Hola a todos, les traigo la actualización, no me tardé casi nada jaja. Solo dos días. Bueno, comencemos a contestar algunas reviews.
Ultimate blazer: ¡Esa era mi intención! Los pokémon de Ash siempre le dan la vuelta a la situación y logran sacarlo de apuros constantemente, creo que era hora de que probara el amargo karma.
Kamen Rider Pradator: ¡Hola! Gracias por tomarte el tiempo para ponerte al día con mi historia.
-Cap 7: Prácticamente era eso, le estaban presentando un desafío. Ash podrá ser un pierde ligas, pero al menos lo intenta siempre. Es el placer culposo de Lillie.
-Cap 8: Este mundo es bonito, lo que lo daña son las personas malintencionadas que hacen lo que sea con tal de una vida fácil, por ello le di esa descripción a la insignia del recorrido insular. La verdad, si no fuera mi historia, yo tampoco me hubiera esperado que atrapara un Yungoos, aunque bueno, perfectamente pudo haber capturado un Grubbin si éste hubiera sido el primero en ponérsele de frente. Es que, literalmente, Lillie nunca se imaginó que recorrería Melemele así de pronto, por lo que solo preparó cosas para un viaje de ida y de venida.
-Cap 9: Ash ha tenido que lidiar con la desobediencia, ejemplo de ello es Charizard, por lo que decidió que necesitaba ser firme con sus pokémon cuando lo necesitara. Lo de "bipolar" fue un comentario "chistoso" que hicieron Lillie y Rotom, no es que el azabache lo sea, simplemente les sorprendió que en un momento estaba serio y al siguiente estaba como si nada. Nunca sabes que deparará el futuro.
-Cap 10: No tengo mucho que comentar de este punto, más que fue un excelente resumen.
-Cap 11: Fue algo que se me ocurrió en el momento en que decidí darle un Vulpix a Ash, supongo que en ese momento tenía ganas de un Shiny. Lillie es la cerebrito humana y Rotom el cerebrito pokémon, está claro que quieren competir por ver cuál de los dos es mejor. Aunque en la historia el encargado es alguien irritante, yo disfruté escribiendo sus diálogos. Realmente no sabemos con exactitud qué fue lo que atacó a Ash y Lillie, la pista más cercana es la de un niño asesinado por un Absol. (Es mentira, yo sí que lo sé, pero tú sabes, misterios de la trama. Lo volveremos a ver, eso tenlo por seguro)
-Cap 12: Ash puede ser sorprendente cuando realmente se lo propone, y en esa ocasión tenía todo para atar los cabos. Ash ha visto infinidad de pokémon, ya le tocaba otro Shiny. Si, criar para que te salga un shiny es ciertamente molesto.
-Cap 13: Excelente resumen, otra vez. Para que Ash llegue a pensar en Lillie en algo más que una simple amiga falta un buen tramo.
-Cap 14: Estuve pensando en añadir esa escena, pero realmente no supe cómo desarrollarla, lo siento mucho. Realmente, ese no fue el día de Tristán. Me alegra que te haya gustado la pelea, yo también disfruté al escribirla. Realmente, Ash obtuvo tanto el Lizastal Z como el Cristal Z amarillo.
¡Gracias por tu gran review y hasta luego!
Carlos29: Yo solo me apego a la descripción de la Pokédex, jeje. Al menos ahora sé que hice un trabajo aceptable en la escena de combate, menos mal. ¡Gracias por tu review!
Oconner95: ¡Gracias! Espero poder seguir trayendo capítulos como ese o de superior calidad.
Javoman: Eso es un alivio. Créeme que leer lo último me sacó una sonrisa. ¡Muchísimas gracias!
Dragon asecino maniático pronmano dragon: No… Es una Diosa…
Luishumbertomaldonado: Yo también estoy ansioso por ver como desarrollare la relación entre las dos pokégirls de Alola y Ash, aunque me estoy dando una ligera idea, espero que te guste el resultado futuro.
Jbadillodavila: ¡Gracias! Rockruff perdió por primera vez, esperemos que eso no le afecte, aunque no se ve como el tipo de pokémon al que le importe caer derrotado. Respuesta a tu pregunta en este episodio.
CCSakuraforever: ¡Muchas gracias!
Soulalbarn18000: De nuevo, gracias. Me alegra que compartamos opinión, al igual que me alegra que te guste el resultado de las horas frente al computador, jajaja. Vi necesaria la inclusión de ese chiste, que bien que te gustara. ¡Nos leemos!
DaniJIE: Hola de nuevo. Me alegro de saber que tu opinión sobre mi fic cambió, lo digo en serio. Esa es la esencia de Ash, un chico alegre, entusiasta, apasionado por los combates e inocente con cosas que llega a no comprender del todo. Él claramente tendrá sus momentos donde sea un verdadero badass, pero eso no significa que se la pasará todo el fic rompiendo ovarios, tampoco es Gladio. Lillie le permitió compartir carpa ya que ella no sentía que estuviera bien dejar al chico afuera a la intemperie donde un pokémon salvaje pudiera atacarlo estando él dormido, es por ello que le dio ese permiso especial. Ash es un chico en el que puedes confiar con facilidad, su naturaleza sincera le da ese privilegio. Lillie es una chica considerada, digamos que estando recién levantada no pensó muy bien las cosas. Oh no, no lo hace. Lillie solamente ve en Ash a una persona fuerte y admirable que lo da todo por lo que quiere, además de como a un futuro buen amigo, por eso cuando siente que éste se está declarando se pone tan nerviosa, teme rechazarlo y que las cosas entre ellos dos en lugar de evolucionar, dejen de avanzar. Realmente esa es una gran sugerencia y me diste una idea para la trama más adelante. Sí sé cómo desarrollar bien la idea, la tendrás en el fic (lo más seguro es que si suceda). Gladio no tarda en aparecer, de hecho… Intentaré mantener la esencia de los personajes lo mejor que pueda, en el momento en el que esté tomando una desviación extraña te agradeceré mucho que me lo hagas saber para poder corregir algunos puntos. Por cierto, muchas gracias por el nombre de Peke, en serio me gustó. Hasta luego.
Bueno, eso fue todo… ¡Vaya! ¡Fue largo y entretenido! No les quito más tiempo, pasen a leer, por favor.
Pd: ¡Estamos a una review de las 100!
—¡Un brindis por el ganador de la Gran prueba!
Ya era de noche en el pequeño pueblo de Melemele conocido como Iki. Todos en el lugar festejaban con alegría el nacimiento de un futuro campeón, cómo ya era tradición hacer cada vez que un aspirante derrotaba al Kahuna.
El centro de toda esa celebración era un chico procedente de pueblo Paleta, quien se había ganado el interés de un Dios.
Hau: ¡Mira que derrotar al Hariyama del abuelo con un Pikachu!— dijo entre risas al tiempo que bebía un poco de su vaso lleno de refresco.
Kukui: ¡Simplemente impresionante! ¡Incluso los capitanes la tienen difícil para siquiera derrotar a uno de los pokémon del señor Hala!— relató bebiendo, él sí, cerveza de una jarra— ¡Tan joven y con un futuro tan brillante!
