¡Alola a todos! Esta vez tampoco hubo reviews anónimas, así que… ¡Pasen a leer! Por cierto, dado que actualicé realmente rápido, solo quiero recordarles que los capítulos 94 y 95 van antes que este, los cuales son el VS Hapu y el especial por las mil reviews XD

¡Ahora sí! ¡Pasen a leer!


—¿Qué haces aquí afuera?

Ash volteó hacia atrás, topándose con Gladio, quien acababa de llegar.

Es la noche del veinticuatro de diciembre del 2013. En ese momento, Ash Ketchum y Gladio Aether están frente al mar nocturno que puede verse apenas salen de la casa del matrimonio Sorba.

Gladio se puso a un lado de Ketchum, ambos estando lo suficientemente alejados como para que el suave oleaje no les empape el calzado.

—¿Lillie está dormida?— preguntó Ash, mirando hacia el horizonte.

—Elio y Selene también— respondió el rubio, asintiendo—. Llegaron de Ula-Ula en la mañana y aun así se unieron a nuestro viaje de compras…

—Creo que deberíamos llamar a sus padres para avisarles— miró hacia la cabaña, donde podía verse la luz de la cocina encendida.

—Ya lo hice— Gladio se cruzó de brazos, volteando a verlo—. Creí que tú también estarías cansado, estuvimos todo el día caminando por ciudad Hau'oli.

Ash asintió.

—Ya me acostumbré a estarlo, además, un viaje de compras no puede contra mí— dijo, mirando su brazo izquierdo ahora desprovisto del yeso—. Y menos ahora que lo recuperé.

—Tuve razón— dijo, mirando al cielo estrellado—. Fueron tres semanas.

Ketchum sonrió.

—El tratamiento de la Chansey de la enfermera Joy fue realmente bueno— dijo, tocándose el antebrazo—. Aunque sigue doliendo un poco.

Se quedaron en silencio.

—¿Qué hay de ti, Gladio?— preguntó Ash— También debes estar cansado, ¿vas a pasar la noche aquí?

El rubio dio una pequeña cabeceada.

—Vinimos hasta aquí para envolver los regalos, pero Lillie se quedó dormida... Evidentemente no puedo irme sin ella y tampoco planeo despertarla— respondió, viendo hacia la cabaña—. No me agrada mucho admitirlo, pero mi casa todavía no es su hogar. Su hogar es aquí.

Ash le dio una palmada en la espalda.

—¡Puede que Lillie se sienta muy cómoda aquí, pero estoy seguro de que se la pasa en grande cuando está contigo!— dijo, sonriéndole.

Gladio dibujó en su rostro una media sonrisa.

—Sí. Los días son divertidos. Gracias, Ketchum.

—¡Yo no estoy haciendo nada, no tienes que agradecerme!— se llevó las manos detrás de la cabeza, aprovechando que Pikachu no estaba en su hombro— Por cierto… Mañana, la fiesta en casa de Hala, ¿vas a ir? Como Representantes, estamos invitados y ya que nos acompañaste todo el día…

—Claro que voy a ir. No tengo ninguna razón para negarme— respondió—. Ha pasado muchísimo tiempo desde que tuve mi última navidad junto a Lillie. Será divertido volver a recordar aquellos días.

La sonrisa de Ash se amplió.

—Creo que tus días de lobo solitario terminaron.

—Sí, lo hicieron— Gladio miró su mano—. Ya no quiero tener que vivir de esta manera… Estoy harto.

Ash se sorprendió, quedándose serio.

—Maté a cinco personas, Ketchum, todas ellas eran asesinas que acabaron con vidas inocentes. Las maté para llegar a mis dos objetivos, pero… después de tantas molestias, de tanto sufrimiento… Estoy harto— admitió, mirándolo a los ojos—. Tú viste como los dejé en aquella ocasión.

—Lo vi…

—Hace unos meses, me habría reído con satisfacción al saber que esos tipos estaban sufriendo solo por respirar, pero ahora…— Gladio apretó un puño— Antes podía matar sin dudar ya que no tenía nada que perder si era descubierto; mi venganza me cegó de mi objetivo inicial, que era rescatar a Lillie pero ahora, que ella está a salvo y podemos volver a ser una familia… tengo miedo de que me descubran, de que me aparten de su lado una vez más…

Ash sintió un sabor agridulce en la boca.

—Cuando todo lo de Necrozma acabe, voy a entregarme— dijo, haciendo que el azabache abriera los ojos de par en par.

—Pero… acabas de decir que…

—No quiero que me aparten de Lillie, pero cuanto antes cumpla mi sentencia, antes podré salir… Eso si no me dan cadena perpetua— Gladio exhaló—. Debo rendir cuentas con el mundo, por mucho que lo haya librado de unos asesinos; mis pecados no pueden ser fácilmente olvidados ni perdonados. Soy exactamente como las personas a las que daba caza.

—¿Entonces qué pasará con ellos, Gladio? ¿Con Seymour y Rony?— Ash estaba estupefacto— No quiero que los mates, pero la muerte de Amapola…

—No quedará impune— aseguró, con el ceño ligeramente fruncido—. Los llevaré ante la justicia, tal y como lo haré con mi madre— sonrió—. Seguro que tendremos mucho tiempo para vernos en prisión.

Ash sabía que eso era lo correcto. Sabía que Gladio debía recibir un castigo por sus actos y también sabía desde antes que él tenía intención de entregarse, tal y como le había dicho en aquella ocasión a Lusamine, pero había algo… algo que realmente lo hacía sentirse mal.

—Antes… dije que no eras una buena persona, Gladio— el rubio lo miró—. No estoy seguro de que incluso ahora pueda considerarte como una… Pero definitivamente has cambiado y lo hiciste sin ayuda de nadie, por ti mismo… Realmente lamento no haber podido hacer nada.

—Tú hiciste todo, Ketchum— le dijo, poniéndole una mano en el hombro—. Sin ti, Lillie ahora estaría muerta y me habría consumido más en mi venganza; habría perdido la razón. Sin ti, no habríamos podido vencer a Lusamine y jamás habría encontrado la paz que necesitaba. Llegué a mis propias conclusiones, pero fue porque me facilitaste todos los medios.

Ash frunció el ceño con frustración. Aunque le dijera eso…

—Eres una buena persona— dijo Gladio—. Yo te agrado y sabes que Lillie sufrirá cuando me encarcelen, pero tu sentido de lo correcto te dice que yo merezco esa condena. Te diré esto no como entrenador, sino como un hombre que tiene más experiencia en la vida que tú; aférrate a ese sentido de lo correcto, sigue siendo una buena persona y prométeme algo.

—¿Qué es?— Ash había empezado a sentirse desganado.

—Tú y Lillie. Cuando vayan en ese viaje, cuídense el uno al otro. Vive con ella lo que yo no podré.

Ash apretó fuertemente sus puños.

—Lo prometo.

Gladio sonrió.

—Gracias, Ketchum— se llevó las manos a la cintura—. Me siento mucho más seguro al saber que se tendrán el uno al otro.

Aether notó la expresión del entrenador y le dio una palmada en la espalda, como solían hacerlo con él.

—Lamento haber dicho todo esto justo antes de navidad— le dijo, mirando las estrellas—. Tú no tienes que preocuparte por nada, solo disfruta de la vida hasta que el día llegue.

—Tú también…

—¿Eh?

—¡Tú también prométeme algo!— Ash tenía el ceño fruncido y miraba fijamente a Gladio— ¡Prométeme que vivirás cada día junto a Lillie como si fuera el día más increíble! ¡El presente es la realidad de los iluminados!

Gladio se mostró sorprendido, hasta que dejó salir una muy pequeña risa.

—¿Qué diablos se supone que significa eso?

—¡No tengo ni idea, el profesor Oak lo dice así que debe ser verdad!— Ash no pareció olvidar el tema principal— ¡Así que prométemelo!

Aether se cruzó de brazos.

—Ni siquiera tengo que prometerlo— el gesto de Ketchum no cambió—, pero supongo que no estarás contento hasta que lo haga. Así que sí, te lo prometo.

El azabache estaba por asentir fuertemente, pero bostezó, interrumpiéndose a sí mismo.

—Deberíamos irnos a dormir— le dijo Gladio, caminando hacia la cabaña.

—Sí… Es tarde.

Ambos estaban cruzando la playa, cuando Aether se detuvo.

—Ash— el mencionado se exaltó, simplemente al escuchar su nombre. Gladio le sonreía—, una vez más, gracias por todo lo que has hecho por mi familia. Aunque lo intente, jamás tendré la cantidad suficiente de vidas como para pagar la gran deuda que tenemos hacia ti.

Ketchum se quedó pasmado ante lo repentino de la situación y cuando reaccionó, el rubio ya estaba llegando a la cabaña.

Se apresuró a alcanzarlo.

—¿Qué regalo le compraste Lillie?— preguntó, riéndose.

—Es secreto.

—¿Cuál es el de Elio y Selene?

—También es secreto.

—¿Y el mío? ¿Me compraste un regalo? ¡Yo si te compré uno!

—… Sí, Ketchum, también te compré un regalo a ti.

—¿Ya no vas a decirme Ash?

—A veces eres un poco pesado, ¿sabías?


—¡SINFONÍA DE LA DIVA MARINA!

Hapu sonrió al ver como la agitada Primarina lanzaba su Movimiento Z sobre Mudsdale, quien estaba a punto de caer. La enorme burbuja zarandeó violentamente al tipo Tierra y cuando explotó, el Pokémon de la Kahuna ya no podía continuar.

Honua bufó mientras mantenía la sonrisa y luego, lo hizo regresar.

—Bien hecho, grandulón— le dijo a Mudsdale, viendo a Hau.

Mahalo y su Pokémon tenían la respiración agitada; ambos lucían impactados.

—¿Ganamos?— preguntó, sorprendido— Nosotros… ¿en serio ganamos?

Primarina sintió un fuerte abrazo.

—Lo hicimos— le dijo Hau, sin soltarla—. Finalmente lo hicimos… ¡FINALMENTE!

El grito de Hau se escuchó en esa estrellada noche de Poni. Hapu se acercó a él, aplaudiéndole.

—Veo que meditar sobre ti mismo te ha vuelto un hombrecillo totalmente diferente— dijo, sonriéndole—. Dime, ¿ya te has respondido la tercera pregunta?

Hau la miró, soltando a Primarina y limpiándose las lágrimas. Levantó tres dedos de la mano derecha.

—Mi vínculo con mis Pokémon no es tan fuerte como el suyo. No siento cada golpe como si fuese yo quien lo recibiera; no me pongo en sus zapatos a la hora del combatir y no puedo entender sus deseos como debería; solo puedo hacerlo con Primarina— dijo, frunciendo el ceño—. Su afinidad con los Pokémon en general es mayor que la mía por la experiencia, un vacío que no se puede llenar tan fácil.

Hapu iba a hablar, pero un cuarto dedo fue levantado.

—Debo ser uno con mis Pokémon. Debemos superar duras pruebas que acercarán a nuestros sueños, tanto a los de ellos, como a los míos— dijo, sorprendiendo a Honua—. Debo crear la sincronía perfecta.

La Kahuna dejó salir un silbido.

—¡Bien hecho, chicuelo!— le dijo, volviendo a aplaudir— ¡Tercera y cuarta pregunta respondida en menos de una semana! ¡Sigue así y dentro de poco podrías tener la respuesta a la última pregunta!... ¡O no!

—A veces no sé qué quieres decir, Hapu— Hau se rio.

La Kahuna caminó hacia él, guiándolo hacia la salida de la plataforma.

—Vámonos ya, mozuelo. Mañana tenemos una fiesta a la que ir.

—Lo espero con ansias…


—Jefe… Despierte, jefe.

Ash abrió los ojos, bastante adormilado.

—Cinco minutos más…— murmuró, volviendo a recostarse en el sofá.

