¡Alola, gente! Estoy aquí de nuevo tras… ¿un día? ¿Dos? Supongo que a estas alturas, ya a nadie le sorprende. El día de hoy tenemos solo dos reviews anónimas, así que permítanme contestarlas.
ElTrigon: Esperaré que llegue el día en el que te equivoques, Trigon… Es solo un tropiezo… Solo un tropiezo…
Ya veremos qué tal va tu predicción… ¿Acertarás? ¿No lo harás? Sea cual sea la respuesta, tengo planeado algo interesante con Mohn… ¡UOHHHH, LO QUE TENGO PLANEADO CON MOHN ES REALMENTE INTERESANTE! Me emocioné de solo pensarlo, lo siento XD
La verdad es que si se ve bastante siniestra dado el contexto en el que la puse XD
Veremos que tal les va a este par en el capítulo de hoy, pero ya te digo yo que con Hau ahí, las probabilidades de que permita que alguno de los dos muera son bastante bajas… ¡Ya lo verás cuando llegue el momento de leerlo!
Muajajaja… Es justo en este punto donde puedo decir que lo que tengo planeado con Mohn es realmente interesante. Espero que en el siguiente capítulo puedan comprenderlo mejor.
También tengo planeado explorar tu pregunta en el siguiente capítulo. En esta mini sub-trama se aplanará el terreno para algunas cosas que sucederán más adelante.
Esos Yungoos son una verdadera molestia. Por suerte, mamá Gumshoos ya se está poniendo patas a la obra para controlarlos, pero… ¿podrá callar a la emocionada multitud?
Como pequeño adelanto solo te diré que el día de hoy tendremos un vistazo a la región de Sinnoh :D
¡Gracias! Como tal solo me pondré a estudiar para mi examen, que es dentro de varias semanas, pero aun así tengo que prepararme bien y empezar a ponerle mucha dedicación a mis estudios.
¡Nos leemos!
Nvitado: Mmm… Siento que leíste la review que le respondí a Trigon y lo hiciste a propósito… Mmm… ¡De igual forma fue gracioso, así que no importa!
¡No puedo decir mucho, salvo que veremos lo que sucede en el capítulo de hoy! ¡Entretenido, ¿no?!
¡En fin! Por favor, pasen a leer.
¡Es tiempo del Campeón!
—¡¿Está todo bien ahí, Lario?!
La línea de comunicación de Aether tenía dos modalidades, una local para los miembros de un escuadrón (o escuadrones) y otra externa, con la que todos los demás que tuvieran acceso a la línea podían escucharlos; esta último era la utilizada en los pedidos de auxilio, en los reportes que daban y también era la que podían escuchar todos los habitantes del mundo.
Ahora mismo, Chris acababa de utilizar el modo local de la línea.
—¡Las cosas realmente se están poniendo no bonitas!— exclamó el Hokulani mayor, cubriéndose detrás de su Magnezone, el cual con un Triataque mandó a volar a un Xurkitree.
Y decía eso por no hacer las cosas peores para su primo. Podía identificar fácilmente cinco cadáveres de humanos, por no mencionar los de Pokémon que había por todo el lugar.
La cantidad de entrenadores que quedaban a su lado era cada vez menor y no podía defenderlos a todos. Cuando corría para socorrer a alguien, atacaban a otro más. Era simplemente imposible para él y sus Pokémon mantener el ritmo.
—¡No quiero presionar, Chris, pero sería realmente bueno que pudieran salir a ayudarnos!— exclamó Hokulani— ¡Sandslash, Chuzos!
Un Sandslash celeste, con pinchos de hielo en su espalda, disparó. Se trataba de la forma Alola de Sandslash que se volvía tipo Hielo y Acero.
El ataque golpeó al Celesteela que iba utilizando Bomba germen en contra de todos los humanos y Pokémon que veía, por lo que derribarlo fue un gran alivio para los que combatían en el lugar.
Unos metros en el interior del Observatorio de Hokulani, estaba Chris. Veía ansioso su celular, pidiendo mentalmente porque Leon se diera prisa.
Pasaron cerca de cinco minutos hasta que lo escuchó hablar.
—¡Estoy dentro, Chris! ¡¿A dónde debo ir?!
Hokulani sonrió al escuchar eso y rápidamente tomó el celular.
—¡Deberías ver un pasillo largo que se divide en izquierda y derecha, toma el camino de la izquierda!
Escuchó unos rápidos pasos los cuales le hicieron saber Leon no había apagado su radio, teléfono o lo que fuese que tuviera.
—¡Estoy aquí! ¡Veo dos escaleras, hacia arriba y hacia abajo! ¡¿A dónde debo ir?!
—¡Hacia abajo! ¡La sala de maquinaria está ahí!
Leon se apresuró a bajar las escaleras. Necesitaba hacer eso lo más pronto posible pues en el exterior, gente y Pokémon estaban muriendo.
Abrió la puerta que había al pie de las escaleras y vio un largo pasillo que se dividía en tres. Se llevó una mano a la cara, ¿por qué diablos ese lugar era así de laberintico?
—¡Sigue derecho, Leon!— escuchó gritar a Chris— ¡Luego de eso toma el camino de la derecha, debería llevarte a la sala donde está el generador que se encarga de suministrar la energía del Monte Hokulani!
El Campeón obedeció y siguió corriendo. El pasillo era largo, pero para su velocidad no era demasiado; dobló la esquina de forma que casi se resbala pero para su suerte, no lo hizo. Continuó corriendo derecho en un camino que seguía dividiéndose una y otra vez en izquierda y derecha, pero aún con eso, no veía la supuesta sala del generador. Al final, terminó llegando a unas escaleras ascendentes que daban a una puerta, la cual abrió con brusquedad.
Sintió como un gran signo de interrogación aparecía sobre su cabeza.
—¡¿Ya llegaste, Leon?!
—¡Chris, no lo entiendo! ¡Se supone que la sala del generado debía estar aquí, pero en su lugar solo hay una puerta que me lleva hacia la salida! ¡¿Seguro que me diste bien las instrucciones?!
Escuchó como un papel era revuelto varias veces y luego, un fuerte suspiro.
—¡Leon, te equivocaste completamente! ¡Giraste hacia la izquierda, no hacia la derecha!— le gritó Hokulani.
MacKay sudó frío. Había perdido casi tres minutos; tres minutos en los que fácilmente más de una persona o Pokémon pudo haber muerto, todo por su equivocación y su pésimo sentido de la orientación.
No dijo nada y en su lugar, volvió a correr por donde había llegado. Le tomaría otros tres minutos el llegar al punto en el que estaba antes.
Finalmente llegó y de nuevo, dobló la esquina a toda velocidad, solo que esta vez sí se cayó, golpeándose con fuerza el mentón. Se puso de pie, sintiendo un fuerte dolor en la lengua que de a poco se fue aliviando, seguramente por la canción de los Asutoro.
Corrió derecho y esta vez sí dobló la esquina correcta. Vio a lo lejos una puerta y supo de inmediato que ese era el lugar.
La abrió con brusquedad pero se quedó estático al hacerlo.
—¿Leon? ¿Me copias, Leon?
—Hay un problema…— murmuró, retrocediendo un poco.
—¡¿Qué es?! ¡¿Qué es lo que sucede?!
El Campeón sacó lentamente una Pokéball de su bolsillo y luego, acercó un poco más su teléfono.
—Dos Xurkitree del tamaño del edificio se están comiendo toda la energía…— dijo, retrocediendo todavía más al ver que los Ultraentes se habían dado cuenta de su presencia.
—¡Eso explica los apagones intermi…! ¡NO, ESPERA! ¡¿DOS XURKITREE?! ¡¿Cómo entraron ellos ahí?! ¡¿Y por qué son tan grandes?!
—Hicieron un agujero en el techo— dijo Leon, cerrando la puerta con brusquedad. Justo en ese momento, una descarga eléctrica partió una parte de esta. Leon se alejó, corriendo hacia la esquina para ponerse a cubierto— ¡¿Qué debo hacer, Chris?! ¡Si los enfrento ahí adentro no hay forma de que no dañe el generador!
Escuchó como Hokulani se ponía a pensar.
—Si destruyes el generador, entonces ya no tendríamos que preocuparnos por el nuestro, pero si lo haces, nos quedaremos sin electricidad y si algo sucede en el Paraíso Aether, nos quedaremos sin un lugar desde el cual operar…
—Entonces destruirlo no es una opción, ¿eh?...
—Además de que el lugar podría volar por los aires.
—Creo… que eso se dice antes…
—¿Crees que puedas atraerlos hacia ti? ¿Sacarlos de la sala y luego hacer tu magia de Campeón?— preguntó Hokulani.
Leon asintió, aunque de inmediato notó que ese gesto no podía ser visto por nadie.
—¿Hay un límite de cuánta electricidad pueden soportar esos generadores?... No creo que quieran salir por su cuenta, así que tendremos que sacarlos con pura fuerza bruta.
