¡Hola! Me reporto de nuevo con la actualización del fic. En esta parte quiero aclararles algo para evitar confusiones en un futuro.
Cuando los textos están normales, sin cursiva ni negrita, eso quiere decir que estamos en el presente. Ejemplo:
—Este es el presente—Aclaré.
Cuando hay cursivas en un dialogo pero todo lo demás se encuentra en letra normal, tal que así:
—Esto es un pensamiento—Quiere decir que ese dialogo es lo que piensa un personaje para si mismo.
Pero cuando las cursivas están en todo el texto, eso quiere decir que es un flashback, aquí un ejemplo:
—Esto es el pasado—Dije para aclarar.
Sin embargo, cuando haya un pensamiento dentro de un flashback, será algo así:
—(Pensamiento)—¿Lo captan?
Y finalizando con las cursivas, si se usan entre comillas dentro de un dialogo normal, significa que se esta mencionando un concepto nuevo:
—Pues los Pokémon de "Alola" son sorprendentes—Aquí es como si estuviera diciendo la palabra por primera vez. Solo usaré este recurso con cosas importantes, no con cualquier palabra nueva que se vaya rebelando.
Las negritas solo se usaran dentro del fic para resaltar algo importante.
Ahora si, comencemos.
Todo estaba borroso, abrir los ojos era aún más difícil por la luz que le daba directamente a la cara. Se esforzó por despegar sus párpados, era una lucha complicada pero que no iba a perder.
Tras unos segundos de seguir intentando finalmente lo logró, y lo primero que vio fue el techo, blanco. Se reincorporo tanto como pudo de la suavidad que la envolvía, su cuerpo le dolía como nunca. Fue en ese momento que recordó todo lo que había vivido, el asalto; sus heridas y la persona que había salvado su vida. Se quedó unos cuantos minutos pensando en todo, repasando cada detalle del momento vivido, aterrador sin duda alguna. Decidió dejar el tema para después, ya que no era muy bonito de recordar así que mejor optó por averiguar dónde estaba, giró la vista hacia la derecha y pudo distinguir una pequeña mesa de noche sobre la cual había una lámpara y unas flores puestas en un jarrón, un poco más al fondo se encontraba un aire acondicionado que mantenía fresco el lugar y por ultimo un sofá tamaño familiar de color marrón, a continuación se miró a sí misma, tenía vendas en los brazos y en la cabeza, iba con el pelo suelto y además estaba vestida con un pijama color blanco de dos piezas… El simple hecho de pensar que la habían desvestido la hizo sentir la mayor vergüenza de su vida. Cuando volteó hacía la izquierda un escalofrío recorrió su cuerpo.
A no más de cuatro metros de ella, sentado en un sofá individual de color negro y mirándola fijamente se encontraba una persona de ojos marrones sin ningún tipo de brillo, completamente muertos, quien tenía en su hombro a un Pikachu con exactamente la misma expresión que él, seriedad. El silencio se mantuvo en la habitación por minutos enteros…
—Esto… ¿Qué está haciendo?—Preguntó la rubia tratando de romper el hielo.
De un parpadeo el brillo volvió a los ojos del chico y del Pikachu, el primero se levantó del sofá y se dirigió a una silla que estaba a escasos centímetros de la cama en la que estaba recostada Lillie.
—Se le llama "Entrenamiento mental"—Contestó mientras comenzaba a acariciar a su Pokémon.
—¿Entrenamiento mental? Nunca había escuchado de el…
—En una batalla Pokémon a veces debes desconectar tus pensamientos y seguir tus propios instintos, tú sabes, dejar tu mente en blanco—Explicó el chico.
Honestamente, a Lillie no le agradaban para nada los combates Pokémon, no disfrutaba de ver cómo tan fascinantes creaturas se hacían daño por orden de los humanos. Sin embargo debía aceptar que el concepto que se le planteaba era ciertamente interesante, dejar su mente en blanco… Ella lo había intentado varias veces pero siempre terminaba pensando en que no debía pensar nada, por lo que lo consideraba un fracaso.
Tras quedarse callados un momento, a Lillie se le pasó por la mente una pregunta muy importante.
—¿Dónde estamos?
—Oh, si… Estamos en el Centro Pokémon, te traje aquí después de lo que pasó—Contestó el muchacho sin mucho animo.
