Hola a todos, lectores. Aquí les traigo la actualización del fic. Contestaré algunas reviews, por lo que si la tuya está aquí eres más que bienvenido a leer mi respuesta, y sin la tuya no lo está, también eres bienvenido.

Jbadillodavila: No lo sé. ¿Qué le pasó a Peke? Mentira, respuesta en el siguiente capítulo.

Oconner95: Si yo fuera tu no buscaría a Vulpix en la Wikidex.

Soulalbarn18000: Suelo meterme bastante a Fanficition para ver si hay nuevas reviews. Además de que cuando termino un capítulo, empiezo a contestar las reviews, por lo que vi la tuya justo cuando había terminado de escribir. No busques a Vulpix en Wikidex. Sí, quiero meter cosas de US y UM, compraré el juego en unos días y ya veré que tal. En serio, me halagas.

Seiryu.001: Me alegro de que te haya gustado mi fic, en serio que sí. Siento que la sangre y las heridas son necesarias para darle algo más de realismo a las batallas. ¿Crees bien? ¿Crees mal? No lo sé, solo no busques a Vulpix en Wikidex.

CCSakuraforever: ¡Muchas gracias!

Ahora sí, sin nada más que decir (o eso creo yo), ¡vamos con el capítulo!


—¡Gracias por todo, Liam!

El azabache y sus compañeros de viaje se alejaban corriendo de la Cueva Sotobosque en dirección al sur, ante la mirada del capitán de Melemele y la ayudante del Recorrido insular.

Liam: ¡Cuídense mucho, chicos!— despidió mientras movía un brazo de un lado al otro— ¡Recuerda desafiar al rey Hala, Ash!

Ash: ¡Tenlo por seguro!

El grupo se encontraba alterado por la situación que se había desencadenado minutos antes, cuando aún estaban dentro del lugar de la prueba.


El cascaron de Peke había cambiado sus tonalidades rojas por unas doradas sin aviso alguno. Dicho cambió alteró a Lillie y Ash, mientras que los demás veían incrédulos.

Ash: ¡¿Qué pasó?! ¡Lillie!— volteó a ver a su rubia compañera quien negó con la cabeza, demostrando así su nulo conocimiento sobre el acontecimiento— ¡Rotom!

La pokédex se quedó pensativa, para finalmente responder:

Rotom: Nunca había visto nada igual, y mi base de datos tampoco-Rotom…

Liam solamente observaba la situación, él tampoco había visto un huevo que cambiara de color.

Liam: ¿Por qué no se ponen en contacto con el profesor Kukui?— sugirió, levantando el dedo índice.

Ash: ¡Es cierto! ¡Roto…!— se vio repentinamente interrumpido por la dulce voz de la chica de blanco.

Lillie: No creo que nos traiga beneficio alguno, tengo entendido que la base de datos de Rotom contiene todos los conocimientos del profesor y más— informó, avanzando hacia Ash para entregarle a Peke.

Rotom: Concuerdo con Lillie-Rotom.

Ash: ¿Pero el profesor no podría hacer análisis y cosas de ciencia para darnos una idea de lo que pasa?— preguntó tratando de obtener una solución.

Liam: Creo que será mejor que por probar no quede nada— dijo.

Lillie: Tal vez tiene razón…

Dicho esto, un botón verde apareció en la pantalla de Rotom, en el centro de dicha circunferencia estaba la silueta blanca de un teléfono descolgado.

Rotom: Llamando al profesor-Rotom…

Un leve pitido sonó por al menos 20 segundos, hasta que finalmente cesó, dejando ver la cara de Kukui.

Kukui: ¡Chicos! ¿A qué se debe su llamada?— cuestionó con una sonrisa, al poco tiempo se dio cuenta del paisaje en el que se encontraban los adolescentes— ¿¡Ese lugar no es la sala del pokémon dominante?!

Ash: Si, ya he pasado la primera prueba, profesor— contestó sin mucha emoción, si la llamada hubiera sido unos minutos antes, el tono de voz sería completamente diferente.

Kukui: ¡Eso es genial, Ash! ¡Muchas felicidades!— la sonrisa del hombre se había hecho más grande— Supongo que Liam está con ustedes.

Liam: Supone bien, profesor— se unió a la conversación.

Kukui: ¡Y también está Lillie! Veo que mi pedido al señor Hala tuvo resultado— supuso, acertando en su mayoría. La chica no había visto casi nada, salvo un poco del paisaje del lugar.

Lillie: Le agradezco mucho que apoyara a que me dejaran entrar a la Cueva Sotobosque— hizo una pequeña reverencia, y cuando el profesor le iba a responder algo, volvió a hablar— Pero tenemos algo más que contarle.

Kukui: ¿Eh? ¿Qué es?— cuestionó.

Ash: Esto— levantando los brazos, Peke se puso en el campo visual del adulto.

Los ojos de Kukui se abrieron como platos.

Kukui: Ese es… ¿Huevo 1?

Ash: Su nombre es Peke, y si, es él— respondió. De cierta forma le había molestado un poco que le dijeran a su huevo de esa forma, siendo que él antes lo hacía.

Kukui: ¡Santo Arceus! ¿Qué fue lo que pasó?— esas palabras dejaban en claro el desconocimiento del hombre sobre el tema.

Lillie: Justo eso queríamos preguntarle a usted.

Kukui: Nunca había visto a un huevo cambiar de colores…— dijo pensativo, mientras comenzaba a rascarse su increíble perilla.

Liam: En mi experiencia como capitán y mis años de estudio en la escuela de entrenadores, jamás había escuchado de algo como esto— comentó.

Ash: Yo he viajado por varias regiones del mundo y tampoco había visto nada así— secundó.

Todo el lugar se quedó en silencio, todos estaban metidos en sus pensamientos, tratando de recordar un indicio del suceso. Finalmente, Kukui volvió a hablar.

Ahora mismo estoy en la isla de Akala visitando a alguien, véanme en el "Motel Slaking" mañana por la mañana, quiero analizar a Hue… lo siento, a Peke.

Ash: ¿Motel Slaking? ¿Dónde queda eso?— interrogó.

Rotom: Según mi función de GPS, está a ocho horas al sur desde aquí— la cara de Kukui fue remplazada por una visión aérea de la ruta 2, que terminaba con un gran zoom al Motel Slaking, junto a varias fotos desde distintos ángulos.

Ash: Ya veo… Entonces nos vemos ahí, profesor.

