¡Alola, chicos! Estoy aquí de vuelta, luego de tres días. Por si alguien no lo sabe, hay otros tres capítulos antes de este. El 94, 95 y 96… Lo digo por si alguien acaba de notar que la historia se actualizó luego de haberse alejado un tiempecillo de FanFiction XD

¡Esta vez sí hay reviews anónimas, así que pasaré a responderlas!

Guest: ¡Buenas, Guest! Gracias por animarte a dejar una review.
También muchas gracias a ti por leerla. Importa poco si tienes una cuenta o no, lo que me importa es saber que la disfrutaste :D
Bufff… No sé yo si pueda hacerlo con todos los Pokémon ya que eso sería manejar a más de cincuenta personajes en una misma escena… No voy a decir que se me dificultó escribir la llamada de Ash con sus amigos, pero hubo momentos en los que pensé "¿Y a quién le toca hablar?".
Generalmente no necesito tiempo para pensar en lo que sigue en la historia, cuando paso mucho tiempo sin actualizar es porque me vicio a un videojuego o simplemente soy muy vago como para escribir.
¡Muchas gracias por pasarte por aquí! ¡Nos leemos!

ElTrigon: Te tomó unos días, pero al fin llegaste a ponerte al día con el fic, ¡Bienvenido! :D
Creo que lo mejor de que esta historia sea tan larga es que hay momentos de todo un poco a lo largo y ancho de la trama. Mi habitual costumbre de extenderme con ciertas cosas resultó útil al hacer sentir más natural esta historia ya que se siente como un viaje junto a ellos. ¡Me alegra mucho saber que estuvieron hablando de mi historia! Sería bastante gracioso que tu amigo se animara a dejar un saludo con un username como "ElamigodelTrigon" XD
Por lo que veo, el capítulo de navidad les gustó, cosa que la verdad me alegra bastante ya que además, es el capítulo en el que Ash habla con sus compañeros. El final creo que también es algo que gustó bastante XD
Con "publicarlos cierto día" no quiero decir que me forzaría a tener los capítulos para ese día ya que, bueno, esto como tal es un hobby y hay veces en las que me ocupo y no podía hacer algo como "ponerme fechas límite". Me refería más bien a que, cuando tuviera un capítulo ya escrito, tener que esperar hasta un día determinado para publicarlo, por ejemplo, el jueves, cosa así. Pero veo que realmente todos prefieren que los suba conforme los termino, así que mejor para mí XD
¡Espero poder seguir leyéndote durante lo que queda de viaje! ¡Nos leemos, Trigon!

¡Ahora sí! ¡Pasen a leer!


—¡Muuur!

Un Murkrow picoteaba el piso, en busca de algo para comer. Siguió avanzando al no haber encontrado nada.

Mantuvo esa rutina por alrededor de diez minutos. Al final, se posó sobre una piedra rectangular y comenzó a picotearla. Tal vez había algo interesante en su interior. Utilizó Picotazo para tratar de romperla, en búsqueda de algo brillante. Y lo encontró.

En el centro de dicha roca, se iluminó un círculo rojo que tenía un pequeño punto en su interior. El Murkrow vio eso fascinado y siguió golpeándola, tratando de obtener más brillo.

Golpeó varias veces hasta que sintió un fuerte golpe contra su cabeza. Cayó al suelo, enormemente aturdido. Miró en dirección al ladrillo, el cual ya no estaba. Volteó la cabeza en todas direcciones y pronto se vio envuelto en total oscuridad.

Comenzó a graznar, asustado y trató de volar pero en lugar de libertad, solo recibió un buen golpe. Había chocado contra algo.

Brillo apareció. Montones de puntos rojos alrededor de él, cubriendo todas las direcciones. Murkrow se quedó embobado al ver tal brillo y por eso mismo, no supo del destino que le aguardaba.

Los puntos se acercaban cada vez más, cosa que lo hacía feliz. El problema fue cuando se acercaron más, al punto en el que comenzaron a aplastarlo.

Ahí fue cuando Murkrow graznó con desesperación, sintiendo como todo su ser era oprimido fuertemente. Un último graznido salió de su pico antes de que se escuchara un fuerte crujido.

Solo la luna, las estrellas y un pequeño Jangmo-o habían sido testigos del derramamiento de sangre que se había dado aquella noche.

El tipo Dragón había visto todo lo ocurrido y, sin temor alguno, salió a enfrentar ese monstruo que había aparecido frente a él.

Era enorme, casi diez veces más grande que él; su cuerpo era cuadrado y en cada esquina tenía una larga pata. Los círculos rojos ahora se habían vuelto azules y lo miraban fijamente.

Jangmo-o le gruñó a ese adversario y justo cuando estaba por lanzarse hacia él, comenzó a desarmarse. Piedras se escurrían por el suelo como si fuesen agua, ocultándose de él.

El pequeño vio eso con confusión. Su oponente había desaparecido justo frente a sus narices. Examinó el lugar, tratando de encontrarlo, pero solo dio con una pequeña piedrita que el Murkrow había logrado quitarle a picotazos. La miró bien y luego, con una pata, la mandó a volar sin importarle el lugar en el que podría haber caído.

Confundido, volvió por donde había venido, evitando en todo momento la sangre que fluía por el piso.


—Gracias por un año más.

El amanecer ya había llegado y todos los que habían madrugado para verlo cerraban los ojos ante él, en señal de respeto.

La familia Asutoro, los hermanos Aether, el matrimonio Sorba y por último, Ash. Estas personas, junto a sus Pokémon y RotomDex, agradecían al mundo por otro año más de vida.

Juntos, le dieron la bienvenida al 2014.

—Se van ya, ¿verdad?— preguntó Asahi, viendo a sus dos hijos.

—Tienen que— le dijo su marido—. Tienen un mundo que salvar.

El equipo S&M volteó a verse entre sí, sonriendo.

—Cuídense mucho— les pidió la señora Asutoro a sus hijos, abrazándolos—. Ni siquiera me di cuenta del momento en que se hicieron más altos que yo…

Tsukishima también los abrazó.

—Mis flautistas…— les murmuró.

Elio y Selene sonrieron, correspondiendo el abrazo.

—Te vas de nuevo, Lillie…— murmuró Burnet, sintiendo los ojos llorosos— Justo cuando todo volvía a sentirse como antes.

Kukui vio a su esposa y asintió.

—Te echaremos de menos. Sabes que siempre serás bienvenida aquí.

El matrimonio se acercó para abrazar a la rubia, quien sin dudarlo, los abrazó de vuelta.

—Gracias por todo, profesor Kukui, profesora Burnet…— les dijo— Mi vida no sería nada si ustedes no hubieran estado ahí para mí.

Gladio sonrió y justo cuando estaba por dar la vuelta, Kukui lo jaló hacia ellos.

—Aunque tengas un hogar en Hau'oli, sabes que también eres bienvenido aquí, Gladio. Siempre que nos necesites, estaremos ahí— le dijo Burnet.

El rubio entonces volvió a sentir un calor que creyó nunca volvería a sentir. Era como cuando Amapola… No pensó más en ello y simplemente, les correspondió.

Cuando nadie lo veía, Ash sonrió. Solo sus Pokémon y Rotom vieron la sonrisa triste que se formó en su cara.

—Estaré esperando por allá— dijo Ketchum, señalando hacia el norte y comenzando a caminar, no sin antes hacer regresar a todos sus Pokémon.

El resto de humanos volteó a verse entre sí.

Justo cuando Ash estaba alejándose, sintiendo como era tironeado hacia atrás para luego, ser rodeado completamente.

—Nuestras puertas estarán abiertas para ti en cualquier momento— le dijo Kukui, dándole un toquecito en la gorra—. Tenerte aquí estas semanas fue realmente agradable, Ash.

Ketchum simplemente sonrió.

—Gracias— dijo, viendo como era abrazado por casi todos.

En estos momentos, ver a tantas familias te hace querer estar con la tuya, ¿no, Ash?— Rotom pudo detectar esa pequeña melancolía que crecía dentro del entrenador— No hay nada como tu verdadera familia… O eso creo-Roto.

La melancolía se fue, dando paso a una intensa determinación. Ash se liberó del agarre y luego, se reverenció.

—Nos vamos.

Los adultos sonrieron.

—Que tengan buen viaje.


Hala y Malvácea estaban fuera de su casa, ambos frente a Hau.

—Creo que tengo todo— dijo Hau, moviendo su mochila—. Ellos deberían llegar en cualquier momento.

—Hau— lo llamó su madre—. Trata de llamar de vez en cuando, ¿sí?... Y si estás en peligro, huye tan pronto como…

—Mamá— Hau le sonrió—, he crecido mucho desde que abandoné el pueblo por primera vez. Además… tengo buenos amigos que me ayudarán cuando esté en problemas.

Su madre se alegró por escuchar eso, pero no podía evitar estar preocupada. Hala, por su parte, rio.

—Estás más alto, Hau— le dijo, poniendo una mano sobre su cabeza— y en tu rostro puedo ver las facciones de un hombre. Tu viaje te ha cambiado tanto física como mentalmente. Ahora más que nunca, estoy orgulloso de decir que eres la sangre de mi sangre— lo tomó de los hombros—. Y estoy seguro que, desde la otra vida, tu padre te observa con orgullo.

Hau miró a su mano y la cerró. Levantó su mirada con determinación.

—Sigue mirándome, abuelo. Algún día, seré el mejor Kahuna de la historia de Alola— dijo, separándose de Hala. Detrás de él, se escuchó un sonido similar al de un avión al despegar—. Cuando volvamos a vernos, seré más fuerte que nunca.

Malvácea y Hala vieron como el joven heredero corría hacia la Celesteela, subiendo por su cuerpo con agilidad.

—¡Adiós!— les gritó cuando el Ultraente empezó a despegar.

Su madre lo despidió con lágrimas en los ojos y su abuelo, con una sonrisa de orgullo.


Llegaron a su destino luego de algunas horas de vuelo. Se aseguraron de aterrizar en una de las zonas más profundas del lugar, rodeados por altos muros de roca, profundos precipicios e innumerables cuevas desperdigadas a lo largo y ancho del corazón del Cañón de Poni.

