¡Hola! Después de cómo una semana de no actualizar, esta vez les traigo el siguiente capítulo. Honestamente, estoy sorprendido de mi constancia, ya que en un mes y unos pocos días he subido como 7-8 capítulos. Pero bueno. Pasemos a lo que más me gusta, contestar reviews.

Soulalbarn18000: Trato de que las oraciones finales le den un buen cierre al capítulo, que queden lo mejor posible, es por ello que siempre me esmero para saber que frase queda mejor. Muchas gracias.

Jabadillodavila: En realidad sí que tiene dinero. Los combates pokémon son una buena fuente de ingresos. Es un tipo muy afortunado, menos en las ligas. Déjame decirte que el Tauros del profesor Oak no lo hubiera tenido muy fácil contra Snorlax si éste llegaba a poder usar el movimiento Z al principio del Fic. Sobre el papá de Ash, es un secreto. Si, en principio llegaran algunos cuantos, uno de ellos sale aquí, aunque no es una persona como tal. Por el momento no. Gracias.

RayoAmarillo5: A mí tampoco me ha salido un Shiny en la séptima generación… Es curioso, ya que no tiene sentido que Ash diga "Un mosquito" ya que eso sería un Cutiefly (realmente esa era mi intención), por lo que el recepcionista queda como un idiota. ¿Cuál era esa review? ¿Era una tuya? (Inserte grito de Folagor03).

CCSakuraforever: Todos los capítulos traen algo nuevo para Ash. ¡Gracias!

Aureliashipping: Me agrada tu nombre. Pero no creo hacer nunca ese cliché.

Oconner95: No importa cuando dejes tu review, lo que realmente valoro es que te des el tiempo de dejarla.

¡Bueno! Ahora sí, pasemos con el capítulo. Disfruten.


—Este lugar no me trae muy buenos recuerdos…

Se encontraban dentro del único centro pokémon de la ciudad, esperando a que Ash transfiriera a Noctowl desde Kanto.

El último encuentro de Lillie con Hau´oli no había sido increíble, para nada. Después de todo, no sueles disfrutar regresar al lugar donde casi te matan.

El entrenador se encontraba hablando con el profesor Oak, pidiéndole que le enviara varias cosas.

La rubia tendría que esperar, por lo que quiso averiguar algo que la intrigaba desde hacía días.

Por ejemplo: ¿Por qué habían cerrado el establecimiento justo cuando ella estaba herida?

Caminó con paso firme hacia la enfermera, quien para suerte de ella, se encontraba desocupada.

Joy: ¡Oh, Lillie!— exclamó feliz de verla— ¡Hace tiempo que no te veo!

Lillie: Un gusto el volver a verla— dijo mientras hacía una pequeña reverencia.

Joy: ¿Estás aquí por pedido del profesor?— interrogó.

Lillie: No, la verdad es que no— ésta respuesta llamó la atención de la enfermera—. Ahora mismo estoy viajando con mi amigo, ese chico de ahí— informó, apuntando al azabache con el dedo índice de la mano izquierda.

La sonrisa de Joy se borró y en su lugar apareció un gesto pícaro.

Joy: ¿Amigo?...— cuestionó mientras se tapaba la boca con la mano.

La cara de la rubia se volvió roja, pero intentó mantener la compostura.

La chica de blanco dio un pequeño carraspeo— Mi amigo— afirmó con los ojos cerrados—. Cambiando de tema, hay una pregunta que necesito hacerle.

El gesto de Joy se borró— ¿Y cuál es? Soy toda oídos.

Lillie tomó aire y se dio un pequeño golpecito en la cara. Tenía que estar firme al hablar.

Lillie: Hace unos cuantos días, cuando hubo lluvia, vine al centro pokémon pero estaba cerrado. ¿Podría explicarme el motivo?— sus ojos verdes se habían abierto y se posaban sobre la mujer de pelo rosa.

Joy: ¡Oh! Cierto… ese día recibí un anuncio por parte de la policía sobre que el Team Skull estaba en la ciudad y me sugirieron que cerrara para evitar posibles asaltos— contestó— ¡Lo siento mucho! Debiste haberte empapado por la lluvia…

La ayudante no pudo hacer nada más que asentir. Se esperaba una respuesta de ese calibre.

Lillie: No se preocupe enfermera Joy, mi pamela siempre me ayuda— dijo mientras se daba un pequeño golpecito en la cabeza.

La mencionada solo pudo sonreír.

En ese momento llegaron dos adolescentes, solicitando a la mujer para atender a sus pokémon.

Joy: ¡En un momento voy!— anunció— Bueno, Lillie. El deber me llama.

Lillie: No le quito más el tiempo, tenga buen día— dijo viendo como su compañera de conversación se iba.

La enfermera se alejó de la adolescente y comenzó a atender a los jóvenes.

Inmediatamente después, una serie de murmullos y sonidos de sorpresa arrasó en el centro pokémon.

—Lo siento por hacerte esperar, Lillie— se escuchó decir.

