¡Ey! ¡Hola de nuevo, chicos! Bueno, como posiblemente se habrán dado cuenta, no he respondido a sus reviews aún. Tranquilos, lo haré. Responderé a todas.

Una cosa más antes de contestar las anónimas. Al final del capítulo les dejo una pregunta que me gustaría que respondiera y aquí al inicio quiero hacerles otra. ¿Les gustaría que cada pregunta que les haga la coloque tanto al inicio como al final del capítulo? Eso para los que leen sólo una u otra parte. Agradezco sus respuestas.

Cristhian: ¡Hola, gracias por seguir comentando! La verdad me sorprende bastante que no mucha gente se diera cuenta de que Wimpod se había metido a la Pokéball… Creí haberlo dejado bien claro, aunque da igual. No te preocupes por lo de que pueda dejarme influenciar; yo realmente nunca me dejo llevar a la hora de escribir mi historia, plasmo todo lo que yo quiero y deseo por lo que aunque reciba una sugerencia, si ésta no me parece, no la tomaré en cuenta a la hora de escribir. ¡Aunque claro que las sugerencias las aprecio mucho! Hay unas que han hecho a la historia lo que es ahora, así que no dudes en dejar la tuya.

Bueno, una última cosa antes de que sigan con su camino ¡Realmente agradecería si dejaran un review ya que son las que considero mi paga por este trabajo que literalmente consume horas y horas de mi tiempo! Claro que no necesitan forzarse sólo porque se los pido.

En fin… ¡Prosigan!


—No olvides el cepillo de dientes, Ash-Rotom.

La noche ya había llegado y nuestro grupo protagonista, tras despedirse de Olivia regresaron al Centro Pokémon de Konikoni.

Ash ahora mismo se encontraba alistando su equipaje. Sólo él.

—Sí… gracias, Rotom— murmuró el muchacho, caminando hacia el baño del lugar para recoger su cepillo.

Antes de entrar, miró hacia atrás, donde estaba Lillie.

La rubia estaba sentada sobre su cama, con la mirada baja. Totalmente inexpresiva.

El ceño de Ketchum se frunció con impotencia.

Recordó lo sucedido hacía casi tres horas.


Encontrarla no sólo a usted, sino que también a nuestro principal interés debe haber sido producto de una muy afortunada coincidencia— dijo en un tono gentil el llamado Faba.

Ash trató de ocultar su nerviosismo tanto como pudo. Si ellos veían a Lillie, definitivamente habría un problema.

¿Puedo preguntar por qué su interés en nosotros?— interrogó Olivia un tanto desconfiada, cosa que sorprendió ligeramente a Ketchum.

Por favor, no malentienda esta situación— pidió el hombre—. Últimamente estamos realizando una campaña "publicitaria" si quiere llamarla así, que consiste en invitar a los entrenadores más prometedores que encontremos a una visita guiada al "Paraíso Aether", nuestra principal base de operaciones. Nuestras intenciones con usted eran meramente para consultar sobre posibles entrenadores con esas… cualidades…

Olivia se cruzó de brazos.

Bueno, si eso necesitaban, he de presentarles a Ash Ketchum de Kanto— dijo la Kahuna, moviendo su brazo derecho en dirección al mencionado—. Tiene un amplio historial de hazañas a sus espaldas, aunque al parecer, ustedes ya las conocen.

Un gusto, soy Ash Ketchum de pueblo Paleta— se presentó el muchacho. Tenía que lucir tan natural como fuera posible.

Oh, claro que estábamos enterados del joven Ash Ketchum— aseguró Faba, uniendo ambas manos y frotándolas— y encontrarlo aquí es una grata sorpresa.

En fin… Supongo que van a ofrecerle ese "tour" a Ash, ¿no?— preguntó Olivia. A ojos de los reclutas de la Fundación Aether, la Reina parecía la madre del azabache.

Exactamente— respondió el Director de sucursal, volteando su mirada hacia el entrenador—. Por supuesto, usted no tendría que pagar ni un solo centavo. Los gastos de viaje, alimento y posible hospedaje correrán por nuestra cuenta.

Ash tragó saliva con nerviosismo. Estaban poniéndolo en una situación muy apretada.

B-Bueno, el asunto es que yo…— comenzó a murmurar.

Oh… ¿Será que tiene algún inconveniente con el trato que le ofrecemos?— preguntó el adulto, viendo con una mirada de sorpresa al chico. Sobra decir que a Ash le pareció de lo más fingida— ¿O es que tiene algo más que hacer? ¿Algo de gran importancia, puede ser? Tal vez no puede descuidar algo…— con "amabilidad" sonrió— ¡Ah, lamento meterme donde no me llaman! Si usted dice que no puede, entonces no pue…

Iré— interrumpió Ketchum de golpe, callando a Faba—. Iré con usted. Dudé un poco porque estoy un tanto cansado, pero si me permite partir mañana, con gusto iré.

Por un instante, una sonrisa de satisfacción apareció en la cara del adulto. No pasó desapercibida por Ash.

¡Entonces perfecto!— exclamó, dando un pequeño aplauso— Mañana a las 10 a.m. lo esperaremos en el "Resort Hanohano". Es un hotel de lujo que se encuentra a dos horas de viaje hacia el oeste desde Ciudad Kantai. Lo esperamos ahí, señor Ketchum.

Gracias por la invitación— dijo con seriedad el muchacho.

¡FORMACIÓN!— gritó el mismo recluta al ver que Faba había dado media vuelta. Las filas se rompieron, creando así una gran masa de gente que seguía al Director de sucursal.

El rubio volteó hacia atrás, topándose con Ketchum, quien todavía lo miraba con seriedad.

Director de sucursal Faba— llamó uno de los reclutas, colocándose a su lado—. Estoy seguro de que era él quien acompañaba a la señorita Aure… Lillie.

El adulto asintió.

Tranquilo recluta— murmuró Faba—. Se puede notar que es él. Cayó en mi provocación.

Lo que no me explico es porque el objetivo no se encuentra con él— se preguntó con curiosidad— ¿Por qué no usar a su Pokémon para leerle los pensamientos? Así habría sabido que hacer.

El rubio negó con la cabeza.

Ni siquiera es necesario hacerlo. Era obvio que estaba dentro de la carreta, sin mencionar que había dos Pokémon de más— respondió con serenidad—. Además, si hubiera sacado a mi compañero, tanto Ash Ketchum como la Kahuna y ese Pikachu se habrían puesto en alerta; es obvio que ninguno de ellos confía en nosotros. Desde el inicio esta fue una misión únicamente de reconocimiento.

Ya veo… Que astuto, Director de sucursal…— murmuró el recluta.

Sí, sí… Ahora que lo entiendes, vuelve a tu posición recluta Rori— le ordenó con indiferencia.

¡E-Entendido!— exclamó, volviendo a tomar posición— (Aunque me llamo Tori…)

Y Rori…— volvió a llamar Faba.

¿¡S-Si?!

Tu aportación será mencionada con la Presidenta. Espera pronto una recompensa— le avisó, volviendo a mirar hacia el frente.

Los ojos del recluta brillaron.

Regresando varios metros atrás…

Esto es malo-Rotom…— murmuró la Pokédex.

Tampoco confían en ellos, ¿eh?— dijo Olivia, viendo como la Fundación Aether se iba por donde había llegado.

Ni un poco. Antes me daban una mala espina, pero ahora, al conocerlo a él…— cuando terminó de decir eso, se separó de la Kahuna y caminó hacia la carreta— ¿Lillie? Ya todo está bien…— aseguró en un tono sumamente gentil al ver como su amiga se había tapado hasta la cabeza. Shiron y Ribombee llegaron rápidamente hacia su entrenadora, viéndola con preocupación.

Lentamente, la rubia se descubrió. En sus ojos había algo que Ash reconoció fácilmente. Ya no era miedo o preocupación por sí misma; todas esas emociones iban enfocadas hacia él.

No vayas…— murmuró en un tono suplicante.

El entrenador volvió a tragar saliva.


Ash acababa de salir del cuarto de baño con su cepillo de dientes en mano, luego de eso, se dirigió hacia su mochila.

—¿Vamos a cenar cuando termines de empacar, Ash?-Rotom— preguntó el aparato con curiosidad, aunque también podía considerarse una forma de romper la tensión.

—La verdad, yo si tengo bastante hambre y seguro que los chicos también, ¿tú qué opinas, Pikachu?— Ash volteó a ver hacia su cama, donde estaba su mejor amigo.

—¡Pika!— respondió, sobándose el estómago.

—¿Tú cómo te sientes, Lillie? ¿También tienes hambre?— preguntó el azabache, sonriendo.

Un suspiro se escuchó por todo el lugar. Shiron y Ribombee miraron expectantes a su entrenadora.

—Está bien, Ash…— dijo la rubia de repente, levantando la mirada— No tienes que intentar animarme, no estoy realmente deprimida o angustiada… Sólo estoy preocupada…

La boca del entrenador se abrió levemente con sorpresa.

—No tienes que preocuparte porque la Fundación Aether se pueda encontrar contigo; el profesor Kukui vendrá a recogerte mañana a primera hora y él te protegerá— le aseguró con confianza.

Lillie negó con la cabeza.

—No me preocupo por mí, Ash— informó, mirándolo a los ojos—. Me preocupo por ti…

Eso sorprendió un poco al chico pero tras recordar la mirada que Lillie le había dirigido antes, lo entendió.

—Detrás de toda esa fachada de "buenas intenciones" y "amabilidad", la Fundación Aether esconde su verdadero rostro… Ellos son la crueldad personificada… Su líder lo es…— contó Lillie, frunciendo levemente los labios y volviendo a bajar la mirada— Tengo miedo de lo que pueda tratar de hacerte, Ash…

Ketchum comprendió como se sentía su amiga. Él era siempre quien se preocupaba por ella, por lo que, ahora que se habían invertido los papeles, tenía que hacer algo para hacer desaparecer dicha preocupación.

