Ufff ya quiero que lleguen hasta donde lo tengo escrito ahorita porque jajaja hasta yo no se cómo quitarme sorpresas (quizás lo bueno de tener mala memoria xD). Escribo esto luego de hacer una pequeña ilustración, no olviden seguirme en mi página de FB /StarlingShadow, subo ilustraciones cada semana y por cada actualización subo una exclusiva para el episodio además de DariusxLux cada que puedo.

Ahora sí, disfruten del episodio y pasen un bonito día~

Ps. Y no crean que se me olvidó pero cuando llegue a los 1000 likes haré un sorteo, aunque todavía falta :')

Quiero regalar algo que estoy tejiendo muy bonito y un par de sorpresas. Pero falta mucho, así que hay que esforzarse porque esta familia crezca y seamos más shippers.

Ps2. Disculpen mis fallas, a veces se me van las ideas y luego cuando le doy una editada se me pasa :'P


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.

Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 41 – Decisiones mortales


Han pasado 40 años desde que habló del asunto, se sumió en su historia mas no esperó nada a cambio, recordaba perfectamente que era un bloque de piedra, nada entraba a su mente, al menos nada con bondad o pureza.

- Necesito que hagas algo por mí –dijo el viejo.

- ¿En verdad eres mi yo del futuro? Qué tontería –preguntó Draven sin creerlo aún.

- Todavía no lo crees, ¿ah? –dijo y se recogió el cabello para mostrar su levemente arrugado rostro. Definitivamente tenía facciones reconocibles- cuando teníamos 5 años nuestro padre, con esta misma cara –se señaló- le dijo a mamá que le tenía una sorpresa, dinero obviamente –se quedó mirando la nada- dijo que nos había vendido y arrojándole los billetes me arrastró por toda la casa. Ella intentó evitar que nos llevaran y nos abrazó –miró a su versión más joven- pero él la pateaba, la golpeaba con sus puños cerrados hasta que dejó de moverse, nos soltó… mamá cayó al piso, había tanta sangre…

Era verdad.

El viejo, era Draven, nadie más podría saber eso, ni si quiera su hermano porque él ni si quiera estaba cuando enloqueció, se había escapado para robar comida pero cuando entró por la puerta el daño estaba hecho, su madre aún parecía que abrazaba al pequeño para quizás protegerlo del bastardo de su padre.

Quizás fue la primera y última vez que se atrevió a encararlo, el borracho y desobligado le pegaba todos los días, a veces sólo quería desquitar su rabia en los pequeños a lo cual ella se ofrecía a calmarlo. La violaba frente a ellos y si alguno intervenía los golpeaba hasta desmayarlos pero cuando él quiso arrojarlos a la calle para ser esclavos quizás, su madre… no lo pudo permitirlo.

- Cállate –le dijo firmemente.

- ¿Ahora si me crees? –preguntó el viejo Draven.

- Esos son demasiados detalles –decía asqueado.

- Qué bueno que me creas, ¿ahora sí podemos hablar tranquilamente? –le preguntaron pero el joven noxiano no salía del horror del relato-. Sabes… solía tener tanto miedo de amar otra vez, cuando mamá estaba cerca parecía que nadie podía dañarnos. Se llevó siempre la peor parte, ¿no?

- Era una tonta, no tenía que soportarlo todo por mí.

- Mamá hubiera hecho lo que sea por protegerte, no creo que lo sepas pero éramos su hijo favorito, la comida caliente, las caricias y sobretodo esos abrazos tan cálidos –su voz aterciopelada casi podía entrar en éxtasis por los recuerdos.

- Papá nos vendió pero nuestra madre no iba a entregarme así que luchó, ¿es lo que quieres decirme? –preguntó el joven Draven.

- No, no, no, idiota. No pierdas el punto –le hizo sentarse en una silla mientras caminaba a su alrededor- hay algo que quiero cambiar, voy a morir, muy pronto y nada de lo que hice ha servido de algo para arreglar nuestro error. Sólo quiero volver al instante en que mi vida se fue por el retrete.