—Necesitamos un refugio— dijo Gladio, quien era el que estaba más acostumbrado a vagar por entre el cañón—. Una cueva lo suficientemente espaciosa para que entremos todos, pero que no sea demasiado profunda para que podamos salir en caso de emergencia.

—Sugiero que exploremos los alrededores. El reconocimiento es una labor importante si este va a ser nuestro hogar por los próximos meses-Roto.

—Entonces tenemos que dividirnos— dijo Lillie—. Tres grupos de dos personas.

Todos asintieron.

—¿Cómo vamos a dividi…?

—Ya lo hice— la Pokédex interrumpió a Hau—. Las formaciones son las siguientes: Gladio y Selene; Ash, Elio y yo; Lillie y Hau. En principio, no debería haber ninguna queja-Roto.

Solo que si había una, pero no podía ser expresada. Lillie quería ir con Ash, pero no quería que Hau se sintiera mal por eso, además, tampoco sabía si la tensión que había entre ella y el azabache había desaparecido.

Mahalo, por su parte, tuvo que contenerse. Quería dar saltos por la alegría, pero en su lugar, simplemente asintió.

—Pongamos este lugar como punto de encuentro, dentro de tres horas. Si alguno de nosotros se pierde o encuentra algo que sea urgente, solamente usen un Movimiento Z. Es imposible que no lo veamos-Roto.

Una vez más, todos asintieron.

En silencio, los grupos se formaron y marcharon.


—Dudo que encontremos algo útil aquí— dijo Gladio, viendo hacia ambos lados.

—Este lugar es demasiado estrecho. Incluso si hayamos una cueva como la que dijo, señor Gladio, la posición es muy desventajosa— Selene extendió sus brazos hacia los costados, de forma que fácilmente podía tocar los dos muros que los rodeaban.

—Si un Ultraente como Kartana apareciera aquí, tendría completa ventaja contra nosotros. Podría moverse a su gusto y nosotros no podríamos atacar en lo más mínimo— Gladio siguió caminando—. Aunque este paso está totalmente descartado, sigamos viendo más adelante. Esperemos que la ruta se ensanche.

Siguieron caminando, aunque Selene iba con la cabeza gacha todo el tiempo, apretando ambos puños. Era su oportunidad.

El camino no se ensanchó, pero en su lugar, terminó. Llegaron a un acantilado que les daba vistas a los niveles inferiores del Cañón de Poni y más increíble aún, a un gran río que cruzaba por el lugar.

—Ese parece un buen lugar para seguir buscando— señaló Gladio, cruzándose de brazos mientras que la brisa mecía sus cabellos.

Selene se puso a su lado, viéndolo de reojo. Gladio también la volteó a ver, notando su expresión; era como si estuviera conteniéndose de decir algo.

—¿Te parece un mal lugar?— le preguntó Aether— Si no te sientes cómoda, podríamos buscar otra ru…

—No es eso…— volteó a verlo, con las mejillas ligeramente sonrosadas— Yo… tengo un secreto que necesito contarle, señor Gladio.

El rubio arqueó una ceja.

—¿Está bien que yo lo sepa?

Selene asintió.

—No puedo decírselo a nadie más…— dijo, sosteniendo su mano izquierda.

—Entonces dímelo.

—Señor Gladio…— murmuró Selene, bajando la mirada— La cosa es que…

Aether la veía con un rostro neutro. No creyó que Selene fuera el tipo de personas que se extendían demasiado a la hora de decir algo importante.

—¿Segura que quieres decir lo que vas a decir? Veo que te está costando— Gladio no pretendía presionarla, simplemente intentaba ser cortés.

—¡No! Esto es algo que debo decirle ahora que estamos los dos solos… Es solo que… no encuentro la forma de empezar ya que nunca había podido decir algo como esto…

—Formúlalo desde cero. Trata de explicarme el contexto; explicar las partes importantes pero muy por encima. Cuando lo hayas hecho, piensa en cómo decir lo siguiente. Construye la idea poco a poco.

Selene lo vio con una gran sonrisa.

—Usted es realmente confiable, señor Gladio.

—¿Crees poder con lo que acabo de decirte?

Asutoro asintió.

—Entonces… empieza.

—Sí…— ella tomó aire— Verá… hay dos entrenadores, un chico y una chica. Uno de ellos siente cosas por el otro… no podríamos llamarlo amor, pero es algo más que solo interés, ¿entiende?

Gladio asintió. La cosa iba por esos tiros, ¿eh? Aunque realmente quería seguir buscando, no quería interrumpir a Selene. Eso parecía ser importante para ella.

—¿Puedes seguir?

—Sí, puedo— Selene eligió bien sus palabras—. La cosa es que entre ellos hay una diferencia de edad de cuatro años; uno tiene quince y el otro tiene diecinueve…

Gladio se le quedó viendo, dispuesto a seguir escuchando pero entonces, algo en su cerebro hizo click.

¿Esto es…? No. No pienses en ello.

—El entrenador de quince años tiene un hermano; un gemelo, le dice que debería dejarse llevar, sin importarle esa diferencia de edad y simplemente ser feliz si las cosas llegan a surgir ya que después de todo, el gemelo piensa que el entrenador de diecinueve años es alguien con quien vale la pena tratar de estar ya que es fuerte y parece amar mucho a los Pokémon, pero el entrenador de quince es un poco terco y le cuesta hacerle caso a su corazón…

Si ella encuentra a ese alguien que la haga sentir feliz, entonces yo también seré feliz…

Las palabras de Elio cayeron como un balde de agua fría en la cabeza de Gladio y en ese momento, su cabeza se quedó temporalmente en blanco.

Había empezado a preparar una forma amable y sutil de rechazar la declaración de Selene.

—Creo… creo que con eso dije todo lo básico— Selene asintió—. Ya elegí las palabras necesarias, señor Gladio… ¿Señor Gladio?

El rubio espabiló.

—Adelante— le dijo, sintiendo como su mano era apretada un poco más fuerte.

Selene tomó aire y entonces, se preparó.

—Verá…

Gladio cerró los ojos. Era un pésimo momento para que se crearan tensiones en el grupo y estaba seguro de que esto pondría también en riesgo su amistad con Elio pero… él simplemente no veía a Selene de esa manera.

Los abrió de nuevo, dispuesto a encarar la situación.

—¡Elio tiene un crush con la reina Hapu!— la Asutoro se llevó las manos a la cara, bastante sonrojada y con una expresión de felicidad en esta.

Una vez más, Gladio se quedó en blanco.

—¿Qué?

—¡Mi hermano me dijo que no hablara de esto con nadie más, pero estoy tan emocionada que debía decírselo a alguien! ¡Sé que usted nunca revelaría un secreto ni por accidente, así que decidí que se lo contaría!— Asutoro dio unos pequeños saltitos— ¡Estoy tan emocionada! ¡Es la primera vez que mi hermano me cuenta abiertamente de sus intereses sobre las chicas!

Gladio entonces recordó la actitud que Elio había adoptado frente a Hapu, la vez que Ketchum inició la Prueba de Mina. También en la fiesta que tuvieron luego de la rueda de prensa, Elio parecía nervioso al estar junto a Honua.

—Entonces, aquella vez que Honua llegó a casa de los profesores, cuando estábamos entrenando…

—¡Mi hermano estaba tan avergonzado por verla que actuó de forma fría por instinto!— Selene, en ese momento, había mostrado más expresiones de lo que lo había hecho en el tiempo que Gladio tenía de conocerla.

—¿Es eso posible?— preguntó Gladio, confundido— Solo se han dirigido como dos oraciones.

—¡Por eso mi hermano dice que no es amor! Podríamos decir que la reina Hapu encaja perfectamente con los gustos de mi hermano— dijo, tomando la actitud de una maestra—. En cuanto a físico, a mi hermano solo le importa la altura. No le gusta mucho que las chicas sean más altas que él y tampoco le importa el tamaño de los pechos o el trasero.

Eso hizo que Gladio desviara un poco la mirada.

—¿Elio te dijo eso por sí mismo?— preguntó. Él no creía poder hablar con Lillie de esas cosas; nunca en su vida lo haría.

—¡Yo deduje lo segundo!— dijo, cruzándose de brazos con cierto orgullo.

¿Por qué deduces esas cosas?...

—¡A mi hermano lo que más le atrae de la reina es su actitud!— siguió diciendo— Le gusta que las chicas no tengan pelos en la lengua a la hora de hablar, que sean bromistas, seguras de sí mismas, amigables, expresivas, firmes en sus posturas, que no se dejen influenciar, que sientan pasión por los combates, que adoren a los Pokémon y por sobretodo, que sean fuertes. ¡La reina cumple con todos los puntos!

Gladio suspiró, supuso que eso tenía sentido. Él había superado su amor por Wicke algunos años atrás y aunque recientemente habían compartido una relación más que nada carnal, seguía sintiéndose atraído por ciertas cosas de su persona, aunque en general, simplemente le tenía mucho aprecio. Otro suspiro salió de su boca.

—Por un momento creí que tú ibas a decir que yo te gustaba— le dijo con total sinceridad.

Selene se sorprendió por eso. El sonrojo que tenía antes disminuyó un poco pero no desapareció completamente.

—¿Eh? ¿Por qué creyó eso?— preguntó, sin salir de su sorpresa.

—Como no especificabas el género de ningún entrenador, creí que yo era el de diecinueve y tú la de quince— dijo, rascándose la cabeza—. Lo siento por malinterpretarte.

Selene repasó todo lo que había dicho en su cabeza y se dio cuenta de que, en efecto, lo que había dicho podía ser malinterpretado completamente.

Negó con rapidez, sonrojándose un poco más.

—Lamento haber hecho que sonara así…— murmuró, volviendo a su ánimo usual.

—No importa— Gladio se giró—. Me alegro por Elio, pero debemos seguir buscando.

Selene lo miró.

—¿Puedo… seguir hablándole de esto mientras buscamos?...

Hubo silencio. Al menos por unos cinco segundos.

—Puedes.

Una gran sonrisa se formó en el rostro de Selene.


—¿Qué hay de esta?

—No-Roto.

—¿Y esta?

—Tampoco-Roto.

—¿¡Qué tal esta?!

