Pues ya nos vemos de nuevo, con una nueva actualización, no olviden seguirme en mi página de FB /StarlingShadow, ahí subo contenido cada semana y en cada actualización una ilustración, sin contar todo el DariusxLux que posteo cada que puedo. Avisados :'D esta semana ando sorteando 2 comisiones de dibujo, por si quieren participar.
Bueno, basta de autopromocionarme, les dejaré el nuevo episodio, y ya saben: comentar es apoyar al escritor a seguir actualizando. Un abrazo donde estén :)
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 42 – Lo Peor de Vi
Mientras una estrella cae, las demás permanecen estáticas, quizás ellas también están muertas desde hace mucho y nadie tiene consciencia de ello, aun con eso las admiran, escriben canciones, versos caen en los labios de poetas pero nada más triste que saber la verdad.
Están preparados para todo, el amanecer va a llegar a sus puertas, Draven no puede dormir, sus ojos han sido incapaces de cerrarse por voluntad, mira a través de su ventana y la mañana tarda en saludarle, suspira.
¿Será hoy? Su destino está por decidirse, no cree en nada pero un suspiro lo dice todo, quiere guardar sus pensamientos, ¿estará bien Lux? Qué idiota, esa idea fugaz cruzó y no pudo detenerla, debía estar bien, su hermano iba todas las noches con ella, quizás la abrazaba, la besaba y la arrullaba con su amor.
- ¿Puedes vivir con eso? –preguntó una voz en la oscuridad.
Volteó rápidamente y con furia, ¡un intruso! Lo atrapó de inmediato y doblándole un brazo lo puso contra el piso.
- ¿Quién eres? –preguntó Draven- ¿quién te envió? –creía que Swain podía haberse cansado de jugar.
- Jajaja –rió el intruso- creo que sabes quién soy –dijo y sabiendo que no lo recordaría no se resistió al ataque.
- No, no lo sé.
- ¿No te habló de nosotros Lux?
Buscó en su memoria pero no encontraba nada, ¿quién podía ser? No lograba pensar en algo coherente, apretó con más fuerza el brazo del muchacho contra el piso.
- Tal vez te haga reflexionar mi cámara de torturas.
- Oh –no se sorprendió.
- Nada de miedo, ¿eh? Ya veremos.
Le dio un golpe en la nuca para desmayarlo y lo levantó para ponerlo en su hombro y llevarlo a su habitación 'secreta', si era un espía lo sabría, si había venido a asesinarlo también, era un método fiable, aunque también quería hacerle pagar por el hecho de entrar como si nada a su habitación.
Debía ser alguien muy interesante como para evadir la guardia de Darius y entrar hasta su habitación sin que nadie lo notase.
El intruso despertó amarrado de pies y manos con Draven sobre él, sostenía una cuchilla delgada, tan filosa que podía quitarle la piel como si de una naranja se tratara.
- ¿Vas a torturarme? Ja, eres tan tonto.
- Veremos.
- Ella te habló de nosotros aunque él también se acercó a ti, ¿verdad?
- ¿Quién?
- Tu otro yo.
Tenía un punto de razón pero no hallaba que Lux le hubiera hablado de él o… ¿sí?
- ¿Viajero?
- Así es –sonrió Grey.
- Recuerdo brevemente que me habló de algo insólito y casi irreal, ¿por qué? ¿Por qué todos se acercan a mí? Digan algo a Lux o a mi hermano.
- Todas las historias tienen un hito que nunca cambia, eres el timón que debemos girar para moldear esta realidad o crear una nueva –añadió el viajero.
- ¿A qué viniste? –presionó el cuello del muchacho con su cuchilla.
- Hay algo que no he querido hablar, ni si quiera con mi compañero, él no es una fantasía pero ahora nos separamos, diferencias de opinión. El punto es que necesito que sepas algo –decía con un toque de preocupación- no quiero cambiar el futuro, no puedo permitir que mi compañero haga algo estúpido como intervenir.
- ¿A qué te refieres? – preguntó preocupado.
