¡Alola a todos! El día de hoy son cuatro reviews anónimas que voy a responder en… ¡YA MISMO!
Guest: No, no, no… No es momento épico si Type Wild no está sonando de fondo; eso sí es epicidad… Aunque bueno, IkuZ también es genial XD
ElTrigon: ¡Hola otra vez, Trigon! Creo que internamente, he empezado a desear que te equivoques aunque sea una vez al escribir tu nombre, poniendo algo como eLtRIGON, o una tontería así XD
Esta vez el capítulo será subido tempranillo, así que… ¡Disfrútenlo tú y unnamed! XD
Sí, te entiendo totalmente. Tori es el perrito faldero de Faba, lo cual ya de por sí lo hace odioso.
En el capítulo de hoy no tendremos parte de la sub-trama de Hoja, pero esta sí que culminará en el capítulo siguiente. Ya que el combate es a distancia, me resulta un poco más difícil de escribir que el de Incineroar y Gumshoos, los cuales son cuerpo a cuerpo.
¿Cómo era el meme de Saint Seiya? ¿"Ese es un verdadero hombre"? XD
Es la diferencia de opiniones. El positivismo contra el realismo. Lo quieras o no, en una guerra va a haber bajas y si no es la de tu enemigo, es la tuya. Es cierto que puedes ir al campo de batalla con un pensamiento parecido al de Desmond Doss en la batalla de Okinawa, pero bueno, al final él terminó sirviendo de forma excelente en el cuerpo médico del ejército.
Creo que esto también me permitirá explorar un poco más la relación de hermanos de Gumshoos e Incineroar…
Ya me imaginaba que a varios les haría ilusión XD Greninja es un Pokémon de Ash que se ha destacado mucho y creo que es principalmente porque en XYZ pusieron todos los focos sobre él, en especial con todo esto del Fenómeno Vínculo y eso.
Eres el primero que leo que cree que Kukui morirá y definitivamente no eres el último que leeré de los que creen que Gladio si lo hará, de hecho, estoy seguro de que casi todos creen que voy a matar a Gladio XD Aunque bueno… ya lo veremos :D
Zoffey: ¡Espero que te hayan entretenido un rato!
Gracias, hago el intento porque los puntos de vista no se vean repetitivos ya que, quieras o no, los enemigos son siempre los mismos Ultraentes y al final, todos tienen que luchar. Creo que en general, los únicos que van a llegar a matar a algún Ultraente, de nuestro grupo protagonista, serán Gladio, Ash y Hau; considerando que Gladio y Ash ya lo han hecho, solo nos queda ver el punto de vista de Hau. Faba y Tori siempre han estado en mis planes, por lo cual sabía que, para darle un cierre definitivo a la historia de Hau y Hal, tenía que crear un escenario donde el primero se encontrara con Faba; actualmente, sigo desarrollando esta sub-trama.
¡Espero que el resultado final sea de tu agrado!
¡Nos leemos!
Invitado: Mi vida estará completa cuando finalmente termine esta historia… Uff… Está tan cerca que ya casi puedo saborearlo. Apuesto que, como lo negué en repetidas ocasiones, nadie se esperaba a Greninja XD
Sabía que no tardarían en preguntar por ellos, pero no te preocupes. Ellos aparecerán y con una buena explicación de fondo.
¡Muchas gracias, Invitado! ¡Nos leemos!
¡Pasen a leer, por favor!
—¿Pueden escucharlo, gente del mundo?...
El helicóptero de Alola Fresh sobrevolaba los cielos de Alola, grabando todas las zonas de interés, en ese preciso momento, estaban sobre Ula-Ula.
—Esta canción… es la que se supone, los hermanos Elio y Selene Asutoro debían tocar en la Flauta Lunar y Solar. Según los informes de la Fundación, Elio se encontraría en pueblo Iki, Melemele, mientras que Selene estaría en la Aldea Marina, en Poni… ¿Qué tipo de instrumentos habrá hecho la Fundación Aether para que, a pesar de la distancia, la canción pueda oírse tan bien?...— Gabi no pudo evitar derramar unas lágrimas al sentir esa calidez en el pecho.
Guzma veía hacia el cielo, donde estaba el helicóptero. Pensó que era cuestión de tiempo para que los Ultraentes lo derribaran.
—Ah, así que aquí estabas…— murmuró alguien, haciendo que el líder Skull volteara en dicha dirección.
Francine, a su lado, se sobresaltó al ver a esa persona llegar.
—Guzma…— murmuró, preocupada.
Kiauka no parecía sentir lo mismo.
—En las calles los reclutas, entrenadores y policías están hablando todos de lo mismo… ¿El Team Skull ayudando? Suena casi a chiste…
Guzma se le quedó viendo fijamente a Nanu, quien había llegado a su lado. El Golisopod del líder Skull y el Salazzle de Francine se pusieron a la defensiva. El equipo completo de Nanu, conformado por Honchkrow, Persian, Krookodile, Sableye y Absol, vio fijamente a los Pokémon de los Skull.
—¿Cuánto ha pasado desde la última vez que nos vimos cara a cara?— Nanu se rascó el mentón, pensativo— ¿Unos… doce años?... ¿Diez?
—¿Cuánto tiempo tiene desde que el señor Hal murió?— preguntó Guzma con seriedad.
Nanu se rascó la cabeza.
—Es cierto… Ese chico era como un héroe para ustedes tres, ¿verdad?...
Guzma entrecerró los ojos.
—Hay cosas que no podrás hacer, Guzma, y hay algunas en las que serás el mejor, pero aunque no puedas hacerlas, debes tratar y tratar hasta que tu alma se sienta satisfecha… Aunque, ¿qué sabré yo?... ¡Ah, Hau! Estoy hablando con Guzma, hijo, ¿puedes esperar un poco?
Escuchó a Nanu suspirar.
—Supongo que no importa cuándo fue la última vez que nos vimos, pero bueno… Da igual— se fijó en los Pokémon de los Skull y luego, puso una mano en el hombro de Guzma—. Aunque tú y tus amigos fueron cómplices en el secuestro de Lillie Aether, al final no se opusieron… Eso te ameritaría un tiempo en prisión de todos modos, pero bueno… Tal vez solo lo deje pasar por el momento.
Guzma volteó la mirada y entonces, sudó frío. Giró de inmediato su cabeza hacia Nanu, sintiendo una enorme presión provenir de él y sus Pokémon.
—Aunque todavía tenemos un asunto pendiente con lo que le hiciste a mi hija… Sabías que Hal la consideraba como una hermana, ¿verdad?
El líder Skull le sostuvo la mirada al jefe de policía, sin dejarse intimidar en lo más mínimo.
Al final, esa presión de fue.
—¿Sabes? Estoy viejo, estoy cansado y estoy oxidado… Por mucho que quiera darte una paliza, no sé si en mi estado actual pueda hacerlo, así que dejémoslo para después, ¿te parece?— dicho eso, comenzó a alejarse.
Francine dejó salir un suspiro de alivio. Se habían salvado de una grande… o eso creyó. El alma se le cayó a los pies al ver como Guzma seguía a Nanu.
Trató de detenerlo, pero no tenía caso.
—Lo escuché del hijo del señor Hal— dijo Kiauka, poniéndose al lado de Nanu—. Fue el imbécil de Faba, ¿verdad?
Nanu asintió.
—Simplemente vio como un Guzzlord se lo comía…— se encogió de hombros— Al menos tuvo la educación de ponerlo a dormir.
Los puños de Guzma se apretaron con fuerza.
—Ey, viejo— eso llamó la atención de Malíe—. Si por algún casual llegas a encarcelarme, al menos asegúrate de ponerme en el mismo lugar que ese hijo de perra.
—Seh… Sería lindo— dijo, volviendo luego a ver hacia el frente—. Deberías agradecérselo a Hau cuando lo veas. Fue él quien lo puso tras las rejas… Y hablando de Hau, ¿qué opinión tienes del chico? A Hala no le tienes aprecio y a Hal lo consideras un ídolo… Me pregunto en que extremo estará Hau…
—¿¡Ese es un Golisopod?! ¡ASOMBROSO!
—Papá dice que eres fuerte… ¿Eres tan fuerte como Kukui y Lario? ¡Eso es increíble!
—Ser grande debe ser genial, Guzma… Puedes hacer lo que quieras…
—Yo quiero elegir un Popplio. Lario tiene solo tipo Acero en su equipo y Kukui dice que todavía no ha atrapado ningún tipo Agua… ¿Crees que cuando elija mi inicial en cinco años, podrías enseñarme?
—Neutro— respondió Guzma, levantando la mirada.