Ash: No es para tanto…— comenzó a rascarse la nunca mientras formaba una sonrisa nerviosa. Si le dieran 100 pokédolares por cada vez que le habían dicho eso, probablemente tendría unos 1000. No es mucho pero te da para comprar unas cuantas cosas.
Se encontraban sentados en el borde de la plataforma de madera, sitio en el que se había llevado a cabo el combate del que tanto hablaban.
Lillie, quien también había apreciado el combate se hallaba en el mismo lugar que los tres hombres solo que ella no estaba hablando, en cambio, bebía de su jugo de baya aranja el cual acompañaba con unas bolitas de carne procedentes de Johto que se habían hecho populares hacía relativamente poco en la región de Alola.
Los pokémon de Ash estaban en casa de Hala, recibiendo cuidados.
Tristán por su parte, se había ido a "dormir".
La música tradicional se escuchaba por todo el pueblo y el azabache no podía estar más contento, después de todo estaban haciendo una fiesta solo para él.
Ash: ¿Tú harás la Gran prueba mañana, Hau?— interrogó, dándole un gran trago a su jugo.
Hau: ¡Pues claro! Ya superé la prueba de Liam así que estoy más que listo para derrotar al abuelo— respondió alegre.
—¡Las nuevas generaciones llegaron para arrasar!
Los dos adolescentes reconocieron esa voz, por lo que se pusieron de pie y fueron a buscarlo, dejando a ayudante y jefe solos. Tenía pinta de ser un sujeto interesante.
Kukui: ¡El ambiente de las fiestas de Iki siempre es el mejor!— informó dándole el trago final a su cerveza y posteriormente, limpiándose el labio superior.
Lillie: Sin duda es agradable— secundó tras terminar de comer la última bolita que se encontraba incrustada en un pequeño palo.
Los dos individuos se quedaron en silencio unos instantes.
Kukui: Lillie, ¿puedo hablar contigo un momento a solas?— pidió con seriedad, descolocando a la rubia un poco, la cual solo dio un pequeño asentimiento con la cabeza— Sígueme.
Se levantaron de su asiento y comenzaron a caminar. ¿El destino? Solo Kukui lo sabía.
Ash y Hau ya habían hablado con el hombre de "Las nuevas generaciones", el primero decidió regresar donde Kukui y Lillie, mientras que el último se quedó a entablar más conversación con el niño. Si, era un niño como de la edad de Tristán.
El azabache regresó al lugar donde anteriormente había estado sentado, con un vaso de juego en una mano y varias Malasadas en la otra. Sorpresa la suya al darse cuenta que ninguno de sus dos conocidos estaba ahí. Decidió buscarlos mientras se acababa toda la comida.
Podríamos decir que literalmente, el chico recorrió Iki de cabo a rabo. Detrás de cada casa, en cada esquina y estuvo pensando en ir a la Senda Mahalo, pero le llegó una mejor idea.
Con paso tranquilo, se dirigió a la casa de Hala y entró. No había nadie ni en el comedor ni en la sala, salió por la puerta trasera con sumo cuidado.
Desde el patio de Hala había grandes vistas, tenías a los árboles a tus pies y a la luna brillando en todo su esplendor. Disfrutaría el paisaje, de no ser porque justo a varios metros de ahí, recargados en una barda que separaba el patio de una gran caída, estaban las dos personas que buscaba.
Algo natural de él sería gritar: "¡Oh! ¿Con qué aquí estaban?" y luego reír, pero su instinto le ordenaba a gritos que no hiciera eso y simplemente se escondiera detrás de algo. Ese algo fue un arbusto.
Con todo el cuidado que un hombre puede tener, se introdujo en la espesura de las hojas, hizo un poco de ruido, sí, pero sonaba como el que hacía el viento al mecer los árboles por la noche. Tal vez por eso ninguno de los dos le prestó atención.
Kukui: … no tienes la obligación de viajar con Ash— recordó—. Lo acompañaste esta vez ya que yo no volvería en un tiempo y consideré que era una buena forma para que conocieras un poco más la isla.
Lillie: Lo sé…— masculló.
Kukui: Si quieres seguir acompañándolo en su viaje, eres libre de hacerlo, Lillie— se quitó la gorra—. No voy a detenerte y creo que a él le agradaría.
Lillie: Viajar con Ash es ciertamente agradable, pero… He corrido demasiados riesgos… ¡Y solo hemos estado en Melemele!— en su voz se podía notar una cierta tristeza— Y es algo que no puedo permitirme si quiero devolver a Nebulilla a su hogar…
Kukui: ¿Entonces?... Cualquier decisión que tomes, estoy seguro de que Ash la aceptará. Es un chico bastante noble y comprensivo— reconoció, volviéndose a poner la gorra.
Lillie: Si, creo que tiene razón… Yo…
Era suficiente. Ya había escuchado lo justo y necesario. Con el mismo sigilo con el que entró en su escondite, salió.
No era justo que su amiga pasara peligro solo por acompañarlo en un viaje que únicamente le concernía a él. Había sido divertido, pero tendría que decirle adiós a Lillie, por un tiempo claro ya que muy seguramente se volverían a ver.
Regresó a la fiesta con ganas de poder beber cerveza y emborracharse, despedirse nunca era fácil.
Ya era de madrugada. 3:23 a.m para ser exactos y todos estaban dormidos. Todos con excepción de Ash.
No tenía ni un poco de sueño, quería hacer algo para aprovechar la noche.
Se levantó de la cama que le correspondía en uno de los tantos cuartos de huéspedes de la casa y despertó a su compañero Pikachu, quien rápidamente se subió a su hombro. Se colgó la mochila y tomó las pokéball´s de sus otros amigos y a Peke en brazos. No despertaría a Rotom, el necesitaba el sueño para funcionar, literalmente.
Ante la mirada curiosa del ratón eléctrico, el azabache no pudo responder más que:
—Iremos a dar un paseo, amigo. No tengo mucho sueño— para después regalarle una de sus características sonrisas.
Con cuidado, abrieron la puerta de la habitación, llegando así a la sala.
Sentado en el sofá individual estaba el Kahuna bebiendo agua, para sorpresa del entrenador y su pokémon. El rey rápidamente reparó en la presencia del chico.
Hala: ¿Ash? ¿Qué haces despierto?— interrogó, dejando su vaso con agua en la mesa frente a él.
¿Realmente? El chico no sabía la respuesta.
Ash: Creo que me dio insomnio o algo así— contestó riendo. Que bien le vendría aquel Jigglypuff.
Hala: ¿Es así? Entonces supongo que no tendrás inconvenientes en acompañarme a cierto lugar— supuso, levantándose de su asiento.
Ash: Bueno, estaba pensando en salir a pasear así que no creo que haya problema— contestó viendo a Pikachu, quien afirmó con la cabeza.
Hala: Entonces vamos. Tengo algunas cosas que preguntarle a Dios.
Ante esas palabras, el entrenador de Kanto se dio una idea del lugar al que iban.
Salieron de la casa y pusieron rumbo a la Senda Mahalo, confirmando así las sospechas del azabache, caminaron por el mismo sendero que habían cruzado hacía unas horas y llegaron al acantilado desprovisto de puente. Cruzaron de la misma forma que antes, con ayuda de Hariyama.
