¡Alola a todos! Esta vez hubo una buena cantidad de reviews anónimas, así que permitan que las responda, como había prometido :D

Guest: ¡Al parecer no fuiste el único!

Joshua: Me interesa mucho saber cuales fueron las ocasiones anteriores. Hau es un personaje que realmente, no brilló mucho ni en el anime ni en los juegos, por lo que quise trabajarlo mejor en mi historia. Me siento satisfecho con el resultado de mi Hau, puesto que así como tiene aciertos, también tiene sus errores... En especial lo simp que es con Lillie XD (¡Amor propio, Hau!).
Mi Gladio también es bastante diferente en algunos puntos a los otros Gladio, pero siento yo que he hecho un buen trabajo. Al principio, no era un personaje realmente agradable y se sentía más como un "mini-antagonista" o simplemente un imbécil, pero actualmente es mi personaje favorito, creo que en general. Disfruto mucho trabajar con él.
Yo... Creo que tampoco sabría decir cuál es mi capítulo favorito de todos los que he escrito, pero en cuanto a arcos... Disfruté bastante escribiendo los del Rescate de Lusamine, la Prueba de Mina y el de La Rueda de Prensa... ¡Este último también, por supuesto; el de la Cueva de Fini!
¡Muchísimas gracias, Joshua! Espero también poder responder una review tuya en el próximo capítulo y espero que este te guste mucho. ¡Gracias por la lealtad a la hora de leer la historia!

Romao: Eso es algo que adoré de Sun&Moon... No tienen miedo de mostrar escenas emotivas y retratar la muerte en sus capítulos. Bueno, como seguro ya habrás visto, en este capítulo se resuelven ambas incógnitas. ¡Gracias por la review, Romao!

ElTrigon: ¡Hola, Trigon! Intenté hacer con este capítulo algo de "terror", si es que me explico. No sé que tan bien me haya salido, pero quería que este capítulo fuera como la luna, con un lado brillante y otro oscuro (aunque según yo, el lado oscuro de la luna no existe realmente XD). El principio fue más "siniestro" por decirlo de alguna manera, mientras que la resolución de todos ellos fue más esperanzadora.
Algo que me dio un poco de miedo en su tiempo fue que la gente no le tomara cariño a Amapola, al ser un personaje que no aparecer demasiado tiempo, pero al menos sé que a algunos el personaje realmente les hace sentir algo :D
¡Yo estoy muy emocionado por leer tu review al respecto, Trigon! ¡La espero con ansias! Unnamed, si ves esto, avísale a Trigon que el capítulo ya salió, ¡por favor!
¡Muchas gracias por el review, Trigon! ¡Espero que este capítulo te guste aunque sea la mitad de lo que te gustó el pasado!

Guest: Me da gusto saber que tengo la capacidad para mínimamente hacerle sentir algo a alguien :D Sé bien que no es algo sencillo, pero con transmitir un poco de las sensaciones de los personajes mediante solo texto estoy satisfecho.
¡El nuevo capítulo ya salió!

PendulumGear: Y pues sí, ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que te leí, de hecho, estuve viendo y creo que fue desde el capítulo 71 XD
Creo que ya antes había hablado de esto con alguien, sobre Red, pero honestamente ya no recuerdo con quién fue... Comprendo totalmente que esto pueda llegar a sentirse incluso "forzado" ya que soy el primero en admitir que es un recurso sacado de la manga porque bueno, en el canon, Ash no tiene un hermano y de hecho, él es lo más cercano a Red. Pero es por eso mismo que introduje a su personaje; quiero diferenciar aún más a mi Ash del Ash del canon. Puede que no se entienda de momento, pero podrás comprenderlo en unos cuantos capítulos. Como tal, este no es el Red del manga, es el de los vídeojuegos, pero bueno, eso no importa.
Bueno, sí, está roto. Pero piensa en por qué está roto. En esta historia, Red es el segundo entrenador más fuerte del mundo y campeón de Kanto. Claro que Ash llegó de enfrentar a un mundo de Ultraentes, pero triunfó principalmente porque tenía amigos y a Solgaleo de su lado (que sin él, no habrían logrado nada contra los miles de Nihilego que tratarían de atacarlos). Aunque Ash ganara, eso no quiere decir que aquella experiencia lo hizo invencible; fue un logro más en su carrera, pero su fuerza no aumentó exponencialmente luego de ese día. Es claro que Red sería superior a él por los siguientes motivos: Tiene cinco años más de experiencia que Ash; la cantidad de Pokémon que entrena es mínima, no como su hermano, que tiene que entrenar a más de setenta Pokémon (si contamos todos sus Tauros); se enfrenta a un montón de gente fuerte principalmente por el estatus de Campeón que tiene, cosa que hace que personas de todo el mundo vayan a desafiarlo. Incluso a pesar de eso, Ash dio una gran batalla pues no perdió de forma aplastante, mucho menos humillante, ya que incluso con todas esas brechas, a pesar de la diferencia de entrenamientos, él logró encarar a Red y dejó bastante débil a uno de sus Pokémon. De hecho, incluso siento que hice ver demasiado fuerte a Ash en esa batalla y no porque sea Red "el campeón legendario", sino que es porque estaba luchando contra un Campeón. Otros personajes como Cynthia o Lance están igual de rotos que Red.
Esa derrota ayudó a Ash a recordar que aún tiene mucho camino por recorrer y que, como tú dices, todavía no saca toda la fuerza de sus Pokémon. Ash tiene una gran trayectoria, pero no por eso es imparable y no por eso va a ganarle a un Campeón así, de buenas a primeras sin antes haber ganado siquiera un Liga Pokémon... Están en clases distintas; mientras que los Campeones están en la clase Master, Ash está en la clase Ultra.
Esto mismo que mencionas en tu review es un tema que se trata en el capítulo de hoy, pero te responderé con lo siguiente: Ash ya ha tenido que superar esos sentimientos de antemano; no son algo que surgió de pronto. Ahora bien, lo de sus popularidades no me parece, ¿por qué? Ash y Red son entrenadores que como ya dije, están en clases distintas. Para Red no supone realmente un mérito el derrotar a Ash, siendo que ya ha vencido a otros entrenadores como Steven o Leon, mientras que para Ash, un entrenador de clase Ultra, si que supone un mérito enorme el haber dado semejante pelea contra un entrenador de clase Master.
Entiendo completamente que desde lo personal, el personaje no te guste y te parezca un fallo en la historia, pero desde mi visión como autor, siento que fue necesaria la inclusión de Red. Claro que hay puntos de vista distintos y no a todos les va a gustar lo mismo. Al final, sea bueno para la historia o no, la decisión ya se tomó y no puedo simplemente borrar a Red de la historia. Aún así, agradezco mucho la review que haces, desde el respeto y mostrando tus pensamientos. Lo aprecio un montón :D
Bueno, pues al menos contenido no te faltó en ningún momento XD Espero que puedas leer este nuevo capítulo y lo disfrutes mucho :D
Eres la primera persona que veo mencionar que todavía no se muestra la historia de Jessie, y en efecto, tienes razón; su razón para hacerse "buena" todavía no es mostrada. Eso es porque quiero guardarlo para el arco de Necrozma.
Como ya dije, espero que disfrutes el nuevo capítulo y pueda cumplir al menos un poco tus expectativas :D
¡Yo también estoy realmente hypeado por lo del Mewtwo!
¡Nos leemos, Pendulum!

Invitado: ¡Agradezco tu opinión sobre la historia! Le pongo mucho esfuerzo y dedicación para que sea lo más completa posible :D
¡Gracias por la review!

¡En fin, sin nada más que decir, pasen a leer, por favor!


—Tengo la clave; descubrí qué es lo que sucedió-Roto.

Todos voltearon a verlo. Los miembros del equipo Día se veían realmente interesados por ello y los del equipo Noche simplemente lucían fatigados; desganados.

—Estuve analizando las historias de los tres y llegué a una conclusión— Rotom flotó entre los tres miembros del equipo Noche—. Las ilusiones que los tres vivieron eran lindos sueños hasta determinado punto; eran cosas que en serio querían vivir— señaló a la Asutoro—. Para Selene, era el pensamiento de que nada de esto ocurriera; un momento donde solo estuvieran ella y Elio, sin preocuparse por un fin del mundo…

La azabache bajó la cabeza.

—Selene…— murmuró Elio, viendo con tristeza a su hermana.

Rotom señaló a Mahalo.

—Para Hau, era poder volver a comer Malasadas junto a su padre y reír como en aquellos días…

El moreno apretó con fuerza un puño. Todos ahí sabían lo que había supuesto para Hau la muerte de su padre.

—Y por último, para Gladio— lo señaló a él—, era poder volver al momento en el que le quitaron a Amapola y poder evitar lo que sucedió-Roto.

Aether asintió. Era cierto. La Pokédex no había dicho ni la más mínima mentira.

—¿Qué fue lo que ocurrió entonces, Rotom?— preguntó Elio, quien estaba realmente preocupado— ¿Qué fue lo que salió mal?...

La Pokédex se puso en el centro de la cueva.

—Fue el dudar en el caso de Elio y Selene, y ceder, en el de Gladio— nadie parecía comprenderlo—. Cuando Selene dudó sobre si podría hacerse fuerte sin ayuda de Elio y cuando Hau dudó sobre su inocencia en la muerte de su padre, sus sueños se torcieron, volviéndose pesadillas…— volteó a ver a Rotom— En el caso de Gladio, matar a los del Team Skull; ceder a sus deseos de venganza, fue lo que hizo que la pesadilla se desatara-Roto.

Los miembros del equipo Noche estaba vez si se mostraron mucho más interesados.

—Mi mayor miedo…— murmuró Selene, volviéndose el centro de atención— es perder a mi hermano… Que lo alejen de mí y que no pueda encontrarlo nunca… Es a lo que le temo más que a nada.

Los puños de Elio se cerraron con fuerza. En ese momento solo quería abrazar a su hermanita y decirle que todo estaba bien, pero debía aguantar; ya habría tiempo para eso.

—Mi mayor miedo es creer…— las palabras no pudieron salir de la boca de Hau— creer que papá no murió al instante cuando fue comido por Guzzlord… Cuando pienso en lo que pudo haber sufrido ahí adentro… mi estómago simplemente…— se llevó una mano a la boca.

—¡No te fuerces, Hau!— le dijo Ash, acuclillándose a su lado y poniendo una mano en su espalda.

Gladio vio sus manos.

—Le temo a las armas de fuego… Le temo al recuerdo de Amapola desplomándose sin vida, antes de que siquiera podamos terminar de hablar… Temo… que Amapola se asquee de mí al ver el tipo de persona que soy hoy… Fini juntó esas tres cosas y creó…— sus ojos se cerraron con frustración— el peor escenario posible…

Lillie sintió exactamente lo mismo que Elio. Su hermano podía no ser una buena persona, pero no había forma humanamente posible de que Amapola sintiera asco por él; no después de todo lo que habían vivido juntos…

—Dudaron y cedieron— la Pokédex los miró a los tres—. Ahora Tapu Fini los castigará, obligándolos a enfrentar sus mayores miedos… No será fácil, pero deben ser fuertes. Cuando llegue el momento; cuando enfrenten sus miedos…— Rotom salió de su carcasa, dejándola caer al suelo para sorpresa de todos— no duden y no cedan…— la Pokédex siguió hablando, solo que esta vez se escuchaba una voz robótica y totalmente carente de emociones.

—Bzzt, bzzt— dijo Rotom, frunciendo el ceño y luego, volvió a entrar a la Pokédex—. Puede que ustedes no lo sepan…— murmuró, separándose del suelo una vez que el porcentaje de carga llegó hasta el cien por ciento— pero mi mayor miedo siempre fue salir de la Pokédex y ver que todas mis emociones eran simples códigos ya programados… Acabo de descubrir que no es así-Roto… Acabo de descubrir… que no es así…

Por pura costumbre, esperaron un "-Roto" que no llegó. Los ojos de todos se abrieron enormemente por la sorpresa.

—Es realmente difícil hacerlo de forma consciente…— murmuró, rascándose la carcasa— Con tiempo y práctica lo superaré… Y ustedes también; yo sé que pueden-Roto.

—Hasta hace poco, solo te veía como un electrónico parlanchín y gracioso— Selene lo vio, determinada—, pero ahora… te acabas de ganar todo mi respeto. Como se esperaba de la Pokédex del jefe…

Hau asintió.

—No sabía que podías ser tan genial, Rotom— le dijo, sonriéndole.

Gladio se puso de pie y extendió su mano hacia él.

—Gracias…, Rotom.

La Pokédex sonrió y aceptó el apretón.

—Ya era hora de que reconocieran mi grandeza-Roto.

Ash y Lillie voltearon a verse.

—Puede que yo no sea el papá de Pikachu y tú no seas su mamá…— le murmuró Ketchum a la rubia— Pero definitivamente somos los padres de esa Pokédex.

Lillie sonrió.

—Claro que lo somos.

Esto había ocurrido el viernes veinticuatro de enero; un día antes de que el equipo Noche entrara por segunda vez a la cueva de Tapu Fini.


—Hau…— murmuró Ash, con una gran sonrisa en el rostro.

En el presente, el equipo S&M estaba reunido en su base, todos escuchando atentamente las historias que tenían por contar los miembros del equipo Noche.

—Saber que papá descansa en paz…— dejó salir un suspiro de alegría— me quita un enorme peso de encima…

—Eso es increíble, Hau— le dijo Lillie, sonriéndole—. Te merecías ese encuentro y mucho más.

Mahalo sonrió y asintió. Ella no sabía que había protagonizado uno de los temas de conversación que tuvo con su padre.

—Lo siento, Lillie— Gladio miró fijamente a su hermana, quien se confundió por ello—. Mis pensamientos solo iban hacia Amapola y olvidé completamente a papá… Tal vez si hubiera pensado en él, habría podido encontrarlo.

La rubia le dio una pequeña sonrisa a su hermano.

—No te preocupes por eso, Gladio— se acuclilló para quedar a su altura, pues el rubio estaba sentado al igual que los otros miembros del equipo Noche—. Tu alma realmente necesitaba ese encuentro con Amapola… Además, puede que yo lo encuentre.

—Pero, Lillie… Tú no recuerdas nada de él— murmuró Gladio.

—¡Eso no es cierto!— Lillie bajó sus brazos con determinación— Recuerdo una radiante sonrisa, un rostro que te tranquiliza y hombros fuertes para poder jugar al caballito.

Gladio se sorprendió.

—¿Recuerdas su rostro?

La rubia se rascó la nuca.

—Bueno… No realmente, solo recuerdo las sensaciones que me transmitía.

—Y aunque no lo recuerde del todo— Rotom se acercó a ellos—, las memorias de su padre deben estar escondidas en el fondo de su cerebro. Si su padre fue importante para Lillie, ella definitivamente lo recordará-Roto.

La Aether volteó a ver a su hermano con una sonrisa de alegría.

—¿¡Lo ves?! ¡Definitivamente lo veré y le contaré todo lo que hemos pasado!

Gladio sonrió y asintió.

—Salúdalo de mi parte, Lillie.

—Una última cosa, chicos…— Hau llamó la atención de todos— Papá me contó sobre algo; algo que le contaron a él en la otra vida.

