Me sorprendí bastante al notar que no había publicado el episodio 32, realmente creía haberlo hecho porque estaba terminando el 33 y sólo me faltaba hacerle algunas ediciones, ufff... no entiendo cómo se me pasan estas cosas.
A lo que iba, sólo agradecer a todos los comentarios, mensajes y demás que he recibido estos meses, me han contado historias, me han dicho cosas y me he sentido muy feliz de haber hecho, sus días o tardes tan entretenidos, espero que siga así porque mi más grande aspiración es darles un poco de lo que en mi mente pasa cuando escucho música. Bueno, eso era todo, gracias por todo su apoyo y hasta una próxima ocasión ;) o mes.
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 32 – Traición a un Traidor
Bastaba con un sinsentido a la vez, no pudo confrontar la verdad y salió corriendo para esconderse en el closet de su habitación, se sentó en el piso y no esperó nada más. Draven salió corriendo tras ella pero no pudo evitar que se encerrara.
– Tenemos que hablar de esto –dijo golpeando la puerta con la palma abierta.
- Yo no quiero –contestó Lux, aún estaba en negación.
- No sabes todos los problemas que pasé para conseguir esa prueba, además hablé con la matrona –sentenció mas no oyó ningún sonido dentro de aquel closet, tomó aire y finalmente habló- necesitas la verdad.
- ¿¡Cuál verdad!? –dijo casi gritando la rubia, cubría su boca, no quería seguir gritando.
- Quería salvar a tu progenie, mintió al decir que eras infértil, mintió para salvarte… -pausó por un minuto su discurso- salvarlos –se corrigió.
- No salvó a todos –murmuró Lux entristecida- todo este tiempo creí… –apretó los labios molesta- creí que no le daría esa dicha –pensaba en su amado- y ahora dicen estas cosas –dijo notablemente irritada pero una pequeña parte de sí se emocionaba, no quería llorar pero estaba a punto de inundar ese pequeño espacio.
Por fuera Draven sólo escuchaba gimotear a la rubia, era un sonido ahogado, apretó los puños, nunca se había sentido tan impotente.
La matrona de la familia había visto con sus poderes el futuro potencial del pequeño en camino pero también veía fuerzas desconocidas ir tras él, cortar su destino y en el proceso quebrar naciones enteras. Esto no era sencillo, nunca hubiera mentido de no ser porque se las estaba jugando por un bien mayor pero con el comandante muerto y la joven ignorando el regalo que carga para la familia más valiosa de Noxus, era necesario advertirle.
- …su futuro es impresionante –apoyó las palmas en la puerta y dobló las rodillas suavemente hasta quedar en el suelo- no habrá nadie como él, tendrá un poder impresionante, así como lo fue mi hermano. Tu hijo, mi sobrino… será capaz de construir el mundo que tanto esperamos y defenderlo si es necesario. Su futuro marcará el inicio de una nueva era para Noxus, una abundante y victoriosa era.
La puerta se abrió y Draven asomó la cabeza con cuidado, por lo general las mujeres lo recibían tirándole cosas. Vio a la rubia en un rincón, bueno… sus zapatillas y se metió donde estaba como pudo, sin ponerse de pie porque era complicado. Se sentó junto a ella y sin decir nada se acomodó a su lado.
- "Él no creará cosas, él las destruirá" –dentro de sí estaba atemorizada, Draven le sostuvo el brazo y le dio pequeñas palmadas.
- Espero que herede tu inteligencia, mi hermano era bastante tonto –rió un poco el noxiano.
- ¿Cómo lo supiste? –preguntó Lux viendo de reojo al pelicastaño, se refería a su embarazo.
- Hay algo más que tengo que decirte –Draven cambió su expresión.
Quizás no era el momento pero iba a destapar toda esa conspiración para que Lux tuviese todas las cartas en la mesa y pudiera elegir qué hacer con ellas.
- No, no puedo con más –arrastró su mano hacia el brazo de Draven, era lo más cercano a un amigo que tenía y volteando hacia él por completo siguió- ¿cuál es el siguiente paso?
- Es complicado, esas 'fuerzas' que quieren acabar con tu hijo, te han perseguido por bastante tiempo, quieren hacer algo… eh… no entendí, hablaron de marchitar cosas pero lo que sí entendí es que querrán matarte. A los ojos de Noxus eso sería incorrecto, estás casada con mi hermano pero no dejarán de intentarlo por eso.