Una vez que el tipo lucha volvió a su pokéball (no sin antes decirle unas cuantas cosas al roedor eléctrico), siguieron su camino. Tras unos minutos de caminata llegaron a la entrada de las Ruinas de la Guerra.
Hala: Recemos un poco, muchacho— pidió mientras subía las escaleras de madera que lo llevarían a la cima del "altar", si es que se le podía llamar así.
El mejillas de rayo se miró los pies. Le iba a doler.
Imitando al rey de la isla, Ash subió las escaleras contrarias, es decir, las del lado izquierdo. Nada más llegar a la cima se quitó los zapatos y los guardó en su mochila, posterior a eso, dejó a Peke en la superficie y tomó asiento. Pikachu lo imitó.
Hala también se encontraba en posición para rezar.
Comenzaron.
Hala: Tapu Koko, quiero agradecerle por la buena fortuna y éxito del retador, Ash Ketchum, en nuestro combate…
Ash: Esto… Si, muchas gracias Tapu Koko— eso de rezar era algo nuevo para él.
Hala: Por otra parte, vengo a preguntarte algo que no logro comprender…
Al decir esas palabras, el chico comenzó a mirar expectante al adulto.
Hala: Ha habido una gran cantidad de entrenadores prometedores que nacieron aquí, en Alola. No negaré que el joven retador tiene un futuro excepcional por delante, si se esmera, estoy seguro de que podría llegar a estar en la cúspide de la fuerza…— abrió los ojos, cosa que sorprendió a Ash— ¿Pero por qué elegir a un extranjero en lugar de un nativo de Alola, como su "Representante", Tapu Koko?
¿Representante? ¿Eso que quería decir? Decidió guardar silencio y seguir escuchando la conversación unilateral.
Hala: No espero que conteste de inmediato, Tapu Koko; de hecho, no espero que conteste si le soy sincero… Pero… si pudiera aclarármelo, estaría eternamente agradecido con usted— volvió a cerrar los ojos.
Los minutos pasaron y no parecía haber respuesta. Los pies de Ash ya comenzaban a acalambrarse. El chico estuvo a punto de abrir la boca, pero algo excepcional pasó.
Todo el interior del lugar se envolvió de un manto amarillo que liberaba unas cuantas chispas cada cierto tiempo. Al ver esto, los ojos del Kahuna se abrieron como platos.
Hala: Electrogénesis…— masculló asombrado, llamando la atención de Ash.
Ash: ¿Hala? ¿Qué está pasando?— preguntó fascinado. El panorama era ciertamente bonito. Pikachu estaba disfrutando de lo lindo.
Hala: Estamos a punto de descubrirlo, muchacho…— contestó a secas.
Una parte del campo eléctrico dejó de lado el color amarillo para volverse blanco, en él, montones de imágenes comenzaron a proyectarse.
Un chico interponiéndose entre dos extraordinarios pokémon con el propósito de terminar la batalla; el mismo chico arriesgando su vida para salvar a un ave plateada; peleando codo con codo contra un gigantesco perro de fuego con la intención de salvar a una mujer; haciendo hasta lo imposible para ayudar a un pequeño pokémon con ayuda de sus amigos; viéndose entrometido entre el choque de dos leyendas que representaban el espacio y el tiempo; ayudando a un ser majestuoso a recuperar su confianza en los humanos; desafiando a hombres malvados para ayudar a un ser humanoide con apariencia de mujer, así como a tres bestias que representaban la fertilidad, el rayo y el viento; combatiendo por el bien de toda una tierra en la cima de una gran torre; entre muchas otras imágenes más.
En todas ellas, el chico era el mismo. Era Ash Ketchum. Su edad variaba, en las primeras imágenes se podía ver como un pequeño chico, mientras que en las posteriores se veía la madurez que su cara obtenía por el paso de los años.
Las imágenes pasaron como una ráfaga, pero daban el tiempo suficiente para poder ser apreciadas. Una gran nostalgia y sorpresa se apoderó del entrenador y su tipo eléctrico al volver a ver todas sus grandes hazañas. Literalmente, sus vidas habían pasado frente a sus ojos.
Cuando finalmente todo el espectáculo terminó, y el campo eléctrico desapareció, Hala comenzó a reír.
Hala: ¡Ahora lo entiendo todo!— informó entre risas— ¡Muchísimas gracias, Tapu Koko!— tras esas palabras colocó sus manos en la plataforma y posteriormente su cabeza sobre las extremidades. Estaba inclinado, cosa que el azabache imitó.
Pasaron unos cuantos segundos en los que el Kahuna seguía riendo. Tras terminar de carcajearse, se reincorporó y se puso de tal forma que pudiera ver a su compañero de oración frente a frente. Una vez más, el chico lo imitó.
Hala: Ahora veo porque eres digno de la curiosidad y bendición de Tapu Koko— contó con una sonrisa—. Sin duda eres alguien fuerte, pero eso no es todo lo que te hace especial para él. Tú tienes cosas que nuestro espíritu guardián valora pero de las que él carece, una de ellas, es la voluntad de ayudar a quien lo necesite, cuando lo necesite.
A decir verdad, Ash ni siquiera sabía que decir. Todo era muy raro para él, después de todo solo tenía en Alola unas dos semanas por lo que no entendía bien la mitología del lugar.
Hala: ¿Podrías sacar un momento el Electrostal que te dio Tapu Koko?— solicitó.
Sin tardarse ni un segundo, el azabache sacó de su bolsillo el pequeño cristal amarillo que Tapu Koko le había dado al mismo tiempo que Hala le entregaba el Lizastal.
Ash: Tome— le cedió el cristal al Kahuna.
Hala: Cuando vi este cristal me di cuenta de que es la prueba de tu cargo como representante del espíritu guardián de la isla— contó, dejando aún más intrigado al chico sobre la conversación—. Si te fijas en la parte de atrás, tu Electrostal tiene algo que ninguno otro posee— y era cierto, en la parte trasera de dicho objeto había tallado muy finamente una imagen algo rara que asemejaba un pájaro con una gran cresta.
Ash: Lo siento, Hala pero no estoy entendiendo muy bien eso de "representante"— se animó a decir, sacándole una risa al Kahuna.
Hala: Es cierto, tonto de mí. Te ofrezco una disculpa chico— se disculpó entre risas al ver el semblante confundido del chico—. Déjame explicártelo todo…
Ash: ¿Entonces es como un Kahuna pero sin ser un Kahuna?— interrogó confundido.
Hala: Precisamente, se podría decir que eres alguien destinado a ejercer la voluntad de Tapu Koko pero sin tener todas las responsabilidades de un Rey de la isla— recordó. Al ver la cara de confusión del chico trató de hacer todo más corto—. En resumen, tu deber como representante es viajar en nombre del guardián y monitorear que la región se encuentre en óptimas condiciones para la vida de humanos y pokémon.
Ash: ¿Eso es todo lo que tengo que hacer?— volvió a preguntar. Honestamente, no quería quedarse con la duda de nada.
Hala: En principio sí, pero también debes volver de vez en cuando a Melemele para presentarle un "reporte" a Tapu Koko en caso de que encuentres algo que afecta a los seres vivos, además de que habrá veces en las que él te encargará ciertas tareas que los Kahunas no podemos cumplir— añadió—. También tienes uno que otro privilegio cómo el hecho de que nuestra deidad se presente ante ti algunas veces o que escuche algo que de verdad te afecta o preocupa.
