¡Alola, chicos! Bueno, responderé las reviews anónimas de este capítulo… ¡Aquí van!

ElTrigon: Posiblemente te tome algunos días llegar a este punto de la historia y leer esta respuesta, pero quiero que sepas que me hace muy feliz saber que hay gente que le recomienda mi historia a sus amigos. De verdad que nada me haría más feliz que saber que dos personas se detienen a hablar de mi historia y de sus opiniones sobre ella… Hombre, es realmente como un sueño… ¡Espero que puedas seguir la historia hasta el final! ¡Nos leemos!

¡En fin, esas fueron todas las reviews anónimas!

¡Pasen a leer, por favor!


—¡He sido una tonta!

En la borda del ferry que llevaba desde Ula-Ula a Poni, Lillie encaraba a Shiron, quien ladeó la cabeza, confundida.

—Escucha, Shiron— la sujetó por los costados de la cara, haciendo que la mirara a los ojos—. Antes no puse la debida atención a tus sentimientos y sé que hay una parte de ti que me culpa por no poder hacerte lo suficientemente fuerte. Sé que incluso estás molesta conmigo por no haberte lanzado la Piedra hielo ayer, cuando me lo pediste.

La Ninetales se quedó callada, escuchando.

—Pero quiero que cambiemos eso, juntas. Quiero que sepas que no hay nadie como tú, aunque Peke logre hacer cosas que a ti te parezcan imposibles, necesito que tengas siempre presente que hay cosas en las que le das mil vueltas— aseguró la rubia.

—Por ejemplo, eres más lista que ella— dijo Rotom—. Y no lo digo por decir, realmente eres más inteligente que Peke. Supongo que tiene algo que ver el entrenador-Roto…

—¡Ey!— se quejó Ash.

—Entonces, Shiron— Lillie continuó—, sigue confiando en mí. Como tu entrenadora, daré hasta la última parte de mí ser en pos de hacerte tan fuerte como quieras.

Shiron sonrió y luego, asintió.

—Ninetales Nine Ninetales— le dijo.

—Ella dice que mientras que no olvides por el camino a los demás chicos, entonces estará feliz de entrenar contigo hasta el último suspiro— tradujo Rotom—. O algo así-Roto.

Lillie dejó salir una pequeña risa.

—¿En qué momento te hiciste tan melodramática?

Ambas se rieron.

Ash dejó ver la Pokéball de Peke y la abrió.

La Ninetales de Kanto emergió, desprendiendo un brillo natural que solía intimidar a Shiron.

—Como el entrenador de Peke, lo escuché fuerte y claro— dijo Ketchum, mirando con una sonrisa desafiante a Shiron—, pero ella también debe oírlo.

Peke veía con una sonrisa a Shiron. Había escuchado un poco del ajetreo y por ello sabía que su mejor amiga había evolucionado.

La tipo Hielo se le acercó y luego, le habló en su idioma.

Peke escuchaba y asentía para luego, caminar hacia Ash. Le dirigió una última sonrisa a Shiron, quien la veía con determinación.

Lillie tenía ambas manos frente a la boca y sus ojos mostraban que estaba recibiendo una dosis extremadamente de ternura y orgullo.

—Y así nace la rivalidad formal de Shiron y Peke— Rotom aplaudió—. Ya era hora-Roto.

Ash sonrió, con la mano en la cintura y luego, volteó a ver a Gladio.

—¿Quieres un helado?— le preguntó, viendo al chico, que estaba sentado, algo ajeno al asunto.

El rubio volteó a verlo, con la ceja arqueada pero para cuando lo hizo, Ketchum ya estaba mirando a Lillie.

—¿Qué hay de ti, Lillie? ¿Quieres un helado?

—¿Me vas a comprar uno?— le preguntó, riéndose— ¿A qué se debe tanta amabilidad?

—De seguro es porque…

—¡Cuando subimos al ferry vi que dejaron pasar a un vendedor de helados!— contó el azabache, con los ojos brillando— ¡Se veían deliciosos!

—Ahí lo tienes-Roto.

Lillie se rio una vez más.

—Sí, Ash, acepto el helado.

—¡Bien!— abrió la boca para decir algo más, pero luego, la cerró— No quiero interrumpir tu tiempo con Shiron— le murmuró. Miró a Gladio— ¿Me acompañas? No sé si pueda cargar con tres helados al mismo tiempo— le mostró su brazo roto.

Aether suspiró y luego, se levantó. Lo estaba haciendo por Lillie.

Pikachu saltó del hombro de su entrenador para ponerse a jugar con las dos Ninetales.

Ambos chicos entraron al interior del ferry, una cabina alargada que tenía bastantes asientos pero no había mucha gente que los ocupara.

—Está casi vacío…— murmuró Gladio, viendo hacia todos lados.

Ash, quien se había puesto un poco más serio, asintió.

—Creo que todo el mundo quiere estar con sus familias en estos tiempos— dijo, empezando a tararear una canción.

Gladio lo vio de reojo. De seguro Ketchum no era la excepción, estaba convencido de que él ni siquiera quería estar en Alola en esos momentos, debía añorar Kanto, su pueblo de origen, a su madre y a su hermano.

—… aumentan los amigos al ir a la siguiente ciudad— tarareaba Ash, emocionándose conforme iba cantando—. Siempre en cualquier momento me presento ante el éxito…

—Ey— llamó Aether, viéndolo fijamente. Ketchum dejó de cantar para mirarlo— ¿No quieres ver a tu familia?

Ash parpadeó un par de veces.

—¡Por supuesto!— le dijo con una sonrisa— Pero aquí tengo un trabajo que hacer y no puedo abandonar Alola hasta que lo haga.

—Podrías irte ahora; disfrutar los últimos meses que nos quedan con ellos— dijo Gladio, manteniéndose esa mirada de seriedad.

—Nope, estás equivocado— aseguró Ketchum, apretando un puño frente a su rostro—. Todavía nos quedan años de vida por delante, Necrozma es algo de lo que solo tendremos que preocuparnos un día o dos y luego, seguiremos viviendo como siempre.

—… No lo subestimes…

—No lo hago— Ash dejó salir una pequeña risa—, solo que confío más en nosotros de lo que le temo a él.

Gladio se calló. Continuaron el camino hacia el vendedor de helados en relativo silencio, siendo el tarareo de Ash la única cosa que lo interrumpía.

Al final, el rubio fue quien tuvo que sacar el dinero de Ketchum para pagar ya que este no podía descolgarse del todo bien la mochila sin ayuda.

El azabache terminó pidiendo un helado de tres bolas, cada una de los sabores clásicos; chocolate, fresa y vainilla. Gladio se sorprendió de que no tuviera gustos extraños e incluso, grotescos como… helado sabor carne asada o cosas así.

Miró a sus manos, donde tenía un helado de vainilla para él (sabor que no le resultaba tan empalagoso de comer, ya que no toleraba la comida demasiado dulce) y uno de menta, para Lillie.

—¿Seguro que esto le va a gustar a ella?— preguntó Gladio, dudoso.

—¡Por supuesto! Es el sabor favorito de Lillie— dijo, lamiendo de su postre con todo el gusto del mundo.

