¡Hola a todos! Aquí estoy otra vez, actualizando y tal XD
Esta vez no hubo reviews anónimas, así que… ¡Pasen a leer, por favor! ¡Por cierto, tengo un pequeño anuncio que dar al final respecto al siguiente capítulo! ¡Espero puedan leerlo!
—Así que, Hau…
El moreno levantó la mirada de su plato para mirar a Hapu, quien estaba sentada a su lado.
—¿Qué pasa?— preguntó luego de tragar un pedazo de carne generoso.
—No vas a retarme mañana, ¿cierto?— interrogó Hapu.
Haua, quien había escuchado la conversación de su nieta al teléfono, supo a qué venía todo esto.
—No, aún no me siento listo. Creo que estoy logrando dar con la respuesta a la tercera pregunta, pero solo son indicios— sonrió— ¿Por qué?
—Ash me llamó esta tarde. Sabes lo que eso significa.
El moreno frunció levemente el ceño para luego dejar salir un suspiro.
—Justo cuando creí que me había adelantado— se rascó la cabeza y luego, levantó un pulgar—. ¡Suerte mañana, Hapu! De verdad la vas a necesitar.
Los Pokémon de Mahalo asintieron.
La Kahuna vio sus manos, abriéndolas y cerrándolas un par de veces.
—Estoy algo nerviosa— admitió, levantando la mirada—. Lo he visto en acción, pero desconozco las triquiñuelas con las que carga en batalla. Creo que soy la única que todavía no se enfrenta a él directamente.
—Cuando vino me pareció un mozuelo honesto. No creo que utilice artimañas en combate— le dijo Haua.
—Era un decir, abuela.
—Además, creo que te preocupas por nada. Eres la Kahuna de Poni, debe tener un buen as escondido para derrotarte— la mujer le estiró una mejilla—. No has perdido contra nadie en dos años.
—Subestimar a Ash tampoco es buena idea— dijo Hau, comiéndose un guisante—. Durante los entrenamientos hemos peleado muchas veces y aunque nuestros Pokémon estén casi igualados en poder, jamás he conseguido debilitarle a uno. Puede sentirse como si siempre supiera cuál será tu siguiente movimiento, pero en realidad solo es muy bueno reaccionando…
—Supongo que no hay consejos para vencerlo— murmuró Hapu, riéndose.
—Aunque creo que no tienes mucho de qué preocuparte— Hau le sonrió—. Si usa a su equipo de Alola, lo cual es seguro, harás lo mismo que contra mí, ¿cierto? Un seis contra uno.
Hapu asintió y luego, le dio un fuerte golpe en la espada.
—¡Chicuelo avispado!
Un quejido salió de la boca del moreno, quien se llevó una mano a la zona afectada.
—¡T-Tienes muchísima fuerza!— le dijo, sintiendo como su espalda ardía.
Hapu y Haua estallaron en risas.
—¡El cultivo de rábanos te trabaja más de un músculo!— dijo Haua.
—¡Deberías probarlo, tal vez así tus brazos tienen algo más de carne!— Hapu le apretó el brazo derecho.
—¡Ey! ¡Deja!
Los tres rieron al final.
Hapu y Hau estaban afuera de las Ruinas del tránsito, esperando.
La Kahuna veía fijamente a la dirección por la que se suponía, Ketchum llegaría. Estaba cruzada de brazos.
—¿Nerviosa?— le preguntó Hau, arqueando una ceja y sonriendo.
—Lo que se ve no se pregunta— respondió Hapu, dejando salir un suspiro—. Es solo que esta es mi oportunidad para medirme contra un foráneo. He luchado contra todos los Capitanes y Kahunas de Alola, los he vencido a todos, incluso a los que venían con todo.
—Apuesto que el tío Nanu no fue uno de esos— Hau rio.
—Se rindió cuando a ambos nos quedaban dos Pokémon— Hapu puso una media sonrisa—, pero bueno, lo que te decía…— miró hacia el cielo— Hau, ¿sabes cuál fue uno de los mayores deseos del viejo Sofu'u? ¿Sabes por qué di mi visto bueno para la Liga Pokémon?
Mahalo se quedó callado, escuchando atentamente.
—Como Kahuna de Poni, el abuelo siempre priorizó fortalecer a sus habitantes. Él creía que un pueblo fuerte, determinado y unido podría contra cualquier adversidad— se cruzó de brazos—. Ese viejo terco… Aunque le encantaba combatir y su sueño de la infancia siempre fue batirse en duelo con los más fuertes del mundo, dejó de lado su entrenamiento para ofrecérselo todo a su pueblo. Los esfuerzos que pudo haber usado para mejorarse a él y a sus Pokémon, los usó en fortalecer a la gente.
—Alola es una región débil— dijo Hau, sonriendo un poco.
—También lo has oído, ¿verdad?— Hapu puso el mismo gesto— Si hicieras una de esas encuestas por la red, preguntando cuál es la región más fuerte y cuál es la más débil, ¿qué crees que responderían?
—No lo sé realmente en cuanto a la más fuerte… En cuanto a la más débil, sin duda todos dirían que es Alola.
Hapu asintió.
—Y es porque es tan veraz como el lago. Habría disputas, eso seguro; ¿Kanto, Sinnoh, Galar, Unova? Las masas ni podrían decidirse pero, como bien dices, mozuelo, todos responderían al instante que la más débil es Alola— en Hapu se veía algo de resignación—. Tú bien sabes por qué.
—El Recorrido insular y que no teníamos una Liga Pokémon.
—Realmente eres avispado, ¿eh? Ocultas un gran conocimiento detrás de esa cara de tontorrón— Hapu le dio una sonrisa burlona.
—Ey— Hau se rio un poco.
—Volviendo los pies a la tierra… Tienes razón, el Recorrido insular es lo que nos hace débiles o al menos, lo que hace débiles a quienes no quieren seguir mejorándose. Luego de que alguien termina el Recorrido insular, la prueba de que son personas adultas y capaces, ya no tienen nada más a lo que aspirar, nada por lo que luchar, cosa que no pasa con las Ligas Pokémon— Hapu le dio un golpecito en el hombro—. Compara al propio Ash con Kiawe, por ejemplo. Puedes decir que son muy parecidos pero tienen la gran diferencia de que sus medios son distintos.
—Ash no se quedará quieto hasta que gane una Liga Pokémon y Kiawe ya no tiene un reto mayor que superar al mantenerse en Alola— el moreno negó—. Y aunque gane una Liga, él seguirá sin detenerse; no hasta que sea el más fuerte del mundo.
—Esa es la diferencia entre la Liga Pokémon y el Recorrido insular; la diferencia entre Alola y el resto del mundo— Hapu volvió a cruzarse de brazos—. La competitividad.
—Por eso los entrenadores del resto del mundo dicen que Alola es una región donde lo más interesante por ver son sus paisajes naturales— Hau frunció el ceño—. No consideran a nuestra región como un reto que valga la pena.
—Y aunque lo hicieran, el sistema tan conservador de Alola, tan apegado siempre a sus tradiciones, no les permitiría dar el pecho ante el Recorrido insular— le recordó la reina—. Por eso necesitamos una Liga Pokémon. Los entrenadores de Alola necesitan querer mostrar de lo que es capaz esta tierra; necesitamos competitividad, por eso el profesor Kukui hizo lo que hizo. Permitir la entrada a todos los entrenadores que quieran participar en la primera Liga de Alola es un paso clave para que nuestra gente se dé cuenta de dónde estamos fallando.
—Muchas personas que creen que Alola es cosa fácil vendrán creyendo que ganarán sin problema— dijo Hau.
—Y ahí es donde se equivocarán, mozuelo— lo señaló con un índice—. Aunque yo no pueda competir, confío en que tú y el resto del personas de Alola demuestren de lo que son capaces… Aunque si te digo la verdad, creo que preferiría que un foráneo ganara.
Hau comprendía.
—"Un extranjero ganó la primera Liga de Alola en lugar de un local… ¿Qué estamos haciendo mal?" Se preguntará la gente.
—Precisamente.
—Y es por eso que quieres medirte con Ash— concluyó Hau—, por eso estás tan nerviosa. Quieres saber si eres como el resto de Kahunas y Capitanes de Alola.
—O si por el contrario, soy mejor y pude responder al deseo de mi antecesor— Hapu se mostraba seria—. Quiero ver que tan atrás estoy a comparación del resto del mundo y Ash es quien me lo demostrará.
Hau entendía a la perfección. No tenían campeón y lo más similar que tenían a un Alto mando, es decir, los Kahunas, incluso se quedaban cortos a comparación de ellos. Mientras que un Alto mando solo debía ser fuerte para enfrentar a los retadores, un rey de la isla tenía que encargarse de gobernar a la par que era fuerte.
Mahalo deseó de corazón que la Liga Pokémon cambiara a Alola.
Alola como bien había dicho Hapu, necesitaba competitividad.
—¿A quién vas a usar?— preguntó Hau.
—¿Contra el retoño que ostenta el título del "Veterano más joven"? ¿El que tiene más o menos mi misma experiencia en combate pero ha visto cien veces más mundo que yo?— Hapu tenía una ceja arqueada.
—Contra el mismo.
—A Golurk.
—Y en cambio a mí me enfrentas con Mudsdale— Hau se rio, rascándose la cabeza.
—No te confundas, chicuelo. Aunque Golurk es mi Pokémon más fuerte, el grandote es mi orgullo y devoción— le dijo, cruzada de brazos—. Él ha estado conmigo desde el minuto uno y es el reflejo de todo nuestro entrenamiento; deberías considerarlo incluso como un honor.
Hau volvió a reírse.
—Supongo que tienes un punto.
Hapu lo miró de reojo.
—¿Y? ¿Qué tal va esa carroza tuya llamada cerebro?
—¿A qué te refieres?
—Quiero decir, ¿has despejado la mente? ¿Tienes claras tus ideas?... ¿Te estás centrando solo en lo importante?
—Ahhh…— Hau suspiró mientras sonreía— Me preguntas por Lillie, ¿verdad?
—En pocas palabras.
—Tenías razón. Pensar en eso solo me estaba retrasando— admitió, llevándose las manos atrás de la cabeza—. No quiero decir que mis sentimientos han cambiado, pero poner el asunto en segundo plano…, me ha dado más claridad para ver cosas que antes no podía ver.
—¿Estarás bien cuando vuelvas a verla? Sería malo para ti si tu progreso se fuese por el trastero solo por estar en el mismo espacio que ella.
—No te preocupes, eso no va a pasar.
Hapu sonrió.
—Así me gusta, mozuelo, ahora…— se llevó las manos a la cintura— ¿Cuándo van a llegar esos cuatro?
Hau se rio.
—¿No te parece raro? Que cuando nos referimos a su grupo, no mencionamos a sus Pokémon pero si a Rotom.
La reina ladeó un poco la cabeza.
—Dicho así… No lo había pensado… ¿Será que es porque puede hablar?
—Quién sabe, a mí me sale inconscientemente.
—Bueno, a mí igual.
Se quedaron pensando en el asunto unos minutos.
—¡Ey, ahí abajo!— gritó Ash con fuerza, agitando un brazo en el aire. La Kahuna se sorprendió por eso, dándose cuenta de que se le había olvidado mantenerse atenta a su llegada.
—¡Pika Pi!
—¡Ash!— exclamó Hau, saludándolo.
—¿¡Oh?! ¡Pero si Hau también está!— Ketchum consideró la posibilidad de bajar como la primera vez que lo hizo; deslizándose por la pendiente. Al final, bajó por la escalera de caracol eso sí, a toda velocidad.
—Alola, mozuelo— le dijo Hapu apenas llegó a donde ellos—. Te he estado esperando.
—¡Yo también he estado esperando, Hapu! ¡He querido combatir contra ti desde hace semanas!— dijo, apretando un puño frente a su rostro.
Hapu le dio una sonrisa de confianza.
—¡Hapu, Alola!— escucharon gritar a Lillie, quien también apareció en su campo de visión.
—¡La señorita!— exclamó la morena, visiblemente contenta.
—Rotom y Gladio también-Roto.
—¡En un segundo bajo!— Lillie, quien había aprendido la lección, comenzó a bajar por la escalera, pero fue detenida.
—¡Quédese ahí arriba, señorita!— le pidió, alzando la voz. La rubia la miró con confusión— Mozuelo, ¿podrías llevarlos al campo de batalla?
—¡Seguro!— exclamó Mahalo, corriendo todo el camino hacia arriba no sin antes recibir a Pikachu como pasajero temporal en su hombro— ¡Alola, Lillie! ¡Bueno verte!
