Hola a todos, bueno aquí les dejo otra actualización, por si quieren seguir los dibujos que hago para cada capítulo pásense a mi página de FB: /StarlingShadow

Las actualizaciones vienen el 5 de cada mes y si gustan pueden seguirme en las demás redes sociales que tengo. Además quiero comentarles que posiblemente suba los episodios en Wattpad, a lo mejor (lo estoy pensando) haga una limpieza mientras actualizo allá, para que otra gente se ponga al día con la historia y que más gente se anime a seguir a esta pareja que tanto adoro. Y... con la salida de Sylas he pensado en un millón de cosas más por venir.

En fin, recuerden que si quieren apoyar el proyecto tengo una página en : /OnlyStarling

De ahí en más no tengo nada más que informar, saludos a todos y gracias por todo su apoyo~


Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.

Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 51 – Error Original


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Sabía que nada podía estar bien por mucho tiempo y que los problemas necesitarían un poco más de esfuerzo para solucionarse mas no contaba con lo terrible que sería poder salir adelante con la información que le acababan de dar.

— "Morirás".

Resonaron sus palabras como si no valiera nada aquella noticia pasada. El cuervo ya lo había intentado antes, incluso dejó que sus seguidores lo torturaran. Sobrevivir no era un reto ya, ¿por qué estaba tan seguro? Parecía que la bruma de aquel lugar, mezclada con oscuridad y zozobra le producía cierta somnolencia.

— ¿Otra vez dormido? —preguntó Lúmen a Darius, el cual abría por completo sus ojos.

— ¿Dónde estamos? —dijo el gigante noxiano a su contraparte.

— En uno de mis escondites, un lugar donde los "caídos" jamás nos encontrarán.

— ¿Tenías que amarrarme? —preguntó sin poder moverse de una silla. Tenía cuerdas alrededor de todo su cuerpo, incluso tenía asegurada su cabeza para mantenerla totalmente quieta. Como si estuviera en una especie de sanatorio mental.

— Solía usar este lugar para mis… experimentos —le comentó Lúmen mientras esperaba su reacción— ¿ni un pestañeo? —rió para sí.

— Estamos sólo tú y yo, puedo superar esta… respuesta humana —se refería a su cuerpo, el cual luchaba por el temor que le producía estar con este ser.

— Desde que me convertí en una criatura mágica, pocos humanos han podido mirarme a los ojos, tal y como tú lo haces. Quiero decir, es natural que las presas se sientan intimidadas por su cazador, está en sus genes —acomodó su cabellera atrás de sus hombros— desde los más básicos humanos, quienes sirvieron a los reyes de estas tierras en tiempos antiguos, hasta llegar a ti.

— ¿Me trajiste para hablarme de basura ancestral? No has cambiado nada.

— Ponte serio —se acercó para golpearle la frente con un dedo.

Darius tan sólo cerró los ojos por reflejo para que al abrir se encontrase con una nada a su alrededor, Lúmen desapareció pero el eco de su voz le perseguía, iba en un vaivén de su lado izquierdo a derecho.

— Te traje porque necesitaré de tu cooperación en los días que vengan.

— Nuestra alianza se resume a asuntos de gobierno, no quiero tener nada más que ver contigo. La nueva Noxus necesita de líderes, no de carroñeros que destruyan la nación con peleas absurdas.

— ¿Te refieres a Swain y yo? —preguntó el elfo sin mostrarse nuevamente.

— Cualquiera que se apegue al poder deberá entender que nuestra grandiosa nación no puede ser destruida nuevamente, que si pasase, me levantaría para acabarlos a todos.

— Eso me parece perfecto pero mi problema no yace en que quiero poder o gobernar nuevamente o derrocar lo que tenga Swain. Hay algo que pasa y que no quiero que se vuelva inevitable.

Darius quiso asentir, pero sólo parpadeó expectante a todo lo que pudiera decir, no quería interrumpirlo, en este punto de la conversación no tenía nada que ofrecer o qué predecir con respecto a esta discusión.

— Swain revivirá a alguien y ese alguien acabará con todos —añadió como si no fuera sorpresa estar en la lista de la muerte.