La mencionada giró su mirada de la enfermera (quien también estaba atónita) al dueño de la voz que la llamaba.

Ahí estaba Ash, con un hermoso Noctowl dorado en el hombro, quien se veía increíblemente feliz de estar con él. Rowlet veía al búho con admiración, mientras que Rotom lo fotografiaba en cada ángulo.

Ash: Noctowl, te presento a mi amiga Lillie— inició mientras tendía la mano en dirección a la chica de Alola— Lillie, te presento a Noctowl, uno de mis fieles compañeros pokémon.

Los ojos de la rubia estaban abiertos como platos y sus mejillas estaban levemente sonrojadas. Era un pokémon hermoso.

Lillie: U-un gusto, Noctowl— saludó, haciendo una reverencia.

El ave dorada hizo un sonido agradable, en señal de reciprocidad.

De pronto, ante la mirada gacha de Lillie se presentó un libro de tapa dura color marrón con el título de: "La mejor habilidad del mundo".

La chica tuvo que levantar la mirada.

Ash: Aquí está— dijo con una sonrisa.

Cierto, el libro que le había enseñado al entrenador como ejercer el oficio de Recuerda-movimientos. Cuando estaba a punto de agradecer por el objeto, una voz la interrumpió.

¿?: ¡El del Noctowl dorado! ¡Te reto a un combate!— desafió una chica de pelo rubio teñido y ojos azules bastante guapa que usaba un bañador.

Los ojos del chico se inundaron de brillo, no por la persona tan atractiva que lo estaba retando, era por la posibilidad de un combate prometedor.

Ash: ¡Acepto con todo gusto!— exclamó con emoción— ¿Tienes ganas de estirar las alas, Noctowl?

La majestuosa ave dio un grito de batalla, de su cuerpo brotaron pequeños destellos que desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, haciéndolo ver aún más increíble.

De un momento a otro, alrededor de una docena de entrenadores rodeó a Ash, pidiéndole una batalla contra el raro pokémon.

Como pudo, el chico de Kanto sacó un brazo en dirección a Lillie, tendiéndole el escrito.

Ash: Creo que… estaré un poco ocupado— masculló.

Con su extremidad libre, la rubia tomó lo que se le ofrecía.

Lillie: Estaré en la sala para cuando me necesites— informó—. Muchas gracias, Ash.

El mencionado ni siquiera respondió, en su lugar, le brindó una de sus características sonrisas, pero esa en específico parecía querer transmitir un mensaje, un "Todo estará bien".

—¡Espérame, Ash! ¡Rotom!

Como lo mencionó, la ojiverde caminó rumbo a un sofá que tenía frente a él una mesa, dispuesta a leer el libro, con Shiron en brazos y Nebulilla dormido en el bolso. Y ahí se quedó por al menos dos horas.


Lillie: Para movimientos huevo la cosa se pone más complicada…— leyó para sí misma.

Había terminado de leer el texto en esas dos horas y estaba releyéndolo, lo cual era raro… Para esas alturas, ella ya lo hubiera hecho al menos 2 veces más. Algo no le permitía concentrarse, y tenía claro lo que era. Le preocupaba un poco el resultado de los combates del chico.

No lo malinterpreten. Lillie confiaba en las habilidades de su amigo, lo había visto combatir con sus propios ojos junto a las diversas estrategias que desarrollaba, pero todos sus combates eran contra pokémon no demasiado fuertes.

¿En Hau´oli habría alguien capaz de ganarle a Ash? Tal vez no, después de todo, ya habían varios entrenadores solicitando la ayuda de Joy.

Cerró el libro y posó los brazos sobre éste, seguido de eso, recargó la cabeza en sus extremidades, como si estuviera durmiendo.

Estuvo en esa posición, pensando en el azabache, pensando en Noctowl y pensando en lo incomoda que se sentía estando en la ciudad, por al menos 5 minutos hasta que alguien tocó su hombro. Se recompuso rápidamente con una sonrisa en la cara, la cual se borró inmediatamente al ver quien la llamaba.

Frente a ella había un chico de pelo marrón claro un poco largo, ojos azules; era bastante apuesto y sus dientes estaban relucientes. Su atuendo en su mayoría se componía de prendas de diversas tonalidades de azul y negro, llevaba unos guantes del mismo color. Lillie había visto personas con ese mismo vestuario, "Entrenadores de elite".

Entrenador de elite: Por su mirada puedo ver que no soy la persona que esperaba, señorita— supuso. Su tono de voz era suave y gentil.

La rubia trató de mantener la compostura.

Lillie: No, no se preocupe por ello— dijo con una tímida sonrisa en la cara—. ¿Puedo ayudarle en algo?

El chico de azul se recargó en la mesa ocupada por Lillie.

Entrenador de elite: Primero que nada, presentarme. Mi nombre es Tori— informó mientras se señalaba a sí mismo—, y quiero saber por qué una mujer tan hermosa como usted se encuentra sola— concluyó con una sonrisa.

