¡Ey! Pues ahora me tardé como 5 días o así. Pero bueno, aquí me tienen. ¡Contestemos algunas reviews!

Cristhian: Realmente las únicas que se acaban de enterar son Mallow y Lana. Kiawe y Liam ya lo sabían de hace un rato. Todos son optimistas realmente, ninguno de ellos tiene una mentalidad que les obligue a rendirse; todos tienen la voluntad para pelear por un futuro brillante. El pequeño Meltan sí que es una sorpresa XD

PendulumGear: ¡Ey! Es bueno leerte por primera vez, bienvenido; espero puedas pasarte más seguido por la sección de reviews. ¡Gracias! Intento mejorar constantemente todo eso para que la narrativa sea más disfrutable. Supongo que simplemente me sale de la cabeza cuando me pongo frente al ordenador; sentarme, tener ganas de escribir y una buena canción de fondo es la receta para estos capítulos. ¡Las fichas del Team Rocket llegarán más adelante!
R1- Me lo estoy planteando muy seriamente. También pienso que sería interesante verlo, pero si considero que su participación en los juegos fue mínima…
R2- ¡Lo harán! Sólo que en papeles mucho menores a Zoe y Darius.
¡Seguiré esforzándome! ¡Muchas gracias por pasarte por aquí!

RFederer: El festival de noche de brujas en Alola realmente si es como una especie de Halloween norte americano, sólo que en Malíe es así por su fuerte inspiración en regiones orientales. Es el principal atractivo de la ciudad. Si hubieran estado en otra ciudad como por ejemplo Hau'oli, hubieran visto muchísimos disfraces de monstruos y Pokémon.
¡La actitud de Acerola también me gusta bastante! Es como la de Zoe (o al menos la que yo le di). Siempre la mantiene pase lo que pase.
Bueeeeeno… Creo que algunos se llevarán una sorpresa en eso.
¡Lillie aún es demasiado blanda mentalmente hablando! Aún no puede enterarse.
R1-Realmente, nunca se ha especificado que los Representantes tengan que tener la marca en alguna parte del cuerpo. Sólo tiene que estar en un lugar de algo de su pertenencia como sería el Electrostal de Ash o Shiron de Lillie. Tapu Fini decidió marcar a Gladio en el cuerpo por decisión de éste.
R2- ¡Se crearán otras circunstancias! Aunque tampoco descarto que Lillie haga una prueba o dos.
¡El nuevo capítulo está aquí! ¡Gracias por comentar!
Postdata de tu postdata: Me acabas de dar una idea interesante… ¡Pero tardará mucho para que tome forma! XD

¡En fin! ¡Pasen a leer!


—¡Partimos!

Ash, Pikachu, Rotom, Kukui, Lillie y sus Pokémon estaban en la salida suroeste de Ciudad Malíe. Tras despedirse de Acerola la noche anterior, el grupo se fue a dormir para despertar a las 8 de la mañana.

Con la promesa de que se volverían a ver una vez que Ash llegara al lugar de la prueba de Acerola, el grupo se dirigió a su destino: El Monte Hokulani.

Según las palabras del investigador, una vez terminados los tres días de viaje a pie, encontrarían un punto de descanso donde había un autobús que los llevaría cuesta arriba, directo a la cima de la montaña.

El viaje fue tranquilo, con uno que otro entrenador de por medio así como los usuales Pokémon salvajes que cortaban de vez en cuando el paso. Eran el enemigo perfecto para que tanto los Pokémon de Ash como los de Lillie refinaran sus habilidades.

—¡Repite Viento hielo, Shiron!

—¡Giro fuego, Peke!

La ventisca arrojada por la tipo Hielo impactó contra un Skarmory enemigo y seguido de eso, Giro fuego lo encerró. Para cuando el movimiento terminó, el tipo Acero no tuvo más opción que huir al verse muy débil.

—¡Lo hicimos!— exclamó Ash, sonriéndole a su Vulpix, quien le devolvió el gesto.

—¡Buen trabajo, Shiron!— también felicitó Lillie. Su Vulpix asintió.

—¡Pika pi!

Shiron miró de reojo a Peke, un tanto nerviosa hasta que vio que ésta levantó una de sus patas delanteras. Con una gran sonrisa, chocaron sus patas en una clase de "dame esos cinco".

—Shiron poco a poco demuestra tener más habilidad para esto-Roto— analizó, viendo todas las estadísticas de la forma regional.

—Gracias, Rotom. Nos esforzamos mucho— aseguró la rubia.

—¡Sólo sigamos dando lo mejor de nosotros!— exclamó Ketchum con alegría, retomando el paso.

—¡Ash, espera!-Roto.

—¡T-Tengamos una carrera, Rotom!— retó Lillie, determinada.

—¿¡Tú también, Lillie?! ¡Esto es el infierno de gente enérgica!-Roto.

Kukui veía al grupo desde atrás, con una pequeña sonrisa.

Al verlos, su mente no pudo evitar ser transportada años atrás.

Veía a un pequeño niño moreno que llevaba una capa, a otro rubio y delgaducho, así como a uno último de pelo negro. Los tres corrían y jugaban con alegría.

¡A LA MIERDA USTEDES Y SU RECORRIDO INSULAR!

El ceño de Sorba se frunció y luego negó con la cabeza.

Eso ya había quedado en el pasado.

Ya no era asunto suyo.


A muchos kilómetros de ahí.

A pesar de la hora del día, no paraba de llover. Las grandes murallas que cubrían el pueblo en la que nos ubicamos estaban empapadas de agua, así como manchadas de pintura. Las casas del sitio estaban en deplorables condiciones, llenas de grafitis y los pocos autos que ahí se encontraban compartían el mismo destino.

En lo más profundo del pueblo se encontraba una gran mansión abandonada de dos pisos. El interior estaba oscuro, con cajas regadas por doquier así como cristales rotos por todo el suelo; los lujosos muebles del interior estaban sucios. Al igual que el exterior, se encontraba repleto de grafitis.

Incesantes pasos se escuchaban por toda la mansión y ahí por donde sonaban, atraían miradas.

Frente a una gran puerta doble, las pisadas cesaron. Con fuerza, las puertas se abrieron. Por ellas entró un hombre de mediana estatura, pelo teñido de rubio y ojos marrones; era un recluta Skull.

