Ey, chicos. Han pasado unos días. Bueno, aquí les traigo la actualización ya corregida y arreglada. Espero que sea de su agrado... Contestemos algunas reviews.

Tej41: Lo del reencuentro fue algo que se me ocurrió al último instante, me alegra saber que salió bien.

Oconner95: Lo suponía, una evolución no se compara a nuevos personajes. Gracias, aquí el "próximo".

Ultimate blazer: Veo que salió bien por lo que parece. Espero las actualizaciones de tus historias.

El Sawa: Oye, es un problema femenino muy real; sería muy vergonzoso que el agua a tu paso se volviera roja. Solo Mewtwo lo ha logrado… creo. Pues si le aguantó a Pikachu, debió de poder aguantar a Sceptile, en principio. Sería un buen título, pero tengo que ponerme serio XD

CCSakuraforever: Me alegra saber que fue un capítulo completo. Gracias por la review.

PlayerZ213: Primero que nada, gracias. Bueno… con respecto a la frecuencia de los capítulos… Te aseguro que siempre trato de terminarlos lo más rápido posible y los subo tras una revisión para corregir las fallas. Un fanfic tan largo como lo es el mío no es fácil de hacer; tienes que recordar que es un hobby al que le dedico muchas horas de mi vida. Por el momento, trataré de seguir con la frecuencia que tengo actualmente ya que siento que está bastante bien. Gracias por la recomendación.

Dragón titánico: Ahora si entendí XD Gracias por el review.

Jbadillodavila: Gracias.

Jbadillodavila: Algo que Ash no entiende.

Jbadillodavila: ¡Gracias de nuevo! XD

Bueno… No les quito más tiempo. Pasen a leer.


¡P-por favor, piedaAAAAAAAAAAAAAARGH!

En medio de la nada, un fuerte grito interrumpía el silencio de la noche; un grito de agonía y dolor.

Varias rocas del lugar mostraban las secuelas producidas por el combate entre el Trío Skull y el hermano mayor de Lillie, Gladio. Mientras algunas estaban totalmente rotas, algunas otras se encontraban partidas por la mitad. El césped era manchado por veneno y sangre.

—¿Te gusta eso, Gladio?— dijo una voz de forma burlona. El cuerpo de la persona que había recitado esas palabras se inclinó para quedar cara a cara con otra que estaba tumbada en el suelo— O eso es lo que te gustaría decir, ¿no, "Rony"?— el tono burlesco de la persona desapareció, dando paso a uno totalmente inexpresivo.

La persona que estaba boca abajo en el suelo, llorando del dolor, se trataba de aquel hombre de pelo teñido de azul al que llamaban "Hermano".

—Gla-dio… Bastardo…— susurró otra voz. Se trataba de "Big-J", quien estaba prácticamente incrustado en una roca. El pañuelo que le cubría la cara estaba empapado en sangre (y lágrimas) y su brazo derecho estaba torcido en una posición extraña.

—B-Big-J… No hables, amigo… E-este desgraciado te hará más daño…— pidió el Hermano; lo último que él quería era que siguieran lastimando a sus amigos.

—No podrías tener más razón, Rony— los ojos del peliazul se abrieron de par en par al ver como Gladio se alejaba de él para acercarse al gordinflón.

Rony: ¡Gladio, por favor! ¡Por favor, detente!— suplicó, tomando del talón al rubio para tratar de impedir su avance, una fuerte punzada de dolor lo obligó a retirar la mano. Hacía pocos minutos que Gladio le había roto la extremidad.

El entrenador de Silvally se giró para ver al "Hermano" — ¿Sabes algo? La gente como tú me da asco y precisamente por eso, me interesan menos los humanos— antes de volver a inclinarse, pisó la mano rota de Rony, sacándole un grito de dolor— ¿Cuántas personas no te han pedido piedad cuando las estás atracando? Dime, Rony, ¿A cuánta gente necesitada le han robado el dinero tú y tus camaradas? ¿A cuántas personas has asesinado porque podían denunciarte con la policía tras ver tu rostro? ¿A cuántas…— su voz se quebró momentáneamente, dejando perplejos a los dos reclutas Skull que estaban conscientes— A cuántas personas has asesinado en un robo? ¿A cuántas personas has matado siguiendo tu papelito de pandillero malote? ¿A cuántos niños dejaste sin… sin abuela?

Oh… Era por eso…

Big-J: ¡E-e-eras tú!… Tú er-eras ese niño ru-rubio…— masculló antes de escupir algo de sangre.

Rony: El chico de la zona comercial de Hau'oli…— un recuerdo de aquellos tiempos le llegó a la memoria.

—¡Por favor, al niño no!

El sonido de un disparo interrumpió cualquier otra posibilidad de habla.

Gladio: Era la mujer más amable que jamás haya conocido, no tienen derecho ni a escuchar su nombre— dijo, reincorporándose y girando sobre sus talones, aplastando un poco más la mano de Rony— ¿Ya recogiste todas las Pokéball's, Lycanroc?

El licántropo llegó a donde su entrenador antes de tirar nueve esferas al suelo.

Gladio: Muchas gracias, amigo— dicho esto, regresó al tipo Roca a su propia capsula— Ahora, veamos…

Rony: ¡No lo hagas, Gladio!

Más el rubio no hizo caso— ¿Cuál era el comando para liberar un Pokémon?...— se preguntó a sí mismo mientras se ponía de cuclillas y tomaba una de las esferas, sin vacilar, llevó la mano hacia el botón de la Pokéball— Dos hacia la izquierda; tres hacia la derecha; cuatro hacia la izquierda y un click, ¿no?

Big-J: Ma-matame, Gladio pero… no le ha-gas na-nada a Gar-bodor…— suplicó, extendiendo el brazo que tenía sano hacia el mencionado en un inútil esfuerzo por detenerlo.

El rubio estaba rozando el botón de una Honor Ball, estaba a un solo click de liberar al tipo Veneno. La capsula, totalmente blanca, tenía una inscripción grabada en la superficie: "De papá para el campeón número uno, Seymour".

Gladio: No me interesa tu vida… "Seymour". Me interesa que sufras— y sin más preámbulos, presionó el botón. Una luz blanca rodeó la Pokéball, la cual se abrió al instante, dejando salir a un debilitado Garbodor.

Seymour: Si le ha-c-ces algo, Gl-adio, te juró que…— "Big-J" no pudo terminar su frase.

Gladio: Un pobre Pokémon no tiene la culpa de haber recibido a un asco de entrenador— interrumpió, sacando una pequeña Pokéball de su riñonera y lanzándola hacia el tipo Veneno, atrapándolo al instante, los ojos de Seymour se abrieron como platos—. Supongo que ya no necesitarás esto— dijo para sí mismo, analizando la Honor Ball y comenzando a apretarla con fuerza. Cuando una Pokéball no pertenecía a un Pokémon, era tan fácil de quebrar como una esfera de cristal.

Seymour: ¡N-no, Gl-Gladio, p-para!— la desesperación podía sentirse en su voz, con brusquedad, comenzó a forcejear para liberarse de la roca que lo aprisionaba, pero antes de que pudiera conseguirlo, un*CRACK* atravesó sus tímpanos. Aquella Pokéball, aquel último recuerdo que tenía de su padre, fue destruido frente a sus ojos, sus ojos que ahora liberaban lagrimas a montones— ¡VOY A MATARTE, GLADIO! ¡TE MATARÉ YO MISMO!— gritó, ignorando el dolor de sus costillas rotas.