Eso realmente dejó llenos de interés a todos los presentes.

—Mi padre conoció a mi vida pasada… Conoció a todas en realidad, pero lo que nos importa ahora es que conoció a Keikilani Kauka.

Todos abrieron los ojos como platos.


Los días pasaron rápido y pronto, llegó el momento; los miembros del equipo Día entrarían a la cueva de Tapu Fini.

Se despertaron temprano y marcharon por algunas horas hasta que por fin, a la distancia pudo verse la niebla. Lillie miró hacia su derecha, donde Ash caminaba con una mirada decidida.

—No tiene por qué ser hoy…— le murmuró, acercándose un poco a él— Si todavía no te sientes preparado, entonces…

—Lillie— Ketchum volteó a verla—, estaré bien. Si tomas mi mano, estaré bien.

La rubia se quedó en silencio y asintió.

—La tomaré las veces que sea necesario— aseguró, con una mirada de determinación.

—Bien, equipo Día— dijo Rotom apenas llegaron frente a le entrada—, es su turno. Se mentalizaron mucho para este día y saben qué es lo que tienen que hacer. Puede que sea difícil, pero ninguno de nosotros dudamos de ustedes-Roto.

—Tienes un enorme corazón, Elio— Selene se acercó a su hermano y lo tomó de las manos—. Que nada rompa tu voluntad.

El Asutoro asintió.

—Mira a tu hermano— le dijo, liberando sus manos y comenzando a atarse la cuerda en la cintura.

—Lillie…— Gladio se plantó frente a ella y luego, pegó su frente contra la suya— Te amo.

—También te amo, Gladio— la rubia sonrió.

—Bien, Ash…— Hau le extendió una mano— Puede que a diferencia de ellos, nosotros no seamos hermanos… Pero nos une un vínculo especial.

—Las Malasadas iluminarán el camino— aseguró Ketchum, sonriendo con seguridad y estrechando su mano.

Todos se ataron la cuerda a la cintura, repitiendo las mismas parejas de la vez pasada.

—Tendrán una hora. Después de que el tiempo se acabe, los sacaremos— les avisó la Pokédex—. Aunque confío en que saldrán caminando con sus propias piernas. Ánimo, equipo Día…

Los tres le sonrieron y luego, miraron a sus compañeros.

—Vas a tener que tirar fuerte, Hau— advirtió Elio mientras sonreía—. Soy un hueso duro de roer.

—Ahora tengo músculos— le dijo, con una mirada de confianza—. Será como un juego de niños y si no… ¡las Malasadas me darán poder!

—Estoy contando contigo, Selene— Lillie hizo músculo, gesto que la Asutoro imitó.

—Eliges a la persona correcta— le dijo, sonriendo.

Ash y Gladio se quedaron viendo.

—Espero no darte muchos problemas— Ketchum se rio, poniendo una mano frente a su rostro, disculpándose por anticipado.

—No puedes darme más molestias de las que yo te di— Gladio, por su parte, sonrió—. Suerte, Ash.

—Gracias, Gladio…— Ketchum miró a su hombro, donde estaba Pikachu. El roedor supo que era hora— Volveré pronto, amigo.

—Pikachu— el roedor, desde el suelo, le levantó un pulgar.

Los tres miembros del equipo Día encaraban la cueva de Tapu Fini. Tomaron aire, preparándose para lo que estaban por venir.

Sin decirse palabra alguna, Ash y Lillie se tomaron de la mano. Ninguno de los dos volteó a verse y ninguno de los dos necesitó explicación.

Con una sincronía perfecta, los tres se adentraron en la niebla.


Jangmo-o por fin lo había atrapado y por fin había conseguido que él lo viera como la amenaza que era.

El monstruo lo encaraba, con esos puntos rojos esparcidos por todo su cuerpo. El tipo Dragón no se dejaría intimidar por esa cosa.

Lleno de determinación, cargó hacia él.


Elio abrió los ojos. Era la primera vez que estaba en ese lugar, pero por todo lo que le había contado, sentía que lo conocía perfectamente.

No importaba lo mucho que te movieras, nunca chocarías con ninguna pared.

No importaba que tan fuerte gritaras, nadie te escucharía.

No importaba la cantidad de actividades que llevaras a cabo, jamás te cansarías.

El tiempo ahí adentro podía pasar en tiempo real, a súper velocidad, o realmente lento; dependía de lo que la ilusión quisiera mostrarte, no de la persona.

Una voz te llamaría con tu nombre completo y te llevaría hacia las ilusiones; para ello, verías tus propios ojos frente a ti y en cuanto parpadearas, estarías en el mundo de las ilusiones, donde estaría tu mayor anhelo y si fallabas, tu mayor miedo.

La voz te diría una última frase o palabra cuando fallaras el desafío. Te incitaría a volver a entrar si fallabas y te sacaban de la cueva con la cuerda.

Por el contrario, si superabas la prueba, entonces la voz te contaría sobre la lección que se suponía, aprendiste y te felicitaría por tu buen trabajo.

Cuando terminaras el desafío de forma exitosa dejarías de ver las ilusiones y aparecerías en la cueva, solo que ya no habría niebla a tu alrededor pero serías el único que no podría verla.

Eso era todo lo que Elio sabía del lugar y en resumen, era lo más importante.

—Conozco mi mayor anhelo y mi mayor miedo— anunció Elio, sin moverse de su lugar y mirando con desafío a la niebla—. Estoy listo.

Elio Asutoro… Entras a este lugar con una firme convicción… ¿Podrás abandonarlo siendo el mismo de siempre o tu corazón cambiará?...

—No sabía que hablabas tanto.

Permíteme comprobarlo…

Unos ojos grises aparecieron frente a él. Elio los miró fijamente, perdiéndose en sus irises.

—Realmente soy guapo…— murmuró y entonces, agitó la cabeza con fuerza, tratando de concentrarse.

Abrió los ojos y entonces, se encontró sentado en un banco. Su rostro desprendía un poco de sudor, sin él siquiera haber hecho nada.

Elio miró hacia todos lados. Había unos vestidores, unos casilleros y también una ducha. Se puso de pie y caminó hacia los casilleros; cerca de ellos había un espejo de cuerpo completo.

Se veía unos años mayor y ya no estaba usando gorra. Su cabello era lo suficientemente largo como para poder atarlo en una coleta baja y en su rostro se veía la sombra de una barba que apenas estaba volviendo a salir; una barba de candado, el tipo más genial que existe en el mundo, pensó Elio.

Estaba vistiendo una camisa de manga corta de color amarilla con un patrón extraño. Lo miró más de cerca y notó que eran unos pequeños círculos con líneas que simbolizaban el sol. Usaba unos jeans negros y unas deportivas blancas.

Se quedó viendo a sí mismo y entonces, desabrochó el cinturón que evitaba que se le cayeran los pantalones. Miró su intimidad.

Una media sonrisa y una mirada de prepotencia aparecieron en su rostro.

—Genial…— murmuró.

Escuchó una risa femenina la cual lo hizo sobresaltarse, haciendo que se abrochara rápidamente el cinturón. Miró hacia su derecha, topándose con…

—¿Hapu?...— preguntó en voz baja, sorprendido al verla ahí. Ella también se veía cambiada, aunque no demasiado. En lugar de dos coletas, su cabello era amarrado en una larga cola de caballo y ya no utilizaba su gorro morado. En su rostro podías ver el encanto de una adulta de tal vez, veinticuatro años y Elio tenía historia con las mujeres de esa edad.

—Creí que a los veinte años, uno ya no iba por la vida mirándose los machos y presumiendo— Hapu se llevó las manos a las caderas y le sonrió—. No parecías de esos cuando nos conocimos, mozuelo.

Elio se rio de forma nerviosa y luego, se rascó la cabeza.

—De vez en cuando es bueno comprobar si sigo siendo hombre…— le dijo.

Hapu se acercó a él y luego, hizo algo que lo sobresaltó de sobremanera.

—¿H-Hapu?...— preguntó. Podía atreverse a hablarle por su nombre porque sabía que todo era una ilusión, pero lo que estaba pasando ahí abajo se sentía muy real— ¿Puedo… puedo preguntar q-qué estás haciendo?

—Un adelanto— le murmuró al oído, en un tono seductor—. Que la niebla de Tapu Fini te guíe esta noche, grandote— el tono de voz con lo que dijo eso último hizo que Elio tragara saliva—. Me detendré ahí; veo que te estás emocionando demasiado.

Elio se quedó pasmado y solo pudo ver cómo Hapu se alejaba.

—¡Mis ojos estarán clavados en ti, chicuelo!

Simplemente pudo despedirla con una sonrisa tonta y una mano temblorosa.

Se quedó unos minutos en blanco y finalmente, espabiló.

—Eso… definitivamente es uno de mis anhelos, pero no es el más grande— Elio, quien ya sabía dónde se encontraba, suspiró—. Ahora, si no me equivoco…— abrió la puerta, saliendo a un pequeño pasillo que conectaba con otro realmente largo y ancho. Al final de dicho pasillo, había una gran cantidad de iluminación y se escuchaban algunos sonidos.

Elio miró se llevó las manos a los bolsillos y pudo sentir seis Pokéballs. Las sacó todas y dejó salir a los que residían dentro.

Incineroar, Persian de Alola, Araquanid, Minior, Metagross y un gran cangrejo de pelaje albino con unas grandes tenazas que Elio reconoció como un Crabominable. Era su equipo actual, solo que completamente evolucionado; todos lucían mucho más fuertes que antes.

Los seis lo miraron con una sonrisa que hizo a Elio sentir un montón de cosas. Él les devolvió la sonrisa y luego, asintió, haciéndolos regresar de uno en uno.

Al final, solo quedó Incineroar.

—Ya tendrás tu momento de brillar, amigo— le dijo. La Pokéball lo absorbió.

Elio caminó por el largo pasillo, llegando hasta el final de este y deteniéndose justo antes de salir.

—No quería que fuera así…— murmuró, apretando los puños.

¿El mayor anhelo de Elio Asutoro? Poder librar un épico combate contra Ash Ketchum en un estadio lleno de gente que los ovacionara a ambos.

Miró al frente con decisión y avanzó.

—¡Y aquí viene!— gritó un comentarista— ¡La joven promesa de Kanto que ha escalado posiciones en el ranking mundial hasta llegar aquí, para desafiar a nuestro campeón en sus propias tierras! ¡ÉL ES ELIOOOOO… ASUTOROOOO!

El público estalló al verlo entrar y gritos de ánimo se escucharon.

Hau miró hacia la cabina del comentarista y se fijó en que, justo debajo de él, había tres personas. Estaban Nanu Malíe, Hapu Honua y también Hau Mahalo, quien vestía ropa parecida a la de Hala, solo que definitivamente se veía mayor.

Hapu le guiñó un ojo y, pese a la distancia, alcanzó a ver el gesto.

—¡Pero él no es el único que busca desafiar a nuestro campeón!— gritó el otro comentarista. Esas palabras sorprendieron y confundieron al azabache— ¡Esta mujer se abrió paso mostrando una inteligencia y fuerza sin igual! ¡Es reconocida en el mundo por ser una belleza imparable! ¡Nada la detiene y dice que nada la detendrá, no hasta que derrote al número uno! ¡Su destino es Ash Ketchum y no piensa permitir que nadie más llegue primero a él!

Lentamente, los ojos de Elio se fueron abriendo más y más hasta llegar a su punto límite.

Una hermosa chica de su edad entró al campo de batalla. Tenía el cabello de un color negro azabache, el cual era parcialmente cubierto por una fedora negra y una blusa blanca con rayas negras verticales fajada en unos jeans negros entubados. Usaba unas largas botas negras con tacón que le llegaban un poco por debajo de la rodilla.

—¡ELLA ES SELENEEEE… ASUTOROOOO!

Aunque la gente había estallado con la introducción de Elio, no era para nada similar a la forma en la que gritaron con la presentación de Selene.

Era como comparar el gruñido de un gatito con el rugido de un león.

Selene lo veía fijamente y él no podía hacer otra cosa que no fuera pensar en qué haría para superar la prueba.

—Distraerte de esa manera cuando estamos a punto de tener el combate que decidirá quién de nosotros cumplirá su sueño…— Selene frunció el ceño— Es realmente grosero.

Elio no dijo nada y en su lugar, tragó saliva.

—¡Esto sí que será un encuentro, Paul!— exclamó uno de los comentaristas, uno que tenía barba de candado y estaba calvo.

—¡Ya lo creo, Tyson!— dijo el otro, un hombre de cabello castaño y que utilizaba gafas— ¡El encuentro de hoy será nada más y nada menos que un hermano contra hermana!

—Aunque Elio Asutoro es el mayor, la favorita de esta noche es su hermana— dijo el tal Paul—. Las encuestas dicen que solo un 2% de nuestros espectadores creen genuinamente que Elio puede vencer a Selene, ¿qué opinas de eso, Tyson?

—Pienso que no es nada extraño, Paul. Aunque Elio Asutoro tiene un gran nivel, Selene ha avanzado en los rankings con una velocidad que casi duplica a la suya. No es sorpresa para nadie que la favorita de esta noche sea la hermana menor.

Paul asintió.

—Recordemos que el vencedor de este combate ganará el derecho a desafiar a Ash Ketchum, el mismísimo campeón de Alola y entrenador más fuerte del mundo, en un combate por el título de Campeón mundial.

—Y para comprobar que este combate sea lo más justo posible, los soberanos de Alola actuarán como jueces, vigilando cada acción de ambos participantes— recordó Tyson.

—¡Y parece que ya está iniciando!

Elio miró hacia el centro del campo de batalla, sobre el cual estaba parada Olivia. La mujer los veía a los dos.

—¡Denme un combate justo de seis contra seis!— les dijo en un grito—. ¡Cualquier tipo de objeto que beneficie al usuario o perjudique al rival está totalmente prohibido! ¡Las sustituciones están permitidas, así como el uso de Movimientos Z y cualquier otro fenómeno similar! ¡Perderá quien primero se quede sin Pokémon! ¡¿Está claro!?

—¡Claro!— gritaron los Asutoro al mismo tiempo, principalmente por lo amplio que era el campo de batalla.

Olivia se alejó del centro del lugar y se paró en uno de los lados verticales de la gigantesca plataforma de batalla.

—¡INICIEN!

—¡Yo te elijo, Minior!— exclamaron al mismo tiempo.

Elio sonrió al escuchar eso y Selene frunció el ceño.

Los dos Pokémon aparecieron en el campo de batalla, solo que esta vez, lucían cambiados. Unas corazas marrones recubrían sus cuerpos y parecían tener los ojos cerrados.

—¡Minior, regresa!— exclamó Selene, mostrando otra Pokéball— ¡Ve, Toxapex!

Un Mareanie cayó en el campo de batalla, con la diferencia de que este era mucho más grande. Las protuberancias que emergían de su pequeño cuerpo lo mantenían alejado del suelo y cubrían todo su cuerpo, sin dejar ningún punto ciego.

Las dos protuberancias frontales se abrieron, revelando el rostro de Toxapex.

—¡Minior, Joya de luz!— exclamó Elio. El meteorito hizo aparecer un montón de rocas a su alrededor, las cuales disparó en contra de Toxapex.