Gladio se detuvo, dándose cuenta de una gran verdad. Había pasado tanto tiempo centrándose en su misión y en protegerla, que por el camino había dejado pasar cosas triviales como su sabor de helado favorito o su preferencia estacional.

—¿Gladio?— lo llamó Ash, un tanto confundido por su repentino cese.

—Hay una cosa que no entiendo— dijo, mirando entonces su propio helado.

—¿Qué es?— preguntó Ketchum, dándole otra lamida a la bola de chocolate.

—¿Por qué eres tan amable conmigo? A veces te trato como si fueras una peste, pero aun así tú… incluso me compras helado.

Ash sonrió y luego, volvió a lamer el postre.

—Bueno, eso es porque eres mi amigo, Gladio— le respondió, haciendo que el rubio lo volteara a ver con algo de incredulidad—. Puedes ser un poco duro conmigo, pero sé que has pasado algunas cosas que no te dejan ser muy abierto hacia otras personas. ¡No estoy diciendo que esté bien que me trates mal, de hecho, preferiría que de vez en cuando me dijeras cosas amables como a Elio y Selene, además de que…!

Pero Aether había dejado de escucharlo.

Ash Ketchum lo consideraba su amigo, eso era algo que sabía desde hacía tiempo, en concreto, cuando le brindó todo su apoyo en el Altar del Eclipse.

Aunque a veces lo trataba como una peste como bien había dicho, y aunque era innecesariamente cruel con su actitud amistosa, aún a pesar de esas cosas, Ketchum lo consideraba un amigo.

Fue la moral de Gladio la que le martilleó la cabeza incesantemente, haciéndolo sentirse como un idiota por tratarlo siempre de esa manera a pesar de todo lo que le debía. ¿Cuál era en realidad su problema con Ash? Se animó a sí mismo a responderse esa pregunta.

Dejó salir un suspiro.

—Cuando termines la Prueba de Mina te mostraré los nuevos movimientos que Silvally y yo hemos estado practicando— le dijo, volviendo a reanudar la marcha.

—¿¡En serio?! ¿¡De verdad me los vas a mostrar, Gladio?!— Ash caminó detrás de él con una enorme sonrisa en el rostro.

—No te pegues tanto a mí; vas a mancharme.

—¡Lo siento!


En el Monte Hokulani. El mismo día.

—¡Ahora, Meowth!— Elio mostraba una enorme sonrisa al ver como su estrategia había funcionado.

Aprovechando la fuerza que Puño incremento le había dado, Crabrawler arrojó por los aires al tipo Siniestro, logrando hacerlo evadir el ataque de Chispa que iba dirigido hacia él.

Meowth se colocó justo sobre su espalda y descendió con rapidez a las patas del Dominante, donde tenía sujetado a un Charjabug. Arañó con fuerza y brutalidad las extremidades de Vikavolt, haciendo que soltara a su aliado o en otras palabras, a su propia batería portable.

—¡Ahora!— exclamó el Asutoro, con su Pulsera Z en alto.

La energía rodeó a Crabrawler, quien golpeó sus tenazas entre sí, mirando desafiante al Dominante. Elio cruzó sus brazos como una equis frente a su rostro y luego, los movió como si fuesen olas, primero hacia la izquierda y luego hacia la derecha.

—¡VE, HERMANO!— gritó Selene con fuerza, con las mejillas sonrosadas. Una mirada de admiración se pudo ver en su rostro.

—¡HIDROVÓRTICE ABISAL!

Una enorme ola se formó detrás de Crabrawler, la cual rápidamente avanzó hacia Vikavolt, envolviéndolo. La ola se convirtió entonces en un gigantesco tornado de agua que zarandeó, arrastró y dañó al Dominante.

El Movimiento Z terminó de ejecutarse, haciendo llover pequeñas gotas de agua a manera de rocío, las cuales cayeron sobre quienes veían el combate.

Vikavolt estaba tendido en el suelo, totalmente debilitado.

Lario indicó con las manos que se había terminado.

—¡El combate entre el retador y el Dominante ha terminado!— exclamó Lario.

Los ojos de Elio brillaron y mientras los aplausos se escuchaban de fondo, él saltó tan alto como pudo.

—¡LO HICIMOS!— gritó para luego, correr hacia sus Pokémon.


—¿Lo has descubierto ya, Pokédex? ¿Sabes ya lo que son los sentimientos para ti?

Rotom veía seriamente hacia el horizonte.

—No vinimos hasta aquí para eso. Ash ya ha luchado contra todos los Capitanes, faltas tú-Roto.

—Oh, pero creo que hay algo en el destino que hace que nuestros caminos se encuentren una y otra vez, ¿no crees?— Mina pasaba las hojas de uno de sus cuadernos.

—Viajo con Ash, es obvio que nuestros caminos se encontrarán-Roto.

—Pero siempre me topo primero contigo.

—Mera coincidencia-Roto.

—Puedes fingir lo que quieras, Pokédex— Mina ni siquiera volteó a verlo—, pero no puedes ocultar lo que sientes. Nuestros encuentros te llenan de dudas, de cosas que trabajas incesantemente por responderte y eso te gusta tanto como te asusta-Roto.

Rotom se quedó callado.

—No me imites así, por favor. Es un tanto desagradable-Roto…

Pero en el fondo, sabía que Mina estaba totalmente en lo correcto. Le encantaba pensar, usar el cerebro, podría tirarse milenios haciéndolo solo que, en esta ocasión, el tema al que tanto le daba vueltas no era especialmente de su agrado.

—No sé qué te trajo a investigar en la cima de esta pequeña colina, pero estoy segura de que fue algo que quiere acercarte a la verdad de tu ser, Pokédex— Mina esta vez sí lo miró—. Está en ti decidir si tomarás la oportunidad. Por cierto, ¿te gusta como quedó el dibujo?

Frente a Rotom estaba la ilustración que Mina había hecho tiempo atrás, la vez que se conocieron. Los trazos eran perfectos; las sombras y el coloreado, echo al parecer con acuarela, lucían tan realistas que no parecía como un dibujo, de hecho, parecía una fotografía. Rotom tuvo que reconocer que esa ilustración tenía algo que su cámara no podría igualar, sin importar cuantos pixeles tuviese.

—Admito por hoy la derrota-Roto— murmuró, desviando la mirada.

—Bieeen…— la Capitana se levantó— ¿Dónde están tus amigos? Tengo entendido que llegaron ayer por la tarde.

—Queríamos tomar un descanso— admitió Rotom—. Ash y Lillie querían disfrutar de la Aldea Marina y nada lo impedía, así que decidimos aplazar un poco el combate-Roto.

—¿Decidimos? Suena a que tuviste voto en esa decisión, Pokédex.

—Lo tuve. Ash y Lillie me consideran un miembro importante del grupo, ellos siempre toman en cuenta mi opinión-Roto.

—Seguro…

Rotom comenzó a sentirse molesto.

—Escucha, no sé qué es exactamente lo que tienes contra mí, pero…

—¡La encontraste, Rotom!— Lillie había llegado, saliendo de detrás de unos pequeños árboles— ¡Bien hecho!

RotomDex se quedó con la palabra en la boca. Lo que Mina le hacía sentir no era como lo que sentía con las discusiones que tenía con Lillie. Con su amiga pelear era divertido, como una batalla de ingenio; con Mina simplemente se molestaba mucho.