—¡Lo mismo digo, Hau!— Pikachu entonces saltó al hombro de la rubia.
—¡Alola también para ustedes, Gladio, Rotom!
—Alola, Hau-Roto.
Gladio en su lugar, dio una ligera cabeceada a modo de saludo.
—Tan callado como siempre, Gladio— Hau se rio.
—No tengo nada de qué hablar contigo.
—¡Ni yo contigo!
—Supongo que mi hermano es el único capaz de avillanar a Hau— Lillie rio de forma nerviosa, rascándose la mejilla.
—Es el único, sí-Roto.
—¡En fin! Síganme, los llevaré al lugar donde se llevará a cabo la batalla— les dijo Mahalo.
Lillie dudó.
—Pero, ¿y ellos?...
—Todavía tienen que hacer eso, ¿recuerdas?— Hau vio como Kahuna y retador entraban a las Ruinas del tránsito.
Un bombillo se encendió en la cabeza de Lillie.
—Como el Kahuna Nanu no lo hizo cuando lo desafiaron, olvidé completamente que debían hacer ese ritual— se rascó la nuca, un tanto apenada por ese descuido.
—Cuando hice la Gran prueba de Olivia, quiso que hiciera eso mismo— dijo Gladio, viendo hacia todos los demás veían—. Creo que ella es de las personas con las que peor me he portado…— eso último lo dijo para sus adentros, por lo cual utilizó un tono de voz casi inaudible, excepto para Rotom.
—¿¡Ves?! ¡Si tenías cosas de que hablar!
—Sí, pero no contigo.
—Eres realmente especial, ¿eh, Gladio?
—Bien, bien… Moviéndonos, ustedes dos— Lillie los obligó a avanzar, empujándolos por la espalda mientras ellos simplemente se daban miradas de desafío.
Rotom los siguió.
Muy lejos, al noroeste, cierta divinidad se posaba en la entrada de una cueva ubicada en las profundidades del Cañón de Poni; su nombre era Tapu Fini.
Tenía los brazos alzados al aire, inyectando el interior de la cueva con una espesa niebla que emergía de su propia coraza. Tardó alrededor de media hora de ensayo y error para poder obtener el resultado deseado.
Aunque nunca mostraba esa faceta suya, Tapu Fini solía sentirse realmente orgullosa de las cosas que hacía y esta no era la excepción.
Desde el día de su creación había fabricado un montón de tipos de niebla. Una que permitía ver el futuro; otra que mostraba proyecciones salidas de su mente; una remota que podía controlar a voluntad, sin importar que tan lejos estuviese, etc. Esta niebla nueva que había creado, la consideró como una de las mejores.
La niebla que leía los pensamientos más escondidos de cualquier ser, que manifestaba sus deseos y podía leerlos por completo, como si se tratasen de libros; la Niebla veraz.
Se retiró el poco sudor que había aparecido en su frente; el primero que había aparecido en siglos. Le había tomado varios días el pensar en cómo crear el resultado final y el proceso había sido un tanto dificultoso pero al final, supo que había valido la pena.
Fini miró hacia el cielo, recordando a su señora.
—"Cuando el día llegue, yo emergeré. Mientras tanto estaré en el mundo donde nunca hay luz".
Le había dicho una vez a ella y solo a ella, apareciendo de la nada luego de setecientos años de la caída de Necrozma. Ella nunca lo había comentado con sus compañeros Tapu y a día de hoy, seguía pensando en ello.
Entonces, sintió algo. Algo que vibró en su ser.
La reina había entrado a su templo y con ella iba el Representante del día.
Tapu Fini supo que su mejor creación sería utilizada una vez que el nuevo año humano llegara, el primer día de este.
Ahora, podía retirarse a descansar.
—Perdón por la intromisión— dijo Ash, quitándose los zapatos con los pies.
—¿Necesitas ayuda con la mochila?— preguntó Hapu.
—Por favor.
Ambos dejaron su calzado y mochila (en caso de Ketchum) a los pies del altar. Subieron.
Se arrodillaron y se llevaron las/la manos frente al rostro, cerrando los ojos.
—El día de hoy, tendré una batalla, mi segunda batalla como Kahuna desde que me honró con el título, Tapu Fini— dijo Hapu, comenzando a rezar—. Nunca tendré palabras para agradecerle por darme las fuerzas necesarias para vencer en mis dos encuentros contra el último retador…
Ash escuchó eso, realmente interesado. Eso quería decir que Hau no había logrado vencerla.
—Pero hoy quiero hacer una petición todavía mayor… Por favor, combina tus fuerzas con las mías para poder derrotar al formidable oponente que combatiré hoy— dijo, halagando enormemente al azabache—. Permíteme ser fuerte y superar este momento.
Al ver que Honua no seguiría hablando, él tomó la palabra.
—Tapu Fini… Tú y yo hemos tenido diferencias y… no puedo decir que te aprecio demasiado, pero aunque sigo un poco indeciso sobre sí estuvo bien o mal que hicieras lo que hiciste, realmente te estoy agradecido. Por favor, mira este combate; espero sea de tu agrado. Mira mi último paso.
Se quedaron arrodillados durante unos minutos más y entonces, al unísono, se levantaron. Dieron una última reverencia y bajaron del altar.
—Vamos, retador— le dijo Hapu, sonriendo—. ¿Seré yo quien ponga fin a tu racha o serás tú quien le ponga fin a la mía?
—Eso estamos por verlo— respondió Ketchum.
—¿Crees que puedas hacerlo, Rotom?— le preguntó Ash a la Pokédex, quien lucía indecisa.
—Transferir a Pikachu pero hacer que se quede aquí…— se rascó la carcasa— Me estás pidiendo algo difícil…
El entrenador se vio algo desanimado por eso.
—Pero no imposible-Roto.
Una sonrisa se pintó en su rostro.
—Pero necesitaría que Pikachu entrara en su Pokéball por al menos cinco segundos-Roto.
Todos voltearon a ver al roedor, quien de inmediato comenzó a sudar. Su ceño fruncido tembló un poco y finalmente, dejó salir un suspiro.
Lo haría.
—¡Muchas gracias, amigo!— le dijo Ash, acariciándolo— Serán solo cinco segundos, lo prometo.
—Pika…
—Bien, deja que… me registro como un servidor… luego…
El campo de batalla era una superficie rectangular hecha de piedra de veinte por veinticinco metros, con un pilar de cinco metros de altura en cada esquina. En los costados del rectángulo había gradas hechas del mismo material; en unas estaban sentados todos los Pokémon de Lillie, Hau y Gladio mientras que en las otras estaban los entrenadores, además de que ahí descansarían los Pokémon de Ash que no estuviesen combatiendo.
—¡Está listo! Ahora, si Pikachu nos hiciera el favor de entrar a su Pokéball-Roto…
Ash tenía en su mano una Pokéball que sobre el botón tenía pegada una calcomanía de un rayo. El roedor la miró con cierto asco y luego, entró.
Todos vieron asombrados como Pikachu entraba a su Pokéball por primera vez, siendo absorbido por ese haz de luz rojo. Rotom de inmediato hizo desaparecer la Pokéball y aparecer otra en su lugar pero, para sorpresa de nadie, la cápsula de Pikachu volvió en poco tiempo.
Pikachu salió de su esfera inhalando el aire que podía respirarse. Tenía una expresión de asco y desagrado que lucía bastante graciosa.
—Lo siento, amigo, no volveré a hacer eso de nuevo— le dijo, riéndose y permitiéndole subirse a su hombro. El roedor lo miró, esperando que mantuviese esa promesa por lo que les quedaba de vida— Entonces… ¡Sal, Gumshoos!
El tipo Normal apareció y antes de decir nada, vio con sorpresa el lugar donde estaba y, principalmente, vio que los siete estaban reunidos. Con una enorme sonrisa se acercó a sus amigos Pokémon, los cuales tardaron un poco en asimilar que en efecto, era la primera vez que los siete estaban juntos.
Ash también se dio cuenta de ello y apenas lo hizo, se agachó. Sus Pokémon lo rodearon entre risas. Para Lillie y para Rotom también fue un espectáculo increíble.
Los siete de Alola juntos en un mismo lugar.
Hapu asintió repetidas veces.
—Quieres terminar esto con el equipo que viste crecer en tu viaje— dijo, con los ojos cerrados—. ¡Me gusta esa determinación!
Ketchum se puso de pie con una gran sonrisa.
—Si va a ser un seis contra uno entonces no podía ser de otra manera— aseguró—. Mi equipo de Alola y yo; un último combate del Recorrido insular.
Honua se cruzó de brazos.
—Veamos si será este el último— miró hacia las gradas— ¿Y bien? ¿Quién será el árbitro?
Rotom y Lillie se miraron rápidamente, decididos a no perder frente al otro, pero mientras ellos argumentaban entre sí, alguien más tomó la delantera.
Gladio se puso en medio del campo de batalla, sorprendiendo a todos.
—Seré yo— dijo. Por su tono de voz, no lucía dispuesto a ceder en lo más mínimo.
—Hermano…— se quejó Lillie, moviendo su brazo cual niña pequeña.
—¡Es el último combate de Ash en su Recorrido insular! ¡Yo necesito arbitrar eso!-Roto.
Aether no dijo nada, en su lugar, simplemente veía a Ketchum.
—Gladio…— murmuró el azabache, sonriendo ampliamente— ¡Lo dejo en tus manos, Gladio!
—¿¡Eh?!/No es justo-Roto…— Lillie y Rotom tuvieron que volver a las gradas al ver que la decisión ya estaba tomada. Hau soltó una fuerte carcajada.
Todos los Pokémon de Ash también fueron a sentarse. Esperarían a ser llamados por su entrenador.
Gladio vio a ambos entrenadores y entonces, alzó la voz.
—Será un combate de seis contra uno. La participante Hapu solo tiene permitido utilizar un Pokémon de su elección y el participante Ash puede utilizar a los seis miembros de su equipo actual— Ketchum y Honua sonrieron inconscientemente al ser esta una de las primeras veces que Aether los llamaba por su nombre—. Los objetos de combate están prohibidos, al igual que aquellos que aumenten temporalmente las estadísticas de un Pokémon; objetos curativos tampoco serán permitidos. El uso del Movimiento Z, Megaevolución o cualquier fenómeno similar será bien visto, su uso, por otra parte, es de libre elección. ¿He sido claro?
—Tan claro como el cielo que nos cobija hoy, mozuelo.
—¡Clarísimo!
Gladio asintió.
—Entonces, retadores— levantó la mano izquierda y luego, dio un fuerte tajo— ¡Peleen!
—¡Golurk!— exclamó Hapu, lanzando con rapidez una Pokéball.
—¡Vamos con todo, Peke!— Ash miró a la tipo Fuego, quien de inmediato saltó al campo de batalla.
Shiron se puso atenta y luego, dio un grito de ánimo. Peke volteó a verla con una sonrisa.
—Ya entiendo la estrategia de Ash— dijo Rotom, haciendo que tanto Lillie como Hau lo miraran—. Quiere que sus Pokémon con debilidad a la tierra combatan primero para debilitar lo más posible a Golurk-Roto.
Volvieron la mirada al campo de batalla.
—Un golpe de Golurk sería fatal…— murmuró Ash, sintiendo como el sudor corría por su cara— ¡No dejemos que nos toque, Peke! ¡Ataque rápido!
—Esas tenemos, ¿eh?— Hapu sonrió— ¡Ni corto ni perezoso, grandulón! ¡Vayamos con un Terremoto!
Golurk dio un fuerte pisotón al suelo y ondas sísmicas comenzaron a generarse desde el punto de impacto, haciendo temblar la plataforma de combate.
—¡Cola de hierro al suelo!— exclamó Ketchum al ver como las ondas iban directo hacia ellos.
Peke saltó y con su cola golpeó la plataforma, impulsándose lo suficiente en el aire como para lograr evadir por los pelos el movimiento. Aterrizó con sus patas delanteras en un punto donde los temblores se habían detenido y miró al oponente con una sonrisa.
—Nada mal— dijo Hapu, pasándose un dedo por debajo de la nariz— ¡Pero veamos como manejas esto! ¡Golpe fantasma!
Golurk se le quedó viendo fijamente a Peke y luego, desapareció.
Ketchum y su Pokémon entraron en alerta máxima. El oponente podía aparecer por cualquier lugar, eso lo sabía bien el entrenador y no tardó en comunicárselo a su compañera.
En las gradas, la nariz de Lycanroc se movió. Detectaba el aroma de Golurk; miró con rapidez a los pies de Peke al igual que su entrenador.
—¡Cola de hierro!
