Bueno, creo que notarán un pequeño cambio con respecto a los guiones, dado que por lo general uso "-" para los diálogos. No había hecho la transición o cambio porque no me sentía cómoda cambiando de repente cuando todo inició con guiones, pero como en mi nueva historia ando usando el "—" para todo, creo que fue más fácil durante esta revisión aplicarlos. Ya que he estado usándolos desde hace un par de meses (en esa historia nueva).
Supongo que eso era todo lo que quería decir, aparte de llegar tarde. Recuerden que pueden pasar por mi página de FB /StarlingShadow para seguir actualizaciones, ver mis dibujos, ganar algunas comisiones gratis o simplemente opinar con respecto a cosas que me gusta publicar. Que tengan un bonito día. Ya les mandaré mis mejores deseos por Twitter o FB cuando sea navidad o año nuevo jujuju~
Ahora sí, disfruten del episodio ;)
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 49 — Ilusiones Enredadas
Un purpúreo candor se eleva al cielo, le siguen varios más, ha cerrado los ojos y espera que sea para siempre, no logra escuchar nada, ¿es la muerte? ¿Al fin le da paz? Los segundos se convierten en horas y las horas en un vacío.
— ¿Cómo está? —pregunta Lux a una muy preocupada Sona.
La peliazul se voltea y aunque no puede sonreír muestra una mueca de tranquilidad. Ambas en el castillo ya, con Draven en la cama, cubierto de vendas, aún sin despertar luego de sacarlo de aquél penoso lugar.
Quizás sólo esperan que abra sus ojos, mientras Sona toca una melodía curativa con la esperanza en una sonata que compuso especialmente para su amigo, ojalá pudiera despertarlo y así decirle lo feliz que es por no abandonar el mundo de los vivos.
— "No creo que haya cambios hoy. Ve a descansar, por favor" —dijo la artista mas Lux no se movía. Tomó una manta y apoyada a una pared se sentó en el piso.
— Aquí estaré.
— "¿Qué haces?" —dejó su instrumento a un lado y fue hacia ella mientras la levantaba por la fuerza.
Hizo algunos signos, parecían pedirle que no se durmiera en el suelo, que traería algo o enviaría algunos sirvientes para que trajeran un sillón que había en la sala un piso más abajo.
Salió del lugar, la rubia algo atormentada por haber provocado esa acción en su amiga se acercó a la cama de Draven, la silla de Sona todavía estaba tibia así que se sentó, no era cómoda, era una silla común de madera. Con las prisas acomodaron a Draven en la habitación que pudieron, una que no estuviera destruida luego del ataque de Fraktal.
Ya han pasado unas horas y la noticia del milagroso regreso de Draven ha revuelto toda la ciudad, muchos de sus fans han recibido el acontecimiento con orgullo otros simplemente esperan que nada más le suceda. Por último están aquellos que todavía tienen un asunto pendiente con él, ya sean enemigos o amantes o ambos.
Vi ha dormido casi todo el día y luego de darse un festín se ha puesto en marcha al castillo de Darius, este asunto, tan urgente como parecía debía resolverse, quizás podría arreglarlo pero antes optaría por mostrar su apoyo. Estaba segura de que con el perdón de Lux y el sufrimiento en la peor cárcel de Noxus o de la misma Runaterra habría de ganarse un lugar en la buena voluntad del noxiano menor.
Llegó al lugar, acompañada solamente de sus intenciones, un soldado la vio y reconociendo quien era y su relación con los dueños del castillo, dudó un instante en no abrir el portón, cuando volvió la mirada a la joven, esta le enseñó un papel que demostraba haber sido absuelta por la justicia noxiana. Claro, a pedido de la misma Lux.
Esta sólo era una acción para abrir paso a una conversación, no sólo con los hermanos (Darius y Draven), sino con aquella que sufrió sus agravios.
A los pocos minutos Vi pudo divisar a una peliazul, no lucía muy bien, un corte muy malo y algunas heridas en su rostro, ¿quién era? Pensó tratando de recordar. Sí, la había visto en alguna parte.
Sona levantó la mirada viendo a la furiosa Vi caminar hacia ella, extendió sus manos impidiéndole avanzar.
— ¿Qué te pasa? —preguntó irritada.