—Ya veo…
Tras la "explicación" por parte del muchacho, volvieron a quedar en silencio. ¿Le agradecía por salvarle la vida? ¿Le preguntaba quién era él? No pudo seguir pensando en que decir ya que el azabache se le adelantó.
—Lo siento mucho...—Soltó con la mirada baja.
Eso tomó por sorpresa a la chica, ¿por qué se estaba disculpando? ¿Era por lo que sucedió? ¡No podía permitir que se disculpara por eso!
—¿Por qué pides perdón?—Cuestionó la chica mientras se ponía una mano en el pecho.—Si no hubieras estado ahí yo hubiera...
—Pude actuar mucho antes...
Okey, eso no se lo esperaba.
—Sabía que esos tipos te estaba siguiendo desde que nos vimos por primera vez, pude interceptarlos y derrotarlos pero decidí seguir observando. Luego, cuando pusieron a ese Pokémon en tu hombro no pude hacer nada, si los atacaba a ellos él te hubiera atacado a ti, y si por el contrario atacaba al Pokémon, tú también saldrías herida—Explicó Ash con la mirada oculta por su gorra, cada palabra que decía parecía hacerlo sufrir un montón.—Por mi culpa ellos te hicieron daño... Por mi culpa pasaste miedo... Por mi culpa...
—¡Ya basta!
Los ojos del chico se abrieron de par en par, y dirigió su mirada automáticamente hacía la chica que tenía una expresión de enfado. De un movimiento rápido la rubia tomó las manos del chico y las puso entre las suyas.
—Si tú no hubieras estado ahí... Si me hubieras ignorado como lo harían otras personas en tu lugar, si me hubieras dejado a mi suerte… Yo habría muerto—Una bella sonrisa se formó en la cara de la chica, dedicada completamente al azabache.—Muchas gracias, héroe.
Las palabras de Lillie dejaron fuera de combate al chico de Kanto. Una pequeña pero cálida sonrisa se fue formando en su cara hasta convertirse en una que iba de oreja a oreja, era un tonto.
—¡No ha sido nada!— La expresión del entrenador hizo que el corazón de la rubia diera un vuelco y se sonrojara levemente. Su sonrisa era muy bonita.
—Quiero saber... Quiero saber el nombre de mi salvador—Pidió con el sonrojo aún en su cara.
—Ash, Ash Ketchum de pueblo Paleta—Contestó el chico sin vacilaciones mientras continuaba sonriendo.
—Un gusto, Ash, mi nombre es Lillie—La chica de ojos verdes estaba tomando cada vez más confianza, después de todo, el chico transmitía esa sensación.
—El gusto es todo mío, Lillie—Dijo con una sonrisa.
Fue entonces cuando los brazos de la rubia se movieron de arriba a abajo. Ash estaba haciendo una especie de saludo aprovechando que Lillie tenía sus manos sobre las suyas, al darse cuenta de esto la cara de la chica de Alola se puso mucho más roja.
—Lo... lo... ¡Lo siento mucho!—Gritó para posteriormente soltar las manos del chico rápidamente.
La reacción de la chica hizo que el azabache comenzará a reír a carcajadas, contagiando poco a poco a la chica quien se unió a las risas. Pikachu, que se había mantenido muy al margen de la conversación, bajó del hombro de su entrenador y saltó a la cama de la chica.
—Cierto… Tú también eres mi héroe, Pikachu—Lillie tomó al roedor eléctrico entre sus brazos y comenzó a hacerle mimos, cosa que claramente disfrutaba.
Los minutos prosiguieron mientras los dos jóvenes hablaban y acariciaban al Pokémon. Ash comenzó a contarle a la rubia anécdotas de sus viajes para matar el tiempo.
—¿Entonces Pikachu fue tu primer Pokémon?—La muchacha estaba fascinada con las historias del entrenador, las aventuras no parecían tan malas como ella creía.
—Así es, al principio era bastante terco y yo no le agradaba del todo, pero después de pasar juntos una dura experiencia formamos un vínculo de amistad inquebrantable —Contó Ash.—¿Cuál fue tu primer Pokémon, Lillie?
Esa pregunta era difícil de contestar… Nebulilla no era un Pokémon salvaje, pero tampoco lo había capturado, así que comenzó a debatirse entre si era o no de su propiedad.