- Mi compañero, si es que no lo sabes, es hijo de Luxanna Crownguard. Es como un hermano para mí, tuvo problemas en el futuro, cosas que extralimitan mis deberes, lo reclutaron para encaminarlo, carecía de moral, sentía poco o nada cuando lastimaba a las personas así que… para cambiarlo quise que supiera que la que creía su realidad no lo era más pero ahora quiere que todo sea diferente, verás…
Tragó saliva acomodándose en aquel lugar, aún con las ataduras se las arreglaba para sentirse cómodo ante la situación.
- El comandante te pedirá que lo acompañes a la prisión Reskiba, mientras estén ausentes Fraktal, por órdenes de Swain secuestrará a Luxanna, la torturarán por meses, podría decir que por años; sí, tu otro yo cree que la muerte es peor que lo que sucederá pero aunque esté viva, nunca será la misma. Su bebé tendrá mejor suerte, será entregado a un orfanato pero no lo volverá a ver.
- Si me quedo a protegerla va a morir, tal vez igual que mi hermano. Si voy a Reskiba mi destino no es seguro y Lux perderá la razón, ¿así es?
- Es tu decisión, el destino de ambos pende de un hilo. No cometas el mismo error, otra vez –señaló Grey, tal vez ya habían tenido esa conversación antes.
No era un frío despertar a las posibilidades, tal vez nada de lo que hablaba era esperanzador, de hecho un futuro gris se avecinaba pero los pajarillos enamorados permanecían en su nido, inconscientes al peligro, sin si quiera imaginar que todo podría cambiar en un minuto.
- No te vayas –musitó la rubia aferrándose a su amado.
- Voy a preparar algo importante, quédate aquí –dijo bajando a Lux de su pecho a la cama- no despiertes al bebé –le puso la mano en el vientre y besó su frente- te quiero –dijo y la sorprendió un poco, últimamente Darius era un copo de nieve, su manera de hablar e incluso de tratarla cambiaba.
Lo vio alejarse, buscaba su ropa para salir, quería también asearse antes de desayunar pero no se quedó en la misma habitación, fue a otra, no iba a incomodar a Lux entrando y saliendo del cuarto.
- ¿Qué estaría pasando? –se preguntó. Su sexto sentido le mandaba una corta alerta pero poco o nada podía hacer en ese momento, el médico le pidió reposo, al menos caminaría un poco por el castillo e iría al jardín.
La mañana pasó más lentamente de lo habitual, después de un buen desayuno salió de allí con ayuda de un sirviente, el mismo la acompañaba a vagar por el castillo, Darius estaría ocupado en su oficina y Draven tal vez aún dormido.
Pronto su paseo fue interrumpido por la aparición de visitas, la campana había sonado pero no fuertemente ya que sólo se trataba de personas conocidas y bienvenidas.
La puerta se abrió y pudo ver a Vi, la misma cargaba una mochila y Cait a su lado. La joven rubia no sabía cómo reaccionar, ¿debía ir corriendo hacia ellas? ¿Saludar de lejos? ¿Prepararse para enfrentar a la pelirrosada? Pero no reaccionó hasta que tuvo a Vi corriendo hacia ella para abrazarla.
- ¡Perdón! –le dijo con toda su sensibilidad.
- Vi, ¿por qué? –preguntó Lux.
- Por pensar lo peor, perdón, nunca creí que esto pasaría, me puse loca –admitió algunas culpas que guardaba.
- No me hiciste nada que deba perdonarte.
- Ya, Vi, suéltala, vas a lastimarla –dijo Cait.
- Hola Cait –saludó Lux- me alegra tenerlas aquí, no esperábamos visitas.
Por una ventana se asomaba una cabellera castaña muy reconocible. Draven veía a la distancia a la enorme mujer al lado de Lux, preocupado salió a su encuentro tan rápido como pudo.
- ¿Está todo bien? –dijo interviniendo en la escena, poniendo sin pensarlo a Lux tras él.
- Sí, todo bien –contestó la rubia colocándose al lado suyo y no detrás- parece que ellas lo saben, tranquilo.
