¡Hola, lectores! Hoy no tengo mucho que contar, así que contestaré las reviews del anterior capítulo. ¡Iniciemos!
CrashLJ: ¡Hola! A decir verdad eres un nombre nuevo, no recuerdo haber leído ninguna review tuya, así que ¡bienvenido! Respondiendo a tu review, no, realmente no me gustan los clichés, pero siento que eso es algo que tengo que meter sí o sí. ¡Me alegro que te guste!
Dragon titánico: ¡Pues a mí me encanta que te encante! Espero que sigas al tanto de mi historia.
Oconner95: Pues disfrútalo, porque está esperándote xD
CCSakuraforever: ¡Pues mantente al pendiente de mi historia para averiguarlo!
Fue algo corto, pero no los distraigo más. ¡Pasen a leer el capítulo!
—¡Te estaré esperando, Ash! ¡Mi prueba estará lista para cuando quieran afrontarla!
Tras la escenita entre el joven azabache y Mallow, nuestros protagonistas tomaron rumbo a un edificio llamado "Oficina de Turismo", donde se despidieron de las dos mujeres de Akala, las cuales tenían asuntos que atender en un lugar llamado "Konikoni".
Ash: ¡Nos vemos, Mallow!— se despidió, alzando el brazo y moviéndolo de un lado para otro, a ésta acción se le unieron sus dos pokémon, los cuales también habían probado la comida de la peliverde.
Lillie: ¿Hay algún motivo en específico por el que hayan venido a recibirnos, profesor?— le cuestionó a su jefe.
Kukui: Aunque Olivia sea especialista en tipo roca y a veces trate de hacerse la dura, por dentro es un amor de persona. Seguramente estaba preocupada por si llegábamos con bien a la isla— respondió, observando como las dos morenas se iban—. Pero bueno… ¡Bienvenidos a "Kantai"! La ciudad más visitada de Alola.
Ante las palabras del hombre, los adolescentes voltearon a verlo.
Ash/Lillie/Hau: No me había dado cuenta…
Decir que en la ciudad había un poco de gente era mentira; decir que había mucha, también era mentira. Lo correcto era afirmar que la mitad del mundo estaba en Kantai. Un gran número de gente caminaba por las amplias calles de la ciudad, logrando que el paso fuera algo lento por el gran cumulo de seres vivos.
Kukui: Como verán, el turismo es la principal fuente de ingresos para la ciudad, la cual cuenta con hermosas playas y grandes hoteles, el principal es el "Hotel Arrullo del Mar"— relató mientras se movía entre la gente—. Claro que no todo se reduce a eso, la ciudad también cuenta con una gran cantidad de tiendas como boutiques— los ojos de Lillie se iluminaron—, tiendas de Malasadas— el estómago de Hau gruñó— y lo más interesante: El "CID"— un símbolo de interrogación apareció en la cabeza de Ash.
Ash: ¿El… CID?— repitió, extrañado por tan raro nombre.
Hau: Es el lugar donde trabaja la esposa del profesor— mencionó.
La cara del azabache se deformó en una mueca de asombro— ¿¡Está casado, profesor?!
Kukui rio ante la pregunta— ¡Pues claro! ¿No ves este reluciente anillo?— posterior a eso, le mostró el dedo anular de la mano izquierda.
El entrenador hizo un sonido de sorpresa— ¡Muchas felicidades!— a su felicitación se le unieron Rowlet y Pikachu, con sus respectivos sonidos.
Lillie: El profesor lleva casado desde hace ya varios años…— informó.
Ash: ¿Fue a ella a quien vino a visitar en Akala?— cuestionó, pasando por alto las palabras de su amiga; ahora los cabos estaban atados.
Kukui: Si, fue a ella. También la vez que nos reunimos para lo de Peke, tuve que irme porque teníamos planes, tú sabes, cosas de parejas— comenzó a mover su mano derecha de un lado a otro, como si no tuviera importancia, mientras que una sonrisa pícara se dibujó en su rostro.
Ash: Ohhhhh… Lo entiendo, lo entiendo— una ligera sonrisa apareció en su cara.
Lillie: ¿De verdad lo haces?— se preguntó con los ojos entrecerrados.
Rotom: Entonces es a ella a quien le envíe la fot…— con suma rapidez, Kukui tapó la boca de su invento.
Kukui: ¡Shhhh! ¡Recuerda que es un secreto!— masculló alarmado, liberando posteriormente a la Pokédex.
Hau: ¿Pasa algo, profesor?— interrogó. La escena le había causado algo de gracia.
Kukui: No es nada, no es nada— dijo para posteriormente comenzar a reír de forma nerviosa. De un momento a otro, sintió una mirada penetrante, con velocidad volteó a ver a Lillie, quien lo miraba de forma fría—… Esto… ehm… ¿¡Qué les parece si nos dividimos?! ¡Kantai es enorme, debe de haber una gran cantidad de cosas por ver! ¡De hecho, ahora mismo estoy deseoso de Malasadas! ¡Vamos, Hau!— sin que nadie pudiera responder, el profesor tomó del brazo al peliverde y salió corriendo.
Hau: ¡Nos vemos luego, chicos!— aunque estaba siendo jaloneado, la felicidad nunca se fue de su rostro.
Lillie dio un pequeño suspiro y cerró los ojos; por su parte, Ash veía con confusión la escena.
Ash: ¿Qué fue lo que pasó? ¿Me perdí de algo importante? — comenzó a alternar la mirada entre Rotom y la rubia.
Lillie: El profesor a veces puede ser un tonto…— dicho esto, infló las mejillas.
—Los secretos humanos son un misterio-Rotom…
Definitivamente, el entrenador jamás comprendería a la gente de Alola… O a la gente en general.
Ash: Bueno… ¿Te gustaría ir a algún lado, Lillie?— preguntó, logrando que su amiga dejará de hacer el "mohín".
Lillie: La verdad es que no tengo pensado algo en concreto…— eso era mentira, y Ash lo sabía— Supongo qu…
Al haberse quedado parados entre una multitud en constante movimiento, un hombre bastante alto pasó al lado de la chica de Alola, golpeándola con el hombro, logrando que perdiera el equilibrio y comenzara a caer hacia delante.
Ash: Cuidado— exclamó, mientras se ponía frente a la chica para evitar que cayera. En lugar de impactar contra el suelo, chocó con el pecho del azabache. Dicha acción hizo que Lillie se sonrojara y se apartara rápidamente.
