¡REVIEWS ANÓNIMAS!

Deluxe: La página ya volvió a la normalidad, cosa que me alivia bastante, la verdad.
La verdad es que yo tampoco veo muy épico que Necrozma esté tratando a Arceus como un sparring. ¡Que viva el segundo bando!
¡Espero que el plan que tengo pensado (o planes) sean lo suficientemente buenos! Aunque es cierto que Necrozma es un rival formidable.
¡Yo también estoy muy emocionado por llegar a esa parte!
¡Espero poder seguir asustándote! XD
¡Nos leemos!

Zim: Creo que más afectada que Lillie, sería Red, aunque con lo de Delia no te equivocas. Muchas gracias a ti por leerla y usar tu tiempo en leer las tonterías que se me ocurren. Igualmente, te deseo lo mejor, Zim :D

Invitadillo: ¡La verdad es que a mí también me pone muy feliz! Tal vez la historia despegue en popularidad cuando ya haya terminado, pero pienso que tengo bastantes lectores, o al menos, más de los que suele tener un ficker "promedio", por decirlo de alguna forma.
Necrozma, Necrozma, Necrozma… Eres un diablillo malévolo…
¡Ya veremos qué sucede! Eso sí, no creo que la resolución de esta "mini-trama" deje indiferente a nadie… O tal vez sí, ni idea XD
¡El capítulo ya está aquí!

Hex: ¡Entonces muchísimas gracias a ti por la información que me diste, Hex! De no ser por ti, no me habría dado cuenta de la meta que alcanzó esta historia, así que nuevamente, gracias.
Martín no está aquí y justo es cuando más lo necesitamos…

Kurhah: ¡Te recuerdo! Ahora tengo un nombre con el cual diferenciarte de los demás "Guest", así que ¡bienvenido! Me alegra saber que estoy haciendo un buen trabajo en el arco cúspide de mi historia, el cual por cierto, ya lleva 12 largos capítulos… ¡Es sin duda el arco más largo de toda la historia! ¡Espero poder seguir sorprendiéndolos a todos y también espero que puedas mantener la misma opinión sobre mi historia cuando esta termine!
¡Ojalá veamos juntos como termina la leyenda del héroe, pero por el momento, nos leemos!

Guest: Al menos de este arco si esperábamos las desgracias, del 2020 no…

Eduardo: ¡Muchas gracias, Eduardo!
La historia realmente es larga y en ella, cada día cuenta, por lo que puedes adentrarte en el viaje con Ash y Lillie, lo que, creo yo, te acerca un poco más a los protagonistas. Me alegra saber qué piensas así de mi historia y espero que, al final de esta, tu opinión pueda seguir siendo la misma. Muchas gracias a ti por leerla; me esforzaré por hacer finales memorables que me dejen un buen sabor de boca.
¡Eres el primero que me comenta sobre el Árbol de combate y lo cierto es que tienes toda la razón!
¡Bendiciones también a ti, Eduardo!
¡Nos leemos!


Conocimos a Necrozma hace cientos de años, si me preguntas cuantos, no sabría responder con exactitud.

Habíamos llegado a las islas, no por un motivo en específico, no por obra del destino; fue simple probabilidad. Ella y yo visitábamos un mundo tras otro, tras otro, tras otro, tratando de saciar nuestra propia curiosidad.

Y en cuanto llegamos a las islas, nos quedamos fascinados. Un mundo tan brillante, lleno de cosas hermosas, criaturas fascinantes y que también era cubierto por una silenciosa oscuridad que esperábamos poder erradicar.

Nos encariñamos con las islas y con esta dimensión en cuestión de días, cosa que nunca había sucedido antes. La gente nos veneró al instante por nuestro poder y aunque no podíamos evitar pensar que lo hacían porque nos temían, nunca rechazamos el puesto de deidad que se nos dio, pues creíamos que con él, podríamos ayudar a esta fascinante tierra.

Los humanos nos dieron nombres: "Laliona" y "Mahina Pe'a", puesto que no solíamos tenerlos, decidimos aceptarlos con gran felicidad, ya que eran un regalo de la gente de las islas.

Decidimos crear extensiones de nuestros cuerpos para que pudieran vigilar los lugares que nosotros no podíamos y por ello, nos dirigimos a la montaña más grande de todas las islas. En el monte Victoria, en un lago cualquiera, creamos a los Sagrados, como serían llamados por la humanidad.

La primera en ser creada fue la primogénita de Lunala. Era la primera vez que ella hacíamos algo así, pero ella se las arregló para hacerlo ver como algo sencillo. Tras unos pocos días de trabajo, Aleta Sagrada llegó al mundo. Lunala había decidido que sería ella quien cuidaría de Isla Morada y por ello, la creó tomando en cuenta la insignia de ese lugar, el llamado "¿Pez espada?"… Era la femenina noche, dotada de una mente calmada y serena.

Luego, seguí yo. Me sentía nervioso por poder arruinarlo, pero ella siempre estaba ahí para calmarme. Siempre era ella quien pensaba en cómo resolver nuestros problemas y en cambio, yo era más de resolverlo con mi fuerza. Al final, terminé tardando más que Lunala, pero logré crear a mi primogénito, Cacareo Sagrado, encargado de cuidar de Isla Amarilla. Era el masculino día, a quien le fue dada una fuerza un tanto superior a la de Aleta Sagrada,

Pero nos faltaban dos más y estábamos sin ideas, al menos, individualmente. Juntos, Lunala y yo éramos insuperables y juntos, se nos ocurrió la respuesta.

En conjunto, primero creamos al masculino atardecer, al guardián de Isla Roja: Toro Sagrado, quien era más que resistente que sus dos hermanos mayores. Por último, dimos vida al femenino amanecer, la guardiana de Isla Rosa: Mariposa Sagrada, quien, a pesar de su infantil personalidad, era también la más inteligente de todos sus hermanos.

Claro que todos estos nombres tan, en palabras de Ash, "geniales", no se los pusimos nosotros, sino que permitimos que la gente de las islas eligiera sus nombres.

Ellos querían retribuirnos de alguna manera lo que habíamos hecho y fue así que pasaron a considerar el monte Victoria como un lugar sagrado y el agua a partir de la que creamos a los Sagrados, fue considerada como un tesoro invaluable.

Pero ellos decidieron que no era suficiente. Con sus técnicas misteriosas, ellos crearon unas extrañas herramientas alargadas que se accionaban al soplar sobre ellas.

Lunala y yo quedamos encantados y mentiría si digo que no fue uno de los días en los que mejor nos la pasamos. Eligieron a un hombre y a una mujer para tocar la melodía; una pareja de hermanos, tal como Lunala y yo los somos.

Solo pensar en Kanani e Ikaika Ikena hace que me den ganas de bailar de la emoción…

Lo siento, estoy yendo por las ramas… Todo esto se trataba sobre Necrozma y nosotros, ¿verdad? Permítanme seguir.

Era un día como cualquier otro en las islas y con cada día nuevo, nosotros nos acostumbrábamos más y más a la vida en ese lugar, pero, en medio de esa normalidad, apareció él.

Un Ultraumbral se abrió, dando paso a la figura más brillante y hermosa que habíamos visto nunca. Lunala y yo nos quedamos mudos ante su presencia.

Brillaba más que el mismísimo sol y reconfortaba más que la luna. En lugar de sentir que nuestras posiciones como deidades peligraban, solamente pudimos sentir admiración.

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que mi hermana y yo tuvimos el mismo pensamiento en cuanto lo vimos.

"Que hermoso ser"…

Los humanos estaban asustados al principio, pues como es natural de ellos, le temen a lo desconocido. Ese no era el caso con los Pokémon, pues ellos de verdad se veían fascinados por Necrozma y su brillo.

Tuvimos que actuar e ir a su encuentro para poder relajar a la gente de las islas y por primera vez desde que repentinamente aparecimos en el mundo, alguien hablaba la misma lengua que nosotros. No era el idioma de las islas, no… Era un idioma que mi hermana y yo creíamos, solo podíamos hablar nosotros.

"¿Quién es este ser tan maravilloso?", recuerdo que me pregunté.

Conforme hablamos con él, nos convencíamos más y más de que era un ser benévolo. Ya que no estábamos acostumbrados a los nombres, no pedimos el suyo, pero él se presentó de igual manera.

"Necrozma"… En ese momento nos pareció un nombre elegante, lleno de gracia y poder, pero no supimos ver lo aterrador de su nombre. Ninguno de nosotros pudo verlo hasta que fue tarde.

Junto a los Sagrados, convencimos a la humanidad de que Necrozma era un ser sin malas intenciones y ellos nos creyeron de inmediato, pues tenían una fe enorme puesta en nosotros.

Ni mi hermana ni yo sabemos si todo lo que nos dijo Necrozma, si todas sus risas y buenos deseos, fue en realidad una elaborada mentira para ganarse nuestra confianza, pero sea como sea… lo hizo. Él consiguió nuestra completa y absoluta confianza.

En pocos días, él ya había aprendido el lenguaje de los humanos que a mi hermana y a mí nos tomó algunas semanas aprender del todo.

La gente de las islas intentaba ofrecerle obsequios que rechazaba.

Rechazó a un tercer Flautista; rechazó que el pequeño archipiélago que se ubicaba hacia el este de Isla Rosa fuera nombrado en su honor; incluso rechazó cortésmente la posición de "deidad".

Recuerdo también que en una ocasión, Lunala y yo nos sonreímos, pues estábamos seguros de que si Necrozma guiaba a las islas, una era de paz y prosperidad sería posible.

Por ello, la propuesta que nos hizo no nos pareció alocada en lo más mínimo, de hecho, creíamos totalmente en ella.

La mitad de mi luz y la mitad de la de Lunala, a cambio de la mitad de su luz.

Cuando recibimos su poder, yo sentí un inmenso escalofrío, así como un sofocante calor y estoy seguro de que mi hermana también lo sintió. No supimos explicar el porqué de esa sensación, pero tratamos de no darle importancia pues, tratándose de Necrozma, no podía ser nada malo.

Necrozma nos había contado que venía de un mundo oscuro y tenebroso, donde nada prosperaba; donde nada vivía. Nos contó su historia y nos sentimos mal al escucharla, pero también nos sentimos felices, pues lucía complacido con el poder que habíamos intercambiado con él.

Un día, decidimos explorar el gran espacio nosotros tres juntos, pues creíamos que sería una mejor manera de estrechar nuestros vínculos y fue en ese viaje que apareció el punto de inflexión.

Laliona, Mahina Pe'a, mis amigos… Poseen ustedes una fuerza extraordinaria que debieron cultivar por milenios— Necrozma nos miró con una sonrisa cuando nos dijo eso—. Estoy seguro de que si trabajan en sus habilidades por más tiempo, podrían lograr alcanzar un nivel impresionante.

Lunala y yo nos volteamos a ver, halagados por esos elogios y lo dije. Dije aquello que nunca debí haber dicho.

Mahina Pe'a y yo nacimos con este poder. Realmente no hicimos nada por lo que deba elogiarnos, Necrozma— dije, pero en el interior, me sentía feliz. Sentía que, el reconocimiento de mi fuerza, era el reconocimiento de que merecía estar del lado del ser que más admiraba en el mundo; del ser al que mi luz jamás podría opacar.

Pero entonces, nos miró con esos ojos… Unos ojos que eran todo lo opuesto a la radiante luz que expulsaba su cuerpo; unos ojos tan oscuros como el vacío más aterrador.

Se giró sin decirnos una palabra más. Mi hermana y yo lucíamos realmente preocupados, pero continuamos con nuestra pequeña exploración… en silencio…, en completo silencio…

Cuando volvimos a las islas, Necrozma se disculpó con nosotros y dijo que debía atender unos asuntos. No lo cuestionamos en ese momento, pero pensándolo fríamente, ¿qué asuntos podría tener pendientes? ¿En qué dimensión? ¿En la suya, que estaba completamente desolada?

Creo que mi hermana y yo simplemente éramos muy ingenuos y estábamos cegados por nuestra admiración hacia él.