El interior de la habitación estaba un poco más arreglado, pero no dejaba de verse sucio. Un gran sillón individual estaba colocado a unos metros de la entrada, como si de un trono se tratase y, tras de éste, se encontraba grabado con pintura el logo del Team Skull.

En el trono, se encontraba sentado un hombre adulto, de pelo teñido de blanco (aunque la parte inferior era oscura), alborotado y despeinado. Sobre el cabello llevaba unas gafas de sol doradas, un lente era un círculo completo, mientras que el otro era sólo la mitad de éste, como si se tratara de un ojo a medio abrir.

Sobre una camiseta blanca, llevaba puesta una chaqueta negra de manga corta, con un bordado blanco horizontal en ambos brazos y los costados. En la parte inferior tenía un pantalón negro (ligeramente caído), así como unas deportivas blancas. En su brazo derecho tenía puestas unas pulseras y en el izquierdo, un reloj de oro. El logo Skull se encontraba en dos tatuajes morados (uno en cada brazo) y en un medallón dorado que colgaba de su cuello.

Al lado de ese hombre, había una mujer relativamente alta. Su cabello estaba adornado y dividido por dos ganchos en forma de calavera, por los cuales caían dos largos mechones por cada lado, uno rosado y el otro amarillo. Sus ojos eran amarillos, con un sombreado de ojos blanco y los parpados pintados de negro.

Al igual que el hombre, tenía un colgante con el logotipo Skull en él. Vestía un top oscuro, cuyos bordes superiores eran blancos y exactamente así era su pantalón, sólo que éste contaba con un patrón de zigzag en la pierna izquierda. Sus deportivas también eran blancas. En su brazo izquierdo traía una muñequera del mismo estilo que toda su otra ropa. En el abdomen, gracias a un tatuaje rojizo, estaba el logo del Team Skull.

La mujer miró con una ceja arqueada a lo que todo apuntaba, era un recluta.

—Ey, estás siendo muy ruidoso, ¿sabes?— le dijo, cruzándose de brazos.

—¡L-Lo siento, hermana!— se disculpó el rubio. Su rostro estaba sudado, por lo que con una mano, bajó el pañuelo que había en su boca— ¡E-Esto es muy importante!

Los dos que ahí se encontraban lo vieron fijamente.

—Habla— dijo la mujer.

—S-Si…— el recluta se sentó en el piso— Ayer por la mañana, reclutas infiltrados en Malíe fueron atraídos por una batalla Pokémon en el Parque de Malíe y cuando fueron a ver qué pasaba, se llevaron una gran sorpresa…

El hombre y la mujer no dijeron palabra.

—Ese bastardo de Kukui era el árbitro…

Esas palabras hicieron reacción en el de pelo blanco, quien se levantó con rapidez de su trono.

—¿Guzma?— preguntó la mujer, viendo atentamente al mencionado.

—Estoy bien, Francine— aseguró, para luego volver a ver al recluta— ¿Dices que ese imbécil está aquí en Ula-Ula?

—Y eso no es todo, líder…— dijo, para sorpresa de los otros dos— Nuestros agentes lo siguieron todo el día y descubrieron que estará viajando con unos adolescentes por algunos días hasta llegar al Monte Hokulani… La rubia es una de ellos.

Guzma y Francine abrieron los ojos más de lo normal.

Al poco tiempo, una leve risa comenzó a escucharse, haciéndose cada vez más fuerte. Guzma se llevó una mano a la cara y con fuerza, comenzó a carcajearse.

—¡Perfecto!... ¡ESTO ES PERFECTO, JODER!— gritó con suma emoción, sonriendo como un maniaco— ¡DOS PAJAROS DE UN PUTO TIRO!

El recluta Skull parecía verse feliz al observar la satisfacción en el rostro del que todo apuntaba, era su líder.

—Envía a dos miembros a que los sigan de inmediato. Queremos saber todos sus movimientos— ordenó Francine, manteniendo la compostura, mientras que Guzma seguía riendo.

—Ya lo hicimos, hermana— respondió el teñido de rubio—. Ahora mismo están siguiéndolos separados por 10 minutos de camino. Nuestra excusa es que también son viajeros.

Francine sonrió al escuchar eso.

—Muy bien hecho— felicitó—. Ya puedes retirarte.

—¡Sí!— dicho eso, salió.

La risa de Guzma siguió escuchándose por unos minutos más, hasta que finalmente se calmó y volvió a sentarse.

—Esto es simplemente genial…— murmuró, recostándose en el sillón.

—Podrás enfrentarte a Kukui y vengarte de Gladio de paso— dijo la mujer, con una actitud calmada.

—Gladio no me importa. Podría matarlo cuando me dé la gana— informó, con total seguridad.

—¿Olvidaste lo que le hizo a Rony, Seymour y Mary?— preguntó, cruzándose de brazos— Además, todavía es el principal sospechoso de lo que pasó con Kai, Miley, David, Jean y Sean.

Guzma volteó a verla.

—Claro que no; se metió con mi familia y eso amerita un castigo— contestó—. Pero él no me interesa ahora.

Francine frunció el ceño.

—¿En serio está bien que trabajes con ella?...— murmuró.

—¿Dijiste algo?— interrogó el de pelo blanco al no haber escuchado.

—Nada, Guzma— le respondió, recuperando el semblante—. No dije nada.

—Ah, ya veo…— volvió la mirada hacia el frente.

Con simpleza, tomó un rombo de color verde de una pila enorme de sus semejantes. Comenzó a pasearlo entre sus dedos y luego, lo arrojó con fuerza contra una pared.

En unos días, le estaría dando una paliza a Kukui.


4 p.m. Ruinas de la vida.

—¡Primarina, Acua jet!

—¡Usa Lanzarrocas!

Frente a frente, estaban Olivia y Hau. Mientras que la Reina ya contaba con sólo su Lycanroc, Mahalo aún tenía a dos Pokéballs disponibles.

Los proyectiles arrojados por el licántropo eran constantes, grandes y veloces, pero al parecer, la rapidez de Primarina era todavía mayor.

Ágilmente evadía cada piedra. Sólo una le dio, pero lo único que logró fue reducir ligeramente su velocidad.

