Me he perdido más de un mes pero creo que fue porque andaba actualizando en otros sitios además de otras actividades que tenía pendientes. Informar que estoy subiendo desde el episodio 1 a Watt pad, a los que quieran pasarse a revisar y apoyar la historia. También he pensado en subir el fanfic a Archive of our own pero no me decido, eso será más adelante.
Sólo quería decir ahora que disfruten del episodio, subiré un par de dibujos para ilustrar algunos personajes de la historia a mi página de FB, así que pasen y dejen su like :) en fin, es todo lo que puedo informar por ahora y sólo decir: "que no se note que soy fan de Tianna" xD
Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Entre La Sangre Y La Luz
Por Clarisce
Capítulo 61 – El Deber de Tianna
Quien conoce el futuro, quien ha hecho para atrás todas sus necesidades, quien ha luchado y ha perdurado en su misión, quien ha bailado a la pálida luz de la luna con el mismo diablo, ha caído en desgracia.
Miraba el rostro del pequeño y no podía evitar pensar en que ésa sería la única ocasión en que podría hacer eso, su pequeño hermano… ¿cómo le explicaría la traición? ¿Cómo le diría todo lo que ha pasado? Conociendo su carácter, quizás intentaría matarlo.
— Todo lo que hice, fue por ti… y por ella —respondió a la oscuridad, la fogata que había encendido no era suficiente para iluminarlo o mantenerlo caliente— ahora sólo tengo que llevarte con mamá —dijo abrazando al niño, el cual lloraba ligeramente— lo sé, lo siento —bajó la cabeza llorando— ¡soy un tonto! Siempre fui el causante de esta tragedia, siempre… incluso cuando traté de evitarlo, dos veces.
Había viajado en el tiempo en otras ocasiones, quizás movido por la ilusión de ayudar a sus padres, quizás también deseando saber la razón de su existencia pero ahora todo era un desastre. Su padre estaba muerto, su madre estaba loca y Dante, estaba perdido, con él pero perdido.
Un crujido en aquella área boscosa lo hizo ponerse alerta, acurrucó con ligeros movimientos al pequeño y lo dejó a un lado para ver qué era. Si LeBlanc los siguió debería de hacerse cargo de ella o tal vez eran los soldados de Jarvan, ¿esto se acabaría algún día?
El culpable era sólo una alimaña, lo ignoró y volvió al bebé, éste había dormido, se quedó contemplándolo. Con Demacia reponiéndose tras los ataques de Noxus, la relativa paz entre naciones nuevamente y la búsqueda de algunos miembros de la familia Crownguard, creía que su única salida era buscar a alguien de aquella casa, ellos llevarían aquel bebé de vuelta a su madre y él podría, huir, tal vez.
Así que entró a hurtadillas a la propiedad de los Crownguard, dejando al niño lo más cerca posible a que alguien lo viera y dejó una nota entre sus ropas.
Unos sirvientes aparecieron tan pronto él desapareció de la escena y levantaron a la criatura, una de las jóvenes doncellas tomó el papel de la nota y lo leyó, para luego sorprenderse y decírselo a los demás. Estos entraron inmediatamente a la casa con aquel niño.
— "Estarás bien, hermano" —dijo Grey y se fue.
El revuelo provocado levantó sospechas en algunos soldados pendientes de los movimientos de la familia Crownguard, dado que en ninguna ocasión, siendo llamados por el mismo Rey se presentaron, así es que su lealtad estaba siendo puesta en dudas ante los supuestos y con más razón, porque nadie sabía lo que Jarvan había provocado, ni las razones de su dejadez.
Tianna Crownguard permanecía atenta a unos papeles, escribiendo y borrando, harta de esto resopló, parecía que sus sobrinos iban a sacarla de quicio, con todos los problemas que provocaron y con la breve y abrupta explicación de Garen, se le hizo difícil creer que su Rey fuera capaz de tales cosas. Había vuelto de una expedición hacía unos días apenas, así que su experiencia en la casa era nueva. Sin Garen, ella quedaba a la cabeza de la familia, por lo mismo debía poner las cosas en su lugar, tal vez iniciar enviando una disculpa a la familia real por no atender a sus llamados.
Hasta donde su sobrino le había informado, Jarvan estaba loco de poder y tal como mandó a secuestrar a Lux, mandó a matar a su pequeño sobrino-nieto (si esa era la expresión correcta); dentro de sí decía que esa era una verdadera locura, conocía a Jarvan tanto como a su sobrino, ambos eran correctos pilares demacianos, ¿cómo podía imaginar tales vacilaciones de la realidad?
Un golpe se escuchó en la puerta.
— Adelante —respondió Tiana sin dejar de ver sus valiosos documentos.
