¡Hola a todos! Responderé reviews anónimas rápidamente porque de verdad me quiero dormir XD ¡Ahí vamos!

Guest: ¡Muchísimas gracias por leer la historia! Espero que siga gustándote tanto o más de lo que te ha gustado hasta el momento :D

Guest: Sí actualicé, solo que FanFiction funciona… bueno, no funciona muy bien que digamos.

Invitadon: Veamos para cuanto te da la imaginación, Invitado XD
Y que lo digas. Personas a su mando murieron, eso debe de ser horrible de sobrellevar.
En efecto, ella era. Fue la primera en creer ciegamente en el Aurelia y ahora, falleció… Dejen una F por esa heroína.
¡Ya lo verás en este capítulo!
Y que lo digas… Exploro un poco más eso en este capítulo nuevo.
Sí, es que no sé qué le sucede a Fanfiction que realmente está funcionando fatal.
¡Nos leemos!

Guest: Aparece y desaparece… La verdad no sé cómo funciona eso…

Guest: Bueno, funciona y luego deja de funcionar… Está yendo fatal la plataforma. ¡Espero que lo siguiente también te guste!

Zoffey: Y que lo digas… Posiblemente pase lo mismo con este capítulo porque, por lo que veo, los de FanFiction ni siquiera están haciendo nada para tratar de arreglarlo XD
Esto se volvió personal para mí desde que lastimaron a mi pobre Mina…
No tengo mucho que decir sobre la relación de Hau y Acerola, pue sería spoiler, pero también me está gustando mucho desarrollar la trama familiar de Acerola y Nanu.
Es bueno ponerle atención a detalles como esos, jeje.
¡Muchas gracias, Zoffey! ¡Nos leemos!

Deluxe: ¡Hola de nuevo, Deluxe! Al parecer sí, y por lo que he visto, ni siquiera han dicho nada en su Twitter sobre el problema… ¿Será que quieren dejar morir la página?...
Ella definitivamente habría gritado eso… F por la primera Aureliashipper que tuvo la historia; la primera que creyó firmemente en el AshXLillie…
¡Espero poder darle una buena resolución al problema con Necrozma!
¡Nos leemos!

Anansi: ¡Hola, creo que es la primera vez que nos leemos, así que un placer! Las reviews al parecer se mandan sin falla alguna, por lo que parece que solo es el capítulo el que falla, pues desaparece y vuelve a aparecer de forma intermitente…
¡Woah, es un verdadero halago saber que te has releído mi historia! ¡Muchas gracias por tu tiempo! ¡Espero poder llevar todos esos aspectos de forma natural en la obra!
¡Saludos cordiales, y nos leemos!

Joshua: La verdad es que yo también, pues incluso yo, que soy el autor, a veces no puedo acceder al capítulo para leer ciertas cosas, por lo que tengo que hacerlo desde la pestaña de preview XD

Shadowkill3520: Sí, está dando una de errores que no es normal.

Usuarix: Necrozma es un hack andante, por lo que no me extraña que haya sido él quien tumbó el sistema de FanFiction XD

¡En fin! ¡Nos leemos!


La guerra es una hoja en blanco sobre la que puedes escribir una historia; es un lienzo sobre el cual puedes comenzar a pintar cualquier cosa que imagines, pero, todo aquello que se escriba o dibuje en él será cruel, triste…, desesperanzador.

En esta hoja, en este lienzo, no hay espacio para historias felices o pinturas coloridas, solo para dolor, sufrimiento y muerte.

Pero las pinturas no se dibujan solas ni los textos se escriben por sí mismos. Detrás de cada una de estas obras hay un autor, y en la guerra, el autor son todos aquellos que dan su vida por una causa.

Una causa justa y noble, o una causa egoísta y ridícula. Sin importar cual se defienda, al final los sentimientos plasmados serán los mismos y para ello, existe el autor.

Normalmente, sería el autor quien decidiría la intención de su obra, pero no es así en la guerra. Cuando comienza la guerra, el autor solo puede elegir la intensidad de los sentimientos que plasmará.

¿Qué tan cruel quieres que sea? ¿Qué tan violenta quieres que sea? ¿Cuánta soledad y desesperación quieres crear? ¿Qué tanto quieres sacudir el mundo con tu creación? El autor debe hacerse esas preguntas y con ellas, decidir la intensidad de su pintura, de su relato.

La guerra es una hoja en blanco sobre la que puedes escribir una historia; es un lienzo sobre el cual puedes comenzar a pintar cualquier cosa que imagines y este ser ha decidido que quiere escribir la historia más desoladora y pintar de rojo el lienzo.

Porque su corazón está podrido y muerto. Porque está hambriento de venganza, de poder y de destrucción. Porque no piensa detenerse ante nada ni nadie.

Y porque ha tenido tiempo. Ha tenido mucho tiempo.

Con sus conocimientos, con todo lo que sabía antes de marcharse, planeó.

Porque luego de su derrota, él había descubierto que incluso la más pequeña avispa vence al edificio más firme. La avispa solo necesita saber dónde picar; dónde atacar, pues al contrario que el edificio, la avispa piensa.

Es por ello, que quiere verla muerta. Quiere asegurarse de que todos los que planean contra él, mueran.

No puede permitir que esas avispas, que defienden con ferocidad su colmena, piensen. Porque más peligroso que una avispa en solitario, es todo el enjambre.

Pero si les arrancas la cabeza a esas avispas, ¿qué les queda?... Nada, solo cuerpos torpes y moribundos a la espera de morir; carentes de visión y oído; carentes de pensamientos.

Y por eso, él sabía bien que la cabeza de la avispa era mucho más peligrosa que el aguijón, pues era esta la que lo comandaba.

Mientras esquivaba ataques y recibía el doble, Necrozma pensaba y planeaba. Todo estaba yendo según sus predicciones y si estas no eran erróneas, podría darle la vuelta al conflicto con una facilidad absoluta y cuando lo hiciera, podría encargarse fácilmente de ella; de ellos.

Así que ahora, solamente necesitaba saberlo.

Necesitaba saber dónde estaban las cabezas de las avispas.


Solgaleo atacó rápidamente con Foco resplandor, limpiando por completo las calles de Ultraentes y permitiendo que todos los reclutas que estaban refugiándose detrás de Lance y Dianta suspiraran con alivio.

Los miembros de la Unidad Ultra también agradecieron el gesto, pues eso les facilitaba mucho el dispersarse para cubrir una mayor área.

Tanto Lance como Dianta miraron hacia el cielo, lugar del que los veía una joven chica rubia, con una gran sonrisa en el rostro y levantándoles un pulgar.

Ambos Campeones sonrieron con alivio, permitiéndose a sí mismos el tomar un pequeño descanso. Realmente lo necesitaban.

Apenas se sentaron, sintieron una calidez envolviendo su cuerpo. Volvieron a ver hacia el cielo, lugar del cual caían unos extraños brillos que misteriosamente los curaron de todas sus heridas.

Nunca me canso de ver sus rostros— rio Tapu Lele.

Se lo hice saber a Lunala— dijo Solgaleo luego de un rato de silencio, volviendo a ponerse en marcha—. Acaba de decirme que Necrozma se está movilizando hacia… esto… ¿Te suena Isla Roja?...

