Hola a todos, mortales y sobrevivientes de esta era, ¿qué tal todo? Ha pasado un tiempo desde que actualicé, lo sé, es sólo que pasaron muchas cosas, entre algunas de ellas fue lo de mudarme y mudar la historia y arreglar algunas cosas, bueno, no es sólo eso, pero bueno, tardé demasiado para subir otra vez un episodio, había pensado en no actualizar más aquí hasta tener todo en Wxttapxd pero supongo que eso tardará. También me concentré en mi historia de BNHA porque presentía que alguien iba a morder el polvo, así que dejé de actualizar, pero nunca dejar de escribir, de esta historia tengo como 4 episodios más que no he subido, tengo que seguir el ritmo de antes jaja

Lo que me llevó a recordar actualizar fue una amable persona que me contactó por Insta para preguntarme y yo me quedé como "¿no he actualizado durante casi 1 año?" y luego me dio mucha pena por los que pensaron que había abandonado la historia, no lo he hecho, sigo en esto y bueno, creo que ya le di suficiente tiempo, como además ya dejé la otra historia en 1 temporada, vengo acá a seguir.

Muchas gracias a todos los que todavía están aquí, aquellos prendados de la preciosa historia de un noxiano y una demaciana intentando hacer que su relación funcione en medio de tantos obstáculos y personas que los separan a cada rato.

En fin, espero disfruten de la lectura, vendré cada 2 semanas y eventualmente espero mudar todo al otro sitio de fanfics, a menos que piensen que éste sitio está mejor, no lo sé, pueden opinar al respecto, ¿qué más? Puedo nada, cuídense mucho, desinféctense y que les vaya bien con todo, un abrazo DariusxLux fans

—-

Disclaimer: Aclaro que ninguno de los personajes usados en esta historia son míos, excepto los que yo cree. En todo caso se dará debida nota. Copyright a Riot Games.

—-

Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^

—-

—-

Entre La Sangre Y La Luz

Por Clarisce

Capítulo 66 – La búsqueda

—-

—-

La sombra que los seguía era un troll separado de su grupo, Tianna se quedó atrás y les pidió a las criadas seguir avanzando, les dijo que las alcanzaría, ella a pesar del cruento clima se las arregló para pelear contra esta última bestia, no pudo decir si lo derrotó, pero le cortó una mano y éste huyó en dirección contraria.

Estaba agotada, dejó su espada al notar la figura de aquella amenaza desaparecer, tampoco había luz, por lo mismo se desorientó, miró para todas partes, ¿dónde estarían las criadas? ¿Dónde habrán ido? Necesitaba encontrarlas, ellas tenían una antorcha pero… ¿quién las protegería?

Le dolía su pierna, quizás se rompió algo, no sabía, hacía tanto frío… la cara le dolía, las manos difícilmente las sentía, suspiró pensando que podría ser su último aliento.

Al cabo de un tiempo relativo, porque ya no podía reconocer cuánto había pasado, pudo ver una luz moverse vivaz en la lejanía, sus piernas estaban congeladas y sus brazos no respondían, las articulaciones estaban fallándole, así que gritó, si era un enemigo, quizás… era hora de que acabaran con su sufrimiento, si era alguien del campamento, tal vez se salvaría.

Cuando la luz estuvo más cercana, ésta se movió hacia ella y para su sorpresa lo vio, era ese noxiano, el que murió.

— Estoy muerta… ¿pero por qué apareces tú para llevarme? —preguntó como si fuese la misma parca— esperaría que fuera mi hermano o mi padre, ¿pero por qué tú?

— ¿Tianna? —dijo su nombre sin un menor reparo.

La levantó en sus brazos y agitó la antorcha y muchos otros llegaron a su encuentro, entre ellos el mago, el cual sin que nadie le dijera usó la poca magia que le quedaba para infundirle calor de inmediato y así sacarla de ese estado de confusión.

— Mi señora —dijo Zád conmovido.

— ¿Eres real? —preguntó aquella viendo a Darius.