—Ya veo…
Golisopod y Persian actuaron en conjunto, deteniendo a un Nihilego y a un Buzzwole que descendían rápidamente a la tierra.
Mahalo esquivó el tajo de Kartana, cayendo al suelo. El Ultraente fue rápidamente alejado por el Lanzallamas de Flareon.
Hau no tuvo ni un momento de descanso, pues tuvo que rodar rápidamente por sobre la fría nieve, esquivando un puñetazo de Buzzwole. Crabrawler saltó hacia su rostro y conectó un Martillazo en contra de este.
Pheromosa, por su parte, primero pateó en dirección al cangrejo, quien logró cubrirse y luego, hacia Hau, quien tuvo que ponerse de pie para esquivar.
Los ojos del moreno se abrieron de par en par al ver como la cabeza de Blacephalon volaba directamente hacia él. Vio como comenzaba a inflarse y justo cuando creyó que estallaría, fue alejada por el Lanzallamas de Flareon.
Los dientes de Mahalo comenzaron a castañear y ya había dejado de sentir las manos. Su cuerpo, que antes ardía, ya no sentía demasiado, cosa que era una pésima señal.
Necesitaba refugiarse tan pronto como le fuese posible y sin dudar, siguió corriendo hacia su destino. Estaba seguro de que en las obras de la Liga Pokémon encontraría un lugar cerrado, tal vez mantas o algo igual de útil.
Los incesantes ataques de los Ultraentes lo obligaban a tirarse al suelo cada cierto tiempo para evadirlos. Flareon y Crabrawler eran de gran ayuda al momento de cubrirlo para que pudiera seguir avanzando.
Afinó la vista, tratando de ver entre la oscuridad y la tormenta de nieve. Pudo identificar finalmente las enormes vigas de metal.
Luchar en ese lugar sería demasiado arriesgado, pues estarían exponiéndose a que todo ese acero se les viniera encima, cosa que sería un hecho considerando los indiscriminados ataques de los Ultraentes, quienes ni siquiera parecían tener un poco de sentido común.
—¡C-C-Chicos, espérenme aquí! ¡Con-Conténganlos!— pidió Hau, corriendo rápidamente hacia la construcción.
Pheromosa y Kartana trataron de ir por Hau, pero fueron detenidos por un poderoso Lanzallamas que les cortó el paso. Flareon no estaba dispuesto en lo más mínimo a dejarlos pasar.
Crabrawler aprovechó la pequeña confusión para conectar un Martillazo en contra del rostro de Pheromosa, derribándola. El cangrejo empezó a lanzar jabs al aire; tal vez no era tan fuerte físicamente como esas bestias, pero al menos podía comprarle tiempo a su entrenador.
Giró su cuerpo rápidamente y golpeó con otro Martillazo la cabeza de Blacephalon, la cual justo iba volando hacia él. El tipo Fantasma hizo que explotara de forma mínima para así, reducir los daños.
Buzzwole entonces apareció por detrás, levantando su puño. Crabrawler pudo verlo (cosa que lo sorprendió un poco) y esquivarlo. El Lanzallamas de Flareon dio directamente, pues el Ultraente no había logrado moverse a tiempo.
Los dos Pokémon de Mahalo voltearon a verse antes de esquivar en conjunto la patada de Pheromosa. Esa también había sido lenta…
Flareon y Crabrawler se asintieron.
El cangrejo subió a espaldas de su compañero, quien comenzó a correr por el campo de batalla con Ataque rápido. Buzzwole y Pheromosa trataron de conectar sus ataques pero se estaban volviendo lentos por el frío, frío que a ellos casi no les afectaba.
Por otra parte, debían centrarse más en Kartana y Blacephalon. Si Noivern estuviera ahí terminarían las cosas mucho más pronto, pero para él era simplemente imposible resistir esas temperaturas.
Flareon dio media vuelta rápidamente, justo cuando Kartana apareció frente a su rostro y sin dudarlo, atacó. Lanzallamas dio de lleno, haciendo que el tipo Acero se retorciera rápidamente. Crabrawler saltó sobre él y dio otro buen Martillazo que mojó el cuerpo del Ultraente.
Flareon no desaprovecharía la oportunidad, pues aunque Buzzwole y Pheromosa cargaban contra él, no dudó en utilizar Lanzallamas una vez más.
Los tipo Bicho retrocedieron rápidamente por el calor, dejando que Kartana recibiera para sí mismo todo el movimiento. La explosión de la cabeza de Blacephalon hizo que la llamarada se dispersara, sorprendiendo a los Pokémon de Hau.
Ambos vieron como el cuerpo de Kartana comenzaba a consumirse, convirtiéndose en simple ceniza. ¿Blacephalon acababa de matar intencionalmente a Kartana?
Sí, lo había hecho.
El Bola sombra del tipo Fantasma los hizo saltar a ambos en direcciones distintas, dejándolos vendidos para los ataques de Buzzwole y Pheromosa.
Flareon apretó los dientes, viendo que la patada del UE-07 le daría justo en el rostro, cosa que en efecto, sucedió. El cuerpo del tipo Fuego dio varias volteretas hasta que finalmente, cayó a la nieve. Había sido un golpe duro, eso sin duda. Blacephalon hizo que tuviera que ponerse de pie rápidamente para evadir otra Bola sombra.
Crabrawler, por su parte, sí que alcanzó a cubrirse del ataque de Buzzwole, pero este era tan fuerte que lo había aprisionado contra el suelo con su puño, de manera que él no podía librarse. Trató de alejar el brazo del Ultraente pero no tenía caso; con cada segundo que pasaba, él iba cediendo más y más terreno.
Escuchó a Flareon atacar pero no precisamente a Buzzwole. Vio que, aunque su amigo quería ir a ayudarlo, ninguno de los dos Ultraentes le permitía el paso.
Crabrawler supo que necesitaba ayudar a Flareon, así que respiró hondo. Necesitaba más poder.
—Ese de ahí es el Monte Lanakila, Crabrawler. Mi abuelo dice que, cuando entrenemos en ese lugar, podrás evolucionar en un Crabominable… Aunque te volverás de tipo Hielo y eso te hará débil contra tu propio tipo Lucha…
Recordar las palabras que Hau le había dicho cuando volaban de la Casa Aether a ciudad Malíe para ir a rescatar a Lillie, le hizo recordar que si evolucionaba, sería débil contra los ataques de Buzzwole y Pheromosa.
No había de otra. Necesitaba poder.
El cuerpo de Crabrawler comenzó a brillar, haciendo que tanto Flareon como los Ultraentes que estaban combatiendo contra él, voltearan a verlo.
Su cuerpo creció hasta ser tres veces más grande que antes y pronto, Buzzwole comenzó a perder toda la presión que estaba ejerciendo.
Con sus dos grandes tenazas, el recién evolucionado Crabominable apartó al Ultraente y sin pensarlo dos veces, lo golpeó con Puño incremento directamente en el estómago. El movimiento hizo que el tipo Bicho retrocediera y entonces…
—¡Cambio de oponentes! ¡Crabominable, contra Pheromosa; Flareon, por Buzzwole!— escucharon gritar.
Ambos sonrieron y obedecieron.
Aprovechando la distracción, Flareon se escabulló rápidamente y permitió que Crabominable tomara su lugar. Ambos corrieron en contra del oponente del otro.
—¡Lanzallamas y Martillazo!
El hocico del tipo Fuego se abrió y el brazo del tipo Hielo se alzó.
Y en ese momento, la escucharon.
Una melodía impresionantemente hermosa, tan bella que hizo a sus corazones bailar de la alegría. Los Pokémon de Hau lo sintieron en ese momento.
Sintieron que eran tres veces más fuertes que antes.
El Lanzallamas de Flareon fue casi cinco veces más grande de lo normal y el Martillazo de Crabominable golpeó con tal fuerza que despejó toda la nieve alrededor de Pheromosa, con la simple onda expansiva.
Ninguno de los dos necesitó verlo para confirmar que en efecto, ambos habían sido derrotados. A la vez, se giraron hacia Blacephalon.
Hau sonrió, vestido con una gruesa chamarra; una bufanda que cubría su boca y nariz; unos guantes de lana; un gorro que cubría su pelo y unas botas para la nieve. Todas esas cosas le quedaban un poco holgadas, pero cumplían su función a la perfección.
—¡Solo quedas tú!— exclamó Mahalo, cruzándose de brazos.
Él, junto a todo su equipo, comenzó a acercarse al Ultraente, quien retrocedía lentamente.
Hau abrió la boca, listo para dar una orden, pero justo en ese momento, escuchó unos pasos sobre la nieve. Giró su cuerpo y nada más hacerlo, abrió fuertemente los ojos ojos.
