¡Ey! Lo sé, rápido, ¿no? Me tomó varias horas pero al fin terminé.
Soy consciente de que no he contestado las reviews, incluso si hace tres días lo dije, pero bueno… ¿Qué se puede esperar de mí? Aún con eso, contestaré las reviews pendientes de los dos últimos capítulos; no escribiré hasta que lo haga.
En fin, las que si contestaré serán las reviews anónimas.
Cristhian: Lamento la demora. En efecto, Papel era Kartana y Músculo era Buzzwole. 7 Pokémon… Sé cómo manejaré esto, tranquilo. Si alguien podía despedir a Stoutland, esos eran Torracat y Gumshoos.
NesRedTrebol: Lo siento, pero era necesaria su muerte para el crecimiento de Torracat. Pues no tendrás que esperar otro mes XD
RFederer: Tengo una idea y creo que funcionará bastante bien. Mi Ash es fuerte, pero no es un robot. Él siente y es tan sensible como su contraparte del anime, no es una maquina ni nada parecido; eso sería aburrido. Pues ni bien pasaron dos horas de tu review, estoy actualizando XD
R1- Si, ya sé cómo terminará la historia. Cuando digo que escribo sobre la marcha, me refiero en general a las situaciones más "cotidianas". Las escenas clave las tengo planeadas.
R2- Eso es un hecho, sería muy decepcionante si no fuera así. Bueno, veamos cómo sale tu apuesta al final XD
R3- ¡Definitivamente!
Gracias por las preguntas, no dudes en hacerlas cuando tengas duda de algo. ¡Hasta luego!
Bueno, ahora sin más que decir, el capítulo es todo suyo.
—¿¡Es en serio?!
Centro Pokémon de la Ruta 8. Akala. 9 p.m.
El fuerte grito propinado por Burnet pudo escucharse incluso desde el exterior del cuarto de baño, lugar en el que estaba ella.
De inmediato, la mujer bajó la voz.
Lillie tenía la mirada fija en la puerta tras la cual estaba Sorba.
Al igual que su entrenadora, Shiron y Ribombee estaban atentos a lo que pasaba. Comfey estaba flotando con una mirada de resignación en el rostro y Munchlax así como Nebulilla estaban dormidos.
La rubia agitó levemente la cabeza. Estaba dispuesta a todo y no confiaba en Burnet así que se propuso dejar de lado su moral. Espiaría esa conversación.
Con rapidez, se quitó los zapatos y a paso lento se acercó a la puerta. Puso su oído en ésta.
—…presionante… Que te encontraras con Ash Ketchum también fue una coincidencia tremenda— se escuchó decir de forma amortiguada—… Oh, ¿no lo fue?... … … Ya veo… … … Mis más sinceras condolencias… Ahora gracias a ustedes comprendo el peligro potencial… … … Sí, no desperdiciaré esta oportunidad que tú y Ash me han dado, a fin de cuentas, muestra genética de Ultraente es algo que jamás habíamos tenido.
Esas palabras impactaron a Lillie, quien sintió como su corazón se aceleraba.
Eso no podía ser bueno. Si llegaba a caer en manos de su madre, no sabía siquiera que podría pasar. Debía impedirlo.
La mención de Ash también fue importante. De nuevo, su amigo estaba corriendo un sendero peligroso.
—En fin, debo colgar… … … Si, lo esperaré ¿11 a.m., verdad?... … … Si, nos vemos ¡Gracias de nuevo!— un leve *BEEP* se escuchó.
Al oír eso, Lillie corrió hacia su cama y se lanzó a ella cual luchadora.
Cuando Burnet salió del baño, sólo vio como la rubia rebotaba levemente en el colchón junto a Shiron y Ribombee.
—Veo que te entretienes— notó mientras le sonría.
—P-Pensé que sería divertido hacer esto— le respondió, sin darle la cara ya que se notaría el nerviosismo en ésta—… N-Nunca lo había hecho antes…
Lo siguiente que se escuchó fue el sonido de los resortes al estirarse y contraerse. Lillie volteó a ver hacia su derecha, donde estaba la cama de Burnet sólo para encontrársela rebotando levemente en la cama. Muchlax ni se movía.
La morena la volteó a ver con una gran sonrisa en la cara.
—¡Pues sí que es divertido!— le dijo, manteniendo ese radiante gesto.
La rubia se apresuró a voltearse.
—¡L-Lo es!...— el motivo por el que hizo lo anterior fue para que Burnet no viera su expresión de dolor— No me mire así… No haga esto más difícil…
Ruta 1. Melemele. 8 a.m.
—¡Levántate, Mahalo!— ordeno Gladio en tono autoritario— ¡Sólo llevamos 3 horas, ¿así quieres hacerte más fuerte?! ¡Si esa es toda tu voluntad puedes correr a brazos de tu abuelo como un puto cobarde!
Ash estaba jadeando y sudando al igual que sus Pokémon pero ninguno bajaba el ritmo.
Pikachu usaba toda la potencia en su cuerpo para lanzar la versión más potente de su Rayo de forma ininterrumpida. Llevaba 6 minutos así.
Lycanroc Crepuscular estaba quieto, en tierra pero arriba de él se desarrollaba toda la acción. Decenas de rocas se creaban y era labor del lobo mantenerlas en el aire. Llevaba así 4 minutos.
Dartrix arremolinaba hojas a su alrededor mientras volaba tan alto y tan rápido como podía. Lanzaba los proyectiles y justo cuando estaban por impactar contra la tierra debía hacerlas volver a él. Tenía así 10 minutos.
Gumshoos al igual que el tipo Roca de Ash estaba quieto, pero no inactivo. De su cuerpo salían montones de copias que lo golpeaban sin cesar. Resistir era su único objetivo. Llevaba así 7 minutos.
Torracat meneaba el cascabel de su cuello sin cesar, mientras llamas se desprendían de éste. Debía hacer que el fuego tomara forma de lanzallamas para así desarrollar el ataque del mismo nombre. Ya eran 12 minutos.
Wimpod, con los ojos llorosos no podía hacer más que disparar Escaldar hacia el cielo. Tenía que fortalecer la potencia de su movimiento a como diera lugar. 14 minutos.
Rotom usaba sus cañones a máxima potencia.
Y por otra parte, Ash se encontraba realizando lagartijas con una sola mano mientras tenía una roca mediana en la espalda. Aun así, tenía la mirada puesta en Hau.
El moreno estaba tumbado en el suelo bocarriba, sin camisa. Su respiración era pesada y su pecho subía y bajaba de forma muy marcada. Sudaba a mares.
Los Pokémon del muchacho eran más de lo mismo.
La Brionne había aterrizado luego de haber estado usando Acua jet por más de media hora.
La Pikachu había caído exhausta al utilizar tanto su Impactrueno.