- ¿Quiénes son? –preguntó la rubia.
- Ellos han estado aquí por mucho tiempo, hasta hace unos meses yo… prestaba algunos servicios a los líderes de aquella organización pero me traicionaron –añadió con tristeza- así que juego al doble agente. Se hacen llamar "La Rosa Negra" y… -bajó la mirada, los ojos de Lux hacían que se sintiera culpable.
- ¿Y? –preguntó Lux, estaba ansiosa.
- Es por esto que decía que era una locura, hablan de un viajero del tiempo y… -rió levemente- es innecesario pero viven bajo la ilusión de que eso realmente existe. Están muy atemorizados, no saben qué hacer pero ese joven ha causado problemas dentro de la organización.
- ¿Está bien? –pronto saltó la preocupación en su voz.
El noxiano supuso que ella no tendría idea pero lucía como si supiera lo sucedido, además preguntaba por alguien, esto era realmente raro, ¿cómo podía imaginar que ella estuviera siendo parte de esa locura? Fijó sus ojos color esmeralda en ella.
- ¿Qué es lo que me estoy perdiendo? –preguntó serio.
- Ese muchacho vino a mí –respondió con la esperanza, quizá, de que Draven no la juzgaría a partir de todo lo que ya sabía.
- ¿Es real? –movió sus ojos de lado a lado, nervioso, no sabía a quién mirar, qué esperar o qué creer.
- Tanto como tú y yo. Lo tuve frente a mí, quizás lo viste. Se infiltró en Noxus, hablaba de que yo hice cosas terribles –decía algo indiferente, ella misma sentía que no era el objeto de odio de ese muchacho.
- Tenemos que hacer algo –añadió Draven- pronto te interrogarán, si te hacen una prueba y muestra que tienes un embarazo avanzado podrían intentar algo, incluso si estoy para defender este castillo. Hasta donde me han dicho, tienen el apoyo de varios nobles para llevar a cabo cualquier plan.
Lux se retrajo de aversión a tales declaraciones y pronto pensó en algo en lo que no había pensado antes, algo que la hacía vulnerable, culpable incluso al haber dejado que le pasaran tantas cosas, como el abuso de aquel Conde. Su mordida aún le dolía y no quería imaginar lo que hubiera pasado si la violentaba sexualmente, no quería perder a su bebé, no quería darle un futuro como el que le contó aquel muchacho de ojos helados.
Se apoyó en Draven y no quiso moverse más porque estaba asustada; tantos planes, tantas ideas y tanto que vivió para retomar su papel de víctima en ésta historia, salvar a su amado ahora no era suficiente, ahora debía vivir para su criatura, comenzaba a perderse en su mente.
El noxiano la agitó levemente, aun así no reaccionaba, así que hablaron más fuerte.
- ¡Vamos! –se exaltó.
- Lo siento… -dejó que las lágrimas bañaran sus mejillas, estaba irremediablemente asustada.
- Hey, piensa en… mi hermano, él quiere que vivas, cálmate –intentó regresarla a ésta realidad.
- Él 'hubiera' querido pero ya no, así que…
- ¿Recuerdas aquella noche que te amarraron y te llevaron a mi cuarto? –preguntó Draven.
- ¿Eh? –la rubia puso su atención en aquella pregunta y asintió.
- Mi hermano estaba tan molesto conmigo que comenzó a beber, bebió tanto que no podía contenerse, estaba determinado a salvarte, determinado a que fueras suya, yo le pregunté si te quería y no me contestó, yo sabía que él estaba interesado en ti pero decidí jugar con ello e hice que te llevaran a su cuarto –contuvo la sonrisa que tenía- quería que se divirtiera y terminó así, enganchado de ti, eres una bocanada de aire fresco, ahora lo entiendo.
No sabía si era el reconocimiento de Draven o si eran las hormonas pero comenzaba a darse cuenta de lo valioso que era todo por lo que luchaba; ver una parte de su historia con todas sus tragedias no hacía que fuera objetiva, debía comenzar a pensar, era su mayor característica y la estaba abandonando, iba a tener a éste bebé, lo iba a amar y lo iba a hacer un hombre de bien.
