¡Hola a todos! Como siempre mis excusas para mi tardanza están al final del capítulo. ¡Reviews anónimas!

JeGaOr: ¡Hola otra vez! Como respuesta a tu teoría, pues no es spoiler ya que se aclaró en el capítulo, quien los observaba desde el cielo no era Lusamine, era el Crobat de Francine, quien los estaba siguiendo. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia… o no.
¡Muchas gracias, Jeremy! ¡Espero poder leerte luego!

Kamijou Killer: ¡Hola! La verdad es que le tengo bastantes ganas a mi historia de BNHA pero aunque no diré que la he abandonado, sí que está en un hiatus indefinido. Lamento los inconvenientes.

¡En fin! ¡Pasen a leer!


—¿Puedes hacerlo, Ash?

Oscuro. Frente a ellos había una cueva; un lugar al cual la luz del sol no podía entrar.

Ketchum se quitó la gorra, se ventiló con ella, tragó saliva y asintió ante la pregunta de Lillie.

—L-Lo intentaré…— respondió. Trató de dar un paso pero su cuerpo vaciló instintivamente.

—Oye…— lo llamó su amiga, haciendo que volteara a verla; ella le sonrió— Estoy aquí. Contigo— negó con la cabeza, replanteando su oración—. Estamos aquí. Todos nosotros.

—Muuudbray.

—Kou…— la pequeña se había visto obligada a caminar ahora que su entrenadora tenía las manos ocupadas.

—Además, siempre contarás con mi luz y la de Pikachu-Roto.

—¡Pikachu!— el roedor también estaba en el suelo. Quería darle su privacidad a la pareja.

Ash dio una pequeña cabeceada y luego, apretó con un poco más de fuerza la mano de Aether, la cual no había soltado aún.

Inhaló y exhaló aire, cerró los ojos y finalmente, dio sus primeros pasos al interior de la cueva, mentalizándose.

Sus amigos estaban con él, sus amigos estaban con él, sus amigos estaban con él.

Eran fuertes, eran fuertes, eran fuertes.

No estaba solo.

Separó los párpados, notando lo oscuro que estaba todo. Su cuerpo se sintió débil de un momento a otro y comenzó a sudar. Estaba temblando de pies a cabeza.

Los Pokémon, así como Lillie pusieron un gesto de preocupación. Justo cuando los dos que podían dar luz estaban por proporcionarla, Ash siguió caminando.

La luz del exterior aún era algo visible, además… debía superarse.

—Esto… n-no esss na-nada…— murmuró, tratando de mantenerse firme.

—¡Vas genial, Ash!— aseguró Lillie cambiando su semblante a uno mucho más alegre— ¡Sigue así! ¡Soy tu más grande fan!

Una pequeña risa titubeante salió de la boca del chico.

—E-E-El clu-ub de fans…— volvió a intentar decir.

Aether recordó eso de inmediato con una gran sonrisa.

—¡"Gotta catch 'em all", ¿cierto?!

Ash dio una pequeña cabeceada y entonces, la oscuridad se adueñó de todo.

La rubia sintió como su mano se mojaba muchísimo más gracias al miedo que el azabache estaba sintiendo así que, sin dudarlo, lo jaló hacia ella y agachó la cabeza.

—Estamos aquí, Ash— le murmuró a lo que creía, era su oído—. Estamos aquí…

Ella acercó un poco más su cuerpo para que su mensaje le llegara más fuerte; Él no estaba solo. Por algún motivo, su nariz chocó contra algo.

Y como quien diría: "Se hizo la luz".

El destello producido por Pikachu y la linterna de Rotom dio la suficiente visibilidad como para que todos notaran el escenario.

Ash y Lillie estaban frente a frente, separados sus rostros sólo por el contacto de sus narices.

Los Pokémon vieron eso con la boca entreabierta.

Mudbray sabía que (o bueno, según su punto de vista) los entrenadores eran algo así como pareja, así que no le sorprendió demasiado. Eran muestras de cariño perfectamente normales.

Rotom, sin que nadie se diera cuenta, aprovechó para tomar fotos a discreción; por algún motivo pensó que a Lillie le gustaría tener ese momento guardado.

Shiron era la única que no parecía estar demasiado sorprendida. Ella y Aether pegaban sus narices seguido.

Pikachu se encogió de hombros. Su humano seguramente ni se…

Habló antes de tiempo.

El rostro de Ketchum estaba bastante colorado (hasta sus orejas) y aunque ya no sudaba por el miedo, ahora sudaba por la cercanía con la chica.

—P-Perdón, Lillie… Me quito ensegui…— intentó hacerse para atrás, pero la rubia no tenía planes de que eso pasara.

Sus frentes se unieron.

—Está bien…— murmuró, sonrojada pero con una enorme sonrisa— Estoy muy feliz de que te estés esforzando tanto…

El chico de Paleta, aún rojo, decidió aceptar el gesto de su amiga.

—Gracias, Lillie…

Una pequeña risa se escuchó.

—¿Q-Qué es tan gracioso?— preguntó Ash, tratando de sonreír.

—Sólo pienso que con esto…— Aether separó su frente de la de Ketchum, pero se mantuvo a una muy corta distancia. Lo miró fijamente a los ojos, manteniendo su alegre mueca— soy la segunda mujer que más cerca ha estado de ti.

La incredulidad se podía ver en el rostro de Rotom y Pikachu.

El enrojecimiento del azabache aumentó; su mirada se desvió.

—¡Ah, te pusiste rojito!— rio Lillie (aunque ella también estaba sonrojada)— ¡Te ves muy lindo!

—E-Eres muy honesta, Lillie…— Ash también trató de reírse.

—¡Me dijiste que lo fuera!

—T-Tienes razón— dijo, riendo de forma nerviosa.

—¡AH! ¿¡Puede ser que tu corazón se aceleró?! ¿¡Lo estoy consiguiendo, Ash?! ¿¡Te estás enamorando de mí?!— preguntó, bastante emocionada por decir poco.

—Yo… ¡no lo sé!— exclamó el chico, dándole la espalda. Algo dentro de él no quería que la rubia viera su rostro todo rojo.

—¡Estoy bromeando, estoy bromeando!— se apresuró a decir la rubia, llevándose la mano libre a la boca y riendo— ¡Es en venganza por todo lo que te burlabas de mí antes!

—Lillie… ¡No quiero hablar contigo!— escucharon que dijo Ash en un tono ciertamente infantil, soltando la mano de su amiga y comenzando a caminar al tiempo que volvía a ponerse la gorra.

—¡Espera!— Aether lo alcanzó y sujetó su mano de nuevo.

Shiron y Mudbray corrieron tras los entrenadores.

Los Pokémon del chico de Paleta vieron como esos dos comenzaban a caminar por el recto camino frente a ellos. Ash se veía molesto (cual niño pequeño) y su rostro seguía rojo, mientras que Lillie, por su parte, continuaba riéndose de él.

—Pikachu…— llamó Rotom— Lillie es… sorpresivamente franca, ¿no?-Roto…

El roedor simplemente podía asentir con la cabeza.

—Pika pikachu ¿chu pika?…— preguntó luego de algunos segundos.

—No puedo negarlo— respondió la Pokédex—. Su corazón definitivamente se aceleró-Roto…

—¡Nos quedamos sin luz, chicos!— gritó la rubia frente a ellos, limpiándose las lágrimas producidas por la risa.

Ash tenía una mejilla inflada a modo de berrinche.

—¡V-Vamos!-Roto.