Lillie abrió los ojos con sorpresa.

—¡¿Ula-Ula?!— preguntó.

Solgaleo asintió.

Sí. Dice que se está dirigiendo hacia una gran población, pero que tratará de hacer que cambie su curso.

Aether de inmediato sacó su radio.

—¡Aquí Lillie!— exclamó con fuerza por la línea externa— ¡Lunala acaba de decirle a Solgaleo que Necrozma se está moviendo hacia Ula-Ula, lo más probable es que se dirija hacia ciudad Malíe!

Hubo silencio por unos segundos y justo cuando creyó escuchar la voz de Burnet, otras dos voces la interrumpieron.

—¡Tapu Koko/Tapu Fini acaba de decirme lo mismo!— exclamaron Ash y Gladio al unísono.

—¡Esto es malo!— escucharon decir a Burnet— ¡Kahuna Nanu, necesito que retire a todas sus tropas del lugar inmediatamente! ¡Que se reúnan en el centro médico!

—Ehh… Seré completamente honesto… Ahora mismo no estoy realmente cerca de Malíe— respondió Nanu, con su usual tono de siempre—. Dejé a un encargado, así que él debería ocuparse de todo en mi ausencia.

A la distancia, Guzma apretó el puño con fuerza, maldiciendo a Nanu.

—Entendido. Por favor, intente llegar a la ciudad tan pronto como le sea posible— pidió Burnet—. Y para todos los refugiados de ciudad Malíe que estén escuchando, por favor no traten de salir del refugio por nada del mundo. Están en una zona realmente peligrosa.

Lillie miró hacia el frente.

Realmente estaban en una situación peliaguda, pero los legendarios solo tenían que llevar a Necrozma hacia Poni… Era un alivio saber que al menos este les facilitaba el trabajo al movilizarse hacia el oeste, en dirección a Poni. Ahora solo tenían que mantenerlo en esa ruta, sin permitir que se moviera…, aunque si lo guiaban un poco hacia el norte, entonces las cosas irían genial.

Los ojos de Lillie se entrecerraron. El norte de Poni… Era en ese lugar donde decidirían el futuro de la humanidad.

Se le había ocurrido una buena idea para acorralar a Necrozma, por lo que afinaría los detalles para perfeccionarlo antes de contarlo. Una vez que estuviera segura de que Necrozma iría a Poni, entonces lo rebelaría, pero hasta entonces…

Gracias a la gran velocidad de Solgaleo, cruzar todo el mar para llegar hasta Poni sería cuestión de minutos. A lo lejos, pudo ver Melemele.

Su corazón se llenó de calidez al saber que posiblemente se toparía con Ash en el camino. Quería verlo; ella de verdad quería verlo a él y también a su hermano. Quería ver a Hapu, Hau, Acerola, Elio, Selene, Mallow, los profesores, Lana… Quería verlos a todos.

Solo un poco más.


Volar por el mar a lomos de Charizard, con Tapu Koko a un lado de él era algo que le daba mucho tiempo para pensar y para relajarse.

Era curioso. Ash estaba seguro de que lo que más quería en ese momento, eran solo unos segundos de paz y tranquilidad, pero ahora que los tenía… simplemente los odiaba.

Sin todas esas explosiones y estruendosos sonidos a su alrededor, el viento golpeando su cara era casi como el más fúnebre de los silencios.

Y el silencio le permitía pensar. Le permitía pensar en todo lo que sucedía.

¿Cuántas vidas habían tomado él y sus Pokémon? Había perdido la cuenta en la marca de los quinientos pues las matemáticas no eran su fuerte.

Había tomado más de quinientas vidas para que las vidas de sus aliados no fueran tomadas y para que ellos no tuvieran que tomar las de sus oponentes; había tomado más de quinientas vidas y ni siquiera podía recordar la cantidad exacta porque era muy idiota como para poder hacerlo.

¿Cómo iba a poder vivir luego de eso? ¿Cómo podría vivir sabiendo que era un asesino? Había dicho cosas horribles de Gladio, pero él ahora estaba en el mismo barco… Era un hipócrita; había hecho todo lo que había criticado en su amigo.

Por la mente de Ketchum ni siquiera pasó el pensamiento de que él lo hacía por obligación y Gladio lo había hecho por venganza. No podía pensar en ello; estaba demasiado ocupado culpándose.

—Pika…— escuchó murmurar a Pikachu en su hombro, quien se escuchaba preocupado por él. Volteó a verlo y sintió un fuerte escalofrío que lo estremeció por completo.

Le había arrebatado la inocencia de los ojos a Pikachu. Su gran amigo, cuya mirada siempre estaba llena de brillo ante el mundo, ahora lucía tristeza detrás de esos ojos que también mostraban preocupación hacia él.

Apretó con fuerza la mandíbula y con la visera de la gorra, tapó su mirada.

—Lo siento… Lo siento…— empezó a murmurar, dejando salir un pequeño sollozo mientras las lágrimas caían.

Era un monstruo. Había ordenado a sus Pokémon que asesinaran y todavía tenía el descaro de llamarlos "amigos".

"¿Qué clase de amigo te obliga a asesinar?", se preguntó Ketchum.

Incluso si sobrevivían, ¿cómo mostraría su rostro al mundo? ¿Cómo podría levantar la mirada y decir como si nada: "Voy a cumplir mis sueños"? No tenía derecho. Mewtwo tenía razón; ningún motivo justificaba el asesinar.

Sintió unos toquecitos en su cara y entonces, volteó a ver a Pikachu, quien le sonreía ampliamente. Escuchó un gruñido y entonces, miró a Charizard, quien también le sonreía.

—Las vidas que tomaste, las vidas que tomaron y las vidas que llegué a tomar— Rotom comenzó a hablar desde su mochila—. Todas ellas fueron decisión de cada uno de nosotros. No nos obligaste a nada; no nos forzaste a hacer nada. Todos sabíamos que si nos negábamos, tú aceptarías nuestra decisión y lo harías por tu cuenta; no podíamos dejarte solo en una situación así; no podíamos darte la espalda… Cuando este infierno acabe, otro comenzará, por eso, Ash, levanta la cabeza. Sobreviviremos juntos a este infierno y sobrellevaremos el que viene también…, juntos. Porque somos un equipo.

Ketchum subió la mirada y sintió como su labio inferior temblaba. Su ceño se frunció y sus puños se apretaron, al igual que su mandíbula.

—¡S-SÍ!— gritó, dejando que todos escucharan su voz quebrada.

Pikachu acarició su mejilla contra la de su entrenador, tratando de hacerle saber que estaban ahí para él.

Habían crecido juntos, se habían fortalecido juntos, habían llorado juntos, habían reído juntos, habían triunfado juntos, habían perdido juntos, se habían tropezado juntos y se habían levantado juntos.

Al final, para ellos, eso era lo que significaba ser un equipo.

En las buenas y en las malas, ellos estarían juntos y si morían, morirían juntos.

Tapu Koko vio de reojo a Ash, quien había comenzado a llorar al igual que Pikachu y Charizard. Él era el dios de la guerra, por lo que sabía mejor que nadie lo cruel que esta podía ser.

