¡Hola! ¡No perdamos tiempo y vayamos a toda velocidad a las reviews anónimas! ¡Contestaré las reviews restantes por PM en unas horas! ¡Lo prometo y si no lo hago…! Bueno… Desde hace meses que mi palabra no vale nada… Lo siento…

Ember69: Es una condición a la que ya me resigné a vivir hace un tiempo. Tenía que haber obligatoriamente un Pikachu vs Pika. Era completamente necesario.
Sobre Gladio, tenía planeado eso desde hace mucho tiempo. Se puede deducir por la mención al chico que dispara leche de sus ojos en el capítulo donde se cuenta su pasado.
¡Ahora tienes una excusa para evitar las tareas!
¡Nos leemos!

Ember30: Yo me lo imagino todo como una secuencia de acción pero a veces no sé cómo describir ciertos movimientos XD
Si me reí cuando leí lo de Re-GoD XD
¡Aunque Satoshi todavía no esté a su altura, él dará lo mejor de sí!
¡Nos leemos! ¡Gracias por tu review!


—Es tu turno, Charizard.

El reptil sonrió ampliamente al escuchar esas palabras y, sin dudarlo, voló hacia el campo de batalla, tomando su posición. Veía fijamente a Red, ordenándole con la mirada que dejara salir a su contrincante.

—Son iguales a ti, Ash…— suspiró Red, sonriendo levemente y ajustándose la gorra.

Rotom veía el lado de su dueño.

Sceptile totalmente exhausto, sentado en el suelo mientras recobraba el aliento; Ash viendo fijamente al campeón de Kanto, con un brazo roto; Pikachu, totalmente sano y por último, Charizard, dispuesto a pelear con todo su ser.

—¡Dejemos los rodeos!— exclamó Red, lanzando una Pokéball al aire y atrapándola en medio de este— ¡Vamos!

De nuevo, la Ball salió disparada hacia arriba, abriéndose y revelando un Charizard que cayó pesadamente contra el campo de batalla. Era unos centímetros más pequeño que el de Ash y tenía una quemadura que iba desde su cuerno izquierdo (el cual era más corto que el derecho por lo que parecía estar roto) hasta un poco por debajo de su ojo.

Lillie no pudo evitar contemplarlo. El Charizard de Ash era imponente pero este, en cambio, lucía majestuoso.

No era como si el tipo Fuego del azabache no lo fuera, sólo que este, lleno de visibles heridas, mostraba sus años de experiencia y sus cicatrices de guerra con gran orgullo.

El público de nuevo rompió en ovaciones.

En el lugar eran pocas las personas que jamás habían visto a alguno de esos Charizard en acción.

—¡INCREÍBLE!— gritó la reportera. Esa acción llamó la atención de Kukui, quien rio un poco. Un gesto de vergüenza apareció en el rostro de la mujer gracias a unas señas de su camarógrafo que, siendo honestos, también lucía emocionado— ¡E-EJEM!... ¡Querida audiencia, permítanme explicar el porqué de la emoción del público!— su mano derecho apuntó hacia Red.

¡El Charizard de Red Ketchum! Fue el tercer Pokémon que Red atrapó, siendo su cuarto Pokémon. Destacó en las múltiples competiciones sobre otros Charizard por su agilidad, velocidad de respuesta y capacidad estratégica, complementándose completamente con su entrenador, quien es capaz de formar planes en segundos.

En la encuesta creada por la revista Poké&Sports, Charizard fue coronado como "el Pokémon más característico del equipo de Red", principalmente por lo genial que siempre es y por su tipo Fuego el cual pega realmente bien con el nombre de su entrenador.

La quemadura en su rostro y la ruptura de su cuerno fueron producto de la encarnecida batalla contra el Dragonite de Lance, cuando combatieron contra él para obtener el título de Campeón de Kanto.

Héroe de muchos niños pequeños y ejemplo de fuerza, el Charizard de Red Ketchum es conocido en el mundo del entrenamiento Pokémon por ser un ejemplar sencillamente excepcional.

—Y por el otro lado…— ahora la mano de la reportera pasó a apuntar a Ash.

¡El Charizard de Ash Ketchum! Fue su cuarta captura y el quinto en total.

Fue participe de un increíble combate contra Blaziken en la Conferencia Plateada y…


—¡Ya sabemos todo eso, reportera tonta!— exclamó Elio, dando un golpe a la mesa de su sala.

—Tener siquiera que explicar quién es el Charizard del jefe es razón suficiente para que pierda la fe en la humanidad…— murmuró Selene, con los ojos entrecerrados y la mirada ensombrecida.

—Estás diciendo algunas cosas bastante oscuras, hija...— dijo la señora Asutoro, riendo nerviosamente.

—¡Maldición!— volvió a decir Elio, con las manos en la cabeza— ¡El jefe fue dado de alta y ni siquiera pude estar ahí para recibirlo y ahora esto! ¡Una batalla contra el campeón de Kanto, quien resultó ser su hermano mayor! ¡Por Arceus, ¿el jefe puede ser más impresionante?! ¡Realmente lo admiro demasiado! ¡Es mi ejemplo a seguir!

La señora Asutoro tuvo que ver como el rostro de su hijo pasaba de indignación y rabia a felicidad y emoción.

—Preferiría estar apoyando al jefe directamente a tener que escuchar los comentarios de este intento de reportera— dijo Selene con el mismo semblante.

—¿Por qué tanto odio hacia la reportera?— preguntó el señor Asutoro, despegando la mirada de su bote con palomitas.

—¡Desestimó al jefe!— gritaron ambos gemelos a la vez, haciendo que su padre se encogiera de hombros.

Otro nuevo puñetazo fue depositado contra la mesa, esta vez por Selene.

—Ya tuve suficiente— dijo, caminando hacia la salida seguida por su Dartrix—. Me voy a Hau'oli. Vuelvo en la noche o mañana por la mañana.

—Pero la comida…

—También voy— secundó Elio, interrumpiendo a su madre. Torracat, quien estaba acurrucado debajo de la mesa, se levantó también.

—Chicos, su madre está haciendo la comida, ¿podrían como mínimo esperar a desayunar?— les preguntó, dejando de lado su aperitivo.

De pronto, los hermanos se voltearon hacia su progenitor.

—Hay momentos en los que un padre debe dejar de lado el sentido común y apoyar de todo corazón a sus hijos— dijo Elio, viéndolo fijamente mientras se ajustaba la gorra.