—¡Pikaa pi!


Ciudad Malíe. Puertos de Malíe. 6 p.m.

El atardecer ya era evidente y tanto Elio como Selene disfrutaban de las hermosas vistas al mar que el yate les permitía.

Gladio estaba con Umbreon, esperando enfrente de la rampa que conectaba a la embarcación con el muelle.

—¿Por qué se está tardando tanto?...— se preguntó, golpeando de forma incesante el suelo con sus deportivas.

—Ey, Gladio…— lo llamó Elio desde el barco, recargado en la valla que impedía que cayera al mar— ¿Exactamente a quién estamos buscando?

—Hermano, pienso que deberías ser un poco más respetuoso con el señor Gladio— le dijo su hermana, poniendo una mano sobre su hombro—. Nos está haciendo un gran favor al dejarnos estar con él.

El azabache realmente lo consideró.

—No es necesario— interrumpió el rubio, con la mirada perdida al frente—. Llámame como te dé la gana.

Selene dio una pequeña cabeceada; la de Elio fue mucho más amplia.

—Entonces, Gladio— volvió a decir el adolescente— ¿A quién estamos buscan…?

—Hau Mahalo— respondió Aether—, futuro Kahuna de Melemele.

Ambos chicos recordaron a aquel joven moreno que acompañaba a Ash cuando lo conocieron.

Elio entrecerró los ojos.

¿No es demasiado joven para ser hijo del Kahuna?...— se preguntó. A su cabeza llegó la imagen de Hala y a Hau llamándolo "papá".

Gladio cerró los ojos, comenzando a hartarse.

Estuvo a punto de sacar su Videomisor para llamar al moreno, cuando de pronto…

—¿Viste lo que sucedió en Poni?— preguntó una de las personas que caminaban por el puerto. Un joven moreno de la edad de la edad de Gladio.

—¡Lo vi, está en todo FaceDex y Artic's!— respondió una chica castaña, mostrando su teléfono— ¡La Kahuna Hapu le dio una paliza a una especie de cable gigantesco que salió del cielo! ¿Será lo mismo que lo de las otras publicaciones? Eso de los…

Pero Gladio ya no escuchaba. Sus ojos, los de Umbreon y los de los gemelos se abrieron como platos.

—¡Señor Gladio!/¡Gladio!— exclamaron los dos. Esa descripción…

El rubio caminó con rapidez hacia la chica, seguida de su Pokémon y la tomó de un brazo.

—¡Déjame ver eso!/¡Muéstrame eso, por favor!— dijo al mismo tiempo que Hau, quien sostenía el otro brazo de la chica (el derecho).

La pareja se detuvo en seco, completamente asombrados por lo extraño de la situación.

Mahalo y Aether simplemente se quedaron viendo.

—¡Mahalo!/¡Gladio!— exclamaron.

—¿¡Dónde mierda estabas?! ¡Ya pasaron quince minutos desde que dijimos que nos reuniríamos!— le gritó el rubio.

—¡L-Lo siento, el juicio de Faba se extendió demasiado y…!

—¡Oigan!— gritó el moreno que acompañaba a la chica— ¡No sé quién creen que son pero les sugiero que suelten a mi novia en este instan…!

—¡R-Ro, espera!— le dijo la castaña, con los ojos abiertos como platos— Son los del Incidente Aether: Hau Mahalo y Gladio Aether…

—¿¡Eh?!— exclamó "Ro" de pronto, cambiando totalmente su semblante— ¡N-No tenía idea de que eran ustedes, lamento mucho haberme portado así! ¡Q-Quiero que sepan que para mí, ustedes son unos héroes y…!

—Agradezco mucho tus palabras, pero realmente me gustaría ver la noticia— volteó a ver a la chica— ¿Podrías enseñarnos, por favor?

La joven asintió de inmediato, siendo soltada de ambos brazos. Comenzó a buscar la publicación con su dedo.

Gladio volteó extrañado a ver a Mahalo, quien comprendió de inmediato la intención de su mirada.

"¿Incidente Aether?" ¿Qué era eso?

Con una mano le indicó que se lo diría después.

—Miren…— los llamó la chica, mostrándoles la pantalla en la cual se podía ver lo siguiente:

EnergyPurrloin: Vine de viaje hasta Alola y me encuentro esto nada más llegar! Vaya espectáculo! 7n7 #QuéPasaConElMundo #FuerzaDeAlola

Pero lo importante era el vídeo.

Nada más reproducirse, pudieron ver que el Golurk y Mudsdale de Hapu atacaban al cable mientras que ésta les decía algo a un grupo que reconocieron bien: El de Ash. Luego de unos segundos, salieron corriendo.

El vídeo continuó, viéndose el combate entre el Ultraente y la Kahuna, así como el Ultraumbral en el cielo, el cual de a poco se iba cerrando.

Luego de unos minutos, la grabación terminó con la completa victoria de Hapu y una serie de ovaciones.

—Ahora que veo bien… ¿Esos no son Ash y Lillie del Incidente Aeth…?— la castaña no pudo seguir analizando al ser llamada por Gladio.

—¿Hace cuánto tiempo se subió eso?— interrogó.

—¿E-Eh?... Bueno, tal vez… ¿unas cuantas horas?... Posiblemente a eso de las doce de la tarde— respondió.

Gladio quiso chasquear los dedos. Ese era el motivo por el cual no se había enterado de lo sucedido; ya estaba de camino a Ula-Ula.

—Muchas gracias— le dijo Hau, sonriéndole y luego, pasando de largo junto a Gladio.

La pareja comenzó a dar pequeños gritos de emoción.

—¿Vas a decirme que es todo eso del "Incidente Aether"?— preguntó Gladio, parándose frente a la rampa del yate.

—Cierto… Verás…

—¡HauHau!— se escuchó gritar a lo lejos.

Ambos adolescentes voltearon, topándose con una multitud que rodeaba a la Capitana del tipo Fantasma, Acerola Tapu. La joven era seguida de cerca por el objetivo de las miradas y su padre adoptivo: Nanu Malíe.

Gladio, evidentemente, no conocía a la chica.

—¡Tío Nanu, Acerola!— exclamó el moreno, corriendo hacia ellos. Nanu espantó al público indeseado con un movimiento de sus manos.

—Según lo que vi en el folleto de Alola, ese es el Kahuna Nanu Malíe y… ¿quién es ella?— interrogó Elio, señalando a la chica.

—No me preguntes a mí.

Selene se le quedó viendo a Gladio. El semblante de la chica era un misterio.

—Fue bueno que lográramos alcanzarte, chico— suspiró Nanu, con las manos en la cintura.

—¡Le insistí mucho al tío Nanu; iba al paso de un Shuckle!— exclamó Acerola, riendo.

Hau se unió a ella en las risas.

—En serio no le gusta esforzarse, ¿eh, tío Nanu?— preguntó, sonriéndole.

El Kahuna le devolvió el gesto.

—Chico…— negó con la cabeza— De cualquier forma… Quiero agradecerte por lo que has hecho por mi familia; tú y tu grupo de mocosos.

Hau se puso un poco más serio.

—El tío Nanu tiene razón, HauHau— Acerola lo secundó—. Desde hace mucho tiempo, nuestro hogar no se sentía igual. Resentíamos la pérdida del señor Hal y todo era muy extraño, pero gracias a ustedes, creo que el tío Nanu y yo podemos volver a empezar… ¿¡Verdad?!

Malíe asintió.