—¡Hidroariete!— gritó Selene. El tipo Agua comenzó a girar a gran velocidad sus protuberancias, las cuales estaban rodeadas de un agua que cortó fácilmente los proyectiles.

—¡Acróbata!

Minior se lanzó en contra de Toxapex y antes de que pudiera golpearlo, fue repelido por un Hidroariete que lo mandó a volar. La coraza que rodeaba al tipo Roca se rompió, dejando al descubierto su verdadera forma.

—¿¡En qué momento…?!— Elio no tuvo tiempo para pensar al ver cómo Toxapex se lanzaba en su contra una vez más— ¡Doble filo!

Minior cargó con todo su poder, esta vez siendo mucho más rápido, pero justo en ese momento, Toxapex se encerró totalmente.

Búnker— dijo Selene, con una sonrisa.

Minior golpeó directamente al tipo Veneno y su ataque no tuvo el más mínimo efecto. Al contrario, en cuanto el pequeño retrocedió, burbujas moradas emergían de su cuerpo.

Elio frunció el ceño. Conocía la forma de luchar de su hermana, pero no conocía los movimientos que estaba utilizando en su contra.

—¡Hidroariete!

—¡Explosión!— gritó Elio con fuerza.

Toxapex se arrojó directo hacia el meteorito, el cual comenzó a brillar con fuerza, generando una explosión enorme. El tipo Veneno salió disparado hacia atrás, con una salud realmente lamentable, mientras que Minior se debilitó al instante.

—¡Recuperación!— ordenó Selene.

Elio abrió los ojos con sorpresa al ver cómo Toxapex se recuperaba fácilmente del daño provocado. Hizo regresar a su Pokémon y luego, miró hacia todos lados.

Selene lo veía con una sonrisa confiada; Hau parecía un poco decepcionado y Hapu lo miraba fijamente, con unos ojos inexpresivos. Recordaba que Ash le había hablado de ellos hacía algunos días…

El Asutoro comenzó a sentirse nervioso. Recuerdos de su infancia llegaron rápidamente a su cerebro; se dio unas palmaditas para espabilar.

—¡Vamos, Metagross!— exclamó Elio, mandando a su tipo Acero al combate.

—¡Regresa, Toxapex!— Selene sacó otra Pokéball— ¡Ve, Decidueye!

El Dartrix de Selene, ahora completamente evolucionado, hizo gala de una velocidad sin igual.

Olivia señaló con las manos el inicio del nuevo combate.

—¡Puño meteoro!

Un aura azulada rodeó completamente el cuerpo de Metagross, quien se lanzó rápidamente hacia Decidueye. La lechuza lo miró acercarse, mientras apuntaba tranquilamente su arco.

Un golpe de Puntada sombría podía ser duro, pero definitivamente lo resistirían, pensó Elio. Se llevó una enorme sorpresa al ver que la flecha no iba dirigida directamente hacia Metagross, sino que iba hacia su sombra.

El tipo Acero no pudo moverse por más que lo intentó y Decidueye aprovechó ese momento. De su cuerpo emergieron una gran cantidad de clones que rodearon por completo a Metagross. Una vez que las lechuzas ocuparon todo el campo de visión de su oponente, lo acribillaron con flechas.

Elio se quedó boquiabierto al ver la facilidad con la que Metagross caía, sin haber podido utilizar ni siquiera un movimiento. Miró a Selene con rapidez, quien seguía con esa sonrisa.

—¡Y el Metagross de Elio Asutoro cae en cuestión de segundos!— exclamó Tyson.

—¡Esperábamos una gran diferencia de nivel, pero no a estas alturas!— Paul sonrió mientras comentaba.

El Asutoro hizo regresar a Metagross y de nuevo, los miró.

Tenían los mismos rostros, solo que las emociones que demostraban antes, ahora se veían amplificadas.

¡El bebito Asutoro quiere llamar a su mamá!

¿¡Y qué puedes hacer tú contra nosotros cuatro?!

¡No te metas en esto, Asutonto!

¡Quítenle los zapatos!

Elio suspiró y luego, se crujió los hombros.

—¡Araquanid, aquí vamos!— dijo, lanzando a su Pokémon a la batalla.

—¡Decidueye, retírate! ¡Vamos, Vikavolt!

Vikavolt no era un Pokémon que le trajera especialmente buenos recuerdos, pero podría lidiar con él.

—¡Telaraña!— exclamó Elio.

—¡Tajo aéreo!

De la burbuja de Araquanid salió disparado un gran chorro de telaraña que Vikavolt destruyó con unas ráfagas de viento que también impactaron a Araquanid, haciéndolo retroceder con torpeza.

—¡Sigue, Araquanid!— el Asutoro comenzó a notar algo.

—¡Electrocañón!

Una enorme esfera amarilla comenzó a formarse en el hocico de Vikavolt, la cual luego salió disparada hacia Araquanid, golpeándolo de lleno. La estática cubrió completamente el cuerpo del tipo Agua y luego, cayó debilitado.

¿Ese era el nivel de Selene? ¿Ella podía llegar a esos límites?

La mirada de decepción de Hau, la cual le recordaba a aquellos niños que simplemente veían como recibía una paliza, aun cuando esperaban que ganara solo porque "habían apostado por él", desapareció.

La inexpresiva mirada de Hapu, la cual le recordaba a aquellos niños que veían con indiferencia como cada semana se llevaba una paliza, desapareció.

Sus ojos solamente pudieron ver la sonrisa de confianza de Selene, la cual le recordaba a la de los abusones que sabían que ganarían por el simple hecho de tener ventaja en sus números.

Pero la única diferencia entre Selene y los abusones, era que a ella la amaba y a ellos no.

Elio sonrió.

—Ya entiendo…— murmuró; sin poder evitarlo, rompió a carcajadas— ¿¡Es en serio?!— preguntó, sujetándose el estómago— ¿¡Este era tu plan?!

La sonrisa de Selene desapareció y en su rostro se formó un ceño fruncido.

—¿Qué te pasa? ¿Te rindes ya?

—¡El participante Elio se está riendo!— anunció Tyson.

—¡Debe haberse vuelto loco por la paliza que está recibiendo!

Sí, era en parte por la paliza, pero también era por lo que había descubierto.

—Le doy las gracias, jefe…— dijo, quitándose unos mechones de pelo de la cara— Esta cueva a mí no me sirve en lo más mínimo— se rascó la cabeza— ¿En serio ese era mi mayor miedo? ¡Pero si no me asusta ni un poco!

—¡Céntrate en la batalla!— le gritó Selene, recibiendo una sonrisa.

—Claro, claro…— Elio hizo regresar a Araquanid— De verdad soy genial… Pensar que no le temo a nada… ¡Crabominable, ve!

El cangrejo cayó pesadamente al suelo y encaró a Vikavolt sin un ápice de duda, pero Elio ya no prestaba atención al combate.

Con una sonrisa relajada que parecía hacer enfadar a Selene, balbuceó unas órdenes un tanto ilógicas.

Vio cómo Crabominable se enfrentaba al Minior de Selene, el cual lo confundió con un Rayo confuso. Su tipo Lucha levantó uno de sus brazos, el cual estaba completamente recubierto por una gruesa capa de hielo, con intención de golpear a Minior, pero por la confusión terminó golpeándose a sí mismo en la cabeza.

También vio cómo Minior ponía un Reflejo que comenzó a cubrir a todo su equipo y luego, colocaba unas Trampa rocas que rodearon por completo el campo de batalla. Elio lo permitió y siguió ordenando el ataque.

Crabominable siempre terminaba golpeándose a sí mismo, cayendo debilitado finalmente cuando Minior se lanzó hacia él con un Acróbata que lo derribó sin problemas.

Elio dejó salir a su Persian, el cual ahora lucharía contra el Muk de Alola de Selene.

Persian se lanzó rápidamente con sorpresa, aturdiéndolo un poco. Luego de que se recuperó, Muk utilizó un Lanza mugre que conectó directamente contra Persian y, para su buena suerte, terminó envenenándolo.

Elio vio con una sonrisa como las estadísticas de su Pokémon bajaban gracias a Trampa venenosa. Persian se arrojó con Carantoña en contra de Muk, pero un Bomba lodo bastó para terminar de debilitarlo.

Su último Pokémon, Incineroar, también salió al campo de batalla y por parte de Selene, hubo un cambio a Decidueye. Su gemela parecía estar molestándose más y más conforme pasaban los segundos.

Lariat oscuro impactó contra Hoja aguda y luego, Lanzallamas erró totalmente, destruyendo algunos de los clones que la lechuza había creado.

Decidueye disparó contra la sombra de Incineroar, pero este logró evadir la parálisis por un centímetro. El arquero se arrojó con un Ida y vuelta que lo hizo regresar a su Pokéball, acto seguido, apareció Toxapex.

Y entonces, Elio se centró en ella.

Su hermana parecía empezar a disfrutar el combate y una sonrisa apareció en su rostro.

Vio con atención cada uno de sus gestos, de sus expresiones y emociones. Era fascinante…

Su hermana menor podía convertirse en esa entrenadora… Podía ser así de fuerte; tan fuerte que lo humillaría con los ojos cerrados…

¿El mayor miedo de Elio Asutoro?

Elio Asutoro no tenía miedo de perder a su hermana. Él sabía que si estaban decididos, nada podría separarlos; nada derrotaría al dúo Asutoro.

Elio Asutoro tampoco le temía a la muerte. Tal vez, cuando el momento llegara, se arrodillaría y lloraría por piedad, pero en esos instantes, él veía a la muerte como una barrera por superar para alcanzar sus sueños.

Elio Asutoro no le temía al rechazo colectivo. Antes, la idea de volver a ver la mirada de la gente que lo golpeaba casi a diario le parecía aterradora, pero ahora, con toda la fuerza que había ganado, ansiaba verlos una vez más para darles una paliza, cosa que haría, sí, una vez volviera a Kanto.

El mayor miedo de Elio Asutoro era perder contra su hermana y dejar de sentirse como la mitad de un todo, pero eso había sido hasta aquella charla con Ash Ketchum en el Monte Hokulani.

Aquella charla le hizo ver un montón de cosas que antes no podía ver.

Miró la incomparable fuerza de la Selene Asutoro de las ilusiones y no sintió la más mínima envidia; tampoco se sintió intimidado por su poder.

Solo se sintió orgulloso. Orgullos por ver en lo que Selene se había convertido…

O en lo que podría convertirse.

No estaba mal si su hermana era la fuerza y el cerebro; él estaba bien con ser simplemente el alma y estando ahí para ella.

Elio cerró los ojos, con una sonrisa de satisfacción.

—¡Y ELIO ASUTORO GANA!— escuchó gritar con fuerza, lo que le hizo abrir los ojos como platos por la sorpresa.

—¡QUE COMBATE!— gritó Tyson— ¡Luego de un reñido seis contra seis, Elio Asutoro se lleva la victoria tras un combate de infarto donde Incineroar y Decidueye se batieron a duelo!

El Asutoro miró hacia todos lados y luego, dirigió sus ojos hacia una gran pantalla que mostraba los Pokémon de ambos. Casi todas sus casillas estaban oscurecidas, mientras que todas las de Selene lo estaban. Ni siquiera se molestó en ver quién era el sexto Pokémon de su hermana, en su lugar, volteó con rapidez hacia las gradas que estaban debajo de la cabina de locución.

Nanu estaba dormido, Hau le sonreía ampliamente y los ojos de Hapu lo hicieron sonrojar, logrando que mirara hacia el frente.

Ahí, Incineroar estaba secándose el sudor y sonriéndole. A un lado del tigre, pasó Selene, caminando directamente hacia él.

Su gemela se paró frente a él y luego, le extendió la mano, con una inmensa sonrisa.

—Fue una buena pelea— le dijo.

—¿Cómo… rayos gané?— le preguntó, totalmente confundido— Derrotaste a cinco de mis Pokémon con los ojos cerrados…

Selene arqueó una ceja, confundida.

—Me costó horrores debilitar a cinco de ellos, tanto como a ti te costó debilitar a los míos— ella de verdad parecía no recordar la humillación que le había dado hacía pocos segundos.

Elio se rascó la cabeza.

—Debe ser cosa de este lugar…— murmuró.

—¿Elio?

Él la miró.

—No había podido decírtelo, pero…— sus ojos mostraron una inmensa ternura— hacía años que no me llamabas por mi nombre…

Sin poder contenerse mucho, la abrazó.

—Peleemos de nuevo… En un campeonato; por nuestros sueños… en la vida real…

—Sí… Hagámoslo…

El cuerpo de Selene desapareció y él pudo abrir los ojos. Ash y Lillie estaban a su derecha, ambos en un estado de trance; tomándose las manos.

Eres realmente admirable, Elio Asutoro. Por tu cuenta, has aprendido a no envidiar ni codiciar los logros y hazañas de otros— Asutoro sonrió al escuchar eso—. Crear tu propio camino y superar tus propios límites será lo que te llevará a la grandeza. Buen trabajo, Elio Asutoro.

Con una gran sonrisa de orgullo, giró hacia atrás, dándose cuenta de que ninguno de sus amigos lo veían.

Se ajustó la gorra.

Salió de la cueva con un fuerte salto, sorprendiendo y sobresaltando a todos los que estaban afuera.

—Elio Asutoro presentándose— dijo, sonriendo.

Todos lo vieron con ojos de sorpresa.

—¿E-Estás bien, Elio?...— le preguntó Selene, acercándose a él, nerviosa.

—Tranquila— el azabache le dio una fuerte palmada en la espalda que la hizo pararse recta— ¡Estoy perfectamente bien!— aseguró, comenzando a desamarrarse la cuerda de la cintura. Rodeó a Selene del cuello con un brazo— Tú y yo tenemos unas cuantas cosas que hablar, pequeña canalla.

—¿Soy alguien despreciable, hermano?...

Elio simplemente se rio.

Hau y Gladio voltearon a verse, confundidos.


Lillie era consciente de lo que pasaba a su alrededor.

Lo que pasaba a su alrededor era que no había nada a su alrededor.

Ahí solo había una cueva normal y ella, encerrada en su mente, la cual había entrado en un trance al introducir su cuerpo completo en la niebla.

Levantó su mano izquierda, la cual ya no sostenía la de Ash y frunció el ceño. Vaya manera de descubrir que estoy en mi mente, pensó.

Inhaló y exhaló.

Se había empezado a poner un poco nerviosa, ¿qué haría si como Hau y Gladio, ella se encontraba con su padre?...

No sabía qué hablaría con él y tampoco sabía cómo lo miraría a la cara y le diría: "Tu esposa se convirtió en un monstruo".

Por el momento, se centraría en vivir su mayor deseo y en superar su peor miedo, si tenía que hacerlo.

Puedo verlo…— Lillie esperaba esa voz— No eres como los demás que entraron a esta cueva…

La rubia se sorprendió un poco por esto.

Has evolucionado con ayuda de externos y con tu propia determinación… Interesante…

Unos hermosos ojos verdes aparecieron frente a ella, mirándola fijamente.

Déjame probar si de verdad has superado tu pasado…

Lillie unió sus párpados y luego, los separó.