—Momentos en los que deben mandarlo todo por la borda, pensar en la felicidad de sus pequeños e ir con ellos hasta el fin del mundo— añadió Selene, con su típica mirada.

—Este es uno de esos momentos, papá— finalizó Elio.

—Así que elige. ¿Te quedarás a desayunar o irás con nosotros a Hau'oli?— preguntó Selene.

El señor Asutoro se les quedó viendo.

—Saben que jamás le he podido decir que no a esa determinación— suspiró, tomando su sombrero de paja del sofá en el que estaba sentado—. Volveremos por la noche o mañana en la mañana, querida.

El rostro de la señora Asutoro formó una expresión de póker ante las acciones de su familia. Se les quedó viendo fijamente.

—… Al diablo, vámonos— dijo, dejando de lado la comida que estaba preparando y caminando hacia su habitación.

—Como se esperaba de mamá— asintió Elio, sonriente.

—Una mujer llena de convicción…— Selene lucía profundamente conmovida.

—Esa es la persona que elegí para estar siempre conmigo, niños. Pueden adularme todo lo que quieran— dijo el señor Asutoro, viendo con orgullo a su mujer.

El Meowth de la familia simplemente se encogió de hombros.


—¡Este Charizard es considerado como la representación física de la ferocidad y brutalidad del mismísimo Ash Ketchum!— dijo la reportera.

Lillie se imaginó a un Ash feroz y brutal.

¡Dame tu almuerzo, perdedor!

Le dio un escalofrío pensar en ello. Ash jamás sería así, ¿cierto?

Nota: Lillie es una chica que ha visto muy poco mundo, para ella, eso es lo más cercano al concepto de ferocidad y brutalidad. Compréndanla, por favor.

¿Ferocidad y brutalidad?— pensó el menor de los Ketchum, algo divertido— ¿¡Oíste eso, Charizard?! ¡Mostrémosle al mundo lo feroces y brutales que somos!

El lagarto rugió al cielo para después utilizar Lanzallamas.

Cuando los ojos de los Charizard se encontraron, las chispas comenzaron a saltar.

—Bien, Char, al parecer ellos quieren probar algo— dijo, viéndolo con una pequeña sonrisa— ¿Te importa si hacemos lo mismo?

El mencionado se centró en la Megapiedra que había en el cuerno de su oponente. Comprendió que sería interesante y asintió.

—La fuerza de un campeón.

Una vez más, aquella aura rodeó el lugar y esta vez, más personas lo sintieron, incluso Lillie lo sintió con mucha más intensidad.

Frente a Ash y Charizard, las imágenes de Red y Char se deformaron.

Ahora lucían enormes, intimidantes y por sobretodo, retadores.

Sus sonrisas se hicieron más amplias.

—¡Que inicie el combate!— gritó Kukui, bajando sus dos brazos.

—¡Que sea así, pues!— exclamó Ash con emoción, señalando a Red— ¡Lanzallamas!

—¡Ataca!— dijo Red.

De la boca de ambos tipo Fuego salieron dos Lanzallamas que chocaron el uno contra el otro. Aunque era obvio saber cuál sería el vencedor, ciertamente fue una sorpresa ver como el Lanzallamas del Charizard de Ash resistió increíblemente bien por incluso siete segundos.

—¡Arriba con Ala de acero!— el menor de los Ketchum señaló hacia el cielo con su brazo derecho.

Charizard despegó, dejando detrás de él el ataque de Char. Sus alas brillaban en un tono metálico que reflejaba el Lanzallamas que lo perseguía.

—¡Síguelo!— dijo Red, viendo que no tenía caso seguir así.

Las alas de Char, en cambio, brillaron en un color azulado que le indicó a Ash el uso de Golpe aéreo.

El combate en el aire pasó a ser una corta persecución en la que tanto Charizard como Ash se negaron a participar.

—¡De frente con Ala de acero!— ordenó el azabache con fuerza.

Ambos Charizard terminaron viéndose cara a cara y cuando parecía que terminaría de nuevo en un choque de poder, Red actuó.

—¡A distancia!

Char se quedó volando en su misma posición y luego, rugió. Rocas se formaron a su alrededor las cuales, luego, disparó en contra de su oponente.

Ash y Charizard vieron eso como algo peligroso, pero no como algo que los vencería.

—¡Sigue con Ala de acero! ¡Acaba con todas!— el joven Ketchum se mantuvo firme en su idea.

Las alas de Charizard destruían todas las rocas que golpeaban y este giraba con tanta habilidad que no permitía que ningún proyectil entrara en contacto con ninguna parte de su cuerpo que no fueran sus alas.

Red vio como el rival avanzaba a toda velocidad entre la Avalancha.

—¡Intercepta!

Char esperó a que Charizard se acercara más y entonces…

Sus garras se extendieron en un abrir y cerrar de ojos, brillando en un aura azulada. Con ellas dio dos poderosos zarpazos directos hacia el torso de Charizard lo cuales lo desbalancearon completamente, comenzando a caer directo contra el suelo.

—¡No le des descanso!— dijo Red.

Char, sin dudarlo, disparó un Lanzallamas que se encontraba sólo a algunos centímetros de golpear a Charizard.

—¡Si puedes oírme…!— gritó Ash, con el ceño fruncido— ¡Recupérate con tu cola y alza el vuelo!

El reptil del azabache siguió cayendo hasta que, de pronto, sus ojos se abrieron.

Dio una rápida voltereta en el aire antes de chocar contra el suelo y con su cola, golpeó fuertemente el suelo, recuperando el equilibrio e impulsándose hacia el aire. Lanzallamas impactó contra el suelo, a nada de golpearlo.

Aplausos y ovaciones llegaron. Lillie estaba al borde del asiento al ver como Charizard caía por lo que no pudo evitar el levantarse y gritar con emoción cuando logró volver al juego.

En los ojos de Shiron, los Lanzallamas que volvieron a chocar, brillaron.

Ese poder, esa velocidad, esa destreza…

Todo era gracias a la guía de los Ketchum.

A la guía del que pudo ser su entrenador si no hubiese sido caprichosa.

Si no hubiese sido caprichosa, podría ser como Peke.

—¡Garra dragón!— dijo Ash.

—¡Igual!

Ambos Charizard volaron, el uno contra el otro, impactando sus garras y forcejeando en el aire. Tras unos instantes, Charizard retrocedió por la evidente superioridad de Char pero de inmediato bloqueó un zarpazo que iba dirigido a su rostro.

