¡Ey, hola! Bueno, el día de hoy sólo hay una review anónima por responder, así que, vamos con ello (Vamos, chicos, dejen sus reviews, veamos crecer esos números XD).

JeGaOr: ¡Hola otra vez! El voltearse la gorra siempre me ha parecido el sello personal de Ash cuando las cosas por fin se ponen serias. ¡Por fin el equipo de los Representantes partirán hacia otra dimensión! ¡Es emocionante!
¡Hasta otra!

Bueno, sin más ni más, pasen a leer.


—¡Cola de hierro!

Pikachu saltó y giró en el aire, dando un fuerte coletazo que impactó contra el Puño trueno de Kommo-o. Por algún motivo, sintió que la pata de su enemigo era menos dura que antes.

—¡Salta y Rayo!— ordenó Ash de inmediato para luego girarse hacia Golisopod— ¡Concha filo seguido de Tóxico! ¡Decidueye, sigue con Hoja aguda!

Con gran velocidad, el roedor utilizó el forcejeo contra el Dominante como un impulso para elevarse en el aire, fuera del alcance de sus puños. Cargó una gran cantidad de electricidad y antes de que el tipo Dragón pudiese utilizar aquel movimiento de sonido, Pikachu disparó.

El destello amarillo cubrió por completo al reptil, haciéndolo entrecerrar un ojo por el aturdimiento y el dolor.

Pikachu escuchó la siguiente orden de su entrenador y la ejecutó. Salió disparado con Ataque rápido en contra del enemigo. Antes de llegar a golpearlo, cambió a Cola de hierro. Dio una voltereta y, finalmente, le asestó un poderoso coletazo en la cabeza.

Era raro… Pikachu habría asumido que, por tener la cabeza llena de escamas, esta sería realmente dura.

Kommo-o retrocedió un poco, ligeramente aturdido. Tan pronto como pudo, lanzó un Puya tóxica que Pikachu apenas logró bloquear con su Cola de hierro. Un poco más tarde y el ataque pudo haber conectado.

Pikachu aterrizó en el suelo y luego, miró las patas de su enemigo. Se dio cuenta de que una siempre se mantenía cerrada, lo cual le parecía curioso en extremo.

Por otra parte, estaba Golisopod. Su pesado cuerpo tardó un poco en poder llevar a cabo la orden, momento que el Hakamo-o enemigo utilizó para atacarlo con un Pulso dragón.

El tipo Agua vio como el movimiento estaba por llegar y se hizo una pregunta.

¿Ofensiva o defensiva?

Eligió ofensiva.

Siguió adelante con su ataque de Concha filo, el cual logró aparecer en el momento justo para chocar contra el Ataque especial. Luego de unos pequeños instantes, Concha filo se sobrepuso ante Pulso dragón, partiéndolo a la mitad y golpeando con fuerza al Hakamo-o.

El movimiento de tipo Agua tuvo la potencia necesaria como para mandarlo a volar en contra de unas rocas. Golisopod entonces formó una burbuja de veneno que no dudó en disparar contra su enemigo.

El líquido morado cubrió por completo el cuerpo del tipo Dragón, del cual, al instante, salieron unas pequeñas burbujas moradas que indicaron envenenamiento.

Una siguiente orden fue dicha.

Golisopod la acató y comenzó a correr contra su enemigo, con sus patas brillando en un color verde claro que indicaban el uso de Chupavidas.

Cuando llegó a donde estaba el enemigo, este lo recibió con un movimiento de Gancho alto que conectó contra su mentón y lo hizo retroceder por inercia, aunque el golpe como tal realmente no le había dolido del todo.

El samurái agitó la cabeza y luego se giró de nuevo hacia su oponente, sólo para verlo cargar hacia él con Golpe aéreo.

Tan rápido como pudo, Golisopod colocó sus dos escudos frente a sí, bloqueando el avance del tipo Dragón y con un movimiento brusco, lo alejó de él.

Hakamo-o retrocedió, algo jadeante y luego, cerró los ojos de forma repentina por obra del veneno, el cual estaba comenzando a actuar.

Golisopod volvió a abalanzarse contra el enemigo con Chupavidas y justo cuando estaba por golpearlo con su gran garra derecha, este se movió, poniéndose por debajo de él y dándole un fuerte golpe de Puño drenaje.

Pero el tipo Bicho no se dejaría vencer.

Con sus pequeñas extremidades abrazó a Hakamo-o, pegándolo a su cuerpo y haciéndole daño con Chupavidas. Lentamente, absorbía su vitalidad.

El tipo Dragón se retorció. Entre el daño causado por el veneno y el de Chupavidas, sus fuerzas se veían mermadas rápidamente.

Abrió el hocico, dejando salir un Pulso dragón que dio directo contra el estómago de Golisopod, quien resintió el daño, soltándolo.

Pero no lo dejaría ir así sin más.

Aprovechó el momento de debilidad de Hakamo-o para volver a golpearlo con un poderoso Concha filo que lo dejó incrustado contra una pared.

Golisopod intentó acercarse para seguir golpeándolo, pero el tipo Dragón, de forma desesperada, lo alejó con un Pulso dragón mientras trataba de liberarse.

Escuchó las órdenes de Ash y entonces, se puso firme.

Colocó sus dos enormes extremidades frente a sí y luego, cargó en contra de Hakamo-o a toda velocidad, mientras que este lo atacaba con Pulso dragón.

Los escudos de Golisopod hicieron su trabajo repeliendo el movimiento y cuando llegó a donde estaba el enemigo, lo embistió con fuerza, rompiendo la pared en el proceso y llegando al exterior.

Por la parte de Decidueye, este seguía luchando contra su oponente de forma un tanto similar aunque a cada segundo, la lechuza iba ganando más y más terreno.

Hakamo-o lo atacó con Garra dragón pero antes de poder tocar a Decidueye, este se adelantó, golpeándolo con un fuerte Hoja aguda en la mandíbula, desbalanceándolo.

El tipo Fantasma retrocedió con rapidez y sacó una flecha de su plumaje la cual, sin dudar, disparó.

El proyectil golpeó la sombra del tipo Lucha, dejándolo inmovilizado para su sorpresa. Hakamo-o trataba de moverse con todas sus fuerzas pero no lo lograba.

Decidueye vio la oportunidad de atacar y la tomó.

Salió disparado contra su enemigo con Picoteo, asegurándose de mandarlo a volar hacia arriba.

Una vez que estuvieron en el terreno de la lechuza, la fiesta comenzó.

El inicial lo tomó del cuerpo en pleno vuelo y luego, subió lo más alto que pudo, soltándolo finalmente.

Mientras Hakamo-o caía, Decidueye aprovechó para lanzarse contra él una y otra vez con Picoteo, tratando de hacer el mayor daño posible.