Hizo unos signos implicando la palabra "No" mientras musitaba, tal vez ella estaba de acuerdo con Draven en evitar que se acercara a Lux, sin contar con que con quien quisiera hablar no estaba en condiciones.
Al no entender, Sona decidió romper su regla y le habló mentalmente.
— "No puedes pasar".
— ¿¡Ja!? Puedes… ¿hablar en mi cabeza? —se preguntó curiosa.
— "No pases. Draven se recupera todavía" —siguió negándole el paso.
— Hazte a un lado, no me importa lo que digas. Necesito hablar con él. Si él no quiere que venga, tendrá que decírmelo.
— "Entiende. No puede recibirte" —se mantuvo firme.
La pelirosada se dispuso a ponerle las manos en los hombros a Sona y pronto recordó el incidente con Lux y se apartó, no quería hacerle nada así a nadie más, tenía algo de miedo.
Para entonces un pequeño movimiento de párpados hizo que Lux se levantara de golpe, Draven por fin, por fin abría sus ojos y lo primero que veía era la tenue luz de una vela, su mirada se elevó y pudo notar una cabellera rubia ondearse. Sonrió.
— ¿Es el cielo? —preguntó aún aturdido.
Lux no dijo nada, tan sólo se inclinó y con todo aquel anhelo de justicia pudo ver finalmente el "bien" dando frutos, éste era… un triunfo, ¡estaba despierto pero sobretodo vivo!
Sus ojos se aguaron visiblemente, mientras él musitaba un "te quiero" en su corazón al verla, el cual guardó porque ya había arruinado tanto, lo que pasó… lo que la llevó al borde de la muerte nuevamente fueron sus acciones, su ridículo deseo de repasar una y otra vez la noche que le hizo el amor o quizás, mejor dicho, la ocasión que "abusó" de ella.
Durante esas noches de helada tortura pudo pensar en muchas cosas, especialmente en ella, en su hermano y en todo lo que pasó cuando la conoció, las demacianas, las odiaba a todas por lo que le hicieron pero de entre un millón de almas, estaba la resplandeciente Lux. La única, la única, la única… la única…
— No sueñas, estás en casa —dijo Lux recogiendo su cabello, caía sobre su rostro mojado en lágrimas.
Por alguna razón sentía una inmensa necesidad de abrazarlo, no debía, pero quería hacerlo, quería estrecharlo para sentir que ese río desbocado de horror volvía a su cauce. Un horror porque no despertaba de la pesadilla de provocar la desdicha en todos los que se acercan a su vida.
— Hazlo… —susurró Draven viendo la indecisión debatirse entre sus ideas.
Un estrepitoso golpe distrajo su cabeza de lo que iba a hacer cuando Vi entró por la puerta, corrió hasta la cama donde estaba Draven y sin pensarlo dos veces o decir algo más lo abrazó. Lux se apartó lentamente hasta que Vi la detuvo con una mano extendida.
— Espera —dijo Vi.
— Suéltanos —dijo Draven con autoridad a pesar de sus heridas.
La piltoveriana se alejó de ambos, no había lastimado a ninguno, pero quería en verdad decir lo que iba a decir mientras estaban juntos.
— Necesito hablarles —Vi se puso de pie frente a la rubia— en verdad… perdóname, reaccioné sin pensar en lo que te iba a pasar. Quiero decírtelo frente a él porque lo que digo es real, no busco otra cosa que ganarme tu confianza otra vez y perdón, si es posible.
— No hay nada que perdonar —contestó Lux.
— ¡Deja eso! Deberías estar enojada conmigo, no puedo creer que en mi locura haya pensado de esa manera de ustedes, yo sé que no es verdad, nunca harías algo así. Imaginé tantas tonterías —agitó sus brazos.
— Vi —dijo Draven pero fue interrumpido.
— ¡No, no! Espera, sólo déjame terminar.
— Vi… —comenzó Lux poniendo una mano sobre su hombro— es verdad, no era tu imaginación, no estabas volviéndote loca, yo cometí la locura de… tener intimidad con tu pareja, aún cuando estuvieran separados, lo hice, por eso no hay nada que perdonar.
— ¿Y tienen una relación? —preguntó algo confundida luego de aquella confesión.
— No —dijo cortante Lux.