Lo próximo que sintió fue un fuerte golpe en contra de su cabeza y cayó al suelo, de rodillas. Se cubrió rápidamente la cabeza, sintiendo como seguían golpeándolo.
Su mente no lo estaba engañando, ¿verdad?
Lo que estaba viendo era real, ¿verdad?
Sintió como un líquido caliente corría por su rostro, cosa que lo hizo entrar un poco más en calor pero al final, fue la sensación de la rabia la cual lo hizo calentarse de verdad.
Escuchó el sonido del Lanzallamas de Flareon y escuchó el de otro Lanzallamas, ambos colisionando. Hau aprovechó eso para escabullirse.
Se puso de pie, llevándose un guante a la frente. Estaba sangrando, de eso no había duda.
—¿Qué haces aquí?... ¿¡QUÉ DEMONIOS HACES TÚ AQUÍ?!
La risa que escuchó hizo que su enojo solamente aumentara más, haciéndolo apretar con fuerza dientes y puños.
—¡Me liberaron de todos los cargos! ¡El mundo se está terminando, así que no servía de nada tenernos encerrados o fue lo que nos dijeron!— Faba lo señaló con un tubo de metal, con el cual previamente lo habían golpeado— ¡Dijeron que hiciéramos lo que queramos, así que yo elegí! ¡Elegí matarte!
—¿Qué diablos es esta canción?...— se preguntó Tori a su lado— ¡Mi cuerpo se siente lleno de energías y siento que el frío es nada!
Faba asintió, al igual que el Arcanine y Skarmory del ex recluta.
—Sea lo que sea, solo me está dando más energías para matar a este desgraciado— Faba sujetó con ambas manos el tubo de metal— ¡Voy a matarte, niño!
Hau retrocedió un poco. Pelear ahí arriba, con Blacephalon y los Pokémon de Tori no era para nada una buena idea.
Frunció el ceño y luego, salió corriendo.
—¡NO HUYAS!— le gritó Faba, corriendo detrás de él a toda prisa.
Hau ya no sentía dolor en su herida y era cierto que la sensación gélida de antes estaba desapareciendo, por lo que su cuerpo estaba lleno de energía una vez más, a pesar del tiempo que había pasado combatiendo.
Alcanzó el ascensor luego de huir durante casi diez minutos y apenas subió, sintió como alguien se lanzaba sobre él. Su barbilla golpeó el botón de descenso, haciendo que se llevara una mano a esta rápidamente. Se giró, viendo a Faba sobre él, tratando de golpearlo con la barra de metal. El tipo se había lanzado desde el Skarmory de Tori para lograr alcanzarlo y lo malo era que lo había hecho, haciendo que Flareon y Crabominable se quedaran en la parte de arriba.
Hau sostuvo con sus dos manos la barra de metal y comenzó a forcejear con Faba, logrando levantarse en el momento.
—¡MI ESTATUS!...— Faba lanzó un golpe que Hau logró evitar, propinándole un fuerte puñetazo en la mandíbula que no bastó para derribarlo— ¡MI DIGNIDAD!...— la barra de metal pasó silbando por sobre la cabeza de Mahalo, quien luego golpeó fuertemente el abdomen de Pepehi— ¡MI VIDA!...— lanzó un último ataque y antes de que la barra de metal conectara contra el moreno, este la sujetó— ¡ME LO QUITASTE TODO!
Hau apretó los dientes y luego, comenzó a hacer retroceder a Faba. Definitivamente seguía siendo más fuerte que él y tras el entrenamiento, lo era el doble.
—¡TÚ ME QUITASTE A MI PADRE!— gritó con fuerza, arrebatándole la barra de las manos y dándole una fuerte patada en el estómago.
Pepehi perdió el equilibrio al chocar contra la valla de metal que rodeaba el elevador por lo que cayó de este, soltando un fuerte grito.
El moreno abrió los ojos como platos y luego, miró hacia abajo. Apenas iban a medio descenso por lo que la caída debía ser de unos sesenta o setenta metros. La idea de haber matado a Faba le aterraba, pues si lo hacía, no podría volver a ver a su padre a la cara nunca más.
Estuvo a punto de suspirar del alivio al ver como el Skarmory de Tori había alcanzado a sujetar a Faba por sus ropas.
Vio como ambos bajaban al piso y también vio como el Arcanine del castaño salía de su Pokéball.
Hau comenzó a presionar repetidamente el botón de ascender, pero vio que no tenía caso. El elevador primero cumpliría la orden de descender y luego, ya cumpliría la de subir.
Sacó una Pokéball de su pantalón y luego, frunció el ceño.
—¡Noivern, trae a Flareon y Crabominable!— le ordenó.
Apenas tuvo contacto con el frío del Monte Lanakila, el tipo Dragón empezó a tiritar. Sus alas se contrajeron y su rostro pareció palidecer.
Hau se sintió frustrado al permitir que su Pokémon sufriera de esa manera y se dio cuenta de que la canción no parecía ayudarlo demasiado.
—¿¡Puedes hacerlo, Noivern?!— preguntó, ante lo cual, el dragón asintió. Sin pensarlo, Mahalo le dio las Pokéballs de sus otros dos Pokémon.
Noivern comenzó a ascender con un ritmo realmente lento, algo que era inusual en él. Hau se dio cuenta de que, a esa velocidad, incluso era posible que el ascensor llegara antes que él.
Finalmente, llegó a tierra.
Tori y Faba no iban a permitir que subiera ya que Arcanine llegó por su costado con Velocidad extrema, embistiéndolo y haciendo que saliera volando del elevador. La barra metálica salió volando de sus manos.
Hau cayó pesadamente sobre la nieve y trató de levantarse apenas tuvo la oportunidad. Escuchó el sonido de la nieve revolviéndose y alzó la mirada, topándose con Tori, quien cargaba contra él con el puño en alto.
—¡Yo lo debilitaré por usted, señor Faba!— gritó el castaño, lanzándole un puñetazo que Hau consiguió bloquear.
Mahalo se puso de pie y, sin soltar la mano de Tori, lo golpeó en el mentón en repetidas ocasiones. Eso no fue suficiente para derribarlo; la canción le estaba dando energías extras.
Hau pasó a su siguiente estrategia. Tomó a Tori de los hombros, pasó una pierna por detrás de sus tobillos y con fuerza, los pateó, desestabilizándolo y haciéndolo caer sobre la nieve.
—¿¡Por qué haces esto por ese imbécil?!— preguntó Hau, golpeándolo en el rostro. Sabía que sus guantes le estaban quitando poder a sus puñetazos, pero aun así no se detendría.
—¡Tú no lo entiendes!— gritó Tori, tomando los puños de Mahalo— ¡El señor Faba es el único que vio potencial en mí!
—¿¡Te parece que está viendo potencial en ti?! ¡Está mandándote a un combate que sabe que no puedes ganar!— le dijo, destruyendo la guardia del castaño con un rápido movimiento de mano y luego, golpeando su nariz, haciéndola sangrar.
—¡El señor Faba confía en mí!— aseguró Tori, tomando aire— ¡ARCANINE!
Hau miró rápidamente a su costado y para cuando se dio cuenta, otro Velocidad extrema ya lo había golpeado.
Voló por más de cinco metros, cayendo de nuevo en la nieve. Debía estar jadeando por el cansancio, pero en su lugar, se sentía aún con fuerzas.
Levantó la mirada, viendo como un Lanzallamas avanzaba hacia él. Logró esquivarlo justo a tiempo, pero una parte de su chamarra comenzó a arder, por lo que tuvo que rodar por la nieve para apagar el fuego.
—¿¡Qué diablos haces, Ronti?! ¡Yo soy quien debe matarlo, YO!— le gritó Faba con furia.
—¡D-Discúlpeme, señor Faba!— dijo Tori de inmediato.
Hau había conseguido extinguir las llamas y una vez más, se puso de pie. Sintió el viento golpear su costado, el cual ahora estaba más desprotegido, pero gracias a la canción se sentía como una brisa cualquiera de pueblo Iki.
—¡Skarmory, usa Ala de acero!— ordenó el entrenador, señalando a Hau.
Mahalo vio como el tipo Acero cargaba rápidamente en su contra, con sus alas brillando en un tono metálico. Comenzó a correr, viendo a la distancia unos árboles detrás de los cuales, podría refugiarse.
Antes de llegar a ellos, fue embestido por el costado nuevamente por Arcanine, quien lo hizo rodar por el suelo. No conformes con ello, Skarmory llegó, conectando su ataque.
Hau esta vez sí sintió dolor y tan pronto como pudo, se levantó.
—¡Cuchillada!— escuchó que gritaban.