— Mi señora —dijo con voz aguda la doncella apareciendo presurosa frente al escritorio de Tianna.
— ¿Todo bien? Luces nerviosa —añadió sin un ápice de interés.
— Mi-Mi Señora ha aparecido frente a nuestra casa, un niño…
— ¿¡Un niño!? —se levantó de golpe— ¿Qué clase de tontería dices? No somos un orfelinato, ve y envíalo a donde pertenece, ¡no tengo tiempo para nimiedades! —resopló.
— Mi señora, hubiéramos hecho eso sin molestarla pero venía una nota, ese niño es parte de la familia, dice llevar la sangre de nuestra ama Luxanne.
— No es posible —dijo incrédula.
— Detalla exactamente el día en que nació y bajo qué circunstancias fue hallado.
— ¿Qué quiere decir? —preguntó y la doncella le entregó una carta.
Grey había descrito la razón de su desaparición y también que Quinn había sido designada para encargarse de eliminarlo o abandonarlo muy lejos en las montañas, donde animales salvajes pudieran realizar su cometido.
Tianna quedó boquiabierta ante tan información, todavía incrédula dejó la nota y salió de aquella habitación para dirigirse a la sala de estar, donde el jefe de la servidumbre acunó al pequeño entre sus brazos con cariño mientras Tianna llegaba como un bólido a ver, algo muy impropio para ella de no ser por la impresión que le causaba.
— Déjame verlo —pidió y aquel hombre enseñó el rostro del pequeño a la mujer.
— Se parece tanto a la señorita de la casa cuando era una bebé —su voz temblorosa hizo eco entre los presentes, tanto él como la jefa de las sirvientas parecían derretirse a la sola mención.
Siendo ellos ancianos, habían visto crecer a esos niños, tanto a Garen como a Lux, esos dos habían sido la luz de sus vidas durante su infancia y aún más mientras eran adultos. Veían al pequeño deleitados, una de las jóvenes doncellas trajo una botella con leche preparada, no querían que el pequeño tuviera hambre.
— ¿De dónde salió eso? —preguntó Tiana al ver cómo el mayordomo alimentaba al pequeño con un biberón.
— Teníamos unas botellas guardadas, las compramos en caso de que la joven ama regresara, luego de lo que el joven maestro dijo, creíamos que eso podría pasar…
— Son unos maniáticos —dijo en reacción y miró con cuidado al niño, no entendía por qué decían que se parecía a Lux, no era cierto, era como un pequeño y arrugado anciano— es demasiado tarde para que todos estén despiertos, por favor, Geraldine —llamó a la jefa de las mucamas.
— Mande, mi Señora.
— Quiero que te hagas cargo del niño —giró su cuerpo al mayordomo—. Khan, busca discretamente en el mercado negro a uno de esos magos, quiero que pongan a prueba la sangre de este niño, hasta no tener un resultado, no haremos nada más. Y… por último, a los demás, consulten con sus conocidos, necesitamos una nodriza, en caso de —se detuvo pensando en la posibilidad— que de positivo, es nuestro deber cuidar al posible nuevo miembro de la familia.
— ¡Sí, Señora! —dijeron los sirvientes y todos se apartaron.
El mayordomo parecía reacio a soltar al pequeño pero lo hizo, quería quedarse con él más tiempo, quizás porque había criado con tanto cariño en el pasado tanto a Garen como Lux, incluso más que sus niñeras, había ayudado en el nacimiento de ambos y no era de extrañarse la nostalgia y cariño.
Las cosas no habían salido tan bien como creía, como servidumbre su deber era seguir órdenes y cuando enviaron a la pequeña Luxanne lejos de su propia tierra, de su misma casa a un lugar tan salvaje, como una 'ofrenda' algo dentro de sí se enfureció, no sólo con aquella casa a la que tantos años de su vida había dado sino con la misma monarquía.
Entonces pensó en renunciar, quizás era mejor morir en soledad que vivir para saber lo que harían con la ama de esa casa, y luego de que esa furia se apagara, se entristeció tanto que en lugar de renunciar, los demás a su alrededor creyeron que moriría.
Mas una noticia alegró su corazón. Luxanne era amada por su esposo, ella era feliz en esa tierra extranjera, y si era amada, podría ser protegida, si fuera de ese modo, podría ver a su joven ama nuevamente e incluso… ver a la próxima generación. Y al menos algo de eso no había fallado, ya había visto a la nueva generación, estaba tan seguro de que ese niño era hijo de la jovencita que había criado.
Ese anciano tomó sus cosas, una capucha y un bastón para salir de la casa Crownguard en dirección al mercado negro, el templo tal vez estaría infestado de espías de la casa Real, y lo que menos quería era que su Rey supiera de la llegada de aquel niño.