La guerra era una hoja de papel o un lienzo en blanco…

Serían ellos quienes darían forma al resultado final.

Pero aun así, la guerra era cruel y no perdonaba ni siquiera al corazón más puro del mundo. Corrompía ahí donde posaba sus garras y dañaba.

"Guerra"… que palabra tan repugnante, pensó Tapu Koko, y para que el dios de la guerra la llame de ese modo…


—Lo siento, Kaguron. Debes estar cansada…

El cohete dejó salir un sonido, tratando de negar lo innegable. Gladio sonrió y la acarició, pues sabía que aunque tratara de hacer que su Ultraente tomara un descanso, ella se negaría.

Tapu Fini iba frente a ellos, guiando.

Un lugar perfecto, había escrito la deidad con su niebla hacía ya varios minutos. Ahora solo tenían que seguirla, pues Gladio estaba seguro de que Fini les daría la ubicación a todos los demás.

Aether aprovechó la oportunidad para cerrar los ojos; necesitaba descansar.

Los abrió, sobresaltado. Un pensamiento llegó a su mente apenas trató de relajarse.

¿Y si Rony y Seymour habían muerto? ¿Y si un Ultraente los había matado?... ¿No podría hacer justicia por Amapola? Esas preguntas lo tuvieron realmente preocupado y le impidieron relajarse.

Se llevó una mano a la cara. Lo estaba haciendo de nuevo; estaba centrando toda su atención en intereses personales que simplemente no importaban en ese momento.

Si esos dos reclutas estaban muertos, lo descubriría después, por ahora, esos pensamientos no podían tener cabida en su cabeza. Si pensaba en ello, terminaría muriendo.

Pero por mucho que intentó…

Una última pregunta relacionada con ellos pasó por la cabeza de Gladio; una pregunta que nunca se había hecho antes: "¿Por qué?".

Lo pensaría luego, si es que había un luego. Pero tenía que haberlo y si era necesario, lo crearía con sus propias manos.

Pero ahora, necesitaba descansar.


Necrozma se había detenido justo encima de Malíe. Había cesado su movimiento y no parecía querer volver a ponerse en marcha.

Lunala frunció el ceño, pues sabía lo importante que era el llevarlo hacia Poni. Lo llevarían, incluso si eso significaba hacerlo por la fuerza.

Presionarían, presionarían y presionarían, de forma que Necrozma tendría que elegir entre hacer lo que ellos querían o morir y honestamente, Lunala esperaba que el enemigo eligiera la segunda opción.

La señora de la luna utilizó su ataque único. Había aprendido el nuevo idioma humano gracias a la Unidad Ultra, por lo que supo que ahora, ellos llamarían a ese ataque como "Rayo umbrío".

Todo el cuerpo de Lunala adquirió un intenso brillo y en su frente se pudo ver un tercer ojo que demostraba que estaba yendo con todo. De la totalidad de su cuerpo emergió un enorme rayo de luz que iba directo hacia Necrozma.

El Refulgente lo recibió con aquella gigantesca bola de luz, neutralizando el movimiento. Lunala vio con gran desagrado el éxtasis en el que había entrado su enemigo al ella utilizar ese ataque.

(Lo moveremos.)— escuchó que le decían en la mente, por lo que volteó a ver a Lugia, quien le asintió— (Definitivamente lo moveremos.)

Todos se prepararon para un segundo asalto contra Necrozma.

Zygarde atacó con Núcleo castigo, haciendo que Necrozma se centrara en él y permitiendo que tanto Yveltal como Ho-Oh acertaran sus movimientos, los cuales fueron Ala mortífera y Fuego sagrado. El choque entre Núcleo castigo y la gran bola de luz terminó en victoria para esta última.

Necrozma rápidamente comenzó a cargar esa gran cantidad de haces de luz y los disparó. Dialga, Regigigas, Xerneas, Lunala y Palkia utilizaron Protección, tratando de cubrir lo mejor posible a los seres mortales del poderoso movimiento, cosa que obviamente no lograron por completo.

Si bien, Protección resistió un tiempo, al final terminó siendo destruido debido a la diferencia de poder entre Necrozma y ellos, pero claro que los demás no desaprovecharon la oportunidad.

Rayquaza se lanzó directamente contra Necrozma, utilizando Ascenso draco, mientras que Zygarde lo siguió de cerca con Velocidad extrema. Del arco dorado incrustado en el cuerpo de Arceus emergieron cientos de miles, sino es que millones, de Unown, los cuales formaron cuatro largos y gruesos brazos que sostuvieron con fuerza a Necrozma, asegurando así que los ataques de los aliados conectaran.

Rayquaza apenas estaba alejándose cuando recibió un fuerte golpe en su costado, producido por una de las tantas rocas expulsadas por Joya de luz. El señor de los cielos vio como los Unown caían carbonizados hacia la tierra, siendo destruidos en su mayoría.

Arceus sintió impotencia. Sabía que para eso necesitaban a las creaciones de Solgaleo y Lunala, pues su brazos no eran lo suficientemente resistentes como para soportar los ataques de Necrozma. Dios se puso en posición y luego, salió disparado hacia el frente, donde su enemigo trató de bloquearlo con los brazos, consiguiéndolo pero haciendo un esfuerzo sobrehumano en el proceso.

Palabras como canticos empezaron a salir de la boca de Arceus, las cuales hicieron que Necrozma actuara con rapidez.

Descende in profundum inferi deuoluti, monstro…— estaba diciendo Arceus, cuando Necrozma comenzó a cargar aquella poderosa bola de luz, la cual disparó de inmediato, sin importarle que los demás estuvieran atacándolo.

Dios se apartó, molesto. Si hubiera terminado de recitar Canto mortal, le habría hecho un gran daño a Necrozma, pero esa era una estrategia que ya había utilizado en el pasado. Utilizó Recuperación después de algunos segundos, pues ese movimiento había escocido un poco.

Con una sola de sus grandes garras, Necrozma detuvo el avance de Mega-Rayquaza, quien se quedó de piedra al ver eso.

No ser nada… ¡a comparación de él!— gritó con fuerza, tomando legendario por el rostro y lanzándolo directamente hacia Palkia. Necrozma se movió a toda velocidad en contra de ellos, pues sabía lo fuertes que eran y sin dudarlo, disparó aquellos haces de luz.

Dialga hizo que su corazón dejara de latir, congelando así el tiempo. Con rapidez, se movió hacia Palkia y Rayquaza, alejándolos del ataque de Necrozma; apenas lo hizo, volvió a hacer que su corazón bombeara sangre. Esa habilidad era realmente peligrosa y por ello, no podía utilizarla seguido o por mucho tiempo, pues su muerte significaría la destrucción de muchas cosas… y no solo planetas.

Palkia y Rayquaza, así como los demás legendarios, se vieron confundidos por un segundo al ver que ambos estaban a salvo. Fue luego de muy poco que se dieron cuenta, al ver a Dialga, que había sido obra de este.

Arceus miró con severidad al señor del tiempo, quien asintió a modo de disculpa. Todos sabían lo riesgoso que era para Dialga el hacer eso.