El Noibat, al igual que Brionne, tuvo que ponerse en tierra ya que sus alas se cansaron de tanto usar Aire afilado.
Por último, su Eevee tenía las patas adormecidas de tanto correr.
—¿¡No me oíste, Mahalo?! ¡LEVÁNTATE!— volvió a ordenar Gladio.
Aunque intentaba no aparentarlo, el rubio estaba igual que el resto. Era la primera vez que lo veían sin camisa; escondía muy bien su físico. Su torso estaba tan marcado y tonificado como el de Ash, sin mencionar sus brazos. Luego de haber hecho una rutina que ejercitaba todo su cuerpo, había comenzado a dar golpes a árboles, eficaz o no, él sentía como su carácter se templaba más y más al hacerlo.
Los Pokémon de Gladio también se esforzaban.
Silvally usaba Cabeza de hierro contra el suelo o contra paredes que estaba seguro de no poder romper.
Lycanroc Nocturno usaba Roca afilada para crear montones de columnas de piedra que luego serían destruidas al aparecer otras nuevas en el mismo lugar.
Umbreon no paraba de usar Pulso umbrío al igual que Zorua.
Golbat volaba a la misma altura que Dartrix pero a una distancia suficiente como para que no se estorbaran. Practicaba la caída en picado para luego tratar de realzar el vuelo de la forma más natural posible.
Lucario utilizaba Esfera aural hasta el punto de que eran tan grandes que se destruían por el exceso de energía, cada vez que eso pasaba, iniciaba de nuevo.
Hau finalmente se reincorporó lo suficiente como para ponerse de rodillas. Con ambos brazos, dio tres golpes al suelo. Se levantó con algo de dificultad.
—¡A… trabajar!— ordenó en un grito a sus Pokémon, quienes asintieron de la misma manera.
Ash era consciente del cambio de actitud de Hau. Recordaba ver el gesto lleno de ira que intentaba disimular el día anterior. También recordaba lo motivado que estaba al oír la historia sobre Papel y Músculo.
La noticia definitivamente había cambiado a Hau pero no de mala manera. Sólo lucía más serio y decidido.
Para suerte de Ketchum, Mahalo no le había recriminado nada. Había entendido su postura.
Finalmente, el azabache volvió a centrar su atención en lo que le correspondía.
Todavía faltaban 2 horas para el descanso de treinta minutos.
Hau se dejó caer exhausto sobre el pasto. No pasó mucho hasta que él y sus Pokémon se quedaron dormidos.
Ash y Gladio también cayeron de sentón al suelo. Ambos estaban cansados pero gracias a que su condición física era mucho mejor que la de Hau (quien no estaba acostumbrado a entrenamientos largos y utilizaba a Tauros para transportarse gran parte del camino) no lucían tan cansados como éste.
Todos los Pokémon también tomaron su merecido descanso. Era evidente que lo necesitarían.
El panorama siguió igual por al menos 10 minutos, hasta que casi todos recuperaron el aliento.
Ash se estaba secando las últimas gotas de sudor.
—No confío en la Fundación Aether— soltó de golpe el azabache. Gladio lo volteó a ver con rapidez.
—¿A qué viene eso?— preguntó con la guardia alta.
Los Pokémon de ambos chicos tenían la mirada fija en lo que pasaba.
El azabache fijó sus ojos en los de Gladio.
—Lo sabemos todo. Hau incluido— esas palabras hicieron que el corazón del rubio latiera un poco más rápido y no precisamente por el ejercicio—. Sabemos que tú y Lillie son hijos de…
—Cállate— interrumpió el mayor de los Aether con una mirada amenazante—. Te lo estoy advirtiendo, Ketchum. No digas ni una palabra más sobre eso.
Ambos se quedaron viendo fijamente, incrementando la tensión del ambiente.
—A…
—¿Piensas seguir?— preguntó Gladio, listo para empezar una pelea en cualquier momento.
—Apoyo a Lillie— terminó de decir Ash, ignorando por completo las palabras del rubio. Al parecer su elección de palabras fue la indicada para calmar los ánimos del joven adulto—. No me importa en que esté metida, pero para mí, ella es parte de mi familia. Puede que no la conozca como tú y sé que nuestras emociones hacia Lillie no se pueden comparar, pero aún con eso, la considero como una hermana menor.
El ceño fruncido de Gladio desapareció.
—La protegeré con todo lo que tengo. Por eso estoy aquí— terminó de decir—. Era todo lo que quería contarte. Creí que debías saberlo.
Gladio lanzó un escupitajo al suelo.
—Si lo que me enseñó Fini es verdad, es asqueroso que la consideres tu hermana menor…— murmuró, desviando la mirada.
—¿Eh?— preguntó Ash al no escuchar bien.
—No es nada que te importe— le respondió Aether. Luego de eso se cruzó de brazos y se quedó en silencio. Soltó un suspiro—. Quería aniquilarte por dejarla sola, Ketchum— el mencionado ni se inmutó—, pero luego pensé que no tenía derecho a hacerlo. Hice lo mismo que tú hace tres años y lo sigo haciendo; entiendo lo que sentiste y lo que sientes— su ceño se arrugo levemente en señal de resignación—… Así que gracias… por cuidar a mi hermanita.
Ash también suspiró.
—Haré todo lo que esté a mi alcance. Lo juro.
Gladio asintió y volvieron a quedarse en silencio.
Rotom, quien se había mantenido al margen de la conversación, le estaba dando vueltas a las palabras de Gladio. ¿Qué le había mostrado Tapu Fini?
Por otro lado, Torracat veía a ambos entrenadores. Recordaba haber visto a la humana de nombre Lillie y a Gladio (a quien conocía de hace un tiempo) juntos en el lugar donde había un gran domo de pelea. También recordaba todo lo que había oído, algo sobre robar un Pokémon, escapar de una madre y por último, regresar a su hogar a un tal "Nebulilla".
Pero a él no le correspondía decir nada de eso.
Volteó a ver a Ash. Ahora ese humano era su entrenador y no le disgustaba. Ash Ketchum era alguien confiable, fuerte y bondadoso; por eso mismo debía pedir su permiso.
Se le acercó y cuando tuvo su atención, señaló con la cabeza hacia Gladio.
Ash miró eso con confusión. Torracat le estaba pidiendo permiso para hablar con el rubio, pero ¿para qué? Al final, eso era meramente asunto del gato.
El azabache extendió su mano hacia la melena del minino y la acarició, éste se sobresaltó un poco. No estaba acostumbrado a muestras de cariño así.
—No tienes que pedirme permiso para hacer nada, Torracat— le dijo, sonriéndole—. No eres mi esclavo; eres mi amigo ¡Eres tan libre como ayer!