El duelo siguió con Char atacando fuertemente y Charizard cubriéndose y contraatacando entre golpes.

—¡Lanzallamas!

—¡Imítalo!

Una vez más, los dos torrentes de fuego chocaron, terminando con un resultado similar.

—¡Con fuerza!

—¡Envite ígneo!

El cuerpo de Charizard se envolvió en un intenso y acalorado fuego que lo ayudó a evadir la Avalancha de Char. Con él, cargó en contra de su oponente y lo golpeó de frente.

Char bloqueó justo a tiempo, lo cual le ayudó a reducir el impacto, más no podía evitar sentirse presionado por el calor proveniente de su enemigo.

—¡Aléjalo!

El hocico del Charizard de Red se abrió, dejando salir un Lanzallamas que, junto a sus patas, alejaban al de Ash.

Pero él se negaba rotundamente a retroceder.

No eran los mismos de antes.


¡Cuchillada, Charizard!

Aunque intentaba conectar los golpes y aunque sus garras medían casi treinta centímetros, por algún motivo, no podía darle.

No podía golpear a Char.

¡Derríbalo!

Char cargó con fuerza utilizando Golpe aéreo. La cercanía y la aceleración resultaron en Charizard perdiendo totalmente el aliento.

¡Charizard, resiste!

¡Finaliza esto!

Las garras de Char se extendieron y con ellas, atacó a su rival, haciéndolo caer directo contra el suelo.

Lo último que escuchó aquella vez fueron los gritos de su entrenador.


Pero él no era el mismo.

Ya no era aquel debilucho.

Sus alas comenzaron a batirse con más fuerza, lo cual implicaba que su empuje en contra de Char era muchísimo mayor.

—¡Garra dragón!— ordenó Ash.

Charizard sabía el peligro de hacer eso pero también comprendía las grandes ventajas.

El fuego que lo rodeaba, protegía y lastimaba al mismo tiempo desapareció, recibiendo de lleno el Lanzallamas en su cara pero aún con eso, estaba cerca.

Lo suficientemente cerca para rozar con sus garras de casi treinta centímetros de largo a Char y hacerlo perder la concentración.

Libre de Lanzallamas, Charizard dio otro fuerte zarpazo que chocó directamente contra la mandíbula inferior de su enemigo.

—¡Ala de acero!

—¡Quítatelo de encima!

Charizard cargó directamente contra Char utilizando sus alas y con ellas, lo aprisionó. La velocidad de caía impedía que el tipo Volador de Red pudiera escapar.

Pero debían estar locos para creer que se dejaría arrastrar sin más.

Justo antes de llegar al suelo, empujó a Charizard con sus patas traseras, impulsándose lo suficiente para alejarse de él y liberarse de la presión ejercida por Ala de acero para, posteriormente, tomar a su oponente por los hombros y elevarlo sobre su cabeza.

Al final, ambos cayeron de espalda contra el campo de batalla, levantando una cortina de tierra y polvo.

Las masas se quedaron expectantes, esperando a ver cuál de los dos iniciales de fuego sería el primero en ponerse de pie.

Delia aplaudía con su usual sonrisa en el rostro.

—Tras una maravillosa jugada del Charizard de Ash, llega un momento de tensión… ¿Quién habrá resentido más el golpe?— murmuró la reportera, viendo directa a cámara.

Red y Ash aprovecharon el momento para intercambiar miradas. Los dos recordaban el anterior encuentro y los dos se veían con energías de sobra por continuar.

—¡Arriba, Charizard!— gritó el azabache.

—¡Toma el liderato!— exclamó el castaño.

Dos ráfagas de viento opuestas dispersaron la polvareda, dejando ver a ambos Charizard, quienes batían fuertemente las alas.

—¡Ala de acero!

—¡De frente!

Ala de acero y Golpe aéreo volvieron a chocar, siendo dominante el segundo. El golpe hizo retroceder a Charizard, sin embargo, no fue lo suficientemente poderoso como para hacerlo perder por completo el control de su vuelo.

O dicho de otra forma, él ya era lo suficientemente fuerte como para resistir el ataque.

—¡Garra dragón!

Las garras de Charizard se extendieron y salieron disparadas hacia Char, aprovechando la cercanía pero este bloqueó de inmediato con una improvisada Garra dragón que apenas logró frenar el golpe.

El golpe parecía haber lastimado su pata.

Ash lo notó de inmediato.

—¡Aléjalo con la cola y Envite ígneo!

El cuerpo de Charizard se separó un poco del de Char, lo suficiente para poder mover con libertad su cola y entonces, lo golpeó fuertemente en el vientre.

Tratas de poner distancia porque sabes que Envite ígneo es inútil sin un impulso previo… Estás arriesgándote, como siempre— una sonrisa apareció en el rostro de Red— ¡Eso me gusta! ¡Bloquea y golpea!

En lugar de que Char saliese disparado hacia atrás, se quedó en el lugar. Sujetaba la cola de Charizard.

—¡Lanzallama…!

Antes de que Ash pudiera terminar de dar la orden, Char estrelló a Charizard contra el suelo sin solarle la cola y, sin darle descanso, lo atacó con Avalancha.

—¡Lanzallamas!— repitió el azabache, viéndose acorralado. Pikachu comenzó a animar el combate con más fuerza al igual que el resto de espectadores.

El hocico de Charizard tardó un poco en abrirse gracias a la gran cantidad de rocas que lo golpeaban (las cuales le hacían un daño más que grande) y, disparó.

El fuego era tan caliente que derretía las rocas más pequeñas y las grandes las reducía de tal forma que no hacían tanto daño. El torrente le dio a Char también.

Red sonrió.

—¡Arriba!

Char ya había comenzado a volar antes de que Ash o Charizard reaccionaran, cortando así el flujo constante de llamas. Su velocidad era tal que al tipo Fuego del azabache le era imposible desplegar las alas para intentar oponerse a ser arrastrado.

Con un rápido movimiento de brazos, Char arrojó a Charizard todavía más arriba y antes de que este pudiera percatarse de ello, ya estaba siendo golpeado con Golpe aéreo en el estómago.

Char siguió de largo y cuando puso suficiente distancia entre él y su rival, disparó un Lanzallamas que arrastró a Charizard hacia el suelo.

El ceño de Ash se frunció.