—Feliz navidad, jefe— le dijo la misma voz, haciendo que Ketchum se levantara de golpe.

—¡Es cierto!— dijo, con una enorme sonrisa— ¡Es navidad!

—¿P-Pika?...— murmuró el roedor, tallándose sus ojitos con una pata.

—¡Es navidad, Pikachu!— le dijo, cargándolo con ambas manos y bajando del sofá— ¡Regalos, amigos y comida! ¡Navidad!

El roedor lo entendió de inmediato y también sonrió.

—¡Pika!— exclamó moviendo las patas con felicidad.

Selene se puso de pie también ya que antes estaba acuclillada para despertar a Ash.

—Todos están afuera— le informó Selene, señalando la puerta—. Vamos a ir a desayunar en ciudad Hau'oli.

Ketchum miró en todas direcciones, dándose cuenta de que en efecto, no había nadie dentro de la casa.

—¿Qué hora es?— preguntó.

—Diez y veinte— respondió Asutoro—. El profesor Kukui fue esta mañana a la ciudad para rentar otro auto ya que no cabemos todos en el que rentó el señor Gladio.

—¡Voy a cambiarme y salgo en un minuto!— dijo, corriendo rápidamente hacia el baño.

—¡Lo estaremos esperando, jefe!

Selene salió de la casa, encontrándose con una escena inesperada.

Ash tardó aproximadamente unos cuatro minutos en cambiarse, para ponerse su ropa de diario. Era la primera vez en bastante tiempo que volvía a ponerse su sudadera. Tomó con prisa su mochila y gorro del perchero, colocándoselas de mala manera y apenas lo hizo, tanto él como Pikachu salieron de la cabaña.

—¡Ya estoy listo!— exclamó, saliendo con todo el entusiasmo del mundo— ¡Feliz navidad, chi…!

Se quedó completamente callado. Kukui y Burnet le hacían señas con las manos mientras que Gladio, Elio y Selene se mantenían callados.

Lillie lo miraba con una sonrisa nerviosa y Rotom… En la pantalla de Rotom podían verse los rostros de once personas, todas ellas mirándolo a él.

—¡OHHHHHH!— exclamó con fuerza el azabache, corriendo rápidamente hacia RotomDex, quien parecía seguir manteniendo la consciencia, pues acababa de rascarse la carcasa. Pikachu estaba tan emocionado como él— ¡Pero si son to…!

—¡Jovencito!— la voz de Delia lo interrumpió, haciendo que retrocediera; Pikachu se sobresaltó— ¿¡Es que no tienes teléfono?! ¡Tus amigos te han estado llamando por tres semanas y no has contestado ninguna de sus llamadas! ¿¡Se puede ser tan irresponsable?!

A la vez, las otras once personas asintieron.

—¿Eh? ¿¡Ehhhh?! ¿¡Me estuvieron llamando?! ¿¡En qué…?!

—Tuve que ponerme de acuerdo con todos para hacer una llamada grupal ya que al parecer, el señorito bloqueó sus números— Delia tenía el ceño fruncido, igual que Iris, Max, May, Dawn y Misty— ¿Tienes idea de qué hora es en Kanto? Son las 5:20 de la mañana y algunos tuvieron que madrugar solo para poder hablar contigo. ¿No te sientes mal por eso?

—¡Espera, espera! ¿¡Bloquear sus números?! ¿¡De qué estás hablando, mamá?!— Ash miró a todos sus amigos, quienes una vez más, volvieron a asentir.

—Marcamos por semanas pero siempre colgabas al instante— dijo Max, cruzado de brazos. May, a su lado, asintió con fuerza—. La única vez que me contestaste, alguien me gritó algunas cosas y luego colgó.

—Fuimos muy insistentes, pero nadie tomaba la llamada— añadió Clemont.

Lillie le dijo a Ash con una mano que se acercara. Ketchum, que estaba confundido a más no poder, lo hizo.

—Fue culpa de Rotom…— le murmuró al oído, sin saber que se había convertido en el blanco de todas las miradas.

Ketchum entonces recordó.

No son nada de lo que preocuparse, solo es spam. Han estado molestándome por varios días pero hoy por fin colmaron mi paciencias. Los bloqueé-Roto.

Volteó a ver a su Pokédex con un gesto acusatorio, esta desvió la mirada. Ash se rascó la cabeza y luego, suspiró. Les sonrió a sus amigos de Alola.

—Lo siento, pero creo que no podré ir a almorzar— dijo, mirando de reojo a todos sus otros amigos—. Tengo asuntos que tratar.

Kukui y Burnet suspiraron con resignación, mientras que los Asutoro y Lillie se vieron decepcionados.

—No se pongan así— les dijo Gladio a los adolescentes, abriendo la puerta de su auto rentado—. Ketchum tiene sus asuntos y todavía queda la fiesta de la tarde. Si queremos alcanzar sitio, deberíamos irnos ya.

Elio se rascó la cabeza.

—Gladio tiene razón. ¡Nos vemos en la tarde entonces, jefe!

—Nos veremos, jefe.

Lillie sonrió también.

—Es una lástima que no puedas venir— le dijo, acomodándole la gorra con delicadeza—. Pásala bien, Ash.

Ketchum le devolvió el gesto.

—¡Feliz navidad, Lillie!

—Feliz navidad, campeón— le dio un toque en la mejilla y luego, salió de la vista de la cámara de Rotom.

Gladio, Lillie, Elio y Selene se fueron en el auto del primero, mientras que el matrimonio Sorba se fue en el suyo.

Ash volvió la vista hacia sus amigos. Su madre ya no tenía esa expresión de enojo, en su lugar, lucía una sonrisa mientras se mecía un poco en su silla.

—En fin, los dejo solos, niños— vio a su hijo—. Me da mucho gusto saber que tu brazo ya está curado.

El azabache hizo músculo con su brazo izquierdo mientras sonreía.

Delia salió de la llamada y entonces, el infierno se desató para Ash.

Las voces de Misty, Iris, Dawn, May y Max se mezclaban, dando como resultado un ruido que casi lo dejaba sordo. Ellos parecieron darse cuenta de eso por lo que se calmaron para que cada uno pudiera hablar. El resto de amigos de Ash también lucía aturdido por la repentina explosión.

—¡Tres semanas, Ash Ketchum! ¿¡Sabes cuánto son tres semanas?!— le preguntó Misty.

—V-Veo que no has cambiado nada, Misty…— Ash trató de tomarse el asunto con humor.

—¡Me sorprende que recuerdes mi nombre! ¡No hemos hablado como en tres años!— la líder de gimnasio parecía realmente indignada.

—¿¡Y tú tienes diecisiete años?!— esta vez fue el turno de Iris de gritar— ¡Con esa actitud tuya pareciera que tienes la edad de un niño de ocho años que aún se come los mocos!

—¡Ey!— Ash se molestó un poco.

—"Los llamaré luego"— Dawn imitó la voz del azabache— ¡Nunca había escuchado una mentira tan descarad!

—¡Cuando nuestro viaje por Hoenn terminó creí que de verdad eras un entrenador respetable, Ash!— le gritó Max— ¡Pero mira la realidad; eres un adulto totalmente irresponsable!

—¡Pensar que te consideré un maestro!— exclamó May.

Los gritos hacia su persona continuaron por parte de las mismas personas, haciendo que bajara la mirada, viéndose totalmente derrotado. Pikachu trató de animarlo.

—Esto… no quiero interrumpir lo que está pasando aquí, pero…

—¡Es la voz de la persona que me respondió!— reconoció Max, sorprendiéndose.

—Sí, verán… Ash es una persona bastante irresponsable y parece un niño de ocho años que se come los mocos-Roto…

—¡JA!— Iris sonrió, triunfante.

—¡EY!

—Pero esta vez, lo que pasó no fue su culpa— Rotom se rascó la carcasa, aunque claro que nadie lo vio—. Mi nombre es RotomDex, soy un proyecto que básicamente consiste en un Rotom operando dentro de una Pokédex…

—¿¡Qué?!— Clemont saltó de su asiento, totalmente emocionado— ¡RotomDex, ¿verdad?! ¿¡Podrías decirme cómo…?!

—Hermano, cállate, ahora no es el momento— Bonnie lo obligó a sentarse.

—Bueno, como decía… Aunque soy una Pokédex, tengo muchas funciones y como podrán imaginar, también sirvo como un teléfono— Rotom tenía los ojos cerrados—. Por lo que todas sus llamadas las recibía yo-Roto…

Los cinco que le estaban gritando a Ketchum adquirieron una mirada de sorpresa.

—Así que el que les colgaba y bloqueó sus números era yo… Fue error mío al no preguntar ni siquiera por sus intenciones pero pensé que, como Ash no los tiene registrados en su agenda telefónica, no eran algo de lo que él debiera preocuparse— Rotom sonaba un tanto resignado al decir todo eso—. Así que creo que soy yo quien merece los gritos y no él-Roto…

Hubo silencio en el lugar y Ketchum veía con expectativa a sus amigos, esperando una disculpa. Después de todo, él era la víctima.

Max se aclaró la garganta.

—Creo que podríamos dejar esto pasar— dijo, cerrando los ojos y acomodándose las gafas.

—Dejarlo pasar sería una buena idea, sí. Todos nos equivocamos— May le dio la espalda al teléfono.

—No tiene sentido pelear con un niño pequeño— Iris se llevó las manos detrás de la cabeza y comenzó a silbar, haciendo que Cilan sonriera de manera nerviosa.

Dawn y Misty asintieron.

—Todavía estoy esperando una disculpa, ¿saben?— les dijo, con los ojos entrecerrados.

—¡Oh, cállate!— Misty señaló a la cámara— ¡Aún estoy molesta contigo por no haberte dignado a llamar en tantos años!

—¡Sí, deberías agradecer que no estamos gritándote todavía!— Iris también volvió a su gesto de molestia.

—¡Es como Iris dice!— May se cruzó de brazos— ¡Yo todavía tengo muchos gritos que puedo liberar si así lo quieres!

—Pero si me están gritando…— Ash y Pikachu se rascaron la cabeza con confusión— ¡De todas formas! ¿¡Desde cuándo se conocen?!

—Hemos estado organizando esto desde hace una semana, que fue cuando bloque… bueno, cuando Rotom bloqueó nuestros números— respondió Tracey—. Aunque algunos ya se conocían, como Brock y Cilan o Cilan y Clemont y Bonnie…

Se quedaron callados otra vez.

—Oigan, creo que Brock ya nos conocía a casi todos nosotros— dijo Dawn, rascándose la cabeza y reparando en ese hecho.

Todos los demás también se dieron cuenta.

—Y Cilan también conocía a varios de nosotros— Clemont hizo memoria, ajustándose las gafas.

—¿Qué puedo decir?— Brock sonrió— Soy un hombre de mundo, conozco de todo un poco.

—En sus viajes, un conocedor Pokémon está destinado a descubrir y entablar amistad con una gran gama de personas de todo tipo— Cilan cerró los ojos e hizo una pequeña reverencia.

—Bueno, yo a Serena la conocía solo por mención. Dio de que hablar durante su viaje por Hoenn— dijo May, con las manos detrás de su cabeza.

—Yo también escuché que lo hizo bastante bien durante el Gran festival— Dawn chasqueó los dedos— ¡Es una lástima que se te escapara la victoria, pero eso solo te acercará más a tu destino!

—Gracias a las dos— Serena les sonrió—. Yo también había escuchado de ellas durante mis inicios como coordinadora.

—Conoces a muchas personas, Ash— Bonnie le dio una mirada pícara— ¡Y a muchas lindas señoritas que podrían salir con mi herma…!

—¡NO SIGAS!— Clemont le cerró la boca, visiblemente colorado.

Todos se rieron por lo que las chicas ya parecían acostumbradas a ese pequeño numerito entre ambos hermanos.

—Es bueno volver a verlos a todos, chicos— dijo Ash, limpiándose unas pequeñas lágrimas producidas por la risa.