—Supongo que aún no he recibido mi primer Pokémon…—Contesto con una tímida sonrisa.
—¿¡En serio?!—La idea de que alguien no tuviera ningún Pokémon le parecía inconcebible al entrenador—¿Cuántos años tienes?
—Dieciseis… Cumpliré diecisiete en dos meses…—Si lo decía de esa forma sin duda alguna le daba algo de pena, aunque realmente no era su culpa no tener un Pokémon aún, todo se debía al lugar en el que había crecido.
—Eso no puede seguir así… ¡Ya lo decidí! Cuando salgas de aquí conseguiremos tu primer Pokémon—No era una sugerencia, era más bien una orden. Los ojos del chico comenzaron a brillar con intensidad.—No hay nada mejor que ver como alguien obtiene su primer compañero de viaje…
—Pero yo…
Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe y por ella entraron la enfermera Joy, el profesor Kukui y todos los Pokémon de la cabaña.
—¡Lillie!—Gritaron al unísono el profesor y la enfermera, mientras que los monstruos de bolsillo saltaban de felicidad al ver a su amiga consciente.
Todos los amigos de la rubia corrieron a un lado suyo, mientras que Ash se levantaba de la silla y Pikachu de la cama para dar espacio a la reunión.
—Cuando me contaron lo que había pasado se me paró el corazón—Contó Kukui mientras abrazaba sutilmente a la joven.—¡Lo siento tanto!
—No debí dejarte ir a la ciudad, sabía que el Team Skull estaba ahí—La enfermera también abrazó a la rubia mientras las lágrimas caían por sus ojos.
—Chicos…—Había pasado mucho tiempo desde la última vez que Lillie se sintió tan querida, lágrimas de felicidad empezaron a caer por sus ojos, haciendo de la escena algo conmovedor.
Ash observó todo con una sonrisa para posteriormente dar media vuelta y salir de la habitación, tenía una tarea que cumplir.
Los minutos pasaron y el ambiente se tranquilizó.
—Debo darle las gracias a Ash como se lo merece—Dijo Kukui mientras se secaba los ojos.
—Definitivamente es un chico muy valiente…—Afirmó Joy con un pañuelo en la mano.
—Profesor, enfermera… ¿Podrían contarme que pasó?
—Supongo que te refieres a después del ataque...—Dijó la enfermera, recibiendo un asentimiento por parte de Lillie.—Veras…
Hace veinticuatro horas.
Las puertas del Centro Pokémon se abrieron dejando pasar a Ash que cargaba a una inconsciente y roja Lillie como si fuera una princesa.
—¡Necesito a la enfermera!—Gritó Ash desesperado.
Al escuchar que alguien la llamaba Joy corrió rápidamente hacía la entrada acompañada de su fiel ayudante, Blissey.
—¡¿Qué pas…?!
No pudo terminar de hablar ya que nada más ver a la chica rubia quedo completamente en shock, sus ojos estaban completamente abiertos y el sudor comenzaba a recorrer su cara. Su estado no le permitió darse cuenta de que alguien la estaba llamando a gritos.
—¡No tenemos tiempo que perder!—Con toda su fuerza, el chico piso el pie de la enfermera, obteniendo un grito por parte de ella.—Lo siento mucho, pero necesito que reaccione.
El chico tenía razón, no había tiempo para estar sorprendidos, tenían que actuar rápido. Con eso en mente la expresión de la enfermera cambio a una de seriedad.
—¿Qué fue lo que ocurrió?—Preguntó la enfermera.
—Se lo contaré todo luego, ahora mismo la salud de esa chica es lo primero—Respondió con seriedad mientras veía a Lillie a la cara.
Después de aceptar posponer el tema, la enfermera le pidió a Blissey que trajera una camilla. Una vez que llegó, Lillie fue acomodada en ella rápidamente.
—Tu nombre es Ash, ¿verdad?—En eso, la enfermera tomó un papel y anotó algo en el.—Llama a ese número y explícale lo que pasó.
Tras tomar el papel de manos de la enfermera Joy y ver como se llevaban a la chica a urgencias, Ash se dirigió con alivio a los teléfonos del centro Pokémon e introdujo el número que le habían dado. Ahora solo quedaba esperar que contestaran.