- Te saltaste varios días, pero no comprendo, pensé que la vida nos iba a tratar bien, somos apuestos, adinerados y muy fuertes.

El viejo Draven cubrió su rostro, ¿cómo podía seguir viéndose en aquel joven? Era imposible no recordar su más gran caída.

- Escucha, sólo quiero darte un consejo, no me queda mucho tiempo –se lamió los labios, los tenía muy secos- Darius, él… te pedirá que lo ayudes a detener a Swain, irán a la prisión de Reskiba.

- Es un lugar muy peligroso, el que entra, ya no sale. ¿Entonces me dices que no vaya? –preguntó Draven confundido.

- Al contrario, guapo –sonrió con lo que podía- ve con él pero prepárate para lo peor.

- ¿Esa es tu ayuda? Quiero decir, ¿no deberías decirme que me aleje de eso?

- Debería pero hay algo más -bajó la mirada y se sentó en el piso tomando sus adoloridas rodillas- Lux, ella… -se detuvo y quedó pensativo por unos segundos- si tú no vas ella va a morir. No por algo que hagas pero las consecuencias de tus acciones o pecados la llevarán a ese destino.

Parecía que era mentira, ahora su "yo" del futuro le decía cosas que creía imposibles, ¿no había dicho Sona que ella amaba la vida? Parecía que sólo jugaban con su mente, era un asunto serio y el anciano del futuro parecía tomarse todo ligeramente.

- Bien.

- ¿No irás a la prisión verdad? –preguntó el viejo Draven.

- Bueno, no creo que estés en lo correcto. Creo que sólo quieres jugar con tus posibilidades, si yo fuera al pasado me divertiría arruinándole la vida a todos los que pudiera. Así que, tal vez me estás enviando allá para lastimar a alguien que te lastimó.

- Eres una perra que no entiende nada –elevó su mirada- ella morirá y será tu culpa. Matar a Cavagnarov no arreglará nada, sé lo que piensas, sé lo que harás pero nada de eso servirá. Hay alguien que te dirá lo contrario, por nada del mundo le creas. En este momento sólo existe mi verdad, la que me trajo aquí, por la cual viví todos estos años, ¿crees que no sé lo que sientes por ella? –sonaba a un grito ahogado- te voy a decir un secreto –se levantó y fue hacia su oído- aún la amamos… -le susurró y se apartó- crees que amarla ahora te ha arruinado pero sólo nos abrió los ojos, el daño que le hicimos no será nada comparado al que le haremos después y lo peor es que lo que vayas a sentir te desgarrará todos los días –intentó ocultar su dolor pero aquellos cansados ojos no mentían.

Draven tragó saliva viendo a su viejo yo decaer ante tal declaración, ¿cómo podía decirle eso? Estaba enterrándolo en un mundo sin posibilidades, no iba a dejar de amarla, nunca… incluso a esa edad estaba condenado pero no podía imaginar un dolor peor. Si continuaba así su hermano y cualquiera que estuviera a su alrededor sabría todo.

- ¿Y mi hermano? –preguntó rápidamente- ¿qué pasa con él?

- Darius –bajó la mirada- no puedo hablar de eso, sólo vine a corregir mis errores. Saber más del futuro podría dañar lo que quiero.

- No queremos las mismas cosas, está claro. Fuera de aquí –dijo determinado- no quiero verte más, el sólo escuchar tus excusas y tus pedidos me da asco –sacó un hacha para amenazarlo mientras se ponía de pie- es en serio. Y que ni se te ocurra ver a Lux o hablar con ella, ha pasado por mucho.

- Hay cosas que con la juventud no entiendes. Piensas que será eterno este resplandor de vigor pero te aseguro que Lux ama la vida tanto como tú ahora mismo.

¿Qué quería decir con eso? Iba a responder pero el anciano se retiró sin más aviso, al mismo tiempo escuchaba a Lux hablar, se acercaba, no sabía si quedarse ahí o irse, cayó a su cama viendo hacia el espejo que más cercano a su visión estaba, no quería decirlo pero iba a procesar el asunto, estar en medio de dudas lo hacía más renuente a seguir las condiciones de su "yo" del futuro.