Y así, el combate se reanudó.

Yveltal fue el primero en atacar, disparando un poderoso Hiperrayo que iba directo hacia Necrozma y detrás de este movimiento, le siguieron muchos similares.

Distorsión de Dialga; Corte vacío de Palkia; Aerochorro de Lugia; Fuego sagrado de Ho-Oh; Pulso dragón de Rayquaza; Pulso primigenio de Kyogre; Avalancha de Groudon; Hiperrayo de Regigigas; Geocontrol de Xerneas; Núcleo castigo de Zygarde; Rayo umbrío de Lunala y por último, Sentencia de Arceus.

Necrozma se vio rodeado por todos lados y decidió utilizar su mejor técnica para ese tipo de situaciones. Como todos lo esperaban, disparó de nuevo ese poderoso ataque en área que destruyó casi todos los movimientos a excepción de seis. Distorsión, Corte vacío, Pulso dragón, Núcleo castigo, Rayo umbrío y Sentencia fueron lo suficientemente fuertes como para resistir el ataque de Necrozma, haciéndole un daño tremendo.

El oscuro ser se retorció por el dolor y entonces, se quedó quieto.

Todos lo veían fijamente, a la espera de que hiciera un movimiento para contrarrestarlo en ese momento y atacarlo.

Necrozma subió la mirada y todos retrocedieron instintivamente; todos menos Dios.

Lunala sintió como su mandíbula se apretaba con fuerza.

¿Cómo tenía esa fuerza? ¿Cómo tenía esa serenidad?... ¿Por qué no le temía a la muerte? ¿Acaso Necrozma siquiera conocía la palabra miedo?

Los ojos de la representación de la luna se entrecerraron. Que pregunta tan tonta se había hecho; por supuesto que Necrozma conocía la palabra miedo…, si no, ¿cómo lo causaba con tanta facilidad?

¡No se detengan!— ordenó Arceus— ¡Lo hemos acorralado!

Los legendarios asintieron y de nuevo, atacaron, solo que esta vez, el Ultraente comenzó a moverse para intentar esquivar sus ataques, pero siempre manteniéndose sobre Malíe.

Todos los seres de leyenda vieron con frustración que si erraban un ataque, aunque fuera solo uno, las consecuencias para ese asentamiento humano serían enormes y podrían arrebatas varias decenas de vidas.

Necrozma se movía con eso en mente, y en su mente, todo iba de acuerdo al plan.

Todo iba… según lo planeado.


No había sido coincidencia que se encontraran en ese lugar; por supuesto que no lo había sido. Como Gladio bien había imaginado, Tapu Fini les había dado las coordenadas a sus colegas y por ello, ahora ellos estaban ahí.

Estaban en un largo camino que según los mapas, era llamado como la "Pendiente de Poni". Era un camino de tierra que se veía inundado en ciertas partes por el agua de mar por lo que había unos puentes esparcidos por los alrededores. Hacia el noroeste podía verse un gigantesco árbol que no solo era alto, sino que también era condenadamente ancho.

Gladio había sido el primero en llegar, pues era el que estaba en la isla; la segunda fue Lillie, quien se movía a lomos del rápido Solgaleo y por último, Ash fue el tercero, a espaldas de su Charizard, pero como estaba en las Afueras de Hau'oli, el norte de Poni no le quedaba realmente lejos, o al menos, no a vuelo.

Al mismo tiempo, los tres bajaron de sus monturas.

Ash y Gladio corrieron directamente hacia Lillie, quien también fue a toda velocidad hacia ellos.

—¡LILLIE!— gritaron los dos Representantes al unísono.

Apenas se encontraron, los hermanos Aether se abrazaron con fuerza. La rubia sintió como su hombro se mojaba y ella no pudo evitar llenar de lágrimas el de su hermano.

—Qué alivio… Gracias a Dios, Lillie…— murmuró el rubio, acariciándole la cabeza a su hermana menor.

La Aether asintió y luego, se separó de su hermano. Volteó a ver a Ash y él la miró a ella; sin decir nada más, se unieron en un apasionado beso.

Gladio tenía varias cosas que decir ante lo que estaba viendo, pero se las ahorraría; quería dejarlos disfrutar de su felicidad, pues sabía el dolor por el que habían pasado ambos al imaginar que ya no se tendrían el uno al otro.

El rubio se llevó una mano al pecho y entonces, empezó a avanzar hacia Solgaleo con la intención de agradecerle, pero alguien lo estiró con fuerza.

Antes de darse cuenta, Aether ya estaba siendo rodeado por los brazos de Ketchum, quien tenía los ojos cerrados con fuerza.

—Gracias a Dios estás bien, Gladio…— murmuró el azabache.

Los ojos del rubio brillaron por un instante y luego, volteó a ver a Lillie, quien le sonreía mientras se secaba las lágrimas.

En ese momento, Gladio lo supo.

Antes que a Elio o a Selene, antes que a Hau o a los profesores Sorba, incluso antes que a Wicke, Louis o Hobbes. La persona a la que más quería ver luego de Lillie era a él; al hombre que le había ofrecido su amistad desde el minuto uno.

¿En qué momento había pasado?... ¿Cómo había pasado de querer darle una paliza con todo su ser a considerarlo su más preciado amigo?...

Desde el momento en el que había dejado de considerarlo como una molestia, él se había empezado a abrir paso en el corazón del rubio a una velocidad impresionante. Aether no sabía que facilidad tenía Ash para ganarse los corazones de los demás, pero definitivamente no era normal.

"Un combate más", era el pensamiento que tuvieron ambos, sin saberlo, al mismo tiempo. Porque eran amigos y también eran rivales.

Gladio, al final, le correspondió el gesto.

—Es bueno verte bien, Ash…— le dijo, dándole unas palmadas en la espalda.

Luego de unos segundos, se separaron y se sonrieron. Ambos se dieron la mano.

—¡Okey, paremos por el momento!— exclamó Lillie, poniéndose entre los dos y luego, alejando a Ash de Gladio; ambos se veían confundidos. Miró a su hermano mayor con el ceño fruncido y las mejillas infladas— Tú ya tuviste tu oportunidad con él y esa oportunidad ya pasó; ahora es mi hombre, ¿entendido? ¡Y quiero que sepas que no pienso cederlo!

Tanto Ash como Gladio se sonrojaron y luego, desviaron la mirada.

—Q-Que forma de matar el ambiente…— murmuró Ketchum.

—Sí…— apoyó el Aether.

Lillie seguía viendo a Gladio con el ceño fruncido, hasta que sintió un golpe en la parte trasera de la cabeza.

—¡Ouch!

—¿Y soy yo el que dice cosas inoportunas?— preguntó Rotom.

Lillie se quedó boquiabierta y luego, lo abrazó con fuerza. Pikachu subió a su hombro y los tres comenzaron a reír.

Ash y Gladio sonrieron al ver eso y al mismo tiempo, se giraron hacia Solgaleo. Se pusieron de rodillas.

—Por salvar a Lillie…— con fuerza, pegaron sus frentes al suelo— ¡MUCHAS GRACIAS!

