¡Hola a todos! Bueno, como ustedes bien sabrán, sólo uso este apartado para responder reviews anónimas y para saludarlos, así que como ya hice lo primero… ¡Responderé las reviews de usuarios en el transcurso de mañana!
NesRedTrebol: ¡Muchas gracias! ¡Espero que podamos seguir viajando juntos por esta historia! ¡Nos leemos!
¡Pasen a leer, por favor!
—Vayan ustedes.
Lillie se detuvo en seco al escuchar las palabras de su hermano. Volteó a verlo.
—Tú…
—Me quedaré en el Centro Pokémon— dijo Gladio, mostrando la cápsula de Kaguron—. Después de eso, iré a la Fundación Aether. Hay mucho de lo que ocuparse.
—Gla…
—¡Lillie, tenemos que irnos!— le gritó Elio desde la distancia.
La rubia se giró de inmediato.
—¡Y-Ya voy!— exclamó, comenzando a correr. Se detuvo por un momento y luego, siguió.
Gladio vio como el barco que llevaría a Ash y Lusamine a Melemele partía.
—No puedo volver ahí…— murmuró cuando se perdieron en la distancia, cayendo de sentón al suelo— No a Hau'oli…
—¿¡En Hau'o…?!— las palabras no pudieron salir de la boca de Gladio.
Wicke y Burnet voltearon a verlo, confundidas.
—Los Kahunas Hala, Olivia y Hapu insistieron— dijo la sub-directora—. Hau'oli es la ciudad más grande de Alola y sede de la mayoría de cadenas televisivas de la región. Si queremos dar un mensaje, ahí se escuchará más fuerte.
—¿Hay algún problema con que sea en Hau'oli, Gladio?— Burnet arqueó una ceja.
El rubio se sentó tras su escritorio una vez más y con sus manos, ocultó su boca.
—Ninguno.
Wicke y Burnet voltearon a verse entre sí. No lucían convencidas.
Al estar sentado, era imposible que las adultas vieran como la pierna derecha de Gladio temblaba intensamente.
—No tiene que ser… en Hau'oli…
Los labios de Gladio se apartaron del cuello de Wicke. Sus ojos mostraban sorpresa y duda.
—La señorita Lillie me lo contó— Wicke, semidesnuda de cintura para arriba, puso un gesto más serio—. Todo lo que vivió en Hau'oli. Entiendo que no quiera volver ahí, señorito.
El rubio, quien tenía el torso al aire, desvió la mirada.
—No menciones a Lillie en un momento así— le dijo—. Además, es raro que me llames señorito cuando…
—Gladio— Wicke habló con firmeza—. No evadas el tema, por favor.
El rubio suspiró.
—La fecha y la ubicación ya están dadas— dijo, cerrando los ojos—. No vamos a cambiarlo por cosas que pasaron hace años. Si los Kahunas dicen que Hau'oli es el lugar indicado, entonces lo es.
—Pero…
Los labios de Aether la callaron.
—No quiero recordar eso— dijo, una vez se separaron—. Por favor.
Wicke se vio incapaz de contradecir a esos ojos. Se tumbó en la cama para facilitarle la labor a Gladio.
—En… tiendo…
Durante años, se había negado a ir a Hau'oli y había decidido hacerlo ahora por el simple hecho de que no quedaba otra opción.
Entonces, ¿por qué había regresado a ese lugar?
Era una ciudad enorme. ¿Por qué su caminata lo había llevado precisamente a esa zona del Distrito comercial? Fuese el motivo que fuese, ya estaba ahí.
A las siete de la mañana del día tres de diciembre del año 2013. Gladio Aether había vuelto al lugar donde una vez fue feliz.
La fachada de la casa de Amapola era igual a como la recordaba. No había cambiado en lo más mínimo, ni siquiera se veía descuidada. Lo que si había de diferente era esa gran cantidad de flores y bayas frente a la puerta. Unos cuantos retratos de Amapola también.
De su bolsillo, sacó un llavero.
Se preguntó si esa llave todavía serviría.
Gladio, con Lycanroc y Umbreon a su lado, vio al cielo.
Hacía algunos años, había planeado vivir en ciudad Hau'oli junto a Lillie pero ahora…
—¿Qué hago aquí?...— murmuró por lo bajo, llevándose una mano a la cara— ¿Por qué mierda volví?...
Al tener su visión bloqueada, no vio llegar a quien si notaron sus Pokémon.
—¿Gla… dio?
En cuanto reconoció su voz, se le heló la sangre. Con lentitud, giró la cabeza.
Sin importar cuanto tiempo pasase, él siempre recordaría ese rostro.
Se trataba de Louis, el trabajador de la Boutique a la que Gladio solía ir a comprar ropa. Utilizaba una sudadera gris, así como unos pantalones del mismo color. Por el asombro, dejó caer sus audífonos al suelo.
El rubio se dio vuelta rápidamente, comenzando a andar.
—¡Espera!— le pidió el joven adulto. Por lo que Gladio sabía, Louis era mayor que él por unos tres años— ¡Por favor!
Aether apretó fuertemente el puño.
—Es…— dijo en un tono débil— bueno verte de nuevo, Louis.
En los ojos del mencionado podía verse tristeza.
Hubo silencio en aquel momento. Lycanroc y Umbreon se sentaron.
—Ellos son tu Rockruff y tu Eevee, ¿verdad?— preguntó, viendo a ambos— Los tres han crecido desde la última vez que los vi.
—Han pasado tres años— murmuró Gladio—. Tú… luces igual.
—Me sorprendí al verte en las noticias— Louis habló más rápido, como si temiese que el rubio fuese a irse de un momento a otro—. Todos los del Distrito lo hicimos. No esperábamos que fueras hijo de… bueno, imagino que es un tema complicado.
—Amapola— dijo Gladio, sobresaltando a Louis— es mi única madre.
El adulto se llevó una mano a su largo pelo castaño, atado en una coleta baja. Lo miró fijamente.
—La vida no te ha tratado bien desde esos días, ¿cierto, Gladio?— preguntó el dependiente, sin rodeos.
Aether bajó la mirada.
—No. No lo ha hecho.
De nuevo, se quedaron callados hasta que…
—Su funeral fue bonito— informó Louis de repente, sintiendo como sus ojos se ponían llorosos—. Todos estuvimos ahí. Pete, el del puesto de galletas de avena; Dory de la peluquería local y por supuesto que recuerdas a Hosea, de la librería que está a tres manzanas…
—Es bueno saberlo. Saber que al final, estuvo con personas que la apreciaron siempre— Gladio se reverenció—. Mis más sinceros agradecimientos.
—Conocí a Amapola cuando tenía como 6 años, tenía que estar ahí— Louis guardó sus audífonos—. Era como una abuela para todos los jóvenes que trabajamos a medio tiempo— señaló a la entrada de la casa— y una preciada amiga para quienes la conocían de más tiempo. Nadie la ha olvidado nunca.
Aether se quedó sin palabras. No sabía que decir y no quería seguir estando ahí.
—Gladio— Louis habló, haciendo que este lo mirara a los ojos, ojos que mostraban seriedad—. Nadie te culpa por lo que pasó.
Las esmeraldas del rubio se abrieron de par en par.
—Al principio, todos teníamos dudas. Algunos sospechaban y muchos te señalaban como el culpable, después de todo, simplemente desapareciste, y Amapola…
—Lo… Lo entiendo…
—Pero la policía actuó. Investigaron la escena y encontraron la bala, con ella, pudieron rastrear al vendedor. Era un tipo de Ula-Ula, del mercado negro, como todos los vendedores de armas. Llevaba un registro y no figurabas entre los clientes, ni siquiera entre los muchos que usaban un nombre falso. Además, el calibre de las balas que se vendieron correspondían a fechas en las que tú estabas en Hau'oli— Louis explicó eso con lentitud. Hablar del tema no le agradaba—. Simplemente no había pruebas en tu contra. Todos pudimos testificar. Eras realmente unido a Amapola y vimos lo mucho que la querías… Recordarlo, recordar tu sonrisa… Nos hizo despejar nuestras dudas…
—Si no me iba, Lusamine me habría encontrado— dijo Gladio tras varios segundos de silencio—. Me habría hecho volver al Paraíso Aether… No habría podido cuidar de mi hermana… Aunque, si lo pienso bien, ni siquiera fui yo quien la salvó…
Louis sintió una profunda tristeza.
—Durante todo este tiempo, siempre que he pensado en ti, Gladio, recuerdo al chico que vendía bayas con un mandil y una sonrisa— le reveló, comenzando a caminar hacia la puerta de Amapola—. Todos lo hacemos y por ello— removió un pequeño ramo de flores que cubría una fotografía—, olvidamos quien fuiste cuando llegaste. Todo por lo que sufriste, todo por lo que pasaste… Todo lo que has vivido…
Gladio cayó de rodillas al ver la fotografía y, aunque sus Pokémon querían preocuparse, también sucumbieron por la imagen.