Así que era eso… En el tiempo que llevaba con Kukui, más de una persona (chicos o chicas) había tratado de ligar con ella, pero nunca lo conseguían. Al parecer, alguien más se sumaba a la colección de corazones rotos de Lillie. Algo que ella odiaba de sobre manera.

Lillie: No estoy sola. Como verá, tengo a mi pokémon por aquí— afirmó mientras señalaba a Shiron—. Por cierto, mi nombre es Aurelia, un placer.

Su jefe se lo había dicho bien claro. El mundo es un lugar hermoso en el que habita gente mala, no te fíes de todo aquel que te hable con palabras bonitas y formales. No des tu nombre a un desconocido.

Tori: Aurelia… ¡es un hermoso nombre!— exclamó con sinceridad en la voz, o eso parecía— Tiene razón Aurelia, si estamos con nuestros pokémon, por mucho que sea un huevo, nunca existirá la soledad.

El chico se veía bastante cortés. La rubia había conocido bastantes de esos en los anteriores 365 días.

Lillie: Bueno Tori, ha sido un placer el haberle conocido— dijo mientras se ponía de pie—. Pero tengo que ir a buscar a alguien— acto seguido guardó el libro en su bolso, con cuidado de que no se viera Nebulilla, y tomó a Shiron.

Cuando la chica de blanco estaba tomando rumbo a la parte trasera del centro de salud, el cual llevaba a los campos de combate, la misma mano la sujetó del hombro derecho, en lugar de solo tocarla.

Tori: ¿Recorrerá usted sola las calles de Hau´oli?— preguntó sorprendido— ¿No ha oído que el Team Skull estaba rondando por aquí? ¡Es algo demencial!

Lillie: Y que lo digas…— pensó con disgusto— La persona con la que me reuniré está aquí mismo.

Tori: Entonces podemos charlar un poco hasta que venga a verla, después de todo, dejar esperando a una señorita es cosa de salvajes— las ganas con las que intentaba conseguir que Lillie cayera en sus hechizos le dieron un poco de repelús a ésta.

Cuando la ojiverde creyó que no podría poner más excusas, Arceus mandó a la persona que siempre la sacaba de problemas.

—¿Puede curar a mi Noctowl, enfermera? ¡Muchas gracias!

Al escuchar esa voz, Lillie giró la mirada al mostrador. Ahí estaba él, limpiándose el sudor residual generado por los combates. Gracias Arceus, por crear a Ash Ketchum.

Ash: ¿Viste lo bueno que es Noctowl, Rowlet?— preguntó con una sonrisa en la cara mientras veía al pájaro que se posaba en su hombro izquierdo (el derecho estaba reservado para Pikachu) y se alejaba de la enfermera.

Rotom: Sin duda es un pokémon increíblemente fuerte-Rotom.

Tori veía perplejo al azabache, cosa que Lillie notó.

Lillie: ¿Pasa algo?— preguntó mientras lograba quitar la mano del chico de su hombro.

El antes mencionado dio un largo suspiro.

Tori: Luche contra ese chico de la gorra hace unos cuarenta minutos, mi Growlithe no tuvo oportunidad, fue derrotado de un solo ataque— contó algo desanimado—. Ese sujeto está fuera de mi alcance.

La rubia sonrió por dentro al escuchar eso.

Lillie: ¡Ash, por aquí!— llamó mientras extendía su brazo derecho.

El de pelo castaño se sobresaltó al escuchar el grito de la chica, mientras que, por su parte, el objetivo de la conversación vio con alegría a su compañera.

Ash: ¡Oh! ¡Perdón por haberte hecho esperar, Lillie!— aunque había arruinado la coartada de la chica, ya no importaba. No sí tenía al entrenador de Kanto cubriéndole las espaldas.

Lillie: No pasa nada— respondió restándole importancia.

Tori: ¿Li-llie…?— dijo para sí mismo mientras veía a su objetivo de ligue con total incredulidad.

Ash: ¡El chico del Growlithe!— exclamó cuando se puso frente a la rubia— ¿Es conocido tuyo, Lillie?

Lillie: La verdad es que no tuve el placer de conocerlo hasta hace pocos minutos— respondió—. Su nombre es Tori y se ofreció a esperar conmigo hasta que llegaras.

Ash: ¿En serio? ¡Qué gran tipo!— exclamó riendo.

Lillie: Muchas gracias por todo— agradeció nada más ponerse a un costado del mejillas de rayo.

Tori: Esto… sí… ha sido un placer— hizo una reverencia, en su tono de voz se podía apreciar lo confundido que estaba.

Lillie: Ash, hay un lugar al que me gustaría ir, ¿me acompañas?— pidió al tiempo que su boca se convertía en una curva.

El azabache miró hacia arriba, lo suficiente para poder ver a su compañera a los ojos.

Ash: Me acabado de dar cuenta de que eres más alta que yo— dijo sorprendido.

Lillie: Ah… Es cierto— dicho esto, comenzó a pasar la mano de su frente a la del entrenador, corroborando la información.