— Te lo explicaré más tarde, ¿dónde está el bebé? —preguntó.

— Ellos… no lo sé, un troll nos seguía, tuve que enviarlas a que fueran más adelante, me quedé sin la antorcha y… no sé hacia dónde fueron.

— No importa —dijo Darius comprendiendo— ¡lleven a la señora a una tienda para que se recupere! Iré en busca de las criadas —se alejó del grupo que cuidaba a Tianna para seguir adelante en medio de esa tormenta y aquella basta oscuridad.

— ¡Estás loco! —gritó Tianna—. Te perderás…

— … —Darius no volteó mientras la rubia le gritaba a la distancia.

Iba a encontrar a su hijo, no dejaría que la tormenta se lo comiera vivo, no siendo aún tan joven. Su pequeño debía vivir, luchar y ser adulto suficiente como para darle una paliza a este tonto que era su padre. Además… no tendría cara para mostrarle a Lux si se rindiera ante esta tormenta.

Un poco más a la distancia, ambas criadas se detuvieron para ver si su señora estaba cerca, una quería quedarse y esperar, la otra todavía estaba aterrorizada de que algún troll u otro animal las atacara, eran como dos fuerzas halando para lados contrarios.

La que estaba aterrorizada gritó, lloró y le pidió a la que sostenía al bebé que se moviera, que si no lo hacían morirían, pero la otra se negaba, quizás sólo sentía que esa tundra estaba reclamando sus almas, hasta que escucharon un sonido no familiar al viento azotando sus cuerpos, ¿sería otro troll? Se preguntaron y aquella que sostenía al bebé caminó a prisa sin esperar a la que sostenía la antorcha, hasta que llegó a un punto alto, ¿era una montaña?

Sintió desvanecerse cuando cayó por la misma, hizo todo de su parte para cubrir al bebé mientras la criada que tenía la antorcha corrió para ver a su compañera caer, gritó nuevamente y lloró porque no podía pensar en un destino más horrible que el desaparecer en la nada.

Se quedó entonces arrodillada frente al abismo de esa montaña, sin poder iluminar nada más adelante, sin ver dónde estaba, volver era imposible, ir hacia adelante también, sólo se quedaría a morir.

Pronto una luz más se acercó a ella, la interrumpió mientras lloraba amargamente, éste era Darius, había llegado tarde. La mujer le contó lo sucedido y Darius agitó su antorcha hacia al vacío.

— No… no, no, no —repitió negando una y otra vez.

NO.

De un momento a otro sin que la mujer que estaba ahí lo esperara, el noxiano saltó hacia el vacío también, resbalando en el ángulo correcto para llegar hasta donde fuera que lo llevara. Pero en un punto unos árboles caídos interrumpieron su bajada y lo hicieron chocar para que él siguiera su camino por aquella pendiente torpemente dando vueltas y vueltas hasta golpearse no sólo la cabeza sino todo el cuerpo.

Lo último que le vino a la mente era despertar hecho pedazos, por animales o porque cayó terriblemente, pero el sonido del agua le hizo abrir los ojos, estaba en un riachuelo, no era de noche, parecía estar amaneciendo, ¿cuánto había dormido? Se preguntó, su antorcha no estaba y tampoco había rastros de la mujer que había caído por esa pendiente como él.

Apoyó sus manos en lo que pudo y se arrastró hasta un lugar menos peligroso, se quedó en el piso mientras intentaba descifrar lo que había pasado, y pronto lo notó, ese río era una desviación provocada por humanos, eso quería decir que estarían cerca de la civilización y los únicos capaces de sobrevivir en este ambiente eran.

— ¡Alto! —dijo un nativo.

Esperaba que fuera alguien que no conocía pero su ropa, su modo de hablar y sus armas. Sus ojos se deslizaron para ver claramente a la persona que lo amenazaba, no, no era sólo uno, eran varios más.

— ¿Qué quieren? —dijo Darius con molestia, estaba en un punto de quiebre, en donde podría ponerse de pie y torcer sus cuellos.