Era posible que más de uno fuera afectado con sus acciones, al menos es lo que creía pero tampoco le importaba tanto, un latido era para vivir, otro era para mantener segura a Lux y el último latido significaba que encontraría una manera para no descomponerse.

- ¿Qué tienes? –preguntó Cait.

La ciudad de Piltover lucía muy animada ese día, por la mañana ambas oficiales habían aprendido a un par de ladrones, ayudaron a unos niños de escuela a cruzar la calle y compraron un par de donas para matar el hambre al medio día.

Vi estaba ansiosa por terminar, por alguna razón le pesaba más de lo habitual sus puños mecánicos y tenía tanta hambre que pensaba que aquella dona le llenaría pero no, miraba fijamente la que le pertenecía a su compañera, un ligero dejo de saliva parecía abandonar su boca.

- Nada –guardó su saliva.

- ¿Quieres? –giró sus ojos y con algo de pesar le ofreció su dona.

Sin dudarlo la pelirosada la tomó y se la comió en menos de 2 bocados, como si fuera un dinosaurio devorando a su presa.

- Si tienes tanta hambre podríamos ir a comer algo a la esquina.

- Es sólo… momentáneo –se encogió levemente- al menos ya volvimos del viaje y podremos tener una noche de chicas. Me hace tanta falta una buena cita –se relamió los labios imaginando alguna locura.

- ¿Puedes ser responsable? Al menos paga tu cuenta, siempre te vas y tengo que ocuparme de eso.

- Esta bien –contestó resignada- ¿pero me perdonarás si encuentro un buen bombón? –preguntó Vi con ojitos tiernos.

Cait suspiró pero luego con una sonrisa divertida asintió, era su compañera, ¿cómo iba a decirle que no? Necesitaba un poco de apoyo, su ruptura no había sido la mejor pero con las misiones y el trabajo estaba superándolo de a poco.

Encontró una nota en su escritorio, era un número, la letra no podía reconocerla, rápidamente guardó el papel en uno de sus bolsillos, se quitó los brazos mecánicos y aun conversando con Cait se la llevó a comer. Debía quitarse esa sensación a vacío que tenía dentro.

Mas esa no era la punta del iceberg, pronto volvieron a encontrar algunos problemas al sentarse tras unos viajeros noxianos, los mismos hablaban de los cambios políticos y problemas internos, decían que era mejor abandonar su ciudad por unos días hasta que se calmara todo ese asunto.

Cait lejos de estar distraída tomó papel en el asunto. Los viajeros le explicaron el regreso del Comandante, las alianzas, los resguardos de edificios gubernamentales y el problema de la silenciosa violencia entre ambas partes (Swain y Darius).

Posiblemente lo más importante había sido saber que Draven había confesado ante un juez que su 'matrimonio' con la 'demaciana' había sido falso y sin consumar, que él había planeado todo para mantener a Lux en Noxus hasta el regreso del cuerpo de Darius sin saber que él estaba vivo.

Vi se quedó observando en silencio, no es que no tuviera nada que decir pero encontraba risible la situación, pronto dio una carcajada, llamó la atención de los presentes y sin poder evitarlo salió de allí riendo a grandes voces.

Había reído tanto que incluso le salían las lágrimas, Cait fue a su encuentro y le puso la mano en la espalda, intentaba comprender lo que sucedía, posiblemente todo lo habían planeado para… tratar de ayudar a Lux y que vea a su esposo o lo enterrara cuando menos, cuando dejó de reír, Vi levantó la mirada y comenzó a llorar, ¿cómo podía haber sido tan ciega?

La usaron para que esparciera rumores pero no era algo malo, ¿cómo pudo dudar de Draven así? Y más importante, guardar tanto rencor a su amiga, a la cual quería proteger. Necesitaba ir a Noxus y poder disculparse, no comprender y tomar decisiones rápidas fue su error.

Pero ir en estos tiempos de guerra interna podría ser peligroso y más sola.