Eso había sido muy peligroso. Deteniendo su paso, el hombre alto comenzó a disculparse con la rubia por haberla puesto en peligro a ella y al huevo pokémon que tenía en brazos. Una guerra de reverencias comenzó, una parte se disculpaba y la otra afirmaba que no había nada que perdonar. Finalmente, Lillie aceptó las disculpas y el adulto prosiguió con su camino.
Lillie: Es bastante descuidado que nos quedemos aquí parados…— dijo mientras veía a Shiron.
Ash: Tienes razón… Hay que irnos— secundó, extendiendo su mano hacia su amiga.
—¿Eh? ¡N-no es necesario t-tomarse de las manos! F-fue algo que s-solo pasará una vez…— afirmó, sonrojada.
Por cuestiones que solo Arceus comprendería, otro turista golpeó a Lillie, haciendo que su argumento perdiera toda validez. Resignada y avergonzada por igual, terminó aceptando la mano del chico, quien empezó a caminar a paso lento pero constante.
Pasaron varios minutos en los que caminaron sin rumbo fijo, o eso pensó la rubia, la verdad era que, con Ash (quien se encontraba mirando la pantalla de Rotom) nunca se podía esperar algo específico, era un chico que escapaba de toda suposición lógica que Lillie pudiera hacer.
La respuesta sobre el lugar de su destino se manifestó en forma de edificio, el cual tenía en el tejado una figura de la silueta de una blusa. Era la boutique.
Al contrario que la de Hau'oli, ésta no tenía un eslogan o algo por el estilo, pero lo compensaba con elegancia. Las paredes eran de color blanco, mientras que los marcos de la puerta y las ventanas eran rojos.
Ash: ¡Y ya hemos llegado!— anunció, plantándose frente al escaparate de la tienda, la cual dejaba ver algo de ropa de muestra.
Lillie no dijo nada, en su lugar, asintió. Por mucho que intentara de ocultarlo, el azabache siempre terminaba sabiendo lo que ella quería.
Se quedaron frente a la tienda por varios minutos en los cuales la rubia analizaba las prendas de exhibición.
Ash: ¿Vas a comprar algo, Lillie?— preguntó expectante. No la estaba apresurando ni nada, pero quería saber si solo estaban en un viaje de observación.
La mencionada se quedó en silencio, al menos por un momento.
Lillie: Eh… no creo que nada de esto sea para mí… Yo… no me vería en lo absoluto bien…— masculló. Ash estaba callado, viendo con seriedad a la chica, cosa que no pasó desapercibida— ¡L-lo siento! No es algo que te interese del todo, ¿verdad? Perdón si te aburrí…— su mirada se posó primero en el azabache, y luego en el suelo.
—Lillie… Pienso que te verías muy linda.
Los ojos de Lillie se abrieron con fuerza, posterior a eso, su cara adquirió un gran sonrojo que aumentó más al darse cuenta de que no había soltado la mano del entrenador. A una velocidad sorprendente, la rubia deshizo la unión para posteriormente cubrirse la cara con el sombrero.
—¡M-muchas gracias!
Ash se limitó a reír. Su madre le había recordado que halagara a las mujeres cuando se ponían algo nuevo durante prácticamente toda su vida; aunque tampoco es que lo estuviera diciendo solo por "cortesía", era un pensamiento que el azabache de verdad tenía. La forma de hablar, de caminar e incluso de comer de Lillie eran sumamente elegantes, era como una princesa o algo por el estilo, debido a esas cosas la confundió con el rey de Melemele el día que Rockruff y Rowlet se unieron a su equipo; la ropa frente a ellos era bastante agradable a la vista por lo que en la mente de Ash tenía mucho sentido que: "Chica bonita" + "Ropa bonita" era igual a "Muy bonita".
Una vez que la rubia se pudo liberar de su sonrojo, continuaron con el camino, tomados de las manos de nuevo para seguridad de ésta. Si algo tenían claro era que no comprarían nada por el momento.
Tras unos cuantos minutos llegaron a un lugar donde había un gran cumulo de gente, mayor al habitual. Lo más raro era que ninguno de ellos estaba caminando, en su lugar, todos estaban quietos; atentos a lo que pasaba frente a sus caras.
—¿Qué estará pasando por ahí-Rotom?— se preguntó.
Ash: Creo que sería interesante ir a ver. ¿Qué te parece, Lillie?— indirectamente, estaba pidiéndole permiso para poder acercarse.
—¡Pika! ¡Pika pi!— a la solicitud se unió Pikachu.
—¡Prr! ¡Prr prr!— y seguido de eso, Rowlet.
Lillie: N-No tengo problema— siendo honestos, ella también tenía algo de intriga.
Se colocaron en la parte trasera de la multitud, era lo más lejos que podrían llegar.
Ash: Disculpe señor, ¿sabe que está pasando?— preguntó a un hombre anciano delgado de escaso pelo canoso.
Anciano: Oh… Parece que unos jóvenes están haciendo una convocatoria sobre algo… ¿Harán este tipo de cosas en Alola muy seguido?— respondió, dejando claro que era un turista.
Los dos adolescentes voltearon a verse. Solo podían escuchar la "convocatoria".
—¡… si usted ama los pokémon y está harto de que gentuza como el Team Skull u otros malhechores los maltraten; si usted daría lo que fuera para protegerlos, déjeme decirle que puede unirse a nosotros, gente que procura el bienestar de estas maravillosas creaturas más que nada en el mundo; somos la "Fundación Aether" y estamos abiertos a recibir a nuevos reclutas!— anunció a todo pulmón un hombre que no se podía ver al estar cubierto por la multitud.
Varios murmullos se escucharon en el lugar, la mayoría era de aprobación o admiración, mientras que el resto (únicamente los extranjeros), de sorpresa. Era muy poca gente de Alola la que no conocía dicho nombre.
Ash: ¿Fundación Aether?— inmediatamente volteó a ver a Rotom.
—Según mi base de datos, se trata de una organización originaria de Alola que tiene como principal objetivo cuidar a los pokémon de la región de todos aquellos que los maltratan o amenazan con hacerles daño. Su presidenta es un mujer llama…— Rotom no pudo terminar de hablar.
—¿Podemos… irnos…?— se escuchó decir.
Ante la petición y una pequeña presión en la mano derecha, Ash giró la cabeza para poder ver a Lillie y lo que presenció lo dejó impactado. La rubia de por sí era blanca, pero en ese instante estaba pálida; el sudor resbalaba por su rostro y temblaba; sus ojos parecían querer salirse de sus orbitas. Estaba asustada; no, estaba aterrada.