Gladio: No deberías molestarte. Le estoy haciendo un favor a tu padre, ¿Qué persona se enorgullecería de tener un hijo como tú?— y así, el proceso de liberación y captura de Gladio siguió una y otra vez— Me lo sigo preguntando, Rony… ¿por qué tenías 3 Sharpedos?, es decir, así solo le pusiste las cosas más fáciles a Silvally— interrogó tras atrapar al último de los Pokémon tipo Agua/Siniestro del "Hermano".

Rony: Púdrete, Gladio…— respondió con la mirada perdida.

El rubio solamente pudo dar un ligero suspiro antes de tomar la última Pokéball que quedaba y vaciar su interior, liberando a un gran Dragonite; debilitado.

Gladio: Realmente es sorprendente que la más inútil de ustedes tenía al Pokémon más poderoso— exclamó, dirigiendo la mirada hacia la chica, quien estaba totalmente inconsciente y rodeada de Caterpies.

Una vez que todos los Pokémon fueron liberados y capturados por Gladio, éste se reincorporó de nuevo y comenzó a avanzar— Por cierto, Rony; Seymour, no se vuelvan a acercar al chico de la gorra. Él es mi presa. Si lo hacen, recibirán más que unos cuantos huesos rotos— volvió a avanzar para posteriormente detenerse de nuevo—. Oh sí, he oído que una manada de Mandibuzz y Vullaby ha estado rondando por la Ruta 5; tengan cuidado— y con eso dicho, se fue.

A los pocos minutos, los dos reclutas que seguían consientes dejaron de estarlo.

—(No era el camino que querías que siguiera, ¿verdad, Amapola?... Pero tienes que entenderlo… Se metieron con mi hermanita).


Con rapidez, Gladio se levantó del colchón sobre el que descansaba. Su rostro estaba empapado en sudor al igual que su cabello y tenía la respiración agitada.

Al ver el estado de su entrenador, Lycanroc se acercó para ver que le sucedía.

—No te preocupes, estoy bien— dijo el rubio a secas, comenzando a pasarse el brazo por la frente.

¿Por qué había soñado con lo del día anterior?... Era verdad que había hecho algo muy "poco ético" pero realmente no era algo que le tuviera que quitar el sueño… Había hecho cosas peores por menos.

A todo esto, ¿Qué hora era? Dirigiendo la mirada hacia el buró que estaba a un lado de su cama, Gladio comprobó que ya eran cerca de las 12 de la tarde. ¿Cómo rayos se había quedado dormido? ¡No había tiempo para eso! Necesitaba entrenar, especialmente ahora que tenía dos nuevas adquisiciones en su equipo.

Tras ponerse de pie y acariciar levemente a Lycanroc, Gladio salió de su habitación correspondiente en el Centro Pokémon. Con rapidez, fue al comedor, tomó unas cuantas cosas para él y sus Pokémon y se fue.

Cuando salió del establecimiento, pudo ver una gran rotonda en cuyo centro había una hermosa decoración de flores; se trataba del parque local. Frente a dicho sitio había una Tienda de Malasadas, a decir verdad, Gladio no le encontraba el gusto a ese dulce tan sobrevalorado.

El parque era bonito, de eso no había duda; la Tienda de Malasadas era atractiva para los visitantes, eso tampoco se podía negar, pero, si hablamos de lo verdaderamente llamativo, tendríamos que mencionar el enorme estadio que se alzaba en frente a la rotonda; el "Estadio Royale".

Dicha construcción (la cual debía medir por lo menos 25 metros), era la atracción principal y motivo de la visita de miles de turistas a la llamada Avenida Royale, lugar donde se llevaba a cabo el estilo de combate nativo de Alola, el "Battle Royale". Cabe resaltar que ese era el principal objetivo de Gladio.

Con paso firme, comenzó a ir hacia el estadio.

Según lo que el rubio tenía entendido (y le habían contado), un hombre sumamente hábil en el Battle Royale se presentaría el día siguiente y a opinión de él, esa era una gran oportunidad para pulir aún más sus habilidades. Nunca era suficiente fuerza.

Para cuando se dio cuenta, ya estaba adentro del estadio al igual que muchas otras personas; algunas compraban boletos para observar el evento y otros se apuntaban al mismo para combatir en él. Gladio iba por lo último.

Para desgracia suya, el mostrador estaba a reventar de gente por lo que no le quedo más opción que ir a sentarse en una de las sillas de la sala de espera, acompañado de cerca por Lycanroc.

—¿Entiendes que tú no participaras en esto, verdad?— le recordó a su tipo Roca, quien simplemente pudo asentir. Aun no se sacaba de la boca el sabor de la derrota provocada por aquel Garchomp— Entonces ahora solo tenemos que esperar.

—Vaya, vaya… Para no usar a ese Lycanroc tan bien cuidado seguro que debes de tener montones de Pokémon más fuertes que ese— dijo una voz a sus espaldas.

Una serie de murmullos y sonidos de admiración se hicieron presentes. Un tanto desinteresado, Gladio giró la cabeza hacia el emisor de la voz que le hablaba, encontrándose con un sujeto moreno y musculoso que iba sin camiseta; portaba una máscara muy rara que parecía simbolizar los tipos Agua, Fuego, Planta y Eléctrico; una (Gladio no lo negaría) muy genial perilla adornaba su mentón.

Hablando del experto… La descripción dada a Gladio concordaba a la perfección con el hombre que ahora estaba viendo, si no se equivocaba, aquella persona era…

—¡No me jodas! ¡ES "ROYALE"!— gritó un sujeto, sorprendido.

—¿¡Royale el campeón de la Battle Royale?!

—¿¡Aquel que no ha perdido ni una sola vez desde su debut?!

—¡Yo no me pierdo el Battle Royale de mañana ni aunque nazca mi hijo!

—¡Tienes a tu esposa al lado, idiota!

Vaya… ¿Por qué una celebridad como Royale se acercaría a hablar con él? De todas formas, no le gustaba ser el blanco de tantas miradas (aunque realmente no lo era).

Gladio: No realmente— contestó, poniéndose de pie y encarando al moreno.

Royale: Vaya… ¿Entonces tienes la confianza de que podrás superar esta prueba sin dar tu 100%?— interrogó, comenzando a acariciarse la perilla.

Gladio: No espero mucho de esto, honestamente— respondió, cruzándose de brazos.

—Ey, ¿acaso ese chico está subestimando a Royale?

—Parece ser que sí.

—¿Será fuerte?

—¡Demuestra las Pokéball's que dices tener en el Battle Royale!

—¡Eso, eso! ¡No seas una gallina!

Montones de provocaciones similares comenzaron a pronunciarse, logrando que Gladio liberara un "tsk" de fastidio.

Gladio: Me apuntaré nada más se acabe la fila del mostrador— informó irritado.

Royale: ¡Lo he decidido! ¡Tienes un aura tan intrigante que paraliza cual Lengüetazo!— exclamó de golpe, comenzando a estirar los brazos— ¡Dime tu nombre! Yo me encargaré de hacérselo llegar a los organizadores más rápido que una Velocidad extrema.

—Soy Gladio.

Royale: ¡Bien, joven Gladio! ¡Esperaré ansioso tu aparición mañana en la noche!—afirmó, justo cuando parecía estar a punto de retirarse, una voz lo interrumpió.

—¡Disculpe! ¿¡Yo también podría anotarme con usted?!— pidió.

Esa voz… Era tan sumamente familiar…

De entre toda la bola que se había juntado alrededor de Royale y Gladio, salió un chico sonriente moreno de pelo verde… Ese tal "Hau". Los ojos del rubio se ensancharon levemente, ¿no debería estar él en la Colina Saltagua afrontando la prueba?

