¡Alola a todos! El día de hoy son cinco reviews anónimas, por las que las responderé… ¡A la de ya!

ElTrigon: ¡Buenas, Trigon! Veo que unnamed cumplió con su parte del trato XD
No veo que hay de malo en que sea Lillie quien tome la iniciativa, de hecho, no descarto que sea ella quien le proponga matrimonio a Ash si se llega a dar el caso XD
En próximos capítulos las cosas se irán desviando un montón, tanto en contra de la humanidad como en contra de los Ultraentes, así que espera los siguientes capítulos con ansias :D
Completamente acertado.
Si lo vemos de esta forma, en mi universo, Gary tiene más de seis años sin entrenar Pokémon, por lo que como bien dices, es lógico que esté oxidado; imagina que quieras hacer una cosa que en sexto de primaria se te daba de maravilla pero seis años después, cuando estás en primero de universidad XD
¡En efecto! Veremos los distintos frentes de las regiones, al menos una o dos escenas por capítulo.
Esta vez no tendrás que despertarte temprano XD
¡Nos leemos, Trigon!

A reader: Thank you! :D

Guest: ¡GRACIAAAAAAS, ESPERO QUE SE PONGA MEJOR!

Invitado: Fue un capítulo bastante cargado… Pobre Mallow, de hecho, me dolió hacerle eso XD Espero que este nuevo capítulo también te guste tanto como el anterior, Invitado, trataré de que los capítulos mejoren cada vez más :D

Zoffey: Para empezar, me siento muy halagado por ser la primera persona que puede recibir un review tuyo, lo digo totalmente en serio. Siempre es un enorme placer saber que, personas que nunca habían comentado un fanfic, dejan su primer comentario en el mío.
Trabajo a mis personajes lo mejor que puedo y pues, así es como salen. Me alegro de saber que hago un buen trabajo. Las batallas aunque son lo que más me cuesta escribir en la historia, también les pongo mucho esmero e intento que queden lo mejor posible para poder sentirme satisfecho y sobre el romance… Bueno, he trabajado mucho tiempo en la relación de esos dos y estoy igual que tú; al principio el shipp solo inició porque el personaje de Lillie me gustaba y pues quería emparejarlo con el protagonista de mi historia, Ash en este caso, pero conforme pasaron los meses, el Aurelia se convirtió en mi fic favorito de todo Pokémon. Soy consciente de que tengo mis errores, como por ejemplo, que a veces olvido cosas y que hago cosas conforme la marcha, pero me esfuerzo porque los puntos buenos de la historia reluzcan de la mejor manera posible :D
¡Me alegra que te haya gustado! Este nuevo capítulo también tiene bastantes sucesos, por lo que espero que esté a la altura del anterior.
Espero de corazón poder seguir leyéndote, Zoffey.
¡Nos leemos!

¡En fin! ¡Pasen a leer, por favor!


—¡HERA!

El grito de Heracross alertó a Ketchum, quien volteó justo en el momento indicado.

El momento indicado para ver como un hombre era atravesado completamente por el aguijón de un Buzzwole. Los ojos de Ash se abrieron de par en par.

¿Cómo había permitido eso? ¿Cómo había bajado la guardia de esa manera?... Estaba rodeado por personas y Pokémon, ¿cómo había llegado ese Ultraente ahí?

Buzzwole retiró su aguijón del cuerpo de aquel hombre haciendo que se desplomara, pero antes de que tocara el suelo, Ash lo atrapó.

—¡Oye, ¿puedes escu…?!— las pupilas de Ash se contrajeron. Los entrecerrados ojos de aquel oficial se veían carentes de brillo y un gran agujero podía verse justo en su pecho, a la altura del corazón. La mandíbula de Ketchum se apretó con fuerza.

—Ash, ese hombre ya…— Rotom también se veía frustrado.

El entrenador subió la mirada con ferocidad.

—¡ATAQUEN! ¡DERRÍBENLO!— gritó, sintiendo como sus cuerdas vocales se desgarrarían.

Cinco potentes láseres salieron de los cañones de los Genesect; uno morado, otro anaranjado, otro amarillo, uno blanco y el último, celeste. Los cinco movimientos impactaron contra Buzzwole, haciéndolo retroceder sintiendo un inmenso ardor.

Pero su castigo no iba a terminar ahí. Pikachu lo atacó con Cola de hierro, haciéndolo tropezar, pero en eso Sceptile castigó su costado con un poderoso Pulso dragón que lo hizo caer de cara al suelo. Krookodile lo hizo elevarse de nuevo al aire gracias a Excavar.

Heracross aprovechó la oportunidad para lanzarse con un potente Golpe aéreo que lo hizo elevarse un poco más; luego de un poderoso Lanzallamas de Infernape, el Ultraente quedó completamente vendido para Charizard, quien lo estampó contra el suelo utilizando Garra dragón.

El ceño de Ash estaba fruncido a más no poder y la vena de su cuello se veía saltada, producto de la rabia.

Me hice fan tuyo desde tu combate contra Red…

No pudo evitar preguntárselo. Si no hubiera tenido ese combate contra su hermano, aquel guardia de seguridad posiblemente nunca se habría convertido en su fan y como no sería su fan, no habría ido a prestar ayuda precisamente al escuadrón Pikachu.

Y si no hubiera estado en el escuadrón Pikachu… Si no hubiera metido entre el ataque y él…

Ash tomó el gafete que colgaba del pecho del oficial y trató de analizarlo. Estaba casi destruido gracias al ataque del Buzzwole y la sangre manchaba la fotografía del hombre. Solo pudo leer su primer nombre: "Álvaro".

Ketchum se puso de pie, con aquel hombre en brazos. Ninguno de ellos se quedaría atrás. Lo había prometido.

—¡NO DEJEN DE AVANZAR!— gritó Ketchum con fuerza, para luego, mirar a Rotom— Daré un mensaje.

La Pokédex de inmediato pasó al modo radio.


—¡Aquí el escuadrón Pikachu! ¡Nosotros… acabamos de sufrir una baja! ¡Un Buzzwole atravesó completamente a un guardia de seguridad llamado Álvaro que apoyaba a mi escuadrón!... Este hombre se sacrificó por mí… ¡Escuadrón Pikachu fuera!

Ese mensaje se escuchó en los dispositivos de comunicación de todos aquellos que los tenían. Todos escucharon eso con frustración y algunos con miedo.

Una persona acababa de morir.

Wicke tragó saliva y entonces, vio a sus colegas. Todos le asintieron.

—Ellos no dudan a la hora de matar…— Oak apretó fuertemente el puño— Nosotros tampoco podemos darnos ese lujo…

—Creo que por un momento, todos olvidamos lo que implicaba una guerra— Abedul se cubrió el rostro con una mano—. Esto acaba de recordárnoslo de la peor manera posible…

Una vez más, todos asintieron y miraron a Wicke. La mujer tomó su propia radio, cuya señal tenía incluso mayor prioridad que la de los líderes de escuadrón.

—El uso de la fuerza letal está permitido. No duden en acabar con la vida de sus adversarios; no esperen que ellos intenten matarlos a ustedes. Protejan sus vidas por sobre cualquier cosa.

Todos en el lugar mostraron una gran frustración.

¿Cuántas personas inocentes se mancharían las manos de sangre?...


