¡Hola! ¿Nada mal, eh? Me gusta mi ritmo de subida, como voy jactándome desde hace varias semanas XD
Hoy no hay reviews anónimas así que simplemente lo dejaremos así.
¡Pasen a leer, chicos!
—Buenos días…
Ash sentía los ojos ligeramente adoloridos y sabía bien el porqué de ello.
Había llorado hasta quedarse dormido.
Cuando por fin despertó, tenía frente a sí a Lillie, quien lo veía con ternura, una gran sonrisa y un pequeño sonrojo. Acariciaba su cabello con dulzura.
La miró algo adormilado y se frotó los ojos.
—¿Estás despierta desde hace mucho?— preguntó con un tono de voz somnoliento. No tenía muchas ganas de levantarse de la cama.
—Tal vez unos veinte minutos— contestó la chica, sin detener su gesto— ¿Tú dormiste bien?
Ash asintió lentamente.
—Sí… Hacía semanas que no dormía así— se acurrucó de nuevo en la cama—. Gracias por cuidarme ayer.
Lillie negó con la cabeza.
—Es lo menos que puedo hacer por todo lo que tú has hecho por mí.
Luego de un rato en el que se quedaron viendo fijamente, Ash por fin comenzó a levantarse. Sólo en ese momento, Lillie dejó de acariciar su cabello.
—Pronto será hora de que partamos, ¿cierto?
—Sí… ¿Podrías adelantarte?— pidió la rubia— Los encontraré en frente de la mansión.
Ash se quitó la cobija de encima y empezó a retirarse.
—¡No te tardes mucho!— le dijo riendo desde el marco de la gran puerta.
—¡Iré en un santiamén!— aseguró, con la misma expresión.
Ketchum salió de la habitación y ella se comenzó a ventilar la cara con las manos.
Había amado el momento.
Se dio unos pequeños golpecitos en las mejillas y espabiló.
Ella también se puso de pie, sólo para ver que tanto ella como Ash, se habían quedado dormidos con sus ropas de diario puestas.
Aunque bueno, realmente no es como que hubieran tenido oportunidad para ponerse sus pijamas.
Su amigo había llorado tanto que Lillie al final terminó haciendo que se acostara en la cama, a sabiendas de que él no podría regresar a su cuarto designado. No le quedó más remedio que dormir en la misma habitación y en la misma cama.
—¿Y qué puedo decir? ¡No me arrepiento!— se dijo a sí misma con una radiante sonrisa mientras abría su bolso— De haber sabido antes que reconocer mis sentimientos se sentía tan bien, me habría forzado a reconocerlo desde hace semanas… ¡Rotom, Lana, Mallow, Hapu, profesor Kukui, perdón por no haberlos escuchado!
Se llevó una mano al pecho.
El amor definitivamente se sentía de maravilla.
—Buenos días, Nebulilla— murmuró, sacando del bolso al pequeño— ¿Dormiste bien?...
No recibió respuesta, como se lo esperaba, pero eso no la desanimó.
Sacó las Pokéballs que guardaba en su bolso y las abrió.
Shiron, Mudbray, Mimikyu, Confey, Ribombee y Código Cero aparecieron.
Todos ellos lucían felices de verla, con excepción de la quimera a quien no podían verle el rostro.
Lillie tenía una gran sonrisa en la cara.
—¡Es genial verlos, chicos!— aseguró, extendiendo sus brazos. Todos sus Pokémon corrieron a abrazarla— ¡Me alegra mucho que estemos juntos de nuevo!
Código Cero veía la interacción de los que al parecer, serían sus compañeros y entrenadora. Se mantuvo quieto hasta que la rubia volteó a verlo.
—No debe de gustarte nada que te llame Código Cero, ¿cierto?— preguntó, riendo—. Es un nombre horrible a decir verdad.
El Pokémon no dijo nada. Nunca lo habían llamado de ninguna forma en particular al haber estado siempre en el hielo, por lo que realmente le daba igual.
—Mi hermano llamó a su Código Cero "Silvally"… Siguiendo unos pasos similares entonces tú serías… ¡Bingo!
El color Plata y el mineral en Unovano antiguo, eran llamados "Silver" y bajo el mismo idioma, "Amigo" podía ser también "Buddy" en lugar de "Friend".
Y ahí, nació el nombre de Silvady.
"Amigo de Plata".
—¡Ash!— llamó Hau desde lo lejos, agitando su brazo.
—¡Pika pi!
—Arceus, realmente dormiste mucho, ¿eh?-Roto— la Pokédex estaba cruzada de "brazos".
—Deja al chico dormir, lo necesita para crecer— aseguró Hapu.
—¿Entonces tú no dormías nada?-Roto.
—¡Pues parece que no!— Honua rio.
Gladio y el Team Rocket veían como Ketchum se acercaba.
Una vez que el azabache llegó con ellos, los saludó.
—¿Cómo la pasaron todos?— preguntó Ash, chocando los cinco con Hau y luego volteando a ver al resto.
—Probar la vida de rico no está mal para variar— respondió Jessie, estirando el cuerpo.
—Algún día…— murmuró Meowth, viendo la mansión.
James la verdad no se había sentido del todo cómodo con todos los lujos a su alrededor.
—¡Pues yo dormí como un bebé! Mis manos ya no me duelen, por cierto— mostró sus nudillos, los cuales comenzaron a sangrar de pronto— ¡Ah, no! ¡Tengo que cambiar los vendajes otra vez!
—A ver, no te muevas, mozuelo— Hapu sacó unas vendas de sus bolsillos y comenzó a tratar a Hau.
—¡La Reserva es increíble!— aseguró la Pokédex, siendo secundado por Pikachu— Realmente trataban con mimo a los Pokémon que ahí habitan. Espero que ahora que la Fundación Aether ya sólo tiene buenas personas, puedan cuidarlos mucho mejor… ¡Cierto! ¡También recolecté mucha información sobre Silvally! ¿¡Quieres ver?!-Roto.