—Te pido perdón de corazón, Gladio— Louis se tocó el pecho.
El rubio se arrastró lentamente hasta la fotografía. Una de las copias de su último recuerdo feliz.
—Por alguna vez dudar de ti, siendo que eras tú quien más amaba a Amapola….
Hacía tanto tiempo que había perdido las agallas para ver de nuevo la fotografía. Para ver su radiante sonrisa y su cálido rostro.
—Y, en nombre de ella, quiero decirte…
Lágrimas salieron de los ojos de Lycanroc y Umbreon, así como de Gladio, quien abrazó con fuerza aquel recuerdo mientras su cuerpo se encorvaba.
—Bienvenido a casa.
Aquel último recuerdo feliz.
Ash se sentía nervioso, casi impaciente. Quería que todo comenzara ya para que así, terminara más rápido.
Podía manejar una multitud, pero sólo si combatía para ella. Si tenía que darles un discurso o motivarlos, entonces no tenía ni idea de cómo hacerlo.
Él no ensayaba esas cosas, sólo… le salían.
Delia notó su incesante temblor.
—Yo todavía recuerdo aquella exposición que hiciste sobre el cine cuando tenías ocho años, Ash— se llevó una mano al pecho—. Fue realmente conmovedor.
—Blue no paraba de molestar con eso— recordó Red, recargado en una pared.
—Bueno, Blue molestaba con todo— el menor de los Ketchum levantó la mirada, sonriendo—. Ni siquiera Gary o yo nos salvábamos de ella.
—Eso me hace preguntarme… ¿Cómo estará?— Red se llevó una mano al mentón.
—Oh, ¿no las has visto en el Alto Mando, Red?— Delia se llevó una mano al rostro.
—Bueno, sí, pero la última vez que tuve una reunión con ellos fue hace unos seis meses— el castaño se veía pensativo.
Red se extrañó al no oír ningún comentario por parte de Ash. Cada vez que hablaban del Alto Mando, su hermano menor le decía que, algún día, ese sería SU Alto Mando. Esta vez no.
Lo miró.
El joven Ketchum tenía entre sus manos una hoja doblada a la mitad. La veía con ansias.
—No la abra hasta que llegue el momento, jefe.
—¡El impacto del mensaje se podría perder si usted no lo siente como si fuese la primera vez! ¡Es para una experiencia mejor!
Su boca se frunció. Esperaba que lo que Elio y Selene hubieran escrito ahí le sirviera para algo si le llegaba el turno de hablar.
—Lillie y los demás deberían volver pronto, ¿no?— Red tenía los ojos puestos en Ash.
—A-Ah, eso creo, sí. Dijeron que irían a poner el escenario y bueno…— mostró su brazo roto— yo no sería de mucha ayuda.
Delia miró hacia los lados.
—¿Y Pikachu y Rotom?— preguntó.
—También fueron a ayudar, aunque creo que en realidad Pikachu sólo quería que Lillie le comprara algún dulce— el azabache se rio.
—O algo con kétchup— Red sonrió—. Uno nunca sabe en que está pensando ese pequeño.
Ash estuvo de acuerdo.
—De todas formas, los señores Asutoro fueron muy amables al dejarnos quedarnos aquí mientras esperábamos, así que recuerden no hacer un desorden, jovencitos— les recordó Delia. Mr. Mime, desde la cocina, la secundó.
—Me preocupa más lo que hayas hecho tú mientras estabas aquí, mamá— Ash la miró con los ojos entrecerrados.
—¿Yo?— Delia lucía confundida— ¿Qué pude hacer yo?
—Quién sabe. Eso es lo que nos preocupa— Red también tenía la mirada de su hermano.
—Cielos, pensar que desconfían así de su ma…
El sonido de un claxon calló a Delia.
—Deben ser ellos— dijo Red, despegándose de la pared—. ¿Tienen todo?
Ash asintió, levantándose del sofá en el que estaba sentado. Por su parte, la señora Ketchum movió su bolso en señal de afirmación. Mr. Mime llegó de la cocina, secándose las manos con un pequeño trapo y quitándose el mandil que solía usar la señora Asutoro.
—Entonces vámonos— Red abrió la puerta con la llave que le habían confiado—. El mundo espera.
Ash tragó saliva al oír eso y luego, atravesó el umbral.
Ahí se encontraba otro auto diferente al que Kukui había alquilado la última vez. Esta vez era un convertible azul con la capacidad típica de cinco personas. Al volante estaba el profesor Pokémon.
—¡Arriba, familia Ketchum, hay mucho que hacer!— les dijo Kukui, señalando los asientos traseros.
Los tres sonrieron.
—¿Te importa ir en medio, Mr. Mime?— le preguntó Delia, ante lo cual, el tipo Psíquico negó.
Los cuatro subieron. Red tomó el asiento del copiloto, Ash se sentó detrás de él, Delia detrás de Kukui y el Pokémon, en el lugar mencionado anteriormente.
El motor, que no había dejado de rugir, hizo posible que el vehículo se moviera hacia adelante; hacia Hau'oli.
—¿Hubo éxito en el acomodo de los invitados, profesor?— preguntó Red, con el brazo derecho puesto sobre la puerta y viendo hacia la misma dirección.
—Sí— respondió este, con la mirada fija en la carretera—. Estoy seguro de que el público se sentirá algo intimidado cuando llegue el momento— eso último lo dijo mientras reía.
Red sonrió un poco.
—Muero por verlo.
—¿¡Qué hay de los chicos?!— preguntó Ash, inclinándose un poco— ¿Todos están bien?
Kukui se rio.
—¿Te refieres al resto del equipo S&M?— preguntó, recibiendo un rápido asentimiento que apenas alcanzó a ver— Ellos están bien. Elio y Selene se encuentran un poco nerviosos pero se pondrán mejor en cuanto te vean. Hau y Lillie, por otra parte, están bastante calmados…, cosa que me sorprende de Lillie. Y en cuanto a Gladio… Bueno, no hemos visto a Gladio desde la mañana.
Ash se volvió a recargar en su asiento.
No había visto a Gladio en varios días y le preocupaba lo que pudiera pasar cuando se encontraran. Con los ojos entrecerrados, miró hacia el paisaje.
Sin darse cuenta, se quedó dormido.
El viaje de la casa de los Asutoro a ciudad Hau'oli fue bastante corto, de apenas unos veinte minutos hasta llegar al Distrito comercial, específicamente, la zona a la que ellos les interesaba.
El Distrito comercial era un lugar realmente enorme, el cual componía un poco menos de un tercio de la ciudad y, en su centro, había un gran escenario que no llegaba a ser un estadio como tal, sino, algo muchísimo más parecido a los antiguos teatros griegos y romanos de nuestro mundo.
El lugar consistía de una base circular de roca solida de al menos veinticuatro metros de diámetro, decorada con diseños típicos de Alola que se conformaban principalmente por líneas en zigzag y triángulos. Detrás de la plataforma (que medía poco menos de un metro de alto) había un edificio relativamente grande que si bien, anteriormente era utilizado como refugio para los artistas que daban sus performance en el lugar, como bóveda para los instrumentos y utilería, o incluso, como asiento exclusivo de los reyes de Alola, ahora era más que nada un sitio turístico y un recuerdo de la vieja era. En frente y extendiéndose hacia los lados, de forma ascendente, estaban colocadas unas gradas hechas de roca como base mientras que los asientos eran de madera, la cual se renovaba tras varios años de uso.
En antaño, la Mano de Dios, Ikaika Ikena y el Coro del Cielo, Kanani Ikena, habían dado más de diez decenas de conciertos en el lugar.
Pero esa es una historia que no muchos recuerdan.
Las gradas del lugar tenían en medio de ellas un enorme arco por la cual el público podía entrar, arco que ahora se encontraba cerrado gracias a unas rejas de metal y a la seguridad que se encontraba alrededor del teatro, vigilando.
Ash, más dormido que despierto, cruzó esas protecciones gracias a Kukui, quien los guío todo el camino. Hasta la plataforma circular, fue ahí que se despertó un poco.
Miró hacia todos lados, algo confundido y finalmente, reparó en el lugar.
Sus ojos mostraron una increíble emoción y sorpresa.
—¿¡Esto existía en Hau'oli?!— preguntó, viendo todo el sitio y caminando rápidamente hacia las gradas— ¡Es gigante!
Kukui se rio. Una impresión acertada.
—Hace varios cientos de años, los nativos de Alola recibieron a unos extranjeros que les enseñaron este tipo de arquitectura— contó Kukui, acercándose a él—, pero luego de que descubrieran que los invitados estaban en una misión de expansión para su región, los echaron del archipiélago sin dudarlo. Esto fue la única cosa que alcanzaron a construir antes de poder seguir ampliando su influencia. Al principio los nativos querían destruirlo, pero les terminó gustando tanto que lo utilizaron para realizar cientos de obras de teatro y conciertos. Al final, los mercaderes empezaron a construir sus comercios alrededor del lugar aprovechando esto y de ahí, el resto es historia.