Kukui: Nos vemos pronto, chicos.

La llamada se colgó por parte de Kukui. Seguido de eso, salieron de la sala del dominante y por último, de la Cueva Sotobosque, transportándonos a la actualidad.


El resto de la ruta 2 no era nada fuera de lo común, incluso pecaba de repetitiva en ciertos puntos. Se encontraron con uno que otro entrenador que desafiaban a Ash, pero todos eran rechazados debido a la prisa que tenían.

Tras lo que parecía ser una hora y media, Lillie pidió un descanso al azabache, aprovechando esto, el chico salió a buscar alimento.

Terminó encontrando un pequeño huerto de bayas administrado por un anciano y sus seis Delibird´s, tras ayudarlos a ahuyentar a una mandada de Spearow´s que arruinaba las cosechas, el entrenador se fue con bayas suficientes para sobrevivir un invierno, dicha recompensa hizo que la tristeza que se mantenía en su interior desde hacía días por ver sus frutos devorados desapareciera por completo. Por su parte, Yungoos había conseguido varias hierbas aromáticas por su cuenta, al hacer esto, la felicidad era claramente visible en su propio rostro.

Pocos minutos después regresaron donde la chica, quien seguía en su descanso. Aprovecharon la situación para comer fruta hasta estar satisfechos del todo. En el proceso, Ash se había comido una baya Tamato, haciendo que literalmente (y para sorpresa de Lillie) escupiera fuego.

Después de que el ardor en la boca del azabache desapareciera con grandes cantidades de agua, siguieron con su camino.

Dos horas pasaron rápidamente, y la rubia volvía a estar cansada. A la distancia, se podía ver una pequeña pero bonita casa con un gran patio cercado con una valla blanca, dentro de ese terreno, había un columpio.

Por pedido de Lillie, pasaron de largo la casa. No quería darle ningún problema a los residentes del lugar, por lo que se detuvieron varios metros más adelante, el azabache sacó a sus pokémon.

Ash: Pensar que ya casi recorremos toda Melemele— suspiró nostálgico mientras reposaba en el fresco pasto de la ruta— Solo ha pasado una semana desde que nos conocimos, ¿no es así, Lillie?

La chica de ojos verdes dejó de tomar agua de una pequeña botella para responder a la pregunta.

Lillie: Y ya han pasado demasiadas cosas…— los recuerdos de lo sucedido en el callejón de Hau´oli, la aparición de Tapu Koko, los jardines de Melemele y la primera prueba recorrieron su mente a una velocidad impresionante.

Una pequeña risita se escuchó.

Ash: Y las que faltan por pasar, ¿no creen, chicos?— comentó entre risas, sus compañeros de batalla asintieron con entusiasmo.

La chica de Alola abrió su bolso, como si quisiera buscar algo, y con él se tapó la cara. El único que vio la bonita sonrisa en el rostro de Lillie fue Nebulilla, quien devolvió el gesto. Si la chica era honesta, se estaba divirtiendo mucho viajando con el entrenador, aún con los momentos tensos. Quería seguir explorando Alola. Fue repentinamente sacada de sus pensamientos por la voz del chico.

—Oye, Lillie— llamó mientras cambiaba su posición de acostado a sentado.

La rubia sacó la cara del bolso y volteó a ver a su compañero de viaje.

Lillie: ¿Pasa algo?— preguntó. Aunque quiso mantener la compostura, la felicidad se podía percibir en su voz, cosa que dibujó una sonrisa en la cara del azabache.

Ash: Ahora que tengo la Pulsera Z y el Normastal Z, ¿no debería poder hacer movimientos Z?— dijo por fin.

La rubia iba a empezar a hablar, su cara hiso un gesto de felicidad. Uno de los placeres más grandes de su vida era brindarle conocimiento a la gente, pero claro, no podía competir con un aparato que tenía la sabiduría de su jefe.

Rotom: Es cierto que el Cristal y la Pulsera Z son imprescindibles para la realización de los Movimientos Z— inició, borrando así la felicidad de la cara de Lillie—. Para poder ejecutarlos correctamente necesitas unos pasos concretos-Rotom.

Ash: ¿Pasos? ¿Qué pasos?— ahora sí, el chico se reincorporó del todo.

Rotom no contestó, en su lugar, apreció en su pantalla un video.

En dicho archivo se podía ver como un muñeco hecho en 3D hacía una serie de movimientos que a Ash le parecieron chistosos, aunque el pokémon que estaba frente a él (también hecho con 3D) copiaba a lo que parecía ser su entrenador.

Rotom: Estos pasos-Rotom.

Ash: ¡¿Entonces solo tengo que hacer eso y podré usar Movimientos Z?!— preguntó entusiasmado.

Rotom estaba por abrir la boca, pero fue rápidamente interrumpido.

Lillie: Las poses y movimientos varían según el tipo de Movimiento Z que se vaya a hacer— informó— Por ejemplo, para usar "Carrera Arrolladora Z", el Movimiento Z del tipo normal, debes usar los movimientos que Rotom te mostró antes y…

Rotom: Existen al menos 18 poses distintas, una para cada Cristal Z…

Lillie: Cuando nos encontremos con el profesor Kukui…

Lillie/Rotom: ¡Podemos pedirle que te los enseñé/-Rotom!

La chica y la Pokédex comenzaron a mirarse con lo que parecía agresividad (la primera infló las mejillas mientras fruncía el ceño, mientras que una cara enojada apareció en la pantalla del último). Era una competencia de conocimientos, o eso pensó Ash, quien veía todo con una gota en la sien.

Ash: Me parece… bien— accedió con una sonrisa nerviosa en la cara.

Lillie y Rotom parecían enojados mutuamente por interrumpirse el uno al otro constantemente, pero eso no parecía afectarle al chico, quien seguía tratando de usar el movimiento Z, sin éxito alguno.

Después de recuperar energía del todo, la marcha volvió a su ritmo normal.


El cielo ya se había vuelto rojizo, y posteriormente se hizo oscuro, lo único que ahora iluminaba el camino eran las hermosas estrellas y la potente luz de luna. El espacio era hermoso, más de lo que era en otras partes del mundo que el entrenador había visto.

Ash: El cielo de Alola es increíble…— susurró el chico, dirigiendo su vista hacia arriba.

La voz del chico fue claramente audible para la rubia.

Lillie: Supongo que es porque las industrias han llegado en masa a otras regiones, mientras que en Alola están contadas— informó, mientras veía al mismo punto que su compañero—. La contaminación de la región es muy escasa.