— Ella no tuvo nada que ver, yo la forcé. Abusé de ella cuando más vulnerable se encontraba. No fue algo consentido —dijo Draven, tenía algo de razón— si tienes que enojarte con alguien, debo ser yo. Así que cuando me recupere puedes mandarme al hospital nuevamente si quieres.
— Ja… no es como si quisiera matarte, te conocí siendo una basura, ¿de qué me sorprendo? Ella no se iba a entregar a ti por placer, eres más bajo de lo que creía y tú —miró a la rubia con algo de lástima— deja de actuar como un cordero, nada cambiará si sigues dejándote llevar por la corriente. En este momento… —suspiró— no es que me importe mucho la verdad si son amantes, sólo me aferraré a lo que entiendo y se —dio un par de pasos retrocediendo y alejándose de ellos— ¿podrías dejarnos a solas? —vio a su adolorida amiga.
— ¿Cómo quedamos? —pregunta Lux sin mucha expectativa.
— Somos amigas, ya no dejaré que mis inseguridades me guíen —decía con firmeza mientras apretaba los puños— no importa lo que pase. Yo renuncio a este idiota, no vale la pena pero antes, hay algo que necesito hablar con él, ¿p-puedo? —preguntó con seriedad.
— Sí —dijo y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
— ¿Qué vas a reclamar ahora? —preguntó Draven.
Vi se acomodó sobre la silla y entrelazando sus manos bajó la mirada, necesitaba encontrar la manera de decirle su verdadera razón de estar ahí. No era porque quisiera disculparse con ellos, no era porque quisiera pedirle razones a Lux, ni si quiera era por enterarse de si era verdad o no que ellos mantuvieron una relación sino por todo el problema con su propio cuerpo.
— Estoy embarazada —dijo seria pero la reacción inmediata de Draven fue carcajearse.
— ¡No puedo creerlo! —decía entre risa y risa, además de cada gemido de dolor.
— ¿Crees que es un chiste? —comenzaba a decir indignada.
— Jajaja no, jajaja para nada… jaja es sólo que… dices… —dejaba de reír paulatinamente— ok, me estás asustando, ¿embarazada de verdad? —dijo ya limpiando sus lágrimas de tanto que había reído.
— Es en serio.
— Oh —detuvo su aliento por un segundo.
— Entiendo —frunció sus labios tratando de formular alguna otra oración antes de seguir— pero no lo tendré, no te alertes —concluyó sin mirar al ejecutor.
Mantuvieron el silencio por un minuto prácticamente, sin decir ni respirar muy claramente, entonces de la nada le interrumpió un carraspeo, Draven extendió su mano hacia ella, sin saber si la tomaría o no, Vi suspiró casi resignada y la tomó para dejarse llevar.
— Si quieres tenerlo, puedo criarlo yo.
— ¿Qué? —dijo sorprendida.
— Sí, mírame… —se mostró adolorido y golpeado por la vida misma— este ha sido mi último rodeo. La paz ha hecho que mis días de ejecutor queden en el pasado, ahora lo máximo que aspiro a asesinar son mosquitos, la guerra entre naciones ha acabado y supongo que… puedo hacerme cargo de mi heredero.
— ¿Ah?
Vi quedó en shock por unos segundos sin poder procesar lo que este le decía, le apretaba la mano como si quisiera tenerla de su lado, qué cálido era cuando era tierno, tan diferente a su faceta violenta, ¿en serio quería cambiar su modo de vivir?
— Yo sé que no me crees —miró de reojo algo adolorido— nunca quise aceptarlo pero… —suspiró y cerró sus ojos— esta experiencia me hizo reflexionar, tú sabes… la muerte, la vida. Por eso —volvió a apretar su mano mientras la acariciaba con su pulgar suavemente— quisiera pedirte que me dejes tenerlo conmigo.
En un instante la sola idea de poder estar con él se le hizo esperanzadora, ideal, interesante, tal vez… ser la madre del hijo de éste miserable no era tan terrible.
— Y con el tiempo… tú y yo podríamos arreglar nuestros asuntos, ¿no crees? —Draven no sólo atacaba la yugular emocional de Vi, la estrangulaba hasta sacar la respuesta anhelada.
— ¿Estás seguro? —preguntó Vi dudosa.
— ¿Por quién me tomas? —enseñó sus filosos dientes coqueteándole.
— Creo que podría pensarlo, realmente no lo sé
— Dale tiempo, cariño y vuelve… —añadió con ternura.