Luces tenues y calles solitarias se dejaron ver hasta que un grupo de personas lo hicieron alzar la vista, como siempre, el mercado negro estaría lleno, en cualquier momento menos cuando la luz se levanta por los cielos.
Caminó entre toda esta gente y encontró un mago, este parecía estar ligeramente limpio, lo cual significaba que no tendrían que despulgarlo al llegar, lo miró de arriba abajo y no hizo ninguna expresión mientras el mago levantaba la mirada.
— ¿Qué quieres, viejo? —preguntó— ¿eres policía?
— Requiero tus servicios, jovenzuelo —le arrojó una moneda de oro.
— ¡Claro!
— Oye yo también soy mago —se acercó otro.
— Y yo —uno más adulto y fornido.
— ¡No los escuches! —gritó el primero—. Vámonos antes de que te ataquen estas fieras —añadió y se llevó tomando del hombro al mayordomo.
Ya estando en una calle menos concurrida y con las sombrías llamadas de la noche casi desapareciendo al amanecer, estos se vieron cara a cara.
— ¿Y qué quieres? Puedo hacer maldiciones, soy bastante bueno en eso —musitó lo último— pero eso te costará un poco más, ya sabes, me gusta también hacer ataduras de amor, por si tienes a una pilla por ahí —le codeó ligeramente, el anciano no reaccionó.
— ¿Haces pruebas de comparación de sangre?
— ¿De paternidad? Jujuju —se rió el muchacho— amigo, y yo pensé que estabas pasmado, ¡claro que hago pruebas! —le palmeó el hombro.
— Bien, vámonos, necesitamos llegar lo más pronto posible —giró y caminó por delante.
— Amigo, ¿a dónde vamos? —preguntó.
Se volteó hacia aquel muchacho, este que parecía divertido con todo el enfoque que le había dado al asunto.
— A la casa Crownguard y más vale que no abras la boca, mi Señora con todo gusto podría acabar contigo si intentas aprovecharte —volvió a ir por delante.
Aquel mago tragó saliva, los Crownguard, pensó mientras le temblaban las piernas, no había pasado mucho desde la última vez que vio a esa familia desfilar por Demacia, llenos de orgullo, paseándose fuertes y nobles como lo eran. Quizás pecó de ser un poco imbécil al jugar con las palabras, pero quizás si trabajaba para ellos, en caso de ser arrestado podrían salvarlo del confinamiento al que muchos magos habían sido entregados.
Tianna por su parte había decidido dormir un poco antes del resultado, acostada en su cama con tan sólo habiéndose quitado el metálico de su uniforme, la pesadez del mismo no debía subestimarse, le costó un poco y pudo cerrar los ojos.
Al instante otra vez golpearon a su puerta, ¿tan poco había pasado? Se preguntó irritada levantándose a regañadientes.
— Adelante —dijo mientras se ponía de pie.
— Mi Señora, el mago ha sido traído, ¿qué gusta que hagamos con él?
— Llévenlo a la cocina, denle algo de comer, mientras preparen al niño. En un momento me uno.
— Así será, mi señora —dijo la doncella y salió de la habitación cerrando ésta tras de sí.
— ¿Hasta cuándo seguirás dando esta clase de problemas, Luxanne? ¿Hasta cuándo? —preguntó a la nada con bolsas oscuras debajo de sus propios ojos.
El mago había sido acomodado en la mesa de la cocina mientras una sirvienta le servía algo de pan, le preguntaban si quería algún tipo de bebida en específico, él pidió leche con miel, quizás siendo una casa de nobles tendrían alimentos tan ricos y efectivamente, los tenían, los ojos de aquel se iluminaron mientras esperaba ansioso aquello.
Al recibirlo, tomó la taza con ambas manos, deleitándose también con el olor simpático de esta, sopló un poco y bebió, creía que si moría en ese momento todo podría haber valido la pena.
Un ruido metálico lo hizo levantar la mirada mientras comía y vio como una elegante mujer de gran estatura, al menos comparada con él, se acercaba, éste dejó su alimento para levantarse de inmediato y hacer una reverencia.
— Así que tú eres el mago —dijo viéndolo, casi como aquel anciano, de arriba abajo.
— ¿Qué puedo hacer por usted? —dijo recordando sus pocos modales aún sin levantar la mirada.
— Mantente de esa forma —dijo Tianna viéndolo quedar con la cabeza abajo, necesitaba que él no recordara mucho de su rostro—. Traigan al niño.
La jefa de las mucamas se acercó con el bebé en brazos, éste hacía ruidos pero no lloraba, estaba muy tranquilo para haber sido encontrado durante una noche fría en la puerta de esa gran casa.
