¡Hola de nuevo! Sé que dije que subiría capítulos al menos, semanalmente, pero hombre… Que rápido incumplí mi palabra.

A decir verdad, a diferencia que con las anteriores veces, ahora sí tengo una excusa. He estado en semana de parciales y la semana anterior tuve que tramitar unos papeles importantes por lo que no estuve en mi ciudad ni con mi ordenador. Lamento la espera, pero el capítulo ya está aquí.

¡Por cierto! Feliz marzo.

Curiosamente hoy no hay reviews anónimas por responder… ¡Pues bueno! Pueden pasar a leer.


—¡Ponlo aquí, Lillie!

El grupo de Alola ya había logrado salir del Túnel Diglett. La luna se alzaba sobre ellos, arrojando su brillo sobre ellos al máximo pero nuestros protagonistas lo ignoraban.

Su atención completa estaba centrada en Ribombee.

Lillie obedeció las órdenes de Ash y colocó a su pequeño Pokémon sobre el pañuelo azul del azabache, el cual ahora estaba extendido sobre el césped.

Los Pokémon veían con preocupación el estado del tipo Bicho, incluso Litten se veía interesado. Tenía que admitirlo, ese insecto molesto los tenía bien puestos.

—Te trataremos de inmediato, pequeño…— murmuró Lillie con dulzura hacia su Pokémon, tratando de decirle que todo estaría bien.

—Sugiero el uso de medicamentos para la recuperación de consciencia, seguido de un Restaurar todo y posteriormente, unos vendajes además de reposo intenso; llevarlo a un Centro Pokémon también es necesario para un tratamiento completo-Rotom— analizó la Dex.

Ash comenzó a revolver entre su mochila y sacó varios Revivir junto a unos cuantos Restaurar todo.

—Si no fuera por esos Diglett y Dugtrio…— susurró Ketchum. A su mente llegó el recuerdo de los tipo Tierra llevándose a Tyranitar a un lugar desconocido.

Lillie asintió.

—No quiero ni imaginármelo…


¡VAMOOOS! ¡NUESTROS AMIGOS ESPERAN! ¡EXCAVEN!— gritó Ash con fuerza, mientras arañaba insistentemente la pared.

Todos los presentes dieron un fuerte grito y aumentaron la potencia de la excavación.

El entrenador dio otro fuerte arañazo y luego liberó un sonido de dolor. Una uña se le había agrietado y sangre empezaba a salir de ella.

¡Ash!-Rotom— exclamó la Pokédex al ver esto.

¡No te preocupes por mí!— ordenó— ¡Sigue excavando!

Justo cuando el chico iba a volver a encajar las uñas en la tierra, el ruido producido por la tierra abriéndose lo interrumpió.

Justo detrás de ellos había tres Dugtrio y doce Diglett forma Alola.

Ustedes…— murmuró Ash, viendo a los tipo Tierra.

El Dugtrio que lideraba la formación comenzó a hablar, por lo que rápidamente Rotom se puso a traducir.

—"Los hemos observado a ustedes y a los colegas que se separaron. Ahora mismo el Cutiefly lucha ferozmente contra la malvada Tyranitar que lleva días aterrorizándonos"-Rotom.

Al oír eso, Lillie liberó un suspiro de horror. ¿Un pequeño Cutiefly contra una mole como Tyranitar?

¡Entonces eso significa que debemos excavar más rápido aún!— gritó el chico, volteándose de nuevo hacia la pared.

—"Ver tal muestra de coraje y determinación en un Pokémon tan pequeño nos han llenado de valor para tomar acción por fin. Los ayudaremos a cruzar, ya no tendremos más miedo"-Rotom.

La mirada de Ash se giró con velocidad hacia los tipo Tierra.

Sin darle tiempo a responder, todos los Diglett y Dugtrio avanzaron para posteriormente comenzar a tirar el muro natural.

—"Esto nos llevará 50 segundos como máximo por la roca en el camino. Nos apresuraremos lo más posible"-Rotom.

Los ojos de Ketchum se abrieron con intensidad al igual que los de Lillie.

El azabache se tiró se rodillas al suelo y chocó su frente contra el mismo. La rubia hizo una enorme reverencia.

¡Gracias, gracias, gracias, gracias!— comenzó a decir Ash repetidamente, sintiendo como las lágrimas salían de sus ojos.

¡Muchísimas gracias! ¡Muchísimas gracias!— dijo Lillie, también empezando a lagrimear.

El Dugtrio líder los observó levemente, asintió y siguió excavando.

Todos los Pokémon se miraron con felicidad mezclada con alivio.

Litten no le despegaba la mirada a Ketchum. ¿Él era del tipo de personas que se arrodillaba y lloraba por un Pokémon?

No sabía si considerarlo débil o de buen corazón.


(Escuchar Anguish of the Quirkless | My Hero Academia. A partir del segundo 21)

Tras varias roseadas de Restaurar todo, Ribombee abrió levemente los ojos con lentitud, sacándole un suspiro a todos.

El bicho sintió una ligera y amable presión en una de sus patas, por lo que volteó a verla tan rápido como pudo; Lillie sujetaba su extremidad mientras lo veía con dulzura.

—¿Cómo estás, amigo?— preguntó Ash, dirigiéndole una sonrisa al pequeño.

Al escuchar eso, el tipo Hada asintió lentamente y luego sonrió tanto como pudo.

Peke y Shiron se colocaron en primera línea para ver a su héroe. Las dos comenzaron a darle palabras de ánimo y agradecimientos en su idioma.

Ribombee sonrió aún más para luego decir unas cuantas líneas.

—Lillie— llamó Rotom, atrayendo la atención de la rubia—. Él quiere descansar. Dice que tiene mucho frío como para estar al exterior-Rotom.

La chica de blanco no tuvo ni que esforzarse para entender la indirecta. Con rapidez, levantó la mirada hacia Ash, quien asintió.

De su mochila, el oriundo de Kanto sacó una Sana Ball que le cedió a Lillie.

—Has defendido a capa y espada a nuestros seres queridos, arriesgando tu integridad física en el proceso— empezó a murmurar Lillie, viendo fijamente a los ojos al pequeño—. Evolucionaste para seguir peleando incluso aunque estabas derrotado… Le dije a Ash que quería atraparte cuando nuestro vínculo fuera más fuerte…— una gran sonrisa seguida de lágrimas aparecieron en el rostro de la chica— Sería una mal agradecida si dijera que ese momento no es ahora. Muchísimas gracias, Ribombee… Lo que hiciste aquí, nunca lo olvidaré ya que a partir de ahora…

La Pokéball tocó al bichito, quien alcanzó a sonreír una última vez. La esfera empezó a moverse de un lado a otro.

—Nuestros caminos están entrelazados para siempre…

El movimiento cesó y unas estrellas salieron de la capsula. Lillie la levantó ante la conmovida mirada de todos para luego, abrazarla con fuerza.

—Bienvenido a la familia, Ribombee…

Una lágrima bajó por su mejilla.


La noche se fue en un parpadeo y el día llegó con la misma velocidad.

