¡Hola a todos! No perderé el tiempo como siempre y pasaré a responder las reviews anónimas… Se siente un poco solitario sin Trigon en esta sección, pero bueno… ¡respondamos!
Guest: Si al menos pude darte la ilusión de que Lillie iba a morir, entonces me doy por bien servido XD
Zoffey: Creo que es porque en todas las reacciones hablé de Hau como si de verdad estuviera muerto XD
¡Gracias! Gloria es de esas personas que se divierten molestando a una persona en particular… No lo llamaría bullying, pues no lo hace con el fin de hacer sentir mal a Víctor, sino que más bien lo hace porque le gustan sus reacciones. Aunque supongo que hay una pequeña línea entre ambas cosas.
Un pequeño espejismo del inicio de la historia con la recta final…
¡Espero poder cumplir con tus expectativas!
¡Nos leemos!
Invitao (XDDDDD): Creo que igual no viene de más el aclararlo XD
Es como le dije a Zoffey (el review de arriba). Creo que dio esa melancolía pues hablé de Hau en todo el capítulo como si de verdad hubiera muerto, lo que imagino, creo el pensamiento de "Ey, Hau no se murió, ¿verdad?".
La verdad es que hice su personalidad basándome un poco en todo el meme que salió entorno a ella XD
¡Entonces me doy por bien servido al saber que te engañé! XD
¡Espero cumplir tus expectativas y espero cumplir las mías!
¡Nos leemos!
Deluxe: ¡Hola! A menos que ya hayas comentado pero sin este nombre, entonces creo que es la primera vez que nos leemos. ¡Bienvenido!
¡Me pone muy feliz saber que hay personas que incluso sacrificaron valiosas horas de sueño con tal de seguir leyendo mis fumadas mentales!
Espero que, para el final de la historia, puedas mirar atrás y pensar que fue un buen viaje. Muchas gracias por tus palabras, Deluxe.
¡Nos leemos!
Ahora sí, sin nada más que decir, pasen a leer, por favor.
—Aunque… el mundo sintió alivio al saber que Hau Mahalo vivía…, ahora mismo, lo que su servidora está viendo le da todo menos alivio…
La cámara apuntaba fijamente al gran Necrozma, quien se alzaba en los cielos de forma amenazante, luego de propinar un gran grito que se escuchó por toda Alola.
—Después de tantos siglos, el mundo enfrenta de nuevo a quien una vez juró venganza… Tierra y cielo son lugares peligrosos, ¿será que el mar es el único lugar seguro que hay en el mundo?...— la cámara apuntó hacia Gabi, quien estaba sudando a montones— Señoras y señores… Recen; recen porque Necrozma no ponga sus manos sobre Lunala…
Y muchos empezaron a hacerlo. Pero, ¿servían de algo esos rezos? Las todas poderosas deidades no harían un milagro que mágicamente evaporaría a Necrozma, no; eran esas deidades las que tenían que pelear físicamente contra la amenaza. Tal vez no eran rezos, tal vez eran palabras de aliento que la humanidad esperaba, ellos pudieran escuchar.
Red y Steven miraron hacia el cielo con el ceño fruncido. Ambos dejaron salir un suspiro; el Campeón de Kanto se acuclilló y el de Hoenn se recargó en un pilar.
—¡S-Señor Red!— dijo con preocupación un recluta, agachándose para estar a la altura del jefe de su escuadrón.
—Señor Steven, se está sobreexigiendo…— le murmuró un recluta de su escuadrón, haciendo que este negara con la cabeza.
Los Pokémon de Ketchum y Stone también se veían cansados, puesto que estaban empapados en sudor y jadeaban con fuerza.
¿Los poderosos Red Ketchum y Steven Stone puestos contra las cuerdas de esa forma por simples Ultraentes? Sonaba sorprendente, pero era aún más sorprendente lo que ellos habían logrado.
Entre los veintisiete escuadrones que conformaban la gran mayoría de las fuerzas de Alola, solo había dos en el que ninguno de sus hombres había perdido fuerzas, la vida o había sufrido una herida; esos eran el escuadrón Poliwrath y Metagross.
Y ese enorme milagro era por la dedicación de Steven y Red, quienes habían estado empujándose a sí mismos hacia el límite con la intención de protegerlos a todos. El Altar del Eclipse era un sitio mucho más pequeño a comparación de, por ejemplo, ciudad Hau'oli, por lo que debía ser pan comido, más si estaban en compañía de Regirock y Registeel… Sí, debía serlo…
—Necesito… agua…— murmuró Red, poniéndose de pie. Había estado corriendo a toda velocidad por el lugar, esquivando y saltando por unas seis horas; sin descanso, sin parar. El Campeón de Kanto estaba llegando a un punto de quiebre.
—¡Enseguida! ¡Quédese aquí mientras la busco!— exclamó el joven recluta, quien había empezado a temblar un poco por la presencia de Necrozma.
Red se sentó. Necesitaba descansar un poco, solo un poco. Vio como ese chico corría rápidamente hacia una de las esquinas de la gran plataforma, lugar donde había dejado su bolso y entonces, se quedó helado.
Una enorme cantidad de bloques cayeron directamente contra aquel joven, aplastándolo al instante. La boca de todos se abrió con sorpresa y tanto Red como Steven, se reincorporaron rápidamente.
—¡C-CAESAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR!— se escuchó gritar en todo el lugar.
El Stakataka comenzó a armarse rápidamente, viendo de forma amenazante a todos sus oponentes. Donde antes había un joven chico, ahora solo se encontraba un cadáver aplastado, magullado y roto, debajo del cual se formaba un charco de sangre y agua.
La mandíbula de Red se apretó con fuerza.
"Debía tener la misma edad de Ash", pensó. Un chico tan joven como su pequeño hermanito había sido asesinado sin el menor aviso, justo frente a él, por una petición que le había hecho.
¿Agua? ¿Quién necesitaba agua? El quererla le había arrebatado la vida a un chico lleno de sueños y esperanzas.
—Steven…— murmuró, balanceándose un poco por el agotamiento— ¿Puedes seguir?...
—Siempre…— le respondió Stone, con la mirada ensombrecida.
—¡Metagross…!/¡Poli…!
Ambos Campeones dieron un paso al frente, al mismo tiempo.
—¡PUÑO BALA!/¡DEMOLICIÓN!
Y al mismo tiempo, ambos Pokémon cargaron hacia el frente.
—Es enorme…— Alder veía con asombro al gran Necrozma, quien encaraba a los legendarios, a punto de iniciar un combate que a todas luces sería algo jamás antes visto. Entonces, algo más entró a su campo de visión— ¡¿Qué son esos…?!
Desde el cielo comenzaron a descender miles de aquellas… avispas, que fue la única forma que encontró Alder para describirlas. Se esforzó por ver mejor y lo logró hasta que estuvieron a cierta distancia.
Colores de pelo raros, piel azul y trajes en extremo raros… Moore pudo reconocerlos en ese momento como la Unidad Ultra.
Las avispas llegaron atacando inmediatamente a los Ultraentes con todo tipo de ataques como Pulso dragón, Tijera X, Puya nociva y Tajo aéreo.
—Refuerzos en el momento justo, ¿eh?...— murmuró, mirando a su alrededor.
En el escuadrón Bouffalant, treinta y tres personas habían muerto, cuarenta y dos habían quedado heridas y treinta unidades habían sido enviadas como refuerzo; sumadas a las cinco personas que quedaban sanas del original escuadrón Bouffalant, en total solo había treintaicinco personas que podían tenerse en pie por sí mismas. Todo eso a pesar de la ayuda de Volcanion y Meloetta.