— Esta bien, volveré mañana —dijo Vi alejándose finalmente del agarre de manos para salir de la habitación a toda costa.
— Piensa, cariño —musitó, apenas podía concentrarse con la voz de Sona resonando en su cabeza— "déjame, yo sé lo que hago" —pensó y aquella idea fue directa a su única aliada en ese castillo.
La sonrisa de Draven no era de satisfacción, ni si quiera de ternura o amor, sonreía con sus peligrosos y filosos dientes porque tenía en mente el peor castigo posible para su ex amor, ni si quiera lo había pensado demasiado pero era brillante.
Desde que la vio entrar a esa habitación una idea sombría le invadió, a pesar de lo que Sona le murmurara él haría lo que quisiera de esa mujer, la odiaba… ya se había planteado castigarla pero ahora el deseo de lastimarla comenzaba a gustarle.
— "¿Por qué?" —pensó Sona caminando de prisa hacia la habitación de Draven, en el camino chocó con Vi, la cual sonrió levemente.
— Gracias por el aviso —avanzó hasta darle un par de palmadas en la espalda— pero no creas que no sé tu secreto. Se buena y no te condenes como yo —se fue advirtiéndole sobre la única cadena capaz de arruinarla, el cariño a Draven… eso era sencillamente tóxico y nunca acabaría bien. Ninguna mujer que ha amado al noxiano menor lo ha hecho.
Mientras tanto en la ciudad, el centro sufría una especie de nueva estructuración, reparaciones y mantenimiento a los edificios que tuvieron problemas en controlar a las fuerzas de Swain. Ahora que todo volvía a ser como antes los involucrados procuraban seguir sus propios pasos con cuidado.
— Señor, ¿quiere que le traiga algo? —preguntó, la figura que en el fondo se distraía con el fuego de la chimenea volteó.
— Estoy satisfecho, sólo reúne el informe que enviaron los cuarteles noxianos y tómate la tarde libre —dijo Swain.
Claro que estaba satisfecho con todo su ruin trabajo, inflado de orgullo y animado por sus pequeñas victorias no pensaba en nada más que su próximo movimiento, además la nueva información que rondaba lo hacía más determinado a cumplir su objetivo, su único y más grande objetivo desde que inició el llamado acuerdo de parcialidad.
Aquel día recordó algo valioso que le fue arrebatado, su paz, su interés y su instintiva falta de temor por la muerte, Lúmen, el misterioso 3er pilar noxiano despertaba a una sociedad que poco a poco destruía la Noxus que él había ayudado a construir, quizás su arrebato por cumplir una meta lo llevó a cometer un error que estaba dispuesto a sobrellevar.
Lúmen permanecía algo dormido a la idea, sus pensamientos, su mente, su mismo interés en la vida como era hasta ese momento, tanto que cuando aquellos se presentaron frente a él luchó por no salir de un encierro autoimpuesto para no ser encontrado por la única persona que haría temblar la tierra misma.
Por lo menos, en aquel momento con Swain, no cedió, si hubiese sido de ese modo tal vez habría ocurrido una tragedia. Él tenía sus ojos puestos en Lux pero sus intenciones eran matar a Darius, quería ver el sufrimiento asomarse por los ojos de la demaciana por su atrevimiento pero en cuanto giró sus manos hacia la invasora, las manos de Swain también se movieron para evitar que la matara a ella, ¿así era?
Lo probó, en un momento giró su cuerpo hacia la rubia para llevar a cabo una acción asesina y al siguiente daba un poco obvias órdenes a sus guardias para acabar con Darius pero Swain no movía ni un pelo.
— Estúpido —dijo y levantando sus manos, acarició su propia cabellera— no dejaré que la traigas de vuelta, aún si tengo que sacrificar a quien tenga que hacerlo —admiró la astucia, pero condenó este acto de rebeldía.
¿A quién se supone que no iba ayudar a traer de vuelta? ¿Qué planeaba Swain? No pensaba intervenir, de verdad que no pero con esto aquel cuervo podría haber ganado un enemigo y quizás la inusual pareja de tórtolos ganaría un aliado, sin embargo sus acciones serían silenciosas. No dejar que la Rosa Negra cumpla sus objetivos sería el mejor castigo y tal vez intervenir si las cosas lo requieren.