Rotom: Por lo que puedo deducir, Lillie es 5 centímetros más alta que Ash-Rotom— la pokédex se veía muy sorprendida.

Ash: ¿Eh?... Qué envidia…

El entrenador de elite solo podía ver con incomodidad la escena.

Tori: Bueno… yo… paso a retirarme— informó—. Espero que se diviertan— dicho esto, salió por la puerta del centro pokémon con cara de no saber que pasaba.

Ash: Cierto, ¿A dónde querías ir, Lillie?— interrogó.

La mencionada sacó un pequeño mapa de su bolso y señaló un punto determinado de la ciudad.

Lillie: Es la boutique de la ciudad— dijo con brillo en los ojos que salieron sin ella pedirlo—. Últimamente me ha llamado la atención…

El alma de Ash cayó al suelo. Él había escuchado hablar de eso, chicas que van de compras por unos "minutos" pero que luego tardan horas en terminar.

Ash: C-claro, vamos… Será divertido— supuso sin mucha emoción, cosa que su amiga notó.

Lillie: No tenemos que ir si no quieres…— ahora la desanima era ella, su voz se notaba algo decaída y bajó levemente la mirada.

Pikachu se vio molesto ante la situación, por lo que le dio un pequeño golpe en la cara a su entrenador.

Pikachu: ¡Pika pi!— exclamó algo enfadado.

Rotom: Concuerdo con Pikachu-Rotom.

El chico se vio acorralado, por lo que tuvo que responder algo rápidamente.

Ash: ¡No es eso! ¡Solo es que tengo mucha hambre!— es excusó con una sonrisa nerviosa— Honestamente, también me gustaría ver algo de ropa, mi madre es siempre la que elige la mía— contó.

Los ojos de Lillie se abrieron como platos, cosa que sorprendió al azabache.

Ash: Lillie, ¿estás bien?— cuestionó poniéndose serio.

La mencionada no respondía…


Escuchar eso de parte de Ash…

Me recuerda tanto a mí…

No puedo dejar de pensar en su largo cabello rubio, en sus penetrantes ojos verdes, en su gesto firme… en su voz… en su capacidad de manipulación, en su obsesión por controlar todo a su alrededor, en su egoísmo… No puedo dejar de pensar en la mujer que debió ser el amor de mi vida…

—¡Lillie!— escucho que me llaman.

Levanto la mirada y veo la cara preocupada de Ash, Pikachu, Rowlet y Rotom.

—¿Estás bien, Lillie?— pregunta preocupado.

Me froto los ojos con la mano que no está ocupada con Shiron. Siento como si me hubiera quedado dormida.

—Sí, perdón por preocuparte, estaba pensando en algo— contesto. Puedo notar que mi voz es soñolienta.

—Puedo hacerte un análisis medico si quieres, Lillie-Rotom— me dice mientras empieza a levitar alrededor de mí.

—No es necesario— respondo, formando una sonrisa que resulta ser algo tímida—. Solo me quedé pensando en unas cuantas cosas.

Ash no se ve convencido del todo, su cara lo demuestra. Da un pequeño suspiro.

—Si tú lo dices, tengo que creerte— masculla resignado.

Tengo que desviar la atención a otra cosa, rápido.

—¿Entonces si podemos ir a la boutique?— pregunto un poco nerviosa, no quiero que piense que me estoy aprovechando de él.

—Claro, solo dime dónde está y te acompañaré con gusto— contesta, recuperando de a poco su habitual ánimo.

—Muchas gracias— hago una pequeña reverencia—. Ash…— no es justo que solo yo vaya a obtener conseguir algo que quiero.

—¿Sí?— su mirada muestra expectación.

—¿Podemos ir por Malasadas después?

Lo que estaba esperando. Sus ojos brillaron intensamente y una gran sonrisa se pintó en su rostro.

—¡Por supuesto!— ver su emoción revitalizada me produce cierta alegría dentro de mí. No puedo evitar sonreír.

Después de que la enfermera Joy le entregara su Noctowl a Ash, comenzamos a cruzar la zona comercial de la ciudad. Puedo escuchar la conversación que mantienen él y sus pokémon.

—¿Tú crees que algún día yo pueda comer Malasadas-Rotom?

—¿Por qué no pruebas a salir de la pokédex y así comes una? No te arrepentirás, son deliciosas.

—¡Pi pika chu pi!

—Prr prr prrr.

—Supongo que tienen razón-Rotom.

Siento como si mi corazón se hiciera más grande, (cómo en aquella película navideña donde un Shiftry trata de arruinar la navidad pero al final termina adorándola), ser parte de este pequeño grupo me hace feliz.

Volteo a ver a Ash, quien se encuentra unos pasos detrás de mí. Ahora mismo solo puedo verlo a él, a su pokémon insignia, a Rowlet, a Peke y a Rotom; faltan Rockruff, Noctowl y Yungoos. Somos un cumulo de seres vivos que, en un futuro se hará más grande, cuando nuestros huevos eclosionen, cuando Ash atrape más pokémon… O incluso cuando yo lo haga… Eso me lleva a pensar que tipo de monstruo de bolsillo me gustaría tener…

Honestamente… Clefairy me parece adorable…

Giro la mirada hacia enfrente, pensando en mi equipo pokémon ideal, hasta que un gran sonido me saca de mi palacio mental.