La luna fue momentáneamente tapada por una gran cantidad de siluetas, que poco después se revelaría eran Butterfree´s. Esa imagen produjo una nostalgia increíble en Ash y Pikachu.

Ash: ¿Cómo estará Butterfree?— preguntó en parte para sí mismo y en parte para el pokémon que descansaba en su hombro.

Pikachu: Pika…

Lillie solo pudo ver con curiosidad a los procedentes de Kanto.

Rotom: 10 minutos para llegar al Motel Slaking-Rotom— dijo.

La información brindada por la pokédex se vio corroborada al apreciar como un edificio se alzaba unos metros delante.

Lillie: Supongo que tendremos que pasar la noche ahí— suspiró con alivio—. Después de todo, el profesor se reunirá con nosotros en la mañana.

Ash: Esta vez no dejemos que Rotom pida las habitaciones— dijo entre risas.

Lillie: Tienes razón…— se había salvado de una, pero dudaba que lo hiciera de dos.

Finalmente llegaron. El motel era largo y con forma de "L". En el tejado morado se podía ver la imagen de un Slaking y justo debajo había escrito en letras negras: "DUERMA COMO LO HARÍA UN SLAKING". Unas pequeñas escaleras separaban al piso con el pasaje que llevaba a las habitaciones, en dicho lugar también había una caseta donde podías pedir una habitación a un hombre de avanzada edad, pelo canoso y camiseta rosada por lo que se podía ver. El estacionamiento del motel estaba vacío.

Los adolescentes se pusieron frente al anciano, dispuestos a rentar un cuarto. El hombre volteó a verlos nada más llegaron.

Encargado: Buenas, ¿en qué puedo ayudarles?— preguntó, recargándose en el mostrador de la caseta.

Ash: Queremos dos habitaciones indivi…— unos toquecitos en su hombro interrumpieron sus palabras— ¿Pasa algo, Lillie?

La rubia estaba roja cual tomate, pero aun con esto, señalaba un pequeño letrero pegado en la pared que decía lo siguiente:

-Habitación individual: 5000 pokédolares la noche.
-Habitación doble: 7000 pokédolares la noche.
-Habitación triple: 9000 pokédolares la noche.

"Duerma como lo haría un Slaking".

Lillie: N-no p-pod-demos m-malgastar el d-dinero del pro-profesor— señaló con dificultad.

Rotom: Ya veo, si ocupamos dos habitaciones individuales gastaríamos 3000 pokédolares más de lo que haríamos si pidiéramos una doble-Rotom— informó.

El azabache sabía lo incomoda que estaría su compañera al compartir habitación con él, pero no podía hacerse nada más, la misma chica había sugerido la idea.

Encargado: Una habitación doble, supongo— en ese momento sacó una pequeña llave plateada que llevaba colgando un llavero en forma de cabeza de Slaking.

Ash: Muchas gracias— acto seguido, tomó la llave y depositó el dinero que Kukui les había dado cuando estaban en Iki, en la barra de la caseta.

Cuando iban llegando a la habitación (Lillie prácticamente iba arrastrando los pies), la voz del anciano los detuvo.

Encargado: ¡Recuerden usar protección!— gritó.

En ese momento la luna, las estrellas y los focos del motel dejaron de ser el único brillo de la noche, la cara de Lillie se unió a ellos. Yendo contra la lógica, la cabeza de la rubia comenzó a liberar vapor en cantidades industriales.

Dicha sugerencia dejó pensativo al azabache. Él no tenía ningún pokémon con el movimiento protección en ese momento.

La llave le fue arrebatada bruscamente de las manos, y con fuerza, fue jaloneado al interior del cuarto, era increíble el ver lo que podía hacer Lillie estando avergonzada.

Ash: Que hombre tan extraño, no entiendo porque deberíamos usar protección dentro de una habitación de motel— dijo mientras se acercaba a una de las dos camas que había en el lugar—. No creo que vaya a haber una batalla pokémon o algo.

Rotom: Yo tampoco lo entiendo-Rotom— la pokédex se colocó en la cama que había elegido su dueño, es decir, la de la izquierda.

Lillie solo pudo agradecer al universo por la inocencia de los dos seres con capacidad del habla, al menos no se generaba una escena incomoda, trató de dejar el tema de lado y apreciar el lugar en el que se hospedaría.

La habitación era lo suficientemente grande como para albergar dos camas matrimoniales, las sabanas que cubrían dichos muebles tenían un patrón algo raro de rayas de colores al igual que las almohadas; entre las dos camas había un buró que tenía dos lámparas sobre sí. El piso tenía un patrón de rombos con varias tonalidades de azul; las paredes eran de color arena, en ellas colgaban varios cuadros y un gran sofá rojo se recargaba en una. En total habían dos puertas en la habitación, una era la que te llevaba al exterior y todo apuntaba a que la otra (que se encontraba a la derecha del cuarto) se dirigía al baño, lugar de destino de Lillie.

Por su parte, el azabache había colocado todas sus cosas en su lugar correspondiente de la habitación, al igual que a sus pokémon. Yungoos y Rowlet dormían plácidamente, mientras que Rotom se encontraba en modo hibernación y recargaba energía.

Ash: Bien, solo tenemos que esperar a que llegue el profesor Kukui y te dé una buena revisada, Peke— dijo, cambiando su tono de voz a uno mucho más suave y agradable, como si le hablará a un bebé. El huevo pokémon se hallaba encima del buró junto a Shiron—. Cuando confirmemos que estás sano podre…— de golpe, un gélido viento cruzó por la nuca del chico, produciéndole un escalofrío que fue desde la cabeza a los pies e interrumpiendo su habla automáticamente.

Ash comenzó a mirar las ventanas y la puerta de la habitación, en búsqueda de una pequeña abertura que hubiera dejado pasar el aire, pero no encontró nada, todo estaba cerrado. Su garganta estaba seca y comenzó a sentirse incómodo. Quería agua.

Ash: ¡Lillie! ¡Iré a buscar algo de tomar!— avisó mientras se ponía su mochila.

El sonido de la regadera procedente del baño se vio acompañado de un leve y dulce "Ve con cuidado".

Ash: ¡Volveré en un minuto!— afirmó— Pikachu, Rockruff quédense aquí y cuiden de todos.

El roedor y el perro asintieron. Mientras Ash no estuviera, ellos se encargarían de ser los guardaespaldas de todos sus compañeros, tenían la tarea más importante.