—El verdadero asesino de mi hijo sigue ahí afuera, pero tener tras las rejas al bastardo de Faba ha hecho que me tranquilice casi por completo— le hizo saber—. Disfrutaré del tiempo que me queda con la enana hasta la batalla final— con una mano, acarició la cabeza de la Capitana, quien se vio realmente feliz por ello.

Hau sonrió.

—¡No fue nada! ¡Papá ahora puede descansar en paz gracias a que nunca te rendiste, tío Nanu!— aseguró el chico, con las manos tras la cabeza.

—Sí yo no hice nada…— murmuró Nanu, encogiéndose de hombros mientras se reía.

—¡Pero estoy seguro que, desde donde sea que esté, mi papá está muy feliz por lo mucho que usted lo ama, tío Nanu!— volvió a decir Mahalo.

No hubo respuesta, sólo un marco con una foto, lo cual sorprendió al moreno.

—Puede que sea algo egocéntrico, pero era el único regalo que se me ocurría darte— dijo el Kahuna.

—¡Él me hizo traerla desde casa, así que cuídala bien, HauHau! ¡Tuve que dejar a Mimikins a cargo del lugar!— le dijo Tapu.

El Representante dirigió su visión hacia la foto y se encontró el retrato que vio aquella vez cuando despertó tras el secuestro de Lillie.

En aquella ocasión, por las heridas y las prisas, no la había podido apreciar bien, pero ahora…

Nanu, Acerola y su padre sonreían a la cámara sólo que, para Hau, no había cámara, por lo que esa sonrisa era para él.

Te amo, Hau… Eso nunca cambiará, ¿lo sabes?

El moreno sintió como sus ojos se empañaban y de inmediato se pasó una mano por la cara.

—Es perfecto, tío Nanu…— le dijo, levantando la mirada— ¡Gracias!

Padre e hija sonrieron al oír eso.

—¡Yo también tengo un regalo para ti, HauHau!— su mano se abrió, dejando ver un cristal verde con la imagen de un Decidueye en él— ¡Es un Dueyestal Z! ¡Como soy la Capitana del tipo Fantasma, era natural que yo tuviera un…!

—Acerola… yo no tengo un Decidueye— interrumpió Hau, riendo de forma nerviosa.

Tapu se quedó quieta por unos instantes y luego, volvió a reír.

—¡Tendrás uno en algún momento!— exclamó, dándole el Cristal de todas maneras.

Hau volvió a reírse.

—¡Lo agradezco! ¡Te juro que le sacarán el mejor provecho!— esas palabras confundieron un poco a Acerola, pero Hau lo tenía claro. No podía ignorar al Decidueye en el vídeo que le mostraron.

—De cualquier forma, nosotros nos despedimos ya— informó Nanu, apuntando hacia la ciudad con un pulgar—. Tienes cosas que hacer, ¿no, Representante?

El moreno asintió.

—¡Por favor avíseme si mi abuelo se pone en contacto con usted!— pidió— Estoy seguro de que no tardará en venir sabiendo que atrapamos a quien mató a su hijo…

Nanu miró hacia el cielo ante la atenta mirada de Acerola.

Por el poder que me otorga mi posición como jueza de Alola… ¡Condeno al acusado Faba Pepehi a cumplir sentencia con tres cadenas perpetuas!

La cara de miedo y el posterior rompimiento de Faba en lágrimas provocaron que una sonora carcajada saliera de la boca de Nanu.

Acerola y Hau lo vieron, divertidos. Imaginaban en que debía de estar pensando.

—Entonces…— Hau extendió su mano hacia Acerola y le sonrió— Alola.

La Capitana simplemente suspiró. Tomó su mano y lo estiró hacia ella, abrazándolo.

—No seas tan frío, HauHau… Soy prácticamente tu tía, ¿sabes?— rio.

Una pequeña risa salió del moreno.

—Eres más joven que yo. En todo caso, serías mi hermana menor— corrigió.

—Sé a dónde va la conversación, jovencito— dijo Acerola, imitando el tono de voz de una persona mayor. Le dio unas palmaditas al moreno en la espalda y luego se separó de él—. Vamos, ve ¡Alola te necesita, Representante!

—Ni siquiera sabes que voy a hacer— rio Mahalo.

—No, no lo sé— negó con la cabeza y luego, lo miró fijamente— ¡Pero seguro que será algo impresionante!

El chico volvió a reírse.

—¡Anótalo en un papel!— le dijo de pronto— ¡Cuando vuelva a Ula-Ula, tú y yo iremos por unas Malasadas!

A Acerola pareció hacerle bastante gracia ese comentario.

—¡Anotado!— exclamó.

Hau rio una última vez, para luego, voltear a ver a Nanu, quien tenía una mueca similar.

—¡Alola, tío Nanu!— le dijo, con una enorme sonrisa.

—Alola, chico.

Y aunque le pasaba todos los días, él no podía evitarlo.

Ante los ojos de Nanu, Hau Mahalo era Hal Mahalo, pero por alguna u otra razón, verlos como la misma persona estaba volviéndose más y más complicado conforme lo conocía.

Hau subió al yate, siendo regañado por Gladio y observado por los Asutoro.

La embarcación zarpó y el chico se despidió de ellos hasta que se perdieron de vista mutuamente.

—Se fue…— murmuró Acerola con su gesto de siempre.

Nanu asintió.

Se quedaron en silencio por un rato.

—Oye, he estado pensando que nuestra casa a las afueras de pueblo Po está algo lejos de Malíe…— le dijo el Kahuna de pronto, rascándose la cabeza— ¿Te importa si me mudo contigo al menos mientras atiendo ciertas cosas con la comandancia?

Los ojos de Tapu brillaron por unos instantes y de inmediato, asintió.

—¡S-Sería genial!— dijo con rapidez.

Malíe sonrió levemente y luego, comenzó a caminar de vuelta a la ciudad.

—Vayamos por algo de cenar— sugirió— ¿Ramen te parece, hija?

El cuerpo de la Capitana se quedó momentáneamente congelado y sin siquiera notarlo, su primera acción luego de oír eso fue derramar unas cuantas lágrimas.

—¡C-Cielos, el ramen es demasiado obvio, viejo!— le dijo, corriendo tras de él mientras se retiraba el líquido de la cara.

—Ey, al menos llámame "papá" o algo— le pidió Nanu, poniendo su mano sobre la cabeza de Acerola.

—¡Si v-vas a hacerme llorar al menos sopórtame unos minutos!


Hau suspiró, dejándose caer en la cubierta del yate y finalmente, pudo voltear a ver en dirección a la penetrante mirada que llevaba calándole desde hacía unos minutos.

Gladio lo veía fijamente, con los gemelos a su lado.

—Tres cadenas perpetuas— dijo da la nada el moreno, haciendo que Aether se calmara— ¡Faba fue condenado a tres cadenas perpetuas!

Entonces pasó algo que Mahalo creyó nunca poder volver a ver.

Primero, una gran sonrisa se formó en el rostro de Gladio, para luego, soltar una fuerte carcajada al aire que no parecía tener fin.

Umbreon tampoco pudo evitar reírse por obra de su entrenador.

Los que estaban en la cubierta vieron eso sorprendidos.

—C-Creí que Gladio no era ese tipo de persona…— murmuró Elio.

—Cierto…— secundó Selene.

—¡Alola, por cierto!— saludó Hau, viendo a ambos jóvenes— ¡No esperaba que nos volviéramos a ver en esta situación! ¡Son los fans de Ash, ¿no?!