—Matar, ¿eh?...— Gladio vio como Kaguron le hizo frente a uno de su propia especie sin muchas dificultades, derribándolo con un Tajo aéreo— Justo cuando había decidido no volver a hacer eso nunca más…

Dos Pulso dragón pasaron volando por sobre su cabeza, golpeando con fuerza a un Xurkitree y a un Blacephalon que se dirigían a dos reclutas, el primero extendiendo una de sus extremidades y el segundo preparándose para arrojar su cabeza. Ambos Ultraentes cayeron al suelo antes de poder realizar cualquiera de las dos acciones.

Matar… Esos Ultraentes tenían planeado matar los dos reclutas bajo su mando. Gladio cerró los ojos y apretó fuertemente los puños.

No había de otra.

—¡Silvally, Multiataque a la cabeza de Xurkitree, ahí es donde genera la electricidad! ¡Lycanroc, Roca afilada contra el cuerpo de Blacephalon!— exclamó con fuerza.

La quimera se lanzó directamente contra el tipo Eléctrico, aplastando con fuerza su cabeza. Un último espasmo recorrió el cuerpo de Xurkitree antes de entrar a un descanso eterno.

Por otra parte, el licántropo se concentró enormemente para hacer una gran roca afilada, lo más afilada posible. Roca afilada era un movimiento que podía herir de gravedad si las intenciones del usuario eran esas, por lo que generalmente se contenía. Esta vez no tuvo que hacerlo. El cuerpo de Blacephalon fue completamente atravesado y apenas pasó eso, este estalló como si se tratase de su cabeza, dejando en el lugar algo parecido al confeti.

No había sangre, pero la sensación de haber matado a alguien permanecía intacta. Miró a sus Pokémon y miró sus manos.

Hasta hacía unos meses, podía romper los huesos de alguien sin sentir el más mínimo remordimiento. Podía clavar un cuchillo en el pecho de una persona sin sentir nada.

Pero ahora, enfrentando a unos Ultraentes que intentaban destruir todo lo que amaba, se sentía genuinamente culpable. Apretó los puños.

Abrazaría esa vida por última vez.

Porque no había de otra.

Era eso lo que se repetiría una y otra vez.

—No hay de otra…— murmuró, abriendo los ojos una vez más— ¡Zoroark, Pulso noche!

El zorro apareció frente a él, generando una gran onda expansiva que consumió a un Nihilego y a un Kartana. Ambos Ultraentes todavía podían seguir, por lo que Gladio se decidió a continuar atacando.

Otro Pulso dragón apareció. El movimiento había sido sumamente poderoso, pero no lo suficiente como para matar a los enemigos. Ese ataque había tenido el poder exacto para dejarlos totalmente fuera de la batalla, pero no para quitarles la vida; un punto que era muy difícil conseguir.

Subió la mirada, topándose con una Latias que le sonreía… o tal vez, no lo veía a él.

Feraligatr la miró fijamente, sorprendiéndose al reconocer a aquel Pokémon. Latias reanudó su vuelo, volviendo a atacar a los enemigos.

Gladio dirigió sus ojos hacia el tipo Agua de Ash, quien le levantó un pulgar.

Asintió.

—Amiga de él, supongo…— murmuró.

—¡Señor Aether!— gritó un recluta— ¡Tenemos problemas! ¡Un grupo de Kartana y Buzzwole han huido hacia el Prado de Poni!

El rubio abrió los ojos con fuerza.

—¡Avisa rápidamente a Mina! ¡No podemos permitir que lleguen de sorpresa!

El recluta tomó su radio rápidamente, pero en eso, un ataque de Bomba ácida golpeó su espalda. Gladio lo detuvo con el brazo antes de que golpeara el suelo.

Vio la espalda del recluta, quien había comenzado a gritar con fuerza. El ataque de Nihilego no solo había deshecho su ropa, también había quemado su piel.

Gladio rápidamente tomó su radio.


—¡Aquí el escuadrón Silvally! ¡Un grupo conformado por Kartana y Buzzwole ha sido visto dirigiéndose hacia la ubicación del equipo Ribombee!... ¡UN MÉDI…!

La voz de Gladio se cortó. Mina miró hacia el este, lugar donde estaba el escuadrón del Representante de la noche.

—¡Atención!— exclamó, levantando la voz— ¡Preparen una defensiva en el este! ¡No bajen la guardia en el flanco sur! ¡No podemos dejar que invadan la Aldea Marina por ningún motivo!

—¡Si quieren pasar a nuestro hogar, antes tendrán que pasarnos a nosotros!— exclamó un entrenador— ¡Politoed, Escaldar!

El chorro de agua chocó contra un Kartana, quien comenzó a cortarlo con sus extremidades a un ritmo alarmante. Para el alivio de aquel entrenador, alguien derribó al Kartana antes de que pudiera acercarse más.

Dos Ribombee se habían encargado de hacerlo, ambos con Bola de polen.

El Ribombee Dominante y el de Mina se sonrieron entre sí, volviendo rápidamente a la acción.

—¡LANDORUS!— exclamó el legendario, disparando un Hiperrayo hacia un Stakataka. Sin el más mínimo esfuerzo, redujo su existencia a simple polvo. Tuvo que descansar los músculos un segundo, pero entonces dos Celesteela aparecieron por detrás, cargando hacia él.

Landorus vio a sus oponentes sin el más mínimo temor, sabiendo que ni siquiera podrían dañarlo. Estaba dispuesto a recibir los dos Cabeza de hierro sin problemas, pero alguien detuvo a los Ultraentes.

Una enorme "V" de fuego se vio en los cielos, golpeando a ambos tipo Acero y derribándolos instantáneamente.

Los ojos de Mina se abrieron más de lo normal.

Frente a la gran uve estaba Victini, el Pokémon Victoria.

"Esta será mi obra magna", pensó con ilusión.

—¡Los enemigos de los que nos informó el escuadrón Silvally están llegando!— escucharon gritar a un recluta. Todos fijaron la mirada en el este, notando a los Kartana y Buzzwole.

Liderando la formación había un Kartana que lucía diferente; más experimentado. Era quien avanzaba con mayor rapidez y lo hacía dirigiéndose directamente hacia Mina.

—¡Klefki, Reflejo!

El llavero se posicionó y de inmediato, invocó la barrera. Para sorpresa de la Capitana, aquel Kartana había hecho lo imposible.

Había cortado por la mitad el movimiento Reflejo.

El Ultraente volvió a cargar contra Klefki, solo que otra barrera apareció entre ambos, cosa que se repitió una y otra vez gracias a la habilidad de Klefki: Bromista.

Un potente torrente de fuego golpeó directamente al Kartana, haciéndolo retroceder, oportunidad que el llavero aprovechó para alejarse tan pronto le fue posible.

—Gracias, Wigglytuff— dijo Mina, viendo a su Pokémon, quien asintió con el ceño fruncido.

El Kartana se sacudió y luego, volvió a adquirir una posición ofensiva.

—No eres de los normales, ¿eh?...— murmuró Mina, señalándolo— ¡Wigglytuff, Lanzallamas!


—¡Lanzallamas!

El Delphox de Serena golpeó a un Nihilego que se había colado en las calles de Luminalia, pero el movimiento no parecía haber sido suficiente para derrotarlo.

La joven frunció el ceño, viendo que sería un combate duro, pero entonces…

Una descarga hizo que el cuerpo del Ultraente se contrajera, haciendo que sus movimientos se volvieran lentos. Serena vio como el Dedenne de Bonnie caía al suelo, con sus mejillas liberando estática.

—¡Bien hecho, Dedenne!— exclamó la niña, sonriendo ampliamente.