El tipo Dragón, por su parte, intentaba cubrirse con Garra dragón, sin lograr resultados.

Cuando el quinto Picoteo estaba por conectar, Hakamo-o abrió el hocico frente a Decidueye, dejando ver una resplandeciente luz amarilla.

De un momento a otro, una roca salió del hocico del reptil, la cual se rompió en decenas de rocas más pequeñas que salieron disparadas contra Decidueye.

Se trataba de Cometa draco, el cual había impactado de lleno.

Decidueye se vio arrastrado contra su voluntad por el movimiento de tipo Dragón, para así, chocar contra una de las paredes de la cueva.

Hakamo-o cayó finalmente de forma estrepitosa. El daño de la caída y el de Picoteo fueron suficientes como para ponerlo a jadear con pesadez. Se levantó como mejor pudo y luego, se preparó para salir peleando. Un aura azul cubrió su cuerpo, reflejando que su ataque especial había bajado.

De la polvareda creada por el impacto entre Decidueye y la pared, salió volando una flecha que volvió a golpear a la sombra de Hakamo-o, quien vio eso con total impotencia.

Cuando el polvo se disipó, el tipo Planta estaba preparando un potente ataque de Hoja aguda.

Salió disparado contra su enemigo.

Hakamo-o, desesperado, utilizó Acua cola y con toda la fuerza que pudo usar, golpeó el suelo, el cual se agrietó lo suficiente como para que el efecto de Puntada sombría desapareciera.

Pero era tarde.

Decidueye lo golpeó en el abdomen con Hoja aguda utilizando toda su fuerza, dejando a Hakamo-o sin aliento.

Este, en un movimiento meramente de reflejo, utilizó Garra dragón en contra de la cabeza de su oponente, obligándolo a dejarlo ir y derribándolo al suelo.

La lechuza rodó por la tierra, quedando a varios metros de su enemigo.

Frunció el ceño y luego, comenzó a levantarse.

Hakamo-o, por otra parte, cayó con pesadez y se quedó tumbado unos segundos, tratando de recuperarse.

Al final, también se levantó.

Él y Decidueye se vieron fijamente, declarándose la guerra en silencio.

Se sonrieron y luego, se abalanzaron el uno contra el otro utilizando Hoja aguda y Garra dragón.

Ash frunció el ceño.

Por lo que podía ver, de momento, las cosas iban parejas entre Pikachu y Kommo-o, así como entre Decidueye y Hakamo-o.

Sólo Golisopod iba ganando terreno en contra de su oponente, lo cual era una mala señal.

En cualquier momento y de forma inesperada, las tuercas podrían girarse para Pikachu o Decidueye, siendo puestos contra las cuerdas antes de siquiera darse cuenta.

Y aunque podría arreglárselas para vencer al otro Hakamo-o en caso de que Decidueye perdiera… no podría hacer lo mismo si Pikachu era derrotado.

Si el tipo Eléctrico caía, todo estaría terminado.

Sonrió.

Hacía tiempo que no tenía un combate así de interesante.

—¡Ataque rápido!

Mudbray cargó en contra de tres Jangmo-o con Fuerza equina, embistiendo a uno, mientras que los otros dos lograron esquivarlo por poco para luego, atacarlo con una combinación de Garra dragón y Cola dragón.

Los golpes hicieron flaquear a las piernas del tipo Tierra, quien se retorció levemente y luego, dio dos fuertes patadas que conectaron contra sus oponentes. En su rostro podía verse una mezcla de cansancio, emoción y frustración.

Los reptiles aterrizaron bruscamente y luego, se pusieron de pie. Parecían tener algo en contra de Mudbray.

Volvieron a arrojarse contra él utilizando Garra dragón ambos. El burrito los vio llegar y trató de alejarlos con Doble patada, ante lo cual, los Jangmo-o subieron a su espalda y desde ahí, lo atacaron.

Mudbray se retorció y comenzó a correr en círculos para posteriormente, lanzarse en contra de una pared con Fuerza equina. El impacto entre él y el muro fue suficiente para hacer que los Jangmo-o se le bajaran de encima.

Antes de que los tipo Dragón pudieran tocar suelo, Mudbray salió de entre los escombros con Fuerza equina y se lanzó contra ellos sin dudarlo, haciéndolos subir de nuevo al aire.

En pleno vuelo, fueron sujetados por Mimikyu quien los absorbió dentro de su tela, la cual comenzó a moverse de forma incesante y brusca.

Luego de algunos segundos, los debilitados tipo Dragón fueron expulsados del disfraz del tipo Fantasma.

El tipo Tierra frunció un poco el ceño. Le habían robado su victoria…

—¡Tormenta floral!— ordenó Lillie, señalando a Comfey.

El aro de flores dio un grito al aire y al instante, se vio rodeado de flores, ramas y hojas que se arremolinaban de forma violenta, golpeando a todo aquel que intentara acercársele.

—¡Es tu oportunidad, Lillie!-Roto— le dijo la Pokédex, viendo como cinco Jangmo-o retrocedían por el ataque de tipo Planta.

La rubia asintió y luego, dio su siguiente indicación.

—¡Tajo aéreo, Canto helado!

Shiron subió de un salto a la espalda de Silvady y, al mismo tiempo, lanzaron sus ataques.

Las ráfagas de viento y los trozos de hielo golpearon a los aturdidos rivales, haciéndolos caer de forma definitiva al suelo.

La pequeña tipo Hielo sonrió, orgullosa de lo que estaba logrando junto a sus compañeros.

Los Jangmo-o, al ver mermados sus números, se reagruparon.

Según lo que Rotom podía contar, todavía quedaban al menos quince Jangmo-o, de los cuales, cuatro estaban bastante maltratados.

Lillie no dudó en seguir presionando.

—¡Terratemblor!— exclamó al ver a todos sus oponentes juntos. Si no se protegían, les daría una buena sacudida.

Mudbray sonrió, sabiendo que tal vez podría recuperar aquellas bajas que le fueron arrebatadas. Mandó las ondas naranjas en contra de los tipo Dragón pero fueron detenidas sin mucho esfuerzo gracias a varios movimientos de Protección, lo cual lo frustró un poco más.

Cuando los campos de energía bajaron, pasó algo que tomó por sorpresa a todos.

Un pequeño cuerpo llegó volando de la nada, aterrizando fuertemente entre todo el grupo de Jangmo-o.

Lillie, sus Pokémon y Rotom vieron eso confundidos.

De un momento a otro, los escudos volvieron a elevarse y un destello amarillo se hizo presente, seguido de una estela que salió disparada hacia la derecha.

Supieron que había sido Pikachu cuando vieron a cuatro Jangmo-o caer al suelo, totalmente debilitados.