—Ey— saludó Mina, acercándose a Lillie con tranquilidad— ¿Y el retador?

—Sígueme, por favor. De seguro Ash sigue buscando en los muelles.

La Capitana asintió.

—No lo hagamos esperar más.

Los tres se dirigieron hacia la Aldea Marina. Estaban apenas a diez minutos del lugar a pie.

—Navidad se acerca— dijo Mina, atrayendo la atención de Lillie y Rotom.

—Lo sé. ¿Cree que los Kahunas tengan preparado algo?— le preguntó Aether.

—Todos los años hacemos una fiesta Kahunas y Capitanes. Supongo que es la primera vez que los cuatro Representantes asistirán a una— respondió, jugueteando un poco con su cabello—. Si te refieres a un evento público, no, aquí en Alola no hacemos eso. La gente prefiere celebrar con sus familias y con todo esto ocurriendo…, bueno, creo que te haces una idea.

Lillie dio una pequeña cabeceada.

—Hablando de temas menos fúnebres… ¿Me vas a regalar algo?— le preguntó, volteando a verla. Lillie se sobresaltó un poco.

—¿E-Eh? B-Bueno, yo…

—Es broma, apenas nos conocemos— no sabían si era una broma o no ya que Mina siempre tenía la misma expresión en el rostro.

Lillie suspiró con alivio. No habría sabido que responderle.

—Supongo que le vas a regalar algo a tu hermano y a Ash— dijo, volviendo a mirar hacia el frente.

—¡Por supuesto! También estoy pensando en algo para el profesor Kukui y la profesora Burne…

—¿Te vas a vestir de Santa Claus para él? Para Ash, quiero decir.

Lillie enrojeció de golpe y desvió la mirada.

—¡P-Por supuesto que no!— exclamó con los ojos cerrados.

—Una lástima. Sería interesante ver la reacción de todos en la reunión— Mina tuvo que empezar a buscar otro sujeto para pintar su siguiente pintura, la cual tenía como temática principal el sentimiento de vergüenza ajena.

—¿En Alola siquiera creen en Santa Claus?— preguntó la Pokédex, confundida— Es una leyenda antigua, pero ¿lo suficiente como para que la gente de Alola lo tomen como algo serio?-Roto.

—¿Leyenda?— preguntó Mina, mostrando una expresión por primera vez: confusión.

—¿No conoce la leyenda de la que proviene Santa Claus?— le preguntó Lillie, risueña— Hace años, en el día que se cree Arceus creó al mundo, es decir el veinticino de diciembre, la gente de todo el mundo afirmó haber visto a un hombre con un gran saco vestido de rojo que entregaba regalos, entrando por las chimeneas de las casas. Al final resultó que era obra de una empresa de marketing internacional que utilizó cientos de Delibird para promocionar una de sus campañas pero, la impresión fue tan grande que "Santa Claus" pasó a ser algo habitual a partir de ese entonces.

—Pensar que hace ciento cincuenta años tenían cosas como el marketing-Roto…

—Bueno, la tecnología avanza realmente rápido— dijo Lillie, sonriendo—. Por ejemplo a día de hoy, podemos revivir Pokémon de viejos fósiles ¡La ciencia es un mundo basto y…!

—Santa Claus… ¿no existe?...

Aether y Pokédex voltearon a ver a Mina, quien tenía ambas manos sobre la cabeza. Su rostro dejaba ver lo impactada que estaba.

—Esto… ¿Mina?...

La Capitana cayó de rodillas.


—¡Por favor, Mina!— pidió Ash, con una mano frente a su rostro.

Gladio tenía un rostro de confusión, la cual solo aumentó en cuanto Lillie le contó la historia.

Rotom lucía un gesto de ligero desagrado y las Ninetales simplemente no parecían comprender lo que sucedía.

—Cada año…— murmuró Mina, sentada en los muelles y mirando hacia el vasto océano— dibujaba una versión diferente de Santa Claus con la intención de que, cuando lo encontrara, pudiera comparar mis dibujos con su apariencia real para saber si había sido capaz de plasmar a la perfección a la encarnación de las festividades… Era una tradición, lo más importante para mí en navidad… Ahora eso ya no existe, ni Santa Claus, ni tradición…

—Tienes como veintitrés años, ¿cómo podías seguir creyendo en Santa Claus?— le preguntó Rotom, irritado— Incluso Ash y Pikachu saben que no existe y hay que recalcar que no son muy listos que digamos-Roto.

—Sí, sí… ¡Ey!

—¡Pi!

Mina apretó el puño con fuerza y luego, suspiró.

—Deberás mostrarme un combate espectacular del que pueda sacar material para al menos cinco cuadros, de lo contrario, esto no habrá valido para nada la pena— le dijo, empezando a caminar hacia el norte—. Síganme.

Todos voltearon a verse.

—¿Tenemos que salir de la Aldea Marina?— preguntó Lillie.

—Claramente.

—Si nos lo hubieras dicho simplemente habría llamado a Gladio-Roto…

El rubio estuvo de acuerdo. No habría tenido que buscar por los alrededores durante diez minutos más de lo necesario.

—Aquí la que más perdió fui yo, así que solo síganme.

Una vez más, volvieron a verse. Supusieron que de verdad estaba molesta.

—Bien hecho, Lillie-Roto…

—¡No había forma de que supiera que todavía creía en Santa Claus!— se defendió la rubia.

Shiron y Peke voltearon a verse.

¿Qué era un Santa Claus?


—Aquí está bien— dijo Kauai, deteniéndose tras casi media hora de caminata.

Habían llegado a un descampado sobre el cual fácilmente podría edificarse una casa de las grandes, una como la de Hala o quizá la mitad de la Mansión Aether.

Gladio no dijo palabra y en su lugar, se dirigió a la sombra de un árbol, tomando asiento ahí. Lillie lo miró y entonces, seguida por Shiron, lo acompañó. Rotom también se les unió al cabo de poco.

Al final, solo Ash y Mina quedaron bajo el sol.

—Bien… Los pétalos, ¿los traes contigo?— preguntó Mina, mirando a Ketchum, quien asintió.

—Aquí están seis, ahora combatiré contigo para conseguir el séptimo, ¿no?— le preguntó, sacando los seis pedazos de tela de su bolsillo.

Mina negó.

—Ten, el séptimo— puso un pétalo rosado sobre su mano.

—¿Eh? ¿Así sin más?

—Así sin más, ahora…, a esperar.

—¿Esperar? ¿Esperar qué?

—Esperar.

Ash miró a Pikachu y luego a Peke. Esperarían entonces. Como ya se le había hecho costumbre, se llevó el pétalo a la nariz y lo olió.

Reconocer el aroma de los cerezos en un lugar tan lejano de Kanto o Jotho era realmente reconfortante.

Los minutos pasaron y Ketchum mantenía la mano levemente cerrada, ejerciendo la suficiente fuerza como para que los pétalos no fueran llevados por el viento. Mina estaba dormida como un tronco, recargada contra el mismo árbol que los demás.