—¡Luxray, Voltio cruel!— escucharon gritar ambas.

El Pokémon mencionado cargó directamente contra Nihilego, envuelto por una poderosa electricidad. La embestida hizo caer directamente al Ultraente al suelo.

—¡Heliolisk, Cola dragón!

Con ese poderoso movimiento se aseguraron de que Nihilego no volviera a levantarse.

—¡Clembot reportándose al deber!— exclamó el robot, corriendo hacia las chicas. Detrás de él llegó Clemont.

—Hicieron un buen trabajo conteniéndolo— dijo, dejando salir un suspiro— No se les acercó, ¿verdad?

Serena y Bonnie negaron con la cabeza.

—Mi cerebro se sentiría raro si lo hubiera hecho— dijo la niña, llevándose ambas manos a la cabeza.

Serena, por su parte, miró al Ultraente.

—¿Tenemos que…?

Clemont y Bonnie entendieron de inmediato.

—Es cierto que la Fundación Aether dijo que ellos intentarían matarnos, pero…— el líder de gimnasio apretó los puños— Yo no quiero…

Bonnie también negó con la cabeza.

—Matar no es la solución— dijo la niña, convencida de esto.

Serena asintió.

—La policía se encargará de llevárselo— volteó a ver al robot—. Clembot, ¿no ha pasado nada en los refugios?

—Negativo. Todos los civiles están resguardados y a salvo. Eso incluye a su madre, señora Serena— dijo, poniéndose a un lado del Ultraente con evidente curiosidad.

La joven suspiró con alivio y luego, levantó la mirada, hacia la gran pantalla que había sobre ellos.

—Ash…— escuchó murmurar a Clemont, volteando a verlo. El rubio tenía el ceño fruncido y los puños apretados con fuerza. Hacía más de media hora que había visto el intento de asesinato fallado a su amigo.

—Él estará bien— aseguró Bonnie con una sonrisa—. Siempre sale de los problemas sin importar lo difíciles que se vean.

Ambos jóvenes voltearon a verla y sonrieron.

—Por supuesto.

—Ese es Ash…

—¡Además, Serena todavía tiene que casarse con él!

Ese grito alteró y sonrojó a la coordinadora, quien comenzó a mover las manos con rapidez.

—¿¡D-D-De qué estás hablando?!— le preguntó, dándole la espalda— ¡T-Tenemos que seguir!

Clemont y Bonnie se rieron.


La respiración de Toucannon había comenzado a agitarse. Ese oponente era absurdamente duro, tanto que ni siquiera podía acercarse a él, aunque tampoco le afectaba tanto; no cuando casi todos sus movimientos eran a distancia.

Otros de sus hijos Trumbeak estaban apoyándolo y supervisando que los Pikipek no se acercaran. Toucannon supo que debía darse prisa o podría no vencer a aquel enemigo.

En antaño, él había sido un Pokémon realmente fuerte que había derrotado a todos los Pokémon de Melemele, pero esos días ya habían pasado. Había alcanzado la cúspide de su poder y se había dedicado a sentar cabeza…

Eso lo había oxidado.

Frunció el ceño y comenzó a cargar su movimiento definitivo. Su pico comenzó a desprender un gran brillo y calor, cosa que el Xurkitree notó, comenzando a cargar electricidad.

Toucannon supo que sería un duelo de velocidad. Quien cargara antes su ataque, ganaría.

Estaba tardando demasiado y en cambio, el enemigo ya había comenzado a lanzar su movimiento.

El poderoso Rayo salió disparado en su contra, pero como si supiera que era necesitado en ese lugar, él llegó.

Aquel hijo adoptivo que había echado por ser un vago y un inútil.

El hijo adoptivo que debía despreciarlo.

El hijo adoptivo que nunca se sintió como si encajara.

Pero al final, estaba ahí.

Decidueye golpeó fuertemente el gran órgano con forma de Máx. Revivir que tenía Xurkitree por cabeza, haciéndolo retroceder.

¡ATACA!— le gritó con fuerza y Toucannon obedeció.

Abrió el pico, disparando su poderoso movimiento, el cual dio de lleno. Xurkitree comenzó a retroceder lentamente, pero parecía estar resistiéndolo bien.

El ataque terminó y el enemigo seguía de pie. Fue ahí donde Toucannon se dio cuenta de que su fuerza y la del enemigo no era la misma en lo absoluto. Si Xurkitree golpeaba primero, él moría. Si él golpeaba primero, Xurkitree apenas recibiría daño.

Este tipo es realmente fuerte— le dijo Decidueye, poniéndose a un lado de él—. Lo hemos enfrentado en el pasado. Ash usó a uno de sus poderosos Pokémon y aun así no pudo derrotarlo con facilidad, por lo que será un combate realmente difícil.

Toucannon y los Trumbeak se le quedaron viendo.

¿Por qué volviste?...— le preguntó el tucán, con seriedad.

¿No es obvio? Ayudo a mi estúpida familia.

Toucannon recordaba. Recordaba el día en el que aquel huevo había llegado a su nido de improvisto. Nadie sabía de dónde había salido, pero habían decidido conservarlo ya que no podían arriesgarse a que fuera uno de los suyos.

Cuando el huevo eclosionó, nació él. Aquel pequeño, flojo y tonto Rowlet; Toucannon no pudo evitar sentir un enorme cariño apenas nació.

Los días pasaron y Rowlet había demostrado ser un completo holgazán, pero en cuanto se proponía a hacer algo, lo hacía a la perfección. Toucannon se sintió confundido al ver cómo era el peor en todo y a la vez, el mejor, pero aun con eso, no pudo evitar no ver su potencial.

En ese momento, cuando aquel humano llegó a su hogar, vio la oportunidad perfecta. La oportunidad de hacer que su hijo aprovechara ese potencial innato que poseía, incluso si necesitaba hacer que lo odiara.

Sabía de antemano que los humanos tenían la capacidad de extraer todo el potencial oculto de un Pokémon, puesto que él antes había sido compañero de un humano que había muerto trágicamente, volviéndose así un Pokémon salvaje.

Aunque el único y final problema que tenía Toucannon era la confianza. No sabía si podía confiarle a su querido hijo a un humano totalmente desconocido que bien podría ser un horrible ser vivo.

Pero lo vio. Vio como interponía su propia seguridad para evitar que los Pokémon siguieran lastimándose de forma innecesaria y lo supo.

Ese humano sería quien volvería fuerte a su hijo y luego de meses, ahí estaba él… De regreso…

Bienvenido…— le dijo, con una sonrisa.

Je… No creí que llegaría el día en el que te sentirías feliz de verme— admitió Decidueye, viendo luego hacia los árboles—. Todos tienen que huir. No es seguro que estén aquí.

No podemos hacer nada, hermano— un Trumbeak se acercó a él—. Si intentamos escapar, esa cosa nos perseguirá.

No te preocupes por eso, Filo— las alas de Decidueye brillaron en un color verdoso—. Padre y yo lo contendremos para que ustedes huyan.

¡Pero, Hoja!... ¡Eso es…!

Obedece a Hoja, Filo— Toucannon volteó a verlo—. Nosotros dos nos encargaremos de todo.

El Trumbeak frunció el ceño y luego, comenzó a gritar.

¡HUYAN! ¡IREMOS HACIA LAS PROFUNDIDADES DEL BOSQUE! ¡HOJA Y PADRE NOS DEFENDERÁN!