—¡Voz cautivadora!

Primarina frenó de golpe a tan sólo unos centímetros de impactar y abrió el hocico.

—¡Mordisco!— ordenó Konikoni.

Pero era tarde. Lycanroc debía primero, abrir el hocico y segundo, encajar sus colmillos. Primarina sólo tuvo que dar un grito.

Ondas rosadas golpearon directamente al tipo Roca, quien se vio obligado a taparse los oídos por la cercanía.

—¡Ahora es cuando!— exclamó Hau. Frente a él, colocó su brazo izquierdo, el cual comenzó a brillar con intensidad.

—¡Lycanroc, ataca!— pidió exaltada Olivia al saber que si ese ataque impactaba, todo acabaría.

Pero en los tímpanos del licántropo, todo era un constante pitido.

—El Poder Z fluye en mí cual río…— los brazos de Hau comenzaron a moverse de un lado a otro, como si fuera una corriente marina— Agua, creadora de toda la vida que me brinda hoy el poder para vencer a mis enemigos…

Primarina elevó los brazos al cielo y sobre ella, una enorme masa de agua comenzó a formarse. Era tan grande como el armatoste creado por Aplastamiento Gigalítico.

—¡RUGE COMO LA TORMENTA MÁS FEROZ, PRIMARINA! ¡SINFONÍA DE LA DIVA MARINA!

Olivia veía como, de forma inevitable, la gran esfera de agua caía sobre Lycanroc. Una vez dentro, el tipo Roca comenzó a ser arrastrado por todo el interior del ataque con brusquedad y, cuando éste explotó, liberando una ráfaga de aire frío, Lycanroc cayó al suelo, debilitado.

—¡Lycanroc no puede continuar!— exclamó una asistente del Recorrido insular— ¡Por lo tanto, el retador Hau es el ganador! ¡LA GRAN PRUEBA HA TERMINADO!

Olivia dio un suspiro y sonrió, regresando a su tipo Roca a la capsula que le correspondía.

—¡Bien hecho, Primarina!— felicitó Mahalo, dando un pequeño salto de alegría. La tipo Agua asintió, complacida.

—En serio has crecido, Hau— aseguró la Kahuna, acercándose al retador—. Seré honesta; si hubieras hecho la prueba hace dos semanas, estoy casi segura de que no habrías podido ganarme. Pero veo que el entrenamiento que hiciste con Gladio y Ash dio sus frutos. El Cristal Z que te dio tu abuelo también es increíble.

Mahalo asintió para, acto seguido, acariciar a su Primarina.

—Mis Pokémon y yo nos esforzamos mucho para llegar hasta este punto— contó—. Gladio era muy duro, así que tampoco podíamos darnos el lujo de reducir el paso.

Olivia rio— Supongo que fue difícil para ustedes estar 14 días seguidos con él, día y noche. Es un chico muy descortés.

Hau negó con la cabeza.

—Gladio no es una buena persona, ¿sabe?— dijo, sorprendiendo a la Reina, quien rápidamente volteó a ver a la asistente, ordenándole que se retirara, cosa que hizo— Es alguien grosero, sin tacto o amabilidad alguna y podría hacerle daño a quien quiera sin siquiera pestañear…

Olivia sabía de qué hablaba Hau. Aún recordaba al famoso "Skull Hunter" del que tanto se había hablado hacía un año.

—Pero aún con eso, no lo odio. No soy capaz de odiarlo o sentir ningún tipo de rechazo por él— dijo, con la mirada dirigida al cielo—. No sé si es porque lo admiro demasiado como entrenador, por su amor hacia los Pokémon o porque es hermano de Lillie… pero simplemente no puedo odiarlo.

—Hau…— murmuró Olivia.

—Y menos ahora que esto se avecina ¡No puedo pelear con mis aliados! ¡Todos nosotros somos el ejército de la tierra! ¡SOMOS UN EQUIPO!— gritó con fuerza, para más sorpresa de Konikoni. Primarina le dio unos golpecitos en la espalda, preocupada. Hau respiró hondo y luego sonrió de forma torpe— Perdón por ponerme tan intenso— rio—, es sólo que quería sacarme esto del pecho desde hace un rato.

Olivia le acarició la cabeza.

—Tienes un enorme corazón, Hau. Es normal que no puedas odiar a nadie— le dijo, sacando algo de su bolsillo—. Y ahora toma. Esta es tu recompensa por haber superado mi prueba.

Un Litostal Z fue colocado en la palma de su mano.

—Ahora, vamos. Mallow dijo que íbamos a celebrar si ganabas y lo hiciste— dijo la Kahuna, dando media vuelta hacia la carreta donde los esperaba la asistente—. Kiawe y Lana también vendrán.

Mahalo asintió y comenzó a caminar detrás de ella.

De pronto, la mujer se tropezó, cayendo de cara al suelo.

—¡Olivia!— exclamó Hau, corriendo a socorrer a la Reina.

En un parpadeo, la asistente ya estaba ahí.

—¡REINAAAAA!— llamó en un potente grito que parecería, le desgarraría la garganta.

—Auch…— se quejó Olivia, sentándose— ¿Me echas una mano, Hau?— preguntó.

Mahalo asintió y le extendió la mano derecha, de la cual Konikoni se sujetó.

La adulta le sonrió al adolescente, quien le correspondió el gesto. Pero por dentro, era otra historia.

Se equivoca, Olivia… Mi corazón… Hace mucho que fue dominado por el odio…

En el bosque cercano, un grupo observaba fijamente todas las acciones de Hau con unos binoculares mientras vestían un camuflaje de hojas. Un aparato parecido a una radio, así como una especie de antena que servía para escuchar todo a lo lejos se encontraba en el suelo.

—Gladio… Ese nombre también estaba en la lista de intereses, ¿no?— preguntó Meowth, mirando a James.

—Y escuchaste lo que dijo ese tal Hau… Es hermano de la Lylia esa…— masculló Jessie.

—Lillie— corrigió James.

—Me da igual— volteó a ver al de pelo azul— ¿Seguro que buscaste su nombre en internet?

James asintió.