—¡MIAU!

Rápidamente miro a Ash, quien da varios pasos hacia atrás mientras dirige la mirada al suelo con un gesto de preocupación en su rostro. El objetivo de su visión es un pequeño gato negro y rojo de ojos amarillos. Un "Litten".

—¡Lo siento mucho, no vi por donde iba!— Ash hace una gran reverencia, pero se reincorpora de golpe al ser impactado con un ataque de ascuas en la cara, el cual lo deja chamuscado.

—¡Ash!— grito preocupada para posteriormente acercarme a él evitando al minino lo más posible— ¡¿Estás bien?!

—Parece que Litten solo usó un ataque de advertencia-Rotom— informa, mostrando varios datos en su pantalla.

Pikachu comienza a reír por lo bajo, mientras que Rowlet empieza a reclamar a Litten, el cual se va sin prestar atención.

—Esto no fue nada comparado a Charizard— dice Ash en un susurro mientras una pequeña nube de humo le salía de la boca. Eso me deja algo intrigada. Se lo preguntaré luego.

Por el momento, me apresuro a sacar un pañuelo que tengo guardado en mi bolso y se lo cedo rápidamente, él lo acepta y empieza a pasárselo por la cara.

—Gracias, Lillie— me dice—... Por cierto… ¿Qué pokémon era ese?— dirige su mirada en dirección a donde se fue el Litten.

"Litten, el pokémon Gato fuego. Tipo Fuego. Habilidad: "Mar llamas". A este Pokémon le encanta la vida en solitario y no expresa nunca sus emociones. Se necesita muchísimo tiempo para ganarse su confianza". — escucho decir a Rotom antes de que yo pueda siquiera abrir la boca… Honestamente, con él en el grupo, siento que todos mis conocimientos no sirven de nada… Me da un poco de envidia…

—Con que Litten, ¿no?— la voz de mi compañero de viaje muestra la intriga que tiene hacia ese pequeño gato.

—¿Sabías que Litten es uno de los tres pokémon que pueden elegir los niños de Alola al iniciar el recorrido insular?— me apresuro a decir, tratando de que Rotom no diga esa información antes que yo.

—¡¿En serio?! ¿Cómo Rowlet y el Brionne de Hau?— pregunta, manteniendo el mismo tono de voz.

—Brionne es la evolución de Popplio, él tipo agua que se le da a elegir a los novatos-Rotom— aclara. Me ha vuelto a ganar…

—¡Me gustaría tener una batalla con Hau ahora mismo!— la intriga desaparece y llega la emoción— ¡Cuando lo vea le pediré una!— hace una pequeña pausa y comienza a sonreír, posteriormente me regresa mi pañuelo, el cual en lugar de ser blanco ahora es negro— ¿Seguimos, Lillie?

Caigo en cuenta de cual era nuestro destino y dejo de lado mi envidia, haciendo que me sienta muy tonta.

Vuelvo a liderar el grupo (cosa que por lo general hace Ash, bueno… Siempre lo hace) y en 20 minutos, según mi reloj de bolsillo, llegamos a una tienda de dos plantas de color blanca con tejado azul. En un cártel destinado a llamar la atención de posibles compradores se puede leer: "Boutique Hau´oli. Lo último en moda".


Los protagonistas se adentraron al edificio. Ciertamente Ash ya había acompañado a otras de sus amigas a tiendas de ropa, (como por ejemplo a May) pero nunca había visto algo que realmente le interesara, hasta ese momento.

Cerca del escaparate se encontraba un maniquí que vestía un pantalón bastante feo de color caqui; una sudadera de manga corta con cierre y capucha que tenía un diseño de rayas prácticamente idéntico al de su camiseta actual; la gorra era como la suya, solo que completamente negra a excepción de la visera, la cual era roja. Por su parte, el logo que se encontraba en la banda central era igual al que tenía él en su gorra. Al momento tuvo un flechazo con esas dos prendas, no variaban mucho de las ropas regaladas por su madre, y no tenían nada muy especial… Pero las quería, algo en su interior las quería.

—Voy a comprar eso, Lillie— informó, señalando lo que quería adquirir.

La chica miró en la dirección a la que apuntaba el dedo del azabache, e inmediatamente se dio cuenta del parecido que tenía esa ropa con la que él llevaba (a excepción del pantalón).

Lillie: Me parece una gran elección— se acercó a ver los productos que le habían interesado a su compañero de viaje y los tocó un poco.

Ash: ¿Tú ya elegiste lo que compraras?— cuestionó, acercándose a ella.

La chica le dirigió una pequeña sonrisa.

Lillie: Acabamos de llegar, Ash— recordó mientras comenzaba a reír por lo bajo.

En ese momento, prácticamente se podía ver un signo de exclamación en la cabeza del entrenador.

