Hola a todos, espero que disfruten del episodio, quería publicarlo antes pero también necesitaba agregarlo a una publicación en mi página de Facebook con una linda imagen para acompañarla. Ojalá les guste (a los que la vean y me siguen).

Contestando a la pregunta que me hizo sativ4 acerca de la nueva temporada de LoL, realmente los cambios son fuertes y más para quienes estuvieron muy acostumbrados a las runas y maestrías, ahora que tenemos un sistema único pienso que por una parte es más fácil de configurar, lo único que no me convence es el nuevo sistema de esencia azul, siento que no ahorro nada, al menos no como antes :( pero ya veremos si lo mejoran un poquitín más.

Eso es todo :) ahora sí, los dejo con el capítulo, recuerden que comentar es apoyar al autor a seguir escribiendo~


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 39 – Entre Enemigos y Aliados


¡Qué hizo! ¿¡Qué hizo!?

Vi se revolvió entre sus cobijas con un pensamiento rondando, la cabeza, ¡le dolía la maldita cabeza!, no dejaba de sentir cada ruido como un golpe a cada célula de su ser. La puerta de su habitación estaba abierta, por alguna razón creía haber visto algo, cerró sus ojos, necesitaba dormir otras 10 horas para recuperar sensación en sus extremidades, adoraba dormir desnuda pero ahora sentía incomodidad, como si hubiera corrido una maratón.

Antes de pasar el par de horas alguien entró, le arrojó una bolsa de papel.

- ¡Despierta! –le gritaron.

- Ahhhh –gimió adolorida.

- ¿Vas a despertar? Después de lo de anoche debería haberte metido a una celda –gruñó Cait.

- Por favor… -gimió Vi- déjame un rato.

- ¡Nada! Ahora mismo iré a ver a Ezreal y tú vienes conmigo para disculparte, aunque en mi opinión ambos son unos idiotas.

- Ya me disculpé con él, ¡ahora deja de maltratarme! –respondió Vi, aún escondía su cabeza entre sábanas.

- ¿Eso fue antes o después de que me fui? –cuestionó Cait.

- No me acuerdo, pero hablé con él, ya, déjame, iré de nuevo si tanto quieres.

- ¿Sabes? No fue correcto golpearlo, pudiste matarlo –arguyó Cait con algo de preocupación por Ezreal.

- Entonces debería controlar su boca, ¡aaaagh! –se levantó de la cama, con todo el pelo enredado y con saliva seca en toda la mejilla- hice lo que tenía que hacer, él no sabe lo que sufrí, debería aceptar la verdad –abrazó sus rodillas.

- Eres oficial de policía, recuérdalo. Ahora tómate lo que te traje. Tenemos unas rondas fuera de la ciudad que hacer más tarde.

- Esta bien –asintió entristecida, Vi sólo quería seguir retorciéndose en su cama pero como dicen, el crimen no duerme y menos para alguien con el corazón roto.

Quizás aquello la hizo atravesar por aquel pesado momento, Draven era sólo un extraño en su vida, nunca lo conoció realmente y ahora tendría su propia familia, sonaba muy raro, ¿qué podía hacer? La rabia no la llevaría más que a la cárcel, iba a estar presa a causa de un idiota o moriría de tanto regaño por parte de su única amiga, al menos ella sí era consciente.

Pero claro, cuando uno sufre y odia cree que todo es irrelevante a sus motivos. Ojalá viera lo que pasaba Lux, ella debía vivir todo ese asunto sola, ni si quiera tenía el consuelo de aún recordar al que se hacía llamar "hijo" o un amigo como lo fue Draven.

- ¿Qué tal dormiste? –preguntó Darius abriendo la ventana.

- Dormí más que ayer, creo que estamos mejor –sonrió un poco dirigiendo su mirada hacia su vientre.

- Anoche llegué muy tarde, quería estar aquí pero no quise interrumpir el concierto de la muchacha –se refería a Sona.