— Esa cara que pones, llena de incredulidad, la envidio —apareció tras la silla de Darius y apretó su cabeza.

— ¡Aaagh! —gritó sintiendo aquellos finos dedos como cuchillos insertarse en su masa cerebral.

— Bueno, parece que sí tienes algo dentro —lo soltó para caminar y estar frente al noxiano nuevamente.

— ¿Qué hiciste? —dijo Darius suspirando por el dolor.

— Saqué algo que no necesitarás.

— ¿Que hiciste qué? —frunció el ceño y miró con rabia la mano de Lúmen con un pequeño halo de luz en este.

— Los planes dentro de los planes de Swain nos dirigen a un final, la raza humana por sí misma está condenada y todo por tu culpa.

— ¿Qué demonios hice?

— La virtud es algo que pocas personas poseen, la virtud debe ser manejada sin premura, sin locura, con calma, la virtud conduce a los santos a ser admirados por su pureza. La pasión, es fuego, locura e intensidad, eso nos conduce a la destrucción —se quedó pensativo—. Hace muchos años el rey del otro mundo, regidor de todas las criaturas, decidió dar a su amada hija a la creciente humanidad como ofrenda de paz, para demostrar que nuestras intenciones por crear un mundo nuevo eran verdaderas. No fue un mal paso, las guerras estaban acabando con todo, su hija era bondadosa, fuerte e inteligente, un halo de luz entre todo ese horror, tuvo suerte de contener el corazón de aquel Rey humano, ambos se amaron y cesaron las guerras. Pronto humanos y criaturas comenzaron a llevarse mejor, entonces surgieron mutaciones de criaturas mágicas, ya que al vivir en estas tierras sin magia eran diferentes a como eran los primigenios. Aquel reino mágico, guiado por los grandes señores de estas tierras, desapareció pronto, nadie sabe lo que sucedió, es muy posible que las puertas se cerraran porque la humanidad no estaba lista para seguir con su alianza, otros creen que fue porque las criaturas mágicas se corrompieron al visitar la tierra y no quisieron que siguiera sucediendo.

— ¿Qué me has hecho? —preguntó nuevamente Darius con más preocupación, se sentía extraño. No era como si el elfo blanco le escuchara.

— La princesa, aquella que fue entregada a los humanos, se corrompió, se convirtió en el primer mal de este mundo. Olvidó sus virtudes porque fue arrastrada por la pasión que desbordó por el primer Rey demaciano. Al morir este… —olvidaba lo que decía porque los recuerdos eran demonios que controlaban su existir.

La voz de Darius se entrecortó al saberlo, quería predecir la continuación de esa historia, pero no podía, la princesa virtuosa… ¿ella podía tener relación con Lux? ¿Acaso estaba insinuando algo así?

— La maestra de Swain, el primer mal de este mundo, mi… madre —admitió con algo de pena.

— Dijiste que no podría invocarla, yo también sabía algo de eso, es un mito que cuentan del cuervo desde que lo conozco. Entiendo la razón por la cual tu historia, como un secreto, jamás se compartió al público.

— Sí, sí tenía —tomó aquel halo de luz y lo guardó en su bolsillo— porque quiero tenerte aquí por un tiempo. Robaré las memorias de Luxanne Crownguard también y sé que vas a intervenir. Ella es parte de este problema, porque guarda en su interior a la princesa primigenia, la catástrofe de la humanidad.

— ¿¡Qué!? —respondió exaltado— ¡ESO NO ES CIERTO! NO VAS A PONERLE UNA MANO ENCIMA POR TUS LOCURAS.

— Ella… —Lúmen bajó la cabeza—, como te digo, es complicado explicarlo.

El 3er pilar se sentó en el piso mientras miraba la rabia de Darius hacer vibrar aquella silla, quizás su enojo estaba justificado pero a él le valía más la sobrevivencia de la humanidad que las vidas de dos enamorados.

— HIJO DE P- —fue acallado prontamente por los poderes de su contraparte.

— Robarme las memorias de tu "esposa"—agitó otro halo de luz balanceándose entre sus dedos— no será difícil con esto. Hice una copia de tus recuerdos para que nadie sospeche de mi infiltrado que será un clon tuyo para guiar a la demaciana a mis manos sin que nadie se interponga, no hay amor que dude de su amado. Lo dejaré vigilante por un tiempo hasta encontrar el mejor momento para traerla. Ya vi que tiene muchos adeptos que podrían hacer difícil la extracción y no quiero que Swain se entere.