Un gesto de incredulidad se formó en el rostro enmascarado de Royale, poco después, se recompuso— ¡Santos Tapus! Otro chico sumamente interesante… ¡Haré otra excepción por ti, Ha…! ¡ES DECIR! ¡Haré otra excepción por ti, joven aspirante!

Hau: Se lo agradezco mucho— hizo una pequeña reverencia—. Por cierto, tengo un amigo al que también le gustaría anotarse, ¿podría hacerlo?— solicitó, manteniendo la sonrisa.

Royale: Mmmm… Supongo que no tengo problema ¡Lo que sea por un participante del Recorrido Insular!— aseguró, apuntando el colgante en la mochila de Hau, símbolo de su puesto como aspirante— ¿Podrías decirme tu nombre y el de tu amigo?

—Por supuesto; somos Hau Mahalo y Ash Ketchum.

Un montón de murmullos se hizo presente. ¿Habían escuchado bien?... ¿Mahalo?...

Royale: ¡De acuerdo! ¡Prepárense para mañana porque los dejaré K.O cual Guillotina!— y esta vez, si se fue (perseguido por fans, pero se fue).

La sonrisa de Hau desapareció una vez que Gladio y él se quedaron solos; la seriedad gobernó en su cara. El chico de negro suspiró levemente y empezó a caminar hacia la salida— Regresa, Lycanroc.

Pasó la entrada principal del estadio y continuó caminando…

Gladio: ¿Planeas seguirme?— preguntó agresivo, dándose la vuelta para encarar al chico de Iki.

Hau: Tengo cosas de las que hablar contigo— contestó, sin dejar su seriedad.

Gladio: Pero yo no tengo nada que hablar— y acto seguido, continuó su caminata hacia la ruta colindante.

Hau: Es sobre Ash y Lillie— dijo de golpe, logrando frenar el avance del hombre que lo había apaleado el día anterior.

Gladio volteó a verlo de reojo.


"Ruta 6". En medio de la vegetación.

—Adelante. Escucharé lo que tienes que decir.

Hau: Bien, ¿cómo empezar?...— se preguntó, sentándose en el pasto.

Gladio: Solamente ve al grano— ordenó, recargándose en el tronco de un árbol cercano.

El moreno liberó un pequeño suspiro— Entonces eso haré. Primero que nada… ¿Qué les hiciste ayer a esos tipos del Team Skull?

El rubio cerró los ojos y se cruzó de brazos— Creí que estábamos aquí para hablar de Ash Ketchum y mi hermana— resopló—. Si eso es lo que tienes que decirme, me iré. Aún tengo muchas cosas que hacer.

Hau: Hablaremos de ellos. Primero responde eso— pidió (o más bien, ordenó), levantando la mirada hacia arriba para ver cara a cara al chico de negro.

Gladio suspiró— Les di lo que merecían. Nada más y nada menos que eso— finalmente respondió. Por su mente, pasó el recuerdo de los ojos suplicantes de Rony y Seymour.

Hau: Supongo que lo hiciste…— un pequeño escalofrío recorrió su espalda. ¿Cómo una chica tan dulce y amable como Lillie podía ser hermana de semejante sádico?— pero, ¿acaso pensaste en que Ash y Lillie volverían a pasar por ahí tarde o temprano?

De nuevo, lo habían tomado con la guardia baja; los ojos verdes del ya adulto se abrieron un poco— Es cierto…— masculló. ¿Y si Lillie veía toda la sangre y destrucción que había en el lugar? Él sabía más que nadie la poca fortaleza mental que tenía su hermana. Justo cuando estuvo por dar la vuelta e irse corriendo en dirección a la Ruta 5, Hau lo detuvo.

—Ya me encargué de eso yo— interrumpió, sacando una Pokéball de su bolsillo—. Con la ayuda de la Pistola agua de Brionne barrí toda la sangre que encontré y con el Tauros que me prestan en las Pokémonturas convertí las piedras destruidas en polvo, así que supongo que ya no tienes que preocuparte por hacer la limpieza.

Gladio asintió y luego murmuró unas palabras— Te lo agradezco— tomando por sorpresa al moreno; si era por Lillie, se tragaría su orgullo con mucho gusto. Aunque si lo pensaba bien, Hau no había mencionado ningún cadáver por lo que era de suponerse que Rony y su pandilla habían huido de alguna manera. Mejor para él.

Hau: Supongo que no es nada…— masculló— Cambiando de tema, ¿Qué relación tienes con el Team Skull?

… Suficiente. El chico de Melemele solo le estaba haciendo preguntas que no tenían nada que ver con la pareja de adolescentes. Cuando se separó del tronco, Hau se dio cuenta de sus intenciones.

Hau: Esta pregunta será de gran importancia, así que necesito que respondas— se apresuró a decir.

Gladio lo miró con los ojos entrecerrados. ¿Qué más daba? Tampoco es como si quisiera mantenerlo en secreto (aunque había una persona a la que prefería no comentárselo)— Hace 1 año fui contratado por el Team Skull como guardaespaldas personal del jefe de toda esa banda de imbéciles— contestó.

Los ojos de Hau se abrieron de par en par, segundos después, regresaron a su tamaño normal— ¿Y has pensado en las consecuencias de eso?...— susurró, bajando la mirada; Gladio abrió los ojos levemente, él conocía perfectamente en lo que se había metido— ¿¡Eres consciente de lo que podrían hacerle a Lillie si se enteraran de que es tu hermana?!— gritó, volviendo a mirar hacia arriba.

Gladio: Por supuesto. ¿Por qué crees que la dejé bajo el cargo de Ash Ketchum? Él es capaz de protegerla— aseguró. Si… Tenía que ser capaz de hacerlo; no podía permitir que su humillación hubiera sido en vano.

Hau: ¿Y crees que porque Ash es fuerte puedes ir por ahí asesinando a miembros del Team Skull? ¡Todos ellos se consideran una familia! ¿Qué pasaría si se juntaran decenas de ellos para atacar a Ash? ¡Puede que sea más poderoso que tú y yo juntos, pero no es un Dios o un ser inmortal! ¿¡Y sí los interceptan mientras están dormidos?! ¡O puede que usen armas de fuego!

Aquel disparo se había llevado la vida de esa mujer.

Gladio abrió los ojos como platos, inesperadamente, comenzó a sudar. Su respiración se agitó y las piernas le empezaron a fallar. Aun recargado en el árbol, de deslizó por su superficie hasta quedar sentado en el césped.

Oh, Gladio. Buen día, ¿tienes hambre? Hoy preparé una rica ensalada de bayas que vi en el recetario que me compraste.

¿Podrías ayudarme con las bayas un segundín, Gladio? El trabajo últimamente ha estado muy ajetreado.

¡Mira, Gladio! Es Litten; parece que vino por más bayas.

Estoy segura de que te convertirás en un gran hombre, Gladio.

¡A mí, por favor! ¡Hagan lo que quieran conmigo pero no lo lastimen a él! ¡Por favor, al niño no!

—¡Gladio! ¡Ey, Gladio! ¿¡Qué te sucede?!— interrogó una voz que sonaba muy lejana.

Estaba aturdido, sumamente aturdido. Los oídos de Gladio pitaban, como si una fuerte explosión hubiera ocurrido a centímetros de su cara; su mirada estaba borrosa y muy apenas podía distinguir el rostro de Hau. Agitó la cabeza de un lado a otro con mucha fuerza. No podía recordar eso y mostrar debilidad alguna. No se había quebrado frente a ellos, mucho menos lo haría ante el moreno.

Hau: ¿Quieres que te lleve al Centro Pokémon?— preguntó, sacando su Buscamontura del bolsillo derecho.

Gladio: No— dijo cortante. No necesitaba la ayuda de ese chico, no necesitaba la compasión de un hombre al que él había humillado.