—¡No dejes que haga contigo lo que quiera!— gritó hacia el cielo— ¡Envite ígneo!

La mirada de Charizard se afiló y luego, se rodeó de fuego.

Volteó su cuerpo hacia el suelo, saliendo disparado hacia este gracias a Lanzallamas.

¡Lo usa como impulso!— pensó Lillie sonriente.

Antes de llegar a chocar contra el suelo, Charizard maniobró, saliendo del rango de Lanzallamas a toda velocidad y subiendo igual de rápido.

—¡Vamos! ¡Con fuerza!— volvió a gritar Ash.

Red se vio presionado por primera vez.

Si utilizaba Avalancha, era un hecho que las rocas no detendrían el avance de Charizard al derretirse apenas se acercaran lo suficiente. No por nada ese fuego era tan fuerte que quemaba incluso al propio usuario.

Lanzallamas solamente le daría más impulso si volvía a utilizar la misma estrategia, cosa que seguro haría.

Golpe aéreo solamente haría que las alas de Char se lastimaran, al igual que Garra dragón con sus patas, lo cual era especialmente malo considerando que ya tenía una ligeramente dañada.

Estaba siendo puesto contra las cuerdas por primera vez…

Pero sólo un poco.

—¡Desciende!

—¡Síguelo, Charizard!

Char comenzó a bajar hacia el campo de batalla tan rápido como podía, siendo seguido realmente de cerca por su oponente.

Era un camino muerto para Char. Sus opciones eran estrellarse contra el suelo y recibir el ataque de Charizard o recibirlo sin más.

Evidentemente, Red no escogió ninguno.

—¡Finta!

Justo cuando estaba por llegar a suelo, Char plegó sus alas y dio una vuelta rápida, golpeando el campo de batalla con la cola, saliendo disparado hacia el frente.

Los ojos de Ash se abrieron de par en par.

—¡Detente y Garra dragón!

Las alas de Charizard se abrieron completamente para intentar reducir velocidad, cosa que logró hacer al último instante, evitando así, chocar contra el piso.

Pero todavía había otro problema y ese era la Garra dragón de Char, la cual iba directo hacia la cara de Charizard.

El tipo Fuego logró bloquear por los pelos pero no pudo evitar sufrir un retroceso por el impacto.

—Lo hizo perder impulso con una maniobra rápida, deshaciéndose de la mejor arma de Charizard y aprovechando ese momento para atacar…— murmuró Lillie.

Kukui asintió, sorprendiendo a la rubia. Tenía buen oído.

Charizard se quedó con la guardia baja, perfectamente posicionado para recibir cualquier ataque de lleno pero en lugar de algo potente, recibió un trato un tanto más "sutil". Un coletazo en el rostro le hizo perder el equilibrio y caer sobre su rodilla.

—¡Retrocede!— ordenó Red, sorprendiendo a Ash.

O al menos, lo sorprendió hasta que le mostró su muñeca izquierda. La Súperpulsera Z.

El Cristal Z que ahora estaba colocado en la pulsera era el Pirostal, el único que podría utilizar con Charizard y Ash lo supo.

Supo que no podría evitar el ataque.

Aunque evadiera el contacto inicial, la onda expansiva alcanzaría a Charizard, eso era un hecho.

—Sólo tenemos que hacerlo, ¿eh?...— murmuró, viendo su muñeca derecha— ¡Entonces hagámoslo!

El público en general se agitó al ver el momento. El choque entre los Movimientos Z y la Megaevolución.

—Preste atención al siguiente vídeo, señor Red— dijo Rotom, poniéndose en la vista periférica del campeón.

Red comenzó a realizar con éxito los pasos para Hecatombe pírica y Ash, a su vez, recordaba cómo era la Megaevolución.

Tomó aire, cerró los ojos y, sin pensarlo más, tocó la Piedra activadora que tenía en su Mega aro.

—Aquí vamos— murmuró, separando los parpados y mirando hacia el frente.

Charizard asintió mientras que la Charizardita de su cuerno comenzaba a resplandecer.

Red ya había completado exitosamente los pasos de Hecatombe pírica y ahora la energía Z rodeaba por completo a Char.

El campeón sintió como, momentáneamente, parte de él pasaba a ser parte de su Pokémon. Sintió como si su cuerpo y su alma lo abandonaran para unirse a Char.

Justo cuando el cuerpo de Charizard comenzó a brillar, Red lo señaló.

—¡Hecatombe pírica!— exclamó en un grito, cosa que hizo a sus ojos abrirse de par en par. Había pasado más de una década desde la última vez que había dicho el nombre de un movimiento a forma de comando.

El hocico de Char se abrió y de este salió una bola de fuego que, sin obstáculos, golpeó al rival, generando así una enorme onda expansiva que liberó una gran cantidad de aire caliente, cosa que obligó a todos los presentes a cubrirse la cara.

Red, quien se cubría el rostro con su brazo izquierdo, levantó un poco la vista. Frente a Char todo era una enorme explosión de fuego que le hizo preguntarse si del otro lado del campo de batalla (el cual no podía ver para nada) todo estaba bien.

Entonces lo sintió.

Sintió como si su ser volviera a él para posteriormente, partir de nuevo hacia un lugar desconocido, cosa que se manifestaba con un fuerte temblor de piernas y una sensación de vacío en el estómago.

Perdida de fuerzas; convertir un simple "Vamos" en algo que nunca había escuchado, como lo era "Hecatombe pírica"; ese increíble poder destructivo…

Red por fin conoció los Movimientos Z y, si era honesto, le resultaban simplemente fascinantes.

Si así era el movimiento de tipo Fuego, ¿cómo sería el eléctrico? ¿El de planta? ¿¡El de agua?! Sus ojos se pusieron brillosos al sólo pensarlo.

Pero no era momento de perderse en ilusiones, no cuando los efectos de Hecatombe pírica estaban por pasar.

Red se puso firme de nuevo, notando un fuerte jadeo proviniendo de él y de Char.

No podía ver a sus oponentes por la gran cantidad de polvo levantada. Eso no le gustó para nada.

Sus ojos volaron por todo el lugar.

Las gradas están intactas, gracias a Arceus— pensó Red—. Los Pokémon, el patrocinador y la novia de Ash están boquiabiertos. Mamá luce un poco sorprendida, cosa rara en ella. El público está completamente callado. Si hubiera derrotado a Charizard, ellos estarían gritando de la emoción, eso significa que esto todavía no termina. Charizard sigue en pie.