—Pi Pikachu.

—Ohhh… Pikachu se ve tan tierno como siempre— Misty le hizo gestos, haciendo que el tipo Eléctrico se riera.

—Tan carismático como siempre— dijo Brock, viendo al roedor.

—¡Y que pelaje tan rebosante de vida! Nunca me canso de ver la vitalidad que expulsa Pikachu por cada poro de su ser— Cilan se acercó un poco más a la cámara.

—¡Yo incluso lo dibujé!— Tracey mostró un cuaderno donde había un dibujo del pequeño.

—¡Refleja a la perfección su esencia!— Max parecía fascinado con los dibujos de Tracey, los cuales siempre le gustaron.

—¡Es un dibujo maravilloso!— dijo Serena, sonriendo.

Todos comenzaron a adular el dibujo de Tracey, haciendo que el chico se sonrojara.

—Sí… Bueno verlos…— Ash tenía los ojos entrecerrados, sintiéndose totalmente desplazado.

Todos lo miraron, riéndose. Ketchum no supo muy bien si lo había imaginado, pero estuvo casi seguro de que todos se dieron una mirada de complicidad.

—¡Feliz navidad, Ash!— exclamaron al mismo tiempo, haciendo que el azabache sonriera ampliamente.

—¡Feliz navidad, chicos!— dijo.

—¡Pika Pikachu!


—¡Y como podrán ver, mi brazo está completamente curado!— dijo, tirando un golpe al aire— ¡Ay!... Bueno, tal vez todavía necesite un poco de descanso…

Misty suspiró, un tanto resignada.

—Por lo que recuerdo, Lillie es la chica de antes, ¿verdad?— preguntó, recordando lo que había pasado hace varios minutos.

Ash asintió.

—¡Es una gran amiga!— respondió.

Solo Clemont y Bonnie notaron el gesto de alivio que puso Serena.

—Eso no es lo que a mí me parece— Brock se cruzó de brazos, con un gesto pícaro—. Se ve que se llevan bastante bien.

Y de nuevo, solo Clemont y Bonnie vieron el rostro de preocupación de Serena.

Iris dejó salir una carcajada.

—¡Tenías cara de ser alguien gracioso, Brock, pero no creí que fueras tan bromista!— la risa de la morena se contagió a Misty, May, Max y un poco a Tracey. Clemont y Bonnie rieron de manera nerviosa.

Dawn se quedó pensativa y Cilan, simplemente tenía una pequeña sonrisa.

El conocedor había identificado muy bien las emociones de la rubia con solo ver su mirada, pero no creía que le correspondiera decirlo.

Brock mantuvo su gesto.

—No sé, chicos…— habló Dawn— La otra vez que Brock y yo hablamos con él, dijo que Lillie era linda.

Las risas se detuvieron de golpe.

—No, no, no— Misty negó con una mano—. De seguro te estás equivocando, Dawn. Quiero decir, ¿él? ¿Decir que una chica es bonita? ¡No reconocería un rostro bonito ni aunque lo tuviera en frente!

Ash se estaba conteniendo de hablar. No le costaba nada decir toda la verdad, pero había cierta persona ahí que realmente le preocupaba escuchara todo.

—Sigue siendo un niñito después de todo— Iris trató de volver a reírse, pero las expresiones de Dawn y Brock no se lo permitieron.

—¿Es en serio?— Max y May lucían sorprendidos— Woah, pues al parecer ya está creciendo.

Se quedaron callados hasta que Ash se aclaró la garganta.

—¡Bueno, cambiando de tema…!

—¡Ey, no, no cambies el tema!— Iris se acomodó en su asiento, empujando un poco a Cilan— ¡Háblanos de ella! Quiero saber cómo es la chica que le llamó la atención a un pequeñín como tú.

—Miento si digo que no estoy interesado— dijo el líder tipo Planta.

—¡Yo también quiero saber!— Misty sonrió— ¡Nunca creí que llegaría el momento en el que Ash me contaría sobre sus intereses amorosos!

—Solo como aclaración, Ash no está enamorado de Lillie— dijo Rotom, sacando varios suspiros de decepción—. Al menos, no como tal-Roto.

Las sonrisas y ojos brillantes volvieron. Ketchum se sonrojó un poco.

—¡No digas esas cosas, Rotom!— lo regañó, frunciendo un poco el ceño y luego, suspirando— Yo… no sé si sea buena idea…

Clemont y Bonnie en silencio, estuvieron totalmente de acuerdo.

—¿¡Eh?! ¡Vamos, ¿por qué no?!— May también se veía muy interesada— ¡No hemos hablado en años, una charla casual nunca cae mal!

—Y no hay mayor trivialidad que el tema amoroso— dijo Max, sonriendo—, bueno en realidad es el clima, pero no contemos eso por el momento.

Ash miró específicamente a Serena, cosa que solo ella pareció notar.

—¡Vamos, cuéntanos!— le dijo ella, con una sonrisa que confundió a los hermanos de Luminalia— Debe haber una historia fascinante detrás de todo.

Ketchum le sonrió y luego, empezó a caminar por la playa.

—¿Por dónde empiezo?... ¡Creo que por el inicio está bien!

—¿¡Eso es el mar?! ¡Qué suerte, aquí hace un frío que te mueres!— dijo May, siendo callada por Max.

—¡Déjanos escuchar!— le dijo, con el ceño fruncido.

Todos se rieron.


Lo que empezó como una charla sobre Lillie terminó convirtiéndose en Ash contándoles a sus amigos todas sus aventuras por Alola. Omitió muchas cosas sobre su amiga y Gladio, las cuales dejaron más preguntas que respuestas.

—¿¡Pero por qué no quieres contarnos qué pasó en esa otra dimensión?!— preguntó May, golpeando levemente la espalda de Max.

—¡No hagas eso, tonta, me duele!

Ketchum se rascó la cabeza.

—¡Ya se los dije! Me caí, me golpeé en la cara varias veces y me rompí un brazo.

Iris y Bonnie tenían los ojos entrecerrados.

—Como si alguien se creyera eso— dijeron al mismo tiempo.

—¡Es la verdad!

—Puedo decir que conociste a una señorita rodeada de misterios, Ash— Cilan habló, llevándose una mano al pecho—. Por lo que escucho, han hecho un excelente equipo durante su viaje, sin olvidar a Rotom y a Pikachu, claro está.

El roedor asintió con una sonrisa.

—Me caes bien; pienso recordar tu nombre-Roto.

—No conocía ese lado tuyo, Ash— dijo Brock, manteniendo su gesto pícaro.

—¿Ese lado mío?— Ketchum ladeó la cabeza, confundido.

—Al parecer eres todo un caza fortunas— dijo, comenzando a reír.

—¡Yo no…!

—¡Tiene sentido!— Iris golpeó la palma de su mano— ¡Está detrás del dinero de la heredera de la Fundación Aether! ¡He oído que tienen sucursales por todo el mundo!

—¿Olvidaste que la sucursal de Unova está educando a la población sobre los Ultraentes?— le preguntó Cilan, sobresaltando a la chica.

—C-Claro que no— dijo, desviando la mirada.

—¡Hablando de Ultraentes!— Ash aprovechó para cambiar el tema; había empezado a sentirse incómodo con todo eso— ¿No ha habido apariciones en donde están ustedes?

—En Kanto solamente hubo una, cerca de ciudad Carmín. Creo que se trataba de un Buzzwole— un gran escalofrío recorrió el cuerpo de Misty—. Solo pensar en un insecto tan grande me da algo de nauseas… que bueno que el Teniente Surge lo derrotó sin muchos problemas— contó, haciendo que Tracey asintiera—. La Fundación Aether te Kanto se lo llevó y desde entonces no hemos sabido nada.

—Aquí en Johto no hemos oído nada— dijo Brock, sorprendiendo a Ketchum.

—¿Estás en Johto, Brock?— le preguntó Ketchum, recibiendo una cabeceada.

—La última vez que hablamos estaba de paso por Kanto para visitar a mi familia, pero mi universidad está en ciudad Trigal— respondió—. Aunque ahora no estamos hablando de eso.

—¡En Hoenn tampoco ha habido nada!— se apresuró a decir Max— He estado atento a las noticias y en internet, pero no ha habido ni la más mínima mención.

—Y cuando dice "atento", quiere decir REALMENTE atento. Está casi todo el día frente al computador— dijo May, cruzándose de brazos.

—¡E-Eso no tienen por qué saberlo!

Una vez más, se escucharon risas.

—Creo haber escuchado de un Ultraente que apareció en la isla Hierro— Dawn se llevó una mano al mentón—. Creo que era un… ¿Kartana? Ese era el nombre, ¿verdad?

Ash asintió.

—Son muy peligrosos, ¿estaba él solo?— interrogó, mostrando preocupación.

Dawn trató de hacer memoria.

—¡Ahhhh! ¡Realmente no recuerdo!— dijo, alejándose del teléfono— ¡Iré a preguntarle a mamá, seguro que ella si recuerda todo! ¡MAMÁ!

—Bueno, pues en Unova solo ha habido charlas de prevención y poco más. Realmente no ha aparecido ninguno de esos bichos— Iris se recargó en su asiento— ¡Así que considera que Unova está limpia!

—Por el momento— aclaró Cilan.

—Yo estoy igual que Max— dijo Clemont—. He estado investigando y me mantengo muy atento a las noticias, pero tampoco he encontrado nada.

—Mira que invertir ese esfuerzo en Pokémon de otro universo y aparatos en lugar de chicas bonitas…

—¡S-Sí sabes que son peligrosos, ¿verdad?!

La niña se golpeó la cabeza y le sacó la lengua.

—Entonces solamente Kanto y Sinnoh…— Ash suspiró con alivio— ¡Es muy bueno escuchar eso!

—¡Pikachu!

—Aquí en Alola las apariciones se detuvieron por un tiempo pero desde que se dio la conferencia de prensa, ha habido por lo menos dos avistamientos de Ultraente a la semana— dijo Rotom, haciendo que todos se vieran un tanto preocupados por eso—. Aunque las autoridades y la Fundación Aether lo llevan bastante bien-Roto.

Unos rápidos pasos se escucharon y todos vieron hacia la cámara de Dawn. La coordinadora acababa de llegar.

—¡Sí, dice mi mamá que solo era uno y que era un Kartana! En las noticias dicen que Byron y Riley no tuvieron problemas para derrotarlo ya que era realmente tranquilo.

—Esa es una de las características de Kartana. En solitario son casi inofensivos, pero cuando están acompañados por otro Ultraente, sin importar la especie, se vuelven realmente agresivos-Roto.

—¡Eso es justo lo que dice su entrada en la página de la Fundación Aether!— notó Max, haciendo que Clemont también asintiera. Al parecer, los dos eran los más informados.

—Solo para que lo sepan, fuimos nosotros quienes derrotamos por primera vez a un Kartana y un Buzzwole-Roto— aunque no podían verlo, la Pokédex estaba "sacando pecho" por ello.

Antes de que nadie pudiera decir nada, Ash habló.

—No es algo de que estar orgulloso, Rotom— le dijo—. Incineroar perdió a Stoutland en esa pelea.

Todos se quedaron callados al ver el rostro serio de Ketchum.

—Tienes razón… Lo siento-Roto.

Al verlo así, tan alegre como siempre, todos habían olvidado por un momento que Ash debía estar pasando por momentos de enorme tensión. Las miradas del mundo entero estaban puestas sobre él y sus amigos de Alola, quienes tenían la enorme responsabilidad de detener el fin de toda la vida en la tierra.

—Ash, nosotros…

—¡Hablando de ustedes!— Ketchum sorprendió a todos con su radiante sonrisa— ¿¡Brock, Dawn, todavía está en pie eso de venir a verme en la Liga de Alola?!

A los mencionados les costó un rato reaccionar.

—¡Por supuesto que sigue en pie, tonto!— le dijo Dawn, sonriendo.