—Totalmente rechazada-Roto.

Ash y Pikachu encorvaron la espalda, desanimados y Elio miró a la Pokédex con los ojos entrecerrados.

—¡Vamos, en este lugar hay cientos de cuevas, debe haber alguna que nos sirva!— Asutoro señaló a su alrededor. El lugar parecía una especie de colmena, repleta de cavernas que se extendían por todo lo largo y ancho del lugar, el cual consistía en dos paredes con forma diagonal que se dividían en diferentes secciones gracias a desniveles de tres metros de altura y cinco de anchura.

Los Murkrow veían con interés a los humanos, principalmente para ver si había algo brillante por robar.

—Todas estas cuevas son demasiado estrechas y profundas. No nos sirven de nada-Roto.

Ash se rascó la cabeza.

—¿Cómo sería la cueva ideal?— preguntó. En su hombro, Pikachu también esperaba la respuesta.

—Una como la que había en la Isla Exeggutor. En esa cabíamos todos sin complicaciones y su profundidad era la adecuada— explicó RotomDex—. Si pudiéramos encontrar algo así sería lo ideal-Roto…

Elio dejó salir un suspiro, pero entonces sintió una palmada en la espalda.

—¡Vamos, apenas buscamos en la primera planta! ¡Todavía hay muchas allá arriba!— señaló hacia las secciones superiores de ambas paredes.

Asutoro le sonrió.

—Tiene razón, jefe. Necesitamos encontrar refugio antes de que anochezca.

—Sería mejor hacerlo antes de que llegue la tarde. Montar el campamento nos podría tomar un poco y no mencionemos el preparar la comida-Roto.

—¡Eso déjaselo a Lillie y Gladio!— Ash caminó hacia uno de los muros, comenzando a subirlo sin dificultad— Ellos dos son realmente buenos cocinando.

—En especial Gladio— Elio también trepó—. No sé cómo lo hace pero sus galletas saben de lo mejor.

—Aunque Lillie le gana en algunas cosas— dijo Ash, asomándose a una cueva y adentrándose en ella no sin antes recibir una buena iluminación por parte de Rotom— ¡Por ejemplo el curry! Antes de conocerla no sabía que el curry podía saber tan diferente.

—¡Pika!— exclamó el roedor. El curry de Lillie realmente era diferente al que estaban acostumbrados a comer en Kanto.

Pronto se dieron cuenta de que Gladio era especialmente bueno haciendo comida dulce como postres y bebidas, mientras que Lillie tenía su campo de especialidad en lo salado. Se rieron por lo contradictorio que eso era.

De pronto, una manada de Golbat y Zubat salieron de la cueva, sobresaltando a ambos entrenadores, quienes rápidamente se abrazaron. Pikachu también se había asustado por lo repentino del momento.

—E-Eso me bajó el alma a los pies…— murmuró Elio, separándose de Ash, quien asintió con fuerza.

—La próxima vez apunta al techo primero, por favor…— dijo, mirando a la Pokédex.

—A la orden-Roto.

Siguieron analizando las cuevas, dándose cuenta de que ninguna de las de la pared derecha cumplía los requisitos que ellos buscaban. Todas eran casi idénticas entre sí, cosa que terminó molestándolos.

Ash se sentó en el borde de uno de los desniveles, con el estómago gruñendo.

—Quiero comer de la pizza que hace Lillie…— dijo, sabiendo que eso era imposible.

—Pika…

Elio aprovechó para sentarse a su lado y preguntar por algo que lo había estado matando de la curiosidad.

—Jefe— llamó, obteniendo su atención—. A riesgo de parecer un entrometido quería saber… ¿está todo bien entre usted y Lillie?

Ash volteó a verlo, sintiéndose confundido. Pikachu no lo expresó, pero al igual que Elio, él tenía la misma pregunta.

—Todo está bien entre nosotros— aseguró, arqueando una ceja— ¿Por qué preguntas?

Elio se sintió nervioso por decir lo que iba a decir.

—Hay demasiada tensión sexual entre ustedes últimamente— dijo Rotom, sobresaltando al Asutoro—. Puesto en términos que puedas entender, ninguno de los dos puede verse a los ojos y se sonrojan cuando hablan entre ustedes-Roto.

Ash se dio cuenta de que era cierto, por lo que simplemente pudo reír, siendo ahora él quien se sentía nervioso.

—¡Todo está bien, en serio!— dijo, rascándose la nuca.

—De seguro tiene algo que ver con su escapada en la fiesta de navidad-Roto.

Ash se sobresaltó, tirando a Pikachu de su hombro. Elio se sonrojó un poco.

—¿S-Se dieron cuenta?— preguntó, sorprendido.

—Bueno… casi todos nos dimos cuenta, solo que nadie quiso mencionarlo cuando volvieron— Elio se sintió un poco avergonzado. No estaba acostumbrado a hablar de esos temas tan íntimos.

—Ni siquiera podían mantener una conversación entre ustedes. Notamos de inmediato que algo había pasado-Roto— añadió la Pokédex.

Ash en ese momento sintió más vergüenza de la que había sentido nunca en toda su vida. Luego de lo sucedido, habían paseado por unos veinte minutos en lo que se calmaban. Al final, cuando sus rostros recuperaron sus colores normales, volvieron a la fiesta aunque era cierto que les costaba hablar entre ellos.

—¿Qué diablos hicieron como para que se pusieran así? Ya se han besado, ¿no? Besarse otra vez tampoco debería ser la gran cosa, a menos que no hayan sentido vergüenza la primera vez por la adrenalina, cosa que de hecho… tiene bastante sentido-Roto…

Elio vio que a Ketchum le costaba horrores el expresar sus ideas, por lo que parecía que su cerebro estaba empezando a sobrecalentarse. Estuvo a punto de reanudar la búsqueda para no incomodar más a su ídolo, pero él habló justo en ese momento.

—Este beso… No, estos besos… No fueron para nada como el de aquella vez— Elio se sorprendió al ver una faceta desconocida de Ash: La timidez—. Se sintieron mil veces mejor y… ninguno de los dos quería que terminara.

—Ahhh… Ya veo. Ambos se dejaron embriagar por la emoción del momento y se besaron apasionadamente a la luz de la luna, ¿no es así?-Roto.

Ash, con el rostro sonrojado, asintió. Pikachu le dio unas palmaditas en la espalda. Elio también se había puesto colorado al escuchar eso.

—Es un cliché adolescente, pero ey, las primeras relaciones suelen serlo por lo que he leído— Rotom se encogió de hombros—. ¿Y qué pasó luego? ¿Tú y ella ya son novios?-Roto.

Ketchum negó con la cabeza, haciendo suspirar a la Pokédex.

—¿Se están besando sin siquiera ser una pareja?... Supongo que ya están en esa edad donde un beso no significa necesariamente que deban serlo pero… Bueno, creo que no me lo esperaba de ustedes; no con lo emocionales que son-Roto.

—¡Ahhhh!— Ash se llevó las manos a la cabeza— ¡Ya lo sé, Rotom! ¡Yo fui quien dijo que no deberíamos hacerlo pero cuando llegó el momento no quería detenerme! ¡No sé qué está mal conmigo!

Elio se aclaró la garganta, atrayendo toda la atención.

—Yo no soy un experto del amor, jefe… De hecho, nunca he tenido novia, pero si me he enamorado un par de veces— lo miró, con un sonrojo—. Podría ayudarlo a aclarar sus pensamientos.

Ash sonrió inmensamente.

—¿¡De verdad?! ¡Eso me sería de mucha ayuda, Elio!— le pasó un brazo por alrededor del cuello— ¡Sabía que siempre puedo contar contigo!

El Asutoro estaba que no cabía en sí de la felicidad. Para ese punto, estaba convencido de que él era el favorito de Ash; se lo presumiría a Selene y luego… Movió la cabeza de un lado a otro, espabilando. Debía concentrarse en lo importante.

—¿Qué es lo que siente cuando está con Lillie, jefe?— le preguntó, haciendo que Ketchum tomara su distancia.

—¿Sentir?... Bueno, me siento feliz, como cuando estoy junto a mis otros amigos.

Elio se llevó una mano al mentón. Estaba probando el enfoque equivocado.

—Ya sabemos que luego de su beso con Lillie, se empezó a sentir nervioso al verla— volteó a ver a Ketchum— ¿No sintió nada más? Quiero decir… como un hormigueo en el estómago.

Ash asintió con fuerza.

—Es así como se sienten los besos, ¿verdad?— preguntó con inocencia.

Elio volteó la mirada, nervioso. Él nunca había besado a nadie…

—Intentemos una vez más— dijo, dando con una buena pregunta—. Imagine que Lillie está enamorado de usted y usted es mayor que ella; Lillie no puede animarse a hablarle y se siente nerviosa estando junto a usted, sabiendo que si llegara a darse el caso en el que se confesara, usted la rechazaría por la diferencia de edad, al verla solo como una niña… ¿¡Qué le diría a Lillie?!

Ash, Pikachu y Rotom lo vieron con confusión.

—¿En qué se supone que va a ayudar a Ash esa situación tan detallada? Ni siquiera se parece al problema que tiene él-Roto.

Roedor y entrenador asintieron.

Elio se sonrojó y de nuevo, desvió la mirada.

—¡U-Una última pregunta!

—Por favor.

Asutoro llegó esta vez a una buena conclusión.

—Imagine que en un futuro, usted y Lillie se casan, tienen hijos, una casa y un auto, ¿cómo lo haría sentir eso?— le preguntó, sonriendo.

Ash imaginó la situación. En su visión del futuro, él y Lillie eran exactamente iguales, juntos cargaban a una versión más pequeña de ellos mismos; los cuatro estaban fuera de una casa idéntica a la de Ketchum y estacionado frente a esta había un auto como el del profesor Oak.

En su imaginación, solo había risas, juegos y bromas. Él y Lillie se apoyarían mutuamente siempre y cuidarían de sus hijos juntos. Él haría todas las cosas pesadas y ella las que tuvieran que ver con pensar; ella nunca se enojaría con él por más tonto que fuera y él jamás la dejaría caer sin importar la situación.

Inconscientemente, sonrió.