Ash: Eso suena como algo fácil…
El semblante del Kahuna se puso serio, haciendo que el del chico también lo hiciera.
Hala: Pero en caso de que hagas algo que vaya en contra de los deseos de Tapu Koko o sí llegas a hacer el mal, créeme muchacho… Las consecuencias serán terribles…— hizo una pausa— Hemos tenido otros representantes pero la mayoría de ellos han abusado del privilegio de ser bendecidos por un guardián. Lejos de solo perder su cargo, se ven obligados a abandonar la región si no querían volver a enfrentarse a su cólera.
La mirada del azabache no vaciló.
Ash: ¿Y no se puede hacer nada para dejar de ser un representante?
Hala: Una vez que un guardián te elije, la única forma en que dejes de serlo es invocando su ira o por el contrario, abandonando Alola.
Las palabras de Hala hicieron que el entrenador se diera cuenta de algo.
Ash: ¿Hay más representantes aparte de mí?— cuestionó.
Hala: Supongo que te diste cuenta… Como bien sabrás, Alola se compone de cuatro islas: Melemele, Akala, Ula-Ula y Poni; cada una de ellas tiene su propio espíritu guardián por lo cual puede haber hasta cuatro representantes al mismo tiempo, así como cuatro Kahunas— relató—. Pero eso es algo realmente difícil… Ya de por sí es algo dificultoso encontrar cuatro personas para adquirir el puesto de Rey de la isla, que es un cargo de máxima prioridad; hallar a otras cuatro que tengan la curiosidad de los Tapus es aún peor— hizo otra pausa—. Regresando a tu pregunta. Por el momento tú eres el único representante vigente ya que no se han dado reportes por parte de los otros Kahunas por el momento… Aunque en Poni…— las últimas palabras dejaron expectante al chico de Kanto.
Ash dio un ligero suspiro y pasó de estar sentado a acostado. Pikachu hizo lo mismo. Era mucha información para él: Varios reyes, varios Tapu Koko´s, "Representantes"… Si seguía así iba a estallar.
Ash: Me duele tanto la cabeza que quisiera estar durmiendo…
El rey volvió a reír.
Hala: Lo único que necesitas saber es que eres los ojos de Tapu Koko, aquel que reportará todo aquello que esté mal. Además debes tener bien presente en todo momento que el cargo no significa poder absoluto— resumió.
Ash: Yo odio a la gente abusiva, no seré como ellos nunca. Ni cuando me convierta en Maestro Pokémon y sea el más fuerte de todos— informó mientras se reincorporaba.
Esto último hizo que Hala liberara una pequeña carcajada.
—Será mejor que nos vayamos ya— se puso de pie—. Debe de ser bastante tarde— al decir eso, comenzó a bajar las escaleras.
Ash: Si, creo que tiene razón…
Tras decir eso, sacó de su mochila sus deportivas y se las volvió a poner. Estaba a punto de tocar la capsula de Peke cuando algo ocurrió de la nada.
Brillo, un brillo que Ash reconocía muy bien. La señal de un huevo eclosionando.
Al ver dicho evento, tanto Pikachu como su entrenador se quedaron callados de la sorpresa, mientras que Hala detuvo su paso.
—Está…
Hala: Eclosionando…
—Pika…
Con velocidad, el azabache retiró la tapa de la incubadora. Dándose cuenta de que era un evento único, decidió sacar a sus pokémon para que pudieran apreciar el nacimiento de su nuevo compañero.
Las pokéball´s se abrieron y de ellas salieron unos rayos rojos que se terminaron materializando en forma de Rowlet, Rockruff, Yungoos y Noctowl. Los tres novatos vieron intrigados el brillo procedente del huevo, mientras que el veterano apreciaba con fascinación el nacimiento de un nuevo ser.
Unos cuantos segundos pasaron y lo que antes era un ovalo, comenzó a tomar forma. Primero se pudo apreciar la cabeza, luego el cuerpo y finalmente las colas. El brillo cesó y se pudo apreciar con claridad al pequeño, del cual salió una pequeña estrella.
Su cuerpo era de un hermoso color dorado y su abdomen era blanco; sus colas y el flequillo que tenía en la cabeza eran de un tono naranjoso distinto al usual, por último, sus patitas eran más oscuras a comparación de las de un Vulpix normal. Su primera señal de vida fue un ligero parpadeo seguido de un tierno bostezo, como si acabara de despertar de un largo sueño.
Pasaron unos instantes en el que todos veían con alegría al recién nacido, hasta que éste se percató de todo lo que lo rodeaba, viéndose confundido.
Encima de la tapa que cubría la capsula que anteriormente pertenecía al zorro, había una esfera de metal con un pequeño botón en el centro, el cual Ash presionó. Dentro de dicha esfera había otra más, una Honor Ball que fue tomada entre manos por el entrenador.
—Bienvenido al mundo… Peke.
—Buen día, Shiron, buen día, Nebulilla…
El sol ya había salido y por fin Lillie había dormido como Arceus manda. Se estiró al tiempo que bostezaba y posteriormente se frotó los ojos, buscando quitarse la pereza y ya de paso las posibles lagañas que hubieran aparecido durante la noche. Se puso de pie y se desvistió para después volverse a vestir con su ropa normal, se peinó e hizo una serie de cosas en el baño que solo les conciernen a las señoritas.
Una vez que todo estuvo listo, salió del cuarto en el que se hospedaba con su bolso colgado y Shiron en brazos. Cómo era normal, fue la primera en despertarse.
Si estuvieran en casa del profesor Kukui lo primero que haría para matar el tiempo hubiera sido preparar el desayuno, pero obviamente no lo estaban. Se sentía incapaz de usar la cocina de Hala sin su permiso. En lugar de hacer de comer decidió tomar asiento en el sofá individual de la sala, colocar a su huevo en la mesa frente a ella y ponerse a releer el libro que su amigo le había prestado hacía unos días.
A pesar de que Ash había dicho que no se trataba de nada sumamente complicado, para ella sí que lo era. Había oraciones que no se entendían bien o que no estaban estructuradas coherentemente, como si la persona que había escrito ese libro no supiera (válgame la redundancia) escribir o algo así.
Hablando de Ash…
Tenía muchas cosas que preguntarle, la primera sería sobre el movimiento Colmillo Rayo de Rockruff, la siguiente posiblemente sería el porqué de sus acciones tan arriesgadas y la última se trataría sobre el Electrostal Z entregado por Tapu Koko. Después de todo, no habían tenido oportunidad de charlar desde que llegaron a Iki.
Volvió a la lectura. Se pasó varios minutos repasando una oración en particular y justo en ese momento se escuchó como una puerta se abría, específicamente, la de la entrada.
Sosteniendo una pokéball blanca en su totalidad (con una pequeña línea roja uniendo las dos mitades de ésta), y con Pikachu en el hombro, estaba el azabache, quien no le tomó mucha importancia a la presencia de la chica y simplemente recitó un:
—"Buenos días, Lillie"
—Pika pi.