—No hay ni un solo resultado si pones las palabras "Lillie" y "Aether" juntos, pero si pones sólo "Aether" aparece la página principal de la Fundación Aether— informó el adulto, viendo como Hau se estaba yendo en el carruaje.

—¿Y eso que es?— preguntó el felino, confundido. La de pelo magenta también se veía curiosa.

—Es una especie de asociación rara que se dedica a cuidar a los Pokémon. Últimamente parece que se han ampliado por el mundo más que nunca, pero la de Alola es la sede principal. Y aquí viene lo raro— de una mochila que tenía en la espalda, sacó una laptop, la cual abrió. Lo primero que vieron Jessie y Meowth fue a una mujer rubia de ojos verdes—. Esta es la presidenta de la Fundación; Lusamine Aether, según los registros, su esposo desapareció y la identidad de sus hijos es desconocida.

Los otros dos miembros del Team Rocket lucían aún más confundidos.

—¿Entonces estos dos que perseguimos son sus hijos?— preguntó Meowth.

—¿Por qué unos niños ricos querrían huir de una casa donde tienen todas las comodidades?— interrogó Jessie, algo irritada por esa idea.

James dio un golpe al suelo.

—Yo los entiendo…— murmuró, molesto— Los padres siempre esperan demasiado de sus hijos y siempre quieren infundirles sus ideas… ¡Entiendo como debieron sentirse esos dos!

La mujer y el gato dieron un suspiro. Olvidaban que James solía ser un niño rico.

—Pero, oigan… Algo no cuadra aquí…— dijo el tipo Normal, comenzando a pensar.

—¿Lo notaste también?— preguntó James.

Jessie veía confusa a los hombres del grupo.

—Oigan, dejen los secretos y díganme también— ordenó, comenzando a molestarse.

—Bueno, piénsalo… Se supone que si sus hijos huyeron de casa, ella debería estar arruinada, ¿no? Me refiero a que sus pequeños desparecieron, ¿cómo puede mantener una buena cara frente a la prensa de esa manera?— preguntó Meowth.

—Tal vez sólo es una mala madre— respondió la de pelo magenta.

—Si es una mala madre, ¿por qué los está buscando?— ahora fue el turno de James— Pero la forma en la que los busca… Sería natural para una madre soltera acudir a la policía de inmediato, pero es como si de todas formas quisiera mantener todo en secreto…

Jessie se dio cuenta de algo más.

—Y ese mocoso Hau la conoce, ¿verdad?— recordó— Eso significa que se ha estado paseando por la región sin mucha preocupación…

Todo el equipo se quedó pensativo.

—Y no lo olviden a "él"— les dijo Meowth.

La cara de Ash Ketchum llegó a la mente de todos.

—Yo digo que nos infiltremos en la Fundación Aether— sugirió James, llamando la atención de los otros dos—. Tampoco es tan difícil, sólo basta con que te ofrezcas como voluntario y ya estás adentro.

Jessie y Meowth lo pensaron un poco.

—Bueno, tampoco es como que vayamos a solucionar nada pensando— dijo la mujer, levantándose.

—Es cierto— Meowth secundó.

—Entonces está decidido. Hay barcos que salen de vez en cuando a la Fundación Aether. Los usan los trabajadores y turistas, así que tomemos uno en Kantai mañana por la mañana— informó James para luego voltear hacia todas direcciones—. Jessie, ¿y Wobbuffet?

—Haciendo guardia— respondió, señalando hacia un árbol lejano, donde el tipo Psíquico estaba parado de espaldas.

Meowth se le acercó, para luego voltear a ver a los otros dos.

—Está dormido.

—¡BASTARDO!


8 p.m. Ruta 10. Ula-Ula.

—¿Les parece bien instalarnos aquí?— preguntó Kukui.

Se encontraban a un lado del camino, cerca de algunos árboles. La ubicación no era nada del otro mundo.

—Mientras podamos descansar…— murmuró Lillie, suspirando.

—Yo estoy de acuerdo— respondió Ketchum, bastante relajado.

Pikachu, Rotom y los demás Pokémon jugueteaban por el lugar, explorando cuanto podían.

Kukui estaba mirando hacia atrás, viendo como un pequeño humo salía desde la distancia.

—Al parecer también hay más viajeros por aquí— dijo, sonriendo—. Es bueno saber que a la gente todavía le interesan estas cosas.

—Está hablando como un anciano, profesor— notó Ash, risueño.

—¡Sólo tengo 27!— exclamó Kukui, siguiéndole el juego.

Con tranquilidad, armaron la tiende de acampar en la que se quedaría Lillie, mientras que Kukui y Ash sacaron dos sacos de dormir. La cena comenzó a ser preparada por la rubia y el profesor, mientras que Ash esperaba.

Los Pokémon recibieron su comida en sus respectivos tazones.

—Creo que extrañaba un poco esto— dijo Lillie, comenzando a comerse un sándwich.

—Yo prefiero dormir en Centros Pokémon. En ellos hay electricidad-Roto— comentó la Pokédex.

—Cuando yo era más joven adoraba dormir al aire libre, es una sensación refrescante, ¿no, Ash?— preguntó Kukui, viendo como el azabache se devoraba su comida.

Una vez que el entrenador terminó de tragar la comida, respondió.

—He dormido por más de 6 años en el exterior y nunca me canso. Me gusta mucho sentir la unión entre Pokémon y humanos.

Ash miró a sus Pokémon, comiendo de forma grupal con los de Lillie. Sus interacciones eran tan variadas.

El como Shiron y Peke parecían conocerse de hacía años. La sólida amistad entre Dartrix y Gumshoos, así como la enemistad unilateral de Comfey con la lechuza.

Como Torracat y Lycanroc parecían llevarse bien sin siquiera tener la necesidad de demostrarlo; el vínculo que unía a la mangosta y al gato como algo más que sólo hermanos.

Si Wimpod hubiera estado ahí, estaba segura de que estaría escuchando fascinado las historias (falsas) de Ribombee.

Y la más impresionante de todas las interacciones era esa aura de respeto que se sentía hacia Pikachu. Como si, sin siquiera pedirlo, todos lo hubieran reconocido como un líder en el que podían confiar y al que podían seguir hasta el fin del mundo.

Luego miró a la mesa, dónde estaban ellos y Rotom.