Todos los Trumbeak y Pikipek obedecieron de inmediato, emprendiendo el vuelo.

Xurkitree vio eso y se preparó para lanzar otra descarga, pero dos nuevos golpes conectaron contra él. Se trataba de dos de los clones de Decidueye, los cuales habían conectado un Hoja aguda.

Padre, Hoja… Vuelvan sanos y salvos…— les dijo Filo, para luego, salir volando detrás de sus hermanos.

Al final, en aquel claro solo quedaron ellos tres.

Es rápido y es fuerte en extremo. Golpea su cabeza si ves que está por atacar, eso lo detendrá el tiempo suficiente como para que puedas huir. Pelear a distancia o de cerca contra él son malas ideas, aunque si tuvieras que elegir, pelea siempre a distancia, así al menos podrás esquivar los rayos— explicó Decidueye con rapidez.

Tú no tienes ningún movimiento a distancia, Hoja— le recordó Toucannon, escuchando como su hijo se reía.

¿Seguro?— Decidueye se quitó una pluma de las alas y con los cordones de su capucha, disparó.

La flecha explotó apenas se acercó lo suficiente al Ultraente, haciendo que agitara el rostro con fuerza.

¡Ataca, ahora!

Toucannon abrió el pico, disparando una gran cantidad de rocas que golpearon al tipo Eléctrico.

Decidueye se lanzó directamente contra el oponente aprovechando su desconcierto.

En esa batalla demostraría muchas cosas.


—¡Metagross, Puño bala!

El tipo Acero salió disparado hacia un Celesteela, iniciando un combate aéreo. Puño bala y Cabeza de hierro colisionaron. El Ultraente utilizó Bomba germen, pero fue desviada por un Garra metal del Metagross, quien luego utilizó Cabezazo zen.

—¡Pidgeot, ahora!

Las alas del tipo Volador se batieron con fuerza, lanzando unas potentes ondas de calor que derribaron a Celesteela.

—¡Termínalo con Lanzallamas, Incineroar!

El tipo Siniestro así lo hizo. Apuntó y disparó, dando el ataque de lleno. El Ultraente cayó a tierra, completamente debilitado.

—¡Nada mal, Elio!— exclamó Hala, cuya espalda estaba pegada con la del adolescente.

—¡Gracias!— exclamó el azabache, con sus ojos volando en todas direcciones.

—¿¡Pero estás seguro de que fue buena…! ¡Machamp, Tajo cruzado!— exclamó el Kahuna.

El tipo Lucha evadió exitosamente el puñetazo de un Buzzwole y aprovechó para conectar un potente ataque justo en su pecho, mandándolo a volar.

—¡Sigue con Puño fuego!— Hala miró de reojo a Elio— ¡Como te decía! ¿¡Estás seguro de que fue buena idea dejar que el Decidueye de Ash se fuera solo?!

—¡Tranquilo, señor Hala! ¡Es un Pokémon realmente fuerte!— aseguró Asutoro— ¡Minior, Avalancha!

Las rocas cayeron sobre un Kartana, quien comenzó a cortarlas con rapidez, cosa que le permitió al Persian de Elio el golpearlo fácilmente con Tajo umbrío.

Ya en el suelo, Crabrawler se encargó de terminarlo con un poderoso Puño incremento que aumentó su poder físico.

—¡CRABRA!

—¡CRABOMINABLE!— exclamó otro Pokémon, intimidando al cangrejo de Elio. El Crabominable de Hala golpeó con una fuerza tremenda a un Blacephalon, arrastrándolo con brusquedad y finalmente, mandándolo a volar hacia un destino incierto.

—¡Eso si es poder!— exclamó Elio, asombrado.

Hala estuvo por sonreír cuando de pronto, una Phermosa lo obligó a agacharse. El Ultraente había salido volando, estrellándose contra una pared de roca, rompiéndola en el acto.

El Primeape de Ash estaba frente al de Hala, tomando un poco de aire luego de la paliza que le había dado al enemigo. Reparó en el Kahuna y en Elio, con quienes de disculpó para luego, seguir repartiendo golpizas.

El Primeape de Hala le dirigió una mirada de confusión a su entrenador.

—Tal vez ese es el verdadero poder…— murmuró Mahalo, recibiendo un asentimiento por parte de Elio.


Hau tembló de forma involuntaria. El frío del Monte Lanakila le estaba helando los huesos, pero tener a Flareon con él hacía que pudiera sobrellevarlo de mejor manera, no como Noivern, quien había tenido que volver a su Pokéball.

Se había adentrado en una caverna que conocía de sobra. Su abuelo y su padre una vez lo habían llevado ahí.

Este es el sendero que recorren todos los jóvenes de Alola cuando se disponen a enfrentar el desafío final.

Hau se abrazó a sí mismo. Un Recorrido Insular terminaba en cuanto completabas las cuatro Grandes Pruebas… pero ¿era realmente el final?

No, no lo era.

Antes necesitabas terminar un último reto y ese lugar era de paso obligatorio, principalmente por lo que había en su interior.

Hau estornudó con fuerza. Entrar en ese lugar sin abrigo había sido una pésima idea, pero no podía detenerse, no cuando ya estaba ahí.

Necesitaba asegurarse de que nadie tocara el agua sagrada.

Caminó rápidamente por un sendero algo laberintico. Tuvo que tomar varios desvíos y moverse con cuidado de no resbalar ya que el suelo estaba congelado en ciertas partes.

—Flareon… u-usa Lanzallamas… uno pequeño…— pidió, viendo a su tipo Fuego.

Flareon obedeció y utilizó un pequeño Lanzallamas que calentó a Hau, quien volteó a ver a Crabrawler.

—¿No tienes frío?— le preguntó. El cangrejo movió la pinza un poco— ¿Más o menos?... Ah… Claro…

Dicho eso, siguieron avanzando. Hau empezó a buscar cualquier cosa que pudiera revelarle el camino que aquel Kartana había seguido, pero no parecía estar logrando mucho.

Supuso que el Ultraente simplemente había entrado al lugar y había ido avanzando rápidamente.

—S-Solo me sacó unos segundos de ventaja… ¿Qué tan lejos pudo haberse ido?— se preguntó Hau, volviendo a temblar.

Solo estaba a unos minutos de caminata de aquel lugar. Había estado moviéndose por lo que se habían sentido como quince minutos, por lo que no pudo evitar pensarlo.

Si algún Tapu caía debilitado, sin duda alguna la tendrían difícil para llevarlos hacia ese lugar.

Sacó su Videomisor de la riñonera y sintonizó la frecuencia. Se sorprendió al ver que tenía señal incluso en un lugar tan alto y luego, recordó lo que se estaba construyendo en la cima de Lanakila.

Sonrió, agradeciéndole al profesor Kukui.

—Ahora mismo estoy luchando contra un Kartana realmente fuerte. Llevamos casi media hora luchando y no se da por vencido— se escuchó decir a Mina, seguido de un quejido, como si hubiera tenido que evadir algo—. Gracias a la ayuda de Victini y Landorus muy pocos de nuestros hombres han sido derrotados y no hemos sufrido ninguna pérdida. Escuadrón Ribombee fuera.

Hau frunció el ceño. No se imaginaba lo que debía estar sintiendo Ash en ese momento, sabiendo que un hombre había dado su vida para protegerlo.

Aceleró el paso, con el pensamiento de que, mientras él estaba ahí adentro disfrutando del refrescante viento, sus amigos y seres queridos estaban allá afuera, arriesgando la vida.