El entrenador al principio no reaccionó, pero una vez que se dio cuenta de que tenía que hacer algo, frunció el ceño. Si observaba bien, no podía seguir caminando recto, después de todo, la calle estaba prácticamente cubierta por todas esas personas desconocidas; por donde ellos venían no había ni rastro de una tienda de Malasadas y era obvio que necesitaban reunirse con Kukui; solo quedaba una opción y esa era una calle que parecía llevar al norte de la ciudad, la cual había visto varios metros atrás. Sujetando fuerte la mano de Lillie, tomó rumbo hacia su nuevo destino.
El paso lento de antes se mantuvo, solo que se añadió una especie de prisa que los obligaba a no dejar de caminar; la rubia lo hacía en total silencio y sin objetar, parecía un muñeco de trapo o algo así.
Entre el Centro pokémon y la boutique había una amplia calle que fue rápidamente cruzada por nuestros protagonistas; a lo lejos se podía ver un hotel gigantesco (en el cual culminaba el camino), distinto a los otros de la ciudad, seguramente era el Hotel Arrullo del Mar.
—¿A dónde vamos-Rotom?— preguntó un tanto confundido.
Ash no daba señales de querer contestar, logrando que sus pokémon pusieran una cara de preocupación, cosa que el chico notó.
—A donde sea que no esté la Fundación Aether…
Conformándose con dicha respuesta, siguieron avanzando.
Una vez que llegaron a una rotonda que tenía una fuente en el centro, se detuvieron. El azabache guío a Lillie a la pequeña construcción, para que ambos se sentaran en el borde de ésta. No preguntó el porqué de su miedo, no inmediatamente. Esperó a que la chica dejara de temblar y a que su piel recuperara el color habitual para poder hablar. Una vez que esto pasó (al menos parcialemente), liberó su mano del agarre.
Ash: ¿Estás mejor, Lillie?— cuestionó con seriedad.
La mencionada solamente asintió.
—¿Es… algo de lo que puedas hablar conmigo?— si su amiga no quería decir nada, él lo respetaría, al menos de momento.
Lillie negó con la cabeza, logrando que el chico suspirara.
Estuvieron en silencio por un tiempo.
Ante la mirada perdida y gacha de la rubia, el de ojos marrones se puso de pie y comenzó a estirarse.
—¿Sabes algo? No me gusta mucho Kantai, quiero decir, hay algunas cosas interesantes pero siento que toda esta multitud no va conmigo… ¿Qué te parece si iniciamos nuestro viaje de una vez?
La cabeza de Lillie se levantó con velocidad, en su mirada se podía leer una sola palabra.
—Gra…cias…
Pikachu y Rowlet intercambiaron miradas de determinación; acto seguido abandonaron el cuerpo de su entrenador para subirse a los hombros de su compañera de viaje, entendían más bien poco de la situación, pero si podían hacer algo, lo harían.
Haciendo el mejor intento posible para leer el ambiente, Rotom trató de contribuir a la idea de su dueño.
—Según mi mapa, si vamos por esa calle de ahí— apuntó a un pequeño pasadizo al sur de donde se encontraban—, llegaremos a la Ruta 4 y posterior a eso a "Pueblo Ohana"-Rotom.
Ash: ¿¡Pueblo Ohana?!— repitió inmediatamente— ¡¿Tiene algo que ver con el Rancho Ohana?!
—El Rancho Ohana está dentro de los terrenos de Pueblo Ohana, solo que pertenece a la familia Wela, y además es más grande-Rotom— respondió, poniendo una imagen panorámica del lugar, que, ciertamente se veía enorme.
Ash: ¿¡Entonces que esperamos?! ¡Vámonos ya!— dijo con entusiasmo.
—¿Y qué pasará con el profesor Kukui y con Hau-Rotom?
—¡No te preocupes! Podemos llamarlos y decirles que nos adelantamos— su tono de voz mostraba que no era algo de lo que preocuparse.
—Si tú lo dices-Rotom…
—¡Lo digo de verdad! ¡Debes tomarte la vida con un poco más de calma, Rotom!— sugirió para luego comenzar a golpear la "espalda" de su Pokédex con felicidad— Será mejor que nos vayamos lo más pronto posible. ¿Qué tan lejos está Pueblo Ohana?
—Según mi GPS… La Ruta 4 es bastante sinuosa y un tanto larga, por lo que deberíamos de llegar en aproximadamente 8 horas-Rotom— informó una vez que se recuperó de los golpecitos.
—Entonces estaríamos ahí a las 10 si tenemos en cuenta los descansos… ¡Me parece bien!
—O-opino lo mismo…
Rotom y Ash voltearon a ver a Lillie.
Ash: ¿Verdad?— su voz mostraba alegría, era como si lo anterior nunca hubiera pasado— ¡Lo siento por Hau pero yo seré el primero en comer ese helado!
Como pudo, la rubia esbozó una sonrisa. Se le veía inexplicablemente cansada.
Lillie: Si tenemos suerte, podríamos ver al capitán Kiawe… Después de todo, es su hogar…— relató, su voz sonaba temblorosa.
Ash: ¡Entonces tenemos más razones para irnos cuanto antes!— tras decir eso, giró sobre sus tobillos y justo cuando iba a comenzar a caminar, se paró en seco, dejando a sus amigos confundidos— Li… Litten…
Lillie asomó la cabeza por detrás de la espalda del entrenador y pudo visualizar bien la figura de aquel pequeño gato negro que se habían encontrado en Hau'oli. No había duda de que era él, principalmente porque le gruñó con fuerza al azabache nada más verlo para posteriormente irse corriendo.
—¿Qué hace el Litten de aquella vez aquí-Rotom?...— preguntó aún con la anterior emoción dominándolo.
Lillie: P-posiblemente subió a un barco por error… Después de todo, estaba en Hau'oli…— supuso.
Un gran suspiro de alivio salió de la boca del azabache, el hecho de ser quemado no era de su total agrado, pero ver al gato le había recordado algo.
Ash: Toma, Lillie— dijo, mientras se sacaba algo del bolsillo y se lo cedía a la mencionada.
—No… es necesario…— masculló al ver el objeto.
—Si no te secas el sudor podrías oler mal, me lo dicen muy seguido— el tono de voz del azabache sonaba un tanto autoritario y su mirada lo respaldaba—. Yo arruiné el tuyo, así que lo menos que puedo hacer es prestarte el mío.
La chica vaciló un poco, pero finalmente acercó la mano izquierda (con la que estaba sujetada a la de su amigo) al pañuelo azul; el cual hacía varios días le había servido como vendaje provisional— Muchas gracias— dijo, comenzando a secarse el sudor que aún se le podía ver en la cara para posteriormente guardarlo en su bolso; no lo regresaría estando éste lleno de líquido.