Ash: ¡Es cierto!

Lillie se cubrió la boca con el dedo índice y comenzó a reír con un poco más de fuerza.

Lillie: Iré a la parte de arriba— avisó mientras señalaba unas escaleras que llevaban al segundo piso.

Ash: Claro, yo te espero— dijo al tiempo que veía lo señalado por la rubia.

Ésta comenzó a subir a su destino, pero cuando iba pisando el tercer escalón se detuvo y giró la mirada.

Lillie: Puedes ir por las Malasadas si quieres, Ash— sugirió—. No creo que tengas problemas en llegar si tienes a Rotom.

El mencionado la miró curioso.

Ash: No me molesta esperarte— le dijo.

Lillie: Yo estaré bien— aclaró—. Me encontraré con ustedes en cuanto termine de ver todo.

Lo malo, es que sus palabras no concordaban con sus gestos. Sus ojos estaban llorosos y el sudor comenzaba a caer por su cara.

Ash frunció el ceño.

Ash: Está bien, te espero ahí, Lillie— dicho esto, dio media vuelta y salió seguido de su pokédex y pokémon.

El aparato rojo se detuvo un momento y volteó a ver a Lillie.

Rotom: Déjamelo a mí-Rotom— una pequeña cara de orgullo apareció en su pantalla, mientras se señalaba a él mismo con una de sus protuberancias.

La chica de Alola le dirigió una pequeña pero tímida sonrisa, no como las que usualmente les brindaba a Ash.

Con esto aclarado, Lillie subió al segundo piso y el entrenador pagó lo que iba a comprar con dinero de su propio bolsillo para posteriormente salir de la tienda.


Ella no sabía que le quedaba bien o que le quedaba mal. No había adquirido ese sentido ya que cierta persona se encargaba de eso por ella, estuvo analizando cada estantería, cada maniquí, cada pasillo. Pero no encontró nada que le gustara. Incluso la dependienta le había preguntado si buscaba algo en específico.

En ese momento admiraba aún más a Ash. Él estaba en su misma situación, pero de todas formas había elegido una vestimenta bastante buena en prácticamente nada de tiempo (a excepción del pantalón). Sentía como si llevara solo unos minutos dentro del lugar, pero algo se lo desmintió.

—¡Oh no!

El reloj de Lillie le indicaba que había pasado una hora y media desde que le había pedido a Ash que se adelantara, asustada, la chica bajó las escaleras y salió del edificio para dirigirse a la tienda de Malasadas de la ciudad.

Se detuvo en seco.

Sentado en un banco de madera que se encontraba fuera de la boutique, estaba su amigo. Tenía a Pikachu dormido en el regazo, a Rowlet igualmente dormido solo que en su hombro y a Rotom en modo de ahorro de energía, es decir, prácticamente dormido. Peke reposaba a un lado de él. Por su parte, el azabache estaba mirando al hermoso cielo de Alola. Como si sintiera la presencia de la rubia, el chico giró para verla y su expresión cambió de seriedad a felicidad y posteriormente a confusión.

Ash: ¿No compraste nada, Lillie?— preguntó curioso.

Fue ahí cuando ella se sintió un asco de persona.

Lillie: No… hubo nada que me llamara la atención…— respondió a duras penas, mientras bajaba un poco su sombrero para ocultar la mirada.

El azabache la miró un momento y luego volvió a sonreír.

Ash: Supongo que será para la próxima— con sus manos despertó a sus compañeros y una vez que estos se acomodaron, tomó en brazos a su huevo de Vulpix para luego levantarse de su asiento—. ¿Vamos por las Malasadas? — preguntó con la misma sonrisa que se le había formado instantes antes.

Lillie no dijo nada, en cambio se acercó al chico, el cual empezaba a ser guiado por Rotom.

Tomaron varias calles y algún que otro atajo que la pokédex proponía hasta finalmente llegar al establecimiento.

El color que predominaba en el edificio era el naranja, en el centro del techo había un círculo de colores con la cara de un Slurpuff en él, el cual, tenía una Malasada mordida en la cabeza.

Entraron al lugar, era prácticamente como un McDucklett. Había varios sillones con mesas en el centro, destinados a grupos pequeños de personas, y también se podían ver uno que otro mueble para solo cuatro individuos. El mostrador también era de color naranja y tenía el mismo logo de Slurpuff, lo cual indicaba que era la mascota de la compañía. Detrás de la barra había una mujer morena que vestía un uniforme de rayas anaranjado y un pequeño gorrito en forma de Malasada.

Dependienta: ¡Alola! ¿Puedo tomar su orden?— cuestionó con una sonrisa en la cara, como todo buen empleado que se dedique a tratar con clientes.

Ash: ¡Alola! Me gustaría comprar una Dulcesada, otra Secasada y una Picasada, por favor— pidió, devolviendo el gesto facial.

La felicidad de la chica se esfumó, tuvo que dar las malas noticias.

Dependienta: Lo siento mucho, solo nos quedan Dulcesadas…— informó algo decaída.