El azabache, acostumbrado ya a sesiones de meditación con algunos de sus Pokémon, había dejado de lado su faceta impaciente hacía mucho tiempo. Había llegado a una fase de sí mismo que mostraba su increíble madurez por lo que, para él, esperar era…

—¡Me aburrooooo!— exclamó, mirando hacia Lillie y Gladio— ¿¡Cuánto tiempo ha pasado?!

La rubia y Shiron estaban riéndose, viendo algo en la pantalla de Rotom, mientras que Gladio lucía un tanto avergonzado.

—¡Perdón, ¿dijiste algo, Ash?!— le preguntó, alzando la voz por la distancia.

—¿¡Cuánto tiempo ha pasado?!— repitió.

—¡Ah! ¡Déjame ver!... ¡Unos cincuenta minutos!— exclamó.

Ash comenzó a dar pequeños golpecitos con su pie al suelo en señal de impaciencia.

—¡Lo que están haciendo parece divertido, ¿puedo…?!— se interrumpió al ver la expresión de Lillie, quien se apresuró a dejar a Rotom y sacar una Pokéball en específico. Ribombee emergió de esta solo para mostrar impacto por un segundo, volviendo luego a su sonrisa caballeresca de siempre.

Ash volteó hacia atrás, topándose con algo impresionante.

—Oigan, despierten…— les dijo a sus Pokémon, quienes estaban dormidos a sus pies, moviéndolos con estos.

Pikachu movió un poco su orejita y luego, levantó la mirada, somnoliento.

—¿¡Pika?!

Peke fue la siguiente, mostrándose un tanto confundida por el repentino ajetreo y entonces, también vio al cielo.

Frente a ellos tres había un Ribombee, como el de Lillie o quizá un poco más grande aunque realmente "un poco más grande" se quedaba corto.

El tipo Bicho medía dos veces más que el de Lillie, lo cual es decir bastante para un miembro de su especie. Mientras que el Ribombee de Lillie era un poco más grande que la mano de Gladio, este era incluso más grande que su brazo entero.

La mosca parecía estar siguiendo un rastro ya que olfateaba algo. Pasaron unos pocos segundos hasta que dio con su objetivo. Vio la mano de Ash, la cual sujetaba los pétalos y de inmediato, su ceño se frunció.

Dejando salir un grito al aire, se vio envuelto por un aura amarilla que indicaba su posición como Pokémon Dominante.

Ash volteó hacia atrás dispuesto a despertar a Mina, pero vio que alguien más ya lo había hecho. Lillie y Rotom lo señalaban mientras que la Capitana, más dormida que despierta, simplemente hizo un gesto con la mano y se acomodó para seguir durmiendo.

Rotom voló hacia él con velocidad.

—Dijo que las mismas reglas de siempre— dijo la Pokédex, poniéndose a su lado— y que podía ayudarte en lo que quisiera, en cuanto a información se refiere.

—¡Entonces pido tu ayuda, Rotom!— señaló a Ribombee, quien parecía estar ansioso por atacarlo— ¡Dime todo sobre él!

—Bueno, para empezar, es un "ella". Siguiente, es un Ribombee, del tipo Bicho/Hada… Uy, esto va mal, su habilidad es Polvo escudo, una muy útil Sus movimientos son Bola de polen, Danza aleteo, Brillo mágico y… ¿¡Qué es esto?!-Roto.

—¡Rotom!— Ash vio como la Ribombee estaba por atacarlos.

—¡Tiene Hiperrayo, Ash, ten cuidado! ¡Además, todas sus estadísticas aumentaron por su aura! ¡Es considerablemente más débil que el Kommo-o Dominante que enfrentaste, pero para tu equipo actual es un verdadero peligro!-Roto.

Ketchum ni siquiera dudó.

—¡Peke, hora de brillar!— exclamó.

La tipo Fuego sonrió y luego, aporreó el suelo con su pata. Abrió el hocico y dejó salir un Lanzallamas a modo de presentación.

—¡Ya viene!

—¡Peke, Lanzallamas!

La mencionada obedeció, disparando directamente contra Ribombee, quien evadió el movimiento gracias a su Danza aleteo. Sus estadísticas especiales y velocidad aumentaron aún más.

—¡Ataque rápido!

Al ver que la tipo Fuego se acercaba, Ribombee comenzó a arrojar una gran cantidad de bolas de polen a una velocidad impresionante. Peke tuvo que detenerse y utilizar Lanzallamas para destruirlas. El tipo Bicho aprovechó ese momento para utilizar Brillo mágico, cegando y dañando a Peke por partes iguales.

Lo siguiente que Peke sintió fue el continuo golpe de Bola polen contra su cuerpo, el cual la hizo retroceder. Instintivamente, disparó un Lanzallamas.

—¡Detente! ¡Salta y usa Cola de hierro contra el suelo!— ordenó Ash, viendo como su Pokémon erraba enormemente el movimiento.

Peke obedeció al pie de la letra y el resultado fue una polvareda que le dificultó la visión a Ribombee lo suficiente como para que Peke pudiera recuperar la suya.

—¡Avanza hacia ella y Paranormal!

Ninetales emergió de un salto y, aprovechando la confusión, utilizó su movimiento de tipo Psíquico. Contendría a Ribombee hasta estar lo suficientemente cerca y entonces…

Un chorro de agua a presión la obligó a deshacer su control en contra del Dominante, esquivando el movimiento por los pelos.

De los cielos descendió un Pelipper, quien abrió el pico de forma que parecía estar tomando un gran aliento. Ash reconoció ese movimiento como Reserva.

—¿Dos contra uno? ¡Para nada! ¡Vamos, Golisopod!

El samurái aterrizó con fuerza frente a Peke, pegando sus dos grandes escudos frente a su rostro.

—¡Pelipper tiene Reserva, Escupir, Vendaval y Escaldar! ¡Ten cuidado, Ash!-Roto.

El ceño de Ketchum se frunció. Eran movimientos realmente poderosos y si se descuidaba, Reserva y Escupir podían ser una verdadera pesadilla.

—¡Escaramuza!— dijo, decidiendo que su mayor prioridad debía ser Ribombee en todo momento.

Golisopod desapareció de la vista, apareciendo poco después frente a la tipo Hada. Elevó una garra y justo cuando estuvo por dejarla caer, Pelipper se interpuso, recibiendo el daño él.

El pelicano cayó pesadamente al suelo y entonces, Ash vio una oportunidad.

—¡Tóxico!— exclamó.

Golisopod infló una gran burbuja de veneno que dejó caer sobre Pelipper pero esta no alcanzó a conectar. Las rápidas bolas de polen de Ribombee hicieron que el ataque estallara antes de tocar al tipo Volador, esparciéndose el veneno por todas partes, excepto sobre Pelipper.

—¡Ataque rápido, Peke!— dijo Ash, sabiendo que era peligroso que Golisopod encarara solo a los dos oponentes.

Para cuando la tipo Fuego llegó, Pelipper ya se había recuperado del golpe y apuntaba con su pico hacia Golisopod, disparando un certero chorro de agua hirviendo.

—¡Lanzallamas!— la velocidad de reacción de Ash sorprendió incluso a Peke, quien tardó un poco en ejecutar el movimiento pero lo hizo justo a tiempo.

Escaldar era un movimiento que lanzaba agua hirviendo al oponente, agua que se encontraba ya en su punto de ebullición. Si le añades a eso un poco más de calor terminarás consiguiendo un agradable baño de vapor.