Peke logró saltar, retrasando por unos segundos el puñetazo de Golurk y luego, dio el coletazo. Su cola y el puño del oponente colisionaron, no pasando mucho hasta que Peke fue impulsada hacia arriba, varios metros por encima de la plataforma.
—¡Roca afilada!— Hapu vio con una sonrisa que habían partido con ventaja.
—¡Ataque rápido!
Los Pokémon de Ash sonrieron al ver en acción a la vieja confiable.
Peke logró evadir con éxito una de las rocas que iban disparadas hacia ella y la utilizó como base para impulsarse, moviéndose así de la forma en la que quería, sin quedar a merced de la gravedad.
—¡Hau me habló de ese movimiento!— exclamó Hapu, viendo como Peke iba directa hacia Golurk— ¡Puño dinámico!
En las gradas, tanto los Pokémon de Ketchum como Lillie y Rotom, voltearon a ver al moreno.
—¡N-No recordé que tendrían una batalla en ese momento, lo juro!— dijo, visiblemente nervioso por las miradas acusatorias de todos.
Volviendo al combate…
Si bien Peke tenía como objetivo a Golurk, tanto ella como Ash sabían que cargar hacia un punto en el que pudieran ser contraatacados era una insensatez, por ello, la Ninetales apuntó a la cabeza.
El puñetazo de Golurk pasó unos centímetros debajo de Peke, quien giró sobre sí misma para asegurarse de que el ataque ni la rozara ya que de lo contrario, podría perder el equilibrio.
—¡Lanzallamas!
Peke, sin dejar de girar, disparó. El ataque se desplegaba como un hermoso torbellino de fuego que dio justo contra el rostro de Golurk.
—¡Cola de hierro!— exclamó Ash sin dudar.
Justo cuando estuvo a nada de tocar el rostro del tipo Tierra, lo golpeó. El fuerte coletazo le sirvió a Peke para impulsarse hacia el suelo, cayendo sobre este con rapidez.
—¡Aléjate con Ataque rápido!
Ella así lo hizo.
—¡Buen combo!— admitió Hapu, sonriente— ¡Si la pequeñuela fuese más fuerte, quién sabe cuánto daño habría hecho! Pero como no lo es…
El fuego seguía rodeando a Golurk, quien lo apartó con un simple manotazo en una demostración de poder y superioridad.
—¡No creas que te subestimaré en lo más mínimo, mozuelo! ¿¡Eres el número uno de Alola?! ¡Déjame verlo por mí misma!— lo señaló— ¡Golpe fantasma!
—¡Peke, no dejes de moverte!— ordenó Ash— ¡Ataque rápido!
La forma Kanto comenzó a correr por toda la plataforma a una velocidad asombrosa. Si no dejaban de moverse, por mucho que Golurk pudiese aparecer donde quisiera, no podría conectar el golpe.
Hapu y Ash movían los ojos de un lado a otro, analizando todo el entorno.
—¡Nine! ¡Nine!— animó Shiron, diciéndole que no se detuviera por nada del mundo.
—¡Bee! ¡Ribom!— la pequeña mosca también lo hizo. Sonrió gustoso al ver que aquella pequeña Vulpix había crecido hasta el punto en el que podía luchar contra oponentes más grandes y fuertes que ella.
Tanto los Pokémon de Lillie como los de Hau comenzaron a apoyar a Ninetales quien, se viese como se viese, era la que estaba en desventaja.
Finalmente, Golurk apareció pero, como Ash había imaginado, no alcanzó a dar el puñetazo.
—¡Bien!— exclamó Ketchum.
—¡No hay que dejarles ninguna apertura, Golurk!— dijo Hapu— ¡Roca afilada!
Las rocas salieron volando hacia Peke, quien sin dudarlo, se metió entre ellas.
Hapu sonrió.
—¡Terremoto!— dijo al ver como la tipo Fuego se acercaba cada vez más a ellos.
Como Golurk había comenzado a utilizar Terremoto las rocas dejaron de llegar, por lo que Peke tuvo que verse forzada a tocar de nuevo el suelo; apenas lo hizo dio un gran salto para evadir las ondas. No se elevaría demasiado, pero al menos podría intentar llegar a las piernas de Golurk, las cuales habían dejado de crear las ondas sísmicas.
—¡Puño dinámico!— exclamó Hapu.
—¡Cola de hierro!— gritó Ash en cuanto la reina terminó de dar su orden.
—Hau tenía razón— pensó ella con una sonrisa.
Una vez más, el choque entre la cola y el puño se dio. El ganador fue más que evidente por lo que Peke terminó saliendo disparada hacia el mar, el cual rodeaba todo el campo de batalla.
—¡Peke!— exclamó Ketchum, viendo hacia donde su Pokémon había caído.
—¡Nine!
—¡Como se esperaba del grandote!— Hapu le levantó un pulgar, recibiendo un gesto similar.
Ash comenzó a quitarse los zapatos al ver que Ninetales no regresaba, cosa que comenzó a preocupar a todos. Segundos después, la preocupación se fue.
Peke emergió del agua con un salto y aterrizó en la plataforma, chorreando agua por cada centímetro de su cuerpo. Estaba empapada y su hermoso pelaje plateado se había alisado por completo, cayéndole por sobre los ojos.
La tipo Fuego jadeaba pesadamente. Aunque el golpe no había sido directo lo había resentido por la enorme fuerza de Golurk, y el esfuerzo que le había tomado el nadar unos veinte metros hasta la plataforma tampoco ayudaba.
—¿¡Puedes seguir, Peke?!— preguntó Ketchum.
Ninetales al escuchar eso, comenzó a aporrear el suelo con rapidez y luego, usó Lanzallamas contra sí misma, apuntando a todas las partes de su cuerpo que podía alcanzar. La mayor parte de su pelaje se secó.
Los Pokémon animaron a Peke, quien se veía con energías renovadas.
—¡Reanuden el combate!— exclamó Gladio.
—Me gusta esa actitud suya— admitió Hapu, viendo a Ash— ¡La has criado bien, mozuelo!
—¡Por supuesto que sí! ¡Ella es nuestra pequeña, después de todo!— aseguró Ketchum, siendo respaldado por sus Pokémon, en especial por Decidueye, Lycanroc, Gumshoos y Pikachu.
—¡Es una lástima que tenga que terminar la diversión!— señaló a Peke— ¡Golpe fantasma!
—¡Ataque rápido!
La estrategia volvió a repetirse y Peke comenzó a correr por todo el campo de batalla. En línea recta, en zigzag, retrocediendo y avanzando por partes iguales.
Hapu veía atentamente y entonces, hizo una predicción maestra.
—¡Ahora, grandote!
—¡Paranormal!— gritó Ketchum, sorprendiendo a Hapu.
A pesar de la orden de su entrenador, la tipo Fuego no alcanzó a reaccionar. El puño de Golurk emergió con rapidez justo por donde iba pasando ella, alcanzando a rozar su pata trasera derecha. Ese simple roce fue suficiente para hacer rodar a Peke por el suelo.
—¡Puño dinámico!— Hapu sonrió ampliamente
—¡Paranormal!— volvió a repetir Ash en cuanto vio como el puño de Golurk comenzaba a brillar.
Si lograba detener al oponente por unos pocos segundos lograría recuperar fuerza en las piernas y salir corriendo de ahí; debía hacerlo y para ello, pondría toda su determinación.
Al final, la capacidad psíquica de Peke, es decir, su fuerza, no había sido suficiente para detener la de Golurk, quien conectó el ataque tras quedarse menos de un segundo inmovilizado.
—¡Peke!— gritó Ash, viendo como el puño del fantasma apresaba a su Pokémon contra el suelo.
Los Pokémon se quedaron callados y Shiron era quien lucía más preocupada de todos.
Golurk se enderezó, dejando ver un resultado que angustió a todos. Peke había perdido la consciencia.
—¡Ninetales no puede continuar!— anunció el árbitro.
Hapu sonrió.
—Bien hecho, grandote— le dijo, para luego, mirar a Ketchum—. Sus Pokémon aún tienen dificultad para seguirle el paso, en especial la más joven de todos. Si ella hubiera reaccionado al mismo tiempo que Ash, seguramente no la habríamos tocado. ¡Suerte la mía, supongo!— se miró un puño y negó con la cabeza— Aunque no deja de sentirse como una coz en el estómago…
—Regresa— le dijo, haciéndola volver a su Pokéball—. Gracias, Peke… Tu determinación ilumina nuestros días— le murmuró a la cápsula, pegándosela a la frente.
Los Pokémon de Ketchum se levantaron y ovacionaron a su pequeña. Había dado un gran combate. Al poco tiempo, los humanos y el resto de Pokémon también le aplaudieron.
—Participante Ash, mande a su siguiente Pokémon— le dijo Gladio.
El entrenador asintió y luego, miró hacia las gradas.
—¡Tú turno, Incineroar!— anunció, haciendo que el tigre sonriera.
Incineroar comenzó a estirar los músculos y con ambas manos, se golpeó el pecho; Gumshoos notó algo en ese momento.
—¿¡Shoos?! ¿¡Gumshoos?!— interrogó, tomando la pata izquierda de su hermano entre las suyas. Decidueye, Pikachu, Lycanroc y Golisopod rieron de forma nerviosa.
—Roar…— respondió Incineroar, rascándose la cabeza.
Gumshoos lucía molesto pero luego, suspiró.
—Gum… Shoos, Gum— le dijo, señalándole el campo de batalla. Incineroar asintió, pero antes de que se fuera, lo detuvo— Gumshoos.
Ambos hermanos se vieron y se sonrieron. No eran necesarias más palabras.
—¡Por favor animen a Incineroar con todo lo que tienen!— pidió Ketchum a su audiencia— ¿¡Verdad?!
El tigre asintió. Utilizarían esto como una oportunidad.
Hau lucía un tanto confundido pero Lillie no tardó en ponerlo al corriente.
—Entonces quieren superar eso… ¡Lo mínimo que podemos hacer es apoyarlos!— Hau vio a sus Pokémon, levantándoles el pulgar.
Todos, sin excepción, corearon el nombre de Incineroar.
El tipo Fuego no sentía esa euforia que había sentido en su combate contra Togemaru. Supuso que era porque en realidad, aún no había hecho nada o en otras palabras, porque sentía que no merecía esas ovaciones.
—¡Peleen!— exclamó Gladio, volviendo a dar un fuerte tajo.
—¡Antes lo esquivaste bien, pero ahora que el tamaño no es tu amigo, veamos que tal te las gastas!— Hapu sonrió ampliamente— ¡Roca afilada!
Las piedras se arremolinaron en torno a Golurk y luego, salieron disparadas hacia Incineroar.
—¡Lariat oscuro! ¡No trates de destruirlas, huye!
El tigre comenzó a girar a toda velocidad, esquivando tanto como podía. Sentía como de vez en cuando una roca entraba en su espacio pero los giros parecían ser suficientemente fuertes como para destruir un proyectil individual; dudaba si podría en caso de que fuesen más.
Se detuvo una vez que el ataque de Hapu terminó.
—¡Bien hecho, Incineroar!— escuchó gritar a Lillie. El grito resonaba en su cabeza, la cual comenzó a centrarse en los gritos de ánimo.
Había evadido bien el ataque, ¿no? Era bastante bueno, ¿no? ¡Definitivamente lo era! Sonrió, pero entonces…
—¡Incineroar, Lanzallamas!— ese grito se escuchaba un tanto distante pero bastó para activar el lado racional de Incineroar, quien trató de aferrarse a esa voz; de ignorar a quienes no fueran él.
Agitó la cabeza y atacó.
Golurk al parecer no tenía planeado evadir el movimiento ya que levantó una pierna, para luego, bajarla.
Pokémon y entrenador supieron que no había forma realmente efectiva de que ellos evadieran Terremoto, al contrario que con Peke.
—¡A los pilares!— exclamó Ash de inmediato.
Al tipo Fuego le costó reaccionar al principio, luciendo un tanto perdido pero luego, frunció el ceño y obedeció.
Mientras corría, Incineroar miraba su cicatriz. Debía recordar ese momento; no podía dejarse llevar. Saltó lo suficiente como para poder escalar uno de los pilares sin dificultad alguna, subiendo hasta la cima de este.
Los violentos temblores lo hicieron perder el equilibrio más de una vez pero logró mantenerse ahí arriba sin caer.
—¡Veamos si puedes correr desde ahí!— Hapu lo señaló— ¡Roca afilada!
Las rocas salieron disparadas una tras otra hacia Incineroar, quien de nuevo, sintió como se le nublaba la cabeza. Él fácilmente podría destruir esas rocas con un Lariat oscuro, era obvio, cosa fácil para alguien como él. Se preparó para empezar a girar, pero volvió a escuchar esa voz en la lejanía.