- No lo haces, si llegas tarde entra, no te quedes afuera –era consciente de su presencia. Incluso si no pudiera estar a su lado se las arreglaría para estar cerca.

Había dormido atrás de la puerta, esperando que Sona saliera para poder entrar, era importante la recuperación de su amada y más importante no interrumpir cualquier proceso por el cual pasara.

- Tengo algo que decirte –dijo Darius con ánimo- anoche cuando regresaba de mi reunión con Swain –Lux torció los labios- me avisaron que Draven fue con el juez, le habló de todo su plan para mantenerte en Noxus, dijo que lo planeó todo y oficialmente somos un matrimonio otra vez –sonrió y acercándose hacia ella tomó sus manos- faltan algunos detalles pero eso no cambia que eres mi mujer.

- ¿En serio? –preguntó Lux.

- Sí, al final hizo lo correcto, dejó de esconderse. Le envié un mensaje para pedirle que vuelva al castillo, la vida que vive fuera de aquí no es vida, lo sabes.

- ¿Te contestó?

- Todavía pero espero que regrese, la guerra con Swain no será fácil y necesito alguien en quien confiar mi tesoro más grande.

- ¿Yo? –jugó la rubia.

- ¿Quién más? –repitió Darius sin entender aquel jugueteo en medio de la duda- ah… -suspiró- ¿qué haré contigo? –le besó la mejilla con cariño mientras se apoderaba de su lugar a su lado en aquella cama.

La joven sonrió animada, era como si él nunca se hubiera ido y todos los horrores fueran desvaneciéndose al paso de una posible tormenta. Quería disfrutar a su marido todo lo que pudiera, su familia comenzaba a tener mejores momentos, cuánto gusto le daba decirlo, su… adorable familia.

- Dante –preguntó Grey.

- Hay algo que… no comprendo.

- Ya tenemos el arma, aquel tonto sólo la desechó al no encontrarle provecho pero tú y yo sabemos que su uso depende de otros factores.

- Algo dentro de mí me dice que no me vaya –agregó en tono bajo.

- Lo imaginas –contestó Grey sacando de una mochila que carga un libro con hojas viejas- lo que necesitamos ahora es invocar un hechizo de retorno.

- En aquella ciudad hablaban de mi madre, decían que esperaba un hijo del tal Draven, no entiendo, si… todo lo que hicimos fue para salvarla, ¿ese es el resultado? ¿Cambiamos entonces el futuro? –se preguntaba Dante.

Grey entrecerró sus ojos, las sospechas de su compañero comenzaban a irritarle, había empezado este viaje creyendo que él necesitaba un cierre pero las cosas se salían de control, había más preguntas que respuestas.

- ¿No será tu padre? Es lo que crees, ¿verdad? –le preguntó dirigiendo su mirada y cuerpo a él.

- Creo que no lo entenderías, hay algo en mí que me dice que aquel Draven no es quien dicen porque cuando vi al Comandante –se detuvo pensando- lo supe.

- ¿Y si estás equivocado? –preguntó.

- No es algo que me quite el sueño –le dijo Dante sonriendo- al final, mi madre es y siempre será ella, lo único que me importa es no cambiar demasiado su futuro, quiero verla al regresar. Aunque no cambie mi pasado, al menos quiero que ella viva.

- No hay cambios, luces bien, incluso tu rostro, no es tan pálido.

- Halagarme no hará que regrese, me quedaré un poco más –añadió Dante acomodando sus cosas en su mochila.

- Odio tener que decirlo pero podrías arruinar algo si te quedas más tiempo. Volvamos, entreguemos el arma, ahora que controlas tus emociones no la activarás, no tendremos problemas y recibiremos nuestro pago.

- Hay algo que cambió, no sé qué es –vio sus manos y flexionó sus dedos- pero siento algo distinto dentro de nosotros.

- ¿Ya vamos a empezar? –preguntó Grey y se acomodó en el piso para mirar incrédulamente a su compañero.