En cambio, la alegría del azabache no se fue.

Ash: Entonces quiero cinco Dulcesadas, por favor— la morena lo miró intrigada, Lillie se mantenía en silencio.

Dependienta: ¡Marchando!— era como si el ver a su cliente le proporcionara ánimos— En un segundo estarán, joven.

Ash: ¡Esperaré con ansias!

Varios minutos pasaron, hasta que llamaron por el megáfono anunciando que una orden de cinco Dulcesadas estaba lista. El entrenador no tuvo que caminar mucho ya que no se había despegado del mostrador, inmediatamente, la misma chica que lo había atendido le dio su orden.

Dependienta: Muchas gracias, por esperar. Aquí está su pedido— anunció mientras le tendía la bolsa de papel con los dulces dentro.

Ash: ¡Muchas gracias!

La trabajadora le indicó al chico de Kanto que se acercara, para sorpresa del grupo protagonista, éste obedeció y la mujer le susurró algo al oído, al poco tiempo una gran sonrisa se formó en la cara del joven.

Ash: ¡La aprovecharé muy bien!— aseguró con alegría.

Salieron del lugar con un Ash muy feliz.

Rotom: ¿Qué fue lo que te dijo-Rotom?— cuestionó curioso.

Pikachu: Pika pika— secundó.

Una pequeña sonrisa traviesa desplazó a la de felicidad.

Ash: ¡Ya lo verán!— dijo emocionado.

Rotom: A veces puedes ser muy misterioso, Ash-Rotom…

Aunque no lo demostrara por su silencio, Lillie también tenía mucha curiosidad. Quería saber que le había provocado esa alegría al chico.

Pasaron varios minutos caminando por la ciudad. La rubia comenzó a preguntarse si tenían un rumbo fijo. Su duda se resolvió casi al instante.

De fondo se podía ver el increíble mar de Alola, el cual se extendía hasta el horizonte, por el cual se ocultaba el sol.

Ash: ¡Increíble!— exclamó mientras bajaba unas escaleras que conectaban la calle con la playa de Hau´oli (la cual estaba prácticamente vacía)— ¡Esta playa es increíble!

Pikachu y Rowlet bajaron rápidamente de los hombros de su entrenador y corrieron a la hermosa arena que estaba frente a ellos. Sin perder tiempo, el chico sacó a sus otros tres pokémon, los cuales se vieron emocionados por el paisaje que tenían a la vista.

Ash: ¡Un gran escenario para comer Malasadas con amigos!— dijo con una sonrisa.

Rotom: ¡Debo fotografiar este lugar!— dijo para sí mismo al tiempo que activaba su modo cámara— ¡Que sitio tan hermoso-Rotom!

Lillie había visitado antes la playa (es más, había una literalmente en frente de donde ella vivía), pero nunca en un atardecer. Como había dicho la pokédex, era simplemente hermoso. Mientras Ash y sus pokémon jugaban en la arena cual niños pequeños, la rubia se acercó al borde entre la tierra y el agua. Abrió un poco el cierre de su bolso.

—¿Qué les parece, chicos?— preguntó a Nebulilla quien se veía feliz y a Shiron, el cual no podía responder.

—¡Kaku!

Se quedó mirando el sol de Alola durante unos instantes, hasta que algo llamó su atención.

A su izquierda estaba Ash, quien también miraba fascinado la estrella.

Ash: De todas las playas que he visitado, esta sin duda es la más hermosa…— contó. Su tono de voz demostraba la sinceridad de sus palabras.

Lillie: Si… tienes razón…— secundó. No es que ella hubiera visitado muchos lugares a lo largo de sus casi 17 años de vida, pero estaba segura de que no encontraría un lugar tan bonito como ese.

Ash: ¿Quieres una Malasada Maxi?— preguntó de golpe mientras extendía la bolsa de papel hacia la rubia.

Lillie: ¿Eh?— ¿él no había ordenado solo cinco Dulcesadas?

Ash: Es lo que me dijo la chica, al no tener lo que yo pedía, me dieron una Malasada Maxi de regalo, nunca había oído hablar de ella.

¿Así que era eso? Sintiéndose un poco tonta, tomó el dulce que le ofrecían. Se le quedó mirando un momento al chico, el cual hizo una seña con la cabeza en señal de que podía comérsela sin temor. Le dio un pequeño bocado.

Estaba deliciosa. La partió a la mitad y le dio una a su acompañante.

Se quedaron en silencio, un silencio para nada incomodo, todo lo contrario. Resultaba agradable.

Hasta que el azabache lo rompió.

Ash: ¿Hay algo que te moleste, Lillie?— interrogó, dejando de ver al cuerpo celeste para ver a su compañera, la cual se exaltó al escuchar la pregunta.

Lillie: ¿Por qué dices eso?— preguntó desviando la mirada y comenzando a sudar un poco.

Ash: Has estado muy callada desde que nos fuimos de la Butics— respondió.

La boca de Lillie se convirtió en una pequeña sonrisa nerviosa, le causaba gracia la forma en la que el chico había pronunciado "Boutique".