— Levántate —ordenó y el muchacho vio al bebé, abrió sus ojos sorprendido y luego de nuevo a la mujer que con voz de mando lo había hecho traer—. ¿Qué es necesario para probar que estoy relacionada con esta criatura? —preguntó.
— Necesitaré su brazo dominante y cualquier brazo del niño, nece-necesito que lo descubran.
Tianna extendió al descubierto parte de su brazo ante el mago y Geraldine enseñó el brazo del pequeño ante este mago.
— Tu nombre —pidió Tianna.
— Zád, señora.
— Bien, haz la prueba, Zád —dijo y éste levantó ambas manos, juntó algo así como energía en la yema de los dedos índice y medio y los puso donde más notables estaban las venas de ambos.
La energía pasó de sus dedos hasta los brazos de estos, sin causarles ningún daño, sólo un ligero escozor, el cual podían controlar, tanto Tianna como el bebé, esto duró unos minutos hasta que el mago levantó ambas manos ambas lucían de un color azul cielo.
— Si ambas luces permanecen del mismo color, significan que tienen una relación sanguínea, sólo hay que esperar un poco —con las manos al aire, mostrando estas luces permaneció sin mirar a nadie, con los ojos cerrados, hasta que el fulgor se hizo un poco más fuerte y permaneció del mismo color.
— Son iguales —dijo Tianna un poco menos sorprendida de lo que pensaba estar.
— Sí, parece que son parientes —dijo con el resultado.
— Ya veo —Geraldine cubrió el brazo del bebé y al movimiento de la mano de su señora, fue llevado al interior de la casa.
— Se te compensará por las molestias, retírate luego de recibir tu pago —dijo volteando.
Pero tan pronto los pajarillos dejaron de cantar, un silencio abrazador hizo que la gran Crownguard supiera que algo andaba mal, para luego detenerse como si la hubieran atrapado en un hechizo.
— Mago, veo que eres bastante leal si de dinero se trata, te contrataré nuevamente.
— ¿En serio? —dijo casi en un hilillo agudo pero luego volvió a calmarse— ¿Qué quiere que haga?
— Hay mucha gente rodeando la casa, si alguno llega a entrar, deshazte de él, te he contratado, por lo tanto… no hay problema. Tu único deber es que nadie se acerque al bebé —dijo seriamente.
— ¿Qué? ¿Rodean la casa? —dijo algo alterado— ¿pero por qué a mi? Tiene muchos soldados alrededor.
— Siento que hay cazadores con ellos, un hábil mago como tú podrá evadirlos, ¿no haces eso todos los días? —preguntó presuntuosa.
— Sí, pero… si son demasiados…
— Por eso, estás bajo mi protección, haz lo que quieras —permiso para matar concedido— pero no dejes que se acerquen —miró a Khan— llévalo con el niño, ahora.
Esa calma, tranquilidad y a su vez dignidad durante aquel mando la hacían una merecedora del apellido, era como una figura estoica hecha pulcra y finalmente para momentos críticos como estos.
Caminó potente hasta la entrada de la casa mientras notaba cómo aquellas figuras oscuras seguían rodeando la propiedad, en su mente quizás pensaba "¡Qué desfachatez!", hacer eso significaba que había alguien más por detrás, de pronto los rumores de Jarvan parecían hacerse más verdaderos.
Abrió la puerta ordenando a los soldados que se habían juntado que estuvieran tras ella, miró y pronto logró notar a un igual frente a ella.
— ¿Qué hace una Laurent tan temprano en la puerta de un Crownguard? —preguntó Tianna viendo a Fiora firme frente a ella.
— ¿Es una especie de adivinanza? —preguntó la misma.
— Muchacha grosera, ¿a qué debo tu presencia aquí? —preguntó con seriedad.
— Vengo en nombre de la familia real.
— No puedes llevar por la fuerza a un Crownguard, nosotros decidimos cuando aceptar la invitación de su Majestad, por razones de fuerza mayor he enviado una disculpa por adelantado, ¿no es suficiente? —preguntó.
— Hablemos como personas adultas, si me permites pasar —decía Fiora adelantando su paso pero fue cortada por el cuerpo de Tianna.
— Lo lamento, tenemos cosas que hacer y por ahora no aceptamos visitas. Y te recuerdo que si ingresa alguno de tus sirvientes o enviados de su Majestad a mi casa sin mi permiso, tendré que iniciar medidas.
— Su Majestad tiene pleno derecho, si comprueba que hay operaciones en contra de la corona —respondió.
— ¿En serio? —preguntó más bajo y se acercó a Fiora— ¿En serio crees que desfiguraría el honor de mi familia por algo como una traición? No pienses que todo lo que su Majestad dice es real —se alejó.