El gato fuego se veía sorprendido por lo que volteó a ver a todos sus compañeros. Todos ellos le sonreían en señal de que en efecto, las palabras de Ash eran ciertas, claro que con excepción de Wimpod, quien veía con fascinación a su entrenador provisional.
Al final, Torracat asintió. Definitivamente su hermano había elegido al mejor humano.
Dio media vuelta y se puso en marcha hacia Gladio, quien estaba sentado mirando hacia la nada al igual que sus Pokémon.
Si la memoria del gato no fallaba, ese Umbreon era el Eevee de antes y el Lycanroc era el Rockruff.
Se acercó al rubio y se le quedó viendo hasta que por fin obtuvo su atención.
—El Torracat de Ketchum… ¿Qué es lo que quie…?— sus palabras se cortaron al ver como el Pokémon se sentaba y hacia el gesto de dejar algo en el suelo.
El felino esperaba que esa pista fuera suficiente.
Y lo fue.
Los ojos de Gladio, Lycanroc y Umbreon se abrieron como platos.
—Tú… Tú eres…— murmuró, impactado.
Torracat maulló y asintió.
Desde la distancia, Ash y sus Pokémon veían todo.
El licántropo y el tipo Siniestro también se acercaron para verlo bien.
¡Mira, Gladio! Es Litten; parece que vino por más bayas.
¡Litten está de vuelta!
De verdad que le gusta venir aquí.
Si vuelves a ver a Litten… Dale unas cuantas bayas…
Gladio agitó la cabeza con fuerza. No era momento de pensar en eso.
—Ha… Ha pasado mucho tiempo— le dijo, intentando mantener la compostura—. Me sorprende que ahora estés en el equipo de Ketchum.
Torracat volvió a asentir.
Lycanroc lo estaba midiendo con una pata. Era muy pequeño. Recordaba que antes eran del mismo tamaño.
Gladio se le quedó viendo otro poco y finalmente, desvió la mirada.
—Es bueno verte otra vez.
El gato se le quedó viendo otro poco hasta que finalmente, se levantó y dispuso a irse. Al parecer no diría nada más.
Al parecer.
—Oye— lo interrumpió, haciendo que Torracat volviera a verlo— ¿Recuerdas a Amapo…? No… La mujer que te daba bayas, ¿la recuerdas?
Torracat asintió.
La mano del rubio se colocó sobre la cabeza del felino.
—Estuviste en sus pensamientos finales— Torracat abrió los ojos con fuerza—. En fin… Vuelve con Ketchum, el entrenamiento comenzará de nuevo en 5 minutos.
El tipo Fuego no le hizo caso. En lugar de eso, se colocó a su lado y se acurrucó.
Entendía el dolor que Gladio sentía.
La boca del rubio se quedó levemente abierta mientras miraba con sorpresa al gato.
Aether jamás lo admitiría pero en ese momento, Torracat era la viva representación de los días más felices que había tenido.
—Ketchum— llamó.
—¿S-Sí?— por la confusión del actuar de Torracat, tartamudeó.
—También cuídalo a él.
Centro Pokémon de la Ruta 8. Akala. 11 a.m.
Burnet y Lillie estaban en el exterior del establecimiento, la primera estaba tarareando cual niña pequeña mientras un ligero sonrojo adornaba su cara.
La rubia la miraba de la forma más disimulada posible. Sabía porque estaba tan emocionada.
Ribombee, Shiron y Munchlax estaban tratando de convencer a Comfey para que jugara con ellos.
Continuaron de esa manera por unos cinco minutos hasta que del cielo, un Toucannon aterrizó.
—¡Llegó!— exclamó con emoción Sorba, corriendo hacia el tucán—¡Llegó, llegó!
Lillie miraba desde lejos como la adulta desamarraba una pequeña caja de la pata del tipo Volador.
Luego de unos instantes, el ave emprendió el vuelo y Burnet corrió hacia la entrada del Centro Pokémon, donde estaba su maleta metálica.
—¡Vamos, Lillie!— la llamó, mientras salía corriendo en dirección a la Jungla Umbría— ¡Hoy será un día muy interesante… para mí!
Lillie no dijo nada y sólo se puso en marcha.
Habían vuelto al mismo descampado y Burnet volvía a utilizar su extraña máquina, sólo que ahora estaba conectada a una computadora.
—¡Hoja mágica, Comfey!— un poco a regañadientes, el aro de flores llevó a cabo la orden— ¡Nieve polvo, Shiron!
Sin darse cuenta, Lillie tenía la atención en dos cosas a la vez. Aunque no dejaba de observar a Burnet, el entrenamiento se le había hecho costumbre y no podía dejar de prestarle atención a ello.
Muchlax los animaba hasta que de pronto, su estómago comenzó a rugir.
Todos, incluida Burnet, voltearon a verlo.
—¿Ya tienes hambre?— le preguntó la morena, volteando de nuevo a su maletín. Se dio cuenta de algo— Ay no…
—¿Pasa algo?— interrogó Lillie, acercándose a la mujer. Era una estrategia. De forma disimulada, vio lo que Burnet estaba estudiando. Era una especie de fibra larga y ancha, una especie de antena de insecto.
—Bueno, verás…— comenzó a decir, rascándose la cabeza— Estaba tan emocionada que olvidé por completo la comida de los Pokémon…
Lillie la miró por unos instantes y luego asintió.
—Entonces iremos a buscar comida nosotros— dijo, dando media vuelta.
—¿Eh? ¿¡En serio?! ¿¡Estás segura, Lillie?! ¡Iré con…!
—Está bien, profesora. Tengo a tres fuertes Pokémon conmigo, además, cuento con un especialista en el área— volteó a ver a Comfey, quien aparto la mirada, sonrojado.
—O-Okey… Gracias, Lillie. La investigación que estoy haciendo realmente me apasiona— agradeció Burnet, volviendo su atención a la máquina—. Ten mucho cuidado, por favor.
La rubia asintió.
Pero era otra estrategia. Conocía a Burnet, ella era el tipo de mujer que hablaba en voz alta sobre sus trabajos más secretos y estaba segura de que si la adulta sentía que no había nadie alrededor, bajaría la guardia y podría escucharlo todo.
Aunque no podía simplemente quedarse detrás de un árbol esperando, de verdad tenía que buscar las bayas por si se daba el caso de que Burnet no dijera nada y tuviera que fingir que simplemente "regresaba". Volver sin comida sería algo raro, más si considerabas que estaban en un bosque.
Con ayuda de Comfey, llegó lo más pronto posible al árbol frutal más cercano y tomó unas doce frutas. No saciarían el hambre de Muchlax, pero servirían como coartada.
Volvió al descampado, pero se quedó justo detrás de un árbol.
Conocía por simple teoría el olfato de los Munchlax a la hora de rastrear aromas dulces y en general, comida. Sería malo si el tipo Normal corría hacia ella al detectar el olor de las bayas.