Estaba de vuelta… De vuelta en su cuerpo de niña… De vuelta en la mansión Aether… De vuelta en esa caja.

No podía ver hacia el exterior y no estaba cómoda ahí dentro. Su ser recordó lo vivido con gran precisión.

Había llorado, suplicado y rogado a su madre para que la sacara de ese lugar. Le había jurado que se portaría bien y que ya no sería una malcriada, pero nada de eso había funcionado.

Lillie volvió a vivir esos momentos de su infancia con la mente de una joven de diecisiete años y sintió rabia.

El deber de una madre era proteger y amar a sus hijos; cuidarlos hasta que llegara el día en el que ellos pudieran volar. Lusamine era todo menos una madre.

Lillie Aether no le temía, no la odiaba y tampoco la amaba. Solamente sentía indiferencia e indignación cuando pensaba en ella.

Lillie Aether ya no podía considerar a la que una vez fue su madre como tal; había perdido a sus dos padres cuando tenía cinco años, en un accidente provocado por un Ultraumbral.

Pero ella no estaba sola. Ella tenía una familia.

Tenía un hermano mayor; podía no tener padres, pero tenía tutores que siempre la ayudarían cuando los necesitara; tenía amigos, humanos y Pokémon… Tenía a Ash.

Por mucho tiempo, desde que supo la historia completa por parte de su hermano, Lillie pensaba en múltiples "¿Y si...?" que solamente se quedaban en eso.

La rabia y la indignación se fueron y llegó la alegría.

Se sentía feliz por la oportunidad que le estaban dando.

Escuchó como el panel de vidrio que la contenía encerrada en su caja era removido y entonces, ella salió.

Miró hacia todas direcciones, tratando de visualizarlo a él dentro de la oscuridad del cuarto, pero no lo encontró.

—Hermano, sé que estás ahí— dijo, esperando que saliera.

Y como lo esperaba, así fue. Gladio salió tímidamente de detrás de unas cajas, junto a Eevee y Rockruff.

—¿Cómo supiste que…?

—Mi olfato de detective me lo dijo— respondió la rubia, llevándose un dedo a su pequeña nariz. Gladio se sorprendió al escuchar eso.

—Lillie, pase lo que pase, no le digas a mamá que yo te saqué; podría volver a castigarte y…

—Hermano— Lillie lo tomó de los hombros y miró hacia arriba, directo a sus ojos—. No tienes que fingir por mi bien. Lo sé todo. Sé de todas las cosas crueles que mamá te ha hecho.

Gladio desvió la mirada.

—Y-Yo…

—Ya no quiero quedarme cruzada de brazo, hermano. Y tú tampoco deberías.

El rubio, sin voltear a verla, tembló un poco.

—¿Pero qué puedo hacer, Lillie?... Solo puedo aguantar hasta ser mayor y poder sacarte de aquí…— murmuró, apretando los puños.

Ella lo abrazó con fuerza.

—No tienes que aguantar tú solo, hermano— le dijo—. Tú y yo somos un equipo… Tu carga es mi carga; déjame ayudarte a llevarla.

Gladio se quedó boquiabierto y luego, abrazó con fuerza a su hermanita.

—S-Sí…— murmuró, con la voz quebrada— Ayúdame, Lillie…

—Juntos, hermano…

En ese momento, su cerebro desarrolló una teoría. La niebla todavía poseía los recuerdos de Gladio y sus emociones, usándolos en ese preciso momento. Ella pensó que todo lo que el Gladio de las ilusiones decía eran en realidad las cosas que le habría gustado decir en un escenario así.

Lillie no sabía en ese momento que al igual que ella, Gladio también había pasado mucho tiempo pensando en un "¿Y si…?", solo que él lo había hecho durante toda su vida.

Aunque para ella era solo una teoría, en realidad había dado en el clavo.

—Escucha, hermano— Lillie se separó de él—. Solos, somos más débiles que mamá, pero juntos… Juntos, ella no podrá detenernos y menos si usamos la cabeza.

Gladio asintió.

—¿Pero qué haremos, Lillie?...— el rubio parecía incapaz de pensar algo por sí mismo.

—Mamá siempre deja a sus Pokémon en casa, eso ya es una ventaja— le dijo—. Necesitamos de la ayuda de Hobbes y también, necesitamos un señuelo…

—Yo seré el…

—¡No!— Lillie lo cortó con firmeza— Tú te has llevado los golpes todo este tiempo… Déjame ser yo quien se los lleve ahora.

—¡No puedo, Lillie! ¡No voy a permitir que…!

—Hermano… Esta será la última vez que nuestra madre nos ponga una mano encima— le dijo, frunciendo el ceño—. Te lo juro.

El pequeño rubio apretó los puños.

—No sé qué fue lo que te pasó, pero estás muy diferente… No eres como la Lillie de antes pero tampoco eres como la que vi hace unas horas…— la vio con un poco de desconfianza— ¿Quién eres?...

Ella sonrió.

—La persona que va a terminar esto.

Gladio se le quedó viendo fijamente y entonces, asintió.

—¿Qué es lo que tenemos que hacer Hobbes y yo?


Corría lo más rápido que podía. El pequeño Jangmo-o hacía todo lo que estaba en sus manos para evitar ser atrapado por el monstruo.

Si lograba atraerlo a una trampa, entonces definitivamente podría derrotarlo.

Miró hacia el frente, hacia una cueva llena de niebla que se veía a lo lejos. Con firme decisión, corrió hacia ella, sabiendo que en ese lugar cumpliría su objetivo.


Lillie recordaba perfectamente el sistema de ventilación y las zonas que colindaban con la mansión. Se movió rápido entre los ductos y llegó finalmente a la oficina de su madre.

Ella estaba sentada en su escritorio, hablando por teléfono. Lo que hablaba no le interesaba en lo más mínimo a Lillie; ella sabía perfectamente lo que tenía que hacer.

Haz que Hobbes te saque de la mansión. Dile que te lleve a la sala de comunicaciones, estoy segura de que Hobbes sabrá cómo llegar.

Pateó con fuerza la rejilla del ducto, la cual cayó pesadamente sobre el escritorio de Lusamine, sobresaltándola. Miró rápidamente hacia arriba, encontrándose a su hija, quien la miraba con una sonrisa.

—¿Lillie?...— murmuró, frunciendo el ceño— ¿Qué diablos haces ahí arriba, niña?...— sus ojos se abrieron como platos— ¡Mira tu vestido, está todo sucio! ¿¡Eres estúpida o algo?!

—Siempre dijiste que era una llorona y una cobarde— Lillie comenzó a mecer sus pequeñas piernas, sentándose en el borde del ducto—. Supongo que por fin he decidido obedecer mi naturaleza… Este es mi nuevo hogar ahora, ¿qué opinas?

Lusamine parecía enojarse más y más.

—Voy a contar hasta tres, Lillie... Si no estás abajo para ese entonces… no me haré responsable de mis acciones…

—¿Alguna vez lo has hecho?— le preguntó la rubia, recargándose contra el ducto— Eso de criar a tus hijos no se te da muy bien, ¿sabes? Y por lo que sé, tenerlos fue decisión tuya…

Una expresión de rabia se dejó ver en el rostro de la adulta.

—Uno…

—Nos has maltratado por años, a mi hermano y a mí… ¿Se siente bien?— se llevó un índice a la mejilla y ladeó la cabeza— Saber que tus hijos no harán nada para cuidarte cuando llegue el día en el que seas una anciana que no pueda ni alimentarse a sí misma… ¿se siente bien saberlo?

—Dos…

—En lo que a mí respecta, me quitaría con gusto el apellido Aether, pero…— dejó salir un pequeño suspiro y luego, se encogió de hombros— Papá tomó tu apellido y además, sería una forma de negar a nuestro abuelo, quien tanto ha hecho por los Pokémon… Quitarme el apellido por ti, honestamente, no vale la pena.

—Tres…— Lusamine miró hacia el frente, dispuesta a salir de la habitación pero justo en ese momento, ella saltó directo al piso.

—Yyyy… ¡Estoy abajo!— le dijo, dando una pequeña vuelta— Buen día, madre, por cierto.

Lusamine se giró hacia ella y comenzó a caminar en su dirección.

Lillie vio como la mano de su progenitora se elevaba en el aire y descendía con rapidez y fuerza en contra de su mejilla, haciéndola caer al suelo.

—¡Pequeña perra desagradecida!— exclamó Lusamine, jaloneando el pelo de su hija— ¡Todo lo que he dado por ti y por el malcriado de Gladio!— le piso el pie con la punta del tacón, utilizando toda la fuerza posible— ¿¡Crees que es fácil ser la madre de dos ingratos como ustedes?! ¡Ninguna mocosa vendrá a sermonearme como si supiera de lo que está hablando!— le dio otras dos bofetadas con todas sus fuerzas— ¡Maldita chiquilla, ni siquiera esperes un buen trato por mi parte después de toda la mierda que acabas de escupir!— con fuerza, tiró de su pelo, arrancándole un mechón.

—Siempre dijiste…— Lillie volteó a verla, sorprendiendo enormemente a su madre— que odiabas mi actitud cobarde y pasiva… Creo que tampoco me gustaba tanto como solía creer.

La enorme sonrisa burlona de su hija hizo temblar de rabia a Lusamine, quien se abalanzó de vuelta contra su cabello.

—M-Mi nombre es…— la voz de Gladio se escuchó por unos parlantes, por los cuales siempre se escuchaban todos los anuncios que se daban en la sala de comunicaciones— Mi nombre es Gladio Aether…

Lusamine abrió la boca, sorprendida y entonces, Lillie aprovechó para embestirla con fuerza en el estómago.

—¡Esto se siente inesperadamente bien!— admitió Lillie, corriendo hacia el escritorio de su mamá y rompiendo todos los documentos que había en él— ¡Creo que ya sé porque tu pasatiempo favorito era golpearnos!

Lusamine se levantó, sintiendo como su tobillo dolía. Se lo había torcido durante la caída.

Lillie aprovechó para seguir rompiendo cosas en ese momento de debilidad.

Si no tenemos un señuelo, madre irá a la mansión rápidamente por sus Pokémon y nadie podrá detenerla. Pero si ella se enfada conmigo, desquitará toda su rabia contra mí y se quedará cegada… Solo tengo que ganar tiempo hasta que alguien venga a detenerla.

—Soy el hijo de la presidenta Lusamine y yo…

—Vamos, señorito Gladio… Dígales todo.

—Yo… ¡Yo ya no aguanto más!— el gritó de Gladio permitió que todos escucharan su voz quebrada— ¡Por años, mi madre me ha maltratado a mi hermana y a mí! ¡Nos alimenta con pan duro y un vaso de agua! ¿¡Ustedes creen que eso es comida?! ¡Me hace hincarme sobre corcholatas, me golpea con un maldito látigo y me golpea por todo el cuerpo!— el sonido de ropa siendo removido se escuchó— ¿¡Ustedes piensan que esto es normal?! ¡Mi madre está loca! ¡Nos insulta siempre que hacemos algo y me amenazó con matar a nuestro mayordomo y a Wicke si les decíamos algo! ¡Por favor!... ¡Quién sea!...— un sollozo se escuchó— ¡AYÚDENNOS!

Lusamine miró a Lillie, con los ojos bien abiertos.

—Jaque mate— le dijo la pequeña rubia, recargándose contra el escritorio de su madre.

La adulta se levantó como pudo y comenzó a avanzar lentamente hacia su hija.

—¿Te das cuenta de lo que acaban de hacer?... Lo jodieron todo…— su tono de voz era iracundo— Conmigo, al menos tenían una cama y un techo bajo el que cobijarse… Ahora serán callejeros de verdad…

—Siempre tendremos a nuestros abuelos de Unova, ¿no?— Lillie comenzó a caminar alrededor del escritorio, evitando así que su herida madre pudiera sujetarla— ¡Esto le va a encantar a tus inversionistas, por cierto!

Lusamine se arrojó sobre el escritorio, tratando de atrapar a Lillie, pero ella la esquivó con facilidad.

Las puertas se abrieron de forma estruendosa, dejando pasar a un escuadrón completo de reclutas de la Fundación Aether. Encabezando la formación, estaba Wicke.

—Es todo, señora Lusamine— Wicke tenía el ceño fruncido—. Todos hemos visto las heridas de Gladio y las autoridades ya han sido informadas. La sala está rodeada; venga sin oponer resistencia y no tendremos que ser rudos con usted.

—La tortura es algo realmente inhumano…— Faba salió de entre el escuadrón— Que decepción, Presidenta…

Lusamine se le quedó viendo fijamente a Faba.

—Tú… Traidor…

—Él también estuvo involucrado— Lillie señaló a Faba—. Utilizó a su Alakazam para hipnotizarme y además, hace experimentos inhumanos con Pokémon. Pueden revisar sus expedientes, en su oficina— ella recordaba que, en la vida real, un montón de evidencia que le sumó años a la condena de Faba fue encontrada en sus informes y bitácoras sobre sus investigaciones.

—Señorita Lillie, ¿de qué está usted hablan…?

—Aprésenlo también— ordenó Wicke, volteando a verlo—. Hasta que se demuestre lo contrario, trataremos a Faba como un culpable más.

—¿¡Qué?! ¡No pueden hacer esto!— se quejó Faba, siendo sujetado fuertemente por miembros de la fundación. Todas sus Pokéballs le fueron removidas— ¡Soy el director de sucursal! ¡Se arrepentirán de…!

Wicke miró fijamente a Lusamine, quien había comenzado a temblar. Se alejó del escritorio lentamente y entonces, se giró hacia Lillie.

—¡MALDITA NIÑA!— gritó, abalanzándose en su contra.

—¡Danza caos!— exclamó una voz.

Unas ondas rosadas golpearon a Lusamine, haciendo que su mirada se perdiera en la nada y que su cuerpo comenzara a balancearse de un lado a otro, finalmente, cayendo al suelo de espalda. No parecía ser consciente de lo que pasaba a su alrededor.

—¡Lillie!— gritó Gladio, abriéndose paso entre todos. Corrió directamente hacia Lillie y la abrazó con fuerza. Detrás de él estaban Hobbes y un Oricorio animado, quienes habían detenido a Lusamine.

—Misión completa— dijo el mayordomo, secándose el sudor de la frente y ajustándose el saco. Oricorio subió a su hombro.

Lillie recordaba a ese Oricorio. Cuando era niña, solía verlo desde la ventana de su cuarto, ayudando a Hobbes a limpiar o en las tareas del exterior. Había sido ese Oricorio el que años más tarde despertaría su curiosidad por la especie, y la llevaría a explorar los Jardines de Melemele junto a Ash durante su primer día de viaje.

Ella correspondió a su hermano.

—Finalmente somos libres…— le murmuró, sintiendo como su hombro comenzaba a mojarse.

—¿Q-Qué haremos ahora, Lillie?...

—Somos herederos de todo lo que es la Fundación Aether, pero somos muy jóvenes…— miró hacia Wicke— Si hubiera alguien de confianza que pudiera tomar el mando…

Gladio también vio a la joven y sin dudarlo asintió.

Wicke se sorprendió y se sobresaltó un poco.

