Pues he tenido una semana bastante atareada pero aquí les traigo el nuevo episodio, espero lo disfruten tanto como yo lo disfruté al escribirlo. Cualquier duda que tengan pasen a mi página de Facebook /StarlingShadow y trataré de aclararles lo que no haya quedado claro, se que coloco detalles que muchas veces en mi mente se muestran claramente pero en la práctica necesitan más explicación. Además de eso, también pueden pasar para ver algunas otras cosas que hago, como dibujos, torneos. Pronto llegaré a los 1000 likes en mi página y sortearé algo bonito.

Bueno, bueno, dejando eso de lado, les agradezco su apoyo así como sus mensajes, pasen un bonito día :D


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 43 – Efecto Jacob (*)


Dudoso e interrogante era otra vez el destino con su amada, ¿cómo podía haber evitado un accidente así? Sona tocaba una melodía y en esta ocasión no se había marchado, necesitaba estar con ella, tomó su mano, todavía estaba helada.

- ¿Algún cambio? –preguntó Darius.

Sona negó con la cabeza, tocaba su música esperando que la rubia se recuperara mas no lo hacía a la misma velocidad que antes, ¿por qué? Vio en ella otra nube gris, ¿acaso no iba a parar la sombra de la muerte? La seguía incansable, como si no quisiera abandonarla.

- Despierta, por favor –susurraba Darius aprisionando su mano contra la suya, esperando que su espíritu no huyera de él.

Apoyando sobre sus brazos pensaba, ¡tenía como un millón de preguntas en su cabeza! ¿Cómo pudo haber sucedido algo tan desafortunado de nuevo? En este punto sólo podía estar con ella y pedir incesante que abra sus ojos

Mas fuera de aquella habitación estaba Draven encarando a Vi. Quizás 'furia' era poco comparado a lo que sentía por ella.

- ¡TE VAS AHORA MISMO! –miró a su alrededor- ¡GUARDIAS! LLEVEN A ESTA MUJER ANTE EL JUEZ.

- Draven piensa un poco, fue un accidente –respondió Cait defendiendo a su compañera y ante el silencio codeó a Vi- ¿verdad?

La pelirrosada no contestaba a los estímulos, todavía conmocionada por lo sucedido, en verdad era Lux la que había caído por las escaleras, no pudo sostenerla, la soltó porque se sintió mareada y… era horrible, ¿y si perdía a su bebé por su culpa? No se lo perdonaría.

- Aceptaré ir con los guardias pero antes –vio a Cait- déjame sola un minuto con él.

- Vi, di algo, fue un accidente, no tienen que llevársela –los guardias permanecían cerca y decididos a atrapar a la 'culpable'.

- Guardias, esperen afuera –ordenó Draven accediendo al pedido de su ex amante.

- Cait, por favor –pidió la pelirrosada.

- Estaré afuera, tan sólo… no hagas otra cosa estúpida –pidió Cait con preocupación.

Tanto los guardias como su compañera piltoveriana salieron de la escena dejando nuevamente a solas a este par de almas destrozadas. Vi no podía mirarlo, no porque sintiera vergüenza sino por la culpa de haber hecho lo que hizo a Lux, sin importar lo que pasaba, su criatura era un inocente y no merecía pagar por su furia o imaginación.

- Lo que dijo Cait es verdad, fue un accidente, ella se soltó –apretó los labios- quise… agarrarla pero no pude.

- Qué fácil encuentras decir que la dejaste caer –acusó Draven.

- No fue eso, me sentí mareada, enferma… ella no dijo nada pero vi que estaba a punto de decir que "sí".

- ¿Qué "sí" a qué? –preguntó Draven con la misma dureza.

- Te acostaste con ella, en verdad lo hiciste –levantó la mirada- dímelo, ¿en serio lo hicieron? –esas lágrimas tardaron pero estaban surcando su fuerte rostro.

- Enloqueciste porque quería espacio luego de todo, además lo nuestro no era algo que quisiera conservar, he pasado por demasiado y ahora vienes a reclamar, pedir respuestas de algo que no te importa.

- Te acostaste con ella –decía con suavidad y algo de sentimiento implícito- sólo quiero saber la verdad.

- No te concierne –volvió a lo mismo, culpable, enojado, no decidía como sentirse- ahora sal de aquí, voy a acusarte de intento de asesinato, si Lux muere… -apretó los dientes- si ella muere… te voy a matar, con estas mismas manos –le enseñó cada uno de sus dedos- con las que te hice el amor, lo haré. Que no se te olvide que soy el Ejecutor de Noxus.