Ash estaba fascinado al igual que Delia y Mr. Mime.
—Cuando tenía diecinueve años vine en un viaje de negocios— Red se llevó las manos a los bolsillos, admirando el lugar—. Sólo pude verlo por fuera y desde entonces, quise saber cómo lucía por dentro.
Kukui sonrió.
—Pueden seguir viendo por aquí o pasar adentro— señaló hacia el edificio que tenían detrás—. El resto de invitados está ahí.
Ash escuchó eso y se giró, viendo el escenario sobre el que estarían.
Había todo tipo de aparatos de sonido, como bocinas y otros cuantos que no se verían a la hora de la rueda de prensa al estar detrás de un telón. Unos cinco metros adelante del centro, estaba una larga mesa con doce sillas detrás de ella junto a doce micrófonos. Debajo de la plataforma, estaban acomodadas otras diecisiete sillas.
Entendió por un segundo a lo que el profesor se refería.
Estar sentado justo al frente, con todas esas personas importantes realmente era una cosa…
Pensar en ello hizo que quisiera pelear contra ellos. Medir sus fuerzas contra gente famosa era una de sus cosas favoritas ya que, según él, si eran famosos, eran fuertes.
—Creo que iré adentro— dijo Ash, señalando el edificio— ¡Hay mucha gente a la que quiero decirle hola!
Kukui y Red asintieron.
—No hagas mucho ruido, ¿de acuerdo? Puede haber gente preparando lo que va a decir y…
—Él ya no te está escuchando— le dijo Red, cruzado de brazos mientras sonreía.
Delia suspiró, haciendo un gesto similar al de su primogénito.
Cuando el bebé de la familia Ketchum mostraba esa mirada, sus oídos se apagaban.
Corrió hacia el interior del lugar, cuidando no caerse.
Abrió unas grandes puertas de madera, las cuales chirriaron un poco e, instintivamente, llamaron la atención de los presentes.
Más de veinte pares de ojos se posaron sobre él, haciéndolo sentir algo de adrenalina. Sonrió al reconocer a muchas de las personas que ahí había.
—¡Muchacho!— escuchó decir a una voz por demás conocida. Se trataba de Samuel Oak, quien se encontraba frente a unos emocionados Lillie y Rotom.
El azabache no pudo evitar sonreír. Ver al profesor era como ver de nuevo a un viejo amigo, o, en caso de Ash, a una figura paterna.
—¡Profesor!— exclamó, caminando hacia él— ¡Vino a Alola, justo como Red dijo!
Pikachu saltó del hombro de Lillie al de su entrenador en ese momento.
—Justo estaba hablando con tus amigos aquí— tendió una mano hacia la rubia y la Pokédex—. Me estaban contando algunas cosas fascinantes que han vivido en su viaje y de paso, me hablaban un poco de sus sueños— se giró hacia Aether—. Te interesa la biología, adaptación y simbiosis humano-Pokémon, ¿no es así?
Lillie asintió repetidas veces.
—¡S-Sus trabajos han influido mucho en mis deseos por convertirme en investigadora Pokémon!— afirmó, con los ojos llenos de brillo.
Oak sonrió satisfecho.
—Y tu compañero Pokédex no se queda atrás. Tiene una gran sed de conocimiento— dijo, mirando a Ash.
Rotom casi se derretía al oír eso.
—Ellos han sido los que me guiaron por Alola, después de todo— contó el azabache con una sonrisa—. Son unos cerebritos de pies a cabeza.
—¡Pikachu!
Oak puso una mano sobre el hombro derecho de Ash.
—Me da mucho gusto ver que estás bien, muchacho— la mirada de Samuel era honesta.
El entrenador de Paleta amplió su sonrisa aún más.
—¡Jefe!— escuchó que le gritaron desde algunos metros de distancia. Se trataba de Elio, quien, junto a Selene, le decía que se acercara. Ambos estaban cerca de un hombre al que conocía sólo de vista— ¡Venga, por favor!
Ash volteó hacia los tres con los que estaban hablando. Oak le asintió y él, sonrió.
Caminó apuradamente hacia los gemelos Asutoro, quienes lo recibieron con un gesto idéntico al que él tenía cuando volvió a ver al profesor Oak.
—Oh, Ash Ketchum— dijo sonriente el hombre que sabía, se llamaba Sakuragi—. Elio y Selene hablaban mucho de ti, incluso cuando vivían en Kanto.
Un gesto de confusión se mostró en el rostro del azabache mayor.
—Él es el profesor Sakuragi, igual que nosotros, es de ciudad Carmín— lo presentó Elio.
—Ocasionalmente nos tocaba formar equipo con su hija, Koharu— continuó Selene, cuyo rostro de pronto, mostró desagrado— y con Go…
—No puedo decir que no entiendo lo que sientes— Elio se cruzó de brazos y, con los ojos cerrados, asintió.
Sakuragi rio sin tapujo alguno.
—Por lo que recuerdo, ustedes y Go no se llevaban del todo bien, ¿cierto?— les dijo, con las manos en la cintura.
—Su irresponsabilidad a la hora de trabajar y lo despreocupado que era con la escuela…— Selene bufó, cosa rara en ella, pensaron Ash y Pikachu— Entiendo que no le importaran sus estudios pero ¿por qué arrastrarnos a nosotros también?— inconscientemente, la Asutoro golpeó el piso con su pie.
—¡O-Okey, bajemos un poco las revoluciones, ¿sí?!— Elio puso ambas manos sobre los hombros de su hermana.
—¡Pero hermano, estoy segura de que incluso Koharu se quejaba de eso!— replicó la menor.
—Tampoco es como que te equivoques— dijo Sakuragi, con una sonrisa—. Aunque me habría gustado que conocieran un poco más a Go. Es un chico realmente apasionado con lo que hace.
Los gemelos, Ash y Pikachu miraron al profesor.
—¿Tenía otra pasión aparte de la procrastinación?— preguntó Selene con un rostro auténticamente sorprendido.
—Oye, te estás pasando un poquito…— le murmuró Elio. Ash se rio por eso, al igual que Pikachu. Les picaba la curiosidad sobre ese Go, a quien Selene parecía repudiar tanto.
—Desde niño siempre fue un gran soñador y nunca se ha quedado ahí— Sakuragi se cruzó de brazos—. Hace poco lo contraté como mi asistente de investigación y realmente hace un trabajo excelente. Los Pokémon siempre lo ponen de buen humor y cada día sus ansias por aprender son mayores… Me habría encantado traerlo conmigo, pero se ocupó con un viaje en Unova.
—Le agradezco a Arceus…
—En serio, para.
¿Un soñador?...
—Su sueño— dijo Ash, viendo al profesor a los ojos— ¿Cuál es?
Sakuragi sonrió.
—Atrapar a todos los Pokémon hasta llegar a Mew.
Elio y Selene, quienes acababan de enfrascarse en una pequeña discusión, lo miraron con los ojos bien abiertos.
Ash tenía una expresión similar, sólo que sus orbes, en lugar de mostrar sorpresa, dejaban ver una gran admiración.
—¡Es un sueño increíble!— exclamó con gran entusiasmo— ¡Profesor Sakuragi, por favor dígale que no se rinda! ¡No lo conozco, pero alguien que trabaja por ese tipo de meta debe ser realmente increíble!
—¡Pika pikachu!
El adulto sonrió ampliamente.
—Le haré llegar tus palabras, Ash— dijo.
—Entonces ese era su sueño…— murmuró Elio, atrayendo las miradas de Ash y Sakuragi— Creo que entiendo un poco a lo que se refería Koharu…
Selene asintió.
—¡Todo por ese sueño imposible tuyo! ¿¡Cuándo vas a crecer, Go?!
El profesor se ajustó los lentes. Recordaba esa discusión.
—Bueno, cosas del pasado— dijo el profesor, sonriendo levemente.
—Hablando de Koharu, ¿ella está bien?— preguntó Selene.
—¡Oh, lo está, gracias por preguntar!
—Tenía un hijo menor, ¿cierto, profesor? Sota, recuerdo que se llamaba— esta vez fue turno de Elio.
Al final, los tres volvieron a charlar. Ash, junto a Pikachu, comenzó a alejarse lentamente hasta que…
—¡Ash!— lo interrumpió Sakuragi, haciendo que este volteara a verlo— Go estará realmente feliz de saber que hay alguien que lo apoya. Gracias.
Ketchum hizo una reverencia, acompañada de una sonrisa y luego, se retiró.
En mitad de su camino, se terminó topando con tres personas más.