Ambos asintieron de inmediato.

—¡Mayor fan de Ash Ketchum!— exclamó el azabache, apuntándose con una mano— ¡Elio Asutoro!

—Mayor fan de Ash Ketchum, también— la entrenadora lo dijo en un tono de voz más calmado—. Soy Selene Asutoro.

—¡No pude presentarme correctamente aquella vez en Melemele!— recordó el moreno— ¡Yo soy el futuro Kahuna de Melemele y nieto del actual Kahuna! ¡Me llamo Hau Mahalo!

Un bombillo se encendió en la cabeza de los gemelos.

—¡Entonces después de todo no era tú pa…!— Elio fue interrumpido por un fuerte escalofrío que Selene también sintió.

Ambos, por algún motivo, voltearon hacia el oeste.

—¿E-Están bien, chicos?— preguntó, viéndose preocupado.

—Acabo de sentir que alguien dijo una enorme mentira…— murmuraron al unísono.

Hau no comprendió del todo eso.

—Mientras no les pase nada, supongo que está todo bien…— Hau comenzó a revolver entre su mochila— Por cierto, ¿quieren Malasa…?

—Para el carro, Mahalo— dijo Gladio, sorprendiendo a los humanos por el repentino cambio de actitud. Ni siquiera se dieron cuenta de cuando él y Umbreon dejaron de reír—. Antes de que empieces con tu ritual de siempre…

¿Ritual?...— se preguntó el Representante.

—… cuéntame sobre toda esa estupidez del "Incidente Aether".

Elio y Selene se vieron algo confusos por ello. El nombre era claro, ¿no? Se referían a aquello que él mismo había hecho.

Hau dio una pequeña cabeceada y de todas formas, sacó una bolsa de Malasadas. Comenzó a comerse una de forma despreocupada ante las curiosas miradas de los gemelos y la cada vez más irritada del rubio.

—¿Por dónde empiezo?...— se preguntó, suspirando. Levantó la cabeza— Han oído de las redes sociales, ¿verdad?

Los humanos asintieron.

—FaceDex, Artic's y cosas así, ¿no?— preguntó Elio, cruzado de brazos.

—He oído que sirven para subir vídeos, fotos y charlar con gente— añadió Selene, recargándose en la barandilla.

—Yo sólo había escuchado el nombre— respondió Gladio.

Hau dio una pequeña cabeceada.

—La cosa es que en los últimos dos años se han hecho realmente populares en las zonas más urbanas y quiero decir… REALMENTE populares— hizo un claro énfasis en sus palabras.

Elio y Selene voltearon a verse. Ellos jamás las habían usado ya que se concentraban más con la escuela y, principalmente, en analizar los combates de Ash que estaban publicados en la página oficial de la Liga Pokémon.

Gladio no las había usado jamás porque apenas tenía dinero para mantenerse a él y a sus Pokémon, además de los entrenamientos.

—El punto es que— Mahalo prosiguió—, cuando invadimos la Fundación Aether, al parecer unos cuantos reclutas grabaron partes del encuentro, lo cual se hizo "viral", o sea, muy famoso. Quién sabe cómo, algunos hasta hicieron citas con periodistas que comenzaron a esparcir las noticias junto con las imágenes.

Aether frunció el ceño.

—¿Qué partes se expusieron?— interrogó.

Hau vaciló por un momento.

—¿Además de vídeos de nosotros combatiendo? Bueno… la imagen de Lusamine ha quedado manchada por tu testimonio y ya todos conocen los nombres de sus hijos, así como tu cara— contestó—. Ahora con el vídeo de Hapu luchando contra Xurkitree, la parte que explicaste de los Ultraentes, Ente Balls y Silvally tiene sentido para muchos de ellos.

Gladio vio hacia el cielo. A eso se refería la pareja con "Las otras publicaciones".

—¿Sobre Faba?— preguntó el rubio de nuevo.

Hau negó con la cabeza.

—Se mencionó por encima pero al parecer ningún recluta quiso dar imágenes de lo ocurrido por respeto— rio de forma nerviosa y se rascó la cabeza.

—Entiendo…— el rubio se puso de pie— Haremos una parada en Melemele y mañana continuaremos hacia Poni. No podemos viajar de noche.

Los gemelos y Mahalo asintieron.

Sin decir nada, Gladio comenzó a caminar hacia una cabina que llevaba a los dormitorios del yate.

El moreno se dio unos pequeños golpes en las piernas, guardó sus Malasadas y se puso de pie.

—¿Y bien? ¿Cuál es su historia?— interrogó a los gemelos con una sonrisa— Supongo que no están con Gladio sólo porque les pareció un buen tipo.

Los Asutoro se voltearon a ver. Si él iba a estar con ellos, al menos le debían la verdad.

Todo sobre Blacephalon fue expuesto.

Al terminar la conversación, Hau tenía un gesto serio en el rostro.

—Ya veo… Un Ultraente nuevo…— murmuró con el ceño fruncido para luego, fijar su mirada en Elio— Puede que yo no sea el más fuerte, pero definitivamente haré lo posible para protegerte de él.

El azabache se rascó la cabeza algo apenado, mientras que Selene se lo agradeció verbalmente.

—Lo agradezco en serio, pero tampoco deberías jugarte el pellejo por mí…— le dijo con la mirada desviada.

Mahalo sonrió levemente.

—Escuchaste lo que le dije a Gladio sobre el tal Faba, ¿verdad?— le preguntó al adolescente, recibiendo un confuso asentimiento— Bueno, gracias a ese tipo, un Ultraente pudo asesinar a mi papá, así que yo… simplemente no quiero que otra vida inocente se apague por uno de ellos.

En ese momento, a los gemelos Asutoro se les resolvieron varias dudas pero por otra parte, les llegaron muchas más. Sintieron nudos en la garganta al escuchar las palabras del futuro Kahuna y no supieron que decir.

—De todas formas… Bienvenidos, chicos— les dijo Hau a los adolescentes mientras les sonreía— ¡No somos especialmente divertidos, pero espero que puedan sentirse cómodos con nosotros!

Elio y Selene tardaron un poco, pero luego de unos segundos, le devolvieron el gesto.

—Contamos contigo, Hau— el mayor hizo una reverencia.

—Estamos a su cuidado— la menor también hizo la suya.

Mahalo rio.

—¡Se parecen a Ash y a Lillie!

Ignoraron lo segundo, centrándose sólo en lo primero. Se arrodillaron ante el moreno.

—No somos dignos de tal halago— dijeron al unísono.

El moreno se vio un tanto sorprendido y luego, volvió a reír.

—¡De nada!... ¡Creo!


10 p.m. Cañón de Poni. Interior.

—El Cañón de Poni se compone de tres grandes cuevas, un largo pasadizo de roca y zonas exteriores por las que podemos caminar fácilmente. Nosotros estamos en la primera cueva y, gracias a mi atajo, podremos omitir las otras dos para llegar de forma rápida al pasadizo de roca que finalmente culminará con nosotros arribando al Altar del Eclipse— Rotom tenía un mapa en su pantalla, el cual luego desapareció, dejando ver una cara de enfado— ¿¡Me están escuchando?!-Roto.

—¿Eh?...— preguntaron Ash y Lillie al mismo tiempo; ambos estaban estirando las mejillas del otro. Lucían bastante divertidos.

Pikachu y Shiron reían a carcajadas.

—Ustedes…— murmuró la Pokédex— ¡Entiendo que se lleven bien y todo, pero debemos enfocarnos en lo que estamos haciendo!-Roto.