En las Afueras de Hau'oli podías encontrar, si buscabas bien, los cadáveres de treinta y tres personas… de la Fundación Aether. Por cada dos reclutas de la Fundación que Alder veía muertos, podía encontrar los restos de un entrenador que había decidido prestar su ayuda… Y ni siquiera quería imaginar la de Pokémon que habían fallecido.
Alder Moore, el Campeón de Unova, se llevó una mano a la cara.
—En el… momento justo…— murmuró, mientras su labio inferior comenzaba a temblar.
—Refuerzos…— Kiawe miró hacia su costado— Sí… Definitivamente… los necesitamos…
La mirada de Wela bajó hacia el piso mientras se recargaba en contra de la entrada de la Avenida Royale. Se llevó las manos a la cabeza, cuando de pronto las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
Había sido un solo segundo; se habían descuidado solo por un momento…
—Oye… ¿qué haces dormida en un momento asì, Paku?... Siempre tomándote las cosas con esa calma que de verdad me irrita…— Kea movía con delicadeza el cuerpo de su hermana menor, el cual estaba lleno de quemaduras; su pecho no se movía en lo más mínimo y debajo de su cabeza se había formado un gran charco de sangre— Si no te levantas… ¿entonces quién guiará a los turistas en el Spa?...
—¡Déjalo ya, Kea!— le gritó Omaha, abrazándolo fuertemente por la espalda mientras lloraba— ¡Está muerta! ¡Paku está… ESTÁ MUERTA!
Esas palabras accionaron algo en el joven adulto, quien se llevó las manos a la cabeza.
—No… ¡E-Es Paku!... ¡Paku es el tipo de persona que no…!— vio hacia el cuerpo de su hermana y pudo ver como su rostro comenzaba a perder el color— Paku es el tipo de persona que no… que no…
La Kangaskhan de Kea los rodeó a ambos con sus brazos; ese día, ella también había perdido a alguien importante. Juntos, los tres lloraron amargamente por la pérdida de la menor de los hermanos Keahi.
Kiawe vio hacia sus alrededores. ¿Se hacía llamar a sí mismo Capitán? ¿Se suponía que era él quien debía protegerlos?
"No pude proteger ni a mi propia familia", pensó.
Wela se puso de pie, comenzando a caminar hacia un Blacephalon que estaba derribado y mientras lo hacía, sujetó un pedazo de tubería que había emergido del suelo, el cual arrancó luego de patearlo varias veces.
Una vida entera; una historia; un futuro; una familia; unos sobrinos que ya no serían… Ese Ultraente se había llevado todas esas cosas y lo peor era que no le importaba en lo más mínimo.
Kiawe creía que ya estaba derrotado… Creía que podría no matarlo… Él de verdad lo creía… Pero no fue así. Esa pelota que tenía por cabeza había estallado en el costado de Paku; ese estallido la mandó a volar hacia unas escaleras; esas escaleras de piedra rompieron su cabeza al instante… La cosa iniciaba con una cabeza y terminaba con otra.
Kiawe, por su cuenta, se aseguraría de que no volviera a pasar.
Charizard trató de impedírselo, pues no quería que aquel pequeño bebé que conocía de toda la vida se corrompiera, pero para Kiawe ya no había vuelta atrás. Paku no era solamente "esa familiar", o una prima; para Kiawe, Paku era incluso una hermana menor con la que podía contar siempre, al igual que con el resto de sus primos.
Y ese Ultraente se las había arrebatado.
—No pude hacer las cosas bien cuando tuve la oportunidad…— murmuró Wela, sentándose en el torso del tipo Fantasma— Perdóname, Paku… Deja que tu primo… haga las cosas bien… por lo menos una vez…
La tubería se clavó con fuerza en la cabeza de Blacephalon varias veces, hasta el fondo y lo siguiente que sucedió fue una pequeña explosión. El cuerpo del Ultraente se convirtió en confeti que fue arrastrado por el viento.
—No es justo…— Kiawe levantó la mirada, hacia el cielo— Deja tu cadáver aquí… Junto al de Paku…
Porque matarlo a él, no la devolvería a ella.
Eso era algo con lo que Kiawe Wela tendría que aprender a vivir, lo quisiera o no.
En las alturas estaba el causante de toda esa muerte y destrucción.
Un ser codicioso que quería más y más y más y más; un ser incapaz de frenar su propio deseo de ese "un poco más"; un ser que en antaño había sido brillante como el sol, pero que ahora era incluso más oscuro que la propia luna.
Su nombre es Necrozma y, pese a lo que se acaba de decir, este ser no necesita una introducción…, solamente necesita enseñar.
Enseñar de lo que es capaz.
Giratina apareció entonces detrás del Resplandeciente, utilizando Golpe umbrío. Necrozma se giró rápidamente y cargó un poderoso Pulso dragón que disparó directamente hacia el señor de la antimateria.
El tipo Fantasma siguió cargando en contra del Ultraente, quien amplificó su ataque, pero en ese momento, alguien lo atacó por el costado. Lugia había llegado con Aerochorro y detrás de él iba Ho-Oh, dispuesto a utilizar Fuego sagrado.
Necrozma canceló Pulso dragón y con rapidez, evadió el movimiento de Giratina, quien chocó contra el mar por la velocidad a la que iba. El Refulgente invocó una enorme cantidad de rocas tan grandes como casas y las disparó en todas direcciones.
Los legendarios tuvieron que empezar a moverse rápidamente para evadir esas enormes piedras. Lugia destruyó una con Aerochorro pero no pudo destruir otra, la cual lo golpeó con fuerza.
El tipo Psíquico cayó directamente hacia el mar y tras unos segundos, salió junto a Giratina; se veía realmente lastimado por haber recibido esa única roca. El cuerpo de Lugia comenzó a brillar y su energía pareció recuperarse, pero no lo suficiente.
Entonces, alguien llegó caminando a su lado. El legendario de los mares volteó a ver a Xerneas, quien caminaba por el agua como si se tratara de una extensión más de la tierra. El tipo Hada utilizó Pulso cura, dejando casi como nuevo a Lugia, quien se lo agradeció y entonces, volvió a volar.
En los cielos, todos los Pokémon legendarios de gran calibre rodeaban a Necrozma, quien veía fijamente a Arceus.
—Después de… ella...— señaló a Lunala con una de sus grandes garras, quien estaba detrás del Pokémon creador— y de… Laliona, seguir tú…
—Si crees tener la capacidad, entonces intenta hacerlo— respondió Dios, comenzando a cargar una gran cantidad de energía frente a su boca.
Necrozma sabía que eso era malo. No podía enfrentar a Arceus, o al menos, aún no. Comenzó a moverse rápidamente con intención de prepararse para el ataque, pero tuvo que detenerse para bloquear el Distorsión y Corte vacío de Dialga y Palkia. Logró destruirlos ambos disparando un montón de haces de luz que salieron hacia todas direcciones, obligando a los legendarios a esquivar nuevamente.
Necrozma se preparó para recibir el movimiento de Arceus, pero en ese momento, vio como un gigantesco rayo de luz verde iba directo hacia él, por lo que tuvo que bloquearlo al disparar una gigantesca bola de luz que neutralizó el movimiento; Zygarde se sintió frustrado al ver eso. Por un costado, el movimiento de Yveltal, Ala mortífera, lo golpeó. Sin verse realmente afectado por ese ataque, vio como una gran cantidad de rayos de luz emergían del mar, lugar en el que ahora estaba Kyogre en su forma primigenia, utilizando Pulso primigenio.
Necrozma no trató de bloquearlo y en su lugar, comenzó a moverse rápidamente por el campo de batalla, cargando directamente hacia Giratina, quien se preparó para un segundo asalto contra el Ultraente.
Pulso dragón impactó contra Esfera aural y en cuestión de segundos, el primer movimiento ganó el forcejeo de forma aplastante. Giratina desapareció dentro de un agujero de gusano al ver la forma en la que Necormza se acercaba a él, frustrando sus planes.