- No entiendes lo que significa, ¡algo ha cambiado en mi futuro! No sé lo que es, me siento diferente y tú también, tu actitud me molesta.

- Sólo estoy cansado –añadió Grey excusándose.

Era verdad, algo sí había cambiado, el camino de un destino en la vida de uno o dos. Un nuevo portal se abrió en tierras más altas, ¿pero quién era?

- ¡Oh nena! Qué bien se siente respirar aire puro –dijo el nuevo- vamos a quebrar algunas leyes y huesos, de ser posible jajaja –rió con la boca completamente abierta.

Sin embargo ése no era el menor problema, Draven regresaba al castillo a hurtadillas, no quería interrumpir, sólo… necesitaba estar cerca, después de todo su hermano le había enviado una invitación y a pesar de todo lo sucedido se sentía renovado, iba a salvar todo lo que quedaba, sin importar que fueran pedazos rotos de una relación de amistad o hermandad o un romance sin florecer.

Caminó por el castillo con pasos ligeros hasta toparse con una ventana, la misma daba hacia el patio trasero, podía ver un par de cómodas sillas en el jardín y a la rubia, estaba sentada en una, cubierta con una manta blanca, de pronto se preguntó si sería suficiente para mantenerla caliente o si era apropiado en su estado salir.

A lo cual intervino en la escena el otro noxiano, su hermano, se sentaba en otra silla y extendiendo su mano hacia Lux la tomó. Como si fuera una película se tomaron de las manos viendo el atardecer, Draven miró expectante, como si deseara estar ahí… pero le era suficiente verla de lejos, al menos eso no le causaba problemas a nadie.

Iba a seguir con su mismo estilo de vida, saldría con otras mujeres, comería en el salón y aunque fuera un instante esperaría tener la oportunidad de volver a sentir el palpitar de su corazón con la sola ilusión de tocar a la rubia, un dedo, un mechón de su pelo o pasar por su habitación para sentir el aroma de su perfume.

- ¿Qué? –sintió alguien tocando su hombro.

Sona lo veía con ojos alegres, le saludó agitando su mano a lo que Draven hizo lo mismo, ambos fueron hacia el salón, Darius y Lux no entrarían pronto al castillo, quizás quería saber un poco de lo que había sucedido en su ausencia.

- ¿Todo bien? –preguntó Draven.

Sona asintió e intentó comunicarse con él telepáticamente mas sólo era como hablar con una radio vieja. La escuchaba con interferencia y algo nerviosa, bueno, eso tal vez es porque Draven le emociona, siente algo de respeto ya que la salvó de aquel villano enmascarado.

- Perdona si te hicimos preocupar –dijo, respondía a lo sucedido en aquel burdel.

- ¿Qué… pas-pasó? –no tartamudeaba, sólo se escuchaba así.

- Nada, hablamos, tiré algunas cosas y… me hizo darme cuenta de todo. Tengo que salir de este hoyo, mis acciones, haber cooperado con Swain o haber envenenado a la organización en contra de mi hermano para evitar que siguiera con la demaciana, eso –bajó la cabeza por un momento- fue lo peor y estoy pagándolo.

- ¿Y tus sen-sentimientos? –preguntaba preocupada la peliazul.

- Esos no importan, te dije que es mi castigo, puedo vivir así. Amar es un privilegio que nunca me será concedido pero las bonitas alas de Swain pueden hacer que me sienta un poco mejor –pasó a centrar su mirada aterradoramente a la nada- se las voy a remover con los dientes –enseñó sus preocupantes caninos, ansiaban desgarrar la carne del vastayano.

- La venganza.

- Si yo quiero algo que nunca tendré, ellos verán su sueño caerse a pedazos. Si está en mis posibilidades, la "Rosa Negra" nunca reinará este mundo.

- Debes cuidarte.

La campana de la entrada sonó entonces, alguien había llegado al castillo, eso alertó los finos oídos noxianos en el área. Darius ordenó a unos sirvientes llevar a Lux hacia su propia habitación y fue a recibir a quien estuviera buscándolo, se desvió un segundo para buscar su hacha y se encontró con su hermano. Ambos caminaron lado a lado a la entrada.