— ¿Qué beneficio te traerá robar sus recuerdos? La maestra de Swain no puede… no debería regresar, él mencionó que borraron su existencia, el mal del que tanto temen está lejos de tocar a la humanidad.

— Bueno, mi madre simplemente no desapareció, el mal no puede ser aniquilado o borrado del mundo, es parte de los humanos —apretó los labios, comenzaba a ponerse ansioso por la tensión— así que para asegurar que Swain jamás sintiese su presencia, la encerré en un lugar del que nunca podría salir, soy bueno creando hechizos de sellos, lo único que podía contenerla era la entereza de una doncella, por ello usé un alma virtuosa como lo fue en un principio mi madre. Aunque el recipiente muriera, reencarnaría todas las veces que fuera necesarias y aún guardando en su interior a la princesa primigenia. Algunas almas humanas guardan un extraño y pétreo respeto por la virtud, son capaces de soportar y contener lo peor del mundo, son increíblemente fuertes y tienen un sentido de la justicia envidiable. Por eso, mi madre nunca sería liberada hasta… ahora. Swain ha dado todo de sí para hacer miserable al contenedor actual, tu esposa, para así despertar sentimientos oscuros, negatividad, maldad y le infligió sufrimiento para quebrar los sellos que puse. Mi madre no puede apoderarse del cuerpo del contenedor a menos que este sea capaz de generar un poco de oscuridad.

Agitó su mano para dejar hablar nuevamente a Darius, el mismo apretó los puños y en un arranque de rabia se esforzó al máximo para destruir sus ataduras, pero no tuvo resultado. Era como un berrinche pero a mayor escala.

— Son mágicas. Terminarás lastimándote a ti mismo.

Le explicó 3ro con una sonrisa apagada, sus ojos muertos le decían que cometería una locura con tal de no traer de vuelta a la mujer que estuvo a punto de destruir a la humanidad.

Vio agitarse y mover la boca violentamente por un momento hasta que lo dejó hablar nuevamente.

— ¿Por qué fui el culpable? ¿Por qué dices que yo…?

— No eres más que el fuego que ha consumido sus virtudes. Su pasión por ti es tal que se dejaría morir completamente con tal de no perderte. Cuando vi sus ojos, no había nada más que sufrimiento, por ti —lo miró molesto— por los hombres que la han usado —un atisbo de dolor se hizo notar en su expresión al igual que Darius, quien volteó los ojos por un instante— por cómo ha luchado por seguir el camino que eligió con un hijo de la oscuridad.

Lux podía contenerse, podía superar sus barreras, era capaz de ser más fuerte de lo que nadie imaginaría pero Lúmen tenía una idea clara de cómo caería, no importaba cuánto lo intentara, él sabía que la oscuridad ganaría porque estaba aliada con el dolor y el dolor llegaría como consecuencia de sus pasiones.

— La visión que Swain tuvo fue de ti muriendo ante sus ojos, luego la muerte se llevaría a aquel niño que engendraron y cuando ella decidiera dejar el mundo, en ese momento… los sellos se romperían.

— No tienes que encerrarme aquí, te ayudaré…

La pronta cooperación de Darius le demostró que no podía confiar en él, su mirada sólo podía infundirle duda, este gran hombre parecía decidido a quitarlo del camino, no creía para nada en aquel repentino cambio de opinión, pensaba Lúmen.

En cambio Darius tenía la extraña sensación de que el primer plan de Lúmen no era salvar a la humanidad sin un costo, él iba a robarle todas sus memorias, su amor, su historia y su mismo sentido. No permitiría que alguien se lleve lo que tanto trabajo le había costado construir.

Al final, ¿y si todo eso fallase? ¿Qué más estaría dispuesto a hacer? Se preguntó Darius al instante, obviamente quedaba sólo una opción y era matarla para esperar su próxima reencarnación y no, no iba a permitirse perder a su amada, no de nuevo, no en esas circunstancias.