—Recibe… ¡MI SENTENCIA!— alrededor de Arceus aparecieron varias tablas y una de ellas fue absorbida por su cuerpo, mientras que el resto desapareció. Todos los colores del cuerpo de Arceus, que no fueran el blanco de su pelaje, fueron remplazados por un oscuro color negro, indicando su cambio al tipo Siniestro.
Hacia el cielo salieron disparados cientos de miles de rayos de luz que comenzaron a caer rápidamente contra Necrozma. El Ultraente trató de utilizar Protección para defenderse, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo. El ataque del Creador era tan potente que destruyó su escudo, el cual normalmente resistiría bombas nucleares como si fuesen picaduras de mosquito.
Necrozma esta vez sí sintió daño y entonces, comenzó a moverse. Se había dado cuenta de que estar rodeado de esa manera lo ponía en una terrible situación. Sus ojos se movieron rápidamente y entonces, sujetó a Giratina por el rostro, quien acababa de aparecer detrás de él con intención de conectar Golpe umbrío.
El Refulgente decidió que ignoraría a Arceus. Los acabaría de uno en uno, eligiendo siempre al que estuviera más cerca de él y daba la casualidad de que él realmente quería deshacerse de Giratina, pues entre todos los Pokémon legendarios, sin contar a Arceus, era él quien más se acercaba a sus capacidades.
Un poderoso Pulso dragón impactó directo contra el cuerpo del señor del Mundo distorsión, provocándole un buen daño. Giratina comenzó a caer hacia el mar y todos los demás fueron rápidamente a ayudarlo, pero Necrozma les cortó el paso con esos destructivos haces de luz que golpearon a más de uno.
Lanzó aquella gran bola de luz para hacer retroceder a Xerneas, quien ahora sabía, tenía buenas capacidades de soporte con Pulso cura. Cuando llegó hacia Giratina, vio que su cuerpo estaba rodeado por unos extraños anillos de agua y también reparó en que su vitalidad estaba siendo recuperada. Vio como unos pequeños seres volvían al mar, alejándose rápidamente de él.
Necrozma no dudó en atacar con Joya de luz hacia el mar, con la intención de acabar con más de uno de esos pequeños. Por la espalda, alguien lo golpeó, haciéndolo perder el equilibrio. Vio como Mega-Rayquaza tomaba su distancia, para luego atacar con Pulso dragón; el Ultraente bloqueó utilizando su propio Pulso dragón y ganó fácilmente ese choque de poderes. Supo en ese momento que aquella serpiente verde era tan fuerte como Solgaleo, Lunala, Dialga, Palkia y el ser que antes le había disparado ese gigantesco rayo verde.
Aunque no era tan fuerte como Giratina, a quien volvió a ver. El tipo Fantasma ya estaba volviendo a subir a los cielos, cuando Necrozma lo atacó con Pulso dragón una vez más; ahora que sabía que ese movimiento lo dañaba, no dejaría de usarlo en su contra.
Frente al Pokémon de la antimateria, aparecieron enormes columnas de piedra que sirvieron para absorber el ataque, dándole tiempo a Giratina de alejarse. Groudon Primigenio también estaba en la batalla.
Por la espalda, Piscocorte y Esfera aural golpearon a Necrozma, haciéndole un daño equivalente al que le haría una avispa a un edificio si lo picara con su aguijón.
Mega-Mewtwo X y Mega-Mewtwo Y estaban detrás de él, viéndolo fijamente.
—Si incluso la muerte puede reconocer la belleza de la vida, ¿por qué tú no puedes?— la forma X (cuya voz se escuchaba mascúlina), volteó a ver a Yveltal, quien preparaba de nuevo su ataque de Ala mortífera.
—¡YO QUERER… LUZ!— gritó Necrozma, disparando esa inmensa cantidad de haces de luz en contra de los dos Mewtwo, quienes tuvieron que alejarse a toda velocidad para no ser atrapados.
La forma Y se vio molesta.
—Este campo de batalla nos queda demasiado grande— le dijo a su compañero, con una voz que sonaba femenina.
Mewtwo X asintió. Habían pensado que tal vez podrían ser de ayuda contra Necrozma, pero descubrieron que no era así. A comparación de ese ser, ellos eran simples mosquitos.
—Hay Pokémon muriendo en el campo de batalla… Debemos ayudarlos— dijo Mewtwo Y, comenzando a volar rápidamente hacia Poni.
—También hay humanos que están perdiendo la vida— remarcó la forma X, viendo hacia Melemele.
—Tienes razón; lo siento.
Así, ambos separaron caminos.
—¡Lillie, Gladio, Ash, necesitamos que se reúnan con sus Tapus!— exclamó Wicke por la radio— ¡Si podemos acelerar el proceso mediante el cual los Tapus contienen a Necrozma, entonces podríamos facilitar el trabajo de los demás Pokémon legendarios!
—¡¿Cómo le haremos saber ese plan a ellos?!— escucharon preguntar a Gladio— ¡No hay forma de que los alcancemos en medio del mar! ¡Necesitamos que se acerquen a alguna de las islas para poder actuar!
Alguien contestó antes que nadie más.
—¡Creo que tengo una idea!— dijo Lillie, sonando bastante convencida— ¡Solgaleo, ¿crees que puedas comunicarle nuestros planes a Lunala?! ¡O tal vez usted, Tapu Lele!— se escucharon gruñidos por la línea de Lillie durante casi un minuto y medio— ¡Genial, muchas gracias, Solgaleo! ¡Solgaleo y Lunala pueden comunicarse telepáticamente entre sí, y también con los Tapus! ¡Si Lunala o Solgaleo tienen algo que contarles a ustedes, lo dirán a través de los Tapus y ellos se los harán saber por medio de nosotros y viceversa! ¡Genial, ¿no?!
Los científicos voltearon a verse entre sí, sonriendo, eso hasta que alguien se dio cuenta de algo.
—Hau ahora mismo está descansando, ¿pero cómo haremos para comunicarnos con él cuando despierte? Su radio se destruyó…— dijo Elm, rascándose la cabeza.
Antes de que nadie pudiera decir algo, una fuerte alarma comenzó a sonar en el lugar y las luces empezaron a parpadear.
—¿¡Qué es…?!— antes de que Wicke pudiera hablar, una recluta llegó corriendo al lugar.
—¡Ultraentes! ¡Son cerca de cuarenta y acaban de irrumpir en la Reserva!— exclamó, jadeando.
Los científicos voltearon a verse y entonces, una persona se puso de pie.
—Permitan que me encargue de esto— dijo Samuel Oak, quitándose su bata de laboratorio y dejándola colgada en su silla—. Me tomará unos minutos.
—¡Espera, primo! ¡Iré contigo!— exclamó Gabriel, poniéndose de pie al instante.
Samuel asintió, poniéndose en marcha.
—¿Estás seguro de que puedes seguirme el paso?— preguntó Samuel, abriendo nuevamente las puertas del centro de mando.
—¡Soy el más joven, claro que puedo!— Gabriel comenzó a mover su brazo, el cual crujió— ¡O-Ouch!...
—Eso casi fue genial…— pensaron los reclutas de Aether.
—¡Equipo de extracción del Monte Lanakila, tenemos una pregunta para ustedes!— exclamó Wicke con fuerza.
Acerola reía, como siempre solía hacerlo, solo que esta vez había algo distinto.
Su sonrisa era enorme, sus ojos mostraban alegría, pero por su rostro caían lágrimas a raudales. Sujetaba con fuerza una de las manos de Hau, mientras reía.