Giró rápidamente la cabeza, solo para ver cómo Skarmory rasguñaba con fuerza su pecho, cortando no solo su chamarra y su camiseta de diario, sino que también parte de su piel.
Hau cayó bocarriba, llevándose rápidamente una mano al lugar donde había sido rasguñado. Tenía seis cortes; dos pequeños y otros cuatro más grandes. Todos le sangraban.
Se puso de pie una vez más, pero de nuevo, fue embestido por Arcanine. El golpe del tipo Fuego lo hizo rodar hasta uno de los árboles a los que había estado corriendo antes, chocando con fuerza.
Una vez más, Mahalo comenzó a levantarse.
—¿¡Por qué no se queda tirado?!— preguntó Faba con rabia, golpeando fuertemente el piso— ¿¡Qué mierda le sucede?!
—¡D-Debe de ser esa canción, señor Faba! ¡Mis Pokémon y yo también nos sentimos mucho más fuertes por ella!— respondió Tori, comenzando a ponerse nervioso al pensar que podría hacer enfadar a Faba.
Hau esta vez sí que había comenzado a jadear. Se le estaba nublando un poco la vista, cosa que le atribuyó al corte que tenía en la frente, el cual no dejaba de sangrar.
—¡Ahhhh! ¡Vamos, ¿qué esperas?! ¡Sigue atacándolo!— ordenó Faba, señalando a Hau y caminando hacia el ascensor— Estos malditos inútiles…— murmuró, mientras se acercaba hacia la barra de metal— Todos y cada uno son iguales, inservibles pedazos de…
Antes de poder terminar, un fuerte estruendo se escuchó, haciendo que Faba cayera al suelo, llevándose las manos a los oídos y retorciéndose del dolor. Todos voltearon hacia arriba, lugar del que descendía Noivern con el ceño fruncido.
—¡T-TORNI, AYÚDAME!— gritó Faba, realmente asustado.
Tori se giró rápidamente.
—¡Arcanine, Velocidad extrema!— ordenó.
El tipo Fuego corrió rápidamente y tomó a Faba de las ropas con su hocico, alejándolo lo más que pudo de Noivern, y por ende, alejándose también de Hau y Tori.
El tipo Dragón, por otra parte, no los persiguió. Voló rápidamente hacia Hau, no sin antes ver con ferocidad a Skarmory, disparando un Pulso dragón tan grande que engulló por completo al ave.
Tori vio eso asombrado, pero supo que no sería suficiente para derrotar a su Pokémon; no si tenían de su lado aquella canción. Estuvo completamente equivocado, pues Skarmory estaba completamente debilitado a pesar de que el ataque era poco efectivo.
Los ojos de Tori se abrieron de par en par. Era imposible que la diferencia de niveles fuera tan grande.
Noivern llegó junto a Hau, dándole dos Pokéballs.
—Gracias, Noivern…— dijo Hau, recargándose contra el árbol con el que previamente había chocado— ¿Qué pasó con Blacephalon?...
El tipo Dragón asintió.
—Ya veo… Bien hecho— apuntó al dragón con su Pokéball y lo hizo regresar, acto seguido, dejó salir a sus otros dos Pokémon.
Flareon y Crabominable se fijaron en el aspecto de su entrenador y de inmediato, voltearon a ver a Tori, quien cayó al suelo, aterrado.
Esas miradas que los Pokémon le estaban dando provocaron que el cuerpo del ex recluta comenzara a temblar.
—Déjenlo para después…— les dijo Hau, mirando a Faba— Vayan por él.
Flareon y Crabominable se prepararon para atacar, pero entonces, todo comenzó a temblar.
Con gran confusión, miraron a todos lados. El temblor parecía provenir justo detrás de Faba y solo se hacía más y más fuerte.
Arcanine se giró para encarar a quien fuese el causante de aquellos temblores y sin siquiera tener tiempo para reaccionar, fue sujetado con fuerza por una gran extremidad. El tipo Fuego trató de usar Lanzallamas, pero su ataque no pareció tener ningún efecto.
Entonces, desapareció.
Los ojos de Hau comenzaron a abrirse más y más en muy pocos segundos.
No había duda. No se equivocaba.
¿Por qué, de todos los lugares y momentos posibles, tenía que aparecer frente a él justo en ese? ¿Por qué justo cuando no tenía a todo su equipo Pokémon con él?...
Faba cayó al suelo, atemorizado. Comenzó a arrastrarse tan rápido como pudo, lejos de esa criatura.
Un fuerte grito se escuchó, un grito que provocó muchas cosas en Hau Mahalo. Ese grito como de señora obesa que había pisado mal un escalón… Ese patético grito…
No había duda. No se equivocaba.
Ese monstruo frente a ellos era un Guzzlord y no cualquiera.
Era el Guzzlord que había matado a su papá.
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
El Poké Resort era un pequeño archipiélago bastante alejado de Alola por lo que nadie iba nunca a visitarlo. A pesar de la distancia que tenía con Alola, la cual se traducía en varias horas en barco, aún recibía la señal satelital de esta, así como la gran cantidad de Ultraentes que invadían el lugar.
La querida casa de Polo que con tanto esfuerzo había hecho ahora eran solo escombros pero por suerte, el inquilino estaba fuera cuando esto ocurrió.
Un Machamp agradeció al trío formado por Hariyama, Lucario y Gallade el haberlo salvado del Buzzwole al que ahora se enfrentaban. Los tres estuvieron dispuestos a derrotar al Ultraente, pero en ese momento, algo lo sujetó por la cintura.
Unas largas lianas lo levantaron en el aire, haciéndolo girar de forma que su cabeza quedó apuntando al suelo y luego, bajándolo con fuerza.
Buzzwole se quedó quieto en el lugar, cayendo de espaldas. Las lianas no lo soltaron y en su lugar, lo lanzaron lejos, hacia el mar.
Los cuatro tipo Lucha vieron con los ojos bien abiertos al pequeño Bulbasaur que había hecho eso, el cual no se veía ni un poco cansado. El tipo Planta saludó a los tipo Lucha y luego, se alejó.
Arriba en los cielos, alrededor del enorme tallo del Cayo Recreo, los Pokémon que podían volar tenían su escenario.
El Talonflame de Ash perseguía incesantemente a un Kartana, el cual no dejaba de moverse. El tipo Fuego no dejó de acelerar el paso mientras su cuerpo ardía más y más por el uso de Nitrocarga. Al final, se hizo tan rápido que el Ultraente no pudo seguir escapando.
Al lado de Talonflame pasó Unfezant. Aunque su velocidad era un poco menor, su fuerza era superior. Batió las alas fuertemente, lanzando un poderoso Tajo aéreo que derribó a un Celesteela del aire.
Polo dejó salir un suspiro al ver que todos los Pokémon del Poké Resort y los de Ash, ahora estaban recuperados. Aquella canción sin duda alguna los había vuelto más fuertes, además de reponer sus energías.
—¡Al Cayo Brote, Tauros!— pidió Polo. Uno de los tantos toros de Ketchum servía ahora como montura para el adulto.
El tipo Normal obedeció, poniendo rumbo hacia la isla mencionada.
Ir hasta ese lugar a pie normalmente serían veinte minutos o más…, eso sí era un humano el que estaba caminando.
En el camino, Tauros evadió a muchos Ultraentes que los atacaban e incluso derribó a más de uno. El Pokémon había demostrado ser realmente fuerte y confiable.
Nada más llegar, Polo vio con tristeza como los árboles de bayas que con tanto cariño habían cuidado los Pokémon estaban ahora totalmente podados, quemados, corroídos, cortados de raíz o simplemente, destruidos.
Eran el esfuerzo de más de doce años de la vida de Polo y los Pokémon, pero al final, supuso que no era lo importante. Al menos, no en ese momento.
El Serperior de Ash defendía ferozmente el lugar junto a otros Pokémon, ya fueran tipo Planta o no. El ejército del Poké Resort, es decir, los Pokémon del Cayo Activo, también había tomado posición en el Cayo Brote de forma que defendían ferozmente el lugar.
Polo abrió los ojos con fuerza al ver como un Tropius comenzaba a caer del cielo. Una de sus alas se veía realmente lastimada.
—¡Tauros, vamos!— exclamó, haciendo que el toro acelerara.
Llegaron a la costa de isla, lugar donde el Tropius había caído, pero para hacerlo habían tenido que superar a más Ultraentes que el toro también acabó derribando. Polo bajó inmediatamente de Tauros y luego, se acercó al Pokémon.
—¡Tropius, ¿puedes oírme, Tropius?!— le preguntó, moviendo levemente su cuerpo. Los ojos del rubio se abrieron de par en par.