— Vete de aquí, noxiano —dijo el que le había hablado en primer lugar.

— No tengo intenciones de meterme con ustedes. Perdí algo… y necesito encontrarlo, no me molesten —se puso de pie y quiso abandonar ese sitio.

Tal vez busca a ese bebé —murmuró uno del fondo, pero Darius lo escuchó, tenía un oído muy fino.

— ¿Qué? —dijo volteando a ellos violentamente.

— VETE DE ESTE LUGAR, NOXIANO ASQUEROSO —gritó otro al notar el interés de Darius.

— ¡Un bebé! ¿Vieron a ese bebé? ¿Saben dónde está? —su desesperación poco pudo cubrirse tras ese hilillo de voz.

Era cierto, aquella tribu freljordiana había hecho un descubrimiento mientras rondaban por la zona cercana a su riachuelo, una mujer con la pierna rota había aparecido, no era una nativa y tampoco parecía estar en buenas condiciones.

Flashback

¿Deberíamos matarla, mi señora? —preguntó la compañía de la dama con el arco.

Está sufriendo y no sobrevivirá —asintió con voz firme Ashe, mientras se volteaba pudo escuchar un ligero gemido a pesar del aullido del viento— ¿qué es eso?

POR FAVOR, NOBLE DAMA, NO ME MATE, SOY LA ENCARGADA DE CUIDAR A ESTE BEBÉ, POR FAVOR… NO ME MATE… SOY… ¡AAAGHH! —gritó porque hizo un mal movimiento.

¿A quién sirves? —preguntó Ashe.

A la casa Crownguard, en Demacia.

¿Qué hacen aquí?

Me perdí durante la tormenta, unas bestias atacaron nuestro campamento, nos están buscando… se lo pido, no me mate…

Bien, veremos que hacer con esa información —dijo y se acercó hasta la convaleciente criada para alejar al bebé de la misma— me quedaré con esto mientras. Llévensela —ordenó y ese grupo de freljordianos se marcharon de ahí.

Llegados al cálido hogar donde se asentaron, Ashe procedió a destapar el rostro del pequeño, cuando lo hizo no pudo quedar más que embelesada, era una criatura hermosa, sus ojos atentos, sus mejillas rosadas, ni si quiera parecía haber estado congelándose junto a esa criada. Lo destapó por completo y vio que era un varón, sintió decepción, debía devolverlo de inmediato o matarlo, pensó.

Un futuro invasor —dijo pero el pequeño sin miedo extendió sus brazos hacia ella sin poder alcanzarla.

¿Qué tienes ahí? —preguntó una voz entrando a la tienda de Ashe, ése no podía ser otro más que su esposo.

Encontramos una mujer y a un niño, estaban muriendo.

Ese bebé no se ve para nada mal —dijo Tryndamere notando al pequeño.

¿De qué hablas? Es sólo el hijo de unos demacianos, además es un varón, no serviría para esta tribu.

Querida, lo trajiste a nuestra tienda, ¿por qué?

Yo no… es sólo que quería verlo mejor —se excusó.

Tryndamere se acercó a Ashe y posó sus manos sobre sus hombros, le besó con ligereza la cabeza y ésta se dejó por un instante al afecto, desde que ella se unió a él, deseó darle hijos pero por alguna razón no sucedía, incluso a pesar de todos sus esfuerzos, ella estaba tan frustrada consigo misma, ¿cómo podía llamarse a sí misma "madre" de esta tribu si no era capaz de concebir uno propio? Y luego estaba este bebé, ese precioso bebé que la miraba con unos enormes ojos azules.

Sabes, podríamos considerar criarlo —dijo Tryndamere.

¿Cómo se te ocurre? —se exaltó Ashe.

Así saciarás tus ansias —le respondió.

No tengo ansias, no siento interés en este bebé.

¿Pero no piensas en que tal vez los dioses nos enviaron una criatura a través de la tormenta?

No pienso nada… ya te dije que es un varón, él no podría ser criado aquí para el propósito que tienen los hijos que tengamos. Y esta tribu necesita una matriarca.