Nada más levantarse todos a las 7 a.m., lo primero que hicieron fue recoger la casa de acampar, tomar sus cosas y partir hacia su siguiente destino con la intención de curar completamente al bicho.

—La "Ruta 9" no es larga. Si nos damos prisa estaremos llegando en una hora a una comisaría y dentro de dos a Konikoni-Rotom— informó la Pokédex.

—Si pudiera subir con Ash en su Pokémontura, llegaríamos más rápido…— murmuró la rubia, un tanto impotente por este hecho.

El mencionado la miró de reojo.

—Sería un poco peligroso si subieras en un Tauros, ¿no crees? A veces se mueven de forma muy brusca— dijo el azabache, sonriendo levemente.

Pikachu abrió los ojos con sorpresa. No era el tipo de respuesta que esperaría de su mejor amigo.

Lo dejó pasar.

—Creo que tienes razón… Sería un problema si me lastimara o algo así por no saber montar en Tauros…— secundó la rubia, un tanto decaída.

De verdad le preocupa mucho la salud de Ribombee-Rotom…— pensó la Pokédex, aunque realmente, lo consideraba normal. Los seres humanos eran muy dados a tener emociones de esa índole, incluso el mismo la había sentido más de una vez (principalmente por Ash).

Y sin decir nada más, siguieron avanzando.


La hora había pasado y la comisaría se alzaba frente a ellos.

—Entremos— dijo Lillie, siendo la primera en hacerlo.

Nada más avanzar hacia las puertas corredizas, éstas se abrieron. Al instante, una brisa de aire fresco los golpeó en la cara.

—Perdón por la intromisión— dijo Ash.

El interior de la comisaría estaba bien amueblado. Contaba con cinco escritorios, todos ellos con computadores y archiveros al lado para guardar la información más fresca obtenida por los oficiales. Al fondo del lugar había una pequeña barra con una cafetera y unas cuantas malasadas que eran utilizadas para el consumo de la policía. Por otra parte, nada más entrar había un mostrador (sobre él había una pila de papeles), frente al cual se encontraban dos sillones familiares.

Sin mencionar la gran cantidad de Meowth, cuyas pieles en lugar de ser de un tono claro, eran grises. Sus miradas eran mucho más serenas y despreocupadas, además de lucir mucho más elegantes.

Ash reparó de inmediato en estas variaciones de los Meowth que conocía de toda la vida, incluso recordó a uno que conocía muy bien, más no era tiempo de pensar en ellos. Estaban ahí por otro motivo.

De detrás de un computador, se asomó un oficial joven que no pasaba de sus 25 años. Su cabello era castaño al igual que sus ojos y su piel era mucho más clara que la del resto de habitantes de Alola. Llevaba puesta la típica ropa de oficial de policía y no tenía colocada su gorra.

Nada más ver a los muchachos, arqueó una ceja.

—¿Puedo ayudarlos en algo, chicos?— preguntó, levantándose de su asiento.

—O-Oficial, verá…— empezó a decir Lillie.

—Necesitamos ayuda para uno de nuestros Pokémon. Fue herido no hace mucho y recibió los cuidados básicos; nos preguntábamos si tendría una maquina sanadora por aquí-Rotom— explicó de inmediato.

Ash asintió al igual que los Pokémon que los seguían.

Al instante, la mirada del policía se puso más seria.

—¿Podrían permitirme la Pokéball, por favor?— pidió, acercándose aún más al grupo protagonista. Lillie de inmediato le cedió la cápsula— Nuestra maquina sanadora no es tan eficaz como la del Centro Pokémon habitual por lo que tardará unos veinte minutos, ¿podrían esperar ese tiempo?

—Tómese su tiempo, oficial y muchas gracias— respondió la chica, haciendo una reverencia.

—Muchas gracias— secundó Ash.

Los Pokémon los imitaron.

—No se preocupen por ello, es el deber de la policía ayudar a los que lo necesitan— dijo, riendo levemente y colocando la Pokéball de Ribombee en uno de los huecos de la maquina sanadora, la cual se encontraba justo detrás del mostrador—. Pueden esperar sentados en los sofás. Siéntanse libres de tomar unas malasadas y café.

—Gracias por su hospitalidad-Rotom— agradeció. Lillie volteó a verlo, sorprendida. En la cara de la Dex podía verse un gesto que decía algo como "Yo también puedo hacerlo si lo intento".

Ash paseó la vista por el lugar, topándose con algo interesante en el mostrador. Sin dudarlo mucho, se acercó al mueble y tomó uno de los papeles que en él había. Se podía leer lo siguiente:

¿Amas hacer el bien por sobre cualquier cosa?
¿Quieres cuidar a humanos y Pokémon por igual? ¿Proteger a todos?

¡El Departamento de Policia de Alola te busca!

Inscríbete ahora en nuestra academia, donde te capacitaremos para ser la mejor versión de ti mismo. Contamos con excelente entorno laboral; grandes compañeros de trabajo, así como un enorme sentido de la justicia y el deber.

Departamento de Policia de Alola.
Jefe de Policía: Nanu Malíe. Kahuna de Ula-Ula.
Informes al 777-245-999

—Kahuna de Ula-Ula…— murmuró el chico.

—Oh, ese anuncio— notó el policía, escuchando el murmullo de Ash—. Como dice ahí, el jefe de policía es el Rey Nanu Malíe. Es un hombre bastante fuerte y confiable, por no mencionar su pequeño gusto por los Meowth…— dijo, señalando a las formas Alola (una de ellas le estaba dirigiendo una mirada amenazante al pobre Rockruff).

—Había escuchado algo así… Decían que el señor Malíe era un hombre bastante devoto a sus dos trabajos como policía y Kahuna— Lillie se introdujo a la conversación, viendo el anuncio que Ash tenía entre sus manos.

—Así es. Hasta hace cinco años el Rey era un oficial ejemplar. Actualmente no sabemos por qué, pero no solemos verlo muy a menudo haciendo sus rondas— añadió el adulto, rascándose el mentón de forma pensativa.

—Qué raro… ¿Sería la crisis de la edad? Según mi base de datos, el Kahuna Nanu Malíe es un hombre que está actualmente en sus 48 años-Rotom— en su pantalla, apareció la imagen de un hombre de aspecto cansado. Su pelo era corto y gris, mientras que sus ojos eran rojos. No parecía ser alguien de muchos amigos.

El oficial rio.

—Sea como sea, el Rey Nanu siempre ha sido un ejemplo para muchos oficiales jóvenes y veteranos. Todos lo admiramos— informó, elevando la vista con una mirada soñadora.

—Debe ser un gran líder— dijo Ash de la nada, dejando el papel de vuelta sobre el mostrador.

—Seguro que sí… Ojalá él estuviera aquí, de ser así, ya habría resuelto este molesto caso…— murmuró el policía, dejando salir un suspiro de cansancio.

—Acabo de oír algo interesante— exclamó la Pokédex, acercándose al policía—. ¿Podría darme más detalles sobre ese caso?-Rotom.