— ¿Y Garen? —dijo como si quisiera hacer más tiempo.
— Descansando —mintió.
— Ya veo —movió sus piernas como en jugueteo— envíale mis saludos —se despidió mientras se daba la vuelta junto a sus soldados.
Aquellos cabellos dorados como el mismo oro se movieron al acto, ordenaron cerrar el portón y se alejaron caminando, la prisa de sus pasos se hizo más y más rápida hasta que estuvo sola contra una pared, dejó salir un respiro agitado mientras pensaba en las consecuencias de ese acto. Fiora sabía que era la última vez que Jarvan podría dejar pasar algo como eso, si su Majestad la llamaba nuevamente, ella debería aceptar y responder las preguntas que le hiciera así como si quisiera juzgarla estaría lejos de su conocimiento.
— ¡Mi Señora! —dijo una sirvienta acercándose a Tianna, ésta se sostuvo de la misma y pensó que un mareo era inusual, al menos a su edad.
Jarvan había enviado a Fiora Laurent y no era para menos, esa buscapleitos bobalicona había provocado ya muchos problemas en el pasado, si ella iba es que no tenía idea de lo que había de por medio, si ella se enteraba de todo, ya no podría seguir protegiendo el honor de la familia real y el honor de su propia familia, ¡qué necios eran los jóvenes!
— Estoy bien, ¿y el bebé? —preguntó.
— Está con el señor Khan y el mago contratado.
— Bien, iré con ellos, ¿dónde están? —se levantó e irguió su postura nuevamente.
— Tuvimos que llevarlos al cuarto para huéspedes, el mago puso una protección porque dijo que alguien lanzó un hechizo de detección —explicó la doncella.
— "Así que realmente buscaban a mi sobrino y al bebé; ¡Oh Jarvan! ¿Qué has hecho?" —pensó arrepentida por aquel joven jerarca— avisa a mis mucamas que preparen todo, esta noche veré al Rey —mencionó un poco por lo bajo.
No había nada que hacer, le costaba tanto entender las razones pero si había que enfrentar a Jarvan IV, era lo que debía hacer como cabeza de la familia mientras Garen no estaba presente, ¿tendría que preparar sus armas también? Se preguntó mientras acudía a la habitación de huéspedes, posó su mano sobre la puerta entre tanto más pensamientos caían sobre ella como una avalancha.
Si Jarvan se ponía estricto, incluso podría pedirle una prueba de lealtad a la familia, ¿cómo evitarlo? Tendría que entregar a ese niño, el cual era prueba de las fallas de los Crownguard, la encarnación del error, finalmente si desaparecía, podría encubrir no sólo el mal causado sino también el de la familia real.
La puerta se abrió, Geraldine, la jefa de las mucamas la sorprendió y sonrió también ante su ama, la dejó pasar y vio de nuevo como Khan sostenía al bebé, tal y como en el pasado había sostenido a Lux y como… había sostenido a Garen.
Casi podía verlo por sí misma, su cuñada en la cama, tan blanca como un papel, extendiendo su brazo hacia ella, haciéndole prometer que cuidaría de su familia, que si llegara el momento, debería de cuidar a su pequeña Lux, tal y como si fuera suya.
Tianna no había dudado un segundo en hacerlo, hasta que comenzaron los problemas, acercó su mano al pequeño y no pudo tocarlo, pero éste le rozó la mano y le tocó ligeramente los dedos. Sus diminutos dedos parecían incapaces de sostener su mano, Tianna Crownguard no había sentido dolor en su corazón desde hacía tanto tiempo como cuando ese niño intentó sostenerse de ella. Ahí estaba… su deber o su sangre, su familia o su reino, ¿cuál era más fuerte en su corazón?
— ¡Señora! —dijo casi en grito el muchacho, impresionado por los hechizos que fue capaz de detener para detectar a la gente en esa habitación— llegaron por todos lados, pero nadie supo que el bebé estaba aquí, ¡logré encubrir su presencia! —dijo alegre.
— Sigue así, te pagaremos bien cuando termine todo —agregó mientras acariciaba con su dedo pulgar la mejilla del niño— ¿conoces hechizos de ataque? —preguntó.
— Sí, señora pero no sé si…
— Te dije que tendrías mi protección —se giró a él y dejó al niño—. Si alguien llegase a entrar a esta habitación, que no sean ellos —señaló al mayordomo y la jefa de mucamas— mátalo. No importa quien sea. Ellos se harán cargo del cuerpo. Sólo… protege al niño, a cualquier costo.
— Pero…
— ¿Nunca has usado hechizos así? ¿Tienes miedo? —encaró al joven.