Ambos se soltaron al mismo tiempo. La cara de Lillie estaba bastante roja gracias al jaloneo de Ketchum, pero no parecía dolerle en lo más mínimo.

—Perdón, Rotom. Es sólo que estamos aquí, rodeados de roca y más roca…— Ash apuntó a todas direcciones hasta que reparó en una zona del techo— ¡Aunque esa parte de ahí me gusta!— señaló un lugar por donde la luz de la luna entraba, la cual, junto con el fuego de la fogata, lo hacían sentirse mucho más cómodo.

—Hablando de diversión… ¿No tienes algo entretenido para ver entre todos tus Terabytes de información?— preguntó la rubia.

La Pokédex "suspiró".

—Veré que tengo-Roto…

—¡Gracias, amigo!

—Definitivamente eres un salvavidas, Rotom.

Pikachu y Shiron tuvieron unas repentinas e intensas ganas de volver a ver la película del Rey Pyroar.


3 a.m. Isla Melemele. Pueblo Iki.

Sentado en su trono, estaba Hala, con la mirada fijada hacia la puerta de su casa y con el ceño fruncido.

Ultraentes.

Su hijo…

Nanu lo había llamado días atrás, dándole un montón de información tan impactante que tuvo que colgar para procesarlo todo en silencio.

Su sangre, su retoño; aquella persona a quien había amado más que a nadie, había sido asesinada por una bestia de otro mundo que no era el suyo, una como las que él llevaba enfrentando un par de días.

La muerte de su hijo no debió haber ocurrido.

Aunque… al menos tenía de consuelo que habían atrapado a uno de los responsables, ¿no? Que pasaría el resto de sus días en prisión.

Debía ser satisfactorio, ¿no?

No. No lo era. No para Hala.

Recordaba cada día el momento en el que su hijo llegó a su vida, llevándose consigo la de su esposa. Había sido un instante de felicidad absoluta, así como de desgarro y desolación.

Su sangre, su retoño; su orgullo.

Rio un poco al recordar con felicidad cuando le regaló a su Pichu luego de regresar de uno de sus tantos compromisos.

La mirada de felicidad que Hal tenía en su cara al verlo llegar había sido uno de los momentos más alegres de su vida. Se había sentido amado y querido, alejando toda duda.

A pesar de que no había pasado tanto tiempo con él como le habría gustado, de que había tenido que dejarlo al cuidado de Nanu en decenas de ocasiones… Su hijo lo amaba.

Y pensar eso casi lo mató de la tristeza.

Hala no había estado en momentos importantes para Hal.

No había estado cuando inició su Recorrido Insular.

No había estado cuando celebraron que lo terminó.

No había estado cuando se casó.

No había estado cuando murió…

Por años, la muerte de su hijo era algo que no quería recordar. Algo que dejar atrás y simplemente considerar como un infortunio del pasado.

Decidió aceptar su muerte al primer día, no como Nanu, quien lo buscó por años para luego rendirse. Mientras más rápido lo superara, mejor, pensó él.

Pero ahora que sabía que, definitivamente había muerto, su corazón no pudo soportar más el reprimirse.

Había sido un padre terrible, así como mentor.

Hal y Guzma.

Ambos habían sufrido por su negligencia de una forma u otra.

Y apenas se estaba dando cuenta.

Sus pecados no merecían ser perdonados. Él no había estado ahí para su hijo; de haberlo estado, definitivamente estarían juntos, riendo y tomando una buena jarra de cerveza. Su nuera no lloraría todas las noches.

Una mano se dirigió a sus ojos, los cuales comenzaron a lagrimear de forma incesante mientras que su cuerpo temblaba.

Su sangre, su retoño; había muerto por su culpa y tal vez jamás podría disculparse. Estaba seguro que, en la otra vida, sus pecados lo alejarían del lugar en el que estaba su hijo.

Mientras lloraba, el cerebro de Hala continuaba despreciándose a sí mismo.

Pensaba en como habrían sido los momentos más importantes de la vida de Hal con él a su lado.

Pensaba y pensaba… Se torturaba.

Pero entonces, recordó.

Recordó que él si había estado en un momento.

El nacimiento de su nieto.

El nacimiento de Hau.

Recordó escuchar un llanto y, a diferencia del día del nacimiento de Hal, en la habitación todo era felicidad.

Ese niño era una alegría, una bendición enviada por los dioses para mejorar la vida de cada persona que estuvo dentro de ese cuarto aquel día.

Recordó las primeras palabras de su pequeño nieto: "Comer", había dicho él. Todos rieron por lo especial y cómico de la situación.

Sus primeros pasos, los cuales culminaron con un Hau cayendo de sentón al suelo.

Cuando se graduó de la escuela.

Cuando ganaba esos concursos, demostrando su inteligencia y habilidad.

Cuando inició su Recorrido Insular luego de tantos años.

"¡Abuelo!" sonó en su cabeza. La voz de su amado y único nieto al que le había tratado de dedicar todo el tiempo que no pudo dedicarle a su propio hijo.

El cariño que recibió, el cariño que dio.

El orgullo que sentía por poder decir que Hau Mahalo era la sangre de su sangre, su retoño; su alegría.

No quería perderlo a él también.

El Refulgente no se llevaría la vida de su nieto, no acabaría con sus sueños y esperanzas ni arrancaría de raíz el brillante futuro que le deparaba.

Ellos ganarían. Vencerían y pasarían tiempo juntos como la familia que eran. Irían a vacacionar a algún lado, tal vez. Kalos sonaba como un lugar agradable donde comer buenos dulces.

Ellos ganarían. Envejecerían y morirían sintiéndose realizados, no por un ente interdimensional hambriento. Lo vería casarse y formar una familia, fuese con la persona que fuese.

Ellos ganarían. Trataría de redimir sus pecados para así, disculparse con su hijo en la otra vida. No cometería los mismos errores que en el pasado y se aseguraría de que Hau tampoco.

Ellos ganarían y serían felices. Juntos.

Subió la mirada, secando por fin sus lágrimas mientras pensaba.

La sangre de su sangre, su retoño; su razón para pelear.

En Hala Mahalo han nacido las ganas de ser más fuerte.


12 p.m. Isla Exeggutor.

Elio tembló levemente, nervioso. La mirada que les habían dirigido las decenas de Exeggutors del lugar había sido tan tétrica que por un momento creyó que el barco se hundiría.

Selene sintió algo similar, sólo que su cuerpo lo manifestó con la palidez de su rostro, así como su sudor.

Gladio y Hau también había reparado en dicho hecho. Era curioso, sí, pero no le dieron tanta importancia como los gemelos.

El por qué estaban ahí les fue explicado a los Asutoro en el yate.

—Ahora bien… Esa cosa que dijeron Lillie y Ketchum— murmuró Gladio, poniendo una mano sobre el hombro de la entrenadora. La chica volteó a ver al rubio, quien le devolvió la mirada. Ella supo que todo estaba bien.

—Ellos dijeron que sabríamos como luce— recordó Hau, caminando por el lugar, atento a los alrededores.

—Si el jefe lo dice, entonces debe ser cierto— aseguró Elio, caminando junto con los Representantes— Sólo me pregunto qué tipo de cosa nos encontra… Olvídenlo, creo que lo encontré.

Los otros tres humanos voltearon de inmediato a ver al azabache, acercándose a él.

Nada más llegar a la entrada de la cueva en la que estaba Elio, Gladio sintió infinita repulsión al recordar el mismo lugar de sus visiones.