—¡O-Oye, Rotom! ¡No puedes meterte de esa forma en asuntos policiales!— regañó Lillie.

—¿Por qué no? Yo podría ayudar con la investigación-Rotom.

—¡Hay cosas que sólo la policía puede hacer!— insistió la rubia.

Dos risas se escucharon en el lugar. Una era de Ash y otra del oficial.

—De verdad eres como dicen los rumores— dijo el adulto, sorprendiendo a todos, incluido Ash, quien dejó de reír.

—¿Los rumores?— preguntó Ketchum.

—¿No los conocían? Últimamente se ha esparcido mucho la voz sobre una Pokédex parlanchín que acompaña a dos chicos. Se ha vuelto bastante sonado por Akala y Melemele— contestó, poniéndose un poco más serio.

—No teníamos ni idea/-Rotom— dijeron los tres al unísono.

—Y-Ya veo…— susurró. Tras recuperarse de la impresión que le generó la sincronización entre esos tres jóvenes, fue por algo a su escritorio— El caso del que les hablo es el siguiente…

En su mano había un afiche de "Se busca" que decía lo siguiente:

¡SE BUSCA!

Desde el día 25 de septiembre del
presente año, un Ditto ha
estado llevando a cabo
acciones delictivas en Ciudad Konikoni,
utilizando los rostros de otras
personas y sus identidades para
robar bienes preciados que se estiman,
ahora alcanzan los 300,000 Pokédolares.
Se recomienda tener alta precaución, sobre todo
hombres. Este maestro del engaño seduce a las
personas del género masculino
adoptando la forma de mujeres del lugar.

¡SE OFRECE UNA RECOMPENSA DE 100,000
POKÉDOLARES POR SU CAPTURA!

Al final del afiche, se veía la imagen de una cámara de grabación, donde una mujer comenzaba a cambiar de forma a una masa amorfa y rosada.

Un silbido salió de las bocinas de Rotom.

—100,000 Pokédolares suena como mucho dinero-Rotom— exclamó, sorprendido.

—La policía ya no puede darse el lujo de seguir permitiendo las acciones de ese Ditto. Hemos montado patrulla decenas de veces e incluso nos hemos hecho pasar por transeúntes pero es demasiado escurridizo— suspiró el oficial, cansado—. De todas formas, chicos, si lo llegan a ver no duden en darnos un telefonazo; iremos en seguida.

Todos los chicos hicieron un saludo militar, incluso Pikachu, quien acababa de subir al hombro de Ash.

—¡Si, señor!/-Rotom/¡Pika!


A varias horas de viaje hacia el norte, en la Jungla Umbría, había cuatro seres. Dos de ellos eran humanos, los otros dos Pokémon.

Parecían buscar algo.

—¿Ya buscaste ahí, James?— preguntó la recluta Rocket llamada Jessie.

—No hay nada de nada— respondió el peliazul, subido en un árbol de bayas Zidra— ¿Tú encontraste algo, Meowth?

—Negativo— respondió el gato, saliendo de un pequeño hueco que había entre un árbol y la tierra— ¿Wobbuffet, ves algo?

—¡Wobbuffet!— respondió, saliendo de unos matorrales.

Tras unos segundos, los tres con capacidad de habla suspiraron.

—Ey, James… Entiendo que ese tal Wimpod tenga potencial y todo, pero… ¿¡De verdad vale la pena pasar dos días buscándolo?! ¡Ya ni siquiera debe estar por aquí!— gritó Jessie, desesperada.

—Es cierto, James… No sé porque te interesa tanto— secundó Meowth.

—¡Idiotas!— gritó el hombre con lo que parecía ser enojo (aunque tampoco se le podía tomar muy en serio)— ¡Al parecer olvidaron lo que aprendimos en este año de inactividad! ¿¡Es necesario que se los recuerde?!

—Bueno, no, pero…

—¡Cuando nos fijamos una meta no descansamos hasta que la completamos! ¡Eso fue lo que nos enseñaron!— dijo de todos modos— ¡Determinación, pasión y voluntad! ¡Eso es lo que debe tener un buen recluta del Team Ro…!

Antes de que pudiera terminar de hablar, un Passimian le pisó la cara al ir pasando por sobre los árboles, haciéndolo caer al suelo.

—Estabas siendo muy ruidoso…— murmuraron Meowth y Jessie con miradas de satisfacción.

Tras decir eso, volvieron a suspirar.

—Buscaremos sólo por hoy y si no lo encontramos, seguiremos nuestro camino, ¿entendido?— dijo la mujer, con tono autoritario mientras seguía buscando.

—E-Entendido…— contestó James, aún tirado en el suelo.

—De todas formas, James, ¿este lugar no era donde se hacen las pruebas de no sé qué cosa? ¿No debería estar cerrado al público o algo así?— interrogó Meowth, retomando su búsqueda.

—Wobbuffet.

El de pelo azul se reincorporó lentamente.

—S-Según lo que leí, como en este lugar no hay un lugar concreto para la prueba, la gente puede andar a sus anchas, siempre y cuando no se metan con el Pokémon Dominante ni sus territorios— respondió, sobándose la espalda.

—Ehhh…— exclamó Jessie sin mucho interés, cruzando un arbusto. La verdad es que ni ella ni Meowth entendían todo ese raro sistema de tradiciones, por lo que le dejaban todo eso a James.

Justo cuando la adulta cruzó al otro lado de la planta, pudo ver una imagen por demás interesante. Un gran oso de al menos dos metros de altura de cuerpo negro y cabeza rosada, además de nariz y orejas blancas (las cuales parecían una especie de diadema), la estaba observando desde la distancia con lo que parecía ser alegría. Acto seguido, subió la pata derecha y empezó a agitarla de forma amistosa.

—¡Qué lindo!— exclamó la recluta, sorprendida por que a pesar de ser enorme, parecía un osito de peluche— ¡Meowth, James, vengan a ver a este muchacho!— gritó con fuerza.

Ambos machos voltearon a verse y luego caminaron hacia el lugar de donde los llamaban. James iba más despacio al irse sobando la espalda.

—¡Woah, es enorme!— notó el gato al llegar donde estaba su compañera.

—¡Wobbuffet!— secundó el tipo Psíquico, también sorprendido por el tamaño de dicho Pokémon.

—Parece que nos está llamando, ¿vamos?— preguntó Jessie, señalando hacia el enorme oso.

—Tal vez quiere venir con nosotros… Imagina que pasaría si se lo diéramos al jefe— en su imaginación, apareció la imagen del líder Rocket apapachando al oso, mientras que éste le correspondía el gesto.

Y fue eso lo que hizo que los tres fueran hacia él.

—Ey, chicos, espérenme… Yo también quiero ve…— las palabras de James se cortaron justo cuando cruzó el arbusto y pudo ver bien el Pokémon al que se acercaban. Su rostro se puso pálido— ¡C-C-CHICOOOOS!

Jessie y Meowth voltearon a verlo con cara de fastidio.

—Hoy estás demasiado ruidoso, James…— se quejó la recluta.