—¡Baja rápido, Incineroar!— le decía.
¿Por qué habría de obedecer a esa voz? ¡Él era lo suficientemente fuerte para destruir las rocas! ¡Podía con eso o más!... ¿O no podía?
Abrió los ojos con fuerza y bajó de la columna de un salto, siendo alcanzado por una roca en el pectoral derecho. Cayó de rodillas, sintiendo un enorme escozor en la zona. Se llevó la pata izquierda al lugar y entonces, volvió a ver su cicatriz.
Agitó la cabeza. Centrarse en Ash; debía centrarse en Ash.
—¿¡Estás bien, Incineroar?!— preguntó él. Su voz se hacía más fuerte y luego, más débil. Eran esos aplausos y gritos los que lo hacían sentirse tan confundido… Asintió— ¡Bien, utiliza Corpulencia!
—¡Entonces nosotros vamos con Golpe fantasma!
—¡No dejes de usar Corpulencia!— ordenó Ash. Notó como a Incineroar le costaba concentrarse pero al parecer, el no ver a Golurk le sirvió para poner en orden sus ideas. Utilizó tantas veces Corpulencia, hasta que Ketchum escuchó algo; algo en lo que antes no había reparado— ¡A tu izquierda, Incineroar! ¡Salta!
El tipo Siniestro miró en esa dirección y logró ver algo que le sorprendió. Por algún motivo, Lycanroc y Decidueye lucían ligeramente deformados, como si sus rostros estuviesen ondulándose.
Todo a su alrededor se sintió como en cámara lenta. Vio el puño de Golurk salir pero él sabía que era lo suficientemente poderoso como para contrarrestarlo con un Lariat oscuro, incluso un Lanzallamas sería suficiente, pero había algo…, algo que le decía que tenía que evadirlo.
Ignoró sus instintos primarios y obedeció a esa loca voz que le taladraba el cerebro. Se impulsó utilizando el dorso de la mano de Golurk, evadiendo el movimiento y quedando sobre este.
—¡Lariat oscuro!— exclamó Ketchum.
Incineroar comenzó a correr y esta vez, si se dejó llevar un poco. De un salto llegó a su rostro y ahí, giró rápidamente.
Golurk retrocedió luego de haber recibido tal golpe y se llevó una mano al rostro. Eso había dolido.
—¡Eso es fuerza!-Roto.
—¡Que esplendida demostración, Incineroar!
—¡Arder con la pasión de un tipo Fuego! ¡Arder como una Picasada!
—¡Prrrrr!
—¡Woooof!
—¡Gumshoos!
—¡Goli!
—¡Pika pi!
—¡Increíble, Incineroar!— gritó Ash, sabiendo lo que eso podría conllevar.
Una gran sonrisa apareció en el rostro del tipo Fuego. Esa vocecilla molesta y distante se había ido, dejándole solo escuchar los halagos que se tenía merecidos.
—Tch. Ya lo descubriste, ¿eh? Que fastidio más grande— Hapu se rascó la cabeza mientras arqueaba una ceja.
Ash iba a hablar, pero vio cómo su Pokémon se lanzaba descuidadamente hacia Golurk con Lariat oscuro. Hapu vio una oportunidad.
—¡Puño dinámico!— exclamó sin dudarlo.
—¡Incineroar, retrocede ahora!— Ash sonó tan autoritario como podía. Debía hacerse oír para hacer que él volviera a la realidad.
En medio de sus giros, el rostro del rudo mostró molestia. Esa voz había vuelto y ahora le decía que retrocediera cuando estaba a nada de ganar el combate. Si iba directo contra el puño, sus giros lo harían rebotar y entonces él podría golpear con facilidad al gigante de tierra.
Pero no lo hizo.
Mientras hacía su movimiento, vio su pata izquierda por una pequeña fracción de segundo, centrándose en esa parte desprovista de pelaje, donde solo había una quemadura. Sintió de forma vivida un dolor que había experimentado hacía tres días; se sentía como las espinas de Togemaru.
Frenó de golpe y esquivó el ataque con una rápida voltereta hacia atrás. Aterrizó, viendo lo poco que había faltado.
—¡Lanzallamas!— escuchó gritar a Ash.
Esa era una buena idea, pensó Incineroar. Aprovechar que el puño de Golurk estaba todavía en el suelo y que no podría montar guardia; eso era un plan lógico. Pero había algo en su ser…, algo que le demandaba usar Lariat oscuro una vez más. Se preparó para volver a girar.
—¡Lanzallamas, Incineroar!— volvió a gritar su entrenador.
Incineroar logró espabilar y atacó, rodeando con su fuego a Golurk quien de nuevo, lo despejó de un manotazo.
—Puede que solo Lanzallamas no sea lo suficientemente fuerte como para hacerle mucho daño, pero si lo usamos muchas veces, el impacto será más que obvio— Ketchum pensó que los Lanzallamas de Peke e Incineroar habían realizado un daño decente, cosa en la que tenía razón.
Aunque para Ash, las cosas iban bien, en la cabeza de su Pokémon esto no era así. La vocecilla se había ido por demasiado tiempo, por lo que las ovaciones nublaban su mente, haciéndolo centrarse solamente en ellas, como si el combate solo fuese otra forma de obtenerlas.
Sonrió de nuevo. Su oponente era grande, sí, casi el doble que él, pero definitivamente palidecía en cuanto a poder.
—¡Incineroar, vamos con…!— antes de que Ketchum pudiese ordenar nada más, el tigre cargó con Lariat oscuro. Era cierto que le iba a ordenar que utilizara ese movimiento, pero no quería que fuera así— ¡Detente, Incineroar! ¡Detente!
Pero él no lo escuchaba, ya no había forma de que lo hiciera. En el momento en el que Ash dejó de hablar, los aplausos y elogios ocuparon por completo la cabeza de Incineroar, y ahora la voz del entrenador solamente era un pitido en la lejanía.
—¡Golpe fantasma!— exclamó Hapu al ver como el oponente se acercaba.
Antes de que Incineroar lo tocara, Golurk desapareció. A pesar de eso, el tipo Fuego siguió girando por unos segundos hasta que se detuvo, justo en el centro de la plataforma. Veía a todos lados, esperando por esas ondas que podían verse en el aire.
—¡…roar! ¡E… me! ¡…enes q… char…! ¡Vu… ti!— podía oírse a la distancia. Supuso que no era nada y entonces, lo vio.
Esas ondas aparecieron justo frente a él; con una gran sonrisa, las encaró. El puño de Golurk emergió ante lo cual se cubrió con sus dos patas superiores, estando seguro de que era lo suficientemente fuerte como para detener el ataque sin problemas pero, justo cuando lo hizo, pudo volver a ver esa cicatriz en el dorso de su pata izquierda. Sus ojos se abrieron de par en par.
—¡Incineroar!— escuchó a Ash gritar fuerte y claro, pero ya era tarde.
Incluso aunque había tratado de bloquear el ataque, el puñetazo logró conectar haciendo retroceder a Incineroar con violencia. Sus patas inferiores se aferraron al piso y luego se encorvó, encajando las garras de las patas superiores en el suelo, asegurándose así el no salir disparado igual que Peke.
El golpe había sido demoledor y detenerse a sí mismo le había costado horrores por lo que para cuando se detuvo, justo frente a Ash, y se reincorporó, su pecho subía y bajaba con fuerza buscando recuperar el aliento.
—¿¡Estás bien, Incineroar?!— preguntó Ketchum. Había recibido el ataque casi directamente por lo que si llegaba a desplomarse de un segundo para otro, no le sorprendería en lo más mínimo.
Jadeando, el tigre asintió.
—¡Que aguante!— admitió Hapu— ¿Habrán sido esos Corpulencia o fue su poder natural? ¡Sea como sea, es la primera vez en mucho tiempo que alguien resiste así de bien uno de los mamporros del grandote!
Incineroar pensó que bien, bien, no lo había resistido. Apenas sentía fuerza en las piernas por lo que cayó sobre una de sus rodillas.
—¡Incine…!— Ash se detuvo al ver como este lo interrumpía con una pata. El tipo Fuego volvió a ponerse de pie mientras sonreía y, con la pata izquierda, le dijo a Golurk que se acercara.
—Nos gustaría acercarnos, pero decidimos que eres peligroso— admitió Hapu— ¡Así que, grandote, Roca afilada!
Los proyectiles se formaron a su alrededor para luego salir disparados hacia Incineroar.
—¡Lariat oscuro! ¡Eres el mejor, Incineroar!— gritó Ash con fuerza.
El ceño del tipo Siniestro se frunció y poco después empezó a girar.
Las rocas chocaban contra Lariat oscuro y varias de ellas se rompieron, otras lo golpearon y unas cuantas no le dieron.
—¡No te rindas, campeón!— gritó Hau.
—¡Si alguien puede hacerlo eres tú, Incineroar!— aseguró Lillie.
—¡Solo un poco más! ¡Mis cálculos garantizan tu victoria!-Roto.
El resto también lo animó, todos lo animaban. No podía rendirse cuando el público lo adoraba tanto, ¿verdad? Muy a pesar de los elogios, el tigre cayó de rodillas una vez más al no sentir las piernas, y fue ahí cuando se acabó todo para él.
Incineroar fue acribillado por las rocas y cuando el ataque terminó, cayó de cara al suelo.
En el campo se hizo el silencio y sol podían verse rostros de frustración y resignación, uno de indiferencia y otro de alegría.
—¡Incineroar no puede continuar!— anunció Gladio, viendo el estado del Pokémon.
Gumshoos apretó con fuerza una pata. Los Pokémon de Ash trataron de reconfortarlo.
Ash sonrió y luego, lo hizo regresar.
—Gracias, Incineroar…— se pegó la Pokéball a la frente— Poder luchar contra tus propios instintos… ¿Quién diría que ese Litten se volvería tan fiero?
Los aplausos se escucharon por parte de humanos y Pokémon.
—Dos menos, grandote, y te sigo viendo tan ligero como un Jumpluff— Hapu le levantó un pulgar a su Pokémon y este, una vez más, le devolvió el gesto.
Ketchum miró hacia las gradas, donde todos se mostraban expectantes, Gumshoos el que más. Aunque su tipo Normal lucía realmente determinado por pelear, él ya sabía quién sería el siguiente.
—¡Lycanroc, yo te elijo!— exclamó, volviendo la mirada al frente.
El lobo se levantó y aulló. En ese preciso instante, sus ojos se volvieron de un color rojo carmesí.
—¡Una de las estrellas del equipo de Alola!-Roto.
—No ha puesto ni un pie en la plataforma y ya entró en modo de combate— Lillie sonrió.
—Esos ojos rojos son la prueba… ¡Se ve genial!— Hau se veía emocionado.
Lycanroc fue recibido en el campo de batalla con vítores.
Golem y lobo se miraron a los ojos, atentos a escuchar el…
—¡Peleen!
—¡Avalancha!/¡Roca afilada!
La reacción de Lycanroc fue mucho más rápida por lo que atacó antes, pero el poder de Golurk era mayor por lo que su movimiento ganó ventaja en menos de un segundo. El tipo Roca se vio obligado a evadir de un rápido salto.
—¡Roca veloz!— exclamó Ash sin dudarlo.
—¡Terremoto!
Golurk subió una pierna y cuando estuvo por hacerla golpear el suelo, sintió un golpe en la cabeza que lo interrumpió. Lycanroc ya estaba frente a él, en menos de un parpadeo.
—¡Como se esperaba de Lycanroc! ¡El más rápido del equipo de Ash!— Lillie bajó un brazo con energía.
—¡Triturar!— escucharon gritar a Ketchum.
Hau se puso de pie con sorpresa al ver como las mandíbulas del tipo Roca se encajaban en el hombro de Golurk por unos segundos, para luego salir corriendo de ahí.
—¿¡Triturar?!— notó, mirando a Lillie y Rotom, quienes sonreían.
—Como Ash solicitó combate contra Hapu apenas venció a Mina, solo tuvo oportunidad de cambiar los movimientos de uno solo de sus Pokémon— dijo Rotom—. Ese fue Lycanroc-Roto.
—Colmillo Rayo no servía de nada contra los tipo Tierra de Hapu y como no sabía con qué iría ella, decidió enseñarle Triturar, un movimiento que no le tomaría mucho tiempo dominar. La suerte le sonrió por lo que parece— y al igual que la suerte, Lillie mantenía la sonrisa.
—Si todavía tiene Avalancha y Roca veloz… ¿Entonces también cambió Golpe?— preguntó Hau, recibiendo un asentimiento doble— ¿Por cuál movimiento?