- ¡No digas eso! –le dijo casi en grito- tú me amabas y ahora parece que nunca lo hiciste.

- Me gustabas, te quería para compartir parte de mi vida pero nunca te dije que te amaba para que lo menciones ahora como una comodín –suspiró- me alejaste y… -no iba a admitirlo- ya, es suficiente.

Ojalá pudiera dejar de estar tan emocional, era imposible evitarlo, todo fluía a través de su cuerpo, la culpa, el miedo, el dolor, el rechazo, quería poder cambiar el mundo, girar de vuelta para que él la quisiera como solía hacerlo, que la deseara como si fuera la única mujer en el mundo.

- ¡Guardias! –gritó Draven, al momento vinieron un par de hombres para llevarla hasta la corte noxiana en donde podrían acusarla de intento de asesinato.

Esto iba de mal en peor, Cait siguió a los guardias de lejos porque por una parte también estaba molesta y por otra no sabía si era peor imaginar que su amiga y compañera podía ser una asesina, la veía devastada, intentaba entender la razón de su locura porque un simple rechazo no parecía ser suficiente para enloquecer.

Luego de irse ambas piltoverianas, al portón llegó Grey, entró de inmediato para encontrarse con un rabioso noxiano.

- Hey –llamó su atención.

- ¿Qué quieres? –preguntó seco.

- ¿Qué ha pasado? –un notable tono a preocupación se dejó sentir.

- La loca que viste, empujó a Lux por las escaleras –sus ojos llenos de temor se dejaron ver mientras cubría su rostro con ambas manos.

- Sentí algo horrible, algo que perturbó esta era. No puedo contactar con mi compañero, sólo hay estática en el transmisor que le di, ¿está bien la señorita Crownguard?

Sin dejar de cubrir su rostro se dejó caer sobre una pared suspirando, ojalá pudiera decirle que sí pero no sabía nada, Sona entró para ayudarla y nadie salía de aquella habitación para informar. Su alma se encontraba al borde del hilo, era terrible saberse preocupado por algo o por alguien y no tener posibilidad a una simple noticia.

- "No te mueras, por favor" –rogaba en su interior mientras negaba con la cabeza.

- ¿Puedo esperar aquí? –preguntó Grey.

- Tu amigo está en peligro también, si no contesta es posible que…

- Detente, ni si quiera te atrevas a decirlo.

- Recuerdo muy poco de él, es como si… mi mente luchara por borrarlo.

- Él quitó los recuerdos de la señorita Crownguard, por lo mismo al habértelo contado se borran gradualmente.

Se quedaron viéndose el uno al otro, ¿qué más podía pasar ahora? Recordó lo que su "yo" del pasado le dijo, las consecuencias de sus acciones llevarían a Lux a la muerte si él no acompañaba a su hermano a la prisión más segura de Noxus.

Se acostó en el piso porque no soportaba dar vueltas, el joven del futuro se quedó observándolo, por primera vez en su vida Draven lucía como si pensara y luego de un momento se levantó con la agilidad propia de un guerrero como él.

- Tomé la decisión.

- ¿Sí? –dijo Grey viendo hacia él con calma.

- Iré.

- ¿Estás loco? –reaccionó Grey- ¿Esa es tu idea? Estamos en un momento muy crítico y vas a huir y dejar que… secuestren a la señorita Crownguard en este estado, eso suena más inhumano.

- Yo me entiendo, tú no tienes relación con esto –apartó al muchacho de su vista mientras iba de camino a su habitación, necesitaba sus cosas, si iba a pasarla mal no creía que fuera peor de lo que la pasaba ahora.

Se acomodó en su cama por un minuto sosteniendo sus hachas, miraba el reflejo de las mismas con la luz de la ventana, quizás si las hubiera limpiado de la sangre de su último encuentro podría verse como en un espejo, suspiró. Levantó la mirada, guardó aquellas cuchillas y caminó hacia la salida para llamar a un mensajero, necesitaba organizar todo para salir lo más antes posible a detener a Swain.

Si el ejército de su hermano llegaba podría presionar a Darius e irse del castillo, dejar a Lux le será difícil pero no tanto como lidiar con la idea de dejarla morir. Su "yo" del pasado le había dicho que si él se marchaba ella viviría, merecía la pena jugar con la posibilidad en este momento.