—Que molesto…— murmuró Meowth.

—¡N-No lo entienden!... ¡No deben acercarse a ese Pokémon, es un Bewear!— gritó con desesperación el peliazul.

—¿Qué más da como se llame? Parece amistoso— dijo la fémina mientras avanzaba a paso lento.

Y justo cuando llegaron a la mitad de su recorrido, algo pasó.

El gesto del llamado Bewear se volvió sombrío (aunque mantenía su sonrisa) y soltó un chillido para, acto seguido, dar un fuerte golpe contra un árbol que tenía cerca, derribándolo en el acto.

La cara de los dos reclutar que iban hasta el frente se contrajo del miedo y la sorpresa, dieron media vuelta y empezaron a correr tras de James, quien ya iba adelantado por como 30 metros.

El oso los comenzó a perseguir a gran velocidad.

—¿¡Q-Qué le pasa?!— preguntó Meowth, haciendo todo el esfuerzo posible por huir.

—¡E-Es un Bewear, son Pokémon muy territoriales y fuertes! ¡Ese gesto que estaba haciendo hace un momento era señal de que no nos acercáramos! ¡Uno de ellos puede matarte en cinco segundos si quiere!— contestó, ignorando el dolor de espalda que tenía hasta hace unos pocos segundos.

—¿¡P-Por qué no nos lo advertiste, James?!— interrogó Jessie, molesta.

—¡Intenté hacerlo!— aseguró.

Continuaron corriendo por aproximadamente diez segundos, hasta que un bombillo se encendió en la cabeza de Jessie.

—¡Ya sé!— exclamó la mujer, como si hubiera tenido una revelación— ¡Wobbuffet, utiliza Contraataque!

De un momento a otro, el tipo Psíquico se detuvo y encaró al oso al tiempo que era rodeado por una energía roja.

Justo en ese instante, Bewear llegó a donde estaban ellos, proporcionándole un potente manotazo a Wobbuffet. No pasó más de un segundo para que el impacto se le regresara multiplicado por dos.

El enorme oso salió volando hacia atrás, estrellándose contra varios árboles en el proceso y perdiéndose de la vista de los reclutas.

—¿Lo… perdimos?— preguntó James, retrocediendo sobre sus pasos hasta llegaron con sus compañeros.

—E-Eso creo…— contestó Meowth.

—Wobbuffet…— murmuró la entrenadora del mencionado. Los tres que podían hablar lo voltearon a ver y le levantaron un pulgar.

—Bien hecho— dijeron al unísono.

—¡Wobbuffeeet!— exclamó complacido, haciendo su clásico saludo militar.

En lo que hacían eso, el mismo chillido de antes volvió a sonar.

—¿¡VOLVIÓ?!— gritaron.

Justo cuando iban a comenzar a correr de nuevo, frente a ellos cayó del cielo Bewear, quien ya no poseía su gesto intimidante. Rápidamente comenzó a hablar al ver que los del Team Rocket habían dado media vuelta.

Al oír lo dicho por el oso, Meowth se detuvo.

—¿¡Qué estás haciendo, Meowth?!— preguntó Jessie.

—¡Nos matará!— aseguró James.

—Esperen… Está diciéndonos algo— sin decir ninguna otra palabra, el felino se quedó escuchando lo que le decían.

Ante cada palabra dicha, el tipo Normal asentía. Cuando Bewear finalmente terminó, Meowth tradujo.

—Dice que lamenta haberse puesto así, que lo hizo porque había pasado mucho tiempo desde que estaba en un bosque y sus instintos se apoderaron de ella, que ahora está más calmada— informó. El enorme oso hizo una reverencia mientras que sus ojos mostraban vergüenza.

—Y-Ya veo… Bueno… Supongo que no hay problema, ¿no?— le preguntó James a Jessie.

—Si… Sólo… no lo vuelvas a hacer— pidió.

Bewear asintió y luego le volvió a decir algo a Meowth.

—Sí, sí, voy a esa parte— el gato carraspeó levemente—. También dice que está buscando a cierta persona que se perdió hace un tiempo. Dice que es muy importante recuperarla a ella y a algo que tiene. También dice que nos pueden recompensar bien si la ayudamos a encontrarla.

James y Jessie se miraron fijamente.

—Continúa.


—Muchas gracias por lo que ha hecho por Ribombee, oficial— agradeció Lillie, haciendo una reverencia.

—Como dije, sólo cumplo con mi deber. Aunque si quieren devolverme el favor, infórmenme de cualquier Ditto sospechoso que vean— dijo, guiñando un ojo con complicidad.

Lillie rio ante esto.

—Lo haremos.

Y sin decir más palabras, partieron.

El camino estuvo lleno de sonidos de alegría al ver como el tipo Hada ahora estaba completamente recuperado. Shiron y Peke no parecían querer despegarse de él y los demás Pokémon parecían estar adulándolo, ante lo cual Ribombee se golpeaba el pecho con orgullo. Lillie lo veía con enorme alegría.

Ash también miró con felicidad la escena y luego volteó a ver hacia el frente, donde estaba Rotom con una ventana de chat abierta. Comenzó a teclear ante la vista de Lillie,.


Ash: ¡Llegaremos dentro de dos horas y media! ¡Estoy muy emocionado!

Mallow: ¿¡En serio?! ¡Es increíble! Creí que llegarían más tarde.

Ash: Si, bueno… Decidimos que saldríamos antes ¡Creo que fue algo bueno! ¡El Cutiefly de Lillie evolucionó!

Mallow: ¡Woahh! ¡Me alegro por ella! ¿Cómo pasó?

Ash: Bueno, tuvimos una pequeña batalla cuando estábamos en el Túnel Diglett. Él nos ayudó y se hizo más fuerte.

Mallow: Ehhh… Increíble… ¡Por cierto! ¿Te gustan los pastelillos? ¡Hice unos cuantos el otro día y me sobraron algunos!

Ash: ¿¡Bromeas?! ¡Amo los pastelillos! ¿¡Me darías unos cuantos?!

Mallow: ¡Por eso pregunto, tonto!

Ash: Ohhhh… ¿¡Entonces es un "si"?!

Mallow: ¡Claro que lo es! Por cierto Ash, estoy un poco ocupada ahora mismo. Mándame un mensaje cuando lleguen a Konikoni ¡Seré su guía personal!

Ash: ¿No seremos molestos? Creí que habías dicho que hoy tenías el día libre.

Mallow: Oh, no te preocupes ¡Esto lo hago por amor al arte!

Ash: En ese caso… ¡Gracias! ¡Estaremos a tu cuidado! ¡Hasta ahora!

Mallow: ¡Hasta ahora!

Cuando pulsó el botón de enviar se llevó ambas manos a la cara.

—¡Está por llegar!— dijo en un pequeño gritito de emoción, para luego fruncir el ceño— ¡BIEN! ¡La mejor manera de llegar al corazón de un hombre es a través del estómago! ¡El que llegara antes es un contratiempo pero una Aina no se rinde nunca!