—Ya lo verás/-Roto.
Mahalo se quedó callado y volvió a ver el combate, tomando asiento una vez más.
—Ni siquiera pudimos pestañear, mozuelo— Hapu sonreía—. ¿Me estás diciendo que tenga cuidado contigo?
—¡Wof!— respondió Lycanroc por su entrenador.
—Ahí lo tienes.
La Kahuna amplió su gesto.
—¡Entonces te haré caso!— señaló a Lycanroc— ¡Golpe fantasma!
—¡Lycanroc, quédate quieto!— le dijo Ash— ¡Mira bien tu alrededor, el lugar del que vaya a aparecer Golurk se distorsiona unos segundos antes de que lo haga!
—Sí lo descubrió— pensó Honua, chasqueando los dedos.
El tipo Roca escuchó eso con sorpresa. Antes, cuando Golurk había utilizado Golpe fantasma, él creyó ver que Incineroar se deformaba por unos segundos, pero ahora que lo pensaba, tenía sentido.
Aunque él no necesitaba ese consejo.
Cerró los ojos, tomando por sorpresa a Hapu, pero no a quienes lo conocían.
—¿Cómo pude olvidarlo?— se preguntó Ketchum, riéndose— ¡Tú sigue así, amigo!
Hapu lucía desconfiada por la forma de actuar de Lycanroc, cosa que el propio Golurk notó, eligiendo como punto de aparición la espalda del lobo.
Su puño volvió a ser visible pero Lycanroc saltó en el momento justo, aterrizando sobre el dorso de su mano y sin dudarlo, la mordió con fuerza.
—¡Golurk, Puño dinámico!— ordenó Hapu, al ver que la forma Crepuscular se había quedado prendada de la mano de su Pokémon.
El fantasma obedeció y lanzó un fuerte puñetazo en contra de su propia mano. Lycanroc vio como el golpe iba dirigido hacia él pero, a sus ojos, iba a una velocidad realmente lenta.
Esquivó el ataque de un salto y comenzó a correr por el cuerpo del gigante, llegando a su rostro.
—¡No va a pasar! ¡Golpe fantasma!
Golurk desapareció, haciendo caer a Lycanroc al suelo y volviendo a aparecer segundos después, justo donde el lobo iba a caer.
No había forma de evadir ese movimiento y todos lo sabían pero, a pesar de ello, la sonrisa nunca se fue del rostro de Ash.
—¡Protección!
En otras circunstancias, Rotom habría empezado a burlarse de Lillie, pero en esta, simplemente pudieron celebrar al ver como aquel campo de fuerza rodeaba a Lycanroc, salvándolo del poderoso golpe.
Hapu chasqueó la lengua, sabiendo que, si el tipo Roca no tuviera ese movimiento definitivamente lo habría derrotado.
Lycanroc no recibió el más mínimo daño y en su lugar, aterrizó perfectamente en el suelo.
—¡Terremoto!— ordenó Hapu, sabiendo que había dos opciones que Ash podía tomar. O bien subía de nuevo a las columnas o por el contrario, utilizaba Protección. La reina de corazón esperó que fuese esta última opción aunque claro, con Ash Ketchum uno nunca sabe nada realmente.
—¡Avalancha!— exclamó el azabache, sorprendiendo a Hapu.
—¡Aquí viene! ¡Una de sus locurAsh!— exclamó Lillie, sonriente. Gladio, desde su lugar, se dio cuenta de que su hermana hablaba en serio cuando dijo que les diría así a las estrategias raras de Ketchum.
Y en efecto, Lillie tenía razón. Lycanroc saltó hacia su propio ataque, utilizándolo como plataforma para huir completamente de Terremoto.
—¿¡En serio?!— preguntó Hapu, impactada por lo que sus ojos estaban viendo— ¡Juro en nombre de Tapu Fini que después de este combate le quitaré Terremoto al grandote! ¡Roca afilada!
Las filosas piedras que Golurk lanzaba destruían fácilmente las que Lycanroc invocaba para poder moverse por el aire, al mismo tiempo que las usaba como cobertura para no ser golpeado por el golem.
Finalmente, el lobo aterrizó sano y salvo.
—¡No hay que ceder, Lycanroc! ¡Roca veloz!
Una vez más el tipo Roca desapareció, solo para volver a aparecer segundos después golpeando el torso de Golurk.
—¡Puño dinámico!— exclamó Hapu.
Golurk volvió a dar un puñetazo hacia Lycanroc, quien ya iba cayendo al suelo.
—¡Roca veloz!
Con rapidez, Lycanroc se alejó del lugar.
Hapu frunció el ceño, viendo que no podían golpear al tipo Roca.
—Lo reconozco— la voz de Hapu sonó más gruesa y serie que de costumbre. Ash miró sus ojos, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo de pies a cabeza. Era esa mirada…— Esto ya no es solo una Gran prueba. En juego está mi honor, y por empujarme hasta este límite los corresponderé peleando con mi doscientos por ciento, Ash, Lycanroc.
El lobo retrocedió lentamente por pura inercia, jadeando en señal de nerviosismo, frunció el ceño. El entrenador sonrió.
—Así que todavía podías dar más…— murmuró Ketchum.
—¡Despeguémonos del suelo, Golurk! ¡Vuela!
Todos vieron como Golurk escondía sus piernas y brazos, usándolos como propulsores para ir hacia los cielos. Ahí se quedó, sin moverse en lo más mínimo.
Ash y Lycanroc voltearon a ver a Hapu, quien simplemente les devolvía esa mirada que parecía analizarles el alma.
—¿Va a ser así?...— Ketchum sabía que estaba entrando al terreno del oponente, pero debía actuar— ¡Lycanroc, sube con Avalancha!
El lobo obedeció, comenzando a ascender rápidamente.
—Hapu da miedo cuando hace esa cara— Hau se abrazó a sí mismo, sintiendo un escalofrío.
—Supongo que ahora mismo ella es la definición de "Plus Ultra"— dijo Rotom, cruzándose de brazos—. Ash la forzó a entrar en este estado antes de la mitad del combate, lo cual es buena señal-Roto.
—Ash ganará, sin duda alguna— Lillie apretó el puño—. De eso no hay duda.
Mahalo la vio y asintió. Usaría ese momento para poder responderse la tercera pregunta y tras eso, retar a Hapu.
En el cielo, Lycanroc ya había llegado a la altura de Golurk tras utilizar varias veces Avalancha, las cuales le permitieron subir tan alto.
—¡Golurk, Roca afilada!— exclamó Hapu. Su rostro no cambiaba.
El fantasma comenzó a volar mientras disparaba, cosa que obligó a Lycanroc a saltar entre nuevas rocas que acababa de invocar. Solo necesitaba acercarse lo suficiente.
Golurk no dejó de atacar, destruyendo los posibles caminos de Lycanroc y haciéndolo retroceder. Estar en el aire no le costaba nada de energía al tipo Tierra, pero en cambio, al tipo Roca…
Hapu entonces, decidió que les daría lo que querían.
—¡Carga hacia ellos, Golurk!— exclamó Hapu— ¡Puño dinámico!
El golem se elevó por encima de Lycanroc y luego, hizo aparecer de nuevo sus brazos, lanzándose directo hacia el oponente con su puño frente a él.
—¡Roca veloz!— ordenó Ash.
Lycanroc dejó de invocar nuevas piedras y en su lugar, se impulsó con la última de ellas, colocándose en la espalda de Golurk.
—¡Golpe fantasma!— gritó Hapu.
Golurk desapareció una vez más, dejando a Lycanroc caer desde el cielo.
—¡Avalancha!— Ash supo que definitivamente habían cometido un error al entrar al terreno de Golurk, pero no había de otra.
El lobo aulló, haciendo aparecer rocas que estuvo por utilizar como soporte, pero su nariz olió algo. Sin esperar una orden de su entrenador, utilizó Protección justo a tiempo para bloquear el Golpe fantasma. El fuerte puñetazo lo impulsó contra hacia su izquierda pero no se quedó ahí.
Golurk reapareció varias veces más, lanzando más de sus poderosos puñetazos, mandándolo a volar de un lado a otro.
Ash y Lycanroc, aunque no podían verse, fruncieron el ceño al mismo tiempo al darse cuenta de lo que Hapu quería hacer. Si seguía manteniendo así Protección, este dejaría de tener efecto en muy poco tiempo.
Golurk dio otro Golpe fantasma que volvió a impulsar lejos a Lycanroc pero, en lugar de volver a desaparecer, cargó directo contra él mientras utilizaba Puño dinámico. El poderoso golpe mandó al lobo directo contra el suelo, contra el cual se estrelló, creando un pequeño cráter y levantando una polvareda.
—¡Lycanroc!— exclamó Ash con preocupación.
El lugar se quedó en completo silencio; todos estaban atentos ante el estado de Lycanroc.
Una vez que el polvo se disipó y Golurk aterrizó, pudieron ver a Lycanroc, de pie y jadeando levemente.
Muchos rostros se iluminaron en ese preciso momento.
—Terminemos esto— dijo la reina, viendo a los ojos a su Pokémon—. Terremoto.
—¡Roca veloz!— dijo Ketchum sin perder tiempo— ¡NO! ¡Protección, Lycanroc!
Al principio, el lobo no supo el porqué de ese cambio pero obedeció. Trató de utilizar el movimiento mientras cargaba contra Golurk, pero solo sintió un fuerte dolor y luego, nada.
—¡Lycanroc!— gritó Ash, viendo como su Pokémon chocaba contra una de las columnas, agrietándola levemente.
Gladio tenía que admitirlo, la jugada de Hapu había sido realmente limpia y su sincronización con su Pokémon, impecable. Al saber que Ash le ordenaría a Lycanroc usar Roca veloz para subir a Golurk y así evadir el Terremoto, la Kahuna había acordado en silencio con el tipo Tierra un señuelo. En ningún momento tuvieron la intención de utilizar Terremoto; todo el tiempo habían estado planeando un poderoso Puño dinámico que debilitó al tipo Roca en el instante en el que lo tocó.
—¡Lycanroc no puede continuar!— anunció el árbitro una vez más.
—Bien hecho, Golurk— dijo Hapu, recibiendo un asentimiento de su Pokémon, quien también se veía mucho más serio de lo que ya era.
Una vez más, todos se pusieron de pie para aplaudirle a Lycanroc. Había sido él quien llevó a Hapu a esos extremos; él y su increíble velocidad.
—Te luciste, Lycanroc— Ash hizo regresar a su Pokémon y se llevó la cápsula a la frente, igual que con sus otros dos Pokémon—. Tus sentidos, tu velocidad y tu fuerza…, eres tan increíble que me cuesta creer que eres el mismo Rockruff.
Ash miró a sus Pokémon y todos supieron quién sería el siguiente.
Gumshoos se levantó y caminó hacia el campo de batalla.
—Todo lo que hemos crecido se mostrará en este combate, Gumshoos— le dijo Ash—. Confío en ti.
La mangosta apretó un puño frente a su rostro y luego, sonrió.
Gladio miró a ambos bandos y asintió.
—¡Peleen!
—¡Gumshoos, Doble equipo!— exclamó Ash, ante lo cual, la mangosta negó, mostrándole su puño. Ketchum lo vio confundido hasta que notó como escarcha emergía de su pata— Aprendiste… ¡Entonces vamos con eso! ¡Gumshoos, Puño hielo!
—¡Terremoto!
—Gumshoos aprendió Puño hielo…— murmuró Lillie, viendo con sorpresa como la mangosta lograba escabullirse hasta la gran pierna de Golurk y escalaba por esta.
—¿En qué momento?— se preguntó Hau, sorprendido.
—Debió aprenderlo mientras estaba con Polo— respondió Rotom—. Snorlax está ahí, debió ser él quien se lo enseñó.
—¿Polo?— preguntó Mahalo, intrigado.
—Es un hombre que conocimos hace unos meses, dirige un lugar llamado PokéResort— explicó Lillie—. Ash lo ayuda a mantener el orden del lugar dejando que sus Pokémon se queden ahí y a cambio, él puede traerlos cuando quiera, sin tener que depender del profesor Oak.
—No me suena de nada… Creo que es la primera vez que lo mencionan.
—No hemos hablado mucho con él, pero se ve como un hombre bastante interesante.
—Definitivamente tiene un aura misteriosa-Roto.
Gladio escuchó eso, curioso. Volvió la mirada al frente, donde toda su atención era requerida.
Gumshoos acababa de subirse a una de las columnas, buscando escapar del Terremoto de Golurk.
—¡Roca afilada!
—¡Vuelve al suelo!
—¡Terremoto!