—No hay forma de que cancelemos eso.

Misty saltó de inmediato.

—¡Espera, ¿por qué solo los invitas a ellos?! ¿No has pensado que tal vez yo también quiero ir a verte combatir?— le preguntó, frunciendo levemente el ceño.

—¡Es cierto! ¿¡Dónde están nuestras invitaciones?!— preguntó May.

—La última vez que vi a Ash participar en una Liga realmente me divertí— dijo Bonnie, sonriendo— ¡Me gustaría volver a verte en una!

—Con la diferencia de que seguro, esta vez será el campeón— Clemont parecía tener fe ciega en su amigo.

—Sería bastante bueno volver a verte, Ash— le dijo Serena, haciendo que el azabache sonriera.

—¡Claro que pueden venir!— dijo. Pikachu parecía emocionado por la idea— ¡Será en noviembre del año que viene, así que todavía queda tiempo para eso! ¡Yo les informaré de todo cuando se acerque la fecha!

Las sonrisas desaparecieron una vez más.

—Pero Ash…— murmuró Tracey— ¿No se supone que Necrozma…?

—¿Necrozma?— Ash arqueó una ceja, confundido— ¿Qué tiene que ver Necrozma con la Liga Pokémon?

Uno a uno, todos fueron recuperando la sonrisa.

—Nada; no dije nada— Tracey se rascó la nuca.

—¡Dejemos de hablar de mí!— Ketchum se sentó en la arena, igual que Pikachu— Quiero saber de ustedes… ¡De seguro han hecho muchísimas cosas en este tiempo que ha pasado! ¿Los inventos de Clemont ya no explotan? ¿Max ya es entrenador Pokémon? ¿Qué tanto ha aprendido Tracey con el profesor desde que me fui? ¿Brock se está esforzando en sus estudios? ¿Cómo van las carreras de May, Dawn y Serena cómo coordinadoras? ¿Misty todavía es una llorona cuando se trata de los tipo Bicho? ¿Cilan ganó esa competencia de pesca? ¿Iris ya es una maestra dragón? ¡Hay muchas cosas que quiero saber!— Pikachu asintió— ¿Quién empieza?

—¡Para empezar!— Misty se veía ofendida.

—Al parecer iremos desde el primero que se unió a ti hasta el último— dijo Brock, haciendo reír a todos.

—¿¡Por qué soy yo la única a la que no mencionas seriamente?!— preguntó Misty— ¡Podrías preguntar sobre cómo me ha ido como líder de gimnasio!

Ash le sacó la lengua.

—¡Bleeh!— exclamó.

—Si eres un niño chiquito…— murmuró Iris.

Misty se resignó a dejarlo pasar.

—Todo ha ido bien. Mis hermanas son menos estresantes que antes y al menos ahora me ayudan con el gimnasio de vez en cuando, aunque siguen haciendo lo que quieren la mayor parte del tiempo— se cruzó de brazos, resignada—. Aunque claro que cada día como líder es más divertido que el anterior, aun así es bastante trabajo.

Brock, Cilan, Iris y Clemont asintieron. Eso evidentemente llamó la atención de Ketchum.

—Espera, lo entiendo de Brock, Cilan y Clemont… ¿pero Iris?... ¡No me digas que…!

La morena sonrió.

—Así es. Oficialmente soy la líder de gimnasio de ciudad Caolín— dijo, sonriendo mientras cerraba un solo ojo—. Impresionante, ¿verdad?

Ash sonrió al escuchar eso.

—Supongo que el orden se fue al garete…— murmuró Brock.

—¿¡Entonces si aceptaste la oferta de Drayden?! ¡Felicidades, Iris!

—Si quiero ser una maestra dragón, primero debo de ser la mejor líder de tipo Dragón— se cruzó de brazos, con un aire un tanto presumido— Y gracias, supongo.

—¡Entonces, Brock!— Ash miró a su amigo— ¿Qué tal vas tú?

—¡El orden se restableció!— exclamó, logrando hacer reír a todos una vez más— Sobre mí… Bueno, realmente todo sigue siendo igual. La universidad puede ser pesada a veces, pero adoro ayudar a los Pokémon. Voy a graduarme dentro de muy poco y lo que es mejor, ¡pronto estaré rodeado de bellas enfermeras Joy que…!

Un estruendo se escuchó y lo único que se vio en la cámara de Brock fue como este caía de su asiento.

—P-Pero si ni siquiera hice nada malo…— se escuchó el croar de una rana por lo que Dawn, Ash, Pikachu y May rápidamente supieron que se trataba de Croagunk, cosa que los hizo soltar una carcajada. Esa actitud por parte de los chicos pareció relajar a los demás, que si se preocuparon por un instante al no conocer el dúo de Croagunk y Brock.

—Sobre mí no hay mucho que decir, Ash— le dijo Tracey—. Las cosas no han cambiado mucho por aquí desde que te fuiste a Alola.

—Es bueno saber que lo estás llevando bien Tracey— le dijo Ash— ¿Y qué tal ustedes Max, May?— preguntó— ¿Qué han hecho?

Max infló el pecho.

—Déjame decirte que ya soy…

—¡No me lo vas a creer!— interrumpió May, exaltada— ¡Participé en el Gran Festival de Unova, llegué justo a la final pero perdí por nada, por muy pocos puntos, contra Solidad! ¡Otra vez! ¿¡Te lo puedes creer?!

Ash se sorprendió un poco por lo repentino de la situación.

—¡Me alegra saber que siguen siendo rivales!— le dijo, alzando un puño— ¡Estoy seguro de que la próxima vez no perderás!

May se llevó las manos detrás de la cabeza.

—Yo también estoy segura— dijo, sonriendo—. Siento como estoy superándola poco a poco, a mí manera.

—¡Pikachu!

—En fin… como decía antes de que May me interrumpiera de esa forma tan grosera— Max sentenció con la mirada a su hermana, quien le prometió silencio—. Me convertí en entrenador Pokémon hace un año.

Ash volvió a sonreír.

—¡Es increíble escucharlo, Max! ¿Cuál fue tu primer Pokémon? ¿¡Treecko?! ¿¡O fue un Mudkip?! ¿¡Tal vez Torchic, como May?!— aunque Ash se veía emocionado con las historias de sus demás amigos, era la de Max la que más parecía interesarle, cosa que todos notaron.

Max negó con un dedo mientras sonreía.

—¡Está justo aquí! ¡Sal!— dijo, abriendo una Pokéball. Junto a los hermanos de Petalia apareció un Kirlia que Ketchum recordó.

—¡Volviste por él!— dijo, con los ojos brillando.

—He estado buscando una Piedra Alba para que evolucione a Gallede y creo que ya tengo una pista— dijo, cruzándose de brazos—. Aunque claro que no es mi único Pokémon. También tengo un Banette, Mightyena, Breloom, Vibrava y un Vigoroth.

—¿Ese Banette, Mighyena y Breloom no serán…?

—Son los que conocí cuando viajamos por Hoenn la primera vez— asintió.

—¡Increíble, Max! ¡Definitivamente tenemos que pelear algún día!— le dijo, sintiendo que comenzaría a arder en cualquier momento— ¡Yo también he atrapado Pokémon muy fuertes aquí en Alola!

—Tendrás que tomarlo con calma, apenas soy un novato— le dijo, rascándose la cabeza—. Apenas llegué a los treintaidosavos de final en la Liga Hoenn de hace unos meses.

—¡No pasa nada! ¡Seguro crecerás mucho en el tiempo que falta para que vengan a verme!— le dijo.

—En fin, suficiente de hablar de mí— Max dirigió su mirada hacia la siguiente persona—. Creo que es el turno de Dawn.

—Cierto, Dawn, ahora que lo pienso, ¿dónde está Piplup?— preguntó Ash, quitándose la gorra por un momento y luego, volviéndosela a poner.

—Ah, sigue dormido— apuntó la cámara a su cama, donde estaba el pingüino, roncando plácidamente—. Tuve que despertarlo a las cinco de la mañana para poder arreglarme así que apenas encendí el teléfono cayó rendido. Le hacía ilusión volver a hablar con Pikachu, pero no creo que sea buena idea despertarlo.

—Ya veo— Ash se acomodó la gorra—. Entonces qué se le va a hacer. Otro día será, ¿verdad, Pikachu?

—Pika— el roedor asintió. A él también le hacía ilusión hablar con Piplup, pero no quería despertarlo.

—Y sobre mí… Bueno, pues gané el Gran Festival de Hoenn el año pasado— dijo, haciendo el símbolo de paz.

—¿¡Te le adelantaste a May?!

—¡Yo también he ganado un Gran Festival! ¡Gané el de Johto hace dos años!— interrumpió la coordinadora de Hoenn, cruzándose de brazos—. Solo que olvidé decirlo, ¿okey?

—Así que volviste a Johto… ¡Me alegro por ustedes dos! ¡Se ve que les va genial!— volvió a mirar a Dawn— ¿Y qué tal le va a Lopunny con sus sesiones de fotos?— hizo un cuadro con sus dedos.

—No puede irle mejor. Ha salido en muchas portadas de moda Pokémon y le encanta— Dawn se rio de forma pícara— ¿Debería mandarte una, Pikachu?

El roedor se sonrojó, mirando hacia otro lado.

—Ohhh, es cierto— Cilan sonrió—. El amor de la Buneary de Dawn hacia Pikachu era tan picante que quemaba.

—Se veían tan lindos juntos— recordó Iris, con las manos en las mejillas.

—¡Tienes razón!— May lucía la misma expresión.

—¡Yo fui su maestro!— aseguró Brock, señalándose.

Misty, Serena y Bonnie sonrieron, un poco sonrojadas. Max, Clemont y Tracey se veían un poco sorprendidos pero también tenían una sonrisa.

—¿¡Pikachu tiene una novia?!— preguntó Misty— ¿¡Por qué nunca me lo contaste, Ash?! ¡Dime que al menos tienes una foto de ellos dos juntos!

—Una Lopunny y un Pikachu— Bonnie se llevó ambas manos a la cara— ¡Hermano, deberías aprender de él!

—¡B-Bonnie!

—¡Puedo sentir el romanticismo en el aire!— Serena también se veía bastante emocionada por la noticia.

Pikachu estaba realmente colorado y tuvo que ocultarse detrás de Ash para que no lo vieran. Todos se rieron por la adorable reacción del tipo Eléctrico.

—Bueno, por mí parte, yo he regresado a ciudad Gres— dijo Cilan—. Mis conocimientos en la pesca han subido como la espuma, aunque haya vuelto a mi puesto como líder de gimnasio.

—Por lo que veo, esa no es tu casa, ¿verdad?— le preguntó, fijándose bien en el lugar en el que estaban Iris y él.

—¡Y ves bien!— dijo, sonriendo— Recientemente me mudé a mi propio apartamento. Estar con mis hermanos es agradable, pero los tres estábamos de acuerdo en que ya era hora de tener nuestros propios hogares.

—Qué envidia…— dijo Misty— Tus hermanos parecen ser buenas personas y entre los tres se hacen cargo del gimnasio, además de que no viven juntos… Qué envidia…

Lo dijo dos veces…

—Tranquila, Misty, estoy seguro de que tus hermanas te tienen mucho cariño— le dijo Cilan, quien previamente había escuchado las voces de las hermanas de la líder durante una de las llamadas que habían hecho para organizar todo.

—Sí, bueno…

—Por cierto, Cilan— llamó Ash— ¿Burgundy siguió detrás de ti? Recuerdo que durante nuestro viaje estaba todo el tiempo persiguiéndote.

Iris y Cilan voltearon a verse con una sonrisa. El conocedor se rascó la cabeza.

—Bueno, estuvimos viajando un tiempo juntos y digamos que se juntaron los ingredientes necesarios para crear una relación— confesó.

Nadie aparte de Iris parecía saber eso, por lo que todos se alegraron al oírlo. Se escucharon felicitaciones por todos lados y claro que Ash no fue para menos. El líder de ciudad Gres agradeció todas y cada una de ellas.