Escuchó el sonido del grafito contra el papel por varios segundos, casi un minuto.
—Tienes como máximo unos diez segundos. Si no los sacas para ese entonces, posiblemente el generador explote por sobrecarga— le dijo Hokulani.
Leon suspiró.
—No es un dato preciso, ¿eh?...— frunció el ceño— Tendré que tomar el riesgo.
—¡No hagas una estupidez, Leon!— escuchó que gritaron fuertemente. No se trataba de Chris, pues era la voz de una mujer a la cual conocía muy bien.
—¡Sonia!— exclamó, sorprendido.
—¡¿Vas a arriesgarlo todo a un simple aproximado?! ¡Sin ofender, Chris!
—No, la verdad es que yo tampoco pienso que sea la mejor idea…
—¡Tengo que hacerlo!— el Campeón dejó salir a su Haxorus— ¡Hay personas y Pokémon muriendo, no solo en la Central, también en el Monte Hokulani!
—¡Leon, te advierto que si…!
—¡Confía en mí!— interrumpió MacKay— Este tipo de situaciones son en las que me desenvuelvo mejor.
Hubo silencio por parte de Sonia, al menos, lo hubo por unos pocos segundos.
—Regresa sano y salvo.
—¡A la orden, jefa! ¡Chris, te avisaré una vez que me encargue de los Xurkitree!
—¡En cuanto lo hagas pasaremos a la siguiente parte!
Leon guardó su teléfono en el bolsillo y luego, vio a su tipo Dragón.
—¿Qué son unos voltios para ti, amigo?— le preguntó, sonriendo.
Haxorus negó con la cabeza. No eran nada.
Ambos comenzaron a avanzar rápidamente hacia la entrada, pero de inmediato se dieron cuenta de algo.
—El efecto de Danza dragón ya se terminó… Si queremos hacer esto rápido, necesitamos que vuelvas a utilizarlo— dijo, con una mano en el mentón— ¡Enseñémosles la velocidad de un Campeón!
Haxorus asintió y de inmediato, comenzó a mover su cuerpo, el cual se envolvió varias veces en un aura morada. Estuvieron utilizando ese movimiento por casi diez segundos, el tiempo que tendrían para sacar a los Xurkitree.
Finalmente, Haxorus estuvo listo.
—Aquí vamos.
Ambos caminaron hacia la puerta y con fuerza, Haxorus la derribó. Leon retrocedió tanto como pudo.
Los Xurkitree se dieron cuenta de la presencia del tipo Dragón y sin dudarlo, comenzaron a disparar toda la energía que habían juntado.
Un segundo.
Haxorus corrió rápidamente hacia ellos, golpeando a ambos con un poderoso Puya nociva que los hizo caer de rodillas.
Dos segundos.
Siguieron disparando la electricidad, ante la cual Haxorus se cubrió. Con una de sus garras tomó el rostro de uno de los Xurkitree y lo estampó contra el suelo.
Tres segundos.
El otro Xurkitree apoyó a su compañero con Latigazo, movimiento que fue detenido por el poderoso brazo de Haxorus, quien seguía deteniendo al derribado Ultraente, poniéndole una de sus patas inferiores sobre la cabeza.
Cinco segundos.
Haxorus tomó con otra de sus patas superiores al Xurkitree que seguía de rodillas y con brusquedad, lo derribó al suelo.
Seis segundos.
El tipo Eléctrico trató de levantarse, pero Haxorus lo azotó varias veces contra el suelo para asegurarse de que se quedara quieto.
Ocho segundos y en ese momento, el generador comenzó a desprender un sonido realmente fuerte.
—¡HAXORUS!— gritó Leon con fuerza.
El tipo Dragón frunció el ceño y con todas sus fuerzas, lanzó primero a un Xurkitree hacia la salida y luego al otro. Ambos Ultraentes salieron volando a toda velocidad, rompiendo la pared contra la que chocaron.
Leon retrocedió de inmediato, poniéndose en mitad del pasillo.
—¡Puya nociva!— exclamó el Campeón, señalando a los Ultraentes, quienes tenían medio cuerpo adentro de una de las tantas bodegas del lugar.
Haxorus corrió rápidamente en contra de sus oponentes, con sus garras brillando en color morado. Llegó tan rápido que solo uno de los Xurkitree pudo ponerse de pie, evadiendo por los pelos el movimiento del tipo Dragón, el otro no tuvo tanta suerte y lo recibió directo.
El Pokémon de Leon luego procedió a tomar el gran cuerpo del Ultraente y a usarlo como arma, golpeando con él las largas extremidades que le servían al otro Xurkitree a modo de piernas, haciéndolo caer al suelo.
En mitad de su caída, el Xurkitree comenzó a cargar una gran cantidad de electricidad que liberó apenas tocó el piso.
Leon vio como la enorme descarga abarcaba todo el pasillo e, inevitablemente, supo que lo golpearía a él también. Sus reflejos lo hicieron lanzar su celular lejos de él, de forma que no sufriera daños.
Se disculpó internamente con Sonia. Estaba a punto de desobedecer una orden directa.
Justo cuando el teléfono de Leon se arrastró por el suelo, entrando al pasillo que se extendía a la derecha del Campeón, este fue alcanzado por el movimiento.
Los músculos de MacKay se contrajeron, sintiendo un dolor punzante recorrer todo su cuerpo. Cayó de rodillas y apretó los dientes con fuerza.
De pronto, la descarga terminó. Leon levantó la mirada, viendo como Haxorus había atravesado de lleno la cabeza de Xurkitree con un Puya nociva, dejando su cuerpo totalmente inerte.
Su tipo Dragón corrió hacia él, preocupado. Leon lo detuvo con una mano.
—La canción… me da fuerzas…— le dijo, poniéndose de pie con todo el esfuerzo posible. Su piel estaba chamuscada en ciertas partes y tenía algunas quemaduras que estaba seguro, dolerían luego como el mismísimo infierno, pero de momento no lo hacían; o al menos no tanto.
Él debía seguir.
"Porque hay personas y Pokémon muriendo, por eso no importa si yo muero; mientras pueda salvar una o dos vidas más, entonces está bien". Ese fue el pensamiento que impulsó a Leon a ponerse de pie.
Haxorus corrió rápidamente hacia el teléfono de su entrenador y lo tomó, entregándoselo. Uso su cuerpo como un soporte para su entrenador.
—Chris…, aquí Leon… Los Xurkitree… cayeron… ¿Qué debo hacer ahora?— dijo. No podía ocultar el evidente desgaste físico que había supuesto ese ataque.
—¿E-Estás bien, Leon?... Tu voz suena…
—Una pequeña descarga… N-No es nada— aseguró— Dime… qué tengo que hacer…
—No seas imprudente, Leon— escuchó que decían.
—Profesora Magnolia…
—Sal de ahí inmediatamente; estamos enviando un equipo de extracción. Ya no puedes pelear; no después de recibir el ataque de un Xurkitree.
Los ojos de Leon se abrieron de par en par.
—No diga eso… Dígame todo… menos eso…— murmuró, sin dejar de avanzar hacia la sala del generador— Hay personas y Pokémon… que están muriendo… Si tengo que abandonar esta lucha sin poder… ayudarlos… entonces prefiero la muerte…
—¡No seas obstinado!— le gritó Sonia— ¡No intentes jugar al héroe, León! ¡No ahora!
—Héroe… Sí… Necesitamos un héroe, pero ese no soy yo…— aseguró, frunciendo el ceño. Había sentido una punzada en el costado izquierdo— Yo solo soy… el tipo que reparará un… generador…
—¡Leon, escúchame, grandísimo tonto! ¡¿Qué fue lo que dijiste hace…?!
—Ignórala, Chris… Dime qué tengo que hacer— interrumpió Leon, entrando por fin a la sala del generador.
—S-Sí… Bien, verás una palanca en la esquina superior izquierda. Tendrás que jalarla y mantenerla abajo por unos cinco segundos. Para decirlo de forma sencilla, activará ciertos mecanismos de seguridad que regularán la producción de electricidad.
Leon vio la palanca y con un brazo, la bajó. Estuvo con la palanca abajo por el tiempo indicado y entonces, empezó a escuchar unos sonidos bastante estruendosos a su alrededor.
—¿Esto es… normal?— preguntó, aun escuchando de fondo las amenazas de Sonia.
—Lo es. Ahora dirígete a la consola del generador. Presiona los botones "5", "2", "7" y "1" en ese orden. Luego de eso, escribe pulsa la opción que dice "Sí".
Leon se movió y así lo hizo. Le tomó un poco de tiempo, principalmente porque le costaba mover el brazo, el cual sentía agarrotado.
Una pestaña se desplegó en la pantalla que estaba conectada al teclado.
¿Desea priorizar esta operación?
Leon llevó su dedo hacia la pantalla y pulsó la opción que se le había dicho.
No vio que nada pasara, cosa que comunicó de inmediato.