Cuando todo estuvo solucionado, el grupo protagonista se dirigió a la calle que los llevaría fuera de la ciudad. Tras unos minutos, dejaron el pavimento de lado para dar paso a una tierra cubierta de hermoso y verde pasto. Un letrero con las palabras "Ruta 4. ¡El camino más corto a Pueblo Ohana!" los recibió.
A primera vista, el camino estaba lleno de curvas, como dijo Rotom era "sinuoso". El lugar era bastante bonito, el terreno en su mayoría era plano y por la cantidad de árboles que ahí se encontraban el sol no era precisamente fuerte. En cuanto a los entrenadores, no había gran cantidad de ellos, con excepción de un pequeño grupo de viajeros conformado por dos adolescentes, un adulto y tres niños que se dedicaban a explorar Alola.
—¡Peke, Ascuas!
La pequeña zorra de fuego abrió el hocico para dejar escapar unas bolitas de fuego que terminaron impactando contra un pequeño Mime Jr.
—¡Mimey! ¡Rápido, usa Confusión!— ordenó un niño de aparentes diez años perteneciente a dicho grupo. Por lo que parecía, su Pokémon también estaba recién nacido.
—¡No lo dejes! ¡Ascuas de nuevo!— si el azabache se paraba a pensarlo bien, ese era el único movimiento ofensivo que su Vulpix poseía.
Justo en ese momento y sin que Vulpix hiciera más nada, el pequeño mimo cayó de espaldas, sin siquiera poder devolver el movimiento.
—¡Se acabó! ¡Vulpix es el ganador-Rotom!
Tras felicitar y mimar a sus compañeros, los dos entrenadores se acercaron para darse la mano.
Niño: Tu Vulpix es asombroso, no solo es dorado sino que también es muy fuerte— dijo con admiración mientras cargaba a su pokémon en brazos.
Ash: ¿En serio lo crees? Yo opino que tu Mime Jr. también es genial. Mi mamá tiene un Mister Mime y aunque no lo parece, es bastante fuerte— contó, logrando que el niño y su pequeño amigo se emocionaran.
Después de una corta despedida, ambos grupos siguieron con su camino.
Se encontraban atravesando un pequeño camino de hierba alta; gracias a los repelentes que la rubia insistió usar no tuvieron problemas con los pokémon (aunque eso logró que Pikachu se alejara unos cuantos centímetros, mientras que Rowlet optó por entrar a su pokéball).
Hau: ¡Yo también quería ir a Pueblo Ohana con ustedes!— reclamó desde el otro lado de la pantalla de Rotom, a un lado del investigador. Los habían llamado para alertar sobre su partida.
Ash: Lo siento, Hau— se disculpó mientras reía de forma nerviosa—. Pero no me gustaba mucho Ciudad Kantai.
Kukui: Al menos pudiste avisar con antelación…— dijo en un suspiro de resignación— Cuando llegues al Centro pokémon de Ohana accede a tu PC, te habré depositado todo lo que necesitas en tu recorrido por Akala. En cuanto a Noctowl, yo lo cuidaré muy bien.
Ash: ¡Se lo agradezco mucho, profesor!— el dinero y los suministros eran bastante importantes, el cuidado de su pokémon también.
Kukui: Y no olvides que Rockruff y Yungoos aún están cansados por el entrenamiento, no hagas que se sobresfuerzen— le recordó.
Ash: ¡Y que lo diga! Hariyama les dio una buena tunda, no creo que siquiera estén despiertos— esos cuatro días no habían sido desperdiciados en vano.
Hau: ¡Ash!— exclamó, obteniendo la atención del mencionado— ¡Me iré a Pueblo Ohana por la mañana, así que espérenme!— indicó— ¡Tenemos que comer helado y Malasadas juntos!
Ash: ¡Pues más te vale llegar pronto antes de que me acabe TOOODO el helado yo sólo!— incitó, con una sonrisa "burlona" en la cara.
Una pequeña discusión de broma empezó entre los dos adolescentes.
Por otra parte, Lillie se mantenía fuera del campo que abarcaba la cámara frontal de Rotom, si Kukui la veía sospecharía de inmediato, principalmente por qué no lucía como siempre. Ash ya estaba mintiendo para evitar que ella tuviera que dar explicaciones que no quería dar, incluso cuando ni a él le había contado el porqué de su miedo, la rubia solo tenía que hacer eso para valorar por completo las acciones del chico.
Sin darse cuenta, el aprecio que tenía hacia Ash creció más.
La llamada finalizó y prosiguieron con su camino; habían pasado cerca de 4 horas desde su partida de Kantai.
Se podría decir que estaban a mitad de la ruta cuando vieron algo que llamó su atención.
Frente a ellos había un gran cartel de madera con varios Pikachu pintados en él. Grandes letras de colores rezaban: "Valle de los Pikachu ¡Próximamente!" En la parte baja del anuncio estaba escrito con tiza: "¡Solo dos días!"
—Mi GPS no tiene información sobre el "Valle de los Pikachu"-Rotom...
Lillie: Debe ser principalmente porque aún no ha abierto ¿Ves?— al decir esto, señaló el "Próximamente".
—Eso tiene sentido-Rotom…
Lillie: Realmente no me sorprende que hagan un lugar como este— admitió con seriedad—. Pikachu es un pokémon bastante popular en Alola después de todo.
Al escuchar eso, el azabache se sorprendió— ¿En serio? No recuerdo que nadie me haya parado para tocar a Pikachu…— dijo, mirando a su compañero el cual seguía un poco detrás de ellos.
Lillie: En Melemele la cantidad de Pichu y Pikachu es considerable, por lo que no hay mucha gente que no haya visto uno, recuerda a Hau— informó, haciendo que la mente del chico le recordara a aquel roedor eléctrico con cola en forma de corazón—. Y en Kantai, la mayoría son turistas, así que es fácil suponer que como mínimo han visto uno en su vida; además de que los nativos de Alola tal vez no pudieron verte entre la multitud.
El adolescente se quedó en silencio un momento, mientras veía fijamente a su compañera de viaje para posteriormente sonreír.
Lillie: ¿Eh? ¿P-pasa algo?— preguntó. ¿Había dicho algo raro?
Ash: Súper asombrosa— respondió, comenzando a reír.
"Cuando me cuentas algo que yo no sé solo puedo pensar que eres asombrosa ¡Súper asombrosa!"
Contrario a la creencia popular, el recuerdo de aquellas palabras golpeó con fuerza el cerebro de la rubia, provocando que esbozara una pequeña sonrisa; poco después se llevó el puño a la boca para cubrir dicha mueca, la cual terminó por convertirse en una dulce risa.