Para posteriormente pasar de largo a la cocina sin darle tiempo a la rubia de responder. Ante dicha escena, la mencionada cerró el libro y se quedó viendo en dirección a donde se había ido el entrenador. Pasados unos segundos regresó con un plato de comida sobrante de la noche anterior y varias servilletas en mano.
—Adiós, Lillie— dijo el chico para posteriormente salir de la casa.
Suficiente. Lillie ya había visto lo suficiente como para saber que algo había pasado. Guardó el texto en su bolso de nuevo, con cuidado de no despertar a la pequeña nebula y cargó a Shiron, acto seguido salió de la casa.
A primera vista, el azabache no se veía en la pista de combate, por lo que la ayudante supuso que había bajado al nivel inferior del pueblo. Cuando llegó a las escaleras, pudo ver como Ash salía del lugar con dirección a la Ruta 1.
Dio un pequeño suspiro y bajó las escaleras, caminó un poco hasta que llegó al punto que separaba a Iki de la ruta colindante, pero en ese momento algo la detuvo.
—¡Señorita Lillie!
Reconoció de inmediato la voz. Dio otro suspiro. Ciertamente quería ir tras de Ash, pero no podía ser maleducada. Giró sobre sus talones para plantarle cara a la persona que la llamaba.
Lillie: Buen día, Tristán— saludó al tiempo que hacía una pequeña reverencia.
Tristán: ¡B-buen día!— devolvió el gesto con un ligero sonrojo en la cara.
Tras ese saludo, quedaron en silencio por unos cuantos segundos, segundos en los cuales el niño tenía cara de querer decir algo.
Al ver que era su oportunidad, la ojiverde decidió hablar.
—Bueno Tristán, creo que paso a retirar…
Tristán: ¡¿Tiene tiempo para pasear?!— preguntó con los ojos cerrados y con el sonrojo aún más pronunciado.
Al garete su oportunidad.
Lillie: Claro— fue como si decir esa palabra le diera vitalidad al pequeño.
Tristán: ¡Bien! ¡Vamos, sígame!— pidió mientras comenzaba a correr en dirección a las escaleras, justo de donde la rubia venía.
Ash tendría que esperar.
Ruta 1, entrada de la Ruta 3.
—Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno, dos…
Ante el paso marcado por el entrenador de Kanto, todos su pokémon y él saltaban con ayuda de una cuerda atada a un árbol que Rotom se encargaba de girar, eso incluía, claramente al recién nacido Peke.
Ash: ¡Vamos, Peke! ¡Ya estamos por terminar!— incitó de forma animada, logrando que el pequeño se concentrara aún más en la complicada labor.
Justo después de atrapar al Vulpix en las Ruinas de la Guerra (a las 4:10 a.m, precisamente), Ash y Hala regresaron a Iki, el Kahuna se fue a dormir, mientras que el "representante" se fue directo a despertar a Rotom quien fotografió a la pokémon variocolor durante un buen rato y le reclamó a su dueño por no haberlo llevado con él para apreciar el nacimiento, tras eso, se dirigieron al lugar actual.
El motivo del porqué el azabache había regresado a la casa de Hala fue el hecho de que Vulpix tenía hambre, además de que se había caído mientras saltaba y necesitaba algo para limpiarlo.
—Yyyyy… ¡Listo! ¡10 minutos conseguidos-Rotom!
Ash: ¡Démosle un fuerte aplauso a Peke!— pidió con alegría.
Ante la instrucción de su entrenador, Pikachu comenzó a aplaudir, Rowlet y Noctowl empezaron a unir las alas como si estuvieran creando un aplauso y Rockruff junto a Yungoos se tiraron de espalda para poder unir las patas. Todos tenían una expresión de felicidad en el rostro.
Ante la acción de sus compañeros, la pequeña carita de Vulpix se iluminó de alegría. Se sentía orgullosa de haber hecho algo bien y que los otros lo reconocieran, de poco en poco se iba formando su personalidad.
El ejercicio de autoconfianza que Ash estaba llevando a cabo le permitía lograr que la pokémon de fuego supiera que si hacía las cosas bien, se lo recompensarían bien, además de, como su nombre bien dice, depositar confianza en sí misma, saber que es capaz de hacer muchas cosas si se esmera.
Pikachu se acercó a la varicolor y le dio unos golpecitos en la espalda, mientras le decía algo en su idioma, algo que parecía agradarle a su nuevo compañero de batallas.
Ash: ¿Te parece si practicamos tu movimiento Ascuas, Peke?— preguntó mientras se ponía a su misma altura.
La mencionada asintió mientras mantenía el mismo gesto.
Con anterioridad, Rotom ya le había revelado todos los datos de su pokémon.
Nº Pokédex: 253.
Nombre: Vulpix.
Apodo: Peke.
Tipo: Fuego.
Sexo: Femenino.
Nivel: 1.
Movimientos:
-Ascuas.
Método de evolución: Contacto con Piedra Fuego.
Ash: Muy bien ¿Quién podría ser tu compañero de batalla?— preguntó tanto para él como para sus pokémon— Yungoos está descartado, es muy agresivo al combatir; Rockruff al principio es calmado, pero si se enoja se descontrola un poco; Pikachu es muy fuerte para él por lo que los ataques de Peke apenas le harían daño, y si Pikachu no lo ataca podría sentir que no lo estamos tomando en serio, con Noctowl es lo mismo… Y Rowlet…— ya lo tenía decidido— ¡Rowlet! ¿Te importaría practicar contra Peke?— interrogó.
La lechuza emitió uno de sus característicos sonidos y se posicionó frente al zorro… ¿O la zorra?
Rotom: ¡Yo haré de árbitro en esta batalla! ¡Será un combate de uno contra uno, está prohibido volar-Rotom!— anunció, en su pantalla apareció la imagen de un pequeño silbato.
Al escuchar la restricción, el tipo volador volteó a ver a su entrenador con rapidez. Su mirada expresaba algo así como: "Viejo, ¿lo dices en serio?".
Ash: Considéralo como un entrenamiento, Rowlet— se apresuró a decir—. Habrá veces en las que no podrás usar tus alas y tendrás que valerte de otros medios para poder combatir. Imagínate que el Crabrawler de Hala te hubiera dado con burbuja y te hubiera empapado las alas, ¿Qué habríamos hecho?
Rowlet se vio confundido en un inicio, pero poco después su cara mostraba el total entendimiento de ese método.
Por su parte Rotom le levantó el pulgar a Ash (al menos en su pantalla). Honestamente, él no sabía ni porqué había puesto esa regla, pero su dueño lo había salvado de quedar como idiota.
—¡Comiencen-Rotom!
Ash: ¡Peke, Ascuas!
Ésta emitió un pequeño sonidito y de su boca salieron varias bolitas de fuego que se lanzaron contra su oponente a una velocidad considerable.
Obviamente Rowlet no se dejaría golpear tan fácil, por lo que comenzó a correr con la intención de evitarlo. Vulpix no cedió y continuó lanzando su único ataque.
Ash: ¡Acércate a él!
Obedeciendo, el pokémon zorro corrió hacia su objetivo con intención de que su ataque pudiera tener más probabilidad de acertar. Y casi lo consiguió, solo que cuando una de sus bolas de fuego estuvo por impactar contra el cuerpo del tipo planta, éste uso su ataque Follaje para neutralizarse mutuamente. Dicha acción no desanimó a la novata, quien siguió atacando.