Las risas por parte de la rubia, la Pokédex y Pikachu terminaron. Los tres vieron a Ash y Gladio, quienes todavía mantenían sus frentes pegadas contra la terrosa superficie.

Hice lo que un amigo haría por sus amigos— escucharon decir a Solgaleo, por lo que levantaron la mirada—. Y haré lo que sea necesario para proteger a mis amigos.

El labio inferior de Ketchum comenzó a temblar al escuchar eso, mientras que Gladio simplemente cerró los ojos con fuerza.

—¡SÍ!

Así que ahora, de pie, mis amigos. Necesitamos prepararnos— Solgaleo comenzó a caminar hacia sus Tapus, no sin antes ver de reojo a Lillie, quien le daba una inmensa sonrisa; asintió.

Mi señor…— escucharon hablar a Tapu Fini y Tapu Koko al mismo tiempo. Ambos se reverenciaron ante Solgaleo.

Hemos esperado el día de su regreso por siglos, mi señor…— dijo Tapu Koko, levantando la mirada— Es una desgracia que nuestro reencuentro tenga que ser en estas situaciones.

Discúlpeme, mi señor… A pesar de los dones que usted y mi señora me dieron, no puedo predecir con exactitud lo que va a suceder…— cuando Solgaleo volteó a verla, ella siguió explicando— Las visiones son confusas, los caminos no se aclaran y no puedo ver los futuros con facilidad… No sé a qué se deba, mi señor…

No has hecho nada mal, Aleta Sagrada. Se trata de Necrozma; su simple existencia interfiere con nuestros poderes, es lógico que no puedas ver un futuro claro en cuanto a las cosas relacionadas con él— Solgaleo le asintió, tratando de hacerle saber que todo estaba bien.

No soy merecedora de su amabilidad— dijo Tapu Fini, haciendo una reverencia.

Tengo hambre…— se escuchó murmurar. Al mismo tiempo, todos voltearon a ver a Charizard, quien se sobresaltó— ¡¿M-Me escucharon?!

Ash comenzó a reírse a carcajadas mientras señalaba a su Pokémon.

—¡Tu voz es exactamente como me la imaginaba, Charizard!— exclamó, llevándose las manos al estómago. Pikachu también empezó a reírse.

¡Espera, esto no es gracioso, idiota! ¡¿Por qué puedes entenderme?! ¡Ey, responde!

Lillie, Gladio y Rotom también se estaban riendo.

En ese momento, Solgaleo supo que cuando al menos dos de ellos estaban juntos, las caras tristes se convertían con facilidad en inmensas sonrisas.

Tapu Fini también los veía y en ese momento, su cabeza comenzó a doler. Su mirada se centró en uno de los tres humanos, recordando lo que había visto en el Altar del Eclipse.


Todos los científicos reunidos alrededor de la mesa fruncieron el ceño con frustración. Necrozma no se estaba moviendo en lo más mínimo de Ula-Ula, sin importarle lo más mínimo el daño que le estuvieran haciendo.

—Tenemos que hacer algo pronto… A este paso, el plan de llevarlo hacia Poni será completamente inútil— dijo Magnolia, alzando la voz entre todas las caras impotentes.

—No podemos movilizar a los Representantes a Malíe… La cantidad de vidas que se pondrían en peligro sería altísima— replicó Elm, comenzando a sudar.

—Según los centros médicos de Malíe, Necrozma se está moviendo por todo el territorio de la ciudad… Él sabe que ahí, los legendarios no pueden usar todo su poder para atacarlo y también tienen que ponerse a la defensiva cuando él utilice un movimiento— Sycamore se rascó la cabeza.

—Aunque si dejamos que los legendarios sigan peleando en Malíe hasta que Necrozma caiga, eventualmente los daños serán los mismos que los que se ocasionarían si los Representantes fueran a combatir ahí…— Abedul también se veía indeciso.

—El condenado es listo, eso hay que admitirlo— Rowan tenía los ojos cerrados y estaba cruzado de brazos—. Uno esperaría que una fuerza de destrucción masiva como él escaseara en el departamento de la inteligencia.

—No tiene bailando en la palma de su mano a pesar de que está en desventaja…— murmuró Cedric.

Y en tiempos de crisis donde la gente no sabe que pensar, siempre estaba él. El hombre que fue reconocido de forma unánime por aspirantes y colegas como la persona más inteligente viva.

—Entonces no juguemos su juego— todos voltearon a ver a Samuel—. La potencia de los legendarios es mayor que la de Necrozma. Si consiguen alejarlo por la fuerza de ciudad Malíe, entonces seguramente puedan lograr cortarle el paso para que ya no se acerque más— Oak se puso de pie, examinando atentamente el mapa de Ula-Ula—. El objetivo debería ser llevarlo a una zona que no esté habitada y que esté alejada de Malíe, pero no lo suficiente como para que los legendarios agoten todas sus fuerzas solamente llevándolo hacia allá— Samuel abrió bien los ojos, encontrando el punto perfecto—. Profesora Burnet, ¿podría decirme que hay en este lugar?

Sorba miró justo hacia el norte de Malíe, hacia el lugar que coloquialmente era llamado como el "Cabo de las Afueras".

—La planta de reciclaje. Es ahí donde se procesan la mayoría de desechos de Alola; no es la única que hay, pero si la más grande— Burnet volteó a ver a Oak, pero se dio cuenta de que este ya la estaba viendo fijamente a ella. Sintió un pequeño escalofrío.

—Profesora, esa planta de reciclaje… ¿Está deshabitada?— preguntó.

Todos tragaron saliva, sabiendo perfectamente a lo que se refería Samuel.

Burnet asintió.

—Fue completamente evacuada hace unos días. En el lugar solo hay maquinaria…

Oak cerró los ojos y volvió a sentarse.

—En blanco está
el lienzo de la guerra;
dale colores— murmuró Samuel.

¿H-Haiku?...

Los párpados de Samuel se separaron.

—Para salvar miles de vidas, debemos sacrificar un edificio— dijo, volteando a ver a todos—. ¿Hay alguien que esté en contra?

Por supuesto, en el lugar todo fue silencio.

—Bien…— Samuel giró la cabeza hacia la radio que había en la mesa— Permítanme a mí dar las instrucciones.

Samuel Oak definitivamente era un hombre con las ideas claras, pensaron todos.


Estaban llegando al punto en el que se estaban hartando. Necrozma era una forma de vida muy baja al tomar como sus rehenes a miles de vidas inocentes y también a sus propios súbditos.

Lunala se preparó para atacar, pero entonces escuchó su voz. La voz de Solgaleo. Luego de algunos segundos, sonrió.

Se acercó volando rápidamente hacia todos los legendarios.

Necrozma bloqueó con los haces de luz el Torbellino de Lugia, haciendo que este retrocediera con velocidad. Acto seguido, el Ultraente se lanzó hacia Yveltal, a quien sabía de antemano que había comenzado a irritar pues había comenzado a centrarse en evadir todos sus movimientos con esa precisa intención.

Al ver el conflicto directo, Yveltal se había quedado en su lugar, sin moverse, tal y como Necrozma lo había previsto. Ala mortífera y Joya de luz chocaron.