Habían sido los pobres que no habían tenido tiempo para cubrirse.

Quedaban once enemigos solamente.

Lillie sonrió. Tal vez se había preocupado por nada.

Tal vez, aquella extraña presión que sintió había sido producto de su imaginación.

Se equivocó.

Ver a sus compañeros caer debilitados, activó algo dentro de varios de los tipo Dragón, quienes comenzaron a rugir fuertemente.

Al cabo de unos segundos, esos rugidos (que eran como los gritos de un bebé) se fueron engruesando y con ello, llegó ese evento.

Los cuerpos de seis Jangmo-o comenzaron a brillar en un color celeste y de inmediato, empezaron a crecer. Pasaron de ser cuadrúpedos a bípedos.

Lillie trató de detenerlo con un Tajo aéreo de Silvady, pero fueron bloqueados por dos Protección que salieron de los Jangmo-o que no habían comenzado a evolucionar.

Luego de unos segundos, los nuevos Hakamo-o por fin se dejaron ver en todo su esplendor.

Mudbray vio aquel momento y frunció el ceño. Rebuznó, con el pensamiento de que sus rivales se estaban fortaleciendo y luego, se arrojó contra ellos sin siquiera recibir la orden.

—¡Espera!— gritó Lillie, tratando de detenerlo.

Los Hakamo-o se pusieron frente a los Jangmo-o y comenzaron a rugirle a Mudbray, quien llegaba con Fuerza equina.

Entre dos tipo Lucha frenaron su avance con Garra dragón.

Mudbray forcejeaba contra ellos, tratando desesperadamente de ganarles.

Era un dos contra uno. No había oportunidad para el pequeño burrito.

Aunque el tipo Tierra era más fuerte, la combinación de dos formas evolucionadas era devastadora.

Lillie se apresuró a ordenarle a Ribombee que lo ayudara, pero entonces, algo pasó.

Todos habían subestimado el deseo de lucha y superación de Mudbray.

Sus patas comenzaron a ganar terreno fácilmente y de su nariz, salió aire a presión. Las venas de todo su cuerpo se marcaron.

—¡Está usando Cuerpo pesado!-Roto— la Pokédex lucía realmente incrédula al igual que Lillie al oír esas palabras.

Los Hakamo-o vieron sorprendidos como comenzaban a perder, por lo que otros dos se les unieron para tratar de frenar al burro, quien en lugar de verse más cansado, lucía con más ganas de pelear.

Otro Hakamo-o llegó, lanzando un Gancho alto hacia el estómago de Mudbray, quien apenas y se inmutó.

Un fuerte rebuznado se escuchó y luego, el burrito mandó a volar por su propia cuenta a los tipo Dragón.

El daño físico no había sido demasiado grande, pero el psicológico sí.

Los dragones, así como Lillie y su equipo, veían estupefactos a Mudbray, quien lucía totalmente firme, dispuesto para seguir peleando.

Aquel tipo Tierra era monstruosamente fuerte y ahora todos lo sabían bien.

La línea evolutiva de Jangmo-o sintió el peligro.

Si no le frenaban los pies, las cosas podrían ser peligrosas. Era un Pokémon que por sí mismo había mandado a volar a cinco Hakamo-o.

Con Acua cola, tres Jangmo-o y dos Hakamo-o se arrojaron.

—¡Mimikyu, Comfey, Shiron!— gritó Lillie.

Las garras de Mimikyu salieron por debajo de su disfraz, extendiéndose hacia los enemigos.

Una ráfaga de viento helado emergió del hocico de Shiron.

Los látigos de Comfey se dispararon en contra de dos Jangmo-o.

Pero Mudbray seguía de pie. Su cuerpo fue cubierto con un aura azul por unos segundos, sorprendiendo a Rotom en demasía.

Sus músculos se tensaron, dando la ilusión de que se habían hecho más grandes y luego, avanzó hacia sus enemigos.

Antes de que los ataques pudieran conectar contra él, Mudbray se quedó quieto, rodeado por un aura roja contra la cual chocaron todos los Acua cola.

De un momento a otro, todos los tipo Dragón volvieron a salir volando gracias un inmenso rayo de luz que salió del cuerpo del tipo Tierra.

—¡Contraataque!-Roto— gritó la Pokédex, asombrada.

Lillie volteó a verlo, igualmente sorprendida.

Mudbray dio varios pisotones al suelo mientras rebuznaba.

Sus venas se marcaron todavía más, sus músculos se tensaron al máximo y su cuerpo comenzó a desprender sudor.

Entonces, ocurrió.

Fue cubierto por un brillo cegador que hizo a su cuerpo crecer.

Y vaya que creció…

Lillie pudo comparar los tamaños sin problema.

El Mudsdale que se estaba formando frente a ella era, fácilmente, cuarenta centímetros más alto que el de la propia Hapu.

Cuando el destello desapareció, Mudbray se había ido para siempre, dando paso a un Mudsdale de casi tres metros de alto, de músculos fornidos y larga crin.

Un relinchido se escuchó en todo el lugar, un relinchido que dejó a todos con la boca abierta.

Lillie lo vio.

Frente a ella, estaba el que podía ser uno de sus Pokémon más poderosos.

Sonrió para sí misma, llena de satisfacción y alegría.

—¡Mudsdale, Fuerza equina!— ordenó.

Ash vio de reojo al gigantesco Mudsdale, lleno de emoción al ver su tamaño y fuerza.

Se contuvo a sí mismo para no salir corriendo hacia el tipo Tierra y subirse a su lomo.

Tenía sus propios asuntos de los cuales encargarse.

—¡Pikachu, Cola de hierro!— ordenó.

El roedor volvió a salir disparado en contra del Pokémon Dominante, que lo recibió con un Puño drenaje.

Ash, Pikachu y Kommo-o lo sabían bien.

En un enfrentamiento directo, el tipo Eléctrico no podía vencer, principalmente por la arrolladora fuerza del Dominante.

Es por eso que, entrenador y Pokémon habían desarrollado una estrategia.

Evitaban el forcejeo. Pikachu impactaba con su cola el puño de Kommo-o, daba unas piruetas en el aire y luego, le daba un coletazo en la pata.

Cualquier zona estaba bien, siempre y cuando pudiera hacer un buen daño.

El intercambio de golpes comenzó.

Pikachu, con su gran velocidad, era capaz de golpear en el dorso de la pata, la palma y otras zonas. Kommo-o, por su parte, trataba de sujetarlo para tenerlo a su merced, cosa que el ratón evidentemente no permitiría.

Siguieron golpeando por varios segundos, hasta que Ash decidió cambiar su jugada.

Para él, que sólo podía ver los golpes, las duras escamas del tipo Dragón eran un verdadero problema.

—¡Rayo!— ordenó.