Se agitó, sintió como el aire se le iba de los pulmones con sólo imaginar la tragedia, no habían luchado tanto para terminar lejos el uno del otro. Tanto si la mataban como si le quitaban sus memorias, sería lo mismo, ella era diferente a cuando todo empezó, si Lúmen le hacía eso… iba a dejarla como un vegetal, no quedarían rastros de lo que fue Lux, lo sabía, Lúmen no era de aquellos que dejan un trabajo a medias.

— Mis siervos cuidarán de ti, no te faltará nada. No te preocupes, serán sólo un par de días —prometió conscientemente el elfo blanco girando su mirada para perderse poco a poco en la oscuridad.

— Lúmen…

Sí, iba a apelar a su lado… ¿humano? A su sensibilidad, no tenía otra opción, pelear en su contra no iba acabar bien y ahora él no valía sólo por sí mismo, tenía a su mujer y a su precioso hijo en camino.

Escogió sus palabras y usó su nombre para poder encontrar la poca atención que tenía hacia sus intenciones.

— Ella no se merece esto, lo sabes muy bien. Swain me dijo quién era el contenedor, yo sabía de su maestra pero no tenía idea de que tú estuvieras implicado. Aquel contenedor… ese ser puro que encontraste, era tu hija, la hija humana que criaste sin que tu madre lo supiera, la "impura", como le llamaba Swain. Estoy seguro de que has estado vigilando sus reencarnaciones todo este tiempo y Lux… Lux es… ella.

— Sí, lo sé —admitió sin inmutarse.

— Piensa en lo que hubiera querido.

El elfo blanco se quedó quieto por unos instantes, tal vez Darius tenía razón, su mal amada hija había decidido su propio destino cuando el momento se presentó. Ella le dijo sus deseos al ver su mundo destruirse a causa de su propia sangre, pero también le sacó una promesa a fuerzas, que protegería a la humanidad a cualquier costo, incluso…

— Mi hija eligió a la humanidad y al convertirse en contenedor, me pidió que la matara para terminar de sellarla, su sangre pura creó los sellos que le impiden a mi madre destruir este mundo —volteó hacia Darius—. No es como tú o yo.

— Nunca ha sido amada tan bastamente, ni ha sentido el calor del hombre que daría su vida por ella, en todas sus eras ha vivido calmada y virtuosa, como quisiste, hasta el final de sus días o hasta que Swain la encontrase para torturarla. Has confiado en su voluntad porque no tenía nada más porqué vivir que sus convicciones, pero ahora me tiene a mí y a nuestro hijo. Deja… que la cuide, que sea feliz al menos ahora, conmigo.

— Es tu culpa que ella tuviera que pasar por esto —le recriminó frunciendo su ceño— ojalá jamás la hubieras amado, ojalá nunca se hubieran encontrado.

Dijo con resonante furia para salir de ahí agitando su capa y cabellera bajo la ráfaga de poder mágico que emanaba. Esta verdad sí era complicada, Darius conocía una parte de la historia pero ahora que juntaba todas las piezas lo sabía todo.

— Aaaaaghhhh, ¡maldición! Lúmen, ¡¿me escuchas?! —le gritó a la oscuridad— te juro por mi vida que si algo le sucede… encontraré una forma de matarte, no viviré un día sin pensarlo, sin desearlo, sin… planearlo. Seré… el peor humano que hayas conocido en tu vida y veré la forma de que este mundo se destruya por completo.

La frialdad con la que concluía su destino en una futura guerra mientras luchaba con todo su ser para destruir esos amarres mágicos lo convertían en el ser más peligroso que pudiera enfrentar. Nadie era eterno, él lo sabía y se aseguraría de que Lúmen lo supiera.

— ¿Sientes eso? —preguntó Draven viendo por la ventana una nueva tormenta de nieve acercarse. El clima había cambiado drásticamente.

Sona negó con la cabeza, ver la sosegada calma de este le hacía preguntarse si todavía pensaba en seguir con su venganza, era cierto que días atrás había jurado hacerle daño a Vi, incluso sabiendo de su estado pero en ese momento no parecía tan peligroso.

— ¿Qué pasa? —le preguntó el castaño agitando su bigote con una notable sonrisa filosa.