El rostro del chico de Iki mostraba algo de preocupación, un tanto vacilante, extendió la mano hacia abajo, con la intención de ayudar a Gladio a levantarse. El rubio sólo vio con desdén la extremidad y procedió a levantarse por sí mismo. Definitivamente no la necesitaba.

Hau: ¿Desayunaste esta mañana? Tengo unas Malasadas conmigo que compré hoy, ¿quieres una? No hay nada mejor para reactivarse— aseguró, sacando una bolsa de papel de su mochila.

—Odio las Malasadas— había negado el ofrecimiento de forma indirectamente directa.

Una de las cejas de Hau comenzó a subir y bajar al tiempo que sus ojos se cerraron. Le había dado un tic al escuchar esas palabras. No podría llevarse bien con Gladio ni aunque lo intentara, definitiva y absolutamente, no podría.

Mientras esos pensamientos pasaban por la mente del peliverde, el rubio comenzó a cuestionarse muy seriamente sus acciones. Hau no le caía especialmente bien, más ahora que sabía que era uno de los tantos seguidores de ese pan sobrevalorado, pero, no podía negar que le había abierto los ojos. De ahora en más sería más cuidadoso.

Gladio no dijo mucho, simplemente sacó una bolsa de "Pokéhabas" de su riñonera, la abrió y la extendió hacia Hau— ¿Gustas?— preguntó más por "cortesía" que por otra cosa.

El moreno, aun con resentimiento por lo dicho anteriormente, levantó la mano derecha, indicando que pasaba— No gracias, no suelo disfrutar de la comida para Pokémon— sus palabras fueron totalmente intencionales.

Hau y Gladio se estaban viendo directamente a los ojos, uno con una sonrisa por demás fingida y el otro manteniendo la inexpresividad que lo caracterizaba.

Definitivamente no podrían llevarse bien.

Ni siquiera por petición de Lillie.


—¡Zorua, "Golpes furia"!

—¡Pikachu, Bola voltio!

Un pequeño zorro negro salió corriendo con rapidez hacia aquel conocido roedor amarillo. Tras su conversación, Gladio y Hau acordaron entrenar juntos; aunque no se agradaban mucho, era la mejor forma de mejorar.

Aquel Zorua que ahora pertenecía a Gladio era con anterioridad uno de los Pokémon de Rony. Cuando el rubio lo liberó, el tipo Siniestro estaba tan acobardado que lo único que podía justificar su actitud era el evidente maltrato que había sufrido bajo el mando del Team Skull. Al verlo, Gladio no pudo evitar quedarse con él al igual que lo había hecho con un Zubat que pertenecía a Mary. Un pobre Pokémon inocente no tenía la culpa de ser atrapado por un mal humano. Los otros monstruos de bolsillo pertenecientes al trío Skull estaban ahora en camino a la Fundación Aether, no era un lugar de su agrado, pero era el mejor lugar para dejarlos.

La aun imperfecta bola de electricidad que formó la Pikachu de Hau salió disparada hacia Zorua quien no pudo esquivarlo y recibió la descarga de golpe; precisamente porque el ataque estaba incompleto, la tipo Siniestro pudo asestar varios arañazos a la cara de Pikachu.

—¡Okey! ¡Suficiente por ahora! Tomémonos un descanso de quince minutos y después continuemos— planificó Hau, extendiendo los brazos hacia arriba.

—¿De qué diablos hablas, Mahalo? No tenemos ni dos horas de haber empezado a entrenar, ¿y ya quieres un descanso? De esa forma nunca te harás fuerte— dijo Gladio molesto—. Sólo mira a tu Pikachu; está deseando poder entrenar su Bola voltio.

Y razón no le faltaba. Un brillo casi deslumbrante se podía ver en los ojos de la tipo Electrico; había visto con anterioridad el ataque siendo realizado por un verdadero profesional (dígase, el Pikachu de Ash) y ella quería aprenderlo a toda costa.

Hau lo notó. Aunque no era su política el entrenar por tanto tiempo seguido, tuvo que ahorrarse las réplicas. Todo fuera por el bien y la felicidad de sus Pokémon.

—¡Ataca con Bola voltio otra vez!


Ruta 5. 4:30 p.m. Lugar de la pelea entre Gladio y Ash.

Con horror, los ojos del azabache veían aquel rastro de sangre seca que se ocultaba a simple vista entre la hierba. De no ser porque una Super Ball se le había caído, él nunca la hubiera visto. ¿Había sido obra de Gladio?... ¿O… se trataba de la sangre del mismo rubio?...

—¿Ya encontraste la Pokéball, Ash?— preguntó Lillie desde unos centímetros atrás, esperando la señal para continuar el camino.

Siendo sacado de su trance por aquella dulce voz, el entrenador giró sobre sus tobillos con la capsula en mano— ¡Si, mira! Sana y salva— dijo sonriendo para después correr al lado de la chica.

Definitivamente no era algo que le contaría a su amiga ni ahora ni nunca.


Ruta 6. 8:30 p.m. Intersección con el Rancho Ohana.

—¿Estás seguro de que no quieres ir, Ash?— preguntó Lillie un poco vacilante.

Ash: Totalmente. No creo poder ver a la cara a Kiawe ahora mismo— dijo, sonriendo.

Lillie se sentía muy culpable. Ella personalmente no delataría a su hermano, nunca lo haría y por eso mismo no sabía que decir ante el capitán; Ash la ayudó en ese momento, rompiendo una de sus normas personales.

Lillie: B-bueno… A partir de ahora nos tomará aproximadamente un día entero llegar a la Avenida Royale si contamos los descansos, así que deberíamos estar ahí para mañana, ¿es ahí donde quedaste de reunirte con Hau?— interrogó.

Ash: Si, dijo que nos veríamos ahí.

—¿Y es por eso que no fuimos directamente a la prueba de Mallow?— volvió a preguntar.

—Exacto. Quedé de reunirme ahí con Hau y lo haré cueste lo que cueste— dijo el azabache determinado.

No volvería a faltar a su palabra.

Unos cuantos minutos de total tranquilidad transcurrieron y en eso, un par de Sudowoodos con cara de matones les bloquearon el paso.

—Woodo.

—Sudowoodo.

Era como si les estuvieran exigiendo algo; Lana ya se los había advertido.


Últimamente ha habido muchas quejas sobre un par de Sudowoodos que han estado tratando de extorsionar a la gente para dejarlos pasar a la Ruta 6— informó la capitana de agua.

Lillie: ¿Un Pokémon es capaz de hacer eso?...— masculló para sí misma.

Ash: Los Pokémon son seres vivos con muchas personalidades distintas, es cierto que por especie tienen algunas costumbres pero eso no quita que puedan sentir diferente. Como los humanos— contestó a la duda de su amiga, dejándola sorprendida.

Totalmente de acuerdo con Ash. Se dice que los Dartrix's son Pokémon muy conservadores con su apariencia y que incluso dejan de combatir para arreglar su plumaje, pero en el combate contra Wishiwashi al Dartrix de Ash no parecía importarle eso-Rotom— notó.

Lillie tendría que pensar en eso más afondo.

Ash: Entonces, ¿qué tenemos que hacer para librarnos de ellos? ¿Sólo debo derrotarlos?— Pikachu y Dartrix subieron al hombro de su entrenador. Le darían una paliza a esos tipo Roca.

Lana: Por lo general sí. No son muy fuertes que digamos. Pero para personas como tú que han completado la prueba y les enseñan el Hidrostal Z, les dejan el camino libre al instante— contó.

Ash: ¿Hay un motivo para que eso pase?— era algo raro… Sabía que los Sudowoodo le tenían miedo al agua, pero no esperaba que le tuvieran pavor a un cristal que simbolizaba a la misma.