—Ribombee, utiliza Bola de polen en los árboles que rodean la zona, ¿de acuerdo?— pidió. La mosca asintió sin vacilar y luego, voló a hacer su labor.
Comfey y Shiron veían la agilidad y seguridad con la que el tipo Bicho se movía. Era digno de admirar.
Lentamente, una dulce fragancia cubrió todo el perímetro del descampado.
Burnet y Munchlax también sintieron el olor y se detuvieron a olfatearlo. El último por mucho más tiempo.
Estuvieron así cerca de 15 minutos hasta que por fin, algo pasó.
—¡Lo tengo!— exclamó la profesora, con gran entusiasmo— Finalmente comienzo a comprender mejor el ADN de los Ultraentes… La resistencia de sus células es increíble y su cuerpo está hecho de algunos elementos que ni siquiera existen en nuestra tabla periódica…
Lillie escuchaba con atención.
—¡Esta pequeña memoria será el inicio de algo gigantesco!— exclamó con inmensa alegría, levantando una USB. Luego de eso, su gesto se borró para dar paso a una mirada más seria— Debo informar de todo a la presidenta Lusamine…
Ese fue el detonador.
La rubia cerró los ojos con fuerza para recordar una última vez a Kukui, a Rotom, a Pikachu, a Dartrix, a Lycanroc, a Yungoos, a Peke, a Wimpod y por último…
—¡Látigo cepa, Comfey!
Al escuchar ese grito, Burnet y Munchlax voltearon hacia atrás. Para cuando se dieron cuenta, el movimiento ya había atrapado a la USB.
La morena vio con asombro la ruta que estaba tomando la memoria, acabando justo en un árbol del cual salió Lillie, dejando caer las bayas que había recogido.
—Li…— justo cuando estaba por levantarse, fue interrumpida.
—¡N-Ni siquiera intente moverse!— gritó la rubia, con el ceño fruncido— ¡S-Si m-mueve sólo un de-dedo Shiron la co-congelará!
La pequeña tipo Hielo tenía el hocico entreabierto, lista para atacar. Los otros dos Pokémon de la rubia estaban igual.
—Lillie, calmémonos un según…— con lentitud, dio un paso hacia adelante pero cuando lo hizo, Shiron utilizó un Nieve polvo que le pasó rozando. Burnet y Munchlax vieron eso, impactados.
—N-No estoy bromeando… ¿U-Usted cree que yo quiero hacer esto?— le preguntó, tratando de sobreponerse al temblor de su cuerpo— ¡Us-Usted es un ejemplo a seguir para mí! E-Es lista, fuerte y carismática… No q-quería hacer esto pero no te-tengo otra opción… ¡No permitiré que le cuente nada de esto a mi madre incluso si me vuelvo una f-fugitiva!
Los ojos de Burnet se abrieron con inmensidad.
—¡Así que dígame! ¿¡P-Por qué me cuidó tanto tiempo?! ¡P-Pudo venderme cuando quisiera y estoy segura de que le hab-habrían recompensado! ¿¡P-Por qué siguió con la farsa?!— interrogó, visiblemente conflictuada.
—¿Recuerdas aquella vez que te encontramos en la playa?— le preguntó, viéndola a los ojos.
Lillie recordaba.
La cabeza le daba vueltas y sentía unas ganas de vomitar inmensas pero muy de fondo, escuchaba voces.
—¿¡Est… en?! ¡Re… pon… favor!
—¡No tie… cas…! ¡Lleve… a la cas…!
—¡De acue…! ¡Yo la car… tú lle… al Poké…!
Lo siguiente que sintió fue que su cuerpo se levantaba de cual fuera la superficie en la que estaba. Abrió los ojos por unos instantes, alcanzando así a ver levemente la cara de un hombre.
Perdió la conciencia de nuevo.
Cuando volvió a despegar los parpados, vio primero que nada un techo de madera. Lentamente, se reincorporó. Estaba en una cama matrimonial.
Volteó la mirada hacia todas partes, encontrándose así con varias fotografías de una pareja de adultos. Por algún motivo, estaba en la recámara de un matrimonio.
Sus ojos se abrieron fuertemente al recordar algo.
—¿¡Pe-pequeñín?! ¿¡Dónde estás?!— comenzó a gritar, levantándose de la cama. Su ropa estaba arrugada, pero no le dio la más mínima importancia.
Para suerte suya, su bolso estaba justo a un lado de ella ¿Cómo había llegado ahí? No lo sabía pero no podía ponerse a pensar en ello.
El sonido de la puerta abriéndose se escuchó, alertando a Lillie.
Cuando volteó a ver en dirección hacia la salida, se topó con el hombre del matrimonio y lo siguiente que pasó fue que la rubia soltó un fuerte grito.
El hombre se vio obligado a taparse los oídos por la intensidad del sonido, luego de eso, unos pasos se escucharon.
—¿¡Qué fue lo que pasó?!— interrogó una mujer, llegando también a la habitación.
—¡N-No lo sé! ¡Entré y gritó de pronto!— se defendió el adulto.
La adulta, volteó a ver a Lillie, quien se estaba tapando la cara con las manos pero aun así alcanzó a ver el color en su rostro. Estaba roja cual tomate.
Suspiró y luego volteó a ver a su pareja.
—Eres un exhibicionista, Kukui…— dijo mientras se encogía de hombros.
—¿¡Eh?!
Con lentitud, Burnet se acercó a la adolescente.
—Hola, querida— comenzó a decir, haciendo que Lillie se destapara la cara—. Yo soy Burnet Sorba y este hombre de aquí que te asustó es mi marido, Kukui Sorba— el mencionado intentó saludar a la chica, pero de nuevo, se sonrojó—. Te encontramos tirada en la playa hace unas horas, ¿podrías decirnos que hacías ahí?
Lillie la miró con algo de desconfianza. Había escuchado esos nombres antes.
—L-Lamento mucho los problemas que les he dado…— dijo en un murmullo— P-P-Pero ahora mismo debo buscar a alguien…
El matrimonio se volteó a ver.
—¿Te refieres al pequeño nebuloso que tenías contigo?— preguntó Kukui, abrochándose la bata de laboratorio.
Lillie los miró con sorpresa.
—¿L-Lo vieron?...— preguntó, sintiendo miedo.
Ambos asintieron.
—Es un Pokémon en verdad raro, ¿sabes? Estoy segura de que jamás lo había visto— le contó Burnet.
—Te llevaremos con él, síguenos— pidió Kukui, saliendo de la habitación.
—No temas, no te haremos daño— aseguró Burnet.
Lillie aceptó.
En el sótano de la cabaña, estaba un pequeño "Pokémon" de coloraciones moradas con grumos por cuerpo. Se encontraba descansando en una pequeña cúpula de cristal similar a una incubadora.