—Está vivo…— murmuró, sin dejar de ver fijamente su inconsciente rostro— HauHau de verdad está…— cerró los ojos, haciendo que las lágrimas cayeran más rápido— de verdad está vivo…
Los Pokémon de Mahalo se veían tan felices como Acerola.
—Sí… Sí, entendido… Sí, aquí los esperaremos… No, discúlpenos a nosotros por no arreglar todo de antemano… Sí, muchas gracias…— al centro médico entró el recluta Ben, quien fue rápidamente visto por sus compañeros— Era la Directora Wicke. Enviará a una unidad que transportará una radio para el señor Hau ya que no tiene ninguna.
Una recluta asintió, levantándose de su asiento.
—Lo escuchamos. Al parecer la comunicación entre los Representantes con el centro de mando será de vital importancia para nuestra victoria— dijo, poniéndose de pie. Vio de reojo a un recluta de pelo negro y lentes—. Por cierto, Ben…, él está así desde que Necrozma llegó…
El recluta estaba sentado en una esquina, abrazando sus propias piernas mientras lloraba.
Ben también volteó a verlo.
—Todos los reclutas que estamos aquí ofrecimos nuestro apoyo— dijo, caminando hacia donde estaba Hau, viéndolo con el ceño ligeramente fruncido—. Sabíamos lo que nos esperaba…, pero ellos… ellos prácticamente fueron obligados a estar aquí, sin ninguna otra elección; fueron obligados a cargar en sus hombros el peso de miles de millones de vidas… La presión debe de ser aplastante; no me gustaría estar en sus lugares.
Acerola negó con la cabeza.
—HauHau… quiere ser el mejor Kahuna que Melemele, y Alola en general, haya tenido… Él decidió luchar este combate para proteger su región… su hogar…— dijo Tapu, sin dejar de sonreír.
—Supongo que todos estamos protegiendo nuestros hogares, pero aun así…
La estación médica de la Aldea Tapu era, como las demás, una gran tienda de lona donde había bastantes camas dispersas por todo el lugar, la gran mayoría de ellas estaba ocupada y todas ellas tenían al menos a una persona atendiendo al paciente herido; alguien cruzó la entrada de esa tienda de lona.
Todos voltearon a ver y se toparon con el mismísimo Nanu Malíe, quien jadeaba un poco.
—¡Pa!— exclamó Acerola, sorprendida por verlo ahí.
—¡¿Pa?!
—¡Acerola!...— Malíe vio entonces hacia la cama, abriendo la boca con sorpresa— ¡¿Él de verdad está…?!
Acerola corrió hacia Nanu y lo tomó de la mano, guiándolo rápidamente hacia Hau. Puso la mano del policía sobre el pecho de Mahalo; Nanu de inmediato sintió los latidos de su corazón.
Sonrió y se dejó caer al suelo con alivio. Miró hacia el suelo, rascándose la cabeza.
—Lo siento, Hal. Todavía no te dejaremos reunirte con tu muchacho…— murmuró, volteando a ver nuevamente al joven Mahalo. Miró a los reclutas— Ey, ustedes; ¿cuánto tiempo creen que le tome descansar?
Una chica, vestida con ropa de enfermera, llegó al encuentro de Nanu.
—Sus heridas están cerradas, pero el señor Mahalo perdió bastante sangre— le dijo, señalando un porta sueros que tenía dos bolsas de sangre tipo "A+"—. A pesar de que está recuperando esa sangre, él no debería moverse en un tiempo…, pero… no creo que el señor Mahalo pueda permitírselo…
Nanu se puso de pie una vez más.
—Sí…— murmuró, viendo a Hau. Realmente odiaba esa situación; mandarlo a la guerra sin siquiera poder descansar apropiadamente y a su edad…— Hay muy pocos Ultraentes por los alrededores… Pero iré a ver por si acaso.
Acerola arqueó una ceja.
—¿En serio?
El Kahuna asintió.
—Pasó lo mismo en Malíe— dijo, avanzando hacia la salida—. Había uno de esos monstruos, un Guzzlord; los Ultraentes desaparecieron en un rango de varios kilómetros a su alrededor… Solo estoy suponiendo, pero creo que no son muy apreciados entre sus compañeros monstruos.
La Capitana se veía confundida.
Nanu separó la cortina que actuaba como puerta del centro médico y rápidamente retrocedió, sobresaltado.
—¡Dorian y Magna de la Unidad Ultra presentándose al deber, señor de Alola!— escucharon gritar con fuerza. Acerola se puso de pie y rápidamente se asomó por el costado de Nanu.
Había dos personas de la Unidad Ultra, un hombre de pelo rojo y una mujer de cabello celeste.
Malíe parpadeó varias veces y luego, salió del lugar.
—Supongo que ustedes son los refuerzos…— murmuró, viendo fijamente a los Ultraentes sobre los que montaban y al pequeño que los acompañaba— ¿Y estos?
—¡Sus nombres son Poipole…— Dorian señaló al pequeño— y Naganadel, señor!— esta vez, apuntó al grande— ¡Son Ultraentes que conviven con las personas de Ultrópolis desde que tenemos memoria! ¡Son nuestros aliados más indispensables, señor!
El pequeño Poipole comenzó a reírse y a dar vuelta alrededor de Acerola, quien también se rio un poco.
—No me gustan— admitió Nanu, haciendo que los miembros de la Unidad Ultra se sobresaltaran un poco—. Casi todos los Ultraentes que conozco son seres asquerosos que solo saben quitar y quitar y quitar, sin importarles lo más mínimo a quienes lastiman.
—L-Lo entendemos, señor…— murmuró Magna, bajando la mirada y luego, poniéndose firme— ¡Pero le aseguramos que son nuestros aliados! ¡A ellos les confiamos nuestras vidas y odian a Necrozma tanto como nosotros!
Nanu arqueó una ceja.
—¿Y eso por qué? Creí que todos los Ultraentes eran sus leales esbirros.
—Bueno, Necrozma destruyó el mundo de los Naganadel y Poipole hace cientos de años, por lo que se vieron obligados a huir hacia otra dimensión, tratando de escapar de él— Dorian pasó una mano por la cabeza de su Naganadel, quien pareció sonreír—. Por esa razón, ellos realmente le tienen rencor.
—Estas cosas deben de ser viejísimas sí estuvieron vivos en aquel entonces…— murmuró Nanu, haciendo que Magna negara rápidamente.
—Nada de eso, señor. Ellos son descendientes de los Poipole y Naganadel que sufrieron en carne propia la destrucción de su mundo— aclaró—. Es un odio que se ha ido pasando de generación en generación.
Nanu volteó a ver a Acerola, quien había empezado a jugar despreocupadamente con el Poipole. Ella todavía era una niña, después de todo.
El Kahuna volvió a rascarse la cabeza y entonces, comenzó a caminar hacia la Aldea Tapu. Con uno de sus índices, les indicó que lo siguieran.
Ambos miembros de la Unidad Ultra bajaron de sus Naganadel y el pequeño Poipole tuvo que dejar de jugar con Acerola para ir detrás de ellos.
—¡Ah, voy contigo, pa!— exclamó Tapu, viendo un momento hacia atrás y luego, preparándose para correr detrás de Malíe, quien la detuvo.
—Necesito que alguien proteja a Hau— le dijo, sonriéndole—. Eres la única a la que le confío ese deber.
Acerola se quedó de pie y entonces, asintió.
—¡A la orden, señor!— le dijo, haciendo un saludo militar mientras sonreía.
Nanu asintió y entonces, se volteó.
—Y papá…— esas palabras hicieron que el corazón del Kahuna diera un vuelco, haciendo que volteara rápidamente a ver a Acerola, quien le sonreía ampliamente— Te amo.
Los ojos de Malíe brillaron y entonces, se dio la vuelta.
—Chiquilla…— murmuró, pasando una mano por debajo de la nariz, con una amplia sonrisa en el rostro.