El cuerpo de Tropius no se movía en lo absoluto y sus entrecerrados ojos se veían completamente opacos. Polo se acercó a su pecho y fue incapaz de escuchar el latir de su corazón.
Tal vez en otra situación, Polo se habría preguntado con qué cara podría ver a Mallow al saber que uno de sus Pokémon había muerto bajo su cuidado. Pero esta no era esa situación.
Ese Tropius había estado en el Poké Resort por más de dos años, ayudando a todos, trabajando codo a codo con los demás. Ya no era simplemente "el Pokémon de alguien más", era su amigo.
—¿Un jugo? ¿Con tu fruta? ¡Gracias, Tropius!
—¡Puedo ver toda la dedicación que le pusiste a tus árboles! ¡Sigue así, Tropius!
—Que relajante… Así que tienes estas vistas todos los días, ¿eh, Tropius?...
Los ojos de Polo no tardaron en soltar lágrimas y su boca, en abrirse.
—¡UN TIPO ELÉCTRICO!— gritó con fuerza, tan fuerte como sus cuerdas vocales se lo permitieron. Lo gritó en repetidas ocasiones, esperando y rezando porque hubiera uno ahí cerca.
Y para su suerte, si lo había.
Un Raikou ni más ni menos. Polo vio con los ojos bien abiertos al legendario, quien se acercó a Tropius con calma y luego, utilizó una descarga moderada.
No pareció surtir efecto por lo que utilizó otra descarga.
Polo junto ambas manos.
—Por favor… Por favor… Por favor…— comenzó a murmurar. No podía permitir que ninguno de sus amigos del Poké Resort muriera.
Raikou siguió dando descargas hasta que finalmente, lo logró.
El pecho de Tropius volvió a subir y a bajar, a un ritmo lento, pero lo importante era que lo hacía.
Polo sonrió ampliamente, sin dejar de llorar.
—Gracias… Muchísimas gracias…— le dijo a Raikou, quien le sonrió.
Un Celesteela, el Celesteela que había derribado a Tropius, había llegado. Parecía dispuesto a terminar el trabajo.
Tauros y Polo lo vieron con el ceño fruncido, dispuestos a proteger con uñas (pezuñas) y dientes al debilitado Tropius. No importaba el costo.
—Lo siento por pedirte esto, Raikou, ¿pero podrías…?
Antes de que terminara de hablar, el tipo Eléctrico asintió. Empezó a avanzar hacia el frente y en mitad de su caminar, su cuerpo comenzó a transformarse.
En menos de un segundo, aquel Raikou se había convertido en el señor de los cielos. Un enorme Rayquaza había aparecido.
Polo se quedó boquiabierto al ver eso y entonces, recordó.
—¿¡Hoenn?! ¡Qué envidia, ojalá Alola también tuviera un Rayquaza!
Recordaba la voz de un niño y recordaba el cabello de ese mismo niño, así como sus ojos. Era lo único que podía recordar y gracias a eso, sabía que había tenido otra vida antes de ser Polo.
Si sabía lo que era un Raikou era porque se lo había contado a ese niño. Si conocía a cada especie que vivía en el Poké Resort era porque recordaba habérselo dicho todo a ese niño.
No sabía el nombre de ese pequeño, no sabía quién era ni sabía dónde podría estar. Pero sabía que pensar en ese pequeño era una de las cosas más relajantes de su vida.
Recordó la vez que se sintió molesto con Rotom, quien comenzó a decirle cosas malas a Lillie antes de decirle unas bastante lindas. En ese momento creyó que era pura empatía hacia la joven pero supo luego que no era así; se había sentido molesto porque Lillie le recordaba a ese niño, muchas cosas de ella lo hacían.
Ambos eran educados y apasionados con lo que les gustaba. Los dos eran realmente inteligentes, también.
Vio como Celesteela caía rápidamente al suelo, nombre que Polo solo conocía por los archivos que Ash le había mandado. Según él, eran seres muy peligrosos que venían de una dimensión lejana.
Ash había dicho que dejaría varios Pokémon que ayudarían a defender el Poké Resort en caso de necesitarlo, pero Polo temía que estos no eran suficientes.
Por ello, la llegada de ese Pokémon era un milagro; una verdadera bendición.
—¿Puede convertirse en todos los Pokémon que existen?... ¡No te lo creo, papá! ¡Eso es imposible!
—¡Te digo que es real! ¿No confías en tu padre,…?
El Pokémon Nueva especie, Mew.
Polo vio hacia el frente, dándose cuenta de que alguien estaba cargando contra él. Se trataba de un Pheromosa que tenía planeado atacarlo.
Antes de que siquiera pudiera reaccionar, un Incineroar apareció enfrente de él y con su poderoso Lanzallamas, derrotó a Pheromosa.
—¿De verdad eres tú?...— le preguntó Polo, impactado. El Incineroar dio un salto y, en mitad de su caída, se convirtió en un pequeño Litten que caminó por su hombro. Sus ojos, una vez más, se abrieron con fuerza.
—¿Ya pensaste en que inicial te gustaría tener? Pienso que un Litten te quedaría bien. Ambos son igual de feroces.
Polo sintió una fuerte punzada en la cabeza y luego, miró hacia los cielos, hacia esos extraños portales que tanto habían hecho que su cabeza doliera.
A su cabeza llegó un recuerdo del lejano pasado, un recuerdo aterrador relacionado con esos mismos portales.
Y entonces, las cosas hicieron un "click".
Los ojos de Polo brillaron y su boca se quedó entreabierta.
—¿Gla… dio?...
Lillie esquivó como pudo el ataque de un Nihilego, quien con sus tentáculos disparó un potente ácido que comenzó a disolver la banca de metal que estaba detrás de ella.
—¿¡Por qué me atacan tanto?!— se preguntó, lanzándose detrás de unos arbustos y evitando así el pisotón de un Stakataka.
Antes de que el Ultraente pudiera desarmarse, fue rápidamente abatido por la poderosa combinación de Mimikyu y Mudsdale, quienes nuevamente consiguieron mandarlo a volar, llevándose con él al Nihilego de antes.
—Muchas gracias…— murmuró la rubia, quitándose las hojas del cabello.
—¡Lillie, ¿estás bien?!— escuchó que le preguntaban.
Aether vio con sorpresa a Olivia, quien acababa de llegar al lugar.
—¡Reina!— exclamó la rubia— ¡Creí que estaba en los muelles!
La Kahuna negó de inmediato.
—Escuché de mis hombres que los Ultraentes están centrando sus ataques contra ti… ¿Estás realmente bien?— le preguntó.
Lillie asintió, dejando salir un suspiro.
—Al principio creí que me atacaban porque estaba en el medio, pero hace unos veinte minutos, cuando estaba con una unidad de cinco personas, los Ultraentes los evitaron completamente y se centraron en mí…— murmuró, rascándose la cabeza y luego, sonrió— Estaba empezando a morirme del cansancio, pero la canción de Elio y Selene renovó nuestras energías.
Los Pokémon de la rubia asintieron.
—Esa canción podría hacer que cambiemos el ritmo del combate completamente— dijo Olivia, también sonriendo, mirando hacia el cielo—. Arceus y los otros no se han movido en lo más mínimo…
—Todos suponemos que es porque están guardando fuerzas para cuando deban enfrentar a Necrozma— dijo Lillie, también mirando al cielo—. Aunque Necrozma tampoco ha salido y ya casi han pasado cinco horas desde que inició la guerra.
—Quiere desgastar nuestras fuerzas con sus Ultraentes…— Olivia se cruzó de brazos— Y lo estaba logrando… Veamos cuánto tiempo dura el efecto de la canción de los Asutoro.
Lillie asintió.
—¡Ne-Necesitamos apoyo urgente en la calle Fang, en la Avenida Pai!— escucharon decir por el celular de Olivia.
—¡Vamos en camino!— exclamó la Kahuna de inmediato, volteando a ver a Aether— Ya que estamos juntas, ¿vamos?
—Vamos— dijo Lillie, subiéndose en Silvady.
—¿Te importa si…?
—¡Adelante!
Olivia también subió a la quimera pero estuvo a punto de caerse y lo habría hecho de no ser por Lillie, quien la sostuvo y estabilizó.
—G-Gracias por eso…
—No se preocupe— la rubia acarició a su Pokémon—. La reina te guiará; sigue sus instrucciones, ¿de acuerdo?
Silvady asintió y entonces, aceleró.
Mantuvo un buen ritmo, lo suficientemente rápido como para llegar pronto y lo suficientemente lento como para que Shiron y Mudsdale le siguieran el ritmo, siendo ambos los únicos a los que no podía cargar.