Lana: Solo digamos que esos dos tuvieron que hacerle frente a Wishiwashi— rio levemente, recordando la paliza que el banco le había dado a los matones.


En esos momentos no es como que Ash tuviera muchos ánimos de combatir, solamente quería seguir con su viaje. Aunque sabía que bastaría con un Cola de hierro de Pikachu, no sería justo dejarlos tirados inconscientes y a su suerte.

Revolviendo entre sus bolsillos, el entrenador finalmente reveló su Hidrostal, ante lo cual ambos Sudowoodos comenzaron a sudar frío y salieron corriendo despavoridos.

Lillie: Parece que Lana no mentía…— murmuró, colocándose una mano en la barbilla.

Ash rio levemente y continuó caminando. Sería un largo viaje.


El día siguiente. Ruta 6. 6:32 p.m. Media hora para llegar a la Avenida Royale.

—Siempre he tenido bien en cuenta lo desagradables que son los sujetos del Team Skull, pero ustedes dos en serio me repugnan— dijo una voz femenina en un tono despectivo.

Ash y Lillie estaban por llegar a su destino, cuando de pronto, vieron a lo lejos un gran caballo marrón acompañado de una chica muy bajita vestida con un trae de manga corta café claro con parches morados en las rodillas y un sombrero morado. Unos guantes grises adornaban sus manos, mientras que unas botas lo hacían con sus pies. Poseía un zurrón morado atado a la cintura. Su piel era morena y su pelo (atado en dos grandes coletas) negro le llegaba hasta la cintura. Sus ojos eran de un color morado grisáceo muy penetrante, como si te examinaran el alma con una sola mirada.

Frente a dicha… ¿niña? (en serio, ¿qué estaba pasando últimamente con las mujeres de pecho plano?) habían dos reclutas del Team Skull, uno de ellos era una mujer de corto pelo morado, mientras que el otro era un tipo enorme de más o menos metro noventa cuyo cabello estaba teñido de rojo.

Lillie: ¿Team Skull? ¿¡De nuevo?!— susurró exaltada. Sus encuentros estaban siendo muy frecuentes últimamente…

Aunque lo que todos estaban ignorando con excepción de Ash, era la presencia de un pequeño Drifloon quien se cubría con una de las piernas del caballo (las cuales tenían una especie de material rojo); el tipo Fantasma estaba lleno de raspones y cortes, uno de sus ojos estaba levemente cerrado. Le habían dado una paliza y esa chica estaba defendiéndolo.

—¿Deberíamos tomar un rodeo?-Rotom— preguntó desde dentro de la mochila de Ash.

Lillie no sabía que hacer; ciertamente quería evitar al Team Skull, pero… no podían dejar sola a esa chica; justo cuando se giró para ver a Ash, éste ya estaba caminando con dirección a la mujer.

Su sangre estaba hirviendo… Estaba enojado, estaba muy, muy enojado.

Enojado consigo mismo por mentirle a Kiawe; enojado con Gladio por las cosas que hizo y enojado con el Team Skull, por ser quienes eran. Esos tres que antes lo perseguían a diario eran "malvados", pero no estaban ni al nivel de estos sujetos nuevos.

Avanzó con paso firme hacia adelante, para ayudar a la chica. Hasta que algo lo detuvo, sintiendo como su manga izquierda se estiraba levemente, giró la mirada hacia atrás. Y la vio.

La mirada llena de preocupación y miedo que Lillie le dirigía. Era como si estuviera diciendo: "No te apartes de mí lado". Entendía que se sintiera así, después de todo, fueron tipos de la misma organización los que casi la matan y fue ese pensamiento, lo que más lo hizo enojar.

Estaba enojado por lo que le hicieron a Lillie; lo había decidido. Acabaría con esa organización como ya lo había hecho con muchas otras, lo haría él personalmente, esta vez sin ayuda de la policía o miembros del Alto mando, solo él.

Con la mano derecha sujetó la de Lillie, tratando de calmarla. Como pudo, formó una sonrisa que cumplió con su cometido. El rostro de la rubia se relajó un poco y esbozó una pequeña y tierna sonrisa. Liberó su agarre sobre la manga del muchacho.

Ash volvió la vista hacia el frente y ahí su ceño se frunció— Cuídala, Rotom— ordenó, ya estando cada vez más cerca de la morena.

—A-a tus ordenes-Rotom— dijo, saliendo de la mochila de su dueño y colocándose a un lado de Lillie.

Pikachu entendía a Ash. No por nada eran mejores amigos. Comenzó a liberar pequeñas descargas de los mofletes, dispuesto a atacar en cualquier momento.

El sonido de las chispas alertó a la desconocida, haciendo que se volteara hacia atrás, para ver directamente a Ash.

¿?: Eh, tú. ¿Tienes prisa? Si no es así, échame una mano con estos rufianes— pidió nada más ver al azabache.

Ash no dijo mucho, simplemente asintió y se colocó a su lado.

—No nos importa a cuanta gente traigas, el resultado será el mismo— dijo el recluta masculino en un tono cantarín.

—Las masas no evitarán que caigas al fondo del abismo— secundó su compañera.

La pequeña morena dio un suspiro y miró de reojo a Ash. Una pequeña sonrisa se formó en su cara— Tienes un gesto aterrador, mozuelo— notó risueña.

La boca de Ash se curveó levemente, formando una sonrisa fingida— ¿En serio lo crees?

El recluta Skull se le quedó viendo fijamente a Ash unos cuantos segundos, hasta que finalmente descubrió quien era— ¡Carajo! Liz, ¿este mocoso no es el que le dio una paliza a Rony y su grupo?— preguntó asombrado a su compinche.

"Liz" se también comenzó a analizar al entrenador— Gorra, camisa de rayas, un Pikachu y marcas en la cara… ¡Mierda, pues si es él, Goliat!— concluyó.

—Vaya, ¿conoces a estos sinvergüenzas maltrata Pokémon?— interrogó la dueña del caballo.

—No tengo ni la más mínima idea de quien sean— contestó. Y por cierto, ¿Rony? ¿Quién diablos era ese tipo?... ¿El del pelo teñido de azul? ¿Uno de los tipos que venció en el Pueblo Ohana?... Habían dicho grupo así que la primera opción era la más segura.

—Este sujeto venció a Rony, Goliat… ¿Podremos contra él?— masculló Liz a su compañero.

—¡Bah! Rony es mucho asaltar y poca habilidad con los Pokémon, si el jefe lo estima tanto es porque fue su primer miembro— respondió. No es como que Goliat le tuviera especial cariño a su compañero recluta, después de todo, le había ganado la promoción como mano derecha del jefe— ¡Dejemos de hablar y a pelear!

—Justo estaba por decir lo mismo— apoyó Ash, sacando una Pokéball de su bolsillo. Tenía tiempo queriendo probar el Doble equipo de Yungoos fuera de los entrenamientos.

—¿Tienes ganas de estirar los músculos, "Mudsdale"?— preguntó la dueña a su equino, el cual relinchó en señal de asentimiento. No iba a quedarse de patas cruzadas cuando tenía enfrente a esos maltratadores— Entonces démosles un calda.

—¡A combatir, Drowzee!/¡Vamos, Muk!— gritó el dúo Skull al mismo tiempo.

—¡Yungoos, yo te elijo!/Dalo todo, amigo— dijeron Ash y la morena.

Tres Pokéball's se abrieron y de ellas salieron los ya conocidos Yungoos y Drowzee; se suponía que Muk debía poseer un rostro conocido… Se suponía.