Sentimos que habíamos hecho algo mal y por primera vez en nuestras vidas, tuvimos esa sensación de que no habíamos sido suficientes; de que no habíamos hecho lo suficiente.

Nos retiramos a tratar de despejar nuestra mente en aquel lugar que la gente de Alola construyó para nosotros. El llamado "Altar del Eclipse" y ahí, conocimos a cuatro personas de las que previamente los Sagrados nos habían contado.

El primero en acercarse a nosotros fue el joven llamado Ululani Hekili. Era un hombre apasionado, quien siempre permitía que su corazón hablara primero y que su cabeza pensara después. Era gentil con todos los que lo rodeaban, determinado y por sobretodo, era inspirador. Si entre los Representantes había un hombre que se parecía a Necrozma… al Necrozma que nosotros creíamos conocer, entonces ese sin duda era Ululani Hekili.

Luego fue Keikilani Kauka, un hombre que se sentía como una fresca brisa matutina, alguien que siempre sonreía y se tomaba las cosas a su propio ritmo; alguien con quien podrías simpatizar rápidamente y pensar: "Yo quiero ser amigo de esta persona".

La tercera fue ella, U'ilani Hau'oli. Era una joven tranquila, pero bondadosa, de mente ágil y capaz de hacer planes sin falla alguna si se le daba el tiempo para elaborarlos. En todas las islas, era reconocida como la persona más inteligente y personas de todos los lugares iban a verla para pedirle consejo.

Y la última, fue Kaimana Ka'ua. Era una mujer callada e inexpresiva; se mostró respetuosa con nosotros en todo momento y parecía que todas las palabras que salían de su boca, las cuales no eran mucho, habían sido rápidamente meditadas y seleccionadas. Sobra decir que, si Ululani fue quien se ganó mi mayor interés, Kaimana fue quien se ganó a Lunala.

No supimos cómo o por qué, pero antes de que nos diéramos cuenta, el amanecer ya había llegado y fue entonces que tuvimos una gran revelación.

Nuestras creaciones, los Sagrados, estaban incompletos.

Una mente más serena; un poco más de fuerza; un poco más de resistencia o un cerebro más inteligente; todos esos eran atributos que por sí mismos eran buenos, pero que, acompañados de las virtudes correctas, podrían volver increíbles a los Sagrados.

Fue ese día que descubrimos las características que debía poseer el guerrero perfecto; el mayor defensor de la humanidad.

El liderazgo y la fuerza de Ululani; el corazón bondadoso y la inteligencia de U'ilani; el odio hacia la maldad y la tranquilidad de Keikilani y por último, la inquebrantable concentración y capacidad estratégica de Kaimana.

Pero por supuesto que no podíamos darle todos estos atributos a uno solo de los Sagrados o a todos, pues de esa forma, podríamos crear seres que se creyeran invencibles solo por tener las cualidades más óptimas, por ello, decidimos repartirlas.

Cacareo Sagrado recibiría las aptitudes de Ululani y Toro Sagrado las de Keikilani. Ellos representarían la fuerza y la resistencia del cuerpo, cosa en la que yo destacaba particularmente.

Por otro lado, Aleta Sagrada obtendría las cualidades de Kaimana y Mariposa Sagrada las de U'ilani. Ellas dos representarían la calma de la mente y la inteligencia de la misma, pues Luanala siempre fue más de usar la cabeza.

Pero nuestras creaciones ya tenían forma; ya eran seres vivos a los que no podíamos modificar sin más y por ello, ideamos un plan.

Decidimos que encontraríamos la manera de hacer que los corazones de los Sagrados y estos valerosos jóvenes se hicieran uno, al menos por unos segundos, para que así, ellos pudieran tratar de adquirir sus destacables cualidades.

Les preguntamos a los humanos por su opinión y todos estuvieron de acuerdo. No sabría decir si actuaron de corazón o si los motivó el respeto o el miedo hacia nosotros, pero de todas formas procedimos.

Lunala ideó un plan. Ella dijo que si podíamos encontrar la forma de que las energías de los jóvenes y la de los Sagrados se volvieran una de forma temporal, entonces definitivamente tendríamos éxito.

Nos centramos tanto en nuestra nueva labor, que olvidamos casi por completo a Necrozma y finalmente, lo consiguió.

Lunala creó el primer Cristal Z, pero claro que en ese entonces estábamos lejos de conocer dicho nombre.

El primero en ofrecerse fue Ululani, pero Kaimana rápidamente lo apartó. En palabras de ella, la impulsividad de Ululani podría arruinar la valiosa creación de Lunala.

Ella fue la primera en intentar inyectar su energía en el cristal junto a Aleta Sagrada, pero no pareció dar resultado. Lunala estaba anonadada por eso, por lo que decidió que seguiría pensando.

Fue frustrante para mí el no poder ayudar a mi hermana, pues mi intelecto nunca se ha comparado con el de ella, pero aun con eso, trataba de encontrar una solución por mi cuenta… y lo hice.

Mientras que Lunala es más de pensar con el cerebro, yo soy más de pensar con mi cuerpo; con mi corazón.

Un ritual sagrado en el que el humano y el Sagrado pudieran transmitir sus energías al cristal tras haber forjado un vínculo entre sí.

Visualicé un ritual que creí, sería apropiado y ellas decidieron usarlo como base. A partir de ahí, solo necesitaron encontrar los pasos que mejor transmitieran sus sentimientos y una vez que lo hicieron, solo restaba fortalecer sus vínculos.

Todos los jóvenes comenzaron a pasar tiempo con los Sagrados y lentamente, se ganaron su confianza, claro que la única que lo reconoció fue Mariposa Sagrada, quien le tomó cariño rápidamente a U'ilani.

Y finalmente…, lo consiguieron.

Pero el resultado no fue como lo habíamos previsto.

En lugar de ser solo la unión de energía; en lugar de sumar fuerzas, estábamos multiplicándolas.

Kaimana cedió temporalmente su poder a Aleta Sagrada, consiguiendo que viera sus fuerzas incrementadas hasta tal punto que estas se materializaron en un ser enorme, capaz de derribar a Toro Sagrado con un simple movimiento de mano o de vencer a Cacareo Sagrado en un duelo a muerte en menos de dos segundos.

Así, se creó la "Bendición del Guardián", uniendo las vidas de los jóvenes y los Sagrados, una unión temporal que desaparecía al cabo de un tiempo.

Los otros tres humanos también prestaron sus poderes a sus respectivos Sagrados y cuando todo terminó, descubrimos que había sido un éxito.

Esa brillante chispa en los ojos de Cacareo; ese aire de sabiduría emanando de Mariposa; la calma que proporcionaba Toro al estar cerca de él y los analíticos ojos de Aleta… Ellos habían adquirido grandes cualidades de los jóvenes humanos, pero no todas.

A Cacareo le seguía resultando imposible empatizar con todo el mundo y la amabilidad jamás fue su fuerte; Aleta seguía interesándose solo por los humanos que consideraba dignos y no era capaz de sacrificar nada de sí por alguien más, ni siquiera por sus hermanos; para Mariposa era totalmente imposible tomar las cosas con seriedad o medir las consecuencias de sus actos y finalmente, Toro tenía muchos problemas a la hora de mantener la compostura cuando su interruptor era activado.

Pero aun así, consideramos a esos cuatro un éxito pues estábamos completamente seguros de que, llegado el día, dejarían cuerpo, mente y alma en la protección de las islas.

Y antes de que nos diéramos cuenta, ese día llegó.

Cuando Necrozma regresó, después lo que se sintieron como años de ausencia, en él ya no quedaba nada de lo que mi hermana y yo vimos en él. No había amabilidad, ni cortesía; pudimos sentir que su interior había terminado de corromperse por un sentimiento que se había acumulado en su interior por milenios… El sentimiento de inferioridad.

Nos atacó apenas nos vio, guiado por una codicia y un hambre ciegas. Tratamos de hacerlo entrar en razón, convencidos de que podríamos ayudarlo a superar ese episodio de locura, pero pronto, nos dimos cuenta de que no era así.

Necrozma era fuerte. Era más fuerte que nosotros dos juntos y peor aún, era más inteligente que mi hermana. Una combinación letal que, en un conflicto prolongado, traería nuestra inevitable destrucción.

Estoy seguro de que, en ese momento, la gente de las islas creía que nosotros y los Sagrados luchábamos contra Necrozma, pero la realidad no era esa. Nosotros tratamos de contenerlo pacíficamente, y por ese tonto idealismo, miles murieron.

Y cuando todo parecía desesperanzador, él llegó. Arceus descendió a la tierra, alterado por la destrucción que estaba llevando a cabo Necrozma y nos dio un ultimátum.

O estábamos de su lado o estábamos del lado de Necrozma.

Teníamos que elegir entre nuestro ejemplo a seguir y los seres vivos que confiaban plenamente en nosotros… Hicimos nuestra elección en cuestión de segundos.

El conflicto inició, pero no parecíamos estar haciendo suficiente. Nuestros esfuerzos combinados no eran suficientes y sabíamos que necesitábamos ayuda de la humanidad, por ello, les dimos otro regalo.

Parte de mi poder fue dirigido a la Flauta Solar y parte del poder de Lunala, fue hacia la Flauta Lunar de forma temporal. Ambos poderes se fusionaron con las flautas y pasaron a ser fuerzas ajenas a las nuestras, como un pedazo de cabello que se desprendió del pelaje de un Electivire. Juntos, los hermanos Ikena dieron fuerza y esperanza a la humanidad, para que pudieran mantener su fe en nuestra victoria y esa misma fe, fue la que nos dio más fuerza.

La humanidad y los Pokémon son seres increíbles… Por separado, son débiles, pero cuando se juntan y unen sus corazones, son más fuertes que nadie y gracias a esa fuerza, el combate fue a nuestro favor.

El mensaje de "Todo estará bien" resonó en las islas.

Pero yo fui estúpido. Dejé que mi corazón, quien siempre actuaba por sí mismo, me llenara de pensamientos innecesarios.

Cuando vi a Necrozma cargar contra mí, pensé en aquellos días en los que de verdad sentí que habíamos hecho un amigo; cuando creíamos que él también nos comprendía. Aun con todo lo que estaba pasando, creo que yo seguía admirándolo y fue eso lo que le dio un rumbo distinto al combate.

Él fusionó su cuerpo conmigo y se volvió más poderoso. Yo seguía estando consciente, pero no tenía el más mínimo control sobre mi propio ser; sentía como todas mis fuerzas eran drenadas y cedidas a él.

Arceus había dicho que, sin importar que estuviéramos fusionados, él nos derribaría. Lunala reaccionó de inmediato y le pidió que por favor no lo hiciera…, se lo rogó y él, aceptó más pronto de lo esperado, demostrando así tener un corazón benevolente.

Intentaron encontrar la forma de separarnos, pero no lo conseguían. Me di cuenta de que tanto los Sagrados como Lunala ya estaban perdiendo todas sus fuerzas, pues Necrozma no se estaba quieto en ningún momento.

Mi error estaba cobrándose vidas que yo juré proteger y en ese momento, solo deseaba la muerte. No quería seguir lastimando a nadie, no quería seguir preocupando a mis seres queridos…, pero ella encontró la solución.

U'ilani Hau'oli encontró una respuesta para separarme de Necrozma.

La Bendición del Guardián restauraría el poder de los Sagrados, además de proporcionarles cuerpos fuertes y resistentes que podrían sostenernos a Necrozma y a mí, al contrario que los brazos de Arceus, los cuales si bien eran infinitos, eran frágiles.

Lunala creó otros tres cristales canalizadores aparte del que ya había creado y les dijo a los Sagrados que buscaran a alguien con quien unir fuerzas; ellos eligieron sin dudar. Eligieron a los jóvenes humanos a los que habían aprendido a respetar.

Era una apuesta arriesgada, pues si uno de esos jóvenes moría mientras el vínculo que los unía con un Sagrado estaba activo, entonces el Sagrado también moriría y viceversa.

Pero por suerte, nada de eso pasó.