Tryndamere se ablandó y esta vez besó la mejilla de Ashe para quitarle al bebé de sus brazos.

Me haré cargo por hoy —dijo y se dedicó a arrullar al pequeño.

¿Los dioses hablaban a través de él? ¿Podía ser cierto que ese niño fue enviado para ser criado como hijo suyo? Era una matriarca sin criaturas, sin… si quiera tener la posibilidad de tenerlas, tantos años, tantos intentos y ella aún estaba sin hijos más que los habitantes de esa tribu, ¿era todo lo que necesitaba? ¿Sería suficiente?

Lo pensaré —dijo Ashe entonces, Trynda volteó hacia ella y le mostró una sonrisa— iré a buscar si hay alguna mujer que pueda darle alimento —dijo y salió de la tienda.

Entiéndela, sólo está nerviosa, creo que si podemos tenerte, ella estará más relajada y podrá cumplir sus anhelos sin la presión de la gente —le habló, el pequeño no le entendía y sólo agitaba sus pequeñas manos.

Pero era más que eso, sentía magia en ese niño, magia que lo mantenía sano y en buen estado a pesar de ese clima, Ashe pensó por primera vez que podría ser madre, incluso ante la adversidad, quizás… podría pasar su legado a ese niño, Tryndamere tenía razón, los dioses no hacían nada sin ninguna razón.

Fin del Flashback

Un poco más tarde luego de esa conversación pudieron conseguir una nodriza que se hizo cargo de la alimentación del pequeño, mientras ellos se dedicaban a discutir nuevamente el asunto, era de madrugada, debían dormir pero estaban ahí, abrazados junto al fuego.

— Podrías tener razón —musitó la mujer de cabellos cenizos.

— ¿Yo? ¿Tener razón? —repitió cuestionando en tono de burla.

— Oh, ya basta, te crees muy listo sólo por hacerme pensar en que…

— Seremos padres —dijo animado.

— Lo criaremos, sí, está bien, por ahora.

— Qué dices, ya estoy viéndote dándole el mando.

— ¡Exageras, cielos! Apenas hemos tenido a ese niño por unas horas y ya crees que lo veo de esa manera.

— ¿Quién sería capaz de sobrevivir a este clima? Su madre o padre, no creo que estén vivos, está solo y nosotros tenemos suficiente para él. Además, ¿has sentido eso?

— ¿Sentir… qué? —preguntó Ashe sin apartarse de los brazos de su compañero.

— Esa magia dentro del niño, hay algo que me hace sentir diferente, es como si emanara…

— Esperanza —completó Ashe.

— Sí —dijo algo curioso Trynda— pensaba que era el único.

— Dudo que sea nuestra imaginación si ambos lo sentimos, puede ser magia antigua, no la reconozco, no se parece a nada con lo que hayamos estado en contacto, ¿crees que nadie esté buscando a este niño?

— Ya te dije que no hay posibilidad de que alguien sea tan loco como para caminar en medio de una tormenta como-

Interrumpieron golpeando la tienda por fuera, vieron una luz y supieron que era uno de sus vigilantes.

— ¡Pase! —ordenó Ashe y se apartó de Tryndamere para ponerse de pie.

— Matriarca, perdone mi intromisión.

— Ya amanece, no hay problema, ¿qué sucede?

— Es… un noxiano, lo encontramos cerca al riachuelo.

— ¿Un noxiano? ¡Otra vez esos bastardos! —dijo furiosa—. Llévame donde está —ordenó y siguió al joven que le informó hasta unas cuevas usadas para retener animales y prisioneros.

La cueva era oscura pero se iluminaba de a poco por el fuego que llevaba el guía, dentro estaban varios miembros de la tribu, muchos de ellos vigilantes, atentos a cualquier movimiento del intruso.

Ashe le quitó la antorcha a su guía para iluminar el rostro golpeado del noxiano, no pudo contener su sorpresa al verle. Era el pesar y la muerte saludándole con el nombre de Darius, la mano de Noxus.

—-

Fin de Episodio 66