Las instrucciones de Olivia eran muy precisas, demostrando así que había pasado toda una vida en esa ciudad. Fue luego de un rato que lograron llegar a la calle Fang.
—¿¡Qué es esto?!— a pesar de que Olivia lo había gritado, Lillie pensaba exactamente lo mismo.
La cantidad de Ultraentes que había en ese lugar era anormalmente alta. Eran tantos que prácticamente habían derrumbado todas las casas del lugar.
Cresselia hacía lo mejor que podía para despejar el área, pero apenas derrotaba a un Ultraente, otros cinco más llegaban al lugar en un ciclo que parecía no tener fin.
—¡Kahuna Olivia!— exclamó un recluta, llegando hacia donde estaba la reina, dejándose caer de rodillas— ¡Hicimos lo que pudimos para contenerlos, pero… pero…!
—¿¡Dónde está el resto de tu unidad?! ¡Eran diez hombres los que se suponía te acompañarían!— Olivia temió la respuesta y pronto se dio cuenta de que sus temores eran realidad.
El adulto se llevó una mano al pecho.
—Soy el único vivo, Kahuna…— murmuró, sin dejar de jadear— Toda mi unidad fue aplastada por los escombros…
Lillie y Olivia no se quedaron indiferente ante eso; definitivamente no lo hicieron. Ambas bajaron de Silvady.
La Kahuna sacó sus seis Pokéballs y de inmediato, dejó salir a su equipo completo.
—Lycanroc, quiero que lo escoltes hacia el puesto médico más cercano— le ordenó su entrenadora—. Asegúrate de que llegue sano y salvo.
El lobo asintió y luego, le indicó al recluta que se pusiera de pie. Logró hacerlo, sí, pero con gran dificultad, pues sus piernas no paraban de temblar.
Apenas se acercaron lo suficiente, todos los Ultraentes cambiaron de objetivo. Sus miradas pasaron de Cresselia a Lillie en cuestión de segundos, cosa que le dio un escalofrío a la rubia.
Sin pensarlo en lo más mínimo, todos los Ultraentes se abalanzaron en su contra.
Los once Pokémon de las entrenadoras se pusieron frente a ellas a modo de barrera, dispuestos a no dejar pasar a ningún enemigo.
Mudsadale, Golem y Gigalith avanzaron un poco y una vez que tomaron distancia suficiente de sus aliados, pisotearon con fuerza el suelo. Con mucha fuerza.
Fuertes temblores hicieron que toda la calle comenzara a sacudirse, lo que provocó que los escombros también se movieran. Lillie vio hacia ellos y logró ver cómo, de entre las rocas recién movidas, se asomaba una mano inmóvil.
Apartó la mirada con rapidez, sintiendo su corazón acelerarse.
Ella… no quería morir.
Quería ser una investigadora Pokémon; quería ser una adulta; quería reír con todos sus seres queridos; quería casarse con Ash; quería tener hijos y una linda casa; quería morir recostada en su cama, mientras sonreía… No bajo escombros, sin haber cumplido antes ninguna de las cosas que deseaba.
Quería vomitar en ese preciso momento, pero Lillie sabía que, en momentos donde la necesitaban, ella ganaba una gran fuerza y, sumada a la canción tocada por Elio y Selene, esta se incrementaba.
No iba a morir, de eso estaba segura. No dejaría que eso sucediera.
—¡Ribombee, Bola de polen! ¡Shiron, Rayo hielo! ¡Silvady, Tajo aéreo! ¡Comfedy, Hoja mágica!— ordenó, señalando a un Kartana que había comenzado a moverse, viéndose inmune ante el efecto de Terremoto.
—¡Armaldo, Cradily, Golem, Gigalith; Roca afilada! ¡Probopass, Joya de luz!— exclamó Olivia con velocidad.
Solo se necesitó del Tajo aéreo de Silvady para derrotar al Kartana, pero los otros ataques no fueron lanzados en vano, pues golpearon fuertemente a los demás Ultraentes que apenas estaban recuperándose de la fuerte sacudida causada por los tres Terremoto, aunque era cierto que varios de ellos habían caído derrotados.
Cresselia definitivamente no dejó pasar la oportunidad. Una gran bola de energía fue invocada sobre su cabeza y con fuerza, cayó sobre varios Ultraentes, derrotando a bastantes de un golpe y la consecuente onda expansiva.
Lillie y Olivia se quedaron asombradas. Nunca habían visto un Fuerza lunar tan potente.
A pesar de los muchos Ultraentes que habían derrotado, más siguieron llegando. Tanto Lillie como la Kahuna supieron que no sería un combate fácil.
Lo único que las separaba de todos esos Ultraentes era la larga calle y en ella, no podrían luchar cómodamente, no cuando los movimientos de Olivia atacaban principalmente en área.
Necesitaban alejarse de ahí; llevar a todos esos Ultraentes hacia la salida de Konikoni. Necesitaban llevarlos hasta la Colina del Recuerdo.
Ambas entrenadoras voltearon a verse y entonces, asintieron.
Ambas hicieron regresar a los Pokémon que Silvady no podía cargar (todos los de Olivia, Shiron y Mudsdale).
—¡Ribombee, necesito que alcances a Lycanroc y le avises de nuestra ubicación! ¡Iremos hacia el oeste, hacia la Colina del Recuerdo!— le pidió Lillie, ante lo cual la mosca asintió. No le hacía ilusión separarse de su entrenadora, pero dejar solo a Lycanroc era una idea cruel— ¡Vamos, Silvady!
Dicho eso, el Pokémon comenzó a correr a toda velocidad, sin restricciones.
Los Ultraentes claramente iban a perseguirlos, cosa con la que contaban desde un inicio. Comfey atacaba rápidamente con Hoja mágica a todo Kartana, Nihilego o Celesteela que se les acercara por el aire y Mimikyu golpeaba fuertemente a todos los Pheromosa que se acercaban lo suficiente a ellos.
A la velocidad a la que iban, posiblemente llegarían a la Colina del Recuerdo en cuestión de veinte minutos.
Olivia cerró los ojos.
—Discúlpenme de antemano por interrumpir su descanso eterno…
La enorme sonrisa de Incineroar hacía que no cediera el más mínimo terreno en contra de su oponente. Chocaban puños, cargaban en contra del otro y se embestían con brutalidad.
Gumshoos les gritó a sus hermanos en más de una ocasión que se detuvieran, pero simplemente no había caso. Ellos estaban tan centrados en la pelea que no lo escuchaban.
La mangosta suspiró y rápidamente subió al hombro de su hermano menor.
—¡Escucha, tienes que calmarte! ¡Mira tu pata; tu pata!-Shoos— le dijo, moviendo con fuerza su cabeza.
Pero Incineroar no parecía estarlo escuchando en lo más mínimo.
El tipo Normal aprovechó que Incineroar y Buzzwole habían chocado nuevamente para saltar hacia el Ultraente, escabulléndose por todo su cuerpo con rapidez y golpeándolo con Puño hielo cada que tenía la oportunidad.
La rápida sucesión de golpes terminó molestando a Músculo, quien se centró en Gumshoos. Las ovaciones entonces, pasaron del tigre a la mangosta.
Incineroar espabiló, dándose cuenta de que se había quedado otra vez en las nubes. Ni siquiera había notado cuando esa bella canción había comenzado a sonar por lo que apenas estaba sintiendo sus efectos.
Era malo. Que lo ovacionaran era definitivamente malo.
Antes de que sintiera como la canción renovaba sus energías, todos sus músculos se habían sentido realmente cansados y al límite. Estaba seguro de que, si no podía escuchar la melodía por estar en su mundo, perdería.
—¡Tenemos que trabajar juntos! ¡Si nos aplauden a los dos, no perderé el control!— aseguró Incineroar, corriendo rápidamente en contra de Buzzwole, quien ya casi atrapaba a Gumshoos.
—¡Entonces vamos!-Shoos.
El tipo Normal saltó rápidamente del cuerpo del Ultraente, aterrizando en el brazo de su hermano, quien se lanzó con Acróbata, dando un buen golpe.
En mitad del movimiento de Incineroar, Gumshoos había aprovechado para conectar dos veces su Puño hielo, dejando pegada un poco de escarcha en el costado del oponente.
Esta vez, los ovacionaron a ambos.
—¿Te sientes bien?-Shoos.
—Sí… Puedo pensar con claridad de momento— dijo, asintiendo—. No bajes el ritmo; necesito que te luzcas tanto como yo para que no se centren solo en mí.
Gumshoos sonrió.
—Que hermanito tan insolente-Shoos…
—¡Aquí voy de nuevo!
—¡Sí!-Shoos.