Antes de que los "Representantes" y los Sagrados unieran fuerzas, la intención de la canción interpretada por los hermanos Ikena cambió. Dejó de ser un "Todo estará bien" para ser ahora un "Pueden hacerlo". Si antes la humanidad estaba calmada, ahora estaba llena de determinación y se encontraban convencidos de nuestra victoria. Ese era el efecto de "La invocación del Eclipse".

Y entonces, la unión se formó.

Pude sentir las emociones de Necrozma. Una inmensa ira que le hervía la sangre y una enorme codicia que lo había acompañado desde el momento de su regreso.

¡ESA LUZ…!— exclamó al ver aparecer a los grandes colosos— ¡ME PERTENECE!

Y pude sentir que él de verdad lo creía. Creía que la energía con la que creamos a los Sagrados era realmente suya; que le pertenecía por derecho…

Pero ellos se movilizaron. Recuerdo verlos llegar hacia mí, con esos grandes y rápidos cuerpos que se movían con gracia por el campo de batalla y entonces, nos sostuvieron con fuerza.

Necrozma intentó moverse desesperadamente, pero yo hice todo lo que estuvo en mi poder para impedir que se liberara y así, fuimos separados.

Pero las cosas no terminaron ahí para él. Aunque nos separaron, los Sagrados seguían sujetando sus extremidades haciendo uso de todo su esfuerzo y sin siquiera saludarnos o decirnos una palabra, Lunala y yo sabíamos lo que teníamos que hacer para terminar con todo.

Nos colocamos en su espalda e hicimos aquello que nunca habíamos hecho.

Toda nuestra vida, otorgamos luz a quien la necesitaba; la cedíamos a las causas justas y ahora, teníamos que arrebatarla.

Arceus se aseguró de que Necrozma no intentara nada y con su apoyo, el que considerábamos un amigo perdió gran parte de su espíritu de combate. Lo dejó lo suficientemente debilitado como para que nosotros tomáramos toda su luz sin encontrarnos con la menor resistencia.

Y así fue que ganamos, fue así como vencimos y desterramos a Necrozma de este mundo. Arceus insistió en que lo persiguiéramos, pero Lunala y yo estábamos realmente cansados y solo nosotros podíamos abrir esos portales, cosa de la que no éramos conscientes.

Al final, la carga física y la psicológica nos afectaron tanto que terminamos durmiendo por varios días y el resto es historia…


Espero haber contado todo de forma correcta— dijo Solgaleo, instantes antes de que llegaran a Ula-Ula.

Todos los que estaban a lomos del legendario asintieron. La historia había sido fascinante y les daba un punto de vista más amplio.

Lillie de inmediato había notado ciertas discrepancias entre la versión de Solgaleo y la versión de los mitos, siendo una de ellas la participación de los humanos y Pokémon. Según las historias, la humanidad había llegado como último recurso, pero según Solgaleo, ellos habían sido pieza clave desde el inicio del conflicto.

Y entonces, sintió que faltaba algo. Más por curiosidad que por otra cosa, se hizo una pregunta: "¿Qué había sucedido después?".

¡Estamos llegando!— avisó el león.

Todos tomaron aire y se prepararon, haciendo que Lillie perdiera el hilo de su idea.


"¿Por qué Solgaleo se convirtió en un Cosmog?" "¿Por qué recuperó su poder en el Altar del Eclipse?"… "¿Qué había sucedido después?"

Esas eran las preguntas que ahora se hacía Lillie, junto al siguiente fragmento del mito que estaba escrito en el libro de Acerola:

"Al final, los ahora bautizados como Solgaleo y Lunala, exhaustos por la batalla, entregaron además de la mitad de su propia luz, la mitad de la del Resplandeciente al candente sol y la otra mitad a la hermosa luna".

Eso quería decir que Solgaleo no estaba a su cien por ciento y también quería decir que en algún lugar en concreto, había grandes cantidades de energía esperando a ser reclamadas.

Lillie supo de inmediato lo que eso significaba.

Pero primero, necesitaba confirmarlo todo con Solgaleo.

—Esto que te estoy por pedir es una idea estúpida y arriesgada… ¿Pero podrías llevarnos ahí arriba?— preguntó la rubia, señalando directamente hacia el gran león.

Charizard vio fijamente el lugar y entonces, asintió.

—¡Gracias!


Verla a ella dirigirse directamente hacia Necrozma le dio el mayor susto del mundo, tanto que por un momento, dejó de pensar correctamente.

"El amor te hace estúpido", era una frase que una vez escuchó decir a Misty cuando eran más jóvenes y en ese momento, Ash sintió que lo describía a la perfección.

"Ella está cerca, Charizard podría detenerla si se acerca", había sido su pensamiento y en su cabeza, sonaba razonable. No había Ultraentes cerca, pues la Unidad Ultra estaba luchando con los que quedaban en Malíe y si alguno lo atacaba, tenía a Pikachu para defenderlo.

¿Pero quién lo defendería a él de Necrozma?

Charizard se dio cuenta de que el gran Ultraente había disparado uno de sus gigantescos rayos de luz, directamente hacia Ash y apenas lo notó, dio media vuelta. Le avisó con un Lanzallamas a su entrenador y este pareció darse cuenta, por lo que trató de moverse.

Pero el rango del ataque era muy amplio e iba a toda velocidad. Ketchum no lo lograría a pie y eso Charizard lo sabía muy bien.

Iba a toda velocidad, pero sabía que no llegaría. Se llenó de frustración y miedo al ver que su entrenador iba a morir.

Pero entonces, vio algo que llevaba un tiempo sin ver.


Creo que nunca lo había visto tan de cerca…— murmuró Ketchum tomando un pedazo de la tela del globo aerostático y acercándolo a su rostro. Se dio cuenta de que estaba lleno de costuras y parches improvisados— Deberían comprarse otro, ¿no creen?

¿De quién crees que es culpa que nunca tengamos dinero?...— preguntó Meowth, con la cara pegada al suelo.

Lo siento por… ¡Ey, no, no es así! ¡Si no trataran de robar Pokémon, esto no les pasaría!— exclamó el azabache. Pikachu asintió, estando totalmente de acuerdo y Charizard, por otra parte, simplemente se sentó a esperar a que terminaran de hablar.

Escucharon el suspiro de James.

Esto nos iba diez veces mejor cuando viajabas por el mundo… Nos van a mandar fuera de Kanto en unos meses, ¿no podrías dejarnos tener a Pikachu antes de que eso pase?...— preguntó James, tirado debajo de la tela del globo, volteando a ver a Ketchum, quien negó de inmediato.

Yo me rindo…— escucharon murmurar a Jessie, quien estaba acostada bocarriba, viendo fijamente al cielo— No importa cuántas veces lo intentemos, nunca lograremos atrapar a ese Pikachu… ¿Desde hace cuánto conocemos a Ash?...

Ketchum y su roedor se sorprendieron porque supiera su nombre.

Unos… ¿Seis años?...— respondió Meowth, haciendo memoria.

W-Wobbu…

Tienes que estar bromeando… Cuando estaba a inicios de mis veinte y ahora ya solo me faltan cuatro años para llegar a los treinta… ¿Qué hemos estado haciendo todo este tiempo?... ¿Por qué no nos rendimos luego de un año de intentarlo?... ¿Somos masoquistas o algo así?...— la adulta lucía realmente desinteresada y desanimada.

Ash, por otra parte, se estaba preguntando qué era un masoquista… En su vida había escuchado esa palabra, o tal vez… ¿se refería a un masajista?

¡¿Cómo que por qué?! ¡Claramente lo hacemos por el bien del jef…!

Meowth, ¿en serio crees que algo así nos va a ser de utilidad?— interrumpió Jessie— Digo, estoy segura de que el jefe se daría cuenta de lo fuerte que es Pikachu, pero también estoy segura de que tiene cientos de Pokémon tan fuertes como él o incluso más en su arsenal… Además, si ni siquiera podemos atraparlo, ¿qué sentido tiene?...

Oye, Jessie, esa no suenas como tú…— le dijo James, preocupado— ¡No pasa nada, podemos intentarlo la próxima vez! He estado guardando unos ahorros y creo que tengo un buen…

Creo que sueno exactamente como soy, James…— una vez más, ella interrumpió— Ya suponía yo que estaba poniéndole demasiada dedicación a esto. Todas las cosas que hago están destinadas a fallar. ¿La escuela? Sería genial si tan siquiera fuera lista… ¿Intentar ser enfermera Pokémon? Oh, sorpresa, necesitas ser un Pokémon… ¿Ese intento de ser reportera del clima? Se pronostica una gran lluvia de realidad… ¿Ser una idol? ¡Ja! Ya quisiera y lo que es peor, perdí la oportunidad de conocer el amor… ¿Y en Kalos? El intento con ese profesor guapo, pues resulta que ya le gustaba otra… ¿En el Team Rocket? Atascada en el mismo puesto desde mis inicios, ascendida solamente una vez y luego degradada… Ni siquiera puedo ganarle a esa cuatro ojos de Matori, así que, ¿por qué molestarme?...

James se puso de pie al igual que Meowth y Wobbuffet. Los tres se sentaron junto a su compañera.

Vamos, no hables así. Tenemos muchas oportunidades; de seguro si nos esforzamos más, podremos conseguirlo— le dijo James, sonriendo.

El Team Rocket no se rinde jamás. ¡Si dejamos que ese mocoso nos venza mentalmente, entonces habremos perdido! ¡Tenemos que enseñarle que nuestra determinación es mayor que la suya!— exclamó el gato, señalando a Ketchum.

¡Wobbuffet!

Ustedes… ¿por qué están hablando como él?— preguntó Jessie, volteando a verlos a ambos, cosa que los sobresaltó.

E-Esto…

Nosotros no…

Wobbu…

Jessie se sentó y miró fijamente a Ash, quien le devolvió la mirada.

Ey, chico. Al parecer lo que le dijiste a estos dos tuvo algún resultado, anímame a mí también— le ordenó, recargando su mejilla sobre su brazo.

Ketchum arqueó una ceja, confundido.

Bueno… Si mi motivación hará que continúes intentando robar Pokémon, entonces no voy a dártela— le dijo, rascándose la cabeza.

James, Wobbuffet y Meowth, quienes estaban a espaldas de Jessie, le estaban rogando para que le diera unas palabras de aliento, pues sabían bien cómo se ponía ella en esos momentos.

La adulta se le quedó vendo un poco más y entonces, se rascó la cabeza, molesta.

¡Como sea!— exclamó, dejándose caer de nuevo al suelo.

Los otros tres dejaron salir un suspiro, pero en eso…

Aunque me gustaría escuchar de lo que estabas hablando antes— Ash se sentó frente a ella, con Pikachu en su regazo.

Jessie volteó a verlo, un poco fastidiada.

¿Qué hay que decir? Son las cosas que intenté hacer, pero como imaginaba, no soy buena siendo buena… Ni siquiera soy buena siendo mala— dijo, poniendo sus brazos debajo de su cabeza, a modo de almohada—. Ojalá fuera buena haciendo algo…— dijo, para después dejar salir un suspiro.

Sí hay algo en lo que eres buena— aseguró Ash, haciendo que Jessie volteara a verlo.

¿Ah, sí? ¿En qué? ¿Fracasando?... Supongo que…

Siendo una amiga— respondió el azabache, haciendo que la adulta se callara—. He conocido a mucha gente en mi vida y muchos de ellos eran buenas personas, por lo que sabían ser buenos amigos, pero las malas personas que conocí no eran buenas teniendo amigos. A ustedes no los conozco mucho, pero a lo largo de todo este tiempo, me he dado cuenta de que ustedes realmente se llevan bien. Podría decir que se quieren tanto como yo quiero a mis amigos.

James, Meowth y Wobbuffet se sonrojaron un poco y desviaron la mirada.

Sí, sí… ¿Pero de qué sirve ser una buena amiga? ¡Yo quiero dinero y fama! ¡Un poco de poder no estaría mal!— exclamó Jessie, haciendo que sus amigos voltearan a verla.

Yo pienso que ser un buen amigo es una de las mejores cosas en las que ser bueno— dijo Ketchum, convencido de sus palabras—. Si eres un buen amigo, entonces tendrás muchos buenos amigos y si los tienes, siempre podrás seguir adelante con tus sueños ya que siempre tendrás su apoyo.