—Charizard— dijo Ash de la nada, llamando la atención de la rubia— ¿Qué te parece si llevo a mi Charizard conmigo? Es mi Pokémon más fuerte y sé que me defenderá muy bien en caso de que las cosas se pongan complicadas.

Esas palabras lentamente fueron removiendo el peso que Lillie sentía en su corazón.

—Gracias, Ash… De verdad gracias— susurró, sintiendo como una pequeña sonrisa se formaba en su cara.

Y por eso mismo al azabache le dolió decir lo siguiente.

—Tendremos que separarnos por unas semanas— dijo de golpe, sintiendo que si no lo decía en ese momento, no podría decirlo nunca.

La rapidez con la que Lillie volteó a verlo a los ojos y el terror que había en su mirada al oír dicha información le provocó un nudo en la garganta al oriundo de Kanto.

Pikachu y Shiron vieron con algo de incomodidad el ambiente que se estaba formando. Ribombee emprendió el vuelo, separándose de su entrenadora para volar hacia Rotom, murmurándole algo al oído.

—Tienes razón…— masculló la Pokédex para luego dirigirse hacia su dueño— Estaremos abajo cenando. Los esperamos-Rotom.

Ash asintió en silencio, sin despegar su mirada de Lillie.

Todos los que sobraban en esa conversación salieron del cuarto.

El cuerpo de Lillie comenzó a temblar levemente.

—¿Po…?— las palabras se atoraron en la boca de la rubia— ¿Por qué…? ¿H-Hice algo mal?... ¡Sea lo que sea que haya hecho, puedo cambiar! ¡Por favor no me deje…!

—¡NO! ¡No hiciste nada mal!— interrumpió Ash, arrodillándose frente a la rubia y sujetándola de los hombros al sentir como su corazón se rompería si seguía oyendo sus suplicas— Esto no es por nada que hayas hecho tú… ¿No oíste lo que le dije a Lycanroc? ¡Sin importar lo que hagan, jamás los abandonaré! ¡A ninguno de ustedes!

La mirada de Lillie adquirió confusión.

—Entonces ¿por qué?...

—Debo hacerme más fuerte, Lillie— respondió, con seriedad—. Para poder protegerte a ti y a todos.

Los ojos de la chica se abrieron con fuerza.

"No tengo de otra. Necesito irme, necesito volverme fuerte… Necesito poder protegerte".

"Tenía que hacerme más fuerte para poder protegerte de todo".

—Eres como Gladio…— murmuró la chica, llamando la atención de Ash— Siempre pensando en ser más fuerte… ¿Para protegerme a mí?...— sus dientes comenzaron a rechinar— ¡SI DE VERDAD LES IMPORTO PIENSEN EN COMO ME SIENTO!— gritó a todo pulmón, haciendo retroceder a Ketchum con los ojos abiertos como platos.

—L-Lillie…— intentó hablar, pero las palabras no salían.

—¿¡Han considerado como me siento con respecto a eso?! ¡Tú y mi hermano, me dejan de lado con la excusa de que es por mi bien! ¿¡Qué esperan que diga?! ¿¡Que sólo me calle y como una niña buena diga: "Claro puedes irte, yo te esperaré"?!— los gritos de enfado de Lillie llenaban por completo los tímpanos de Ash— ¡Me dijiste que podía ser egoísta!* ¡Y ahora quiero serlo! ¡Quiero estar contigo, Ash! ¡No quiero separarme de ti! ¿¡Por qué me obligas a hacerlo?!— las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos a montones y con ello, su ánimo se relajó un poco— ¿Qué…? ¿Qué me garantiza que volverás a mi lado? ¿Qué no me abandonarás?...


REFERENCIA AL CAPÍTULO 29: "Ey, Shiron".


Ash se llevó una mano al pecho.

¿No me bastó con Lycanroc para aprender la lección?...— se preguntó, apretando su camiseta con fuerza— Pero esto… esto es algo que debo hacer.

Ash se puso de pie ante la atónita mirada de Lillie.

—No importa lo que digas, Lillie. Tengo que hacerlo— aseguró con seriedad en su rostro, haciendo que la rubia apretara las manos con fuerza—. Pero sólo serán unas semanas ¡No me iré para siempre!— dio una bocanada para tomar aire y luego, de golpe, lo liberó— ¡VOY A VOLVER!

El gran grito de Ash aturdió levemente a la rubia, quien, antes de poder reaccionar, fue levantada de la cama y luego sujetada de los hombros.

—¿También necesito decírtelo a ti, Lillie? ¿Necesito recordarte lo que te dije?— preguntó, frunciendo el ceño.

—N-No entiendo a qué te refie…

—Te amo, Lillie— dijo de golpe, provocando el más grande sonrojo que la chica nunca hubiera tenido.

El corazón de la rubia comenzó a latir tan fuerte que sentía que incluso estallaría.

—A-Ash, espe… Yo…

—Recuerda que eres como una hermana menor para mí— añadió el chico, haciendo que el sonrojo en la cara de la mencionada de a poco desapareciera—. Te he dicho que eres parte de mi familia y jamás abandonaría a un miembro de mi familia ¡Así que te juro por mi honor como entrenador Pokémon que no te dejaré!

Un extraño sentimiento de decepción y alivio llenó a Lillie. El alivio prevaleció ante la decepción.

—¿Puedo confiar en ti?...— preguntó, viendo a su amigo con preocupación— ¿Puedo tener tu palabra de que volverás?

—Una y otra vez. Volveré a ti no importa donde estés tú o donde esté yo— respondió, sonriendo ampliamente.

El gesto de la rubia se tranquilizó y luego adquirió culpa.

—Lamento mucho haberte gritado, Ash…— murmuró con la mirada gacha.

—No… Está bien, Lillie. Debí haber hablado esto contigo antes y no esperar hasta el último momento para contártelo, fue mi culpa— aseguró, liberando a la adolescente de su agarre.

Se quedaron en silencio.

—¿Cuándo te irás?— preguntó la rubia de golpe.

—Luego de que vaya al Paraíso Aether. Tomaré un bote hacia Melemele— contestó—, tú volverás a estar con el profesor Kukui y seguirás como estabas antes de que empezaras a viajar conmigo.

Lillie asintió, recordando que ella solía acompañar al profesor a todos lados, principalmente en Melemele.

—Está bien… ¿Dónde nos reuniremos cuando pase el tiempo?

—En la siguiente isla… Ula-Ula si no recuerdo mal. Dentro de dos semanas, el 31 de octubre.

Lillie volvió a asentir. Ambos se quedaron en silencio durante un rato.

—Oye, Ash…

—¿Sí?

—¿Podemos…? ¿Podemos hacer un juramento?...

Al otro lado de la puerta, Rotom dio media vuelta para ir hacia las escaleras.

—Ya escuchamos suficiente, chicos. Démosles su intimidad-Rotom— dijo, comenzado a bajar para ir hacia el comedor.

Shiron suspiró. Era bueno saber que su entrenadora estaba bien.

Pikachu solamente negó con la cabeza. Su mejor amigo a veces era un cabezota.

Y Ribombee sonrió. Sabía que todo acabaría bien.


9:30 a.m. Resort Hanohano, al oeste de Kantai.

De un ligero salto, Ash bajó de un autobús que tenía como destino el enorme y lujoso hotel. Con Pikachu en el hombro, su mochila a sus espaldas, Rotom en mano y una riñonera negra puesta, comenzó a caminar hacia el puerto del Resort Hanohano. Litten lo iba siguiendo de cerca.

—Continúa recto por 780 metros y luego da vuelta a la derecha-Rotom…— indicó con su función de GPS.

Ash no dudó en seguir las indicaciones de su Pokédex.

Mientras caminaba, volteó hacia su izquierda, donde estaba el enorme hotel de al menos 7 pisos de alto, a lo largo de la construcción había 9 torres, haciéndose cada una más grande que la anterior conforme se acercaban al centro.

En la entrada se podían ver multitud de personas que vestían ropas de lo más finas, todos ellos siendo atendidos por botones que actuaban de forma impecable. Ash se sintió un tanto fuera de lugar al ir vestido de manera casual, luego de unos segundos le quitó toda importancia.

A su derecha había una escalera que lo llevaba directo a una inmensa playa. La de Hau'oli que había visitado con Lillie era más pequeña pero le parecía mucho más bonita.

Varios metros más adelante se encontró una enorme piscina de tamaño olímpica y detrás de ella había varios campos de tenis. Evidentemente había personas en ellas.

—Que ostentoso lugar…— murmuró el azabache sin dejar de avanzar.

—Pikachu…— secundó el tipo eléctrico. No entendía como a los humanos y Pokémon les gustaba tanto esa vida en la que tenían que esforzarse por mantener las apariencias en lugar de ser ellos mismos.

—Da vuelta a la derecha en 20 metros-Rotom…

Ash miró a su Pokédex y luego arqueó una ceja.

—Ya lo sé, Rotom. Es el único camino a la derecha que hay cerca— informó, viendo a la maquina como si fuera tonta.

Rotom emprendió el vuelo.

—Oh, perfecto, señorito GPS incorporado— dijo en tono ofendido—. Si tan bueno eres guiándote supongo que mis servicios como guía no son siquiera necesarios ¡Vamos, haz tú de mapa entonces!-Rotom— se dio la vuelta indignado.

—¡No te pongas así, Rotom!— le pidió en un tono entre divertido y nervioso— ¡Es sólo que el camino era muy obvio! ¡En otras situaciones claro que necesitamos tu ayuda!