Ash rio ante el entusiasmo de la Pokédex.
—¡Muéstrame!— pidió. La pantalla fue puesta frente a sí.
Pikachu subió a su hombro y juntos vieron varias imágenes y vídeos.
—Ey, Pokédex— escucharon llamar a Gladio. Rotom volteó en su dirección—.Gracias a ti, ahora comprendo un poco más sobre Silvally. Te lo agradezco.
Todos sonrieron al oír hablar así a Gladio.
—Nah, yo te agradezco a ti por dejarme estudiarlo. Fue una experiencia en serio enriquecedora-Roto.
Ambos, Pokédex y rubio se quedaron viendo un rato más.
—Por cierto, mozuelo— Hapu estaba mirando a Ash—, no podré ir a la par que ustedes a Poni. Me iré apenas pueda despedirme de la señorita.
El azabache escuchó eso con sorpresa. Volteó a todos lados y se dio cuenta de que era el único que no lo sabía.
—Hace una hora mí abuelo llamó a Hapu y al resto de Kahunas y Capitanes— contó Hau—. Dice que unas criaturas muy extrañas están comenzando a aparecer por toda Alola. Ayer luchó contra un Buzzwole y parece que en la noche, Olivia peleó contra un Xurkitree.
El impacto aumentó aún más.
—Están apareciendo de uno en uno, por lo que parece ser— dijo Gladio—. Quien sabe cuál será el siguiente en aparecer y cuando lo hará.
—Es por eso que tengo que regresar a Poni. Tenemos a nuestra Capitana y la gente de la isla es más fuerte que el promedio de otras, pero aun así necesitan a su Kahuna… O bueno, futura Kahuna. Los orientaré un poco sobre a donde ir cuando me alcancen allá— Honua terminó de poner las vendas en las manos de Hau—. Cámbialas regularmente, chico.
—Entiendo… ¿Ustedes, Gladio, Hau, Team Rocket?— volteó a verlos— ¿Qué es lo que harán?
Ambos Representantes se vieron.
—Yo iré a Ula-Ula. El tío Nanu y yo no hemos terminado con Faba— respondió, con las manos en las caderas—. Después de eso, seguiré con mi Recorrido Insular tanto como pueda hasta que me llames… Por cierto, ¿te molesta si le cuento a mi abuelo que estarás en Poni? Tal vez te necesite como Representante.
Ketchum negó.
—¡Adelante!— luego de eso, se giró hacia el rubio— ¿Y bien? ¿Tú que harás, Gladio?
—Me quedaré aquí un tiempo, hasta que restablezca el orden con Wicke al menos. El Paraíso Aether perdió a sus dos líderes en un solo día, la gente seguro está confusa— contestó.
—Nosotros nos quedamos con el rubio— dijo Jessie, cruzada de brazos.
—No somos espíritus aventureros y aquí vamos a tener unos cuantos lujos, así que prefiero quedarme aquí— secundó Meowth.
—Supongo que vendría bien para descansar— James rio.
—No es necesario que se queden. De hecho, mejor váyanse.
—¿¡Eh?!— exclamó el Team Rocket al escuchar eso de Gladio.
—¡Ni de broma, niño!
—¡Sí, sí! ¡Nos arrastrase contigo por casi una semana, ahora enfrenta las consecuencias!
—¡No planeamos irnos!
—¡Wooobbuffet!
Ash iba a decir algo, pero las caras del resto del grupo se lo impidieron. Lucían sorprendidos por algún motivo. Se dio la vuelta y entonces comprendió el porqué.
Lillie acababa de llegar. Su peinado ahora era el que solía utilizar cuando entrenaba por las mañanas. Su vestido cambió por una sudadera blanca con algunos detalles de un color azul claro, una falda con los mismos colores y unas zapatillas deportivas blancas. Su gran bolso ya no estaba, ni su gorro, en su lugar, tenía una mochila color rosa salmón.
Tras de ella, estaban todos sus Pokémon. Ribombee echaba polen sobre la chica (sobraba decir que estaba encantado por la nueva apariencia de su entrenadora) y ésta reía por ese gesto.
—Lamento la tardanza— dijo con una sonrisa.
—¡Señorita, se ve bellísima!— exclamó Hapu, acercándose a la rubia— ¿¡A qué se debe el cambio?!
Aether rio y luego volteó a ver a Ash.
—Simplemente sentí que me estaba cansando de esa ropa— contestó.
—¡Se te ve genial!— aseguró Hau, con un pequeño sonrojo en la cara. Él realmente quería decir que se veía hermosa, pero sentía que eso era demasiado.
Gladio asintió.
–Bueno, supongo que si Ash ya cambió su ropa una vez, también era tiempo de que tú lo hicieras-Roto.
Pikachu subió al hombro de la chica y le levantó un dedo. Realmente le quedaba bien.
Ash se llevó las manos detrás de la cabeza y sonrió.
—Te ves muy bonita, Lillie— le dijo, con sinceridad.
Todos voltearon a verlo con diferentes miradas.
El rostro de la rubia se sonrojó levemente y luego, una amplia sonrisa se formó en su cara.
—¡Gracias!— exclamó.
Gladio vio eso con resignación.
—Ya ocurrió…— pensó, suspirando— Maldición…
Siguieron hablando un rato más sobre el cambio de ropa de Lillie y luego se desviaron hacia Código Cero.
—Por cierto… Déjenme presentarles a mi nuevo amigo ¡Silvady!— con sus manos, presentó al nuevo integrante de su equipo.
Gladio escuchó eso con interés.
—¿Silvady?— preguntó, acercándose al tipo Normal.
—"Silver" y "Buddy"— respondió de inmediato— ¿El tuyo fue "Silver" y "Ally"?
El rubio sonrió y asintió.
—De verdad eres lista.
—Bueno, soy tu hermana menor e hija de nuestro padre al final de cuentas— dijo, orgullosa.
Gladio le acarició la cabeza.