— Señora es muy difícil pensar en lastimar a la gente, yo… no sé si…
— Tendrás buena paga. Yo sólo te estoy contratando en caso de que me suceda algo. Mi sobrino, Garen, llegará eventualmente, lo único que necesito es alguien capaz de ocultar la presencia de este niño y protegerlo. Quieren acabar con él en silencio, y no dejaré que sea así, así que, ¿podrás o tengo que buscar un mago con menos remordimientos?
Así era como actuaba, era todo o nada en ese momento, esa noche vería a Jarvan y eso podría acabar bien, tal como acabar realmente mal. Si la culpaban de rebeldía, podrían incluso tener el derecho a esculcar la casa Crownguard y encontrar una manera de desaparecer al hijo de Lux, y ella no podía permitirlo, no cuando había recordado algo que jamás debió olvidar.
— De acuerdo —respondió dudoso el muchacho y se quedó en silencio.
— Así me gusta —se dirigió a la jefa de mucamas— así que, Geraldine, dale lo que necesite, si quiere comida, hazla traer, pero que no se aparte de esta habitación y del niño.
— Sí, mi Señora.
— ¿Necesita que haga algo? —preguntó Khan.
— Prepara la paga para este muchacho pero aún no se la entregues, necesito que se la des en cuanto vuelva o en cuanto regrese mi sobrino.
— A sus órdenes.
— Y luego vuelve, no lo dejes a solas con el bebé.
— Pero pensé que la señora Geraldine podría…
— Confío en ti más que en nadie, Khan… esto es un pedido extraordinario a tus deberes, pero la señora Geraldine ya tiene el trabajo de lidiar con los sirvientes, puede organizar todo lo demás, mientras tú, cuidarás a este mago, al bebé y la nodriza que traigan.
— Es un honor —respondió casi de inmediato— realmente es un honor para mí cuidar a la siguiente generación de esta honorable casa.
No importa quién haya sido o la edad a la que tenga que pasar por este tipo de asuntos, si no fuera porque habían más personas habría abrazado al mayordomo; ahora que había resuelto el asunto de la casa y su salvaguarda por si algo sucedía, iría a enfrentar a Jarvan IV, debía preparar su discurso o respuesta en su mente, necesitaba saber qué hacer o qué decir, incluso si su sobrino había mencionado que éste secuestró a su sobrina, siempre podría haber la duda de que se hiciera eso por el bienestar de la misma, debía comprobarlo.
Las damas que se encargaban de su atuendo prefirieron omitir algunas partes de su armadura, ya que sólo iba a una audiencia, Tianna nunca usó maquillaje muy cargado y ese día no era la excepción. Llamó un carruaje y le pidió al cochero que se dirigiera al palacio real, no iba a llevar compañía porque pensaba que era mejor tratar personalmente con su Majestad.
Mantuvo la vista algo baja mientras el ir y venir del carruaje le daba cierto arrullo, pronto su transporte se detuvo, miró por la ventana, parecía haber llegado al palacio, fue demasiado pronto, en realidad era como si hubiera parpadeado un instante y hubiera aparecido como si fuera magia.
— Mi Señora, hemos llegado —dijo el cochero abriendo la puerta del carruaje y ofreciendo su mano.
La gran mujer tomó la mano de éste con delicadeza mientras salía del mismo, no parecía estar alerta porque había dormido un poco, se despertó ligeramente dando ligeras palmadas a su pecho en cuanto notó a la guardia del palacio saludarle.
Fue escoltada desde ahí hasta el interior del palacio, al área donde tendría la audiencia, otro salón enorme plagado de lujos vanos que anteriores reyes demacianos habían expuesto para mostrar su fortuna.
— Vengo a ver a su Majestad.
Los guardias se vieron el uno al otro y uno de ellos se inclinó ligeramente para luego dar la vuelta y entrar primero al salón, luego de unos minutos éste salió.
— Puede pasar, señora Crownguard.
Levantó la punta de sus pies y avanzó, nunca había sentido el resonar de sus tacones tanto como en esa ocasión, quizás parecía que estaba en el banco de los culpables, quizás… por eso eran tan sonoros.
— Bienvenida, Gran Mariscal —saludó, en apariencia, calmado.
— Es un honor, su Majestad —se inclinó en señal de respeto— ¿puedo saber la razón de su llamado?
— Quizás lo sabes —dijo éste sentado en su trono, como tal vez había estado en muchas ocasiones, sus uñas hicieron un ligero sonido al chocar con el metal del apoyador de éste singular trono—, ¿puedo saber dónde se encuentra mi querido amigo Garen?
— En casa, descansando —mintió nuevamente.