Este Muk era totalmente distinto al que Ash estaba acostumbrado a ver; en lugar de ser de color morado, tenía una combinación extraña de colores (si Ash hubiera visto antes un derramamiento de petróleo en el mar, tal vez los hubiera podido asociar) que le daba un toque por demás pintoresco. Unas piedras salían del cuerpo del… ¿tipo Veneno?

—¿Un Muk de Alola?...— susurró intrigado. Ahora que lo pensaba… No había atrapado a ningún Pokémon en su forma Alola para el director Oak…

—¡Drowzee, Gas venenoso contra Yungoos!— ordenó Goliat, señalando a la pequeña mangosta.

—¡Colmillo veneno, Muk!— indicó Liz.

—¡Contrarresta a Muk con Cuerpo pesado!— dijo la chica en un tono calmado, como si sus oponentes no fueran problema.

—¡Esquiva el Gas venenoso y usa Mordisco!— Ash ya tendría tiempo para pensar en lo mal que iba su misión, de momento, debía concentrarse en sus oponentes.

El tipo Psíquico abrió la boca y exhaló una gran nube de vapor morada que iba dirigida directamente hacia Yungoos, quien, gracias a su velocidad, pudo esquivarla por completo para después saltar sobre el tapir y morder con fuerza su cuello, arrancándole un gran grito de dolor.

Por otra parte, Muk iba a toda velocidad hacia el llamado Mudsdale; unas piedras que tenía en la boca que actuaban como colmillos comenzaron a brillar en un tono purpura. Obviamente el caballo no se quedó parado; con un suave movimiento de pata le indicó a Drifloon que se apartara un poco para, acto seguido, ser rodeado con una energía amarillenta que liberó al taclear a Muk con todo su poder, haciéndolo retroceder una gran distancia y dejándolo debilitado al instante.

—¡MUK!— fue lo único que atinó a decir la recluta.

Toda la situación estaba a favor de Ash y la morena, quienes simplemente eran mucho más poderosos.

Drowzee se retorcía tratando de sacarse a Yungoos del cuello.

—¿Quieres que te eche una mano?— preguntó la chica del gorro.

Ash la volteó a ver levemente. Con solo verla a ella y su Pokémon podía intuir que era inmensamente fuerte; negó con la cabeza— Ya hiciste tu parte, me toca a mí seguir con la mía.

La chica sonrió levemente. Daba gusto ver chicos de su edad como el que tenía en frente.

—¡Maldita sea, Drowzee; usa Confusión, puto inútil!— gritoneó Goliat, sumamente molesto.

Los ojos del tipo Psíquico comenzaron a brillar y Yungoos fue rodeado con una energía azulada que lo obligó a separarse de su oponente. Estaba atrapado en el aire y Drowzee podía hacer lo que quisiera con él.

—¿¡Qué te parece eso, mocoso?! ¡Veo que Rony no era la gran cosa!— su tono mostraba el sentimiento de superioridad que poseía en esos instantes y sus ojos solo respaldaban el hecho.

—¡Yungoos, Doble equipo!— indicó, Ash.

Una regla que un entrenador debía conocer sobre los tipos Psíquico era la siguiente: Su capacidad tiene un límite.

Montones de mangostas empezaron a aparecer a partir de la original, logrando que Drowzee comenzara a sudar. Era mucho peso por levantar y no podía soportarlo. Tras unos segundos donde intentó azotar al tipo Normal contra el suelo, finalmente su dominio sobre él terminó.

La energía azulada desapareció y el tapir tuvo que retroceder levemente mientras jadeaba con pesadez.

—¡Ahora, Yungoos! ¡Persecución!

Un aura oscura cubrió al tipo Normal en su totalidad, para después salir éste disparado hacia su oponente, dándole una fuerte embestida en el estómago, haciéndolo retroceder y caer inconsciente.

—¡No puede ser!— exclamó Goliat asustado, dirigiendo la mirada hacia Ash— ¡MOCOSO DE MIERDA!

Ignorando a todos los Pokémon que tenía frente a él, Goliat sacó una navaja de su bolsillo y comenzó a correr directo hacia Ash. Una potente descarga eléctrica capaz de tumbar a un Wailord lo detuvo en seco, dejándolo achicharrado.

En el hombro de Ash, Pikachu veía con furia al hombre que había intentado apuñalar a su mejor amigo mientras seguía expulsando montones de chispas de los mofletes.

La morena dio un pequeño silbido— Vaya pequeño el que tienes ahí, chico— dijo divertida— Lo siento mucho señor Goliat, pero parece que David lo ha derrotado.

Por cierto… ¿No se estaban olvidando de alguien?... Justo cuando ambos voltearon a ver al lugar donde antes estaba parada la chica llamada Liz, ésta comenzó a huir a una velocidad admirable.

¿?: Los Skull podrán parecer peligrosos, pero en realidad no son más que un grupo de pandilleros mal organizados— dijo en un suspiro.

Ash: Y que lo digas, he tenido que enfrentarme a varios de ellos antes— secundó, colocándose las manos en la cintura y viendo al inconsciente recluta— ¿Qué hacemos con este tipo?— cuestionó.

¿?: Lo que se debe hacer. Llamar a la policía— y dicho esto, sacó un Videomisor, dispuesta a contactar a los agentes de la ley.

Tendrían un tiempo antes de que llegara la policía, ¿no? Lo usaría para ver cómo estaba Lillie.

Apartándose un poco del lado de su momentánea compañera de batalla, el azabache caminó en dirección a la rubia, quien estaba escondida detrás de un árbol. Al verlo llegar, su mirada se iluminó y corrió rápidamente a su encuentro.

Lillie: ¿¡Estás bien, Ash?! ¿Te lastimaron? ¿Lastimaron a tus Pokémon? ¿Necesitas una venda? ¿Cómo está la cicatriz que te hiciste en el bosque de Iki?— comenzó a bombardear a su amigo a base de preguntas, cual madre preocupada.

Ash rio levemente al ver la preocupación de su amiga y procedió a quitarse el vendaje que tenía en el brazo izquierdo, mostrando un trozo de piel que se veía mucho más clara que el resto— Mi cicatriz está mejor, gracias y no te preocupes por lo que me hayan podido hacer; lo importante es que tú estás bien— dijo de corazón, volviendo a vendarse el brazo.

Lillie quería contenerse, pero no pudo. Con rapidez, le dio un breve abrazo a Ash que duró no más de 2 segundos para después taparse su ya sonrojada cara— ¡L-l-l-lamento mucho mi atrevimiento!— se disculpó, poniéndose de cuclillas.

Una tierna sonrisa se formó en el rostro del azabache.

El Team Skull pagaría por sus acciones.


—¡Eres más linda que una muñeca!

Varios minutos habían pasado y una Oficial Jenny llegó junto a su fiel Herdier. Mientras esposaba a Goliat, la desconocida aprovechó para presentarse.

Según lo dicho por la morena, su nombre era "Hapu" un chica nativa de la isla de Poni que estaba de visita en Akala para encontrarse con cierta persona que tenía algo muy importante que ella necesitaba.

Mientras la Oficial hacía su labor, Hapu estaba interactuando con Lillie (parecía haber desarrollado una especie de fascinación por la rubia) y Ash revisaba datos junto a Rotom.

"Mudsdale el Pokémon Caballo tiro. Tipo Tierra. Habilidades disponibles: Ritmo propio, Firmeza y Foco interno. Evolución de Mudbray. Su especialidad son los ataques a base de patadas con lodo endurecido, con las que puede reducir a chatarra un camión de gran tamaño. Puede aguantar tres días y tres noches transportando cargas de diez toneladas por caminos de montaña sin un solo descanso. Expertos en Pokémonturas han presentado quejas sobre el cargo de Tauros como "Carga", afirmando que Mudsdale debería de encargarse de esa labor."