Luego de enviar al mensajero, esperó en la entrada a que llegara su ejército y sus aliados, Fraktal fue quien mostró primero su inmutable rostro, el mismo saludaba a Draven fingiendo una sonrisa pero el noxiano menor no respondía, sabía cuánto lo odiaba y sin Darius la tensión podía cortarse con una simple pluma.

- No funciona, necesito saber qué hacer –decía Darius sin soltar a su amada- ¿por qué no despierta?

- … -Sona se encogió de hombros contestando al gigante, podía estar furioso o colérico mas su interior permanecía tan frío como el peor de los inviernos.

Golpearon la puerta y aunque no quería contestar levantó su voz para preguntar quién era.

- Comandante –entró Fraktal quitándose la boina típica de su unidad y sosteniéndola entre sus dedos- oí lo que sucedió.

Darius le daba la espalda pero aún así no quería que nadie viese a su esposa convaleciente, era horrible tener que compartir un momento de tanto horror con un hombre que poco o nada valoraba la vida de una "demaciana".

- Salga de aquí, no tengo tiempo para sus conspiraciones.

- No vine a eso. Su hermano me informó del accidente, lamento lo sucedido. También tuve una esposa, no crea que tengo una piedra en lugar de corazón. Quería hablar con usted y preguntarle si necesita la asistencia de mis médicos personales.

- No es necesario –dijo sin mostrar su rostro- la señorita presente, manipula la magia curativa a través de su música.

- Sabía de ella –vio de reojo a Sona, la misma se incomodó, era un hombre con el alma podrida de odio- mucho gusto, señorita.

- ¿Quiere algo? –preguntó Darius algo irritado por su presencia.

- Hablemos en su despacho, será sólo 1 minuto.

- Cuídala –ordenó Darius a Sona con voz baja soltando la mano de Lux.

Fijo su vista en Fraktal, realmente parecía sentir algo de empatía pero quizás sólo fingía, era un lobo en busca de alguien a quien devorar. Lo sacó de la habitación y al dirigirse a su oficina el castaño menor de esa casa aprovechó el momento.

Posó su mano sobre el pomo de esa puerta y dándose valor la giró, iba a despedirse, su "yo" del pasado nunca se lo dijo pero era obvio que tal vez no regresaría de esa misión, quizás Swain se hartaría y los emboscarían, quién sabe, se resignó.

Entró y vio a Sona aun tocando una melodía que Draven no podía sacar de su cabeza, pronto le pidió casi en susurro que esperara un momento fuera, necesitaba despedirse, decir algo, nunca pensó en hacer lo correcto pero con este incidente prefería no dejarle las peores cartas al destino.

Se sentó junto a ella, tocó con la punta de sus dedos la mejilla de la rubia, cada vez respiraba más profundamente hasta que abrió ligeramente sus ojos al toque de Draven, sus manos estaban calientes, quizás el ardor la había despertado, ¡qué alegría! Pensó pero aunque abrió sus ojos levemente seguía algo débil como para poder abrirlos por completo y reconocer a su visitante.

- ¿Da-Darius? –dijo Lux pero era tan bajo que casi no se escuchaba.

En ese momento Draven tocó con alegría aquellas suaves mejillas, recordaba que hacía poco habían reído como antes, la había visto feliz luego de tantos horrores en sus vidas y al instante veía aquella taza quebrándose junto al cuerpo de Lux cayendo.

- Sí… -se acercó a ella.

La habitación se había oscurecido, algunas nubes negras fuera. Draven sostuvo el rostro de la joven y no lo pensó.

- Gracias por despertar, recupérate sí –dijo intentando imitar a Darius, tal vez eso haría que se mejore, ¿qué daño le hacía? De hecho ni si quiera debería de estar ahí, si fingía ser él éste no pasaría más que por un sueño.

- Si… es-estaré… bien –tenía la cara de Draven sobre ella, él la miraba y el reflejo leve del verde de sus ojos la convenció- te… quiero… -con las pocas fuerzas que tenía rozó los labios del noxiano, el mismo dejó saltar su corazón pero no pudo evitar retroceder.

Fuera de la habitación, con la puerta semi-abierta estaba Darius, no sabía si iba a explotar o matar con sus propias manos a Draven, Sona siendo aprisionada por Fraktal, se había puesto en medio de la puerta y al llegar aquel comandante y no poder ver a su esposa, reaccionó con miedo, ¿le habría pasado algo? Alguien más estaba en la habitación. Sona sólo necesitaba de 5 minutos para dejar que su amigo se despidiera de la que su corazón había encantado.