—Tranquilo, de tu lado no debería suceder nada, en cambio del nuestro…— del lado de Chris se escuchó como varios mecanismos se accionaban y el fuerte pitido que solía escucharse antes, desapareció— ¡Somos libres! ¡Bien hecho, Leon; nos salvaste!
El Campeón sonrió.
—Aún no es hora… del clímax…— murmuró, perdiendo fuerza en las piernas.
Para Haxorus eso fue totalmente repentino, por lo que no pudo alcanzar a sostenerlo, en cambio, alguien más lo hizo por él.
—Ah… Cynthia…, lamento haberte dejado sola…— murmuró el Campeón, sonriendo.
La rubia lo vio con un poco de amargura; estaba acompañada por su Togekiss.
—De verdad necesitas atención médica— le dijo, ayudándolo a levantarse. Vio hacia el techo, concretamente, al gran agujero que había en él—. Sácalo de aquí, Togekiss. Se cuidadoso.
El tipo Volador cedió su espalda para que MacKay se acostara en ella y luego, ascendió suavemente.
—Haxorus…— murmuró Leon, viendo hacia abajo.
—Déjamelo a mí. Yo cuidaré de todos tus Pokémon— aseguró, sonriéndole.
El Campeón asintió. No quería irse, de verdad no quería irse. Sabía que si lo hacía, iba a arrepentirse toda su vida, pero estaba seguro de que Cynthia no lo dejaría quedarse más tiempo.
Dejó caer la Pokéball de Haxorus en manos de su compañera.
—Ellos son mi vida… Protégelos, por favor…
Cynthia lo vio y dio una cabeceada.
—Aquí Cynthia. Mi Togekiss está transportando a Leon en dirección al Paraíso Aether, hagan lo posible para encontrarse con él en el camino— dijo, hablándole directo a su celular; Haxorus había comenzado a seguirla.
Escuchó un suspiro de alivio.
—Te lo agradezco, Cynthia… Estoy segura de que Leon no se habría ido a menos que se lo ordenaras…— murmuró y luego, volvió a levantar la voz un poco— ¡De todas formas! Estamos enviándote refuerzos. Sin Leon ahí, los necesitarás.
La rubia no dijo nada. En el fondo, no le habría gustado tener que retirar a Leon del campo de batalla ya que entendía perfectamente lo que este debía estar sintiendo; para mala o buena suerte del Campeón, Cynthia había decidido obedecer a su lado racional y no al emocional.
Miró hacia el frente.
—Intentemos cumplir la causa por la que tu entrenador lo dio todo— le dijo a Haxorus, quien asintió fuertemente.
Central Geotérmica: Recuperada.
Observatorio de Hokulani: Operando.
Leon MacKay: Fuera de combate.
La noticia de que Leon había tenido que retirarse de urgencia del campo de batalla fue una que conmocionó al mundo entero. Aunque los Pokémon del Campeón invicto de Galar no habían caído en combate, él sí que lo había hecho y, Leon lo quisiera o no, su figura era un símbolo.
Un símbolo de poder.
"¿Fue derrotado a pesar de la canción?".
"¿Los Campeones también están cayendo?".
"Si eso le espera a los Campeones, ¿qué nos espera a los entrenadores normales?".
"Leon no pudo haber sido derribado".
Esos eran los pensamientos de la mayoría del mundo, por lo que eran pocos los que se habían quedado con el mensaje que Leon transmitió accidentalmente.
"Mientras pueda ayudar a una o dos personas más, entonces todo está bien".
A lo largo del mundo y por cada cien personas, había una que había logrado comprender ese mensaje. Eran esas pocas personas las que marcarían una diferencia.
Y ahora mismo, estamos con una de las personas que habría comprendido el mensaje de haberlo escuchado.
Mina estaba arrodillada en el piso, con las manos sobre el torso de un recluta derribado. Sus ojos estaban abiertos de par en par y su respiración, agitada.
Tal vez no se había tomado el combate lo suficientemente en serio. Tal vez pudo haberlo terminado mucho antes. Tal vez no tenía la suficiente fuerza como para hacerlo.
Tal vez pudo haber hecho algo más…
Esos pensamientos atormentaban la cabeza de Mina.
¿Se había estado tomando esa guerra como un juego todo el tiempo? No, no lo había hecho. Su forma de ser y su estilo de combate eran así, no podía hacer nada al respecto.
Sí… No podía hacer nada al respecto, pues nadie uniría la mitad inferior y superior de aquel recluta al que Kartana había arrebatado la vida.
Murmuró algo en un tono tan bajo que ni siquiera ella misma se escuchó y de nuevo, se puso de pie. Sus manos manchadas con lo que parecía ser pintura roja señalaron al Ultraente.
—Tú y yo— le dijo, frunciendo el ceño—. Terminemos esto de una buena vez.
Kartana la vio fijamente y sin decirle nada, aceptó el duelo.
Se lanzó hacia ella directamente, lanzando un rápido tajo que fue interceptado por el Cabeza de hierro de Mawile. El Ultraente pareció sorprenderse al ver que no la había cortado, al menos, no por la mitad.
Mawile tenía el ceño fruncido, sintiendo como en cualquier momento le partirían la cabeza, pero sus amigos no permitirían que eso sucediera.
Wigglytuff atacó con un Lanzallamas que Kartana no pudo evadir pues su extremidad todavía estaba clavada en Mawile. El siguiente en atacarlo fue Grabull, quien lanzó un Roca afilada que hizo retroceder al Ultraente.
Mawile aprovechó para utilizar Colmillo hielo, el cual atrapó una de las extremidades de Kartana (específicamente, la que se había encajado unos milímetros en su cabeza), sin intenciones de dejarla ir.
Kartana sintió lo peligrosas que eran esas mandíbulas. Si su cuerpo no fuera tan resistente, definitivamente podrían arrancarle el brazo.
Estuvo a punto de lanzar otro de sus poderosos cortes con la intención de cortar los cuernos de Mawile, los cuales ahora actuaban como mandíbulas pero fue detenido por una fuerza misteriosa.
Se trataba de Ribombee, quien había utilizado Psíquico y ahora empleaba todas sus fuerzas en detener al poderoso Ultraente.
Wigglytuff, Mawile y Granbull no desaprovecharían esa oportunidad.
El gran perro mordió con fuerza la otra parte del cuerpo de Kartana, estirando en dirección contraria a la que lo estiraba Mawile, tratando de arrancarle el brazo.
No fue hasta que Wigglytuff intervino con Lanzallamas que lo lograron. El calor expulsado por la boca del Pokémon Globo fue suficiente para debilitar y ablandar temporalmente el duro cuerpo de Kartana, consiguiendo así cercenarle la extremidad.
Kartana se vio liberado del control de Psíquico justo cuando todos los Pokémon de Mina se alejaron rápidamente de él. El Ultraente se le quedó viendo fijamente a la entrenadora, quien le devolvía la mirada con el ceño fruncido.
Desapareció.
Kauai tardó unos segundos en reaccionar completamente ante este hecho por lo que esquivó tarde. Si hubiera tardado aunque fuese un segundo más, Kartana no solo le habría cortado el cabello hasta los hombros como lo había hecho; la habría decapitado.
Ella sabía que podía leer fácilmente las emociones de Kartana por mucho que este no demostrara tener ninguna. En otra situación, habría podido predecir con total éxito ese ataque, pero por algún motivo, no lo había logrado. ¿La muerte de aquel recluta estaba nublando su juicio?
El Ultraente trató de lanzar otro rápido tajo que no acertó. Parecía no haber asimilado del todo el hecho de que le faltaba una de sus cuchillas.
Mina se alejó tanto como pudo y permitió que sus Pokémon fueran a combatir, pero Kartana no estaba satisfecho. Él no quería a los Pokémon; él quería a la entrenadora.
La Capitana esquivó una vez más, pero en esta ocasión de verdad fue difícil. Kartana se movía realmente rápido, sin dejar de presionarla.
Sus Pokémon trataban de defenderla pero simplemente no había manera. Ninguno de ellos era tan rápido como el Ultraente. Necesitaba ayuda o de lo contrario, definitivamente moriría.
Si podía refugiarse con el Blastoise de Ash, entonces este podría alejar a Kartana con esa técnica de combinar el giro con una Hidrobomba.
Comenzó a correr rápidamente, buscando huir de Kartana. Era este Ultraente el que más le infundía temor a Mina, pues con solo un movimiento podía separar cualquier parte de tu cuerpo.
Kauai vio a la distancia un poderoso chorro de agua y sonrió aliviada al ver al Blastoise. Ese Blastoise la ayudaría sin duda alguna.
—¡POR AQUÍ!— gritó. Era la primera vez que gritaba con esa fuerza, pero era necesario.
La gran sonrisa que Mina obtuvo al ver a Blastoise voltear hacia ella desapareció en cuanto tropezó. Un desnivel que no había visto la había hecho caer al suelo. Giró su cuerpo rápidamente, viendo como Kartana cargaba contra ella.