El entrenador abrió la puerta de la habitación y salió, posteriormente la cerró con llave y puso rumbo a la caseta de pago, el anciano podría decirle donde había algo líquido.

Encargado: Oh, muchacho— exclamó—. Parece que fue rápido ¿quién llegó primero? ¿Ella o tú?

Ash: ¿Llegar primero? Los dos lo hicimos al mismo tiempo— respondió con expresión un tanto confundida ¿Acaso el hombre no los había visto pedirle la habitación? Ese señor sí que era raro…

Encargado: Chico, no te apartes de su lado nunca— dijo con seriedad.

Ash: Estoooo… Claro…— masculló, la incomodidad que lo perseguía desde el cuarto se había hecho más grande— ¿Dónde puedo conseguir algo de agua?

Encargado: Aquí a la vuelta hay unas máquinas expendedoras, 200 pokédolares la botella— informó mientras señalaba hacia atrás.

Ash: Muchas gracias— dicho esto, puso rumbo a su destino.

La parte trasera del motel estaba bastante solitaria y oscura. En el lugar había dos grandes contenedores de basura de color verde además de las máquinas, las cuales brillaban por la luz que iluminaba su interior. El azabache se acercó a una que tenía escrito en una llamativa fuente de letra: "Pokédrink, la bebida de los campeones". La selección de bebidas era algo extensa, tenían desde jugo de baya aranja hasta refrescos. Ninguno de esos le interesó al chico, él quería agua, agua para su garganta seca.

Introdujo el dinero solicitado para la botella de líquido vital y esperó pacientemente a ser despachado. En ese momento, el mismo viento de hacía unos instantes azotó su espalda. El escalofrío anterior se quedó corto comparado con el nuevo. Alterado, Ash comenzó a mirar en todas direcciones y encontró algo. Mierda, que si lo encontró.

Tras de él, a unos diez metros había un pequeño niño de largo cabello castaño que tapaba sus ojos; su ropa (que consistía en una sudadera azul y unos pantalones cortos) estaba desagarrada, los cortes en la vestimenta parecían como de garras. Lillie tenía la piel de un color muy claro, pero no estaba ni cerca de estar al nivel de la del niño.

Ash: E-e-ey…— le empezaba a costar hablar— ¿E-está-estás per-perdido?— sus pupilas estaban dilatadas y había comenzado a sudar.

El pequeño no respondió, simplemente comenzó a caminar con dirección al azabache.

Un pequeño suspiro salió de la boca del adolescente, mientras cerraba los ojos. Tenía que relajarse y pensar fríamente. Despegó sus parpados, más no podía ver, ni pensar. Ahora simplemente se refugiaba en su entrenamiento mental.

Ante la acción del entrenador, el niño dejó de caminar y empezó a reír. Si no podía ir por el más fuerte, iría por la más débil. Desapareció.

Ash cayó de sentón ante la tensión del momento. Era cierto que ya se había topado con fantasmas antes, la última vez había sido en Kalos, pero nunca se acostumbraría a la sensación. Tomó la botella que lo esperaba en un pequeño compartimiento de la máquina expendedora, se reincorporó y se dirigió a la parte delantera del lugar, no sin antes beberse toda el agua de golpe y quedarse reflexionando por alrededor de 15 minutos.

Tenía varias preguntas para el encargado.


Mientras Ash se encontraba hablando con el encargado sobre quien había llegado primero, Lillie terminaba de bañarse. Con una toalla enrollada en el cuerpo, salió de la regadera.

Estaba frente al espejo viéndose fijamente. Veía su largo cabello rubio, veía sus hermosos ojos verdes. Se retiró el trozo de tela y empezó a inspeccionarse.

Sus senos no eran precisamente grandes, y realmente no eran tan pequeños, no se sentía disgustada con ellos. Su trasero en cambio, sí que era algo más grande, pero para nada gigante, estaba bastante bien. Sus piernas eran largas y bonitas a su parecer. Se sentía algo egocéntrica, pero le gustaba mucho su aspecto físico.

Dejando de lado su análisis propio, comenzó a secarse el cabello para posteriormente vestirse con su ropa para dormir, pero rápidamente se detuvo. Su instinto le decía que tenía que ponerse el atuendo normal, que lo iba a necesitar. Y así lo hizo.

Salió del baño ante la mirada de Rockruff y Pikachu. Vio que su compañero aún no había regresado, por un impulso que se lo pedía a gritos, decidió inspeccionar la habitación. Abrió cada cajón que veía en busca de algo interesante, revisó debajo de los colchones y de las almohadas con cuidado de no despertar a los pokémon de Ash, incluso quitó los cojines del sofá. Por último, le dio la vuelta a los cuadros. ¿Qué buscaba exactamente? No lo sabía, pero lo encontró. Una pequeña hoja amarilla se encontraba pegada en la parte trasera de una pintura de un atardecer y en ella estaba escrito con pluma azul: "Por favor, vete de aquí lo más pronto posible". Leer eso le dio un pequeño escalofrío. ¿Una advertencia? ¿Pero de quién? No pudo seguir pensándolo ya que un fuerte sonido se escuchó en el cuarto, giró la mirada con rapidez solo para ver como la capsula de Shiron flotaba con él adentro. La respiración de la rubia se cortó y sus pupilas se dilataron, por su parte, Rockruff y Pikachu empezaron a sudar.

Fue el pequeño roedor quien hizo el primer movimiento. Armándose de valor, se lanzó contra lo que fuera que estaba sujetando al huevo, fallando su movimiento de ataque rápido y cayendo al suelo. Rockruff no pudo hacer nada, si Pikachu había fallado su movimiento él también lo haría, y si usaba lanzarrocas dañaría a Shiron, por lo que en lugar de atacar, embistió a sus amigos para que despertaran.

Rotom: ¿Qué pasa?— preguntó con voz soñolienta— ¿Ya es de día-Rot…?

La pokédex dejo de hablar de golpe al ver el suceso.

Rowlet y Yungoos estaban inmóviles y asustados, pero se dieron cuenta de que debían de actuar cuando vieron el estado de su compañera rubia. Picotazo y placaje fueron inútiles contra lo que fuera que atacaran, la lechuza voló en el mismo sitio, atacando consecutivamente, mientras que los pokémon terrestres veían sin poder hacer nada.

Rotom: ¿¡Fantasmas-Rotom?!