La escena duró un poco más, hasta que finalmente Pikachu se acercó a ellos, dando a entender que el efecto del repelente se había agotado.
Lillie: Creo que no sería justo que castigáramos de esa forma el olfato de Pikachu— dijo, comenzando a acariciar al nombrado—. Después de todo, si él está aquí, no tenemos nada que temer.
Ash: ¡En eso tienes razón! ¡Pikachu es el Pikachu entre los Pikachu!— exclamó con orgullo.
Las palabras de los chicos solo sirvieron para elevar el ego y la autoestima del pequeño roedor, quien comenzó a golpearse el pecho y a poner una cara que mostraba confianza absoluta, en sí mismo; logrando así que los dos chicos volvieran a reír.
—Finalizando grabación… Guardando archivo… Nombre: "Esto le va a interesar al profesor"-Rotom— la Pokédex no sabía por qué grababa a "escondidas", lo único que realmente tenía claro era que ese momento tendría un gran valor, tarde o temprano.
Las horas pasaron y el recorrido fue bastante tranquilo. En medio de uno de los descansos solicitados por Lillie, oscureció. Según el reloj de Rotom eran cerca de las 8:25 p.m. por lo que no debían estar lejos de su lugar de destino; en ese momento sucedió algo un tanto inesperado.
Un hombre vestido con una ropa singular (como de jinete) pasó corriendo a toda velocidad a lomos de un gran Tauros, el cual llevaba puesta una montura. Ash había montado pokémon antes, incluso a sus propios Tauros, pero jamás había visto ropa o sillas así.
Lillie: Pokémonturas— dijo de golpe, obteniendo un "¿Eh?" por parte del entrenador—. Por si te lo preguntas, esas son las llamadas Pokémonturas. Es un método de transporte originario de la cultura de Alola, bastante práctico que usa un aparato especial el cual puede hacer que aparezcan pokémon de préstamo los cuales te ayudaran durante tu viaje, también sirve para estrechar lazos entre humanos y pokémon. Como dije, son bastante útiles.
Ante la información el chico liberó un silbido— Necesito una de esas… ¡¿Dónde puedo conseguirla?!— preguntó entusiasmado.
—Según mi base de datos… Puedes solicitarla con la Central de Pokémonturas-Rotom— contestó.
Ash: ¿Y dónde queda eso?— interrogó.
Lillie: En una pequeña isla al sur de Ula-Ula. Está bastante lejos y llegar sin un barco es imposible, por lo que necesitas hacer un pedido y tras una serie de formularios y pruebas, ellos te envían una "Buscamontura"— respondió.
Ash: ¿Buscamontura? ¿Qué es eso?
Lillie: ¿Recuerdas el "aparato especial" que te mencioné hace un momento?— el joven asintió— Pues eso es la Buscamonutra. A través de ella puedes recibir los pokémon de préstamo.
Ash: Ya veo… ¿No hay otra forma de obtenerla?— si era honesto, quería evitar la molestia de "rellenar formularios".
—Pues sí que la hay. En cada isla hay distribuidores oficiales de Buscamonturas, son personas que te tomaran la prueba en vivo y en directo para después decidir si tienes lo necesario para poder usarla. En Melemele, los distribuidores son Hala y Liam; mientras que en Akala solo hay uno: Kiawe Wela-Rotom— explicó. En su pantalla apareció un chico negro de pelo oscuro con mechones rojos (lo cual le daba apariencia de volcán según Ash), su cara mostraba seriedad y madurez; no llevaba camiseta, más si un collar. Tenía tatuajes en los hombros.
Ash: Con que ese es Kiawe… ¡Tenemos suerte! ¡Si lo veo en Pueblo Ohana no solo le pediré helado, también conseguiré una Pokémontura y podré hacer su prueba!— exclamó con alegría, secundado por Pikachu.
Lillie suspiró— Recuerda que debes tratarlo con respeto, Ash. Puede que hayas conseguido llevarte bien con Liam, el señor Hala, la señorita Olivia y con la capitana Mallow pero debes de saber que ellos son la autoridad máxima en Alola; no todos serán tan amigables como los que hemos conocido.
Ante esas palabras, el oriundo de Kanto se quedó reflexionando un poco— En eso tienes razón… Viéndolo bien, tiene cara de pocos amigos— se llevó la mano al mentón y empezó a analizar al capitán.
Decidieron que tendrían sumo cuidado al hablar con el chico cuando se lo toparan y tras unos minutos, reanudaron la marcha.
A lo lejos se podían ver tenues luces que asomaban por los cristales de las casas de lo que todo apuntaba, era Pueblo Ohana.
En la entrada del pequeño pueblo, la tierra dejaba de tener su habitual color para pasar a ser amarilla y árida. El verde pasto desaparecía por completo.
Si Ash y Lillie pudieran describir el paisaje con unas cuantas palabras, éstas serían, sin duda: "Película de vaqueros".
Pasaron por un gran letrero que era sostenido por dos vigas de madera, formando un arco en el que se podía leer claramente: "Pueblo Ohana".
Las casas eran todas de madera y la cantidad era bastante reducida; unas 10 o 11 como máximo. Una de ellas resaltaba más que las demás, aunque realmente no tenía aspecto de ser una vivienda, más bien parecía una "Comisaría"; justo al lado suya se encontraba un Centro pokémon al que nuestros protagonistas arribaron.
Una vez que pasaron las puertas corredizas del establecimiento, el viento producido por el aire acondicionado los golpeó fuertemente, cosa que recibieron gustosos.
Ash: Iré por las cosas que me transfirió el profesor— avisó— ¿Tú puedes pedir las habitaciones, Lillie?
Un coro de ángeles sonó detrás de la chica; esas palabras eran una dulce melodía— Lo haré con gusto— afirmó. Aunque su semblante se veía tranquilo, por dentro daba pequeños gritos de emoción.
Los adolescentes separaron sus caminos; mientras que Lillie caminó recta para encontrarse con la enfermera Joy; Ash giró a la derecha para acceder a los PC, mientras era regañado por Rotom al no dejar que luciera su nueva habilidad para pedir hospedaje.
Lillie: Muy buenas noches, enfermera— saludó nada más llegar frente al mostrador, dicha acción la complementó con una reverencia.
Joy: Buenas noches a ti también— devolvió el gesto— ¿Puedo ayudarte en algo?— preguntó en el tono que todas las Joy's usaban: Alegre y servicial.
Lillie: Espero que pueda. ¿Tiene habitaciones disponibles?— interrogó. Aunque no lo demostraba, estaba expectante. Quería un "Sí" por respuesta.