—Al parecer, se siente feliz— notó Elio, también sonriendo—. Eso es bueno. Si puede imaginarse una vida agradable junto a ella, es porque definitivamente siente algo por Lillie.

Rotom sabía eso. Sabía que lo que Ash sentía por Lillie era más que simple amistad quedándose a muy poco de ser amor. Esos sentimientos habían ido creciendo luego de lo del primer beso, pero Rotom no podía identificarlos. Se sentía curioso por la conclusión que podría dar Elio.

—¿Qué sigue después de eso?-Roto— preguntó, haciendo que Ash y Pikachu miraran con interés a Elio.

Asutoro sudó un poco y se rascó la cabeza.

—Es todo lo que se me ocurre…

Gestos de decepción se vieron en las caras de los otros tres.

—¡L-Lo siento, es solo que describir el amor es muy difícil!— dijo Elio, cerrando los ojos— ¡Cuando me enamoro de alguien lo sé simplemente viéndola, no necesito pensarlo mucho!

Rotom suspiró.

—Eso pasa con las personas normales y Ash no es una— le puso una protuberancia sobre la gorra—. Van a tener que estamparle la respuesta en la cara para que se dé cuenta… Al menos Lillie sabe lo que quiere-Roto…

—Hablando de Lillie… Espero que a ella y Hau les esté yendo bien— Elio se puso de pie—. Porque nuestra suerte es pésima…

Ash no escuchó eso último, centrándose solo en lo que había dicho antes. Esas palabras lo hicieron reaccionar.

Él sabía que por "yendo bien", Elio se refería a la búsqueda de un lugar para acampar pero su mente le repetía una y otra vez el mismo hecho: "Hau está intentando enamorar a Lillie y ahora, ambos están solos".

Se sintió nervioso al pensar en ello y por inercia, apretó un puño.

—Sigamos buscando— dijo, bajando rápidamente por entre los desniveles.

Elio, Rotom y Pikachu voltearon a verse. Lo siguieron.


—Aquí, Lillie— Hau extendió su mano hacia su amiga, quien la aceptó— Uno, dos y… ¡tres!

La rubia subió a una pequeña saliente de un tirón, una vez que estuvo arriba, ella y Hau se quedaron sentados, recuperando un poco el aliento.

Habían empezado a escalar por una pequeña montaña empinada que tenía varios peldaños por toda su superficie, lo cual les facilitaba bastante la escalada. Como era evidente, Hau lideraba la escalada.

—Antes nunca habría podido escalar esto ni aunque lo intentara— Lillie se asomó por la saliente, viendo que habían subido tal vez veinte metros—. ¡El entrenamiento realmente está funcionando!

Últimamente, Aether había sentido su abdomen más duro; sus piernas y brazos también, así como su… Sonrojada, dejó de pensar en ello. Sintió vergüenza por pensar en esas cosas cuando estaba a solas con Hau.

Mahalo se recargó contra la montaña, quitándose del rostro el poco sudor que había brotado en su frente.

—Si no hubiera todos esos sitios para apoyarnos, nunca habría llegado hasta aquí— admitió, cerrando los puños varias veces—. No tengo tanta fuerza en los dedos.

Lillie asintió.

—No lo habría sugerido si fuera demasiado peligroso— dijo, sonriéndole—. ¡Tengo los riesgos bien evaluados!

—Es una de las cosas que más me gusta de ti— dijo Hau, sonriendo. Lillie se sorprendió por eso, sonrojándose—. Siempre tienes la cabeza fría y piensas en todo.

Aether sonrió de forma tímida y lo miró a los ojos.

—Gracias, Hau— le dijo. Había sido lindo escuchar eso.

El moreno no dijo nada, en su lugar, simplemente siguió sonriendo.

—Deberíamos seguir subiendo— le dijo, poniéndose de pie y ofreciéndole una mano a la rubia, quien la aceptó—. Voy a subir primero.

—Por favor— Lillie se sonrojó un poco. Aunque era cierto que bajo la falda llevaba un short deportivo, no quería cometer los mismos errores que había cometido antes.

Debían subir otros diez metros para llegar a la cima pero eso sería tarea fácil. Los peldaños eran profundos, de manera que agarrarse era realmente sencillo.

—Un pie aquí… La mano aquí… Subir…

Hau escuchaba fascinado la forma en la que Lillie pensaba en voz alta, pero en el fondo, él recordaba otras cosas.

¿Qué habían hecho ella y Ash durante su escapada en la fiesta de navidad?... Recordaba la forma en la que se miraban y solamente sintió... Definir lo que Hau había sentido en ese momento era muy complicado, pero sin duda sabía que ninguna de esas emociones había sido positiva.

No pasó mucho hasta que Hau logró subir del todo y una vez más, ayudó a Lillie a terminar el poco trayecto que le faltaba.

Esta vez sí se sintieron más cansados pero consideraron que las vistas valían el esfuerzo. Aunque no lo sabían, estaban viendo lo mismo que Gladio y Selene, solo que mucho más al oeste, sin mencionar que estaban a mayor altura.

—Esta brisa…— murmuró Lillie, sonriéndole al sol del mediodía.

Hau extendió sus brazos hacia los costados, sintiendo en su piel el aire que soplaba en el Cañón de Poni.

—Ojalá Ash estuviera aquí…— escuchó decir a Lillie— Una foto en este lugar sería…

—Yo estoy aquí— le dijo Hau, apuntándose y sonriéndole.

Aether también le sonrió.

—¡Tienes razón! ¡Disfrutar de estas vistas con amigos también es de lo mejor!— le dijo, para luego, poner una sonrisa pícara— Aunque ya que estamos hablando de temas amorosos…

Hau tragó saliva. ¿Por qué de pronto…?

—¿Hay algo pasando entre tú y Acerola?

La pregunta tomó desprevenido a Hau, quien ladeó la cabeza, completamente confundido.

—¿Perdón?...

—¡Sí, entre tú y Acerola! Veo que se llevan muy bien y que ríen mucho cuando están juntos ¿¡O quizás es Hapu?!— Lillie le sonrió— ¡Puedes confiarme el secreto, no se lo diré a nadie!

Hau negó rápidamente.

—¡No, no, no! ¡No hay nada entre Acerola y yo, ni tampoco con Hapu!— Mahalo parecía bastante ansioso por remarcar su punto— ¡Hapu es casi como una hermana y Acerola es como mi tía!... ¡Eso sería demasiado raro!

Lillie se mostró decepcionada.

—Considerando que ves al señor Nanu como un abuelo y creciste con Hapu, supongo que no me sorprende…

—Bueno, supongo que ese no siempre es un impedimento…— Hau trató de hacer lo posible por desaparecer esa expresión del rostro de Lillie— Por ejemplo, Lana y Chris. Es obvio que esos dos se gustan.

La rubia sonrió ampliamente.

—¡Lo sabía!— bufó con emoción— ¡Sabía que había algo!

Hau asintió, riéndose.

—Son el tipo de personas que se molestan porque no pueden aceptar que se gustan— dijo Mahalo. Ellos habían sido así desde niños.

Lillie parecía emocionada por escuchar eso ya que movía el torso de izquierda a derecha mientras tarareaba.

—No sabía que te gustaban esas cosas, Lillie— admitió Hau, llevándose las manos detrás de la cabeza—, o más bien, que te interesaban.

La rubia lo miró.

—Últimamente he estado hablando mucho con Mallow y Lana por teléfono, o bueno, por Rotom, pero no es como que me interesé demasiado— Lillie le sonrió—. Solo creí que esta era una buena oportunidad para conocerte mejor, Hau. Tú sabes, como yo ya te conté de mis líos amorosos, pensé que podría escuchar los tuyos.

Mahalo se quedó callado y apretó los puños. No era justo, ¿por qué rayos era tan linda y tan ciega al mismo tiempo? Abrió la boca, pero Lillie habló primero.

—Hau…— le dijo, viendo hacia el noroeste— ¿Qué es eso?...

El moreno volteó a ver y se dio cuenta de que, casi cien metros abajo, en dirección al noroeste, había una cueva. De dicha cueva emergía una espesa neblina blanca que podía verse incluso a la distancia.

Ambos Representantes voltearon a verse y asintieron.


—¡Una vez, cuando estábamos en tercero de primaria, mi hermano se enamoró de nuestra maestra!

—Supongo que de ahí el trauma con la diferencia de edad— dijo Gladio, buscando con la mirada un buen refugio.

—¡Pero eso no es todo! ¡Lo mejor viene cuando…!— un pitido que provenía de la mochila de Selene la calló. Gladio volteó a verla, dándose cuenta de su gesto de seriedad— Señal de Ultraente.

Los ojos del rubio se abrieron de par en par.

Selene sacó de inmediato una pequeña pistola de la cual emergía una pantalla. El aparato emitía un pitido débil pero constante y en la pantalla podían verse unos pequeños picos puntiagudos que desaparecían por unos segundos para luego volver a aparecer. Gladio notó que el gatillo de la pistola estaba permanentemente activado gracias a una liga.

Chica lista— pensó el rubio, casi orgulloso.

—He visto este tipo de lectura antes— dijo Selene, fijándose en los picos—. Durante nuestro paso por Ula-Ula, cuando volvíamos a ciudad Malíe, nos encontramos una especie de membrana extraña que emitía una energía ligeramente más potente. Mi hermano y yo recolectamos una muestra y según la profesora Burnet, era la muda de piel de una Pheromosa que había sido derrotada por los señores Lario y Chris hace un tiempo.

—La lectura también es más débil que la generada por el ectoplasma de Blacephalon cuando seguía pegado a Elio— dijo Aether, poniéndose a un lado de Selene. Asutoro tomó un poco de distancia, sintiéndose aun ligeramente avergonzada por lo anterior—. Eso quiere decir que…

—No es un Ultraente como tal, es solo una muestra de su ADN. Una muy pequeña.

Gladio sonrió.

—Sabes usar bien el cerebro.

Selene asintió, sintiéndose realmente halagada.

Ambos se dedicaron a seguir la señal. No podían ignorar así como así la posible presencia de un Ultraente. Descendieron varios niveles hasta que finalmente, llegaron al río que atravesaba el Cañón de Poni.