Pero el tiempo no fue suficiente y provocó una confusión capaz de revolver el mundo entero en mentiras.

Fraktal inmovilizó a la peliazul alejándola de aquella puerta, al mismo tiempo le pidió que viera sigilosamente lo que sucedía en aquella habitación, sabiendo que tal vez encontraría a su hermano, ¿pero cómo? Quizás Swain había abierto demás su boca. La expresión de satisfacción ante la rabia de Darius fluyó al punto en que sintió algo que su corazón había dejado de lado por muchos años, felicidad ante la venganza.

Darius veía a su hermano besando a su esposa, sí, era difícil.

- Lleva a la traidora al sótano, más tarde me ocuparé de ella –ordenó Darius a Fraktal, aquel le sonrió y casi a empujones se llevaba a la pobre artista, la peliazul intentaba acercarse a la habitación, advertirle a su amigo de lo sucedido y de cómo su hermano interpretó la escena pero no podía y Fraktal lo disfrutaba.

Draven buscó la manera de salir luego de un momento y esperó que nadie lo viera, abriendo la puerta un poco sacó su cabeza y girando de un lado a otro se aseguró de que no hubiera ningún peligro. Caminó por el pasillo a toda velocidad y se perdió.

Su hermano por otra parte observó desde lejos, un triste suspiro se dejó salir, ¿qué iba a hacer con su hermano? ¿Qué pasaba entre él y Lux? ¿Era cierto todo lo que estaba viendo? Con dolor pero más calmo entró a la habitación, temía ver a su amada y que fuera verdad, la traición por su voluntad.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca la vio y una agitada y débil mujer le saludó, todavía estaba confundida, no podía ver bien.

- Volviste… -susurró y se esforzó por mostrar una sonrisa, todo su cuerpo gritaba dolor.

- ¿Volver? –preguntó algo molesto.

- Sí, te despediste, te pedí… que no me dejes… pero saliste muy rápido, ¿qué pasó? –preguntó.

- ¿No sabes qué pasó?

- ¿Dónde está Sona? –preguntó rápidamente.

- Salió de repente, ¿en serio no recuerdas nada? –preguntó curioso.

- Sí –dijo convencida- ¿qué pasó?

- Nada, cariño –se convenció, era un idiota, claro que ella no podía tener un romance con su hermano, ¡¿cómo podía si quiera pensar en eso?!- te caíste, parece que la magia de aquella mujer por fin hace efecto.

- ¿Me caí? –sonó sorprendida- sólo recuerdo estar hablando con Vi, estaba enojada y luego todo se puso negro.

Extendió su temblorosa mano a su esposo y Darius la tomó de inmediato, la besó con todo su cariño varias veces. Todavía no podía creer que su hermano hubiera hecho algo tan atroz, quería destrozarlo al creer que su esposa era amante suya pero ahora que sabía los hechos, sólo quería degollarlo mientras siguiera vivo. Iba a pagar.

- Dejaré un par de sirvientes y un médico vendrá a revisarte mientras la artista regresa –mintió, no iba a dejar que la traidora esa se acercara a su esposa- no quiero dejarte –se acomodó en la cama y dejó caer su cabeza a un lado de la almohada de Lux.

La rubia tocó su cabeza, le había dado una suave palmada, ambos se miraron en medio de una tenue oscuridad, sonrió amable y pidió con aquellos amorosos ojos otro beso, sin saber que Draven había robado el primero.

Darius se sintió dolido, si no la besaba se arrepentiría, si la besaba confirmaría que tal vez ya no es lo mismo, ¿y qué tal si todo se había acabado? Luego de las acciones de Draven sólo sentía asco, ¿cómo odiar a su esposa entonces? ¿podría repudiarla?

- ¿Estás bien? –le preguntó Lux rompiendo su concentración.

- ¿Qué te hace pensar que no está todo bien? –preguntó Darius curioso.

- No lo sé –bajó la mirada, por un instante se sintió avergonzada.

Era como si luego de todo lo pasado la… como si la juzgara, nunca lo había hecho, ni si quiera cuando Jarvan había tomado un beso suyo pero ahora era diferente, lo notaba dudoso. Tembló. Apartó su rostro. No era digna, no luego de lo que pasó con Draven. Nunca lo había pensado tanto pero en ese instante era como si él la rechazara o hiciera muy notable su aversión por la intimidad.

- No… -murmuró Darius mirando con seguridad a su esposa.