Finalmente, llegó.

En medio de todo ese frío, había un lago. Un lago que desprendía un agradable calor que mantenía la escarcha a raya. Hau se acercó a él y se arrodilló, viendo el escaso metro y medio que tenía de profundidad el cuerpo de agua.

—Es tan cristalina como la recuerdo…— murmuró, observando su reflejo.

El agua del que surgieron los Tapus. Dicen que un solo sorbo de esta agua te dará las fuerzas necesarias para aguantar todas las adversidades… ¡AH, NO TE LA TOMES, HAU!

Mahalo miró hacia su izquierda, done había una pendiente recta que llevaba a la salida de la cueva. Podía ver la fuerte ventisca que había en el exterior y la oscuridad producida por Necrozma no ayudaba a que la visión fuese más clara.

Se puso de pie una vez más.

—No está…— murmuró, volteando hacia todos lados— ¿A dónde se fue?

Flareon y Crabrawler también comenzaron a buscarlo.

Examinaron todo el perímetro, sin encontrar nada, cosa que llevó a Hau a mirar de nuevo al exterior.

—¿Habrá salido?... Es cierto que es un tipo Acero, pero también es tipo Planta; no le debe de gustar el frío— analizó, comenzando a moverse hacia la salida.

Comenzó a caminar con paso calmado y por pura preocupación, volvió a mirar el lago y entonces, vio un reflejo. Un reflejo que antes no había podido ver por el ángulo y la posición en la que se encontraba.

Sus piernas lo impulsaron rápidamente hacia atrás, haciendo que rodara por el suelo. Un Kartana cortó el piso donde anteriormente había estado parado Hau.

Mahalo se puso de pie con rapidez.

¡No debería ser agresivo si está en solitario!— ese pensamiento le hizo abrir los ojos con fuerza— ¡CUIDADO!

Una de las paredes de hielo y roca del lugar fue roto con un poderoso puñetazo y del agujero salieron un Buzzwole y un Blacephalon, seguidos por una Pheromosa.

Hau miró rápidamente en todas direcciones. Lo viera como lo viera estaba rodeado, en un espacio que era un poco más grande que la sala de su casa.

Sus Pokémon se pegaron a él.

Mahalo vio de reojo el lago.

No podían pelear ahí ya que se arriesgaría a dañarlo y si lo hacía…

Supo entonces que su única opción era salir al exterior, pero si lo hacía, tendría que evadir a los Ultraentes y luego, apurarse a terminar el combate.

Su cuerpo no resistiría demasiado el frío extremo del exterior.

Frunció el ceño con determinación.

—¡Vamos afuera!— exclamó, corriendo directo hacia Kartana, quien dio un rápido tajo que Hau evadió por los pelos al arrastrarse por el suelo de antemano. Mahalo sudó frío al ver la hoja cruzar tan cerca de su rostro.

Se levantó y junto a sus Pokémon, corrió hacia la salida a toda velocidad, seguido muy de cerca por Pheromosa y Kartana.

—¡Lanzallamas!— ordenó.

Flareon se detuvo un segundo para disparar su torrente de fuego, el cual hizo retroceder a los Ultraentes por instinto, cosa que ellos aprovecharon para seguir corriendo.

Apenas llegaron al exterior, Hau sintió como sus huesos se helaban y como su piel comenzaba a quemarse por el frío. Su aliento comenzó a ser visible.

Pero eso no lo detuvo.

Siguió corriendo por la espesa nieve, viendo a la distancia una especie de elevador que lo llevaba a la parte más alta del Monte Lanakila. Corrió hacia él a toda velocidad, no sin antes echar un vistazo hacia atrás.

Lo que vio no lo calmó precisamente, por lo que aceleró.

Subió a la plataforma junto a sus Pokémon y pulsó rápidamente el botón de ascender. Sacó su Videomisor; necesitaba refuerzos.

—¡Hau Mahalo al habla! ¡Necesito apoyo, estoy bajo ataque de Ultraentes! ¡Solo cuento con dos Pokémon!— exclamó rápidamente.

—¡Entendido, líder del equipo Raichu!— escuchó hablar a Wicke— ¡Díganos su ubicación!

Hau sonrió al escuchar eso.

—¡Estoy en…!— tuvo que retroceder rápidamente. Kartana había ascendido hacia donde él estaba, lanzando otro ataque que esquivó por los pelos una vez más. Él lo logró, pero no su Videomisor, que fue partido a la mitad— ¡LANZALLAMAS!

Flareon rápidamente atacó, haciendo que Kartana se alejara al instante.


—¿Hau?... ¿¡Hau?!

Acerola abrió los ojos de par en par. Tomó de inmediato su Videomisor.

—¡Aquí Acerola Tapu, del escuadrón Gengar! ¡La última vez que vimos a HauHau fue subiendo a la cima del Monte Lanakila, yendo detrás de un Kartana!— exclamó rápidamente— ¡Por favor, envíen a alguien!

—¡Entendido! ¡Los refuerzos están en camino!

Acerola iba a decir algo más, pero se vio obligada a esquivar una Bomba ácida de un Nihilego, rodando por el suelo.

—¡Gengar, Bola sombra!


—Acerola dijo que Hau estaba persiguiendo a un Kartana… Si hubiera estado en solitario, no lo habría atacado, por lo que debemos suponer que le tendieron una emboscada— analizó rápidamente Gabriel.

Todos asintieron.

—¡Envíen una unidad de diez personas!— ordenó Wicke— ¡Sean rápidos y organizados! ¡El Monte Lanakila es un lugar grande, guíense por los ataques que puedan ver!

—¡Si, señora!— exclamó un recluta— ¡Al habla el centro de mando, envíen rápidamente una unidad de diez hombres al Monte Lanakila!...

—Aquí los escuadrones Garchomp y Charizard— esa era la voz de Cynthia—. Los ataques de los Ultraentes en la Central Geotérmica se están volviendo cada vez más agresivos… Quince de nuestros hombres son incapaces de combatir… y uno de ellos ha fallecido. Necesitamos refuerzos. Escuadrones Garchomp y Charizard fuera.

En el centro de mando, todos se quedaron helados al escuchar eso, pero de inmediato reaccionaron.

—Los Ultraentes son seres que pueden detectar la energía con facilidad… La Central Geotérmica es un lugar que rebosa de ella, no me sorprendería que la mayoría de enemigos fueran Xurkitree— dijo Abedul, llevándose las manos a la sien—. Necesitamos entrenadores de tipo Tierra.

Wicke asintió.

—¡Envía un escuadrón de veinte hombres! ¡Que todos ellos tengan al menos un Pokémon de tipo Tierra en su equipo!— exclamó.

—¡A la orden!

—¡Los refuerzos van en camino, escuadrones Garchomp y Charizard!


—¡Charizard, Llamarada!

El grito de Leon hizo que su Pokémon volara a toda velocidad en contra de una Pheromosa. El ataque provocó que el Ultraente comenzara a arder y que finalmente, muriera.

—Es raro verte tan serio, Leon…— murmuró Cynthia, acercándose un momento al Campeón.

—Alguien murió frente a mis ojos… Y no pude hacer nada— dijo. Su ceño estaba fruncido y las venas de su frente eran completamente visibles, cosa que demostraba todo el enojo que sentía.

Cynthia asintió.

—Siento exactamente lo mismo.

Los ojos de aquella mujer eran tan aterradores que incluso algunos Ultraentes retrocedieron por inercia.