En uno de sus muchos saltos, Pikachu acumuló la electricidad y la liberó.

Kommo-o interceptó el movimiento con su propio Puño trueno, repeliéndolo tan bien como pudo pero aún con eso, no pudo evitar que un poco de electricidad lo alcanzara.

El daño no fue lo suficiente como para hacerlo perder la concentración por lo que, acto seguido, el reptil utilizó aquel extraño movimiento. Sus escamas brillaron y las ondas de sonido salieron disparadas hacia Pikachu, quien seguía en el aire.

Ash frunció el ceño, impotente.

Rayo no podía contener ese movimiento y Electrobola era un completo desperdicio, por no mencionar que ninguno de los dos ataques era realmente efectivo contra Kommo-o.

—¡Electrobola!— ordenó. Al menos, podría lograr hacer algo con ese movimiento.

Pikachu asintió y tan rápido como pudo, lanzó una bola de electricidad hacia el techo de la cueva al tiempo que las ondas sonoras lo golpeaban.

El tipo Eléctrico cayó al suelo, dañado por el movimiento.

Ash se fijó en la trayectoria de Electrobola, viendo algo que lo dejó atónito.

En mitad de su recorrido, el ataque se había alargado, pasando de ser un círculo perfecto a convertirse en una especie de masa amorfa.

Al tener esa extraña forma, Electrobola había perdido mucha velocidad por lo que, al golpear el techo de la cueva, las rocas que cayeron fueron muchas menos de las que deberían.

Los pedruscos golpearon a Kommo-o, pero el daño no fue ni de cerca lo que Ash se esperaba.

Eso, lejos de desanimar a Ketchum, lo llenó de una curiosidad inmensa.

¿Por qué Electrobola había obtenido esa forma?...

Pikachu era, sin duda alguna, un maestro en el arte de la Electrobola, por lo cual no tenía sentido que la hubiera hecho mal, incluso con las prisas y la presión de saber que venía un ataque que no podía evitar.

Lo único que Ash supo a ciencia cierta era que debía seguir utilizando Electrobola.

Algo definitivamente iba a pasar.

—¿¡Puedes levantarte, Pikachu?!— preguntó, mientras veía de reojo como Decidueye esquivaba por los pelos un Garra dragón— ¡Cambia a Picoteo!— ordenó de pasada.

El roedor se levantó para luego, sacudir la cabeza. Dio un pequeño grito, confirmando que podía seguir peleando.

Ash asintió.

—¡Esquiva todo lo que puedas y acribíllalo con Electrobola!— indicó, señalando las paredes— ¡Te lo encargo, Decidueye!

La lechuza asintió desde la lejanía y el tipo Eléctrico ni siquiera dudó a la hora de ejecutar el comando.

Salió corriendo, saltando entre los muros, mientras era perseguido por Kommo-o.

De vez en cuando, lanzaba unas cuantas Electrobolas que se deformaban, estallando antes de tiempo. Pikachu vio eso, asombrado y extrañado al mismo tiempo. No había notado que eso había pasado antes.

Pero siguió corriendo.

En su recorrido, se atravesó por donde estaban combatiendo Lillie y los Jangmo-o, saltando en el lomo de Mudsdale.

—¡PIKA!— gritó, a modo de felicitación.

El caballo relinchó, agradeciéndolo.

—¡Sigue así, Lillie!— exclamó Ash, corriendo por un lado suyo y dándole un ligero toquecito en la cabeza— ¡Eres increíble!

Esas palabras sonrojaron un poco a la rubia y la motivaron en un 1000%.

—¡Sí!— exclamó, sonriendo ampliamente.

Pikachu siguió corriendo mientras atacaba esporádicamente y era perseguido por Kommo-o.

Ketchum los seguía de cerca.

El tipo Dragón había comenzado a tomar piedras del terreno, arrojándolas en contra de donde creía, estaría Pikachu.

El roedor la tenía difícil para esquivar las pequeñas rocas que surgían al destruirse las más grandes.

Entre tanta Electrobola, hubo algo que llamó la atención de los tres.

La esfera se había alargado muchísimo y luego, se había convertido en algo parecido a hilos que luego desaparecieron por el simple contacto con el viento.

Ash analizó y luego, lo notó.

Era Electrotela, no había duda de ello.

¿Cómo? Pensó él. Nunca había escuchado de un Pikachu que aprendiera Electrotela…

¿Era por la situación? ¿El cuerpo de Pikachu estaba buscando una forma de defenderse de aquel ataque de sonido?

¿Era un nuevo descubrimiento?

Eso lo llevó a preguntarse si el Pikachu de su hermano también conocía Electrotela, o si sólo era el suyo… Acaso… ¿era un movimiento que sólo los Pikachu extremadamente fuertes podían aprender?

Dejó esos pensamientos de lado.

Debía centrarse en como exprimir todo el potencial de Electrotela…

—¡Ataque rápido a su espalda!— ordenó. La mejor manera para experimentar sería dejando a Kommo-o fuera de juego por al menos unos segundos.

Pikachu comenzó a rebotar entre las paredes, rodeando a Kommo-o, quien intentaba seguirlo con la mirada.

El roedor salió disparado directo contra la espalda de su enemigo, haciéndolo retorcerse levemente para luego, caer de rodillas.

—¡Cola de hierro!— Ketchum señaló la pata con la cual Kommo-o no estaba arrodillado.

Pikachu volvió a girar por la tierra, golpeando la pata del dragón y haciéndolo caer de cara al suelo. Notó que aún con eso, el dragón no abriría su pata izquierda.

Ash y el tipo Eléctrico vieron la oportunidad.

—¡Electrotela!— indicó el azabache.

El amarillo saltó y luego, creó una esfera de electricidad que posteriormente arrojó hacia el Dominante.

La pelota se extendió, formando aquellos hilos brillantes y cuando estaba por caer sobre Kommo-o, desapareció.

Ash y Pikachu vieron eso con frustración.

—¡Cola de hierro, Pikachu!— ordenó Ash de inmediato, para tratar de prevenir que el tipo Dragón se volviera a poner de pie.

El inicial de Ketchum salió disparado, apuntando a la espalda de Kommo-o una vez más, pero antes de poder golpearlo, fue sujetado por la cola por este.

El dragón había alcanzado a girarse en el momento justo.

Ash y Pikachu vieron con terror esa acción.

—¡RAYO!

El roedor cargó la electricidad y cuando trató de lanzarla, fue fuertemente azotado contra el piso.

Su pequeño cuerpo rebotó tras el impacto y cuando estaba en el aire, recibió un Puya nociva que lo mandó a volar contra una pared cercana, rompiéndola.

Kommo-o salió tras su oponente y Ketchum detrás de ambos.