- Iré contigo –dijo Cait sorprendiendo a su compañera- puedo delegar algunas tareas, pedir un permiso y… podemos ir.

- ¿Qué dices? –contestó llena de sorpresa Vi.

- Draven y tú podrían tener una oportunidad, no puedes dejar esto así, aunque no vuelvan debes hablar con él, hablar con Lux y… tal vez también hablar con Ezreal.

- ¿Y por qué con esa cucaracha? –dijo algo irritada al escuchar el nombre del rubio.

- Quizás porque él nunca dudó del hecho de que Lux no era la amante de Draven y que lo golpeaste sin razón –contestó Cait, tenía razón.

- Sí… -arrastró su respuesta positiva.

No era una luz en medio del abismo, podía ser el punto final a su sufrimiento, finalmente podría olvidarse de tanto odio, amargura, ¡qué remedio! Tenía tantas ansias por ver a su castaño favorito, una leve sonrisa se dibujó en su rostro y a la vez las ganas de poder estrecharlo entre sus brazos.

Aunque en el fondo su "castaño" ya no quisiera saber de nada, ni si quiera de mujeres, ese momento era el más complicado de su vida, ¿y si su decisión afectaba a su hermano? Le había fallado antes, no podía hacerlo de nuevo, su "yo" del futuro parecía excluir a Darius de la ecuación, era obvio por qué, si la amaba aún como decía eso significaba que es posible que sacrifique cualquier futuro que su hermano pudiera tener.

- ¿Qué tal? –lo sorprendió una voz.

- Ah –despertó del trance y vio a su hermano asomando parte de su cabeza por la puerta.

- ¿Interrumpo? –preguntó.

¿Tan pronto anocheció? Vio hacia la ventana luego de ver a su hermano, necesitaba tener consciencia del tiempo transcurrido, ni si quiera salió a ver a Lux, ¿dónde estará?

- No, para nada –se sacudió la ropa y fue a su encuentro al pasillo.

- ¿Podemos hablar? –preguntó Darius mirando desde arriba a su hermano.

- ¿Estás bien? Luces pálido –dijo Draven examinando a su hermano, juraba que había algo de "nada" en su mirada.

- Vamos a mi oficina –añadió y le dio la espalda.

Era extraño que su hermano entrara a su habitación sin golpear y que tuviera los ojos tan centrados, el iris negro expandido como si hubiera tomado algo que no debiera. Como no le dijo más le acompañó en silencio, ¿qué era esta calma? Miró a todos lados mientras seguía la sombra del que creía que era su hermano.

Llegaron a su oficina y Draven se detuvo en seco al ver a su hermano parado frente a la puerta, tenía la mano en el pomo e iba a girarlo, contó unos 10 segundos de silencio y quietud que provocaron le añadió un toque tenso de incomodidad. Abrió la puerta y se volteó hacia él pidiéndole que entrara primero, lo hizo.

Se acomodó en un sillón como si fuera dueño de todo y subió los pies en el escritorio, de repente recordó los regaños de su hermano e intentó bajarlos pero su hermano le hizo un gesto con la mano como si se lo permitiera.

- ¿Y…?

- Hablé con Swain, va a entregarse –rió como por inercia y sin ánimo por un segundo- el consejo lo abandonó, votaron porque fuera juzgado pero decidió esto y prefirió hacerlo en privado, su "reputación", quiere conservarla.

- ¿En serio? –dijo sorprendido Draven y cruzó los brazos mientras bajaba los pies.

- Sí –agregó secamente.

- Quería saber si podías ayudarme, hermano, ¿puedo confiar en ti para esta tarea?

- Yo…

- Será difícil, hay muchos que aún apoyan a Swain, no quisiera que me emboscaran, en este momento sólo confío en alguien, ¿hay algo que quieras decirme? –preguntó Darius fijando sus ojos en su dudoso hermano.

Apartó la mirada, lo estaba evadiendo, Darius lo sabía… ¿pero por qué dolía cada vez que confirmaba sus sospechas? No quería matar a su hermano, de verdad… pero… lo que le hizo a Lux no tenía nombre, deseaba arrancar su cabeza con todas sus ganas. Reprimía su ira porque necesitaba pensar, este momento era crucial, no había espacio para peleas por una mujer, su nación se derrumbaba a causa de gente como Swain, ahora que se había rendido necesitaba ponerle fin.