Ni si quiera se tomó el trabajo de mentir adecuadamente, tan sólo giró la mirada a otra parte mientras su rey la examinaba. No era propio de ella ser tan irritante pero no podía evitarlo dado el comportamiento errático de Jarvan.
— No puedo creer que mi gran amigo no sea capaz de atender mis llamados, incluso estando bajo peligro de invasión.
— Garen envió a conocidos suyos para ayudar en las fronteras. Él no estaba disponible pero si gusta puedo llevar su mensaje.
— Tuve que llamar a los Laurent para que hicieran caso a mi llamado, ¿será que tenemos un problema con la casa Crownguard? —preguntó un poco irritado.
— Nunca, su Majestad —dijo esto y se inclinó apoyándose en una rodilla— ¿cómo podría nuestra casa tener problemas con la familia real?
— Me estoy cansando de la hipocresía de la casa Crownguard, mi paciencia se va agotar, así que preguntaré una vez más, ¿dónde está Garen? —su voz era más asertiva que antes—. Su casa no hace más que hablar de la lealtad que tiene por la familia real cuando TODO lo que han hecho es mancillar el honor de nuestra nación, primero por las liberales elecciones de una hija de esta misma nación, así como ENCUBRIR el que la cabeza de la familia haya HUIDO, ¡por favor! Tianna Crownguard, creí que tú podrías tener más consciencia.
— ¿Podemos hablar en privado, su Majestad?
— ¿Qué dirás? ¿Planean enfrentarse a mis mandatos nuevamente? Quieren realmente que los condene por negarse a cooperar con la realeza, ¡vamos! —indicó a todos dentro de ese salón a salir, no eran más que unos cuantos soldados, algunos sabios y un par de ancianos parte de la corte.
Cuando el sonido de la puerta se dejó escuchar, Jarvan aún enardecido quiso seguir con el desdeño hacia Tianna, mas esta, harta se puso de pie, se irguió justo como un oso lo haría ante un pobre y simple humano, quizás era del mismo tamaño que su Rey, caminó sin dejar su mirada fija en él y tomó el hombro del Jarvan para hablar.
— ¿Realmente nos acusaría de traición? —le preguntó como si la amenaza surgiera de aquellas palabras— aún luego de que he cubierto sus crímenes con el propio honor de mi familia, aún cuando he cuidado su espalda en batalla y mi familia, por generaciones, ha dejado su sangre junto a la suya, ¿aún así va a culparnos?
— Ustedes no hacen más que despreciar a la nobleza de la cual vienen.
— Le diré algo —apretó su hombro haciendo que Jarvan retrocediera ligeramente— si el secuestro de mi sobrina sale a la luz, la culpa recaerá en la familia real, en sus hombros, estos que yo misma protegí cuando apenas era un niño incapaz de sostener una espada. Generaciones venidas de su sangre se revolcarán en sus tumbas a sabiendas de lo que ha hecho abusando de su poder, no sólo yo, sino mucha gente en el reino dejará de creer en su mandato, después de todo, usted es un gajo de historia en un gran nudo histórico.
— Es mentira, lo de Lux… —titubeó.
— ¿Lo es? Entonces no tendré el testimonio de una sirvienta suya diciendo que cuidaba a la dama Crownguard en la torre, entonces tal vez no tenga el testimonio de campesinos que encontraron el cuerpo uno de sus fieles caballeros asesinados en el campo junto a una criatura.
— ¿¡El niño está vivo!? —preguntó en grito.
— Está vivo y en mi casa.
— Debes entregarlo, él es la prueba que podría acabar con este reino, no podemos dejar que salga a la luz su existencia. Tianna, tía —le dijo cambiando su tono— podemos resolverlo, mi padre siempre confío en ti y gracias a eso es que has protegido a la familia real de este escándalo, sé que tomarás la decisión correcta y entregarás al niño, ¿verdad?
— ¿Tanto te preocupa una criatura indefensa?
— Me preocupa la consecuencia de su existencia, ¿qué diremos a la gente? ¿Cómo explicaremos su presencia? ¿No sería mejor evitarle la agonía?
— ¡Es un Crownguard! —dijo con voz fuerte—. Él no tiene ninguna existencia agónica, es un niño sano y fuerte.
— Sabes que no es así —insistió— él no es un Crownguard completo, tiene la sangre de ese salvaje corriendo en sus venas, un traidor, un demonio; simplemente es un paria en este mundo, ¿cómo dices que eso no es agónico? Nosotros sabemos quiénes somos, qué debemos hacer y a quién servimos, ¿él a quien servirá? ¿A Noxus? ¿A Demacia? Ambos lo despreciarán sin miramientos. Sí, es cierto que vino con su madre por la fuerza a esta nación, pero me ocupé de su existencia porque de nada vale un mixto como él, no aporta nada a ninguna familia.