—¿Y-Yo?...— preguntó, señalándose a sí misma— Pero no sé si yo…

—Está bien, ¿no?— preguntó Lillie, sonriendo— Tú te has ganado el corazón de todos los miembros de la fundación, después de todo.

Wicke se puso firme.

—H-Haré lo posible para poder decir con orgullo que me he ganado el puesto— hizo un saludo militar.

—Y en cuanto a nosotros…— volteó a ver a su hermano— Vayamos… a Unova.

Gladio bajó la cabeza y luego, le sonrió también.

—¿Crees que quieran cuidarnos?

—Estoy segura de que sí.

Ella y su hermano se quedaron viendo con grandes sonrisas en sus rostros y entonces, todo comenzó a difuminarse.

Lentamente, vio cómo su hermano desaparecía al igual que todo lo que estaba a su alrededor. Al final, vio con un poco de tristeza como aquella vida desaparecía; aquella vida que nunca podría ser.

Has crecido… Como Representante del amanecer, eres la noche que da lugar al día y tu corazón es la viva prueba de ello… No percibo duda alguna en tu ser, Lillie Aether… Lo has hecho bien.

Ella tomó aire y luego, miró hacia atrás. Todos esperaban que saliera, pero no podía hacerlo.

No cuando Ash tomaba su mano con tanta fuerza.

Se quedó en blanco y recordó. Abrió los ojos con miedo.

Si su padre fue importante para Lillie, ella definitivamente lo recordará-Roto.

Miró rápidamente hacia los lados, desesperada.

—¡E-Espera, esto no puede ser todo!— exclamó— ¡Déjame verlo, por favor! ¡Déjame ver a mi padre!— nada ocurrió, haciendo que Lillie bajara la mirada— Te lo suplico…

Y entonces, de nuevo, su entorno cambió. Se sobresaltó al darse cuenta de esto y su ánimo de siempre volvió. Esperó con ansias y agradeció a Tapu Fini por darle la oportunidad…

Aunque no parecían estarle dando lo que había pedido.

Estaba totalmente oscuro y en medio de toda esa oscuridad, pudo distinguir tres figuras.

—¿Ash?...


Y ahí estaba de nuevo, en el interior de una de esas nieblas…

Suspiró y luego, se sentó en el piso, esperando y rogando porque esa vez no le mostraran a sus seres queridos muriendo. No quería ni imaginarse qué haría si Tapu Fini decidía mostrarle las muertes de Hau, Elio, Selene o cualquiera de los buenos amigos que había hecho en Alola, como Kiawe, Mallow o Lana, por ejemplo.

Tú eres Ash Ketchum…— escuchó esa voz con toda la tranquilidad posible— Eres el Representante del día, quien resplandece con luz propia y sobresale entre los demás… Aquel que opaca a la oscuridad con su brillo… ¿No es así?

Ash no dijo nada. Se quedó callado; esperando.

Puedo sentir que tienes sentimientos encontrados hacia nosotros… Nos respetas, pero también nos odias… ¿Tu corazón puede albergar odio, Ash Ketchum?

—Puede hacerlo, pero no me gusta — dijo, cerrando los ojos—. Me ha lastimado mucho, así que no puedo evitarlo…

Sí… Nadie es lo suficientemente puro como para no odiar a quien lo ha herido en más de una forma— Ash sintió un poco de alivio por el hecho de que la voz lo comprendiera—. Ustedes tres han sido realmente interesantes… Elio Asutoro no necesitó de esta cueva para superar sus temores; Lillie Aether logró aclarar su corazón en este lugar, pero tampoco lo necesitó para evolucionar, pero tú… Tú eres diferente a ellos dos, a los otros tres… Tienes tanto miedo y le temes a tantas cosas pero al mismo tiempo luchas constantemente día a día por superarlas…

— Es cierto que tengo muchas dudas… pero si no trato de responderlas, no podré avanzar. Si no lo hago, no podré caminar junto a ellos— dijo Ketchum, levantando la mirada.

Eres interesante… Usaré otro enfoque distinto contigo… Permíteme explorar tus mayores dudas y temores, Ash Ketchum.

—Por favor.

Unos ojos marrones aparecieron frente a los suyos y entonces, se dejó llevar a aquel mundo de ilusiones.

Era de noche, pero el camino sobre el que estaba parado estaba bien iluminado. El viento que soplaba era fresco y se sentía realmente familiar…

Extendió los brazos y de inmediato lo supo. Abrió los ojos, sintiendo como estos podrían llenarse de lágrimas en cualquier segundo.

Estaba de vuelta en su querido pueblo Paleta.

No le costó mucho orientarse y en cuanto lo hizo, caminó directo hacia su casa. Estaba solo a unos minutos de distancia por lo que llegó con rapidez.

Tomó aire y luego, se preparó para tocar la puerta. Aunque fuera solo una ilusión, volver a ver a su madre y a Mr. Mime era algo que realmente disfrutaría.

Justo cuando iba a tocar, la puerta se abrió y retrocedió con sorpresa al ver a la persona parada frente a él. Se trataba de Red, quien lucía incluso más joven que él. Su ropa ahora era distinta pues utilizaba una chaqueta roja de mangas negras y cuello blanco; sus zapatillas eran celestes y su pantalón, celeste.

Ash reconoció su vestimenta y supuso que ese era el Red de hacía casi siete años. Se fijó bien en su expresión, notando que lucía molesto. También se dio cuenta de que no podía verlo.

—Trata de encontrarlo, Red…— murmuró Delia, detrás de él. Mr. Mime estaba a su lado— Nadie lo ha visto desde la tarde…

—Tú atiende a Brock y Misty— le dijo el primogénito, con el ceño ligeramente fruncido y sin voltear a verla. Cerró la puerta con brusquedad y luego, avanzó.

Ash vio como Red se alejaba de la casa y entonces, supo que día era.

Lo siguió, sin dejar de pensar.

Luego de la Liga Pokémon de la Meseta Añil, la gente de pueblo Paleta le había hecho una fiesta a Ash por quedar entre los dieciséis mejores. Según ellos, porque eso era un orgullo para el pueblo.

En aquel entonces, Ash no disfrutó la fiesta en lo más mínimo. Había perdido y le habían hecho una fiesta que ni siquiera merecía. Él sabía que la gente solo la había hecho para que no se comparara con Red, quien tenía unos pocos meses siendo el Campeón de Kanto.

Aunque no había disfrutado la fiesta, se había quedado por insistencia de Brock y Misty, además de que podría ver a su hermano luego de mucho tiempo. La celebración fue bastante tranquila durante un tiempo hasta que el Team Rocket hizo de las suyas.

Él estuvo dispuesto a detener las fechorías del Team Rocket como siempre lo hacía, viendo ahí una oportunidad para poder sentir que de verdad merecía la celebración pero entonces, Red actuó.

En el primer encuentro entre Red y el Team Rocket, el primero les dio una paliza increíble. Su Charizard liberó al Pikachu de Ash, quien había sido capturado y luego, mandó a volar a los ex villanos.

Ash se había quedado pasmado en ese momento. Su hermano mayor le había robado el protagonismo en ese que era SU momento… Podía soportarlo; era un niño de diez años, pero amaba tanto a su hermano que podía aguantarlo…

Hasta que su madre lo tomó del hombro, señaló al primogénito y le dijo con una sonrisa: "Algún día podrás ser como él".

Ash había apartado con brusquedad a su madre y ante la mirada de todos y sin decir nada, salió corriendo con solo Pikachu en su hombro. Red lo llamó, pero era a él a quien menos quería escuchar en ese momento.

Al día siguiente, Ash tendría que despedirse de su Pidgeot, pero eso no era lo importante; no ahora.

Siguió a Red de cerca, caminando prácticamente a su lado. Era raro ver a su hermano mayor más joven y más bajito que él.

—Estás cerca…— murmuró Ash, viendo hacia una arboleda cercana.

Red se detuvo y luego, dio un pisotón.

—¿Por qué tenías que decirle eso?...— se preguntó, apretando con fuerza los puños— Ash…— murmuró, levantando la mirada y utilizando sus manos como amplificador— ¡ASH!

El azabache vio con sorpresa a su hermano. ¿Esto que estaba viendo era un invento de Tapu Fini o en realidad había pasado?

—¡Pika pi!— escuchó que gritaban. Él y Red miraron hacia un árbol, frente al cual estaba parado su Pikachu, haciendo señas.

El azabache se rio un poco al ver lo gordito que Pikachu era en esos días.

Se sorprendió un poco al ver lo rápido que Red corría hacia el árbol y sin dudarlo, lo siguió.

—¡Pikachu!— se acuclilló frente a él— ¿Dónde está Ash, amiguito?... ¿Lo sabes?

El pequeño roedor asintió y luego, señaló frente a él. Se puso en cuatro patas, comenzando a correr.

Red lo siguió de cerca, al igual que Ash, quien tuvo que reducir un poco la velocidad para adaptarse a la de su hermano. No les tomó ni un minuto llegar al lugar que les señaló Pikachu.

Era un árbol grande que tenía un hueco en el tronco. Adentro, estaba su yo de casi once años.

—Ash…— murmuró Red, sonriendo. Extendió su mano hacia él, pero lo apartó bruscamente.

—¿Qué haces aquí?— le preguntó, apartando la mirada— Déjame solo…

Vio con arrepentimiento la forma en la que se había comportado cuando era más joven. Caminó un poco hacia atrás, sentándose en el pasto y viendo fijamente la escena que se desarrollaba entre el Ash y Red de aquel tiempo.

—Vamos, Ash… Todos estamos realmente felices por lo que…

—Solo me hicieron esa tonta fiesta porque no querían que me sintiera mal— lo interrumpió.

—En mi primera Liga, yo también llegué solo a octavos de final…

—¡Pero no perdiste porque uno de tus Pokémon te desobedeció!— gritó, haciendo retroceder un poco a su hermano— ¡Tú te enfrentaste con el ganador de la Liga de ese año!

—Pero aun así…

—¡Ya déjame en paz!— volvió a gritar, Pikachu lo movió con sus patitas, tratando de calmarlo— ¡No sabes lo que se siente, no tienes ni idea! ¡Todo lo que hago nunca será suficiente porque vivo a la sombra de mi hermano! ¡Si hago algo bien, alguien me dirá que tú lo hiciste mejor; si gano una competencia, alguien me dirá que tú la ganaste tres veces y si capturo un buen Pokémon, alguien me dirá que tú has atrapado a cientos de esa especie! ¡Estoy harto de que me comparen contigo!

—Yo… pinté mi cabello por ese motivo… Nunca he dicho mi apellido porque no quiero que te sientas presionado por…

—¿Y eso de qué sirve en pueblo Paleta?— le preguntó, mirándolo fijamente con el ceño fruncido y unas pequeñas lágrimas en los ojos— Aquí todo el mundo sabe que eres mi hermano… Todo el mundo me habla de lo genial que eres y de lo genial que debo ser yo por tenerte como mi hermano… Aquí, en pueblo Paleta, no importa que tan bien haga algo, todos dirán que fue porque tú estuviste ahí para enseñármelo…

El recordaba haber oído a alguien decir durante la celebración: "Es lógico que haya llegado a esa posición con el Campeón siendo su entrenador. Me sorprende que no llegara más alto".

En su momento, realmente le había molestado ya que no había visto a Red en casi un año pero luego, unos años después, se sintió como un idiota. Había perdido esa Liga porque ni siquiera había entrenado; había preferido irse a vacacionar en lugar de hacerlo.

—Tú eres el favorito de mamá…

Red abrió los ojos de par en par al escuchar eso y rápidamente, se arrodilló, tomándolo de los hombros.

—¡No digas eso!— le dijo, viéndolo fijamente— ¡Mamá nos quiere por igual a ti y a mí!

—¡Eso es mentira!— Ash trató de liberarse, pero no lo lograba— ¡Ella se la pasa todo el día hablando de ti, diciéndome que debo esforzarme para ser como tú y te presume con todas sus amigas! ¿¡Y yo qué?!

—¡Tu camino como entrenador apenas comienza, Ash! ¡Cuando acumules logros y experiencia, mamá te presumirá también!

El joven Ketchum se quedó callado, sin ningún argumento para contrarrestar lo dicho por su hermano. La discusión debió terminar ahí, pero él era pequeño, tonto y en aquellos días, era bastante fácil hacerlo enojar.

—¡Déjame en paz!— le gritó, empujándolo.

Red cayó de sentón al pasto y Ash se levantó para intentar alejarse corriendo. El mayor tomó a su hermano del brazo, impidiendo que se fuera.

—¡Escucha, Ash! ¡Todavía no termino de hablar, hermano!

—¡Yo no quiero ser tu hermano!— le gritó— ¡Ojalá nunca hubieras existido!

Un pequeño golpe cayó sobre la cabeza de Ash, quien dejó salir un quejido.

—Tú no piensas eso de verdad— dijo Ash; el Ash de verdad. Su versión pequeña, Pikachu y Red lo miraron, con los ojos abiertos por la sorpresa—. ¿Has tratado de imaginarte cómo sería una vida sin Red?... ¿Has olvidado todas las aventuras que vivimos juntos? ¿Quién siempre ha estado ahí para ti desde que usabas pañales?

Su versión pequeña retrocedió por instinto. Red y Pikachu estaban mudos.

—Además, tú y él son distintos— extendió los brazos a los costados— ¡No hay necesidad de compararte con él! Red es mayor que tú cinco años, es obvio que tendrá más experiencia y también es normal que sepa mucho más de lo que tú sabes. Es cierto que se convirtió en Campeón de Kanto a los quince, pero hay un motivo detrás de eso… ¿Quieres saberlo?

Su versión pequeña asintió.

—Red tiene solo diez Pokémon y se centra en entrenar solo a los seis Pokémon de su equipo, como casi todos los demás Campeones…— apretó un puño frente a su cara, con una gran sonrisa— ¿Sabes cuántos tendrás tú? ¡Tendrás más de setenta Pokémon!— respondió, sin esperar una respuesta— ¡No tienes ni idea de lo duro que es entrenarlos a todos, pero definitivamente vale la pena! ¡Muchos dirán que no debes entrenar ni capturar a tantos, pero no debes hacerles caso! ¡Ellos no retrasarán tu camino como entrenador, solo te harán más y más fuerte!

Puso una mano sobre el hombro de su yo de diez años y otra sobre la de Red.

—Ustedes dos son hermanos, pero sus estilos no son los mismos… ¡Y eso es lo que hace increíble los combates Pokémon!— sintió que podría estallar de alegría en cualquier momento— ¡Enfrentarte contra personas que utilicen diferentes estrategias y formas de fortalecerse!... ¡Eso es algo realmente genial, lo más increíble del universo universal!

Los hermanos Ketchum voltearon a verse.

—Si sientes que nunca podrás alcanzarlo, no te desanimes— Ash se encaró a sí mismo—. Piensa en el camino que tienes por delante y disfrútalo. Disfruta cada día y cada entrenamiento; aprovecha el sudor y la sangre que derrames; valora a los amigos que hagas en el viaje… Sé feliz porque puedes avanzar— le sonrió ampliamente—. No vas a superar la brecha de experiencia y entrenamiento que hay entre tú y él de la noche a la mañana, así que… ¡Hazme caso y vive con una sonrisa!... Aunque bueno, lo descubrirás por ti mismo en un tiempo…— lo miró fijamente y esta vez, lo tomó por los dos hombros— Mañana, te irás de viaje y dejarás atrás pueblo Paleta por unos meses. Te sentirás molesto y no querrás saber nada de mamá ni de Red, pero con el paso de los días, te sentirás como un idiota… También aprovecha esos momentos y crece. No dejes de crecer nunca.