—¡Cuídate, papá!— exclamó Acerola, agitando con entusiasmo un brazo.
Dorian y Magna no dijeron nada, simplemente siguieron avanzando detrás de Nanu. Vieron hacia el cielo, donde más de sus compañeros pasaban volando a toda velocidad.
—Por cierto, ustedes dos— llamó, sobresaltándolos a ambos—, ¿por qué llegaron tan tarde? Esos Ultraentes llegaron seis horas antes que ustedes.
—Realmente lo sentimos, señor… Debido a nuestro peso, ralentizamos la velocidad de los Naganadel, por lo que tardamos mucho más en llegar de lo que tardaría un Ultraente por su propia cuenta…— explicó Dorian.
Nanu dejó salir un bostezo, viendo hacia Necrozma.
—Da igual. Al menos vinieron a ayudarnos… y con eso, todo está bien…— murmuró Malíe.
—¡Sí, señor!
Un oficial de policía que estaba acostumbrado a estar en situaciones de vida o muerte; un oficial de policía que había visto morir a personas bajo su mando; un hombre que ya estaba acostumbrado a la muerte… un hombre que, después de mucho tiempo, había descubierto que siempre había tenido algo por lo que luchar; por lo que vivir.
Tenía una hija por la que vivir.
Hala, en esos momentos, estaba sintiendo el mayor alivio de su vida. Nunca antes se había sentido así; no se sintió así de aliviado cuando se casó, porque en ese momento sintió una inmensa felicidad, tampoco cuando supo que su hijo ya había nacido porque en ese mismo momento, su mujer había fallecido, llenando su corazón con tristeza.
Esta vez, era alivio y felicidad, ambos inmensos, pero sin opacarse el uno al otro.
Podría ver a Hau crecer; podría verlo casarse, ser un Kahuna; podría verlo formar una familia; podría pasar tiempo con él…
Ahora solo necesitaban superar la crisis frente a ellos. Un último esfuerzo; solamente un último esfuerzo.
—Retrocede, Elio— le dijo, viendo como los Ultraentes comenzaban a acercarse.
Los Pokémon de ambos ya estaban agotados y la cantidad de personas que podían seguir de pie había sido realmente mermada.
Hala frunció el ceño, sabiendo que estaban en la recta final de esa gran guerra.
Lo que sucediera, el destino de la humanidad, se decidiría en la próxima o las próximas horas.
Una hora o dos, eran las estimaciones del Kahuna.
Solo tenían que sobrevivir ese tiempo y entonces, lo lograrían.
Pero como todo, era muchísimo más fácil hacerlo que decirlo.
La humanidad estaba en las últimas y por ello, los refuerzos que llegaron desde otra dimensión fueron una completa bendición.
Decenas de Pulso dragón chocaron en contra de los Ultraentes que amenazaban a los escuadrones Incineroar y Hariyama, derribando a algunos cuantos y alejando al resto.
Dos miembros de la Unidad Ultra se estacionó cerca de Hala, quien suspiró al igual que sus cansados Pokémon y los de Elio, quienes realmente estaban quedándose cortos en cuanto energías.
—¡Enma y Hazo de la Unidad Ultra reportándose, señor!— exclamó la chica, la llamada Enma.
—¡Esperamos que el plasma morado haya sido de ayuda, señor!— dijo Hazo, asintiendo con fuerza.
—¿Plasma…? Oh, Pulso dragón…— Hala asintió— Sí, fue de mucha ayuda. Lo sentimos, pero realmente estamos en el límite de nuestras fuerzas, si pudieran…
—¡Los cubriremos, señor!— aseguró Hazo— ¡Por favor, vaya a un lugar seguro y recupere fuerzas!
—¡La Unidad Ultra asegurará esta área, señor!— dijo Enma.
Hala asintió. Un descanso; sus viejos huesos definitivamente lo necesitaban.
—Recuperen el aliento mientras puedan— le dijo a los Pokémon, mientras comenzaba a ajustar su respiración—. Elio, ¿te estás agotando? Si tienes que tomarte un respiro, entonces…
Asutoro negó fuertemente. El Kahuna no sabía si esa respuesta significaba que no estaba cansado o que, aunque lo estuviera, no se detendría.
Mahalo, por otra parte, simplemente pudo aceptar la decisión del flautista. De ver quería saber el estado de su nieto, pero sabía que no estaba consciente y no podía usar la línea externa solo para preguntar cómo dormía.
Necesitaba descansar. Un segundo; un minuto; lo que fuera estaba bien. Solo… necesitaba descansar.
Miró hacia donde sabía, estaba Ula-Ula.
—¡Exeggutor, Bomba huevo/Latigazo!
Un Exeggutor de Kanto y uno de Alola atacaron al mismo tiempo por parte de ambos Oak. La forma Kanto disparó por sus tres bocas tres grandes proyectiles que tenían, como su nombre indicaba, forma de huevo; la forma Alola, por otra parte, comenzó a mover su cuerpo con brusquedad por todo el lugar, golpeando a varios Ultraentes al mismo tiempo.
Las explosiones creadas por Bomba huevo crearon una humareda que les dificultó la visión a aliados y enemigos por igual, pero fue rápidamente dispersada por un Blastoise que comenzó a girar a toda velocidad mientras disparaba su Hidrobomba.
Los reclutas de la Fundación Aether que estaban en el lugar como refuerzo de emergencia (es decir, los últimos que quedaban y no habían sido desplegados) vieron asombrados ese movimiento.
—Toda una vida viendo tus trucos y todavía me sorprendes, Samuel— dijo Gabriel, pegando su espalda contra la de su primo.
—¿De dónde crees que Gary lo aprendió?— preguntó Samuel, sonriendo levemente. Sus huesos eran viejos y estaba algo oxidado, pero aun así podía pelear; él y sus Pokémon podían pelear.
Blastoise dejó de girar y justo por detrás de él llegó un Pheromosa, quien le lanzó una rápida patada contra el rostro. El ataque fue detenido por unas lianas que se enredaron rápidamente alrededor de la pierna del Ultraente, haciéndolo caer al suelo y posteriormente, arrastrándolo por todo el lugar, golpeando con fuerza.
Venusaur se le quedó viendo a su oponente por un segundo y luego dejó salir un montón de pequeñas partículas de su flor, las cuales pusieron a dormir al Pheromosa, así como a un Nihilego que se acercaba por arriba de él, el cual fue posteriormente mandado a tierra por el poderoso Garra metal de un Charizard.
Un Xurkitree se quedó parado frente a un pequeño koala que dormía abrazado de un tronco. Luego de verlo por algunos segundos más, disparó un Rayo que el koala evadió sin dificultad, para luego golpearlo con fuerza en la cabeza con su tronco.
—¡Así se hace, Komala! ¡Mazazo una vez más!— ordenó Gabriel.
El tipo Normal no dudó y se arrojó con todo en contra del oponente…, aunque seguía estando dormido.
—Sobre ese trabajo que me dijiste que Ash estaba haciendo para ti…— los ojos de Samuel se movieron rápidamente hacia el costado de su Charizard— ¡Gyarados, Hiperrayo!
De la boca de Gyarados salió un enorme rayo de luz que derrotó a bastantes Ultraentes, pero apenas terminó, el Pokémon tuvo que tomarse unos segundos para refrescarse.
—Oh, cierto… No te he mantenido al tanto. Bueno, solo cuatro formas Alola más y habrá completado su misión— Gabriel miró hacia detrás del Gyarados de Samuel; hacia un Buzzwole que se acercaba con Puño trueno— ¡Muk, Lanzamugre!
El poderoso movimiento del tipo Siniestro impactó en contra del Ultraente, haciéndolo retroceder y permitiéndole a Gyarados conectar un Acua cola que lo mandó a volar.