Ese grito fue el que desencadeno todo. Rowlet salió disparado hacía la puerta del baño, y una fuerte presión comenzó a oprimir al resto de presentes, poco después, las cosas del lugar empezaron a levitar y girar como locas, entre ellas Peke. Rotom hizo todo lo posible para que el huevo de su entrenador no se viera dañado, consecutivamente se unieron a la causa Pikachu, Rockruff, Rowlet (recién recuperado del impacto), Yungoos y por último, Lillie, quien sudaba a mares.

Después de unos 50 segundos, todo paró. Las cosas cayeron al suelo, a excepción de Peke (quien era sostenido fuertemente por Lillie) y Shiron. Éste último se mantenía inerte en el mismo punto. La puerta de entrada se abrió de golpe y la capsula salió rápidamente hacía el exterior.

Lillie: ¡SHIRON!— gritó viendo cómo se llevaban a su huevo pokémon.

Rotom: ¡Sigámoslo-Rotom!

Los pokémon salieron a toda velocidad de la habitación, seguidos por Lillie quien había parado un segundo para recoger su bolso (pobre Nebulilla) y seguía sin soltar a Peke, la puerta se cerró tras de ellos. A la distancia se podía ver a Shiron.

Lillie: ¿¡A dónde va?!— preguntó desesperada.

Rotom: Según mi función de GPS se dirige a… ¡El cementerio de Hau´oli-Rotom!— contestó.

Siguieron corriendo por alrededor de 20 minutos. Lillie estaba fatigada, el cansancio del día se sumó al nuevo que le produjo el correr tras un huevo volador, haciendo que sus pies le pidieran un descanso a gritos.

Finalmente doblaron a la izquierda y visualizaron claramente un letrero que decía: "Cementerio de Hau´oli". Pasando dicho cártel llegaron a un lugar rodeado de árboles y vegetación. Había tumbas por todos lados, haciendo que el lugar tuviera bien merecido su nombre de cementerio. Los Zubat´s dormían colgados de las ramas de los árboles y si afinabas bien la vista, podías ver el gas que rodeaba a los Gastly. Era un sitio tétrico. Una sensación de incomodidad los rodeo completamente.


Ash: ¿Puedo preguntarle algo?— pidió mientras se limpiaba completamente el poco sudor que le quedaba en el rostro.

Encargado: ¿Es sobre chicas?— supuso— Porque déjame decirte que yo soy todo un Don Juan.

Ash: Todos dicen serlo…— dijo para sí mismo en un susurro, mientras recordaba al que consideraba su hermano mayor, Brock— No, no es sobre chicas.

Encargado: ¿Entonces de que es?

El chico respiró profundamente y luego liberó la pregunta.

Ash: ¿Alguien ha muerto en este motel?

Anciano y adolescente se quedaron viendo a los ojos fijamente por al menos 30 segundos.

Encargado: Pues claro, es más, prácticamente todos los que han muerto lo han hecho en la habitación en la que te hospedas— contestó con simpleza.

Dicha respuesta descolocó al chico. ¿Cómo podía admitir algo tan horrible de forma tan natural?

Ash: ¿¡Por qué no nos dijo eso cuando pedimos la habitación?!— si el azabache tendría pesadillas en un futuro sería gracias a ese señor.

Encargado: Porque de lo contrario no se hubieran quedado— era cruel, pero cierto.

El entrenador se llevó las manos a la cabeza y empezó a despeinarse sus ya despeinados cabellos. Trató de calmarse.

Ash: ¿Hay algún— en ese momento empezó a sentirse como un caza-fantasmas—…motivo en especial para que haya muerto tanta gente en ese cuarto?

Encargado: Tampoco te excedas, chico. Solo han muerto 12 personas en este motel en los 49 años que lleva abierto— dijo con aire ofendido y… ¿orgulloso?—. Y 11 de esas personas murieron en tu habitación.

Ash: Y… ¿Quién fue la primera persona en morir?— preguntó.

El hombre se quedó pensando un momento, tratando de recordar a las personas que habían partido al más allá desde las cuatro paredes del motel Slaking.

Encargado: El primero fue un anciano, murió de un ataque al corazón; la segunda fue una mujer que se electrocutó con un secador de cabello; el tercero fue un chico como de tu edad, vino hasta aquí solo para suicidarse; el cuarto…—y la lista seguía y seguía, hasta que llegó la parte que le interesaba al azabache—. El más reciente fue un niño, hace uno años, parece que su Absol se volvió loco o algo así y lo mató a zarpazos.

Bingo, era todo lo que necesitaba escuchar, la ropa desgarrada del niño fantasma encajaba perfectamente con la descri…

Encargado: Por cierto, tu chica acaba de salir de la habitación a toda velocidad junto con unos pokémon y un huevo dorado— informó mientras apuntaba la puerta del cuarto que rentaron los protagonistas.

Esas palabras dejaron en el chico una cara de póker increíble.

Ash: ¡¿Y POR QUÉ NO ME DIJO ANTES?!— era difícil que alguien lo sacara de sus casillas, realmente difícil, más cuando había madurado tanto. Pero ese hombre tenía una facilidad natural para irritar a la gente.

Dejando de lado al anciano, el chico de Kanto corrió a su habitación. Al llegar, se dio cuenta (para su sorpresa) de que la puerta estaba cerrada con llave, por lo que sacó la suya y la abrió. El lugar estaba espantoso, las cosas estaban regadas por todas partes y los objetos delicados estaban rotos. ¿Un atraco? ¿Disputas entre los pokémon?... ¿Fantasmas?

Dejó de pensar en eso, y salió de la habitación. Corrió hacía el anciano para preguntarle por detalles.

Encargado: Ya te lo dije, chico. La rubia salió corriendo de la habitación y se fue hacia allá— señaló con el dedo índice el camino que llevaba a ciudad Hau´oli.

El viejo nunca le había dicho eso último, pero Ash no respondió, simplemente empezó a correr hacia el lugar, hacia Hau´oli.


Lillie: Debe haber una explicación lógica para lo que sea que esté pasando— dijo mientras caminaba a través del cementerio, atemorizada.

Rotom: Yo siempre creí en la vida después de la muerte-Rotom— contó.

Lillie: Pero apenas tienes una semana de haber sido creado…

Rotom: ¡Que tenga poco de ser Rotomdex no significa que deje de ser un Rotom-Rotom!— informó ofendido y enojado.