—Bueno, pues lamento interrumpir este emotivo momento— dijo Hapu, viendo a todos—. Pero es momento de que parta.
—¿Eh?— Lillie lucía confundida— ¿No irías con nosotros hasta Poni, Hapu?
—Lo siento, señorita, pero realmente debo volar…
Recibió la misma explicación que Ash.
La chica asintió al final de todo.
—Cuídate mucho— pidió, poniéndose a su altura para darle un abrazo.
—¡Vamos, no te agaches! ¡Es vergonzoso que una chica tres años menor que yo haga esto!— exclamó Hapu, entre risas.
Lillie se separó de ella.
—En realidad, mi hermano y yo cumplimos 17 y 19 años ayer. Respectivamente— informó.
Los ojos de todos se abrieron como platos (con excepción del Team Rocket y Gladio).
—¡U-Una fiesta, tenemos que hacer una fiesta!— Ash tenía los ojos hechos espirales al no saber qué hacer.
—¿¡Q-Qué hacemos?!— Hau también lucía indeciso.
—¡Internet tendrá la respuesta!-Roto.
Lillie rio ante eso.
Aprovechando la confusión, Hapu la llamó.
—Además, no me gustaría interrumpir más en su viaje juntos, tortolos— le guiñó un ojo—. Tengan un buen viaje.
Aether la vio un poco y luego sonrió. Bajó los brazos con determinación.
—¡Por favor mírame, Hapu! ¡Haré todo lo posible para que él me note!— exclamó en un tono de voz algo bajo.
Hapu se quedó de piedra al escuchar eso, al igual que aquellos Pokémon que tenían buen oído (como Rotom y Pikachu).
—¡O-OHHHHH!— el fuerte grito de la futura Kahuna interrumpió los planes de Ash y Hau— ¿¡C-Cuándo pasó?! ¿¡Es-Esto es real?! ¿¡Estoy soñando?!
Todos se les quedaron viendo, confundidos.
Lillie rio de forma nerviosa e intentó apaciguarla con las manos.
—Vamos, vamos… Nos está viendo— murmuró, divertida.
Honua volteó a ver a Ketchum, quien lucía realmente confundido. Carraspeó.
—Bueno… Ya me lo contarás en su momento— dijo, cruzada de brazos y con el rostro levemente sonrojado—. Mucha suerte en ello. Te estaré apoyando.
Lillie sonrió y asintió.
—¡Gracias!
—No le metas ideas raras a mi hermana…— pensó Gladio, viendo desde la distancia.
La Pokéball de Golurk se abrió, dejando salir al golem de tierra.
—Por cierto, señorita, ¿te molesta si uso el agujero que hay en el vidrio para salir? Es más rápido así— dijo siendo subida por su Pokémon en su hombro.
—Claro que puedes. Nunca me gustó esta cúpula para empezar— dijo, viendo el ventanal.
Hapu asintió.
—¡Bueno, mozuelos y mafiosos, nos veremos después! ¡Alola!— gritó en el momento en el que su Golurk comenzó a despegar.
—¡Alola!/-Roto— se despidieron Ash, Hau, Lillie, Rotom y los Pokémon.
El gran humanoide salió por la ventana, sólo que en lugar de irse por el agujero que ya estaba hecho, hizo otro por sí mismo.
—¡LO SIENTO!— gritó Hapu desde la distancia.
Todos vieron eso entre risas.
—En fin… También es hora de que yo también me vaya— dijo Hau, sacando su Buscamontura—. Nos veremos luego, Lillie, Ash. Espero que les vaya excelente en su misión.
Los tres chicos se dieron un abrazo grupal.
—Cuídate, Hau. Hasta que nos volvamos a ver— Lillie le sonrió.
—¡Te llamaremos!— aseguró Ketchum.
—Y ya no golpees a Faba. Te lastimarás más las manos-Roto.
El moreno rio y asintió.
—¡Alola!— exclamó, corriendo hacia el agujero hecho por los del Team Skull y saltando a través de él. Escucharon algo caer al agua y luego, vieron como a lo lejos nadaba un Lapras.
Se quedaron viendo por un rato más el lejano mar y después, dieron media vuelta hacia la salida de la mansión.
—Nosotros también nos vamos yendo— informó Ash, viendo a Gladio y los Rocket.
—De nuevo, muchas gracias por todo, Gladio, James, Jessie, Meowth y Wobbuffet— Lillie hizo una pequeña reverencia—. Siento que se vieran involucrados en asuntos familiares.
Jessie volteó la mirada.
—Como sea… No lo hicimos realmente por ti— murmuró, un tanto sonrojada.
—Bueno, mientras nos lo paguen con buena comida…— Meowth se encogió de hombros.
—Wobbu…
James le sonrió.
—Es su forma de decir "De nada"— aseguró.
Lillie le sonrió.
El mayor de los Aether, por su parte, estaba algo sorprendido. Lillie no le decía por su nombre casi nunca.
—Nos vemos, Gladio— Ash le tendió una mano—. Perdón por lo de tu mejilla.
El Representante de Fini vio eso y aceptó el gesto.
—No olvides que también te golpeé— dijo, viéndolo a los ojos—. Cuida a Lillie.
Antes de que Ketchum pudiera decir nada, sintió un pequeño golpe en el hombro.
—¡Puedo cuidarme yo misma!— aseguró la rubia con las mejillas infladas— Y así como Ash me ayude a mí, yo lo ayudaré a él.
Todos vieron eso con confusión. Gladio prácticamente tenía signos de interrogación sobre su cabeza.
Lillie… ¿le había pegado?...
Ketchum empezó a reír.
—Así es nuestro grupo, Gladio— aseguró, deshaciendo el apretón de manos—. Todos nos cuidamos mutuamente.
—¡Puedes apostarlo! ¡No olviden que fui yo el que electrocutó al idiota de Guzma!-Roto— les recordó, con orgullo en su voz.
Pikachu subió su patita, secundando a la Pokédex.