—Ash Ketchum de pueblo Paleta— dijo la Campeona de Sinnoh nada más verlo—. Ha pasado un largo tiempo.
—Digo lo mismo— Dianta, la Campeona de Kalos, estaba también ahí.
—Yo te vi junto con Cynthia, así que supongo que es lo mismo, Ashton— Alder le sonrió.
—Literalmente acabo de decir su nombre, no pudiste haberlo olvidado de un segundo a otro— Cynthia volteó a ver a Alder con un pequeño gesto de molestia. Era como si casi lo hubiese hecho a propósito.
—¡Soy de memoria corta!
Ketchum se rio por eso.
—¡Me alegra que me recuerden!— dijo el entrenador— ¡Aún tengo pendientes revanchas contra ustedes!
—Oh, ¿nosotros peleamos alguna vez?— le pregunto Cynthia, sonriendo.
Ash frunció el ceño y luego, se llevó una mano al mentón.
—Ahora que lo dices…— rápidamente, adquirió un gesto desafiante— ¡Eso se puede arreglar!
—¡Pika pi!— el roedor también mostró una actitud similar a la de su entrenador.
—Hablando de combates, Ash— Alder, le pasó un brazo por detrás del cuello—, he oído que Steven tiene especiales ganas de combatir contra ti, así que ¿por qué no vas y…?
Sintió las dos miradas de las campeonas quemarle la nuca.
—O-O tal vez no— se alejó lentamente.
Ash se quedó pensando en la situación.
—¡Entonces voy con Steven!— exclamó, luego de darle unas cuantas vueltas. Tanto Dianta como Cynthia no pudieron evitar reír un poco antes de detenerlo.
Desde lo lejos, Hau veía.
—Conoce a mucha gente…— murmuró, sorprendido.
—¿Quién lo diría?— se preguntó Nanu, sentado en el suelo y recargado en una pared.
Hala, parado a un lado de su nieto, asintió.
—Algún día, cuando recorras el mundo en busca de tus propias aventuras, también conocerás un montón de gente nueva.
—Aunque ha conocido a tantos sin salir de Alola…— Malíe se encogió de hombros.
Y así, terminaron llegando las 2:50 de la tarde.
Entonces, la puerta se abrió.
Gladio entró al lugar, con el aliento algo agitado.
—Lamento la tardanza— dijo, haciendo una reverencia—. Me perdí en unos asuntos personales. Sé que no es excusa, pero…
—Ni lo menciones— Red levantó una mano, haciendo que el rubio se callara de golpe—. Todos tenemos nuestros motivos.
Los otros veintiocho invitados asintieron (Rotom y Pikachu incluidos).
Gladio hizo otra reverencia y luego, se aclaró la garganta.
—Estamos a punto de dar una noticia que no es ni de lejos, algo agradable— comenzó a decir, poniéndose firme—, pero también es cierto que les daremos a los ciudadanos del mundo lo que merecen: Verdad, y conocimiento.
Las personas presentes, incluidas las que eran mayores que el propio Gladio (la gran mayoría), veían con respeto al chico.
—No será fácil para todo el mundo, tampoco lo es para nosotros pero, si está en nuestras manos…— Gladio cerró un puño frente a su rostro— Al menos, démosle esperanza a quienes piensan que la perderán.
El lugar entero se quedó en silencio por unos pocos segundos.
—Buena suerte— dijo Red, dándole una palmada en la espalda a Lance.
—Buena suerte— repitió el campeón de Johto, haciendo lo mismo con Red y con Abedul, quien estaba a un lado suyo.
Al poco tiempo, todos en el lugar comenzaron a decirse eso, con palmadas de ánimo incluidas.
La pequeña sonrisa de Gladio no pasó desapercibida.
—Por favor— abrió la puerta y con una mano, la señaló—, siéntanse libres de tomar asiento.
Uno a uno, campeones e investigadores comenzaron a salir.
—Bastante bien, rubio— le dijo Sonia, dándole unos golpecitos en la cabeza. Su abuela la reprendió de inmediato.
—La edad es sólo un número, ¿eh?— murmuró Steven mientras salía por la puerta.
—Gracias por su trabajo, señorito Gladio— Wicke pasó por un lado suyo, reverenciándose ante él.
—¡Siempre supe que podías ser amigable si te lo proponías, mozuelo!— Hapu se rio, dándole una palmada algo fuerte en el brazo.
—Eso se escuchó genial, Gladio— aseguró Red, saliendo del lugar.
—Buen trabajo— Rowan también le dedicó unas breves palabras. Muy breves.
Al final, cuando parecía que ya todos se habían ido, el primogénito de los Aether notó que aún quedaban cuatro personas dentro junto a él, así como dos Pokémon.
—¿Qué están haciendo?— les preguntó— La rueda de prensa va a comenzar en cualquier momento.
Lillie, Ash, Hau, Elio y Selene sonrieron. Rotom y Pikachu también.
—Pensamos que sería bueno juntarnos antes de que esto comenzara— dijo la rubia—. Algo así como una junta exclusiva del equipo Sun & Moon.
—Los miembros fundadores reunidos— Hau extendió los brazos hacia los lados.
—¿Eso significa que los invitados también son parte del equipo ahora?— Elio lucía un poco intimidado por el gran abanico de posibilidades que ahora se abrían ante la idea.
—Yo los vería más como miembros espirituales…— Selene asintió con los ojos cerrados.
—A veces dices cosas extrañas-Roto.
—¿Verdad?...— preguntó Elio.
Todos terminaron hablando y riendo ante Gladio.
Durante años había sufrido por Lusamine. Una vida de torturas, de cargas autoimpuestas y cuando pudo ser feliz, hombres horribles le quitaron la oportunidad.
O eso se decía él.
Los errores del pasado, las tragedias y los miedos, pertenecían a eso, al pasado.
Desde el día que derrotaron a Lusamine, Gladio se había relajado más. No tenía la necesidad de estar a la defensiva, no había nadie a quien salvar ni ningún padre malo al que detener. No había ningún motivo para hacerse más fuerte además de Necrozma pero y después de él ¿qué sucedía? ¿Qué sería de su vida si es que había un después?
Gladio en realidad no se había relajado.
Estaba abrumado. Abrumado por las posibilidades, igual que Elio había demostrado estarlo hacía unos segundos.
Venganza a su madre perdida y victoria contra el ser apocalíptico.
Las únicas dos cosas que tenía claras, sus dos únicos motivos para vivir y seguir adelante, pero…
—¡Tengo una idea!— exclamó Lillie— ¿Qué les parece una foto? ¡No tenemos ninguna!
—Las circunstancias no son las mejores pero… supongo que a mal tiempo, buena cara— Elio sonrió—. Me apunto.
—¡Una foto es un buen recuerdo! Necesitaré un marco para ponerla, ¿tendré alguno en casa?— Hau se llevó una mano al mentón, pensativo.
—¡Yo también estoy dentro! ¡Una foto con todos es una idea genial!— exclamó Ash— ¿Debería hacer una pose genial?
—Pika ¡Pika! ¡Pi!— el roedor amarillo comenzó a hacer todo tipo de poses que él consideraba, eran geniales.
—Si todos están dispuestos…— murmuró Selene, para luego, sonreír— ¡No veo por qué no!
Elio volteó la mirada. Su hermanita era muy linda, pero él no dejaría que la gente viera esa parte suya. Su faceta de tipo duro y genial se desmoronaría.
Gladio pensó que si había una esperanza para él, para su perdida alma que tanto dolor albergaba, entonces tal vez eran ellos.
La persona a la que más amaba en el mundo y quien lo tenía innecesariamente preocupado veinticuatro siete.
—¿Te parece bien, hermano?
Un idiota cabeza dura que siempre lo apoyaba sin importar como lo tratara.
—¡Será divertido! ¡Una foto, una foto!
El adicto a los dulces que no parecía saber hacer otra cosa que hablar de ellos.
—¡Vamos, anímate un poco, Gladio!
Un adolescente bocón con el que ciertamente se llevaba bien.
—No nos dejes caer, Gladio ¡Tiene que aparecer el equipo entero!
La hermana menor del bocón, en quien veía reflejada a su propia hermana y por ello sentía debía protegerla pero que, de poco en poco, había comenzado a verla por quien era realmente.
—Vamos, señor Gladio. Sólo falta usted.
Y esa petulante máquina voladora con la cabeza llena de comentarios sarcásticos e irónicos.
—Puedo tomarla sin ti en ella, pero luego no quiero lloriqueos-Roto.
Si era ese grupo de idiotas…
—Bien— dijo finalmente, rascándose la cabeza y caminando hacia ellos—. Sólo esta vez.
—¡Prepárense y digan el nombre de su objeto inanimado favorito!-Roto.
—Eso es innecesariamente explícito…
—¡Sólo háganlo!-Roto.
Si era ese grupo de idiotas…
—¿¡Listos?! ¡Aquí voy!-Roto.