Kukui y Lillie, aunque sabía que no lo eran, parecían padre e hija. El investigador la trataba con tanto cariño que era indudable el hecho de que la veía como su propia familia.

Estaban también Rotom y Lillie, rivales del conocimiento que competían a cualquier oportunidad por ver quién era más listo aunque la respuesta fuese obvia.

Kukui y Rotom se mostraban un respeto inusual. Como el de un mentor a su alumno, el cual forjó tras años de entrenamiento.

Rotom y él, por otra parte, se sentían como buenos amigos que, a pesar de no llevar tanto tiempo conociéndose, podían contarse cualquier pena que tuvieran. Podían prestarse un hombro cuando quisieran.

Lillie y él… No sabía muy bien como describir su relación. ¿Hermano-hermana? ¿Alumna-maestro? ¿Mente-músculo?

Ash sólo sabía que quería mucho a Lillie, así como a sus Pokémon y sus otros amigos.

Miró al cielo estrellado. La luz de la luna, así como el ligero brillo emitido por Pikachu lo tranquilizaban.

Su mente sólo podía pensar en que sería de su futuro.

Pero ya no tenía tanto miedo.

Ya no estaban solos. Solgaleo y Lunala los ayudarían, al igual que los demás dioses del mundo.

Todos pronto compartirían la misma esperanza que ellos.


—¿Ash?

Ketchum dejó de ver el cielo nocturno para centrar su atención en Lillie, quien estaba a un lado suyo.

—¿Está todo bien?— le preguntó, curiosa.

—Todo está de maravilla— aseguró, sonriendo ampliamente, cosa que tranquilizó a la rubia.

3 de Noviembre. 2 días después. Subida al Monte Hokulani. 9 p.m.

Ash, Kukui, Lillie, Rotom y Pikachu estaban a bordo de un autobús llamado Exeggutobús, que como su nombre indica, era un transporte adornado con temática de Exeggutor.

Con calma, el autobús subía por una larga carretera que los llevaría hacia la cima del Monte Hokulani, donde encontrarían el Observatorio Hokulani y por consiguiente, una prueba que Ash debía superar.

—Nuestra siguiente prueba será contra Chris Hokulani— informó Rotom, mostrando información en su pantalla—, es un especialista del tipo Eléctrico y un experto en mecánica y la electrónica-Roto.

Ash lo reconoció al instante. Era el chico que estaba saliendo de pueblo Iki con el otro rubio.

—Comenzó como Capitán hace unos años, tan sólo meses antes de que Lana también se volviera Capitana-Roto.

—Él es el primo de un buen amigo mío— informó Kukui.

—¿Se refiere a Lario?— interrogó Lillie. Recordaba haber visto a un hombre alto, delgado y rubio visitar a Kukui varias veces.

El profesor asintió.

—Nos conocemos desde niños y siempre nos hemos llevado muy bien— respondió, recordando esos momentos que habían pasado como amigos.

—Lario Hokulani y Chris Hokulani son un muy buen ejemplo de lo extraño en la naturaleza humana-Roto.

Ketchum escuchó eso con intriga.

—Oye, Rotom y si se apellidan igual y el amigo del profesor se ve más grande que Chris, ¿por qué no es él el Capitán?— cuestionó.

—¿Me permites explicarlo, Rotom?— pidió el investigador.

—Por supuesto-Roto.

Lillie infló las mejillas al escuchar eso y su ceño se frunció.

—Nunca me dejas a mi responder cuando quiero— le recriminó.

—No estoy dispuesto a ceder ante mis enemigos-Roto— le contestó en un tono desafiante.

Ambos se embarcaron en una discusión.

Pikachu y Ash veían con una sonrisa nerviosa la "pelea" de sus amigos. Volvieron su atención al profesor.

—Hace mucho, Lario solía ser el Capitán del Monte Hokulani, y en ese entonces, la prueba era del tipo Acero, no del tipo Eléctrico— comenzó a contar. Eso no parecía responder la duda de Ash—. Verás, el abuelo de Chris y Lario tuvo dos hijos varones con una diferencia de edad de 8 años. El hermano mayor es el papá de Lario, mientras que el menor es el de Chris. Ambos hermanos tuvieron un único hijo varón, por lo que cualquiera de los dos, al poseer el apellido podía ejercer como Capitán.

—¿Entonces su familia sólo tiene hijos hombres?— preguntó Ketchum.

—Exacto, a eso se refería Rotom. La familia Hokulani es muy conocida porque sólo tienen de uno a dos hijos, todos hombres. Nunca se ha reportado el caso de una heredera Hokulani— le respondió, dejando sorprendido al azabache—. Te tengo una pregunta curiosa, Ash.

El entrenador se le quedó viendo, esperando a que hablara.

—¿Qué crees que pasa cuando un Capitán o Kahuna mujer se casa? ¿Qué crees que pasa con su apellido?— le preguntó, sonriendo al ver como Ash se quebraba el coco para pensar.

Lillie y Rotom dejaron de pelear, ya que la rubia se vio interesada en las preguntas hechas por Kukui.

—Cuando Shiron nació, los primos del señor Kiawe me contaron que su abuela era la hermana menor del abuelo del señor Kiawe y que tomó el apellido de su esposo— le contó Lillie.

—Y eso es porque su abuela no era la Capitana— aseguró el investigador—. Verán, mientras que existen regiones donde la mujer no se ve obligada a cambiar su apellido al de su esposo, hay otras en la que sí, como sería el caso de Kanto o de Alola.

Ash no estaba entendiendo muy bien.

—Pero con las Capitanas y Kahunas es al contrario. Cuando un hombre se casa con una de ellas, se ve obligado a cambiar su apellido al de su esposa para que así, éste no se pierda por ninguna circunstancia— Kukui se llevó una mano al mentón—. Por ejemplo, si Ash se casara con Lana…

Esa simple suposición bastó para alejar la curiosidad de Lillie y darle un sentimiento de incomodidad.

—Entonces… ¿yo tendría que llamarme "Ash Saltagua"?— preguntó, comenzando a comprender más las cosas. Pikachu pensó que eso sonaba muy raro.

—Y si por ejemplo, te casaras con Mallow…

La incomodidad en la rubia creció.