—Gracias por eso— Samuel volvió a sonreír—. ¿No te ha dado problemas ese muchacho? Sé de primera mano lo entusiasta que puede ser… ¡Tauros, Cabezazo zen!
El toro cargó directamente en contra de un Stakataka y alcanzó a golpear varios de los bloques, haciendo que se debilitaran, logrando así que el Ultraente perdiera parte de su estabilidad al estar incompleto.
Gabriel negó con la cabeza y luego, se la rascó.
—Bueno, debo admitir que al principio dejó un poco de lado su misión, pero luego de unas semanas tomó un ritmo excelente. No tenemos mucho tiempo de conocernos, pero puedo ver que todo lo que decías de él no era mentira… ¡Golem, Rodillo de púas!
El gran tipo Eléctrico comenzó a rodar rápidamente en contra de un Kartana, que intentó cortarlo sin éxito pues el impulso que llevaba no era ni siquiera normal, por lo que terminó siendo arrollado sin muchas dificultades.
—Gary, Ash y Red… Has formado a un trío poderoso, primo— le dijo Gabriel, dándole un pequeño codazo.
Samuel rio un poco.
—Yo no hice gran cosa. Solamente les di un Pokèmon a los chicos— admitió, viendo como el número de Ultraentes se había reducido considerablemente.
—¡Veo que los años te hicieron modesto!— Gabriel rio nuevamente.
—¡Solo cinco más!— escucharon gritar a un recluta, quien sonreía ampliamente.
Ambos Oak buscaron con la mirada a los Ultraentes. Quedaban solo un Celesteela que volaba por los alrededores mientras atacaba; un Blacephalon que acababa de ser neutralizado por el Triturar de Gyarados; un Xurkitree que se movía con rapidez por entre los árboles de la Reserva; un Pheromosa que se había enfrascado en un combate contra el Komala de Gabriel y por último, un Kartana que trataba de competir contra el Charizard de Samuel.
Con Blacephalon fuera, solo tenían que centrarse en los últimos cuatro.
Por órdenes de Samuel, Charizard alejó con fuerza a Kartana de él para así, poder centrarse en Celesteela, a quien derribó con un poderoso Lanzallamas y sin dificultad alguna.
El paso de Xurkitree, por otra parte, fue bloqueado por Venusaur, quien rodeó su cuerpo con sus látigos. El Ultraente liberó una descarga que apenas pareció afectar a Venusaur, quien posteriormente disparó grandes bombas de lodo venenoso que golpearon con fuerza al tipo Eléctrico. No terminó ahí, pues lo mandó a volar directamente contra Pheromosa.
Komala giró rápidamente sobre su tronco por órdenes de Gabriel, derribando así al desequilibrado Pheromosa, para posteriormente castigarlo con una poderosa Avalancha que no pareció ser suficiente para dejarlo inconsciente, pero para eso estaba el Martillo dragón de Exeggutor, quien se aseguró de que el enemigo no se levantara.
Todos buscaron con la mirada a Kartana y se dieron cuenta de que ya había comenzado a alejarse del lugar volando.
—¿Deberíamos seguirlo?— preguntó Gabriel, viendo como desaparecía de su vista.
—No. Si están por su cuenta, los Kartana pierden sus deseos de combate— respondió Samuel, volviendo a acomodarse las mangas de su camisa—. No es un peligro.
Escucharon aplausos rodearlos por completo. Vieron a los reclutas, quienes de verdad parecían estar encendidos.
—Deberíamos regresar de una vez— dijo Samuel, haciendo regresar a sus Pokémon con una sonrisa en el rostro. Era la primera vez en mucho tiempo que recibía la ovación de un público que había presenciado una buena batalla—. Creo que se me ocurrió un buen plan para usar contra Necrozma.
—Como se esperaba de ti, primo— Gabriel lo rodeó por el cuello con un brazo—. Mente y músculo en uno solo.
—Tú tampoco eres débil, primo— aseguró Samuel, con una media sonrisa.
—¡Profesor Oak, Director Oak! ¡El helicóptero que transportaba a la Kahuna Olivia acaba de llegar y ahora mismo fue llevada a la sala de emergencias junto al Campeón Leon y la Capitana Mina!— informó una recluta, parándose firmemente frente a ellos.
—Te agradeceríamos que nos informaras su estado luego de que la revisen los doctores— Samuel volvió a su usual gesto serio.
—Hablando de Mina…— Gabriel se veía preocupado— ¿Crees que puedan hacer algo con sus manos? Son especialmente importantes para ella…
—Los doctores dicen que los cortes fueron realmente precisos, por lo que ningún vaso sanguíneo, hueso, tendón o nervio se dañó, lo que facilitará mucho el volver a ponerle los dedos. Parece que el recluta que ayudó a tranquilizar a la Capitana hizo que congelaran los dedos, por lo que eso también es un enorme punto a favor para su recuperación— dijo la recluta con rapidez.
Gabriel suspiró con alivio.
—Muchas gracias.
—¡Para servir! ¡Si me disculpan, necesito retirarme!
—Gracias por tu trabajo— Samuel hizo una pequeña reverencia.
Ambos Oak se retiraron hacia el centro de mando, sin saber que estaban siendo observados por alguien.
Gracias al apoyo del grupo de Latios y Latias, la cantidad de muertes y heridos del escuadrón Silvally era más baja a comparación de otros escuadrones como el Lycanroc o el Bouffalant, pero aún con eso, la gente había comenzado a agotarse.
Gracias a las memorias de Kaima Hekili, Gladio había aprendido un mejor de cosas. No solo sobre cómo tratar el cuerpo femenino, sino que había descubierto cosas muy interesantes relacionadas a la primera guerra contra Necrozma.
En el primer enfrentamiento, los Ultraentes no habían tenido participación alguna. Había sido el enfrentamiento de Alola, Solgaleo, Lunala y Arceus contra Necrozma.
La intervención de los Ultraentes, en esta ocasión, había supuesto un verdadero desafío para Alola y en general, para la humanidad. Por culpa de ellos, el mundo no pudo enfrentar a Necrozma con todo lo que tenían y en general, habían sido ellos quienes tantas vidas se habían llevado en esa guerra.
Pero también era cierto que, en la anterior ocasión, ellos no habían contado con la ayuda de todos los Pokémon legendarios y tampoco habían sido apoyados por la Unidad Ultra.
Gladio tenía buenas predicciones para el final de la guerra. Si todo seguía su curso normal y Necrozma no ponía sus garras sobre Lunala, entonces ganarían.
De eso estaba seguro.
Frunció el ceño. Solo necesitaban resistir un poco más.
Vio a Crobat, Lucario y Zoroark, quienes estaban realmente en las últimas. Lycanroc y Umbreon estaban un poco mejor, pero lucían igual de exhaustos.
Silvally era quien se veía más entero, pero eso no quitaba el hecho de que definitivamente estaba cansado y si Gladio debía ser honesto, él también estaba empezando a fatigarse.
Estaba acostumbrado a largos entrenamientos con apenas descansos, pero en dichos entrenamientos no tenía que estar combatiendo siempre, sabiendo que cada mal paso era una posibilidad muy alta de morir.
La carga física y la psicológica de saber que tenía que guiar vidas humanas y Pokémon le ponían una presión enorme en los hombros.
Por ello, tarde o temprano, terminaría dando uno de esos malos pasos que tanto temía.
Se había lanzado hacia la izquierda, leyendo mal los movimientos de un Xurkitree que disparó Rayo directamente hacia él. Gladio sintió la frustración correr por todo su ser, pues sabía que en otras circunstancias, lo habría hecho perfectamente, pero no en esta. Estaba abrumado, cansado, harto… Él ya no quería estar ahí; quería que todo terminara.