Claro que Ash no sabía de puntos de ebullición ni nada de eso, él simplemente sabía que agua más calor es igual a vapor.

—¡Aléjense de ahí! ¡Peke, detrás de Golisopod!

El samurái puso sus dos brazos frente a él, retrocediendo lentamente mientras cubría a su compañera.

La espada y el escudo del grupo, ese era él.

Tanto como Ribombee, como Pelipper no desaprovecharon la oportunidad para atacar con todo lo que tenían a Golisopod, utilizando Bola de polen y Escaldar, respectivamente.

Si estaban tan decididos a atacar a Golisopod, entonces que así fuera pero, si al final eran atacados por sorpresa no tendrían nada de que quejarse, ¿cierto?

Peke subió de un salto a la cabeza del samurái y desde ahí disparó un Lanzallamas. Los adversarios la vieron, dirigiendo entonces sus movimientos hacia ellos, pero Golisopod no lo permitiría.

Ribombee fue capaz de esquivar la Concha filo de Golisopod, pero Pelipper no.

El pelicano retrocedió violentamente, teniendo que aterrizar para luego poder volver a emprender el vuelo con normalidad.

—¡Ahora! ¡Ataque rápido, Concha filo!

Peke bajó de un salto al suelo, saliendo disparada hacia el frente, en concreto, hacia Ribombee. Golisopod la siguió tan rápido como pudo. Rotom notó algo.

—¡Cuidado con Pelipper!— exclamó con fuerza.

Los ojos de Ash se abrieron de par en par al ver como un enorme haz de luz blanca iba dirigido hacia Peke.

—¡Golisopod!

El tipo Bicho ni lo dudó y con su cuerpo, cubrió el movimiento. La potencia de Escupir fue tal que hizo retroceder rápidamente al tipo Agua y, para cuando terminó, los escudos de Golisopod mostraban magulladuras y humo se desprendía de ellas.

Había sido un golpe realmente duro.

—Utilizó Reserva cuando nadie lo estaba mirando, Ash. Veas como lo veas, aquí el enemigo más peligroso es Pelipper, si lo sigues dejando hacer eso, llegará un punto en el que ni siquiera la increíble defensa de Golisopod podrá defenderlos-Roto.

Ketchum ya sabía eso, por lo que decidió cambiar de objetivo.

—¡Céntrense en Pelipper! ¡No descuiden a Ribombee, pero traten de no atacarla a menos que los ataque a ustedes!

Dicho y hecho.

—Enfocarse en un oponente al cien por ciento en un combate doble… ¿Realmente es útil?— le preguntó Lillie a Gladio, quien asintió al instante.

—Cuando dos aliados centran sus esfuerzos en un solo enemigo, este caerá mucho más rápido con seguridad. Es cierto que estarían descuidando a otro enemigo pero al final, este terminará adoptando una posición defensiva para ayudar a su compañero, que está recibiendo la totalidad de los ataques. A menos que Ribombee y Pelipper se centren solo en uno de ellos e ignoren a otro, serán ellos quienes pierdan primero a un integrante.

Lillie asintió, comprendiendo las palabras de Gladio.

—Centrarse en uno solo de ellos no es algo que puedan permitirse— añadió el rubio—. La Ninetales es realmente peligrosa para el Dominante, por lo cual necesitan derribarla con urgencia. Golisopod, por otra parte, no es tan peligroso para ninguno de los dos según sus tipos, pero sus estadísticas… bueno, su poder bruto lo hace un enemigo temible por sí mismo por lo que también necesitan quitárselo de encima pronto.

Shiron se mostró bastante interesada. Ella solía tener combates dobles en compañía de Peke de forma algo frecuente, así que escuchar eso podría servirle como retroalimentación.

Pelipper, varios metros adelante, lucía desesperado. Batió sus alas con fuerza, arrojando un poderoso Vendaval.

Una idea pasó rápidamente por la cabeza de Ketchum.

—¡Golisopod, impulsa a Peke hacia arriba!— gritó— ¡Hacia la cima de Vendaval!

Antes de que el movimiento los alcanzara, el samurái arrojó con todas sus fuerzas a Peke por los cielos, haciendo que cayera justo en el ojo del huracán. Él, por su parte, tuvo que correr lejos del lugar para no ser arrastrado.

—¡Uno grande, Peke! ¡Lanzallamas!

Lillie, Gladio y Shiron observaban desde sus lugares, atentos al combate. Mina se movió violentamente al sentir el sobresalto de los tres antes mencionados.

—¿Eh? ¿Qué pa…?— dirigió su mirada hacia el campo de batalla donde podía verse un enorme huracán de fuego.

A ojos de la Capitana, la vista era bellísima. El contraste de la luz natural con la de fuego; las sombras creadas por este; las expresiones de los espectadores al ver tal movimiento… Sin decir palabra, sacó su cuaderno de dibujo.

Peke emergió del interior del ataque con total naturalidad y esa imagen fue incluso mejor para la Capitana. La majestuosidad de esa Ninetales variocolor, con la representación de un abrasador infierno a sus espaldas, fue algo que le quitó el aliento por unos segundos.

Shiron sonrió, viendo lo que habían hecho Ash y Peke.

—Es una de sus locurAsh…— murmuró Lillie, sonriendo.

Gladio volteó a verla, con una ceja arqueada.

—Ah, así le digo a esos movimientos tan raros que hace— respondió, viendo la evidente expresión de confusión de su hermano.

—¿Desde cuándo?

—¡Desde ahora!

Ribombee, al estar cuidándose del infierno andante que era ese tornado, descuidó a Golisopod, quien no desaprovechó la jugosa oportunidad de golpearla directamente con Concha filo.

—¡Aprovechen ese momento de descuido! ¡Ataquen a Pelipper!

Peke paralizó al pelicano con Paranormal, permitiéndole a Golisopod golpearlo con Concha filo. El golpe lo mandó a volar, esta vez, de forma involuntaria, hacia el tornado.

El tipo Bicho y la tipo Fuego se miraron. Ellos dos habían protagonizado un combate juntos, sus combates de debut y ellos dos serían quienes cerrarían la fase de los Dominantes.

Ash sonrió al ver como sus Pokémon estaban en gran sincronía y decidió aprovechar eso para ejercer una gran presión.

Pelipper sufrió por el movimiento, sintiendo un calor abrasador que lo rodeaba por completo. Trató de salir con Escaldar pero al agua simplemente se evaporaba luego de unos segundos de haber sido disparada por lo que tuvo que esperar a que el tornado desapareciera por su cuenta.

El tipo Volador no podía mover las alas para utilizar otro Vendaval al estar siendo arrastrado por las corrientes de fuego así que utilizó Reserva; tres veces seguidas.

En cuanto saliera de ahí, dispararía Escupir en contra de la Ninetales, la debilitaría de un solo golpe y finalmente, solo tendrían que vencer al grandote.

El tornado finalmente amainó y él fue liberado pero no obtuvo ni un segundo de descanso.

Un potente coletazo en la cabeza lo hizo caer al suelo y luego, sintió como su cuerpo ardía. Era un ardor distinto al fuego, como si algo estuviera entrando a su cuerpo.