Incineroar lanzó hacia al aire a su hermano mayor y cargó en contra de Buzzwole con Lariat oscuro. Una vez más, chocó contra Puño trueno.
Pero no estaba solo.
Gumshoos cayó del aire y con fuerza, mordió la cabeza del Ultraente, buscando la quemadura.
—¡TRATA DE DESTRUIR SU CEREBRO!— le ordenó Incineroar, en medio de sus giros.
—¡ESHO INTENTO!-SHUUS.
Buzzwole se llevó la otra mano a la cabeza con rapidez y antes de que Gumshoos pudiera reaccionar, fue tomado por el cuerpo.
—¡EY, BÁJA…!
Antes de que pudiera seguir hablando, la mangosta fue introducida de lleno el Lariat oscuro, haciendo que Incineroar lo golpeara varias veces por accidente.
—¡HERMA…!
Aprovechando que se había detenido, Músculo golpeó con fuerza a Incineroar en el rostro utilizando a Gumshoos. Ambos Pokémon cayeron al suelo.
—Esto… me trae los peores recuerdos-Shoos…— murmuró, poniéndose de pie.
—¿P-Puedes levantarte?— preguntó Incineroar, haciendo lo mismo.
—Claro que sí… Golpeas fuerte, pero no lo suficiente-Shoos…
Ambos vieron a Buzzwole, quien de nuevo estaba cargando contra ellos.
—¡Vamos otra vez, hermano!— exclamó Incineroar.
—¡Me ajustaré a tu ritmo!-Shoos.
El tigre se lanzó de nuevo con Lariat oscuro y Gumshoos se escabulló rápidamente por debajo de Buzzwole. El Ultraente iba con el aguijón de frente, dispuesto a utilizar Chupavidas, pero los giros de Incineroar lo apartaron con brusquedad, golpeando luego su rostro en repetidas ocasiones.
La mangosta, por otra parte, aprovechó la oportunidad. Clavó sus mandíbulas en una de las patas traseras de Músculo, haciendo que ese sintiera gran dolor. El Ultraente soltó un fuerte puñetazo hacia donde estaba el tipo Normal, quien lo esquivó rodando por el piso.
—¿¡Toqué un punto sensible, imbécil?! ¡Te presento a Súperdiente!-Shoos
Buzzwole trató de ir contra él pero apenas dio un paso, tropezó un poco y para Incineroar, ese poco era mucho. Se lanzó de nuevo con Lariat oscuro, castigando su espalda con los poderosos giros de forma que lo hizo caer bocabajo. El aguijó de Músculo se clavó en la tierra, de forma que parte de su cuerpo se quedó suspendido en el aire.
Gumshoos soltó una fuerte carcajada.
—¡TE VES PATÉTICO!-SHOOS— exclamó con fuerza pero, justo en ese momento, sintió como lo tomaban por la pata— Mier…
Buzzwole giró rápidamente su cuerpo, con la intención de golpear nuevamente a Incineroar con su hermano, pero en mitad de su ataque, fue interceptado.
El tipo Siniestro sujetó fuertemente el brazo de Músculo y con la otra pata que tenía disponible, liberó a su hermano mayor, quien subió rápidamente a su hombro.
—Te debo una-Shoos…— dijo en un suspiro.
Incineroar veía fijamente a Buzzwole y luego, lo lanzó con todas sus fuerzas al aire.
—Deberías bajarte o de lo contrario, te marearás— le advirtió a su hermano.
—A la orden-Shoos.
Incineroar se preparó para girar pero justo en ese momento notó como el Ultraente había recuperado la postura, de forma que ahora caía directamente hacia él con el puño de frente, utilizando Machada.
El tigre esperó el momento exacto y cuando lo vio, hizo retroceder su cuerpo unos centímetros. El puñetazo le pasó rozando por el pecho y cuando impactó contra el suelo, él atacó.
Los fuertes giros de Incineroar golpearon una y otra vez al Ultraente, haciendo que saliera disparado hacia el frente. El tigre no estaba dispuesto a dejar las cosas ahí.
Corrió directamente hacia Buzzwole y cuando tocó tierra, lo sujetó por las patas, haciéndolo girar rápidamente para luego lanzarlo hacia su hermano.
—¡Colmillo!— gritó con fuerza.
La mangosta saltó y con su puño, golpeó el rostro de Buzzwole, haciéndolo caer nuevamente al suelo.
Incineroar corrió hacia el Ultraente, sujetó sus patas traseras y saltó, elevándolo en el aire para después estamparlo con fuerza en contra de la tierra.
Planeaba seguir arrojándolo por todo el lugar, pero Buzzwole ya no pensaba permitirlo. Se agarró del suelo con fuerza y entonces, levantó la parte trasera de su cuerpo, quedando levantado solo con sus manos.
Sostuvo todo su peso con uno solo de sus brazos y con el otro sujetó a Incineroar, lanzándolo rápidamente contra Gumshoos, quien trató de atraparlo. Aprovechó la distracción para ponerse de pie nuevamente.
—¡Vamos, hermano Garra! ¡Tú puedes!-Goos.
—¡No te rindas, hermano Garra! ¡No te rindas!-Goos.
—¡Haz más técnicas como esas, hermano Garra!-Goos.
—¡VAMOS, HERMANO GARRA!-GOOS.
Gumshoos supuso que, como todos los Yungoos eran primerizos viendo a un Incineroar, se estaban dejando llevar por esa emoción y centrando sus ovaciones en su hermanito por el hecho de que era un peleador desconocido.
—¡Ey, mira rápido tu pata, tonto!-Shoos.
Aunque ya era tarde. Incineroar se puso de pie, con esa enorme sonrisa en el rostro.
—Vas a tener que perdonarme… ¡Pero tengo que enfriarte la cabeza!-Shoos— se subió rápidamente al cuerpo de Incineroar y comenzó a golpear rápidamente su hombro.
—¡E-El hermano Colmillo se volvió loco! ¡Está atacando al hermano Garra!-Shoos.
—¡No lo permitas, hermano Garra! ¡Tienes que defenderte!-Shoos.
—¡MOCOSOS DE MIERDA!-SHOOS— gritó con fuerza Gumshoos, enfadado. Era por culpa de ellos que tenía que atacar a Incineroar.
Finalmente, uno de los puñetazos consiguió el efecto deseado.
El hielo comenzó a envolver a Incineroar por completo, haciendo que este volteara a ver. Antes de poder reaccionar, su cuerpo fue cubierto en su totalidad.
—¡HERMANO GARRA!-SHOOS.
La mangosta vio como Buzzwole comenzaba a cargar contra ellos, sudando frío.
—Ey… ¿Recuerdas que dijiste que podrías descongelarte con facilidad?... Demuéstralo ahora, hermanito-Shoos…
—¡Sigue así, Haxorus!
El gran tipo Dragón estaba envuelto en un frenesí que lo hacía atacar a todos sus oponentes con una brutalidad tremenda. Corría en contra de un enemigo y con todas sus fuerzas, lo derribaba.
Eran pocos los que podían resistir la bestialidad de Haxorus, pero tarde o temprano, el efecto de Enfado terminaría. El tipo Dragón se quedó quieto, con su cabeza dando vueltas.
—Eso es un verdadero fastidio…— murmuró Iris, rascándose la cabeza— ¡Dragonite, Excadrill, defiendan a Haxorus mientras se recupera!
Ambos Pokémon cubrieron a su compañero, Dragonite con un gran Lanzallamas y Excadrill yendo de frente con Taladradora.
El movimiento del tipo Volador hizo retroceder a Pheromosa, Buzzwole, Kartana y Celesteela por igual, haciendo que Iris notara que el fuego era muy bueno para luchar contra los Ultraentes. Por otra parte, Excadrill terminó rápidamente con un Nihilego utilizando su movimiento, cargando luego contra un Blacephalon al que también derribó, haciendo que Iris también notara lo buena que era la tierra al luchar contra los Ultraentes.
Los otros Pokémon de Iris, Emolga; Garchomp y Druddigon, también estaban combatiendo en el lugar. La Emolga de Iris utilizó Atracción en contra de un Buzzwole, quien simplemente se le quedó viendo por unos segundos antes de lanzarle un fuerte puñetazo.
—¡Emolga, la Fundación Aether dijo que los Ultraentes no tienen sexo, tonta!— exclamó Iris, dándole unos pisotones al suelo.
La tipo Eléctrico se quedó seria por un momento y luego, sacó la lengua mientras guiñaba un ojo.
—¿¡Te lo quieres tomar en serio?!— le preguntó, volteando hacia Haxorus, quien parecía estar espabilando— ¿¡Ya te encuentras bien, Haxorus?!