Oh, sí. ¿Sabían que cuando Red piensa las cosas no suele detenerse a analizar lo que se dice a sí mismo? A veces puede pensar cosas que ni siquiera él es consciente que cree.

¡Entonces!— sus ojos se abrieron con rapidez— ¡Bloquea!

De entre la polvareda, emergió algo. Algo que apenas y daba tiempo de respuesta.

Char alcanzó a cubrirse con Garra dragón, pero el Movimiento Z había consumido parte de su energía y por ende, no había logrado bloquear como tal el movimiento enemigo.

Lo siguiente que vieron todos fue como el tipo Fuego salía varios metros disparado hacia atrás. Char clavó las patas en el suelo, tratando de detener su retroceso involuntario.

Los ojos de Red pasaron de su Pokémon al frente en un lapso ridículamente corto y entonces, los vio.

Ash, con el ceño fruncido, sonriente y con un puño alzado al cielo.

Mega-Charizard X, lleno de raspones y quemaduras, con sus garras extendidas y un semblante fiero en el rostro.

Ash tenía una amplia sonrisa.

Esto era considerablemente diferente a la sincronización.

No sentía ese vínculo tan especialmente fuerte que sentía con Greninja, lo cual a su vez, significaba que ya no sentiría los golpes que él recibiera, cosa que lo ayudaría a mantener un juicio más sereno durante el combate.

Charizard también había cambiado, por supuesto.

Aprovechando el tipo Dragón y Fuego de Mega-Charizard X, Ash dejó que el ataque los golpeara. Fue un movimiento muy poco eficaz.

Esa sensación que provenía de su muñeca derecha era increíble. Era como un largo y fino hilo que lo conectaba con su Pokémon, pero que, a pesar de tener las características antes mencionadas, también poseía una fuerza increíble.

Como si fuese irrompible.

La Megaevolución era increíble, él siempre lo había pensado. Tenía otros Pokémon capaces de Megaevolucionar. Blastoise, Pidgeot, Heracross, Sceptile, Glalie, Garchomp… Tantas otras opciones…

Ahora que había experimentado la Megaevolución, una gran curiosidad lo dominó. ¿Cómo sería ver las otras tantas que había? Sus ojos resplandecieron al pensarlo.

Delia, desde las gradas, rio, atrayendo la atención de Lillie y sus Pokémon.

—Ellos son así…— murmuró, viendo a sus dos hijos— A pesar de que tienen una diferencia de cinco años de edad, eso no les impide verse como iguales en todo momento. Ellos tienen tanto en común…

Lillie veía atentamente a Delia.

—Su inmenso amor por los Pokémon, su modo de relacionarse con ellos, la confianza que depositan siempre en ellos y claro, su insaciable curiosidad— dijo, hablando un poco más alto y, atrayendo las miradas de varias personas—. Son tan iguales pero a la vez, son tan diferentes. ¿Lo sabías, Lillie? El motivo de que Ash jamás le ponga apodos a sus Pokémon, quiero decir.

La rubia negó con la cabeza, sin decir ninguna palabra.

—Eso es porque él no lo considera necesario. Para otras personas, un apodo es algo que hace especial a un Pokémon, que los diferencia del resto de los de su especie, lo cual es el caso de Red— dijo, viendo con una sonrisa a la rubia—, pero ese no es el de Ash. Él cree que todos los Pokémon del mundo son especiales, únicos y diversos, por ello, siente que no necesita nombrar a sus Pokémon. Para él, sus compañeros son irremplazables desde el primer momento.

Lillie miró hacia el frente, hacia Ash y Red.

¿Te gusta el nombre? Nunca había puesto uno.

—Hay algo que también adoro de mis hijos— volvió a hablar Delia, haciendo que la rubia fijara de nuevo su mirada en ella— ¡Y es lo geniales que son!

—Geniales…— murmuró Aether, tratando de comprender perfectamente las palabras de Delia.

—¡Si, geniales!— unió sus palmas— ¡Red puede hacer que los Pokémon lo obedezcan y sigan sus órdenes en un santiamén! ¡No necesita ser específico a la hora de hacerlos combatir!

Lillie era capaz de ver eso. Todos los presentes podían verlo. Red simplemente tenía que decir palabras como "Adelante", "Retrocede", "De frente", "Persigue" y sus Pokémon actuarían con precisión.

—¡Y Ash!— la señora Ketchum interrumpió los pensamientos de Lillie sin saberlo— ¡Cuando se gana la confianza de los Pokémon que lo siguen, él es capaz de volverlos mucho más fuertes de lo que son! ¡Como si su fuerza se mezclara con la de ellos!

Kukui escuchó eso y centró su mirada en los hermanos.

Era cierto. Delia tenía razón.

Podía sentir como el aura que salía de Mega-Charizard X ya era alta de por sí, indicando una enorme fuerza que rivalizaba con la de su Incineroar y tal vez la superaba pero, al estar junto a Ash…

El poder se disparaba.

Era como si el entrenador le inyectara su poder a sus Pokémon, volviéndolos más poderosos de lo que originalmente eran, tal como había dicho Delia.

Red Ketchum, el entrenador que era capaz de comandar a sus Pokémon con un cien por ciento de precisión.

Ash Ketchum, el entrenador que era capaz de sacar más del cien por ciento del poder de sus Pokémon.

Eran unos hermanos simplemente aterradores. Dos muros que, en el futuro, serían totalmente insuperables.

—¡Vamos, Charizard!— exclamó Ash, apuntando a su hermano mayor— ¡Garra dragón!

El dragón rugió y luego, volvió a salir disparado hacia el frente.

—¡Bloquea, gira y ataca!

Char vio como Mega-Charizard se acercaba y en el momento exacto, bloqueó. Redujo el impacto lo suficiente como para no volver a salir volando e incluso fue capaz de alejar las garras del oponente el tiempo suficiente como para dar una rápida vuelta y golpearlo con la cola en la espalda.

Claro que el coletazo en sí no era ni de cerca lo suficientemente fuerte como para derribarlo, pero si para aturdirlo un poco. Disparó un Lanzallamas a quemarropa.

—¡No te detengas, Charizard! ¡Lanzallamas!— dijo Ash, cerrando un puño frente a su cara.

La Megaevolución obedeció.

Encaró el ataque especial y abrió su hocico, dejando salir un fuerte e intenso torrente de llamas azules que hicieron retroceder por un momento el Lanzallamas enemigo.