A pesar de que Ala mortífera era un ataque mucho más poderoso que Joya de luz, el usuario no lo era, por lo que el choque terminó con la victoria de Necrozma, quien acribilló con fuerza al heraldo de la muerte, haciéndolo caer rápidamente a la tierra. Xerneas corrió rápidamente en su ayuda.

Necrozma se giró, viendo que Rayquaza había comenzado a cargar directamente contra él. Nuevamente, lo detuvo con una garra.

¡Tú no ser… rival mío!— exclamó Necrozma, a punto de mandar a volar al señor de los cielos, de no ser porque…

Alguien más llegó. Era Dialga, quien había comenzado a empujar con fuerza al Ultraente. Necrozma utilizó su otra garra para empezar a alejarlo, pero alguien más también llegó; era Palkia… Zygarde también… y Arceus.

Entre los cinco comenzaron a arrastrar a Necrozma a toda velocidad hacia el norte de Malíe. Necrozma se dio cuenta de esto y de inmediato, comenzó a disparar su gran cantidad de haces de luz, los cuales golpearon a quemarropa.

Cuatro de los cinco que estaban combatiendo directamente a Necrozma en ese momento se vieron realmente dañados por su movimiento. Arceus en ese momento frunció el ceño.

Sabía que, estando tan cerca del enemigo, podía utilizar Canto mortal, pero cerca también estaban sus creaciones, a las que podría herir de gravedad si escuchaban sus canticos, cosa que era un hecho que sucedería.

Tuvieron que seguir adelante con el plan. Arrastraron a Necrozma a toda velocidad hasta que finalmente, se alejaron de Malíe. Los legendarios apuntaron hacia la planta de reciclaje y contra ella, se estrellaron a toda velocidad.

El edificio, uno grande de varios pisos, con bastante maquinaria a los alrededores que facilitaba el proceso del reciclaje, ahora se había visto reducido a escombro.

Rayquaza y Dialga había pasado de largo, cayendo en el mar por lo débiles que se sentían. Por otra parte, igual de débiles estaban Palkia y Zygarde, quienes habían aterrizado a varios metros de donde estaban Necrozma y Arceus.

Frente a frente, estaban ellos.

Necrozma jadeaba y Arceus lucía varios cortes por todo el cuerpo, los cuales arregló utilizando Recuperación o al menos, arregló la mayoría.

¡YO ACABARTE!— gritó Necrozma, lanzándose directamente contra Arceus.

Antes de que pudiera seguir avanzando, una fuerte presión lo hizo caer. Necrozma sintió como si su cuerpo de pronto hubiera incrementado su peso en millones. Comenzó a ponerse de pie, utilizando sus brazos, pero la gravedad era demoledora.

Cuida tus palabras, sucio ser— Arceus lo miró hacia abajo—. No sabes con quien estás hablando.

Una vez más, el Dios Pokémon preparó su poderoso Sentencia en su variante del tipo Siniestro. Con fuerza, la disparó hacia el cielo, cayendo en forma de meteoros una gran lluvia de movimientos que chocaron directamente contra Necrozma, generando destrucción a su alrededor.

Arceus vio como el debilitado Necrozma había dejado de tratar de levantarse, por lo que deshizo la poderosa gravedad. Volteó a ver a sus creaciones, dándose cuenta de que también las había afectado a ellas pero en menor medida.

Maldito… yo jurar… que acabar con tú…— escuchó murmurar a Necrozma.

Arceus volteó a ver a esa forma de vida que consideraba patética y luego, se giró hacia el cielo, del cual descendía Lunala. Regigigas estaba llegando también, desde Malíe; al parecer había ido a prestar ayuda, pero para cuando llegó, la acción ya se había terminado.

Yo no poseo la capacidad para despojarlo de su poder. Debes hacerlo tú— le dijo Dios, elevándose hacia los cielos.

La señora de la luna se le quedó viendo fijamente a Necrozma.

Pensar que te consideramos una amenaza… Sin todo tu poder, no tenías oportunidad— murmuró, preparándose.

Si Necrozma tuviera boca, en ese preciso momento tendría una enorme sonrisa en el rostro pero aunque la tuviera, Lunala no podría verla.


—¡CAYÓ! ¡NECROZMA HA CAÍDO, SEÑORAS Y SEÑORES!— ese fuerte grito se escuchó en todo el mundo; el grito de Gabi Vaitiare, quien había llegado a sobrevolar el área— ¡Luego de que Rayquaza, Dialga, Palkia y Zygarde agotaran sus energías para alejar a Necrozma de ciudad Malíe, Arceus, el Dios Pokémon, se encargó de él con una facilidad pasmosa!

Millones de sonrisas se pintaron por todo el mundo. Lágrimas de felicidad salieron al ver a Necrozma derribado y a Lunala cerca de él. Todo estaba salvado… lo habían logrado…

Lillie, Ash y Gladio voltearon a verse entre sí luego de que Solgaleo terminara de contarles todo. ¿Así sin más?... ¿Sin la participación de ellos?... Todo su papel y todo el protagonismo que debían de tener para derrotar a Necrozma ahora se había visto reducido a nada.

Y no podía importarles menos.

Los tres se abrazaron al mismo tiempo, con enormes sonrisas en sus rostros.

Solgaleo estaba anonadado. O había subestimado a Arceus o había sobrevalorado a Necrozma… Suspiró con alivio al escuchar hablar otra vez a Lunala en su cabeza, quien le decía que dentro de poco comenzaría a extraer todo el poder del ser de aquel Ultraente maligno.

Tapu Fini miraba directamente hacia Malíe. Algo no estaba bien… Definitivamente había algo que…

Sus ojos se abrieron como platos y miles de imágenes pasaron por su cabeza a una velocidad abrumadora.

(¡ESTO ES!... ¡ESTO ES LO QUE QUERÍA! ¡LUZ!... ¡TANTA LUUUUUUUUUUUZ!).

¡YO SOY PODER! ¡YO SOY… LUZ!

¡EVACÚEN DE INMEDIATO EL PARAÍSO AETHER!

¡Tengo un plan!... ¡CREO QUE TENGO UN PLAN!

¡POR FAVOR, PIÉNSELO DOS VECES! ¡NO PUEDE DEJARNOS!

¡Que funcione!... ¡QUE FUNCIONE!

Sé que hacer…

¡GLAAAADIOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Tienes que volver… ¡Definitivamente tienes que volver!

¡UN ÚLTIMO… EMPUJÓN!

Esto… está bien… Está bien…

Hechos sin contexto, resultados carentes de una operación previa, sucesos que no sabía cómo ocurrían… pero todo apuntaba a lo mismo.

¡MI SEÑORA, ALÉJESE DE ÉL!— gritó con fuerza, haciendo que todos voltearan a verla, sorprendidos.

Solgaleo abrió los ojos como platos y entonces, también gritó.

¡LUNALA!


Un fuerte grito se escuchó. Uno tan potente y ensordecedor que Lunala no pudo ni escuchar lo que Solgaleo y Tapu Fini le gritaban con fuerzas.

Este grito provenía de Necrozma y envolvió por completo el mundo. Si la melodía del eclipse podía tenía un significado para todos los humanos y Pokémon, entonces la agonía de la oscuridad tenía el suyo propio para todos los Ultraentes existentes.