- ¿Podemos hablar? –preguntó Vi parada frente a Draven, le llevaba algunos centímetros, lucía como una gigante en ese momento.
- No es un buen momento –contestó Draven.
- Bueno, muchachos, qué tal si preparo algo de te para celebrar la ocasión. Estamos juntos y las cosas se aclararon –intervino Cait.
- Me parece buena idea –dijo Lux sonriente- vamos dentro –dijo halando a Draven pero no se movió porque no dejaba de ver fijamente a la que…
- Iré más tarde, por favor, cuídate –dijo Draven fijando su vista en ella, Lux ni si quiera le prestó atención y salió de la escena con Cait.
Vi se quedó viendo al piso mientras Draven todavía seguía a Lux con sus ojos, estaba pensativo, todo lo que sucedía a su alrededor era loco y ahora estaba ella, pensó en Vi.
- ¿En serio no podemos hablar? –preguntó Vi.
- No hay nada que decir, ¿no huiste cuando te pedí que viviéramos juntos? Era demasiado, nunca me hiciste pensar lo contrario y ahora no estoy en un buen momento, te lo juro.
- Quiero decirte muchas cosas, yo… me enojé y…
- Te portaste como lo que realmente eres. No eras una mujer fuerte, eras débil, insegura, inestable, creí que eras todo lo contrario. Si me preguntas, nena, lo nuestro nunca pasó.
- ¡No seas cruel! –le gritó golpeando su pecho con sus puños hechos, al menos no llevaba los mecánicos.
- Muñeca, relájate, encontrarás algo que se adecue a tus necesidades. Alguien que no te asuste con el compromiso, cuídate –la dejó.
¿Así se había terminado? Podía llorar pero acabaría soltando mares en un terreno indiferente pero sí, estaba rompiendo en llanto, no se había movido de ahí, quería volver el tiempo atrás, tratar de no caer en sus peores temores, tal vez… no juzgar.
Con algo de vergüenza dio pasos lentos hacia la cocina del castillo, pasando por el pasillo vio a Lux subir las escaleras con una taza de te, ¿podría hablar con ella? No quería que Cait la viera de ese modo. Draven apareció entonces a su lado, la acompañó sin saber que era observado por los curiosos ojos de la oficial que había abandonado hacia unos instantes.
Era raro pero él lucía más amable con Lux de lo que jamás había notado, Vi se acercó un poco más para poder escuchar lo que decían, por alguna razón estaba interesada en ello.
- Cuida a Darius, por favor –pidió ella.
- Él es demasiado fuerte como para que lo cuide, soy su hermanito, ¿recuerdas? –dijo algo divertido.
- Jaja –rió levemente- sí.
La conversación iba a terminar pero no lo hizo, Draven posó su mano sobre el hombro de la rubia, era delicado.
- La noche que sucedió, tú sabes…
¿Qué era eso? Se preguntó Vi en silencio, no quería malinterpretar nada así que se mantuvo silencio.
- …pensaba en todo lo que pude haber hecho, cómo me dejé llevar y te…
¿Te?
- No es culpa de nadie, por favor –contestó de inmediato Lux.
- Ah… sí, bueno, pensé en eso y sólo quisiera que sepas que haré todo para que no pasar la línea de nuevo –suspiró algo aliviado, no había tenido una oportunidad de decir algo como eso antes- ahora, ¿quieres algo? –preguntó Draven cambiando de tema.
- No, Cait me dio un té y voy a disfrutarlo en mi habitación, ¿podrías llevarle uno a Darius? –preguntó con ánimo.
- Claro pero tal vez lo beberé en su honor.
- Cómo eres –rió ella con suavidad.
Esa forma de ser, de reírse, de tratarla, de hablarle, de cuidarla, de preocuparse, ¿estaban hablando de lo que ella creía que hablaban? Draven pasó de largo y fue directo hacia la cocina sin percatarse la presencia de la piltoveriana. Vi aprovechó y subió las escaleras alcanzando a Lux.
- ¿Vi? –dijo sobresaltada.