—Él se llamaría "Ash Aina"-Roto— fue turno de la Pokédex de contestar.

Ketchum soltó un sonido de comprensión.

Kukui volteó a ver a su asistente, quien se había quedado callada. Al ver su rostro lo entendió.

—Pero en un caso normal, en el que Ash se casara con una mujer sin ese cargo… Por ejemplo, Lillie— la rubia se sonrojó enormemente al escuchar eso, volteando a ver al profesor.

—¡Entonces ella se llamaría "Lillie Ketchum"!— exclamó Ash, terminando de entenderlo del todo.

—Correcto— Kukui tenía una gran sonrisa en el rostro.

Ash volteó a ver a la rubia.

—Así suena más como si fueras mi hermana— le dijo, sonriendo ampliamente.

El sonrojo de Lillie abandonó su rostro, para dar paso a un gesto más tranquilo.

—E-Es cierto— respondió, riendo.

Kukui se llevó una mano a la cara y suspiró ¿Era en serio?...

Pikachu negó con la cabeza. Su mejor amigo siempre sería así.

Rotom se le quedó viendo a su rival. Percibió la decepción en ella.


Habían llegado y la hermosa vista era la prueba de ello.

Ash, Lillie, Rotom, Pikachu y todos los demás turistas que iban en el autobús veían con asombro el panorama. Estaban tan alto que podían ver Ciudad Malíe y ni hablar de las estrellas.

El cielo de Alola, casi libre de contaminación, mezclado con la altitud le daba un toque hermoso al gran lienzo en blanco que era el cielo nocturno.

El Observatorio de Hokulani era enorme. Un edificio azul con grandes ventanales y puertas de vidrio. En el techo había varias antenas parabólicas, junto a un gran telescopio que sobresalía por la parte superior.

Además de eso, un gran centro Pokémon también se encontraba ahí. Su tamaño era mayor al de los demás, principalmente porque actuaba como hotel y tienda de recuerdos al mismo tiempo.

El Exeggutobús estaba estacionado.

Sin perder tiempo, el grupo de Ash fue a pedir una habitación al centro de salud.

Kukui se quedaría en una habitación, mientras que Ash y Lillie en otra.

La cena pasó con normalidad, con todos hablando y riendo. Momentos hermosos que estarían por siempre en sus memorias.

—Por cierto, Ash— llamó el profesor, atrayendo la atención de todos—, cuando regresé al Centro Pokémon el día del festival, me aseguré de contactar con Lario para decirle de nuestra llegada. Tienes agendada una cita para mañana por la tarde.

—¡Ohhh! ¡Gracias, profesor!— exclamó Ketchum con emoción.

—¡Ni lo menciones! Por cierto, ¿todavía te queda dinero para el mes?— preguntó.

—Hablando de dinero, ¿aún tienes el que te dieron por la captura del Ditto en Konikoni?— Lillie se unió al pequeño interrogatorio.

—¡Permítanme a mi responder por Ash!-Roto.

En la pantalla de la Pokédex apareció la información de Ketchum.

Nombre: Ash Ketchum.
Lugar de nacimiento: Pueblo Paleta, Kanto.
Fecha de nacimiento: 22 de Mayo de 1996.
Edad: 17 años.
Número ID: 29892.
Dinero en cuenta: 127,438 Pokédolares.

—Parece que estaré bien por al menos unas semanas— respondió el entrenador.

—Si 100,000 son de tu propio dinero, eso significa que todavía te quedan 27,000 del que te di para octubre ¡Eres bastante ahorrador!— dijo Kukui, haciendo cuentas.

Lillie estaba de acuerdo. Los chicos de la edad de Ash normalmente despilfarraban el dinero en cuanto tenían un poco.

—Mañana te depositaré los 150 mil de noviembre— le avisó el investigador, dejando sorprendido a Ash.

—¿¡Eh?!— de inmediato, bajó la voz— P-Profesor, eso es…

—Tranquilo ¿Crees que no sé qué también mantienes a los Pokémon de Lillie?— le preguntó, sonriendo.

La rubia bajó la mirada.

—Lo siento mucho, Ash…— dijo.

—No te preocupes por eso, Lillie— le dijo rápidamente—. Aun así, profesor…

El adulto levantó una mano frente a su cara.

—Te debo demasiado, Ash— aseguró, para luego colocar la misma mano sobre la cabeza de Lillie—. Estás cuidando a mi pequeña, después de todo.

Esas palabras hicieron que la rubia se sonrojara. Con rapidez, bajó aún más la mirada.

Ash y Kukui sonrieron ampliamente.

Rotom lo detectó y Ribombee lo sintió. Una inmensa felicidad salía de Lillie.

Si ellos pudieran ver su rostro claramente, notarían como su nariz estaba levemente enrojecida, así como las pequeñas lágrimas que adornaban los brillantes ojos de Aether.


Debía estar dormida. Debía estarlo…

Pero no podía.

Sentía una mirada en la parte posterior del cráneo y escuchaba una respiración. Lo siguiente que oyó fue un leve suspiro.

—Arceus… ¿qué estoy haciendo?— se preguntó Ketchum, vestido con su ropa para dormir y pasándose una mano por el pelo.

Lillie, también en pijama se reincorporó de golpe para sorpresa del azabache.

—¿Necesitas algo, Ash?— le preguntó, viéndolo a los ojos y luego al despertador digital— Son las 12 de la mañana.

El entrenador lucía algo nervioso.

—Bueno, no sabía si estabas despierta o no, así que…— contestó, manteniendo el mismo semblante para luego, volver a dar otro suspiro— En fin… Necesitamos hablar, Lillie.

La rubia, con lentitud se despegó de su cama para no despertar a sus tres Pokémon o a Nebulilla. Llevó una mano a su bolso para sacar las Pokéballs de Ribombee y Comfey, para posteriormente devolverlos a éstas. Sólo quedó Shiron.

—También he querido que hablemos— le dijo, seria.

Ash escuchó eso con sorpresa y luego asintió, sentándose en su cama. Sólo Pikachu estaba en ella, brillando levemente; Rotom se encontraba en el tomacorriente.

—¿Quién comienza?— preguntó Lillie.

—Sería mejor que lo hicieras tú— contestó Ash.