Lunala se sintió aturdida al escuchar semejante grito, por lo que se tambaleó un poco.


—¡SE ESTÁ LEVANTANDO!— escucharon gritar a Go, quien se estaba asomando por la ventana del laboratorio.

Todos los que estaban ahí, a excepción de Yellow, se acercaron para ver como el Buzzwole que Gary y Go habían vencido volvía a ponerse de pie sin dificultad alguna.

El castaño frunció el ceño y con rapidez, abrió la puerta del laboratorio, dispuesto a enfrentarse de nuevo contra el Ultraente.

Pero Buzzwole no los atacó, en su lugar, solo extendió los brazos hacia los costados mientras una brillante energía amarilla salía de su cuerpo.

Luego de algunos segundos, el Ultraente se desplomó en el suelo y sus músculos estallaron.

Todos retrocedieron, perturbados por lo que acababan de ver.


—¡BONNIE!

Serena se lanzó rápidamente hacia la joven entrenadora, alejándola con una embestida de un Pheromosa que acababa de ponerse de pie; de un Pheromosa al que acababan de derrotar.

Delphox y Luxray atacaron al mismo tiempo, pero Pheromosa los recibió como si estos no lo lastimaran en lo más mínimo.

Clemont frunció el ceño y chasqueó la lengua.

—¡¿Por qué se volvió tan fuerte?!— se preguntó el Líder de gimnasio— ¡¿Fue por ese…?!

Antes de poder seguir hablando, los tres vieron como una brillante energía amarilla salía del cuerpo de Pheromosa, desapareciendo a unos centímetros de ella. Luego de muy pocos segundos, el Ultraente perdió toda la fuerza en las piernas y cayó de espaldas.

Los tres jóvenes vieron con horror el tono grisáceo que había adquirido la blanca piel de Pheromosa.


—¡PAPÁ!— exclamaron al mismo tiempo los dos hijos de Norman, viendo como un Blacephalon se había levantado de repente, justo cuando el adulto estaba por darle el golpe de gracia.

Norman retrocedió de inmediato, sabiendo lo peligrosas que eran las explosiones de ese Ultraente. Con su cuerpo, cubrió a sus hijos.

Esperó que el oponente los atacara, pero nada sucedió; nada más que esa brillante energía amarilla que abandonaba el cuerpo de Blacephalon.

Los segundos pasaron y luego de que la energía dejó de salir, el cuerpo del Ultraente comenzó a burbujear para finalmente, estallar en mil pedazos… pedazos de confeti.

Padre e hijos vieron eso con una confusión enorme. ¿Qué diablos había ocurrido?...


—¡W-WOAH!— el grito de Iris alertó a Drayden, quien iba a voltear a verla, pero también se dio cuenta del motivo de la sorpresa de su alumna.

Anteriormente, estaban rodeados por inconscientes Ultraentes a los que el ex Líder de gimnasio había ido rematando de uno en uno, pero ahora todos estaban de pie.

Ambos entrenadores corrieron rápidamente hacia el otro, rodeándose los dos por los doce Pokémon que llevaban con ellos.

—¡¿Cómo pueden levantarse después de eso?!— preguntó Iris, con los ojos bien abiertos.

—Debió haber sido ese grito… Debe de ser como la canción que hemos estado escuchando, pero este sonido está hecho solo para…— Drayden se calló, pues comenzó a suceder algo realmente extraño.

Se fijaron especialmente en un Kartana, el cual, luego de dejar de expulsar esa luz amarilla, simplemente comenzó a marchitarse y a deshacerse, siendo llevado por el viento con una facilidad pasmosa.


—¡C-CUIDADO ARRIBA!— gritó Barry, señalando a un Celesteela que iba directamente contra ellos.

Los entrenadores y coordinadores que conformaban el grupo de Dawn se reunieron, dispuestos a frenar en seco el avance de su enemigo, pero este simplemente se estrelló contra el suelo, a varios metros de ellos.

Voltearon con confusión a ver al Celesteela. ¿Había caído por el grito que se escuchaba?... ¿Era una forma que tenía Necrozma para "apagar" a los Ultraentes ahora que estaba derrotado?...

Por pensar en eso, se percataron muy tarde de la forma en la que el cuerpo de Celesteela se inflaba y poco después, estallaba. Se taparon los oídos por el estruendoso sonido y luego, se miraron todos con una confusión que simplemente no dejaba de crecer.


Víctor, Hop y Gloria retrocedieron al mismo tiempo.

—¡¿Q-Qué es esto?!— se preguntó Víctor, sorprendido.

Gloria se secó el sudor de la cara, frunciendo el ceño.

—¡Nos tardamos una eternidad para derribar a ese mequetrefe y ahora quiere la revancha!— dijo, sonando realmente molesta.

—¡No! ¡Mírenlo bien!— Hop señaló al Stakataka que había vuelto a formarse, del cual ahora salían pequeñas chispas amarillas que se combinaban, creando una gran luz amarilla— ¡Por ahí también!

En el lugar hacia el que señaló había un Xurkitree y un Nihilego que habían vuelto a ponerse de pie. De ambos salía la misma energía extraña.

Gloria retrocedió sobresaltada al ver como los bloques que conformaban a Stakataka comenzaban a deshacerse hasta convertirse en simple polvo de roca.

Hop se quedó helado al ver a Nihilego convertirse en un extraño líquido que cayó con pesadez sobre el concreto.

Por su parte, Víctor vio con gran confusión la extraña postura en la que se había quedado Xurkitree, enrollado como su fuera un simple manojo de cables… aunque en realidad sí que lo era.

Al mismo tiempo, los tres voltearon hacia distintas direcciones.

—¡¿DÓNDE ESTÁ EL NIHILEGO/STAKATAKA/XURKITREE?!


El cuerpo de Necrozma comenzó a brillar con una incandescente energía amarillenta que lo rodeó por completo.

Lunala tuvo que entrecerrar los ojos para evitar quedarse cegada por el brillo y entonces, sintió un fuerte golpe en su rostro. Cayó de espalda al suelo con pesadez.

(¡LUNALA, ALÉJATE DE NECROZMA!)— esta vez, si pudo escuchar a Solgaleo y se dio cuenta de que era demasiado tarde.

Vio como Necrozma se lanzaba hacia ella, utilizando Tajo umbrío en sus dos garras.

Lunala supo en ese momento que se había confiado. Necrozma solamente había estado utilizando cuatro movimientos en todo el combate, por lo que lo olvidó completamente…

Deidades como ellos no estaban sujetos a solo cuatro ataques…

El cuerpo de la señora de la luna fue rápidamente golpeado por Necrozma, quien parecía totalmente recuperado e incluso, un poco más fuerte que antes.

Todos los legendarios se lanzaron al mismo tiempo hacia Lunala, con la intención de ayudarla.

¡REGIGIGAS!— gritó Arceus a todo pulmón.

El gran coloso atrapó con sus manos a Necrozma y Lunala y los encerró entre sus manos. Justo cuando los legendarios llegaron hacia el Regi, una gran explosión separó por completo las manos del gran tipo Normal, algo que todos creían imposible pues, cuando este coloso sujetaba algo, no lo dejaba ir por nada del mundo.