El tipo Dragón asintió, viendo su panorama. Todavía había una cantidad considerable de Ultraentes…
—Estamos realmente cerca de Alola, es por eso que hay tantos Ultraentes— escuchó decir a sus espaldas. Todos voltearon, topándose con Drayden—. Lo llevas bien.
Iris asintió.
—Si aquí estamos infestados de ellos, no me quiero ni imaginar cómo estarán en Alola…— murmuró Iris, frunciendo el ceño.
—Tu amigo Ash está allá, ¿cierto?— le preguntó, parándose a un lado de ella. El Druddigon del ex Líder de Gimnasio de paró junto al de la actual líder.
—Sí… Me… preocupa un poco…— murmuró, viendo como Dragonite por su propia cuenta se hacía cargo de varios Ultraentes. Volteó a ver a su mentor— Dímelo claro y sin rodeos… ¿Cuántas personas han muerto?
Drayden se le quedó viendo fijamente y después, miró hacia el frente.
—Se estima que más de trescientos diez, contando entrenadores y empleados de la Fundación Aether… Aunque son más los del primer grupo.
Iris miró hacia el suelo, con el rostro palideciéndole. La población de Alola consistía en cientos de miles de personas, eran pocos comparados a otras regiones, pero aún con eso, trescientos diez eran muy pocas personas; pero hubo algo en pensar que trescientas diez vidas, trescientas diez historias, se habían extinguido, que simplemente le revolvió el estómago a la Líder de Gimnasio.
—Admiro tu empatía, Iris, pero en el campo de batalla no puedes ponerte emocional— Drayden no volteó a verla—. Si piensas que esto puede ser demasiado para ti, está bien si te refugias.
—No te burles de mí…— murmuró la morena, con el ceño fruncido. Levantó la cabeza con fuerza.
—No lo digo para hacer sentir mal…
—¡Haxorus, Tijera X!— ordenó la líder, dejando de escuchar a su maestro.
Drayden cerró los ojos y se cruzó de brazos.
—¡Druddigon, Cola dragón!
—¡Tómalo con calma, Greninja!— exclamó Ketchum, viendo como el tipo Agua aterrizaba en el suelo, jadeando un poco— La diferencia entre tu poder y el de Pikachu aumentó mucho en el tiempo que estuvimos separados… No tienes por qué forzarte a seguirle el ritmo.
La rana vio hacia el roedor, quien acababa con Ultraente tras Ultraente como si fueran nada. No se le veía ni un poco cansado y apenas sudaba unas cuantas gotas. Cerró los ojos, sintiendo un poco de frustración.
Recordaba que, durante su viaje por Kalos, aunque Pikachu era una figura increíble y una meta que alcanzar, al menos daba la sensación de poder igualarlo. Ahora, esa sensación se había ido. Sentía como la brecha entre él y el tipo Eléctrico se había hecho muchísimo más grande que antes.
—Ya de por sí es increíble que te hayas mantenido en forma cortando las raíces de Zygarde ¡Eres tan fuerte como mis Pokémon de Alola!— dijo Ash, tratando de animar al tipo Siniestro.
Y luego, estaba eso. Recordaba lo dicho por esa máquina extraña: "Un poco más fuerte". A pesar de que había estado luchando un año entero al lado de Ash; a pesar de que tenía dos años de experiencia en combate… ¿Era de verdad solo "un poco" más fuerte que los nuevos Pokémon de su entrenador?
Se puso de pie, frunciendo el ceño.
Ash le sonrió.
—No quieres perder, ¿verdad?...
La rana negó y luego, miró hacia el frente.
—¡Entonces vamos, Greninja! ¡Shuriken de agua!
El tipo Agua saltó, tomando el shuriken de su espalda y lanzándolo en contra de un Blacephalon. El ataque cortó la cabeza del Ultraente, pero como era un Blacephalon, eso no significaba nada y Greninja lo sabía; había comenzado a entender a esos seres.
Cargó rápidamente contra el oponente, creando varios clones de él. Todos ellos tenían en su mano un filo realmente grande, parecido al kunai que se manifestaba cuando Greninja utilizaba Corte en aquellos días, solo que esta vez, era de color morado.
—¡Ash, eso es Tajo umbrío!— reconoció Rotom de inmediato— ¡Con el nivel que tiene Greninja, no se supone que pueda aprenderlo todavía!
Ketchum se sorprendió al escuchar eso y luego, le sonrió al que solía ser su Pokémon.
—Él es así. Como mis otros Pokémon, es del tipo al que no le gusta perder— dijo, mirando a todos lados.
Pikachu, Charizard, Heracross, Sceptile, Infernape, Krookodile. Ellos cinco se destacaban por tener no solo un gran talento, sino también por su dedicación a los combates y por ello, Ash los consideraba su equipo definitivo, claro que eso no significaba que no viera el poder de sus otros Pokémon.
En particular, le encontró a Greninja cierto parecido con Floatzel. Supuso que, si se conocieran, podrían llegar a ser muy buenos rivales.
Vio como Greninja conectaba Tajo umbrío en contra de Blacephalon y de pronto, toda la alegría y todos los pensamientos positivos, abandonaron su mente.
Era hora de hacer eso.
—No tienes que hacerlo tú, Greninja…— le dijo, acercándose a él.
—Greninja— dijo con seriedad.
—Él dice que quiere compartir esa carga contigo…— murmuró RotomDex.
Ash asintió y caminó, poniéndose al lado del ninja.
—Que así sea.
Ambos dirigieron su mirada hacia el derribado Blacephalon y entonces, Greninja levantó en alto su kunai.
—¡Escuadrones Garchomp y Charizard, ¿pueden escucharme?!
Hubo silencio por unos segundos, pero luego, respondieron.
—¡Aquí Leon del escuadrón Charizard! ¿¡Qué sucede, Chris?!
El Capitán suspiró con alivio y luego, frunció el ceño.
—¡Algo malo está pasando en el Observatorio de Hokulani! ¡La energía está fallando y los mecanismos de seguridad se volvieron locos! ¡Algunos reclutas y entrenadores, entre ellos yo incluido, nos quedamos adentro y necesitamos respaldar al escuadrón Magnezone!
Hubo silencio otra vez y luego, se escuchó una fuerte explosión provenir del otro lado de la línea.
—¿¡No podrían destruir las paredes?!— preguntó Leon.
—¡Lo consideré, pero luego recordé que las paredes de la parte más interior del Observatorio, justo en la que estamos nosotros, contiene un cableado muy delicado! ¡Si lo destruyo, no sé qué podría pasar, pero estimo que el generador que poseemos estallaría, volando por los cielos la mitad del Observatorio!
Otra vez hubo silencio.
—¡Cynthia y yo nos ocuparemos de alguna manera! ¡Dinos que hacer!
Hokulani sonrió.
—¡Gracias, Leon!— miró hacia su mesa de trabajo, sobre la cual tenía unos planos— ¡Necesito que entren a la Central Geotérmica, la falla debe estar sucediendo ahí!
Una vez más, silencio.
—¡De acuerdo! ¡Me pondré en contacto contigo en cuanto entre!
Chris no dijo nada y siguió examinando sus planos. Él nunca había visto una falla como esa. Miró hacia el exterior, donde las puertas de seguridad comenzaron a abrir y cerrarse como locas. Si alguien intentaba pasar por ahí, definitivamente sería mutilado.
Vio al reloj de su celular, dándose cuenta de la hora.
Necesitaban refuerzos.
Necesitaban con urgencia a esas personas.
Necesitaban a la Unidad Ultra.
Tiempo desde la llegada de Necrozma: Cuatro horas, cincuenta y siete minutos.
¡Hola de nuevo! Terminé :D
Pufff… A como veo esto, esta primera parte del apocalipsis todavía puede darnos para… ¿unos tres capítulos más? Tengo planeado terminar unas cuantas sub-tramas en el capítulo que viene, como la de Mina vs Kartana y la de Decidueye y Toucannon vs Xurkitree. Y en el siguiente capítulo a ese, tengo planeado finalizar las de Incineroar y Gumshoos vs Músculo: la de Polo y la de Hau en el Monte Lanakila… Así que el del Team Skull en Malíe terminaría en unos tres capítulos, por eso digo que a estar primera parte del apocalipsis solo le quedan tres capítulos :D
¡Estoy bastante emocionado! Ya quiero terminar los próximos capítulos pronto ya que solo puedo mantener este ritmo de subida unos siete días más, pues para ese entonces voy a tener que centrarme en mi examen para la universidad. Ahora mismo creo que subiré el capítulo, responderé reviews anónimas y luego, me pondré a trabajar en el siguiente capítulo.
En fin… Sin nada más que decir, me despido.
¡Nos leemos y Alola!