Necesitaba componerse y sobretodo necesitaba… dejar de poner a Draven como la persona responsable al volante de esta situación porque no podía aguantar a un nervioso noxiano mirándola con ojitos de cachorro.
- ¿Me ayudarás en todo? –preguntó curiosa.
- Todo –asintió el pelicastaño.
Quizás no era la sentencia más fuerte que podía darle pero iba a usar todos sus recursos para no dejar que nada malo pasara, nadie iba a ser más inteligente que ella ni iban a sobrepasarla para acabar con su existencia. ¡Ése era el espíritu!
Hacía falta que un poco de tales deseos llegaran al noxiano, el mismo parecía estar más estable pero la compañía lo intoxicaba, Garen quería cumplir con su meta, salvar al hombre que tanto quería dejarse morir.
- Deja de mirarme –dijo con disgusto Darius.
- Debo asegurarme que sigas respirando hasta que el médico llegue.
- Me ahogaré a mí mismo con mi lengua si tengo que aguantar otros 10 minutos con tu estúpida cara inspeccionando la mía –siguió.
- No importa.
- No hay médico que vaya a salvarme, ¿por qué te empeñas tanto? Eres un tonto.
Garen torció una sonrisa, estaba comenzando a colmarlo con sus comentarios. Esperaba que las horas pasaran más rápido o que alguien enviara ayuda para salvarlos porque no iba a dejarlo, lloviera o se cayera el cielo en ello, no iba a retroceder en su voluntad de salvarlo.
- ¿Por qué decidiste esto? –preguntó Garen, tan ambiguamente que Darius giró su cabeza, no quería decirle nada.
- ¿Decidir qué? ¿Quedarme? ¿Salvar la vida de mis hombres?
- Casarte.
Dijo y el comandante evadió su mirada, ante la luz tenue apenas podía disimular sus emociones, quizás la única persona que era capaz de dilucidarlo era la misma Lux, ella era pura, podía hacerlo pero este hombre, tan lleno de 'virtudes' ridículamente falso, el cual ambicionaba ser más que un caballero, infame por guardarse sus defectos no debía saber nada.
- Ja…
- ¿Y eso?
- ¿Por qué me lo preguntas si no te importa? Lo único que tú y toda tu 'clase' creen es que vine a robarme a la doncella demaciana para arruinar su vida sin importarme nada. Soy un villano, esa imagen no cambiará, así que me confunde que… preguntes –le faltaba algo de aire al seguir contestando.
- No realmente –Garen enserió su mirada.
- ¿Crees que esto sólo la arruinaría a ella? Yo también lo sentí así, era una… ola de emociones, un… tsunami de cosas que me arrastraron, lo pensé no una sino 1000 veces, la dejaba ir pero… siempre regresaba, a mí, a mi mente. Tu hermana… es una bocanada de aire fresco –concluyó confesando.
Claro que lo era, como un imán, provocaba lo mejor de las personas, hacía que su alrededor estuviera lleno de esperanza, no era lejana, estaba destinada a ser amada, no sólo por un hombre sino por todo un pueblo. Tanto que incluso en su destino estaba ser reina demaciana por fuerza y por voluntad, así eran sus caminos.
- Regresaré a Demacia –dijo Lux convencida de que era su única opción- pediré favores, me esconderé de la "Rosa Negra".
- No podrás mantener esa situación por mucho y menos con una criatura.
- Desearía poder hacer algo más –decía atemorizada con la mirada baja- pero tengo amigos influyentes en mi ciudad –agregó con más ánimo- Jarvan no podrá hacerse de mí. Ningún consejero en sus 5 sentidos dejaría que él se casara conmigo luego de haber sido esposa de un Noxiano.
- Vi me habló de eso –dijo Draven dejando que ella se apoyara en él- está completamente obsesionado, esto también es culpa de 'ellos', Tiene la semilla oscura creciendo en su corazón, eso evita que tome decisiones decentes. He visto muchos hombres caer por ello, se convierten tan fácilmente en violadores y asesinos.
- ¿Crees que él…? –preguntaba con un gran temor acariciando su nuca.
- Si la semilla tiene raíces completas en su corazón podría cometer las peores atrocidades –dijo Draven, comenzaba a sentirse incómodo en aquel closet- bien, tomé mi decisión, ¿salimos? –preguntó a lo que la rubia le contestó con una mirada confundida y una ceja en alto.