—¡Al pilar!
—¡Roca afilada!
—¡Al suelo!
—¡Terremoto!
—¡Al pilar!
—¡Golpe fantasma!
—¡Atento!
Gumshoos se quedó trepado en el pilar, esperando a Golurk. Ningún lugar era seguro y de eso se dio cuenta cuando vio hacia la propia columna, la cual empezaba a deformarse. Con rapidez escaló, evadiendo por poco el golpe.
—¡Puño hielo!— exclamó Ketchum. Congelar a Golurk sería una de las mejores cosas que les podría pasar.
La mangosta se apresuró a dar un puñetazo en el dorso de la mano de Golurk, dejando escarcha y hielo en este. El golem se apresuró a alejarlo con un manotazo que Gumshoos logró evadir por los pelos.
Golurk y Gumshoos estaban cara a cara.
—¡Puño dinámico!/¡Puño hielo!
Ash se lo había jugado todo a la suerte con esa jugada. Había buscado el congelamiento y por milagro o quién sabe por qué, lo había encontrado.
El hielo se extendió desde el punto de contacto entre ambos puños hasta rodear completamente a Gumshoos, quien sintió un gran dolor en su pata.
—¡Gumshoos, Triturar!— ordenó Ketchum.
El tipo Normal corrió por todo el cuerpo de Golurk hasta llegar a su hombro y una vez ahí, mordió. Rompió el hielo, volviendo a morder solo que esta vez el cuerpo del fantasma.
—¿Qué estás haciendo, Golurk? Libérate.
Y como si las palabras de Hapu fuesen un Antihielo, el cuerpo del fantasma comenzó a agitarse y el hielo a resquebrajarse. Todos abrieron los ojos con sorpresa cuando el hielo se rompió por completo, saltando por todas partes.
—¡Cambio de planes!— exclamó Ash— ¡Colmillo ígneo!
Las mandíbulas de Gumshoos se incendiaron, clavándose todavía más en Golurk. Quemarlo, necesitaban quemarlo.
Ash vio como el Puño dinámico de Golurk tenía como objetivo a Gumshoos, por lo que de inmediato reaccionó.
—¡Superdiente!
El fuego se fue y gracias a eso, Gumshoos atravesó completamente el cuerpo de Golurk, cayendo al suelo sano y salvo. El fantasma golpeó su propio hombro pero su brazo también lo atravesó, sin hacerle el más mínimo daño.
—¿¡Qué fue eso?! ¡Fue increíble!— exclamó Hau, levantándose.
Lillie y Rotom tenían que estar de acuerdo, incluso Gladio. Nunca habían visto a alguien hacer algo así.
—¡Golurk, Terremoto!
—¡Sube a su pierna!
Hapu frunció el ceño tan levemente que nadie se habría dado cuenta, excepto el árbitro.
Gumshoos comenzó a morder la pierna derecha de Golurk con Colmillo ígneo y este en respuesta las ocultó. Despegaría en cualquier momento, eso la mangosta y Ketchum lo tenían claro.
Apenas empezó a despegar, el tipo Normal escaló tan pronto como pudo por el torso del fantasma y saltó, sujetándose justamente con la mano que tenía lastimada. Estuvo por caerse pero se sujetó con sus mandíbulas.
—¡Golpe fantasma!— ordenó Hapu.
Golurk desapareció en mitad de su vuelo, dejando caer al vacío a Gumshoos.
El tipo Tierra apareció de nuevo, pero claramente no iba a atacarlo con un movimiento de tipo Fantasma así que apenas estuvo a la vista, canceló su movimiento, lanzando un luego un Puño dinámico.
A Gumshoos no le costó en lo más mínimo sujetarse del puño de Golurk y volver a treparse a su cuerpo.
Una vez más, el ceño de Hapu se frunció de forma casi imperceptible.
En ese momento, los pensamientos de Honua podrían definirse como: "Ganar, ganar, ganar, ganar, ganar, ganar, problemas, problemas, problemas, problemas, problemas, problemas, problemas".
No habían sido ni Lycanroc ni Incineroar o Peke. El Pokémon de Ash que más representaba un peligro para ella era él.
Ese pequeño y ágil Gumshoos era tan peligroso que tenía que deshacerse de él fuese como fuese. Su preocupación solo aumentó en cuanto esas intensas llamas rodearon a Golurk.
Una enorme sonrisa apareció en el rostro de Ketchum y de todos los que veían el combate.
—¡Lo hiciste, Gumshoos!— gritó el azabache— ¡Ahora, Triturar!
Hapu decidió que ya había sido suficiente.
—¡Roca afilada!— ordenó.
Ash la miró confundido. Golurk no podía atacar a Gumshoos porque se golpearía a sí mismo… A menos que…
—¡Gumshoos, salta al agua! ¡YA!
La mangosta así lo hizo pero Golurk lo atrapó en mitad de su caída. El proceso se repitió varias veces hasta que por fin, las rocas golpearon tanto al tipo Fantasma como al Normal.
Gracias a la quemadura el daño que los dos recibieron se vio reducido pero aun así, había sido un duro golpe para Gumshoos.
Golurk tiró a la mangosta de su espalda, cayendo esta pesadamente contra el suelo. Una llamarada cruzó el cuerpo del golem quien por primera vez, perdió un poco el equilibrio.
—Terremoto— ordenó Hapu, viendo directamente a Gumshoos, quien seguía tratando de levantarse. Un pisotón generó una gran cantidad de ondas sísmicas que azotaron a la mangosta, sacudiéndola con violencia.
Los intentos de Gumshoos por levantarse se detuvieron.
—¡Gumshoos no puede continuar!— exclamó Gladio.
Lejos de mostrarse decepcionados, todos sonreían. La desesperación de Hapu por quitarse de encima a Gumshoos había sido sumamente notoria y no lo había debilitado sin antes recibir un último regalo. Los aplausos que recibió se sintieron como poco a comparación de los que merecía.
—Acabas de demostrarlo, Gumshoos— murmuró Ash con una gran sonrisa en el rostro, llevándose una vez más la cápsula de su Pokémon a la frente—. Acabas de demostrar que tu especie es fuerte; tan fuerte como un Golurk.
Tanto Decidueye como Golisopod voltearon a verse. Era uno de ellos dos el siguiente y en ellos dos residía la última esperanza.
—Hace tiempo no pudimos vencer al Golisopod de Guzma— le recordó al samurái—, tuvo que venir el jefe a salvarnos como siempre.
—Sabes que eso no…
—Pero ahora, Golisopod… Ahora somos fuertes— Decidueye volteó a verlo—. Honraremos los esfuerzos de Peke, Incineroar, Lycanroc y Gumshoos. Vamos a ganar.
—¡Decidueye, a combatir!— exclamó Ash.
Golisopod se le quedó viendo a la lechuza, quien estaba por irse.
—Incluso si tú caes, Decidueye— el tipo Planta volteó a verlo—, yo ganaré. Me cueste lo que me cueste.
—Mírame brillar, amigo— extendió un ala hacia Golisopod, quien le correspondió dándole un toquecito con una de sus garras.
Pikachu sonrió.
—Nunca tendrás que preocuparte por Terremoto ni por Puño dinámico, Decidueye pero tienes que cuidarte de Golpe fantasma— le dijo Ash, viendo fijamente a Hapu y Golurk—. Debemos quedarnos en el aire y aprovechar la oportunidad que Gumshoos nos dio.
La lechuza asintió y luego, se preparó para despegar.
—¡Peleen!
—¡Vuela!— exclamaron Hapu y Ash al mismo tiempo.
Decidueye subió más rápido que Golurk al simplemente tener que agitar las alas para elevarse mientras que el golem tuvo que guardar sus piernas y finalmente sus brazos, ganando así mayor velocidad.
—¡Doble equipo!— ordenó Ketchum. Montones de lechuzas se crearon a partir de la original, las cuales rodearon por completo a Golurk— ¡Hoja aguda!
Todos los clones se lanzaron hacia el oponente, dispuestos a atacarlo a la vez.
—¡Roca afilada!— exclamó Hapu.
Una vez más, las rocas se arremolinaron entorno a Golurk, siendo luego disparadas hacia los Decidueye. Todos los clones, sin excepción, fueron destruidos dejando solo a una lechuza, quien logró destruir las rocas que amenazaban con golpearlo.
Decidueye siguió cargando con Hoja afilada y en ese momento, Golurk desapareció.
—¡Ten cuidado, Decidueye!— le gritó Ash desde abajo.
La lechuza volaba con calma, analizando bien su entorno. Tenía unos pocos segundos para reaccionar, solo tenía que moverse lo suficientemente rápido en cuanto identificara el lugar de donde aparecería su enemigo.
Por el rabillo del ojo notó algo y de inmediato ascendió. Golurk salió no mucho después, justo en el lugar que la lechuza había dejado atrás.
—¡Puntada sombría!— exclamó Ketchum.
El tipo Planta sacó rápidamente una flecha de entre sus alas y sin dudarlo, disparó contra Golurk. Apenas se acercó lo suficiente, la hizo estallar.
Golurk agitó el humo con sus manos, tratando de recuperar visión. Vio como Decidueye cargaba hacia él una vez más con Hoja aguda.
—¡Roca afilada!
Ese ataque hizo que el arquero tuviera que desviarse completamente, comenzando a volar de manera defensiva, evadiendo cada proyectil que era lanzado contra él. Una llamarada rodeó a Golurk y Decidueye entonces supo que era su oportunidad.
Voló tan rápido como pudo y, antes de que pudiera escabullirse con Golpe fantasma, alcanzó a golpear su brazo derecho con fuerza. El golem desapareció.
—Creo que Decidueye puede ganar esto-Roto…— murmuró la Pokédex, viendo hacia el cielo.
—Golurk está lastimado y la quemadura no va a ayudarlo— Lillie sonrió.
—Por mucho que esto sea un seis contra uno, ganarle a Golurk no es algo que puedas decir con facilidad. Fue el Pokémon estrella del señor Sofu'u— dijo Hau, cruzado de brazos y viendo con una sonrisa el combate aéreo.
Golisopod y Pikachu le deseaban toda la suerte a su amigo alado.
El combate estaba prolongándose, cosa que era buena para Decidueye e increíblemente mala para Hapu en cuyo estoico rostro podían verse las primeras emociones después de un largo rato de seriedad.
Golurk no le permitía a Decidueye acercarse y lo alejaba con Roca afilada para luego, acercarse por sí mismo con Golpe fantasma, el cual era evadido fácilmente por la lechuza. Ese patrón se repetía hasta que una llamarada rodeaba a Golurk, que era cuando el tipo Planta aprovechaba para golpear con fuerza su brazo derecho.
El peso del combate iba haciendo mella en Golurk y eso se notaba con el paso de los minutos hasta que por fin, Hapu frunció el ceño.
—Basta— dijo, mostrando su Pulsera Z—. Esto es ahora o nunca.
Ash la miró rápidamente. Ese era el peor escenario posible; si perdía a Decidueye, sus oportunidades de ganar, aunque no eran cero, si se verían disminuidas. Notó, por la mirada de Hapu, que iba a dar un último empuje con el que planeaba terminar todo.
Ketchum se quedó pensativo. Ráfaga demoledora estaba descartado y aunque no conocía el Movimiento Z de tipo Tierra, estaba casi seguro de que Hapu no podría utilizarlo estando Decidueye en el aire así que solo había dos opciones.
Y ninguna era buena.
Al final, la que más temía terminó siendo la ganadora. Shiron reaccionó de inmediato.
Un cristal morado estaba en su Pulsera; se trataba del Espectrostal Z cuyos pasos comenzaron a ser ejecutados.
—No importa a donde huyas…— Decidueye se había distraído al ver que estaban por usar un Movimiento Z en su contra por lo que Golurk aprovechó para aparecer detrás de él y sostenerlo del torso con ambas manos— Ni que tan rápido vueles…— la lechuza, desesperada, comenzó a golpear el brazo derecho de Golurk con su Hoja aguda en repetidas ocasiones— Nada escapa nunca de Presa espectral.
Ash apretó los dientes al ver como todo el campo se volvía oscuro y, por mucho que Decidueye trataba, no conseguía liberarse del agarre de Golurk, ni siquiera con las ocasionales llamaradas que lo rodeaban. Esas manos de pura oscuridad emergieron del suelo, elevándose hasta las alturas a una velocidad de vértigo.
Decidueye sintió cada vez más la presión y desesperado, dio un Hoja aguda más. El brazo de Golurk por fin cedió, soltándolo y quedando colgado en un costado, como si ya no pudiese moverse.