Joy: ¡Por supuesto! Estamos en una época donde los extranjeros abundan, pero Ohana no es uno de los principales atractivos turísticos por lo que siempre contamos con habitaciones— explicó, esbozando aquella dulce sonrisa que caracterizaba a las enfermeras— ¿Cuántas necesitas?
Lillie: Dos individuales, para ser exactas— al decir esto, subió dos dedos de la mano izquierda.
Joy: ¡Enseguida!— acto seguido se encorvó y comenzó a buscar en la parte trasera del mostrador. El sonido de metal chocando entre sí se escuchó por el lugar— ¡Aquí están! Habitación 6 y 7— informó, cediendo dos pequeñas llaves plateadas que tenían la cara de un Blissey como llavero.
Lillie: Se lo agradezco mucho— volvió a hacer una reverencia que la enfermera correspondió, para posteriormente ir al encuentro de su amigo.
En la sección de PC estaban solo dos personas: El azabache y un chico tal vez dos años menor que éste. Por razones obvias, Lillie se acercó al primero. Por algún motivo que después preguntaría, ni Pikachu ni Rotom estaban cerca de él.
Ash: ¿Está todo listo?— cuestionó al sentir como se posicionaban tras de él.
Lillie: Todo listo. ¿Prefieres la habitación 6 o la 7?— en teoría serían iguales, pero una estaba más al fondo que la otra.
El azabache estaba tecleando unas cosas mientras respondía— Dicen que el 7 tiene que ver con la suerte, ¿verdad?
—En efecto. Es una creencia bastante popular, así como las herraduras de Ponyta y las patas de Bunnelby— el pensar en la última costumbre (la cual consideraba estúpida) se le revolvió el estómago.
—Entonces quiero la seis. No soy mucho de creer en la suerte, prefiero el esfuerzo; además de que esa es la cantidad de pokémon que puedes llevar en tu equipo— aunque Lillie no lo veía, sabía que su amigo tenía una sonrisa en la cara.
—Entonces la seis será— acto seguido, colocó la llave frente a la cara de su amigo.
—Gracias, Lillie.
—No hay porque darlas.
Los minutos pasaron y el chico todavía seguía frente al computador, cosa que intrigó un poco a Lillie, quien, por respeto, no veía lo que en él decía.
—¿Pasa algo, Ash?— se animó a preguntar.
—No realmente, solo estoy leyendo este correo del profesor. Hay una parte que no entiendo del todo bien, así que estoy leyéndola varias veces para…— una idea brillante cruzó por su cabeza— ¿Qué tal si lo lees tú y luego me lo explicas, Lillie?— giró la mirada hacia la mencionada.
Dicha sugerencia tomó un poco por sorpresa a la chica, quien luego dio un pequeño suspiro, no de resignación, no de fatiga, y evidentemente no de irritación; era un sonido similar al de una risa.
—Veamos que dice…— el chico se levantó del asiento que estaba frente al PC para cedérselo a su amiga y colocarse él detrás de ésta, desde esa posición le señaló a la chica el párrafo en concreto.— "Ash, dile a Lillie que recuerde usar el "Estimulador de Nebulilla", procura que no se les olvide ya que es bastante importante. Normalmente es algo que yo hago pero ahora tendrá que hacerlo ella. Solo tiene que ajustar la magnitud al punto que se adapte al nivel de estrés de Nebulilla durante el día; seguido de eso deberá dejar presionado el botón rojo al menos hasta que Nebulilla se relaje. Es importante que lo usen en una zona donde no haya gente".
—¿Y eso que quiere decir?— ya había leído lo citado por la rubia, el problema era que no lo entendía.
—¿Cómo explicarlo?...— en medio de su reflexión, un recuerdo llegó a su memoria— ¡Ya sé! ¿Recuerdas cuando el profesor fue a buscar a RotomDex para después dártelo?— en el momento en el que Lillie giró para ver a su amigo, algo chocó contra su panela: La cara de éste mismo— ¡Ah! ¡Lo siento! ¿Te hice daño?
—Para nada— dijo el entrenador entre risas, para posteriormente bajar un poco la cabeza y colocarse justo debajo del sombrero de la rubia; es decir, a escasos centímetros de su rostro—. Así está mejor. ¿Qué decías?
Al notar la corta distancia entre ambos, la chica automáticamente dejó de ver a Ash, para volver a pasar la mirada a la pantalla del computador. Como era costumbre, se sonrojó.
—B-bueno… ¿Recuerdas aquella cosa que el profesor f-fue a buscar junto a RotomDex el día que te lo entregó?— el esfuerzo que hacía para no tartamudear era inmenso, casi equiparable al que hizo Ash días antes para evitar que su fiel colega no se estrellara contra la roca.
"Dijo que quería regalarme algo así que bajó al sótano, además de que iba a recoger algo para Nebulilla".
—Lo recuerdo. ¿Eso era el Estimulador de Nebulilla?— si hacía memoria, no recordaba haber visto ese dichoso aparato nunca.
—L-lo es— confirmó la chica de blanco—. Verás… Nebulilla es un pokémon muy raro, por no decir que es único en su especie, es por eso que no sabemos mucho sobre él aparte del hecho de que posee un extraordinario poder que desata cuando tiene mucho estrés, del cual tú has sido testigo— lo ocurrido en la Senda Mahalo era la prueba de ello—. Es por eso que el profesor Kukui creó un aparato que lo relaja, haciendo que todo el estrés del día desaparezca— comenzó a buscar algo en su bolso, en ese momento se escuchó un pequeño "¡Kaku!"—. Aquí lo tienes.
El Estimulador de Nebulilla era muy parecido a un Repartir Experiencia, solo que en lugar de tener pequeños focos amarillos, tenía un gran foco rojo en la parte más alta del casco; en el lateral izquierdo de éste había una pequeña rueda con una flecha que parecía poder girarse, mientras que en el derecho se encontraba un botoncito.
Ash: Entiendo… ¡¿Puedo usarlo yo?!— preguntó.
Lillie: Lo siento, pero por el momento no— contestó sin vacilar, logrando que el chico soltara un desanimado "¿Ehhh?"—. Si te soy honesta, yo nunca lo he utilizado ya que es algo de lo que el profesor se encargaba, como él lo dijo en el mensaje; creo que sería más sensato esperar a que yo sepa usarlo bien para que después lo puedas probar tú.
El chico se quedó pensativo un segundo (literalmente)— Si… No me gustaría dañar a Nebulilla por accide…— un estrepitoso gruñido lo interrumpió— Creo que tengo hambre— se llevó las manos al estómago y comenzó a reír de forma nerviosa.