- Estuve aquí por menos de 10 minutos y… hay algo que me hace preguntarme, ¿por qué Draven te trata así? Cuando estábamos juntos no podía tolerarte y ahora es atento, se ríen y es amable, ¿puedes decirme qué pasa? –la locura se asomó por sus ojos.
Lux se puso algo nerviosa y dio un paso atrás, Vi lucía algo molesta y perturbada, lágrimas en su rostro, los puños hechos y la cabellera algo agitada por haber entrado tan tempestuosamente al castillo.
- No pasa nada –habló el miedo y la vergüenza.
- La "noche" de la que habla, de "dejarse llevar", ¿es algo que yo deba saber?
- Vi, esto no te concierne, no quiero ser grosera pero… las cosas que pasan en mi castillo no son de tu interés, te pediré que me dejes –dijo cortante Lux pero Vi la tomó del brazo y la agitó levemente.
- ¿Qué hizo esa noche de la que habla? –preguntó la pelirrosada hambrienta de respuestas.
- Estás hablando desde el despecho, no… hablaré contigo así –dijo Lux apartándose de su agarre pero Vi no la soltaba.
- Dime qué hizo él contigo, ¿por qué es tan diferente ahora? ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué él ya no me mira como antes?
- Estás imaginando cosas, Vi… -arrugó su rostro por el dolor que le estaba provocando- date cuenta, no se qué te dijo pero… no hay nada que suceda que tú o los demás no sepan.
- ¡Mientes! –gritó, el sonido resonó en todo el castillo, la furia en sus ojos no se calmaba- DIME LA VERDAD –agitó a Lux nuevamente- ¿te acostaste con él? –le susurró irritada mientras se acerca a su rostro.
La mirada de Lux lo decía todo, estaba asustada y por lo que sabía aún no podía usar su magia para detener a la violenta Vi, la misma arremetía con rabia debido al rechazo del noxiano, pero tan pronto salieron Cait y Draven a ver lo que sucedía Vi tornó su rostro en asombro, los labios de Lux se movían al ritmo de una respuesta, la cual era "si", ni si quiera había hablado, tan sólo había movido sus labios, tal vez la culpa, quizás el miedo, quién sabe.
Vi sintió una especie de aire recorrerle entera, la plagaba de escalofríos que le llegaban a la cabeza, sentía como el piso y todo se movía, así que en un acto la soltó, con la mala fortuna de dejarla caer por las escaleras.
La rubia rodó sin poder agarrar nada, tan sólo estaba el sonido de la taza de té quebrándose y salpicando los pies de la que podría ser la culpable. La piltoveriana perdió el control y cuando vio lo que hizo se horrorizó, ¡¿qué había hecho?! Corrió tan o igual de rápido que Draven al ver a la joven embarazada en el piso.
Escuchando tal escándalo Darius salió raudo a la escena llevándose la peor de las impresiones, vio a la rubia en el piso y perdió el control, la levantó entre sus brazos para llevarla de inmediato a su habitación.
- ¡LLAMA A SONA! –ordenó el noxiano mayor.
Draven pasó del lado de Vi y salió de allí, dejaba a un par de piltoverianas totalmente anonadadas, sobretodo la más fuerte de ellas, Vi no salía del asombro, ¿habría acaso matado a Lux? Tembló y algo mareada se dejó caer al piso pero con más cuidado, estaba tan enferma con la situación, ni si quiera podía mirar a Cait.
- ¿Qué has hecho? –preguntó Cait.
No lo sabía.
Y como si fuera el mismo viento helado que consternó a la piltoveriana recorrió los alrededores, Grey meditaba pero una sensación le perturbó, ¿qué fue eso? Se preguntó y buscó su transmisor, pensó en llamar a Dante pero sólo escuchaba estática. Tenía un mal presentimiento.
- ¿Dante? ¿Hola? -preguntó intentando comunicarse con su compañero.
Quizás Vi había hecho algo que sí cambiaría el destino de Lux, Grey no paraba de llamar por el transmisor pero nadie contestaba, nadie… ¿será que…?
Fin de Episodio 42