"No dejes que esto termine así, por favor", le rezó a cualquiera de los dioses que estaban luchando a kilómetros de él; si al menos uno le respondía su plegaria, entonces para él estaba perfecto y si no… lo perdía todo.
Quería ver la película del Rey Infernape. Quería tratar de comerse una Malasada para luego, escupirla por la exagerada cantidad de azúcar que les ponían. Quería hablar con Selene por horas, sin quedarse escasos de temas de conversación. Quería discutir de nuevo con Hau, cosa que, como su hermana con Rotom, había empezado a disfrutar de alguna u otra manera. Quería poner a prueba las capacidades de Elio, una actividad que se había vuelto común entre ellos. Quería sentarse en una mesa con Lillie y comer tranquilamente mientras veían la vida pasar. Quería competir nuevamente contra Ash, ya fuera en una batalla o en algún desafío de resistencia.
"No dejes que esto termine así, por favor".
Si ese Rayo conectaba, tal vez no moriría, pero definitivamente quedaría fuera de juego. Aún no podía retirarse por mucho que quisiera. Necesitaba seguir ayudando a salvar al mundo… tal vez eso haría que se redimiera un poco.
"No dejes que esto termine así, por favor".
Era la forma en la que Gladio le pedía a quien quiera que lo estuviera escuchando que le permitiera seguir peleando. Si se redimía… tal vez, en la otra vida, podría reunirse con sus seres queridos.
"No dejes que esto termine así, por favor".
Alguien parecía haberlo escuchado.
El Rayo fue atrapado por una poderosa fuerza psíquica que lo contuvo con facilidad, mandando posteriormente a volar a Xurkitree en contra de una pared de roca.
Gladio se quedó boquiabierto y luego, miró hacia su derecha.
Era un Pokémon que nunca había visto, parecido a otro del que solo había leído mitos y rumores.
Frente a él, había un Pokémon realmente similar a Mewtwo, solo que… diferente.
El tipo Psíquico volteó a ver a Silvally, quien llegó corriendo hacia Gladio para ver si estaba bien. Aether lo acarició, haciéndole saber que no había sufrido daño alguno.
—Gracias… Me salvaste la…
—Humano— interrumpió el Pokémon, con una voz femenina y gruesa—. Ese Pokémon no es producto de la naturaleza, puedo saberlo con solo verlo… ¿Quién fue la persona que le hizo eso?...
Gladio miró a Silvally y luego a Mewtwo. Sabía por la información que había en internet, que Mewtwo era un clon de Mew, un intento de alcanzar la perfección del Pokémon legendario. Supuso que debía sentirse identificado con Silvally e incluso, posiblemente estaba molesto.
—Su nombre es Silvally; mi amigo. Fue creado por un científico codicioso y repugnante que acaba de ser asesinado por uno de los Ultraentes que ahora nos atacan— dijo con seriedad, mirando a Mewtwo fijamente a los ojos—. Él y sus hermanos sufrieron al principio, pero actualmente están al cuidado de personas que los ven como familia.
La forma Y de Mewtwo se le quedó viendo por un rato más y luego, asintió.
—Buena respuesta, humano— dijo, volando rápidamente hacia donde había más Ultraentes que luchaban contra miembros de la Unidad Ultra, Latios y Latias.
Gladio aprovechó para recuperar el aliento por unos segundos y luego, volvió a ponerse en marcha.
Necesitaba seguir apoyando a sus camaradas. Él necesitaba…
"No", apareció escrito en niebla, justo frente a su rostro.
Aether frenó en seco y luego, miró a sus espaldas de inmediato, viendo a Tapu Fini. La miró con seriedad.
—Te habías tardado… Se habían tardado.
"Necesitábamos reunir fuerzas. Hasta el último segundo fue valioso", pasó a escribir la niebla.
Gladio asintió. No pensaba discutirlo.
—¿A dónde nos movilizamos? ¿Tienes instrucciones?— preguntó, volteando a ver hacia el campo de batalla, donde estaba Mathew.
No de momento.
—Entonces iré a seguir combatiendo. Los demás me…
No.
El ceño de Aether se frunció.
—¿Cómo qué no?... ¡Tengo que ayudarlos, de lo contrario…!
Tienes que ayudarlos, pero de una forma distinta. Guarda fuerzas.
Se llevó una mano a sus rubios cabellos. Sabía que Tapu Fini tenía razón.
¿Lo tienes? ¿Hapu te lo dio?
Gladio asintió nuevamente, sacando de su riñonera el Tapistal Z.
¿Te enseñó los pasos?
—Sí… Son más vergonzosos de lo normal…— murmuró, rascándose la nuca.
Entonces tenemos todo. Prepárate para recibir instrucciones.
Gladio volteó a ver hacia donde sabía, estaría Mathew. Gritó su nombre con fuerza.
El recluta se sobresaltó al escuchar el grito y entonces se giró, sobresaltándose más al ver a Tapu Fini. Corrió hacia Gladio, seguido por un Weavile.
—¡D-Dígame, señor Gladio!— exclamó con fuerzas, poniéndose rígido.
Aether le puso una mano en el hombro.
—Tendré que irme pronto para luchar contra Necrozma. Confío en que guiarás a todos— le dijo, viéndolo con seriedad.
Mathew tragó saliva, sintiéndose inseguro.
—P-Pero, señor… No tengo una radio con acceso a la línea externa, sin ella…
—No te preocupes, ordenaré que te traigan una— dijo, sacando su Videomisor. Vio como el recluta seguía sin verse realmente seguro—. No te preocupes, todo está por terminar. Rodéense con los Pokémon de Ash y no se alejen de la Unidad Ultra, de los Latios y Latias o de Mewtwo. Si no lo hacen, estoy cien por ciento seguro de que estarán bien.
Mathew asintió, sintiéndose un poco más seguro.
—Entonces, debo retirarme, señor…— el pelinegro frunció el ceño— Señor…, no quiero ser yo quien le entregue al señor Ash o a la señorita Lillie sus Pokémon. Asegúrese de volver de una pieza.
Gladio se sorprendió un poco. Mathew no era la persona más decidida del mundo, pero era confiable sin duda alguna. El recluta notó la expresión de Aether y de inmediato se sobresaltó.
—¡L-Lamento si suena como si le estuviera dando una orden, señor! ¡D-Disculpe mi insolencia y mi bocota, yo…!
—Cuando la guerra termine, vayamos a tomar algo— le dijo, dándole una palmada en la espalda y sonriéndole—. Yo invito.
En el rostro de Mathew apareció una sonrisa que se hizo cada vez más grande.
—¡SÍ, SEÑOR!— gritó con fuerza, haciendo un saludo militar.
Gladio asintió y luego, caminó hacia Tapu Fini, viendo como el nuevo líder del escuadrón Silvally se alejaba.
Accedió a la línea externa.
—Aquí Gladio Aether…
"Solo un poco más", pensaba Ash.
Un poco más y tendría esa casa, ese auto…, esa familia…
Le estaba inmensamente agradecido a Solgaleo por todo lo que había hecho. Desde que era un Cosmog había estado ahí para Lillie; gracias a él, Ash había podido conocer a la mujer más maravillosa del mundo; gracias a él, su relación pudo estrecharse hasta el punto en el que estaba ahora; gracias a él, Lillie ahora podía seguir viviendo.
Por ello, solo necesitaba resistir un poco más.
Ser un Maestro Pokémon; convertirse en el mejor entrenador del mundo; vencer a su hermano… Podría cumplir esos sueños.
Con ese objetivo en mente, ahora peleaba codo con codo al lado de sus amigos, de excompañeros y de un viejo conocido del pasado.
Mewtwo conectó un Puño drenaje que golpeó con fuerza a un Kartana que iba directo hacia Pikachu, debilitándolo.