Les dio una última sonrisa y entonces, los vio comenzar a desaparecer. Su entorno cambió completamente y ya no estaba en la arboleda.

Estaba en lo que parecía ser un gran parque, con algunas bancas colocadas a los costados de los largos caminos de piedra.

Aunque te muestras seguro de lo que dices, en tu corazón se avivaron las brasas de tu miedo hacia las expectativas… Temías las inevitables comparativas entre tu hermano y tú que haría el mundo, pero sus palabras te hicieron recordar…

—Soy aquel que dio luz a sus vidas…— Ash miró hacia el cielo, de dónde provenía la voz— No me importa si la gente prefiere a mi hermano o si me prefiere a mí. Tengo a mis amigos y para ellos, siempre seré el número uno. Si ellos están ahí, entonces me sentiré como el mejor entrenador del mundo todos los días de mi vida.

Superar un temor por ti mismo… Justo lo que esperaría del Representante del día…

Ya no pudo escuchar la voz.

Miró hacia el frente y entonces, comenzó a avanzar. No sabía a dónde llevaría ese camino, pero sabía que debía seguirlo. Podía ver a lo lejos enormes edificios que le recordaban a ciudad Carmín, lugar que no había visitado en años. Podía escucharse el oleaje a la distancia, por lo que supuso que estaba en lo correcto.

Se encontró con varias personas que venían del mismo lugar al que él se dirigía. Algunas sonreían, otras lloraban y muchas otras tenían rostros neutrales.

Ash no supo que sentir al respecto. Solo sabía que ahí, en ese gran parque, rodeado por tanta gente… se sentía solo.

Pikachu no estaba a su lado, tampoco Rotom y tampoco… tampoco estaba Lillie.

No sabía por qué, pero con Lillie había desarrollado un vínculo realmente íntimo y en mucho menos tiempo a comparación de sus otras amigas. Se habían conocido el diecisiete de septiembre y era treintaiuno de enero…

Cuatro meses. Solo tomaron cuatro meses para que la ausencia de Lillie le hiciera sentir un vacío similar al que sentía cuando Pikachu no estaba con él.

Deseaba que Brock y Misty estuvieran ahí para ayudarlo a resolver todos sus problemas, pero atrás habían quedado los días en los que él tenía diez años, Brock quince y Misty once.

Despejó la mente y siguió avanzando hasta llegar al lugar.

Vio con gran temor el cementerio en el que ahora se encontraba.

Caminó lentamente entre las lápidas, leyendo todos y cada uno de los nombres. Casi soltaba un suspiro de alivio cada vez que terminaba de leer alguna y no encontraba el nombre de un conocido.

Eso fue hasta que llegó a dos grandes lápidas realmente llamativas.

Una de las lápidas era una cruz roja y colgada sobre ella, había una bata de doctor. La otra rezaba un epitafio que decía así: "La sirena de Celeste nada para siempre en las infinitas aguas".

Leyó los nombres de Brock y Misty, junto a los años en los que había vivido. La fecha de muerte de ambos era la misma: Doce de marzo del 2014.

Ash cerró los ojos y apretó con fuerza los puños; al hacer esto, escuchó como algo crujía levemente. Miró hacia sus manos, donde tenía un hermoso ramo de flores.

Escuchó unas palmadas detrás de él, las cuales lo sobresaltaron. Miró rápidamente y se dio cuenta de que ahí había una chica.

Al parecer, se dio cuenta de que se le había quedado viendo, pues levantó la mirada hacia él.

—L-Lo siento… No quería interrumpir…— murmuró Ketchum, sintiéndose nervioso.

Ella negó.

—Lamento si te asusté. Rezaba por mis abuelos— la chica se puso de pie—. Vienes a visitar tumbas muy concurridas.

Ash miró hacia las lápidas de sus dos amigos y luego, con un gesto de amargura, asintió.

—¿Sabes qué les pasó?— preguntó.

Ella arqueó una ceja.

—Yo…— negó con la cabeza, y luego, caminó hacia él— Olvídalo— centró su mirada en ambas lápidas—. Ellos dieron sus vidas por la región de Kanto. Durante el ataque de Necrozma hace tres años, una horda de Ultraentes atacó ciudad Celeste y ellos los dirigieron hacia la Central de energía, en la Ruta 10… La hicieron estallar, acabando con la amenaza, pero pagaron con sus vidas. En Kanto, son considerados héroes.

Ash apretó fuertemente el ramo de flores.

—No lo sabía…— murmuró— Ellos definitivamente… eran el tipo de personas que lo darían todo por proteger Kanto…

La joven arqueó una ceja de nuevo.

—¿Los… conocías?— preguntó, intrigada.

Ash asintió.

—Son… o más bien, eran, dos buenos amigos— dijo, sorprendiendo a la chica—. De hecho, fueron como hermanos…

—Yo… lo lamento… Por un momento creí que solo eras una persona que hacía esto por moda— le dijo, haciendo una reverencia—. No es la primera vez que conozco a alguien así.

Negó con la cabeza.

—Está bien, no había forma de que lo supieras— le sonrió como pudo—. Gracias por contármelo.

En el lugar se formó una atmosfera tensa. La chica se secó un poco de sudor del rostro y luego, carraspeó.

—Deberías dejarlas.

—¿Eh?

—Las flores. Deberías… dejarlas en sus tumbas. Cargarlas tú podría no ser la mejor decisión.

Ash las miró fijamente y luego, negó.

—Hacerlo sería reconocer que ellos ya no están— dijo—. No quiero aceptarlo.

—Pero tienes que, ¿no? Entre más pronto lo aceptes y llores sus muertes, más pronto podrás superarlo.

—No importa el tiempo. No podré superarlo nunca.

—Todos tenemos que hacerlo. Quedarnos estancados y no avanzar… ¿De verdad quieres vivir así?

Los puños de Ash se apretaron con fuerza una vez más.

—Definitivamente seguiré adelante, pero no podré olvidarlos nunca. No podré superar que ya no estén.

—No los conozco, pero… ¿no es eso lo que ellos querrían?

Ash le dio el ramo a la chica.

—Úsalo tú. Puedes dárselo a tus abuelos; yo no lo necesito.

—¿Ni siquiera harás el intento?

—Es imposible— le dijo, negando con la cabeza—. Hagas lo que hagas, jamás podré dejar de temerle a esto.

La joven sonrió y asintió.

—No es la respuesta correcta… pero es una respuesta…

Comenzó a desaparecer y lo último que Ash vio de ella fue ese moño con forma de flor que sujetaba su larga trenza.

La muerte de aquellos a quienes amas será algo que siempre temerás… Un miedo insuperable es algo que esperaría del Representante de la noche…

—No es algo que puedas eliminar de mí.

No es algo que pueda eliminar de nadie, solo que contigo los sentimientos son mucho más potentes… Me has hecho ver algunas cosas, pero ¿tú puedes ver las cosas que necesitas ver?

Ash entonces notó que ya no estaba en el cementerio, ni siquiera en ciudad Carmín. Estaba en la Avenida Royale, sentado sobre el tejado del Centro Pokémon; en aquel lugar, había tenido una charla con Hau que a día de hoy le dejaba la cabeza hecha vueltas.

Era de noche, pero la iluminación de las estrellas, la luna y las luces que se veían por todo el lugar eran suficientes como para mantenerlo completamente calmado.

Escuchó el sonido del metal siendo ligeramente movido detrás de él, por lo que giró la cabeza. Hau subía por las escaleras y al verlo, sonrió.

—Lo siento, Ash— le dijo, caminando hacia él— ¿Te hice esperar demasiado?

Negó con la cabeza.

—Apenas llegué.

Hau sonrió un poco más y se sentó a su lado.

—Este lugar me trae muchos recuerdos…— murmuró, balanceando las piernas y mirando hacia la luna.

—A mí también— Ash sonrió—. Y pensar que ha pasado tan poco…

—Y que hemos pasado por tanto— Hau lo rodeó por el cuello con un brazo—. Realmente tengo que agradecerte, Ash… Lo que tengo ahora es gracias a ti.

—¿De qué estás hablando?— le preguntó, riéndose— Tienes todo lo que tienes porque te lo mereces y te lo ganaste, yo no he hecho nada.

Mahalo negó con la cabeza.

—Inicié mi Recorrido insular porque me sentí inspirado por ti. Decidí hacerme más fuerte porque no quería que Gladio y tú me dejaran atrás. Fue por ti que pudimos invadir el Paraíso Aether; gracias a eso, pudimos atrapar a Faba… y también, gracias a eso, pudimos rescatar a Lillie…

Ash miró en todas direcciones.

—Hablando de Lillie, ¿dónde…?

—Sí, hablando de Lillie…— Hau se separó de él con una gran sonrisa— No sé si siquiera está bien decir esto, pero… ¡Muchas gracias por verla solo como una amiga, Ash!

Ketchum se quedó confundido por eso.

—Yo…

—Al principio, realmente te envidiaba… Podías darte el lujo de tener esperando a la chica más maravillosa del mundo, pero luego agradecí infinitamente eso— le dio un golpecito en el hombro—. Cuando te diste cuenta de que ella estaba superando su amor por ti, no hiciste nada para impedirlo, ¿verdad?

Ash abrió los ojos como platos. ¿De qué iba esa ilusión?...

—Cumpliste con tu palabra, Ash. Si Lillie decidía enamorarse de mí, respetarías su decisión— le sonrió ampliamente—. Es gracias a eso que ahora estoy con la mujer de mis sueños. ¡Gracias, Ash!

El azabache iba a abrir la boca, pero entonces, escuchó un grito.

—¡Hau!— llamaron desde abajo.

Miró rápidamente, topándose con Lillie. La rubia veía directamente al moreno, pero él no le dio importancia a eso.

Sintió como su rostro se iluminaba al verla de nuevo y entonces, ella lo vio a él.

Justo cuando Ash estuvo por alzar un brazo para saludarla, ella desvió la mirada. Pudo notar en su rostro un pequeño sonrojo y con sus manos, hacía lo posible para no verlo.

Sobra decir que Ketchum se sintió increíblemente confundido por eso.

—Las cosas aún están un poco tensas entre ustedes, después de todo, vivieron bastantes cosas juntos— Hau se rio un poco—. Pero tranquilo, pasará pronto…— le dio unas palmadas mientras se ponía de pie— En fin, tengo que dejarte, amigo. ¡Nos vemos pronto!

Ash se quedó en blanco y para cuando se dio cuenta, Hau ya había llegado al lado de Lillie. Ambos se sonrieron y luego, se tomaron de la mano.

Ketchum se levantó rápidamente al ver eso, con los ojos abiertos como platos.

Aquella sensación que había punzado en su pecho, aquel día en el Altar del Eclipse, cuando pensó en que Hau sería quien ayudaría a Lillie y no él, volvió.

Pero esta vez fue mucho más intensa. Sintió como sus entrañas ardían y sus músculos se tensaban.

Sabía que esos no eran el Lillie y el Hau de la vida real, pero…

—¡Esperen!— gritó, viendo como ambos doblaban una esquina. Ash frunció el ceño y se dirigió rápidamente hacia las escaleras, bajándolas a toda velocidad.

Corrió hacia la esquina y cuando la dobló él también, no los vio.

—Se fueron hacia allá— la voz de Gladio lo hizo girar la cabeza de inmediato. El rubio estaba recargado contra un muro, señalando una dirección.

—Gladio… ¿Por qué…?

—¿Por qué te lo cuento?— caminó hacia él y le puso una mano en el hombro— Te lo digo porque no creo que Mahalo sea el indicado para ella. Es un buen tipo, pero solo a ti te confiaría a mi hermana… Y por lo que veo, estás empezando a darte cuenta.

Ash en realidad solo iba a preguntarle por qué estaba ahí, pero esa respuesta también le servía. Frunció el ceño de nuevo y comenzó a correr.

—¡Y no la dejes ir!– le gritó Aether con fuerza.

Ketchum no sabía por qué lo hacía. Si Hau y Lillie eran felices en esa ilusión, simplemente debía dejarlos serlo, ¿no? Él había dicho que intentaría enamorarse de ella, pero ni siquiera sentía estar haciendo un esfuerzo por hacerlo; era lógico que Lillie decidiera buscar el amor en otra parte, ¿no?

Hacía treinta días, cuando Elio le había hecho imaginarse una vida con Lillie, él realmente se había sentido feliz pero ahora, era como si aquella casa, aquellos niños y aquel auto desaparecieran para no volver jamás.

Eso le dejó un vacío enorme en el pecho.

Entonces, los encontró. Iban caminando de la mano, sonriéndose ambos con un sonrojo en el rostro; Lillie le dirigía a Hau la mirada que siempre le daba a él.

—¡Esperen!— gritó, separando sus manos. Ambos voltearon a verlo con enorme sorpresa.

—¿¡Ash?! ¿¡Qué estás…?!

Ketchum ignoró totalmente a Mahalo y puso sus dos manos sobre los hombros de Lillie.

—¡Lillie, esto no está bien!— exclamó, frunciendo el ceño.

Los ojos de la rubia ya no mostraban amor, solo sorpresa y pena.

—Yo… no sé de qué estás hablando…

Ash se quedó mudo… ¿De qué estaba hablando? ¿Qué era lo que no estaba bien? En ese momento, muchas cosas hicieron click en su cabeza.

—Soy yo con quien debes reír, no con él. Soy yo a quien debes tomar de la mano, no a él. Soy yo a quien debes ver con esos ojos, no a él. ¡Soy yo quien debe tener una casa contigo, no él!— cerró los ojos y luego, tomó aire— ¡SOY YO A QUIEN DEBES QUERER, NO A ÉL!

Estaba celoso. Celoso a rabiar, pero no porque su hermano tuviera la atención de todo el pueblo o porque otro entrenador fuera mejor que él; no. Él estaba celoso porque no quería ver a alguien más con Lillie.

No quería ver a nadie que no fuera él y no sabía por qué tenía esa sensación que le provocaba tristeza, enfado e incomodidad.

Con los ojos cerrados, esperó su respuesta.

—No es justo…— murmuró. Ash levantó la mirada, topándose con los ojos llorosos de Lillie— Me ilusionabas diciendo que querías enamorarte de mí… Me besabas sin siquiera estar seguro de lo que sentías por mí… Me dejaste esperando una respuesta por meses y nunca me la diste… Y ahora, que encuentro a alguien que de verdad me quiere… ¿Por qué te esmeras en que no sea feliz?...

—¡No!— exclamó Ketchum de golpe— ¡Yo solo quiero tú felicidad!

—¡Él me hace feliz! ¡Tú me hiciste feliz por un tiempo, pero eso terminó!— trató de liberarse de su agarre, cosa que no consiguió— ¡No soy un juguete del cual te aburres y desechas, para luego volver a buscarlo en cuanto te das cuenta de que alguien más si lo cuida! ¡No voy a esperarte por siempre!