- ¿Quién es? –preguntó el comandante al soldado en guardia en lo alto de la torre de vigilancia.

- Se anunciaron como parte del comando de Fraktal, ¿los dejamos pasar?

- Sí –giró su mirada hacia su hermano Draven- ¿estás listo?

- Fraktal siempre fue muy directo, si es él tendrá intenciones claras.

- Podría intentar algo loco.

- Estoy listo –preparó sus hachas y giró una para probar su agilidad.

Abrieron el portón y de un carruaje salió aquel Comandante, de tez clara, alto como un roble, ojos filosos, nariz puntiaguda y con un par de cicatrices que surcaban su mejilla hasta su mismo cuello.

- Qué cálidos –añadió, su voz ahogada y profunda no denotaba ningún interés.

- Bienvenido –dijo Draven a la vez.

- Veo que los hermanos arreglaron sus problemas, ¿creen que puedo entrar? –preguntó sin hacerse esperar.

- Necesito saber tus intenciones –dijo Darius oponiéndose a un solo paso.

- Aliado –contestó girando su rostro un poco- al menos más que otros –desvió su mirada por un segundo hacia Draven.

- Adelante pero tus soldados deberán quedarse fuera –puso la línea.

- Me conoces, sabes que si quisiera matarte lo lograría yo solo. No necesito de esta basura.

- Confundes miedo con prevención. No deja de sorprenderme que hayas venido con toda una tropa, si paz es lo que querías.

- ¿Discutiremos de Swain en medio de soldados y sirvientes?

Tanto Draven como Darius giraron sus cabezas hacia sus soldados, incluso los que en la distancia se escondían como francotiradores dejaron de estar alerta para volver a cargar sus armas y esperar.

El Comandante Fraktal dio pasos agigantados por la entrada y al ponerse lado a lado sin ningún miedo a Darius expresó con sus ojos un agitado sentimiento por iniciar un combate pero no era el momento, definitivamente algo más podía cocerse en ese lugar y no era una guerra, al menos no entre ellos.

- ¿Quién es? –preguntó Lux a uno de los sirvientes, el mismo no parecía querer decir nada- vamos, habla.

- Señora, creo que se refiere al Comandante Fraktal, nuestro amo Darius tuvo una rivalidad con él desde el principio de su carrera en el área militar, sus divisiones son rivales también. El amo Draven en una ocasión cortó su rostro, desde entonces guardan cierta distancia.

- Entonces es posible que venga por problemas.

- No, mi señora. El General Fraktal es muy leal a Noxus, él no iniciaría una guerra con nuestro amo, a pesar de su rivalidad… ambos comparten el mismo pensamiento –añadió el sirviente agachando la mirada- ¿puedo retirarme?

- Hazlo pero regresa, quiero más información –dijo Lux seria- acerca de lo que sucede fuera.

- Sí, señora –se fue de la habitación.

¿Qué era esta sensación de temor? Había visto a Fraktal desde la distancia, era un comandante muy cruel, su unidad muy a diferencia de la de Darius no valoraba el compañerismo y la utilidad de todo ser para Noxus. Ellos valoraban la fuerza a otro nivel, a uno en el que el débil debe morir y el fuerte debe ayudarle.

Se tomó los brazos, un escalofrío. Golpearon la puerta y ante el susto dio un pequeño salto en la propia cama, era Sona, quizás sólo quería revisar que estuviera bien pero la rubia mantenía los ojos de un animal atemorizado, con brazos frente a ella, a la defensiva.

- ¿?

- Perdón –bajó los brazos- sólo… ¿viste a quien llegó?

Negó con la cabeza, la peliazul se había perdido de todo para estar pendiente de Lux, después de todo podía saber lo que Draven intentaba ocultar. Le iba a ayudar a superar su error, quizás pueda tener alguna oportunidad de salvar su espíritu quebrado.