Ellos estaban luchando no solo contra la mujer más fuerte del mundo, no; ellos estaban combatiendo contra el entrenador Pokémon más fuerte de toda la existencia.

Su nombre era Cynthia Kunashir.

—¡Garchomp, Carga dragón!

El dragón se elevó hacia los cielos cubierto por un aura celeste y una vez estuvo lo suficientemente arriba, descendió con rapidez.

Muy pocos Ultraentes alcanzaron a reaccionar para evadir ese movimiento, el cual terminó quitándole la vida a un Nihilego que se convirtió en un líquido raro; a dos Kartanas, cuyos cuerpos se deshicieron como si fueran simple papel; a un Buzzwole, quien simplemente cayó de espaldas y a un Blacephalon, cuyo cuerpo explotó, dejando confeti ahí donde solía estar.

Los ojos de Leon se movieron rápidamente, siguiendo a un Pokémon realmente extraño. Su cuerpo recordaba completamente a Zapdos, solo que este, en lugar de volar, corría; corría a una velocidad endemoniada con sus fuertes patas. Su anaranjado plumaje le daba el aspecto de un rayo cuando se movía.

Aquel Pokémon, el llamado Zapdos de Galar, se lanzó directo en contra de un Xurkitree, el cual intentaba acercarse a la Central junto a una docena de sus compañeros.

Las poderosas patas del Zapdos conectaron contra Xurkitree, mandándolo a volar hacia sus compañeros, arrastrándolos junto a él.

El legendario no se conformó con eso, pues volvió a lanzarse hacia sus ya derribados oponentes, aplastándolos con sus patas hasta cerciorarse de que ya no se movieran; solo necesitó de esa segunda patada para lograr su cometido.

—¡Se acercan los Xurkitree!— gritó Leon con fuerza— ¡Aléjense de ellos de inmediato!

Cynthia, ya a casi medio kilómetro de distancia, abrió los ojos con sorpresa al ver lo que había frente a ella.

Era un Xurkitree de unos once metros de altura, cuyo cuerpo se movía con lentitud. Incluso a la distancia, Leon pudo verlo.

—¡Glaceon, Rayo hielo! ¡Roserade, Somnífero!— exclamó la Campeona, apuntando al enemigo.

La tipo Planta llegó rápidamente, lanzando un polvo que cayó directamente sobre el cuerpo del Ultraente, el cual comenzó a balancearse, perdiendo el equilibrio.

Entonces llegó Glaceon, disparando su poderoso Rayo hielo que lo hizo caer de espaldas.

Cynthia estuvo por comandar otra acción, pero en eso llegaron otros dos Pokémon.

El Floatzel y el Garchomp de Ash aterrizaron sobre el órgano generador de energía del Xurkitree, haciendo que se sacudiera violentamente. Luego de eso, llegó un Aegislash al combate, cortando por la mitad ese mismo órgano y haciendo que el Ultraente dejara de moverse.

Los Pokémon de Ash le sonrieron a Cynthia antes de volver a salir disparados en direcciones distintas.

Te estás abriendo paso… El día está llegando, Ash.


—¡A-ALGUIEN AYÚDEME!

Un Buzzwole había tomado por el torso a un recluta de la Fundación Aether elevándolo en el aire. Aunque el Ultraente no emitía el más mínimo sonido, en sus ojos podían verse las intenciones que tenía.

—¡Multiataque!

Por la espalda del tipo Bicho apareció un Código Cero que lo golpeó fuertemente, haciéndolo caer al suelo y soltar al recluta, quien retrocedió rápidamente.

—¿¡Estás bien?!— escuchó que le preguntó alguien.

El recluta miró hacia arriba, abriendo la boca con sorpresa.

—Señorita Aether…— su ceño se frunció y las lágrimas comenzaron a brotar— Yo estoy bien, pero mi Oricorio… mi Oricorio…

Lillie vio unos metros hacia la izquierda, donde un Oricorio apasionado yacía muerto, completamente seco.

Músculo simplemente tomó al Oricorio, como si no fuera nada… Clavó su agujero en él y… sorbió… Sorbió hasta no dejar nada.

Los tristes ojos de Lillie pasaron a mostrar determinación.

Se agachó y puso sus manos sobre los hombros del recluta, un joven de tal vez veinte años.

—Has hecho más que suficiente por Alola y ahora, necesitas retirarte del campo de batalla— le dijo.

El recluta levantó la mirada con rapidez.

—¡No puedo hacer eso! ¡Si huyo ahora, el sacrificio de mi Oricorio será…!

—¡Hay muchos otros lugares desde donde puedes marcar una diferencia!— interrumpió Lillie— ¡Vayamos a la estación médica y presta servicio ahí! ¡Los heridos se están acumulando y necesitamos todas las manos posibles!

El recluta vaciló al escuchar eso.

—¡Escucha! Puede que tu Oricorio ya no esté contigo, pero debes seguir adelante para poder recordarlo— su ceño se frunció—. Solo hay dos personas que saben del coraje que presentó en batalla y están hablando en este preciso momento, así que dime… ¿quieres que solo una de ellas pueda recordar lo que hizo?

El recluta negó con la cabeza.

—¡Entonces de pie!— le dijo, levantándose ella primero— ¡Todo el mundo te necesita!

Esas palabras provocaron una sensación cálida en el pecho del recluta, quien se levantó. Caminó hacia su Oricorio y lo tomó en brazos; junto a él estaba su gorra, la cual usó para cubrir sus negros cabellos.

Los ojos marrones del chico se fijaron en su Pokémon perdido.

—Recordaré el tiempo que pasamos juntos… Eso no lo dudes— le dijo, corriendo detrás de Lillie, quien lo estaba esperando.

—¡¿Cuál es tu nombre!?— preguntó Aether, corriendo hacia el centro de Konikoni, rodeada por sus Pokémon.

—¡Samuel, señorita!

—¡Como el profesor Oak!

El recluta asintió.

—¡Mis padres son científicos! ¡Me pusieron ese nombre en honor al profesor, quien les dio clases un tiempo en la universidad!— contó, sin dejar de correr.

—¡Mudsdale, Fuerza equina!

El caballo cargó con todas sus fuerzas en contra de un Stakataka que se había puesto en medio de su camino y antes de que el Ultraente pudiera desarmarse, Mimikyu subió de un salto a la cima de su cuerpo, sujetándose fuertemente con sus oscuras garras.

Fuerza equina golpeó con potencia, mandando a volar al Stakataka en contra de una casa, destruyendo parte de la pared. Samuel se quedó asombrado al ver eso.

—¡Es usted realmente fuerte!— admitió.

Lillie vio de reojo el brazo del recluta, viéndose la banda del equipo Lycanroc. Volvió a ponerse en marcha.

—¡Aún tengo mucho camino por delante, pero confío en mis capacidades!— exclamó, doblando una esquina— ¡Confiar en mí es lo que me hace seguir adelante!

El recluta miró al suelo y luego a Lillie. El movimiento de sus rubios cabellos era precioso y la expresión de determinación en su rostro era conmovedora.

—¿¡Por qué está usted luchando, señorita?!— preguntó Samuel, alzando la voz una vez más.

Aether miró rápidamente hacia su derecha.

—¡Ribombee, Brillo mágico! ¡Cubre tus ojos, Samuel!— exclamó, tapándole los ojos al recluta con las manos y cerrando ella los suyos.