¿Cómo podían si quiera burlar al destino? Esto no era sólo incomodo sino que perturbaba cada parte de su cuerpo, el aire estaba frío pero la piel de gallina no era sólo por eso. El plan de un desquiciado podía ser su única salida y quizás… su mejor oportunidad.
Vi tenía muy poca paciencia al igual que su miedo al compromiso la estaba guiando a apartarse de algo que podía darle buenos momentos. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que alguien la estaba persiguiendo para un futuro juntos, ¿quién lo hubiera imaginado? El hermano del tonto de Darius ("que descanse en paz" –pensó Vi) podía… podía llegar a ella.
Se imaginó por un instante una escena y no estar simplemente entre sus piernas sino algo así como 'legalmente' entre sus piernas. Las relaciones no debían ser sólo una cárcel, podían ser un acuerdo entre dos personas que toleraban sus defectos… un… una… relación de dos defectuosos con amor, o algo así. Realmente era difícil estar en su cabeza pero luego de algunas copas iba a intentarlo. Después de todo, ese bigotón se había esforzado por llegar a ella, ¿cómo no iba a corresponderle?
Tomó sus pantalones por el borde y se los ajustó bien, se puso de pie y con dando un paso se dejó llevar a donde estaría aquel bobo.
- "¡Hacia el castillo!" –pensó Vi.
¿En qué estaba pensando al dejarlo? Ufff… esperaba que él siguiera con las bebidas frías y sin ropa porque iba a darle el regalo de su vida, mejor iba directo a la cocina, tenía tantos nervios que le temblaban las manos, tomó dos cervezas de la nevera y fue hacia la habitación de Draven, al abrirla no encontró a nadie, quizás había salido… uh, de repente pensó que quizás su 'amado' había ido a consolarse en alguno de esos asquerosos lugares donde vendían compañía.
Así que pisando fuerte, dejó las cervezas en medio del pasillo y pensando en ello se dirigió a la salida pero antes de que ocurriera logró oír algo, era como un murmullo desde donde estaba pero venían de la habitación de Lux, quizás era un ataque de otro pervertido, apresuró su paso y al querer girar el pomo de la puerta la sintió endurecida, como si tuviera un seguro o algo trancando su paso.
Entonces con toda su fuerza empujó rompiendo el seguro para abrirla de golpe pero lo que encontró fue algo que no podría borrar de su mente en mucho, quizás… nunca.
- Lu-Lux –susurró sin cerrar la boca, ahí estaba… la cama desordenada, ropa por todas partes y un depravado sobre la joven de cabellera rubia.
- Pu-Puedo explicarlo –dijo levantándose de golpe, el noxiano no tenía nada de ropa sin embargo había impactado a la pelirosada, la cual sin pensarlo, esta vez, salió a toda prisa de ahí, ni si quiera podía decir otra cosa, ¿era real lo que estaba viendo?
Draven pudo alcanzar detenerla por el brazo pero Vi se mantuvo viendo hacia otra dirección, le disgustaba tanto, no… no sólo eso, le daba tanto asco estar en ese mismo lugar y respirando su mismo aire.
- ¿Qué has hecho? –dijo en voz baja ella.
- No me culpes por tomar mi derecho.
- ¿Cómo pudiste traicionar a tu hermano con su esposa? Es… es sólo que ella y tú es inimaginable. No entiendo.
- Estaba solo y tú me abandonaste, ojalá lo sepan todos, que sepan que… voy a tomar mi derecho –parecía repetir y murmurar sin ponerle mucho interés.
- Casarte con la esposa de tu hermano no era algo que te interesaba y lo dijiste muchas veces, incluso a mí… -se volteó con los ojos húmedos- me propusiste convivir porque el matrimonio no era una opción, al menos no para ti, te alegraste de que ella se fuera y ahora… ahora tomas tu 'derecho'… -tenía la boca abierta pero no podía emitir ningún otro sonido, no habían palabras.