La alegría de Decidueye en ese momento no lo dejó ver que Golurk había desaparecido del lugar con Golpe fantasma y cuando se dio cuenta, estaba totalmente rodeado.
"Mírame brillar", le había dicho a Golisopod. ¿Iba a terminar así? ¿Sin siquiera dar la mitad de pelea que sus amigos?
Por el rabillo del ojo vio a Golurk reaparecer de nuevo en suelo firme y decidió que no sería así. Plegó sus alas y comenzó a caer en picado, rozando una de las manos creadas por el Movimiento Z la cual le transmitió un escalofrío que lo dejó helado.
—¡Arriba!— exclamó Hapu pero para cuando Golurk volteó, cuatro flechas ya iban hacia él, golpeándolo tres en en el rostro, haciendo que se llevara una mano a este. Una flecha falló por muy poco.
Con satisfacción, Decidueye sonrió y luego, fue aprisionado.
Se creó una fuerte explosión y con ella, se fue la oscuridad. La lechuza salió disparada hacia el mar, aterrizando pesadamente sobre este.
Ash corrió de inmediato con preocupación en el rostro. Su Pokémon estaba flotando bocarriba, totalmente debilitado.
—¡Regresa!— le dijo, devolviéndolo a su Pokéball. Le dedicó una gran sonrisa y repitió el mismo ritual que con los demás— Decidueye… Fuiste tan fuerte que la obligaste a usar su Movimiento Z. Cuando veamos de nuevo a tu padre, ni siquiera podrá reconocerte.
—¡Decidueye no puede continuar! ¡El participante Ash cuenta con solo un Pokémon!— exclamó Gladio.
Los ojos de Hapu volvieron a la normalidad y su ceño se frunció.
—Mírate, grandote… No puedes ni mover el brazo— le dijo, acercándose a él pero retrocediendo por otra repentina llamarada—. Ya hemos dado todo de nosotros; es de sabios saber cuándo dejarlo.
Pero Golurk negó, viéndola fijamente a los ojos. Ella suspiró.
—Igual de terco que el viejo…— dijo, rascándose la cabeza— No te voy a rogar, grandote, pero espero que puedas seguir el ritmo. Si puedes hacer esto, entonces ganaremos.
El tipo Tierra asintió, volteando a ver a Golisopod y como Incineroar había hecho antes con él, le indicó que se acercara. El samurái se levantó y caminó al campo de batalla.
—¡Ash!— exclamó Hapu, sonriendo— ¡Este combate ha sido tan entretenido como tratar de domar a un Rapidash salvaje en un claro, pero debemos terminarlo ya! ¡Golurk está muy lastimado, quemado y no puede mover un brazo! ¡Tú Golisopod no puede evadir ninguno de nuestros ataques! ¿¡Quién de nosotros ganará?!
Ketchum apretó un puño frente a su cara, notando que el sol llegaba a su punto más alto, indicando el mediodía. Llevaban más de una hora combatiendo.
—¡No podía pedir un mejor oponente para mi último combate del Recorrido insular, Hapu!— aseguró— ¡Gracias a ti, pude ver el enorme progreso que logramos en estos meses! ¡Prepárate, porque de ahora en adelante solo seguiremos creciendo!
Se miraron fijamente.
—El último combate— murmuró Lillie, con las manos unidas frente a su pecho.
—Uno último-Roto…
Hau tenía el ceño fruncido. Había aprendido mucho en ese combate, pero todavía no podía dar con la respuesta a su pregunta… Esta era su última oportunidad de conseguir una respuesta ese mismo día.
—¡Último enfrentamiento!— exclamó Gladio— ¡Golurk contra Golisopod…!
—¡… PELEEN!
—¡Terremoto!
—¡Escaramuza!— me grita Ash y sin dudarlo, me lanzo hacia el frente.
Desconozco por qué, pero cuando llego hacia Golurk no encuentro la menor resistencia a mi ataque, por lo cual lo conecto directamente.
—¡Terremoto, Golurk!— vuelve a decir Hapu, pero noto que él no puede moverse ni aunque lo esté intentando.
—¡Concha filo!— grita Ash. No importa cómo ni por qué, pero es ahora cuando debo aprovechar.
Doy grandes tajos con mi espada, tan rápidos como puedo darlos, justo en el torso. Sigo golpeando hasta que veo como Golurk desaparece de pronto.
¿Por qué puede moverse ahora?... ¿Qué fue lo que…? Veo hacia donde estaba parado Golurk y lo comprendo todo. Una de las flechas de Decidueye está clavada en el suelo. No sé cómo pasó, ni por qué justo ahora, pero fue esa flecha la que me permitió atacar con total libertad por unos instantes.
—¡Atento, Golisopod!— me dice Ash y espabilo. Tengo que centrarme, buscar esas on… ¡DAS!
Alcanzo a bloquear por los pelos el ataque de Golurk, montando guardia con mi brazo derecho. El puñetazo escuece pero mi pelea contra Bewear me hizo mucho más fuerte que antes, a comparación de ella, este oponente debilitado y quemado no es nada.
—¡Mué… VETE!— grito, alejando su puño de mí y aprovecho para dar un golpe con Concha filo. Vuelve a desaparecer, dejándome desorientado.
Todos mis amigos, incluso Incineroar que es el más pesado después de mí, son mucho más ágiles que yo. No puedo esquivar sus movimientos como ellos lo hacían, de hecho, estoy seguro de que no puedo esquivar ninguno.
Todo lo que tengo es mi voluntad y mi defensa pero eso me basta porque tengo los esfuerzos de mis amigos.
Vuelve a aparecer y bloqueó el ataque una vez más. El puñetazo vuelve a doler pero puedo aguantarlo.
Esto es por Peke, quien nos enseñó todos los trucos que Golurk tenía bajo la manga.
Retrocede y aplasta la flecha que antes lo apresó, disparándome un Roca afilada que vuelvo a bloquear. Esta vez, el golpe duele mucho más pero puedo aguantarlo.
Esto es por Incineroar, quien desveló el secreto de Golpe fantasma.
Cargo hacia él y levanta una pierna, utilizando Terremoto. No vacilo y sigo avanzando para golpearlo. Los temblores revuelven mi interior pero puedo aguantarlo.
Esto es por Lycanroc, quien los llevó a su límite, obligándolos a esforzarse el doble desde mucho antes de lo que deberían; cansándolos más.
Lanza un golpe pero la llamarada lo detiene, permitiéndome a mí atacar con Chupavidas directamente. Siento mis energías renovadas y sigo golpeando tan rápido como puedo.
Esto es por Gumshoos, quien lo quemó e intimidó hasta el punto en el que tuvo que atacarse a sí mismo.
Se recupera del impacto de la quemadura y me lanza un poderoso Puño dinámico que logro bloquear con un brazo. Él solo puede usar uno, yo puedo usar dos; ataco con Concha filo, dándole de lleno.
Y esto es por Decidueye, quien logró dejarle inutilizable un brazo, los hizo utilizar su Movimiento Z y me permitió atacarlo con toda mi fuerza al inicio del combate.
Parece que dejan de importarle mis golpes y ahora se centra en lanzarme todo lo que tiene. Terremoto, Roca afilada, Puño dinámico y de vez en cuando, se va con Golpe fantasma.
Ya no tiene energía para hacer maniobras complejas, pero tiene la suficiente para castigar mis brazos los cuales cada vez siento menos… Creo que esa es su estrategia…
Solo necesito presionar un poco más. Cueste lo que me cueste, ganaré esto.
Ellos lo dieron todo por dejarlo en este estado y si pierdo ahora… si pierdo ahora no podré verlos a los ojos nunca más.
Pero no pasa nada porque sé que no perderé.
—Terminemos… esto…— lo escucho hablar por primera vez desde que inició el combate. Le cuesta respirar y me doy cuenta que a mí también. Si Gumshoos no lo hubiera quemado, nunca habría resistido todos esos golpes.
—Sí… Déjame terminar esto…— le digo. No estoy dispuesto en lo más mínimo en ceder la victoria.
Cargamos el uno contra el otro y su puño choca contra mi espada. Él gana ya que mi ataque no es lo suficientemente fuerte, así que retrocedo a pesar de que no quiero.
Mis brazos me están fallando, puedo notarlo.
—No ahora…— me digo a mí mismo— No en este momento…
Hago un enorme esfuerzo y consigo alejar su puño lo suficiente de mí pero el problema ahora es que casi no siento los brazos. Se sienten entumecidos y rígidos. Mi escudo es fuerte, pero mi espada no lo es… Si tan solo lo fuera un poco más.
—¡Usa un Movimiento Z, Ash!-Roto— escucho gritar a Rotom pero no lo miro. No puedo quitar mi mirada de él.
—¡NO!— responde Ash. Siento su mirada en mi espalda y sé que confía en mí. Sabe que no necesito un Movimiento Z para ganar y también sabe que puedo hacer esto.
—El último… intercambio— me dice Golurk—. Aquí se decide todo.
—¡Ven!
—¡GOLISOPOD!— grita Pikachu, mi líder.
—¡GOLISOPOD!— escucho que me gritan los Pokémon de Lillie y de Hau.
—¡ESTO ES PAN COMIDO PARA MI ALUMNO NÚMERO UNO!— me dice mi maestro; mi primer amigo, Ribombee.
—¡VAMOS, GOLISOPOD!— dice Lillie a todo pulmón. Ella cree en mí también…
—¡ESTÁ EN TI, GOLISOPOD!— Rotom grita. Nunca lo había oído gritar tan fuerte, es hasta gracioso…
—¡GOLISOPOD! ¡DEMUESTRA QUIÉN ERES!— Hau exclama.
—¡Un último golpe, Golisopod!...
—¡Cerremos con broche de oro, grandote!...
—¡CONCHA FILO!/¡PUÑO DINÁMICO!
Cargamos el uno contra el otro, en sus ojos puedo ver su determinación por terminar con esto y sé que él puede ver la misma determinación en los míos.
Chocamos uno contra el otro. Con mi derecha, cubro su izquierdazo pero es tan fuerte que doblega mi brazo, que comienza a acalambrarse y crujir.
Mi espada choca contra su costado pero noto que no hace el suficiente daño. Siento frustración. Mi escudo es fuerte, pero mi espada no lo es.
—¡SI ALGUIEN VA A TERMINAR ESTO, ERES TÚ, GOLISOPOD!— me grita Ash— ¡LOS ESFUERZOS DE TODOS, LA DETERMINACIÓN DE TODOS!... ¡TODO ESTÁ EN TU CORAZÓN! ¡EN TU CORAZÓN DE ORO! ¡NADIE TIENE MÁS DETERMINACIÓN QUE TÚ, GOLISOPOD!
Mientras veo como mi brazo derecho cede, recuerdo.
Pude llegar hasta aquí por un error y ese error se convirtió en una oportunidad. A quienes veía como una forma de dejar mi cobardía ahora los considero mi única familia.
Ellos confían en mí y yo confío en mí.
—¡VE, GOLISOPOD!— la determinación de todos está en mí.
—¡MI NOMBRE ES… GOLISOPOD! ¡Y SOY…! ¡SOY UN ESPADACHÍN!
—¡VAMOS!
Concha filo crece al menos medio metro y su hoja se vuelve más filosa, así como letal. Sigo empujando su costado y alejo su puño de mí.
Mi escudo es fuerte.
Y mi espada también.
Golurk sale volando hacia mi derecha y siento como todo se vuelve lento. La cara de sorpresa de Hapu, la felicidad en el rostro de mis amigos… Mis rodillas pierden fuerza, pero aún no es momento de dejarlas descansar.
No hasta que Gladio hable, así que me sostengo con mi espada, una que solo he visto a alguien más utilizar. Ese Golisopod que me impulsó a evolucionar pese a su maldad.
Concha filo ha dejado de existir en mí y ahora, solo queda esto…
Hidroariete.
Golisopod jadeaba con fuerza, sin alejar su mirada de Golurk, quien estaba totalmente inmóvil. Gladio se acercó al tipo Tierra y negó con la cabeza.
—¡Golurk no puede continuar! ¡El ganador es Golisopod y por lo tanto, Ash Ketchum!— bajó un brazo en favor del entrenador de Paleta, quien salió disparado junto a Pikachu hacia el tipo Bicho.
Todos los Pokémon corrieron hacia Golisopod, con expresiones llenas de alegría.
En las gradas, Hau se paró de golpe, sorprendiendo a Lillie y Rotom.
—¿Hau?...
—¿Qué fue eso?-Roto…
Pero el moreno no podía oírlos. Estaba concentrado en Ash Ketchum.
Su boca estaba entreabierta y sus ojos, totalmente abiertos.