Dicho eso, comenzó a revolver fuertemente la masa que estaba trabajando.

En ese justo momento, el padre de Mallow entró por la puerta de la cocina y reparó en algo.

—Oh, cariño tienes un poco de…— cuando comenzó a hablar, la peliverde volteó a verlo con un aura sumamente intensa— O-Olvídalo…

Y dicho eso, se retiró.

El proceso de amasado y cocción terminó y comenzó el de decoración.

Una radiante y sonriente Mallow se encontraba pasando una manga pastelera por encima de cada pastelillo, dándole una presentación hermosa. En la caja que utilizaría para almacenar el postre para Ash había un total de 9 pastelillos de tamaño grande, el que se encontraba justo al centro tenía la decoración de un rayo.

—¡Está listo!— exclamó con felicidad para luego ver el reloj que había en la pared— Oh, ya casi es la hora…

Tras decir eso, se quitó el delantal que llevaba puesto, se pasó un cepillo por el pelo y envolvió la caja con un pañuelo rosado.

No mucho después, salió de su restaurante familiar de camino a la entrada de Konikoni.

En mitad de su recorrido, un hombre mayor se le quedó viendo y luego se le acercó levemente.

—Capitana Mallow, tiene un poco de…— al instante la chica peliverde volteó a verlo con una enorme sonrisa y con una radiante aura alrededor suya. El anciano sonrió— Oh, olvídelo, cosas mías.

La morena ni lo cuestionó y en su lugar, siguió avanzando.

Me preguntó si Ash querrá algo de tomar… Oh, Lillie y los demás también— pensó al detenerse frente a una pequeña tienda administrada por una mujer de no más de cincuenta años a la cual conocía desde niña.

Sin pensárselo mucho, caminó hacia el interior del lugar y luego hacia un enfriador, del cual sacó tres botellas de té embotellado. Una para Ash, otra para Lillie y una última para ella. Seguramente estarían cansados.

Cuando se acercó a la dueña para pagar todo, ésta se le quedó viendo unos instantes.

—Mallow cariño, tienes un poco de…— y al ver la sonrisa que cargaba la morena, se calló de golpe— Olvídalo… ¿Esto será todo, cielo?

—¡Si, gracias!

Cuando terminó de pagar, se dirigió hacia la salida.

En diferentes lugares de Konikoni, tres personas pensaban lo mismo.

Para no darse cuenta de algo así… Definitivamente es por un chico…

Uno de ellos no estaba tan entusiasmado por la idea.

La Capitana seguía su camino sin preocupaciones, con una bolsa de plástico en mano y una caja envuelta en tela en la otra.

¡ESTO ESTÁ DELICIOSO! ¡Mallow, quiero que cocines todos los días para mí!— gritaba el Ash de su subconsciente.

La morena tuvo que contener un grito interno al imaginarse eso.

—V-Vamos, sólo lo conozco desde hace unos días… Es cierto que es un chico fuerte, honesto, valiente y muy amable pero sólo lo conozco de hace unos días… No hay forma de que tengamos ese tipo de relación— se dijo a sí misma en voz baja sin dejar de sonreír ampliamente.

Las personas que veían a Mallow pasaron sólo tenían un pensamiento en la cabeza: "Es por un chico…" mientras sonreían.

Se veía sumamente tierna.

Al ir divagando en sus pensamientos, no se dio cuenta de que se estaba acercando mucho a la espalda de una mujer de largo vestido blanco y para cuando se enteró, ya había chocado contra ella.

—¡A-Ah, lo siento mucho!— exclamó, preocupada y abandonando sus fantasías.

La mujer se volteó levemente y luego le sonrió para posteriormente seguir su camino.

Mallow ladeó la cabeza un tanto confundida, pero se alegró de que no la mujer no se hubiera enfadado.

Siguió su camino.

A la distancia, un suceso extraño estaba pasando. Lo que antes era un largo vestido blanco ahora se convertía en un mono corto de color gris; lo que antes era pelo negro suelto ahora era un pelo verde recogido en dos coletas y los que antes eran ojos castaños ahora eran verdes.

Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de dicho ser.


El camino de su casa a la entrada de Konikoni no era realmente largo, sólo se había hecho así por la cantidad de veces que Mallow se había distraído viendo algo que podría gustarle a Ash.

Para cuando la morena llegó hacia la última esquina, pudo escuchar unas voces.

—¿¡Q-Qué…?!— esa era sin duda la voz de Lillie.

—¿Mallow, que estás haciendo?— preguntó la que reconoció, era la voz de Ash.

La peliverde se vio sorprendida ¿Sabían que ella estaba ahí?

Justo cuando salió por la esquina, pudo ver la escena.

Lillie estaba más roja que la parte superior de una Pokéball, tapándose los ojos con fuerza. Los Pokémon en general veían con sorpresa a su entrenador (Peke con enojo). Rotom lucía indiferente y Ash…

Ash estaba siendo abrazado por ¿Mallow?... ¿Eh?

La Mallow que abrazaba a Ketchum estaba dirigiéndole una mirada seductora, mientras que se pegaba todavía más a él.

Ketchum lucía un tanto desconcertado.

—¿Tienes frío?— le preguntó, envolviéndola con sus brazos— Yo tengo un poco de calor, pero si tú tienes frío…

—¿¡Qué está pasando aquí?!— se escuchó gritar.

Rápidamente todos voltearon a ver al lugar de donde provenía dicho grito, topándose con la Mallow original, quien estaba totalmente roja (incluso más que Lillie).

—¿¡Mallow/Señorita Mallow/Mallow?!-Rotom— gritaron al unísono.

Al instante, miraron hacia la falsa Capitana, quien tenía un gesto de fastidio.

De un momento a otro, el cuerpo de la impostora comenzó a mutar hasta volverse una masa amorfa que se escapó de los brazos de Ash.

—¡Es el Ditto!— gritó Lillie.

—¡Pikachu, rápido! ¡Rayo!— ordenó Ketchum, señalando al tipo Normal, quien huía a toda velocidad.

Todos veían como el Ditto intentaba escapar, hasta que un rayo le cayó encima, electrocutándolo por completo y dejándolo inconsciente al acto.

—Eso fue fácil-Rotom— dijo la Pokédex.

—Lo fue— secundó Lillie.

—Hola, Mallow— saludó Ash con una sonrisa.

—¡Hola, Ash!— devolvió el saludo la peliverde, sonriendo ampliamente y con un ligero sonrojo en las mejillas— ¡NO, ESPERA! ¿¡Qué pasó aquí?!


—En serio fue rápido…— murmuró el oficial, encerrando al Ditto en una pequeña jaula.

—Lo fue, ¿verdad?-Rotom…

—¿P-Podrías repetírmelo una vez más?— pidió Mallow, sin haber entendido del todo lo sucedido.

—Bueno, verás…


¡Al fin llegamos a Konikoni!— gritó con entusiasmo Ash, subiendo ambos brazos. Sus Pokémon también liberaron sonidos de entusiasmo y Ribombee se unió a ellos, lanzando un pequeño grito al aire.