- Iba a decírtelo –tragó saliva, Draven también lucía avergonzado pero su desnudez proclamaba lo contrario- ella me interesaba desde el principio, era yo quien la deseaba, mi hermano robó mi derecho de desposarla, quién iba a rechazar a una mujer tan llena de… virtudes –le dolía lo que decía, cada palabra- y no quiero que se marche, me di cuenta…
- ¿LUEGO DE QUÉ? –gritó indignada- LUEGO DE PROPONERME QUE VIVAMOS JUNTOS, DESNUDO, CON UNA ERECCIÓN Y CON UNA SONRISA, ¿QUÉ PODÍA HACER QUE CAMBIES DE OPINIÓN EN MENOS DE UNAS CUANTAS HORAS?
ERES UNA BASURA, TÚ Y… -apretó los labios- Y ELLA. ME VOY A ENCARGAR DE QUE TODOS SEPAN LO ASQUEROSO, MANIPULADOR Y DESGRACIADO QUE HAS SIDO. NO ME BUSQUES CUANDO ELLA TE ROMPA EL CORAZÓN PORQUE AUNQUE ESTÉ EN TU CAMA, NUNCA TE VA A AMAR –sintió algo de satisfacción al decirle tal verdad, Vi estaba feliz por esa parte.
- No importa…
Dijo y le siguió una cachetada tan fuerte que Draven sentía que uno de sus dientes se movía, además de aquella sensación a sangre corriendo en su garganta.
- Lo nuestro fue un error –dijo Draven sin enfocar la mirada mientras escupía a un lado la sangre de su boca- cuando salgas, cierra la puerta –se dio media vuelta y caminando casi orgulloso se fue.
- NO ME BUSQUES JAMÁS, ¿ESCUCHASTE? NO ME BUSQUES, MALDITO –se contrajo del dolor que sentía, Vi creía que moriría… ahí, en ese salón, en medio de Noxus, iba a morir y no como todos, moriría de un corazón roto lleno de la más agria rabia.
Cuando Draven finalmente pudo cerrar la puerta tras él al llegar a su habitación también sintió algo, podía ignorarlo, podía vivir con ello, le habían dicho cosas peores pero acabar así le hacía merecerse el mismo infierno, le había mentido, esperaba que un día entendiera que su deber para con su hermano valía más que, incluso, su vida misma.
Podías poner la escala de prioridades y ella era un sacrificio necesario, uno muy cruel pero necesario para la sobrevivencia de más vidas, de la vida como la conocen en ese momento. Se las estaba jugando… ya que si la "Rosa Negra" reconocía esto como un desliz suyo perdonarían su andar sin verlo como una traición planeada.
Y no era sólo eso sino tener que lidiar con las lágrimas de esta otra mujer, qué duro era ser él, dos mujeres llorando a causa suya… ¡vaya bombón! No, en esta ocasión no.
- ¿Ya se fue? –preguntó Lux avergonzada mientras abrazaba una almohada.
- No estaba muy feliz pero sí, se fue –deslizaba esas palabras como si nada.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? –preguntaba sin poder mirarlo.
- Supongo que soy otro psicópata en el mar –se acercó a ella y le dio dos palmadas en la espalda- se le pasará y luego podrás echarme la culpa a mí. Estoy haciendo esto por mi propia voluntad –agregó.
Era el culpable, quizás de más cosas de las que ella sabía; la muerte de su hermano era una herida tan profunda que quizás no podía cubrirlas con esto, lo intentaba pero aún era poco, demasiado poco para devolverle la paz que necesitaba.
Ya no merecía la felicidad, ¿cómo sonreír? ¿Cómo actuar? ¿Cómo entregarse al público cuando su espíritu yacía tan lejos de su voluntad? No era el mismo Draven y como tal merecía lo que por tanto había hecho esperar, su infierno en la tierra.
- ...pero lo haces para salvarme –añadió Lux.
- Dale 2 semanas, deja que esparza el rumor y, sólo entonces, podrás decirle toda la verdad. Le dirás que te amenacé para hacerlo así terminará odiando al menos a uno de nosotros –dijo y procedió a buscar sus pantalones.
Momentos antes de que si quiera Vi cruzara el portón de aquella enorme casa, Lux se había acostado con mucho nerviosismo y con casi toda su ropa puesta en la cama, entonces Draven, sin antes haber pensado en eso se desvistió, arrojando todo por todas partes, destruyendo parte del orden en aquella habitación, debían fingir muy bien que tuvieron una aloca noche de sexo, entonces saltó sobre Lux haciendo que sus cuerpos rebotaran sobre esa suave cama, la miró a los ojos y al notar su nerviosismo tan sólo le susurró que se calmara.