Ahí, la señal se intensificó solo un poco, indicándoles que se estaban acercando. Selene guío todo el camino, permitiendo que Gladio se mantuviera alerta ante cualquier posible amenaza.

Finalmente llegaron a la orilla del río y encontraron el origen de la señal.

—¿Una piedra?— preguntó Gladio, arqueando la ceja. Era una pequeña roca que Selene podría levantar sin problema utilizando solo dos dedos. La particularidad de esa piedra era su color, el cual era similar al gris que poseía el concreto, no como las características rocas marrones del Cañón de Poni.

—Voy a tomar la muestra— dijo Selene, pasándole la pistola a Gladio—. Terminaré en un segundo.

La azabache sacó un frasco de su mochila, así como unas pinzas metálicas con las que introdujo la piedrita en el frasco.

—Tenemos que avisar a los demás pronto— dijo Selene, tomando el frasco con firmeza—. Un Ultraente rondando por ahí es muy peligroso…

Gladio estaba totalmente de acuerdo. Ambos entrenadores voltearon a verse y a la vez, pusieron Cristales Z en sus pulseras.


—¡Ohhh!— exclamó Ash, entrando a una cueva— ¡Tiene que ser esta!

Elio sonrió con alivio.

—¡Por fin la encontramos!— dijo con seguridad.

—¡Pikachu!— exclamó el roedor, moviéndose por toda la cueva.

Los tres voltearon a ver Rotom, esperando una confirmación.

—Anchura suficiente para albergar un máximo de veinte personas… Altura de cuatro metros… Poca profundidad para poder salir en cuanto se necesite y ni rastros de Golbat o Zubat…— Rotom analizaba todo, en busca de alguna falla que no encontró— Es este. Por los próximos meses, este será nuestro nuevo hogar-Roto.

Elio, Pikachu y Ash se sonrieron, saltando con alegría. Los dos humanos dejaron sus mochilas en el suelo.

—Con un poco de mano de obra, podríamos convertir este lugar en un sitio acogedor— dijo Asutoro, observando bien la parte que quería, fuera para él.

—¡Gladio es muy buen construyendo cosas también!— recordó Ash. A su mente vino la vez que Kukui había roto una silla cuando estaba haciendo sus investigaciones, silla que luego Gladio reparó sin problemas.

—Deberíamos hacérselo saber a los demás— dijo la Pokédex, viendo su reloj interno—. Faltan cuarenta y dos minutos para la hora acordada, así que sería más rápido llamarlos con un Movimiento Z-Roto.

Ash y Elio se miraron, sonriendo. Al mismo tiempo, los dos pusieron Cristales Z en sus pulseras.


—¡Yo te atrapo, Li…!

La rubia aterrizó a su lado, saltando desde unos dos metros de altura. Hau se quedó callado y sorprendido al ver eso.

—Estoy bien, Hau— le dijo, fijando la mirada en su destino—. Tenemos que darnos prisa. Si eso de ahí es algo peligroso, debemos informárselo a los demás.

Mahalo espabiló, asintiendo fuertemente.

—¡Vamos!— dijo, comenzando a correr.

Hau iba tan rápido como podía pero aun así, el lugar se veía lejos. Si tan solo pudiera llamar a Tauros… El terreno era disparejo y no había espacio suficiente para que su Pokémon se moviera. Resignado, siguió corriendo.

—¡Sube!— dijo Lillie, a su costado, extendiéndole una mano. La rubia iba sobre Silvady, quien ajustaba su paso al de Hau para que este pudiera montar en él.

El moreno la aceptó sin dudar y así, Silvady aceleró. No alcanzaba las velocidades que Tauros podía alcanzar, pero sin duda compensaba esa pequeña carencia con una gran agilidad.

Terminaron llegando al lugar en cuestión de minutos gracias a la quimera.

Lillie y Hau bajaron con desconfianza, acercándose ambos a la entrada de la cueva. De dicho lugar emergía una niebla extraña la cual llenaba por completo el interior, sin salir lo más mínimo de la cueva. Era como si un muro invisible le prohibiera seguir esparciéndose.

Era espesa. Tan espesa que no podías ver nada a través de ella y desprendía un brillo extraño que fue lo que llamó la atención a Lillie.

—¿Entramos?— preguntó Hau, sintiéndose inseguro sobre su propia pregunta.

La rubia frunció el ceño y se acercó con cautela.

—Primero…— extendió su mano hacia el interior, atravesando la niebla sin problema— Primer paso dado…— murmuró.

—Hagámoslo juntos— dijo Hau, metiendo también su brazo. Extendió su mano derecha hacia Lillie—. No sabemos que sea esto… Así, al menos estamos seguros de que no nos separaremos.

La rubia vio su mano y le dio la izquierda, asintiendo.

—A la cuenta de tres, meteremos la cabeza— le dijo, volteando a ver a Silvady—. Si algo nos jala hacia adentro… cuento contigo.

La quimera asintió. Entraría sin dudarlo.

Lillie y Hau se vieron fijamente y a la vez, metieron la cabeza en el interior de la niebla.

Hau abrió los ojos sin problemas. Podía respirar sin dificultad alguna y mover la cabeza hacia los lados con libertad.

—No veo nada…— murmuró. Apenas y podía ver su propia nariz— ¿Estás bien, Lillie?

No hubo respuesta pero podía sentirla… su mano y la de Lillie seguían unidas. Sacó la cabeza de la cueva, sorprendiendo un poco a Silvady. Miró hacia su derecha, dándose cuenta de que Aether seguía con la cabeza metida en el interior de la niebla. Frunció el ceño y volvió a entrar.

Tomó una gran bocanada de aire y gritó su nombre a todo pulmón.

De nuevo no hubo respuesta. Hau salió de inmediato, pero antes de hacerlo, escuchó que alguien lo llamaba.

Una vez que estuvo afuera, con brusquedad, jaló a Lillie hacia él. La rubia chocó contra su pecho, parpadeando rápidamente por la impresión.

—¿H-Hau?...— le preguntó, separándose un poco de él— ¿Qué pasó? ¿Por qué…?

Mahalo la abrazó sin decirle nada.

—¡Creí que te habían arrancado la cabeza!— gritó de pronto.

—¿Eh?

Hau se separó un poco de ella, viéndola con auténtica preocupación.

—¡Grité tu nombre con todas mis fuerzas pero no respondías, pero seguías a mi lado, me aseguré de eso!— Mahalo la zarandeó— ¡Creí que algo te había cortado la cabeza!

—¡C-Cálmate, Hau!— le dijo Lillie, mareándose un poco— ¡Estoy bien, estoy bien!— lo tomó de los hombros— ¿Ves? Mi cabeza está en su lugar.

Mahalo suspiró con alivio.

—No sé qué habría hecho si no fuera así…

Lillie se rio.

—Aunque es extraño— dijo, mirando hacia el interior de la cueva—. Apenas tenía unos segundos con la cabeza adentro cuando me sacaste.

Mahalo volteó a ver a Silvady, quien también se veía confundido.

—Lillie, pasaron como tres minutos— le dijo, siendo secundado por el tipo Normal.

Por un momento, el rostro de Aether palideció.

—Sea lo que sea esa cosa…, no es para nada normal— dijo, sacando un cilindro de su mochila, el cual luego abrió. Sacó un CD rojo cuyos bordes eran azules—. Silvady, cambio al tipo Dragón.

El compartimiento en la sien de la quimera se abrió, recibiendo el disco. Sus escleróticas, cresta y cola cambiaron a un color azul opaco.

—Tenemos que llamar a los demás— Lillie puso su Dracostal Z en su pulsera.

Hau de inmediato sacó a Primarina, quien ya tenía una idea de la situación.

Mahalo y Aether se pusieron lado a lado, con sus Pokémon frente a ellos, apuntando hacia el este.

—Es la primera vez que utilizo este Movimiento Z…— murmuró, con el ceño fruncido.

—¡Saldrá bien!— le aseguró Hau, levantándole un pulgar— Practicaste mucho los pasos durante el entrenamiento.

Aether sonrió también.

—¡Aquí vamos!

Lillie cruzó sus brazos frente a ella, para luego, subirlos ambos hacia la derecha y extenderlos con rapidez hacia el frente, separándolos de forma que parecían unas mandíbulas. Hau, a su vez, también terminó de ejecutar sus pasos.

—¡Silvady!/¡Primarina!— tomaron aire, preparándose para gritar con fuerza— ¡DRACOALIENTO DEVASTADOR!/¡SINFONÍA DE LA DIVA MARINA!

Primarina creó una esfera de agua gigantesca que impulsó frente a ella, dejándola flotar en el aire. Por su parte, Silvady comenzó a cargar una esfera rosada que luego disparó. La esfera tomó la forma de un dragón apenas se alejó unos metros, cargando directo contra la burbuja de Primarina.

Los Movimientos Z colisionar, creando una gigantesca explosión, peor las cosas no terminaron ahí.

Kilómetros al este, otra enorme explosión se vio, al igual que una segunda en dirección al sureste.


Gladio y Selene se sobresaltaron al ver como otras dos explosiones aparecían a la distancia, una al oeste y otra hacia el suroeste.

Ambos voltearon a verse. Lycanroc y Dartrix también lucían sorprendidos.


—Esto es un problema…— dijo Rotom, volteando a ver a Ash y Elio— Tenemos que separarnos. Una explosión vino del oeste y otra del este; alguno de ustedes dos debe quedarse aquí mientras que otro tiene que ir con lo demás-Roto.

Los azabaches se miraron. Sabían quién era el que debía irse.

—Iré hacia allá— dijo Ash, señalando el este—. Si los demás tuvieron la misma idea, entonces alguien vendrá rápido, Elio— Pikachu saltó al hombro del Asutoro—. Rotom y Pikachu se quedarán aquí para cuidarte si los necesitas.

Elio asintió.

—Tenga cuidado, jefe— le pidió.

—Te lo prometo— sacó a Decidueye y con él, se fue volando.


—Entonces iré yo— Hau sacó la Pokéball de Noivern—. No puede llevarnos a los dos, pero puede conmigo de sobra… ¿Segura que estarás bien, Lillie?

—¡Segura! Mis Pokémon me protegerán— apenas dijo eso, los seis miembros de su equipo asintieron—. Vamos, tienes que averiguar qué está pasando.