—¡Espero que las cosas vayan muy bien entre ustedes dos!— le dijo, guiñándole un ojo.

—Gracias de corazón, Ash— Cilan se llevó una mano al pecho e hizo una pequeña reverencia.

—Por cierto, Cilan— llamó Misty—. ¿A tu novia no le molesta que Iris se quede en tu casa por unos días?

Los dos de Unova voltearon a verse una vez más.

—Ella sabe que no soy un peligro— dijo Iris, con una actitud relajada.

Nadie entendió muy bien a qué se refería la morena.

—Entonces… ¡Clemont, Bonnie, Serena! ¿Qué tal les ha ido a todos ustedes?— les preguntó. Antes de Rotom y Lillie, ellos habían sido su grupo más reciente.

—¿Quién empieza?— preguntó Bonnie, viendo hacia ambos lados. Al ver que los dos la miraron a ella, se decidió— ¡Al parecer yo! Bueno… Dedenne pasó a ser mi Pokémon hace poco ¡Mira, mira! Aquí está su Pokéball. Oh, y si preguntas por él, papá lo necesitaba en su taller, ¿para qué? ¡Ni idea!

—Me quitaste las palabras de la boca— dijo Ketchum, riéndose.

—También he estado ayudando a Clemont en el gimnasio. Los puzles son realmente divertidos y más porque son creaciones de mi hermano, así que nunca sabes qué va a pasar.

—¡Hablando de eso!— Ash miró al líder de Luminalia— ¿Cómo van las cosas con Clembot?

Celmont sonrió.

—No pudimos traer de vuelta sus recuerdos, como lo imaginaba, pero hemos creado algunos muy buenos desde que estamos juntos— le respondió—. Aunque no recuerda lo que pasó antes, sigue siendo un muy buen amigo, ¿verdad?

—¡Verdad!— exclamó Bonnie.

—¡Y como aclaración! Mis inventos ya solo explotan en el sesenta por ciento de las situaciones— añadió.

—Es una mejora— Ash se rio— ¿Qué hay de ti, Serena?

La chica se sobresaltó y se sonrojó un poco. Era la primera vez que hablaba cara a cara con Ash (en realidad no estaban cara a cara) después de… aquello.

—E-Esto, yo…— Bonnie le dio unos codazos— ¡Antes hablaste bien, Serena, ¿qué pasa contigo?!— se preguntó.

—¡Hablando de Serena!— Bonnie volvió a hablar— Ayer celebramos su cumpleaños, ¿recuerdas?

—¿¡Ayer fue el cumpleaños de Serena?!— preguntó May.

Dawn se dio una palmada en la cara.

—¡Y justo ayer no hicimos llamada para organizarnos!

Serena agradeció todas las felicitaciones que llegaron de todas partes, pero su atención siguió clavada en Ash. Cuando todos guardaron silencio, él por fin pudo hablar.

—¡Espero que lo hayas pasado genial, Serena!— le dijo, sonriendo ampliamente.

Esa sonrisa despreocupada la hizo sentirse completamente segura. Asintió y le correspondió el gesto.

—Gracias.

Los más avispados en esos temas, que eran May, Brock y Cilan, reaccionaron. ¿Acaso…?

Ketchum se estiró un poco y justo en ese momento, su estómago gruñó.

—Oh, es cierto… Interrumpimos tu desayuno, Ash— Cilan pareció reparar en ello—. Creo que sería buena idea que te dejáramos comer.

—Es cierto, una disculpa por eso, Ash— Clemont se rascó la cabeza, un poco nervioso.

—¡No pasa nada! ¡Realmente fue bueno volver a hablar con todos ustedes!— aseguró, caminando hacia la casa— Me divertí mucho estas… ¿¡dos horas?!

El resto escuchó eso y de inmediato miraron a sus relojes. En efecto, habían estado hablando por poco más de dos horas.

—¡El sol ya está saliendo!— dijo Brock, asomándose por su ventana. Misty, Tracey, May y Max también vieron por las suyas, dándose cuenta de que era cierto.

—¡Eso quiere decir que el cumpleaños de Serena no fue ayer, fue antier, el 24!— Bonnie se cruzó de brazos.

El estómago de Ash volvió a gruñir.

—Uhhh… Creo que realmente tengo hambre…

—Entonces no molestamos más— Dawn sonrió— ¡Hablaremos luego, chicos!

Uno a uno, todos comenzaron a despedirse, pero al hacerlo, sintieron una especie de vacío.

—¡Esperen!— dijo Ash— ¡Antes de que se vayan!... ¿Qué les parece si hacemos esto al menos una vez a la semana? Hablar con ustedes es bastante divertido, no me molestaría hacerlo, siempre y cuando ustedes no estén ocupados.

La propuesta pareció dejar felices a todos.

—La diferencia horaria podría suponer un problema, pero no me molesta madrugar una vez cada cuando— dijo Brock, cruzado de brazos.

—Digo lo mismo— Misty sonrió. Max y May asintieron.

—¿Les parece bien el domingo? Brock no tiene clases y los líderes de gimnasio descansamos ese…

—¡Mis clases!— exclamó Brock, llevándose las manos a la cabeza— ¡Tengo que volar, chicos, mis clases empiezan pronto!— dijo, comenzando a correr por toda la habitación— ¡Los veré el domingo!

Misty también reaccionó.

—¡Yo tengo que abrir el gimnasio!— al igual que Brock, se alejó del teléfono— ¡Hasta el domingo!— ella también colgó.

Iris se recargó en su asiento.

—Yo cerré el gimnasio toda esta semana por reparaciones, así que no tengo nada de qué preocuparme— dijo,

Bonnie bostezó.

—Se está haciendo realmente tarde— dijo, tallándose los ojos—. Yo tengo que ir a buscar a Dedenne… Nos vemos el domingo, chicos.

—¡A-Ah, yo iré a ver el desempeño que tuvo Clembot el día de hoy!— el rubio se levantó rápidamente— ¡Hablamos el domingo!

—Yo tengo que irme a entrenar. ¡Solidad no va a vencerse sola!— May se puso de pie, al igual que Max.

—Digo lo mismo. Empezaré a buscar la piedra Alba para Kirlia— su Pokémon asintió—. Le preguntaré a papá si puede llevarme.

—Es hora de que Iris y yo comencemos a preparar la cena, así que si nos disculpan…

—Yo también voy a desayunar— dijo Dawn, despidiéndose con la mano— ¡Chao!

—También tengo que irme. El profesor debe estarme esperando en el laboratorio. ¡Hasta pronto, chicos!

Al final, solo quedaron Ash y Serena.

—Hablemos claros— Rotom habló por primera vez en bastante tiempo—, fuiste tú la chica que besó a Ash, ¿verdad?-Roto.

Serena se puso roja y para su sorpresa, Ash también (pero muy poco).

—-E-E-Esto… Y-Yo…

—¡No tienes que responderle!— dijo Ketchum, con el ceño fruncido— ¡No hagas esas preguntas, Rotom!

—Tenía curiosidad, dado lo que nos contaste-Roto.

Serena se sintió avergonzada por eso.

—Y-Yo… ¡Nos vemos, Ash!— exclamó, colgando la llamada.

Ketchum se rascó la cabeza, nervioso.

—Bien hecho, Rotom…

—Pikachu…

—Bueno, parece que no todas son como Lillie— Rotom se encogió de brazos—. Entonces, ¿qué vas a desayunar?-Roto.

—¡No desvíes el tema!

—No estoy desviando nada-Roto.

—¡Sabes que lo que hiciste estuvo mal!

—Puede-Roto.

—¡Rotom!

—¡Pika!

—¿Qué?-Roto.


—¡Feliz navidad!— se escuchó gritar en la casa de Hala.

Todos estaban ahí. Los Kahunas, Capitanes y Representantes, incluidos también los profesores Kukui y Burnet, quienes parecían ser invitados especiales.

Pero la cosa no paraba ahí.

La familia de Hala, compuesta por él, su nuera y evidentemente Hau, estaban en el lugar. También estaban los abuelos maternos del Representante de Tapu Bulu, quienes eran morenos y de pelo negro.

La familia de Olivia consistía en ella y sus padres. Su papá era de tez blanca, pero sus facciones eran como las de las demás personas de Alola, su madre, por otra parte, era como una Olivia pero ya en sus cincuenta.

La familia de Nanu consistía en él y Acerola.

La de Hapu, por último, eran solo ella y su abuela.

También estaban los familiares de Liam. Era hijo único por lo que parecía y estaba acompañado por sus padres: Anthony Sotobosque y su mujer.

La familia de Lana estaba compuesta por sus dos hermanas menores y su madre. Las cuatro se parecían un montón entre ellas, con rasgos faciales casi idénticos y pelo azul.

La de Mallow, por otra parte, ya la conocían. Sus dos padres y su hermano, Ulu.

Por otra parte, era la primera vez que veían a la familia completa de Kiawe. Eran él, su hermanita Hoshi, su padre (un hombre muy parecido a su hijo pero con su pelo completamente negro) y su madre (una hermosa mujer negra que le había heredado los mechones rojos a sus hijos). También estaban los primos de Kiawe, que eran Omaha, Kea y Paku, así como los padres de estos y sus abuelos.

La familia de Chris y Lario, compuesta por estos dos y los padres de ambos. Podías decir con toda certeza que Chris era hijo de sus padres solo con mirarlos ya que eran idénticos. Por otra parte, la madre de Lario era rubia, de ojos grisáceos y era bastante más alta que su padre, quien se parecía bastante más a Chris; era lógico suponer que Lario había heredado todos sus rasgos de su madre.

También estaba Mina. Sus padres eran rubios, ambos y mientras que el papá tenía rasgos más orientales como la forma de la nariz y un poco de los ojos, la mamá era un retrato de Mina con unos años más, solo que mucho más arreglada y sonriente que su hija.

Había una familia que ninguno de los Representantes había visto y esa era la familia Umbría. La esposa de Kal'au Umbría y su hijo, un niño pequeño de seis años que estaba correteando junto a las hermanas de Lana.

Por último, estaban ellos.

Ash iba solo totalmente (aunque había sido la sensación al no lucir ese yeso en su brazo). Elio y Selene habían llevado a sus padres a pasar la navidad. Gladio y Lillie, por otra parte, se tenían entre sí.

Tal y como había pasado en la fiesta anterior que tuvo lugar a inicios del mes, la sala de Hala fue vaciada casi totalmente y en el lugar se puso una enorme mesa donde podían verse todo tipo de deliciosos platillos y bebidas.

Los asientos eran dados de forma que todos los miembros de una familia estuvieran cerca, pasando luego a otra y así sucesivamente. Ash, por petición de Lillie, fue puesto junto a ella y Gladio.

El ambiente era realmente agradable y todo eran risas. De ahí, habían sacado información realmente interesante, como por ejemplo, quienes eran antes los Capitanes.

El padre de Liam, el de Kiawe (si hubiera heredado el puesto en lugar de su hijo), el de Lana, el tío de Chris (que luego le pasó el título a Lario) y por último, la madre de Mina, que era la única mujer de la anterior generación de Capitanes. También descubrieron que los anteriores Kahunas eran la madre de Olivia, la de Nanu y, de no haberse ido de Alola, la madre de Hapu habría obtenido el título de reina. Sobraba decir que, si Hal Mahalo no hubiese muerto, él sería el actual Kahuna de Melemele.

—¡Vamos, Ash, come!— le dijo el papá de Mallow al azabache, extendiendo un plato de carne con puré de papa— ¡Mallow lo hizo especialmente para ti!

—¡Papá!— Mallow, roja como un tomate, le pedía que se detuviera.

Ulu, por otra parte, veía con el ceño fruncido a Ketchum, quien estaba sentado entre Lillie y Lana, de forma que quedaba justo en frente de la familia Aina.