—Hace un año ese Garbodor nos hubiera dado problemas, ¿no crees Pikachu?—Ash comenzó a acariciar a su Pokémon mientras esperaba.
—Pika pi pikachu—Esa era una afirmación en toda regla.
Tras aproximadamente quince segundos, la llamada fue contestada.
—Con el profesor Kukui, ¿quién habla?—Al fondo del profesor se podía ver una gran cantidad de decoración, lo más llamativo era una pancarta que decía: "La mejor ayudante del mundo".
—¿Cómo empezar?…—El azabache no sabía qué hacer, la enfermera solo le había dicho que llamara al número que estaba escrito en el papel. Tras meditarlo un poco decidió hacer lo que le pareció correcto, ir al grano.—Venga de inmediato al centro Pokémon.
—¿Eh? Lo siento quienquiera que seas, ahora mismo no puedo, hoy es un día importante y tengo que estar aquí, estoy esperando a algui…
—¿Usted conoce a una chica rubia de ojos verdes?—Interrumpió el chico. Tenía que hacerle saber al hombre que su presencia era requerida.
—¿Te refieres a Lillie?—El profesor comenzó a preocuparse un poco.
—No sé su nombre, pero creo que nos referimos a la misma persona…
—¿Qué pasa con ella?—Definitivamente, no estaba pasando algo bonito.
—Fue atacada—Soltó de golpe el entrenador de Kanto.
Al terminar de decir esas palabras, la comunicación se cortó por parte de Kukui. Ash lo había convencido.
—Supongo que solo es cuestión de esperar… Está lloviendo bastante fuerte…—Para reducir las probabilidades de resfriarse, comenzó a quitarse la ropa hasta quedar en bóxer.—Tenemos que secarnos, Pikachu, nos dará un resfrió.
Tras veinte minutos en los que Ash y su Pokémon se secaron completamente y el entrenador se había puesto ropa de hospital completamente seca, las puertas del centro Pokémon se abrieron, pasando a través de ellas un empapado profesor Kukui y varios Pokémon, entre los que había tres que el chico desconocía.
—¿Dónde está Lillie?—Preguntó el profesor mientras se dirigía a Ash, quien estaba sentado en una banca.
—Urgencias—Dijo mientras se levantaba y comenzaba a caminar hacía dicho lugar seguido del profesor.
Tras la corta caminata, llegaron a donde Lillie estaba internada. La chica estaba acostada en una cama, tenía la cabeza vendada y un trapo mojado en ella, completamente tapada y con la cara aún roja. La enfermera Joy estaba al lado suyo tomándole la temperatura.
—Tenemos suerte de que no fuera tan grave, tiene varias heridas y unos cuantos raspones, lo más preocupante es una quemadura de segundo grado en la pierna y su fiebre—Informó la enfermera mientras revisaba el termómetro que anteriormente había estado en la boca de la chica.
—Lillie…—Susurró el profesor mientras se acercaba a la cama a paso lento, atrayendo la atención de la enfermera.—¿Quién… quién hizo esto?
—Profesor Kukui... Yo también quiero saberlo…—Los dos adultos voltearon a ver al joven, buscando una explicación con la mirada.
—Déjenme contarles todo—Sería una larga conversación.
—Fue entonces cuando ella quedó inconsciente, quise ir al centro Pokémon de la ciudad pero estaba cerrado debido a la lluvia, decidí no perder tiempo tratando de que me abrieran y fue cuando recordé que había un centro Pokémon que se encontraba al lado de la escuela de entrenadores, tuve suerte de que un hombre que montaba un Tauros se dirigía a la "Ruta 1", accedió a darme un aventón, pero a mitad de camino comenzó la fiebre de Lillie… Y después pasó todo lo que ustedes ya conocen—La explicación había dejado perplejos a los adultos.
—El Team Skull… Guzma…—Susurró el profesor tras salir de su sorpresa mientras rechinaba los dientes.
—Tus decisiones acertadas lograron poner fuera de peligro a Lillie, Ash… Te felicito por ello... Aunque me parece algo raro que el centro Pokémon de Hau'oli estuviera cerrado por la lluvia, tendré que preguntar después—Se quedaron en silencio unos segundos, hasta que la enfermera volvió a hablar.—¡Cierto! El pañuelo que usaste para tratar la quemadura—Tras decir esto le entregó un pañuelo celeste y azul con un estampado de Poké Ball al chico.