—¡Bien!— exclamó Ash. La estrategia de hacer que Golisopod disparara un Tóxico a la Cola de hierro de Peke (de esta forma, siendo ella inmune a la sustancia) para poder envenenar a Pelipper había funcionado.

Pelipper levantó la mirada, topándose con Ninetales y Golisopod, quienes lo veían con una sonrisa. Abrió el pico para tratar de utilizar Escupir, pero el samurái lo tomó por este, volviendo a cerrárselo.

Con fuerza, Golisopod lo arrojó unos pocos centímetros hacia arriba. Él con Escaramuza y Peke con Cola de hierro; dieron un golpe increíblemente duro.

El pelicano estaba cayendo al suelo y con la mirada buscó a Ribombee, quien acababa de dejar de hacer unos movimientos giratorios. Sonrió, sabiendo que al menos había asegurado la victoria.

—¡Bien, ahora vamos por Ribombee!— Ash vio como Pelipper caía derrotado y luego, buscó con la mirada a la mosca.

Peke y Golisopod hicieron lo mismo pero no lograron encontrarla. Pasearon la mirada por el campo de batalla un poco más de tiempo y entonces…

Un rápido proyectil golpeó a Peke en el rostro, haciéndola tambalearse, casi cayendo al suelo. Rotom, Pikachu, Ash y Pikachu vieron eso impactados.

Otra sucesión de proyectiles, disparados como balas, llegó. Golisopod cubrió a Peke con su cuerpo, evitando que siguiera siendo golpeada.

El bicho notó con asombro y miedo como los golpes realmente le dolían.

—Es Ribombee— dijo Rotom, haciendo que Ketchum volteara a verlo— ¡Aumento sus estadísticas especiales y velocidad al máximo con Danza aleteo! ¡No debimos haberle quitado los ojos de encima!-Roto.

Los ojos de Ketchum volaron por todo el lugar, tratando de ver a Ribombee pero lo mejor que consiguió fue identificar una mancha borrosa.

—¡Golisopod, aguanta un poco más!— le pidió a su Pokémon, quien asintió con algo de dificultad.

Ash seguía con rapidez la dirección de la que venían las que supuso, eran bolas de polen arrojadas por Ribombee. Si las seguía, alcanzaba a ver aquella mancha que desaparecía apenas le ponía los ojos encima.

Era imposible. No podrían golpearlo de esa manera ni en mil años.

Frunció el ceño. Tenía que hacerlo.

—¡Peke, corre tan rápido como puedas alrededor de Golisopod!— le ordenó a su Pokémon— ¡Corre y no dejes de correr! ¡Usa Lanzallamas mientras lo haces!

Peke asintió. No solía utilizar Lanzallamas mientras se movía por lo cual esto suponía un esfuerzo extra, pero si iba con esa mentalidad no lograría nada. El torrente de fuego era disparado frente a ella pero mientras avanzaba, el fuego se escurría por los costados de su rostro. Lograba esquivar los proyectiles de la Dominante por muy poco, otros incluso aterrizaban sobre el fuego.

—¿Qué está haciendo?— se preguntó Gladio.

—¡Justo iba a preguntarte eso!— exclamó Lillie.

Mina estaba demasiado concentrada dibujando distintas cosas por lo que no hubo palabras por su parte.

Gladio se rascó la cabeza.

—Está en problemas. Si Ribombee sigue atacando con esa fuerza, ninguno de los dos resistirá. Incluso para Golisopod sería demasiado; su punto fuerte es la defensa física y aunque la especial es buena, no lo es tanto.

El Ribombee de Lillie veía interesado a la Dominante. Él nunca había sido tan veloz ni tan fuerte… Si pudiera aprender Danza aleteo…

Shiron vio cómo su mejor amiga luchaba por esquivar los ataques, lo cuales conectaban cada cuando.

Y entonces, ocurrió. Uno de los proyectiles golpeó una de las patas de Peke, derribándola. Ribombee entonces se dejó ver, con una gran sonrisa en el rostro.

Frente a su boca se creó una bola de energía que luego, salió disparada hacia la Ninetales.

Lillie se puso de pie al ver lo que Ash y Golisopod habían hecho.

El tipo Agua se puso frente a Peke aprovechando la cercanía que tenía a ella, cubriéndola con sus escudos. El ataque era enorme, devastador y deslumbrante.

Golisopod no pudo detener más el ataque especial y se vio obligado a desbaratar su defensa. El golpe dio de lleno, arrastrándolo con violencia hacia atrás y por ende, arrastrando a Peke con él.

Era el Hiperrayo más grande que Gladio, Lillie, y los Pokémon (exceptuando a Pikachu) habían visto. Cuando el ataque terminó, Golisopod cayó de rodillas y así se quedó, debilitado.

Ribombee se sintió un tanto frustrada por no haberse llevado a quien quería, pero en cuanto se recuperara, podría acabar con la Ninetales sin problema. Ya no había más escudos.

Ellos evidentemente no dejarían que eso sucediera.

Detrás del debilitado samurái brilló una fuerte luz amarilla y fue ahí y solo ahí, cuando Ribombee reparó en el humano.

Ash tenía el brazo derecho extendido hacia el frente y el izquierdo apoyado sobre este, como si estuviera disparándole un poderoso proyectil con la mano.

—Gracias, Golisopod— murmuró Ketchum—. Si no hubieras resistido durante tanto tiempo el Hiperrayo, definitivamente no lo habríamos logrado…

Peke se dejó ver una vez más, rodeada por la energía Z.

—¡Esto va por Golisopod, Peke!— exclamó, mientras la mencionada abría el hocico, mostrando una bola de fuego que se iba haciendo más y más grande— ¡HECATOMBE PÍRICA!

Ribombee trató de forzar el movimiento en su cuerpo pero le era imposible. Sus músculos estaban engarrotados y sus alas se sentían pesadas, apenas sosteniéndolo en el aire.

Sonrió al ver cómo pudo mover un brazo pero esa misma sonrisa desapareció cuando la gigantesca bola de fuego la golpeó directamente, generando una enorme explosión.

El polvo, el humo causado por la explosión y el viento. Estas tres cosas obligaron a los presentes a cubrirse los ojos, a todos menos a Mina.

No había forma posible de que se perdiera ese momento.

—¡Aún no, Ash! ¡Fue un fuerte golpe, pero no está debilitada! ¡Debes seguir atacando!-Roto.

Ketchum frunció el ceño.

—¡No te detengas, Peke!— gritó— ¡Lanzallamas!

Ninetales asintió, sintiendo como su cuerpo empezaba a pesar un poco. Disparó.

El torrente de fuego se unió al Movimiento Z, provocando otra explosión pero ni con esta nueva Peke dejó de atacar. Siguió presionando hasta que sus pulmones no pudieron más.

Cerró el hocico y se tambaleó. Vio con expectativa y miedo el interior de la polvareda.

Cuando por fin el terreno se despejó, todos pudieron ver como Ribombee estaba tendida en el suelo, apenas consciente. Danza aleteo la había salvado de caer debilitada, pero no del enorme daño que había sufrido.

Ash se quedó boquiabierto, admirado por la fuerza de la tipo Bicho.

—Peke… Paranormal.