Cuando hacía eso le era difícil esconder la alegría en su corazón, ¿podría ser cierto? ¿Podría estar enamorada de este hombre? Vi se lo había advertido y no era porque fuera celosa sino porque era una verdadera preocupación amar a un desquiciado.

— Aaah, ya sé —se volteó y caminó por el pasillo mientras la peliazul le seguía— estás preocupada por Lux. Pasé a verla antes de que fuera a dormir, me dijo que… estaba cansada —pronunció como si estuviera en el cielo— pero lo dijo con mucho cariño, te juro que no entiendo cómo amo tanto su rechazo. Quisiera odiarla pero cuando estoy cerca, sólo tengo un ridículo impulso de abrazarla y bueno… —bufó aire— sé que ama a mi hermano y yo quiero volver a amar a mi hermano también —bajó la cabeza y tosió— ¡demonios! El maldito clima empeora —se fue de prisa dejando sola a Sona.

Mientras le declaraba su amor por la rubia, ella sólo admiraba lo fuerte que era, lo dulce que su voz se ponía cuando hablaba de amor, cómo… deseaba volver a tener a su hermano de su parte. Quizás los lazos de sangre no están tan rotos como imaginaba, si al final del día buscaba reponer todo lo que se destruyó, tal vez sólo necesitaba un poco más de trabajo.

Darius podía rechazarlo en este momento, odiarlo y escupirle en la cara pero Draven sería el único en volver por él. Después de todo para Sona, el mayor de los noxianos no era más que una bestia, una a la que no le guardaba ningún respeto, alguien capaz de entregar a su hermano a la muerte, un cobarde.

Al final su cariño y respeto eran un creciente amor por el noxiano menor, haría cualquier cosa para salvarlo, incluso si eso supusiera contenerlo de sí mismo. Todavía no tenía claro lo que quería hacer con Vi, sólo sabía que no era bueno pero si intentaba algo, ella lo detendría, después de todo... esta mujer esperaba un pequeño pedazo de Draven.

Sona tocó su vientre, pensaba "vacío", como si envidiara a Lux o mejor dicho a Vi, porque ella tenía algo que deseaba, un hijo, un hermoso niño con el que Draven compartía sangre, "si pudiera", pensaba la peliazul en su total impotencia.

Y la tormenta siguió por más tiempo hasta el anochecer e incluso la madrugada, Vi y Cait permanecieron cercanas a la ciudad, con la noticia de que Cait ignoraba por completo los planes de su amiga por conservar su accidentado embarazo.

— "¿Estará cambiando?" —pensó Vi recordando sus palabras.

Eran las hormonas, al menos un 40%, las que le decían que debía tomar su oportunidad para quedarse con él, podía ser madre y tener la satisfacción de seguir con su carrera. La idea de que aquel niño fuera criado por el torpe de Draven le hizo saltar una sonrisa; quizás podría tomarse una licencia mientras cuida al bebé por una temporada, luego cuando estuviera más grande dejar que su padre se haga cargo, volver a su trabajo y verlo crecer.

Por otra parte, la falta de estabilidad que le ofrecía este ritmo de vida podría ser perjudicial para criar a un niño, ¿qué tal si era tan sangriento como el castaño? ¿Podría lidiar con su rebeldía? ¿Sería capaz de dejar su trabajo para criarlo y luego confiárselo a ese hombre como si fuera una simple carga? Era una tonta. Era obvio que Draven jamás podría seguir con esto, era un niño, no un perro.

— Ya duérmete —le dijo una voz en la tenue oscuridad.

— ¿Cait?

— ¿Quién más? —contestó irritada por la falta de sueño y porque Vi no dejaba de mover su pierna derecha con nerviosismo mientras hacía un chirrido que no soportaba.

— Estoy nerviosa, por lo de mañana —respondió Vi.

— La cita para el médico no puede posponerse, ¿hablaste con Draven?

— Creo que todavía no está en condiciones, ¿crees que deba posponerlo? —le preguntó.

— No puedes dejarlo mucho tiempo, es peligroso para ti —concluyó la piltoveriana.

— Uhmm…

— ¿Qué pasa ahora? —preguntó abriendo sus ojos por completo.