Jessie abrió la boca para decir algo, pero no lo consiguió.

Buenos amigos que la animaban a seguir siempre adelante… Volteó a ver a James, Meowth y Wobbuffet, quienes también la veían.

Si no se había dado por vencida con el Team Rocket, era por ellos… Por los sueños que compartían…

Rodearte de gente amable, de Pokémon confiables… Eso hace que la vida sea mil veces mejor, ¿no lo crees?— le preguntó Ash, sonriendo— Saber que siempre tendrás ahí a personas que te cuiden y con las que puedas crecer, es uno de los mejores sentimientos del mundo.

Jessie le dio la espalda.

¡C-Cómo sea!— exclamó, poniéndose de pie— ¡Nos vamos!

¡S-Sí!— dijeron James y Meowth, con los ojos llorosos. Entre ellos dos y Wobbuffet comenzaron a arrastrar el globo hacia el interior del bosque.

¡Tendremos nuestra venganza, mocoso!— le aseguró Meowth, señalándolo.

¡Ese Pikachu será nuestro sin duda!— dijo James, antes de perderse en la espesura.

Ketchum suspiró y luego, se puso de pie.

Sabía que no eran malas personas…— murmuró, cruzándose de brazos. Pikachu subió a su hombro y simplemente se rio.

A él le divertía mandar a volar a esos cuatro, pero supuso que dentro de poco, ya no podría seguir haciéndolo. El pequeño roedor suspiró con resignación.


Antes de que Ash y Pikachu se dieran cuenta, estaban lejos del rayo de Necrozma. Cuando se fijaron bien, notaron que un largo brazo de metal estaba sujetando por la cintura a Ketchum.

Los ojos del azabache se abrieron de par en par al ver ese gran globo con forma de Meowth.

—¿Por qué están…?

—Si preguntas "¿Por qué?" o "¿Cómo?"…

Esa femenina voz hizo sonreír inmensamente a Ash y Pikachu.

—¡Responderemos por simpatía al mundo!— James lanzó una rosa hacia el frente, vestido con las ropas de la Fundación Aether.

—¡Para proteger al mundo de la devastación!— Jessie se llevó las manos a la cintura, usando también el uniforme de la Fundación.

—¡Para unir a todos los pueblos en una sola nación!

—¡Para denunciar los males de la verdad y el amor!

—¡Para extender nuestro reino hasta las estrellas!

Pegaron sus espaldas, cruzándose de brazos.

—¡Jessie!

—¡James!

—¡El equipo Rocket viajando a la velocidad de la luz!

—¡Ríndanse ahora o prepárense para luchar!

—¡Meowth, así es!— el gato apareció con un gran salto, colocándose en medio de sus compañeros.

—¡Wooobbuffet!— el tipo Psíquico se llevó una mano a la frente.

—¡Team Rocket!— exclamó Ash, al igual que Pikachu.

—¡¿Sorprendido, chico?!— preguntó Jessie, sonriendo.

—¡Realmente extrañaba decir el lema!— dijo James, abrazándose a sí mismo.

—Jeje… ¿Quién diría que llegaría este día?— se preguntó Meowth, sonriendo con suficiencia.

—¡Woooobbuffet!

—¡Nunca creí que llegaría el día en el que me alegraría tanto escuchar sus tonterías!— aseguró Ash, dejando salir un suspiro de alivio.

—¡Pika Pi!

—¡Oye, no son tonterías! ¡Es el mejor lema del mundo, que inspira miedo y terror a quienes lo escuchan!— dijo Jessie, señalando a Ketchum.

—¡Eso, eso! ¡No subestimes el lema Rocket!— secundó James.

—¡O te llevarás un rasguño en tu carota de tonto!— Meowth lo amenazó con sus garras.

Ash se rio un poco y luego, los miró.

—En serio, chicos, ¿por qué están aquí?...— preguntó, sin dejar de sentir que lo habían hecho esquivar una gran bala.

—¿E-Es necesario decirlo?— preguntó Jessie, cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado.

—N-Nosotros…— Meowth no pudo decirlo, por lo que imitó a Jessie.

—¡Vinimos a ayudar a un amigo!— respondió finalmente James, levantándole un pulgar.

Ash se quedó boquiabierto por unos segundos y entonces, les sonrió mientras levantaba él también un pulgar.

—¡D-De todas formas, ya vete! ¡Vas a ensuciar nuestro globo con tus gérmenes de mocoso!— dijo Jessie, moviendo por control remoto el brazo robótico, el cual dejó caer a Ash justo sobre la espalda de Charizard.

Ketchum asintió.

—¡Asegúrense de salir de esta como siempre lo hacen!— les dijo, dándoles un último vistazo— ¡Y gracias, chicos!

El cuarteto Rocket se quedó viendo como Ash se iba y entonces, sonrieron.

—Ese mocoso…

—Oigan, había estado planeando en abrir un restaurante de donas— miraron a James, quien los veía con una sonrisa— ¡Podríamos convertirnos en la competencia directa de las Malasadas! ¡Si invertimos bien, podríamos convertirnos en un éxito y si logramos que Ash nos patrocine, con toda la fama que ganará después de esto, de seguro nos haremos ricos!

Jessie y Meowth se llevaron una mano (pata) al mentón, sonriendo.

—Estoy seguro de que le va a llover el dinero después de esto… Podría promocionarnos como los tipos que le salvaron la vida…— murmuró Jessie.

—Nyajajaja… Señores, creo que tenemos el plan de negocios perfecto— aseguró Meowth, son una sonrisa maliciosa— ¡El plan "Usemos la fama del mocoso para hacernos asquerosamente ricos"!

—Pero primero…— James miró hacia Necrozma, con un gesto serio.

—Sí, primero tenemos que…

—Sobrevivir todos— Meowth vio como Ash se alejaba en su Charizard—. No mueras, chico. De lo contrario, mandarás al garete nuestros planes, como siempre sueles hacerlo.

—Y ahora que lo pienso… ¡También tenemos que salir de aquí a toda velocidad!— exclamó James, activando unos propulsores en el globo que los alejaron del rango de otro de los rayos de luz de Necrozma.

—¡VAMONOS DE AQUÍ!— gritaron Jessie y Meowth al mismo tiempo, viendo como más rayos eran disparados en todas direcciones.


—¡Ash, ¿estás bien?! ¡Vi que uno de los rayos de Necrozma iba hacia dónde estabas tú!

—¡Estoy bien, Lillie! ¡Más importante que eso, ¿por qué estás…?!

Red suspiró con alivio al escuchar que su hermano estaba bien a pesar de estar en el campo de batalla principal. Saber que Necrozma seguía en Malíe les indicaba que no se estaba movilizando en dirección a ellos.

¿Necrozma pensaba que con solamente Ultraentes lograría destruir al Paraíso Aether?... Supuso que, si no se estaba moviendo del lugar era porque, aunque fuera más fuerte que Arceus, no lo era lo suficiente como para moverse a su gusto e ignorar sus ataques.

—Preferiría que no estuvieras aquí, hijo— escuchó decir a su costado. Cuando se giró, vio al profesor Oak, quien le puso una mano en el hombro—. Te ves realmente cansado, ¿lo sabes?...

Red asintió y se quitó la gorra, pasándose una mano por su sudado cabello. Char a su derecha, Pika en su hombro y Poli frente a él, también lucían cansados.

—No había forma de que lo dejara a usted enfrentar solo todo esto— le dijo, volviéndose a poner la gorra—. Tampoco hay forma de que huya de la batalla. Ash está dando todo su esfuerzo en su pelea, así que quiero que mi esfuerzo pueda aliviar un poco su carga.

Oak cerró los ojos y asintió.

—Estás esperando a una hija, Red. Si ves que las cosas se ponen demasiado complicadas, no dudes en huir. ¿De qué te serviría morir heroicamente si no podrás ver a tu propia niña crecer?— le preguntó Samuel, viéndolo fijamente.

Ketchum asintió.

—Lo tendré en mente, profesor— aseguró, sin dejar de ver hacia el horizonte.

Tras unos pocos minutos, vio como miembros de la Unidad Ultra llegaban al lugar, acompañados de sus Naganadel. Se sorprendió un poco al ver llegar tanto a Acerola como a Nanu a lomos de los Ultraentes de dos reclutas de la Unidad Ultra.

—Ya me suponía yo que también estarías aquí— dijo Nanu al ver a Red, quien hizo una reverencia de inmediato.

—¡Es bueno volverlo a ver, señor Malíe!— dijo el Campeón, empleando un tono de voz cortés.

Acerola se sorprendió al ver la forma en la que un Campeón le hablaba a su padre. Iba a preguntarle por eso a Nanu, pero alguien se le adelantó.

—Veo que se conocen, Red— dijo Oak, alternando su mirada entre Ketchum y Malíe.

—Cuando pasé por Alola hace unos años, el señor Nanu me enseñó varias cosas— respondió, volviendo a erguirse.

Tapu abrió la boca, todavía más sorprendida. Era sorprendente que Nanu le hubiera enseñado algo al mismísimo campeón de…

—Solo le dije dónde podía encontrar un puesto de Takoyaki— dijo Malíe, encogiéndose de hombros.

Y la sorpresa que sentía Acerola desapareció.

—Fue un buen Takoyaki— aseguró Red, asintiendo. Volteó a ver a Acerola, quien veía a Nanu con los ojos entrecerrados y una mirada de decepción—. No nos hemos presentado. Mi nombre es Red Ketchum, de pueblo Paleta, es un placer.

Acerola espabiló de inmediato y justo cuando estuvo por presentarse, alguien se le adelantó.

—¡Woah! ¡¿Red Ketchum?! ¡Te llamas igual que un amigo nuestro!— dijo una recluta de la Unidad Ultra. Era la que había llevado a Nanu en su Naganadel

—Zoe, es descortés interrumpir de esa manera y también es pretencioso asumir que el señor Ash es nuestro amigo cuando no nos lo ha dicho oralmente— le dijo otro recluta, que era el que había llevado a Acerola.

—¡Ah, pues tal vez tienes razón, Darius!— Zoe se bajó de su montura y trazó un cuadrado con sus manos— ¡Alola, Red Ketchum!

—Disculpen sus modales— Darius hizo una reverencia, también bajando de su Naganadel. El Poipole que los acompañaba también hizo una reverencia y luego empezó a reírse.

Y entonces, Red recordó esos nombres.

—Zoe y Darius… Estoy seguro de que Ash me habló de ustedes hace un tiempo— dijo, sonriendo levemente y haciendo una reverencia—. Gracias por haberle dado las pistas que necesitaba para apoyar a mi cuña… a Lillie.

Acerola no pudo dar unos saltitos al escuchar eso último. ¿El Campeón de Kanto había estado a punto de llamar "cuñada" a Lillie?

¡Que astuta, Lillie-tan!— pensó Acerola, dando un pequeño giro.

—¡Eso se ve divertido!— dijo Zoe, señalando a Acerola, quien se detuvo para verla.

—Zoe, no señales…

—¿Quieres intentarlo?— le preguntó Tapu, volviendo a girar sobre sí misma.

Zoe asintió y de inmediato, comenzó a girar. Inició una competición por ver quién podía girar más.

Al ver eso, Oak, Nanu, Red y Darius se sintieron preocupados. Sintieron que el campo de batalla podía no ser lugar para personas tan inocentes como esas dos, pero ya era tarde…

Los Ultraentes ya se veían a la distancia. Red entrecerró los ojos para ver mejor a la distancia y vio como un poderoso Onda ígnea derribaba a varios Celesteela del cielo. Un gran Pidgeot rebasó a todos los Ultraentes con gran facilidad y en cuestión de unos pocos minutos, llegaron hacia donde ellos, en uno de los helipuertos del lugar, afuera del edificio principal del Paraíso Aether.

—No veo helicópteros— dijo Hala, bajando del tipo Volador, quien salió disparado hacia los cielos con Elio en su espalda—. Imagino que Mina, Olivia y el Campeón Leon ya fueron evacuados.

Oak asintió.

—Hace unos cuantos minutos— informó, extendiendo una mano hacia el Kahuna, quien aceptó el gesto.