Solo Lunala salió de aquella explosión; Necrozma no estaba por ningún lado…, o eso era lo que se creía a simple vista.

El cuerpo de Lunala ahora era completamente blanco, mientras que los bordes de sus alas eran de un celeste pálido. En su torso tenía una gran armadura negra de la cual sobresalían dos grandes garras; su rostro era cubierto por una máscara del mismo color, siendo cubierto su tercer ojo por un triángulo multicolor.

(¡LUNALA, RESPÓNDEME!)

Esta vez, si tenía una boca con la cual sonreír.

Tomé prestado su cuerpo por un momento— se escuchó decir. A kilómetros de distancia, Solgaleo había retrocedido. Lunala… esta nueva Lunala, volteó a ver a Arceus, señalándolo con un ala—. Te dije que seguirías tú.

El Dios Pokémon ardió en cólera.

¡MALDITO!— gritó, lanzándose directamente hacia él con Velocidad extrema.

Lunala detuvo a Arceus, siendo esta vez capaz de rivalizar por un poco más de tiempo contra él. Con las dos grandes garras que salían de su pecho, lo sostuvo y entonces, todo su cuerpo comenzó a brillar.

El creador se estaba preparando para recitar su Canto mortal, pero entonces el poderoso Rayo umbrío de Lunala lo golpeó con fuerza, haciéndolo retroceder lo suficiente para que la señora de la luna se elevara hacia los cielos.

Xerneas, Regigigas, Groudon, Kyogre, Lugia y Ho-Oh trataron de atacar a Lunala, pero esta rápidamente les paró los pies con otro ataque de Rayo umbrío, el cual alcanzó a conectar contra Lugia, haciéndolo caer rápidamente al suelo, totalmente debilitado.

Energía amarilla y energía blanquecina comenzaron a acumularse en la armadura que cubría el pecho de Lunala con gran velocidad. Arceus al ver eso volvió a atacar, esta vez con Sentencia, el cual conectó exitosamente contra la espalda de la Ultraente, la cual había apuntado su parte frontal hacia el suelo.

Lunala pareció recibir un gran daño por ese movimiento, cosa que la hizo reír.

¡ESTO ES!... ¡ESTO ES LO QUE QUERÍA! ¡LUZ!... ¡TANTA LUUUUUUUUUUUZ! gritó con euforia.

Los Unown volvieron a salir de Arceus, formando nuevamente unos grandes brazos que se dirigieron hacia él con rapidez.

¡NO TE DEJARÉ!— le hizo saber, sujetándolo con fuerza.

Comenzó a estirar con fuerza la armadura que cubría el cuerpo de Lunala, tratando con todas sus fuerzas de arrancársela y de hecho… lo estaba logrando.

Sintió un inmenso alivio al ver como separaba a Lunala de esa oscura coraza y luego de unos segundos de estirar con fuerza, los separó por completo.

En cuando la armadura se separó de Lunala, un resplandor amarillo y cegador que se vio por toda Alola.


Todo se…— Solgaleo cayó con pesadez, alertando aún más a los Representantes, quienes rápidamente dejaron de ver la inmensa luz para voltear a verlo a él— Ya no hay nada que hacer… Es demasiado poderoso ahora…

Tapu Koko soltó un fuerte grito al aire, mientras aporreaba el suelo con rabia.

Tapu Lele, por primera vez, no estaba riendo, ni siquiera haciendo una mueca con el rostro. Estaba seria; tan seria que asustaba.

Tapu Fini, por su parte, tenía una mano en el rostro, el cual se mostraba afligido.

Lo siento tanto, Ash Ketchum…— murmuró Fini, atrayendo la atención de todos— Tuve la visión cuando resucitamos a nuestro señor, pero era tan vaga… Era tan solo una imagen de un futuro que podría ser… Pero ahora ya no hay duda…

—¡Ey, Fini, ¿de qué estás hablando?!— preguntó Gladio, viendo que Lillie, Ash, Pikachu, Rotom y Charizard se habían empezado a poner nerviosos.

No sé cómo sucederá, no sé en qué momento sucederá y no sé cuáles serán las circunstancias que lleven a que suceda… Pero sé que lo hará y nada puede evitarlo…— Tapu Fini miró fijamente a Ash— Es tu destino el perecer en esta guerra; eso es lo único que sé con un cien por ciento de exactitud.

Ketchum y todos los demás que escucharon eso, se quedaron en blanco.

La guerra es un lienzo en blanco y en dicho lienzo, ahora solo hay amarillo.

El más brillante de los amarillos.


Bueeeeehhhh… Pues terminé XD

Realmente, a saber cuándo podrán leer ustedes el capítulo, pues FanFiction está funcionando como el culo XD Les sugiero que traten con la app móvil, ya que al parecer si se puede leer desde ahí…

Algo que me gustaría aclarar del capítulo pasado es que redactó como el orto (o sea, como está funcionando FanFiction XD) el penúltimo párrafo, ese en el que digo que "él" morirá. Por "él", no me refería a Necrozma, por ello lo sustituí luego como "esa persona". Fue luego, al leer sus reviews, que me di cuenta de que la había cagado, pues en su momento no me di cuenta de ello. Una disculpa por mi redacción, chicos.

Y bueeeeeno XD Entramos a la recta final del conflicto contra Necrozma. Espero que no les haya parecido apresurado, pero es que realmente no concebía este combate de otro modo. Todo eso de dejarse golpear y machacar, lo poco que le importaba a Necrozma era porque era parte de su plan; el hacerles creer a los legendarios que lo tenían contra las cuerdas para luego, darle la vuelta con ayuda de los Ultraentes y pues… ya vieron qué sucedió. Necrozma realmente si estaba hecho polvo y en ningún momento fingió sus heridas, pues sabía que fingir no funcionaría contra sus oponentes… solo que nadie contaba con sus Ultraentes.

Ey, ¿se dieron cuenta de que el capítulo 9 se llama "El inicio del inicio" y el 109 se llama "El inicio del fin"? ¡Exactamente 100 capítulos después! ¡¿Y saben qué es lo mejor?!... ¡Que ni siquiera fue intencional! XD

Realmente me inspiré mucho escribiendo este capítulo, tanto que incluso se me fue el sueño, pero realmente necesito ir a dormir, por lo que responderé las reviews de usuarios más tarde XD

Y hablando de inspiración… Hasta inventé un haiku y toda la cosa XD De seguro es malísimo, pero ey, no soy muy bueno con la poesía XD

Por cierto… ¡Es oficial, chicos! ¡Somos la historia con más reviews de todo Pokémon en español! ¡Muchísimas gracias por sus palabras, por su tiempo y por su fidelidad! ¡Terminemos esta historia juntos!

Y bueno… No tengo mucho más que decir por el momento, salvo que espero que puedan leer la historia sin demasiadas complicaciones, de hecho, me da algo de miedo que publicar este capítulo pueda romper la historia o algo así, esperemos que no…

¡Un enorme saludo y Alola!

¡Cuídense de Necrozma!