Hau no dijo nada y en su lugar, dejó salir a su tipo Dragón, haciendo volver a Primarina. Se sujetó de las patas de Noivern y puso rumbo hacia el sureste.


—Te dejo a Silvally y Lycanroc— le dijo Gladio a Selene, poniéndole una mano en el hombro—. Si estás en peligro, ellos te defenderán con todo su ser.

La quimera y el licántropo se pegaron a Selene, dispuestos a protegerla costara lo que costara.

—Tenga cuidado, señor Gladio— Selene tenía el ceño fruncido—. No quiero pensar en ello, pero si se da el caso de que el enemigo es un Ultraente…

—Y por eso mismo debo irme lo más pronto posible— dijo, empezando a trepar sobre Kaguron—. No te alejes demasiado del río. Iré hacia el suroeste, encontraré a alguien y le diré que venga a verte.

Asutoro asintió.


En mitad de su vuelo hacia el suroeste, Gladio se topó con cierta persona.

—¡KETCHUM!— gritó con fuerza, al ver que el entrenador y su Decidueye estaban volando casi unos cien metros a su derecha. El grito pareció ser escuchado porque la lechuza viró en su dirección.

—¡Gladio!— exclamó Ash, sorprendido— ¿Qué es lo que está pasando?

—No perdamos el tiempo— respondió, mirando hacia la dirección de la que venía—. Ve con Selene, ella te explicará todo. Los recogeré después, así que no se muevan de ese lugar.

Ketchum asintió.

—¡Elio, Rotom y Pikachu están esperando!— gritó una vez que Decidueye volvió a avanzar.

Gladio le indicó a Kaguron, mediante unas palmaditas, que siguiera avanzando. Ella obedeció.

Les tomó unos pocos minutos llegar a su destino y cuando lo hizo, se topó con que Hau también estaba ahí, junto a Elio y los Pokémon de Ketchum.

Ni siquiera se bajó de Kaguron cuando preguntó lo siguiente.

—¿Dónde está Lillie?

—¡Llegas a tiempo!— Hau señaló hacia el noroeste— ¡Está esperando allá, ve rápido, Gladio!

Aether asintió y una vez más, despegó.

—Entonces… ¿qué está pasando, chicos?— preguntó Hau una vez que Gladio se perdió de vista.

—Bueno… no sé qué tan serio sea el problema de los demás, pero…— Elio apuntó con la cabeza al interior de la cueva— Ya tenemos casa.

Mahalo vio la mochila de Elio, la cual estaba descansando contra una de las paredes de la cueva. Hau suspiró, sintiéndose aliviado. Le sonrió.

—¡Ahora tenemos una base de operaciones!— dijo, entrando al lugar y dejando también su mochila. Noivern y Torracat también entraron.

—¿Y bien?— Rotom se acercó al moreno— ¿Qué encontraron ustedes?

Hau los miró.


—¡Selene!— gritó Ash.

La chica sonrió con alivio al verlo descender junto a su Decidueye.

—¡Jefe!— lo llamó, subiendo ambos brazos.

Una vez que Ketchum y su Pokémon tocaron el suelo, avanzaron rápidamente hacia la Asutoro.

—¿¡Qué fue lo que pasó?!— preguntó Ash, mostrando preocupación.

Selene de inmediato le enseñó el frasco.

—El invento que la profesora Burnet nos dio a mi hermano y a mí detectó esto como material biológico de Ultraente— dijo, sin tomar ningún rodeo—. Fue lo único que encontramos, pero creemos que es peligroso caminar sin saber que un Ultraente puede estar a la vuelta de cualquier esquina.

Ash tomó el frasco entre sus manos, entrecerrando los ojos para verlo mejor.

—Es una piedra…— dijo— Nihilego es el único tipo Roca de entre todos los Ultraentes que conocemos, pero…

—No se parece en nada al material del que está compuesto Nihilego— Selene recordaba la muestra que Gladio había tomado del Ultraente que había poseído a Lusamine—. El cuerpo de Nihilego parece vidrio y cuando mueren, se convierten en un líquido extraño… Vea como lo vea, jefe…

Ash asintió.

—Esto no es de un Nihilego— aseguró.

—Puede ser una especie nueva o tal vez es una roca que tiene ectoplasma de Blacephalon pegado— Selene no se veía del todo segura—. Sea como sea, ninguno de los dos escenarios es bueno.

Ketchum le devolvió el frasco, sabiendo que con ella estaría mejor.

—Cuando volvamos a la base se lo diremos a los demás y…

—¿Base?

Ash volteó a verla.


—¡Es Gladio!— exclamó Lillie, viendo llegar a Kaguron.

Todos hicieron espacio para que la Ultraente pudiera aterrizar sin problemas y cuando lo hizo, Gladio bajó de un salto.

—¿Qué rayos es eso?— preguntó Aether, poniéndose a la defensiva de inmediato— Puede verse desde lo lejos.

Lillie asintió.

—Hau y yo lo vimos por casualidad— respondió, acercándose—. Es una niebla muy espesa, además de que no sale nunca de la cueva…— trató de ventilar un poco de la niebla hacia el exterior, pero no hubo resultado; su mano simplemente la atravesaba.

Gladio se acercó con desconfianza y metió la mano. Era niebla común y corriente, al contrario de lo que parecía.

—Metimos la cabeza en el interior y… pasó algo muy extraño.

—¿A qué te refieres con extraño?— preguntó el mayor, sacando la mano de la niebla.

—Verás… Cuando metí la cabeza, pasé unos segundos tratando de ver los alrededores, que por cierto, no logré ver más allá de mi propia nariz— dijo, dándose un toquecito en dicha parte de su cara—. De pronto, Hau me sacó de un jalón. Él dijo que me había estado llamando, pero yo no escuché nada… y lo que es más raro es que, aunque lo sentí como unos diez segundos, Hau me aseguró que había estado con la cabeza adentro aproximadamente tres minutos.

Gladio miró fijamente al interior de la cueva, con el ceño fruncido.

—Esto es obra de Fini— dijo, poniéndose justo frente a la entrada—. No sé qué planea, pero estoy seguro de que ella sabía que vendríamos. Lo preparó para nosotros.

Lillie sintió bastante alivio.

—Es bueno saberlo… Si se trata de Tapu Fini…

—Es Tapu Fini— Gladio la miró fijamente—. La misma que traumó a Ketchum mostrándole como todos sus seres queridos morían uno a uno. No puedes confiar de nada de lo que ella haga.

Lillie tragó saliva. Su hermano tenía razón.

—D-Dejando de lado eso… ¿Qué pasó con ustedes, hermano?

El rubio se le quedó viendo.


Gladio y Lillie habían recogido a Ash y Selene, poniendo rumbo hacia donde estaban Elio y Hau. Llegaron pronto, encontrándose a los dos adolescentes montando sus partes del campamento.

Se reunieron, contándose entre ellos los sucesos que habían vivido.

—¡Este lugar se ve bien!— dijo Lillie, poniendo su mochila junto a la que le había regalado a Gladio (una negra de un solo tirante que tenía la imagen de un Lycanroc nocturno en la correa)

—Nos servirá.

—¿¡Un Ultraente?!— preguntó Hau, llevándose las manos a la cabeza.

—Solo pensar en que pueda ser un Blacephalon hace que me hierva la sangre…— murmuró Elio.

—Tranquilo, hermano… Tapu Fini sabe que estamos aquí, no creo que haya dejado algo como esa niebla si el lugar no fuera seguro— le dijo, tratando de animarlo.

Ash no quiso decir nada, simplemente cerró un puño con fuerza.

Tapu Fini y niebla eran cosas que iban de la mano; se sentía mareado de solo pensar en tener algo que ver con la niebla de la guardiana otra vez.

—Yo pensé que nuestro descubrimiento había sido importante y resulta que fue lo que menos impacto tuvo-Roto— la Pokédex se rascó la carcasa.

—Tenemos que armar el campamento— dijo Ash, pasando al lado de la Pokédex. Rotom volteó a verlo.

—Voy a ayudarte-Roto— le dijo, levitando hacia él. Pikachu lo siguió.

Lillie lo vio llegar y de inmediato notó su expresión. Ella sabía lo que Tapu Fini significaba para Ketchum… Se decidió a hablarle, a pesar de la vergüenza que pudiera darle.

Abrió la boca, pero alguien más habló antes que ella.

—¿Necesitas ayuda?— preguntó Hau, sonriéndole. Lillie lo vio y le devolvió el gesto.

—Lo siento, Hau, pero tengo otro lugar al que ir— le dijo, caminando hacia Ketchum.

Mahalo se quedó pasmado. Lillie no había intentado ocultar en lo más mínimo que prefería a Ash. Suspiró y sonrió. No era momento de ponerse así; no habían ido hasta ahí solo por eso.

—¡Elio, Selene, ¿necesitan ayuda?!— preguntó.

Lillie caminó con decisión hacia Ketchum y luego, se acuclilló a un lado suyo.

—Te tengo una oferta que no vas a poder rechazar— le dijo, sobresaltándolo.

—¿Li…?

—Yo te ayudo a armar tu casa de acampar y luego, tú me ayudarás a armar la mía. ¿Te parece bien?— preguntó, sonriendo con seguridad.

Ash todavía se veía un poco sorprendido pero no pasó mucho hasta que sonrió una vez más.

—Por alguna razón, nunca puedo decirte que no— le dijo, riéndose.

—Es porque soy encantadora— aseguró, llevándose una mano al pecho y cerrando los ojos.

—Puede ser— soltó una carcajada.

Gladio vio como Rotom y Pikachu se apartaban para darles su espacio. Ver a su hermana junto a Ketchum ya no le molestaba. Él ya no podía visualizar a alguien que no fuera el entrenador de Paleta como pareja de su hermana.

—¿Necesita ayuda?— preguntó Selene, poniéndose a su lado.

Gladio le sonrió.

—Gracias— dijo, sacando de una Pokéball su casa de acampar, la cual estaba desarmada—. Después de esto yo te ayudaré con la tuya.

Selene también sonrió.

—Bien; mi plan funcionó.

Aether rio un poco.