—¡Gorra!/¡Libro!/¡Malasada!/¡Televisor!/¡Computadora!/Pokéball/¡Pikachu!
Un flash cegó por menos de un segundo al equipo S&M y entonces, Gladio notó donde estaba.
Parado justo en medio de ese grupo de idiotas.
—¡Quiero verla!
—¡Yo igual, yo igual!
—¡Veamos si Selene hizo una cara graciosa!
—Eso sería malo…
—¡Pi pi pi pi!
Sonrió.
Si el flash de antes los había cegado, esta nueva cantidad lo hacía todavía más. En cuanto subieron al escenario, vieron un montón de gente que hablaba entre ella en voz alta, así como reporteros hablando a sus cámaras y montones de destellos provenientes de algunas de ellas.
Al final, terminaron separándose. Gladio, Selene y Hau fueron al extremo izquierdo de la larga mesa. Selene quedó en el borde, Hau en el centro y Gladio a su derecha.
Lo mismo pasó con Lillie, Elio y Ash, sólo que en el extremo derecho. Elio en el borde, Ash en el medio y Lillie a su izquierda.
Rotom tuvo que irse sigilosamente hacia el lugar donde estaban los señores Asutoro y la señora Ketchum. Su participación era fundamental, pero él ya había hecho su papel.
Frente a cada uno de los doce que estaban sentados tras la mesa (Representantes, Flautistas, Kahuna, Wicke y Burnet) había una pequeña placa metálica con sus nombres.
Ash, con la mano sudando un poco, se apretó la rodilla derecha. El papel de la victoria estaba con él, en su bolsillo…
Sintió un pequeño toque en su pierna y miró hacia la dirección. Lillie lo estaba tocando suavemente con su índice, en una señal que interpretó de inmediato.
Tomó aire.
—Antes de empezar, quiero agradecer la presencia de todos los que aquí se encuentran— dijo Gladio, tomando la palabra y haciendo una reverencia sin pararse de su silla—. También doy las gracias por la paciencia que el pueblo de Alola mostró ante la fundación de mi familia.
Gracias a las palabras del rubio, el lugar se quedó casi en completo silencio.
—Trataremos varios puntos importantes que evidentemente, son de gran relevancia, y con los cuales esperamos, puedan comprender de forma correcta la naturaleza de los seres a los que llamamos Ultraentes, así como los planes de acción que tenemos para ellos y las medidas de seguridad que debemos tomar como pueblo— Wicke también habló—. Esto es posible gracias a la generosa colaboración de los Kahunas con nosotros, la Fundación Aether. Si alguien tiene alguna pregunta, pueden hacerla, sólo que por favor, que sea al final de cada explicación.
—Y tampoco quieran pasarse de listos— dijo Nanu, recargándose contra la mesa—. No dudaré en sacar de aquí a los payasos con una patada en el trasero.
Elio y Selene estaban algo encogidos en sus lugares. Sentían decenas de miradas clavadas en ellos. Personas que preguntaban: "¿Quiénes son estos niños?".
Pero vieron a sus padres, sentados junto a la señora Ketchum y Mr. Mime. Eso, de alguna forma, los tranquilizó.
—Queremos ser directos, así que evitaremos los rodeos en la medida de lo posible— dijo Burnet—. Y esperamos que nuestros amables invitados, aquí presentes, sepan que pueden tomar la palabra en el momento que quieran, complementando nuestra información con sus opiniones de profesionales.
El telón que había detrás de ellos se abrió, dejando ver un gran televisor.
A Ash casi se le salen los ojos de las cuencas. ¿Esa cosa estaba ahí?
Imágenes de los Ultraentes aparecieron en pantalla.
—¡May, ven rápido!— gritó desde el piso de abajo un adolescente.
La mencionada tardó cerca de cinco minutos en hacerlo, claro, tras varios gritos de insistencia. Estaba bajando las escaleras, adormilada y vestida en pijama.
—Max, son las diez de la mañana y es miércoles… Ayer estuve practicando todo…
—¡Mira quién está en televisión!— interrumpió el hermano menor, de catorce años.
La coordinadora de Hoenn miró hacia el frente sólo para ver a…
—¿¡Ash?!— se despertó de golpe. Corrió hacia el sofá de la sala y de un salto, se puso en medio de su hermano y su madre— ¿¡Dónde es eso?!— le preguntó a Max.
—La región de Alola— dijo el chico—, estaba buscando canales de entrenamiento Pokémon y…
—¡Shhh! ¡Quiero escuchar que dicen!— lo calló con un dedo.
Caroline, la madre de ambos, se levantó.
—¿Quieren algo de comer mientras ven eso?— les preguntó.
—Sí, por favor— respondió Max. May asintió fuertemente sin voltear a verla.
—… en resumen, eso es un Ultraente. Lo que se vio en los cielos de Alola se trataba de Ultraumbrales, accesos por los que ellos llegan a nuestro mundo…
—¿De qué están hablando?— preguntó la coordinadora, arqueando una ceja.
—De unas cosas extrañas que al parecer vienen de otra dimensión— Max se rascó la cabeza—. Estoy grabando el programa, así que podríamos verlo de nuevo cuando termine.
La castaña iba a asentir, pero entonces, se dio cuenta de algo.
—¿¡Por qué tiene el brazo roto?!— exclamó Clemont, pegándose al televisor.
Bonnie abrió la puerta con Dedenne en brazos.
—Hermano, son las tres de la mañana, ¿podrías no hacer tanto…?— vio la misma imagen que el mayor— ¿¡Eh?! ¿¡Ash está en televisión?!— apartó a su hermano del aparato— ¿¡Y por qué tiene el brazo roto?!
—¡Es lo mismo que me preguntaba!— gritó Clemont.
La puerta volvió a abrirse, dejando ver a su padre.
—Chicos, en serio, es muy tar…— se interrumpió a sí mismo— Esperen, ¿ese no es Ash?... ¿¡Por qué tiene el brazo roto?!
—¡Es lo mismo que nos preguntábamos!
—¡Voy por unas sillas! ¡Graben el programa, quiero saber que está pasando!— Clemont se levantó de su asiento para ir por unas para su hermana y padre.
—… es por ello que le pedimos al pueblo de Alola y también al de otras regiones que guarden su distancia con estos seres. Un Ultraumbral es indicio de su presencia por lo que deben llamar a las autoridades en cuanto detecten uno y alejarse del área, pero, si llegan a encontrarse con uno que ya tiene un tiempo aquí, deberán actuar de manera distinta. La siguiente información podría salvar vidas, así que por favor, escuchen atentamente.
—No entiendo de qué están hablando…— murmuró Bonnie, de once años. Dedenne estaba en las mismas.
—Supongo que lo sabremos cuando veamos la grabación…
Cilan estaba sentado en la mesa de su departamento. Había vuelto a ciudad Gres tras un viaje por Kalos hacía ya varios meses y ahora, viviendo por su propia cuenta, tenía una nueva rutina diaria que incluía tomar un café en las noches.
Aunque claro, su rutina no incluía escuchar lo que estaba escuchando mientras veía a quien estaba viendo.
—Era evidente que alguien con una sazón tan ardiente como la de Ash no terminaría bien librado de todas sus aventuras, pero…— se fijó en su brazo y en las otras heridas visibles de su rostro— Ay, Ash… ¿Qué te pasó?
—… el siguiente en nuestra lista es el UE-05, Voracidad o, por su otro nombre, Guzzlord. Hace años tuve un encuentro con este Pokémon. Mi padre y yo. Creo que no necesito decir que papá ya no está con nosotros… Por eso quiero advertir a la gente, advertirles de este Ultraente, para que nadie viva lo mismo que yo viví.
El líder de gimnasio de ciudad Gres se fijó en la expresión del chico. Tristeza y determinación eran los ingredientes para crear a un luchador.
Dio un sorbo de su café mientras seguía escuchando atentamente. Desde que había empezado a ver aquella rueda de prensa, todo eran sorpresas y revelaciones.
Cosas de las que no tenía ni idea.
El ceño de Misty estaba fruncido.
Sólo podía preguntarse en qué rayos se había metido ahora Ash y por qué parecía ser tan importante. Hacía unos pocos días, la región entera de Kanto se enteró de que Red Ketchum era el hermano mayor de Ash Ketchum y ahora esto…
—Juro que cuando se baje de ese escenario le haré un par de llamadas— Misty apretó un puño—. No ha tenido la decencia de llamar en años y ahora va y aparece en televisión como si nada…— al final, su cuerpo se relajó. La preocupación era más fuerte que el enojo— En serio, ¿en qué estás metido?...— miró fijamente a la pantalla— ¿Siquiera estás cuidando de ti mismo?...
—… pero no todos los seres interdimensionales son malos. Gracias a Zoe y Darius, personas de otra dimensión, logramos obtener gran cantidad de la información que hoy les presentamos. También está Kaguron, el Celesteela de Gladio… Por favor, Gladio.