¿Cómo podía haber hecho que ella sintiera que su único lugar en el mundo no era a su lado? Sí, falló pero no porque quisiera, nada de lo que le ha pasado desde que llegó a Noxus es por su voluntad, han estado matando su espíritu y confianza mas Darius no era parte de ese culto. Él la amaba, la respetaba y… la comprendía, no era un ser perfecto y así estaba bien.

Volvió a mirarla pero ahora con ternura implícita en sus palabras.

- Sigo sin entender lo que una mujer como tú vio en mí –le acarició el rostro- eres bella, inteligente, fina y pudiste elegir un caballero de tu nación, convertirte en reina incluso pero estás aquí, conmigo, eres paciente, fuerte y adoro tu risa, me hace recordar que puedo ser un hombre mejor. Me hace pensar en todo lo que perdí por dejar que mi odio guiara mi opinión y aunque los falsos ideales de una Noxus fuerte me han envenenado, logro ver a través de ti, de nosotros… lo que podemos lograr, juntos.

- Darius…

- Somos uno –apoyó su frente contra el de su esposa y cerró los ojos- no apartes nunca tu mirada de mí, no hay razón para que te sientas avergonzada. Me elegiste para ser tu esposo, por favor, déjame ser fuerte en estos momentos. Déjame amarte y defenderte. Se perfectamente que puedes hacerlo tú misma pero… no tomes todas las cargas de nuestro sueño.

Lux volvió a temblar y no podía contenerlo más, la verdad luchaba por salir, sentirse fuera de lugar, ser maltratada por amarlo, resignarse a que cualquiera pueda tocarla. Ya no, no iba a dejar que nadie más la tocara, únicamente él y sólo él. Lo deseaba.

- Algo pasó mientras no estabas… -dijo y Darius se alejó un poco para escucharla mientras se sentaba al borde de la cama.

Y cuando finalmente podía abrirse a la verdad de lo más doloroso se oyeron varias explosiones en las cercanías, ¿¡qué demonios!? Darius se puso alerta.

- Enviaré un par de soldados para custodiar la puerta, por favor quédate y reposa. Debo terminar este asunto lo antes posible, lo más seguro es que mis tropas estén peleando contra aliados de Swain. Necesito detener a ese cuervo maldito antes de que haga algo más.

- No te preocupes, ve –lo envió, Darius se levantó y agachándose hacia ella la besó en los labios, justo como siempre lo hacía, oh… cómo la amaba, la magia estaba ahí, nunca se fue, sonrió al comprobarlo.

¿Por qué se había preocupado tanto? Creía que si la besaba o tenía alguna interacción así podría no sentirse como antes. Que lo que vio que hicieron con ella lo había disuadido de esas emociones mas no fue así. La amaba tanto o más que antes, qué curiosa emoción, como noxiano no debería permitirse disfrutarlo tanto.

¿Pero cómo podía ponerle un límite a su amor? ¿Cómo ponerle límite a su rabia? ¿Cómo evitar la destrucción del mundo que conocía hasta ese entonces? No dejaba de pasar por su mente lo que iba o necesitaba hacer para hacer de su mundo un lugar seguro, uno en el que pudiera criar a su hijo y vivir con su esposa.

- Hermano… -dijo Darius viendo al culpable de todo aquel alboroto de camino al portón de su castillo.

- Necesitamos llevar a ese cuervo a la cárcel –contestó Draven acompañando a Darius.

- Así es, lo haré pagar por todo –apretó los dientes.

- Me alegra que pienses así –dijo Draven y dándole una palmada en la espalda se alejó por delante.

- "Descarado, bastardo, maldito traidor" –pensaba Darius alejando sus ideales de la meta.

¿Pero cuál sería ese final que tanto buscaba?

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Fin de Episodio 43


(*) Nota de la Autora:

Acerca del título del episodio, con "Efecto Jacob" hablo de Jacob, es un personaje perteneciente a una historia bíblica. Según esta historia él tenía un hermano llamado Esaú, el cual recibiría la bendición de su padre. Al saberse desprotegido, cuando su padre estuvo enfermo y al borde de la muerte, se vistió como él, incluso se puso piel de animal para simular pelo en los brazos (ya que Jacob era lampiño).

Al recibir la bendición, su hermano terminó maldiciéndole y odiándole, incluso enviándolo a matar, por ello Jacob huyó de su propia tierra. En fin, con este título hago referencia al hecho de robar algo que no le pertenecía a alguien y que luego este sufriese las consecuencias de sus anhelos.