Pikachu había rodado por varios metros, quedando a unos treinta de la entrada a la cueva que él mismo había hecho con su cuerpo.

Había llegado a una zona de precipicios, quedando a unos cincuenta metros del borde.

Comenzó a levantarse, cuando de pronto, un dolor agudo recorrió su cuerpo. Su cara se puso un poco morada y pequeñas burbujas salieron de su piel.

Era malo.

Era, posiblemente, el peor escenario.

Pikachu se irguió, jadeante. Se puso a cuatro patas y comenzó a gruñirle a Kommo-o, quien se veía satisfecho aunque algo cansado.

—¡PIKACHU!— escucharon gritar. Ambos Pokémon se giraron para ver a Ash, quien mostraba su Pulsera Z con el Metalostal Z en ella— ¡VAMOS!

El roedor sonrió al ver eso. Un Movimiento Z definitivamente le daría vuelta a las cosas.

Los pasos para utilizar Hélice trepanadora comenzaron a ser rápidamente ejecutados tanto por Ash como por Pikachu.

Kommo-o, al ver eso, cerró el puño que tenía abierto para utilizar Puño drenaje pero de inmediato sintió un fuerte escozor en su pata. Pudo ver un montón de rasguños, los cuales habían sido producidos por los ataques de Pikachu.

Frunció el ceño y trató de correr hacia su rival pero sus piernas flaquearon, perdiendo fuerza por unos instantes. Supo que había sido culpa del roedor al atacarlo en ese lugar dos veces.

Kommo-o lo sabía. Cada vez iba sufriendo más y más daño. Sus escamas se hacían más blandas por el uso repetido de aquel movimiento y si lo usaba de nuevo, ya sería la cuarta vez.

Su increíble defensa se vería reducida a nada.

Frustrado, se decidió a usarlo.

Era un todo o nada.

Sus escamas comenzaron a brillar en el preciso momento en el que Pikachu se volvió una espiral de metal que comenzó a avanzar a toda velocidad.

Y entonces, cuando estaba a unos pocos centímetros de golpearlo, Kommo-o disparó.

Las ondas sonoras impidieron el avance de Pikachu y lo mantuvieron en el aire, girando y girando pero sin poder avanzar realmente.

Kommo-o estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para poder detenerlo pero, lentamente, empezaba a perder.

Ash apretó los dientes. El cuerpo de Pikachu se había atrofiado por el veneno y era casi seguro que no estaba en su mejor momento.

Si fallaban el Movimiento Z, todo habría acabado.

—¡VAMOOOOOOOOS!— gritó a todo pulmón.

Kommo-o sintió como sus escamas ardían, volviéndose más y más blandas conforme usaba su movimiento pero si seguía así, lograría aguantar.

Lograría…

Dos cosas chocaron contra sus laterales. Logró ver de reojo que se trataba de sus dos aprendices Hakamo-o, los cuales estaban debilitados.

Esos dos impactos causaron que sus escamas dolieran, interrumpiendo el movimiento y dándole vía libre a Pikachu para golpearlo.

Ash sonrió, viendo llegar a Golisopod y Decidueye. Ambos lucían cansados, pero podían seguir de pie.

Apenas entró en contacto con Hélice trepanadora, el cuerpo de Kommo-o comenzó a moverse de forma violenta, siendo arrastrado rápidamente hacia el interior de la cueva nuevamente y, tras unos segundos, mandado a volar contra la pared opuesta a la que ellos rompieron.

Pikachu aterrizó en el suelo, jadeante y sudado. Entrecerró los ojos por el dolor producido por el veneno y luego, cayó de sentón al suelo.

Su respiración cada vez se agitaba más y el haber usado un Movimiento Z no ayudaba en lo más mínimo.

—¡Pikachu!— escuchó gritar detrás de él. Se giró un poco y vio llegar a Ash, Golisopod y Decidueye. Les sonrió mientras les levantaba un dedo.

Ketchum sonrió y levantó a su Pokémon del suelo para posteriormente, comenzar a girarlo en el aire.

—¡Lo lograste, amigo!— exclamó, contento— ¡Fue un oponente realmente difícil pero lo lograste!

El roedor sonrió levemente, aún dolido por el envenenamiento.

—¡Ustedes también, Decidueye y Golisopod!— dijo Ash, acariciando a ambos— ¡Bien hecho al ganar por su propia cuenta, chicos!

Lechuza y samurái asintieron, halagados.

Ketchum volvió a bajar a Pikachu y luego, comenzó a revolver entre su mochila.

—Te daré algo para el veneno y luego iremos con Lillie, ella debe estar esperándono…

Una fuerte onda sonora se escuchó.

Ash, Pikachu y los otros dos Pokémon se giraron de inmediato, con los ojos abiertos como platos.

—¡Electrotela, Pikachu!— ordenó Ketchum, señalando al agujero creado por Kommo-o.

El roedor tardó un poco por su cansado cuerpo pero luego, saltó, lanzando la bola de electricidad que finalmente, se convirtió en una red.

Las ondas chocaron contra esa red, similar a la creada por una araña y al colisionar, ambos movimientos explotaron, levantando una cortina de polvo.

El grupo de Ash se quedó viendo fijamente a la polvareda, sudando frío.

Una garra alejó el polvo por sí misma y cuando este se disipó, Kommo-o se dejó ver.

Su cuerpo estaba lleno de cortes y rasguños, su respiración estaba entrecortada y uno de sus ojos se encontraba totalmente cerrado.

Ash sonrió un poco al verlo llegar.

—Eres realmente duro, ¿verdad?...— dijo, para luego, tragar saliva.

Kommo-o sonrió ante eso.

Se quedaron viendo fijamente y entonces…

—¡Electrotela!

Pikachu saltó mientras que las escamas de Kommo-o brillaban y antes de que las ondas de sonido salieran disparadas, la red cayó sobre el tipo Dragón, electrocutándolo al instante.

—¡Cola de hierro!

Aprovechando, su salto, el roedor se lanzó en contra de la cabeza de su rival y luego, lo golpeó con fuerza. Estaba blando.

El envenenamiento hizo de las suyas y, en lugar de aterrizar normalmente, Pikachu cayó de espalda al suelo. Se retorció.

Kommo-o se quedó parado, rodeado por la tela que ahora había dejado de brillar y poco a poco se desvanecía. El ojo que tenía abierto estaba en blanco.

Pocos segundos pasaron hasta que sus piernas se rindieron y cayó hacia el frente, en donde estaba Pikachu. Aquella aura amarilla desapareció de su cuerpo.

Antes de que el gran cuerpo del tipo Dragón pudiera aplastar al tipo Eléctrico, Golisopod intervino, cubriendo la caída del Dominante con sus dos escudos y dándole a Decidueye el tiempo suficiente para sacar a Pikachu de ahí.