Shiron, Ribombee y Comfey asintieron ante eso. Mudbray, Mimikyu y Silvady apenas se estaban acostumbrando al ritmo del grupo, pero estaban seguros de que así eran las cosas.
—¡Nos vemos, Gladio!— exclamó Lillie desde lo lejos, agitando su mano.
—¡Adiós!— Ash hizo lo mimo.
Mientras se alejaban, Ketchum pasó un brazo por sobre el hombro de Aether y ésta en lugar de sonrojarse y alejarse, aceptó el gesto y juntos comenzaron a reír.
—La mocosa se enamoró del mocoso…— murmuró Jessie, viéndolos irse.
—Era muy sospechoso— Meowth se encogió de hombros una vez más.
—Bueno, él ya está en esa edad— James tenía los brazos cruzados.
—Wobbu, Wobbuffet.
—Váyanse— dijo Gladio de golpe.
—¡NI DE BROMA!
El rubio veía como ambos adolescentes, juntos a Rotom y los Pokémon se alejaban.
—Lentamente te estás liberando de las cadenas de nuestro pasado… Realmente estoy feliz por ti, Lillie…— pensó sonriendo. Luego puso cara de asco— Aunque me costará acostumbrarme al hecho de tener a Ketchum como… cuñado…
Con enorme desagrado, Gladio despidió a su hermana menor.
El día anterior.
—¿¡EHHHHHHHH?!
Zoe y Darius se taparon los oídos hasta que el grito terminó.
—Como dijimos, Cosmoem es la preevolución del que ustedes llaman Solgaleo— repitió Darius—. También leyeron ese antiguo libro, ¿no?
Ash, Rotom, Pikachu y Lillie voltearon a verse sorprendidos. Se suponía que sólo Acerola tenía acceso a él…
—¡Bueno, pues como dice ese libro! ¡Cuando las dos flautas gemelas sean tocadas al mismo tiempo por el Representante de los hombres y la Representantes de las mujeres del mundo, Solgaleo aparecerá!— exclamó Zoe, para luego darle unas palmadas a Darius— ¡Vamos, dáselas!
El hombre asintió y de su bolsillo sacó una Pokéball, la cual abrió. De la cual salió una flauta azul y larga, con la forma de una luna incrustada en su costado.
—Esta de aquí es la Flauta Lunar— presentó Darius—. La flauta que deberá ser tocada por la Representante femenina.
Hau veía con confusión como sus amigos observaban con inmenso asombro el objeto.
—¿C-Cómo fue que la consiguieron? ¡Se supone que era un objeto perdido!-Roto— exclamó la Pokédex.
—La presidenta Lusamine lo tenía en su sala de trofeos. Cuando la vimos se la pedimos ya que desprendía una energía similar a la del Refulgente y luego nos enteramos de su conexión con los legendarios del sol y la luna. No le contamos nada de eso a la presidenta; ella no conoce el verdadero valor de Cosmoem— explicó el de pelo morado.
—¡Luego de eso, detectamos el paradero de la Flauta solar!— dijo Zoe, sorprendiendo aún más a todos— ¡Aquella que debe ser tocada por el Representante de los hombres! Darius y yo planeábamos tocarlas en el Altar del Eclipse una vez que tuviéramos a Cosmog con nosotros pero supongo que podemos pasarles esa labor a ustedes.
—¿E-Entonces?— preguntó Ash— ¿Dónde está?...
Zoe sacó otra Pokéball y la abrió, revelando un mapa de Alola.
—No tuvimos tiempo para escanear del todo bien, pero nuestra investigación nos llevó a una zona cercana de Poni— con el dedo, apuntó al lugar y trazó un círculo imaginario que abarcaba casi toda la isla, parte del mar y un pedazo de tierra muy pequeño—. Debería ser en un área similar a esta.
—Y luego de eso, debemos buscar al Representante de los hombres y a la Representante de las mujeres y hacer que toquen las flautas gemelas en el Altar del Eclipse… ¿¡Y Nebu... Cosmoem se convertirá en Solgaleo?!— trató de confirmar Lillie.
Los miembros de la Unidad Ultra asintieron.
—Por cierto… ¿Y la presidenta Lusamine?— preguntó Darius, viendo hacia la gran mansión.
Todos voltearon a verse y procedieron a contarle.
—Ya veo… ¡Entonces no se preocupen, es muy probable que ella esté viva!— exclamó Zoe, sorprendiendo a todos.
—Si bien es cierto que un Ultraumbral te destruye por completo o en un rarísimo caso, te deja con vida pero con secuelas, eso es sólo si no tienes el equipo adecuado o no sigues el mismo camino que fue tomado por un Ultraente— explicó Darius—. Los Ultraentes dejan tras de sí una "estela" creada por el contacto de sus células con la energía del Ultraumbral, lo cual protege a las personas que pasen por ella, es por eso que hay personas que pueden atravesar Ultraumbrales y no sufrir daño alguno.
—¡Y Solgaleo tiene la habilidad de abrir Ultraumbrales de forma totalmente natural al igual que el resto de Ultraentes!— añadió Zoe— ¡Seguro que con él podrían ir a ayudar a la presidenta!
Todos vieron como un pequeño gesto de alivio se formó en el rostro de Lillie.
—Esto… Perdón por interrumpir, pero... no entiendo muy bien…— dijo Hau.
Rotom le explicó y cuando terminó, el moreno tenía el mismo rostro de incredulidad.
La misión había sido asignada.
1 p.m. Poni.
El viaje había sido algo largo pero al final había llegado. Utilizando uno de los yates de la Fundación Aether, Ash, Lillie, Rotom y Pikachu arribaron a la cuarta isla.
La Aldea Marina (como lo llamaba un cartel de bienvenida) era un pequeño poblado que consistía en un enorme muelle con varios botes anclados en él. Las embarcaciones tenían todo tipo de diseños, desde un Wailord hasta un Steelix o Magikarp.