— Tal vez deba posponerlo, yo… quisiera que él pudiera apoyarme. Aunque hablamos de algo más.

— ¿Qué fue? ¿Puso cara de cachorro y te convenció de hacer una locura? —dijo Cait divertida.

— Eh…

— ¿En serio? —se levantó de la cama de inmediato.

— ¿Qué? No he dicho nada —se excusó de inmediato la joven pelirosada.

— Sí, habló contigo, puedo saberlo por el tono de tu voz. Te propuso una tontería, como la de quedarte con todo el cargo, ¿sabes lo que significa un bebé? No es un juego, Vi. Debes tener hijos cuando estás preparada y eres responsable, con una pareja o sola pero si estás sola debes estar lista para los desafíos. Rayos, no puedes ni si quiera levantarte por la mañana y prepararte el desayuno como para pensar en que podrías tener una responsabilidad tan grande. Es un niño, Vi. Un NIÑO. No un juego de amor con el que podrías obtener un cupón para ser la siguiente en la fila del más grande mujeriego de Runaterra.

— Lo sé… —susurró su acompañante y se acostó en su cama para cubrirse con sus mantas— estoy segura de que quiero tener a su hijo, él es malo, lo sé pero no es una basura, ni un desalmado para rechazar su propia sangre. Mira a Darius, a pesar de que él lo mandó a prisión, sigue queriéndolo, no lo culpa por nada. En su lugar yo estaría furiosa, aún cuando fuera mi hermana, la mataría por intentar asesinarme.

— Hay cosas que podemos cambiar, así como nuestro carácter, pero esto es responsabilidad y él no tiene una pizca de ninguno. Piensa un poco.

— En un principio quise abortar porque creía que no era deseado, quiero decir, ¡maldición! Tienes razón en que no es un juguete pero es deseado, por su padre, por mi… un poco —susurró— pero lo quiero. Tuve un romance fugaz, pero… quiero decir, es mi decisión, totalmente mi decisión todavía.

— Eso significa que la respuesta ha rondado todo este tiempo por tu cabeza y no me lo has querido decir —le recriminó Cait.

— Quiero decir que pensé en lo que él dijo y mi opinión cambió, perdóname por no decírtelo antes.

La piltoveriana de cabellera castaña pronto salió de su cama para caminar descalza hasta donde Vi dormía, se quedó frente a su cama, viendo como Vi se ocultaba tras sus mantas. Había sido realmente difícil para ella comunicarle su decisión, creía, la miró y examinó cada facción no oculta para determinar si realmente quería pasar por el infierno de traer una vida al mundo.

— Creo que es diferente cuando traes un niño al mundo y es deseado por ambos padres —concluyó Cait.

— Gracias —le contestó con alivio en su mirar.

Acto seguido levantó las cobijas que cubrían a Vi y se metió a la cama con ella. Era difícil admitir que su compañera estaba tomando su primera decisión madura, esperaba que estuviera en lo correcto, porque en su lugar, jamás hubiera confiado en Draven, él… no era la clase de persona que creías, un día podía amar y al otro matar.

Y tenía razón.

— ¡Ahhh! —gritó despertando. Grey había tenido otra pesadilla, todo su cuerpo temblaba.

La puerta de inmediato sonó, su compañero al otro lado de la habitación fue a ver lo que sucedía.

— ¿Qué pasó? —preguntó Dante empuñando discretamente una navaja, había entrado estrepitosamente a la habitación.

— No es nada, en serio —dijo Grey al ver a su amigo.

— Me asustaste —Dante cerró la puerta y encendió las luces—. Has tenido muchas pesadillas últimamente.

— No hay nada que deba contarte —le mintió.

— Seguro —no le creía pero lo había dicho para no incomodar a su compañero—, cuenta conmigo si necesitas algo.

— Claro —asintió, a continuación su compañero giró pausadamente hacia la salida.

Cabizbajo y algo ensombrecido, Grey recordó lo peor de su vida, sus sentimientos se encontraron con sus deseos de seguir existiendo. Él no merecía vivir por los errores de otros pero quería seguir existiendo, no era un delito… ¡no lo era!

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Fin de Episodio 51