Cuando la Pokédex iba a hablar, fue interrumpido por un grupo de niños.

—¡Es la Pokédex voladora de la que tanto se está hablando!— exclamó un niño de ocho años que vestía bañador.

—¡Es increíble!— dijo otro chico de al menos 12— ¡Ey, tú! ¿Por cuánto la vendes?

Ash se apuntó a sí mismo con confusión. Era la primera vez que querían comprarle a Rotom.

—Ey, mocosos. Soy un ser con conciencia propia y no permitiré que discutan precios de venta por mi carcasa frente a mí, además, ya tengo un dueño— los pequeños vieron con sorpresa la inteligencia de RotomDex— ¡Si lo entienden, piérdanse!-Rotom.

Los niños voltearon a verse y luego salieron corriendo.

—¡Papá, saca la chequera!— gritó el más grande.

Rotom, Ash y Pikachu pusieron cara de fastidio al oír eso.

—Mejor nos vamos…— murmuró el entrenador.

—Pika pi…

—Concuerdo enormemente-Rotom…

Y dicho eso, todos (incluido Litten), corrieron directo hacia su destino.

El puerto era un lugar enorme. El edificio principal era de color arena con puertas corredizas en la entrada; tras de él, estaban los múltiples puertos.

Cuando Ash entró al establecimiento, una fuerte ráfaga de aire helado lo recibió. Pikachu y su entrenador pusieron cara de alegría.

Arceus bendijera los aires acondicionados.

—¡Ash!— escuchó gritar a una voz familiar.

Con velocidad, volteó en dirección al lugar de donde provenía dicho sonido.

Hau corría hacia él a toda velocidad con una bolsa en la mano derecha. En su hombro izquierdo estaba su Pikachu.

—¡Hau!— exclamó con gran incredulidad el azabache.

—¡Pi!— secundó el roedor de Ash.

—Esto definitivamente es una sorpresa-Rotom.

Con el brazo derecho, el moreno rodeó al oriundo de Kanto por el cuello. Los dos Pikachu se saludaron usando sus colas.

—¡Es muy bueno volver a verte!— aseguró.

—¡Bueno yo siento más sorpresa que nada!— informó Ash, correspondiendo el gesto— ¿Cómo es que estás aquí?

Al oír eso, Hau se puso un poco más serio.

—Bueno, me quedé entrenando varios días en ciudad Kantai y ayer, cuando estaba por ir hacia el Túnel Diglett un tal "Faba" me interceptó para luego invitarme a esto. Llegué aquí hace una hora— contó. Su Pikachu asintió—. Puedes llamarme loco, pero de algún modo él sabía que tú y yo somos amigos…

Ash también se puso bastante serio.

—Hau, esto no me trae buena espina— le comentó, viendo en todas direcciones—. Por si acaso, no menciones a Lillie para nada.

Al oír eso, Mahalo volteó en todas direcciones. Su amor platónico no estaba.

—No puedo contarte todos los detalles porque ni yo mismo los sé, pero Lillie no se lleva nada bien con la Fundación Aether— informó, dándole así más curiosidad a Hau.

—No lo comprendo del todo, pero parece que ella no vino, ¿verdad?— preguntó, recibiendo una respuesta negativa— Entonces no te preocupes, ellos no tendrán ninguna palabra de mi parte.

—Es bueno ver que detrás de esa fachada de tonto hay un tipo listo como tú, Hau-Rotom— notó la Pokédex.

—¡Ey!— exclamó un tanto ofendido el moreno, haciendo un puchero que de inmediato desapareció— Oye, Ash, cambiando de tema… ¿Quieres comer algo?— con una sonrisa, agitó la bolsa que tenía en la mano.

—¡Rayos, sí! ¡Tengo muchísima hambre!

Sin tardar, Mahalo abrió la bolsa con Malasadas que tenía.

Ash se le quedó viendo un poco. Era una persona totalmente diferente a la que hacía unos días había golpeado la mesa de la profesora Burnet con fuerza y luego se había ido.

—¿Quieres una Dulcesada, Picasada o Secasada?— le preguntó Hau a su amigo, sacándolo del pequeño trance en el que estaba.

—¡Tengo bastantes ganas de algo dulce!— respondió.

—¡Entonces Dulcesada será!— sin vacilar, le pasó el pan.

Ambos voltearon a verse con una sonrisa.

—¡Provecho!— exclamaron al unísono, dándole un mordisco a sus respectivos panes.

Luego de eso, siguieron comiendo (dándole de vez en cuando a sus Pikachu). Rotom solamente estaba flotando viendo los alrededores. Litten se mantenía pegado a Ash.

Las 10 llegaron eventualmente.

—¿¡Ash Ketchum y Hau Mahalo?!— gritó una voz a la distancia.

Curiosos por eso, ambos adolescentes caminaron hacia el lugar, topándose con un Recluta Aether de al menos 19 años que sostenía un cartel en alto con sus nombres escritos en él.

—¡Somos nosotros!— dijo Hau, llamando la atención de varias personas.

Un bullicio inició.

Todos los presentes comenzaron a hacer reverencias ante Mahalo, cosa que al parecer, incomodó un poco al chico.

—¡Señorito Mahalo, un gusto verlo!

—¿No le gustaría ir a comer?

—Mi compañía creó una nueva patente que podría gustarle a usted y a su abuelo.

Y montones de oraciones similares salieron por todos lados.

Ash lo notó de inmediato. Todos ellos eran oportunistas, tratando de ganarse el favor del Kahuna de Melemele a través de su nieto, el siguiente Kahuna.

Hau también sabía eso, por lo que con su mejor sonrisa dijo:

—Lo siento mucho, ahora mismo estoy por tomar un bote. Si me disculpan…

Al oír eso, varios sonidos de frustración se escucharon y todos comenzaron a retirarse.

Ash colocó su mano sobre el hombro de Hau al ver la expresión que tenía en la cara.

—Tranquilo. No pasa muy a menudo, sólo cuando me encuentro a gente rica— aseguró, sonriéndole.

Ketchum estuvo a punto de decir algo pero el recluta lo interrumpió.

—Por favor, tengo que pedirles que pasen. El barco zarpará en 15 minutos— informó, indicándoles el camino hacia una rampa que llevaba directo a la cubierta.

Los dos adolescentes comenzaron a abordar pero a mitad de camino algo los detuvo.

—¡Ey, fuera de aquí, gato!— exclamó el recluta. Cuando Ash se dio vuelta, vio como el tipo de blanco estaba tratando de ahuyentar a Litten— ¡Sucio callejero!

Una fuerte presión a sus espaldas lo hizo callar y sudar.

—Él viene conmigo— dijo Ash con seriedad, dirigiéndole al empleado una mirada completamente vacía.

—S-Sí…— masculló el joven adulto, intimidado.

Litten le dirigió una mirada despectiva al recluta y luego abordó también al barco, no sin antes detenerse a un lado de Ash y maullarle. Luego, pasó de largo.

—Dice que al parecer se equivocó contigo-Rotom— tradujo, viendo la dirección que había tomado el tipo Fuego.

Ash dio un soplido por la nariz y luego sonrió. Volvió a mirar al recluta.

—Y se hacen llamar protectores de Pokémon— dijo con un tono similar al desagrado o a la repulsión.

Hau asintió con el ceño fruncido. Definitivamente no confiaba en la Fundación Aether.

Un sonido de enojo salió de la boca del recluta, quien pasó en medio de los dos adolescentes y se perdió entre la multitud que había en el barco.

El barco era sorprendentemente largo. La cubierta tenía el espacio suficiente como para tener un combate Pokémon sin ningún problema; la cubierta ocupaba menos de la mitad del espacio total del barco.

El resto de la superficie era ocupada por una estructura de dos pisos en la cual estaba la central de mando y seguramente más salas para el control del barco. Para entrar a dicha estructura tenías que pasar por unas puertas de cristal que se debían empujar/jalar a mano dependiendo de si ibas a entrar o a salir.

Los entrenadores entraron.

El sitio, como era de esperarse, era sumamente espacioso y curiosamente, era bastante casual, sin tener todas esas pintas extravagantes que había en el Resort Hanohano.

El lugar contaba con una gran barra en donde podías pedir comidas o alimentos, el resto eran sillones donde podías sentarte.

—¿Nos sentamos?— preguntó Hau.

—Me parece una buena idea— respondió Ash, metiendo la mano a su riñonera y sacando cinco Pokéballs. Abrió levemente la puerta de cristal tras de él y luego sacó a los Pokémon que había en ellas— Diviértanse un rato, chicos. Tardaremos un rato en llegar.

Dartrix, Lycanroc, Yungoos y Charizard asintieron.

Wimpod veía entre temblores y sudor al enorme lagarto que había a un lado suyo.

—¿¡Un Cha…?! ¡Espera, ¿¡ese es tu Rockruff?!— preguntó asombrado Hau al ver la forma del tipo Roca— ¿¡Qué forma de Lycanroc es esa?!

—Es una nueva forma descubierta por la ciencia. Sólo existe un Lycanroc forma Crepuscular en el mundo y Ash es su dueño-Rotom— respondió por su dueño. Curiosamente, un tono de orgullo se oía en su voz.

—Forma Crepuscular…— un silbido salió de los labios de Hau— Como me lo esperaba de un entrenador de tu nivel, Ash…

El azabache se rascó la cabeza, avergonzado.

—Vamos, amigo… Yo no hice nada realmente, todo esto es gracias a la determinación de Lycanroc— aseguró, sonriendo.

Hau también sonrió.

—Bueno, supongo que también será buena idea dejar jugar a mis Pokémon— de su bolsillo, sacó tres capsulas y las abrió—. Jueguen con los Pokémon de Ash un rato, chicos. Tal vez puedan aprender algo de ellos.