—¡Ahora con Garra dragón al suelo!

Aprovechando la distancia que había creado entre él y el movimiento rival, Mega-Charizard golpeó fuertemente el suelo con sus garras, deshaciendo el efecto de Lanzallamas.

Se levantó una polvareda que dificultó la vista de Char.

—¡Deshazla!

Atendiendo a las órdenes de su entrenador, Char comenzó a batir con fuerza las alas, eliminando así el polvo acumulado cuando de pronto, recibió un fuerte zarpazo por debajo de la mandíbula que lo elevó algunos centímetros en el aire.

—¡Continúa!— ordenó Ash, viendo una oportunidad.

Los zarpazos volaron por todos lados, haciendo que Char retrocediera de forma violenta.

Red frunció un poco el ceño.

—¡Libérate!

Entonces, Char abrió los ojos.

Su cuerpo de rodeó de rocas que salieron disparadas hacia Mega-Charizard, dando todas de lleno.

—¡Envite ígneo!

Al igual que Char con las rocas, Mega-Charizard se rodeó de un intenso fuego azul que le permitió alejarse lo suficiente.

—¡No lo dejes!— exclamó Red, sabiendo el potencial peligro al que se enfrentaban.

Char avanzó con Golpe aéreo, dándole en el estómago a Charizard y haciéndolo retroceder nuevamente. El tipo Volador resintió algo de daño por tocar ese poderoso fuego.

—¡Ahora, Char!

El mencionado extendió sus garras y con ellas, golpeó a Mega-Charizard justo en la cara, haciéndolo volar en el aire.

—¡Presiónalo!

Char tomó de la cola a su oponente, quien seguía en pleno vuelo. Lo azotó contra el suelo, lo hizo girar y lo atacó con Lanzallamas.

—¡Envite ígneo otra vez!— repitió Ash.

El fuego azul volvió al cuerpo de Mega-Charizard, obligando a Char a soltarlo.

—¡Garra dragón!— exclamó el menor de los Ketchum.

—¡De frente!— exclamó el mayor.

Se batieron en un duelo de zarpazos y entonces, Ash sintió la resignación.

Si no podíamos derrotar a Char en los primeros minutos después de la Megaevolución, todo estaría perdido… Eso lo sabíamos los dos. El daño por Hecatombe pírica fue increíble pero lograste resistirlo y aún ahora, sigues aguantando. Realmente eres asombroso, Charizard…— pensó el azabache, sonriendo para sí mismo— ¡Corresponderé a tu deseo, amigo! ¡Lanzallamas!

—¡Bloquea!

A pesar de la corta distancia entre ambos, dejaron de utilizar Garra dragón y abrieron sus hocicos, disparando Lanzallamas.

Se generó una gran explosión que levantó una vez más el polvo y la tierra del lugar.

Todos veían expectantes el campo de batalla, ansiosos por que se fuera la polvareda.

Y tras varios segundos de tensión, así fue.

Char estaba de pie, jadeando un poco y expulsando fuego por la nariz. Estaba lleno de raspones y cortes, pero aun así lucía lo suficientemente fresco como para mantenerse en pie sin problemas.

Mega-Charizard, por otra parte, se tambaleaba y retrocedía sin quererlo. Trastabilló un rato y finalmente, cayó de espaldas al suelo. Una luz lo rodeó y en un parpadeo, era de nuevo un Charizard normal.

—¡Charizard ya no puede continuar!— y con esas palabras de Kukui, el público estalló.

Ash sintió un tirón en la muñeca derecha, como si aquel hilo se acabara de romper súbitamente. Se llevó una mano a la cabeza y suspiró mientras de fondo escuchaba los aplausos y ovaciones.

—Habría sido genial seguir experimentando la Megaevolución, ¿eh, compañero?— le preguntó a su Pokémon cuando llegó a su lado.

—Rrgh…— dijo Charizard, sin abrir los ojos.

—Realmente los hicimos sudar, amigo… Les dimos un montón de problemas esta vez, ¿eh?— Ash, con su brazo sano, lo ayudó a ponerse de pie lentamente (porque sentía que de otra forma, su riñón dolería como el infierno).

—Pika pikachu— dijo el roedor, en el suelo.

Charizard entonces separó los parpados y miró a sus oponentes.

Ellos también lo veían.

Char le sonrió y asintió.

Viniendo del siempre serio e irónicamente frío Char, ese era uno de los reconocimientos de más alto nivel. El primero, evidentemente, era verlo tendido en el suelo y totalmente derrotado.

El tipo Fuego de Ash pudo retirarse satisfecho, sabiendo que había sido vencido pero que había ocasionado un buen daño.

—Siéntate con Sceptile, vamos— el azabache dejó que su Pokémon reposara al lado de su compañero.

—Scept— lo felicitó el gecko, levantándole un pulgar y recibiendo a cambio un gesto similar.

—Rrggh.

Del lado de Red, Char dejó salir un fuerte suspiro y plegó sus alas.

—Debemos tener cuidado de ahora en adelante— dijo el castaño, acariciando a su Pokémon—. Está mejorando mucho…

Aunque evidentemente, alguien de nivel 1 no progresaba al mismo ritmo que alguien de nivel 10.

Char asintió.

—A futuro…— murmuró Red— Sigamos descubriendo los secretos de los Movimientos Z, ¿sí?

Esta vez, en lugar de un simple asentimiento, también recibió una pequeña sonrisa. Él también sonrió.

—Descansa, mi querido amigo— la Pokéball absorbió por completo al tipo Fuego.

Lillie se levantó de su asiento y comenzó a aplaudir, sin sentirse siquiera desanimada. Ver a Ash codearse con un campeón de esa manera y aguantar era algo que la hacía sentirse más que orgullosa.

Y evidentemente, Delia también se sentía así. Su bebé estaba llegando a niveles que antes sólo eran sueños y enfrentarse a la viva representación de estos era la prueba.

Los Pokémon tampoco se veían decepcionados por la participación de Ash. Al contrario, estaban maravillados por su fuerza.

Estaban seguros de que no durarían ni cinco segundos contra Red, pero él y sus Pokémon habían aguantado por más de quince minutos.

En Shiron, el sentimiento era especialmente fuerte.

Claro que no todos pensaban igual que ellos.

En las gradas podían oírse todo tipo de comentarios, tales como…

—¡Para ser más joven, lo hace realmente bien!