Por instinto, se cubrió con ambas manos y entonces, volvió a gritar.
—¡KLEFKI!
El llavero invocó rápidamente una barrera frente a su entrenadora y Ribombee detuvo con su fuerza psíquica los movimientos del enemigo, pero solo pudo hacerlo por un segundo. El poder del tipo Planta era abrumador, tanto que se liberó de Psíquico sin problemas y siguió con su ataque. Una vez más, Reflejo no había podido contener a Kartana, pues lo había atravesado completamente. Aunque era cierto que ninguno de los movimientos fue inútil, pues gracias a ellos la potencia del ataque del Ultraente se había visto bastante reducida, evitando así que Mina perdiera las manos.
En su lugar, solamente perdió los dedos anular y meñique de ambas manos y el medio de la izquierda.
Kartana no se detuvo ahí, pues con un rápido movimiento cortó los amputados dedos anular y meñique de la mano izquierda en pedacitos. Antes de que pudiera seguir, fue impactado por un poderoso Hidrobomba que lo alejó.
Blastoise llegó al lado de Mina, pero en su rostro podía verse una inmensa culpa. Se había tardado demasiado.
Las manos de la Capitana estaban temblando, pero no por el dolor. Vio cómo, de los diez dedos que solía tener, ahora solo tenía cinco.
Muchas cosas pasaron por su mente en ese momento.
¿Era todo un mal sueño? ¿No volvería a tener sus dedos nunca más? ¿Moriría desangrada?...
¿No podría volver a pintar?...
Al pensar en eso último, su corazón se llenó de miedo y sin pensarlo, gritó fuertemente. Sus ojos se llenaron de lágrimas de puro terror.
Una vida sin pintar, para Mina, no era vida.
Kartana estaba unos metros enfrente, totalmente empapado. Estaba casi muerto por lo que trató de levantarse para huir, pero algo lo mantuvo en el piso. Era aquella fuerza psíquica.
Todos los Pokémon de Mina estaban rodeándolo; todos ellos con lágrimas en los ojos pues sabían lo que las manos de su entrenadora significaban para ella.
Ninguno se contuvo. El Psíquico del que Kartana antes pudo liberarse con facilidad ahora lo presionaba con tal fuerza que sentía como su cuerpo estaba siendo comprimido.
Wigglytuff atacó con su Lanzallamas; Klefki con Foco resplandor; Granbull con Roca afilada; a Mawile le importó un bledo que todo el cuerpo de Kartana estuviera siendo atacada y ella también atacó con Colmillo hielo, recibiendo también daño. Por último, Shiinotic; aunque sabía que Gigadrenado no era realmente efectivo, tenía la intención de sacar del cuerpo del Ultraente hasta la última gota de vida.
Sin ninguno dejar de llorar, siguieron atacando; siguieron sin contenerse en lo más mínimo.
Fue cuestión de tiempo para que el cuerpo de Kartana comenzara a deshacerse, consumiéndose por el Lanzallamas de Wigglytuff.
Los seis Pokémon de Mina, con las lágrimas aún cayendo, voltearon a ver a su entrenadora, quien no podía levantarse del piso. Estaba llorando con gran sentimiento y desesperación.
Un recluta la había escuchado y se había acercado a ella, viendo con horror lo que le había sucedido. El recluta no lo pensó en lo más mínimo; aquel joven alto de pelo rubio y ojos marrones abrazó con fuerza a Mina, tomando el Videoemisor de esta.
De un momento a otro, en todos los dispositivos se escuchó el desgarrador llanto de la Capitana.
—¡Necesitamos asistencia médica urgente! ¡La Capitana Mina perdió los dedos anular, meñique y medio de la mano izquierda, así como el anular y meñique de la mano derecha! ¡DENSE PRISA!— el recluta guardó en su bolsillo el Videoemisor de Mina y tomó en su mano derecha los dedos (completos y troceados) que Kartana le había cortado— ¡Mi nombre es Oliver, señorita Mina! ¡Todo va a estar bien! ¡Los médicos podrán volver a unir sus dedos, se lo garantizo!— volteó rápidamente a ver a Blastoise— ¡Utiliza Hidrobomba como señal! ¡Y utiliza Rayo hielo contra esto!
El tipo Agua asintió rápidamente y sin pensarlo, congeló los dedos de Mina. No sabía por qué debía hacerlo, pero simplemente se limitó a obedecer.
Los ojos de tal Oliver también se llenaron de lágrimas para sorpresa de los Pokémon de Mina, quienes también se acercaron a su entrenadora.
En medio de ese gran campo de batalla, podía oírse una voz repetir una y otra vez un "Estará bien".
Kartana, alias "Papel": Muerto.
Mina Kauai: Fuera de combate.
En su vida, Hapu nunca había tenido que contener el llanto de esa manera.
Se podría decir que Mina y ella prácticamente se habían criado juntas, siendo que a futuro serían Capitana y Reina. En todo ese tiempo, ella jamás la había escuchado llorar o gritar. En todos los recuerdos que tenía con Mina Kauai, ella siempre tenía ese gesto indescifrable y jamás había abandonado esa actitud tan tranquila.
—No dejes de tocar por nada del mundo, Selene…— le murmuró a la chica junto a ella. Sintió como su voz se estaba quebrando— Hacerle eso a Mina… Definitivamente no pienso dejarlo así…
El Gastrodon de Hapu recibió directamente una descarga eléctrica por parte de un Xurkitree la cual no le hizo el más mínimo daño. Le devolvió el favor con un Bomba fango que lo derribó al instante.
Otro Xurkitree llegó por la espalda, con su extremidad en alto. Dejó caer un Latigazo en contra de Gastrodon, el cual fue bloqueado por un gran Kommo-o.
El cuerpo del tipo Dragón estaba brillando en un color metálico, indicando el uso de Defensa férrea. Con sus manos apartó las extremidades del cable y luego conectó un poderoso Gancho alto que separó al Ultraente del suelo; apenas cayó al suelo, un Bomba fango lo debilitó.
Gastrodon vio al Kommo-o y le agradeció. Ambos vieron rápidamente hacia arriba, lugar del que ahora caía un Celesteela, derribado por el Flygon y el Golurk de Hapu.
El tipo Acero iba a caer justo sobre Selene, por lo que rápidamente, alguien la cubrió. Asutoro se vio envuelta por la oscuridad completamente por unos segundos.
—Golurk lo atrapó— escucharon decir a Hapu.
La poca luz volvió a hacerse presente. Con la cabeza le agradeció a Toxapex el haberla cubierto. La tipo Veneno le sonrió y luego, se alejó para seguir luchando.
—¡Hapu Honua hablándole al Escuadrón Ribombee!— exclamó la Kahuna con fuerza, tomando entre sus manos su Videomisor— ¡Necesitan retirarse del Prado de Poni ahora mismo! ¡Cubran a Mina mientras es evacuada; avísenme de inmediato apenas la recojan!
De pronto, aquel llanto desgarrador volvió a escucharse. Hapu frunció el ceño, sintiendo como el corazón le estallaría de un momento a otro.
—¡Entendido!— exclamó la voz que antes había informado de la situación de Kauai. Hapu le agradeció por haber sido breve.
A unos metros de ellas, estaba el Minior de Selene en su forma núcleo. Frente a él utilizó Reflejo, haciendo que el puñetazo de un Buzzwole viera reducido su poder. Al Ultraente le costó trabajo pero terminó rompiendo aquella barrera, solo para recibir un Rayo confuso en el rostro poco después.
Buzzwole comenzó a trastabillar y luego, lanzó un puñetazo que falló magistralmente, cayéndose al agua.
Vikavolt aprovechó esa oportunidad para lanzar un fuerte Electrocañón que paralizó al tipo Lucha, además de hacerle un enorme daño. El Ultraente comenzó a hundirse en el agua, cosa que el Pokémon de Selene vio sin inmutarse en lo más mínimo; en su lugar, simplemente dio media vuelta y se fue, dispuesto a seguir peleando.
Los Ultraentes no necesitaban oxígeno para vivir… o algo así.
Por otra parte, estaba el Mudsdale de Hapu. Con su gran cuerpo embistió a un Nihilego, dos Pheromosa, un Blacephalon, un Buzzwole y a un Stakataka, este último desarmándose para escapar. Todos esos Ultraentes fueron mandados a volar directamente hacia el mar.
El caballo bufó y luego, se giró hacia Stakataka. El Ultraente comenzó a utilizar Avalancha, pero en mitad de su ataque, algo se colocó sobre su cabeza.
Eran unos bloques que cubrieron completamente la cima del cuerpo de Stakataka, haciéndolo entrar en frenesí. Una vez que estaba en ese estado, derrotar a un Stakataka era tan sencillo como golpearlo hasta que cayera, pero claro, para eso necesitaba de alguien que lo mantuviera ocupado.