La entrenadora no sabía por qué eso sería así, pero no le dio más importancia.

—Entonces si me permites…— con la mano derecha, levantó el flequillo del durmiente Shiron, una marca con forma de mariposa se reveló. Los ojos de Ketchum se abrieron de par en par.

Cuando vi este cristal me di cuenta de que es la prueba de tu cargo como Representante del espíritu guardián de la isla. Si te fijas en la parte de atrás, tu Electrostal tiene algo que ninguno otro posee.

Veo que tienes suerte, no terminaste con una marca física como la mía... Y eso que Koko es el dios de la guerra.

La marca del gallo y la del pez espada, símbolos de Tapu Koko y Tapu Fini.

La marca de la mariposa, símbolo de…

—Tapu Lele— dijo Lillie—. Me eligió como su Representante, así como tú eres el de Tapu Koko y mi hermano el de Tapu Fini.

Ash lucía aterrado.

—Fue unos días después de que nos separamos, cuando fui a Akala con la profesora Burnet— le contó, sin recibir respuesta—. "Por tu noble y buen corazón, que rechaza la violencia innecesaria, así como por tu gran conocimiento y sabiduría, te elijo como mi Representante". O eso me dijo ella.

—¿Lo sabes?...— escuchó que murmuraban— ¿Sabes todo, Lillie?— preguntó Ash esta vez en un tono más alto.

La rubia frunció el ceño.

—Tapu Lele dijo lo mismo… Que mi corazón era débil y que no podía contármelo… Tú sabes a que se refería ella, ¿cierto?— interrogó, haciendo que Ash bajara la mirada y asintiera— Además de ti, ¿quién más sabe de "eso"?

Ketchum desvío la mirada. No podía hablar de más.

—Los Kahunas y Capitanes…— respondió. Lillie iba a hablar, pero la interrumpieron— Gladio y Hau también…

Eso último fue una sorpresa.

Lillie se llevó una mano al mentón. Capitanes, Kahunas, Ash, Gladio y Hau, dos de ellos Representantes confirmados, ¿entonces…?

—Hau… ¿también es un Representante?— interrogó Lillie, expectante.

Ash levantó la mirada y negó con la cabeza.

—Hasta donde yo sé, no lo es— contestó.

Lillie asumió que Hau lo sabía al ser nieto de Hala.

—¿Qué es eso que todos ustedes saben? ¿Por qué yo soy la única Representante a la que no se lo han contado?— volvió a preguntar.

Ash apretó los puños.

—No voy a decírtelo. Tapu Lele tiene razón; no estás lista para escucharlo— Ketchum se puso serio y miró a su amiga a los ojos.

—Tengo el mismo cargo que tú y que mi hermano, Ash— Lillie frunció el ceño—. Creo… Creo que tengo derecho a saberlo.

—No voy a contártelo; no aún— el entrenador se veía serio en su decisión—. Prometimos dos meses, Lillie.

La rubia recordó.

¡Así que dame dos meses! ¡En dos meses seré capaz de contarte todo y a cambio tú me contarás lo que te molesta! ¡Será un intercambio equivalente, ¿entiendes?!

—Eso era lo que te estaba molestando…— murmuró— Mi hermano te contó eso cuando estábamos en la Avenida Royale… Por eso tu actitud cambió de golpe… ¡Si fue culpa de mi hermano!...

—Estaré dispuesto a contarte todo si adelantamos la fecha. Si a cambio, tú me cuentas lo tuyo— Ash se veía todavía más serio. Lillie estuvo por quejarse. Estuvo—, Lillie Aether, hija de la presidenta Lusamine.

Los orbes de la rubia se abrieron completamente.

—¿Cómo lo…?

—Tú me lo dijiste. Cuando estábamos haciendo la promesa, me revelaste tu apellido sin siquiera darte cuenta— respondió.

Lillie recordó eso de golpe ¿Cómo se le había escapado?...

—Todo se volvió más claro cuando llegué con Hau al Paraíso Aether— siguió contando—. Tú y tu madre son idénticas, lo habría averiguado aún si no me hubieras dicho nada.

La rubia lucía acorralada.

—¿Hau también lo sabe?...

—Y los dos sabemos que te está persiguiendo. Pikachu y Rotom también— asintió Ash, para luego señalar a Nebulilla—. Sabemos que lo robaste.

Ahora fue turno de Lillie de sentir terror.

Ketchum recordó las palabras de Zoe y Darius. Nebulilla era una posible solución para todo el asunto del Refulgente. Un Ultraente, como lo había llamado Zoe. Era el mismo tipo de criatura que Cable, Músculo, Papel o la medusa que había visto en el Paraíso Aether, llamada Nihilego.

—Sé que Nebulilla es un Ultraente— volvió a decir.

—¿Cómo sabes ese nombre?...

—Tu madre me lo contó— contestó, sin quitar su gesto de seriedad—. Cuando estuve en el Paraíso Aether me di cuenta de una cosa… Los Ultraentes son los que pueden abrir esos portales en el cielo, ¿verdad?

Lillie recordó el archivo escrito por Burnet, donde eso era aclarado. Asintió.

Ash miró hacia su riñonera, donde estaba la Pokéball de Torracat y luego, volvió a ver a su amiga.

—Déjame contarte algo…


Lillie se estaba limpiando las lágrimas tan rápido como podía. Acababa de escuchar algo horrible.

—E-Eso es…— masculló, entre pequeños sollozos.

Ash se quedó en silencio unos instantes.

—Entonces ya lo sabías, ¿cierto?... Si dices que la profesora Burnet está trabajando con la Fundación Aether…

—C-Cuando te enfrentaste a M-Músculo y Papel, yo c-confronté a la profesora…— le comentó, sin dejar de llorar— V-Vi la antena de Músculo…

—Y llegaste a un trato con la profesora, ¿verdad?— interrogó Ketchum.

Lillie asintió.


—Sólo piénsalo de esta forma, Lillie— le dijo Burnet, aquel día que Lillie se había opuesto a ella— Yo no poseo la tecnología suficiente para determinar una contramedida para los Ultraentes. Necesito a la Fundación Aether para poder defendernos de ellos…

—Pero mi madre…

—¿Qué es lo que te preocupa que haga exactamente?— preguntó la científica.