—¿Eh? ¿Tú crees?... Pienso que le falta técnica…

—¡Las nuevas generaciones llegaron para arrasar!

—Aunque realmente no tienen posibilidad de superar a sus mayores.

—¿Verdad? El menor debería apegarse a su posición y no tratar de superar al mayor.

—Amigo, ¿te das cuenta de que estás diciendo una tontería ahora mismo?

—¡Yo pienso que los dos son muy guapos!

—¡Pues sólo mira a la madre!

—Oye, ¿quién crees que calce más entre los dos?...

—Bueno, la gente de Kanto no es precisamente conocida por…

Lillie se puso roja. Gente diciendo cosas así sin preocuparse por quien pudiera escucharlas, atendiendo a los deseos inmediatos de sus corazones…

¿Yo…? ¿¡Yo me escucho así?!— se preguntó, sintiendo autentico terror. El sólo pensar que la respuesta era afirmativa hizo que quisiera morirse de vergüenza.

Un chasquido de dedos se escuchó.

—Fue una increíble batalla pero desgraciadamente la experiencia venció— dijo la reportera, rascándose la cabeza, notoriamente disgustada por el resultado final— ¡El entrenador Ash Ketchum sin duda se merece un fuerte aplauso por la tarea titánica que acaba de realizar! ¡Claro que también el campeón de Kanto por su gran demostración de fuerza, en la cual, utilizó nuestros tan sagrados Movimientos Z!... Aunque de alguna forma algo no se siente bien…

Kukui miró de reojo a la mujer.

Esperaba que ella cambiara de opinión pero no así de rápido— pensó, un tanto sorprendido. Entonces, algo le llamó la atención.

El camarógrafo le estaba haciendo señas. Primero apuntó a la reportera con su índice, luego a Ash y al final, levantó un pulgar.

Ah… El fanatismo le ganó al veredicto profesional— pensó, comprendiendo mejor todo.

Detrás de Kukui, Lillie frunció un poco el ceño.

Acabo de sentirme inesperadamente molesta por algo…— pensó, dejando de lado ese intenso sentimiento de querer morir. Sólo por un momento.

Las puertas del hotel se abrieron, dejando ver a una familia de cuatro, acompañada por tres Pokémon. Dos felinos y una lechuza.

—¡NO LLEGAMOS A TIEMPO!— se escuchó gritar a un joven.

—¡B-Bueno, al menos podremos ver el último combate!— trató de tranquilizarlo el padre.

—El último combate no es suficiente… Cuando se trata del jefe, nada es suficiente…

Sería una familia como cualquier otra de las varias que habían llegado desde el inicio del combate Ketchum, pero esta… Esta era diferente.

Esa voz que haría a su antigua yo pensar "Muy ruidoso…" y esa otra que instintivamente la hacía ponerse celosa (sólo un poco, según ella)…

No eran otras que las de Elio y Selene.

Se puso de pie de inmediato, con una enorme sonrisa en el rostro. El sólo verlos la ponía inmensamente feliz.

Ya que después de todo, la última vez que se habían visto…

Nosotros… Bueno… Esperamos que…

Esperamos que el jefe esté bien… Si nos… si nos disculpan…

—¡Chicos, por aquí!— exclamó, agitando la mano.

—Oh, es Lillie— dijo Elio, alzando un poco el brazo y correspondiendo el saludo— ¡Ey!

—Definitivamente es Lillie— dijo también Selene—. Vengan, vamos a presentarles a una compañera del trabajo.

¿Del trabajo?...— pensaron los señores Asutoro.

Al voltear hacia la dirección que veían sus hijos, el señor Asutoro se topó con una persona que reconoció al instante.

—¡Ella es…!— dijo, sorprendido.

Su familia lo volteó a ver con cara de confusión.

Elio y Selene iban a medio camino cuando de pronto, sus cabezas se fijaron en alguien más.

—¡J-Je…! ¡JEFE!— gritó el mayor, con los ojos relucientes.

—Sabía que él estaría aquí… era evidente que él estaría aquí… ¿Entonces por qué mi corazón no para de latir?...— se preguntó Selene, un poco sonrojada y con la mirada llena de brillo.

¡Cielos! Diciendo las cosas de esa manera me das una idea equivocada, Selene— pensó Lillie, sonriendo para sí misma.

Ash, evidentemente, escuchó esas voces y volteó.

—¡Oh!— exclamó, sonriendo ampliamente— ¡Ey, chicos!

—¡Jefe!— gritaron ambos con una emoción desbordante. De inmediato, corrieron hacia él.

No esperaba una reacción similar, pero algo más que un simple "Oh, es Lillie" me habría servido, ¿saben?— volvió a pensar la rubia, manteniendo la sonrisa.

—¡Es bueno verlos bien, chicos!— dijo Ash, sonriéndoles.

Ambos negaron de inmediato.

—¡Al contrario! ¡Estamos realmente felices de que esté bien, jefe!— dijo Elio, realmente emocionado.

—Bueno, no estoy del todo bien, ¡pero es mejor que estar todo el día acostado!— Ash rio.

Entonces, los gemelos repararon en las heridas de su ídolo las cuales pasaron desapercibidas al primer vistazo.

—Nosotros…— murmuró Elio.

—Lamentamos no poder…— antes de que Selene terminara, Ash le dio una palmada en la espalda.

—¡Quiero presentarles a algunas personas!— interrumpió el azabache mayor, encaminándolos hacia sus Pokémon— Estos son Sceptile y Charizard, son realmente fuertes.

Los sentimientos de angustia desaparecieron.

Estaban frente a dos de sus héroes de la infancia por lo que su primera reacción fue arrodillarse en automático.

—Maestros…— dijeron al unísono. Torracat y Dartrix también se reverenciaron. Al final, los cuatro también miraron a Pikachu— Maestro…

El roedor se rascó la cabeza. Cuando ellos estaban cerca se sentía como si estuviese en el PokéResort.

—¡Oh y por supuesto, también a mi hermano mayor!— lo señaló con una palma. El campeón les sonrió a los dos Asutoro y los saludó.

Si bien, el ídolo más grande de los gemelos era Ash, tampoco se privaban de ser fans de otros entrenadores. Red era uno de ellos por lo cual se estremecieron al estar en su punto de vista. Devolvieron el gesto con algo de dificultad.

—¡Y por allá está mi mamá!— dijo, apuntando a las gradas.