El Eevee, Brionne y Noibat de Hau vieron con admiración el porte de Lycanroc, aunque sobretodo el de Charizard. No tardaron mucho en acercarse a él, al igual que otros entrenadores que iban por ahí.

Los Pikachu de ambos adolescentes también se fueron a la cubierta a jugar.

—Bueno, ahora sí, vamo…— justo cuando Ash estaba por cerrar la puerta, Rotom se lo impidió.

—Yo también voy afuera. Quiero estudiar a Lycanroc-Rotom— informó, saliendo por el espacio que había entre las puertas.

Hau y Ash voltearon a verse.

—Al parecer somos sólo tú y yo, compañero— notó Hau riendo.

—Así parece ser— Ash le siguió el juego.

Ambos caminaron hacia unos sillones individuales que estaban uno a un lado del otro. Los muebles apuntaban hacia las puertas, de forma que podían ver a sus Pokémon sin problemas.

Justo cuando se sentaron, una pregunta azotó la cabeza de Mahalo.

—Ey, Ash, ¿tú ya tenías esa riñonera?— le preguntó, señalando el objeto mencionado.

Ketchum miró hacia sus caderas y negó con la cabeza.

—Me la regalaron ayer— respondió.

—Ohh… Se ve bastante práctica— las mejillas del moreno se inflaron— Tú y Gladio tienen una… Debo comprarme una para no quedarme fuera de onda.

Ash rio.

—Eso de "fuera de onda" se escuchó muy raro— dijo.

—¿¡De verdad?! ¡El abuelo lo dice todo el tiempo, así que se me pegó!— exclamó, un tanto alarmado.

—Cielos, Hau… Sí que estás fuera de onda— se burló, señalándolo.

El moreno rio.

—Ahora tú también lo estás.

Durante un rato, siguieron riendo y mientras las risas seguían, Ash tocaba su riñonera. Recordando.


Lillie estaba limpiándose las lágrimas cuando terminó su abrazo con Ash. Volteó a verlo con una sonrisa.

Cuando regresaste a preguntarle algo a la señorita Olivia, te compré algo— contó, caminando hacia su bolso y abriéndolo. Nebulilla estaba en él, durmiendo tranquilamente a pesar del anterior alboroto—. Quería dártelo cuando la vencieras a modo de felicitación.

Ash vio expectante lo que la rubia estaba por sacar, revelándose al poco tiempo como una riñonera negra con un gran bolsillo central, dos más pequeños en el centro y otros dos en los costados.

Felicidades por dar otro gran paso, Ash— dijo, depositándolo en sus manos el obsequio.

Lillie…— murmuró el azabache, sorprendido; sin dudarlo, se la puso— ¡Es genial! ¿¡Cómo me queda?!

La ojiverde rio.

Definitivamente va contigo— respondió, alegre.

Ash la miró sonriente.

¿Cómo fue que se te ocurrió?... ¡Woah, tiene bastantes bolsillos!— exclamó, inspeccionando el bolso.

Fue cuando nos encontramos por primera vez con mi hermano. Cuando huimos de esos indeseables del Team Skull y sacaste la Pokéball de tu Garchomp*— contestó, recordando a Rotom pedir ver al tipo Dragón—. Al ver la de mi hermano, pensé que sería mucho más práctico para ti el tener una ya que así tus Pokéballs no se podrían caer de tus bolsillos si algo malo llega a pasar.


REFERENCIA AL CAPÍTULO 19: "Sol y Luna".


Ash liberó un sonido de sorpresa, para acto seguido, sonreír.

También tengo algo para ti— dijo, sorprendiendo inmensamente a Lillie— ¿Qué crees que fui a preguntarle a Olivia?

N-No lo sé… ¿Algo de la prueba o tal vez como entrenar a tus Pokém…?

En serio, Lillie, a veces eres muy ingenua— interrumpió Ash riendo—. Eso era una excusa para ir a comprar… ¡Esto!

De su mochila, sacó una sudadera deportiva con gorra de color blanco pastel idéntico al de su vestido, además de eso, también había un pantalón deportivo y una camiseta de resaque del mismo color.

¡Pensé que te tal vez usar mi ropa deportiva te incomodaría un poco durante los entrenamientos así que decidí comprar esto!— contó, dejando sin palabras a la rubia.

A-Ash… yo… muchas gra…

Oh, la señora de la butics también me dijo que te comprara esto pero no me dejó ver que era. "Cosas de mujeres", dijo— de la mochila, sacó otra pequeña bolsa individual que le dio a la rubia.

Curiosa, la chica abrió ligeramente la bolsa viendo el interior. Su cara se puso levemente colorada al ver un sujetador deportivo del mismo color que toda la demás ropa.

Sólo pudo agradecerle mentalmente a la vendedora.

Luego de un rato, sonrió ampliamente.

Lo atesoraré siempre, Ash— aseguró, abrazando su ropa con ternura.

Lo mismo digo— Ketchum devolvió el gesto.


A la misma hora. Konikoni. Faro del cabo.

—¡Vamos, Shiron! ¡Nieve polvo!— exclamó la rubia, vestida con su nueva ropa y con una coleta hecha.

La pequeña tipo Hielo se apresuró a lanzar una ráfaga de viento gélido que Ribombee no tardó en evadir.

—¡Viento plata!

Las alas del tipo Bicho se movieron con velocidad, arrojando su ataque contra su oponente.

—¡Shiron, esto que voy a decir puede sonar cruel!— la pequeña asintió con determinación— ¡No lo esquives!

Con tanta firmeza como pudo, golpeó el suelo con su pata como recordaba que hacía Peke. Por nada del mundo se movería de su sitio.

El viento rápidamente llegó hacia Shiron, haciéndole bastante daño y obligándola a, lentamente, retroceder.

La tipo Hada, con terquedad, intentó sobreponerse al ataque.

Debía mostrarle a Peke lo que podía hacer.

Tras unos instantes, el movimiento terminó y Shiron comenzó a jadear con fuerza. Había logrado permanecer en su sitio.

—¡Bien, Shiron! ¡Vuelve a usar Nieve polvo! ¡Ribombee, no esquives!

El procedimiento contrario inició, sólo que el tipo Bicho lo tuvo mucho más fácil.

A unos metros de distancia, Mallow estaba prácticamente desparramada sobre una banca.

—No puedo creer que Ash se fue y no me pude despedir…— murmuró con tristeza.

—Ya, ya… Puedes llamarlo por teléfono— le recordó Lana, dándole palmaditas en la cabeza.

—Lo séee… ¡Pero no es lo mismo!— se quejó la morena.

Lana suspiró con cansancio y luego sonrió.

—Pensar que han pasado tres años…— murmuró Lana, un tanto nostálgica.

—¿3 años…? ¿Desde qué?— interrogó la peliverde, mirando a su amiga más desanimada que otra cosa.

—De nada, de nada…— respondió, dejando con la curiosidad a Mallow y volteando a ver a la rubia— ¡Oye, Lillie, ¿no quieres ir a comer?!

Ese grito interrumpió el entrenamiento de la chica, quien la miró un tanto indecisa.

—B-Bueno… Ciertamente tengo hambre, pero yo quería seguir entre…

—No te presiones tanto. Sé que nos dijiste que Ash te dijo que no flojearas pero no tienes que intentar hacer todo en un solo día— dijo Lana, separándose de Mallow para comenzar a caminar hacia Lillie.

—¡Eso, eso! El entrenamiento es bueno y querer ser fuerte no tiene nada de malo, pero debes relajarte de vez en cuando ¡Si te esfuerzas demasiado en muy poco tiempo, luego no podrás seguir haciéndolo!— aseguró Mallow.

Lillie relajó su expresión y luego dio un leve suspiro.

—En ese caso, acepto su oferta— dijo por fin, volteando hacia sus Pokémon—. Bien, chicos, mientras el profesor Kukui no llegue a recogernos, pasaremos el tiempo con la señorita Mallow y la señorita Lana. Sean agradecidos con ellas.

Shiron y Ribombee hicieron una reverencia ante las dos chicas.

Ambas Capitanas voltearon a verse con una mirada incomoda.

—Lillie, sobre llamarnos "señorita"…— comenzó Mallow.

—Sí… Creo que se siente algo incómodo, considerando que incluso eres mayor que yo— terminó de decir Lana.

La rubia se vio un tanto sorprendida por eso.

—B-Bueno, es que no estoy acostumbrada a ser tan informal…— contó, bajando la mirada un tanto avergonzada.

—¡Vamos, siempre le hablas a Ash de tú a tú! No podemos ser tan diferentes…— exclamó Mallow divertida, arqueando un ceja.

—B-Bueno, Ash es…— empezó a murmurar la adolescente, recordando todos los momentos que habían hecho que Ash se volviera un querido amigo.

Todo está bien ahora… ¡Porque yo estoy aquí!

Has sido muy valiente…

Ash, Ash Ketchum de pueblo Paleta.

Tú tranquila, ¡no me pasará nada!

Quieres verlos, ¿no?

Estoy tan feliz de que estés bien…

En el momento en el que te hiciste mi amiga, te convertiste en un miembro de mi familia ¡Cómo mi hermana menor!

Al recordar eso último el ceño de Lillie se frunció levemente y sus mejillas se inflaron. Le daba algo de enojo. En más de un sentido.

—Eh… ¿Lillie?— llamó Lana, nerviosa al ver el gesto de la chica.

—¡A-ah! ¡Lo siento, me perdí en mis pensamientos!

Mallow suspiró y luego le brindó una sonrisa.

—En fin, sólo trata de llamarnos por nuestros nombres. No nos ofende ni nada— aseguró.

Lillie dio una ligera cabeceada.

—Lo intentaré…— dijo.

Acto seguido, las tres chicas comenzaron a caminar al Centro Pokémon con intención de que la rubia tomara una ducha.