Samuel solamente escuchó un pequeño estallido y sintió la suavidad del cuerpo de Lillie, cosa que hizo que se pusiera nervioso.

—¡Bola de polen!— escuchó gritar a Lillie, quien se separó de él.

El recluta entonces pudo ver como un Pheromosa pateaba rápidamente en dirección a Ribombee, errando todos sus ataques. El Ultraente dio un salto y comenzó a caer directamente sobre el tipo Hada con su rodilla. La mosca sonrió.

Con sus pequeñas patas, lanzó un polvo amarillo que hizo contacto directo en contra del cuerpo del Ultraente, haciendo que se paralizara y para colmo, golpeara el suelo con su rodilla, haciéndose un buen daño.

—¡Shiron, Paranormal!

La Ninetales de Alola rodeó con energía psíquica el cuerpo del Ultraente y lo elevó en el aire, arrojándolo rápidamente en contra de una farola, la cual se rompió de inmediato.

Pheromosa se quedó en el sitio, incapaz de moverse.

Lillie asintió y luego, siguió corriendo.

—¡Antes me preguntaste por qué peleo, ¿verdad?!— dijo, retomando el tema de conversación.

Samuel asintió, sorprendido porque lo hubiera recordado.

—¡Q-Quiero decir, todos estamos peleando por algo! ¡Yo lucho para que mis padres puedan vivir todo lo que les queda de vida en completa paz!— vio a su Oricorio con amargura y luego, negó con la cabeza— ¡Tiene que estar luchando por algo! ¡Debe haber algo que la hace arriesgar su vida y cargar con el peso de cientos de ellas en sus hombros! ¡Algo que no está relacionado con ser un Representante o una elegida por los dioses!

Lillie se quedó callada por unos momentos ante la atenta mirada de Samuel, quien comenzó a sentirse nervioso por la posibilidad de haber tocado una fibra sensible.

Justo cuando estaba por retirar todo lo dicho, Lillie habló.

—Porque soy una egoísta— dijo, sin dejar de mirar hacia el frente; el recluta se sorprendió en demasía—. No lucho por la humanidad o por todos los seres vivos del planeta. Lucho por mí misma. Lucho porque quiero mi propio futuro, mi propia felicidad y mi propio beneficio. Arriesgo mi vida para poder tener una en el futuro. Soy una egoísta, ¿verdad?

La enorme sonrisa que Lillie le dirigió a Samuel hizo que su corazón saltara. Pudo saberlo sin siquiera recibir más palabras.

Ella estaba mintiendo.

—¿Cuál es…— el ceño de Samuel se frunció— su verdadero motivo, señorita?...

Lillie dejó salir una pequeña risa y luego, se detuvo.

—El amor— señaló hacia el cielo, de donde descendía un Celesteela a toda velocidad— ¡Rayo hielo!

Shiron se puso frente a su entrenadora y atacó, conectando el ataque directamente. Celesteela trató de evadirlo con Cabeza de hierro, pero no le funcionó demasiado, pues parte de su cuerpo comenzó a congelarse.

El curso de Celesteela comenzó a desviarse y eso lo aprovechó Silvady para saltar por un costado y conectar un poderoso Tijera X que la derribó justo frente a Comfey, quien terminó todo con Hoja mágica.

—Mis motivos no son complejos, como podrás ver— Lillie siguió avanzando—. Amor a mis amigos, amor a mis Pokémon, amor a mi familia… Amor al mundo… Aunque también es cierto que lo que dije antes no fue completamente mentira; también hay egoísmo en mis acciones— Samuel pudo ver de reojo la sonrisa de Lillie—. Lucho porque amo mi vida y pienso priorizar todas las cosas que la componen.

Samuel miró hacia el suelo y luego, levantó la mirada con decisión.

—¡No sé por qué motivo sucedió, pero creo que acabo de enamorarme de usted!— dijo, con un pequeño sonrojo en el rostro— ¡Sea mi novia después de que sobrevivamos!

Lillie lo vio, un tanto sorprendida y luego, sonrió con dulzura.

—Lo siento… Yo ya estoy comprometida con alguien.


En las afueras de ciudad Malíe hay un lugar especial para la escoria de Alola. Un lugar donde están alejados de las personas de bien que viven su día a día con tranquilidad.

Este lugar debe ser protegido a toda costa, pues la fuga de aunque sea uno de sus inquilinos podría ser peligrosa para decenas de personas.

La prisión de Malíe es la que se encarga de albergar a los criminales que merecen un castigo por sus crímenes y actualmente, está siendo protegida del ataque de los Ultraentes.

En una de estas celdas, está esta persona.

Su nombre ha causado repulsión en los habitantes de Alola durante los últimos meses. El hombre que cayó desde su privilegiada posición hasta lo más profundo del abismo.

Su nombre es Faba Pepehi.

Sus puños golpearon con fuerza el piso y su ceño se frunció, lleno de frustración.

—El gran Faba, comiendo mierda enlatada y condenado a pasar sus días aquí…— levantó la voz— ¡ESPERO QUE SE MUERAN TODOS!

Un fuerte golpe a la puerta de su celda lo hizo retroceder, asustado.

—¡CIERRA LA MALDITA BOCA, PEPEHI!— le gritó un oficial de policía, mostrando sus ojos a través de una rendija— ¿¡Quieres que entre ahí a ponerte en tu lugar, eh, pedazo de escoria?! ¡Esta puerta es una verdadera bendición para ti, idiota, hay muchos amantes de los Pokémon que quisieran ponerte las manos encima!

Faba retrocedió, acobardado.

—Justo lo que creí… Excusa de…

Una potente explosión cayó al oficial, seguido de eso, todo el lugar empezó a brillar en un color rojizo mientras sonaba una fuerte alarma.

—INVASIÓN ULTRAENTE EN EL PATIO DE PRISIONEROS. MOVILICENSE PARA NEUTRALIZAR AL OBJETIVO DE INMEDIATO.

El oficial que custodiaba la celda de Faba frunció el ceño y luego, salió corriendo.

Pepehi se quedó en su rincón, con la mirada perdida. Durante sus primeras semanas en la prisión, le habían dado más de una paliza e incluso cosas más terribles, por lo que las autoridades habían tenido que aislarlo del resto de prisioneros.

—Ese maldito niño Mahalo…— dijo. Sus ojos pasaron a mostrar una furia inmensa— Si tan solo hubiera dejado que Guzzlord se lo comiera a él también, ahora no estaría en esta maldita pocilga… Mi puesto, mi dignidad… Nada de eso me habría sido arrebatado…

Escuchó el sonido de explosiones y entonces, se puso de pie, dispuesto a acostarse en su catre, pero en ese momento hubo otra explosión.

Esta explosión hizo estallar parte de la celda de Faba, en concreto, la que conectaba con el exterior. Pepehi vio con sorpresa eso y se encontró entonces un rostro conocido.

—¡Señor Faba, vine a sacarlo!— exclamó un joven de pelo castaño.

Los ojos del rubio se abrieron con gran sorpresa.

—¡Roti!— dijo, sonriendo ampliamente.

—Soy Tori, señor…— agitó la cabeza con fuerza— ¡Eso no importa! ¡Dese prisa, por favor! ¡Tenemos que irnos de aquí!

Faba asintió de inmediato y salió por el agujero hecho en su celda.

Siguió a Tori por todo el exterior y por orden de él, se escondieron. Varios policías pasaron corriendo, directos hacia el patio de prisioneros. Asomaron las cabezas, viendo como los oficiales luchaban en contra de un grupo compuesto por un Buzzwole, tres Nihilego, dos Kartana y un Pheromosa.