— Ya entiendo —dijo Tianna y soltó el hombro de Jarvan para alejarlo de ella— su desprecio viene desde la raíz, no sólo usted forjó esa unión, ahora aún luego de haber rehecho el pacto con Noxus, sigue empeñado en abandonar la paz por la que tanto lucharon varias generaciones en tener.
— Sólo tienes que ver a ese pequeño engendro para saber que nunca será un Crownguard, un día crecerá y devorará a toda la nación por tus tontos sentimentalismos.
— No entregaré al niño, ¿y sabe por qué usted no podrá hacer nada? Incluso si usa su poder, sólo serán soplos al viento, no arriesgará su posición de poder por un niño, no dejará el apoyo de la nobleza y yo no dejaré que manche el honor de ninguna parte, ni la familia Real, ni los Crownguard, incluso si tengo que usar mi espada para ello.
— ¡Tu osadía hará que pierdas la cabeza! —gritó a toda voz, pero la gran Mariscal ni si quiera movió un pelo ante tan resoplo de ira—. Podría hacer que mueras aquí mismo…
— ¿En serio? —rió por lo bajo—. Si muero, sé quien tomará mi lugar, todos sabemos lo que ha estado sucediendo, no nos opusimos a su voluntad cuando mi sobrina fue enviada a tierras lejanas y aunque todos insistieron, yo les pedí que creyeran en su decisión, aun así, ahora quiere mi cabeza, le deseo suerte, su Majestad, porque de tener que hacerlo, estaré esperando, en mi casa, con mi gente y mi espada.
— ¿Harás todo eso para encubrir la afronta de tu sobrinos? ¿Cómo puede una mujer tan noble caer así de bajo?
— Ha insultado a todos en la misma desde el instante en que comprometió a Luxanne Crownguard con un bárbaro, luego la secuestró y la dejó en un estado mental deplorable, eso es un atentado a la nobleza con testimonio incluido e incluso envió a asesinar a un noble.
— ¡No he hecho nada como eso!
— Sí lo ha hecho, mi sobrino-nieto es un Crownguard, por lo tanto es parte de la nobleza demaciana y haber enviado un caballero como Quinn a deshacerse de él, cuenta como intento de asesinato. Tengo todos los testimonios y pruebas necesarias. En todo caso, mi casa será desprestigiada y su majestad estará en la ruina.
— No olvidaré esto —añadió Jarvan.
— Sé que no eres tú, querido Jarvan, hay algo malo en ti, esa no es la actitud del niño que conocí, ni del inteligente joven que ayudé a criarse en la batalla, por favor, aguanta hasta tener la cura a tu mal —dijo la gran Mariscal y dando vuelta salió caminando por el pasillo a sabiendas de que, incluso cuando ordenaran asesinarla, no podrían hacerlo por una razón probada.
Salió viva.
Es todo lo que pensó aliviada, entró al carruaje que la había esperado y se recostó en el asiento, en verdad Jarvan estaba atado de manos, si ella no hubiera sabido todo lo sucedido, quizás habría accedido a ocultar aquel pequeño, pero NO a entregarlo, esa nunca hubiera sido su idea de ayudar a la familia Real.
Creía que, a pesar de los reproches de su propia familia, ellos entenderían que ella hizo lo que pudo y que no podía mentirle a su Rey acerca de la existencia de aquel pequeño, si lo negara, podría pasar algo aún peor, que sería darle la oportunidad de ingresar a la casa Crownguard bajo una duda razonable, y ahí… no habría salida.
Tianna cerró sus ojos una vez más esperando regresar a su residencia para poder dormir tranquila, quizás para incluso tener fuerza para afrontar los próximos días, hasta que Garen regrese y finalmente pueda entregarle al niño para que sea enviado con su madre, donde quiera que esté…
— ¿Estuvo bien? —preguntó en voz baja al son del traqueteo de los caballos.
¿Estaría su hermano orgulloso? Él siempre había insistido que no debía ser tan estricta, que su familia debía ser primero, que si llegara el momento debería elegir su sangre antes que el deber, pero tal vez no había sido tanto por aquello, sino más por su cuñada a la que quería con el alma, tal y como si fuera una hermana. La madre de Lux.
Su último suspiro dirigido a ella, al igual que esas palabras llenas de debilidad pidiéndole ayuda la hicieron temblar hasta estar de parte de aquella a la que tanto había criticado, esa que fue arrojada al extranjero, con un salvaje a una tierra desconocida llena de peligros. Esa a la que llamaban: Luxanne Crownguard.
Fin de Episodio 61