Lillie: Si, yo también. No hemos comido nada desde las dos de la tarde…— ¡Era verdad! ¡La otra pregunta que quería hacer!— Por cierto, Ash ¿dónde están Rotom y Pikachu? No los veo por ningún lado.
Ash: No somos los únicos que debemos alimentarnos— informó con una sonrisa, saliendo de debajo del gran sombrero de su acompañante.
Una vez que apagaron el ordenador, fueron a reunirse con los pokémon del chico. Uno de ellos se alimentaba de la típica comida para tipos Eléctrico, mientras que el otro estaba literalmente enchufado a un conector. Decidieron servirse lo que se les antojara y tras una rápida comida, fueron a sus habitaciones, dispuestos a descansar.
El piso de arriba del Centro pokémon era principalmente una serie de pasillos que se conectaban entre sí, los cuales contenían las habitaciones. El primer pasillo era el que estaba inmediatamente después de subir las escaleras. La habitación 7, como era de suponer, se encontraba más al fondo.
Lillie: Gracias por otro día de viaje, Ash— agradeció mientras abría la puerta de su cuarto.
Ash: ¡Ni lo menciones!— exclamó, haciendo lo propio con la suya— ¡Nos vemos mañana, Lillie!
—Hasta mañana-Rotom.
—¡Pika!
—Duerman bien, chicos— deseó la rubia.
Como era de esperarse, las habitaciones no eran la gran cosa. Prácticamente eran un copia y pega con respecto a las que tenían los otros Centros pokémon, pero ¡Ey! Eran gratuitas y lo suficientemente buenas como para hospedarse por un día o dos.
A distintos tiempos y a distinto ritmo, los adolescentes se metieron a bañar para posteriormente colocarse su ropa de dormir con la intención de disfrutar de un bien merecido sueño…
Leí una vez que la persona promedio tarda aproximadamente 7 minutos en caer dormida, claro que eso depende de varios factores que pueden hacer que el sujeto duerma antes, como el agotamiento, el uso de medicamentos o incluso de algún pokémon.
Aunque también es posible que tarden mucho más de lo usual, como me está pasando a mí. En mi caso, mis pensamientos son los que me lo impiden. No dejo de pensar en la Fundación Aether… Justo cuando todo estaba yendo tan bien… Ellos aparecen.
Quiero ignorarlo, trato de hacerlo, pero no puedo. Cada segundo, mi cerebro me lo recuerda. Me volteó por doceava vez y me le quedo viendo un momento a Shiron quien reposa sobre el buró que se encuentra a un lado de mi cama. Posterior a eso, mi mirada se dirige a Nebulilla, el causante de mi encrucijada.
"L…i…e ¿e… a… de… erta?"
Ese pequeño sonido hace que me levante del colchón con rapidez y me dirija a la pared que está a mi derecha, donde se supone, colindan mi habitación y la de Ash.
"Lillie ¿estás despierta?"
Ahora lo escucho fuerte y claro. Me quedo seria por un momento y luego me decido a contestar, justo cuando abro la boca, él me interrumpe.
"Bueno… creo que no importa si lo estás o no… Voy a decirlo de todas formas…"
Inmediatamente, guardo silencio; recargo mi espalda contra el muro y me siento. Soy toda oídos.
"No… me conoces de mucho tiempo… Y sé que posiblemente no confías en mí del todo. Sé que hay cosas que no querrás contarme por mucho que te lo pida y eso me parece bien; todo el mundo tiene derecho a guardar secretos… Pero… La Fundación Aether, no sé qué cosa te molesta de ellos, no sé por qué te pusiste así al verlos… Me gustaría que pudieras decírmelo y que juntos buscáramos una manera de resolverlo. No puedo estar tranquilo sabiendo que hay algo que te preocupa… Yo… En el momento en el que quieras hablar conmigo sobre eso, te escucharé y te apoyaré hasta con mi último aliento… Después de todo, eres mi amiga… ¿verdad?... No importa… duerme bien, Lillie; porque mañana tendremos muchas aventuras y toneladas de helado…"
Su voz sonaba melancólica… Como si estuviera triste… triste de verdad.
Logro escuchar cómo se pone de pie y da una pequeña cantidad de pasos, acto seguido, oigo el sonido de los resortes del colchón; es como si hubiera saltado a la cama.
Ni siquiera me di cuenta del instante en el que las lágrimas comenzaron a recorrer mi rostro. ¿Por qué lo hacen? ¿Es por qué la culpa de negarle la verdad a Ash, quien me había hablado del abandono de su padre, de sus metas y de sus miedos; me carcome por dentro? ¿Es por qué escucharlo hablar con ese tono, tan distinto al animado y alegre de siempre, me hace sentir culpable? Posiblemente son las dos cosas.
Empiezo a secarme el agua de los ojos.
Por mucho que admire a Ash y me sorprenda su forma de hacer las cosas, yo no soy como él. No cuento con la facilidad de hablarle a la gente sobre mis temores más profundos, de revelar mis secretos.
En los últimos días he tomado mucha confianza hacia él y creo que puedo considerarlo como un amigo, después de todo, nunca he tenido otro de mi edad; pero… No es suficiente… aun no es suficiente como para contarle algo tan importante como eso. Me levanto del suelo y camino hacia la cama, me dejo caer en ella.
Lo siento mucho… Espera solo un poco más, por favor.
11:53 p.m. En un lugar llamado Konikoni.
Sentada en una silla dentro de lo que parecía ser un taller, se encontraba una mujer que podríamos reconocer como la Kahuna Olivia; lo único que iluminaba la habitación era una lámpara de noche.
—Esto debería bastar… ¿Qué opinas, Lycanroc?— se secó el sudor de la frente y le mostró a un pokémon cuadrúpedo de aspecto muy similar a Rockruff un brazalete, una Pulsera Z.
El perro (o lobo) ladró contento a los pies de su entrenadora, en señal de aprobación. Y no lo hacía por el hecho de ser ella, lo hacía porque de verdad era un buen trabajo.
—Menos mal… Todas las Pulseras Z deben ser perfectas, después de todo, los niños que en un futuro guiaran este mundo serán sus portadores— dijo con cierto aire de nostalgia.
"Lycanroc" veía con felicidad a su ama, hasta que de pronto, sus hermosos y alegres ojos azules se tornaron en unos de alerta total, señal de que algo estaba mal. Obviamente, Olivia lo notó; llevaba toda su vida al lado de ese majestuoso pokémon.