—¡Yo gano!— escucharon exclamar a Acerola, quien estaba de pie, victoriosa. Zoe, por otra parte, estaba sentada en el suelo, con la cabeza dándole vueltas.

—¡E-Estuve cerca!— dijo Zoe, tratando de ponerse de pie, pero antes de hacerlo vio como Acerola le extendía la mano.

—¡Eres la primera persona que logra hacerme ir en serio!— le dijo, sonriendo.

Zoe se le quedó viendo y finalmente, sonrió.

—Oye, oye, ¿cuál es tu nombre, chica de Alola?— le preguntó, aceptando su mano y poniéndose de pie.

—¡Acerola! ¡Acerola Tapu!

La sargenta asintió.

—¡Desde ahora eres mi amiga! ¡Espero que me enseñes más de este deporte luego de que terminemos con todo esto!— le dijo, levantando un pulgar.

Acerola también sonrió. Como una chica que estaba acostumbrada a tener como únicos amigos a sus Pokémon, a Hal y a su tutor, definitivamente se sintió feliz.

—¡Seguro!— le dijo, volteando a ver hacia el horizonte. Desde cualquier lado al que veían, encontraban Ultraentes y Ultraumbrales— ¡Pero primero limpiemos todo este lugar!

—¡Estoy de acuerdo!— Zoe se puso al lado de su Naganadel.

—¿Cuánto tiempo tenemos que ganar, profesor Oak?— preguntó Red, sacando tres Pokéballs.

—Diez minutos màs— respondió, sacando él también las suyas—. Diez minutos y todos habrán evacuado.

—Entonces que así sea— Hala sacó también todas sus Pokéballs, preparándose para luchar.

—Diez minutos es mucho… Quiero ir a dormir…— murmuró Nanu, rascándose la cabeza y sacando también las cápsulas donde guardaba a sus Pokémon.

Acerola le dio unos golpecitos en las costillas, para que se pusiera serio.

Se mantenían realmente atentos pero entonces, escucharon algo arriba de ellos. Cuando voltearon, vieron como un Ultraumbral acababa de terminar de abrirse y de este, había empezado a caer un Stakataka.

El Ultraente no pudo ni siquiera caer a tierra, pues los ataques combinados de todos hicieron que los bloques que conformaban su cuerpo salieran volando en todas direcciones.

El siguiente en caer fue un Pheromosa, quien estaba usando al Stakataka como cobertura. Apenas aterrizó, dio una poderosa patada giratoria que obligó a todos a esquivar y dispersarse. El Naganadel de Zoe detuvo el ataque con lo que parecía ser Tijera X.

Por otra parte, el Gengar de Acerola se apresuró a repeler rápidamente a un Nihilego con su Bola sombra, dejándolo vendido para el Psicocorte del Absol de Nanu.

Sabían que necesitaban llamar la atención de todos los Ultraentes y formar un perímetro alrededor de las diversas entradas al edificio principal, por lo que tanto el Charizard de Oak como el de Ketchum, lanzaron sus poderosos Lanzallamas al aire.

Esa era una clara señal para los Ultraentes, dándoles el mensaje de: "Vengan aquí". Picaron fácilmente.

Entonces, todos comenzaron a correr rápidamente hacia el gran edificio que había en mitad de la isla artificial. Era ese lugar en el que estaban la inhabitada Reserva, los diversos cuartos médicos, los centros de comunicaciones, etc. Debajo se encontraba el Embarcadero, lugar en el que se encontraba la mayoría de las personas que faltaban por abandonar el Paraíso Aether.

Apenas tomaron sus posiciones, todos se dieron cuenta con gran amargura.

Aún con el apoyo de la Unidad Ultra; aún con la ayuda de un Campeón (y un ex Campeón), dos Kahunas y una Capitana…, seguían siendo demasiados Ultraentes.

Era una cantidad ridícula y absurda de enemigos.

La mitad de los Ultraentes de Alola estaban ahí, en ese lugar… ¿De verdad podrían aguantar diez minutos? Todos se lo estaban preguntando.

Solo tenían que hacer un gran daño en área, pensaron.

Mientras que los miembros de la Unidad Ultra mantenían ocupados a los Ultraentes voladores de forma bastante eficiente y lanzando uno que otro movimiento a tierra, eran ellos quienes tenían que enfrentarse a la mayoría de enemigos.

Era un duelo de la cantidad contra la calidad.

Pika usó Rayo; Char, Lanzallamas; Poli cargó con Cascada por todo el lugar; Eon, el Espeon de Red, desplegó un Reflejo sobre los aliados y luego cegó a los enemigos con Brillo mágico; Blas el Blastoise, utilizó un poderoso Hidrobomba y por último, Saur el Venusaur, usó Terratemblor, el cual agrietó la superficie, dificultando la movilidad de muchos Ultraentes que trataban de acercarse.

Zoe y Darius, los dos que estaban más cerca de Red, lo apoyaban lo mejor que podían con ayuda de sus Naganadel.

Cubriendo la entrada opuesta, estaban Oak, Nanu, Hala y Acerola.

Los dos Kahunas eran poderosos, pero Samuel tampoco se quedaba atrás. Ellos tres, veteranos del combate, hacían que Acerola se viera como una recién nacida que solo podía prestar apoyo con sus tipo Fantasma.

Los Ultraentes, por otro lado, no se andaban con rodeos. Se habían tomado las instrucciones de Necrozma al pie de la letra, motivo por el cual atacaban no solo a los seres vivos, sino que también dirigían sus movimientos hacia el edificio principal y todo lo inanimado que encontraran a su paso.

Los Pokèmon luchaban ferozmente contra los Ultraentes, mientras que los entrenadores se desgastaban las gargantas para que sus órdenes se escucharan por sobre todas las explosiones y demás estruendosos sonidos.

En diez minutos, las cosas podían ir muy mal o muy bien.


Hau se quedó boquiabierto al ver el escenario frente a él. Es cierto que podía ver a Necrozma desde hacía varios kilómetros, pero verlo ahí frente a él, en todo su esplendor, con un brillo que contrastaba enormemente con el entorno que había a sus pies…

Mahalo no sabía cuánto tiempo había estado dormido, pero sí sabía que se había perdido muchas cosas. Le gustaría sentir preocupación por su abuelo, pero en ese momento solo podía pensar en lo que debía hacer para salvar al mundo y para sobrevivir, pues estaba seguro de que el Kahuna de Melemele estaría bien sin importar qué.

Tapu Bulu lo bajó en una de las calles y luego, le señaló el Tapistal que tenía puesto en su Pulsera Z mientras que Koko y Fini se alejaban volando.

—¡Espera!— gritó al ver como Bulu comenzaba a alejarse— ¿Qué harán ustedes?... Si perdemos el poder de uno solo, entonces podríamos no vencer a Necrozma. Sería muy arriesgado que intenten ayudar a Solgaleo…

El Sagrado se le quedó viendo y luego, lo señaló, para después negar con la cabeza. Hau se confundió un poco al principio, pero no tardó mucho en "descifrar" lo que Bulu quería decirle.

Tampoco podían perder a ninguno de los Representantes.

El moreno asintió al igual que Tapu Bulu, quien se fue volando.

—¡Noivern!— exclamó, dejando salir a su tipo Dragón.

Nada más ver a su entrenador, el Pokémon sonrió ampliamente con una inmensa felicidad. Iba a lanzarse hacia él, pero Hau lo detuvo con una mano.

—Yo también me siento feliz de verte como no tienes idea, amigo— le dijo, acariciándole la cabeza y sonriéndole—. Pero ahora mismo, debemos terminar nuestro trabajo.

Noivern se quedó serio por unos segundos y luego, emprendió el vuelo, tomando a Hau de los brazos con sus patas inferiores y luego, lanzándolo sobre su cuerpo.

Lograron esquivar uno de los rayos de luz de Necrozma, el cual acababa de destruir una calle entera.

¡VINISTE TAMBIÉN, REPRESENTANTE DEL ATARDECER!— escucharon gritar y con un frío sudor recorriendo sus cuerpos, voltearon a ver a Necrozma, quien los estaba mirando fijamente.

¿Cómo sabía Necrozma…?

Hau apretó la mandíbula y frunció el ceño.

—¡VAMOS, NOIVERN!

El tipo Dragón soltó un alarido y comenzó a volar rápidamente por el lugar.


Había sido un trayecto difícil sin duda alguna y ella estaba segura de que habría sido mil veces más sencillo el buscar a Tapu Lele para que la pusiera en contacto con Solgaleo, pero quería escucharlo de él. Quería escuchar la versión correcta de alguien que lo había experimentado.

Y por fin, estaba a sus espaldas. La expresión de Solgaleo al verla sobre su lomo hizo que casi se riera, pero tenía que mantenerse seria.

¡Lillie, ¿qué haces aquí?! ¡Esto es demasiado peligroso!— le dijo el Ultraente, con los ojos bien abiertos.

—¡Necesito que me cuentes lo que sucedió luego de que derrotaron a Necrozma! ¡¿Por qué te volviste un Cosmog?!— preguntó, guardando el Buscamonturas de Ash.

¡¿Por qué es tan…?!

—¡¿Es cierto que le dieron la mitad de su luz y la mitad de la luz de Necrozma al sol y a la luna?!— preguntó, haciendo que Solgaleo abriera los ojos como platos.

Te lo contaré… Pero necesito alejarme de él por un instante— dijo, viendo que Necrozma ya había fijado sus ojos en ellos. Dos de sus blancos prioritarios estaban juntos, después de todo.

Lillie asintió y entonces, el león aceleró en dirección opuesta a donde estaba el brillante ser.

¡¿A dónde creen que…?!

¡NO TE ATREVAS A DARME LA ESPALDA!— gritó Arceus, apareciendo detrás de Necrozma con Golpe umbrío y atacándolo con Garra dragón.

El Refulgente frunció el ceño con enojo. Definitivamente no podía actuar descuidado estando en presencia de Arceus.


Para que me comprendas mejor, voy a expresar nuestros poderes con números, si no te molesta. Originalmente, Necrozma era un 200, mientras que Lunala y yo éramos un 100 cada uno.

Cuando intercambiamos nuestras luces, Necrozma seguía siendo un 200, compuesto por 100 unidades de su poder, 50 del mío y 50 del de Lunala.

Mi hermana y yo también seguíamos siendo un 100. Ambos compuestos por 50 unidades de nuestros propios poderes y 50 unidades provenientes de los poderes de Necrozma.

Cuando Necrozma absorbió mi luz, recuperó las 50 unidades de la luz que me había intercambiado y en el proceso robó 25 unidades del poder que me restaba. Pasó de ser un 200 a ser un 275, dejándome a mí como un 25.

Una vez que nos separaron y le quitamos su luz, logré recuperar solo 50 unidades de la luz que me quitó, pero también conseguí quitarle las 50 unidades del poder que antes me había dado. Esas dos cifras, sumadas a las 25 unidades que todavía poseía, me convirtieron en un sólido 125.

Lunala, por otra parte, consiguió recuperar todo el poder que le había intercambiado. También le quitó 75 unidades del poder que todavía conservaba, las cuales se sumaron a las 50 que tenía ella de la luz de Necrozma. 100 unidades del poder de Lunala y 125 unidades del poder de Necrozma convirtieron a mí hermana en un 225.

Por otro lado, Necrozma se volvió un 50. 25 unidades de mi poder, las cuales no pude recuperar, y 25 unidades de su poder.

¿Me expliqué bien?... Bueno, mientras hayas entendido las bases, está bien.

Lo siguiente que sucedió fue lo que dice el libro de leyendas, solo que no exactamente de esa manera.

Decidimos darle parte de nuestros poderes y parte de los poderes de Necrozma al mundo, para que así la humanidad pudiera fortalecerse en caso de que amenazas como esas aparecieran en un futuro.

Lunala cedió 50 unidades de su poder y 75 unidades del poder de Necrozma; pasó de ser un 225 a ser de nuevo un 100.

Ella me dijo que yo no tenía que hacer lo mismo, pero hacer menos que ella era incorrecto; necesitaba ofrecer tanto como pudiera, así que también di 50 unidades de mi poder y 25 unidades del poder de Necrozma. Pasé de ser un 125 a ser solo un 50.