Cuando el tipo Eléctrico estuvo en brazos de su entrenador, Golisopod dejó caer a Kommo-o al suelo y soltó un suspiro.

Ash se apresuró a darle una baya a Pikachu, para después, suspirar también.

El rostro del roedor volvió a su tono habitual y su semblante mejoró en su mayoría.

—Creo que celebramos antes de tiempo, ¿eh?— le dijo a sus Pokémon, quienes rieron.

Se quedaron parados, secándose el sudor cuando de pronto, Pikachu bajó de un salto de los brazos de Ash.

Debía revisar eso que lo intrigaba.

Comenzó a caminar hacia donde estaba el Dominante y luego, hacia su puño izquierdo. Con sus patitas, abrió la garra del dragón y tomó algo que había ahí dentro.

Se lo entregó a su entrenador.

Era aquel cristal que había encajado a la pared.

Ketchum lo tomó y luego lo elevó al aire, con una gran sonrisa.

—¡Tenemos el…!— una larga pausa se hizo presente— ¡Algo!

—¡Prrrr!

—¡Golisopod!

—¡Pika pikachu!

Voltearon a verse y rieron ante lo tonto del momento. Siguieron así por unos segundos hasta que parecieron recordar algo importante.

—¡Lillie!— exclamó Ash, saliendo corriendo hacia donde estaba su rubia amiga. Sus Pokémon lo siguieron de cerca.

Cuando llegaron a donde estaba Aether, pudieron ver como la batalla seguía.

Pero era el final.

Un Hakamo-o y dos Jangmo-o, ambos completamente golpeados y cansados.

Por parte de Lillie, Mudsdale y Silvady estaban al frente, encarando a los enemigos.

Ash dio un pequeño suspiro y luego sonrió.

—¡Terminemos esto!— exclamó la chica, con una radiante sonrisa— ¡Cuerpo pesado y Garra brutal!

El caballo corrió en contra de Hakamo-o y la quimera fue por los dos más pequeños.

El bípedo trató de detener el avance de Mudsdale con un Garra dragón, cosa que fue totalmente inútil. Fue mandado a volar de un golpe, cayendo junto a sus debilitados compañeros.

Los Jangmo-o intentaron frenar los golpes de Silvady con las escamas de sus frentes pero evidentemente, no les funcionó. Las patas del tipo Normal incrustaron las caras de los dragoncitos en el suelo, derribándolos al fin.

Mudsdale y Silvady se voltearon a ver. El primero sonrió, mientras que el segundo simplemente dio una cabeceada.

Un grito de alegría se escuchó y ambos giraron en dirección a su entrenadora. Vieron como su rostro se llenaba de felicidad y emoción.

—¡Lo logramos!— exclamó, corriendo hacia ellos— ¡Ganamos, chicos! ¡Derrotaron a más de veinte oponentes!

Con fuerza, abrazo a ambos cuadrúpedos (aunque no pudo hacerlo realmente bien, principalmente por su altura).

—¡Fuiste el pilar para nuestra victoria, Silvady! ¡De verdad eres confiable!— dijo, acariciando su máscara para luego, girarse hacia Mudsdale— ¡Muchas felicidades por lograr evolucionar! ¡Estoy realmente feliz y orgullosa por lo fuerte que te has hecho!

Shiron, Ribombee, Mimikyu y Comfey llegaron por detrás. Todos lucían igual de contentos.

—¡Y ustedes también! ¡Todos estuvieron increíbles!— aseguró Lillie, girándose hacia los cuatro más pequeños y sonriéndoles.

—Puedo confirmar que fue un combate de lo más interesante de ver-Roto— la Pokédex, de repente, se dio la vuelta.

Lillie seguía celebrando con sus Pokémon, llena de euforia y alegría. Se sentía realmente feliz.

—No sólo ellos estuvieron increíbles— escuchó decir a una voz, seguida de pisadas. Se encontró con Ketchum, quien le sonreía ampliamente—. Lograste vencer a más de veinte Pokémon, comandando a seis tú misma y sin que debilitaran a ninguno de ellos— Ketchum se llevó las manos a las caderas—. Creo que eso realmente dice mucho de ti como entrenadora.

Pikachu, en la cabeza de Golisopod, este y Decidueye asintieron, de acuerdo con lo que decía Ketchum.

Lillie tembló un poco y luego corrió hacia Ash, envolviéndolo en un abrazo. Dio unos pequeños saltitos, aún con la emoción recorriendo sus venas.

Ash correspondió el gesto, apoyando su cabeza sobre el hombro de Lillie.

Luego de cerca de un minuto o dos, se separaron.

El rostro de la rubia estaba levemente sonrojado y la enorme sonrisa de su rostro no había desaparecido.

Ash se sonrojó un poco al verla.

Ella realmente era linda.

Anteriormente, Giselle era su referente de belleza femenina pero ahora…

Volteó un poco la mirada, sin dejar de sonreír.

—Asumo que, si estás aquí, es porque lograste ganar, ¿cierto?-Roto— la Pokédex llegó flotando hacia ellos.

Ash asintió y luego, le mostró lo que tenía entre sus manos.

—Tengo el Cristal Z— dijo, sonriendo.

—Es el Dracostal Z— Rotom se acercó para verlo bien—. Tengo bastante poca información de él en mi base de datos, por lo que asumo que es muy poco común de ver y, viendo el nivel de la Prueba, entiendo por qué-Roto…

—¡Entonces supongo que es un premio bastante especial!— dijo el azabache, guardando el cristal en su riñonera.

Lillie no decía nada, ella simplemente agitaba su cuerpo de un lado a otro con esa expresión de satisfacción en el rostro.

A Ash y los Pokémon eso les causó ternura.

Ketchum, por su parte, caminó hacia Mudsdale, quien lo vio llegar expectante.

Se quedaron viendo unos segundos hasta que finalmente, el entrenador de Paleta sonrió.

—¿Crees que pueda dormir algún día en tu espalda?— preguntó, cruzándose de brazos.

El tipo Tierra relinchó y luego, comenzó a acariciar a Ash con su cara. El chico se empezó a reír, abrazándolo.

—Por cierto, Ash, ¿qué pasa con tu gorra?-Roto— interrogó la Pokédex, acercándose a su dueño.

Ketchum se rio y luego, la devolvió a su posición original.

—Bueno, la cosa es que…

Duraron algunos minutos más, hablando y pasando el rato hasta que finalmente, se decidieron a avanzar.

Era un poquito raro que celebraran entre los cuerpos debilitados de sus oponentes.

Mientras iban en su camino a la salida, Ash dejaba bayas a un lado de los Pokémon. Dejó exactamente veinticuatro bayas Aranja en donde había peleado Lillie, otras dos y una Meloc en el sistema de acantilados, donde estaban los Hakamo-o y finalmente, una Zidra junto a Kommo-o.