El bicho se veía más animado.

Si podemos, deberíamos pedirle a la señorita Mallow que nos lleve con la Reina Olivia para hablar sobre tu Gran prueba, Ash— sugirió la rubia.

Es lo más lógico-Rotom.

¡Bueno! ¡Sólo queda esperar a Ma…!

En ese momento, alguien lo abrazó fuertemente.

¡Ah, Mallow! ¡Estábamos esperándote!— dijo sin siquiera inmutarse por el gesto de la impostora.

En ese momento, la cara de Lillie se puso sumamente roja por la escena tan "indecente" que se desarrollaba frente a ella.

Por su parte, la cara de "Mallow" se acercó más a la de Ash, con una sonrisa provocativa en su rostro.


El oficial ya se había retirado, no sin antes darles las gracias a nuestro grupo protagonista junto con el dinero de la recompensa.

—Esto es mucho…— murmuró Ash, calibrando el peso del sobre que tenía entre sus manos— Creo que deberíamos darte la mitad, Mallow. Sin ti, jamás habríamos descubierto al Ditto.

—Oh, no te preocupes, no necesito dinero. Ustedes siempre están viajando y comprando provisiones, lo necesitarán mucho más que yo— declinó la oferta con una sonrisa.

Ash asintió y luego volteó a ver el sobre. Era mucho dinero.

—En fin… ¿Nos vamos ya? Si tu objetivo es encontrarte con la Reina Olivia, puedo llevarte con ella. Además, hay muchos lugares interesantes aquí que podemos visitar— aseguró Mallow, avanzando levemente.

—¡Seguro! ¡No puedo esperar por hacer mi segunda Gran prueba!— tras decir eso, comenzó a avanzar tras la peliverde y al instante notó algo— Lillie, ¿estás bien?

La rubia todavía estaba levemente sonrojada. Su ceño y boca estaban fruncidos y su mirada centrada en el suelo con algo de disgusto en ella. Ambas manos estaban en su pecho; sentía algo muy raro ahí.

¿Por qué estoy enojándome?...— se preguntó a sí misma, confundida.

Una mano pasó por delante de su cara, seguido de eso, el mismo rostro de Ketchum (puesto a centímetros del suyo) apareció.

—¡Tierra llamando a Lillie!— insistió.

Al ver la cercanía entre ambos, la joven se apartó rápidamente con un gran sonrojo en la cara.

—¡L-Lo siento! ¡M-Me quedé pensando en algo!— aseguró, moviendo con gran velocidad las manos frente a su cara.

Ash se llevó las manos a la cintura y suspiró.

—Cielos, Lillie… ¿De verdad te sientes bien? ¿No quieres descansar?— le preguntó.

—¿Quieres que le haga un examen médico?-Rotom— interrogó a su dueño, listo para hacer lo que había preguntado.

—¡N-No es necesario, en serio!— se apresuró a decir la rubia.

—No me convence… ¡Hazlo, Rotom!

—¡A la orden!-Rotom.

—¡D-Dije que no era necesario!

Desde detrás, Mallow veía la escena con el ceño levemente fruncido y las mejillas infladas. Luego sonrió.

El amor no era amor sin dificultades en el proceso.

—Oh, Mallow, tienes mezcla en la cara— dijo Ash, alejándose momentáneamente del asunto de Lillie y pasando su dedo índice por sobre la nariz de Mallow, comiéndose el alimento al instante— ¡Oh, esto está buenísimo!

—¡M-M-M-M-ME ALEGRA QUE TE GUSTE!


—¡Y este de aquí es el restaurante Aina! ¡Mi hermoso hogar!— presentó Mallow, señalando con orgullo su residencia.

—¡Es enorme!— exclamó Ash con sorpresa.

—¡Qué lugar tan hermoso! El aspecto tan tradicional que tiene es encantador…— secundó Lillie.

Rotom asintió.

—A simple vista destaca mucho más que los demás edificios de la zona y eso que todos comparten una fachada prácticamente iguales-Rotom.

Dartrix no perdió el tiempo y alzó el vuelo tan rápido como pudo hacia la cima del edificio, posándose en la punta más alta del lugar. Tras unos segundos, alguien más llegó a hacerle compañía.

La lechuza vio con satisfacción al bicho. Al fin tenía a un compañero de vuelo decente. Sin mediar ningún tipo de palabra, ambos emprendieron el vuelo.

—¡El poder de la evolución se nota en ambos!— dijo Mallow, viendo hacia el cielo, donde Dartrix se mantenía en todo momento por delante de Ribombee.

Ash suspiró con nostalgia y el recuerdo de un pequeño Rowlet soltando su mochila cerca de él, listo para combatir con intención de mostrar lo que valía llegó a su mente.

Lillie también sonrió ampliamente. Conocía a su segundo Pokémon desde hacía unos días al igual que al primero, pero ya sentía con ellos una conexión inexplicable. Le debía a Ribombee una parte de su vida y él mismo se había convertido en otra.

Yungoos comenzó a decir palabras en su idioma. No pensaba ser dejado atrás por el ave.

Por su parte, Rockruff veía con seriedad a Dartrix.

Peke empezó a aporrear el suelo con su patita y luego levantó la cabeza al cielo, liberando torrente de fuego que duró menos de 2 segundos. Tras terminado ese tiempo, la pequeña empezó a toser levemente y a jadear.

—Cielos, Peke, sabes que todavía no perfeccionas Lanzallamas, no deberías usarlo— regañó Ash, cargando a su pequeña Pokémon en brazos y dándole unas palmaditas en la espalda.

En la mirada de la tipo Fuego y de la tipo Hielo había una enorme confusión. ¿Por qué Peke no podía utilizar Lanzallamas? ¡Lo había hecho contra los Larvitar!

—Oh, es cierto… Tengo estos jugos de Baya Aranja que compré, deberías darle un poco a Peke para que se le pase la tos— sugirió Mallow, sacando de una bolsa de plástico la botella con el líquido mencionado—. También tengo uno para ti, Lillie.

—Muchas gracias por su amabilidad— agradeció, tomando el presente.

—Gracias, Mallow— dijo Ash, tomando el recipiente y abriéndolo—. Vamos Peke, toma un poco…

La pequeña zorra, con confusión en sus ojos, abrió el hocico para darle un sorbo al jugo. Estaba dulce y rico, de eso no había duda.

Pero eso no le importaba en ese momento.

—¿Todo está bien, Shiron?— preguntó Lillie al ver como su pequeña Pokémon se veía sumamente confundida.

La tipo Hielo volteó a verla y agitó la cabeza, indicando que si lo estaba.

—¡Woah! ¡Shiron ya está al nivel 5! Es tan fuerte como un Pokémon inicial-Rotom— analizó la Dex.

—¿¡En serio?! ¡Eso es genial, Shiron!— exclamó la muchacha, tomándola en brazos.

—¡Se están haciendo muy fuertes, chicos!— reconoció Mallow, sonriendo.