Se obligó a sí mismo a dejar de lado ese sentimiento… por el momento.

Mientras tanto, los otros dos que no habían visto a su hermana menor hacerle un "kabedon" a un chico, se mostraron impresionados al ver la profundidad del agujero que ahí había además de la tenue luz que se veía en el fondo.

Hau recordó lo dicho por Ash.

¡Asegúrate de traer una cuerda cuando vengas!

De inmediato se descolgó su mochila y buscó entre sus objetos, sacando una larga cuerda de al menos diez metros de largo.

—¡Vamos, Tauros!— llamó al Pokémon Toro Bravo, quien nada más salir dio un mugido.

—¡Eres rápido, Hau!— exclamó Elio, asombrado por la capacidad de procesamiento del moreno.

—¿¡Verdad?!— preguntó el chico, comenzando a atar la soga alrededor del cuerpo de su Pokémon.

—En algún momento tenía que usar el cerebro— dijo Gladio con la mirada fija en la caída debajo de él. Sin quererlo, hizo que Elio tuviera que contener la risa y que Selene sonriera un poco.

Una de las cejas de Hau tuvo un pequeño tic.

Terminó de atar la cuerda y luego la lanzó al fondo del vacío. No pasó mucho hasta que se escuchó un pequeño golpe.

—El último en llegar tiene la misma cantidad de amigos que Gladio— dijo Hau, sujetándose de la soga y viendo al rubio con una sonrisa—. Es decir, cero.

Bajó.

Elio y Selene comenzaron a sudar de pronto, notando que eso se había convertido en una especie de guerra.

Pero aún con eso…

—No quiero tener cero amigos…— murmuró Selene, siendo la siguiente en bajar.

—¡Yo tampoco!— Elio fue el tercero.

Aether, por su parte, sólo pensó en lo mucho que le habría gustado haber empujado a Hau desde aquella altura.

Bajó él también.

—… una cosa que no saben cómo luce o qué es, ¿cierto?— escuchó decir a Elio, quien parecía estar conversando con Hau.

—¡Sí! ¡Ellos no nos dieron muchas información!— respondió éste.

—¿De verdad es una buena idea que mi hermano y yo estemos aquí?...— se preguntó Selene.

—No íbamos a dejarlos en el yate cuando Blacephalon está persiguiendo a Elio— le dijo Gladio, acercándose a ellos.

Elio le dio un pequeño golpe a su hermana detrás de la cabeza.

—No quiero morir, tonta— informó, ante lo cual la menor asintió.

—Y yo no quiero que mueras, hermano.

Se quedaron en silencio unos instantes hasta que Gladio carraspeó, llamando la atención de todos.

—La luz— señaló a la dirección de dónde provenía el destello—. Vamos.

El grupo entero asintió.

Luego de unos pocos instantes de caminata, llegaron a un pasillo bien iluminado, repleto de dibujos que emitían una resplandeciente luz.

—¡Tapu Koko!— exclamó Hau, señalando una de las paredes y corriendo hacia ella.

—Es una historia…— murmuró Selene, caminando hacia otra— Está contada de forma inversa.

Gladio escuchó con interés esas palabras.

—¿Inversa en qué sentido?— interrogó Elio.

Antes de que la adolescente pudiera hablar, el rubio se adelantó.

—En el sentido de que estamos viendo el final de la historia— señaló al fondo del pasillo, donde podía verse un pedestal—. El inicio está ahí.

Hau colocó sus manos a un lado de sus ojos para no ver a los costados.

—No me haré spoilers…— murmuró, caminando de forma apresurada hacia el principio de la historia.

—Yo tampoco quiero— secundó Elio, imitando al moreno.

—Ni yo— dijo finalmente Selene, haciendo lo mismo que los otros dos.

A Aether no le importó y simplemente continuó caminando.

—Ey, Gladio— Mahalo se acercó a su compañero—. Este lugar está bonito y todo, pero ¿por qué Ash y Lillie dijeron que tendría un gran significado para nosotros?

El Representante de Tapu Fini negó con la cabeza.

—No lo sé— respondió a secas—. Lo sabremos cuando lo veamos.

Tras unos segundos, al fin llegaron a la primera imagen y pudieron apreciarla con lujo de detalle.

Del cielo descendían dos figuras. El legendario del Sol y el de la Luna.

Solgaleo y Lunala.

Elio y Selene lucían un tanto confundidos, ¿quiénes eran esos Pokémon en las paredes? Salían de un agujero así que… ¿eran Ultraentes?

Por otra parte, Gladio y Hau sí que los reconocieron.

—La leyenda de la que me habló Ketchum— murmuró el rubio.

—¡Ese debe ser! ¡Ese es Nebulilla!— Hau evadió el pedestal y corrió a tocar al león.

Sus palabras llamaron la atención de Aether.

—¡Ey, no toques nada, Maha…!

Muy tarde.

Apenas uno de los dedos de Hau entró en contacto con la imagen, un destello cubrió todo el lugar.

—¡M-MIS OJOS!— gritó el moreno, cegado por la intensidad de la luz.

Un quejido salió de la boca de Gladio, quien apretó con fuerza los dientes.

—¡SELENE!

—¡HERMANO!

Selene se apresuró a tomar a su hermano mayor del brazo, no debía ser difícil, lo tenía a un lado suyo después de todo.

Estiró su extremidad y entonces… nada. No pudo sentir nada.


Miró hacia el frente, directo hacia el campo de batalla donde Necrozma se batía en duelo contra Lunala y Arceus, apoyados por los Sagrados.

La deidad de la luna lucía a cada rato más debilitada, poco a poco, volviéndose incapaz de seguirles el ritmo a sus aliados.

Pero para eso estaban ellos.

Para eso estaban ella y su hermano.

—Siempre creí que lo más importante que haría en vida sería aquella vez que tocamos para toda Alola en Isla Roja— rio mientras volteaba a ver a su pariente.

—Fue un buen día eh, Kanani…— murmuró con añoranza un chico de tez blanca, pelo negro y ojos azules.

Ella, la llamada Kanani, asintió con una sonrisa en el rostro.

—Y ahora me parece tan trivial… ¿A ti no, Ikaika?— le preguntó, dándole un pequeño codazo.

—Eso creo...

—¡Vamos! ¡Se más expresivo, tu señor está en peligro! ¿¡Cómo le dará fuerzas a Laliona un chico que no tiene fuerzas para sí mismo?!— dijo en un tono risueño.

Ikaika, su hermano, suspiró un poco y luego, sonrió ampliamente.

—¿¡Cómo esto?!— interrogó.

Kanani le devolvió el gesto. Adoraba la sonrisa que ponía su hermano mayor cuando estaba por comenzar a tocar en un concierto.

—Si mostraras esa sonrisa siempre en lugar de tu cara de muerto seguro que ya tendrías esposa, hermano— le aseguró, un tanto burlona.

El mayor asintió.

—Pretendientes no me faltan— informó.

Ella rio, divertida.

—Bien…— se llevó la Flauta lunar enfrente de los labios— Tú guías. Después de todo "El coro del cielo" no es tan buena flautista como "La mano de Dios".

—Te demostraré porque me llaman así— la Flauta solar se colocó frente a sus labios.

—A tu señal, hermano.

—¡Asegúrate de seguirme el paso!

Y entonces, iniciaron.

La más dulce de las melodías fue tocada en ese preciso momento, llegando a los tímpanos de todos en aquel enorme campo de batalla. Evocaba sentimiento, aspiración, determinación, voluntad y por sobretodo… pureza.