—Te entiendo…— murmuró Gladio de forma que al parecer, solo Ulu pudo escucharlo. Sin necesidad de más palabras, entre esos dos se formó un vínculo; el vínculo del hermano mayor.

—¡Comeré!— exclamó Ash, sin ver lo obvio. Tomó el plato y clavó el tenedor en la carne, llevándosela a la boca. Un gesto de inigualable felicidad apareció en su rostro— ¡Es delicioso!— dijo, luego de que Lillie lo obligara a tragar primero— ¡No tengo ni idea de cómo lo haces, Mallow, pero tu comida siempre sabe como si fuera mi primer alimento en semanas!

Lana le sonrió a Mallow y le levantó un pulgar mientras que Aina simplemente se llevaba las manos a las mejillas con una sonrisa tonta en el rostro.

—Ash, come más despacio— le susurró Lillie, pasándole una servilleta por la cara—. Estás manchándote todo.

—Ah, gracias, Lillie— Ketchum dejó que le limpiaran la cara cual niño pequeño.

Rubia y peliverde voltearon a verse con una sonrisa desafiante. Lana les levantó un pulgar a ambas, ampliando su sonrisa.

—¡Cielos!— dijo la mamá de Mallow, riéndose un poco.

—¿Quién diría que la pequeña Mallow creció tanto?— la mamá de Lana se rio, comenzando a charlar activamente con la señora Aina.

Las hermanas de Lana se miraron y al mismo tiempo, dijeron lo siguiente.

—¿Tú también estás enamorada de él, hermana?— preguntaron, haciendo sonrojar a Lana.

—¿¡D-De qué están hablando?!— las obligó a volver a sus asientos— ¡Vamos, vamos, a sentarse!

—Buhh, buhh… Eres aburrida— dijeron las gemelas.

Ash volteó a ver a Lillie, confundido.

—¿A qué se refieren con…?

—De seguro se dieron cuenta de lo obvia que soy— dijo, riéndose. Ash también rio solo que de forma nerviosa, rascándose la cabeza.

Mallow le agradeció a Lillie internamente, quien le sonrió en señal de que todo estaba bien. Sabía que Aina todavía no había reunido el valor para declararse y no quería que sus sentimientos se vieran expuestos de esa manera solo por la curiosidad de dos niñas.

Ulu no podía ni creérselo. ¿En serio no se había dado cuenta?... Una jarra de cerveza apareció frente a su rostro.

—Es un buen tipo aunque no lo creas— le dijo Gladio, dándole una media sonrisa.

El hermano mayor de Mallow suspiró y también extendió su jarra.

—Supongo que estamos en el mismo barco— chocaron jarras—. Salud.

—Salud.

—¿Estás seguro de que está bien que bebas, hermano?— le preguntó Lillie, preocupada.

Gladio dejó de lado su cerveza y asintió.

—Esta es como la tercera vez que tomo cerveza— le respondió—. No planeo beber mucho y además, tengo una buena resistencia.

—¿A qué sabe la cerveza?— interrogó Ketchum, mirándolo con interés.

Lillie negó rápidamente.

—¡No! ¡Estoy viendo a dónde irá esto!— miró a su hermano— ¡No se te ocurra darle cerveza, Gladio!

—¿Por qué no?— Rotom se unió a la conversación. Había llegado de hablar con los padres de Mina— La edad legal para consumir alcohol en Alola son los diecisiete años, de hecho, incluso tú podrías tomar-Roto.

—¡Ese no es el punt…! ¡Ash, no te tomes eso!

Lillie se descuidó un segundo y en ese momento, Gladio deslizó su jarra hacia Ketchum, quien la tomó. Dio un pequeño sorbo y de inmediato la apartó de su boca, buscando algo más que tomar.

—¡Lo siento, Mallow!— dijo, tomando su vaso de jugo y tomándolo de un solo trago— ¡Está asquerosa!— puso un gesto de desagrado— Y gracias.

—D-De nada…— Mallow recuperó su vaso, viéndolo con un sonrojo pronunciado. Mezclar su saliva con la de Ash… era como un beso, ¿no?

Gladio se rio un poco y Lillie lo encaró, con el ceño fruncido.

—¡Hermano!

—Lo siento, pero me lo pusiste demasiado fácil, Lillie— dijo, recuperando su bebida.

La rubia se cruzó de brazos, haciendo un puchero. Se fijó en Ketchum.

—¿Te sientes mareado? ¿Calor?...

—Solo le dio un trago, Lillie. Pareces su mamá-Roto— el comentario de la Pokédex hizo reír a la familia de Mallow y a Lana y a su madre.

—Estoy bien, estoy bien— aseguró, volteando a ver a Aina—. Por cierto, ¿qué hay en ese jugo? ¡Está buenísimo!

—¡A-Ah! ¡Veo que lo notaste! Es una receta especial del Restaurante Aina. Es jugo de baya Pinia; obtienes el sabor al añadirle miel de Alola— dijo, mostrándole un recipiente de litro donde había todavía más jugo— ¿Quieres?

—¡Por favor!

Lillie miraba todo con los ojos entrecerrados. No lo había olvidado. Se acercó al oído de Ash y murmuró.

—¿Estaba Serena?

Esa pregunta lo hizo sobresaltarse, haciendo que se derramara un poco de jugo sobre la mesa. Todos vieron eso con sorpresa.

—¡L-Lo siento, Mallow!— dijo, tomando una servilleta y limpiando rápidamente el jugo. Comenzó a cuchichear con Aether.

—No pasa nada…— dijo, confundida.

Lana estuvo por acercarse a ver qué estaban hablando Ash y Lillie, pero su madre rápidamente la detuvo.

—Tome su lugar, señorita.

—Hump— exclamó, resignada y un tanto indignada.

—¿A-A qué viene la pregunta?— le preguntó Ketchum, asegurándose de no hablar alto.

Lillie tenía los ojos entrecerrados.

—A nada en particular. Simple curiosidad— le respondió, empleando el mismo tono de voz.

Se quedaron mirando unos dos segundos.

—¿Hablaron sobre lo del beso?— le preguntó, haciendo que Ash volviera a sobresaltarse.

—Alguien— hizo énfasis en esa palabra, mirando a Rotom— sacó el tema.

—No podía ser otro…

—Voy a admitir que fue divertido-Roto— dijo. Él habló con el tono de voz que le dio la gana y luego, se fue a seguir charlando por ahí. Le daría una vuelta a los Pokémon, quienes estaban teniendo su propia reunión en el exterior de la casa.

—¿Hablaron mucho?— volvió a preguntar Lillie.

—No realmente. Se puso nerviosa y colgó— Ash se rio— ¿Cómo es que tú lo haces?

La rubia se encogió de hombros.

—Creo que mi amor por ti es más fuerte que la vergüenza que me da el demostrarlo abiertamente.

Ash volvió a reírse.

—Eres realmente otro asunto, Lillie.

—¡Ey! ¡No te rías, estoy siendo seria!— aunque dijo eso, también comenzó a reírse.

Mallow se vio decaída por un momento, cosa que su familia y la de Lana notó, pero entonces frunció el ceño con determinación. Abrió la boca, pero en ese momento, Hala golpeó su copa con una cuchara, llamando la atención de todos.

Voltearon a verlo.

—Es un gran honor tenerlos a todos de nuevo aquí un año más— dijo, con una enorme sonrisa—. Rostros conocidos por todos— señaló a Haua, quien simplemente se rio— y rostros nuevos— apuntó a los Aether, Asutoro y Ash—. Me encantaría seguir hablando de un montón de cosas y agradecer por la magnífica velada que estamos teniendo esta noche… Pero no nos mintamos, todos estamos ansiosos por el evento principal. ¡Los regalos!

Exclamaciones de alegría, provenientes especialmente de los niños y adolescentes (casi todos los Capitanes), se escucharon. Lillie se sorprendió un poco al ver una sonrisa en el rostro del Kahuna; no sabía que él fuera fan de ese tipo de cosas.

Todos abandonaron la mesa y caminaron hacia el gran balcón que había detrás de la casa de Hala, el cual fácilmente podía albergar a ese número de invitados. Ahí afuera había un pino artificial decorado con luces y un Starmie coronando la punta. Ahí había muchos regalos, cada uno con una etiqueta con el remitente y el destinatario, excepto los que estaban destinados a los hermanos de Lana, Hoshi y al pequeño hijo de Kal'au Umbría.

—¡Santa llegó como todos los años!— dijo una de las gemelas, abalanzándose sobre su obsequio.

—En realidad…— Hapu calló la boca de Mina.

—Santa siempre llega, chicuelas— les dijo la reina, sonriendo.

Sin dudarlo, todos se acercaron a buscar sus regalos para luego, sentarse en el suelo y abrirlos.

—¿¡Un cupón para un descuento en cualquier orden de Malasada?!— exclamó Hau, llamando la atención de la mayoría— ¡ESTO ES GENIAL! ¡Gracias, mamá!

—Qué bueno que te gustó, cariño— le dijo Malvácea Mahalo, su madre.

"Es alguien de gustos sencillos", pensaron todos.

Ash vio que tenía varios regalos a su nombre. Uno que Elio y Selene le habían comprado en conjunto; otro de Kukui y Burnet; otro de Hau; otro de Kiawe; uno más de Mallow; otro de Hapu y otro de Mina; también había uno de Gladio, tal como él le había dicho y por último, uno de Lillie.

Los abrió conforme fueron llegando a sus manos. El regalo de los Asutoro era una sudadera azul de manga corta con detalles negros en la zona de los brazos y cremallera; en la espalda estaba el logo de una Pokéball y arriba de esta decía "Ketchum". En la zona del corazón había un bolsillo que tenía un bordado de Pikachu.

—No sabíamos muy bien que regalarle, jefe, así que pensamos en mandarle a hacer esto— Elio parecía nervioso.

—E-Esperamos sea de su agrado…— dijo Selene, igual que su hermano.

Miraron expectantes a Ketchum, quien tenía los ojos clavados en la nueva sudadera. Con calma, la puso en sus piernas y luego comenzó a quitarse la que sudadera ya tenía puesta, poniéndose esta nueva.

—¡MIRA ESTO!— gritó Ash, señalando a su espalda— ¡Es como si tuviera mi propia mercancía! ¡Y mira el bolsillo!— lo extendió, revelando el bordado completo que consistía en un Pikachu escondiendo una botella de kétchup— ¡Incluso tiene…! ¡Me encanta, chicos!— vio a Elio y Selene con ojos brillantes y los abrazó a ambos— ¡Gracias!

Los Asutoro sintieron como sus piernas comenzaron a fallar, haciendo reír a sus padres.

—¡Abran mis regalos!— los animó Ketchum— ¡Vamos, vamos!

Elio abrió el suyo. Era la mitad superior de una Pokéball, con el botón incluido. El Asutoro se vio un confundido por esto hasta que reparó en el obsequio de Selene, que era la mitad inferior.

—Cuando empecé mi viaje, capturé a mi primer Pokémon con esa Pokéball— dijo, sonriendo—. Pensé incluso en un significado profundo y todo, pero comparado a su regalo, creo que el mío…

—Jefe— lo llamaron a la vez. Ash se sorprendió al ver esos dos pares de ojos vidriosos— ¡Gracias!— hicieron una gran reverencia.

—¡No, no, no! ¡D-De seguro esperaban algo mejor! ¡Les prometo que me esforzaré más el año que viene y…!

Selene negó.

—No, esto es perfecto. Así como una Pokéball, mi hermano y yo somos dos mitades.

—Dos mitades que hacen un todo perfecto— Elio sonrió, viendo con cariño su mitad de la cápsula.

—Lo amamos— dijeron a la vez.

Ash sonrió y les puso una mano en la cabeza a cada uno.

—¡Abre el nuestro ahora!— dijo Burnet, pasándole su regalo.

Ketchum tomó el obsequio entre manos y rasgó el papel que lo envolvía. Se trataba de una MT. El disco era de un color oscuro.