"Muk el Pokémon Lodo (Forma Alola). Tipos Veneno/Siniestro. Habilidades disponibles: Toque tóxico, Gula y Reacción química. Sus colmillos y uñas son toxinas cristalizadas. Envenenan al contacto, por lo que no conviene acercarse demasiado. Al contrario que su contraparte de Kanto, el Muk de Alola no desprende ningún tipo de aroma."

Ash: Wow… Así que este Muk es del tipo Siniestro también…— murmuró impactado. Y en cuando a Mudsdale… En serio quería atrapar a un Mudbray ahora que sabía en lo que se convertían.

—Bien, con esto está todo hecho— avisó la Oficial, limpiándose la tierra de las manos. Goliat estaba subido en la parte trasera de su patrulla—. Les agradezco mucho su cooperación en la captura de estos criminales y también por cuidar de este pequeño Drifloon; ya no tienen que preocuparse por su salud, será llevado de inmediato al Centro Pokémon de la Avenida Royale y posteriormente enviado a la Fundación Aether.

Ese nombre… Alarmado, Ash giró rápidamente la mirada hacia Lillie quien también lo estaba mirando. La rubia no podía ocultar sus emociones, eso mismo hacía más que obvio su miedo a la organización ya mencionada.

Hapu: No tiene que agradecer; a ver si estos embusteros aprenden de una vez la lección— dijo, moviendo la cabeza de un lado a otro, mostrando resignación.

Jenny: Creo que eso no sucederá hasta que alguien atrape al jefe Skull— supuso un tanto desanimada para posteriormente subir a su vehículo—. Bueno, de todas formas, no olviden llamar a mis hermanas por si tienen algún problema. Siempre estamos disponibles para atender al llamado de la justicia— y con eso dicho, arrancó.

Hapu: Puff, que día— exclamó fingiendo cansancio y luego volviendo a voltear a ver a los protagonistas—. Bueno, chicuelos, ya es hora de que vaya partiendo— anunció, subiendo a su Mudsdale (cosa que fue muy entretenida de ver considerando el tamaño de la jinete).

Ash: Fue bueno luchar a tu lado— aseguró, siendo respaldado por Yungoos y Pikachu.

Hapu: Exactamente lo mismo digo. Hoy día no se encuentran mozuelos como tú y en cuanto a usted, señorita…— volteó a ver a Lillie.

—¿S-si?...— masculló la rubia. Honestamente, los ojos de ese chica le daban un poco de miedo.

Unos pocos segundos de silencio pasaron hasta que la cara de Hapu se puso levemente roja y comenzó a sonreír— No lastime esa bella cara— dijo de forma amigable.

Lillie devolvió la sonrisa— Trataré de no hacerlo; le agradezco mucho el cumplido— e hizo una reverencia.

Hapu: Bueno, Ash Ketchum de Kanto, si los Tapus nos lo permiten, nos volveremos a reunir algún día en mi tierra natal, Poni— extendió la mano derecha, esperando un apretón.

—Será un gusto volver a verte— correspondiendo el gesto, el azabache sujetó la extremidad de la morena.

Y sin mucho más que decir, aquella persona desconocida se marchó.

Ash y Lillie no lo sabían, pero en un futuro, esa persona tendría una gran relevancia en sus vidas.

—Que agradable chica— expresó el entrenador, cruzándose de brazos y viendo como Hapu se perdía en el horizonte al igual que el sol.

—Oye, Ash, ¿tú no ibas a llamar a Hau?— recordó Lillie, mirando de reojo a su amigo.

—¡Ah, tienes razón! ¡Rotom!— llamó apresurado a su Pokédex.

—¡A la orden!-Rotom.

Un pequeño botón verde con la silueta de un teléfono apareció en su pantalla, y un pequeño *BEEP* comenzó a sonar. Pasó alrededor de un minuto hasta que finalmente contestaron.

—A-Ash… ¡H-hola!— saludó Hau al otro lado de la línea. Por algún motivo, su cámara estaba desactivada— ¿Pa-pasó algo interesante?

Ash: Bueno…— ¿le decía de su encuentro con el Team Skull?... Nah, no era necesario— No mucho realmente, solo te llamaba para avisarte que estamos por llegar a la Avenida Royale.

Hau: ¿¡En… serio?!— preguntó, su voz mostraba un tono esperanzador— ¡E-so es genial!

Lillie: Una pregunta, Hau. ¿Por qué tienes la respiración tan agitada?— cuestionó. Algo no estaba bien…

Ash: Es cierto. ¿Te pasó algo, Hau?

Al otro lado de la línea, el moreno estaba serio. Gladio se había ido a comprar algo de tomar hacía unos minutos por lo que estaba totalmente solo… ¿Les decía que era el resultado de haber estado entrenando dos días seguidos con el sádico hermano mayor de la rubia?... Quiso hacerlo, pero en su lugar, se le salió otra cosa.

—E-Estoy en el baño— contestó.

Ash y Lillie se quedaron con cara de póker.

—L-lamento interrumpirte en un momento tan íntimo— susurró la ojiverde, visiblemente sonrojada.

—Me disculpo también— el azabache si tenía activada la cámara por lo que la reverencia que hizo no fue en vano.

—B-bueno… Ah…

—Apúrate Mahalo, queda poco para que inicie el Battle Royale y quiero aprovechar el tiempo— dijo una voz del lado de la línea de Hau. Una voz que reconocieron a la perfección.

Ash: ¿Ese no es…?

Lillie: ¡Es mi hermano!— finalizó de decir, altamente sorprendida.

Hau: ¡Nos vemos!— dijo a una velocidad sorprendente para después colgar.

Ambos adolescentes se voltearon a ver, confundidos.

¿Hau estaba con Gladio?...


—¿Esa era Lillie?...— masculló Gladio.

No había error. Esa era la voz de su hermana.

Hau: Si, era ella. Por lo que me dicen, están a muy poco de llegar aquí— respondió, guardando su Videomisor y secándose el sudor de la frente.

—Perfecto…

—¿Eh?

—¡Eso es perfecto!— gritó el rubio. Sus ojos mostraban una gran emoción. ¿¡Cómo lo había podido olvidar?! ¡El mismo Hau había inscrito a Ash en el Battle Royale de esa noche!— No sólo podré hablar con Ketchum sobre "eso", también podré derrotarlo en el Battle Royale… Y Lillie… Podré charlar con Lillie…— ahora, por mucho que Gladio quisiera volver a su estado inexpresivo, ya no podría conseguirlo. Todo estaba saliendo perfecto— ¡Deja de perder el tiempo, Mahalo! ¡Sigamos peleando!— ordenó, poniéndose en posición de combate y sacando la Pokéball de su Zubat.

Hau suspiró levemente— ¡Ven por mí, Gladio!— se colocó a la defensiva, sacando de su bolsillo la capsula que contenía a Eevee.


—¡Ash, Lillie!

Los treinta minutos restantes para la llegada de nuestros protagonistas pasaron y para ese entonces, ambos estaban en la entrada de la Avenida Royale, siendo recibidos por un terroso Hau.

—¡Hau, Alola!— gritó Ash nada más ver a su amigo moreno.

—Bueno verte de nuevo, Hau— la reverencia de Lillie fue más torpe de lo usual; estaba ansiosa—. ¿Puedo preguntar por la ubicación de mi hermano?— estaba temblando de la emoción cuando levantó la mirada.

Hau sonrió al ver la preocupación que la chica tenía hacia su compañero de vientre— Él dijo que te esperaría detrás del Estadio Royale— informó.