Rowlet se veía increíblemente chistoso al correr, pero no se podía negar que era rápido… y torpe.
Frente a él había un pequeño desnivel y al no verlo, la lechuza tropezó y cayó de cara. Aprovechando ese momento, Peke lo acribilló con Ascuas.
La pequeña no dejaba que Rowlet se pusiera siquiera de pie y eso terminó por pasarle factura. Al no tener ni 10 horas de vida, la zorra se sentó con sudor en el rostro y la respiración agitada.
—¡Descansen-Rotom!
Ash se acercó a Peke.
Ash: Lo hiciste increíble, amiga— felicitó mientras le acariciaba el flequillo y le entregaba algo de comida, lo cual la puso muy feliz—. Bueno chicos, volveremos a entrenar después de la comida. Rowlet, muy bien hecho.
El combate había sido bastante corto y algo unilateral ya que solo Peke estaba atacando. Tendría que hablar a solas con sus otros pokémon después.
Rotom: El entrenamiento de hoy fue muy corto— le dijo a su entrenador mientras levitaba junto a él—. ¿Qué haremos hasta la hora de la comida? Apenas son las 8-Rotom.
Ash: Tienes razón… ¿Regresamos al pue…?— en ese momento una palabra le llegó a la mente.
Yo…
—¿Qué tal si nos vamos a dormir? Están despiertos desde hace unas horas y no he dormido nada. Peke también debería dormir un poco, no es sano para un recién nacido hacer ejercicio y no descansar— sugirió mientras cargaba en brazos a su pequeña y ponía rumbo a Iki, seguido de todos sus pokémon. La zorra de fuego se veía muy feliz de estar con Ash.
—La prueba fue bastante complicada, me tardé un buen tiempo en poder atrapar un solo Yungoos pero Magby usó Giro Fuego y pudimos acorralarlo— contó con emoción el niño de nombre Tristán.
Tanto el antes mencionado como nuestra rubia protagonista se encontraban sentados en la plataforma de madera, frente a la casa de Hala. El "paseo" consistía en Tristán contando cosas que Lillie escuchaba con mucha atención y que eran ciertamente interesantes, después de todo, siempre es bueno ver otro punto de vista.
Lillie: Me lo imagino, a decir verdad yo no creo haber podido atrapar ni a uno— dijo mientras veía al pequeño.
Tristán: Yo cuando llegué a la sala del Dominante me encontré con Liam dormido— relató entre risas—. Creo que me tardé demasiado.
Lillie: Entonces supongo que Ash solamente lo hizo lucir más fácil de lo que en realidad es…— a su mente vino la imagen de la Cueva Sotobosque y el sonido del grito: "¡CUATRO Y CINCO DERROTADOS!".
Escuchar el nombre del azabache, de su rival, en una charla que se suponía era solo entre ellos dos hizo que el ánimo del niño se apagara bastante, pero no lo demostraría, no señor. Cómo su padre le había dicho: "Un verdadero hombre nunca muestra debilidad".
Tristán: ¿Cuánto tiempo se tardó él?— cuestionó.
La ojiverde se quedó pensando un poco.
—Creo que una hora o un poco menos— respondió.
Escuchar eso hizo que el ánimo del niño cayera por los suelos de forma definitiva. Él sí que sabía cuánto tiempo había tardado en atrapar a los Yungoos: 7 horas.
Tristán: ¿Y en derrotar al Dominante?
Lillie: 15 minutos— eso lo recordaba claramente, después de todo, Liam había hecho una gran predicción con el tiempo total de la batalla—. Creo que el combate hubiera durado mucho menos si hubiera usado a Pikachu.
La chica no lo sabía, pero cada palabra que salía de su boca era un golpe a la autoestima de Tristán. El verdadero balde de agua fría estaba por llegar.
Subiendo las escaleras del pueblo se pudo visualizar una gorra, posterior a eso un rebelde pelo azabache y poco después, todo el cuerpo de un adolescente seguido de sus pokémon y una maquina voladora. Llevaba en brazos un pequeño zorro dorado. Era Ash.
El entrenador de Kanto solamente saludó a los dos chicos de Alola con una sonrisa y caminó en dirección a casa de Hala. Al ver esto, el niño de Iki giró para ver a su amor platónico, quien se acababa de levantar de su asiento.
Lillie: Lo siento mucho, Tristán— hizo una pequeña reverencia—. Pero tengo que hablar con Ash sobre un tema bastante importante. Gracias por el paseo.
Al decir esto, la chica corrió a la casa del Kahuna; sin dar tiempo de respuesta al moreno.
El "amor de su vida" se había ido detrás de otro hombre. Plantearse esa frase hizo que el niño se tirara de espaldas y sintiera que le ardían los ojos, quería llorar. Algún día el derrotaría a Ash Ketchum, algún día demostraría que él era el indicado para Lillie, que el forastero no le haría ningún bien… Algún día…
Los niños son tan inocentes y tontos.
Cuando Lillie entró en la enorme casa, no encontró a su amigo de inmediato, no estaba en la sala, no estaba en el comedor y no estaba en la parte trasera. Solo quedaba buscarlo en la habitación donde se hospedaba.
Normalmente evitaría siquiera tocar a la puerta ya que no quería causar ninguna interrupción, pero era urgente. Cuando vio al azabache llegar a donde ella estaba antes, algo se agregó a su lista de cosas por preguntar: ¿Cuándo había nacido Peke?
Tomó aire y golpeó suavemente la puerta. No hubo respuesta.
No les mentiré, estuvo frente al cuarto durante unos 10 minutos, pero no recibía sonido alguno.
Sospechando que algo podía haber pasado, tocó una última vez y masculló un: "Voy a entrar". Esperó 30 segundos y cumplió con lo dicho.
Giró la perilla con suma delicadeza y empujó la puerta, de poco en poco fue asomando la cabeza en la habitación. Cuando sus ojos se adentraron lo suficiente en el interior de las cuatro paredes, pudo ver lo que pasaba con el chico.
Acostado bocarriba en la cama, sin siquiera haberse quitado la gorra, estaba Ash. A un lado de su cabeza estaba Rowlet, quien dormía plácidamente; Yungoos estaba a un lado de ésta; Rockruff descansaba a un costado del torso de su entrenador y en el pecho de éste estaban Pikachu y un Vulpix dorado, durmiendo como bebes, Rotom estaba en modo de recarga sobre un pequeño buró. Noctowl no estaba dormido, en su lugar tenía la mirada puesta en Lillie, quien tenía una bonita sonrisa en el rostro.
—Buenas noches, Noctowl.
El mencionado ululó de forma agradable.
Con la misma delicadez con la que abrió el objeto de madera, lo cerró.
Ya habría tiempo para preguntar.
Ni siquiera había despertado y ya estaba pensando en lo aburrido que estaba…
Cuando finalmente abrió los ojos se encontró con todos sus pokémon junto a él, todavía dormidos. Rotom también.
Con mucho cuidado retiró a los dos mamíferos que tenía sobre el cuerpo y los colocó sobre la cama, les dirigió una sonrisa y se propuso el salir de la habitación. Noctowl estaba dormitando cerca de la salida. Era un pokémon nocturno pero incluso el sueño podía contra él.