Lillie: Lo siento…

Rotom: Acepto con gusto tu disculpa, pero tenemos algo más serio de lo que ocuparnos-Rotom— dicho esto, empezó a levitar rápidamente por el lugar.

Por su parte, Pikachu estaba contándole algo a sus compañero pokémon, algo que los estaba asustando. Si Lillie entendiera el lenguaje de los monstruos de bolsillo se daría cuenta de que el roedor eléctrico les estaba contando sobre sus encuentros con fantasmas.

Comenzaron a caminar en busca de Shiron, y sabían que gritando su nombre no conseguirían nada. En el proceso, la rubia se quedó quieta mientras leía una de las lápidas.

Marowak

Aquí yace la mejor madre de todos los tiempos.

Descansa en paz, vieja amiga.

Madre… Esa palabra era algo que Lillie solo había conocido bien durante los primeros 6 años de su vida, cuando apenas era consciente de lo que hacía.

Se quedó pensativa unos instante más y reanudo la búsqueda.

Detrás de esa tumba, y de esta, buscó y buscó con ayuda de los pokémon de su compañero, más no encontraba nada. Finalmente, dirigió la mirada hacia arriba para ver la luna, y ahí estaba él.

Lillie: ¡Shiron!

¿?: Ataquen…— se escuchó en el lugar.

Repentinamente, los pokémon del lugar se agruparon, Gastly´s, Zubat´s y Misdreavus, docenas de ellos.

Rotom: ¿¡De donde salieron todos estos pokémon-Rotom?!

Lillie: ¿¡Quién esta ahí?!

Definitivamente no se habían juntado tantas creaturas por sí solas. Alguien los comandaba.

De pronto, un Gastly se lanzó hacia Yungoos con un movimiento de lengüetazo, el cual tuvo efecto nulo.

Rotom: Sea lo que sea que pasa, está claro que no saldremos de aquí hasta ganar— concluyó— Activando modo de defensa-Rotom.

Dos compartimientos se abrieron en la parte delantera de la carcasa de la pokédex, justo a los costados de su pantalla. De dichos lugares salieron dos pequeños cañones que comenzaron a liberar pequeñas chispas.

Pikachu imitaba a Rotom; Rockruff comenzó a ladrar; Rowlet batía con fuerza sus alas con el ceño fruncido; Yungoos gruñía mientras mostraba sus filosos dientes. Y Lillie… Lillie solo podía observar el momento.

Rayos confusos, hipnosis, chupavidas, supersónicos, psicoondas e incluso una bola sombra; todos esos movimientos comenzaron a llover sobre el cementerio, la mayoría de ellos eran desviados por colas de hierro o rayos provenientes de Pikachu, mientras que Rowlet y Rockruff hacían lo que podían con seis Gastly´s y once Zubat´s, Yungoos solo podía usar persecución de forma feroz contra los tipos fantasma y los pokémon gas no tenían nada que hacer contra la mangosta al no poder tocarlo y, por último, Rotom usaba rayo a cantidades considerables contra los murciélagos que se cruzaban con él.

Rotom: Energía restante: 43%— dijo mientras mostraba una imagen de una batería medio rellena de color verde en su pantalla— Estaré descargado en 15.4 minutos-Rotom… ¡Yungoos, tras de ti!

La mangosta no logró esquivar un chupavidas de uno de los tantos Zubat´s, una pequeña aguja rodeada de aura verde se incrustó en su costado, haciendo que sangrara un poco, esto puso eufóricos a los tipo volador/veneno, quienes se dirigieron a atacar al tipo normal.

—¡CHUUUU!

Pikachu usó bola voltio contra todo el grupo de Zubat´s que atacaban a su compañero, debilitándolos al instante. Con velocidad, se colocó a un lado de la mangosta y empezó a hablarle en su idioma, preguntándole si se encontraba bien.

Tras recibir un movimiento de cabeza afirmativo, Pikachu corrió para encargarse de más pokémon.

Rockruff luchaba contra un poderoso Gastly que lanzaba bolas sombra a diestra y siniestra, el perro apenas podía esquivarlas, hasta que una impactó contra él y posteriormente empezó a ser bombardeado con ellas.

Como pudo, Rowlet se liberó de una horda de Misdreavus y usó picotazo contra el pokémon gas que atacaba a su amigo y rival, haciéndole un daño pequeño, pero suficiente para que dejara de usar su movimiento.

Rockruff se reincorporó con raspones por todo el cuerpo y con un hilillo de sangre saliéndole del hocico. Jadeaba.

Por su parte, Lillie se refugiaba detrás de una tumba, abrazando a Peke, pensando…


¡Puedo hacer algo para ayudar a los pokémon de Ash! ¡Yo sé que puedo! Sé que puedo… Veo la cara preocupada y asustada de Nebulilla, quien me mira a través del pequeño espacio que dejo para que pueda respirar.

Me estoy engañando a mí misma. Nunca he dado órdenes a un pokémon más allá de: "Come más despacio" o "Vamos a pasear un rato". No me gustan las batallas pokémon, no me gusta que ellos se lastimen. Pero no quiero que los compañeros que Ash tanto aprecia salgan heridos, no quiero eso, él ha hecho mucho por mí…

Me salvó la vida sin tener la obligación de hacerlo; recuperó las piezas que el profesor me había encargado recoger a mí; me consiguió a mi primer pokémon, Shiron, por quien ahora estamos aquí; Se preocupó por mi bienestar cuando estábamos en casa del profesor Kukui; arriesgó su bienestar físico solo para salvar a Nebulilla y recomponer el error que YO había cometido al no cuidarlo bien; gracias a él pude ver uno de los paisajes más hermosos que haya conocido nunca; aun siendo el líder del grupo, de poder continuar sin mí, decidió reprimir su entusiasmo y esperar a que dejara de estar cansada.

¿Y qué he hecho yo por él?

Indicarle donde estaba una escuela que tarde o temprano iba a encontrar… Esteeee… hacerle de comer… Y darle información de algunas cosas que le hubieran terminado contando…

¿Los inconvenientes que le he dado?

Arriesgó su vida contra unos matones; tuvo que cargarme hasta llevarme a un centro pokémon; reitero, tuvo que arriesgarse a sí mismo para enmendar mi error; retrasé su paso cuando perseguíamos a Rowlet; retrasé el ritmo de su viaje, varias veces y ahora, me quedo como si nada, escondida detrás de una lápida de un pequeño Clefairy, esperando a que sus pokémon me salven de esta, permito que los lastimen… Soy… tan inútil…

—¡Lilliesfuerzate!