Pronto Lux se puso de pie, aún le dolía la entrepierna pero podía caminar calmadamente, necesitaba ver bien a ese hombre, le preocupaba Darius.

Salió finalmente de la habitación, estaba sola, intentando recordar, ¿era su rostro uno de los que la vieron pasar por aquella humillación? Sus ojos, oscurecidos por una nube negra.

Pasó entonces por el salón principal, en el mismo se encontró con Draven, este esperaba apoyado completamente en el respaldar, al verla se levantó de prisa, la rubia no reaccionó, ni si quiera estaba alerta.

- ¿Viste? ¿Viste quién es? –preguntó con voz rápida Lux.

- No, ¿de qué hablas? –contestó Draven.

- Estaba en la multitud cuando… pasó… -no quería decirlo.

- No, no había nadie más, sólo aquel Conde bastardo, los maté a todos –dijo en tono bajo.

- Él estaba, Darius no puede hablar con él –decía nerviosa sin mirar al mismo noxiano, el cual levantaba una ceja, nunca había visto a la joven tan asustada.

Quizás imaginaba el asunto, estaba seguro de que había matado a todos los presentes y que su único objetivo había escapado del lugar, ¿entonces por qué tanto nerviosismo? Caminó hacia ella para tomarla por los hombros, Lux no lo miraba, miraba el piso, las paredes, la puerta de la oficina de Darius, sus ojos no dejaban de moverse…

- No es así –la agitó levemente para que lo mirara- hey … -dijo suave.

Cuando lo hizo una pequeña chispa surgió, los ojos de Lux de ser nerviosos pasaron a ser de rabia, en un instante era un perro rabioso, apartó los brazos de Draven y frunció el ceño.

- ¡Él estaba ahí! –gritó causando que Darius se pusiera de pie, estaba sentado en su escritorio escuchando al General pero le había llamado la atención aquel sonido.

- Basta –le respondió Draven volviendo a agarrar a Lux y halarla hacia su habitación al mismo tiempo cubriendo su boca.

Un poco más y Darius hubiera salido a ver qué era, miraba hacia su puerta mientras aquel comandante observaba su actitud.

- ¿Quieres ir? –preguntó Fraktal.

- No –negó sin dejar de mirar la puerta- bueno –volvió su mirada a Fraktal para sentarse en su silla y seguir con la conversación- no debe ser nada, Draven está pendiente de cualquier situación.

- Es maravilloso cómo se llevan ustedes dos pero es aún mejor verte sentar cabeza, nunca creí que regresarías vivo de aquel lugar y que tendrías una mujer tan respetable esperándote, incluso pasando por nuestras leyes para mantenerse en un país extraño al suyo.

- Sí, es una mujer única.

- ¿Vale tanto la pena dividir nuestra nación por ella? –preguntó curioso.

- Crees que es por ella pero la verdad nadie lo entendería.

- Claro que sí, un noxiano se caracteriza por conservar lo suyo y no dejar que nadie le diga lo contrario. Sólo quiero saber si realmente quieres conservarla.

- Es mi mujer, claro que quiero conservarla.

- ¿Qué le harías al hombre que quisiera robártela? –preguntó nuevamente curioso pero con cierta tensión en su voz.

- Lo mataría –contestó sin dudarlo, Darius no era de términos medios.

- ¿Y qué le harías a quien jugara con la vida de tu hermano? –preguntó otra vez, quizás buscando otro punto de impacto en la conversación.

- Lo llevaría a la ruina y torturaría. Aunque con eso no se compensaría el daño que le hizo pero haría justicia a mi propia sangre.

- Vaya, vaya –dijo Fraktal.

Él no había estado, no era quien Lux creía pero guardaba un secreto, uno que podría explotar luego a su beneficio, odiaba a Darius pero odiaba más a Draven y si esa mujer era quien Swain le dijo, podría sentir el placer de ver un hermano degollar al otro.

Eso… si nadie arruina su plan.


Fin de episodio 39