Misty se sobresaltó al ver a la gran criatura que había salido de la capsula. Era igual a la de las imágenes que habían estado pasando.
—¡Definitivamente no entiendo de qué va todo esto!
—Creemos firmemente que los Ultraentes pueden ser aliados, como Kaguron lo es de Gladio— habló Leon, poniéndose de pie—. Por eso, aunque actualmente muchos representen una amenaza, no queremos que piensen que ellos son seres malévolos por naturaleza.
Voces confusas se escucharon. Luego de que Alola entera escuchara sobre la muerte de Hal Mahalo… Era realmente difícil pensar en los Ultraentes como algo más aparte de asesinos.
—¿Alguien tiene alguna pregunta?— interrogó Burnet. Montones de manos se alzaron— Adelante.
La persona que fue señalada por la investigadora, se puso de pie.
—Con los Ultraentes como un peligro real, y viendo que la Ente Ball es uno de los únicos métodos efectivos para vencerlos, me pregunto: ¿Las comercializarán al pueblo?
Gladio tomó la palabra.
—La producción de cada Ente Ball es realmente costosa y difícil. Son pocas las que son totalmente funcionales por lo que la respuesta es no. Nos rehusamos totalmente a vender un producto potencialmente defectuoso que sólo brinde una falsa sensación de seguridad.
La persona agradeció y volvió a sentarse.
—Por ello, es recomendable llevar siempre un dispositivo de comunicación a la mano si llegan a salir en solitario. De esa forma, podrán contactar al departamento de policía, que contará con equipo fabricado por la Fundación Aether, así como reclutas de la misma— Wicke señaló hacia la pantalla—. Por favor, recuerden bien este número telefónico exclusivo de Alola. Intentaremos ponernos en contacto con las otras regiones del mundo para que así, tomen sus respectivas medidas preventivas.
—Recuerden que a partir de mañana, toda la información completa sobre los Ultraentes estará en la página web oficial de la Fundación Aether. Por favor, si tienen alguna duda sobre lo que tratamos el día de hoy, no olviden visitarla— Olivia tomó la palabra.
—Podrán creer que es una molestia, pero hacerlo no cuesta nada y la información que ahí verán será realmente valiosa. Así que no duden en entrar, mozuelos— Hapu se recargó en su silla.
Algunas personas comenzaron a ponerse de pie, cuando Hala tomó el micrófono.
—Hemos terminado de hablar sobre los Ultraentes, pero todavía no terminamos de contarles todo— dijo el Kahuna, con un gesto un poco serio—. Por favor, escuchen lo que tenemos que decir sobre Necrozma.
Ash, Lillie, Elio, Selene y Hau, supieron que era momento.
Murmullos de confusión se escucharon.
—Antes de hablar de Necrozma, queremos hablarles de la leyenda de Solgaleo y Lunala, una historia que la gran mayoría de Alola ha olvidado en su totalidad.
En la pantalla se mostraban las páginas escaneadas del antiguo libro con el que Acerola les había contado la historia a nuestros protagonistas y, hablando de ella, su voz era la que narraba la leyenda.
El público veía atento. El lugar se quedó en silencio hasta que terminó el pequeño montaje.
—Por eso el Monte Lanakila es tan importante…
—Los Tapus fueron creación de alguien más… ¡Jamás me lo habría imaginado!
—Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con los Ultraentes?...
Hala volvió a tomar el micrófono.
—Aspectos a destacar de esta historia son los Ultraentes, Solgaleo y Lunala, la viva prueba de que no son seres malvados. Dos leyendas que antaño, defendieron a la humanidad de Necrozma— en la pantalla, hubo acercamientos a las imágenes de los jóvenes que ayudaron a los Tapus, así como de los flautistas—. También tenemos a los Representantes y a los Flautistas, quienes con su melodía llamaron a Solgaleo y Lunala. Esos son los puntos más importantes de la leyenda.
—No contamos todo esto sin un motivo, por si se lo preguntan— Nanu, quien estaba prácticamente dormido sobre la mesa, levantó la mirada—. Todos estos relatos de batallas y rituales tienen un por qué…— volvió a pegar la cara contra la superficie de madera.
—Hace ya algunos meses, Tapu Fini apareció ante Gladio con una noticia importante— las palabras de Olivia pusieron al rubio como el centro de atención—. Una predicción del futuro, más específicamente, del regreso de Necrozma a nuestro mundo.
Palabras de incredulidad se escucharon por el lugar y varios flashes se dejaron ver.
—Antes de que alguien diga que me inventé todo esto— Gladio tomó la palabra—, por favor, tengan en cuenta que las imágenes que acaban de ver pertenecen a un libro privado de la familia Tapu, recién descubierto por la Capitana Acerola. E incluso si, por algún casual de lo más extraño, lo supiera, hasta hace apenas unos días nos referíamos a él con el nombre de "El Refulgente" o "Resplandeciente". No nos sacamos el nombre "Necrozma" de la nada.
—Tapu Fini, en su inmensa sabiduría, también le mostró a Gladio y a Ash Ketchum aquí presente— Hapu señaló al azabache, quien asintió— un vistazo al futuro. Lo que estamos por decir no es algo realmente fácil de digerir e incluso entendemos que haya padres que no quieran dejar que sus hijos lo escuchen, pero los que estén dispuestos ¡Abran bien las orejotas!— dicho eso, hizo un gesto que respaldaba sus palabras.
Las personas se voltearon a ver unas a otras, confundidas e intrigadas.
—¡Yo se los advertí!— Hapu hizo su mejor cara. Detrás de ella, en la gran pantalla apareció un cielo hecho con CGI, un hermoso cielo azul— Dentro de algunos meses, específicamente, el once de marzo, el cielo no sólo de Alola, sino del mundo entero, se volverá oscuro. ¡Ojo con lo que digo, chicuelos!
Apenas la Kahuna terminó de hablar, el cielo de la pantalla se oscureció.
Aparecieron personas en el vídeo, las cuales veían al cielo, maravillados y sonrientes. Usaban lentes casi todos ellos.
—La gente creerá que es un eclipse— Lillie tomó la palabra por primera vez en toda la rueda de prensa—. Un eclipse inesperado que ningún astrónomo o físico pudo predecir, un evento maravilloso que el mundo entero admirará.
Pasaron varias escenas en las que las personas, lentamente, dejaban de ver a aquel fenómeno con entusiasmo y ahora lo veían con preocupación.
—Pero detrás de esto, se encuentra él: Necrozma— Lillie tenía un gesto serio—. Su poder, el cual como recordarán, es absorber la luz, someterá a Alola, expandiéndose rápidamente hacia el resto del mundo. Luego de días que se convertirán en semanas, será demasiado tarde.
En el vídeo, la gente lucía cansada, como si estuviesen eternamente adormilados. Parecía costarles el moverse.
—Necrozma no sólo puede absorber la luz proveniente de las linternas o fogatas, tampoco se limita al sol o la luna— Olivia tomó el relevo—. Es capaz de arrebatarles la energía vital a las personas, de robar sus vidas.
Lentamente, el miedo se fue esparciendo. Algunos se reían de esas historias pero otros se las tomaban con mucha seriedad. Los que se burlaban eran jóvenes, mientras que el otro sector estaba principalmente compuesto por adultos y ancianos.
—Y así lo hará— la Kahuna prosiguió—. A lo largo de los días, las personas se sentirán más y más cansadas y entonces, comenzará el caos. Adultos mayores comenzarán a morir uno a uno, luego las personas de mediana edad, los jóvenes adultos, los adolescentes, los niños y finalmente, los bebés.
El vídeo así lo mostraba. En el orden que Olivia había dicho, las personas pasaban de estar paradas a estar prácticamente inmovilizadas hasta quedar totalmente quietos.
—Él no hará excepción por nadie. Ni ante humanos, ni ante Pokémon, ni siquiera ante las plantas. No mostrará clemencia para nadie— Hala habló—. Si seguimos hacia adelante, hacia este futuro, el mundo terminará. No quedará forma de vida alguna sobre el planeta. No importa dónde nos escondamos, ni quienes seamos. Al final, nos llevará a todos.
—¿Alguien tiene alguna pregunta?— dijo Burnet, luego de un momento en el que sólo se escuchaban murmullos.
—¿¡Qué tienen que ver los Ultraentes con este tal Necrozma?!— gritó una mujer desde la distancia.
—Excelente pregunta— Wicke unió sus palmas mientras sonreía—. Gracias a diversas hipótesis y teorías que desarrollamos en colaboración con la Unidad Ultra, pudimos llegar a la conclusión de que es Necrozma quien personalmente hace que los Ultraentes vengan a nuestra dimensión. Como ya explicamos, al pasar por el Ultraespacio, los Ultraentes dejan un rastro que puede ser utilizado por otros para…
—¡Ya están muy grandes para creer en semejantes estupideces!— se escuchó gritar con fuerza. Wicke paró en seco.