—Te lo agradezco muchísimo, Hau— y sin más ni más, salió corriendo hacia la dirección mencionada.

Ash parpadeó levemente. Todo había ido muy rápido para su cerebro.

Hau: Supongo que si estás aquí es porque ya completaste la prueba de Lana— como bien lo dijo, lo supuso y acertó.

El azabache sacó el Hidrostal de su bolsillo y lo extendió hacia en frente— Por supuesto— aseguró sonriendo.

Hau volvió a reír un poco y después se puso las manos en la cintura— ¿Te importaría acompañarme a un lugar, Ash? Hay… algo de lo que quiero hablar contigo— solicitó, girando sobre sus talones y empezando a avanzar hacia su destino desde antes de que el entrenador accediera.

Ash: Seguro— afirmó, corriendo hasta ponerse al lado de Hau.


Durante el recorrido por el lugar, Ash miraba entusiasmado y asombrado todas las construcciones; lo que más, el Estadio Royale, el cual lo había fascinado inmensamente. Era del tamaño de un estadio de Liga Pokémon.

Gracias a las indicaciones del chico de Iki y una escalera, tanto Ash como Hau lograron subir al tejado del Centro Pokémon. Una vez ahí, tomaron asiento y voltearon a ver la hermosa luna que los alumbraba con claridad.

Estuvieron en silencio durante un momento.

Hau: Entonces… Irás por tu tercera prueba, ¿verdad? — preguntó mientras miraba el satélite de la Tierra.

Ash: Si; no sé qué pasará, y eso me emociona…— respondió con una sonrisa— Supongo que, teniendo la prueba de Lana tan cerca irás por ella primero.

Hau: Quiero derrotar al famoso monstruo de Saltagua, como tú lo hiciste— contó con una sonrisa, que después desapareció—. Ash, me gusta mucho hablar de Pokémon contigo, pero… no te llamé aquí por esto.

Estas palabras llamaron la atención del azabache.

Ash: ¿Entonces para qué fue?— interrogó, ahora su mirada se centraba en su amigo. Desconocía sus intenciones.

Hau vaciló un poco, pero, tras unos cuantos segundos se decidió. Ya había esperado más de un año; ya era hora de empezar a actuar y, honestamente… Se sentía amenazado, amenazado por Ash.

Hau: Antes que nada… ¿Ha-hay alguien que te guste?— el chico estaba algo nervioso y no dejaba de ver la luna ni un solo momento.

Ante la pregunta planteada, el entrenador de Kanto se llevó la mano al mentón y se puso a meditarlo un poco, para finalmente llegar a una conclusión.

Ash: No, no realmente— contestó—. El único tipo de amor que he experimentado en toda mi vida ha sido el que le tengo a mis seres queridos. Solamente me he sentido atraído por una chica y por ningún chico— era importante resaltar eso último. Ash aún no descartaba la posibilidad de ser homosexual o bisexual. ¿Tal vez era asexual? Su madre una vez le había explicado esas cosas pero no las entendía del todo bien.

Hau: Ya veo…— susurró— Y-yo si tengo alguien que me gusta.

Ash: Ohhh… ¿En serio? ¿Puedo preguntar quién es?— no es que le interesara mucho, pero todo indicaba que debía hacer esa pregunta.

El chico de Iki dio un pequeño suspiro, bajó la mirada, cerró los ojos y posteriormente volteó a ver al azabache.

—Lillie.

En ese momento, en ese preciso momento; la cabeza de Ash explotó.

—¿¡EN SERIO?!— la incredulidad en su cara era increíblemente notoria.

—C-creo que sí…— no, no lo creía. Estaba seguro. Desde el momento en el que la había visto llegar a Iki acompañada de Kukui, Hau nunca dejó de pensar en su belleza e inteligencia. Era una de las cosas de las que Hau más estaba seguro en la vida junto a su meta de derrotar a su abuelo.

Esa noche el chico de las "Z" se llevó dos sorpresas. Vio a Hau como nunca creyó verlo: serio. Y se dio cuenta del amor que el chico tenía hacia su amiga… Si lo pensaba bien, ya era el segundo chico que estaba tras la rubia.

Ash: Vaya…— masculló— ¡Pues me alegro por ti, Hau! ¿Qué es lo que harás?

El moreno se quedó en silencio por unos segundos para después responder.

Hau: No tengo idea…— dicha respuesta hizo caer al azabache de espalda—. Es por eso que necesito tu ayuda…

—¿Mía?— preguntó reincorporándose.

—Tú has estado junto a Lillie todos los días desde que se conocieron… Tú podrías saber muchas cosas sobre ella…

Ash se quedó pensativo ante la respuesta… Lo cierto era que…

—Lo siento, pero no sé mucho más que tú. Lillie nunca me ha contado nada sobre su vida personal, lo único que sabía era que tenía un hermano mayor y eso tú también lo sabes— contestó.

—¿Ehhhhh?... ¿En serio?... Que mal…— masculló el moreno desanimado.

El chico de Paleta se llevó una mano al mentón. Podría haber una solución para eso…— ¿Qué te parece si yo te ayudo?— le preguntó a su amigo.

Un gran gesto de alegría se formó en el rostro de Hau— ¿¡Lo dices en serio?!— interrogó.

Ash: Claro. No soy bueno con todo eso de ligar, pero creo poder descubrir unas cuantas cosas de Lillie y contártelas— explicó—. Aunque si son muy privadas no te las diré.

Hau negó rápidamente con la cabeza— No me gustaría enterarme de cosas sobre la vida íntima de Lillie de esa manera; preferiría que ella me las dijera en persona y de corazón— informó sonriente.

Ash: Entonces está hecho— extendió la mano hacia Hau—. Será un placer trabajar contigo, Hau.

El moreno se apresuró a tomar la mano de Ash, como si ésta fuera a desaparecer— ¡Por supuesto, Ash! ¡Celebremos con Malasadas!— acto seguido, sacó una bolsa de papel llena hasta casi reventar de su mochila. Sacó una Malasada y se la pasó a su nuevo compañero de conquista.

—¡Provecho!— gritó Ketchum. Justo cuando estaba por morder su pan, sintió como lo veían fijamente.

Volteando a ver a su amigo, Ash se dio cuenta de que éste lo veía con un poco de preocupación. Se tardó unos segundos en descifrar lo que trataban de decirle; al contrario de lo que mucha gente creía, Ash era muy bueno leyendo el estado emocional de los seres vivos; ¿Cómo si no se comunicaba con sus Pokémon de forma tan completa?

—No te preocupes, Hau. Nunca me he enamorado y no creo empezar ahora— aseguró, dedicándole una amplia sonrisa que dotó de confianza al moreno.

Hau: Es un alivio escuchar eso…— suspiró— ¡Olvidémonos de eso por ahora! ¡A comer!

Y ante la luz de la luna, Hau y Ash comieron Malasadas como símbolo de su pacto.

Es una lástima que Ash no hubiera podido cumplir con su palabra.

ESTA HISTORIA CONTINUARA…


Bueno… ¿Fin? Al menos por el momento.

¿Saben algo? Tengo preparada la escena de la conversación entre Hau y Ash desde hace… ¡MESES! Creo que desde el quinto capítulo o el sexto (aunque entre ambos hay un largo trecho). Estuve esperando un largo tiempo a poder plasmarlo en la historia y el momento al fin llegó.

Mmm… No tengo mucho que decir, con excepción de que en el próximo capítulo veremos una variante del Battle Royale que ha aparecido en el juego.

¡O bueno, miento! Hace poco arranqué con mi fanfic del genero Isekai que les había comentado hace un tiempo, por si quieren leerlo. (Es auto-spam, ¿algún problema?)

Bueno… ¡Nos leemos luego!