— Pero después, rodarán cabezas —sentenció 3ro y volvió a dormitar en la oscuridad, esperando un nuevo movimiento de su más reciente enemigo.
Planes, todos tenían uno excepto Lux, ella vivía el día a día, esperando que saliera bien, necesitaba arreglar el asunto de los hermanos noxianos. Si quería que su hijo naciera y tuviera la paz necesaria, tendría que hacer algunos cambios, por ejemplo determinar quiénes son los miembros de la organización que aparentemente dirigía Swain, ¿podría usar sus contactos en Demacia?
Una mano tocó su hombro, volteó y vio a Sona, la misma hizo algunos signos para indicarle que podía entrar nuevamente a la habitación de Draven, sin embargo no pudo sonreír al pedido, había perdido cierto brillo, en cambio suspiró levemente y agachando la mirada pasó de largo a la peliazul.
La puerta semi abierta de su habitación le indicaba que Vi ya lo había dejado, ¡qué shock haberse dejado llevar! ¿Qué cara debía poner? Su mente yacía sujeta a una especie de vergüenza, acarició su vientre un poco para recordarse la razón por la cual hacía esto, la razón por la que permanecía al lado del hermano de su esposo y sobretodo la razón por la cual lucharía por mantenerse con vida.
— ¿Qué hacías? —preguntó Draven abriendo por sí mismo la puerta para encontrar a la rubia meditando.
Se quedó viéndolo, ese hombre estaba arruinado por las intenciones de una oscura organización que por alguna razón quería lastimarla también, se sintió acongojada, ¿por qué luchaba por apartarse de él? ¿Por qué no le permitía sentirse como amigos de nuevo?
— Hey… —le llamó la atención, su paso lento le permitió prolongar ese momento— ¿estás preocupada? —preguntó viendo los ojos azules de Lux mirar el piso y evitarlo.
— Ya no tengo idea de cómo seguir con esto, tampoco puedo mirarte más.
— Te doy asco, ¿verdad? —admitió Draven con algo de sufrimiento.
— No eres tú —giró sus ojos hacia él por un segundo y volvió a apartarlos— el que siente asco por sí mismo. Yo se que odias a Darius pero quiero estar con él…
— ¿Odiarlo? —preguntó curioso— ese derecho no me pertenece, cumplió lo que me dijo, me lo advirtió y creí que podía pasar por encima de él para tener un pedazo de ti —tragó saliva— si fuera él, yo habría hecho algo peor —emitió una sonrisa algo triste, luchaba por no soltar lágrimas lastimeras frente a la mujer que lo hacía sentirse diminuto.
Las manos de Lux se posaron sobre los grandes hombros del hermano de su esposo, le dio un par de palmadas e intentó mostrarle algo de esperanza a un sobreviviente, los dos pasaron por un infierno difícil de describir.
Ella no era capaz de quitarle esa carga pero sí de hacerlo sentir mejor porque para mal, la única opinión, en aquella tierra maldita, que importaba era la suya, el amor no correspondido le impedía alejarse de ella, le daba momentos de paz pero también de horror. Descubría una faceta lamentable y dolorosa pero aprendía de aquel amor que quemó por no mermar su orgullo y autosatisfacción.
— Permaneceré contigo hasta que nazca mi hijo o hasta que podamos hacer algo contra la Rosa Negra y Swain. Así que te pido, si realmente me amas… no te interpongas en ese camino, ya que si lo haces, no me perderás a mí, nos perderás a ambos —sentenció Lux refiriéndose a Darius, emulando sin querer lo que Draven había dicho a su hermano momentos antes de ser abandonado en Reskiba.
La miraba decidida, ese brillo en sus ojos, ese rostro angelical hablando de crímenes y castigos lo hacía desear hacerle el amor, era correcta, impecable, fuerte y hermosa, no podía pedirle más a la vida que la felicidad de poder compartir como su pareja el tiempo que ella estableció.
— ¿Serás mi esposa?
— Conviviremos solamente —dio un par de pasos atrás— yo todavía te aprecio, por favor no mates eso.
— Yo sé que una parte de ti me quiere, pero también sé que mi hermano llegó primero a tu corazón, siendo así —carraspeó suavemente— lo respetaré porque… —iba a confesar lo que su corazón había guardado por miedo— amo todo de ti, desde el instante que te vi.