Lillie: No es nada, solo estaba pensando en al…— no pudo seguir excusándose ya que se vio interrumpida.

Ash: En pueblo Iki me di cuenta de que posees dos cosas muy características— contó mientras levantaba un dedo de su mano derecha—. La primera es que siempre estás tratando de mantener oculto lo que en realidad sientes— hizo una pequeña pausa ante la mirada sorprendida de su compañera y luego levantó otro dedo, formando el símbolo de amor y paz—. Y la segunda es que lo haces fatal… Si algo te preocupa, puedes contármelo.

Al verse descubierta, la chica no pudo hacer más que tomar aire y tragar saliva.

Lillie: ¿P-por qué?…— comenzó a decir ante la mirada de Ash— Aunque te dije que podías adelantarte… aunque me tardé casi dos horas… ¿P-p-por qué me esperaste?— tras terminar de hablar, cerró con fuerza los ojos. No quería ver la cara de su amigo, no en ese momento.

Más se vio obligada a hacerlo.

Ash: Nunca tuve la intención de irme— respondió, dejando impresionada a la ojiverde—. No voy a separarme de ti nunca más, Lillie.

Los ojos de la chica se abrieron como platos y su cara obtuvo un gran sonrojo… Acaso era… ¡¿Una declaración?! ¡Imposible!

Lillie: ¿A-a-a q-q-que t-t-te re-refieres c-con e-so?— se encontraba rígida y expectante ante la futura respuesta.

Ash: Todo lo malo que nos pasa, es siempre cuando estamos lejos el uno del otro— recordó—. Primero tenemos lo que pasó aquí en Hau´oli, luego lo de la Senda Mahalo y el bosque de Iki, ahora lo de ayer, en el Motel Slaking— hizo una pausa—. El señor ese raro del motel no me agrada para nada, pero me dijo algo que pienso seguir— pensaba quedarse para él lo que el viejo le había dicho, pero al ver la mirada interrogante de la chica de blanco, tuvo que revelarlo—. "No te apartes de su lado, nunca"— dicho esto, volvió a ver al sol.

El silencio volvió, por un segundo al menos.

La hermosa risa de Lillie comenzó a escucharse en el lugar, no era una escandalosa ni mucho menos rara, era una suave y dulce, una melodía para los oídos.

Ash miraba curioso a su compañera. ¿Había dicho algo raro?

Ella, por su parte, se sentía aún más tonta que antes. ¿Cómo había pensado que él se le declararía si no tenían ni dos semanas de conocerse? No, no, no… La pregunta era: ¿Cómo alguien tan "infantil" como Ash se declararía a alguien?

Cuando terminó de reírse, estaba siendo observada por los pokémon de sus compañeros, los cuales tenían un gesto de felicidad en la cara.

Lillie: Supongo… que tienes razón— dijo mientras se secaba las lágrimas provocadas por la risa.

Ash no pudo evitarlo. Al verla tan feliz, la imitó automáticamente, aunque no sabía que les causaba tanta gracia.

Lillie: ¡Espera… no… te rías… me duele el estómago!— pidió. Muy tarde.

La risa del chico se le pegó rápidamente a Lillie, quien volvió a estallar en carcajadas. Los pokémon solo podían ver con gusto la escena.


Pasaron varios minutos, y los dos adolescentes se sujetaban con fuerza el abdomen con la única mano que ambos poseían libres.

Cuando la cosa estuvo más calmada, la chica pudo volver a hablar.

Lillie: Muchas gracias, Ash…— estas palabras hicieron que el mencionado se pusiera serio— Por todo…— justo en ese momento, un pequeño viento pasó por la playa, haciendo que los bellos cabellos rubios de Lillie se mecieran y obligándola a sujetarse el sombrero.

Sus ojos verdes cubiertos con lágrimas residuales provocadas por la risa contrastaban a la perfección con el sol que prácticamente había desaparecido. Gotas de agua cayeron sobre ella al chocar una pequeña ola contra la costa. Por otra parte, su sonrisa era igual a la que le había dedicado en el centro pokémon. Cuando le agradeció por salvarla.

En ese momento, y a ojos del entrenador, Lillie era como una pintura o una foto tomada por un equipo profesional de fotógrafos.

En ese momento... Ash conoció lo que era una mujer hermosa.


Eso fue todo por hoy. Les adelantaré el título del siguiente capítulo: "Regreso a Iki ¡Pelea contra mí Hala!".

¿Saben algo? Eso de hacer que Peke se hiciera shiny se me ocurrió prácticamente en el tercer episodio, es decir, cuando Samson le entrega los huevos de Vulpix a Ash.

Bueno, lo que más disfruté al escribir este capítulo fue la parte en la que Ash y Lillie ríen juntos, no sé por qué pero me dio ternura imaginarme la escena.

Salgo de vacaciones esta semana, por lo que muy seguramente les traeré la actualización en unos 4-5 días.

Bueno, ahora sí. ¡Me despido!