En el cielo, alguien observaba la trayectoria del grupo.

Necesitaba confirmar todo si iba a tomar la decisión. Sus compañeros le habían dicho múltiples veces que lo hiciera.

Se retiró.


12 p.m. En una isla a cientos de kilómetros de Akala.

Ash y Hau se acababan de levantar de sus asientos, el moreno sobándose la retaguardia.

—Por eso no me gusta estar tanto tiempo sentado…— murmuró Hau, comenzando a caminar hacia la salida.

—No digo que sea de mis cosas favoritas, pero cuando llevas viajando tanto como yo, aprendes a apreciar momentos en donde sólo te sientas y comes— contó, siguiendo a su amigo.

Ambos chicos le echaron una mirada a su alrededor, topándose con que estaban en un embarcadero. En todas direcciones había una gran cantidad de enormes contenedores de metal donde seguramente había todo tipo de mercancías y materiales. El techo era tan alto que seguramente permitiría a un tipo Volador andar a sus anchas sin aburrirse un poco.

—Ah, cierto… Me estabas contando de esa vez que atrapaste a tu Typhlosion— recordó, retomando la conversación desde donde lo habían dejado y restándole toda importancia al sitio.

—Es verdad… ¿Dónde me quedé?...

—En la parte en la que llegaste a un cerro lleno de agujeros.

—¡Cierto! Bueno, luego de que subí al cerro ese entrenador sacó un Sandslash y le ordenó que usara Ataque are…

—Muévanse— dijo con evidente resentimiento un hombre que pasó entre los dos adolescentes, empujándolos no muy sutilmente.

Ash y Hau iban a protestar, pero vieron que era el mismo recluta de antes.

—Ese tipo…— murmuró Ash, dando un resoplido.

—Es un… un… tonto— dijo Mahalo, con evidente enojo en su rostro.

—Woah… No sabía que en serio te caía tan mal, Hau— exclamó el azabache, sorprendido (genuinamente) por la palabra que el moreno había usado.

—Lo siento si soné muy grosero pero no me gusta que traten así a los Pokémon y menos cuando ellos deberían protegerlos— contó el peliverde, frunciendo más el ceño.

—Hablando de Pokémon…— susurró Ketchum para sí mismo. Para cuando dio vuelta con intención de buscar a sus compañeros de batalla, ellos ya estaban ahí, formados en fila. Rotom incluido.

—Hemos llegado a terreno hostil. Debemos proceder con cuidado— murmuró la Pokédex al verse rodeado de entrenadores que empezaban a bajar del barco—. Me introduciré en tu mochila para evitar riesgos innecesarios-Rotom— y así lo hizo.

Tanto Ash como Hau asintieron y regresaron a sus Pokémon a sus respectivas cápsulas; Pikachu se subió al hombro de Ash y Litten se colocó sobre su mochila. Ambos descendieron.

Un gran cúmulo de entrenadores se formó y ninguno parecía saber que o quien los guiaría, eso duró un poco más hasta que una voz femenina se escuchó por sobre todo.

—Bienvenidos al Paraíso Aether, jóvenes entrenadores. Mi nombre es Wicke y yo seré su guía— se presentó una mujer frente a ellos. Era alta, de piel muy pálida, ojos verdes y pelo de tonalidad morada (acomodado en un peinado por demás curioso). Llevaba puesto un vestido blanco bastante ajustado lleno de botones y bolsillos, por debajo de éste, tenía un jersey rosa de cuello alto. Sus piernas eran cubiertas por unas largas botas del mismo color que su vestido (con excepción del tacón, el cual era amarillo). Tenía puestas unas gafas rosadas bastante anchas.

—Amigo, sus pechos y trasero son enormes…— susurró un entrenador que estaba detrás de Ash. El azabache muy apenas alcanzó a escucharlo por lo que intuyó que la llamada "Wicke" no lo habría hecho.

—Si por favor hicieran el favor de seguirme— pidió amablemente la mujer, brindando una sonrisa de lo más cálida.

Todos los hombres que estaban presentes adquirieron un pequeño sonrojo en el rostro, excepto tres. Uno no estaba interesado en eso, el otro sólo tenía ojos para una mujer y el último era un Pokémon.

Las mujeres por su parte, sintieron un extraño sentimiento de admiración.

El grupo entero no dudó en seguirla.

—Bien, como podrán darse cuenta, esta zona de aquí es el embarcadero. Nuestra zona de carga y almacenamiento de recursos, desde comida Pokémon hasta objetos curativos— comenzó a decir la adulta—. Es también a donde llegan todos los barcos que en este caso, los trajeron a ustedes, chicos— una tierna risa salió de su boca.

Quiero protegerla…— pensaron los hombres del lugar. Excepto tres.

Al cabo de un rato, en el que la mujer se la pasó presentando a unos cuantos trabajadores y dando un poco más de información sobre los tiempos de carga y descarga, llegaron a una especie de ascensor que constaba de una única plataforma y un tablero de mando que tenía sólo dos botones "Recepción" y "Reserva". Debajo de ellos, había una especie de sensor.

—Antes de que continuemos con el tour, cualquier duda que tengan será escuchada— dijo Wicke, parándose frente al elevador—. Llamémoslo la sección de preguntas y respuestas. Ustedes preguntan y evidentemente, yo respondo.

Varios entrenadores comenzaron a murmurar entre ellos.

—¿Qué es lo que se hace aquí principalmente?

—En el Paraíso Aether nos dedicamos a cuidar y proteger a los Pokémon salvajes que han sido maltratados por humanos u otros Pokémon para eventualmente regresarlos a la naturaleza, donde esperamos que se readapten. También nos dedicamos a cuidar los ecosistemas de la región.

—¿Cuál es la jerarquía aquí?

—Dado que Aether cada vez se está esparciendo más por el mundo, gracias a la fundadora, el orden es el siguiente: Primero y como es evidente, está la Presidenta, luego de eso sigue el Director de sucursal, después viene la Subdirectora de sucursal que esa vendría siendo yo, seguido de eso están los Científicos principales, luego los Ayudantes de laboratorio, los Vigilantes de escuadrón y finalmente los Reclutas.

—¿Cómo puedo unirme?

—El proceso es simple. Vas a la Recepción, te diriges al mostrador, llenas una formula y si cumples con los requisitos mínimos, puedes unirte. Aquí no se discrimina a ninguna persona por ninguna razón.

—¿Para qué nos trajeron aquí?

Al oír esa pregunta, todos los demás se quedaron cayados.

Wicke sonrió un poco y finalmente respondió.

—Como parte de una campaña publicitaria, quisimos traer prometedores entrenadores para así hacer llegar a niños, adolescentes y adultos nuestro mensaje para de esa manera, poder tener nuevos compañeros de trabajo que de verdad estén interesados en cuidar a los Pokémon— respondió, sin dejar de lucir esa radiante sonrisa.

Ash y Hau fruncieron el ceño. Al parecer no todos estaban realmente "interesados" en cuidar a los Pokémon.

Ketchum recordó las palabras de Lillie: "Detrás de toda esa fachada de "buenas intenciones" y "amabilidad", la Fundación Aether esconde su verdadero rostro…". No confiaba en esa mujer.

Por su parte, todos los otros entrenadores presentes comenzaron a soltar sonidos de orgullo por el simple hecho de ser llamados "prometedores" y gracias a ese alboroto, ninguno notó la mirada que Wicke les dirigía a nuestros adolescentes protagonistas.

Su mirada expresaba tanta tristeza que era imposible creer que fuera falsa. Era como una llamada de alerta para que ellos escaparan, para que se fueran tan pronto les fuera posible.

Ash y Hau se quedaron boquiabiertos al igual que Pikachu. Los tres supieron que, aunque no parecía haber nadie así, la Fundación Aether realmente tenía gente buena de verdad.

Al cabo de un rato, la mujer se volteó y volvió a hablar.

—Ahora todos, síganme. Vayamos directo a la zona más interesante del Paraíso Aether; donde toda la magia ocurre— dijo, poniéndose frente al tablero.

El elevador era tan inmenso, que era capaz de albergar a todo el grupo de entrenadores y aun así tener espacio de sobra.

El dedo de Wicke pulsó el botón que decía en letras súper pequeñas "Reserva".

A velocidad constante, comenzaron a subir.

—Tras, evidentemente, ascender con el ascensor, llegaremos a la Reserva, por lo que quiero contarles un par de cosas que necesitan saber antes de nada— con un gesto un poco más serio, se paró encarando a todo el grupo—. Primero: Los Pokémon no pueden capturarse bajo ninguna circunstancia, principalmente gracias a nuestro sistema que invalida el uso de Pokéballs con fines de captura. Quien insista en ello será dejado en manos de las autoridades. Segundo: Deben respetar a los Pokémon como si fueran humanos; ellos no son objetos ni bestias sin sentimientos. Tercero: No deben salirse del camino por el que son guiados ya que podrían terminar en zonas restringidas. Por último…

Un gran silencio llegó. La última cosa debía ser algo tan importante como para crear ese momento de tensión. Varios tragaron saliva por la atmosfera.

—No olviden divertirse mucho— dijo por fin, dando una gran sonrisa que más que decepcionar, motivó bastante a todo el mundo.

Excepto tres.

Unos segundos más pasaron hasta que finalmente llegaron al centro de un lugar, literalmente, gigantesco.

Era prácticamente tan grande como Ciudad Konikoni y a todo sitio al que se volteara a ver, podía encontrarse vegetación y Pokémon campando por sus anchas, así como a Reclutas Aether cuidándolos.

El lugar estaba lleno de blancos y extensos caminos cercados que evitaban que simples turistas como ellos pudieran acceder fácilmente a los sitios donde estaban los Pokémon. El techo era mucho más alto que el del embarcadero y consistía en una cúpula que dejaba entrar la luz del sol.