Antes de que nadie pudiera hablar, Elio tomó su micrófono y se puso de pie.
—¡Okey, que el que dijo eso se ponga de pie! ¡Veamos si tienes las agallas para decir eso ante una cámara, genio!— exclamó, frunciendo el ceño y mirando desafiante a la audiencia. Lillie trató de calmarlo, pero no tuvo efecto.
Hubo silencio entre las gradas y todos se veían unos a otros. Al final, alguien sí que se puso de pie. Era un chico de unos quince años, la edad de Elio. Usaba una gorra roja volteada hacia atrás, unos pantalones cortos y una camisa de tirantes morada de basquetbol.
—¡Yo fui quien lo dijo, ¿qué harás al respecto?!— le preguntó en un grito. Miró hacia los que seguramente eran sus amigos. Parecía querer impresionarlos.
Nanu estuvo a punto de ponerse de pie, pero Elio lo impidió con una mano. Bufó.
—Primero que nada, procederé a decirte que eres un ignorante— dijo, sin contenerse ni un poco— y luego, lo remataré con un comentario sarcástico e ingenioso sobre tu escasez de cerbero, claro, si es que puedes comprenderlo.
—¿¡Que dijiste?!
—¡Hermano!— Selene se puso de pie, pero no le hizo ni caso.
—¡Si quieres tomarte esto como un juego y gritar tus incoherencias a esta gente que está intentando salvar TU trasero, el de TUS padres y TUS amigos, entonces hazlo, pero hazlo desde un lugar en el que no podamos ver tu carota!— Asutoro parecía realmente molesto, igual que el chico al que estaba insultando.
—¡Y bueno, ¿quién rayos se supone que eres tú?!— le gritó el adolescente, bastante enfadado— ¿¡Qué haces tú entre tanta gente famosa, apestoso?!
El azabache tomó la placa con su nombre.
—Y al parecer tampoco sabes leer— la mostró— ¡Soy Elio Asutoro, nacido en ciudad Carmín, Kanto! ¡Tengo quince años!— lo señaló— ¿¡Y tú?! ¿¡Nos dirás quién eres o prefieres ser idiota anónimo número veinticuatro mil quinientos doce?!
El de la gorra abrió la boca para contestar, pero se quedó callado. No había reunido el valor para decir su nombre. Los chicos que parecían ser sus amigos se rieron ante esto.
—¡Se llama Jared!— gritó uno, divertido. El de la gorra volteó a verlo de inmediato.
—¡Esto no va contigo, entrometido!— Elio lo señaló, frunciendo todavía más el ceño— ¡Le pedí el nombre a él, no a un seso de alga como tú, ¿o sí?!— no recibió respuesta, sólo un rostro apenado— ¡Entonces cállate!
—¡O-Oye, no le hables así a mi amigo!...
—¡Si fuera tu amigo entonces no te habría vendido de esa forma!— lo interrumpió para luego, buscar entre su mochila, la cual había dejado a un lado de la silla— Me preguntaste quién soy, ¿verdad, Jared?— sacó algo. Los presentes (incluso los diecisiete que estaban abajo del escenario) miraron con asombro la Flauta solar— ¡Olvidé decirte que también soy el invocador de Solgaleo, el Representante de los hombres del mundo! ¡Soy el Flautista del sol! ¡El vídeo, por favor!
Wicke simplemente sonrió.
—A la orden.
La grabación de Rotom se mostró en pantalla. La grabación del día en el que Solgaleo resurgió.
El público entero se quedó admirado con sólo ver a los cuatro Tapus reunidos, los cuales parecían estarles diciendo algo a cada uno de los chicos que estaban ahí, subidos sobre esos pilares. Lillie y Hau se vieron rápidamente envueltos por un extraño brillo que emanaba de sus cuerpos, tal y como Ash y Gladio lo habían hecho hacía unos instantes. Aquellos cuatro destellos avanzaron hacia el enorme altar de roca.
Y entonces, Tapu Bulu gritó.
Rotom alcanzó a grabar a Elio y a Selene, a los pies del altar. La hermosa melodía que habían escuchado aquel día volvía a reproducirse por los altavoces. Los corazones inquietos del público se calmaron en ese momento.
Finalmente, el señor del sol emergió de una explosión de luz y su rugido resonó con enorme poder. Finalmente la imagen se paró, dejando ver toda la majestuosidad del Ultraente.
—¿¡Te ha quedado claro, Jared?! ¡Esto no es un juego, esto es la realidad!— Elio volvió a hablar finalmente. El adolescente asintió lentamente, completamente asombrado— ¡Entonces siéntate y reflexiona!— lo obedecieron. Elio bufó por última vez y luego, tomó asiento.
—Bueno, ahora que Elio ha expresado nuestro pensamiento de una manera un poco… agresiva— Olivia se rascó la mejilla—, queremos introducir formalmente a las personas que vieron en el vídeo. Los cuatro Representantes de nuestras deidades guardianas y a ambos Flautistas— con sus manos señaló a los seis jóvenes— Primero está la Representante de Tapu Lele y por lo tanto, mi compañera. Lillie Aether.
La rubia se puso de pie e hizo una reverencia. Notó que el público se había quedado en completo silencio. Ver a Solgaleo era la muestra de que ellos no mentían.
Necrozma era real.
—¡Y su hermanito mayor!— exclamó Hapu— Sé que hoy en día su nombre está hasta en la sopa, pero sopórtenlo. Es un buen tipo en el fondo. Gladio Aether, Representante de Tapu Fini.
El rubio vio de reojo a Hapu. De pronto, ya no lucía tan molesta como siempre lo había hecho… Pero definitivamente seguía siendo molesta. Se puso de pie.
—El de Tapu Bulu— Nanu señaló hacia su izquierda—. Hau Mahalo.
El moreno se levantó e hizo una reverencia.
—Y por último, Ash Ketchum— Hala lo señaló—, Representante de Tapu Koko.
El azabache se paró rápidamente. No se sentía tan rígido como al inicio gracias, principalmente, a que Elio había sido realmente llamativo.
—El cargo de Representante ha existido en Alola desde hace siglos pero con el pasar de los tiempos, el pueblo fue olvidándolo al ser cada vez más escasos— Hala siguió hablando—. La última persona registrada como Representante antes de estos cuatro jóvenes fue la popular golfista e hija del dueño del Resort Hanohano, Kahili Hanohano. Claro, tampoco podemos olvidar a nuestros Flautistas, y, aunque uno ya se presentó a sí mismo, déjenme introducirles a Selene Asutoro, la representante de las mujeres del mundo.
La chica se puso de pie, haciendo una reverencia.
—No apruebo lo que el chico de antes dijo— miró hacia el público—, pero pienso que mi hermano se sobrepasó. Te pido una disculpa en su nombre.
El adolescente se sonrojó por ello y luego, volteó la mirada avergonzado.
—Aunque no era necesario...— murmuró Elio, recargándose en su silla con fastidio. Ash, aún de pie, le dio un pequeño codazo. Selene hacía eso por su bien.
—¿Alguien tiene alguna pregunta?— Wicke habló, viendo con una sonrisa a la gente.
Tardaron un poco, pero, de una a una, las manos fueron levantándose.
La sub-directora señaló a un hombre de mediana edad, con bigote frondoso y marrón.
—Adelante.
—Esto es para los Representantes…— su voz sonaba temblorosa y baja. Un miembro del personal se acercó para ofrecerle un micrófono. Se aclaró la garganta pero aun así, pudo escucharse miedo en su voz— La leyenda dice que ustedes, junto a los Tapus, serán quienes detendrán a Necrozma para que Solgaleo y Lunala puedan quitarle la luz y derrotarlo… Pero, ¿podrán hacerlo?... ¿Podrán luchar contra un monstruo como ese? ¿¡Pueden cargar con el peso de la humanidad en sus hombros?! ¿¡Pueden?!
Los cuatro chicos se quedaron callados. Ahora, eran vistos por todos.
Era la misma pregunta que ellos se hacían y entonces, Ash recordó.
No tenía que ser él quien hablara… ¡Tenía su discurso! ¡Un discurso hecho para llegar a los corazones de las personas y para que lo vieran como un símbolo de confianza!
Lo sacó de su bolsillo con algo de torpeza y entonces, sintió la mirada de Elio a su costado. Él le asintió.
Desdobló el papel y leyó el texto.
Todo está en usted.
Una frase escrita con letras grandes que abarcaban la hoja en su totalidad. Una frase que se lo decía todo.
Ni discursos ensayados, ni palabras falsas.