No sabíamos qué consecuencias tendría eso para mi cuerpo, pero lo descubrimos pronto. Comencé a sentirme cansado y lo que sigue, es la historia que me contó Lunala.

Ella me dijo que volví a nuestra forma primitiva, la cual fue bautizada como Cosmog. Según tengo entendido, en esa forma, nuestro cuerpo absorbe lentamente energía del entorno en un proceso que puede durar siglos, para luego dar paso a nuestra siguiente etapa, la de Cosmoem, la cual absorbe luz a un ritmo un poco más acelerado, pero también es bastante lento.

Dijo que, cuando me convertí en un Cosmog, me asusté por el extraño entorno que había a mi alrededor, por lo que hui por un Ultraumbral. También dijo que, por ciertas circunstancias, no pudo seguirme, pero que estaba convencida de que volvería a las islas, pues tarde o temprano me sentiría atraído por la luz que había dejado aquí.

Estaba convencida de que si me dejaba por mi cuenta, tardaría incluso milenios en recuperar mi poder, por lo que redirigió 25 unidades de las 50 que había dado al mundo hacia el Altar del Eclipse, para que yo recibiera ese poder en cuanto volviera a esta dimensión… Sí, fue ese poder el que me permitió volver a mi forma actual mediante el ritual que ustedes llevaron a cabo.

¿Qué pasó con el resto de las unidades?... Justo a eso iba.

Esparcidas por el mundo y combinadas con este, hay 175 unidades; 50 mías, 25 de Lunala y 100 de Necrozma. Esas unidades habitan en los que ustedes llaman "Pokémon Dominantes", en casi todos los sitios del mundo…, la energía Z también es parte de ese poder, al igual que los Cristales Z, que son una forma solidificada de la luz. También las Flautas gemelas poseen parte de ese poder, pues a partir de ahí obtuvieron la cualidad permanente de motivar los corazones de los aliados y de llamarnos sin importar donde estemos… Los dones de los Sagrados fueron producto de la luz, como la visión del futuro de Aleta; las capacidades curativas de Mariposa; la fuerza descomunal de Cacareo y la resistencia sin igual de Toro.

¡Es cierto! En el alma de los Representantes y Flautistas originales fue puesta parte de nuestras luces, lo hicimos ya que solo de esa forma existiría siempre un compañero para un Sagrado en caso de ser necesario y los Flautistas para llamarnos en cualquier momento. Esta cualidad le permitiría a las reencarnaciones de los Representantes originales tener una afinidad perfecta con los Sagrados, para que pudieran utilizar la Bendición del Guardián en cualquier momento; a las reencarnaciones de los Flautistas se les concedería la habilidad de tocar las Flautas Gemelas sin importar si tenían habilidad previa o no.

Se podría decir que esa luz es la que vuelve fértil terrenos que antes no podían producir vegetación. También es ella la que le da energía extra a los humanos y Pokémon, por lo que podríamos decir que, de cierta forma, todos los seres de este mundo poseen parte de la luz que cedimos hace mil setecientos años… Claro que no de la misma forma que los Representantes o los Flautistas, y ninguno de tus amigos posee tanta luz nuestra como tú, Lillie…


Lillie se llevó una mano a la cabeza, procesando la información que había recibido.

—Dijiste que una parte de tu energía vivía en mí cuando nos volvimos a encontrar, ¿te referías a…?

Son dos cosas distintas. La luz que hay en sus almas es la que nos indica a nosotros y a Necrozma quiénes son las reencarnaciones de los Flautistas y Representantes originales, mientras que la energía que pegué en tu cuerpo aquel día solo te hacía un poco más interesante a ojos de los Ultraentes, quienes te persiguieron principalmente por ser la reencarnación de U'ilani.

Lillie creía entenderlo, pero no dejaba de ser confuso. Dejó de lado todo eso y luego, miró a Solgaleo.

—¿Qué pasaría si perdiéramos la luz que hay en nuestras almas?— preguntó, con seriedad.

Nuestra luz conforma solo una parte adicional de sus almas y, aunque son la misma energía, podrían vivir perfectamente sin ella. Aunque si la pierden, el ciclo de reencarnaciones se rompería y la esencia de los Representantes originales desaparecerá.

La boca de Lillie se torció un poco.

—Todo lo que somos… Nuestras personalidades… ¿Todo eso fue decidido porque teníamos su luz? ¿Somos así para crear un reflejo de los Representantes originales?...— preguntó apretando los puños.

Solgaleo negó rápidamente.

Poseen la esencia de los Representantes originales porque estaban destinados a ser como son. Fueron elegidos ustedes porque el destino así lo quiso; nosotros no tenemos control sobre el destino, pues somos meros espectadores— aseguró el Ultraente, mirando hacia atrás—. Pero sé que no me preguntaste todo esto solo por eso, Lillie.

La rubia abrió los ojos de par en par. Solgaleo tenía razón, ella había tenido un motivo de bastante peso para preguntar todo eso y ahora, sabía que sus sospechas eran reales.

Cuando escuchó a Necrozma decir que recordaba más fuerte a Solgaleo, se encendió una pequeña ascua en su interior y recordar aquel pasaje del libro de Acerola había avivado la pequeña llama que se había formado.

Necrozma no recordaba a la perfección el poder que solían tener Lunala y Solgaleo, por ello había dicho que "juraría", en lugar de afirmarlo; también por ese mismo motivo no se había dado cuenta de que Lunala tenía mucha menos luz cuando se la arrebató. Tampoco sabía que los Divinos habían cedido parte de sus poderes a los seres vivos del planeta. Los Ultraentes se veían atraídos por los Cristales Z y la energía Z porque eran parte del poder que Solgaleo y Lunala habían dado al mundo… Y si habían podido dar dicho poder, entonces también podían tenerlo de vuelta, ¿no?...

—Solgaleo… ¿No hay forma de que puedas tener de regreso la luz que cedieron al mundo?— preguntó, haciendo que el legendario volteara a verla, sorprendido.

Sé a dónde quieres ir con esto…— murmuró, poniéndose serio para luego, volver a mirar hacia el frente— Puedo hacerlo, pero… los Pokémon Dominantes perderían su poder; tierras quedarían infértiles nuevamente; los humanos y Pokémon perderían un poco de sus fuerzas; los Sagrados perderían sus dones; las Flautas Gemelas se convertirían en instrumentos comunes y corrientes; los Movimientos Z podrían dejar de existir y el ciclo de las reencarnaciones se rompería, por lo que los Representantes no podrían reencarnar nunca más…

La rubia lo miró fijamente.

—¿Todo eso ocurriría de forma permanente?

Eso depende de cómo use la energía. Puedo absorberla de nuevo, pero sería una mejora temporal de mis habilidades y fuerza. Al contrario que Necrozma, mi cuerpo y el de Lunala necesitan acostumbrarse a los repentinos aumentos de poder, por lo que si uso habilidades que excedan por mucho mis capacidades actuales, definitivamente habrá efectos secundarios.

Lillie frunció un poco el ceño. No tenían unos pocos días.

—Imagina que la usas para atacar con tu Movimiento Z a Necrozma, ¿qué crees que le sucedería a la luz?

Para regular los posibles efectos secundarios, mi cuerpo podría tratar de consumir la luz… En el peor de los casos, terminaría quemando esa energía y de ser el caso, los efectos serían permanentes.

El ceño de Lillie se frunció más. No podrían hacerlo sin un sacrificio, ¿eh?...

—¿Qué tanto afectaría la pérdida de poder a los humanos y Pokémon?

Podrías considerar a nuestra luz como un estimulante que les da una pequeña reserva de energía y fuerza, por lo que no afectaría casi nada a los más fuertes, pero si a los más débiles.

Ella asintió.

—¿Crees que podrías volverte más fuerte que Necrozma?— le preguntó, cruzando los dedos ante la inminente respuesta.

Solgaleo se quedó serio y luego, sonrió.

Sí.

Lillie sacó su radio y luego, la activó.

—¡Tengo un plan!— anunció, y luego, una sonrisa de oreja a oreja apareció en su rostro— ¡CREO QUE TENGO UN PLAN!

El grito de Lillie resonó en todos los dispositivos de comunicación del mundo (los que estaban encendidos, claro) y entonces, se escuchó otra voz.

—¡Déjenos escucharla, señorita Lillie!— pidió Wicke. De fondo se escuchaban gritos de los reclutas, quienes se daban ordenes entre ellos.

—¡Luego de la primera guerra contra Necrozma, Solgaleo y Lunala le entregaron parte de sus poderes al planeta tierra! ¡Ese poder se encuentra en los Cristales Z, la energía Z, la gran mayoría del planeta, en los Pokémon Dominantes, en las habilidades únicas de los Tapus y en las Flautas Gemelas!— dijo, haciendo que Wicke soltara un suspiro de sorpresa— ¡Solgaleo dijo que si reunía toda esa energía, podría volverse más fuerte que Necrozma!

—¡Entonces…!

—¡Pero hay riesgos y consecuencias! ¡Solgaleo solo será más fuerte que Necrozma por poco tiempo y, de forma resumida, podría haber consecuencias para su cuerpo por el repentino aumento de poder! ¡Si eso sucede, también existe la posibilidad de que el cuerpo de Solgaleo utilice la energía absorbida para tratar de deshacer esos efectos secundarios y si eso pasa, los Movimientos Z dejarán de existir; las Flautas Gemelas se convertirán en flautas comunes y corrientes; los Tapus perderán sus dones; ciertas partes de la tierra que antes eran infértiles volverán a serlo y los seres vivos podríamos perder fuerzas!— explicó rápidamente.

—¿A qué se refiere con que los seres vivos podríamos debilitarnos?— preguntó Wicke una vez más.

—¡La luz que Solgaleo y Lunala le dieron al mundo sirven como una pequeña reserva extra de energía y poder para los seres vivos! ¡Solgaleo dijo que los fuertes podrían no verse muy afectados, pero que podría ser notorio en los seres más débiles!

—… ¿Cuál es su plan, señorita Lillie?

—¡Quiero que los Tapus caigan desde el cielo y aprisionen a Necrozma contra la tierra, luego de eso necesitaremos que Ash y Solgaleo utilicen un Movimiento Z y…!

—¡Espere, espere! ¡¿No dijo que los Movimientos Z podrían dejar de existir?!— preguntó la Directora de sucursal, sonando confundida.

Lillie volteó a ver a Solgaleo.

Puedo elegir la luz que voy a absorber. No haré desaparecer los Cristales Z de los Tapus ni el mío. También dejaré la suficiente energía Z como para que utilicen los Movimientos Z— le dijo de inmediato.

—¡Solgaleo dice que eso está cubierto! ¡No tenemos que preocuparnos por ello!— respondió Lillie.

—¡Entendido! Prosiga, por favor.

—¡Bien! ¡El Movimiento Z de Solgaleo debería dejar realmente lastimado a Necrozma y es ahí donde él absorberá su luz! ¡Si contamos con la ayuda de Arceus, entonces sin duda podrán retenerlo hasta que Solgaleo termine!— exclamó la rubia— ¡Pero quiero que sepan que si lo hacemos, solamente tendremos una oportunidad, no más! ¡Quién sabe qué podría sucederle a Solgaleo si lo logramos y pensar en qué pasaría con él si fallamos es una idea todavía peor! ¡Necrozma podría tratar de absorber la luz de su cuerpo al ver que está debilitado!

—¿Necrozma no sabe sobre esta luz que hay esparcida por la tierra?

—¡No! ¡Él no estaba en nuestra dimensión cuando eso sucedió!— respondió de inmediato. Vio hacia atrás, viendo como uno de los rayos de luz iban directamente hacia ellos, pero Solgaleo no tuvo problema en esquivarlo— ¡¿Qué haremos entonces?!

—Si perdemos, todas esas cosas que desaparecerán lo harán de cualquier manera, pues Necrozma las absorberá cuando nos mate a todos. Entre morir y perder todo eso y vivir, pero perderlo de todas formas… Creo que la elección es tan obvia que es obvia.