Caminaron con la frente en alto y la moral por las nubes.

Habían superado la Prueba más difícil del Recorrido Insular.

Juntos como equipo.

Con ese mismo humor, llegaron al final de la cueva, donde pudieron ver unas extensas escaleras que llevaban hacia una gigantesca plataforma a la lejanía.

Todos sonrieron. El viaje estaba entrando en su recta final.

—¿Subimos?— preguntó Ash, viendo a todo su grupo.

—Es lo que hemos estado haciendo desde hace días, ¿no?— Lillie le sonrió.

—Subir y subir… No suena como una mala idea-Roto.

Los Pokémon asintieron.

Lillie se giró hacia Mudsdale y se disculpó con él al igual que Ash con Golisopod. Eran demasiado grandes y, posiblemente, la tendrían difícil para subir las escaleras. Silvady entró a su Pokéball por su propia cuenta.

Justo cuando estaban por dar el primer paso a las escaleras, escucharon un fuerte rugido.

Todos voltearon hacia atrás, topándose con Kommo-o y todo su sequito, quienes los veían desde la cueva. Se veían cansados y golpeados pero aun así, estaban ahí de pie.

Decir que estaban sorprendidos era poco.

Esos tipo Dragón realmente eran duros.

Los reptiles se les quedaron viendo así como ellos lo hacían. Luego de algunos segundos de silencio, el Pokémon Dominante dio un pequeño gruñido, indicándole algo a un Jangmo-o.

El pequeño cuadrúpedo corrió hacia Lillie con algo en la boca ante la intrigada mirada de todos.

El hocico del dragoncito se abrió al llegar a donde estaba la rubia y dejó caer una roca que, a la luz del sol, desprendía cierto brillo junto a un Dracostal Z.

Los ojos de Ash, Pikachu, Decidueye, Lillie y Rotom se abrieron como platos.

Aquella roca era una Piedra Z, el material precursor a la Pulsera Z.

Jangmo-o vio a Lillie y luego le señaló el mineral y el cristal con la cabeza. Eran suyos, decía.

Volvió corriendo al lado de sus camaradas.

El grupo de Ash se quedó en silencio, viendo fijamente aquella roca y antes de que se dieran cuenta, los tipo Dragón ya se estaban retirando al interior de la cueva una vez más.

Lillie al ver eso, se apresuró a gritar.

—¡Muchísimas gracias!— hizo una reverencia, tomando la Piedra y el Cristal Z del suelo— ¡Los usaré lo mejor que pueda! ¡Agradezco este regalo con toda mi alma!

Los tipo Lucha simplemente se le quedaron viendo.

Entonces, Ash y Pikachu, junto a Decidueye, avanzaron unos pasos.

—¡Tuvimos un combate realmente increíble!— aseguró, apuntándolos con un puño— ¡Espero que volvamos a luchar algún día de estos!

—¡Fue realmente educativo!-Roto.

—¡Pika pika!

—¡Prrrrr!

Kommo-o los vio fijamente y luego, sonrió. Les levantó un pulgar, dándose la vuelta para finalmente, desaparecer en la lejanía.

Ash esperó hasta que el tipo Dragón se perdió entre la oscuridad de la cueva para girar hacia Lillie, quien estaba esperando que lo hiciera.

Ambos gritaron con emoción al mismo tiempo y corrieron hacia el otro, chocando los cinco con ambas manos.

—¡Tienes una Piedra Z! ¡Podrás tener una Pulsera Z!— exclamó Ash, subiendo los brazos al aire con emoción.

—¡Y me regalaron un Dracostal Z! ¡Es increíble!— dijo Lillie, quien no cabía en sí de la emoción, luego de decir eso, hizo los pasos para realizar Carrera arrolladora.

Ash, Rotom, Pikachu y Decidueye se vieron sorprendidos por eso.

—Me sorprende que aún recuerdes como hacerlo-Roto— dijo la Pokédex, rememorando el momento en el que Kukui la "obligó" a practicar.

Lillie, con los brazos aún en frente suyo, se rio. Los bajó.

—Tengo buena memoria— afirmó, pasando su mochila hacia el frente y guardando tanto la Piedra Z como el Dracostal Z, cuidando no molestar a Cosmoem.

Ash se llevó las manos atrás de la cabeza.

—Quien diría que ellos tendrían algo como eso…

—Bueno, el Cañón de Poni es un lugar sumamente amplio, con grandes reservas de minerales. No es de extrañar que haya más de una Piedra Z por entre sus acantilados-Roto.

Lillie aún se veía emocionada, pese a la conversación que estaban teniendo sus amigos.

Repitió varias veces los pasos para Carrera arrolladora, lo cual hizo que sus Pokémon rieran.

Ash y Pikachu sonrieron.

Les daba gusto que, antes de partir hacia su misión, todavía pudieran reír con naturalidad.

Sin decir palabra, Ketchum comenzó a avanzar hacia las escaleras.

Lillie lo siguió con la mirada, logrando que el chico se girara, tendiéndole una mano.

—¿Vamos?— preguntó, con su habitual sonrisa— Cuando estemos arriba podría enseñarte varias cosas.

La rubia no dudó ni un instante a la hora de tomar la mano de su primer amor, sonriendo ampliamente.

—¡Cuento contigo, maestro!— exclamó, comenzando a subir las escaleras, sin soltar la mano del azabache.

Ketchum se vio arrastrado por la rubia, sonrojándose en el proceso.

No sabía cómo decirle a Lillie que le había extendido la mano para que subiera solamente el primer escalón…

Así que simplemente, no lo hizo.

Los Pokémon y Rotom, aún en el pie de la escalera, voltearon a verse. Rieron un poco para después, salir detrás de sus entrenadores.


Antiguo Paso de Poni. La misma hora.

—La Pokédex me mandó la ruta hacia un atajo— dijo Gladio, viendo la inmensidad del Cañón de Poni—. Dijo que con él, podríamos ahorrarnos varios días de camino.

—El Cañón de Poni es gigantesco— analizó Hau—. Si podemos cruzarlo en un tiempo menor al normal, ya estamos ganando mucho.

—Estamos dispuestos a entrar cuando ustedes lo estén, señor Gladio, señor Hau— aseguró Selene. Era su primera vez viendo algo así de grande, pero ocultaba bien su emoción.

Elio no tanto.

Con su Pokédex, fotografiaba todo el lugar, maravillado.

—¡A mamá le va a encantar ver esto, Selene!— exclamó el chico para luego, señalar la entrada al lugar— ¡Vamos, ponte ahí, ponte ahí!

La azabache asintió y caminó hacia el lugar señalado.