— ¡No puedes empezar con eso! —se apartó violentamente de él mientras las manos vendadas del noxiano intentaban tocarla.
Si iba a ser su esposa por el tiempo que dure, no iba a seguir tragándose sus sentimientos o palabras, le iba a cantar todas las verdades, todo su amor, todo… para que cuando se fuera no tuviera ningún arrepentimiento.
— Es en serio, la primera vez que te vi, en aquel claro de luz, me emocioné por cazarte, por hacerte mía. No recuerdas nada porque ni si quiera volteaste, te golpeé tan fuerte que creí haberte matado pero no, al acercarme a ti estabas viva. Te giré y me paré a verte, no recuerdo cuánto tiempo —Lux se apartó completamente apoyando su espalda contra una pared mientras cerraba los ojos— eras… como un diamante en las manos de un campesino, me quedé observándote por varias horas aún sobre ti pero no quería hacer nada, mi orgullo era tan grande que quería escuchar de tu propia boca que me deseabas y… despertaste.
— Sólo recuerdo que me golpeaste otra vez y luego me arrojaste como un saco a unos arbustos. Intentaste sacarme información y me negué, me golpeaste otra vez. Incluso me diste una patada tan dura que me hizo vomitar.
— Y a pesar de eso no me odiaste porque tu corazón no tiene esa maldad.
— ¡Claro que te odié! —gritó en seguida— ¡no hay soldado en Demacia que no te conozca! Sabía que te decantabas por las mujeres y en algún punto harías más que golpearme, por eso acepté tus gestos de amabilidad cuando me diste aquel vaso de agua, cuando te acercaste a mí, intenté ser la guerrera que mi nación entrenó. Intenté mantener mi temple a pesar de TODAS las circunstancias.
— Actuabas fuerte y lucías tan blanda, ¿tu intención siempre fue conquistar a mi hermano o tenías puesto tu ojo en mi "debilidad" por las mujeres?
— Lo que fuera necesario para salir de Noxus —admitió Lux.
— Jaja, así que la demaciana tiene un lado oscuro.
— No… porque luché, no sólo para liberarme sino para escapar de una emoción, tu hermano conmovió mi propio espíritu, no podía luchar con eso y volví, varias veces para ser y no ser en sus manos. Ni si quiera yo sabía que lo amaba en aquel entonces.
— Esa noche pude ser yo —confesó— iba a llevarte a mi habitación pero… —divagó y se apartó de Lux para voltear a otro lado— mi hermano siempre fue bueno conmigo, me crió como pudo, en una nación donde los niños no viven demasiado, nunca tuvo tiempo para otras personas o cosas, perdió tanto, muchas veces a causa mía y fue la primera vez que cedí, la primera y de la que más me arrepiento.
— Crees que soy un juguete que tu hermano obtuvo primero.
— Ojalá te viera como un juguete, haría esto más fácil. Luego de lo que pasó en la mansión, no pude evitarlo, las emociones y sentimientos corrieron como olas asesinas, me quemaste el cerebro porque por primera vez te tenía para mí sin resentimientos, mi hermano estaba muerto y sólo nos teníamos a nosotros, ¿qué de malo era amarte en ese momento? Se que tú sentiste lo mismo porque te entregaste a mí, en algún punto abriste tus piernas y disfrutaste de mi amor, incluso… me besaste, ¿vas a seguir negándolo?
Miró con pavor a Draven, la verdad no iba a quedar oculta por demasiado tiempo, así que para empezar a echar culpas debía asumir las propias, tal vez.
— ¿Quién te lo dijo? —preguntó temblando.
— Mi hermano —contestó y la joven comenzó a llorar.
— ¿Cómo es que…? —se preguntaba cómo es que él no le había dicho nada, cómo es que sufrió todo este tiempo sabiendo eso, ¿había fingido estar bien? Es tan fuerte… demasiado como para aguantar eso, apartó su mirada avergonzada por lo sucedido.
— Vamos dentro, no… no te quedes aquí —la quiso tomar por los brazos pero la rubia volvió a apartarse.
— ¡No me toques! —gritó Lux— NADIE TENÍA EL DERECHO DE DECIRLE.