Y ahí estaban, uno sobre otro tratando de no escapar a tal injuria, una al pudor de Lux y otra al querer del noxiano. Realmente quería vivir con Vi, verla enojarse era un deleite para el castaño, amaba a las mujeres fuertes… las amaba tanto que comenzaba a mojar su ropa interior de tan sólo imaginarla apretándolo con sus fuertes y potentes brazos.
- Es gracioso que no me odies –dijo Draven sentado en la cama luego de vestirse.
- Estábamos en lados distintos, bueno… ¿cómo funciona esto? –preguntó curiosa.
No era fácil entrar al tema, quizás porque estaban cometiendo varios errores a la vez para salvar lo que era el fruto de un amor que jamás debió existir.
- Según nuestras leyes, unas muy antiguas –agitó sus brazos al aire con extrema sobreactuación- tras la muerte del conyugue, cualquiera en la línea puede asumir el derecho sobre la mujer, tal sea el hermano, el padre e incluso el hijo, la única condición es que la mujer no debe tener lazos de sangre con ninguno en ningún grado, esto se hizo para proteger los caudales familiares, dado que el hombre recibía cierta cantidad de dote por el matrimonio. En tu caso la 'dote' es un 'seguro' de paz con tu nación. Si vuelves a Demacia, el contrato estará roto, posiblemente te obliguen a casarte con el paleto rey de pacotilla.
- Incluso así estabas dispuesto a enviarme a Demacia por mi seguridad, ¿verdad? –preguntó la rubia arreglando su cabello y bajando de la cama para dirigirse a la ventana, el sol se alzaba a lo lejos cegándola.
- No es una posibilidad, es un HECHO que intentarán asesinarte pero ahora que sepan que eras mi 'amante' el niño estará a salvo, al menos hasta que puedas darlo a luz.
- Vi entenderá –dijo convenciéndose a sí misma.
No, no lo iba a hacer y menos ahora que tenía tanta rabia dentro de sí, pensaba que estaba feliz de que Cait hubiera lastimado a Lux, pensaba en que volvería para darle al menos una bofetada a la caradura esa. Iba a volarle esos lindos y falsos dientes para que su imagen concordara con su podrido interior. Estaba tan descontrolada que visitando todos los bares de Noxus se topó con algunos oídos indiscretos, los cuales hicieron eco de aquello hasta la misma Le'Blanc.
Pero ella no se tomaría la noticia como algo verdadero, sabía que algo se cocía en esa 'supuesta' relación, Draven no iba a casarse con una demaciana al final del día, no era de esa clase de hombres, no después de que una le partiera el corazón en dos y se lo comiera como un guisado. Ese hombre tenía demasiados traumas como para vivir en carne propia otro.
- ¿Qué opina? –le dijo la, en apariencia, joven a un cuervo muy dudoso.
- Estoy en que nuestro amigo tiene cierta debilidad por la carne ajena pero… -ese 'pero' se deslizó por su lengua con mucha facilidad- ¿sentar cabeza? ¿Esa mujer es capaz de eso? No un hermano sino dos –vio a Le'Blanc divertido- es gracioso como un corazón tan puro puede degenerarse.
- No, no… -agitó su cabeza acercándose a su compañero en aquella oscuridad- usted tiene que hacer algo, no puede creer tal vileza, si de algo estoy segura es que ella sigue fiel en cuerpo, mente y espíritu al comandante caído. Leí su corazón, ese amor era completamente correspondido. Los noxianos no pedimos ese tipo de amor, lo rechazamos porque es debilidad pero la esencia que produce el amor verdadero es inconfundible así lo es el dolor también y me he servido de ese dolor tanto que renueva mi fe en nuestra meta, la suprema conquista de este mundo, el delirio de una sociedad bailando a nuestro parecer pero… -se puso de frente a Swain, incomodaba su poca consciencia de ello- nada de eso hace que crea que ella era amante del sátiro salvaje ese. Usted no lo conoce, él es una bestia, no tiene emociones más profundas de las que un hombre tendría por un pedazo de pan y queso.
- ¿Sugieres que nuestro aliado está jugando para perder? –preguntó tenso, aquel cuervo estaba agitándose.