Lillie estaba aliviada de verlo sano.
—¿Lo ves? ¡Nada le pasó!— exclamó Kukui con una gran sonrisa.
—¡Si, si! ¡Está sano y salvo!— secundó Burnet.
La rubia asintió.
—Ahora, cambiando de tema e ignorando al pequeño amigo nebuloso aquí presente— dijo Burnet— ¿Recuerdas por qué estabas tirada en la playa? Estamos un poquitín lejos de la ciudad más cercana, ¿sabes?
Lillie miró hacia el suelo, intentando recordar.
Al sentir una aguda punzada en la cabeza, se llevó la mano derecha a ésta, liberando un pequeño gemido de dolor.
—¡N-No te fuerces si no puedes recordarlo! ¡No hay problema!— le dijo Kukui, nervioso.
—¡S-Si, no hay problema!— volvió a repetir Burnet.
Lillie asintió lentamente.
—B-Bueno, ¿puedes recordar tu nombre?— interrogó de nuevo la mujer.
La rubia lo tenía claro. Fuera del Paraíso Aether, nadie conocía los nombres de los hijos de la presidenta Lusamine y dentro de éste, sólo muy pocos lo hacían y menor era el número de personas que los habían visto.
—Lillie— respondió la mencionada—. Pero no puedo recordar mi apellido…
Una mentira.
—Lillie…— murmuró Burnet, sorprendida.
—¡Es un muy bonito nombre!— exclamó Kukui.
—¡Concuerdo!— dijo la adulta, señalando a su marido— Ahora bien, Lillie, ¿recuerdas quiénes son tus padres? Si no lo haces podemos ir con la policía, estoy segura de que ellos te ayudarán a volver a tu ho…
—¡NO!
El fuerte grito de la rubia hizo que la pareja se quedara sin palabras.
—No... No puedo volver a ese lugar…— al decir eso, su voz y cuerpo temblaron para sorpresa de ambos adultos— Apenas despierte mi amigo, me iré. Lamento mucho los problemas que les he causado— dijo, haciendo una reverencia—. También he de pedir que no le cuenten a nadie sobre él. Por favor.
Ambos adultos se voltearon a ver.
—¿Tu amigo?... ¿Tiene nombre? ¿A qué especie pertenece?— preguntó Kukui.
Lillie negó con la cabeza.
—No tiene nombre y no conozco a su especie— respondió.
De nuevo, el matrimonio se volteó a ver.
—¿Qué tal Nebuloso?— sugirió Burnet, recordando como le decía su esposo.
—¿Tú crees que sería un buen nombre?... Siento que le falta algo…— murmuró Kukui.
Los dos se quedaron pensando en ello durante un rato, hasta que…
—Nebulilla…— escucharon decir en un tono muy bajo.
—¿Disculpa?— dijo la morena.
—Su nombre… Es Nebulilla…— respondió, ahora hablando más fuerte y viendo fijamente al pequeño.
Kukui y Burnet se sonrieron.
—Le queda como anillo al dedo— aseguró el moreno.
—Por cierto, Lillie…— llamó Burnet, atrayendo la atención de la chica— ¿No te gustaría quedarte a pasar la noche aquí?
Los ojos de la chica reflejaban sorpresa.
—Cómo sólo somos dos, y nuestros trabajos están bien pagados, podemos vivir más que bien así que no nos molestarías para nada— contó Kukui, viéndola con una sonrisa.
—Yo… yo… ¿Por qué harían eso?...
—Claro que no será gratis— le dijo Kukui—. Mañana podrías ayudar un poco con las labores de la casa si es que gustas.
Lillie no sabía que decir.
—Vamos, no lo pienses mucho ¡Somos buenos tipos!— aseguró Burnet, extendiendo sus brazos para lucir inofensiva.
Luego de unos instantes, la rubia asintió.
—Cuiden de mí por hoy, por favor…
El matrimonio se vio con alegría.
Cuando llegó el día siguiente, el plazo de tiempo para la estadía de Lillie pasó a ser una semana, luego un mes y al final, el tiempo que ella quisiera.
—¿Q-Qué tiene que ver eso?— preguntó la rubia, desconfiada.
—En ese momento, yo ya trabajaba con tu madre. He trabajado con ella por tres años— le comentó, para sorpresa de Lillie—. Cuando te acogimos, no sabía quién eras realmente pero, tres meses después de tu incidente, cuando la presidenta tuvo la confianza para contarme sobre lo que había pasado y me di cuenta de tu verdadera identidad… yo…
Burnet bajó la mirada y comenzó a temblar.
El cuerpo de Lillie se destensó y su semblante se relajó.
—Yo ya había comenzado a quererte como mi hija— dijo, volviendo a mirarla sólo que esta vez, con lágrimas en los ojos—. C-Cuando volví a casa ese día, pasé toda la noche despierta, pensando en que debería hacer…
La rubia sintió como su garganta se cerraba.
—Estuve a punto de llamar a tu madre, d-de decirle: "La encontré" y terminar con todo pero… si-simplemente no pude— confesó. Munchlax la veía entre lágrimas—. Lloré por mi falta de a-agallas, y me arrepentí por días, pero luego de eso, me di c-cuenta de que era la mejor decisión que podría haber tomado. An-Antes de que lo notara, ya eras parte de mi familia junto a Kukui…
Los brazos de Lillie cayeron a sus costados y finalmente, cayó de rodillas.
Con ambas manos, intentó desesperadamente remover las lágrimas que caían sin parar de sus ojos.
Shiron, Ribombee y Comfey también dejaron de estar a la defensiva.
—No pue-puedo… Usted podría… podría estar mintiendo… No debo creerle… No debo…— un fuerte abrazo la interrumpió.
—No estoy mintiendo…— le aseguró— Jamás te haría daño, Lillie. Jamás, jamás, jamás… Te quiero como no tienes una idea…
La rubia al final se rindió.
Le creía a Burnet.
El abrazo finalmente fue correspondido.
A la distancia, alguien que ya había fijado a Lillie como blanco, veía todo.
Ruta 1. Melemele. 5 p.m.
—¡No bajes el ritmo, Lycanroc! ¡Roca afilada!
—¡Brionne, Acua jet!
—¡Pikachu, ábrete camino con Cola de hierro! ¡Dartrix, Impresionar!
El licántropo de Gladio dio un aullido y de la tierra emergieron pilares de roca de terminación puntiaguda. Pikachu sólo tuvo que mover un poco su cola para destruirlas.
Por otra parte, la Brionne de Hau fue rodeada de agua y despegó en dirección a Dartrix, quien esquivó el movimiento.
A pesar de los esfuerzos de Lycanroc, Pikachu llegó hasta donde estaba y de un enérgico "PIKA" lo derribó al suelo al golpearlo directamente en la cabeza.