— Ahora sabes por qué explotó, no es sólo porque abusé de ti, es porque nunca fue un abuso si terminaste siendo la que consintió todo lo sucedido. Tú estabas como yo, deseando el contacto humano que tanto se te había negado, no te culpo, ¡fui un ciego! Jamás me hubiera lanzado a esta piscina de dolor si hubiera sabido que él seguía con vida, si hubiera tenido, aunque sea una pizca de duda.
— Si mi vergüenza es grande, tu dolor es peor, lo sé… —dio un paso hacia él entre lágrimas mientras posaba su mano sobre su pecho— no hemos superado esto…
— Yo no intervendré, nunca lo haría, si eso ayuda —dijo Draven, el dolor no le importaba.
— ¡Lo sé! —gritó pero sus lágrimas no se calmaban, sentía mucha rabia de saber lo que él podía hacer o no, podía conocer su corazón desde aquella noche y se sentía culpable. Por sucumbir, por ser la peor clase de persona al haberse dejado, por caer en la trampa de un degenerado como lo era Cavagnarov y por fallarle a Darius.
Dos almas rotas, una intentando olvidar, la otra con el arrepentimiento a flor de piel deslizándose por una cuesta debajo de emociones no correspondidas. Ojalá no hubiera nada más que decir, ella se mantenía a su lado, sintiendo aquel potente palpitar.
— ¡Mierda! Te amo —la atrajo hacia él y la abrazó, la rubia ocultó su rostro y se dejó caer en el pecho de Draven— y como te amo, yo sé que si fuera mi hermano te perdonaría, te perdonaría mil malditas veces —dijo lo más firme que pudiera— así que deja de condenarte, el error de no olvidar es mío, de nadie más, así que… de ahora en adelante, ¡te voy a pedir que dejes de sentirte culpable! Vas a salir adelante, sólo deja la culpa, tú no me amas, lo sé porque si lo hicieras… me detendrías ahora mismo con un beso y… —se desgarraba por dentro— no lo has hecho y está bien porque nadie pide que lo amen, sólo son amados y ya —ninguno de los dos dijo nada más. Un silencio que rasgaba las paredes de ese castillo, un deseo de superar sentimientos quebrados, un… sin fin de cosas sin poder admitir—. "Este amor, es un castigo, este amor… me mata" —pensó dejando sus penas en el cuerpo de Lux, respiraba su mismo aire, su aroma a flores, su delicadeza que por sus manos pasaba, él temía… romperla, de nuevo o más importante, ser quien rompa por completo el corazón de su hermano— yo no volveré a dañarte, te lo diré las veces que sean necesarias y es así porque te estoy confirmando que no le has fallado a mi hermano —le dio un pequeño apretón y la soltó levemente.
— ¿Draven? —preguntó Lux— ¿hola? —agitó su mano frente a él.
— Pe-Pero… —dijo el castaño algo confundido.
— ¿Estás bien? —preguntó preocupada.
— Sí, yo… de repente creí haberte dicho algo.
— No has dicho nada más, te quedaste en silencio. Bueno, supongo que si estás bien iré por Sona, necesito hablar con ella para ir al pueblo y contratar gente, con todo lo que aquel loco hizo, necesito reparar este lugar —bajó su mirada, recordaba la masacre y el rostro satisfecho de su enemigo.
Algo de rabia pasó por sus pensamientos, apretó los puños pero pronto los soltó para que su compañía no lo notase.
— En cuanto me recupere, te ayudaré —le sonrió levemente e intentó tocar su hombro, pero sin notarlo Lux le dio la espalda para dirigirse al pasillo principal e irse.
— Te veré más tarde entonces, procura descansar —se despidió desde lejos.
¿Qué había sido todo eso? Se preguntó. Tal vez se estaba volviendo loco, parpadeó un par de veces y se frotó los ojos para intentar recordar ese episodio de laguna mental o alucinación. Suspiró, le supo tan real, ese abrazo, su aroma a flores… cerró los ojos.
Fuera del castillo, Lux pensaba no sólo en buscar nueva servidumbre sino también seguridad para las afueras de su propiedad, no iba a ser ligera en el asunto de seguridad esta vez y de paso, quizás… podría ver a Darius, iría a buscarlo, ¿dónde se hospedaría?
Pero el comandante tenía la buena fortuna de contar con Katarina, la cual le ofreció una de sus propiedades para que estuviera mientras las cosas con Lux se arreglaban. Un gran castillo, cerca de la ciudad, rodeado de murallas de piedra, sin torres de vigilancia y ciertamente más pequeña que el castillo que tenía pero útil para sus propósitos.