Se despidieron del recluta que los llevó hacia el lugar.
Su objetivo ahora era encontrarse con Hapu.
—¿Y cómo haremos eso?...— se preguntó Ash, decaído.
—No tenemos ni idea de donde vive-Roto…
Pikachu estaba acostado en la cabeza de su entrenador, con el mismo ánimo.
—Buenas tardes, disculpe, ¿usted sabe dónde vive la futura Kahuna?— antes de que nadie se diera cuenta, Lillie se había acercado a unos lugareños y había comenzado a hablar con ellos.
Los otros tres vieron eso con una sorpresa enorme.
—La señorita Hapu, ¿eh?...— murmuró un adolescente de tal vez 14 años de pelo negro y corto— Tengo entendido que es por el noroeste, en el Antiguo Paso de Poni.
—El noroeste…— repitió Lillie para luego apuntar hacia el norte— Entonces tendríamos que…
—Oye, Ash-Roto— llamó Rotom a su dueño, mientras veía la conversación que tenían Lillie y el chico.
—¿Sí?— preguntó Ketchum, haciendo lo mismo que la Pokédex.
—¿Lillie no es como que, una persona totalmente diferente?-Roto.
—Bueno, pues la verdad si luce más determinada— respondió.
—Pika pi…— Pikachu también lo había notado y el haber oído lo que oyó en el Paraíso Aether sólo avivaba más sus sospechas.
—¿Esto es lo que hace el cambio de look?... ¿A esto se refieren las chicas cuando dicen lo de "cerrar ciclos"?-Roto.
—¡Ni idea!— exclamó con sinceridad el azabache ya que si era sincero, le gustaba mucho más esta Lillie.
Antes, su amiga siempre lucía reprimida y preocupada. Parecía siempre guardarse las cosas para sí misma, siendo incapaz de expresar del todo bien sus sentimientos o encarar a las personas.
Le gustaba verla así de atrevida. Él consideraba eso como la evolución de Lillie, cosa que había logrado luego de múltiples experiencias y situaciones.
—Aunque de momento sólo sea la evolución de un Caterpie a un Metapod— Ash se cruzó de brazos y asintió, con los ojos cerrados.
Para cuando separó los párpados, Lillie ya estaba frente a él, viéndolo con una gran sonrisa.
—Información lista— dijo, apuntando hacia el norte—. Haremos un viaje de algunas horas.
—¡Kou!— Shiron imitó a su entrenadora.
—¡Bien hecho!— exclamó el chico, levantándole un pulgar.
—Es todo gracias al Lilliesfuerzo— aseguró la rubia, poniendo rumbo hacia el norte.
Ash, Rotom y Pikachu rieron al escuchar eso. Les seguía causando gracia esa palabra.
La siguieron.
—Entonces caminaremos hasta el norte para llegar al Prado de Poni y luego por el oeste hasta el Antiguo Paso de Poni y seguiremos por un rato hasta ver la única casa que hay ahí… ¡Comprendido!-Roto— en la pantalla de la Pokédex se trazó un camino.
Tiempo aproximado para llegar: 5 horas.
La Aldea Marina, vista con atención, era fascinante.
Se trataba como tal de un conjunto de plataformas de madera que actuaban como muelles, los cuales estaban construidos sobre un islote en cuyo centro había un enorme árbol. Todas las casas eran en realidad barcos anclados a los muelles. La única construcción real era un Centro Pokémon que se encontraba casi al final de la aldea.
Siguieron caminando hasta pasar un cartel que rezaba lo siguiente: "Prado de Poni. El lado salvaje de la isla".
Era un lugar sumamente enorme por decir poco.
Consistía, principalmente, en un prado con abundante vegetación y Pokémon que campaban a sus anchas por el sitio. Podían verse entrenadores por el lugar que combatían entre sí.
Por el oeste, el paisaje cambiaba a uno más seco, llevando finalmente a una playa, mientras que por el este, la vegetación seguía y seguía.
—Hay un montón de hierba alta— murmuró Ash, algo emocionado.
—Supongo que le hace honor a su título de "El lado salvaje de la isla"-Roto— RotomDex comenzó a fotografiar a cada Pokémon que veía pasar.
—¡Pika pi!— el roedor saltó hacia las plantas. De vez en cuando venía bien sentir el tacto de la vegetación.
Escucharon, entonces, un fuerte resoplido.
—Por algún motivo estoy muy emocionada…— dijo Lillie, con los brazos pegados al torso y los ojos brillando.
—Kou…
Los tres chicos se le quedaron viendo.
—¿Quieres echar una carrera?— le preguntó Ash de la nada, viendo hacia el frente.
La rubia volteó a verlo y asintió.
—Creo que me siento con humor para una carrera— respondió, empezando a estirarse.
—¡Entonces yo seré el árbitro!— exclamó Rotom de pronto— Esta será una carrera de Pokémon y entrenador de un kilómetro de distancia. El primer lugar para un Pokémon o entrenador se traduce en 50 puntos y el segundo en 30. Comenzarán cuando hayan seleccionado a su Pokémon-Roto.
—Sería un tanto injusto ir con Pikachu— dijo Ketchum, viendo a su roedor, quien asintió. Eso sería una victoria muy sencilla—. Así que… ¡Torracat, yo te elijo!
La Pokéball se elevó en el cielo, dejando salir al minino.
—¡NYAAA!— exclamó nada más aparecer.
—¡Torracat!— exclamó Lillie, con una sonrisa— ¡Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos! No pude saludarte en la cena.
El gato volteó a verla y se quedó algo sorprendido por el cambio de ropa.
Además, se habían visto el día anterior…
—¿Y bien?— preguntó Ash— ¿A quién vas a escoger?
—Quiero intentar llevarme bien con mis nuevos Pokémon tan pronto como sea posible…— de su bolso, sacó una Pokéball— ¡Así que vamos, Silvady!
La quimera apreció de golpe, levantando polvo a su alrededor.