Brionne intentaba a toda costa golpear a la lechuza. Justo cuando estaba por impactarlo, el tipo Volador esquivó y dio una fuerte patada en el costado de la tipo Agua, mandándola a tierra de nuevo.
—Maldición…— murmuró Gladio, molesto— ¡Lycanroc, Triturar!
—¡Todavía no se acaba! ¡Brionne, Voz cautivadora!— ordenó Mahalo.
—¡Pikachu, Rayo! ¡Dartrix, Picoteo!
No eran los únicos entrenando.
La Pikachu de Hau peleaba contra Torracat, Gumshoos contra su Noibat y Wimpod contra su Eevee.
Lycanroc Crepuscular junto a Lucario se enfrentaban a Silvally con todo lo que tenían y Golbat junto a Zorua peleaban en contra de Umbreon.
Llevaban combatiendo y rotando casi 7 horas.
—¡Lycanroc!— llamó Aether, poniendo su Pulsera Z frente a sí.
—¡Hagamos esto, Brionne!— exclamó Mahalo, haciendo lo mismo.
—¡Vamos, Pikachu!— ordeno Ketchum, también preparando su ataque.
Ash y Gladio hicieron los pasos correspondientes para Gigavoltio destructor y para Aplastamiento gigalítico. Por otra parte, Hau cruzó sus brazos hacia el frente y acto seguido, comenzó a balancearlos primero hacia la izquierda y luego hacia la derecha, asemejando a una ola.
Lycanroc dio un gran salto hacia el cielo mientras comenzaba a crear una enorme masa de roca arriba suyo.
Una gran cantidad de agua comenzó a rodear a Brionne.
Frente a Pikachu, apareció una gigantesca bola de pura electricidad.
—¡APLASTAMIENTO GIGALÍTICO!
—¡HIDROVÓRTICE ABISAL!
—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!
El tipo Roca arrojó su ataque, el cual cayó como si fuera un meteorito.
La tipo Agua se arrojó a una velocidad impresionante, creando algo similar a un torbellino de agua en tierra.
Por último, el tipo Eléctrico lanzó su gran esfera de energía.
Gigavoltio destructor e Hidrovórtice abisal colisionaron y como si no fuera suficiente, Aplastamiento gigalítico cayó sobre los dos movimientos poco después.
No pasó mucho hasta que el Movimiento Z de tipo Eléctrico ganó terreno y finalmente, se proclamó vencedor, causando una gigantesca explosión.
El impacto fue suficiente para que Brionne saliera del torbellino y se estrellara contra un árbol, mientras que en el cielo, la presión de viento mandó a volar a Lycanroc.
Pikachu estaba en tierra, intacto, pero jadeando por el agotamiento de realizar el Movimiento Z.
Dartrix aterrizó a un lado de su compañero de combate.
Gladio chasqueó la lengua y luego se rascó la cabeza.
—¡No tienen tiempo para mirarnos a nosotros!— regañó a los demás Pokémon, quienes se habían quedado viendo al combate de Movimientos Z.
Ash y Hau les asintieron. Gladio llevaba toda la razón.
Todos volvieron a lo suyo.
Pueblo Iki. Melemele. 9 p.m.
Ash, Hau y Gladio estaban en casa de Hala, comiendo todos a un diferente ritmo que iba de frenético a relajado, pasando por absurdamente acelerado.
Los Pokémon estaban igual.
Finalmente, todos terminaron de comer.
—Estoy cansado…— murmuró Hau, poniendo la cara contra la mesa del comedor.
—Hace tiempo que no me dolían los músculos así— dijo Ash, estirando los brazos.
—Es porque no hay tiempo que perder— recordó Gladio—. En estas dos semanas que Ketchum tiene libres, debemos aprovecharlas al máximo para entrenar y fortalecernos. Sobre todo a sus Pokémon.
Hau asintió.
—Lo sabemos. Todos queremos hacernos fuertes. No podemos permitirnos morir de esta forma— dijo con seguridad.
—Tengo mucho que perder así que aunque mi cuerpo se destruya, no pararé— secundó Ash.
Gladio los vio y dio una cabeceada.
—Mañana de nuevo a las 5 a.m. Quien no se despierte perderá el día y no es algo bueno— Ketchum y Mahalo asintieron ante lo dicho. No podían darse el lujo de quedarse atrás.
La puerta del comedor se abrió, revelando a Hala.
Los tres adolescentes se le quedaron viendo y él les devolvió la mirada.
—Abuelo…— murmuró Hau al verlo.
—Lamento ser descortés, pero escuché toda la conversación— contó, viéndolos fijamente—. Y quiero que me permitan unirme a ustedes.
El trío se quedó sorprendido, así como los Pokémon que ahí se encontraban.
—Como Rey de la isla, no puedo permitirme no dar mi 100%. Mi deber es proteger tantas vidas como sea posible— dijo, cruzándose de brazos—. Puede que haya algunos aquí a los que ya no les puedo enseñar nada, pero si puedo servir incluso como saco de boxeo, con eso estaré satisfecho.
Se quedaron en silencio, un rato más, procesando las palabras del Kahuna.
—Haga lo que quiera— le dijo Gladio de forma indiferente.
—Será de gran ayuda que estés aquí, abuelo— aseguró Hau, sonriéndole.
—Contamos con usted, Hala— terminó de decir Ash.
Antes de que el Rey pudiera hablar, alguien más entro por la puerta.
—En ese caso, también me uno— dijo una voz femenina que llamó la atención de todos.
—¡Kahili!— exclamó Ash, levantándose con rapidez y sorprendido al verla en ese lugar.
—Bueno verte tan pronto, Representante de Tapu Koko— saludó, levantando simplemente una mano.
Hau frunció el ceño al escuchar eso. Recordaba las palabras de Gladio el día que se conocieron.
—Kahili Hanohano…— murmuró Gladio, viéndola desde su lugar.
La golfista le regresó la mirada.
—El Representante de Tapu Fini, ¿no?— preguntó Kahili, viendo fijamente a Gladio.
Hau ahora miró al rubio y no apartó la mirada por un buen rato.
—Bueno… No es estaré en el entrenamiento físico, pero si en el de combate, así que déjenme espacio— informó la mujer, dando media vuelta.
—¡Mañana a las 10 empieza!— le dijo Ash.
Kahili asintió y finalmente, salió.
—Se estará quedando en la casa también, chicos. Por favor, llévense bien— pidió Hala, también encaminándose hacia la salida—. Descansen. Alola.
—Alola— dijeron Hau y Ash al mismo tiempo.
Una vez que el Kahuna salió, Gladio habló.
—Esto es bueno— dijo en voz alta—. Oponentes fuertes son lo que necesitamos, y más si son especialistas de los Movimientos Z.