— Es un buen lugar —dijo Darius al entrar por la puerta principal.
— No seré modesta, es un excelente lugar. Podrás estar pendiente de Swain y sus movimientos en la ciudad, no estás lejos de tu castillo y si alguien tuviera la intención de atacar a Draven o Lux, podrás llevar tu tropa al instante —añadió Katarina dando algunas vueltas por el lobby de aquella casa.
— Podré ver a Lux aquí —dijo Darius por lo bajo pero la pelirroja, con un agudo oído, ya lo había escuchado. Disimuladamente observó una notable sonrisa, era inevitable, creía, después de todo, Lux era su esposa, tal vez cuando amas a alguien no puede disimularse.
— Ya veo que estás toda roja, ¿puedes dejar de pensar en el gigantón engreído demaciano? —interrumpió Darius los pensamientos de su acompañante.
— ¡No sabes de qué hablas! —gritó con el rostro enrojecido, esta vez, de vergüenza— además tú también andas sonriendo como estúpido —lo encaró apretando los puños.
— ¿¡Qué!? Deja de inventar chismes —la señaló todo airado.
— ¿No piensas en ella? —preguntó para molestarlo.
— ¡Claro que lo hago! Es mi esposa —señaló lo obvio— ¿y Garen qué es de ti? No me digas que el bobo por fin te dijo lo que siente, ¿o te abandonará de nuevo?
— ¿Qué sabes tú? No me abandonó, sólo… le dije que no iría, que él no fuera y… no fue.
— Jajaja —rió a carcajadas— te tomó literalmente, ah… Katarina, deberías ser más directa, decirle que quieres estar con él no te matará —dijo Darius ya un poco más serio mientras apoyaba su cuerpo en una pared— no es tan malo buscar la felicidad. Daría lo que fuera por tenerla conmigo ahora, a ella y a mi hijo —admitió.
Ella lo entendía, en ese momento estaban separados por la Rosa Negra y sus acciones, posiblemente le sería difícil luchar contra una organización de la cual no saben nada más.
— Tal vez cuando todo esto termine, pueda secuestrarlo —bromeó.
— Ese es el espíritu —dijo Darius con buen ánimo.
No muy lejos de aquella propiedad, en la ya ruidosa ciudad se encontraba Lux, acompañada por la silenciosa Sona. Sin duda era mejor estar acompañadas la una de la otra por si se presentaba algún otro contratiempo, después de todo, luego de lo sucedido, no era la única que debía superar situaciones.
La joven artista de pelo azul todavía estaba pensativa, lo que Draven había planeado para hacer con Vi la tenía preocupada, ¿qué haría? ¿Intentaría matarla? No, no debía pensar en eso, si algo malo pasara ella lo detendría, después de todo, esa vida nueva que tenía no iba a dejar que la desechase por un crimen, pero ¿qué es un crimen en una tierra en la que los hombres hacen sus propias leyes?
— ¿Estás nerviosa? —preguntó Lux.
Sona negó con la cabeza.
— Entiendo, si alguna vez quieres hablar conmigo, por favor hazlo —sugirió la rubia apartándose un poco.
Pronto algo le llamó la atención, era un edificio de gobierno de la vieja Noxus, veía trabajadores arreglándolo, sus ojos no podían dejar de pensar en lo que Swain hizo para mal y en lo que hizo para bien, al dar su voto para sacar a Draven de aquella cárcel.
— ¿Crees que… ese maldito siga allí? —preguntó Lux, Sona volvió a negar con la cabeza.
— Es muy posible —dijo una voz tras ellas.
Rápidamente volteó, el corazón de la rubia saltó al instante para toparse con una sorpresa.
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xx
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Fin de Episodio 49
Nota de la Autora:
Para los que se hayan quedado un poco "enredados", sí, todo lo que está en cursiva es una fantasía que Draven tiene con Lux, no es real, no pasó, bueno... pasó pero en su mente. Creo que por lo que pasó en Reskiba su mente no es la misma o tal vez sólo está muy sentido por aquel amor no correspondido :( ya se verá en futuros episodios. Si tienen alguna duda pueden comentarla, les contestaré en la próxima actualización ;)