—Muchas gracias, enfermera. Este pañuelo es bastante preciado para mí—Dijo para posteriormente guardarlo en el bolsillo del pantalón de repuesto que estaba usando.—Por cierto… Espérenme aquí, ya vuelvo.
El muchacho se retiró ante la mirada del profesor y la enfermera, para volver unos minutos después con su mochila.
—Lillie hizo un enorme esfuerzo por recuperar esto, no iba a dejarlo tirado en la lluvia—Dijo para posteriormente sacar el maletín que la chica había tratado de recuperar aún si le costaba la vida y una capsula con un huevo dentro.—Tendré que regresar por todas mis cosas, no quiero que se las lleven.
—Ash…—Aunque solo conocía al chico de unos cuarenta minutos, se dio cuenta de que era mucha mejor persona que muchas otras a su corta edad.—No sé ni cómo darte las gracias…
—No necesita agradecerme, Lillie me ayudó, yo solo devolvía el favor, además, odio a los abusivos—Contestó el chico mientras inspeccionaba el huevo.—Lo siento por ser un poco brusco, amigo.
Tras pasar varias horas, cuando la chica se recuperó notoriamente y su fiebre desapareció, la enfermera Joy la movió a la habitación en la que se encuentra actualmente con ayuda de Kukui, Ash, Pikachu (Este último no hizo nada) y Blissey.
Tres horas antes de que Lillie despertara Ash fue a buscar sus cosas al pasadizo de Ciudad Hau'oli, las cuales escondió en un pequeño arbusto al lado del árbol quemado, para su suerte todo estaba ahí: Su estuche de MT, sus objetos curativos, de combate, y las Poké Balls. Lo único que le dolió fue encontrar a varios Pokémon comiéndose las bayas que tenía guardadas.
Y así, volvemos a la actualidad.
—Es bueno saber que existe gente como Ash en el mundo—Dijo la enfermera con una sonrisa.
Lillie se había quedado callada, pero con una pequeña sonrisa en el rostro. Tenía que agradecerle a su héroe.
—¡Cola de hierro!—Ordenó Ash.
De un pequeño grito, la cola de Pikachu se volvió de color plateado mientras corría a toda velocidad contra un gran Stoutland, golpeándolo directamente en la cara y mandándolo a volar, dejándolo K.O.
—Las nuevas generaciones sí que son poderosas—Dijo mientras regresaba a la Poké Ball a su compañero debilitado una mujer de tez morena y pelo corto, vestida con un pantalón oscuro, blusa de manga larga azul y chaleco gris.—Adelante Ash, puedes ver al director, has completado tu prueba.
—Gracias por el combate, Sub-directora—Tras una pequeña reverencia, el entrenador de Kanto se fue corriendo hacía la parte más alta de la escuela de entrenadores seguido de Pikachu.
Tras ver los carteles de cada puerta, finalmente llegó a una que decía: "Dirección", sin tiempo que perder, giró la perilla y entró a una habitación con estantes repletos de libros, dos sofás grandes, una pequeña mesa, una pantalla gigante y varios objetos tradicionales de la región, donde se encontró al mandamás de la escuela.
Samson Oak, el primo del reconocido mundialmente Samuel Oak. Conocido por dirigir una escuela de la que egresan futuros entrenadores Pokémon de renombre. Su rostro es exactamente igual al de su primo, a excepción de su color de piel morena, tiene un largo pelo canoso que le llega hasta los hombros. Viste una camisa color menta, unos shorts cargo de color blanco y unas sandalias moradas.
—¡Profesor Oak! ¡¿Qué hace aquí?!—Preguntó Ash al hombre que estaba tras un gran escritorio de madera.
Dicho hombre comenzó a reír mientras veía al joven que estaba frente a él, totalmente asombrado.
—Me han confundido con Samuel, tantas veces—Contó tras terminar de reír.—Supongo que tú eres Ash. Un placer, soy el primo de Samuel, Samson Oak director de esta escuela.
—¡¿Usted es el primo del profesor?! Habría jurado que eran gemelos…—¿Cómo era posible que dos personas que no eran gemelos se parecieran tanto?—¡Disculpe mis modales! Soy Ash Ketchum de pueblo Paleta, encantado de conocerlo.