Torracat lucía algo entusiasmado por enfrentarse a ese oponente, así que le dirigió una mirada desafiante. El tipo Normal le devolvió una mirada inexpresiva.
—¡Colóquense en la línea de partida!-Roto— ordenó Rotom, señalando una raya creada por Pikachu con su cola.
Ambos adolescentes lo hicieron y se flexionaron levemente.
—Los esperaremos allá, Pikachu— le dijo Ash a su amigo roedor.
—Trata de seguirle el paso a Pikachu, Shiron— la Vulpix asintió ante las palabras de su entrenadora.
—¡En sus marcas!:.. ¡Listos!... ¡FUERA!-Roto.
Salieron disparados.
Ash era, sin duda alguna, mucho más rápido que Lillie.
Volteó hacia atrás para ver la diferencia que llevaba en contra de su amiga, sólo para ver la radiante sonrisa que la chica tenía en el rostro.
—¡Lo estás haciendo genial, Lillie!— la felicitó el chico, levantándole un pulgar.
—¡Y puedo hacerlo mejor!— aseguró.
De pronto, Aether aceleró aún más, sorprendiendo a Ketchum.
Luego de la sorpresa inicial, el azabache sintió aún más motivación por lo que se dejó alcanzar.
—Creo que me estás subestimando un poco— dijo Lillie, viéndolo de reojo.
—¡Nada de eso! Sólo que me gusta que sea una carrera codo a codo— contó, manteniendo el ritmo—. Además… ¡Debo guardar energía para el desempate!
Lillie sonrió aún más al escuchar eso.
Por parte de los Pokémon, la cosa estaba más igualada.
Silvady seguramente era más veloz que Torracat, pero se veía ralentizado por la pesada máscara que cargaba sobre su cabeza.
Y aún con esas, seguía llevándole media cabeza de ventaja.
El tipo Fuego vio eso como un desafío.
En ese preciso instante, Silvady era otra muralla por superar.
Con toda esa determinación, Torracat aceleró aún más, poniéndose justo al lado de la quimera, quien lo vio de reojo.
Incrementó su velocidad.
El gato frunció el ceño mientras sonreía e hizo lo mismo una vez más.
Quedaban aproximadamente quinientos metros.
Ash corría mientras tenía una gran sonrisa de oreja a oreja.
Definitivamente se sentía más fresco.
Haber llorado hasta quedarse dormido, algo que jamás había hecho en toda su vida había sido sumamente liberador y si era honesto, no se imaginaba otra persona mejor para haberlo visto así.
Lillie era sumamente comprensiva, amable, atenta y empática.
En ese momento, unas palabras del pasado le llegaron a la mente.
—Leí que las mujeres son muy buenas escuchando y dando consejos. Tal vez Lillie pueda ayudarte con tus problemas, incluso sería una buena oportunidad para contarle lo de tu NICTOFOBIA-Rotom.
Se quedó pensativo. Eso había sido hacía más de un mes.
Y vaya que se arrepentía.
Se arrepentía muchísimo de no haber creído en Lillie; de no haberle hecho caso a Rotom.
Él siempre estuvo subestimándola sin darse cuenta y estaba arrepentido por ello.
Nunca había creído en la fuerza de Lillie bajo la excusa de tratar de protegerla.
Pero eso cambiaba ahora.
No volvería a ocultarle nada. No volvería a dejarla atrás.
No volvería a subestimarla.
Aceleró, para la sorpresa de la rubia.
Ya sólo quedaban doscientos metros.
Torracat corría tan rápido como podía y siempre que parecía estar por superar a Silvady, éste aumentaba de nuevo su velocidad, superando por completo la suya.
El gato frunció el ceño, tratando de hacer un último esfuerzo.
Lentamente, comenzó a sentir como su cuerpo se calentaba más y más hata que finalmente, se vio rodeado por fuego.
Había aprendido Nitrocarga.
Su velocidad sin duda había aumentado muchísimo y eso lo notó Silvady, quien comenzó a correr con toda su fuerza.
—¡No sé cómo darme cuenta de si ya… he recorrido un kilómetro… pero pongamos una meta!— a lo lejos, señaló un gran árbol de al menos quince metros de alto— ¡Esa será nuestra meta!
—¡Me… parece… bien!— dijo Lillie, ya con la respiración entre cortada.
Lentamente, llegaban al final.
Torracat intentaba con todo su ser superar a Silvady y por un instante, lo logró. Había rebasado a la quimera.
Pero le duró poco. Demostrando que a mayor fuerza, mayor velocidad, el Código Cero volvió a acelerar una última vez, pasando el árbol.
Ash vio eso algo resignado y luego volteó hacia atrás, viendo cómo su amiga hacía un último esfuerzo por alcanzarlo, cosa que le sacó una risa.
Miró hacia el frente y sin poder evitarlo, gritó:
—¡GRACIAS, LILLIE!
Aether se quedó bastante sorprendida por el repentino y sonoro grito por lo que fue perdiendo velocidad.
Finalmente, Ash cruzó la línea de meta.
Luego de algunos segundos, Lillie también terminó.
La rubia tenía una mano en el pecho y jadeaba levemente mientras intentaba acompasar la respiración.
Vio hacia el frente, donde Ketchum le sonreía su Torracat y lo felicitaba mientras lo acariciaba. El gato de fuego lucía inquieto por algún motivo.
Estaba intrigada por el grito de antes, pero definitivamente tenía que agradecerle a Silvady.
Caminó hacia su Pokémon al tiempo que se secaba el sudor de la frente.
—Muchísimas… felicidades, Silvady— comenzó a acariciar el pelaje de su cuello—. No me cabe duda… de que eres increíble…
La quimera asintió.
Luego de un rato, llegaron Pikachu, Shiron y Rotom.
—¡Predicciones!— dijo la Pokédex, mostrando su pantalla— Victoria de Ash y de Silvady. ¿Estoy en lo correcto? Vamos, acepten que estoy en lo correcto-Roto.