Abrió la puerta y por fin pudo ver el cielo. Oscuro. Era de noche.
De fondo podía escucharse música, a la cual no le puso atención.
Con suma rapidez, dirigió la mirada hacia un reloj cucú que se encontraba colgado en una de las paredes de la sala: 10:43 p.m
¡¿Había dormido 14 horas?! ¿¡SE HABÍA SALTADO DOS COMIDAS?! Sin duda alguna, le había pasado mucho en ese corto tiempo.
Primero le encargaban mandar un huevo a una región que se encontraba prácticamente en la otra punta del mundo, luego de eso se encontró con una chica perseguida por maleantes, seguido, le encargaron cuidar el mismo huevo por el que fue a Alola así como le pidieron atrapar a pokémon con formas distintas a las que él conocía de toda la vida, cosa que ni siquiera había hecho; conoció a un Rey, aceptó un desafío tradicional, estuvo a punto de morirse varias veces y se había convertido en el "manager" de un Dios. Literalmente. Agotador, ¿no?
En su momento, el azabache no le había dado la importancia requerida a ese asunto del "representante", pero sin duda era algo de vital importancia. ¿Qué se suponía que era con exactitud? ¿Un chico de los mandados? ¿Una cámara de seguridad? ¿Por qué siempre que llegaba a una nueva región se encontraba con cosas que lo hacían pensar mucho? No es que se quejara de descubrir nuevas cosas, pero si lo pensaba bien, él nunca tenía un viaje "normal". Siempre terminaba arriesgando la vida al luchar contra leyendas u organizaciones criminales, aunque bueno, le gustaba hacer el bien y todas esas cosas, además de que le daban aún más emoción a su aventura.
Mantendría en secreto eso de ser un representante, no quería riesgos innecesarios, después de todo, nunca sabes qué clase de gente hay en el mundo.
Al estar metido en su reflexión, ni siquiera se dio cuenta de que había salido a la parte trasera de la casa donde la luna se alzaba con elegancia y majestuosidad.
Dio un suspiro y se recargó en la barda— Estoy seguro de que si escribiera una autobiografía la gente me tomaría por loco— ese pensamiento le sacó una ligera carcajada.
—Ciertamente te pasan cosas muy descabelladas.
Aunque estuviera a kilómetros de distancia podría reconocer esa voz, la llevaba escuchando dos semanas seguidas ¿Cómo no hacerlo? Giró la cabeza para encontrarse a Lillie (no llevaba con ella ni su bolso ni a Shiron, cosa rara) a su izquierda, quien tenía puestas las manos sobre la valla de madera.
—Buenas noches, Ash— saludó.
—Buenas noches, Lillie.
El silencio se apoderó del lugar, algo que no era común entre esos dos.
—Esto/Este…— dijeron al unísono— Ah, disculpa/Lo siento, habla tú…
Acto seguido comenzaron a reír por lo bajo.
Lillie: Por favor, habla tú— pidió una vez dejó de reír.
Ash: Esto… Si— pensó un poco lo que iba a decir— ¿Dónde están los demás?
Lillie: El profesor Kukui fue a recoger algunas cosas a su laboratorio— reveló, tomó una pausa y continuó hablando—. Por otra parte, el señor Hala fue a resolver un problema en Hau´oli, algo relacionado con un Tauros o algo así y Hau está en…
Hau, Hau, Hau, Hau… Hau…
Ash: ¡ME PERDÍ LA GRAN PRUEBA DE HAU!— gritó aterrado al tiempo que se revolvía el cabello, acto seguido volteó a ver a su amiga— ¡Lillie! ¿¡Cómo le fue a Hau?! ¿¡Ganó?! ¡¿Perdió?! ¡¿Qué fue lo que pasó?!
Lillie: Eso era lo que te iba a contar— dijo mientras se frotaba el oído izquierdo, devolviéndole la mirada—. Hau luchó contra el señor Hala en un combate de tres contra tres, su Noibat derrotó al Machop contra el que peleó Rockruff— eso primero bastó para dejar sorprendido a Ash—, su Pikachu le ganó a Crabrawler…
Ash: ¿¡Hau tiene un Pikachu?!— interrogó.
Lillie: La verdad es que yo también me quedé bastante impresionada cuando lo vi por primera vez— dijo con honestidad—. Bueno, por último, su Brionne terminó venciendo al Makuhita del señor Hala.
Ash: ¿Makuhita? ¿No usó a Hariyama?— preguntó.
La rubia suspiró— No todos son tan fuertes como tú, Ash— le recordó con una pequeña sonrisa que demostraba paciencia total y absoluta.
Ash: Creo que tienes razón en eso… Hariyama era muy poderoso…
Lillie: Aún sigo sin poder creer que seas más fuerte que el Kahuna…— contó, su impresión era genuina.
En ese momento, algo le vino a la mente al chico, algo con que molestar a su amiga.
Ash: Supongo que, por lo que dices, tu hermano no tendría oportunidad contra mí— dijo riendo, la mirada desafiante de hacía unos días había vuelto.
Lo dicho por el chico activó el instinto de debate de su amiga.
Lillie: No metas palabras en mi boca, por favor. Puede que tú seas más fuerte que el Rey de la isla, pero mi hermano es más fuerte que todos los Kahunas juntos— afirmó con seguridad, mientras ponía cara de molestia.
Ash: No creo posible que tu hermano pueda vencer a un gran Hariyama con solo un pequeño Pikachu— al decir esto, subió los hombros y extendió las manos hacia los lados mientras comenzaba a agitar la cabeza de un lado a otro con los ojos cerrados.
Lillie: No, no lo haría. Mi hermano derrotaría a 4 Machamp´s con solo un Magikarp— levantó cuatro de sus cinco dedos de la mano derecha.
Se quedaron viendo a los ojos por unos minutos y posterior a eso comenzaron a reír.
Ash: Me muero de ganas por conocer a tu hermano— en su mente podía imaginarse a un chico de pelo rubio y aspecto bastante refinado.
Lillie: Yo también quiero verlo…— masculló.
Ash: Lo siento, ¿dijiste algo?— preguntó. Estaba tan metido en su imagen del hermano de Lillie que ni siquiera escuchó bien lo dicho por ésta.
Lillie: ¡N-no! ¡Solo estaba pensando en voz alta!— se excusó rápidamente, como siempre, lo hizo fatal.
Ash: De acuerdo…— dijo no muy convencido— Tendré que felicitar a Hau y disculparme con él por no ver su Gran prueba…— concluyó con pesar.
A decir verdad, ¿cómo no había recordado la prueba al escuchar la música? ¿Era estúpido? Una voz que le recordaba a cierta pelirroja le dijo: "Si, lo eres".
Escuchar dicha afirmación lo irritó un poco y rápidamente se sacó el sonido de la mente.
Lillie: Oye, Ash…— llamó, logrando que el azabache saliera de sus pensamientos.
Ash: ¿Si?
La respuesta llegó en forma de un pequeño Golpe Karate sobre su cabeza, como el de aquella vez en el Motel Slaking.
—Auch
—¿Cuándo dejaras de hacer cosas tan peligrosas?— cuestionó la rubia con seriedad en el rostro, retirando la mano del cráneo del chico— Arceus… Siempre estás haciendo cosas por demás arriesgadas…
El chico solamente siguió la conversación.