Una canción tan armónica que traía paz al corazón de quien la oyera, revitalizando sus fuerzas al instante.

Una canción de pelea para los aliados, disfrazada de una gentil e indefensa melodía para el enemigo.

"La invocación del Eclipse".


—¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!

Un grito al unísono de toda la humanidad, de divinos y Pokémon.

Un grito de esperanza.

Kaimana Hekili sostenía con fuerza la mano de su marido, Ululani Hekili, mientras gritaba a todo pulmón al igual que el resto.

—¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!— volvieron a gritar, a apoyar.

Apoyaban a los Sagrados, quienes con sus grandes cuerpos sujetaban las extremidades de Necrozma.

Apoyaban a Laliona a Mahina Pe'a, quien extraían la luz del cuerpo del Resplandeciente.

Apoyaban al Dios Pokémon, quien con su inmenso poder, estaba por desterrar al Refulgente de su mundo.

Apoyaban a la humanidad.

—¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!

Y finalmente, ocurrió.

Inmovilizado gracias a los Sagrados, despojado de su poder gracias a los Divinos y desterrado gracias al Creador.

Necrozma había sido derrotado de forma indudable, viéndose obligado a huir por un Ultraumbral.

Lo que antes fue un gran ser de luz, ahora no era más que un pobre diablo carente de la gracia que tuvo en antaño y eso él lo sabía.

Palabras de amenaza salieron de su boca pero la alegría de la victoria era tan embriagadora que pocos le prestaron atención.

Los vítores, aplausos y llantos de felicidad resonaron por todo el lugar.

Kaimana Hekili se apresuró a unir sus labios con los de su esposo en un apasionado beso de alegría y éxtasis.

Todas las emociones y todo el amor que se tenían quedaron demostrados en aquel dulce gesto.

El Refulgente, el Resplandeciente, el Devorador de Luz… Necrozma.

Lo habían derrotado y su leyenda quedaría en los anales de la historia, siendo recordada por las futuras generaciones de Alola.

O eso creyeron.


Gladio, Hau y los Asutoro espabilaron de pronto.

—¿¡U'ILANI?!— gritó Mahalo a todo pulmón, aturdido por el momento que había vivido. El inicio de la guerra seguía reproduciéndose en su cabeza una y otra vez.

—¡HERMA…!— Elio y Selene detuvieron sus gritos al verse mutuamente. No hubo palabras, sonidos ni nada, sólo un fuerte y desesperado abrazo.

Gladio fue el que soportó más el repentino cambio.

Jadeó un poco y se llevó una mano a la boca para luego tallársela con fuerza.

Había besado a un hombre… Él había sido una mujer…

No, no, no, no. Se estaba apresurando, él…

Volteó a ver al resto y notó el estado en el que estaban.

No había sido sólo una ilusión.


—Fue una especie de… viaje en el tiempo…— murmuró Hau, recargado contra una de las paredes y con la mano en la cabeza.

—¡Reencarnación! ¡Eso fue reencarnación!— aseguró Elio, siendo secundado por Selene.

—Estuvimos en los zapatos de otras personas. Sí hubiera sido un viaje en el tiempo habríamos estado nosotros en carne y hueso en aquel momento— dijo con total seriedad.

Gladio, recargado en la pared de la primera imagen, era el que más pensaba, uniendo piezas del rompecabezas.

Señaló a Hau.

—Tú eras Keikilani Kauka, ¿verdad?— interrogó, recibiendo un asentimiento— Yo era Kaimana Hekili, primera Representante de Tapu Fini… Eso quiere decir que…

El moreno volteó a verlo, asombrado.

—¡Ash era Ululani Hekili y Lillie fue…— su rostro se puso rojo y una pequeña sonrisa apareció— Lillie fue… U'ilani Hau'oli!

Elio y Selene se mostraron un tanto confundidos pero creían poder entender lo suficiente.

—Eso quiere decir que Selene era la tal Kanani Ikena y yo era Ikaika Ikena, ¿no?— preguntó, señalándose a sí mismo y a su hermana.

Hau dio una pequeña cabeceada. Parecía estar gozando de lo lindo.

—Eras muy silencioso en aquel entonces, hermano…— murmuró Selene, viendo fijamente al mayor.

—Y tú muy ruidosa— respondió éste—. Aún en nuestra vida pasada no dejabas de molestarme con el tema de las mujeres.

—Un joven sano no debería reprimir sus impulsos se…

—¡Okey, okey, entendí, entendí!— la interrumpió, poniendo una mano frente a su cara para luego dar un ligero suspiro y clavar su mirada en Gladio— Por cierto, ¿qué es todo eso de "Representante"? No lo entiendo.

Selene también volteó a ver al rubio.

—Yo tampoco.

Más Aether no respondió. Parecía muy metido en sus propios asuntos.

Los gemelos entonces voltearon a ver a Hau, quien se vio obligado a espabilar.

—Ah, bueno, verán…

El significado del Representante, su función y relación con los Tapus les fue explicado a los Asutoro.

—Un cargo secreto súper importante…— a Selene le brillaban un poco los ojos.

—Suena genial…— aseguró Elio, llevándose las manos detrás de la cabeza— Yo en cambio era… ¿cómo me dijiste? ¿"La mano de Dios"? ¿Ese no es un jugador de soccer?

La entrenadora asintió.

—Yo no sé de soccer, hermano— le informó—. Lo que sí sé es que eras increíble tocando la flauta…

Elio volvió a suspirar.

—Sí, pero ser un flautista o lo que sea no es tan genial como ser un heraldo de los dioses…— dijo, un tanto resignado.

Hau escuchaba eso, pensando en lo equivocados que estaban.

Ellos, literalmente, serían los que llamarían a dos dioses.

El Representante de los hombres del mundo: Elio Asutoro.

La Representante de las mujeres del mundo: Selene Asutoro.

Pero… ¿debía decírselos? ¿Debía contarles toda la historia y por qué eran tan importantes? No. Ellos todavía no habían preguntado. Se los diría, pero en su momento.

—Aunque al menos me alegra haber sido hombre en mi vida pasada— exclamó Elio, cerrando los ojos—. No sé qué habría pensado de haber sido una chic…— sintió unos pequeños toquecitos y cuando abrió los ojos, notó como su hermana le decía con un dedo que se callara.

Un tanto indignado por ello, Elio planeó preguntar el por qué debería guardar silencio pero entonces su hermana le señaló a cierta persona.

A Gladio.

El rostro del azabache se puso pálido y de inmediato se tapó la boca.

Hau vio toda la escena. Volteó a ver al rubio, quien lucía ajeno a todo. Sonrió con malicia.

—Entonces… Kaimana Hekili, ¿no?— preguntó, levantándose del suelo. Un pequeño escalofrío recorrió el cuerpo de Aether— Que raro… Juraría que Hekili era el apellido del antepasado de Ash…

—Cállate…— escucharon murmurar todos. Elio y Selene, con las manos, le decían a Hau que se detuviera.

—Y si tú tenías su apellido, entonces… ¡Oh! ¡Ya veo!— se llevó una mano al mentón y sonrió— ¡Eso quiere decir que en una vida pasada, tú y Ash fueron…!

Gladio se alejó espontáneamente de la pared.

—¡Cállate, Mahalo! ¡No digas nada más!— le advirtió con una mirada amenazadora, señalándolo con un dedo.

Los ojos del moreno se entrecerraron.