—No te preocupes, chico—Dijo mientras volvía a reír.—Samuel me contó que llegarías con algo importante, ¿puedo preguntar dónde está?
—Cierto, el huevo.
Ante la mirada del director, Ash se quitó la mochila y la abrió, para posteriormente sacar la incubadora que contenía el huevo que le habían encargado llevar a Alola.
—¡Ohhhhh! ¡Un huevo de Vulpix traído directamente desde Kanto!—Gritó el director con emoción mientras se levantaba de su silla y corría hacía el huevo.
—¿Cómo puede estar tan seguro de que es un huevo de Vulpix?—Preguntó el azabache sorprendido mientras el profesor examinaba el huevo aún dentro de la incubadora.
—Es muy simple, muchacho. ¡Solo mira esas tonalidades de rojo y ese característico patrón de espirales en la base, similares a las colas de un Vulpix!—Contestó con brillo en los ojos.—¡Samuel siempre sabe lo que necesito!
Tras decir eso corrió hacia una puerta que se encontraba en la habitación, desde ahí gritó:
—"¡Pon el huevo en la mesa y quítale la tapa a la incubadora, por favor!"
Obedeciendo al director, Ash se dirigió hacia la pequeña mesa que se encontraba entre los dos sofás y enfrente de la pantalla, colocando el huevo y destapando la incubadora posteriormente.
Fue en eso cuando Samson volvió a la habitación principal con otra incubadora, dentro de ella había un huevo blanco que tenía un estampado de flores de cinco pétalos, todas ellas de color celeste, exceptuando una que se encontraba en el centro que era de color menta.
—Dime Ash, ¿conoces las formas regionales?—Preguntó Oak.
—Formas… ¿Regionales?... Nunca había escuchado hablar de ellas.
—Entonces déjame contarte. Existen Pokémon en Alola que no son originarios de la región, y debido a el clima, la alimentación, las condiciones topográficas o simplemente la supervivencia, han cambiado desde sus tipos hasta su apariencia o formas de actuar.
Al escuchar la explicación, la mente de Ash viajó al pasado, más específicamente cuando había hecho su travesía por el Archipiélago naranja.
—Ahora que lo menciona, hace varios años estuve de viaje por el Archipiélago Naranja, ahí me encontré con una isla en la que los Pokémon eran de color rosado debido a una fruta que comían.
—Pues esa, muchacho, es una forma regional—Dijo Oak para después colocar la incubadora que tenía en las manos a un lado de la de Ash.—Este huevo que ves aquí, pertenece a la forma regional de Vulpix y fue traído directamente desde el monte Lanakila, el lugar mas alto de todo Alola.
—¿¡Vulpix tiene una forma regional?!—Era increíble la cantidad de cosas que aún había por aprender en el mundo.
—Exactamente, y no solo Vulpix. Ninetales por ejemplo, tiene también una—Añadió Samson dejando boquiabierto a Ash.
El azabache estaba intrigado, Alola sí que sería una nueva aventura.
—Dime, ¿Cuánto tiempo planeas quedarte en la región?—El director estaba mirando fijamente a Ash mientras esperaba una respuesta.
—Vine hasta aquí solo para dejar el huevo, pero ahora que se sobre las formas regionales…—El entrenador hizo una pausa para después seguir hablando.—¡Quiero saberlo todo!
Estas palabras generaron una sonrisa en Samson.
—Así se habla, chico. Yo me dedico a investigar las formas regionales y me gustaría poder estudiar a todos los Pokémon en dicha forma y la original. —Contó mientras extendía su mano al azabache.—¿Aceptarías la misión?
—Quiere que los atrape a todos, ¿no?—Preguntó el chico con una mirada radiante, recibiendo una afirmación por parte del director.—¡Entonces yo soy su hombre!
—Ya veo porque Samuel te tiene tanto aprecio, muchacho. Tienes agallas.—Tras terminar de decir eso, director y entrenador estrecharon las manos en un fuerte apretón, sellando así el trato.—Ahora bien, necesito que esos dos huevos eclosionen y la mejor forma de que lo hagan es que un entrenador viaje con ellos por el mundo. Nuestro primer objetivo es estudiar la línea evolutiva de Vulpix.