Mahalo y Ketchum asintieron.
El día siguiente sería muy ajetreado así que se fueron a dormir sin demora.
No les costó mucho.
Centro Pokémon de la Ruta 8. Akala. 12 a.m.
Lillie estaba dando vueltas en su cama, sin ser capaz de dormir.
Se le quedó viendo fijamente a la profesora Burnet. Había sido una idiota por sospechar de ella y ahora la culpa la carcomía.
Dio un pequeño suspiro y se levantó. Debía salir a despejarse aun así estaba en pijama.
De inmediato, Ribombee se levantó al no sentir el peso de la rubia en el colchón. Despertó a Shiron, Comfey e incluso al pequeño Nebulilla.
Todos corrieron hacia Lillie, quien estaba por cerrar la puerta del cuarto.
—Lamento despertarlos, chicos— dijo en un murmuro.
Cuando la puerta finalmente se cerró, Burnet se sentó en la cama, debatiéndose si debía ir a hablar con la rubia o no.
El único capaz de dormir era Munchlax.
Lillie se encontraba fuera del Centro Pokémon, sentada en la entrada junto a sus Pokémon.
—Quiero ver a Ash…— murmuró Lillie, con la cabeza recargada en sus manos. Cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se sonrojó levemente— N-No hay nada de malo con querer verlo, ¿cierto?...— le preguntó a sus amigos.
Shiron y Ribombee negaron con la cabeza. Nebulilla no parecía entender muy bien lo que quería decirle y Comfey solamente pensaba en humillar a Dartrix.
Lillie dio un suspiro y miró a las estrellas. Aunque sólo hubieran pasado tres días, realmente lo extrañaba.
Extrañaba la risa despreocupada de Ketchum, su energía a la hora de hacer cualquier cosa y la bondad que mostraba con todos.
Quería que las dos semanas ya acabaran.
Lillie se frotó los ojos por el sueño. Al parecer ya le había regresado. Al retirar la mano de su cara, vio algo muy raro.
Era como si estuviera distorsionada, como si se hubiera convertido en una onda o algo así.
Pensó que era la falta de sueño y el estrés por lo que intentó no prestarle atención; hasta que vio a sus Pokémon.
Todos ellos se veían igual de confundidos, mirando sus extremidades. Nebulilla no parecía afectado.
—¿U-Ustedes también lo ven?— les preguntó, con sorpresa y algo de miedo.
Los Pokémon voltearon a verla y asintieron, Nebby sólo los miró con confusión. Para cuando todos volvieron a ver sus patas (manos en caso de Lillie), el efecto había desaparecido.
Un poco alarmada, la rubia se levantó.
—S-Será mejor que entremos…— dijo, entrando al establecimiento.
Y algo aún más impactante pasó.
Burnet estaba a unos metros de la entrada principal, completamente quieta y con las pupilas dilatadas.
—¿P-Profesora?...— llamó Lillie, acercándose a ella lentamente.
No hubo respuesta.
La rubia pasó la mano por enfrente de su cara y tampoco hubo respuesta.
Todos estaban confundidos y la mente de Aether no era para menos.
¿Habían detenido el tiempo? No, eso era imposible. Sólo un Pokémon legendario de la talla de Dialga podía hacer semejante cosa. Sólo para confirmarlo, volteó a ver al reloj de la recepción y en efecto, la manecilla de los segundos seguía avanzando.
¿Entonces? ¿Qué era?...
—¡Yo lo hice!
Lillie y todos sus Pokémon se vieron obligados a llevarse las manos a la cabeza. Una voz acababa de hablar directamente a su cerebro.
—¡Ven afuera, no te haré nada!— le aseguró la voz. Sonaba como la de una chica de 13-14 años.
—¿Q-Quién eres?— preguntó la rubia, sin apartar las manos de su cráneo.
—¡Mira afuera y lo averiguarás!— le respondió.
Cuando todos voltearon hacia las puertas de cristal, la vieron.
Una figura antropomórfica negra de ojos azules, pelo largo y rosado. Dos brazaletes adornaban sus muñecas. Su mitad inferior parecía estar dentro de una especie de coraza rosada. En la parte frontal de dicha coraza, había un medio rombo y un rombo más pequeño debajo, ambos de color blanco con un contorno negro. Justo a la izquierda, había una especie de hexágono dividido de forma simétrica. En la parte trasera de la coraza había una especie de cola, similar a la cresta de un Alomomola. En su cabeza había una especie de pirámide que usaba de sombrero; su diseño parecía continuar con el que había en la parte frontal de la coraza.
Lillie no tenía ni que pensarlo dos veces. Había visto numerosos artículos y retratos de ella.
Era Tapu Lele, la Diosa guardiana de Akala.
—¡Sorpresa! ¡Vamos a hablar, Lillie Aether!— pidió, comenzando a dar unas pequeñas volteretas en el aire.
La rubia asintió lentamente y luego caminó hacia la salida, seguida de sus Pokémon que si bien, no sabían quién era, podían sentir que era absurdamente fuerte.
—¿P-Puedo preguntar q-qué le hiciste a la profesora Burnet?— dijo, un tanto nerviosa mientras cruzaba las puertas para volver a salir.
—¡Eso fue simple!— aseguró— ¡Sólo tuve que pensar que quería que dejara de pensar por un rato y listo! Tranquila, sólo tiene un efecto de diez kilómetros a la redonda y dura sólo quince minutos ¡Además de que decidí que no les afectara ni a ti ni a tus amigos!
Lillie no sabía ni que decir. La naturalidad con la que decía algo tan asombroso era increíble.
—A pesar de que no la conozco, he de preguntar cuáles son sus intenciones con Lillie— Ribombee se colocó frente a su entrenadora.
Para sorpresa de la rubia, pudo entenderlo.
—Oh, eso también es cosa mía. ¡Conecté las mentes de todos nosotros, así que escucharás en tu idioma lo que ellos digan!— le informó de forma casual, mientras daba más volteretas.
Lillie sólo estaba más y más impresionada.
—D-Disculpe por sonar muy ruda, pero… ¿Cuáles son sus intenciones conmigo?...— preguntó, visiblemente shockeada.
—¡Es simple! ¡Lillie Aether, por tu noble y buen corazón, que rechaza la violencia innecesaria, así como por tu gran conocimiento y sabiduría, te elijo como mi Representante!— dijo, volviendo a dar otras cuantas volteretas— ¿¡No es asombroso?!
La rubia y sus Pokémon se voltearon a ver mutuamente.
—L-Lo s-siento pero creo que no la entiendo…— dijo con nerviosismo— ¿Qué es un Representante?
Tapu Lele pareció recordar algo.