¿Qué ha sido eso? ¿Una voz? Me suena… tan conocida… Tengo que recordarlo, quiero recordarlo… Es una voz tan amable, tan sutil y dulce al mismo tiempo… ¿Es de Ash? No, no lo es. Recuerdo a la perfección mis conversaciones con él. ¿Es del profesor? Tampoco… Él nunca me dijo algo así. ¿De mi hermano? No, no podría olvidar algo así, no puedo olvidar nada que tenga que ver con mi querido hermano mayor. ¿De mi mad…? No, ni pensarlo.

Estoy recordando… Un agradable rostro. Una radiante sonrisa. ¿Ese no es Ash? No, hay más. Ojos verdes. Pelo rubio. Definitivamente no es Ash. Hombros fuertes diseñados especialmente para jugar al caballito… Esa voz es… es de… ¿Papá?


—¡Rockruff, lanzarrocas contra Gastly! ¡Rowlet, impresionar!— se escuchó decir.

La voz no era ni de cerca la de su entrenador. Era mucho más dulce y suave, era la de una chica. Pero de alguna manera, de alguna extraña manera. Los pokémon R sintieron las ganas de obedecer, las mismas ganas que sentían cuando los comandaba su amigo azabache.

Las caderas y cabeza del perro empezaron a moverse de arriba abajo con velocidad, para posteriormente generar destellos que se materializaron en rocas y lanzarlas todas contra el pokémon que lo había acribillado instantes atrás, mandándolo a volar unos metros.

En el recorrido del pokémon gas por los aires, fue rápidamente interceptado por Rowlet quien puso un gesto escalofriante antes de atacar con las alas rodeadas de un aura morada, debilitándolo en ese momento.

Lillie: Si por algo se destacan los Gastly´s no es por su defensa física— informó mientras se colocaba junto a los pokémon de Ash.

Rotom: ¡Lillie!— a la expresión de sorpresa de la pokédex se unieron todos los aliados.

La rubia se mantuvo en silencio. Acto seguido volteó a ver a sus compañeros.

Lillie: Sé que no soy Ash, pero… ¡Lilliesforcémonos!— exclamó con seriedad.

La palabra le sacó una sonrisa a los mamíferos y el ave, además de a la pokédex.

Rotom: ¿Lilliesforcémonos? ¿Qué palabra es esa-Rotom?— preguntó mientras reía un poco.

Dejando de lado las risas, los pokémon del azabache se pusieron serios y Rotom dio la respuesta general.

Rotom: ¡Adelante!

—¡Yungoos, usa persecución contra el Gastly de tu derecha! ¡Rápido, Pikachu, cola de hierro contra Misdreavus, cubre a Yungoos! ¡Rowlet, agarra a Rockruff y a volar! ¡Rotom, rayo!

Todas las órdenes fueron ejecutadas con éxito. La mangosta debilitó al tipo fantasma/veneno, Pikachu lo cubrió de un psicoonda, debilitando en el proceso al atacante. Can y lechuza estaban en el aire, al mismo nivel que Shiron y en su mirada se podía leer: "Espéranos". Rotom, por su parte, electrocutó a varios Zubat´s, logrando debilitarlos por los pelos.


Estoy feliz. Tan feliz como cuando Ash me ayuda con mis batallas. Lillie me evoca la misma sensación que mi entrenador, ahora mismo, es como si él me estuviera dando las instrucciones. De alguna manera, Lillie es como el otro lado de la moneda, tal vez por eso me siento tan cómodo con ella, o es porque tal vez… ¿Lillie en el fondo es igual a Ash?

—¡Pikachu, ataque rápido!— esa orden me saca de mis pensamientos y me da un estado de euforia increíble.

Hago caso a la orden, está claro que es muy inexperta en los combates pokémon ya que no me aclaró mi objetivo a atacar, pero aun así, sabe mucho sobre nosotros, lo suficiente para tener un nivel aceptable a pesar de ser una novata.

Con velocidad, ataco al primer Zubat que veo ya que es al único que puedo tocar, lo derroto instantáneamente. Soy fuerte, eso lo tengo muy claro y realmente no tengo problema con ninguno de mis contrincantes de hoy. Sé que sin mí estarían acabados y es por eso mismo, que yo soy el que más debería "Lilliesforzarme". Jajaja. Esa palabra me sigue dando risa.

—¡Todos cúbranse!— ordena Lillie con fuerza.

No pregunto, no vacilo. Me escondo debajo de uno de los tantos árboles que hay en el cementerio y después de unos segundos escucho algo más.

—¡Rowlet, Rockruff! ¡Hoja afilada y lanzarrocas contra el piso!

Enseguida me doy cuenta de lo que quiere hacer. Quiere derrotar tantos enemigos como sea posible al hacer un ataque de área.

Puedo ver de reojo como las hojas y rocas caen a gran velocidad hacia el terreno, levantando polvo y debilitando pokémon. A unos 5 metros de mí puedo ver a Lillie, Peke, Yungoos y Rotom. Ella tiene la respiración agitada y veo en sus ojos algo que nunca había visto en el tiempo que tengo de conocerla, algo que Ash tiene constantemente. Está esperando con ansias la siguiente oportunidad para contraatacar. En resumen, está emocionada por la batalla. Algo que no creía ni remotamente posible por su política de: "No combates pokémon".

El polvo desaparece y no tengo dedos suficientes para contar (principalmente porque solo tengo 16 dedos) la cantidad de pokémon derrotados. A pesar de todo, sé que Rockruff derrotó a la gran mayoría de ellos ya que el movimiento tipo planta de Rowlet no tenía mucho que hacer contra los tipos veneno y volador de nuestros contrincantes.

¿Qué? ¿Crees que porque me ordenan usar impactrueno contra un Onix no sé sobre las efectividades de tipo?

En fin… Queda solo un pokémon consciente, un Zubat.

—¡Yungoos, placaje!

Yungoos corre rápidamente contra el rival restante y le asesta un cabezazo en el torso que me dolería hasta a mí. Lo deja fuera de combate.

Hemos ganado, y Lillie lo sabe. Sin su coordinación hubiéramos tardado un tiempo más, y eso también lo sabe. Puedo ver la felicidad en sus ojos, una felicidad que nunca había visto en ella.