Todos lo vieron y rieron, incluso Torracat (Silvady tal vez no).
—Estás en lo… correcto— dijo Lillie, comenzando a ventilarse con su sudadera.
—¡Lo sabía!— rápidamente, unos podios con las imágenes de los entrenadores y sus Pokémon aparecieron, los cuales quedaron parejos— ¡50 puntos de Ash y 30 de Torracat dan 80 en total! ¡30 puntos de Lillie y 50 de Silvady dan 80 en total! ¡Fue un empate!-Roto.
—¡Buena carrera, Lillie!— felicitó Ash, levantando su mano en el cielo.
—¡Lo mismo… digo!— y con energía, chocó los cinco.
Se vieron y de forma grupal, rieron.
El viaje a cada rato se iba haciendo más y más divertido.
En un abrir y cerrar de ojos, las cinco horas pasaron y llegaron a una casa algo grande hecha de ladrillo.
No había duda. Esa era la casa de Hapu.
—Supongo que sólo debemos tocar— dijo Ash, caminando hacia la puerta principal.
Nadie dijo nada en contra.
Con un poco de fuerza, Ketchum golpeó la puerta repetidas veces.
Esperaron por unos segundos y finalmente, una mujer abrió la puerta.
Era tan bajita como Hapu, de piel morena y cabello canoso. Su cara y cuerpo en general estaban arrugados por el pasar del tiempo. Tenía unos grandes ojos marrones e iba vestida con una blusa azul y una larga falda del mismo color.
—¿Puedo ayudarlos, jóvenes?— preguntó, viéndolos hacia arriba.
—Buenas tardes— saludó Lillie, haciendo una pequeña reverencia—. Mi nombre es Lillie Aether y estos son mis amigos Shiron y Silvady.
—Yo soy Ash Ketchum— señaló al roedor y al gato—. Ellos son Pikachu y Torracat.
—Y por último, yo soy el proyecto RotomDex, un invento de última generación creado por el profesor Kukui en colaboración con unos científicos no del todo importantes-Roto.
La mujer mayor se veía un tanto sorprendida.
Estaba segura de que Aether era el nombre de la Fundación, además del hecho de ver a ese raro Pokémon y a la extraña máquina que volaba y para colmo, hablaba.
—Somos amigos de su nieta, Hapu— dijo Ash, dándole unos toquecitos a Rotom en la carcasa, quien entendió de inmediato.
La galería de fotos mostraba varías fotografías donde el grupo conformado por Ash, Lillie, Hau y Hapu se divertían en conjunto.
La señora soltó un suspiro de asombro y luego sonrió.
—¡Que grandote se puso Hau!— exclamó, agarrando a Rotom sin mucho cuidado y viendo la imagen— No entiendo muy bien este aparatejo pero puedo ver que dicen la verdad. Incluso puedo ver a Mudsdy ahí— señaló la imagen y ciertamente, en el fondo podía verse a Mudsdale— ¿En qué puedo ayudarlos, entonces?
—Bueno, acordamos con Hapu el vernos aquí en su casa, ¿de casualidad se encuentra?— volvió a preguntar Lillie.
La abuela de Honua negó.
—Ella fue a visitar las Ruinas del Tránsito— informó, soltando a la Pokédex y señalando todavía más al este—. Seguro que vuelve en una hora o dos, ¿quieren pasar a esperarla?
Todos se voltearon a ver y asintieron.
—Perdón por la intromisión— dijo Ash al pasar.
—¡Oh! ¿Eres oriental, mozuelo?— preguntó la mujer al escuchar eso.
—¡Así es!— exclamó el azabache— Pikachu y yo venimos de Kanto.
—Un viaje largo, sin duda— con tranquilidad, comenzó a caminar por la casa.
El lugar era, en realidad, bastante simple. No tenía muebles súper refinados como la Mansión Aether y tampoco estaba tan repleta de cosas.
Era una casa grande, pero algo vacía por dentro. Espaciosa eso sí.
—¿Y usted, señorita?— volteó a ver a la rubia— Es más linda que una muñeca y tiene rasgos que son muy difíciles de encontrar aquí en Alola, ¿viene de Unova acaso?
Lillie rio al escuchar eso.
—Hapu me dijo exactamente lo mismo cuando nos conocimos— contó, un poco sonrojada por el halago.
La adulta rio.
—De tal palo tal astilla.
—Bueno, respondiendo a su pregunta. Soy de aquí de Alola pero como tal, no nací en ninguna de las cuatro islas— informó—. Nací en el Paraíso Aether y soy nieta del fundador de la Fundación Aether.
Un sonido de sorpresa salió de la boca de la mujer.
—¡Vaya! Había rumores de que la presidenta tenía hijos pero nadie sabía nada— vio fijamente a Lillie—. Dicho así realmente te pareces a tu madre, sí.
La rubia simplemente sonrió.
Luego de un rato, pasaron por un cuarto que tenía la puerta abierta y por pura curiosidad vieron hacía el interior, topándose con un altar con la foto de un hombre mayor en él.
Era moreno, de escaso pelo cano, larga barba del mismo color y espesas cejas.
—Oh…— murmuró la señora Honua al ver eso— Él era mi marido, Sofu'u Honua, antiguo Kahuna de Poni. Falleció hace ya casi dos años.
El grupo se quedó viendo al altar y todos cerraron los ojos en señal de respeto. Ash juntó las manos, haciendo una oración por el hombre.
Cuando terminaron de presentar sus condolencias, voltearon a ver a la mujer.
—Escuchamos de Hapu que era un hombre muy determinado y tenaz-Roto— contó la Pokédex, volando cerca de la señora.
—Sí. Mi Sofu'u era alguien sumamente respetado por todos en Alola— empezó a contar, con algo de nostalgia—. Siempre dio todo de sí para la región que tanto amaba, incluso cuando nuestra hija se fue de Alola para cumplir sus propios sueños, la voluntad de mi Sofu'u nunca flaqueó.