—¡Haz el símbolo de paz y di "Alola"!— indicó el mayor, apuntando la cámara de su Pokédex hacia su hermana, quien obedeció.

—Alola— dijo, ladeando un poco la cabeza.

Elio vio la foto que había tomado y luego, corrió hacia Selene.

—¡Mira, la foto salió genial! ¡Te ves realmente linda!— señaló, lleno de emoción.

La entrenadora se sonrojó un poco. Su hermano no solía hacerle cumplidos de forma frecuente, así que disfrutaba mucho el oírlos.

Hau vio eso con un poco de nerviosismo. Conociendo a Gladio, él pensaría que todo eso era una ridiculez, una pérdida de tiempo y seguramente estaba sumamente enfadado.

Giró la cabeza lentamente, esperando ver el rostro fastidiado de Aether pero en su lugar y para su sorpresa, se encontró con que el rubio sonreía levemente.

Hau no dijo nada y simplemente volvió la vista al frente. Sonrió también.

¿Por qué había pensado eso siquiera? Gladio sabía lo que era tener y amar a una hermana menor, evidentemente no le molestaría que pasaran un buen rato de hermanos.

Mahalo se sintió algo celoso e incluso, excluido. Los flautistas y los Representantes tenían hermanos, excepto él.

¿Acerola aceptaría que la llamara hermana?... Imaginaba que sí, así que se lo preguntaría luego.

Dejaron que los hermanos se divirtieran por unos minutos hasta que, finalmente, Gladio tomó la palabra.

—Entonces— dijo, llamando la atención de los Asutoro—. Podemos atravesar el Cañón de Poni caminando, tardando cerca de un día y medio para cruzarlo en su totalidad…

Una Pokéball se mostró, en concreto, una Ente Ball.

Todos supieron que se venía.

—O usar a Kaguron— dijo, con su rostro serio de siempre.

Hau, Elio y Selene se voltearon a ver durante un par de segundos y luego, se giraron hacia Gladio.

—Queremos la opción dos— dijeron al unísono.

El rubio asintió, dejando salir al Ultraente.

—Cuento contigo, Kaguron— le dijo, acercándose a ¿ella? y acariciando su metálico cuerpo.

Celesteela asintió, gustosa por los cuidados de su entrenador.

De uno en uno, fueron subiendo al cuerpo del cohete. Gladio les cedió a Elio y Selene la cabeza, mientras que él y Hau se subieron en los brazos.

El combustible dentro de Kaguron comenzó a expulsarse rápidamente, elevándola en el aire con total facilidad.

Comenzaron a surcar los cielos.

—¡ESTO ES GENIAL!— gritó Elio, antes de desaparecer en la altura.


Las largas escaleras finalmente habían sido cruzadas en su totalidad y cuando el grupo de Ash llegó a la cima, el poco cansancio que habían adquirido desapareció por completo.

El panorama frente a ellos era de lo más hermoso que habían visto nunca.

Estaban a una enorme altura, rodeados del gran Cañón de Poni, creando así un gigantesco vacío que los separaba.

El suelo del lugar era plano, pero en su centro, tenía una especie de plataforma que se veía conectada por cuatro caminos en cada lado, los cuales, terminaban en una escalera que permitía subir a dicho lugar.

Había cuadro grandes pedestales de roca que sobre ellos tenían diferentes símbolos.

El que estaba ubicado en la esquina superior derecha tenía el símbolo de un enorme sol, hecho también de piedra.

Debajo de ese, en la esquina inferior derecha, había un símbolo parecido sólo que este sol tenía una luna en su interior.

A un lado, en la esquina inferior izquierda, se encontraba el símbolo de una luna.

Por arriba, ubicada en la esquina superior izquierda, estaba el símbolo de una luna pero que, por debajo, dejaba ver unos rayos de sol parecidos a los del símbolo de la esquina superior derecha.

Al fondo del altar, había un enorme, gigantesco, colosal pedestal de roca con forma de cruz (la barra cruzada era mucho más corta que la vertical). Era tan grande que tenías que pararte a varios metros de él para que así, al mirar hacia arriba, pudieras ver su cima. En su centro (el cual era un gran círculo en el cual las barras de la cruz se interceptaban) se veía el símbolo del sol, sobre el cual estaba sobrepuesto el símbolo de la luna.

Frente al gran pedestal había un pequeño río que se separaba en dos caminos, a izquierda y derecha, pasando por dos plataformas, una en cada lado para finalmente, caer por el precipicio.

La plataforma de la derecha tenía el símbolo del sol, mientras que el de la izquierda, tenía el de la luna.

Ash, Lillie y los Pokémon se pasearon por el lugar, absolutamente maravillados.

—Es impresionante…— murmuró Ash, viendo hacia todos lados.

—Debo documentar mi estadía aquí al completo-Roto…

—No puedo creer que algo como esto existió todo el tiempo y jamás lo vi…— dijo Lillie, acercándose a la gigantesca cruz.

Estaba mirando fijamente el símbolo que al parecer, representaba un eclipse cuando de pronto, sintió como su mochila comenzaba a moverse con brusquedad.

Ash y todos los demás también vieron eso, apresurándose a correr hacia Lillie.

La mochila de la rubia se abrió, liberando a Cosmoem quien de inmediato flotó hacia el aire junto a la Flauta del Sol y la de la Luna. Se quedó flotando frente al eclipse de piedra, totalmente inmóvil.

Ash y Lillie voltearon a verse con sorpresa para luego, poner un gesto serio.

Ellos sabían que Nebulilla ya no se movería de ahí. Ni él ni las flautas.

No se movería de ahí hasta que llegaran aquellos que lo invocarían y regresarían su fuerza.

No hasta que llegaran Elio y Selene.


¡Ey, pues terminé! Una semana justamente me tardé en actualizar.

¡70 capítulos ya y más de 600,000 palabras! ¡Ha sido un largo viaje chicos, estamos a treinta capítulos de los 100! ¿¡Logará la historia dar para tanto contenido?! XD

En este corto tiempo realmente creo que no se me han acumulado noticias por contar… Iré diciendo las que recuerde.

¿Han visto Alas del crepúsculo? ¡El capítulo uno y dos se ven hermosos visualmente hablando! ¡Disfruté mucho esos seis minutos constantes de Bea/Judith! Puedo decir que realmente, ella fue el motivo por el que me compré Pokémon Sword frente a Shield XD

Del anime sólo tengo que comentar que yo tenía razón al decir que le darían la forma Gigamax a Pikachu aunque bueno, era obvio que lo harían XD

¡Espero de forma ansiosa los combates de Ash para convertirse en el mejor entrenador del mundo!

Bueno, sin mucho más que decir, salvo que espero sus reviews sobre el capítulo de hoy, me despido.

¡Hasta otra!