Lillie estaba de acuerdo con eso.

—¡Por favor, necesito que los demás den su…!

—¡APROBADO!— escuchó gritar a tantas voces que ni siquiera pudo identificarlas.

Sonrió.

—Ya los escuchaste, Solgaleo— le dijo al legendario, quien volvió a verla.

Necesito que des un último aviso— pidió, haciendo que la rubia parpadeara varias veces—. Necesito que los seres vivos me entreguen su luz por iniciativa propia. Puedo quitárselas yo mismo, pero por la cantidad de vida que hay en este planeta y la lejanía, me tomaría días. No tienen que hacer nada, solo estar dispuestos a entregar la energía.

Lillie recordó la historia. En el futuro en el que ellos no hacían nada respecto a Necrozma, él tardaba unas semanas en absorber toda la luz de la tierra.

Se llevó una mano a la frente, asintiendo.

—¡Por favor, necesito que todas las personas que escuchan esto desde sus hogares, refugios o desde donde sea que se encuentren, entreguen voluntariamente la luz a Solgaleo! ¡No tienen que hacer nada especial, ni ningún ritual extraño, solo tienen que estar dispuestos a que Solgaleo tome la energía! ¡Por favor, la vida de todo el planeta depende de esto!

Las palabras de Lillie fueron rápidamente silenciadas por una melodía.

Por favor… A todo ser humanos, Pokémon y animal que escuche esto, necesitamos que confíen en nosotros… Necesitamos que confíen en Solgaleo, pues solo así, lograremos salvar a nuestro planeta… Que esto que estamos por hacer sirva como iniciativa…

Y entonces, las voces de Elio y Selene dejaron de escucharse, así como la Melodía del Eclipse.

Nadie tuvo forma de saberlo en ese momento, pero eso sí que había funcionado como una buena iniciativa. Solo hubo tres seres que sintieron las grandes cantidades de energía moverse y esos tres seres eran Solgaleo, Arceus y por supuesto, Necrozma.

El Resplandeciente se quedó de piedra por unos instantes y luego, reaccionó.

¡MI LUZ! ¡¿QUÉ HACES CON MI LUZ?!— gritó y, a pesar de la distancia, todavía podían escucharlo fuerte y claro.

Vas a tener que alejarte tan pronto como puedas, Lillie. Esto se va a volver peligroso…— murmuró Solgaleo, viendo que Necrozma había salido disparado hacia él, comenzando a esquivar los ataques de Arceus y del resto de legendarios que quedaban.

La rubia asintió y sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia el mar, activando el Buscamonturas. Junto al Charizard de préstamo, se alejó volando.

Solgaleo se preparó, sabiendo que estaban en los últimos instantes del conflicto.

Todo se decidiría en los siguientes minutos.


Desde que tengo memoria,¿ he estado moviéndome, así que mi cansancio es justificado.

Mi infancia y adolescencia fueron completamente dedicadas a mi entrenamiento como futuro Kahuna de Ula-Ula. A diferencia de los Capitanes de hoy en día y a los Kahunas como Olivia o Hapu, nunca supe lo que era ir a la escuela, ya que los tutores privados se encargaban de enseñarme todo, así que, ¿quién necesitaba una escuela?... Habría sido interesante pasar por una como estudiante, al menos una vez, aunque estoy seguro de que habría terminado siendo un fastidio.

La escuela de policías, por ejemplo, también fue un fastidio. Se esperaba de mí que fuera el Kahuna de Ula-Ula y que fuera el jefe de policía de toda la región… Podía hacer eso y lo hice. Soy bastante malo como policía actualmente, pero ey, solía ser bueno y eso es lo que cuenta… Creo.

Y en las pocas ocasiones en las que me sentí abrumado, siempre estaba este viejo gordo. No somos los mejores amigos, ni nada de eso, pero le tengo cierto aprecio.

Es unos diez años mayor que yo, por lo que para cuando yo era apenas un niño, él ya era un adulto. Solía contarme sobre el oficio y demás cosas; me daba consejos y me daba palabras de ánimo para que siguiera avanzando. No soy del tipo emocional, pero esas cosas solían levantarme un poco y entonces, este sujeto decidió ponerme el mundo de cabeza…

Lo siento, Nanu… Tengo algunos asuntos fuera de Alola y no puedo llevar a Hal… Si tú pudieras…

Apareció frente a mi puerta con un mocoso de apenas semanas de nacido. Yo tenía diecisiete años, ¿qué iba a saber sobre cuidar niños? Recientemente había sido coronado Kahuna, además de que estaba asistiendo a la academia de policías y llega este tipo a pedirme que cuide a su criatura… Por supuesto que me negué.

"Ve a pedírselo a uno de los Capitanes o a otro Kahuna… No sé, contrata una niñera", fue lo que le dije. Cuidar a un bebé era lo que menos quería en ese momento… ¡Yo ni siquiera quería tener hijos o casarme! Estaba bien con la idea de vivir entre Meowth y algún que otro tipo Siniestro, pero entonces este tipo…

Eres la persona en la que más confío para hacer esto, Nanu… Sabes que no te lo pediría si no fuera así.

Era joven y posiblemente dejé que esas palabras me conmovieran o alguna tontería así, el caso es que, antes de siquiera darme cuenta, ya estaba cambiándole el pañal al príncipe de Melemele mientras me vestía para mi graduación de la academia de policías.

Apenas y pude dormir los primeros días, así que estaba seguro de que iba a odiar con todo mi ser a ese mocoso… Nos llevaríamos fatal el día en el que él se convirtiera en Kahuna, pero entonces, llegó ese momento.

El momento en el que comencé a considerarlo como mi hermano menor.

Estaba ardiendo en fiebre. Por supuesto que yo no tenía ni la más mínima idea de por qué, así que lo llevé hacia el hospital de inmediato y contacté al viejo nada más lo hice.

Me dijo que había cancelado todos sus planes fuera de Alola y que estaría de regreso al siguiente día, por lo que no había nada más que discutir.

El pediatra me contó que en ese momento, Hal podía estar en peligro si la situación se agravaba; dijo que era un problema derivado a las condiciones de su nacimiento.

Pasé toda esa noche despierto, mirando al bebé y cerciorándome de que respirara. Ma llegó para tratar de apoyarme pero por algún motivo, no quería alejarme de ese niño, por lo que dijo que estaría afuera en caso de que necesitara cualquier cosa.

Estuve todo el tiempo con la mirada clavada en Hal y entonces, puse uno de mis dedos sobre su pequeño torso de máquina de defecar… Cuando tomó ese mismo dedo con su pequeña mano… En ese momento, sentí que muchas cosas cambiaban en mí.

Para buena suerte del mocoso, todo salió bien. Varios días después, cuando el peligro pasó, el gordinflón me agradeció por lo que había hecho y también se disculpó por poner toda esa carga en mis brazos.

"Si necesitas que alguien cuide al chico a futuro… Intenta primero tocando mi puerta, ¿okey?", le dije. Tal vez estaba siendo sentimental en ese momento, contrario a lo que suelo ser, pero realmente me había encariñado con ese niño.

Seguí cuidándolo y cuidándolo, viéndolo crecer. En algún punto, dejé de pensar en él como un hermano menor y cada vez que gritaba: "Tío Nanu", con sus distintas expresiones, algo en mí se movía.

Antes de que me diera cuenta, el niño al que juraba iba a odiar, se había convertido espiritualmente en mi hijo. Llegué a amarlo tanto que estaba seguro de que daría todo por esa pequeña e inocente vida.

Lo vi crecer, lo vi dar sus primeros pasos y decir sus primeras palabras. Estuve ahí el día en el que inició su Recorrido Insular y cuando lo terminó; también fui su padrino de bodas y fui yo quien también lo entregó en el altar.

Pero no estuve cuando nació su hijo, por una maldita misión policial que resultó ser falsa alarma.

Luego de que Hal muriera, me alejé por completo de la familia Mahalo. No quería tener nada que ver con ellos, pues eran tan parecidos entre sí que verlos sería un doloroso recordatorio de que mi hijo había muerto.

Pero ese mismo dolor me hizo olvidar que también tenía otra hija…

Cuando Hal tenía diecinueve y Hau casi un año de nacido, fui a visitar la Aldea Tapu. Los Malíe y los Tapu siempre tuvimos buena relación, por lo que era mi obligación mantener la relación de nuestras familias a flote.

Apenas puse un pie en el lugar, me quedé frío. Todo el lugar estaba destruido y no había rastros de nadie… Llamé a gritos para tratar de encontrar algún superviviente; busqué por toda la aldea hasta que llegué a la casa familiar de los Tapu.

Escuché un llanto y no dudé en correr en dirección a él. Con ayuda de Krookodile, levantamos algunos escombros y entonces las vimos. Una hermosa mujer de mi edad que tenía un largo pelo castaño y vestía uniforme de mucama, con su cuerpo había protegido a la heredera de la familia Tapu, quien en ese momento tenía apenas semanas de nacida.

Con su último aliento, ella me explicó la situación.

La gente de la Aldea Tapu había estado talando un bosque sagrado para Tapu Bulu pese a las advertencias que este les había dado… Todo para construir un simple supermercado. Fue en ese momento que me di cuenta de que, en efecto, el Capitán Tapu era un completo idiota. Ella dijo que había quedado atrapada en el derrumbe, por lo que no sabía a dónde se habían ido todos.

Y entonces, me dijo sus últimas palabras.

Acerola no tiene por qué cargar… con los pecados que cometieron sus padres… Será una… gran Capitana… Por favor, rey… Cuíde… la…

Cuando la vida dejó su cuerpo, supe que, por primera vez en treintaiséis años, me había enamorado y ahora, ella estaba muerta. Con el corazón destrozado, tomé a esa bebé en brazos.

No había duda. Los viejos Kahunas Sofu'u y Hala, respaldados por la madre de Olivia, quien acostumbraba a llevarme la contraria, harían una prueba para cambiar de Capitán si se enteraban que esta bebé seguía viva.

Entonces… ¿por qué dejar que se enteraran? Si creían que Tapu Bulu había arrasado con todo, entonces no se atreverían a restaurar un cargo que nuestra deidad había destruido; le tendrían demasiado miedo a las posibles represalias.

En ese momento no lo supe, pero ahora me doy cuenta de que posiblemente arruiné la infancia de Acerola. Si hubiera dado a conocer que ella seguía viva, ahora no sería Capitana, pero estoy seguro de que tendría muchos amigos…

El caso es que, guiado por la promesa que le hice a la única mujer de la que me he enamorado, comencé a criar por mi cuenta a Acerola.

Mantenerla en secreto era agotador, pero por suerte, pude confiarle mi secreto a alguien; a la única persona en la que confiaría hasta con los ojos cerrados.

Mi hijo siempre estaría ahí para mí.

¡Te ves terrible, tío Nanu!— me dijo, riéndose, para luego darse cuenta de que Hau estaba mordiendo el pañal de Acerola.

Me dijo que cuando tuviera trabajo, lo llamara y tanto él como su esposa vendrían a cuidar de Acerola. No se los pedí nunca y ese también fue un gran error, pues estoy seguro de que ella y Hau se habrían hecho grandes amigos… Pudo ser la oportunidad ideal para acercarme a mi nieto…

Pero eso no importa.

De alguna forma, mis Pokémon y yo lo manejamos hasta que Acerola cumplió cinco años y le conseguí su primer Pokémon, que era un Gastly. Sobra decir que para este punto, también consideraba a esa chiquilla mi hija.

Le conté sobre su familia desde el primer momento, pues no quería ocultarle nada. A ella, sorprendentemente, no le importó.

El tío Nanu está aquí para cuidarme, ¿verdad?— me dijo, riéndose y comenzando a dar esas vueltitas que tanto le gustan.

Cuando la escuché hablar de esa manera, supe que era mi destino guiar a esa niña.

Hal nos visitaba de vez en cuando y solía traerle regalos a Acerola. Dijo que no traía nunca a Hau, pues es estaba seguro de que terminaría revelando el secreto con su lengua de niño pequeño. Acerola lo quería como si fuera su hermano mayor y motivos no le faltaron, pues Hal siempre fue un buen chico.