Confiaba en su fiel compañero, pero eso no quería decir que debía bajar la guardia; con velocidad se llevó una mano al bolsillo de su short y sacó una pokéball. El intruso la pasaría mal si trataba de excederse.
Por un momento todo era silencio, hasta que una serie de pisadas fue claramente audible; eran dos personas. ¿Eran humanos en primer lugar? Más o menos.
Dos siluetas se hicieron presentes en la puerta del taller, una más alta que otra. Descubrir la identidad de los dos seres tranquilizó a Olivia, quien simplemente pudo suspirar.
—Deberías avisar cuando vas a venir de visita… No puedes simplemente entrar a la casa de una mujer por la noche; es un delito— dijo, en parte seria, en parte bromeando— Tranquilízate, Lycanroc, es una cara conocida— ordenó, logrando que su pokémon volviera a su estado habitual.
¿?: No estoy de visita. Quiero información— explicó con seriedad la figura más alta, solo una cosa de ésta se notaba con claridad: un mechón de pelo rubio.
—¿Qué clase de información?— interrogó curiosa la Kahuna.
¿?: Estoy buscando a dos personas y sé que tú puedes ayudarme a localizarlas— afirmó.
—¿Qué te hace creer eso?
¿?: Me enseñaron como se ven mis objetivos; uno de ellos tenía una Pulsera Z y el Lizastal en ella; es obvio que vino a Akala con la intención de seguir con el recorrido insular— respondió.
—Puede que si me das más detalles pueda ayudarte…— dijo, juguetona.
¿?: Pelo oscuro, ojos marrones, no muy alto, con dos marcas en las mejillas; usa una gorra— describió con rapidez.
—¡Ohhhh! ¿Qué te habrá interesado del joven Ash Ketchum? me pregunto yo…
¿?: ¿Ash… Ketchum? Su nombre me es inesperadamente familiar…
—¿Y cómo no hacerlo? Tiene cierto renombre entre los entrenadores más conocedores del mundo por llegar siempre a muy buenas posiciones en las Ligas Pokémon en las que participa, además de ganar el desafío de las Islas Naranja y coronarse como vencedor de la Batalla de la Frontera. No nos vayamos tan lejos, hace un año se posicionó como el sub-campeón de la Liga de Kalos.
¿?: Veo que estás informada… Pero realmente él es el menor de mis preocupaciones, me interesa más la chica que lo acompaña— el desconocido, aunque no lo demostraba estaba ciertamente sorprendido por las hazañas del chico; cuando se lo habían mostrado no creyó que sería para tanto.
—¿La joven Lillie? Ahora que lo pienso… Ella se pare…— no pudo seguir hablando.
¿?: Es mi hermana menor. Quiero saber dónde está.
—Hermana menor… ¿Eh? Bueno, podría ayudarte si me dije…— de nuevo se vio interrumpida, solo que con mucha más brusquedad.
¿?: ¡Maldita sea, Olivia! ¡Deja de jugar y contesta!— ordenó después de golpear con fuerza la pared de concreto, dejando ver una mano blanca.
La mirada de la reina se volvió fría y penetrante, muy contrario a como solía ser; mientras que Lycanroc comenzó a mostrar los colmillos.
—Recuerda que estás hablando con la Kahuna— dijo con frimeza.
¿?: Y recuerda la paliza que te di cuando pasé la Gran Prueba— la presencia no se dejó intimidar, la segunda silueta comenzó a gruñirle al perro en respuesta; unos grandes orbes rojos se vieron en la oscuridad.
Estuvieron callados por al menos 30 segundos, hasta que Olivia cerró los ojos y suspiró con fuerza.
—Eres un chico muy impertinente…— con esas palabras, el ambiente se relajó— Te lo diré… Esta mañana arribó en Akala un pequeño grupo conformado por el profesor Kukui, el nieto del Kahuna Hala; Hau y los dos jóvenes a los que buscas.
¿?: Entonces están en Kantai…— masculló para luego girar sobre sus tobillos, introduciéndose por completo en la oscuridad.
—¡Deja que termine de hablar!— con esas palabras, el "chico" detuvo el paso— Estaban en Kantai hasta hace unas 11-12 horas. Por lo que Kukui me contó, la ciudad no les agradó a Ash y Lillie así que se fueron a Pueblo Ohana. Posiblemente ya estén ahí, así que si te das prisa tal vez podrías alcanzarlos.
Él no dijo nada más, simplemente empezó a caminar con intención de irse.
—¡Una cosa más!— de nuevo, logró que dejara de caminar— Entiendo tu interés por tú hermana menor, pero… ¿Por qué buscas a Ash?
Cuando parecía que el rubio no iba a contestar, lo hizo.
—Es un representante, específicamente el de Koko— con esa sencilla oración, Olivia quedó impactada—. Fini me mandó a buscarlo y a avisarle sobre su "profecía". Ahora me largo, tengo un camino que recorrer.
—¡Espera!
Aunque lo intentó, él ya no cedió el paso, en su lugar se escuchó como se abría una puerta y posteriormente se cerraba.
Olivia suspiró por tercera vez esa noche.
—Desperdicias tu talento con esa actitud...
Bajo la luz de la luna, un entrenador vestido de negro se encontraba perdido en sus pensamientos mientras era seguido de cerca por una especie de licántropo de color rojo.
Si Ash Ketchum no mostraba la capacidad suficiente para poder proteger a Lillie; él mismo la aparataría de su lado y se la llevaría, aunque fuera necesario usar la fuerza.
O dejaría de llamarse Gladio.
¡Bueno! Eso fue todo. ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? ¿Era lo que esperaban? ¡Espero que sí!
Como podrán ver, el rompeovarios número uno de Pokémon Sol y Luna ya por fin hizo su aparición oficial y algo me dice que en el siguiente capítulo podría darse un intercambio de poderes que dé fin a la discusión entre Ash y Lillie sobre quien es más fuerte…
¿Saben algo? Llevo, literalmente, meses, esperando a llegar por fin a esta parte. Aunque todavía queda un largo tramo para llegar al punto Climax de la historia.
Me gustaría hacerles unas preguntas que espero puedan contestar.
1-¿Qué equipo creen que tendrá Gladio?
2-¿Quién creen que tenga razón, Ash o Lillie? (En cuanto a quien es más poderoso).
3-¿Cómo piensan que será la relación entre Ash y Gladio?
4-¿No se han dado cuenta de que ni el Team Rocket ni el Team Skull han aparecido últimamente?
5-¿Qué les gustó más del capítulo de hoy?
¡Ahora sí! Yo paso a despedirme. Nos vemos en unos días, creo que escribiré algo por navidad o algo así, estén atentos.
¡Un saludo!