En este caso, Mudsdale si tenía a ese alguien, por lo que vencer a Stakataka fue pan comido. Una vez que lo derrotó, las piedras que habían distraído al Stakataka comenzaron a agruparse, formando a otro Stakataka.
Tanto Mudsdale como el Ultraente se quedaron viendo fijamente y luego, tomaron caminos distintos.
—¡El equipo de extracción ha llegado!— dijo otra voz diferente a la del chico que había hablado antes— ¡Estamos retirándonos hacia la Aldea Marina!
Hapu tomó de inmediato su Videomisor, dándose cuenta de que ya no se escuchaba el llanto de Mina, por lo que debía ser cierto.
—¡Estamos yendo en su encuentro!— exclamó— ¡Golurk, Flygon, vienen conmigo! ¡Los demás quédense aquí y protejan el lugar!
El tipo Fantasma y el tipo Dragón descendieron. Hapu ayudó a Selene a subirse a Flygon, asegurándose de que no dejara de tocar en ningún momento. Ella, por otra parte, subió en Golurk.
Ascendieron y comenzaron a volar rápidamente, dirigiéndose hacia el norte. Debían apresurarse para interceptar al escuadrón Ribombee.
Selene no paraba de tocar la flauta, pero el menor descuido o el movimiento más suave podría hacer que dejara de hacerlo. Por eso mismo, el Bomba germen del Celesteela que estaba volando hacia ellos era especialmente peligroso.
Flygon no había visto el movimiento dado que estaba yendo de frente, pero no lo necesitó. Alguien más defendió a Selene por él.
Tres rápidas flechas golpearon el proyectil, haciéndolo explotar de forma prematura a una distancia segura de Selene. Asutoro miró hacia un lado, sorprendida, pero sin dejar de tocar.
Un Decidueye llegó a su lado, volando con una sonrisa en el rostro. Selene lo vio y supo que todo estaría bien.
Xurkitree había caído de rodillas, comenzando a resentir los múltiples ataques que no podía esquivar y antes los cuales no podía contraatacar.
Si seguían así, estaban seguros de que lo vencerían. Continuaron atacando sin cesar, pero el Ultraente no parecía aguantar ese combate.
Ya no estaba dispuesto a pelear contra un enemigo que no podía ver.
Dejó de atacar y dejó de tratar de defenderse, simplemente extendió las manos hacia el frente, comenzando a separar el espacio. Un Ultraumbral estaba siendo creado.
—¡¿Qué está haciendo?!— preguntó Toucannon, sorprendido.
—¡Está intentando escapar!— exclamó Decidueye.
El tucán vio rápidamente hacia el frente. Eso no era algo que pudieran permitir y en definitiva, no lo haría.
Emprendió el vuelo, cargando directamente en contra del Ultraente.
—¡¿Qué estás haciendo, viejo?! ¡Regresa!
—¡Si lo dejamos irse podría volver en cualquier momento! ¡Debemos acabarlo aquí y ahora!— gritó, disparando un Recurrente que dio en el blanco. Xurkitree se alejó de su vía de escape, notando a su enemigo.
Decidueye frunció el ceño. Sabía que eso era cierto; el tipo Eléctrico podría volver por venganza si simplemente lo dejaban marcharse.
Él también empezó a batir las alas, dispuesto a ayudar a su padre.
Xurkitree disparó un Rayo que Toucannon pudo esquivar por los pelos, pero el movimiento todavía no terminaba. De forma insistente, la descarga comenzó a perseguir al tipo Volador por todo el lugar, destruyendo todos los árboles a los que golpeaba.
—¡Mira aquí!— gritó Decidueye, atrayendo la atención del Ultraente y disparándole cinco flechas que explotaron en contra de su rostro.
Con una de sus extremidades, Xurkitree alejó el humo de su rostro y luego apuntó al arquero con esta misma, disparando Doble rayo.
La lechuza se vio obligada a volar tan rápido como le era posible. Arriesgarse a recibir un movimiento así era arriesgarse a caer debilitado.
—¡Detrás de ti, imbécil!— exclamó Toucannon, disparando su poderoso Pico cañón el cual golpeó con fuerza la espalda del Ultraente.
Decidueye se ocultó detrás de unos árboles y luego, se preparó para atacar.
Desde todas las direcciones posibles podían verse Decidueye, los cuales cargaban directamente en contra de Xurkitree. El tipo Eléctrico los vio y comenzó a juntar energía, liberándola a manera de Chispazo.
La onda expansiva destruyó a todos los clones, pero eso era lo que Decidueye buscaba. Se lanzó rápidamente con Hoja aguda y justo cuando estuvo por conectarla…
—¡CUIDADO, HOJA!
El tipo Fantasma giró rápidamente sobre sí mismo, dándose cuenta de que acababa de golpear algo. Vio como las mitades de una gran rama en llamas caía por sus costados. Giró su cuerpo, viendo como no solo caía una rama; todo un árbol entero se le estaba viniendo abajo.
Aceleró, saliendo rápidamente del lugar y permitiendo que el gran árbol le cayera encima a Xurkitree quien simplemente tuvo que utilizar Rayo para destruirlo, evitando así todo el daño posible.
Decidueye, ya a una mayor altura, vio con terror el panorama.
La copa de todos los árboles cercanos se estaba quemando, esparciendo el fuego a los árboles colindantes. El humo comenzó a elevarse hacia los cielos.
¿En qué momento sucedió? Era la única pregunta que tenía Decidueye para hacerse. ¿El fuego había iniciado por uno de los tantos ataques errados de Xurkitree? ¿Había sido cuando persiguió a su padre con Rayo? ¿O había sido por el Chispazo de antes?
Si el fuego era reciente no había forma de que pudiera derribar tan rápido aquel árbol, pero si no lo era, entonces era imposible que no lo hubiera visto o como mínimo, olido.
—¡Hoja, deja de pensar, idiota!— le gritó Toucannon con fuerza.
Decidueye espabiló a tiempo para poder evitar el Rayo de Xurkitree. Aunque la intriga lo estaba matando, debía centrarse en el combate.
—¡Te lo agradezco!— dijo, poniéndose a la altura del tipo Volador.
—Podrás hacerlo cuando terminemos a este infeliz. Hasta que no lo hagamos, ahórrate las palabras— abrió el pico, atacando con Pedrada.
Decidueye asintió y comenzó a disparar varias flechas.
Xurkitree utilizó de nuevo Chispazo, repeliendo así ambos movimientos. Padre e hijo vieron eso con desagrado; el Ultraente ya había encontrado una estrategia con la que se veía cómodo.
Estuvieron por volver a atacar, pero en ese momento otro árbol envuelto completamente por el fuego comenzó a desplomarse, haciendo que tuvieran que evadirlo rápidamente. Decidueye vio eso como una oportunidad y utilizó Puntada sombría contra la sombra de Xurkitree.
El árbol caía directamente contra su inmóvil presa, quien no necesitó de nada más que un Rayo para destruirlo.
Decidueye frunció el ceño, viendo como su plan no había funcionado. Disparó de nuevo contra el enemigo, quien justo acababa de utilizar Chispazo, destruyendo las flechas que le acababan de disparar y la que lo tenía aprisionado.
En ese momento, Xurkitree metió las patas a la tierra.
—¡Es eso! ¡El momento que estaba esperando!— exclamó, cargando directamente contra el tipo Eléctrico.
—¡HOJA, NO!— gritó Toucannon.
En mitad de su vuelo, otro árbol cayó frente a él, impidiéndole el paso. Para cuando pudo volver a avanzar, Xurkitree ya había sacado sus brazos y piernas del suelo, atacándolo con Rayo.
Decidueye creó varios clones frente a él, los cuales le compraron el tiempo suficiente para evadir Rayo, es decir, unas cuantas fracciones de segundo.
—¡¿Qué diablos haces, Hoja?! ¡¿Por qué vas contra él de esa manera?!— le preguntó el tucán, realmente agitado. Por un momento creyó que matarían a su hijo.
—¿Viste eso que hizo con sus… patas, brazos, colas o lo que sean esas cosas?— Toucannon asintió— Eso quiere decir que está absorbiendo energía del terreno.
—¡¿Cómo!? Eso es imposible, el suelo no genera esos rayos— le dijo, confundido.
—¡Yo tampoco sé exactamente cómo funciona eso, pero eso es lo que hacen los Xurkitree cuando están gastando mucha energía!— volteó a ver a su padre con seriedad— Ash nos dijo que hay algunos oponentes a los que puedes vencer luego de algunos minutos de combate, solo que para hacerlo, primero tenemos que sobrevivir nosotros a esos minutos. Xurkitree es uno de esos enemigos.
Toucannon vio como el Ultraente disparaba otra vez en contra de ellos, por lo que se vieron obligados a evadir.
—¡Esta es como la cuarta vez que hace eso! ¡Es vulnerable mientras recarga energías, por lo que es mi única oportunidad para intentar cortarle la cabeza!— exclamó Decidueye.
—Pero parece que solo lo hace después de que ataque con todas sus fuerzas— notó Toucannon, rememorando las pocas ocasiones en las que Xurkitree había recargado.
