Si aceptaste este acuerdo fue porque salvabas a tu nación de una inminente guerra, no voy a darte esa oportunidad….

- Pero dijiste que… comprendías si yo te decía que me marchaba.

- ¡Mentí! –le contestó, la lluvia no paraba de rugir.

Lux veía con ternura al hombre que frente a ella se mostraba frágil, por primera vez en su vida, era difícil y traumático pasar por esto.

- Fue vil lo que hice, tenías la oportunidad de… –cerró sus ojos- abandonar esta pesadilla pero te la arrebaté, ¿qué puedes saber tú? Has tenido tantas cosas buenas en tu vida sin tener que luchar por ellas y es… la primera vez que tengo una oportunidad, yo… actué desconsideradamente.

Las manos de la rubia se mantuvieron sosteniendo el rostro de Darius por varios minutos después de tal declaración, no iba a soltarlo hasta que él la viera a los ojos y lo supiera, su verdad.

Después de no saber qué más decir, tímidamente el noxiano se detuvo a verla, primero de reojo y luego por completo.

- Yo tomé una decisión –decía Lux con tono amable- sólo mírame, creo que podrás descifrar lo que pienso.

Nuevamente estaba con los brazos extendidos alrededor del cuerpo de la pequeña demaciana, sólo hacía faltaba un pequeño esfuerzo para abrazarla, cuando lo logró no pudo soltarla. Quizá no era paz lo que ella le hacía sentir sino alivio y felicidad, quería ignorar todo este tiempo los efectos de Lux en él, quería ignorar el hecho de que tal vez… tal vez esté locamente enamorado de la desquiciada risa que tenía ella, de sus palabras rebuscadas, de su insistente imposición por sobre su actuar, de sus miradas inquisidoras, de su dulzura, de la forma en que su cuerpo se ajustaba perfectamente al suyo, de todo. TODO.

- Sabía que lo harías –respondió Lux al sentir el apretón del gran cuerpo de su esposo.

Entonces empezó a girar con ella entre sus brazos, era feliz de poder hacerlo. No quería cambiar este momento por ningún otro. La lluvia paró un poco, aunque la brisa helada de la ciudad permanecía.

Esta vez él la levantaba en sus brazos pero más tranquilo, caminaba hasta su castillo, el cual lucía cálido. Los sirvientes habían preparado la habitación principal, así que Darius la llevaba a lo que sería la noche de bodas. La esperada noche.

- Voy a bajarte –le dijo calmado a lo que Lux contestó con un apretón.

La habitación de Darius había cambiado un poco, ahora habían velas encendidas por todo el lugar, los ventanales estaban cubiertos por cortinas oscuras, le daban un ambiente romántico, la cama era diferente a la primera vez que él la tuvo atada ahí.

Pieles de animales, era extraño y diferente. Lux caminó con pasos delicados hasta la cama donde se sentó, pasó su mano por la extensión del lugar donde dormiría y lo sintió cálido, miró a Darius y sonrió tímidamente.

- ¿Puedes traer pastelillos? –preguntó divertida.

- ¿Eh?

- Los pastelillos que hice con Vi, tráelos, pasaremos mucho… -bajó la mirada apenada- aquí, así que… me gustaría compartirlos contigo.

- Jaja, pensaba en bebidas y comida especial pero me gusta la idea de los pastelillos –se adentraba en el juego. Vuelvo en un momento –le dijo divertido, por primera vez.

Lux suspiraba, tenía una sensación placentera recorriéndole el cuerpo, debía prepararse y quitarse el vestido, ¿dónde habrá dejado Vi su lencería? Decidió salir de la habitación para ir hasta su habitación antes de que Darius llegara, quería que la viera lista. La emoción la consumía, se mordía levemente los labios.

Teniendo listo el paquete, iba de camino a la habitación de noxiano nuevamente pero escuchó una voz conocida, era Cait. Quería quitarse el vestido de novia sucio y limpiar su maquillaje pero estaba emocionada por encontrar a su amiga también.

Caminó cautelosa por el pasillo y al doblar una esquina hacia el salón de donde provenía su voz pudo verlos…

Se besaban.

Notando la presencia de Lux los sorprendidos se apartaron al mismo tiempo.

- Lo lamento –dijo Cait con tristeza y salió corriendo de la escena.

No podía entenderlo, ¿qué había pasado? Tan sólo habían pasado un par de horas desde que se casó y Darius estaba ahí, besaba a su amiga, a Cait, ¿¡qué mierda estaba pasando!?

Lux dio vuelta y se fue hasta su habitación. No quería ver más. No iba a hacerlo, estaba… en shock.

Se encerró en aquella habitación y no abrió en ningún momento, Darius quiso hablarle pero no hizo caso. Tan sólo quería estar sola. Tratar de imaginar una respuesta le era tan complicado, no quería pensar en todas las veces que le advirtieron que era un error confiar en las palabras de amor de un noxiano porque parecía un cliché.