- Lo afirmo –dijo repasando con seguridad cada letra de lo que decía.
Beatrice se alejó volando de ahí mientras Swain cavilaba, estaba dudando, lo que hacía que retrocediera a sus deseos era su impulso de obviar TODO lo que fuera a retrasar sus planes. La conquista de Noxus parecía acercarse a pasos agigantados y una investigación, un plan para castigar a Draven lo estaba retrasando.
En fin, suspira tomando su decisión, levanta la voz y ordena sus pensamientos. Va a dirigir una venganza en contra de aquel.
- Llama a nuestro amigo –dijo Swain y sonriendo se alejó- tenemos cosas que arreglar.
- Claro que sí –le acompañó con una risilla endiablada, iba a disfrutar el castigo a Draven como nunca había disfrutado algo.
Al cabo de unas horas el eco de la puerta se hizo sentir en aquella gran habitación, el pelicastaño asomó su cabeza y entró revisando con sus ojos si había alguien más, estaban solos. Swain firmaba unos papeles en su escritorio, lucía tranquilo.
- ¡Mi buen amigo! –lo saludó efusivamente al verlo.
- ¿¡Qué tal!? –contestó Draven de la misma manera, ahora acercándose más confiado.
- Ya tengo los papeles que tanto me habías pedido, tengo entendido que la joven se marcha hoy.
- Bueno, es de noche y… he estado pensando el asunto –estiró su brazo hasta tocar una silla cómoda y sentarse con las piernas abiertas frente a su 'cómplice'.
- Entiendo, ¿puedo saber que hizo que cambiaras de opinión? –preguntó con inocente curiosidad.
- Es… ah… tengo debilidad por las demacianas, eso lo saben todos, supongo que no lo he superado –afirmó intentando sonar convincente.
Draven solía ser bueno mintiendo, no era común que sintiera algo de nerviosismo pero este cuervo lo estaba incomodando con una mirada profunda, se acercó violentamente hacia él casi echando a un lado la silla para llegar a él.
- ¿Debilidad por la esposa de tu hermano? Creía que la luz de Demacia era interesante pero estoy comenzando a llenarme de curiosidad, hay algo especial en ella, ¿no? –posó su mano sobre el pecho del ansioso ejecutor.
Por un momento tragó saliva y se hizo para atrás por instinto, ¿qué era todo eso? No entendía aquella plática y menos la forma en que se estaba acercando.
- La verdad es que no te llamé sólo para darte los papeles de tu nueva amante, sólo quería asegurarme de que te gustaba, de que… estabas dispuesto a desear a la mujer de tu hermano –ningún músculo en la cara de Swain parecía moverse, tan sólo observaba detenidamente la que podría ser… la respuesta de su 'aliado'.
- Yo la deseaba… -confesó como si se encontrara bajo hipnosis.
Una apertura a su corazón, pensó el cuervo y como si de un golpe se tratara un demonio en forma de ave atravesó su cuerpo, Draven se bambaleaba y parecía estar confundido por un momento, ¿qué estaba haciendo ahí? Su cuerpo… le dolía, ¿se había lastimado? Se revisó con las manos pero no encontraba nada.
- Mi querido amigo, fue un gusto hablar con usted. Tenga –le puso los papeles en las manos- disponga como vea de la demaciana.
- Eh… gracias –añadió sin más, seguía pensando en que estaba olvidando algo, ¿qué le había dicho antes? Estaba perdiendo una parte de la conversación, ¿acaso era un vacío mental? Parecía imposible.
Pero estaba hecho, iba a desgarrar a los traidores, los iba a despedazar por dentro, no tenía pensado hacerlo con Draven, después de todo su ferocidad y falta de delicadeza eran grandes cualidades para Swain pero la traición debía estar servida antes de que nada más sucediera, había sembrado otra semilla y ésta germinaría más rápido al ser el poseedor del objeto del deseo insano.
Draven quería a Lux, como una hermana, como una amiga y quizás al principio la deseó pero fue una sensación mitigada por su aprecio, la oscuridad en su corazón echaría raíces hasta explotar su más grande y enfermiza ambición… la cual era sucumbir ante el amor de otra demaciana, esta vez… una que realmente le perteneciera, ¿o no?
Fin de Episodio 32