De nuevo, los gemelos se veían totalmente maravillados. La mujer que había traído a la vida a su héroe y a uno de sus entrenadores favoritos estaba justo ahí.

—¡Vamos, vamos!— Ash les dio pequeños empujoncitos— ¡Tomen un lugar y disfruten del combate!

—¡S-Sí!— dijo Elio, corriendo hacia las gradas.

—¡M-Mucha suerte, jefe!— Selene hizo una reverencia y luego, siguió a su hermano.

Ash sonrió tiernamente al verlos partir con esa emoción. Era para él un alivio el saber que se estaban recuperando bien.

En las gradas, por otra parte…

—Un gusto también, señores Asutoro— dijo Delia, terminando de hacer una reverencia.

—Con Tsukishima sirve, señora Ketchum— aseguró el padre de los gemelos.

—A mi simplemente dígame Asahi— dijo esta vez la madre.

—¡En ese caso, pueden llamarme Delia! ¡Claro que mi otro nombre también sirve!

Los padres de los Asutoro se vieron un poco sorprendidos. En Kanto no era del todo común que una persona tuviese más de un nombre… Iban a preguntar, pero la joven rubia se acercó.

—Un placer. Mi nombre es Lillie Aether— dijo, haciendo una reverencia—. Escuché de Ash que usted me ayudó en un momento de urgencia, señor Asutoro… Tiene la mayor de mis gratitudes.

El adulto se rascó la cabeza a través de su sombrero de paja.

—Sabía que eras tú. Te reconocí al instante— dijo el adulto—. Y sobre eso, ni lo menciones. Ayudé a dos chicos en problemas y con eso me siento conforme.

Delia y Asahi mantuvieron su semblante pero por dentro, pensaron en lo increíblemente humilde que era el hombre.

Lillie Aether era la heredera de una de las familias más adineradas del mundo y ahora con todo el incidente de su madre, estaba asegurado que su fortuna terminaría pasando a ella y a su hermano mayor tarde o temprano y aun así…

—De todas formas, sentémonos— dijo Tsukishima, sosteniendo a sus hijos de los hombros y sentándolos a sus costados—. No queremos interrumpir el combate con nuestra conversación.

—Tiene razón— Delia se sentó al igual que los Asutoro.

Los gemelos tenían una expresión de reclamo en el rostro porque querían presentarse ante Delia pero aun así, comprendían el punto de su padre.

Aunque parecería que el combate se pausó por la llegada de los Asutoro… ¡EN REALIDAD NO ES ASÍ!

¡Sólo han pasado tres minutos desde su llegada! ¡Minutos que Ash y Red han utilizado para descansar momentáneamente!

—Eres el último, Pikachu— dijo Ash, acuclillándose y acariciando la cabeza de su Pokémon—. Vayamos con todo, compañero.

El roedor asintió con fuerza.

—Tú contra él, Pika. Una vez más… Si hay alguien que nos dirá realmente que tanto ha crecido Ash, ese será Pikachu— Red acarició la barbilla de su Pokémon variocolor, el cual reposaba en su hombro—. Puedes volver con Ash, Rotom. No creo que utilicemos los Movimientos Z en esta ronda.

La Pokédex asintió y salió levitando hacia su legítimo dueño.

—¡Ey, es bueno estar de vuelta!-Roto— dijo nada más ponerse a un lado de Ash.

—¡Es bueno tenerte de vuelta!— lo saludó el azabache.

—¡El participante Ash tiene que enviar otro Pokémon, mientras que el participante Red puede elegir entre los tres disponibles que posee!— dijo Kukui, quien se había mantenido un tanto al margen de todo— ¡El combate empezará cuando ambos hayan mandado un Pokémon al campo!

—¡Sólo quedas tú! ¡Vamos, Pikachu!— Ash señaló hacia el frente.

—¡Sin dudarlo! ¡Ve, Pika!— Red señaló hacia el frente.

Ambos Pikachu se posicionaron, viendo hacia el frente.

Viéndose entre ellos.

El combate Ketchum llega a su punto final.

¡Continuara!


¡Hola! ¡Terminé!

Por algún motivo, el combate se resiste a terminar XD Mi intención era finalizarlo en este capítulo pero como pueden ver, las cosas se alargaron un poco.

No tengo mucho que decir salvo que si no fuese por el COVID, en unas horas estaríamos viendo el combate entre Ash y Korrina…

¡Por cierto! ¡De eso se derivan dos cosas de las que hablar!

La primera es que a raíz de un chiste mío en el anterior capítulo, al final, donde dejo mis comentarios, muchos creyeron que yo me había contagiado de COVID. Lamento la confusión. Hace unos meses sí que tuve una fuerte enfermedad de la que me curé gracias a medicinas y cuidados (no es una condición terminal ni nada, fue algo más como neumonía) pero actualmente estoy más que sano. Lamento el mal entendido que causé y la posterior preocupación.

Otra cosa, volviendo al tema de Pokémon. ¡Se liberó el opening de Pokémon Journeys en inglés y bueno!... Es lo mismo. Un opening de 30 segundos, editado y con una canción que no me convence del todo pero que no es taaaan mala. Otra cosa es que Koharu ahora pasa a llamarse Chloe… ¡Creo que es el único nombre al que no me podré acostumbrar! ¡Quiero decir! No tengo problemas con el cambio de Mao a Mallow o de Suiren a Lana, pero hay algo en el cambio de Koharu a Chloe que simplemente no termina de gustarme… Tal vez es porque llevo medio año llamándola así y a que es un personaje que conocí del anime (porque no aparece en los juegos como las antes mencionadas). Quién sabe.

¡Por cierto! ¡Ya hemos alcanzado la cifra de ochenta capítulos! ¡El tiempo sí que vuela y más cuando nos divertimos con Pokémon! ¡Gracias a todos por estar ahí!

¡Otra cosa! Gracias a ciertos "chistes" que hice con Red y Lillie se me ocurrió la idea de dejar una curiosidad de un personaje al final de cada capítulo, empezando desde… ¡Ahora!

Curiosidad de Kiawe Wela: Cuando Kiawe era niño, vivió un momento de enorme tensión ya que su hermana menor, Hoshi, nació de forma prematura y tenía unas esperanzas de supervivencia muy bajas. Kiawe rezó día y noche junto a sus padres al Volcán Wela para que su hermana pudiera sobrevivir, cosa que logró hacer. De ahí proviene el amor tan inmenso que siente por ella.

¡Eso es todo! ¡Hasta otra!