—No le digas esto a Elio— volteó hacia donde estaba el adolescente, quien armaba su tienda con ayuda de Hau—, pero entre ustedes dos, tú eres quien me cae mejor.

La sonrisa de la Asutoro creció un poco más. Había algo en los halagos de Gladio que siempre la ponía de buen humor; a ella y a su hermano.

—Se siente como si hubiera crecido en un hogar donde mi papá nunca me felicitó por lo que hice bien, generándome una dependencia emocional hacia los hombres, por lo que buscaría una pareja que fuera varios años mayor a mí para así saciar mi trauma infantil creado a partir de la falta de amor paterno filial durante mi crecimiento y, cuando al fin logro algo con mi vida, de pronto, el mismo padre que nunca me mostró su cariño ni una sola vez me dice un "Bien hecho"… Sí, definitivamente se siente así, solo que sin las partes tristes…

Gladio se le quedó viendo y de pronto, empezó a carcajearse. La risa de Gladio sorprendió a todos, quienes voltearon a verlo.

Selene se quedó impactada al ver la fuerte risa de Aether, quien no parecía querer detenerse pero evidentemente, terminó haciéndolo.

—Eres un poco rara— le dijo, volviendo la mirada hacia su casa de campaña. Parecía haberse puesto de buen humor.

Selene miró hacia todos lados. Ash, Rotom, Elio y Hau se veían igual de sorprendidos que ella pero por otra parte, Lillie le sonreía ampliamente.

Pudo leerle los labios, recibiendo un: "Gracias".

Volteó la mirada hacia la casa de campaña de Gladio, sintiendo un poco caliente la cara. La risa del rubio, de alguna manera, le había hecho sentir un lindo calor en el pecho, similar al que sentía cuando Elio la halagaba.

Terminaron de armar todo y al final, se pusieron frente a la entrada.

El orden de las casas de acampar era el siguiente, de izquierda a derecha:

Ash-Hau-Elio-Selene-Lillie-Gladio.

El centro de la cueva estaba reservado específicamente para la hoguera y los demás utensilios que utilizarían para cocinar.

—No es la definición de perfecto, pero al menos es lo suficientemente acogedor— dijo Elio, con las manos en la cintura.

—Tenemos que pensar en otras cosas también, como los vestidores y el baño— les recordó Selene.

—Yo no sé ustedes, pero a mí me preocupa que Lillie pueda intentar espiar a Ash cuando se esté cambiando-Roto.

—¡EY!— la rubia se puso bastante roja, cosa que incrementó al ver que Ketchum también se había sonrojado levemente.

Volvió…— pensaron todos al volver a sentir aquella extraña tensión que había entre los dos.

Así, la nueva vida empezó.


Elio y Selene se dejaron caer al piso, ambos tratando de abanicarse. Debían agradecer que era invierno, además de que estaban en una zona elevada, donde el frío era más notorio.

—¿Te… rindes ya?...— preguntó Elio a su hermana, quien negó rápidamente.

—Nunca… me rindo…

Lillie se llevó una mano a la frente y pegó su espalda contra una pared rocosa, dejándose caer por el agotamiento. Hau se sentó junto a ella, jadeando con fuerza.

—¿Eso es todo…, Ketchum?— le preguntó Gladio, haciendo otra flexión. Estaba sudando a mares, pero no parecía querer detenerse.

—Aún no puedes alcanzarme…, Gladio— respondió Ash, terminando de hacer él su flexión. Él también tenía el cuerpo lleno de sudor pero en sus ojos no había ni la menor intención de detenerse.

Son monstruos…— pensaron los humanos, viendo como el Representante del sol y la luna no trataban de detenerse.

Alrededor de ellos, los Pokémon entrenaban sus propias capacidades físicas.

Una pequeña pero brillante esfera amarilla llegó junto a Elio. Tenía cinco puntas de un brilloso color blanquecino, las cuales le daban forma de una estrella regordeta. Sus ojos, dos grandes círculos con hendiduras que llegaban hasta su centro, mostraban agotamiento. Detrás de la esfera, llegó un Metang, que también lucía cansado.

Minior…, Metang… No se… presionen, chicos…— les dijo Elio a los dos Pokémon que había capturado en el Monte Hokulani, tras su victoria contra Chris.

Otro Minior llegó, con la diferencia de que este, en lugar de ser amarillo, era morado. Este se acercó a Selene, acurrucándose en su regazo.

—Puedes… descansar…

El atardecer ya estaba cayendo cuando todos llegaron a límite; todos excepto Ketchum y el Aether.

Ellos dos siguieron hasta que finalmente, cayeron rendidos al suelo.

Jadeaban con pesadez, uno al lado del otro.

—Doscientas… cincuenta y dos…— dijo Gladio, viendo a Ash.

—Yo… ya no recuerdo… Dejé de contar en cincuenta…— murmuró el azabache, sonriendo.

—Hiciste doscientas setentaiuno— le dijo Rotom, llegando al lugar—. Los hombres humanos y su necesidad de medir quién puede más que quién es algo que nunca entenderé-Roto…

—Es… cosa de orgullo…, Rotom…

Gladio asintió ante lo dicho por su rival.

—Eso es lo que siempre dicen… O al menos, eso he leído-Roto.

Tenían ya tres semanas en el Cañón de Poni. Se habían acostumbrado a la vida en el lugar y hacía bastante tiempo que habían mandado al Crobat de Gladio a entregar la muestra de ADN. Crobat había vuelto al día siguiente con una carta atada a él que, en resumidas cuentas, decía que era una especie de Ultraente totalmente desconocida incluso para la Unidad Ultra.

Para su buena suerte, no se habían topado todavía con ese dichoso nuevo Ultraente, pero aún con eso, nunca podían estar lo suficientemente alerta.

Habían explorado los alrededores de pies a cabeza en sus ratos libres y ya sabían cómo moverse sin perderse.

Cuando necesitaban tomarse un baño se turnaban para ocupar la parte del río que más cerca les quedaba. Lillie, Selene y los Pokémon iban primero, y cuando volvían, los chicos tenían su turno. Rotom no necesitaba bañarse, así que se quedaba cuidando la base en los cambios de turno.

Ese estaba siendo justo el caso. Ambas jóvenes regresaron de bañarse, con sus cabellos mojados y viéndose mucho más frescas que hacía media hora, tiempo que tenía desde su partida. Los Pokémon también estaban mucho más relajados (aunque había algunos que no tomaban baño, como los Minior de los Asutoro o el Grimer de Selene).

—Realmente me estoy acostumbrando a este sitio— dijo Lillie, viendo hacia el interior de la cueva. El ambiente de hermandad que había ahí adentro hacía de las noches algo incomparable.

Todos los demás asintieron.

—Descansen mientras volvemos— les dijo Gladio—. Prepararemos la cena cuando lo hagamos.

Las dos chicas asintieron y entraron a la cueva.

La hora del baño permitía que los hombres notaran el cambio en sus físicos. Hau y Elio, quienes antes eran delgados, ahora tenían el abdomen y los pectorales ligeramente marcados, al igual que los bíceps, tríceps y piernas. Ash y Gladio, por otra parte, mantenían un físico similar al que tenían antes, solo que su musculatura había aumentado mínimamente. Después de todo, los ejercicios que hacían estaban más enfocados en generar resistencia que en desarrollar musculatura.

Los cuatro se metieron al río con nada más que una toalla cubriéndoles la parte inferior del cuerpo. Ash y Elio estaban acostumbrados a ese tipo de cosas en Kanto, pero a Gladio y Hau parecía haberles costado un poco el adaptarse a tener que compartir baño con otros hombres.

—¿Cuándo es día de lavar ropa?...— preguntó Elio, sumergiéndose hasta que solo quedó visible de su nariz hacia arriba.

—Selene y Lillie quieren venir mañana…— Hau tenía el cabello suelto y con cuidado, se lo desenmarañaba. El agua a temperatura ambiente le relajaba los músculos, haciendo de ese, su segundo momento favorito del día.

—Entonces tendremos que venir mañana— dijo Gladio, lavándose el cabello.

Ash se pasó una mano por el mentón, abriendo los ojos con fuerza.

—Chicos…— murmuró, haciendo que todos lo voltearan a ver— Miren esto…

La casi completa ausencia de luz solar les dificultó un poco la visión pero finalmente lograron ver aquello que Ketchum les señalaba. Eran los primeros pelos de una pequeña barba oscura.

—¡WOAH!— exclamaron Elio y Hau al mismo tiempo.

—¡Que envidia, jefe!— exclamó Asutoro— ¡Yo también quiero una barba!

—¿¡Cuándo tendré yo la mía?!— se preguntó Hau, comenzando a soñar con un bigote como el de su abuelo.

Gladio se llevó las manos detrás de la cabeza.

—¿Quién lo diría? Siempre pensé que eras lampiño, Ketchum— Gladio se pasó una mano por la cara—. También me está creciendo la barba…

Hau y Elio lo abuchearon.

—¡Estás presumiendo, Gladio!— dijo Mahalo.

—¡Presumido!— secundó Asutoro.

El resto del baño, siguieron hablando sobre el vello facial.


Cuando llegaron del río, comenzaron a preparar la cena. Los recursos que tenían, así como ingredientes que Gladio había ido a comprar la semana pasada, solo les permitían preparar cosas como estofados. No se quejaban, pero de vez en cuanto resentían la ausencia de variedad, en especial Hau.

—Hace dos semanas que no como ninguna Malasada…— murmuró el moreno, terminando de cortar unas zanahorias.

Se rieron al escucharlo hablar.

—Aquí está su comida, chicos— dijo Ash, quien era el encargado de alimentar a los Pokémon esa noche. Los cuarentaiocho monstruos de bolsillo que había ahí le agradecieron—. Ojalá Incineroar estuviera aquí con nosotros, ¿verdad, Gumshoos?

La mangosta asintió. Al menos sabía que lo vería la siguiente semana, solo que con la llegada de su hermano, Decidueye tendría que irse.

—¡La cena está lista, Ash!— lo llamó Lillie.

—¡Voy!— exclamó— Buen provecho, chicos.