—¡Entonces solo necesitamos resistir hasta la próxima vez que se quede sin energía! ¡En esa ocasión, ten por seguro que le cortaré la cabeza!
Toucannon vio la expresión decidida de su hijo y asintió.
—Antes tenemos que largarnos de aquí; este lugar se está cayendo a pedazos— le dijo, disparando un Recurrente para así asegurarse de que tenían la atención del Ultraente; en efecto la tenían.
Ambos pájaros se adentraron en el bosque, comenzando a esquivar rápidamente las llamas y pedazos de madera incendiados. Cada cierto tiempo veían hacia atrás, asegurándose de que Xurkitree los siguiera a una distancia considerable, además de que así se aseguraban de no ser atacados por sorpresa.
No se dieron cuenta de la verdadera magnitud del incendio hasta que se adentraron en este. Cientos de árboles estaban quemándose por culpa de los ataques de Cable, quien no dejaba de perseguirlos.
—¡¿Algún lugar que tengas pensado?!— interrogó Decidueye.
—¡Solo uno! ¡Sígueme!
Decidueye simplemente se limitó a obedecer a su padre. Siguieron volando por todo el bosque, el cual de poco a poco iba quemándose aunque también era cierto que estaban dejando atrás el incendio conforme más se alejaban.
Al arquero le tomó un tiempo recordar ese lugar, pues no lo había visitado desde el día de su nacimiento. Abrió los ojos con sorpresa al recordar aquel lugar desde el cual Toucannon lo había arrojado junto a sus hermanos para que aprendieran a volar.
Habían llegado al gran borde de un acantilado. Había suficiente espacio como para que unas cinco personas pasearan por ahí sin dificultad pero definitivamente ellos tenían la ventaja del terreno.
Podían moverse a sus anchas por el cielo para evadir los ataques de Xurkitree y entonces, atacarían en cuanto tuviera que reponer energías.
Era un grandioso plan, pero claro que eso Decidueye no se lo diría a su padre.
Dispararon al mismo tiempo los tres. Puntada sombría, Pedrada y Rayo. Fueron los dos últimos movimientos los que colisionaron entre sí, haciendo que el movimiento tipo Fantasma acertara.
Eso hizo que Xurkitree fijara su atención en Decidueye, a quien atacó con Doble rayo. La lechuza comenzó a esquivar, elevándose más y más en el aire, de forma que el ataque del Ultraente ya no lo alcanzaba.
Cable entonces decidió atacar a Toucannon con Rayo, quien imitó a su hijo, subiendo a las alturas.
Los ataques de Xurkitree ya no podían llegar hacia ellos y eso él lo sabía. No había forma de que los alcanzara por lo que decidió empezar a abrir un Ultraumbral.
Los dos pájaros vieron eso, alarmados. Debían mantener su distancia del enemigo, pero al mismo tiempo no debían dejar que perdiera el interés.
Ambos descendieron rápidamente, atacando una vez más con Puntada sombría y Recurrente. Xurkitree, al ver que sus enemigos habían regresado, volvió a recobrar el interés por la batalla.
Atacó con Rayo una vez más y esta vez, Decidueye solo lo esquivó parcialmente, pues rozó su ala. Una expresión de dolor apareció en el rostro del tipo Planta, quien tuvo que estabilizarse para no caer directo al precipicio.
—¡Hoja, ¿estás bien?!— preguntó Toucannon, viéndose realmente preocupado.
Decidueye asintió, sintiendo como de apoco, el dolor se iba. Era gracias a esa canción, de eso estaba seguro.
Xurkitree pareció quedársele viendo a Decidueye, cosa que este notó.
—Acaba de darse cuenta de que sus ataques me hacen bastante daño…— murmuró, frunciendo el ceño— No te lo tomes a mal, anciano, pero creo que intentará derrotar primero al más fuerte.
—Ten cuidado… Tal parece que ya te señaló como su objetivo.
Y así había sido. Una vez más, Cable disparó su Rayo, el cual hizo que padre e hijo se separasen. Empezó a perseguir a Decidueye con la electricidad, igual que como había hecho con Toucannon hacía unos minutos.
Con ella, era como si dirigiera el camino que la lechuza debía tomar. Estaba haciendo que fuera hacia su costado derecho. El tipo Planta trató de ascender, pero Xurkitree predijo eso, lanzando un Rayo justo en el lugar por el que pasaría.
El ceño del arquero se frunció y entonces, comenzó a cargar rápidamente contra él.
—¡HOJA!— gritó Toucannon, viendo como su hijo estaba prácticamente suicidándose.
Decidueye se había acercado rápidamente al enemigo y justo cuando este creyó que lo golpearía, tomó un desvío. Entró en el bosque una vez más, evadiendo la descarga, la cual siguió persiguiéndolo un poco más hasta que finalmente, se detuvo.
Vio a la distancia como ahora Xurkitree había comenzado a atacar a Toucannon y decidió actuar.
Ahora que los ojos del Ultraente no estaban sobre él, definitivamente no lo esperaría. Su vuelo fue tan sigiloso como siempre, por lo que no había forma alguna de que lo escuchara.
Si no podía verlo y tampoco escucharlo, ¿entonces por qué? ¿Por qué aquel Latigazo había dado justo en el blanco?
Apenas salió del bosque por el costado izquierdo del Ultraente, aquella extremidad que parecía ser su cola se movió rápidamente hacia él, brillando en un color verdoso; golpeando con fuerza su rostro.
Decidueye agitó la cabeza con brusquedad y luego, levantó la mirada. Xurkitree ya se encontraba cargando electricidad y fue en ese momento que se dio cuenta del enorme fallo que había cometido.
Los Xurkitree no tenían ojos.
—Está en ti…, padre…— murmuró, uniendo sus párpados.
La descarga conectó, rodeando por completo el cuerpo del ave y haciendo que se retorciera del dolor. Sus alas se contrajeron, sus patas se cerraron instintivamente, su plumaje se chamuscó por completo y su pico se agrietó un poco.
—¡HO… JA!— escuchó gritar Decidueye, quien abrió los ojos de inmediato.
Frente a él estaba aquel viejo tucán, recibiendo completamente el ataque de Xurkitree para que él no lo hiciera. Sus ojos se abrieron de par en par y entonces, gritó.
—¡PAAADREEEEEE!
Cuando Rayo terminó, el cuerpo de Toucannon comenzó a desprender una gran cantidad de humo y se desplomó.
—Ga… na…— murmuró, antes de caer al suelo.
Decidueye abrió con fuerza el pico y con velocidad, lo cerró.
Xurkitree se había quedado sin energía y ahora clavaba sus extremidades en el suelo, pero eso al arquero no le podría importar menos. Independientemente de si todavía tenía electricidad o no, él lo atacaría de cualquier modo.
Las alas de Decidueye comenzaron a brillar en un intenso color verdoso y sin dudarlo, se lanzó en contra de la cabeza de su oponente.
Era raro. Antes lo había atacado con la intención de matarlo, de cortar su cabeza con su movimiento, pero no lo había logrado; simplemente no era lo suficientemente fuerte como para hacerlo.
¿Entonces por qué ahora cortarle la cabeza por la mitad había sido tan sencillo como partir una baya Meloc?
Decidueye vio como la mitad superior de la cabeza de Xurkitree saltaba por los aires, cayendo hacia el vacío del precipicio y luego, se giró. El tipo Eléctrico sufrió de unos espasmos antes de desplomarse hacia la derecha, sufriendo yendo a reunirse con el resto de su cabeza.
Caminó hacia su padre y luego, se agachó.
—Lo hice; está muerto— le dijo, moviéndolo un poco con una de sus alas—. ¿Estás holgazaneando, viejo de mierda? ¡Vamos, ponte de pie, no es momento de descansar! Filo y los demás deben estar esperando por nosotros; necesitamos hacerlos evacuar del bosque antes de que el fuego los atrape…— lo movió un poco más, con un poco más de fuerza— Viejo… ¿Si quiera estás… tratando de escucharme?...— esperó por unos minutos una respuesta que jamás llegó. Subió la mirada hacia el oscuro y despejado cielo de Alola— Bien… La lluvia nos viene genial…
Xurkitree, alias "Cable": Muerto.
Hoja: Activo.
Toucannon: Muerto.
En la lejana región de Sinnoh, la ciudad Jubileo era el centro de los ataques de todos los Ultraentes que llegaban a este lugar y, al mismo tiempo, era la ciudad que con más fiereza defendían los entrenadores.
Bajo suelo había una enorme cantidad de civiles refugiados que no se perdían las noticias del exterior en ningún momento; todos ellos rezaban porque la guerra contra Necrozma terminara pronto.
El Empoleon de Barry y el Empoleon de Kenny habían derribado en conjunto a un Buzzwole utilizando Pico taladro. La combinación de ambos había sido demasiado para el Ultraente.