—¡No lo entiendes!

—¿¡Qué es lo que no entiendo?!

—¡Yo definitivamente quiero tu felicidad, pero…!

Lillie frunció el ceño, comenzando a derramar lágrimas a raudales.

—¿¡Pero qué?! ¡Si vas a decir algo, dímelo!

—¡Pero…!— el rostro de Ash mostró amargura y finalmente, decidió exteriorizar uno de sus pensamientos más egoístas— ¡Solo quiero que seas feliz si es conmigo!

El rostro de Lillie mostró confusión y dolor.

—¿Qué es lo que realmente sientes por mí?... ¿Por qué no puedes darme una respuesta?...

—No lo sé, Lillie…— murmuró, soltándola y apretando con fuerza su pantalón— Te juro que hago todo lo que puedo, pero simplemente no lo sé… Solo sé que no quiero que estés con alguien que no sea yo…

—¿Me ves como un objeto que solo quieres para ti? ¿Cómo un trofeo del cual puedes presumir? ¿Un Pokémon raro que solo tú posees?...— Lillie se trató de quitar las lágrimas del rostro, sin éxito— ¿O me ves como una persona a la que puedes amar?

Ash solamente había llegado a la conclusión de que no quería que nadie más tuviera a Lillie y entonces, sintió una inmensa amargura al pensar en "tener", como si ella fuera un objeto o un trofeo tal como había dicho.

—No lo sé…— dijo finalmente, bajando la mirada una vez más— ¡No lo sé, pero definitivamente lo averiguaré! ¡Estoy seguro de que estoy realmente cerca de saberlo! ¡Así que por favor!... ¡Por favor dame tiem…!— frente a él no había nadie— ¿Lillie?...

Comenzó a caminar por las vacías calles de la Avenida Royale en su búsqueda. Ella tenía que escucharlo terminar de hablar.

Tenían que hablar muchas cosas. Estaba demasiado cerca… Demasiado cerca de averiguar qué era lo que sentía por ella en realidad.

¿Qué era Lillie para él?... ¿Una amiga? Claramente sí, pero esa no era toda la respuesta. ¿Una hermana menor? Desde hacía un buen tiempo ya no podía verla de esa manera. ¿Una alumna? No, no era así… ¿Una pareja?...

Estaba a nada de saberlo. La respuesta estaba solo unas pistas de él, pero no podía obtenerlas. No había forma de que lo hiciera.

O eso creyó.

Buscó detrás del Estadio Royale y los vio.

En donde no llegaba la luz; en donde él no podía entrar, ahí estaban ellos dos.

Los labios de Lillie y los de Hau estaban conectados. Ambos se besaban con la misma pasión con la que él y Lillie lo habían hecho el día de navidad.

Sintió como su alma abandonaba su cuerpo y como era invadido por los celos.

Sus puños se apretaron con fuerza al escuchar rugir a la bestia que crceía dentro de él.

¿Oscuridad? Al diablo. ¿Miedo? Al diablo. ¿Dudas? Al diablo.

Entró a aquel largo callejón oscuro con la firme convicción de detener lo que ocurría frente a él, pero apenas puso un pie en la oscuridad, todo a su alrededor se volvió oscuro.

Incluso los asuntos más mundanos pueden carcomer nuestros pensamientos si no los atendemos correctamente. Te he hecho ver la oscuridad y tú te has abierto paso entre ella, Ash Ketchum, y así, con ayuda de esta niebla, has superado otro de tus temores más escondidos… Algo que esperaría del Representante del atardecer, no del Representante del día…

Hace unos segundos, había mandado todo al diablo, incluso su miedo por la oscuridad, pero ahora que estaba rodeado por ella… Cayó de sentón contra el suelo, con su cuerpo temblando de pies a cabeza.

El sudor comenzó a correr por su rostro y su pecho empezó a subir y bajar.

Sintió como le faltaba el aire. Sin Pikachu ni Rotom, estaba completamente perdido en ese entorno de pura oscuridad.

No iba a lograrlo; no era lo suficientemente fuerte. No podía superar su miedo a la oscuridad; no sin ellos… no sin ella.

—¿Entonces simplemente te vas a rendir?

Volteó lentamente, presa del miedo y pudo verlos. Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, permitiéndole verlos.

Era un Absol que a sus espaldas llevaba a un niño de largo pelo castaño. El niño lo veía fijamente, con una media sonrisa.

Trató de decir un "Tú eres…" que simplemente no salió.

El niño chasqueó los dedos.

—Al parecer la oscuridad da más miedo que yo… Ese día quedé bastante mal, ¿eh?— bajó de su Absol y comenzó a acariciarlo— Aunque tú también estás quedando algo mal, Ash.

"¿Qué haces aquí?".

—Debes estarte preguntando qué hago aquí, claro, yo también me lo preguntaría…— se sentó frente a él, sonriendo— Verás… Esta niebla me permite manifestarme en tu mente y no puedo salir de ahí. Como sabrás, tengo una buena experiencia manifestándome, así que no fue cosa difícil para mí— le puso una mano en el hombro y la quitó de inmediato—. Puaj, estás sudado… Bueno, lo que estaba diciendo. En su momento, Lillie y tú realmente me ayudaron; de hecho, tengo una deuda eterna con ustedes que jamás podré pagar, ni siquiera con la pequeña ayuda que le di a su amigo Hau, cuando hice que el ataque de ese cerdo de Faba fallara.

"Así que fuiste tú…".

—¡Ah, claro! Ese fui yo— dijo, señalándose—. El punto, Ash, es que gracias a ustedes, Absol y yo pudimos volver a ser amigos, como en los viejos tiempos— acarició a su Pokémon, quien tomó asiento a su lado—, así que quiero ayudarte a ti a superar este temor tuyo… Aunque no parezca posible.

Ash simplemente se le quedó viendo, empezando a sentir como su consciencia se nublaba. Ya no podía aguantarlo por más tiempo; la ausencia de luz era tan…

El niño entrecerró los ojos y luego, sonrió ampliamente.

—¡Al fin lo descubriste!— exclamó— ¡Bien por ti, Ash!— miró hacia arriba— Lo siento por la petición, pero ¿podrías traerla? Él realmente la necesita.

Ketchum estaba tan asustado que ni siquiera había entendido lo dicho por el joven.

—¿Ash?...

Escuchó esa voz y rápidamente se levantó. El vacío que sentía en su interior estaba siendo rellenado rápidamente; sus piernas volvieron a tener fuerzas para moverlo.

Corrió hacia la voz con rapidez, alcanzando a verla. Pudo notar que estaba forzando la vista para ver si realmente era él.

—¡L-LILLIE!— gritó a todo pulmón, confirmando sus sospechas.

—¡ASH!— ella también corrió hacia él.

Ketchum se lanzó hacia la rubia, cayendo los dos al suelo. Lillie pudo sentir el temblor del azabache, por lo que rápidamente lo abrazó.

—Estoy aquí, Ash… Estoy aquí…— le murmuró, quitándole la gorra y acariciando su cabello— Tranquilo… Todo está bien…

La abrazó con fuerza. No quería dejarla ir; no después de lo que ahora sabía.

Miró al cabello de Lillie, distinguiendo levemente el color rubio. Ese hermoso color amarillo, como el sol…

El sol iluminaba la oscuridad de la tierra y ella iluminaba la oscuridad de su corazón, ya fueran literales o metafóricas… Supo en ese momento, que ella era su sol.

Lillie era realmente inteligente; era amable con él; nunca se enojaba sin importar lo que hiciera; sus peleas nunca habían sido por enojo, sino que eran porque ella se preocupaba por él; siempre era atenta con todos; comprendía cuándo se equivocaba y hacía todo lo posible para crecer en base a sus errores; se superaba a sí misma siempre que podía hacerlo; era realmente apasionada con las cosas que amaba; exploraba cosas nuevas siempre; era realmente graciosa; siempre escuchaba y valoraba su opinión; amaba a los Pokémon; le explicaba las cosas que necesitaba saber cuántas veces fueran necesarias para que lo comprendiera; lo apoyaba sin importar qué, dándole un hombro sobre el cual llorar siempre que lo necesitara.

Todas esas eran cosas que en el pasado había dicho le gustaban de Lillie pero ahora se había dado cuenta de que no le gustaban. Él amaba esas cosas de su persona.

Imaginarse una vida a su lado lo hacía feliz porque quería estar siempre con ella, por eso sentía un vacío cuando no estaban juntos.

Sentía celos porque no quería ni imaginar un escenario en donde los ojos de Lillie no lo miraban a él; donde sus labios no lo besaban a él.

Verla alejarse aquella noche de navidad lo hizo sentirse desilusionado porque desde el primero beso, siempre había esperado un siguiente y un siguiente y un siguiente…

Eran esas cosas las que lo hacían sentirse seguro a su lado. Lillie lo hacía sentirse más seguro que nadie en el mundo.

Era ella quien lo comprendía mejor. Era ella quien había visto todo sobre él. Era ella quien siempre lo cuidaría sin dudarlo… y era ella quien lo quería inmensamente sin esperar nada a cambio.

Pero eso no era justo; era todo menos justo.

Lillie necesitaba una respuesta y él al fin la tenía.

—Todo estará bien…— le murmuró ella, dándole un pequeño beso en la frente— Estoy contigo, Ash… Me tienes aquí para todo lo que necesites… Nada te lastimará si estás conmigo…

Él hundió la cara en su hombro y entonces, vio como una radiante luz era emitida. Levantó la mirada un poco, notando que el cabello de Lillie brillaba como si fuera el mismísimo sol.

Sonrió, dándose cuenta de que no se había equivocado al llamarla "su sol".

A su alrededor, todo se volvió luz, cosa que Lillie también notó.

—¿Te sientes mejor?— le preguntó, sonriéndole con ternura— Realmente aguantaste bien, Ash… Lo hiciste muy…

Los labios de Ash callaron a Lillie, quien abrió los ojos con inmensa sorpresa.

En ese momento, ambos supieron que ninguno de ellos era una ilusión. El verdadero Ash besaba a la verdadera Lillie.

Ella cerró los ojos, aceptando el beso.

Lo que había pasado en navidad los había entrenado realmente bien, por lo que en ese momento, los besos que ambos se daban eran lo más placentero del mundo. El cuerpo de Lillie y el de Ash temblaban un poco cada cierto tiempo.

Se separaron por la falta de aire y antes de que ella pudiera decir nada…

—¡No te apartes de mí nunca!— exclamó Ash, colocando sus manos en las mejillas de la rubia— ¡No mires a nadie que no sea yo! ¡No beses a nadie que no sea yo! ¡No pienses en un futuro con nadie que no sea yo! ¡No pienses en querer a nadie que no sea yo!

Lillie tenía los ojos abiertos como platos.

—¡Estoy siendo egoísta, un bebé llorón y un tacaño! ¡Me siento terrible por quererte solo para mí a pesar de que no le perteneces a nadie, pero no puedo evitarlo, Lillie!— su sonrojado rostro mostraba un poco de desesperación— ¡Esta sensación no se va de mi pecho; es tan fuerte que arde!... ¡Yo nunca… nunca me había sentido así!

—Ash… ¿qué estás…?

—¡Te quiero!— la interrumpió, mirándola fijamente a los ojos— ¡No como quiero a mis amigos humanos o Pokémon, no como quiero a mi familia!... ¡Te quiero de la forma en la que un hombre quiere a una mujer! ¡Te quiero de la forma en la que tú me quieres a mí!

Lillie fue abriendo la boca de poco en poco y entonces, sus ojos se pusieron llorosos. Frunció el ceño y negó con la cabeza.

—Si esto resulta ser realmente una ilusión de Tapu Fini…— murmuró, tomando entre sus manos la cara de Ash— Voy a odiarla tanto que nunca querré verla de nuevo…

—No es una ilusión— le aseguró Ash, pegando su frente contra la suya—. Perdón por ser tan lento, Lillie… Perdóname por…

Esta vez, fue él quien fue callado. Los labios de la rubia se presionaban apasionadamente contra los suyos y él solamente pudo responder de la mejor forma que sabía: Besándola de vuelta.

Estuvieron besándose por lo que se sintieron como cinco minutos, tomando pausas y volviendo a la acción luego de pocos segundos.

Ambos sentían un éxtasis enorme cada vez que unían sus bocas.

Finalmente, se separaron. Debían hacerlo.

—Te amo, Ash…— murmuró ella, abrazándolo con fuerza y derramando lágrimas en su hombro.

—Han sido solo cuatro meses… pero han sido los mejores cuatro meses de mi vida…— le susurró Ketchum, envolviéndola con sus brazos.

En esos cuatro meses había reído, llorado, odiado, temido, aprendido y amado. En especial, había amado. Amor por sus amigos; amor por sus Pokémon; amor por su familia; amor por la vida; amor por Alola; amor por las aventuras…; amor por Lillie.

Un miedo que esta niebla no puede erradicar, pero que quieres vencer sin importar el costo… Es algo que realmente esperaría del Representante del amanecer… Te ha prestado fuerzas, Ash Ketchum; aprovéchalas.

Ash y Lillie escucharon esa voz sin decir nada.

Entonces, ambos abrieron los ojos.

Al mismo tiempo, voltearon a verse. Estaban en el interior de la cueva, derramando lágrimas de alegría mientras sus ojos establecían un vínculo silencioso.

—Todo lo que dijiste… no fue una ilusión, ¿verdad?

Ash caminó hacia ella y la abrazó.

—No… No lo fue.

Se abrazaron sin tener la más mínima intención de dejarse ir.


Elio, Selene, Hau, Gladio, Pikachu y Rotom esperaban en el exterior.

—Faltan seis minutos…— murmuró Aether, empezando a impacientarse.

—Cuando tú saliste quedaban solo seis segundos— le recordó la Pokédex—. Intenta tranquilizarte, hombre.

Escucharon el sonido de unos pasos.

—Gladio, en serio necesitas…

El rubio interrumpió a Hau, poniendo una mano frente a su rostro.

—No soy yo— le dijo, mirando en todas direcciones—. Algo viene…

—¡Ahí!— exclamó Rotom, señalando la subida que ellos habían tomado para llegar a la cueva— ¡Viene de ahí!-Roto.

Los cuatro entrenadores sacaron una Pokéball cada uno y Pikachu se puso al frente, en una posición defensiva.

Esperaron pacientemente hasta que por fin, vieron al dueño de esos rápidos pasos. Un pequeño Jangmo-o llegó al lugar, corriendo apresurado.

—¿Era solo un Jangmo-o?— preguntó Elio, relajándose.

—Por un momento creí que era algo más grande…— Hau se secó el sudor de la frente.

—Es realmente lindo…— murmuró Selene, acuclillándose para quedar a la altura del tipo Dragón, quien miraba con fiereza la dirección por la que había llegado.

Gladio entonces reparó en algo. Un bloque gris acababa de subir justo por el acantilado… Un bloque gris… En medio de un cañón de roca marrón…

—¡CUIDADO!— con rapidez, tomó a Selene del brazo y a Jangmo-o por la escama de su frente, lanzándose hacia atrás.