—¡Vamos!— exclamó Tori, corriendo con rapidez. Faba lo siguió.

Luego de unos minutos, llegaron hacia uno de los muros de la prisión, el cual también tenía un pequeño agujero hecho en él. Lo cruzaron con rapidez y una vez estuvieron fuera, escaparon hacia los bosques.

Se adentraron entre la espesura lo más rápido que pudieron y luego, se recargaron contra un árbol, comenzando a respirar de forma agitada.

—Póngase esto, señor Faba— Tori sacó de una mochila unos vaqueros negros, una camiseta con el estampado de un Komala y un sombrero de copa, así como unos lentes de sol oscuros—. No conseguí nada mejor.

Faba tomó las ropas de inmediato y se despojó de sus prendas naranjas de prisionero, las cuales fueron quemadas por el Arcanine de Tori.

—Debo agradecerte lo que acabas de hacer por mí, pero… ¿por qué?— preguntó Faba, volteando a ver al ex recluta de Aether.

—He visto en lo que se convirtió la Fundación Aether…— murmuró Tori— Ahora son un grupo de santurrones sin ambición. Cuando usted estaba al mando, señor Faba, la Fundación se movía a un ritmo fuera de este mundo, pero ahora que está bajo el control de Wicke… Esa mujer tiene más pechos que cerebro.

Faba se alteró al escuchar eso.

—¿¡Wicke es la Directora de sucursal?!— preguntó— ¡Esa mujer no tiene lo que se necesita! ¡Su lugar era sirviéndome a mí! ¿¡Por qué mierda la ascendieron?!

—Al parecer Gladio fue quien dio la orden final… Él estuvo ocupando su puesto durante un tiempo, señor.

—¿¡GLADIO?! ¿¡Ese perro sarnoso?!— Faba se llevó una mano al rostro— ¡Mi amada Fundación Aether en manos de esos imbéciles!

Tori asintió.

—¿Qué piensa hacer ahora, señor Faba? ¡Debemos recuperar el control de la Fundación sea como sea!

—Sí… Pero primero tengo que encargarme de alguien más— Faba levantó la mirada, viéndose lleno de odio—. Mataré con mis propias manos a ese maldito de Hau Mahalo…

Tori sonrió, mostrando una Pokéball, de la cual salió un Skarmory.

—El noticiero de Alola Fresh tiene contacto directo con la línea de comunicación de la Fundación Aether y por lo que pude escuchar, Hau Mahalo está en algún punto del Monte Lanakila, siendo atacado por Ultraentes.

Faba sonrió ampliamente.

—Bien… Que comparta el mismo destino que su padre.


—¡Hidroariete!

La gran espada de agua conectó directamente en contra del cuerpo de un Blacephalon, partiéndolo por la mitad y haciendo que se volviera confeti.

—¡Señor Guzma, estamos cerca!— escuchó que le gritaron por la espalda.

Kiauka asintió, sin dejar de ver hacia el frente.

—¿De verdad vamos a hacerlo, Guzma?...— preguntó Francine, a su lado— Ellos podrían…

—¿Encarcelarme? Que lo intenten— dijo el líder del Team Skull, con una sonrisa en el rostro.

—No lo entiendo… ¡No lo entiendo, jefe!— la voz de uno de sus reclutas hizo que Guzma mirara hacia atrás— ¿¡Por qué esforzarnos en ayudar a esos imbéciles que nos han rechazado?! ¡Hagamos lo que hagamos, esos tipos nos mirarán como si fuéramos inferiores! ¿¡Por qué tratar de salvar este apestoso mundo?!

Guzma se le quedó viendo fijamente.

—¡Idiota, ¿qué haces desafiando al…?!

—Está bien. Ron— Guzma lo calló con una mano y luego, encaró al otro recluta— ¿Preguntas por qué, Ed? ¿Por qué salvar a este mundo de mierda que rechaza a los perdedores?... No lo hago por ellos. Lo hago por nosotros, por mi Team Skull; mi familia— señaló hacia la gran ciudad Malíe—. Esos tipos me importan un bledo, yo solo quiero que podamos vivir en paz, sin ser molestados por nadie y solo luchando ahora lo conseguiré.

—Jefe…

—Y ahora, Ed, es tu decisión el decidir si vas a seguirnos o no— Guzma volvió a ver al frente—. No te culparé si decides irte, al contrario, te deseo suerte.

—¿¡Cree que podría irme luego de escuchar eso?! ¡Estoy con usted hasta el final!— aseguró.

—¡Baja la voz, idiota!— le ordenó una recluta de pelo rosa— ¡Vas a hacer que al hermano y a Big-J les de dolor de cabeza!

Otro recluta los miró a los dos.

—¿Por qué vinieron Seymour y Rony? ¿Siquiera están recuperados de la paliza que les dio Gladio?

—¡Cierra la maldita boca, Stu o yo misma…!

—Está bien, Mary, déjalo— Rony tenía uno de sus brazos todavía enyesado (un enyesado bastante pobre) y su rostro mostraba seriedad—. No hay tiempo para esas cosas.

Big-J a su lado, asintió. El pañuelo ya no cubría el rostro de ninguno de los dos.

—Simplemente nos queda pelear— dijo, viendo fijamente a ciudad Malíe.

—Chicos…— murmuró Mary.

—¿Terminaron?— preguntó Francine, recibiendo una rápida cabeceada por parte del tal Stu y Mary. Volteó a ver a su líder— Será en cuanto tú digas, Guzma.

Kiauka se quedó callado por unos segundos y luego, asintió.

—Vamos.

El Team Skull en su totalidad comenzó a bajar una gran colina, dirigiéndose a ciudad Malíe.

—Ey, ¿quieren cantar eso una vez más?

Varias respuestas positivas se escucharon en el lugar.

I just can't deal with this painful world! Beat down and smash the unpleasant world!

—¿Por qué rayos están hablando en ese idioma?...

—¡Todos saben que el rap se escucha mejor en Unovano, hermana Francine!

—… Como sea…

El Team Skull se une a la lucha por la humanidad.

Tiempo desde la llegada de Necrozma: Tres horas, cuarenta y dos minutos.


¡Hola! Pues terminé XD

Es toda una sorpresa a decir verdad, el estar publicando antes de que sean como las tres de la mañana XD

Me siento realmente inspirado, por lo que siento que estaré subiendo capítulo muy frecuentemente, por lo que seguramente termine el arco en unas dos semanas, aproximadamente.

Como podrán ver, en el capítulo de hoy acabamos de abrir un montón de sub-tramas y todavía se abrirán más en el capítulo que viene, así que prepárense porque se viene con todo. Podrán notar también que la Unidad Ultra todavía no llega a la tierra, ¿por qué está pasando esto, Ember? Lo explicaré en el momento en el que lleguen, no se preocupen :D

No tengo mucho que comentar…

¿Sobre el anime?... Que fumada de capítulo XDDD

Y fuera de ahí… Pues realmente no tengo nada. Ya pensé en cómo escribiré la escena de la muerte que digo que dolerá y si me sale como lo tengo planeado, puede ser realmente emotivo. Tengo que hacer cierta investigación, pero realmente el destino de ese personaje ya está decidido… O bueno, esos personajes, ya que será más de uno.

¡Los dejo especular!

¡Nos leemos, chicos!

¡Alola!