—Ahora si no me equivoco, debería estar por llegar…— murmuró la subdirectora, llamando la atención de varios.

Unas pisadas de tacones se hicieron audibles. Ante las miradas de todos, apareció.

Era una mujer bastante alta (Ash la comparó con Gladio en cuanto a estatura) y delgada. Presentaba los mismos rasgos que Faba (además de Lillie y Gladio); su larga cabellera ondulada era rubia, poseía una tez sumamente pálida y ojos verde esmeralda. Su vestimenta consistía en un vestido de color blanco con una tela semitransparente por encima, de color amarillo. En el pecho tenía una especie de cristal negro con reflejos verdes. También llevaba unas mallas de color blancas (por delante) y negras (por detrás), sin mencionar sus altos tacones que mezclaban los colores negro, dorado y verde.

Hombres y mujeres quedaron asombrados por la belleza de la mujer, así como la majestuosidad que mostraba simplemente al caminar.

—Tal como lo pidió, Presidenta "Lusamine", los jóvenes entrenadores más prometedores que pudimos encontrar— Wicke hizo una reverencia ante su superiora, la creadora de la Fundación Aether.

Hau lo supo de inmediato.

Ash lo supo de inmediato.

Pikachu lo supo de inmediato.

No había duda alguna. Esa mujer…

La rubia carraspeó levemente y luego alzó la voz.

—Bienvenidos, jóvenes, a este lugar al que le dediqué toda mi vida ¡El Paraíso Aether!— su voz era potente y autoritaria, pero sin dejar de tener ese tono seductor que haría caer a cualquier hombre pero que al mismo tiempo arrullaría al bebé más inquieto— Mi nombre es Lusamine Aether y agradezco a todos ustedes su presencia el día de hoy.

Todos se quedaron sin habla. En especial tres seres.

Casi de forma inadvertida, Wicke frunció la boca unos instantes.

—P-Presidenta Lusamine, ¿no debería iniciar la dinámica que dijo que haría?— preguntó, sonriendo ampliamente.

Su primera sonrisa falsa…— pensó Ash nada más verla.

La rubia se llevó la mano a la boca, mostrando sorpresa.

—¡Tienes razón, Wicke!— exclamó, sonriendo— Puede que ahora mismo muchos estén preguntándose, ¿Qué dinámica? Bueno, la respuesta es simple. De todos ustedes, elegiré dos entrenadores, los más prometedores de todos, para darles yo misma un tour exclusivo por áreas a las que sólo empleados tienen permitido acceder.

Eso al parecer despertó el orgullo de varios que creían verdaderamente ser los más prometedores de todos. Muchos comenzaron a afirmar que ellos serían los seleccionados.

—Para esto, utilizaremos el sitio web oficial de la Asociación Pokémon, donde se tiene el registro de los entrenadores, así como sus logros por individual— siguió diciendo Wicke, recibiendo una tableta por parte de uno de los Reclutas—. Por favor alinéense, como es obvio, en línea.

Todos hicieron caso, incluidos Hau y Ash, quienes quedaron prácticamente al final de todo. Mahalo fue el que quedó último.

Ambas mujeres comenzaron a ir de uno en uno, diciendo nombres y anotando a los más prometedores de momento.

—Lucho Okeku…

—Reina Okoa…

—Alex Ho'opi…

Y así continuaron hasta que finalmente, llegaron a Ash. Hau lo miró con algo de nerviosismo, considerando quien era el azabache, era obvio lo que pasaría si leían sus logros.

—Ash Ketchum— dijo Lusamine nada más plantarse frente a él—. Me dijeron que vendrías…— una gran sonrisa de amabilidad se pintó en su rostro— Ni siquiera tengo que leer lo que has hecho; tú eres uno de los dos.

Hau se quedó sorprendido. No esperaba algo así.

Y más sorprendente fue ver la gran sonrisa que puso Ketchum.

—Muchas gracias por la oportunidad— dijo, mirando fijamente a la mujer.

"Ellos son la crueldad personificada… Su líder lo es…"

Varios sonidos de inconformidad se escucharon por el lugar (además de otros pocos de sorpresa), pero al parecer, Wicke y Lusamine se hicieron de oídos sordos.

Hasta que alguien más habló.

—Silencio…— murmuró el llamado Alex Ho'opi con un tono de molestia, logrando callar a varios presentes— ¿Acaso no saben quién es Ash Ketchum?

Al escuchar eso, muchos otros se unieron al primero.

—Ha quedado siempre en las mejores posiciones en Ligas Pokémon de todo el mundo…

—Dicen que empezó a viajar desde los 10 años… Por el mundo de los entrenadores lo llaman "El Veterano más joven"…

—Superar la Batalla de la Frontera a los doce años es una locura…

—Había oído rumores, pero no creí que él de verdad fuera a estar aquí…

—Yo vi en directo como él, el nieto del Kahuna Hala y un tal Gladio pelearon contra Royale…

Ese último comentario detuvo por una milésima de segundo a las dos altos mandos del lugar, quienes acto seguido, continuaron enlistando los pocos logros de otro entrenador más.

Ash se mantenía sonriente y calmado, pero por dentro pensaba otra cosa.

La reacción que ambas habían tenido no era para nada normal, menos después de haber fingido ignorancia tras todos los comentarios de desagrado.

Esto no me da buena espina…— pensó, sin cambiar ni un poco su expresión facial.

Y por último, llegó el turno de Hau.

—Por último tenemos a…— Wicke se dio una pequeña pausa que podía interpretarse de muchas maneras— Hau Mahalo.

Ese nombre bastó para que todos los jóvenes voltearan con rapidez a ver al mencionado. Todos de inmediato supieron que el segundo entrenador acababa de ser elegido.

—Cielos…— murmuró Lusamine, poniendo cara de sorpresa— Había oído de uno de mis empleados que habían contactado con el nieto del Kahuna Hala, pero jamás pensé que nos fuera a honrar con su presencia— una reverencia se hizo presente por parte de las dos mujeres.

—Ah, la reverencia no es necesaria— aseguró Hau, tratando de poner su mejor cara—. Menos si estamos en su hogar, Presidenta Lusamine.

—Bueno… Sólo por si los demás presentes no están convencidos, ¿puedes por favor leer los logros del joven Hau?— pidió la rubia, mirando hacia su subordinada.

—Por supuesto, Presidenta Lusamine— dirigiendo la mirada a la tableta, Wicke comenzó—. Ganador a los seis años de la Junior Cup que se celebró en Unova, usando Pokémon prestados. A los ocho años fue premiado por la revista "Gala Entrenadora" como el "Niño más amado por los Pokémon". Cuando cumplió diez años, mostró en el programa de TV "Un Pokéspacio para ti" un conocimiento excepcional de los tipos y debilidades elementales, así como grandes combinaciones, arrasando con todos los demás competidores. Tras retirarse de los focos de la prensa por varios años, a los 16 debutó oficialmente como entrenador, superando a la primera oportunidad cada prueba del Recorrido Insular que presentaba y en tiempo mínimos. Terminó finalista en su primer Battle Royale y brindó una excelente demostración de trabajo en equipo junto con otros dos entrenadores. Ha superado la Gran prueba del Kahuna de Melemele sin dificultades.

Lusamine sonrió complacida, volteando a ver a todos los presentes.

—¿Alguien tiene alguna objeción?— preguntó, sin recibir ninguna respuesta— Entonces el joven Hau es el segundo elegido. Por favor, den un paso enfrente y síganme— pidió, dando media vuelta y comenzando a caminar.

Ash y Hau obedecieron.

—El resto, por favor continúe conmigo— solicitó Wicke, moviéndose hacia la otra dirección.

El trío de Ash, Hau y Lusamine iban caminando a paso tranquilo gracias a la última. Con ese ritmo, terminaron llegando hasta una gran puerta metálica, a la Presidenta le bastó con colocar una tarjeta que sacó de su vestido para abrirla.

—Por favor pasen; no sean tímidos— dijo, haciéndoles una señal.

—Si nos permite— dijo Hau, adentrándose al lugar.

—Muchas gracias por mostrarnos esto— secundó Ash.

Ambos chicos se habían dado cuenta en el momento en el que le tocó a Hau ser examinado. Eso de la "dinámica" había sido una excusa para dejarlos a ellos dos solos con Lusamine, porque si, no había nadie más alrededor.

Y por alrededor nos referimos a una zona casi idéntica a la Reserva que habían visto antes, sólo que no había ningún tipo de Pokémon por ningún lugar ni tantos caminos.

Sólo había mucha vegetación, una excelente vista al mar y ellos.

Hau dio un silbido.

—Este lugar tiene unas vistas geniales— exclamó, apreciando el paisaje.

—Luce exactamente igual al sitio de antes pero con más plantas…— murmuró Ash con impresión— Presidenta Lusamine, ¿puedo preguntar qué tiene de diferente con la Reserva?

La rubia rio con dulzura.

—A primera vista, todos dicen eso— respondió, empezando a caminar lentamente hacia unas escaleras (las únicas en toda el área) que llevaban hacia un piso más alto del lugar—. Pero realmente no ven todo el potencial que un lugar como este puede tener.

Ash y Hau vieron con curiosidad esa afirmación.

—Un lugar donde humanos y Pokémon puedan convivir en las mismas condiciones, aprendiendo las dificultades que trae a cada uno pertenecer a su especie… Un sitio de mutua compresión donde puedas estrechar tus lazos; renacer como ser vivo…— dijo con gran motivación y energía Lusamine— Aunque claro, de momento está en fase de desarrollo.

Hau y Ash miraron un poco los alrededores. Seguían sin entender muy bien la visión de la mujer.