—¡Hagámoslo!—Gritó Ash para posteriormente correr hacía los huevos y destapar el blanco.—Llevémonos bien, amiguito.
Ash tocó el huevo con estampado de flores y este enseguida liberó un frío que dejo tiesa su mano, liberando un pequeño grito de sorpresa en el proceso.
—Vaya… Parece que no le agradas del todo a ese huevo. No te preocupes, yo tampoco le caigo muy bien.—Observó el profesor para luego tocar el huevo de color rojo, que comenzó a moverse suavemente y a liberar un calor agradable.—Pero en cambio parece que si soy del agrado de este pequeño.
—¡Que sorpresa! El profesor Oak tuvo muchos problemas con el huevo, pero parece que usted le cae de maravilla—Comentó Ash asombrado.
—Bueno, supongo que es por nuestro carácter. Tú y yo somos un poco más activos y despreocupados, en cambio Samuel es bastante serio y trabajador, estoy completamente seguro de que se llevaría de maravilla con "Huevo 2", mientras que nosotros dos nos llevamos mejor con "Huevo 1"—El director puso la mano del azabache sobre "Huevo 1" y este comenzó a moverse alegremente al tiempo que desprendía una cálida sensación.—Deberías buscar a alguien que se lleve bien con "Huevo 2" mientras tu crías a "Huevo 1".
Las palabras del director dejaron reflexionando al chico de Kanto. Los huevos Pokémon sí que eran algo sorprendente, aún ni estaban vivos del todo y ya tenían una actitud bien definida. Dejando ese tema de lado, aún restaba encontrar a la persona indicada para cuidar a "Huevo 2"… Que gran idea acababa de tener.
—Creo que ya se quien se llevaría increíble con nuestro amigo blanco—Dijo el entrenador mientras tapaba las incubadoras para posteriormente cargarlas en ambos brazos.—¡Espere noticias de mi pronto, director!
El azabache corrió hacía la salida y la abrió como pudo mientras Pikachu se subía a su hombro. Ese chico sin duda sería alguien grande, pensó el director.
—Muy bien, solo aplíquele el anti-quemar a Lillie una vez cada cuatro horas y en tres días debería estar como nueva. Procure que no haga mucho esfuerzo—Informó la enfermera mientras escribía una receta médica.
—Los fármacos de los Pokémon sí que han favorecido mucho la vida de los humanos—Dijo Kukui.—No me imaginó lo aburrido que sería un mundo sin ellos.
—Profesor, ¿podría decirme donde esta Nebulilla?—Lillie no lo había visto desde el día pasado y desconocía de su paradero actual.
—No te preocupes, esta en su análisis mensual—Contestó el profesor. Nebulilla era un Pokémon muy raro, por lo que debían de hacerle chequeos constantes para asegurar su bienestar. La rubia soltó un suspiro de alivio.
Lillie estaba fatigada. Su vestido se había destruido, su bolso estaba hecho cenizas junto con todo lo que había dentro de él y no podía hacer mucho en al menos tres días. Estaría muy aburrida. O eso pensaba.
Por la puerta de la habitación del centro Pokémon entró Ash, al parecer ya había terminado con sus asuntos pendientes. Sorpresa la de Lillie al ver como cargaba con el dos capsulas con un huevo dentro cada una.
—¿Ya completaste lo que tenías que hacer, Ash?—Preguntó Kukui mientras veía los huevos Pokémon.
—Algo así, surgió algo nuevo—El azabache se puso en frente de la cama y colocó los huevos, destapando solo el blanco.—Muy bien…
El entrenador tomó la mano de la rubia con rapidez, provocando en ella un pequeño grito de sorpresa y vergüenza, para posteriormente ponerla encima del huevo.
—¡A-A-A-Ash! ¡¿Qué hac…?!—Un frío refrescante interrumpió la pregunta de Lillie, este provenía del huevo que se movía lentamente, dejando sorprendidos a los presentes.
—Está decidido… Lillie, a partir de este momento, el huevo te pertenece—Afirmó el entrenador.
—¿Eh?
Bueno, hasta aquí el capitulo. Algo me dice que en el siguiente comenzara el recorrido Insular. Espérenlo con ansias. ¡Nos vemos!