—Cierto, decidimos que el cargo sería tratado con más discreción…— se dijo a sí misma— ¡Bueno, te lo explicaré! Un Representante es como un Kahuna, ¿sabes lo que son? ¡Claro que sabes lo que son! Bueno, son como Kahunas, pero más pequeños. No tienen tantas responsabilidades y los elegimos nosotros para que nos ayuden a hacer ciertas tareas por aquí y por allá además de cuidar la región e informarnos cosas que se vean mal.
Lillie abrió fuertemente los ojos.
—¡E-Espere! ¿¡Me está eligiendo a mí para un cargo tan importante?!— interrogó, visiblemente nerviosa.
Ribombee y Shiron se veían felices. Era como si estuvieran alabando la habilidad de su entrenadora.
—Bueno… ¡Sí! Te lo acabo de decir. Además, ¿Por qué te sorprendes tanto? ¡Tu amigo Ash Ketchum es el Representante de Tapu Koko y tu hermano Gladio Aether el de Tapu Fini!— le interrogó.
El impacto que recibió ahora Lillie fue diferente.
—¿D-De qué está hablando?...— preguntó, con los ánimos mucho más relajados.
—Desde hace unas dos semanas, Ash Ketchum ha estado ejerciendo como el Representante de Tapu Koko. Aunque realmente no es cómo que haya hecho mucho, ¿sabes? Por otro lado, Gladio Aether sí que es más útil en ese aspecto, lleva unos dos años o así siendo Representante.
Lillie bajó la mirada, conflictuada.
¿Ash y su hermano no le habían dicho nada de eso?
Tapu Lele la miró fijamente.
—Tienes el potencial, pero tu corazón es débil… No sería bueno contártelo todavía— con esas palabras, retomó la atención de Lillie— ¡Bueno, entonces simplemente te haré Representante! ¡Ya te lo contaremos cuando seas más fuerte!
Lillie no sabía lo que pasaba e iba a preguntar, pero un quejido de Shiron lo impidió.
—¿¡Shiron?! ¿¡Estás bien?!— le interrogó, alarmada.
—¡Pequeña Vulpix!— ahora fue el turno de Ribombee de hablar.
—¡No exageren! ¡No es la gran cosa! Mira, levántale el flequillo— ordenó la guardiana.
Aether asintió e hizo lo que se le dijo.
En la frente de Shiron, justo en el centro estaba grabado un símbolo parecido al de una mariposa.
—Sólo duele un poco cuando lo pongo, pero luego el dolor desaparece— le contó, paseándose por los cielos—. Es la prueba de que eres mi Representante.
Cuando la rubia estuvo a punto de hablar, se le adelantaron.
—¡En fin, ya te dije todo lo que debía decirte! ¡Desharé el efecto de mi hipnosis, así que actúa normal!— con rapidez, se elevó aún más, perdiéndose en la noche— ¡Ojalá desarrolles bien todo tu potencial! ¡Hasta luego!
Lillie se quedó viendo al cielo, con la boca entreabierta.
—¡Lillie!— escuchó que decían a sus espaldas— ¿Eh?... ¿Qué haces?
La mencionada se giró, para ver a Burnet de frente, quien estaba como si nada.
Lo vivido había sido real.
—Yo… sólo estaba pensando un poco. Iré a dormir en seguida— le aseguró, volviendo a ver a las estrellas.
Burnet se veía algo perpleja.
—Bueno… Entonces me voy adelantando.
—Sí… Voy en un momento…
Cuando dejó de escuchar el sonido de los pasos de la adulta, se llevó una mano a la cabeza.
Se había metido de lleno en un secreto que su amigo y su hermano tenían.
Los Pokémon estaban igual de confundidos.
—Será mejor que nos vayamos a dormir… Tenemos demasiado que procesar— dijo, sintiéndose somnolienta.
Al estar centrados en lo que había pasado, nadie reparó en Nebulilla, quien veía con fascinación el cielo nocturno.
Una nueva Representante acababa de nacer.
Dos semanas después. 31 de octubre. 10 a.m.
Un barco acababa de arribar en un enorme puerto de una ciudad con estructuras basadas en las de Tohjo. El lugar lucía tan tradicional como Ciudad Iris.
—El tiempo pasó volando, eh…
—Pika pi…
Con paso lento, un chico avanzó hasta la salida del barco. Estaba vestido con una sudadera azul de manga corta con cierre y capucha de diseño de rayas horizontales blancas, una gorra completamente negra con excepción de la visera, la cual era roja; en la banda central había un diseño blanco que recordaba a una Pokéball. Su pantalón era uno corto de color marrón oscuro con rojo. Sus deportivas eran azules con blanco y celeste, mientras que su mochila era negra con celeste.
Ash Ketchum levantó la mirada mientras sonreía ampliamente.
Por fin el grupo estaría junto de nuevo.
Woah… Me tardé sólo tres días y las últimas 6000 palabras las escribí el día 21 y a inicios del 22 XD
Bueno, el arco de separación por fin terminó y con ello, viene por fin el arco de Ula-Ula entrando por fin en la segunda parte de la historia.
¡Ahhh! Siento tanta emoción de que por fin Ash y Lillie volverán a estar juntos, es raro si consideramos que yo soy el creador XD
Bueno, y conmemorando que empezó la segunda parte de la historia, la vestimenta de Ketchum también cambió a la de las ropas que compró en el capítulo 13: "Hau'oli, el lugar del comienzo".
Por cierto, esto no es todo lo que veremos de lo que pasó en las dos semanas de entrenamiento ¡Pasaron cosas interesantes que serán contadas a modo de flashback conforme avance la historia!
Les tengo unas preguntas que espero, puedan añadir como un plus a sus reviews. Se los agradecería mucho; aquí van.
1-¿Qué personaje les causa más intriga por su pasado?
2-¿De qué personaje esperan más a futuro o quieren ver cómo se desarrolla?
3-¿Cuál es el personaje que menos les agrada? Puede ser secundario o lo que se les ocurra.
En fin… No tengo mucho más que decir.
Ficha de personaje:
-Nombre: Kiawe Wela.
-Edad: 18 años.
-Estatura: 1.80 metros.
-Lugar de origen: Rancho Ohana.
-Sueño: Ser un bailarín profesional.
-Pokémon insignia: Tortunator.
-Disfruta de: Poner a prueba la determinación de la gente. Bailar. Estar con su hermanita. Trabajar en el rancho.
-Odia: La gente malvada.
-Resumen: Uno de las personas más fuertes de toda la región de Alola y Capitán del tipo Fuego. Tras haber heredado el puesto de su fallecido abuelo, Kiawe trabajó duro para cumplir las expectativas puestas en él al tiempo que hacía tiempo para la danza y el trabajo en el rancho familiar ¡Un hombre de ardiente determinación que no estará contento hasta que todo lo que aprecie esté a salvo! ¡El siscon número 1! ¡Kiawe Wela!