Lusamine rio un poco al ver sus caras y luego se acercó para acariciar a Pikachu.

—Como ustedes hay muchos en el mundo. Entrenadores que mediante la intensidad de las batallas buscan crear vínculos con sus Pokémon, superando todas las adversidades posibles para así volverse algo más que simples compañeros de batalla— la sonrisa de su rostro se borró y sus caricias terminaron—. Pero también hay muchas personas horrendas que sólo ven a los Pokémon como un medio para ganar dinero y ya… Como… objetos— la cara de Lusamine al decir esto era similar a la repulsión.

A Hau se le encendió el bombillo.

—¿Entonces este lugar es donde esos humanos pueden ser colocados junto a los Pokémon, para vivir a la intemperie y así irse reformando?— preguntó, un tanto sorprendido.

Ash también demostró la misma emoción.

—¡Bingo!— exclamó Lusamine con alegría— Es bueno ver que pudiste deducirlo. Claro está que faltan muchas cosas para que este lugar este listo, como papeleo y demás asuntos legales, principalmente con el Departamento de policía; además, no sólo personas que busquen reformarse pueden venir aquí, también la gente que busque comprender mejor a sus Pokémon puede quedarse si lo desean.

—Woah… Es impresionante, Presidenta Lusamine… Y eso que es tan joven— exclamó Hau, asombrado.

Ash lo volteó a ver. Sabía que los dos tenían la misma sospecha y si era cierta, no había forma de que Hau pudiera afirmar que Lusamine era joven.

Mahalo le devolvió la mirada. Definitivamente era una trampa en la que esperaba que la Presidenta cayera.

La rubia, ajena a todo eso, comenzó a reír.

—Joven Hau…

—Con Hau está bien.

—En ese caso, Hau, cariño… Yo ya tengo más de 40 años— informó, sonriendo ampliamente.

Ambos lo sabían. Sabían que no había forma de que fuera realmente joven, pero esa afirmación definitivamente los había dejado boquiabiertos.

—I-Imposible…— murmuró Hau.

—Y a mí me suelen decir que no crezco…— exclamó Ash.

Lusamine volvió a reír un poco más fuerte.

—Es lo que hace un buen vestuario— dijo a modo de broma—. Cuando tengan mi edad, seguramente también les venga bien buscar un buen diseñador.

Hau se llevó las manos detrás de la cabeza.

—¡La verdad es que a mí me gustaría más mostrar mi edad!— aseguró— Es como mi abuelo dice; una cana es señal de que has tenido la fortuna de vivir más que otros.

—Pues yo la verdad sigo prácticamente igual a cuando tenía 10, así que creo que estoy bien— dijo Ash, mirándose por todos lados. Pikachu asintió; definitivamente estaba igual.

Lusamine asintió con aprobación.

—Ambas son buenas opiniones… Bien, ¿Qué les parece si vamos al siguiente…?

Y antes de que pudiera seguir, algo pasó.

Shhhhuuu…

Ash abrió los ojos con algo más que sorpresa.

Detrás de ella, en dirección a donde podía verse el mar, el aire parecía haber comenzado a partirse en pedazos y en ese momento, un círculo comenzó a formarse en medio de las grietas.

Ash y Litten al ver esto, reaccionaron de inmediato y se pusieron a la defensiva.

Pikachu comenzó a crear chispas al reconocer la amenaza.

Hau abrió los ojos enormemente al reconocer el fenómeno que había visto hacía días y del que le contaron sus amigos de la infancia.

Rotom abrió levemente la mochila de Ash al reconocer el sonido y dentro de ésta, se sacudió con fuerza.

—¡Lusamine, aléjese de ahí!— gritó Ketchum con fuerza, sacando una Pokéball de su riñonera y liberando a Charizard, quien dio un fuerte rugido al aire.

La rubia, confundida, miró hacia atrás, topándose con el fenómeno. Su expresión era imposible de ver ya que les daba la espalda a todos.

Y hablando de expresiones… El ceño de Hau se había fruncido enormemente, recordando todo lo dicho por la profesora Burnet.

Eso que ustedes vieron, ha sido el objetivo de mi investigación por más de 6 años.

He de aclarar que no es la primera vez que un ser de este calibre aparece en nuestro planeta.

Hau lo relacionó todo.

Esas aberturas eran creadas por los seres interdimensionales. Ese monstruo era un ser interdimensional.

Si esa asquerosa cosa salía de ahí, podría por fin lograrlo…

Pero no fue lo que él esperaba.

Una especie de esfera se asomó por el hueco y lentamente, de él, fue saliendo una criatura que ellos ya habían visto antes en foto. Era el ser interdimensional con forma de medusa. Rápidamente, se elevó varios metros en el aire.

No es él…— pensó Hau con amargura.

—¡Pikachu, Charizard, ataque…!— antes de que la orden de Ash fuera completada, Lusamine interrumpió.

—¡Detente! ¡No está haciéndonos nada! ¡No es hostil!— dijo en un grito.

Ash mantenía su ceño fruncido al igual que Hau, Charizard, Pikachu y Litten.

Iniciando grabación-Rotom…— la cámara comenzó a filmar todo desde la mochila de Ash.

Es la medusa de la que nos habló la profesora Burnet…— recordó Ash, reviviendo el dolor de cabeza que Lillie había sentido al ver las imágenes— Algo no está bien aquí; definitivamente no lo está… Esta mujer, Lusamine; la Fundación Aether y ahora pasa esto… ¡Todo debe estar conectado!

—Pobre criatura…— murmuró Lusamine— Debes tener tanto miedo; venir desde un lugar tan lejano y que lo primero que te encuentres sea hostilidad…

El lugar estaría prácticamente en silencio de no ser por el sonido generado por las chispas de Pikachu y el leve gruñido que provenía de Charizard.

La medusa comenzó a avanzar hacia Lusamine, quien ni siquiera intentó retroceder. Al menos no por su cuenta.

Hau la tomó del brazo y de un tirón, alejó a la mujer del ser interdimensional.

Charizard se adelantó y tanto él como Pikachu, lanzaron las versiones más poderosas de Lanzallamas y Rayo, respectivamente.

La medusa esquivó ambos movimientos por muy poco al usar un movimiento similar a Joya de luz para impulsarse fuera del rango de ataque.

De un segundo a otro, abrió el cielo y se introdujo en él, desapareciendo.

Ash liberó un "tch" de frustración. Era la segunda vez que eso pasaba. Sí tan sólo pudiera atrapar a uno de ellos, sabría qué estaba pasando.

—Lamento haber sido tan brusco, pero no conocemos la naturaleza de ese… Pokémon…— murmuró Hau, pasando su mirada del cielo hacia Lusamine, llevándose una gran sorpresa.

La rubia no mostraba nada más que una enorme sonrisa, cosa que alarmó bastante a Mahalo. No era una sonrisa normal.

—Eso no era un Pokémon— dijo una voz a sus espaldas.

Ambos adolescentes voltearon, topándose con dos personas.

—¡Un gusto volverte a ver Ash Ketchum!— exclamó Zoe con alegría— ¡Aunque me dijiste que con Ash estaba bien!

—Ahora mismo el señor Ash no es lo más importante, Zoe— recordó Darius, dando un paso al frente. Su mirada, como se lo imaginaba Ash, mostraba cansancio—. Que tantos Ultraentes estén apareciendo es algo que no debería considerarse bueno.

El azabache volvía a estar con la boca abierta ante la presencia del dúo que había conocido hacía más o menos una semana. La única diferencia con aquel entonces es que ya no tenían puestas sus "visores".

—¿L-Los conoces, Ash?— preguntó Hau, también sorprendido por el aspecto de ambos tipos. Su ceño fruncido se fue.

—Dado que hay una cara nueva, nos presentaremos de nuevo— dijo el hombre de pelo morado—. Primero que nada, Alola.

—¡Alola también!— exclamó la pelirroja.

Hau no respondió; estaba demasiado estupefacto como para hacerlo.

El silencio prevaleció.

Al parecer, ellos no hablarían si Hau no devolvía el saludo, por lo que se vio obligado a hacerlo.

—A-Alola… Soy Hau…— dijo un tanto incomodo por la situación.

—Bueno… Como decía, mi nombre es Darius y esta chica de aquí es mi compañera Zoe; somos integrantes de la Unidad Ultra y provenimos de otra dimensión, como esa cosa que ustedes vieron— terminó de decir con toda la naturalidad del mundo, como si fuera la cosa más normal.

Ante eso, Hau se llevó las manos a la cabeza.

—O-Otras dimensiones… De verdad existen…— fue lo primero que murmuró.

Ash trató de decir algo pero Zoe lo interrumpió.

—Eso que ustedes acaban de ver es lo que llamamos "Ultraente". Son parecidos a los Pokémon pero su ADN es lo suficientemente distinto como para ser considerados de distinta especie, así como los humanos de su mundo y los monos— explicó la chica con una gran sonrisa—. Ese en concreto es al que llamamos Nihilego aunque la Presidenta Lusamine insistió en llamarlo UE-01 Parásito.

Nada más escuchar eso, ambos adolescentes miraron a la adulta, quien lentamente se había recuperado.

—¿Usted sabía de todo esto?— preguntó Hau, un tanto nervioso por la respuesta.

Ash también esperaba expectante la respuesta. A sus espaldas, Charizard escuchaba todo con curiosidad; cualquier información se la comunicaría luego a sus compañeros en Kanto.

—Desde hace años sé de su existencia— respondió, volteando a ver a los miembros de la Unidad Ultra—. Durante todo ese tiempo, intenté multitud de veces volver a entablar contacto con ellos, pero todo fue en vano. No fue hasta que estas dos amables personas aparecieron hace más de un año que mis investigaciones por fin comenzaron a dar frutos— explicó, señalando a Zoe y a Darius.