—Es todo gracias a Ash y sus entrenamientos— dijo Lillie, volteando a ver al mencionado, quien estaba dirigiéndoles una sonrisa.

—Yo solamente pongo los ejercicios. Son sus esfuerzos los que los hacen más fuertes— contestó el chico de forma modesta— ¡Continua esforzándote!— una gran sonrisa de oreja a oreja se formó en su cara.

Al ver esto, ambas chicas se sonrojaron levemente.

—¡D-Daré todo de mí, así que sigue enseñándome, por favor!— dijo, frunciendo el ceño con determinación.

Mallow se llevó las manos a la cara. Sentía que se estaba derritiendo.

Fue al ver sentir el peso de algo en su mano que recordó el principal obsequio que tenía para Ash.

—Pastelillos, ¿verdad?— preguntó una voz a sus espaldas.

Sorprendidos por dicho sonido, todos voltearon a ver el lugar de donde provenía.

—¡Lana!— exclamó Ash, sorprendido.

—Es bueno verlos de nuevo tan pronto, chicos— saludó Lana, haciendo un gesto simple con la mano.

—También es un gusto, señorita Lana— Lillie hizo una reverencia.

La peliazul sonrió y luego volteó a ver a Mallow.

—¿Y bien? ¿Los pastelillos son para Ash? Yo también quiero— dijo sin ningún tipo de discreción la Capitana del tipo Agua.

Al oír eso, los ojos de Ketchum brillaron al igual que la cara de Aina.

—¡L-Lana!— se quejó por su indiscreción.

—¡Es cierto! ¡Los pastelillos! ¿¡Es esa caja que llevas cargando desde hace rato?!— interrogó Ash acercándose mucho a la chica, la cual desvió la mirada, sonrojada al tiempo que comenzaba a reír de forma nerviosa.

—B-Bueno, sí…— contestó, tratando de mantener la compostura.

Lana sonrió satisfecha. Estaba contenta haciendo de cupido.

Pero había tres seres que no sentían lo mismo.

Desde los brazos de su entrenador, Peke veía de forma acusatoria a Mallow ¿Estaba tratando de ser la compañera de Ash? ¡Sólo Lillie podía serlo! Así es como era desde su nacimiento y así sería siempre.

Por otra parte, la rubia rápidamente espabiló al darse cuenta de que estaba frunciendo el ceño. En serio que había algo raro con ella.

Y Rotom… Rotom estaba muy sorprendido.

Ritmo cardiaco elevado, pupilas dilatadas y pronunciado sonrojo ante la presencia de Ash… ¡Esto…! ¡Esto es…!

—Se me había olvidado mencionarlo, pero la Reina Olivia nos está esperando— dijo Lana de la nada, haciendo que todos voltearan a verla.

—¿Eh? ¿La Reina Olivia sabe que Ash ya está aquí?— preguntó Mallow.

—¿¡En serio?!— la felicidad en la cara del entrenador había pasado del postre a la Gran prueba.

—Sí. Por eso vine— contestó Saltagua.

—¿Cómo es que lo sabe?— volvió a preguntar la morena.

—Le pregunté al profesor Kukui cuando llegarían— de uno de sus bolsillos sacó su videomisor, mostrando el número del científico—. Ahora vamos, no podemos dejar esperando a la Reina.

—¡Genial! ¡Podré hacer mi Gran prueba!— exclamó el azabache con entusiasmo, al instante, sus Pokémon se le unieron, incluido Dartrix quien había aterrizado— ¡Lillie, podré hacer mi Gran prueba!

—Eso fue lo que escuché— dijo la rubia, sonriendo.

—Mmmh… Según mi GPS, la Reina Olivia tiene una tienda de joyería a diez minutos de aquí-Rotom— informó, mostrando la ruta a seguir. Al parecer, sólo debían ir en línea recta hacia el sur.

—¡Entonces, vamos!— gritó con ánimo Ash.

—O-Oye, Ash, debemos esperar a nuestras guías…— le dijo Lillie.

—Tengo un GPS. No nos perderemos-Rotom.

—E-Ese no es el punto…

Mallow volteó su mirada de nuestro grupo protagonista hacia Lana. Una sonrisa tétrica se veía en su cara.

—Lana…

La mencionada tragó saliva. No le gustaba cuando Mallow se ponía así.

Al instante, la morena pellizcó las mejillas de su amiga e infló las suyas.

—¡Era mi oportunidad para pasar tiempo con él!— le recriminó, empezando a zarandearla.

—R-Ro shiento— se disculpó, sin más opción que aceptar su castigo.

Llegar al corazón de Ash a través del estómago: Falló.


—Pueden pasar si gustan. La Reina Olivia los recibirá con los brazos abiertos.

—Esperen aquí, ¿sí, chicos?— le pidió Ash a sus Pokémon.

El interior de la casa de Olivia era tan enorme como la de Mallow, incluso tal vez más. El primer piso estaba repleto de aparadores que estaban llenos de hermosas joyas colocadas de forma que cada una contrastaba con sus colindantes. Nada más entrar por la puerta había un mostrador tras del cual estaba la asistente de la Kahuna. A unos cuantos metros de distancia, había una escalera que llevaba hacia un segundo piso. Varios clientes se podían ver en el lugar.

La asistente de la Reina los guío hacia una puerta que estaba detrás del mostrador, llevándolos a la trastienda.

Dentro, en una silla de trabajo con ruedas y frente a una gran mesa de trabajo, estaba Olivia. Con agilidad, manejaba cincel y puntero, dándole forma a una bien reconocible piedra Z.

Nada más oír la puerta abriéndose, la adulta giró sobre su silla, encarando a los adolescentes.

—¡Ash Ketchum de Pueblo Paleta!— exclamó Olivia, dejando de lado su trabajo— ¡Al fin estás aquí!

—¡Bueno verla de nuevo, Olivia!— saludó Ash.

—¡Pika pi!— secundó el Pikachu.

—También es bueno verlos a ustedes, Lillie y RotomDex.— añadió la adulta, volteando a ver a la rubia.

—Lo mismo digo, Reina Olivia— hizo una reverencia.

—Me verá muy seguido, su majestad-Rotom.

—Ey, ey, Olivia, ¿cuándo podrá hacer Ash su prueba?— interrogó Mallow, adelantándose a todos los demás.

Ash abrió la boca con sorpresa. Era genial como Mallow había ido directo al grano.

—¡Yo también quiero saber eso!— aseguró el muchacho azabache.

Olivia se llevó una mano al mentón y luego se puso pensativa.

—¿En dos días?— contestó, ladeando la cabeza.

—¿¡D-D-DOS DÍAS?!— gritó Ketchum, aterrado por el tiempo que tendría que esperar.

Aunque alguien más estaba gozando de lo lindo por el tiempo que el chico se quedaría en Konikoni.

—¿Es por ese asunto de Kahunas que nos contaste, Olivia?— preguntó Lana, interesada por la respuesta.

—Sí. Hala, Nanu y yo tendremos una reunión estratégica para hablar sobre temas de interés en la región y hacer un chequeo de la situación en general— informó, cruzándose de brazos—. De vez en cuando es necesario.