- No… ¿dónde lo encerrarán? –preguntó Draven viendo al piso.

- Reskiba, la única prisión capaz de contener a un traidor de su nivel. Su hermano giró su cuerpo hacia la puerta.

- Ahí estaré –dijo Draven- si me permites, tengo que orinar –añadió y salió de aquel lugar tan rápido como pudo.

Darius finalmente pudo relajar un poco su cuerpo, había apretado demasiado fuerte su puño, podía ver las marcas de sus propias uñas incrustadas en sus palmas, hizo un amague de relajación y miró aquella puerta cerrada.

Así como su vida, sus posibilidades de tener una vida tranquila le habían sido arrebatadas, Swain no sólo le dijo que se entregaba a su voluntad sino también le contó la historia de su hermano, el cual había "consumado" completamente su matrimonio con la demaciana, la violó a cambio de mantenerla en Noxus, hizo un trato con Cavagnarov a cambio de hacerle todo ello, no quería creerlo pero luego puso las piezas en su lugar.

Atacaron a su esposa, le hicieron creer que esto fue planeado por el Conde y Swain pero en realidad era Draven, él había planeado todo para hacer lo que hizo y salir del problema como si no fuera el culpable. Claro que eso era demasiado tonto pero la idea de que él la hubiera lastimado le retorcía, el ataque coincidía perfectamente con las actitudes de ambos.

Lo peor no era que Swain dijera que Draven hubiera planeado tomar a Lux por la fuerza, no… lo peor lo guardaba el cuervo para un final de película, el secreto que Lux había guardado celosamente, lo que la había marcado, eso sería la cúpula del malestar entre todos los implicados.

¿Pero qué era?

Si Draven por un lado temblaba asustado por las posibilidades estaba Lux, incapaz de sentir el peligro que a la vuelta de la esquina se asomaba.

- ¿Quién es? –preguntó al notar cómo la puerta de su habitación se abrió.

- Soy yo –dijo Darius con voz calmada, entró con cuidado y cerró la puerta tras él.

- Volviste… -dijo la rubia extendiendo sus brazos, él se acercó de inmediato para refugiarse en ellos.

Subió a la cama y puso a su amada sobre su pecho, como solía y acariciándole la cabeza pensaba detenidamente en todo lo sucedido mientras le hablaban de algo más.

- ¿Todo bien? –preguntó Lux elevando su mirada hacia él para ver su rostro.

Darius la miró a los ojos, entrecerró la mirada para examinar sus expresiones, necesitaba guardar todo lo hermoso para sí, ¿qué iba a hacer con su hermano? ¿Qué iba a hacer con ella? Si todo se comprobaba no recuperaría a su esposa, ahora mismo… él no era parte de su vida, el dueño de su destino yacía en la soledad de su habitación, retorciéndose sin saber lo que su hermano sabía.

- Sí, todo bien –la abrazó contra su cuerpo.

- Darius –se sobresaltó ella- me estás lastimado, ¿qué pasa? –preguntaba Lux ante la acción.

- Mi error –dijo soltándola de inmediato mientras evadía la mirada de su mujer.

- Noto que estás algo nervioso, no has dicho casi nada y… me dolió un poco, nunca he querido indagar en tus acciones, sé que no eres esa clase de hombre pero siento que algo te molesta.

- He pensado en nosotros –confesó- quisiera llevarte de viaje, tomarme un tiempo luego de terminar el asunto con Swain.

- ¿En serio? –dijo animada- ¿dónde podríamos ir? –preguntó como una niña, no había pensado en viajes ni nada parecido desde que se casaron pero la proposición se le hacía maravillosa.

- Un lugar que disfrutes, no soy alguien que conoce suficiente, todos mis viajes han sido con mi ejército, sólo quiero estar contigo, con nuestro hijo y ser felices todo lo que podamos.