Ribombee comenzó a desprender un cegador brillo que Peke apagó con su movimiento de tipo Psíquico, levantándola en el aire y luego, azotándola contra el suelo varias veces. Finalmente, Ribombee cayó inconsciente.

Ash se acercó a la mosca y entonces, se quitó la gorra, reverenciándose ante ella. Peke, Pikachu e incluso Rotom hicieron lo mismo.

Se habían descuidado y, de no haber sido por una jugada que no dejó realmente satisfecho a Ketchum como lo fue sacrificar a Golisopod, jamás le habrían ganado.

No había alegría por la victoria, ni siquiera emoción, no en ese momento; en ese momento, solo había respeto por un temible y formidable rival.

El rival más pequeño y a la vez, el más peligroso.


—¡LO HICIMOS!— gritó Ash con fuerza, abrazándose de Golisopod, quien los abrazó a él y a Peke— ¡Nuestra última Prueba superada!

Los Pokémon del azabache se mostraban realmente felices y los de Lillie les aplaudían, felicitándolos por lo logrado.

Mina tenía en su mano a la Dominante, quien bebía néctar de una flora y a sus pies, estaba el Pelipper, quien descansaba tranquilamente con varios vendajes alrededor de su cuerpo, por las quemaduras.

Ash seguía festejando hasta que sintió como sus mejillas estaban siendo estiradas con brusquedad.

—Ay, ay, ay…— se quejó, viendo a Lillie. La rubia tenía sus propios mofletes inflados y el ceño fruncido, en una expresión de enojo que incluso parecía un puchero.

—¿¡Por qué hiciste eso?! ¡Usar un Movimiento Z con tu brazo roto es una de las peores ideas que pudiste tener!— le aseguró, sin soltar sus mejillas.

—Do do etiedez, Didie… Dotom me dijo que…

La rubia miró de forma acusatoria a la Pokédex.

—¡Ey, no me veas así! Ash tiene rotos el radio y el cúbito, es decir, el antebrazo. Hecatombe pírica no solicita movimientos con el antebrazo, solo con las manos y el brazo-Roto.

—¡Yo sé cuáles son el radio y el cúbito, no necesito que me lo menciones!— dijo, soltando a Ash y llevándose las manos a las caderas— ¡Pero por mucho que tengas razón, es imprudente que él haga ese tipo de cosas!

—¡Por favor, mujer! ¡Sus heridas están casi sanadas, no sentiría la diferencia!-Roto.

—¡Fuiste tú el que le dijo ayer que por mucho que estuviera bien del riñón debía seguir cuidándose!

—¡Contigo todo siempre es igual! ¡Solo te fijas en minucias!

—¿¡Minucias?! ¡Te estás contradiciendo a ti mismo, eso es lo que estás haciendo! ¡Eres un irresponsable!

—¡Y tú te preocupas demasiado por tonterías! ¡Ya no quiero escucharte!— le dijo, volteando la cara.

—¿¡Tú no quieres escucharme?! ¡YO soy quien no quiere escucharte!— Lillie también se giró, indignada.

Gladio negó con la cabeza y Ash simplemente se rio, pidiéndole disculpas a la enfermera Joy, quien tenía una sonrisa nerviosa como la suya.

—Entonces, Mina…— susurró Ash, aprovechando que Lillie había olvidado que originalmente lo estaba regañando a él— ¿Ese fue un combate lo suficientemente bueno?

La Capitana lo volteó a ver y entonces, dejó a Ribombee sobre una mesa cercana. Sacó uno de sus cuadernos y le mostró varios bocetos.

Estaba el momento del huracán de fuego, el de Golisopod cubriendo a Peke con todo su cuerpo y otro en el que se le veía defendiéndola del Hiperrayo. Los últimos dos eran el momento en el que Peke pasaba frente al cuerpo debilitado del samurái y el instante en el que todos se reverenciaron frente a Ribombee.

—Cinco cuadros— le dijo Mina—, creo que cumpliste— de su pantalón sacó una aguja que tenía atado un hilo blanco—. Vamos, dame los pétalos.

Ash asintió y de nuevo, los sacó de su bolsillo.

Mina comenzó a pasar la aguja lentamente por entre los pétalos y, luego de unos cinco minutos, mostró el resultado final.

—Para ti, una Flor irisada, aunque también la conocen como "El arcoíris de Alola"— le regresó los pétalos, solo que ahora tenían forma de flor—. Son un adorno que mi familia ha hecho por… no sé, mucho tiempo. Simbolizan que un entrenador ha alcanzado gran madurez y experiencia durante su viaje, considéralo como una especie de reconocimiento por haber superado todas las Pruebas del Recorrido insular.

Ash se quedó boquiabierto, viendo la el bonito arreglo y luego, sonrió ampliamente.

—Gracias— dijo.

Rotom y los Pokémon sonrieron al ver la expresión de Ketchum, mientras que Lillie se sonrojó; Gladio vio esto último ya sintiéndose acostumbrado, por lo que simplemente negó con la cabeza una vez más.

Mina se le quedó viendo para después hacer un rectángulo con los dedos.

—Es una buena cara. Voy a dibujarla— le dijo, tomando su cuaderno.

—¡Adelante!— Ash miró a Pikachu, que estaba en su hombro— ¿Ves esto, amigo? Es otro reconocimiento.

El roedor lo olió y luego, ladeó la cabeza.

—Supongo que hay cosas que los Pokémon no entienden— dejó salir una risa y luego, volvió a apreciar la Flor irisada. Caminó hacia Lillie, quien seguía un poco atontada— ¿Podrías…?

La rubia espabiló, comprendiendo a qué se refería. Le sonrió en señal de aceptación y luego, tomó su brazo izquierdo. Luego de unos segundos, la Flor irisada adornaba la Superpulsera Z de Ash.

—Y también toma esto— le dijo Mina, lanzándole con el pulgar un rombo rosado que en su centro mostraba una silueta simplista que asemejaba ser un ser con dos piernas y dos halas de insecto en la espalda—. El Feeristal Z, te dejará utilizar el movimiento Arrumaco sideral. Los pasos son estos, asegúrate de recordarlos.

La Capitana extendió sus brazos frente a ella y luego, con sus manos hizo un corazón. Seguido de eso se paró sobre una pierna y puso los brazos extendidos hacia los costados, ligeramente doblados. Sobra decir que Gladio se vio un tanto incomodo al ver a una persona adulta hacer esos pasos.

—¡Trataré de recordarlo!— dijo Ash, con los pies viendo hacia la salida— No quiero ser grosero, pero yo…

—Ve, me da igual— Mina se sentó en uno de los sofás y siguió bosquejando.

Ketchum asintió y sin perder tiempo, salió a toda velocidad del establecimiento, seguido por Peke y Golisopod.

—A donde vaya Ash, voy yo. Así que…— la Pokédex salió del lugar.

Lillie mostró un gesto de sorpresa.

—No dijo el "-Roto"… ¿O está bien que no lo haya dicho siendo que dejó su oración en suspenso?...— se preguntó la rubia.

—¿De qué hablas?— le preguntó Gladio— No es la primera vez que inconscientemente omite esa muletilla rara.

Lillie lo miró, como si se hubiese vuelto loco. Rotom jamás omitiría su característico "-Roto"… ¿O sí?