—Esposos— terminó de decir.

Los Asutoro se quedaron en blanco. Su jefe y su guardián habían sido pareja en una vida pasada, por no mencionar la situación tan "delicada" que se acababa de presentar.

El rubio dejó caer su mano a un lado del cuerpo.

—Pensándolo bien… En aquella vida, tú y Lillie fueron una pareja también— murmuró, comenzando a caminar hacia Hau, quien se sonrojó levemente—. Te burlaste de mí y para colmo, te atreviste a tocar a mi hermana y a hacer quien sabe qué cosas…— eso último sonrojó más al moreno— ¿Entiendes a lo que voy, Mahalo?— lo miró directo a los ojos, haciendo al Representante de Bulu tragar saliva para luego, reír nerviosamente.

—S-Sabes que ese no era yo, ¿verdad?— preguntó Hau, empezando a retroceder.

—No me mientas. Ahora mismo, debes estar teniendo recuerdos de tu vida pasada, como yo y como ellos— señaló a los gemelos, quienes se vieron sorprendidos al saber que no eran los únicos—. Y sé en qué tipo de recuerdos te estás concentrando más…

—¿¡De qué hablas, Gladio?!— era cierto que uno de esos recuerdos aparecía de forma esporádica en la cabeza de Hau, pero no es como que él los estuviera buscando.

—Paliza— respondió—. Voy a darte una paliza.

El lugar se quedó en silencio y de pronto, Mahalo dio media vuelta para posteriormente, echar a correr.

—¡NO LO DUDO!— gritó, recordando lo sucedido en la Casa Aether.

—¡Hau!/¡Señor Hau!— llamaron los gemelos Asutoro.

Gladio no dijo nada y simplemente se preparó para salir corriendo detrás de él.

En esos momentos, sus niveles de repulsión por Ash habían subido de cien a mil, por lo que realmente estaba molesto.

Cuando estuvo por dar el primer paso, ocurrió algo.

Una fuerte sacudida. Como una explosión.

Los Asutoro se levantaron del suelo rápidamente y Hau dejó de correr.

Todos vieron hacia arriba, lugar del cual comenzaron a caer pequeños pedazos de piedra.

—¿¡Q-Qué es…?!— se preguntó Elio, alterado.

—¡Vámonos de aquí!— ordenó Gladio, empujando a ambos en dirección a la salida.

Corrieron a toda prisa hacia la soga, la cual todavía estaba en el mismo lugar.

—¡TAUROS! ¿¡ESTÁS BIEN?!— gritó el futuro Kahuna a todo pulmón nada más llegar.

Recibió un mugido que lo alivió en el alma.

—Yo iré primero— dijo Gladio, adelantándose—. Si es algo peligroso, seré el mejor para hacerle frente.

Nadie tuvo quejas.

Con velocidad y destreza, el rubio comenzó a subir, seguido de Hau.

La tercera fue Selene y por último, Elio.

Las violentas sacudidas todavía se sentían, además de fuertes estruendos que los Asutoro reconocieron para temor suyo.

El Tauros de Hau parecía agitado, ansioso por salir de la cueva de una vez por todas y junto a los humanos, lo hizo.

Nada más salir de ahí, pudieron ver lo que pasaba.

Con desesperación, los Exeggutor atacaban a un ser por demás conocido para los gemelos.

Por su parte, Gladio y Hau sólo lo habían visto en imágenes.

Su cabeza estallaba, su cuerpo se movía de forma chistosa.

El UE-08 Explosivo.

Blacephalon.

Elio sintió su sangre helar.


3 p.m. Cañón de Poni.

—¡Sol!

Ash corrió hacia el exterior de la cueva a través de una gran brecha hecha por Pikachu en la pared.

—¡Qué bien se siente el sol!— exclamó, recibiendo con su cuerpo los rayos UV.

—Podrías disimularlo un poco más, ¿no?— preguntó Lillie, dándole un pequeño codazo mientras reía. Pikachu también rio al ver la reacción de su entrenador.

—¡Nope!— respondió por mera inercia. Se ponía bastante frenético cuando entraba en contacto con el sol luego de un largo rato alejado de él.

—Tuvimos suerte que la pared en ese lugar fuera lo suficientemente delgada como para romperla, además de que su ausencia no afectaría en nada al ecosistema del lugar-Roto— se repitió a sí mismo, viendo hacia la entrada que ellos mismos habían hecho.

Shiron ignoró las palabras de la Pokédex y en su lugar, vio hacia el frente.

Estaban en el exterior, más específicamente, sobre un desnivel que se encontraba conectado por dos puentes hechos naturalmente por roca.

Una pequeña ráfaga de viento meció su flequillo, dejando ver por unos instantes la marca de Tapu Lele.

—¿Ahora dónde, Rotom?— interrogó la rubia, dejando que si interés amoroso se divirtiera cuanto quisiera.

La Pokédex entonces señaló hacia uno que tenían a la izquierda.

—Por ahí. Será un camino algo intuitivo pero aun así, largo-Roto.

Los Pokémon y Lillie asintieron.

—¡De acuerdo!— exclamó la chica, caminando a un lado de Ketchum y tomando su mano. El azabache espabiló al sentir el contacto, ante lo cual, ella simplemente le sonrió— Vamos, estamos cada vez más cerca.

Ash vio sus manos y luego el rostro de Lillie. Sonrió.

—¡Vamos!— dijo, haciendo que su amiga comenzara a caminar.

—¡Tiempo para llegar al Altar del Eclipse: once horas y media!-Roto.

Falta poco.

Muy poco.


¡Ey! Han pasado unas semanas, ¿eh? Lo lamento, tenía bastantes ganas de escribir pero estuve fuera del país unos cuantos días así que tuve que posponerlo hasta que pude llegar a casita (o más bien, a mi PC XD).

Mmm… No sé si tengo mucho que decirles, la verdad. No es como que haya pasado nada particularmente inusual actualmente con respecto a Pokémon.

¡Eso sí! El mundo realmente está de cabeza últimamente, así que ya saben, a tomar las precauciones necesarias.

Aunque bueno, hablando de mi obra… ¡Tengo planeado el final desde hace muchos meses! Creo que los dejará verdaderamente sorprendidos, o eso espero yo XD (Para los que les gusta teorizar, les dejé puyitas por ahí. Por cierto, pueden compartirme sus teorías sin dudar; no las contestaré evidentemente, pero al menos sería lindo ver que piensan)

Como pregunta y algo que me apetece compartir con ustedes: ¿Escuchan música cuando leen capítulos? Si es así, ¿cuáles? ¡Tal vez podrían recomendarme algunas buenas!

Yo la verdad es que escucho bastante música mientras escribo. Suele ser una sola canción puesta en loop y debo ser honesto, nunca me canso XD
Cambio de canción sólo de un día a otro cuando siento que ya he escuchado demasiado una canción, no suelo cambiarla el mismo día.

Algunas que he usado para escribir: Lillie Theme, Inferno (Fire Force), Hello World (Dr. Stone), Polaris (BNHA), Peace Sign (BNHA), Odd Future (BNHA), Paprika (Kenshi Yonezu), Breath (Pokémon The Power of Us), Aquí estoy (de MissaSinfonia XDD) y mientras escribo esto estoy escuchando "Crying for Rain" de Minami (el opening de Domestic na Kanojo, aunque ni he visto el anime).

¡Es todo, creo!

Recuerden que agradezco todas las reviews, así que si dejan una, créanme que será bienvenida.

¡Hasta otra!