Ash volteó a verlo de reojo, sonriéndole. El tipo Psíquico asintió.
—Te ves diferente— le dijo, comandado a Krookodile en contra de un Buzzwole.
—Yo… te recordaba más pequeño— dijo la forma X.
Ketchum rio un poco.
—Han pasado siete años, Mewtwo. Esperaba volver a reencontrarme contigo en uno de mis viajes, pero me terminé topando con otro Mewtwo.
—Lo conozco. Somos compañeros— aseguró el clon, esquivando la patada de un Pheromosa y conectando un poderoso Puya nociva que derribó de inmediato al Ultraente.
—¡Heracross, Derribo!— ordenó Ketchum, apuntando hacia el frente.
El escarabajo cargó directamente contra un Xurkitree, el cual le estaba dando la espalda, convirtiéndolo en presa fácil. Una vez que lo embistió, Heracross comenzó a golpear con fuerza y rapidez la cabeza del Ultraente; la golpeó hasta dejar algunas partes tan planas como el suelo.
El tipo Bicho se puso de pie, viendo con resignación el asesinato que acababa de cometer.
—No eres el mismo— le dijo Mewtwo—. Cuando te conocí, jamás habrías arrebatado una preciada vida… Estaba seguro de que nunca lo harías.
Ash frunció el ceño.
—No lo haría… y no quiero hacerlo, pero es necesario.
—No, no lo es. Nunca hay una justificación para tomar una vida— dijo Mewtwo, viendo de reojo a Ash y luego, alejándose.
Ketchum apretó con fuerza los puños. Su ser estaba en un conflicto interno, entra la parte que le decía que necesitaban matar a los Ultraentes y la que estaba completamente de acuerdo con Mewtwo, siendo esta última la que lo hacía verse a sí mismo como un monstruo por obligar a sus propios Pokémon a tomar vidas.
—No dejes que te afecte, Ash— escuchó decir a Rotom—. Si los actos que estamos llevando a cabo están bien o están mal, lo decidiremos después. Cuando hayamos ganado esta guerra.
Ketchum asintió. Se disponía a dar un paso adelante, pero alguien le bloqueó el paso. Retrocedió, sorprendido.
—¡Tapu Koko!— exclamó.
El espíritu guardián comenzó a señalar la mochila de Ash y a decirle varias cosas.
—Dice que necesita que prepares el Tapistal Z. También dice que necesitan estar al pendiente de las instrucciones que reciban de los líderes humanos o de Solgaleo y Lunala— tradujo Rotom.
Ketchum estuvo por abrir la boca, pero en ese momento, un mensaje se escuchó por la línea externa.
—¡Atención, Representantes! ¡Acabamos de trazar un plan que esperamos, le hagan llegar a los legendarios!— esa era la voz de Samuel Oak, de eso no había duda— ¡Necesitamos llevar a Necrozma hacia Poni, que es el sitio más despoblado de Alola; tiene que ser en el norte, donde no hay población! ¡Una vez ahí, los Pokémon legendarios deberán acercarlo lo más posible a la tierra y ahí es donde entrarán ustedes con los Tapus! ¡Una vez que Necrozma esté sujetado, Lunala y Solgaleo podrán extraer toda la luz de él! ¡¿Alguna duda?!
Al mismo tiempo, por tres voces distintas, se escuchó decir lo siguiente:
—¡Ninguna!
—¡Entonces movilícense, Representantes! ¡Cambio y fuera!
Ketchum volteó a ver a Tapu Koko, quien comenzó a decirle algo.
—Dice que, como Solgaleo está con Lillie, es un hecho que lo escuchó, por lo que ahora mismo debe estar contándoselo a Lunala.
Ash asintió y luego, tomó aire.
—¡ENZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Necrozma lanzó aquella enorme bola de luz en contra de Palkia, quien tuvo que evadir rápidamente, permitiendo así que el siguiente movimiento del Refulgente golpeara a Giratina.
Ese formidable Pulso dragón sacó del juego al señor del Mundo distorsión de una vez por todas. Arceus descendió rápidamente, pero Kyogre se le adelantó, atrapándolo en medio de su caída y dejándolo flotando en el agua, donde Manaphy y los Phione se encargarían de él.
La presión de verdad había comenzado a afectar a Necrozma, quien apenas había podido derrotar a uno solo de ellos, pero para él, eso estaba bien.
Ciertamente estaba en la peor de las situaciones, pero, si los vencía a todos o perdía contra ellos, daba igual. Todo era parte de su plan y al final, sería lo que le daría la victoria.
Al este de Ula-Ula, estaba llevándose a cabo el legendario combate y entonces, Necrozma comenzó a movilizarse rápidamente hacia la isla más cercana. Iba directamente hacia ciudad Malíe.
Los legendarios no permitirían que escapara, por lo que comenzaron a atacarlo con todo lo que tenían, haciendo un daño considerable en contra de la bestia llamada Necrozma.
Si soportaba esos ataques o no, daba igual.
Porque al final, él ganaría.
El actuar de Necrozma cambiaría los planes hechos por la humanidad, generaría nuevos, provocaría muertes y destrucción, cambios permanentes en el mundo, destruiría sueños, pero al final, nada cambiaba.
Alguien ganaría.
Y ya sea que Necrozma venza, o que lo haga la humanidad, esa persona está destinada a morir sin importar el resultado, y nadie puede cambiar ese hecho.
¿O tal vez sí?
¡Hola a todos! Terminé después de cinco días. Como verán no tengo el ritmo flash de antes, porque si lo tuviera, posiblemente estaríamos en el último capítulo del arco de Necrozma, o quizás el antepenúltimo o penúltimo… Quién sabe XD
Para como veo las cosas, creo que a la batalla contra Necrozma solo le quedan unos… ¿tres capítulos? Creo que sí. No estoy seguro realmente, pero creo que no le quedan muchos capítulos al conflicto contra Necrozma, ojo, al conflicto, no al arco en sí. Ya tengo completamente planeado el final del conflicto contra Necrozma, por lo que espero que no lo sientan como una solución forzada, pues realmente tengo mucho planeándolo y en lo personal, creo que es algo bastante natural… Aunque claro, son mis impresiones como autor XD
Me da un poco de miedo echar a perder la historia que he creado con un final o una resolución que sea mediocre o directamente, malo, pero bueno… No tengo intenciones de cambiar los planes que tengo desde hace tiempo, por lo que solo me queda cruzar los dedos para que dichos planes sean realmente buenos.
Lo estuve pensando y creo que habrá unos cuantos capítulos de transición entre el final del arco de Necrozma y el de la Liga Pokémon.
Estoy realmente emocionado por llegar a ese punto, por lo que me esforzaré mucho por dividir mi tiempo entre mis estudios y la historia, pues tengo todo el día libre. Tal vez no tenga mi ritmo flash, pero definitivamente actualizaré con cierta frecuencia.
¿Quién sabe? Tal vez podamos terminar la historia antes de que entre a la universidad… Si es que paso el examen, claro XD
Hablando del anime de Pokémon. Me gusta mucho que exploraron más la relación de Sonia y Leon, dándonos una perspectiva mayor sumado a lo que ya sabemos de los juegos (por ejemplo, ese detallito de que fue Sonia quien introdujo a Leon a los combates). Satoshi está demostrando ser un ser de luz como siempre lo ha sido y la subtrama con Sonia y Go me está interesando bastante, ya que tiene el potencial de explicar todavía mejor que los juegos el lore de Galar. Por cierto, últimamente estoy notando que Raboot es tremendo chad… ¡Veamos que tanto cambia al evolucionar en Cinderace!
Sin nada más que decir, me despido por el momento.
¡Nos leemos, chicos! ¡Alola!