Lillie lo pensó.

—Que use a los Ultraentes para fines malvados…

—Entonces eso está cubierto— aseguró Sorba—. En cuanto note que se haga algo además de una forma de lidiar con ellos, como control mental o algo así, te lo informaré y destruiré toda la información.

La rubia estaba reflexionando muy seriamente.

—Yo…

—Te contaré de todos mis avances. Te lo juro— insistió. No parecía querer rendirse—. Por favor, Lillie… Esta muestra es la clave para crear incluso Pokéballs que puedan atraparlos ¡Lo necesitamos!

Aether cedió.


—A-Actualmente ellos…

Ash la interrumpió, levantando una mano.

—Lo siento, Lillie, pero eso es tema para otro momento— dijo, manteniendo la seriedad—. Ahora lo que quiero saber es, ¿me contarás por qué robaste a Nebulilla? ¿Por qué huyeron Gladio y tú de casa?... ¿Por qué tu madre te trata como una criminal?...

Lillie abrió la boca y de inmediato la cerró. Las lágrimas causadas por la historia de Torracat y la muerte de los Oricorio seguían cayendo.

—No puedo…— le dijo en un murmuro— No puedo, Ash…

Ketchum suspiró. Lo siguiente que Lillie sintió fue un fuerte abrazo.

—No oculto esto porque quiera hacerlo, Lillie— aseguró, fortaleciendo la unión—. Lo sabrás. Te juro que lo sabrás, pero aún no es el momento. Si confías en mí, por favor, sólo espera un poco más… Espera a ser más fuerte.

Lillie frunció la boca y asintió.

—Haré lo posible…— respondió, devolviendo el gesto.

—Gracias por entender…

El abrazo continuó por varios minutos.

Shiron, Rotom y Pikachu sólo pensaron en lo tenso que se había sentido el ambiente. No necesitaron intervenir.


A sólo unos metros de ahí.

—Chris, es realmente tarde, ¿sabes? Mañana tienes una prueba.

El hombre alto, delgado y rubio llamado Lario entró a una habitación repleta de computadores, máquinas y otros inventos raros.

En medio del lugar se encontraba un cuadrilátero no demasiado grande. Los bordes eran metálicos y en el centro había nueve paneles blancos. A un lado de esa rara construcción, estaba un chico bajito y regordete.

Su camiseta era blanca con un dibujo de una Game Boy naranja junto con un cable link. Su pantalón era marrón con los bordes inferiores naranjas, de éste colgaba un llavero de Electrode. Sus zapatos eran verdes (con rayos cruzando por la mitad) y de suela morada, recordando levemente a un Electrike. En el cuello tenía una bufanda de Pikachu.

Con velocidad, presionaba las teclas de un teclado holográfico que salía de una pequeña figura de Pikachu.

—Chris, ¿me escuchas?— preguntó su primo.

No recibió respuesta.

Lario suspiró y luego sonrió.

—Este primito mío… Es bueno saber que no cambias nunca— dijo para sí mismo. Acto seguido, abandonó el lugar.

—Nueve… y luego… para hacer… que mandará… al… ¡Terminado!— exclamó de la nada el Capitán— ¿Qué decías, Lario?

Miró hacia todas direcciones pero no lo encontró.

—Oh bueno, ¿qué más da?— y sin preámbulos, se tumbó en el suelo, comenzando a roncar con fuerza.


Hau cayó de rodillas. Su cuello ardía como si estuviera siendo marcado con metal ardiente. Sus Pokémon intentaron socorrerlo.

—¡Esto es… necesario!— les dijo, haciéndolos retroceder. El dolor continuó por varios segundos, hasta que por fin desapareció. Hau dio un fuerte jadeo y al instante se recompuso. Todo rastro de malestar se fue e incluso, se sentía un poco más activo.

Levantó la mirada, encarando a dos brillantes ojos azules que le asintieron.

Lo siguiente que se escuchó fue un campaneo que cada vez fue haciéndose más leve hasta desparecer.

Mahalo tocó su cuello, sintiendo como una parte de su piel era diferente al resto.

Se levantó, mirando lo que tenía entre manos. Un rombo de un color amarillo oscuro, con una cola en forma de rayo en éste.

Algo muy interesante acababa de pasar.


Bueno, pues terminé. Qué raro que este publicando por la mañana XD

¡Bueno! Emm… ¿Qué contar?...

Cierto. ¿Recuerdan mi predicción de los enfrentamientos de la Liga Alola en el anime? Al parecer no será como yo creía. Será un Gladio vs Kiawe y un Ash vs Guzma. De todas formas, sigo diciendo que Ash ganará la liga… Espero que esta teoría no me la echen por tierra, aunque es lo más seguro XD

Bueno… ¡No tengo mucho que decir! ¿Amplío mi opinión sobre la liga Alola? En el capítulo pasado sólo dije cosas malas, así que bueno, diré lo bueno de ella hasta ahora.

A mi parecer, la Liga Alola es algo más "distinto" a lo que estamos acostumbrados a ver. Siento que no se basa tanto en la epicidad o en lo genial de los combates, sino que trata más que nada de mostrarnos como han crecido los personajes que hemos visto crecer por decenas de capítulos. No digo que por esto la acción debería dejarse de lado, pero si siento que es algo interesante a tratar.

Es el grupo más explorado después de todo.

En fin… Ficha de personaje.

-Nombre: Lana Saltagua.
-Edad: 16 años.
-Estatura: 1.50 metros.
-Lugar de origen: Ciudad Konikoni.
-Sueño: Ser una gran pescadora. Pescar un Kyogre.
-Pokémon insignia: Primarina.
-Disfruta de: Pescar. Hacer su trabajo de Capitana. Estar con Mallow. Hacer bromas. Pasar tiempo con sus hermanas y madre. Contar sus experiencias frente a la tumba de su padre.
-Resumen: Tímida al principio, esta Capitana tuvo un cambio de 180 grados en su vida al perder a su padre. Una pescadora habilidosa y aclamada que también ejerce como la Capitana de tipo Agua. ¡Fuerte, decidida, bromista y algo aterradora, Lana Saltagua te pateará el trasero si así lo siente necesario!