Recordó aquella vez en el Hotel Aloha.

Tienes razón. Se refería a Pikachu.

Sus ojos se abrieron de par en par.

—De hecho, lo hizo hace unos minutos— Mina levantó la mirada de su cuaderno—, mientras discutían y eso.

La rubia espabiló.

—Yo… voy con ellos— dijo, señalando la salida y corriendo. Shiron y Ribombee la siguieron de cerca.

Gladio se rascó la cabeza.

—Ey— Mina lo llamó, haciendo que volteara a verla— ¿Qué opinarías si visto a Lillie de Santa Claus para Ash?

El rubio le dio una mirada de muerte.

—Por favor mantenga eso como solo una idea extraña.

—Esa expresión también me sirve.


Lycanroc, Decidueye e Incineroar veían curiosos la Flor irisada.

—Es difícil explicar en realidad lo que significa esta flor— dijo Ash, mirando a sus cinco Pokémon de Alola— y aunque realmente me gustaría que Gumshoos estuviera aquí para poder contárselo a todos, eso no puede ser.

Lillie llegó al lugar en ese momento, recibiendo una pequeña sonrisa del azabache.

—Todo nuestro viaje, nuestro entrenamiento, nuestros sueños, nuestro sudor, nuestras lágrimas, los lazos que hemos forjado e incluso la sangre que hemos perdido… Todas esas cosas están aquí, en esta pequeña flor— les dijo, brindándoles una sonrisa más grande—. En nuestro viaje por Alola hemos hecho muchas cosas, conocido a muchas personas interesantes y lugares bellísimos; hemos superado tantos desafíos como se nos han plantado y ahora, tenemos un último escalón; un último destino. Su nombre es Hapu Honua y con ella, habremos terminado esta fase de nuestras vidas.

Los Pokémon sonrieron, haciéndose a una idea de lo que querían decir las palabras de Ash.

Rotom, originalmente un aparato sin mucha personalidad, había ido explorando más matices de sí mismo hasta ser un Pokémon tan expresivo y vivaz que incluso podías confundirlo con un ser humano.

Decidueye recordó aquellos días en los que era un Rowlet. Solía ser tan perezoso y lento… Miraba a aquellos días con una sonrisa en el rostro, pensando en que ni siquiera se imaginaba la de cosas que le pasarían a futuro.

Lycanroc también pensó en sus inicios. Si le recordaban su antigua actitud como Rockruff podía incluso llegar a sentirse apenado pero esa etapa que ya había dejado atrás lo había hecho crecer y aprender todo lo que sabía ahora como un Lycanroc.

Incineroar habría volteado a ver a Gumshoos si estuviera ahí. Los días en los que eran unos chiquillos que no habían visto más que la Cueva Sotobosque… Días que él no supo aprovechar y que en realidad, no eran tan malos como los recordaba ya que siempre lo tuvo a él, a su querido hermano mayor.

Peke había nacido en el seno del viaje; el viaje era su vida y no recordaba día alguno en el que no estuviera entrenando, luchando y riendo. Para ella, todos los días habían sido días buenos, días en los que aprendía. Había nacido siendo una máquina de lucha y estaba feliz de serlo.

Golisopod, por otra parte, fue quien más sintió el cambio. Su actitud cobarde había desaparecido junto a su extrema buena suerte desde el día en el que evolucionó y con ello, había llegado su corazón de oro, junto a su determinación de proteger a toda costa a aquellos a quienes amaba.

Pikachu, al ser un externo, fue quien más lo notó. Todos los que antes medían lo mismo que él o incluso eran más pequeños, ahora eran mucho más altos. Ellos habían superado miedos, inseguridades, complejos y debilidades, solo para seguir creciendo más y más. Como líder, se sintió tan orgulloso que no podía describirlo ni con palabras, solo con una sonrisa de nostalgia.

Lillie ya tenía una sonrisa en la cara desde el inicio. El fin del viaje de Ash por Alola significaba también el fin de su viaje.

Todo lo que había aprendido y vivido… Dejó salir a sus Pokémon, quienes vieron con un poco de confusión el entorno.

Ash sintió unos toquecitos en el hombro izquierdo y volteó a ver a Lillie, quien le sonreía mientras lágrimas empañaban sus ojos. Ella le ofrecía un abrazo.

Ketchum sonrió y sintió como sus ojos también dejaban salir unas lágrimas. Aceptó el gesto.

Decidueye, Lycanroc, Pikachu, Golisopod, Peke, Shiron, Ribombee y Comfey también derramaron unas cuantas.

Incineroar, Silvady, Mimikyu y Mudsdale sonrieron al ver eso.

—Ha sido un hermoso viaje.

—Sí…

—Gracias, Ash.

—Mhm… Gracias a ti, Lillie…

Rotom les daba la espalda. Su pantalla mostraba un poco de estática y de su carcasa goteaba agua, la cual rápidamente fue limpiada.

El viaje de nuestros héroes por Alola está por concluir y solo queda un último muro.

Hapu Honua, prepárate, Ash Ketchum va por ti.


¡Ey, con este (espero) emotivo momento, termino el capítulo!

He estado actualizando con bastante regularidad y espero que, cuando termine este arco de combates en el siguiente capítulo con el VS Hapu, pueda actualizar con todavía más frecuencia.

Buah… Realmente no sé qué decir… Creo que sería apropiado dar las gracias siendo que siento como nos acercamos al final de la obra con rapidez, creo que lo siento principalmente porque estamos a solo capítulos del inicio del arco de Necrozma… Pensar en el momento en el que tenga que escribir "El fin"… No lo sé, es algo que realmente me pone triste pero supongo que toda historia debe terminar, así es cómo son las cosas.

Pasando a otros temas, quiero comentar un poco del capítulo nuevo del anime del cual, como lo habrán notado, soy bastante fan XD

GOD y Cuckharu fueron definitivamente lo mejor del capítulo. Pudimos ver un desarrollo en ambos, siendo Go ahora más comprensivo con los Pokémon y Koharu parece bastante más dispuesta a la aventura luego de todos los capítulos que se le han dedicado, notándose más cercana con Ash. Ambos son personajes que me gustaron desde el minuto uno. Go siempre me agradó como compañero de Ash y verlo crecer me da mucho gusto, mientras que de Koharu siempre supe que recibirá un desarrollo, cosa que le han estado dando en pequeñas pausas.

Estoy conforme con Viajes, creo que es todo lo que un fanático del anime podría querer y sin duda, la estoy disfrutando en demasía.

No tengo mucho que decir, pero dado que algunos de ustedes se lo preguntaron en el anterior capítulo, pues… ¡Curiosidad!

En el capítulo pasado hice referencia a Alistair, quien fue a Alola a atrapar un Gastly. El motivo por el que fue hasta esa región para capturarlo fue porque los Gastly de Alola aprenden movimientos que los de Galar no. Alistair aprovechó a que la nueva temporada de gimnasios de Galar apenas estaba empezando y qué él estaba en rotación con Bea para ir a buscar un Gastly nuevo para entrenar. Como su naturaleza tímida le hacía imposible el viajar solo, la propia Bea terminó yendo con él pese a que ella le tocaba mantener el gimnasio ese año.

¡En fin! ¡Nos leemos!