—¡Empoleon, detrás de ti!— gritó Kenny, sorprendido por la repentina aparición de un Pheromosa.
El pingüino intentó cubrirse con Garra metal, pero sabía que no lo lograría a tiempo; para buena suerte suya, el Slowking de Conway estaba ahí. El tipo Psíquico elevó al Ultraente hacia el cielo con sus poderes.
—No teman mis estimados... Mientras yo esté aquí, todo estará bien— dijo el entrenador, acomodando sus gafas.
—¡Te debo una, Conway!— exclamó Kenny con una sonrisa.
—¡Eres un raro, pero en serio eres confiable!— Barry le levantó un pulgar.
—¿¡Raro?!
—¡No se pongan a holgazanear, chicos!— exclamó Zoey, detrás de ellos— ¡Glameow, Garra umbría!
El tipo Siniestro saltó del hombro de su entrenadora, cargando directamente contra un Blacephalon que justo acababa de llegar.
El zarpazo dio de lleno en contra del cuerpo del Ultraente, quien rápidamente hizo estallar su cabeza. La explosión fue detenida por un Protección utilizada por un Armaldo.
—¡Nando!— exclamó Zoey, sonriendo— ¡Llegas en el momento justo, gracias por eso!
El entrenador/coordinador se reverenció ante los cuatro entrenadores que ahí se encontraban.
—Con todo gusto— dijo, dándoles una pequeña sonrisa y luego levantó la mirada—. Ahora si me permiten… ¡Armaldo, usa Pedrada!
El Pokémon fósil obedeció, lanzando varias rocas que golpearon con fuerza al Ultraente, haciéndolo caer derrotado.
Los cinco entrenadores se acercaron a los Ultraentes.
—¿Deberíamos…?— Barry subió la mirada, esperando las respuestas de sus compañeros.
—E-Esto… yo creo que paso— dijo Conway, retrocediendo un poco.
—Matar es una de las acciones que jamás llevaría a cabo, sin importar que— aseguró Nando, cerrando los ojos.
Kenny se veía realmente indeciso, de hecho, parecía estar muchísimo más inclinado por el lado del "No".
—Tenemos que hacerlo… ¿no?— preguntó. Aunque lo había dicho, realmente no parecía convencido en lo más mínimo.
—Yo no quiero hacerlo…— murmuró Barry— Las multas por asesinato son realmente caras…
Zoey frunció el ceño.
—Están derrotados… Dejémoslo así— dijo, viendo a los cuatro chicos, quienes asintieron.
Al mismo tiempo, todos parecieron darse cuenta de algo.
—Ey… ¿y D.D.?— preguntó, viendo en todas direcciones.
Apenas formuló esa pregunta, escucharon una fuerte explosión que los sobresaltó a todos.
—¡Vino de por ahí!— exclamó Zoey, señalando una esquina que se encontraba varias calles adelante.
Corrieron con rapidez, para suerte suya, sin encontrarse con ningún Ultraente. Y justo cuando doblaron la esquina, lo vieron.
Dawn, junto a su Mamoswine, combatía a un Xurkitree. El Ultraente tenía perforada una de sus extremidades pues al parecer había intentado atacar al mamut con Latigazo, aun cuando este tenía esos enormes pinchos de hielo en la espalda.
Piplup volteó a ver a los cinco entrenadores y empezó a mover con rapidez sus aletas, indicándoles que no se acercaran.
—¡Mamoswine, usa Colmillo hielo!— ordenó Dawn.
El tipo Hielo cargó directamente contra Xurkitree, quien intentó electrocutarlo sin resultado alguno, cosa que realmente parecía confundirlo.
Mamoswine y Dawn aprovecharon esa confusión para atacar. El poderoso Colmillo hielo del mamut aprisionó al cable en contra de uno de los altos edificios de Jubileo.
—¡Poder oculto!
Una gran bola de energía verde apareció frente al tipo Tierra, quien la disparó a quemarropa, haciendo un gran daño. Xurkitree se revolvió por el dolor y con brusquedad, Mamoswine lo arrojó al piso.
El tipo Eléctrico se quedó tumbado, sin moverse en lo más mínimo. Dawn se acercó de forma cautelosa y se le quedó viendo al Ultraente.
Apretó los puños con fuerza.
—Mamoswine… Aplasta su cabeza…
Al oír eso, todos abrieron los ojos con fuerza.
—¡Espera, espera, espera!— Kenny llegó corriendo hacia ella, quien pareció sorprenderse por su presencia— ¡¿De verdad vas a matarlo, D.D.?!
—No tienes que hacerlo, Dawn…— le aseguró Zoey, siendo secundada por Conway, quien asintió rápidamente— Ya no puede pelear, míralo, ni siquiera puede levantarse…
—Matar es algo que cambia la vida de una persona para siempre, Dawn…— le dijo Nando, poniéndole una mano en el hombro— Si lo haces, podrías no volver a ser la misma después de esto…
Dawn miró al suelo y con fuerza, apretó su falda.
—Tengo un amigo en Alola… Uno de mis mejores amigos, de hecho…
Nadie necesitó de más información para saber de quien se trataba.
—Él es… como un niño grande. Es testarudo, torpe y siempre está tomando riesgos innecesarios…— Dawn frunció el ceño con fuerza— Pero aun así… él es la persona más noble e inocente que he conocido en toda mi vida, y a pesar de eso está recorriendo esta senda. Como su amiga no puedo permitir que lo haga solo… ¡Como su amiga, debo compartir el peso que estará cargando para siempre y con todo mi corazón, cargarlo yo también!
Kenny la tomó de la mano, haciendo que la peliazul lo volteara a ver, un poco sorprendida.
—Entonces como tu amigo… No; como alguien que de verdad te quiere…— su ceño también se frunció— Déjame ayudarte a sostener ese peso.
—Kenny…
—No hay vuelta atrás, D.D.
—Chicos…— ambos voltearon hacia atrás, topándose con la preocupada mirada de Zoey— Solo… no se arrepientan después…
Al mismo tiempo, asintieron.
Empoleon y Mamoswine vieron al derribado Xurkitree. La aleta del pingüino se elevó en el aire y la pata del mamut se levantó.
Ambos hicieron lo que debían hacer.
—No… No… Esto no puede ser cierto…
Hau volteó a ver de reojo a Tori, cuyo cuerpo estaba temblando completamente.
—Mi Arcanine… Mi preciado Arcanine…— el castaño de puso de pie y fue ahí cuando Hau se dio cuenta de que el ex recluta se había orinado— ¡N-NOOOO!
Tori ni siquiera se preocupó por su debilitado Skarmory, simplemente comenzó a correr con rapidez en dirección opuesta a la que se encontraba Guzzlord, haciendo que Hau se sobresaltara.
—¡ESPERA! ¡No vayas hacia…!
Muy tarde.
En la cima del Monte Lanakila, el peligro era notorio, por ello las primeras generaciones de Alola habían marcado claramente el camino a seguir con adornos de piedra puestos por las rutas seguras. Todo lo que hubiera fuera de ellas era un peligro y cualquier paso en falso podría terminar fatal.
Ese fue el caso de Tori, quien pisó sobre una capa de nieve que daba la ilusión de que todavía había camino más adelante; nada más cayó, empezó a gritar con fuerza hasta que luego de unos cuatro segundos, se calló. Hau se acercó tan pronto como pudo al lugar por el que había caído el castaño, viendo que había caído desde una gran altura.
Pudo ver un charco de sangre formándose debajo del cuerpo de Tori, quien no se movía en lo absoluto. Unos Sanslash de Alola vieron con curiosidad al recién fallecido, indicando así que este había caído en uno de sus túneles.
Era un destino trágico para un joven que solamente estaba siendo utilizado, pensó Hau.
—¡NO, NO! ¡ALÉJATE DE MÍ! ¡NO TE ME ACERQUES, BESTIA INMUNDA!
Mahalo y sus Pokémon voltearon rápidamente hacia atrás, dándose cuenta de que Guzzlord se estaba acercando hacia Faba con uno de sus brazos extendidos.
Pepehi trató de ponerse de pie para huir, pero solamente logró resbalarse. Fue en ese momento que Guzzlord lo atrapó.
—¡TÚ NO SABES QUIEN SOY YO! ¡SOY FABA!— comenzó a gritar con desesperación, intentando librarse del agarre de Guzzlord, claramente sin resultados. Las lágrimas caían por su rostro y entonces, vio a su única esperanza. Sonrió ampliamente, sintiéndose salvado— ¡HAU, AYÚDAME! ¡TIENES QUE AYUDARME!
El moreno intentó ponerse de pie, pero en ese momento, las piernas le fallaron.
—¡Flareon, Crabominable…!— vio a sus Pokémon, dándose cuenta de que estaban totalmente pasmados. Mahalo entonces lo supo: Estaba muerto del miedo.