Sale de debajo del árbol donde se escondía para ir al centro del cementerio, arrodillarse y recibirnos con el brazo izquierdo bien abierto (después de todo, sostiene a Peke en el otro), no puedo evitar correr hacia ella, y mis amigos tampoco pueden, después de todo, puede ser la primera y última vez que haga algo como esto. Incluso Rotom se une al abrazo, al final, él también combatió.

Veo potencial. Veo potencial en Lillie, más de lo que vi en Misty, May, Dawn, Iris o Serena. Solo le falta un pequeño empujón, le falta salir del cascaron, convertirse en un Butterfree. Y sé que Ash será el nivel 10.


Tras haber terminado el abrazo, la incomodidad que sentían desapareció completamente. Y del cielo comenzó a descender lentamente la capsula de Shiron.

Al ver esto, Lillie y los pokémon de Ash corrieron rápidamente hacia él y lo integraron al abrazo grupal, arrodillándose de nuevo.

Lillie: Estoy tan feliz de que estés bien, Shiron— susurró mientras pequeñas lágrimas salían de sus ojos— ¡Ven aquí, Nebulilla!

La mochila se abrió, dejando ver a la pequeña nébula, quien se había tenido que resignar a no salir del bolso desde lo sucedido en la Senda Mahalo.

Nebulilla: ¡Kaku!— exclamó con emoción, su voz era la de un pequeño bebé.

Rápidamente, Nebulilla se integró al gesto de afecto.

El momento duró varios minutos, hasta que Rotom hizo una pregunta que debió ser hecha nada más finalizar el combate.

—¿Qué fue lo que pasó? No he entendido nada de esta noche-Rotom…

El grupo también comenzó a preguntárselo. ¿Qué había pasado y por qué? Pasado el tiempo, decidieron que no tenían ni idea de lo acontecido. Así que decidieron (y vaya que si trataron) hacer la vista gorda.

Lillie: Tenemos que limpiar el lugar, chicos— dijo mientras se ponía de pie.

Y efectivamente, un lugar sagrado como el cementerio de Hau´oli estaba completamente desordenado por culpa de ellos, así que decidieron hacer lo que les parecía apropiado.

Se pusieron manos a la obra. El amanecer no tardó en llegar y a lo lejos, un niño miraba con una sonrisa macabra antes de desaparecer.


Ash había recorrido prácticamente toda la parte sur de la ruta 2 durante toda la noche. Incluso había visto a un Rattata en su forma Alola pero no lo atrapó por la prisa que tenía. Al final, al no ver indicio de Lillie, y al no poseer a Rotomdex para llamar al profesor, regresó al motel para usar el teléfono de ahí.

Sorpresa la suya al ver como Lillie (con el cuerpo todo terroso y el vestido arrugado) iba llegando al estacionamiento del lugar junto con todos sus pokémon. Sus manos empezaron a temblar, comenzó a acercarse a su compañera a paso rápido.

La rubia se dio cuenta de la presencia del azabache y giró la mirada hacia él. No podía hacer gestos con las manos porque llevaba las dos capsulas con ella.

Lillie: ¡Alola, Ash!— saludó con alegría al ver como se encontraba por llegar a donde ella— Tuve una noche bastan…

Las manos del chico se cerraron con fuerza sobre sus hombros, sus ojos eran cubiertos por la sombra de su gorra.

Lillie: ¡Au! ¡Ash me haces dañ…!— se vio nuevamente interrumpida.

Ash: ¿¡QUÉ DIABLOS CREES QUE HACÍAS?!— la mirada del chico mostraba enfado, su boca también lo hacía, su nariz también. En general, Ash estaba enfadado… no, enfado era poco. Estaba furioso.

Los ojos de la chica se abrieron como platos. Ash no le había ni contestado mal alguna sola vez, y en ese momento, en ese momento le dirigió el grito más fuerte que nadie nunca nadie le había dirigido.

Lillie: Yo…— la alegría que mostraba al principio ya no estaba, bajó la mirada al suelo. Ahora su tono de voz era de tristeza.

Ash: ¡Desaparecer así como así por la noche! ¿¡Sabes el miedo que pasé cada minuto?! ¡No podía dejar de pensar en lo que te pudo haber pasado! ¿¡Y si te lastimabas?! ¿¡Y si te pasaba algo peor!? ¿¡Qué hubiera hecho yo, Lillie?! ¡Dime! ¿¡Qué hubiera hecho yo?!— los gritos del chico fueron suficientes para llamar la atención del anciano de la caseta, para hacer que los pokémon novatos de Ash bajaran la mirada y suficientes para hacer que lágrimas se formaran en los ojos de la rubia.

Lillie: Lo siento… Lo siento tanto, Ash— sollozos comenzaron a salir de ella. Había sido una tonta… ¿Cómo le había hecho algo así al azabache? En la posición del chico, ella ya hubiera enloquecido.

La presión ejercida en los hombros de Lillie desapareció casi por completo, una permanecía pero era casi nula. Algo levantó el mentón de la chica, la mano del azabache hacía que lo mirara fijamente a los ojos, a los ojos que ahora mostraban angustia, para sorpresa de la chica de Alola.

Ash: ¿Qué hubiera hecho yo si me amiga salía herida? ¿Cómo hubiera podido vivir con ello?— preguntó en tono suave.

Las manos del chico se retiraron de la barbilla y del hombro de la rubia, para posteriormente rodearla en un fuerte abrazo. Rotom y Pikachu tomaron las capsulas de los brazos de la chica para que ésta pudiera corresponder.

Ash: Estoy tan feliz de que estés bien…— susurró.

Esas palabras… era como aquella vez, como aquel: "Has sido muy valiente". El efecto fue el mismo, Lillie rodeo a Ash con sus brazos, lo abrazó con fuerza y empezó a llorar. Aunque había algo diferente.

Ash Ketchum ya no era un desconocido.


Bueno chicos, eso ha sido todo. Espero que les haya gustado tanto como me gustó a mí escribirlo. De hecho, es el capítulo más largo que haya escrito nunca. Y me gustó especialmente la parte final.

¿Saben? Se me ocurrió este capítulo cuando terminé el segundo, ese en el que Ash y Lillie se conocen. Hay varias referencias al pasado. Originalmente quería que todo lo "paranormal" ocurriera dentro de la habitación del motel, y luego dedicar medio capitulo siguiente para el cementerio de Hau´oli, pero al final me decanté por esto.

Pues bueno, cualquier review se agradece un montón ya que son las que hacen que quiera escribir. No importa si tienes poco o mucho que decir. Lo importante es que lo hagas.

¡Hasta la próxima!