—Es Golpe mordaza— dijo Kukui. Ketchum ladeó la cabeza—. Es un movimiento tipo Siniestro que los Incineroar inventaron hace siglos. Es un tanto raro encontrarla y como mi Inci… ¡Digo, digo! Como tú tienes uno, pensé que te vendría bien— Kukui empezó a reír de forma nerviosa.

Burnet asintió.

—¡Sorpresa!

—Un movimiento creado por los Incineroar…— murmuró Ash, viendo su regalo— ¡Gracias, profesores! ¡Se lo enseñaré a Incineroar lo más rápido que pueda! ¿Qué movimiento debería cambiarle?... Mmmmm...

Los Sorba supieron que Ash estaría un rato pensando en eso así que decidieron en adelantarse para abrir su regalo. Era un regalo compartido por lo que parecía.

Se trataba de un cuaderno repleto con toda la información que Rotom había reunido durante su viaje. Tenía cada rareza, cada anomalía y cada detalle curioso que la Pokédex registró.

—Sorprendentemente, fue él quien lo sugirió— dijo Rotom—. Pensó que les gustaría un registro de las cosas más divertidas que hicimos en nuestro viaje. En especial, lo que hizo ella-Roto.

El matrimonio miró hacia Lillie quien estaba esperando a que Ash abriera su regalo. Sonrieron.

—Es un gran regalo— dijo Kukui, viendo a Ketchum.

—Realmente lo apreciamos, Ash— aseguró Burnet.

El azabache los miró y sonrió, sintiéndose bastante feliz por eso.

—¡Ah! ¿¡Sigue el mío?!— preguntó Hau, llegando al lugar, vistiendo una bandana naranja en la frente— ¡Ábrelo, ábrelo!

Ketchum así lo hizo.

Era un peluche con forma de Malasada, aunque más bien parecía un cojín ya que era increíblemente suave y mullido.

Ash vio ese regalo con sorpresa, cosa que inquietó un poco a Hau.

—¿No te gustó?— le preguntó, un tanto preocupado. El entrenador de Paleta, de pronto, rompió en carcajadas.

—¡Abre el tuyo!— le dijo, sin dejar de reír.

Hau así lo hizo, llevándose la sorpresa de que su regalo, era exactamente el mismo que Ash le había dado a él.

Una enorme sonrisa se formó en el rostro de Mahalo.

—¡Realmente quería comprarme uno a mí también, así que esto es grandioso, Ash!— le dijo, abrazando el cojín Malasada.

—¡Digo lo mismo!— Ketchum rodeó a Hau con un brazo en cuanto se sentó a su lado— ¡Amigo de Malasada!

—¡Amigo de Malasada!

Mallow y Kiawe llegaron también, aún sin terminar de abrir sus regalos.

—Siguen los nuestros— dijo Wela, cruzado de brazos.

—¡Espero que te guste!— Mallow le dio una cálida sonrisa.

El primero en ser abierto fue el de Kiawe. Se trataba de un colgante que tenía un pequeño trozo de obsidiana.

—Es obsidiana del volcán de Akala— dijo el Capitán—. Dárselo a alguien representa una unión forjada en el calor de la batalla.

Ketchum de inmediato se lo puso, con un gesto radiante en la cara.

—¿Me queda bien?— preguntó, recibiendo un asentimiento.

—Como un guante. También tengo el mío, por cierto— dijo, y era cierto. En el collar que siempre llevaba puesto ahora podía verse el trozo de obsidiana, justo al lado de su insignia como Capitán.

—Ahora, el de Mallow…

El regalo de Aina era un llavero que tenía la forma de un Rowlet. Verlo hizo que Ketchum sintiera bastante nostalgia.

—Cuando te conocí, Rowlet estaba parado sobre tu cabeza— le dijo Mallow—. Así que pensé que sería adecuado.

Como con todo lo demás que le habían regalado, Ash se apresuró a colgar el llavero en uno de los cierres de su mochila.

—¡Es genial!— aseguró— A Decidueye le traerá muchos recuerdos cuando lo vea. ¡Ahora! ¡Abran los suyos!

Ambos Capitanes tenían el regalo de Ketchum entre manos y al mismo tiempo, los abrieron.

Kiawe sacó dos boletos para un tal "Valle de los Pikachu" y Mallow una extensa cantidad de hojas de papel, unidas entre sí gracias a un engargolado bastante básico.

—Ash, ¿esto es…?— Wela se veía sorprendido.

—El Valle de los Pikachu que abrieron en Akala. ¡Escuché que hay un montón de Pikachu! Recordé que a Hoshi realmente le gustan, así que pensé que sería bueno que fueran los dos juntos— le sonrió.

Kiawe se contuvo para no romper en llanto.

—Eres un verdadero hermano de voluntad ardiente…— dijo, cubriéndose los ojos— ¡Hoshi, mira esto!— gritó, corriendo hacia su hermanita.

—¡Ah, eso de ahí es un recetario!— dijo, viendo como Mallow veía intrigada el libro— Está lleno de recetas de Kanto que Rotom me ayudó a recopilar.

—Con mi capacidad, nos tomó muy poco tiempo hacer todo— la Pokédex se acercó al escuchar que había sido mencionado—. Aunque se esmeró en poner las recetas que consideraba "de cinco estrellas". Terminó seleccionando casi todas las que veía-Roto.

Aina recordó la conversación que habían tenido la primera vez que Ash fue a Konikoni. Habían hablado sobre la gastronomía de Kanto y ella se había mostrado interesada en las comidas de la región oriental.

—Lo amo— dijo, sonriendo ampliamente.

Ash le devolvió el gesto y Hau, que seguía sentado a su lado, reparó en algo que le pareció extraño. Lo descartó poco después ya que le parecía algo tonto.

—Abre el mío— dijo Mina, llegando al lugar junto a Hapu—. Me esforcé en hacerlo. Ah, ten cuidado al abrirlo, por cierto.

Ash así lo hizo. Con todo el cuidado que pudo, quitó el envoltorio. Dentro había una lienzo sobre el cual estaba pintada una versión mejorada de su combate contra Ribombee, específicamente, de aquel en el que Golisopod cubría a Peke del Hiperrayo.

El azabache abrió la boca para decir lo mucho que le había gustado su regalo, pero Mina lo calló.

—Por cierto, gracias por esto— sacó un set de acuarelas y crayones—. Ya se me estaban acabando.

—¡De nada!— dijo. Era feliz al saber que sus regalos hacían felices a las personas.

—Ahora el mío— Hapu se llevó las manos a la cintura—. En nuestro combate, tu Lycanroc me hizo sudar la gota gorda. Estoy segura de que le sacará un buen provecho.

Ash se sintió realmente curioso solo por eso, así que se apresuró a abrir el presente. Se trataba de un Cristal Z, la forma era idéntica a la del Dueyestal Z que Hau le había regalado solo que este era marrón y en su centro podían verse las siluetas de los rostros de Lycanroc diurno y nocturno, ambos como mitades que formaban una cara completa.

—Es el Lycanrostal Z, que permite usar Tempestad rocosa— informó Hapu, sonriendo—. Es realmente inusual verlos y no caben en las Pulseras Z convencionales, pero no creo que sea problema para tu Superpulsera Z.

Los ojos de Ketchum brillaron.

—¿¡Qué pasos tengo que usar?!— preguntó.

—Los mismos que Aplastamiento gigalítico— Hapu abrió la boca pero se calló, empezando a sudar—. Aunque ahora que lo pienso… tu cachorro tiene que saber Roca afilada para poder usarlo.

—¡No hay problema!— dijo, volteando a ver a Gladio— ¡El Lycanroc de Gladio puede enseñárselo al mío!

—Veremos que dice él— respondió el rubio.

—¡Así que gracias, Hapu! ¡Lo usaré, tenlo por seguro!— le dijo, guardándolo de inmediato en su riñonera.

—¡Eso espero!

—El penúltimo es… ¡el de Gladio!— lo tomó. El regalo no era realmente grande, Ash asumió que a lo mucho, tenía el tamaño de su mano. Lo abrió sin demora, encontrándose un guante derecho negro y sin dedos.

—Creí que tal vez te haría falta uno— dijo Aether, recibiendo un pequeño codazo de su hermana, quien lo veía con cara de: "Sabía que te caía bien".

Ketchum se lo probó y en efecto, le quedaba perfecto. No sabía cómo lo había hecho, pero el guante era increíblemente cómodo, adaptándose a su mano a la perfección, así como a su muñeca.

—¡Me queda como anillo al dedo!— dijo, moviendo la mano— ¡Gracias, Gladio! ¡Puedes abrir mi regalo, si quieres!

El rubio asintió, tomando de entre sus regalos el que le había dado Ketchum.

Lo abrió, encontrándose con una caja pequeña. Destapó el contenedor, encontrándose con unos aretes como los que tenía, solo que estos eran rojos.

—La amapola es una flor roja, ¿verdad?

No hizo falta más explicación. Gladio comenzó a quitarse los dos aretes que tenía en la oreja y los guardó en su riñonera.

—¿Te molesto?— dijo, mirando a Lillie, quien rápidamente negó.

Poco tiempo después, Gladio ya tenía puestos los dos aretes rojos en la oreja izquierda. Vio a Ketchum, sabiendo ambos que no necesitaban palabras. Bastó con un simple asentimiento.

Lillie sintió ganas de dar aplausos de emoción al ver cómo su hermano y Ash se llevaban cada día mejor.

—¡Todavía me queda el de Lillie!— eso hizo que la rubia pusiera inmediata atención.

—A-Ah… No sabía muy bien que regalarte, así que pensé en algo con lo que pudiera expresarme— dijo, riendo de forma nerviosa.

Los ojos de Ketchum se abrieron de par en par. Era uno de esos aros de flores que él había hecho en sus sueños.

—Se llaman "lei"; se hacen con flores y raíces, pero como este es más que nada decorativo, está hecho de plástico y tela… y… bueno, darle uno a una persona significa…

—Lo sé— dijo Ash, quitándose la gorra y poniéndose el lei en su lugar—. Gracias, Lillie.

La tierna sonrisa de Ketchum conmovió a la rubia y en ese momento, se sintió como si no hubiera nada más.

—¡C-Claro, tengo que abrir tu regalo!— dijo, apresurándose a salir de esa situación en la que todos los que estaban cerca los miraban atentamente; eso incluía a Mallow— Veamos, veamos… Es…

Era un libro. Un álbum de fotos, concretamente.

Eran todas las fotos en las que salían ella, Ash y demás amigos que habían hecho en el camino. En resumen, prácticamente todas las que estaban en la memoria de Rotom.

Cada foto tenía un título en el pie de página.

—¡Ah, es la del día de mi coronación!— Hapu reconoció aquel momento— "Amistad humana"— leyó—. Cómo se esperaba de ti, cachivache.

—¡No soy un cachivache! ¡Tengo alto valor científico y además…!

Lillie se perdió entre las fotos. Tantos recuerdos, tantos lugares y tantas personas. Rotom había captado muchísimos momentos y ella no notó la inmensa mayoría de ellos. Había desde el inicio del viaje hasta el final, cuando celebraron la victoria de Golisopod frente a Golurk; había mínimo una foto por día de manera que el álbum estaba completamente lleno. La página final mostraba una única fotografía.

"Equipo S&M, Ciudad Hau'oli, 03/12/13".

—El coste de las impresiones fue alto, así que más vale que te haya gustado-Roto— dijo, viendo el rostro con el que veía el álbum.

Lillie cerró el libro y luego, lo abrazó con fuerza.

—Con cada parte de mi ser…— murmuró.

Todos sonrieron al verla así.

Se quedaron en silencio, de forma que pudieron escuchar otras conversaciones.

—Yo también tengo uno…— dijo Chris.

—Y yo— secundó Lana.

Las miradas, pronto se fijaron sobre ellos, específicamente, sobre Ash.