Faba vio con desesperación la cara de terror de Hau, quien ya ni siquiera podía mover un músculo o decir la más mínima palabra. Una vez más, se llenó de desesperación y las lágrimas volvieron a salir
—¡NO, POR FAVOR! ¡ARCEUS, AYÚDAME! ¡NO QUIERO MORIR!— empezó a suplicar con todas sus fuerzas, viendo como Guzzlord empezaba a llevárselo a la boca. Con la dirección en la que iba, uno de los colmillos del Ultraente terminaría rasgándole el cuello— ¡NOOOOOOO!
De pronto y sin aviso, el brazo de Guzzlord que sujetaba a Faba se movió con fuerza hacia abajo, apartando el cuello del rubio de los colmillos del tipo Siniestro. Eso pareció sorprender al Ultraente, quien no le dio importancia y sin pensarlo, lanzó a Faba al interior de su boca.
—¡HAU, AYÚDAM…!
Las mandíbulas de Guzzlord se cerraron, dejando a Hau Mahalo con una última imagen mental de Faba.
La imagen de un hombre patético, cobarde y que hasta el final, siempre había sido un rastrero… La imagen de un hombre al que su miedo le había impedido salvar.
Mahalo estuvo seguro en ese momento de que los ojos de Faba, llenos de súplica y terror e inundados en lágrimas, lo perseguirían eternamente incluso en sus sueños.
No pudo seguir pensando en ello.
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
La boca de Guzzlord se abrió de nuevo y como se lo esperaba, Faba ya no estaba ahí.
En esa gélida cima solo quedaban él, sus Pokémon y un Ultraente al que le temía con toda su alma.
Hau Mahalo: Activo.
Tori Maka'u: Muerto.
Faba Pepehi: ?
Faba se levantó rápidamente, exaltado a más no poder. Se llevó unas manos a la cara, la cual todavía sentía húmeda. Vio a sus alrededores, encontrándose solamente con cuatro paredes de concreto y suspiró.
Estaba en prisión… Todo había sido un sueño.
Se puso de pie y caminó hacia la puerta de metal, golpeándola con fuerza.
—¡Oigan! ¡Oigan!— gritó, sin dejar de tocar.
Espero por algunos minutos pero nadie le contestó. Se asomó por la rendija que tenía esta, pero como solo vio un pasillo vacío se alejó de la puerta y se dispuso a dormir en su catre.
—¿Eh? ¿Qué mierda?...— murmuró, viendo que su catre ni siquiera estaba ahí— ¡Oigan, exijo de inmediato saber qué demonios le hicieron a mi cama!— gritó, pateando con fuerza la puerta de metal.
Una vez más, nadie le contestó.
Realmente molesto, caminó hacia el fregadero. Había llorado bastante, por lo que sería una desgracia para él que lo vieran así de débil por un simple sueño.
Y entonces se dio cuenta de que no había fregadero. Se llevó las manos a la cabeza y entonces, caminó hacia el centro de la habitación, reparando en un gran espejo que no había visto antes.
Pero claro que eso no fue lo que le llamó más la atención a Faba, sino que fueron sus ropas.
—Esta es…— murmuró, comenzando a abrir sus ojos por el terror— No… No, no, no… ¡NO!— golpeó fuertemente el vidrio y en lugar de quebrarlo, su mano simplemente rebotó— ¿Q-Qué?...— lo golpeó nuevamente, obteniendo un resultado idéntico.
Faba vio bien el lugar en el que estaba. Se fijó en que había cámaras en las cuatro esquinas de la habitación, también una debajo del espejo. Logró reparar también en unos trozos de madera realmente podridos que en otros tiempos debieron ser una mesa.
No tenía sentido. No tenía el más mínimo sentido.
¿Cómo podía haber cámaras de seguridad que parecían nuevas al igual que el cristal pero al mismo tiempo existir esa mesa que se veía que tenía tal vez milenios de antigüedad?
Faba corrió con desesperación hacia la puerta y comenzó a golpearla con fuerza.
—¡ALGUIEN! ¡ALGUIEN POR FAVOR SÁQUEME!— empezó a suplicar, sin dejar de golpear la mesa— ¡RONBI! ¡AYUDA!
Faba no sabía que había alguien que si lo estaba viendo.
—Esto te traerá problemas, Joey… No debiste haberlo hecho…— murmuró Absol, al lado de su amigo humano.
—Le salvé la vida— aseguró el niño, recostándose en el cuerpo de su Pokémon con una sonrisa en el rostro—. Si no hubiera hecho nada, habría muerto degollado… ¿Cómo iba a saber yo que terminaría en ese lugar?
Absol pensó que Joey tenía un punto.
—Pero eres increíble, Joey… ¿Cómo es que puedes ver en otras dimensiones? Se supone que nadie aquí puede hacerlo— Absol se veía ciertamente curioso.
—Digamos… que quedarse en la tierra un tiempo tiene sus beneficios— dicho eso, cerró los ojos, dispuesto a dormir.
Después de todo, tenía la más tranquilizante canción de cunas sonando de fondo.
Dulces sueños, Joey
Faba Pepehi: Atrapado eternamente.
¡Hola a todos! Terminé el capítulo de hoy que la verdad, siento yo, fue más crudo que los anteriores. De verdad me sentí muy mal al hacerle eso a Mina, siendo que es un personaje con el que me divierto mucho trabajando.
De ahora en adelante veremos por lo que queda de guerra el nombre de los personajes, seguido de su estado en combate, así que espérenlo.
Leon pecheándola como siempre… Tremendo pecho frío. Okay, dejando de lado las bromas XD Me pareció que dejar a Leon fuera de combate era una buena idea. Al principio quería que su estado dijera "Parcialmente fuera de combate" ya que sus Pokémon siguen en el campo de batalla, pero habría tenido que hacer lo mismo con Mina. Al final, ninguno de los entrenadores puede seguir combatiendo por lo que "Fuera de combate es lo adecuado".
Por cierto, hablando de Leon. ¿Recuerdan que les dije que tendría una sub-trama con Cynthia y Chris una con Lario?... ¡Bueno, pues terminó siendo no real! Al parecer me mentí a mí mismo y no seguí los planes que tenía, mismamente, planeados XD
En este capítulo oficialmente murieron dos de los tres Ultraentes "originales" por decirlo de alguna manera. Cable y Papel están muertos, quedando solamente Músculo, ¿qué sucederá con él?
Por cierto, tal vez no recuerden que hace mucho, en el capítulo en el que Ash atrapa a Rowlet y Rockruff (el 6; Mordisco vs Picotazo), escribí que "Ash jamás volvería a ver a ese Toucannon"… Bueno, literalmente 100 capítulos después tenemos la conclusión de eso. En efecto, pensé en la muerte de Toucannon desde el primer momento.
Otra cosa muy curiosa que había querido mencionar pero que siempre se me olvidaba hasta que vi la review del usuario glamorousdays fue la fecha de 11 de marzo. Como recordarán, el 11 de marzo fue el día que marqué yo, iniciaría el apocalipsis y supongo que también recordarán que lo hice hace muchísimos meses… ¿Saben que sucedió el 11 de marzo del 2020? Exacto; la OMS declaró como pandemia al virus del COVID-19… No quiero decir nada, pero entre eso y que también predije el Incineroar de Royale… ¿Tendré poderes o algo así?
¡Yyyy… finalmente! El destino de Faba. Por si se lo preguntan, sí, está en una cámara de interrogatorios. ¿Cómo llegó ahí? Lo explicaré con mi lógica. Yo pienso que la boca de Guzzlord es una especie de "Ultraumbral" que te transporta a su dimensión, en la cual va todas las cosas que ha comido. También pienso que este Ultraumbral te haría aparecer en cualquier parte de dicha dimensión, aunque claro que, dos cosas que Guzzlord se comió en un periodo muy corto de tiempo deberían estar juntas (en este caso, Arcanine y Faba) tal como le pasó a Hal con sus Pokémon, ¿no? ¡Bueno, pues en principio debería, pero como Guzzlord es un misterio, nadie sabe realmente como funciona su cuerpo!
¿Por qué una sala de interrogatorios?, se preguntaran. La respuesta es sencilla. Necesitaba un lugar encerrado y vacío del que Faba no pudiera escapar y en el que no pudiera encontrar nada para suicidarse, por ello hice que la madera estuviera completamente podrida. Podrían pensar "va a romper el vidrio y a escapar o a matarse con los fragmentos que queden", tranquilos, eso no va a pasar. Faba no tiene la fuerza física para destruir un vidrio templado (menos con su paso por la prisión) y de ahora en adelante esta solo irá decayendo.
"Ember, ¿pensaste en esas cosas solo para que Faba tuviera una muerte dolorosa, lenta y agonizante?" y yo respondo: ¡Por supuesto que sí! Era un imbécil, así que se lo merecía de todas formas.
Ahora dejando de lado la satisfacción que me dio darle su merecido a Faba, procederé a despedirme pues no tengo mucho más que decir.
Espero que el capítulo les haya gustado o al menos, interesado un poco.
¡Nos leemos luego; Alola!