Las palabras de Ketchum, el sentimiento con el que las decía y las emociones que podías sentir. Su rostro rojo por el esfuerzo así como sus venas del cuello marcadas, como si sufriese el dolor y cansancio de Golisopod en carne propia.
Lo había descubierto. Había descubierto la respuesta a su tercera pregunta.
Ya sabía que lo diferenciaba de Gladio y Ash, incluso de la misma Hapu.
—¿Y bien?— le preguntó Mahalo, volteando a verlos— ¿No deberíamos ir a felicitar al ganador?
Lillie y Rotom se miraron, asintieron y sonrieron, corriendo rápidamente hacia Ash y Golisopod.
—¡Gracias, Golisopod! ¡Gracias!— le dijo Ketchum a su Pokémon, abrazándolo con fuerza.
Hapu se acomodó su gorro con una mano y luego, se agachó para acariciar el torso de su Pokémon.
—Reacio cual Mudsdale; no me cabe duda de que tienes los machos bien puestos— le dijo, sonriéndole y haciéndolo volver a su Pokéball.
—Es frustrante, ¿no?— preguntó Gladio, parándose a su lado y recibiendo una mirada de confusión— Perder de esa forma contra Ketchum.
Hapu al principio sonrió, pero luego, se tapó los ojos con la gorra.
—Mucho— admitió, apretando con fuerza un puño.
—Esta batalla… No; este viaje con ellos, me hizo ver muchas cosas— le dijo Gladio, atrayendo de nuevo su atención—. Antes, creía que Ketchum me desagradaba por su actitud animada y de emoción continua, sin mencionar el hecho de que estaba viajando solo junto a Lillie pero he descubierto que no es así.
Hapu se lo miró, sorprendiéndose por verlo sonreír hacia alguien que no era Lillie.
—Él no es mi amigo, pero descubrí que no me desagrada en lo más mínimo— dijo—. Descubrí que, cuando estábamos solos él y yo, en realidad nuestras conversaciones eran interesantes. Su personalidad no me molesta y, de todas las personas que existen en el mundo, es Ketchum a quien le confiaría a mi hermana sin dudarlo; incluso si eso implica que se vuelvan pareja.
—Entonces, ¿por qué…?
—Por esa frustración que sentiste tú; por no ser capaz de olvidar mi propio pasado— respondió, frunciendo el ceño—. No podía creer que, a pesar de todo lo que había sufrido, hubiera alguien que era más fuerte que yo; que había logrado ese nivel sin siquiera pasar la veinteava parte de todo lo que yo pasé. Usé mi sufrimiento como una excusa. "Si yo he sobrevivido tantas cosas, eso solo quiere decir que soy fuerte, alguien que no ha pasado por lo que yo, no tiene el derecho de superarme"— miró a su mano derecha—. Pero era, como dije, una excusa… Su actitud me recuerda a la mía cuando era más joven e inconscientemente asocié esa actitud a mi propio fracaso; yo no había logrado nada siendo así, ¿por qué alguien más habría de hacerlo?...
—Gladio…— murmuró Hapu. Era la primera vez que él se sinceraba con ella.
—No odio la actitud de Ketchum, solo me recuerda a lo que no pude ser— miró hacia el adolescente, quien seguía celebrando—. Tampoco odio que esté con Lillie; odio el hecho de que él sabe más de mi hermana de lo que yo sé y que fue él quien terminó salvándola a pesar de todo lo que me esforcé. He estado descargando mi frustración hacia él inconscientemente; toda la frustración que reuní por haber fallado como entrenador y como hermano la descargué injustamente con él… y… a ti también te he tratado de manera injusta, Honua— la miró fijamente, sorprendiéndola inmensamente—. No te digo que seamos amigos, solo quiero disculparme— se reverencio— Por todo.
Gladio sintió como una mano se posaba sobre su hombro.
—No eres un fracaso como entrenador, mozuelo— le dijo, señalando a sus Pokémon—. Tienes un equipo fuerte que te ama y que te seguiría a cualquier parte del mundo— luego, miró a Lillie—. Y mucho menos eres un fracaso como hermano. Mírala, por mucho que ella esté loquita por Ash tú siempre serás su más grande adoración; su hermanito mayor que por lo poco que sé, tanto la ha protegido.
Gladio sonrió levemente.
—Sí. Gracias, Honua.
La Kahuna le dio una fuerte palmada en la espalda.
—Vamos, hay que celebrar la victoria de Ash.
—… Tienes demasiada fuerza…
—¡Es lo que deja el cultivar rábanos!
Afuera de la casa de Hapu, al atardecer, se había organizado una fiesta. Una larga mesa estaba en el exterior y todos los humanos, incluida Haua, estaban sentados en ella.
—¡Y no te lo vas a creer, abuela!— Hapu dio un golpe a la mesa— ¡Esa cuarta flecha que falló en realidad fue un plan de él!— señaló a Decidueye, quien se convirtió en el centro de atención— ¡Atrapó la sombra de Golurk por los pelos!
Decidueye comenzó a ser llenado de elogios, provocando que se rascara la cabeza con un ala, algo apenado.
—Rábanos enlatados, muchacha, ¿a qué te refieres con "por los pelos"? ¿Qué tan cerca exactamente?— Haua lucía bastante interesada por la historia.
Hapu se levantó y corrió hacia donde estaba Golurk, señalando la sombra que proyectaba uno de los pinchos del hombro del tipo Fantasma, justo el extremo de esta.
—¡Eso realmente si fue por los pelos!— exclamó Haua, abriendo bien los ojos.
—Bueno, Decidueye es increíble, después de todo— Ash le sonrió a su Pokémon, quien estaba levemente sonrojado—. Nadie le gana en cuanto a visión y precisión.
—¡Para suerte mía, el vídeo se guardó en la mejor calidad posible!-Roto.
—¿¡Grabaste vídeo?!— preguntó Lillie, asombrada— ¿¡En qué momento?!
—Tengo una cámara frontal, para mí es fácil grabar vídeo mientras hablo. Podría estar grabando esto justo ahora, ¿sabes'-Roto.
—¿Entonces todo este tiempo no necesitabas entrar en modo cámara para tomar fotos?— le preguntó Ketchum.
—Si lo hago salen en mejor calidad, pero como quería ver el combate con mis propios ojos, lo grabé con la cámara frontal, sacrificando un poco de calidad de vídeo y audio en el proceso-Roto.
—Ese aparatejo suyo es muy raro— dijo Haua, haciendo un gesto con la mano, como si estuviera alejando un mosquito.
Todos se rieron y Gladio simplemente cerró los ojos, comiéndose una galleta.
—En fin… Si venciste a mi Hapu, entonces debes ser cosa seria, muchacho— le dijo la señora Honua a Ketchum—. Esa Flor irisada en tu Pulsera Z de verdad te queda que ni pintado.
—En realidad, se llama Superpulsera Z— corrigió Ash, viendo el accesorio.
—¿Eh? ¡Pero si solo es una Pulsera Z de otro color!— Haua arqueó una ceja, confundida.
—No le he dicho nada todavía, mozuelo, así que no lo entiende— Hapu se rio, haciendo que Ketchum también lo hiciera—. En fin… Creo que me estoy alargando demasiado. Ash, el día de hoy me demostraste que Alola es una región que tiene mucho que ofrecer pero que palidece en contra del extranjero; el día de hoy también me has vuelto una persona diez mil veces más competitiva por ello, quiero darte esto— en su mano había un rombo marrón en cuyo interior podían verse unos dibujos que se asemejaban a las capas terrestres—. Es el Geostal Z, que te permite utilizar el Movimiento Z de tipo Tierra: Barrera telúrica. Me habría gustado que lo vieras en nuestro combate, pero tu Decidueye realmente me daba problemas.
—Gracias, Hapu…— dijo y justo cuando iba a levantar el cristal hacia el cielo, fue interrumpido.
—¡Esto será lo último que tendrás de mí, Ash Ketchum! ¡La próxima vez, no perderé, eso tenlo por seguro!— le dijo, a modo de desafío.
—¡Lo estaré esperando, Hapu!— dijo, apretando un puño frente a su cara.
Se quedaron en silencio hasta que Lillie, que estaba sentada a su lado, le dio un codazo.
—Vamos, hazlo. El último de este viaje, ¿no?
Ketchum sonrió y entonces, elevó el Cristal Z con fuerza hacia el aire.
—¡Tengo el Geostal Z!— exclamó, haciendo que todos sus Pokémon se unieran a él.
—¡Bien!— dijeron Hapu, Lillie y Hau, quienes brindaron con sus vasos de refresco.
—¡Felicidades por terminar tu Recorrido insular, Ash!— le dijo Hau, comiéndose una malasada— ¡De alguna forma lograste hacerlo antes que yo!
—Era lógico. Ash es más experimentado que tú-Roto.
—Oh, déjalo en paz, Rotom— le dijo Lillie, empujándolo un poco.
—¡Sí, déjame en paz, Rotom!
—No me gusta la dirección que esto está llevando… ¡Pikachu, me uniré a ustedes!-Roto.
Se rieron hasta que alguien más tomó la palabra.
—Felicidades, Ketchum— le dijo, brindándole una media sonrisa.
Hapu sonrió al ver la cara de incredulidad de Ash, Hau y Lillie. No pasó mucho hasta que el azabache también sonrió.
—¡Gracias, Gladio, Hau, Lillie!— exclamó, subiendo su vaso al aire— ¡Por un gran viaje!
—¡Por un gran viaje!
—Por un gran viaje.
El Recorrido insular de Ash Ketchum ha terminado, pero sus aventuras aún tienen que continuar. A la lejanía, hay algo que demanda que lo haga.
Su nombre es Necrozma y su objetivo somos nosotros.
—Un poco más…
¡Hola, chicos! ¡Terminé!
Woah… Este combate fue bastante largo y muy interesante. Como se habrán dado cuenta, a partir del combate de Gumshoos, los combates se fueron acortando pero no quiero que piensen que fue por pereza ni nada similar, no. Espero haber dejado los motivos claros dentro de la historia pero aun así tengo un poco el pendiente de que se vaya a malinterpretar esto.
El combate contra Hapu fue uno donde quise mostrar a los Pokémon, para poder compararlos con su antes. Gumshoos y Decidueye, al final, fueron quienes pusieron en jaque a Golurk, siendo ellos quienes más lo dañaron y quienes más lo hicieron desesperar. Hapu tuvo que ir con todo para deshacerse de ellos y el combate contra Golisopod fue un intercambio de fuerza bruta, donde ninguno podía esquivar los ataques del otro.
En fin… Me dejo de explicaciones, solo espero que hayan disfrutado leyendo este combate :D
¡El anuncio del que les hablaba! La review 1000, es decir, el usuario unnamed guy, ya me dijo la temática del capítulo especial que quería y esa es "Fragmentos de la vida de los personajes antes del inicio de la historia". Por ejemplo, Ash en su año de entrenamiento, Lillie mientras vivía con Kukui y Burnet, etc. Me parece una idea de lo más interesante para, como él dice, ver cómo eran antes los personajes y cómo son ahora. El capítulo será una especie de precuela por lo que la haré "canon" por así decirlo. Será el siguiente capítulo y no lo consideraré "especial", por lo que seguiría siendo el capítulo 95. Espero que se me haya entendido XD
Hablando de otros temas como lo es el anime…
Me olvidé completamente de mencionar el nuevo arco de Espada y Escudo que durará todo el mes de octubre y creo que la primera semana de noviembre. Estoy muy hypeado por ver cómo será este arco y ver cómo tanto Ash como Go se consagran como el héroe de la espada y del escudo. También por lo que parece, Koharu tendrá un Eevee… No es la primera, eso sí XD
¡También, mañana es el día, señores! ¡El esperado Bea vs Ash, la revancha! ¡Estoy esperando la victoria de nuestro Ash.
¡Como último punto antes de irme, les quiero dejar esta curiosidad que tanto llamó la atención en el capítulo anterior!
Lo de Mina creyendo en Santa Claus… Aquí les va un poco de historia sobre ella. Mina dejó de estudiar a los diez años (edad normal en la que se sigue creyendo en Santa Claus) para dedicarse a sus propias pinturas y entrenamiento como Capitana. Mina se apartó de los niños de su edad y creció junto al resto de Capitanes, quienes eran menores que ella por lo que, evidentemente, creían en Santa Claus. Los años pasaron y mientras que los niños descubrían que Santa no existía, Mina seguía en su mundo, con la creencia de que Santa existía. Al final, ninguno de sus seres cercanos tuvo las agallas para decirle que no existía, ya cuando Mina tenía dieciséis años.
¡Eso es todo! ¡Nos leemos!