—¿Nos regalaste algo a todos?— preguntó Nanu, arqueando una ceja.

Los que le habían regalado a Ketchum se sorprendieron un poco por eso, menos Lillie y los Sorba.

—Bueno, no a todos…

Y en efecto, no había sido a todos. Los Capitanes y los Kahunas, así como otras personas como el matrimonio Asutoro, habían recibido regalos.

El de Nanu era una taza que decía en Unovano antiguo "I'm a cop, don't mess with me"; el de Hala era un abanico de mano con los colores del arcoíris de Alola; el de Olivia eran una pulsera hecha de piedras como las que ella vestía y el de Hapu eran unas botas de trabajo nuevas, no como las que ya tenía, desgastadas por el uso.

Por el lado de los Capitanes, Liam recibió un suéter casi idéntico al que vestía usualmente, solo variaba el patrón; Lana consiguió una bonita caña de pescar con varios anzuelos; Chris y Lario un videojuego cada uno, ambos para una de las tantas consolas que Ash había visto que tenían y Acerola tenía un vestido morado de volantes que era de su talla, el cual se suponía, debía llegarle hasta debajo de las rodillas.

Tsukishima Asutoro, además de un sombrero de paja nuevo, había recibido una hoja de papel con una redacción entera sobre lo ocurrido el día que conoció a Ash. Asahi, por otra parte, había recibido unos lentes de sol.

Miradas de pena se vieron en el rostro de todos ellos (menos de Nanu, quien casi se reía con la frase de su taza).

—Yo… no te compré ningún regalo— dijo Lana, sintiéndose culpable.

—Yo tampoco…— murmuró Acerola.

—Ni yo…— dijo Chris.

—¡No lo necesito, en serio!— dijo Ketchum— Desde que llegué a Alola y desde que los conocí, todos me han hecho sentirme como si estuviera en casa. He conocido personas realmente maravillosas aquí.

—Ash…— Olivia estaba lagrimeando— ¡Que buen chico!

Todos empezaron a reírse.

—Típico de ella— dijo Burnet, sabiendo como era su amiga. Kukui le siguió el juego.

—¡Ash es como Santa Claus!— exclamó Hoshi.

—En realidad…

—Sí, pequeña, Ash es como un Santa Claus.

Al final, todos exclamaron un gran:

—¡Feliz navidad!


Aunque la cena y el intercambio de regalos habían terminado, la celebración en sí todavía no lo hacía. En Iki, todavía podían verse las luces de todos los hogares encendidas y, en las calles del pueblo, solo dos personas paseaban.

Ash y Lillie había logrado escabullirse de alguna manera por petición de esta última, claro que fue principalmente por la ayuda de Hapu, quien llamó la atención de todos. En su pequeña escapada se habían cruzado con los Pokémon de todos, a quienes les pidieron que guardaran silencio; ellos aceptaron, siguiendo con su animada reunión.

Ahora mismo, caminaban por la Senda Mahalo, con rumbo a las Ruinas de la guerra.

—¿Te estás divirtiendo?— le preguntó Lillie, deteniéndose un poco, antes de llegar a la cima del todo.

—¡Claro que sí!— Ash todavía no se había quitado el lei de la cabeza— ¡No había tenido una fiesta de navidad tan divertida desde hace años, cuando nos reunimos todos los de pueblo Paleta!

Lillie sonrió y luego, extendió su mano hacia Ash.

—¿Hay suficiente luz?

Ketchum la tomó.

—Sí, pero aun así…

Aunque las luces de pueblo Iki y la de la luna, que se filtraba por entre los árboles, lo calmaban, nunca despreciaría ese gesto por parte de Lillie.

Siguieron caminando hasta que llegaron a aquel puente, frente a las Ruinas de la guerra.

—Y aquí estamos…— Lillie se acercó al puente— Es un poco gracioso, el pensar que este no es el mismo puente que el de aquella vez.

Ketchum negó, riendo.

—Al menos ahora hay un puente. Cuando luché contra Hala tuvimos que pasar con ayuda de su Hariyama.

Se quedaron en silencio, escuchando los sonidos de la noche.

—Gladio dijo que nos iríamos al Cañón de Poni luego de Año nuevo— le contó—. Al parecer, cambió un poco de opinión.

Ash se sintió nervioso al escuchar eso y recordar su conversación con Gladio la noche anterior.

—Será bastante duro, aunque viéndolo desde el lado bueno, tendremos que volver a la civilización para comprar provisiones— trató de reírse, pero vio el rostro de Lillie.

—Esta podría ser nuestra última navidad— dijo, apretando con fuerza su mano—. La primera y la última…

—No pienses así, Lillie…— le dijo Ash, viéndola directamente— Si tenemos ese pensamiento, entonces…

—Lamento traer este tema en un día como este— dijo, bajando la mirada—. Es solo que, ver ese álbum; ver todo lo que hemos vivido… Quiero tener más álbumes; más recuerdos contigo, con mi hermano, con Elio, Selene, Hau y Rotom…

—¡Y lo haremos!— aseguró Ketchum— ¡Tendremos muchos recuerdos más! ¡Ninguno de nosotros va a morir, Lillie!

La rubia sonrió levemente.

—Espero que no, Ash— por fin, volteó a verlo y entonces, comenzó a acortar la distancia entre ellos—. Pero si no lo logramos… Si luego del once de marzo, nuestras vidas se esfuman… Entonces quiero un último recuerdo como este… Solo esta… Solo esta última vez…

Ketchum vio como el rostro de Aether se acercaba al suyo por lo que su primer reflejo fue cerrar los ojos. Se escuchó un suspiro.

—L-Lo siento…— dijo Lillie, alejándose— Me estoy dejando llevar por mis emociones y deseos egoístas otra vez… Respeto tu decisión con respecto a lo de los besos; sé que no quieres que me haga falsas ilusiones y…

—Lillie…— Ash la llamó y vio sus ojos, los cuales parecían estar suplicándole— Por favor…

Los orbes de la rubia se abrieron tanto como pudieron y luego, volvieron a su tamaño normal. Sonrió.

—Si me lo dices así… ¿crees que voy a poder contenerme?...

Una vez más, los labios de Ash y Lillie se unieron. Ketchum la besaba de forma que parecía incluso desesperada, como si ella fuera a irse a algún lado. Lillie supo de inmediato que, aunque nunca lo había dicho, Ash había estado esperando por ese momento desde la última vez.

Y no podía estar más en lo correcto.

El corazón de Ash había empezado a latir como loco luego de que Lillie se acercó a él de esa manera y verla alejarse… verla alejarse se sintió peor que una estampida de Tauros o el Lanzallamas de Charizard.

Había estado esperando ese cúmulo de sensaciones por varias semanas y cuando el momento llegó, años de represión sexual se liberaron. Su primer beso con Lillie le hizo saber que hacer eso, besar, era una cosa que realmente disfrutaba.

Y no creía que se sintiera igual con alguien más que no fuese Lillie.

Esta vez sus dientes no chocaron, sus labios se coordinaron mejor y la boca de Ash no sabía a sangre o a vómito, solo un poco a cerveza. Cada vez que se separaban para tomar aire, se veían por unos segundos, con sus rostros realmente colorados pero luego, volvían a juntar sus bocas de forma suave, incrementando el ritmo conforme se quedaban sin aliento.

Finalmente, se separaron por completo y de inmediato, se dieron la espalda.

—Y-Yo…— Lillie no sabía si siquiera podía ver a Ash a la cara. Mientras se limpiaba la saliva del azabache de los labios, sentía su corazón latir a mil por hora— C-Creo que me excedí…

—N-No… Yo también…— murmuró Ketchum. Su cara se sentía realmente caliente y los golpes en el pecho no se detenían— L-Lo siento mucho, Lillie…

Al mismo tiempo, ambos trataron de mirarse, pero cuando sus ojos hicieron contacto, se dieron la espalda otra vez.

—E-Esto es vergonzoso…— dijeron al unísono.

Hubo un silencio incómodo.

—¿V-Volvemos ya?— preguntó Lillie.

—S-Sería un problema que nos vieran así— respondió Ash.

—Entonces s-sería bueno dar un paseo mientras se nos pasa la emoción— Lillie extendió a mano hacia Ketchum—. S-Si tú quieres…

—Qui-Quiero…— dijo, aceptando su mano.

Ambos comenzaron a descender por la Senda Mahalo, sin verse entre ellos y con sonrisas tontas en sus rostros. Ninguno lo había dicho pero el momento había sido increíble, por muy incómodo que fuera.

Detrás de ellos, en la entrada de las Ruinas de la guerra, unos ojos brillantes se vieron.

Lillie, Ash… Me gustó verlos de nuevo.

Una luz apareció dentro de las ruinas y luego, desapareció.

Navidad ha terminado y nuestro próximo objetivo es fortalecernos en el Cañón de Poni.

Tenemos una meta, tenemos amigos y tenemos determinación.

Solo necesitamos más fuerza.


¡Hola! Terminé de escribir el capítulo luego de dos días, pero como podrán ver, este es REALMENTE largo XD

Voy a hablar por partes sobre este capítulo, ya que hay cosas que considero interesantes.

Primero tenemos la reunión entre los amigos de Ash y él, aunque más bien fue una llamada telefónica organizada por Delia. Por si tienen curiosidad, los amigos de Ash que conocían a la señora Ketchum la contactaron para informarle lo que había pasado con Ash y los que no la conocían por otro medio que no fuera la llamada tuvieron que ponerse en contacto con ella por otros métodos (por ejemplo, Cilan e Iris tuvieron que llamar a Dawn, quien a su vez tuvo que ponerse en contacto con May y el trío de Kalos tuvo que llamar al laboratorio del profesor Oak, cuyo número es "público" por decirlo así). Esta no será la última vez que los "veamos" a todos juntos ya que como verán, todos están invitados a la Liga Pokémon. Hay algunas cosas interesantes por la conversación.

Por cierto… ¡Me costó mucho pensar en los regalos de cada personaje! XD Creo que es lo que más se me dificultó de este capítulo.

Personajes que quiero resaltar son también Ash y Gladio. De Ash solo quiero decir que, en el próximo mini-arco (que espero, dure tres capítulos) y en el arco de Necrozma (que podría empezar en el capítulo 100 si todo sale bien) espero resolver satisfactoriamente todo el revoltijo de emociones que siente por Lillie, los cuales no llegan a ser amor. Y de Gladio… bueno, él realmente ha cambiado mucho. Como ya se dijo, no considera a Ash un amigo, pero ahora ha pasado a tratarlo con cortesía y por sobretodo, con respeto. Creo que la relación entre estos dos, así como la de Ash y Lillie, son las que más se han desarrollado en la historia y es que realmente, siento que los hermanos Aether son los verdaderos protagonistas de esta historia… De hecho, siento que Gladio es mi personaje favorito de toda la historia. También es remarcable que sus deseos de venganza han cambiado a deseos de justicia al darse cuenta de que ahora tiene mucho que perder, como lo es una vida junto a Lillie, viendo a su hermanita menor crecer y convertirse en una mujer de bien. Creo que, ahora mismo, Gladio ya no quiere ningún problema, solo quiere vivir en paz como una persona cualquiera.

Por cierto. Ya tengo pensado en cómo será el capítulo final de la historia, así como el epílogo (realmente, el epílogo lo tengo pensado desde hace como un año). Si sigo con este ritmo de subida, creo que el fic podría terminarse en unos meses.

Y hablando de ritmo de subida. ¿Les parece bien este ritmo? Quiero decir, ¿no sienten que estoy actualizando DEMASIADO rápido? Podría cambiarlo de manera que subo un capítulo o dos por semana, claro, si es que sigo con esta cantidad de inspiración y ganas de trabajar XD

No dejaría de escribir, solo guardaría los capítulos hasta que llegara el día de actualizar, ¿o prefieren que actualice conforme vaya terminando los capítulos?

¡Eso es todo, espero sus respuestas!