Dicho eso, volvió al interior de la cueva donde lo esperaba un cuenco lleno de estofado de carne y verduras. Los asientos de los seis eran unos troncos que habían encontrado hacia el sur; con ayuda de Golisopod, Gladio los había lijado, dejándolos lo más lisos posible.

Se sentaron junto al fuego, charlando animadamente sobre el día y los planes para el siguiente. Reían y bromeaban; incluso Gladio participaba en esto. Aquella tensión entre Ash y Lillie todavía existía, pero ahora era mucho más tolerable que antes, incluso desaparecía en momentos.

—Hemos visitado todo lo que hay por visitar en las cercanías de la base— dijo Hau, viendo hacia el exterior—. Supongo que los días de exploración terminaron.

—Me gustaría seguir haciéndolo… El Cañón de Poni es hermoso estés donde estés…— murmuró Lillie, dejando de lado su cuenco.

Selene se estiró.

—Al menos es bueno— dijo, convirtiéndose en el centro de atención—. Saber que no hay sitios desconocidos cerca… Es bueno tener esa certeza.

Elio asintió.

Ash y Gladio estaban pensando que eso era mentira. No tenían planeado exteriorizar esos pensamientos, así que, como si les leyera la mente, alguien más lo hizo.

—No hemos visitado la cueva de Tapu Fini— dijo Rotom, mirando hacia el noroeste—. O al menos, no nos hemos adentrado en ella-Roto.

La mención a la cueva creó un ambiente tenso en el lugar pero todos compartían la misma idea.

—Si Tapu Fini la preparó para nosotros, eso quiere decir que adentro hay algo que quiere que veamos— dijo Elio—. Algo que cree, nos hará más fuertes.

—Las cosas que Tapu Fini cree que te hacen fuertes no siempre es mejor verlas…— murmuró Ash, sorbiendo de su cuenco.

Todos lo miraron. Los Asutoro y Hau habían sido informados de lo acontecido hacía varias semanas. Los rostros de los tres mostraron tristeza.

—Pero al final…— Ketchum empezó a servirse otra porción de estofado— tienes que hacerlo… Tenemos que entrar a ese lugar; pronto.

Selene se levantó con fuerza.

—El señor Hau dice que adentro, no puedes ver ni escuchar a las demás personas, por eso necesitamos dividirnos en dos grupos de tres— buscó en el interior de su mochila— ¡Por eso necesitamos estas!— sacó una cuerda larga y robusta.

Todos entendieron su punto al instante.

—Tres de nosotros entrarán y otros tres esperarán afuera— dijo Selene, amarrándose la cuerda alrededor de la cintura—. Cada grupo entrará por media hora y cuando el tiempo se acabe, los que estén afuera jalarán con todas sus fuerzas— Selene se señaló a ella, Gladio y Hau—. Nosotros seremos un grupo— luego, señaló a Elio, Lillie y Ash— y ustedes otro. No podemos dejar que el jefe y el señor Gladio estén en el mismo grupo ya que ambos son los más fuertes en cuanto a físico.

Rotom comprendió.

—Si por ejemplo Selene, está sujetando a Ash, y llega un punto en el que no puede jalarlo de regreso, tendría que pedir ayuda. Si Lillie y Hau estuvieran en su mismo grupo, creo que ni entre los tres podrían hacerlo volver. Por eso, si en lugar de estar Lillie, está Gladio, que es el segundo más fuerte, sería un hecho que Ash regresaría-Roto.

El equipo S&M asintió, pero Gladio tenía una duda importante.

—¿Era necesario decir que soy el segundo?...

—No estés triste, todos aquí lo sabemos-Roto.

Todos evitaron el contacto visual con el rubio, haciendo que una de sus cejas sufriera un pequeño tic. Suspiró.

—El primer grupo irá mañana y el segundo, lo hará la semana que viene— dijo Gladio—. Mi grupo entrará primero.

—¿La semana que viene?— preguntó Lillie, confundida— ¿Por qué?

Gladio miró a Ash.

—A él todavía le cuesta asimilarlo— dijo con simpleza, comenzando a caminar hacia su tienda de acampar—. Nos veremos mañana a las seis a.m. Descansen.

Ketchum miró a Elio y Lillie.

—Lo siento, chicos…— murmuró, volviéndose a servir estofado— Es solo que yo…

—Conseguir una fuente de determinación, llenarse de valor, encarar las barreras y destruir los límites con un enorme "Kawpooooom" no es algo que se haga de la noche a la mañana, jefe— le dijo Elio, sonriendo.

—Nadie te culpa si necesitas tiempo, Ash— Lillie le sonrió—. Todos necesitamos tiempo para hacer ciertas cosas; eso me lo enseñaste tú.

—Fuiste bastante paciente. La verdad es que en esos días, el secretismo de Lillie me estaba matando-Roto.

La rubia se rio.

—Gracias, chicos— dijo, para luego terminarse el estofado a la velocidad de la luz—. La próxima semana será; se los aseguro.

—Como dije, no hay prisa, Ash…

—¡Estoy determinado! ¡Será la siguiente semana!

—Este chico…

Hau tenía el ceño fruncido. Había algo que no mencionó sobre la cueva cuando él y Lillie la visitaron por primera vez.

Había intentado sacarse eso de la cabeza durante días, pero simplemente le era imposible. En aquel entonces, cuando salió de la niebla, habría jurado que alguien lo llamaba.

Esa voz era…

Avanzó hacia su tienda de acampar en silencio.

No podía ser. No había manera de que eso fuera posible.

Hal Mahalo había muerto hacía años.

—Deja de pensar en eso…— se dijo, tumbándose en la tienda.

Si lo que había oído era cierto o no, lo descubriría al día siguiente.

Para su buena suerte, el cansancio acumulado del día había vencido a su cerebro, obligándolo a dormir.

Las cosas que se nos muestran no siempre deben ser vistas, pero al final, es necesario verlas.

Nunca sabes qué puede haber detrás de la niebla.


¡Terminé el capítulo de hoy! Como podrán ver, este también es más largo de lo común… No creo que las más de diez mil palabras sean lo habitual de ahora en adelante, pero ey, ¡disfruten de los capítulos que las tengan!

Si al final, mis cálculos no son equivocados, entonces puedo decir que el arco de Necrozma comenzará en el capítulo 100 exacto. Ojalá sea así, ya que pienso yo, sería bastante oportuno XD

Puff… Lo estoy pensando y a la historia le queda más poco tiempo de lo que creía XDDD Tal vez el arco de Necrozma dure máximo unos diez capítulos y el de la Liga Pokémon dure un poco más, tal vez doce o así, pero… ¡Woah! ¡Realmente le queda poco tiempo! No sé cuánto me tome, pero creo que a este ritmo, serán unos dos meses, cosa así. Puede que la historia termine a finales de este año o inicios del otro. ¡Así que denle todo el amor posible a "La Leyenda del Héroe" antes de que termine!

Unos pequeños datos que no mencioné en el capítulo pero que considero relevantes o al menos, curiosos son los siguientes:
-Ash utiliza la sudadera que Elio y Selene le regalaron a partir de este capítulo, así como el collar de obsidiana de Kiawe y el guante de Gladio. En su mochila también cuelga el llavero de Rowlet que le dio Mallow. (Y si, como algunos pueden intuir, su almohada es el cojín de Malasada que le regaló Hau).
-Gladio a partir de este capítulo utilizará siempre los aretes rojos que Ash le regaló, así como la mochila que Lillie le compró en navidad.
-Elio y Selene, a partir de este capítulo, llevan un colgante con las mitades de la Pokéball que Ash les regaló en navidad.
-Todos los humanos tienen ropas de deporte que utilizan en lugar de su ropa de diario durante los entrenamientos. Claro que Ash, Hau y Gladio siguen quitándose las camisetas cuando el calor es demasiado (cosa que ya no pasa tan seguido).
-Elio capturó a su Minior y Metang en el Monte Hokulani, de hecho, perdió el autobús de bajada por ir a atraparlos. Selene lo siguió y en el proceso obtuvo su propio Minior.
-Son cuarentaiocho Pokémon. Seis de Ash; seis de Lillie; seis de Hau; siete de Gladio; seis de Elio y cinco de Selene.
-Ash se despidió de Red y su madre antes de irse a entrenar, el día antes de año nuevo. También se disculpó con sus amigos por no poder seguir asistiendo a sus llamadas ya que estará entrenando.

Esos serían todos los "datos curiosos".

Ahora, con respecto a algo que pregunté en el capítulo anterior.

Les pregunté sobre el ritmo de subida porque creí que tal vez algunas personas pensarían que hay "demasiados capítulos por leer", lo cual podría fatigarlos un poco. Pero como veo que a todos les gusta que los publique conforme los vaya terminando, así seguirá siendo.

¡También quiero agradecer mucho el apoyo que le dieron al capítulo anterior! Doce reviews no son el pan de todos los días, siendo que lo habitual son unas seis o siete… ¡Así que gracias, otra vez!

¡Recuerden que cada review es equivalente a tener más ánimos para seguir escribiendo! Pero tranquilos, que no creo hacer nunca eso de poner una meta de reviews para subir el siguiente capítulo ya que terminaría subiéndolo incluso antes de llegar XD Aunque también es increíble que en cuestión de unos cuatro capítulos llegáramos ya a las 1049 reviews.

Antes de despedirme, quería hablarles sobre el videoclip de "GOTCHA!" que hicieron los de Bump of Chicken. A decir verdad, los conozco principalmente por el opening de Kekkai Sensen (anime que tal vez algunos reconozcan por su ending, que es buenísimo y tiene una versión de Sol y Luna que es… uffff… para chuparse los dedos) pero me gusta bastante su estilo. El videoclip parece que fue animado por Bones, que es un pedazo de estudio, por lo que no me sorprende que la calidad sea de diez (animaron FMA y FMAB, My Hero Academia, Mob Psycho 100, Soul Eater, Noragami, etc.). En general, el videoclip fue asombroso, un recuerdo de toda la historia de Pokémon…

Y ya hablando sobre el DLC… La verdad es que lo único que vi fue el Slowking de Galar, que pues bueno, tampoco se me hace la gran cosa más allá de que está curioso XD

¡Eso sería todo por mi parte!

¡Nos leemos, chicos!

¡Alola!