Ash estaba rodeado de un aura negativa mientras que Lillie trataba nerviosamente de calmarlo. Mallow también lo intentaba pero la gran sonrisa que tenía en la cara no ayudaba del todo.

—¡Pero no te desanimes, Ash! En estos dos días puedes entrenar bastante e ir con todo lo que tienes en mi prueba— intentó animar la Reina, poniéndose de pie y, acto seguido, cayendo de cara al suelo.

Todos vieron con una gota de sudor en la sien dicho suceso.

—¡Por eso prefiero estar sentada!— exclamó Olivia, despegando su rostro del suelo.

—Bueno… Supongo que tiene razón… Creo que practicar los Movimientos Z nunca está de más…— cedió Ash, aún bastante desanimado.

—E-Ese es el espíritu— felicitó, reincorporándose.

—Deberíamos aprovechar este tiempo para mejorar los ataques de todos tus Pokémon, Ash-Rotom— sugirió la Dex, mostrando en su pantalla las estadísticas de todos los Pocket Monster de Ketchum.

Nombre: Pikachu.
Nivel: 76.
Tipo: Eléctrico.
Movimientos: Rayo. Cola de hierro.
Ataque rápido. Destello.

Nombre: Dartrix.
Nivel: 29.
Tipo: Planta/Volador.
Movimientos: Hoja afilada. Follaje.
Picoteo. Impresionar.

Nombre: Rockruff.
Nivel: 27.
Tipo: Roca.
Movimientos: Lanzarrocas. Tumba rocas.
Colmillo rayo. Rugido.

Nombre: Yungoos.
Nivel: 26.
Tipo: Normal.
Movimientos: Superdiente. Placaje
Persecución. Doble equipo.

Nombre: Peke.
Especie: Vulpix.
Nivel: 18.
Movimientos: Ascuas. Ataque rápido.
Día soleado. Ojitos tiernos.

Ash asintió, volviendo lentamente a su estado normal. Había varios datos ahí que lucían muy interesantes.

—Cambiando de tema… Me enteré por Kiawe de los que le pasó antier, ¿se encuentran bien?— interrogó la Reina.

Todos asintieron.

—No negaré que fue muy raro… Tal vez estamos descubriendo un nuevo tipo de Pokémon… O algo así— dijo Lana.

—Sí— asintió Mallow—. Fue súper extraño. Era un cable súper gigante con un Revivir Máximo en la cabeza, lucía gracioso, pero tenía un poder aterrador.

—Era fascinante-Rotom.

—No sé dónde le ves lo fascinante a algo que casi nos mata— le dijo Lana, entrecerrando los ojos.

—Lo desconocido es fascinante-Rotom.

—Sí, eso lo entiendo, pero…

Lillie no estaba poniendo atención. En lugar de eso, veía fijamente la mirada de seriedad que la Kahuna y su amigo se estaban dirigiendo.

Ash últimamente estaba envuelto de capas y capas de misterio. Algo no andaba bien, lo presentía. ¿Los Kahunas y Capitanes le habían dado una misión o algo así? Por no mencionar la que el Director Oak le había encomendado (cabe destacar que no había hecho ningún avance).

Lillie tocó su bolso, cuidando el contenido que había dentro de él.

Ella también tenía una misión que cumplir y ya la había aplazado demasiado.

Era hora de empezar a buscar respuestas.


A la distancia, a unas horas de viaje, había un gran Resort. Un hotel enorme adornaba el centro del territorio mientras que en sus alrededores se podían ver todo tipo de lugares de ocio como campos de golf o de tenis, por no mencionar un puerto que había cerca.

En dicho puerto, un pequeño jate estaba arribando. La embarcación era blanca en su totalidad pero a un costado de ésta había un logo: Una especie de "T" con rombos en las puntas, con un rombo aún más grande en el centro.

El logo de la Fundación Aether.

—¡Director de sucursal, Faba, hemos llegado!— anunció un recluta, abriendo la puerta del camarote del hombre.

—Sí, sí… Fuera de aquí, me molestas— ordenó el hombre, haciendo un gesto con la mano, ahuyentándolo como si fuera un bicho.

—S-Si, señor…— tras eso, dio media vuelta y salió— Maldito idiota…

—Vaya, vaya… Así que eso fue lo que pensó…— murmuró el tal Faba— Recuérdame despedirlo nada más volver a la base.

Con tranquilidad, se levantó de su asiento.

Tenía una misión que cumplir y debía llevarla con éxito.

Era hora de buscar a esa mocosa.


En fin… Terminé.

Como habrán podido notar, este capítulo aunque sí que contó con varias cosas nuevas que saldrán en la trama a futuro, no tuvo contenido demasiado "jugoso" por así decirlo. Puede considerarlo de transición ya que realmente lo es, aunque claro, transición es diferente a relleno.

El próximo capítulo se llamará… "Dura como la roca. ¡Pelea contra mí, Olivia!". Así que sí, espérenlo con ansias.

Hablando de ansias… ¡Que ganas tengo de terminar Akala! Posiblemente a partir de ahora tendré menos tiempo libre ya que iniciaré con prácticas en mi escuela y eso pide bastantito tiempo, pero intentaré escribir lo más que pueda en mis ratos libres.

Chicos, les tengo varias preguntas que espero, puedan responder.

La primera sería: ¿Cuántos de ustedes leen los textos que pongo al inicio y al final de cada capítulo? Claro que sólo responderán los que lo hagan XD

Lo siguiente: Si vieran los siguientes diálogos, sin ningún tipo de descripción de quien los dijo, ¿los reconocerían? (Dichos por el grupo protagonista)

¡Hola!

Un placer volverlo a ver.

¿Qué tal todo?-Rotom.

Y por último: ¿Cuánto tiempo en historia del fic creen que ha pasado?

Eso es todo lo que tengo por decir, así que ahora…

¡OH, POR CIERTO! ¡La octava generación fue confirmada! Tengo un hype tremendo, sólo que no podré comprarlos ya que no tengo Switch... En fin, supongo que siempre quedarán los gameplays. ¿Cuál fue su inicial favorito? Estoy entre Sobble y Grookey. Galar... Espero que sea una buena región.

¡Ficha de personaje!

-Nombre: RotomDex.
-Tipo: Eléctrico.
-Género: ¿Macho?
-Lugar de origen: Afueras de Hau'oli. Cabaña de Kukui.
-Sueño: Tener todo el conocimiento del mundo.
-Movimiento insignia: Auto cañones de defensa hackeados.
-Disfruta de: Aprender. Observar cosas nuevas. Fotografiar cosas interesantes. Grabar para futuras referencias. Pasar tiempo con sus amigos.
-Odia: Que la gente sea muy tonta.
-Resumen: La Pokédex de Ash no es sólo un aparato bonito. Con un Rotom en su interior, la increíble RotomDex es la vanguardia en tecnología Pokémon ¡Esta máquina dirá lo que le molesta sin importarle si a la gente le gusta o no! ¡Va a aprenderlo todo!