—Todo está en mí…— murmuró. Pikachu lo miró con una sonrisa. Ash tomó el micrófono frente a él, con la mirada gacha— Yo… Ni siquiera debería estar aquí— comenzó a decir—. Cuando vine a Alola, fue casi por obligación. Debería estar en pueblo Paleta, mi tierra. Debería estar comiendo, entrenando y durmiendo pero en lugar de eso, estoy aquí, arriesgando todo y cargando un peso que no pedí…— levantó la mirada, con unos ojos llenos de esperanza y una sonrisa radiante como el sol— ¡Y estoy realmente agradecido con la vida por dejarme venir a Alola! ¡Desde que llegue aquí, solamente he conocido a gente increíble, personas a las que conozco de tan poco pero que se sienten como amigos de toda la vida! ¡He reído, me he enfadado y he llorado en esta tierra! ¡He vivido tanto en tan poco, tantas experiencias únicas e inigualables que no cambiaría por nada en el mundo!— señaló a sus compañeros Representantes con la cabeza— ¡Estoy rodeado de personas a las que les confiaría mi vida sin pensarlo dos veces!— acarició a Pikachu— ¡Conocí a compañeros Pokémon que ahora son de mi familia!— apuntó hacia el frente, hacia los campeones e investigadores— ¡Pude reencontrarme con viejos amigos del pasado; con mi hermano mayor!— se golpeó el pecho con todo y micrófono incluido— ¡Logré conocerme mejor a mí mismo y en el proceso, al mundo en el que vivo!
La gente miraba a Ash. Tal explosión de alegría y semejante rostro de genuino amor por quienes lo rodeaban…, en medio de una situación así, era lo que muchos necesitaban.
—Y eso hace que ame a Alola… ¡Yo, realmente, realmente, realmente…— su cuerpo parecía estar conteniendo una energía que luego, explotó— AMO A ALOLA!— gritó con fuerza— ¡A donde quiera que mire, hay una persona o algún Pokémon!— señaló al cielo, hacia una parvada de Wingull. El público siguió con la mirada la dirección que trazaba su dedo— ¡El mundo es tan hermoso y tiene tantas cosas por las que vale la pena pelear! ¡Es por eso que la carga de proteger al mundo no es sólo nuestra, de los Representantes! ¡Es tuya!— señaló a Leon, cosa rara ya que jamás había hablado con él. El campeón, de todas formas, asintió con una sonrisa— ¡Tuya!— apuntó a su madre, quien se llevó una mano al pecho mientras sonreía— ¡Tuya!— entre la multitud, Ash pareció reconocer a Gabi, pues la apuntó. La reportera lucía impresionada y luego, encantada— ¡Tuya!— el siguiente objetivo fue Pikachu, quien contestó con gran ánimo— ¡Y de todas las personas que vivimos en este increíble lugar! ¡Tenemos tanto por lo que pelear, tanto que vivir y tanto que amar, que dejar que alguien como Necrozma nos consuma sería el mayor desperdicio del mundo, incluso más que dejar que las hamburguesas que prepara mi mamá se echen a perder!— miró a la mencionada— ¡Mamá, realmente amo a tus hamburguesas y a ti!— se escucharon algunas risas— ¡Amo a todas las personas que he conocido en mi viaje, a todos los Pokémon! ¡Pelearé por ellos y por mí, para que podamos ver un nuevo mañana, para poder seguir viviendo!— se tranquilizó y luego, su sonrisa se hizo un poco más pequeña, pero era igual de conmovedora— ¿Y ustedes? ¿Van a pelear junto a nosotros por lo que aman? Porque yo lo haré. Así sea yo la única persona que luche contra Necrozma, no caeré sin patalear, golpear y morder incluso en mi último momento— miró al hombre del bigote—. Así que la respuesta a su pregunta es no, no puedo hacerlo, pero si estoy dispuesto a intentarlo. Porque creo que vale la pena. Porque creo que valemos la pena. Por eso, lucharé y ganaré— hizo una reverencia—. Es todo lo que tengo que decir.
Total silencio que no tardó en convenirse en aplausos y ovaciones. Gritos de alegría y de esperanza. Incluso los investigadores más famosos del mundo y los entrenadores más fuertes se levantaron para aplaudirle al joven entrenador de pueblo Paleta. Los reporteros, ignorando que estaban frente a la cámara, también lo hicieron.
Ash estaba un poco sorprendido por el ánimo que había terminado dándole a las personas.
—Te dije que eras increíble con las palabras— Lillie le dio un pequeño toquecito, atrayendo su mirada.
El azabache, sonrió como normalmente lo hacía.
O eso creyó él.
Brock sonrió, recargándose en su silla. Aunque él no lo sabía, al mismo tiempo y en diferentes partes del mundo, los amigos que Ash había conocido también veían el mismo momento que él ahora estaba viendo.
Un hermoso intercambio era el principal enfoque de las cámaras, uno donde se daba una sonrisa por otra.
Sonrisas cargadas de cariño y amor hacia el objetivo de estas.
—Ash… Realmente has crecido…— no pudo evitar decir eso sin sentir que podría derramar una lágrima. A su cabeza, llegó la imagen de ese niño de diez años que lo retó en su gimnasio; el niño que terminó guiándolo por la senda de sus sueños. Eran tan diferentes pero al mismo tiempo, seguía siendo el mismo.
Miró hacia el cielo matutino a través de su ventana.
¿El mundo siempre había sido tan bello?
¡Hola a todos! ¡Terminé este capítulo!
La rueda de prensa ya ha sucedido y ahora que hemos cruzado ese punto, viene un camino desconocido para ustedes, el inicio de la recta final pero tranquilos, hay contenido para rato. ¡Todavía debemos desafiar a Hapu!
Bueno… ¿qué decirles? ¡Estoy feliz con el resultado! Tal vez alguien esperaba cosas más magnificas de la rueda de prensa o tal vez más participación de los invitados, es evidente. Primero que nada, recordemos que la rueda de prensa era un evento explicativo donde darían información sobre los Ultraentes y Necrozma, cosa que nosotros ya hemos leído (escrito, en mi caso) más de una vez. Hacerlo de nuevo sería repetitivo e incluso, aburrido. No quiero caer en la sobre exposición de información, así que opté en hacerlo de esta manera que logramos leer. Los invitados representaban más que nada un símbolo de esperanza para quienes estaban ahí, al saber que contaban con la ayuda de tan impresionantes personas y claro que tuvieron su papel en la rueda de prensa, por ejemplo, Oak y Birch volvieron a traer el tema de si los Ultraentes eran un producto creado o eran causa de la selección natural.
¡Bueno, creo que los dejaré con las fichas de personajes siguientes! ¡Por cierto, adoro que le estén dando más participación a Koharu en el anime y no me molesta que Go haya capturado a Sobble!
¡Ellos aterrizan desde la lejana y fría Sinnoh!
Nombre: Cynthia Kunashir.
Ocupación: Campeona Pokémon.
Pokémon insignia: Garchomp.
Clasificación actual en el Pokémon World Championship: 1 er lugar.
Resumen: Cynthia originalmente sólo pensaba en la fuerza y en ganar batallas hasta el momento en el que se topó con unas estatuas de dos deidades de su región: Dialga y Palkia. Las inscripciones en las estatuas cambiaron su vida radicalmente y comenzó a cuidar a sus Pokémon con amor y cariño. Destacó desde muy joven por su poderío bruto pero, tras el encuentro que cambió su vida, se hizo famosa por su increíble técnica, así como la gran comprensión que mostraba a sus Pokémon, quienes siempre estaban felices junto a ella. Ascendió rápidamente en el mundo del entrenamiento Pokémon hasta convertirse en la campeona de Sinnoh, un símbolo de fuerza femenino que es el objetivo no sólo de mujeres, sino también de hombres. Se consagró como la entrenadora más fuerte del mundo tras derrotar por un pelo a Red Ketchum en la final de la última temporada del Pokémon World Championship.
Nombre: Sajalín Rowan.
Ocupación: Investigador Pokémon.
Afiliaciones: A.C.P. Fundación Aether. Pueblo Arena.
Campo de especialidad: Evolución Pokémon.
Resumen: Sajalín siempre mostró una curiosidad increíble por las especies que lo rodeaban. Hijo de padres criadores, las evoluciones Pokémon eran el pan del día a día de Sajalín, quien, a través de su fría expresión, siempre mostró un gran encanto por estos fenómenos. Destacado alumno y compañero del profesor Oak en la universidad, recibió ofertas de trabajo por todos lados apenas se graduó. En poco tiempo, logró ser reconocido como una de las figuras de autoridad más importantes del mundo gracias a sus increíbles trabajos sobre evolución Pokémon que incluyen la evolución por intercambio gracias al uso de objetos equipables, entre otros. A sus sesenta años de edad, este hombre es toda una leyenda en su campo de estudio y en muchos otros también. Se casó y tuvo una hija quien dio a luz a su nieto, el cual le presentó a su asistente más novato, un chico llamado Lucas.
¡En fin! ¡Nos leemos!