Justo cuando Gladio los quitó del camino, montones de otros bloques aparecieron en el lugar, formando un gran cuerpo completo que se plantó frente a todos; una aura amarilla salió del mastodonte.

La mochila de Selene comenzó a desprender un pitido ensordecedor. La azabache, quien estaba apoyada contra el pecho de Gladio, miró a la bestia frente a ella con el ceño fruncido.

—Es él…— murmuró.

—¡Ultraente!-Roto.

Gladio se puso de pie de inmediato, ayudando a Selene a hacerlo también.

—¡Selene, jala con fuerza a Lillie! ¡Tenemos que sacarlos ya!— le dijo, mirando directo hacia la cueva.

Pikachu decidió que sería él quien enfrentaría al Ultraente, por lo que sin dudarlo, disparó un potente Rayo en su contra, haciéndolo retroceder.

—¡Primarina!/¡Crabrawler!— exclamaron Hau y Elio.

De las Pokéballs emergieron ambos Pokémon, quienes de inmediato atacaron.

El monstruo desarmó partes de su cuerpo para evitar los ataques de Aria burbuja y Puño incremento.

Pikachu aprovechó ese momento para lanzarse con Cola de hierro, pero justo cuando creyó que impactaría, una abertura se abrió en el cuerpo del monstruo, la cual parecía querer engullirlo. Pikachu alcanzó a golpear con su cola uno de los tantos bloques que conformaban al monstruo.

—¡Ataca!-Roto— les avisó la Pokédex, viendo como unas grandes rocas caían del cielo.

Gladio vio como caerían sobre ellos si no se movían por lo que de nuevo, tomó a Selene y se impulsó hacia atrás. Las piedras cayeron justo sobre las cuerdas, partiéndolas por la mitad para temor de todos.

—¡Tenemos que darnos prisa!— gritó Gladio— ¡Hay que sacarlos!

Hau se preparó para correr hacia ambas cuerdas, pero antes de que pudiera hacerlo, dos pies emergieron de la niebla al mismo tiempo.

Lillie y Ash aparecieron con ceños fruncidos frente a la mirada de todos, quienes sonrieron con un alivio enorme.

Ninguno de los dos solicitó una explicación.

—¡Silvady!— llamó Lillie, haciendo salir a su quimera— ¡Tajo aéreo!

—¡Pikachu, Rayo!

Los ataques especiales salieron disparados directos hacia el Ultraente, quien simplemente tuvo que desarmarse totalmente para esquivarlos. Rubia y azabache vieron eso con un poco de frustración.

—¡Está volviendo a apilarse!— les gritó Rotom— ¡Tengan cuidado!

Gladio entonces dejó salir a Silvally, haciéndolo cambiar rápidamente de tipo a Tierra. Cargó directamente hacia el oponente, quien simplemente se desarmó otra vez.

—¡Se apila!— avisó Rotom, para que todos se alejaran de él— ¡Está atacando!-Roto.

El pequeño Jangmo-o trató de atacar al Ultraente, pero Selene lo detuvo.

—¡No lo hagas!— le dijo, cargándolo en brazos— ¡Saldrás lastimado!

El tipo Dragón comenzó a moverse bruscamente, por lo que Selene comenzó a retroceder lentamente. Trató de contenerlo con un brazo mientras que con el otro, alcanzaba su mochila, la cual estaba a unos metros de ella. La tarea le resultó en extremo difícil, pero finalmente lo logró.

—¡Toma, come esto, te hará sentir me…!— se interrumpió a sí misma al soltar un pequeño quejido. El Jangmo-o había golpeado con su cabeza la mano de Selene, mandando a volar lejos una baya que le estaba ofreciendo.

El fruto aterrizó justo encima del Ultraente.

Para la sorpresa de todos, el monstruo de bloques comenzó a moverse frenéticamente sin prestarles atención a ellos, cosa que todos aprovecharon.

Pikachu logró conectar un Cola de hierro bastante potente y Hau acertó un Aria burbuja, pero justo en ese momento, el fruto que estaba sobre el Ultraente cayó al suelo, haciéndose papilla.

Los siguientes movimientos fueron esquivados con facilidad gracias a la técnica del enemigo de desarmarse.

Selene entonces se dio cuenta de algo. Soltó al pequeño Jangmo-o e hizo salir a su Charjabug.

—¡Apoya a los demás— le dijo, para luego, correr hacia Gladio— ¡Señor Gladio, necesito que me lance hacia arriba; arriba de esa cosa!

El rubio volteó a verla como si estuviera loca.

—¡No hay forma de que yo…!

—¡Hazlo, Gladio!— Rotom pareció comprender el plan— ¡Si quieres que nuestros golpes conecten, lánzala!-Roto.

—¡Lánzame a mí también, Lillie!— Elio corrió hacia la rubia, en concreto, hacia Silvady— ¡Con todas las fuerzas que este chico tenga! ¡No sé cuál es el plan de Selene, pero no pienso dejar que lo haga sola!

La rubia asintió por lo cual el rubio también tuvo que hacerlo.

Los Asutoro se subieron a las quimeras y estas elevaron rápidamente la parte trasera de sus cuerpos, mandando a volar a ambos gemelos hacia la parte superior del Ultraente. Todos habían dejado de atacar para que él no se desarmara.

Una vez más, el Ultraente entró en estado de frenesí. Comenzó a moverse rápidamente, tratando de deshacerse de Elio y Selene, quienes se sujetaban con fuerza.

—¡Ataquen con todo!— ordenó Elio, desde la cima.

Los ataques no tardaron en caer por todas partes. Golpeaban el cuerpo del Ultraente una y otra vez, pero aún con eso no parecían hacerle mucho daño. Los ataques más efectivos parecían ser Rayo, Tajo aéreo y Aria burbuja.

Charjabug utilizó Disparo demora en contra de una de sus patas y comenzó a enrollar el hilo alrededor de sus cuatro grandes patas. Llegó a la última, pero justo en ese momento, el Ultraente dio una fuerte coz, como si se tratase de un caballo.

El brusco movimiento no solo mandó a volar a Charjabug hacia el precipicio que había a un lado de la subida; también hizo que Elio cayera justo en el filo del mismo precipicio.

Todos vieron eso con horror por lo que corrieron de inmediato a socorrer a Elio, pero antes de que ninguno llegara, el Ultraente dio un fuerte pisotón que hizo que el Asutoro cayera al vacío.

—¡ELIO!— gritó Hau, quien era el más cercano a él. Sacó de inmediato la Pokéball de Noivern y la abrió rápidamente. El tipo Volador salió disparado hacia la enorme caída.

Selene tenía la mirada perdida, pero entonces, su ceño se frunció.

—¡MATASTE A MI CHARJABUG!— gritó con fuerza, sujetándose con todas sus fuerzas del Ultraente— ¡Y MATASTE A MI HERMANO!

Todos los demás, al escuchar eso sintieron una ira enorme.

Los ataques llegaron en mayor cantidad pues treintaisiete Pokémon estaban atacando con todo su enojo al Ultrente, quien ahora si estaba perdiendo fuerzas rápidamente. Sus movimientos se hicieron más lentos y sus sacudidas, menos violentas.

Gladio sacó una Ente Ball de su riñonera y luego, comenzó a apuntar lo mejor que pudo. Habían matado a Elio… a uno de sus únicos amigos… a uno de los miembros de su familia…

La rabia le hizo errar el tiro por centímetros, pero las cosas no estaban perdidas. Selene logró atrapar la cápsula en el aire y antes de que nadie pudiera reaccionar, tocó con ella al Ultraente, absorbiéndolo completamente.

Selene cayó desde más de cinco metros de altura, pero antes de que pudiera golpear contra el suelo, el Dedicueye de Ash la tomó por los hombros.

La Ente Ball, aún en manos de Selene, se movía de un lado a otro hasta que finalmente dejó de hacerlo. Aquel monstruo había sido atrapado.

El pequeño Jangmo-o veía fascinado lo que acababa de pasar. La bestia que había aterrorizado al Cañón de Poni, domado por esa chica…

Pero Selene no pensaba lo mismo. Dejó la esfera de lado y corrió rápidamente hacia el borde del precipicio al igual que todos los demás.

Apenas se asomaron, vieron que algo comenzaba a ascender.

Era Elio, sujetando una de las patas de Noivern y con la otra mano, sujetaba dos de las patas de un Vikavolt.

—¡La vi realmente cerca, señores!— exclamó, riendo con un poco de miedo. Aterrizó en tierra, haciendo que todos retrocedieran un poco— Pude usar a Vikavolt por un momento como planeador, pero no soportaba mi peso… Si Noivern no hubiera llegado, ahora tendría dos piernas rotas como mínimo…

Elio se secó el sudor de la frente, aliviado. Luego eso, miró a todos lados.

—Esperen… ¿Y el Ultraente?— preguntó, pero no pudo hacer nada más.

Se vio envuelto en un gran abrazo grupal que casi lo asfixió.

—¡CREÍMOS QUE HABÍAS MUERTO!— gritó Ash con fuerza.

—¡NO HAGAS ESO DE NUEVO!— le pidió Lillie.

—¡ES LA COSA MÁS IMPRUDENTE QUE HE VISTO!— aseguró Hau.

—¡HERMANO, HERMANO, HERMANO!— Selene era quien más asfixiaba a Elio.

—No nos des esos sustos… Nunca más, por favor…— Gladio se llevó una mano al pecho, suspirando con un inmenso alivio.

El Asutoro se rio un poco y luego, comenzó a alejarlos lentamente.

—Vamos, vamos… Espacio, chicos…— les dijo, caminando hacia donde estaban todos antes, notando la Ente Ball— ¡Oh, así que si lo atraparon! ¡Bien hecho, Gladio!

El rubio negó con la cabeza.

—No fui yo— aseguró, cruzándose de brazos—. Fallé el tiro, así que Selene tuvo que ser quien nos salvara.

Elio miró a su hermana menor con un gran rostro de sorpresa.

—¿Fuiste tú?...— le preguntó, recibiendo un asentimiento, seguido de un pequeño sollozo— ¡Que orgulloso estoy de ti, canalla!

—T-Tú el despreciable, hermano…

Hau se dejó caer al suelo.

—Todo esto fue tan repentino…— murmuró, riendo un poco— ¡Se metió con el equipo equivocado, ¿no es así, Lil…?!

El rostro de Mahalo cambió completamente al ver a Ketchum y Aether.

Ambos estaban tomados de la mano, viéndose con ternura y sonriéndose.

No tomó mucho tiempo hasta que todos notaron eso.

Gladio se cruzó de brazos y al igual que los Asutoro, sonrió. Si su hermana había encontrado el amor en Ash Ketchum, tenía totalmente ganada su bendición.

Los Pokémon de ambos los rodearon con rostros felices y Pikachu subió al hombro de su entrenador.

—¿Van a contarnos qué pasó ahí adentro?— preguntó la Pokédex, con una sonrisa burlona— Están todos acaramelados-Roto.

Ambos miraron a Rotom y luego, se miraron entre ellos.

—Nope, creo que no— dijo Lillie, con una gran sonrisa.

Ash secundó negando con la cabeza.

Ribombee y Rotom pudieron sentir entonces como, entre todos los seres felices presentes, había uno solo que sentía todo lo opuesto a alegría.

Nadie notó los pequeños temblores en el cuerpo de Hau Mahalo, ni como mordía su labio fuertemente.

Hau se dio cuenta de que había perdido la guerra por el corazón de Lillie justo al iniciarla… No, quizás la había perdido desde antes.

Pero espero que seas consciente de que, si para ese entonces la relación de pareja entre Ash y ella ya es una realidad, entonces…

Apretó fuertemente los puños, sabiendo que debía rendirse completamente con Lillie.

Con sus palmas sangrando un poco, sonrió lo mejor que pudo y se rio.

Para él ya no había nada ahí. Nunca lo había habido.


La noche ya había llegado y se suponía que todos debían estar durmiendo, pero había dos personas que definitivamente no podían hacerlo. Ambos estaban sentados sobre uno de los tantos desniveles de las grandes paredes cavernosas, mirando la luna.

—Superamos la cueva de Tapu Fini… El entrenamiento volverá a ser el de siempre a partir de mañana, ¿verdad?— le preguntó Lillie a Ash, volteando a verlo.

Ketchum asintió.

—Ya no más interrupciones, solo sudor y mucho, mucho dolor.

Lillie se rio al escuchar eso.

—Ninguna de las dos partes me parece atractiva— admitió.

—Bueno, a mí me parece realmente atractivo— dijo Ash, quitándose la gorra por un momento.

—A mí me pareces atractivo tú— Lillie se pegó un poco a él, haciendo que Ketchum se sonrojara y sonriera.

—Se siente muy cálido aquí…— murmuró, llevándose una mano al pecho.

Lillie tampoco pudo evitar sonreír.

—Eso es lo que se siente estar enamorado… Bienvenido al club, Ash…

—Espero quedarme por siempre en el club…

—Oh, créeme… La membresía no tiene fecha de vencimiento…

Dos corazones se han unido y a la distancia, un niño y su Absol ven eso con felicidad.

Que Ash Ketchum sea para Lillie Aether y que Lillie Aether sea para Ash Ketchum…

Necrozma es ahora lo siguiente en nuestra lista.


¡Terminé! Realmente me tardé más con este, pero fue porque últimamente las tardes se me hicieron realmente cortas.

En fin… Este es el capítulo más largo de todo el fic y es nada más y nada menos el capítulo en el que Ash por fin se da cuenta del enamoramiento de Lillie. Espero que nadie sienta esto como algo "forzado", pues realmente me esforcé por dejar algunas pistas a lo largo de la historia que me permitieran hacer de esto algo más natural.

También, como se habrán dado cuenta, los problemas con el equipo Noche y el equipo Día fueron bastante diferentes, por lo que cada equipo tiene su nombre bien merecido. Mientras que los del equipo Noche tuvieron que vivir un montón de dificultades, los del equipo Día eran personas que ya habían superado sus miedos previamente, con excepción de Ash, quien debe seguir trabajando en ello.

En fin… Este capítulo puede no ser tan emotivo como el pasado, pero realmente espero que les guste pues lo hice con mucho cariño :D

Y hablando del capítulo anterior… ¿¡Enloquecieron, chicos?! ¡22 reviews en un capítulo! ¡Creo que es la primera vez que pasa esto en muchísimo tiempo! ¡Estoy realmente agradecido por ello! Como podrán darse cuenta, aún no he contestado ninguna review, ni de usuario ni anónima, puesto que no he tenido tiempo por estar escribiendo el capítulo y no puedo hacerlo ahora porque es realmente tarde y quiero dormir. En cuando me despierte, actualizaré el capítulo con las respuestas de las reviews anónimas y contestaré todas las reviews de usuarios, las del capítulo nuevo y las del pasado. Lamento mucho pagarles así todo el cariño que le dieron al capítulo pasado…

¡Este es el primer viernes de Pokémon! ¡Espero que sea el primero de muchos! Muero por ver el nuevo capítulo. Veamos quién se lleva ese Zapdos… Esperemos que nadie XD

Pues finalmente, chicos. El próximo capítulo, el número 100 y el inicio del arco de Necrozma… Nada más que decir.

Nos leemos y Alola.