Hasta que llegó Vi.

- ¿Qué pasó? –preguntó preocupada.

- Cait –explicó Darius- eso pasó.

- ¿A qué te refieres? No entiendo.

- Tu estúpida amiga –gruñó- con aires de grandeza, como si tuviera derecho a algo.

- Se que ella te… abandonó –dijo con cuidado la piltoveriana- pero era joven e inexperta, como tú.

- ¡No es eso, me besó frente Lux! –le gritó furioso- no sólo arruinó el pasado, sino que también el futuro que tenía.

- No creo que lo haya hecho apropósito, ella estaba bien, además de feliz de verte con alguien, no… no me lo explico –se dijo a sí misma.

- Explícaselo porque no quiere escucharme, no abre la puerta y supongo que tampoco quiere verme, ¡así que será mejor que lo resuelvas! –advirtió molesto marchándose.

Los dientes de Vi rechinaron tensos, al mismo tiempo suspiraba porque la noche iba a ser larga. Tal vez se ganaría un par de insultos. Así que al mal paso darle prisa.

Tenía razón, guardar ciertos secretos no era la respuesta a aquella vida que quería para su amiga. Cait nunca quiso hablar de eso con su rubia amiga y claro, Vi no iba a decir nada que no le perteneciera. Esperaba que su compañera fuera capaz de aclarar esos asuntos.

- ¿Hola? –golpeó la puerta de Lux- soy Vi, al servicio de… ¿la ley? –no podía ser graciosa en estos momentos- vamos a hablar. Hay algo que debo decirte.

La puerta rechinó pero se abrió, estaba oscuro dentro, Vi se adentró con pisadas cautas y se encontró con la rubia, aún en su vestido de novia, sentada en el piso, apoyada en una pared.

- Hola cariño –la saludó amable- vine a ver cómo estabas.

- ¿Y mi hermano? –preguntó Lux de inmediato.

- Un poco atontado por lo sucedido pero tal vez no venga al castillo.

- Ah, gracias.

- Tengo que decirte algo –dijo Vi seriamente.

- Son amantes, lo sé, nunca lo hubiera imaginado –dijo entristecida Lux.

- No es así, ellos tuvieron algo pero fue en el pasado.

- ¿Lo sabías? –volteó a ella, Vi se sentó al lado- ellos se entendían y yo fui tan ingenua al creer en Darius.

- Escucha, eso fue el pasado. Cait era joven y Darius también, él quería tener algo serio pero… como te digo, Cait siguió su camino, su vida, tú sabes, la ley. Ella eligió su vida y abandonó a Darius.

- Nunca mencionaron nada. Es injusto. Además, si fue algo del pasado, ¿por qué se besaban? -añadió Lux.

- Yo se que no lo entiendes pero Darius es un hombre maduro ahora, al igual que Cait. No sabes lo que es amar a alguien y perderlo, lamentablemente mi amiga tal vez lo supo muy tarde y se despidió de aquel sentimiento de una mala forma –explicaba Vi.

- ¿Besarlo después de casarse era la forma de expresarlo? –preguntó Lux indignada.

- No –suspiró Vi- pero siento mucho haber ayudado a que pasara esto.

- Necesito estar sola, por favor, márchate –pidió con tono amable pero triste.

- Recuerda que Darius es tu esposo ahora, no puedes simplemente esconderte –le recomendó a Lux.

- Sí, tengo en mente eso.

La pelirosada de puños enormes salió de ahí, tal vez no haber resuelto este problema la hacía sentirse culpable, debió preverlo, alejar a Cait y no insistir en el tema de la boda. Creer que su compañera había superado sus problemas con Darius fue su error.

- Jajajaja jajaja jajaja –se reía a carcajadas Cait a lo lejos. Caminaba en la oscuridad sin ningún temor.

- Disfrutaste de la boda hasta donde veo –apareció Swain al lado suyo en aquella enorme oscuridad.

- No demasiado –dijo Cait… no, no era ella, la ilusión comenzaba a abandonar su cuerpo y su rostro con maldad era visible a la luz de la luna.

- Le'Blanc, cumpliste mis expectativas –continuó Swain.

- Siempre lo hago, además… fue divertido saborear esos labios llenos de confusión.

- Eso basta por el momento. Logro sentir el corazón de la luz de Demacia atormentado, aún no está preparada para ofrecerme su alma pero poco a poco lograremos quebrantar su espíritu –decía Swain mientras se alejaba de aquella distante imagen del castillo del comandante Darius. Le seguía el paso su cómplice, la misma permanecía con una risilla diabólica.

Arruinar aquella boda no era una prioridad pero sí un pequeño paso para destruir aquellas personas que parecían haber triunfado por sobre las expectativas de aquel cuervo maldito.


Fin de Episodio 23