—Se escucha como un rey ejemplar, sin duda alguna— dijo Lillie.
—¡Me habría encantado combatir contra él! Seguro que era súper fuerte…— murmuró Ash, imaginándose un equipo de tipo Tierra.
La señora Honua rio.
—Por desgracia, la mayoría de sus Pokémon también pasaron a mejor vida hace ya varios años. De los seis que tenía, ya sólo queda Golurk— informó, recordando al golem.
—Entonces Golurk era del Kahuna Sofu'u… ¡Interesante!-Roto.
—De verdad eres un trasto raro, ¿eh?
Todos rieron al escuchar eso.
Finalmente, llegaron hasta un comedor simple que consistía en una mesa redonda con algunas sillas no muy grandes.
—Bueno… ¿Les sirvo algo de comer, chiquelos?— preguntó la adulta— Seguro que el viaje fue agotador.
—Lo que sea está bien, señora…— Lillie hizo una pausa, para escuchar el nombre de la mujer.
—Haua— dijo—. Haua Honua.
—Entonces lo que sea está bien, señora Haua— dijo finalmente la rubia.
La morena asintió y comenzó a caminar hacia un refrigerador que había cerca.
—¿Y bien? ¿Son novios o algo parecido?— preguntó de la nada la mujer, seguramente tratando de sacar conversación— No es muy común que dos pequeños como ustedes estén viajando prácticamente a solas, a menos que sean familiares o pareja.
—¡Lillie es como una herma…!— Ash fue interrumpido.
—Actualmente Ash y yo solamente somos amigos— dijo Lillie de pronto—. No tenemos una relación más allá que una muy buena amistad.
Ketchum volteó a verla con las mejillas infladas.
—Me interrumpiste…— le dijo con la mirada.
Lillie se rio y juntó las palmas de las manos frente a su cara.
—Lo siento— le dijo ella.
Pero ni Haua, Rotom, Shiron o Pikachu eran tontos.
Ellos habían escuchado fuerte y claro ese "actualmente".
La señora Honua sonrió. Así estaban las cosas, ¿eh?
Lillie se sentía de algún modo, aliviada.
Se hubiera molestado un poco se hubiera escuchado de nuevo que era como una hermana para Ash.
Ella no quería ser su hermana. Ella quería ser…
—¿Eh?... ¿Qué quiero ser de Ash?— se preguntó entonces Lillie, llevándose una mano al mentón y quedándose reflexiva.
—¿Pasa algo?— interrogó Ash, acercándose un poco a donde su amiga.
—No… Estoy pensando en algo…— murmuró en un tono algo distante.
Los Pokémon y la señora Honua vieron eso divertidos.
Ash al no entenderlo del todo, simplemente dejó a Lillie ser por lo que se volteó hacia atrás, donde había una ventana. Debía entretenerse en algo.
Y vaya que encontró algo entretenido.
A lo lejos, muy a lo lejos, había aparecido un Ultraumbral.
Ketchum se paró de golpe, provocando un gran ruido que alertó a todos, quienes voltearon a ver en su misma dirección.
—¡Tapu Fini, santa! ¿¡Qué es eso?!— preguntó Haua, acercándose a la ventana.
—¡Un Ultraumbral!— exclamó Ash, para luego girar la cabeza hacia Rotom— ¿¡Dónde se abrió?!
Un mapa apareció en la pantalla de Rotom.
—Mis cálculos me dicen que… ¡No puede ser!...— exclamó, dejando intrigados a todos, para luego mostrarles su pantalla a todos— ¡Es en las Ruinas del Tránsito!
Todos supieron lo que significaba.
—¡Mozuelos!— llamó la adulta— ¿¡Ustedes saben que es esa cosa?!
Lillie tomó de las manos a la mujer.
—Le juro que Hapu le explicará todo cuando regrese, por el momento, por favor discúlpenos— dijo, viéndola fijamente.
La señora Honua no entendió muy bien eso hasta que vio como Ash y los Pokémon saltaban por la ventana. Luego de eso, Lillie lo siguió y salieron corriendo en rumbo al este.
Cientos de metros adelante, en un lugar compuesto por rocas en su totalidad, estaba Hapu.
A su lado, estaba su Mudsdale y frente a ellos, una gran cucaracha blanca de largas y finas extremidades. Tenía unas enormes antenas que casi tocaban el suelo, además de una cabellera de la misma longitud.
El Ultraente, que era como se le podía definir, caminaba con movimientos elegantes y al mismo tiempo, amenazadores.
—Vaya… Dos días encontrándome a estos tipejos… ¡Debo ser la moza más suertuda del mundo!— exclamó sólo para ver como el ser se lanzaba hacia ella— ¡Fuerza equina, grandote!
El caballo se lanzó hacia su oponente sólo para recibir una poderosa patada en el rostro. Como si eso hubiera sido nada, Mudsdale regresó su cara a su posición original, obligando a retroceder la larga pierna del Ultraente y viéndose rodeado por un aura roja.
—¡Duelo uno contra uno! ¡La humanidad contra los bichos raros!
Hapu abrió los ojos ampliamente, poniendo una mirada de seriedad absoluta que hizo retroceder a la cucaracha.
—Acción.
La futura Reina está por demostrar quién es en realidad.
¡Ey, chicos!
Pues terminé… En fin, no tengo mucho que decir salvo que podré probar Pokémon Sword este fin de semana, ya les comentaré luego que me pareció aunque he visto muchísimo nuevo hate.
Por mi parte, creo que mi equipo será el siguiente:
Cinderace-Yamper-Obstagoon-El pez que se come Cramorant-El Pseudolegendario-SirFetch'd. (No me sé el nombre de la evo. final de Yamper así que lo dejé así XD).
Lillie a cada rato se va haciendo más y más expresiva. Espero poder explicar su cambio completamente en el siguiente capítulo y si sale bien, oh, chico… Podría ser uno de los capítulos más interesantes del fic.
¡Espérenlo! ¡Hasta la próxima!