Ash: Creo que simplemente no puedo evitarlo… Se podría decir que yo desayuno peligro— ese comentario que trataba de ser gracioso solamente logró una cara de póker por parte de la chica—. Me disculpo, fue un chiste horrible— al decir esto, hizo una reverencia con la que prácticamente unió pies y cabeza. Estuvo en esa posición un poco más y finalmente se puso serio—. Creo que simplemente no puedo evitarlo… Cuando veo algo que me importa a punto de ser lastimado, prefiero ser yo el que se hiera…
Lillie no respondió de inmediato— Eres un chico muy gentil y amable, Ash— reconoció, mirando la luna—. Pero tienes que ser un poco más prudente, hay muchos seres que dependen de ti… Tienes a Pikachu, a Rowlet, a Rockruff, a Yungoos, a Noctowl… Y a Peke…
Ash: ¡Es cierto, tengo que prese…!
—Es por eso que creo que acompañarte en tu viaje sería una elección muy sabia por mi parte.
¿Presentarle a Peke? Esa idea se fue rápidamente de su mente al tiempo que sus ojos se abrían como platos.
Ash: ¿Tú… vas a seguir viajando conmigo?— preguntó incrédulo.
Escuchar el tono de voz de su compañero, hizo que algo en Lillie decayera un poco.
—Bueno, si tu no quieres lo entenderé perfectamente… Yo…
No pudo seguir hablando ya que sintió que algo le tomaba las manos.
Ash: ¡Cuento contigo, Lillie!— su mirada mostraba emoción y felicidad.
Ante esas palabras, los ojos de la chica se iluminaron.
Lillie: ¡Sí!— posterior a eso, comenzó a subir y a bajar sus manos, de forma que también las de Ash hacían lo mismo.
Al ver la acción de la chica, el azabache no pudo evitar recordar aquella vez en el Centro Pokémon, por lo que empezó a reír, seguido de su amiga.
Lillie: ¿Cuándo partiremos de Iki?— interrogó una vez que las risas cesaron.
El entrenador liberó las manos de la rubia de su agarre y se quedó pensando un poco.
Ash: Tenía pensado quedarme unos cuantos días aquí para entrenar a Rowlet, Rockruff , Yungoos y a Peke— informó, llevándose una mano al mentón—. Mmmmm… ¿En 4 días?
Lillie: Me parece perfecto— respondió.
Ash: ¡Entonces en 4 días! En ese tiempo entrenare con Hala y Hau, si es que quieren, para hacerme todavía más fuerte— tras decir eso, cerró el puño de la mano derecha frente a su cara.
Lillie: ¿Eso siquiera es posible?— masculló mientras ponía una cara cómica.
Ash: Aún no me siento capaz de poder derrotar a 4 Machamp´s con solo un Magikarp— bromeó.
¿Había algo mejor que reír con tu amiga a la luz de la luna y con hermosa música de fondo? Tal vez sí, pero no era el momento para pensar en eso.
—¡Ah! ¡Tengo que ir con Hau!
En una lejana isla donde prácticamente todo era naturaleza había un chico vestido con ropas negras, de largo pelo rubio y ojos verdes que se encontraba frotándose las orejas, por algún motivo las tenía muy calientes.
Alguien debía estar hablando de él.
Dicho ser acababa de pasar una especie de arrecife construida en su totalidad por una especie de roca oscura, mientras era seguido por un pokémon increíblemente raro cuya característica más notoria era un gran casco de metal que llevaba por cabeza.
Estaba a punto de entrar por una especie de "puerta" muy bien decorada, cuyo color predominante era el morado.
Hacía pocos metros había pasado un cártel que rezaba: "HACIA LAS RUINAS DEL TRÁNSITO".
Una vez estuvo dentro del lugar, no le fue muy difícil adentrarse en su totalidad, logrando llegar a una sala con piso de madera. En el centro de dicha habitación había una especie de altar decorado con un adorno de grandes hojas y en el centro había un tótem morado, se podía subir a dicho altar por unas escaleras, pero el desconocido lo evitó.
¿?: ¿Qué es lo que quieres de mí, Fini?— interrogó con lo que parecía ser irritación.
No hubo respuesta. Pasaron varios minutos y en su lugar, el chico se sujetó la cabeza con fuerza, viéndose obligado a caer sobre una de sus rodillas, para preocupación del pokémon que lo acompañaba.
¿?: Sabes… que detesto… que hagas esto…— le recordó a lo que fuera que le estaba hablando.
El dolor siguió durante unos instante más, hasta que el rubio abrió los ojos de nuevo y se reincorporó.
¿?: ¿Un nuevo representante?— preguntó, sin obtener respuesta— ¿Y eso a mí que me importa?
Justo en ese momento, una espesa niebla cubrió el lugar, haciendo que el humano guardara silencio.
Unos pasos provenientes de la otra punta del lugar se escucharon, dejando expectante al ojiverde. Los segundos pasaron y una figura se manifestó, era un chico unos centímetros más bajo que él, con dos marcas con forma de "Z" en las mejillas, ojos marrones, pelo azabache y tez algo bronceada por el sol.
Ese chico le hubiera importado más bien poco de no ser por la persona que caminaba junto a él, riendo. Una hermosa chica de rasgos parecidos a los suyos, visiblemente más alta que el anterior muchacho, vestida con un vestido blanco y una pamela del mismo color.
Al verla, los ojos del chico de negro se abrieron con fuerza (o al menos, el único ojo que el flequillo no le tapaba).
—Lillie…— masculló asombrado.
Fue en ese momento que el campo de niebla desapareció.
¿?: ¡OYE, FINI! ¿¡Qué tiene que ver Lillie con todo esto?!— interrogó visiblemente molesto. De nuevo, no hubo respuesta— ¡Responde, maldición!
A pesar de la exigencia del chico, la respuesta no llegó, por lo que dio media vuelta y puso rumbo a la salida
¿?: De acuerdo… buscaré al representante de Koko y le avisaré sobre tu estúpida predicción…— accedió mientras detenía el paso— Encuentra un Kahuna de una maldita vez…— posterior a eso, volvió a caminar— Vámonos, Silvally…
Y así, se cruzaron los caminos.
Bueno, eso ha sido todo por hoy. Vaya… Escribí 8000 palabras como si nada, eso que antes escribir solo 5000 me costaba.
¡Peke nació al fin! Imaginarme su nacimiento me gustó, por lo que fue mi parte favorita del capitulo.
Bueno, como podrán ver, añadí algo nuevo que saqué de mi imaginación y eso es el cargo de "representante". Me parece que Alola es muy grande como para ser monitoreada solo por cuatro personas, que además, tienen que dedicarle todo su tiempo a su isla en específico. Por eso creé a personas que son de un rango más bajo que el de un Kahuna, pero que tienen la responsabilidad de recorrer otras islas del archipiélago e informar a los Tapus sobre los inconvenientes. Tejí una trama alrededor de dichas personas que creo puede resultar interesante, de hecho, todos los representantes han salido ya, aunque claro, algunos todavía no son electos como tal. ¿Pueden adivinar quiénes son?
Ahora sí, me despido. ¡Nos vemos en unos días!