—Junto con el señor Ash, la Presidenta Lusamine ha sido de las únicas personas que no nos tomaron por locos y se dispusieron a ayudarnos— relató ahora el pelimorado—. Por eso estamos trabajando juntos para lograr un objetivo común.

Ash frunció el ceño y preguntó algo de lo que tenía duda desde hace días.

—¿Es sobre el Refulgente?— interrogó, mirándolo fijamente.

Zoe y Darius hicieron lo mismo. Ambos asintieron.

—Por lo poco que sé de ese tal Refulgente, es un asunto muy serio a tratar. Mientras que ellos me ayudan a mí, brindándome sus conocimientos para mi investigación, yo les proporciono recursos para que puedan viajar por toda la región en busca de una solución para el problema— contó la Presidenta.

Esas palabras llamaron la atención del azabache y confundieron muchísimo a Hau.

—¿Dicen que hay una solución?— preguntó Ash, sin dejar de lado su seriedad.

Darius liberó un sonido de sorpresa.

—Veo que ya sabes sobre el Refulgente… ¿Toda la región también lo sabe?— interrogó, visiblemente curioso.

—Por la mirada en los ojos de Hau, yo diría que no todos lo hacen— dijo Zoe, mostrando una sonrisa imperturbable.

—¿Ash? ¿De qué están hablando? ¿Qué es un "Refulgente?— preguntó, mucho más confundido que antes.

Ketchum lo miró de reojo.

—No puedo darte los detalles, pero te aseguro que tu abuelo si— respondió, volviendo su atención a Lusamine, Zoe y Darius—. Entonces, esa solución…

—Para lograrlo, estamos en búsqueda de un Ultraente llamado Cosmog, es un ser pequeño pero sumamente raro y poderoso. Gracias a la Presidenta Lusamine, tenemos la certeza de que hay uno aquí en Alola— explicó Darius.

—¡Pero cuando íbamos a verlo, fue robado por una chica!— añadió Zoe.

Los ojos de Ash se abrieron con fuerza. Todo estaba cobrando sentido en su cabeza.

—Como entrenadores honorables que son, debo pedirles de favor que si ven a uno de estos dos, me llamen cuanto antes— dijo Lusamine, sacando unas fotos de su vestido que les pasó a los adolescentes.

Al verlas, ambos sintieron como el terror inundaba sus corazones. Las sospechas de Ketchum eran reales.

En una fotografía podía verse a Lillie, la cual mostraba una mirada triste y distante. En la otra, estaba Nebulilla, dormido.

—Confío en que sabrán hacer lo correcto— volvió a decir la Presidenta, mirándolos con una sonrisa cálida.

Hau volteó a ver a Ash con lentitud. No sabía que estaba pasando. Con la mirada le estaba preguntando a Ketchum si debían hacerlo o no.

Los puños del azabache se apretaron con fuerza y tras eso, miró su meñique derecho.


Aquí y ahora, con el sol y la luna de Alola como mis testigos— comenzó la rubia—. Yo Lillie Aether.

Y yo, Ash Ketchum.

Juro permanecer a tu lado en todo momento.

Estar ahí para ti cuando más me necesites.

Cederte mi hombro cuando más cansado estés.

Creer siempre en ti, sin importar lo que pase.

Y por sobretodo— dijo Lillie, extendiendo su brazo con el meñique levantado.

Y por sobretodo…— repitió Ash, entrelazando su meñique derecho.

Volver a ti siempre.

Sin importar donde estés.

Una enorme sonrisa apareció en el rostro de Lillie.

¡Y si llego a faltar a mi promesaaa…!— exclamó, con gran alegría.

Ash también sonrió, sólo que con algo que se definiría como ternura.

Mil agujas me tragaré— terminó de decir, recordando los juramentos que solía hacer con Gary cuando niño.

La unión de los meñiques comenzó a subir y a bajar, luego se apretó más fuerte para finalmente deshacerse. En menos de un segundo, ambos amigos se abrazaron y lágrimas cayeron sobre el hombro de Ash.


Muchísimas gracias, Ash…

La que antes era una mirada de indecisión, ahora se había convertido en pura determinación. Con firmeza, levantó la mirada y luego le sonrió a la mujer.

—Me aseguraré de contarle cuando llegue a toparme con alguien así— dijo, para luego regresar a Charizard a su Pokéball y entregar ambas fotos a su dueña—. Perdón por irme pero tengo un compromiso en Melemele que necesito atender.

A paso tranquilo, se dirigió a la salida, pasando en medio de todos ellos.

—¡A-Ah, yo también le contaré las cosas que vea!— secundó Hau, saliendo del trance en el que había entrado por culpa del azabache— ¡Yo también tengo asuntos que tratar! ¡Adiós!... ¡A-Ash, espérame!

—¡Adiós, chicos!— gritó Zoe, despidiéndolos con la mano.

Lo último que vieron de ellos dos era como iban riéndose de camino a la salida; Pikachu estaba diciendo algo en su idioma y un extraño aparato salió alarmado de la mochila de Ash, tirando al Litten al suelo. La puerta de metal se cerró detrás del grupo.

—Ellos saben algo— aseguró Darius, viendo fijamente la dirección por la que se habían ido.

—¡Definitivamente lo saben!— secundó Zoe, sin perder la sonrisa.

Una sonrisa se formó en el rostro de Lusamine. Una totalmente distinta a la que había mostrado en público; se trataba de una de satisfacción. Había logrado su cometido.

—Pensar que dos entrenadores tan encantadores como ellos serían amigos de mis feos hijos…— murmuró la mujer, ajena a la conversación entre los miembros de la Unidad Ultra, mientras comenzaba a caminar también hacia la salida— Siempre decepcionándome, Gladio; Lillie…

Una sonrisa sádica remplazó a la de satisfacción.

—Mamá tiene tantas ganas de verlos, asquerosos ladrones…— susurró, perdiéndose lentamente en los caminos de la Reserva.


Un barco ahora se encontraba a cientos de kilómetros de distancia del Paraíso Aether y se encontraba cada vez más cerca de Melemele. En él, dos jóvenes adolescentes discutían todo lo vivido, sin dar crédito a lo que habían visto y escuchado.

Ellos dos sabían que una vez que llegaran a la isla, nada volvería a ser igual. Ambos estaban convencidos de ello.

Pero lo que si sabían era que su opinión de Lillie no había cambiado en lo más mínimo. Ni la de ellos, ni la de Pikachu o Rotom.

Porque estaban convencidos de que eran los buenos.

Y como dicen, los "buenos" son los vencedores; los que escriben la historia.

Y para ser los vencedores, debían fortalecerse más que nunca.

Porque tenían algo porque pelear.

Ahora también, Hau Mahalo está lleno de determinación.


Y en un puerto de ciudad Hau'oli, a no tanta distancia de ellos, un barco acababa de arribar. Con calma, una mujer bajó de él.

—Hace años que no estoy aquí…— murmuró con nostalgia— Me pregunto por qué me llamó el Kahuna Hala…

Un nuevo aliado acaba de aparecer.


Puff… Que rápido y lo peor es que ni siquiera me di cuenta de cuando escribí tanto XD

Por algún motivo que desconozco, me sentí muchísimo más cómodo escribiendo este capítulo…

Bueno, cambiando de tema; una revelación que muchos podrían haberse imaginado y ya hasta conocer completamente, fue confirmada. ¡Lillie y Gladio son los hijos de Lusamine! Aunque es obvio si has jugado o conoces del anime.

Siento que exploré muy poco el Paraíso Aether, pero es porque realmente al inicio no hay prácticamente nada que ver. Se explorará más a profundidad, claro, pero será varios capítulos en el futuro.

Por cierto, también aparecieron otras dos aliadas… ¡Las dos son evidentes!

Mmmh… Oh, sí, volvieron Zoe y Darius. Son personajes curiosos con una meta ahora establecida. Espero que puedan salir más en el futuro, aunque sí, lo harán.

¿Recuerdan la vez que aclaré que Ash no tenía cinturón? Bueno, eso fue porque tenía planeado lo de la riñonera desde hace más de... ¡Exactamente 20 capítulos! Cielos, estamos en el 39, eh...

Ahora bien, tengo una pregunta para ustedes (que si pueden responderla como un plus a su review, en lugar de hacer la respuesta la review entera, sería genial). He oído muchas veces que un autor es como el padre de sus personajes y un padre evidentemente no puede tener preferencias, pero yo sí que las tengo. Por ejemplo, mis humanos favoritos de escribir son Lillie y Gladio (y creo que muy posiblemente Rotom, aunque él en sí no es humano); de los Pokémon mi favorito es Yungoos, seguido de Ribombee.

Así que mi pregunta es: ¿Cuál es su humano y su Pokémon favorito en lo que va de historia? ¡No duden en responder con toda confianza y si tienen un motivo, adoraría leerlo!

Bueno… Ficha de personaje.

-Nombre: Kukui.
-Edad: 27 años.
-Estatura: 1.89 metros.
-Lugar de origen: Ciudad Hau'oli. Melemele.
-Sueño: Descubrir los secretos de los movimientos Pokémon.
-Pokémon insignia: Incineroar.
-Disfruta de: Aprender. Investigar. Pasar tiempo con su esposa. Estar junto a Ash, Lillie y Hau.
-Odia: Al Team Skull.
-Resumen: Un hombre desde joven prometedor. Cuando el mundo creyó que él se convertiría en un gran entrenador, Kukui lo contradijo volviéndose investigador. Creador de la RotomDex, patrocinador de Ash y como un padre para Lillie, este hombre es el responsable indirecto a la unión del grupo protagonista ¡Científico, buen esposo y excelente persona! ¡Este hombre es un todo en uno!