- Eso es hermoso –añadió la rubia besando la mejilla de su esposo y apoyando por completo su cabeza su muñido pecho- vamos a viajar, vamos a hacerlo todo… -susurró, estaba cansada y era muy tarde para darse a la paranoia de pensar por qué su esposo la había abrazado tan fuerte.

- Sí, cariño mío, vamos.

Flashback

Su alma, aquella que creía que no existía…, Swain ha sacado la piedra del recuerdo, las memorias de aquel retorcido Conde le recorren hasta llegar a su cerebro, apenas puede sostenerse, sería un momento perfecto para que el cuervo le atacase pero no, éste espera, como si no fuese un cuervo, como si fuese un buitre sobre sus carnes ya podridas.

- ¿Lo ves? –preguntó Swain saboreando la mirada perdida de Darius.

Cayó al piso y todo se oscureció hasta llevarlo a ver una película ante la cual no tenía control, iba de habitación en habitación hasta revelar un gran ventanal, podía ver a través de él, un hombre, una mujer, ambos sobre una cama.

- "¿¡Quién!?" –decía Darius, estaba perdido.

La mujer parecía querer levantarse pero su amante la empujaba contra la cama tan suavemente que no podía notarse que lo hiciera con violencia, ambos luchaban, el hombre la abrazaba, tocaba y lamía como si de un caramelo ella se tratara.

Pero la luz oscura pronto se hizo tenue, descubriendo así que aquel hombre era su hermano, Darius no sintió nada, ya lo había visto hacer cosas peores por lo mismo pensó que la clave de las visiones se centraba en los detalles de la escena pero cuando la luz pasó por el rostro de la amante del noxiano se sobresaltó.

Parecía que le hubieran dado un toque eléctrico porque los pelos de su nuca se erizaban al igual que los de sus brazos, miró y sin parpadear a la mujer… era…

- Exacto –decía Swain viendo llorar al gigante arrodillado.

Era su amada, desnuda y balanceándose entre las caricias del que creía era su fiel hermano, lo veía tocarla, acariciarla, besar su piel, mordisquear sus delicados pezones sonrosados y… cuando…

¡Quería cerrar los ojos!

Cuando Draven le abrió las piernas los ojos de Darius se llenaron de lágrimas, no de tristeza sino de odio, rabia, le gritaba a través del ventanal pero tan sólo era un recuerdo, uno que gritaba a todo pulmón que "¡NO!" pero que nadie escuchaba.

Le estaba desgarrando ver a su amada ser consumada y defenestrada de cualquier derecho que tuviera, quería correr y quitarle a golpes al miserable que creyó era su hermano y cuando no pudo más dejó de respirar, por alguna razón había dejado de respirar.

No había curado por completo su cuerpo de los males que le aquejaban, aún estaba en proceso y esto no era nada bueno para su salud. Swain creyó entonces que era suficiente, quizás no sólo rompió a uno sino a los dos hermanos, le quitó la piedra del recuerdo antes de que llegara hasta el final, no quería que viera lo mejor, podía sacarle más provecho a esto pero para su propósito, lo que Darius vio lo convencería de estar de su parte.

- ¡AHHHHHH! –despertó en un grito, no podía cerrar los ojos, las venas le saltaban en la frente, quería, realmente quería matarlo.

Vio a Swain y tan pronto pudo lo empujó contra la pared con toda su fuerza para luego asestarle un puñetazo, cuando vio al cuervo reír y escupir sangre no supo qué más hacer.

- Te esperaré mañana –decía y se soltó del agarre del noxiano.

Iba a encerrarlo, él también era culpable de todo este dolor, la pesadumbre de ver cómo violaban a Lux sólo le hizo convencerse de algo, no quería perderla y NO la haría pasar por eso de nuevo. Y sólo sucedería si alejaba definitivamente este mal tan cruel que los acechaba.

Fin del Flashback

- Yo me ocuparé de todo, tú duerme… –susurró, ya no había indecisión, sabía perfectamente lo que iba a hacer y a quién se lo iba a hacer.


Fin de Episodio 41