Las visitas terminaron ese día.

Hala y Acerola… Mi vida fue puesta de cabeza por ellos dos y ahora, son ellos quienes gritan mi nombre con desesperación.

—Son muy ruidosos…


Luego de las palabras de Lillie y de que las Flautas Gemelas dejaran de sonar, los Ultraentes se habían vuelto mucho más agresivos. Atacaban con fiereza y desesperación, tratando de acabar tan rápido como pudieran con sus oponentes.

Uno de esos Ultraentes que atacaba con todas sus fuerzas era un Buzzwole que se había logrado abrir paso entre los Pokémon de los Kahunas, Oak y Acerola, los cuales, a excepción de los de Samuel, estaban realmente cansados.

Hala estaba mirando hacia otro lado, centrando su atención en el flanco izquierdo, por lo que no veía hacia su derecha, lugar desde el cual cargaba el Buzzwole con su aguijón frente a él.

Nanu no supo por qué había saltado. No supo por qué lo había empujado en ese momento, sabiendo que muy posiblemente sería él quien recibiría el golpe y no se equivocó.

Malíe embistió el cuerpo de Mahalo, haciéndolo caer al suelo, pero por el peso de Hala, él no había conseguido moverse lo suficiente como para evadir el ataque del Ultraente.

El aguijón había rozado la espalda baja de Nanu, pero ese simple roce había sido suficiente para hacerle un gran corte en la espalda que incluso permitía ver su columna vertebral, de la cual, una parte había sido arrancada del resto.

En cuanto los Pokémon vieron eso, se apresuraron a debilitar al Ultraente.

Nanu comenzó a caer de cara al suelo, pero fue rápidamente sostenido por Hala.

—¡NO! ¡NANU, ¿ME ESCUCHAS?!— le preguntó, con los ojos bien abiertos. Estaba perdiendo el color en el rostro.

—¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁÁ!— escucharon gritar a Acerola, quien corrió de inmediato hacia Nanu con lágrimas en los ojos— ¡PAPÁ, DI ALGO, PAPÁ!

—Son muy ruidosos…— murmuró Nanu, con un ojo entrecerrado— Oigan… No siento las piernas y mi espalda está caliente… ¿Es normal?...

Oak se acercó a ellos, con el ceño fruncido. Le dio varias órdenes a sus Pokémon, las suficientes para que los mantuvieran a salvo un tiempo, y luego, se centró en Nanu.

—Perdió parte de sus vértebras lumbares, por no decir que la mayoría… Él necesita atención médica urgente— les dijo el profesor, haciendo que tanto Hala como Acerola asintieran.

—¡Gengar!— gritó la Capitana, llamando a su Pokémon, quien fue rápidamente hacia ella.

Hala tenía una expresión de frustración en el rostro, así como de rabia. Sabía lo que una lesión a la columna podría significar.

—No llores ahora, viejo… Sería desagradable…— le dijo Nanu, dándole unas palmadas en la espalda— Me retiro pronto, así que trata de sobrevivir.

Hala estuvo por decir algo, pero entonces, Oak habló.

—Aquí Samuel. Wicke, ¿sabes qué sucedería si el Paraíso Aether explotara?— preguntó a la radio.

—¿Eh?... Esto… Oh, ya veo…— se notaba en la voz de la Directora que no se esperaba para nada esa pregunta— Aunque es cierto que en nuestros laboratorios hay químicos potencialmente peligrosos, estos están resguardados de forma realmente segura. Una explosión producida por el gas podría ser peligrosa, pero confiamos en que las medidas de seguridad tomadas impedirían que la explosión llegara hacia los laboratorios.

—¿Y si la explosión iniciara desde los laboratorios?— preguntó Oak de nuevo, volteando a ver a un Xurkitree al cual su Venusaur derrotó tan pronto como pudo.

—Eso… sería realmente malo, profesor… Estoy segura de que no quedaría mucho del Paraíso Aether si fuera el caso, pero como ya dije, las medidas de seguridad que tenemos aseguran la protección de los químicos peligrosos en un…

—Wicke, ¿podrías decirme donde están dichos químicos?— interrumpió el profesor.

—En el laboratorio. Hay dos almacenes específicos para ellos, alejados de cualquier posible chispa o potencial riesgo. Los Ultraentes no podrán llegar hasta ellos, pues el cuarto está realmente reforzado y tiene diversas medidas de seguridad que los frenarán antes de que lleguen. El único modo que hay de acceder a dichos almacenes es con una tarjeta de, mínimo, nivel cinco— explicó Wicke, de fondo se escuchó un fuerte grito: "¡TODO LISTO!"— ¡Parece que ya…!

—Wicke, necesito que me des tu tarjeta— pidió Samuel, haciendo que los otros tres entrenadores que estaban cerca de él voltearan a verlo—. No puedo permitir que los Ultraentes abandonen el Paraíso Aether.

Solamente hubo silencio.

—Profesor Oak…— por el tono de voz que Wicke estaba utilizando, parecía estarse asegurando de decir las palabras correctas— Discúlpeme si estoy pensando mal y de verdad lo lamento si es así, pero justo ahora suena como si usted quisiera…

—Incluso si Solgaleo logra herir a Necrozma, él se recuperaría fácilmente si no hacemos algo con los Ultraentes. Solamente tenemos una oportunidad para hacer esto— Oak se veía realmente serio—. Voy a hacer estallar el Paraíso Aether.

La segunda revelación más grande desde que la guerra inició fue puesta sobre la mesa.

La férrea determinación de un hombre que quiere lo mejor para el mundo… ¿Qué consecuencias tendrá esto?

Asegúrese de tomar una decisión de la que no se arrepienta, profesor Oak.

Nanu Malíe: Fuera de combate.

Tiempo desde la llegada de Necrozma: Seis horas, treinta y tres minutos.


¡Pues terminé luego de un largo rato! Esta vez fue casi una semana la que pasé sin actualizar y definitivamente, estamos en la recta final del combate contra Necrozma. No quiero seguir estimando cuantos capítulos le pueden quedar al conflicto, pero son menos de los que esperamos.

Con respecto a lo de Necrozma, espero que esto la explicación no haya sido muy confusa, aunque estoy seguro de que lo fue. Para compensar, espero que puedan ver los siguientes… "ejemplos", para ver si así es un poco más comprensible. Una disculpa de antemano.

ORIGINALMENTE:
Necrozma: 200%
Solgaleo: 100% Lunala: 100%
El resto del mundo: 0%

LUEGO DE QUE INTERCAMBIARAN LUCES:
Necrozma: 200% (100% suya, 50% Solgaleo, 50% Lunala)
Solgaleo: 100% (50% suya, 50% Necrozma)
Lunala: 100% (50% suya, 50% Necrozma)
El resto del mundo: 0%

LUEGO DE QUE NECROZMA ASIMILARA A SOLGALEO:
Necrozma: 275% (150% suya, 50% Lunala, 75% Solgaleo)
Solgaleo: 25% suya Lunala: 100% (50% suya, 50% Necrozma)
El resto del mundo: 0%

LUEGO DE RETIRARLE TODA SU LUZ A NECROZMA Y SEPARARLO DE SOLGALEO:
Necrozma: 50% (25% suya y 25% Solgaleo)
Solgaleo: 125% (75% suyo y 50% Necrozma)
Lunala: 225% (100% suyo y 125% Necrozma)
El resto del mundo: 0%

LUEGO DE DARLA AL MUNDO:
Necrozma: 50% (25% suya y 25% Solgaleo)
Solgaleo: 50% (25% suyo y 25% Necrozma)
Lunala: 100% (50% suyo y 50% Necrozma)
El resto del mundo: 50% Solgaleo, 50% Lunala, 100% Necrozma.

AL MOMENTO DE LA LLEGADA DE NECROZMA:
Necrozma: 100% (75% suya y 25% Solgaleo)
Solgaleo: 75% (25% suyo, 25% Lunala y 25% Necrozma)
Lunala: 100% (50% suyo y 50% Necrozma)
El resto del mundo: 50% Solgaleo, 25% Lunala, 100% Necrozma.

LUEGO DE ASIMILAR A LUNALA:
Necrozma: 200% (125% suyo, 25% Solgaleo y 50% Lunala)
Solgaleo: 75% (25% suyo, 25% Lunala y 25% Necrozma)
Lunala: 0%
El resto del mundo: 50% Solgaleo, 25% Lunala, 100% Necrozma.

¡Tenemos una estrategia, uno que otro giro de trama y acción! ¡Esperemos que estos ingredientes se cocinen bien!

Un pequeño dato curioso que solo vi a un usuario mencionar (el usuario anónimo, Eduardo) fue que en el episodio anterior apareció el Árbol de combate, haciendo un pequeño cameo XD

El arco de la Negra Noche termina mañana y este arco de mi historia todavía no termina y eso que empezó hace como un mes XD

Hablando sobre el anime. Al parecer, el Mewtwo que aparecerá en el anime es el mismo que apareció en la película uno… ¡Eso es realmente emocionante!

Por cierto, sobre las reviews. No voy a ponerme a escribir hasta que responda las reviews que me dejen en este capítulo y las que me dejaron en el anterior, pues no he respondido un nabo. Lo siento por eso, pero lo de la universidad me tiene ocupado, espero que entiendan :D

Gracias a la idea de Ezra Namikaze, he decidido dedicar al final de los capítulos un pequeño espacio para los caídos en batalla. La primera será… ¡ella!


Paku abrazaba sus propias rodillas mientras veía hacia abajo. Era plenamente consciente de lo que había sucedido y por eso mismo, estaba sin palabras.

Se había descuidado por un simple segundo y ahora, lo había perdido todo.

Había perdido la posibilidad de morir de vieja; la oportunidad de formar una familia; la oportunidad de viajar a Hoenn para visitar las aguas termales de pueblo Lavacalda… Había perdido la oportunidad de seguir pasando tiempo junto a su familia.

¿Quién sería la guía turística ahora que ella ya no estaba? Kea era aburridísimo y seguramente haría que todos los turistas se durmieran en un santiamén. Omaha, por otra parte, no era tan mala opción, pero si se le activaba su chip de rarita, entonces no habría forma de apagarla… Sería realmente malo si se pusiera a hablar de cosas extrañas como "la sensación de FWOOOSH del Wela Volcano Park" o lo mucho que le gustaba ese extraño montañero que aparecía de la nada.

Sin ella, nunca volverían a estar completos… Eran los hermanos Keahi; eran tres, no dos…

No dejó salir el menor sonido y en su lugar, las lágrimas simplemente empezaron a caer. ¿Podía llorar en la otra vida?... Era realmente bueno saberlo.

Sintió una mano en su hombro y entonces, se giró. Vio frente a ella a dos personas adultas. Uno de ellos era idéntico a Kiawe, incluso en el fornido cuerpo, solo que su cabello era completamente negro y sus ojos eran un poco más cálidos. La otra era una hermosa mujer negra de gentil sonrisa y pelo también negro; vestía un largo vestido amarillo sin mangas y con adornos florales rojos.

—Incluso si te le adelantaste a mi hermana, a tus padres o a tus hermanos, puedes descansar sabiendo que dejaste atrás un mundo en el que ellos podrán vivir el resto de sus vidas y entonces, se encontrarán aquí contigo, Pakutín— le dijo el hombre. Esa forma de hablar y ese apodo hicieron que Paku reaccionara de inmediato.

—¿Tío Pyros?...

—¿Ya olvidaste a tu tía Lani?— le preguntó la mujer.

Paku reconoció sus apariencias por las fotos que había visto. Eran los abuelos paternos de Kiawe…

Keahi se puso de pie y antes de poder hacer nada más, fue abrazada por ambos.

—Espera solo un poco más, Paku. Estarán separados de forma temporal, pero luego de un tiempo, estarán juntos para siempre— le aseguró Pyros.

La joven chica, aquella alma que había sido alejada del mundo por un pequeño descuido, asintió y finalmente, se rompió.

En el paraíso se escuchó un llanto más.

El llanto de Paku Keahi.

Descansa en paz.


¡Y con esto me despido!

¡Tengan un excelente día y Alola!