¡Hola a todos! No he podido contestar reviews de usuarios, pero los compensaré con este nuevo capítulo :D En unas horas tengo que ir a hacer un pequeño trabajo, por lo que no estaré en casa en todo el día, así que responderé las reviews de usuarios en cuanto pueda, lo aseguro. Y no tardándome más, pasaré a las reviews anónimas.
Guest: I didn't know how people would take the fact that Necrozma's home world was a parallel to our world, but I see that no one has disliked it, so I am relieved :D
See you!
Guest: ¡Lillie hará cosas en este capítulo, eso te lo aseguro!
¡Nos leemos, Guest!
Guest: El cabrón es bastante duro, la verdad.
¡Me alegra saber que el trasfondo de Necrozma hizo que conocieran mejor al antagonista y comprendieran un poco las razones que tiene este pedazo de mamón para hacer lo que hace! Lo verás en este capítulo :D
¡Nos leemos!
Hex: Me imagino lo que es, pero por pura casualidad… ¿Qué es el síndrome de Madara? XD
Esos son los motivos detrás del actuar de ese gigantesco mamonazo, me alegra saber que lo comprendes un poco más :D
Miza: Se podría decir que es un mundo idéntico al nuestro solo que con el hecho de un "¿Qué hubiera pasado si Necrozma existiera en nuestro mundo?".
Invitadote: En este capítulo veremos un poco más sobre la condición en la que se encuentran Necrozma y los demás. Espero que te guste :D
Definitivamente es raro ver nuestro mundo así de pronto en la historia, de hecho, también fue raro para mí, pero ey, esas cosas pasan en una historia con dimensiones y ese tipo de cosas.
¡Ya veremos cómo sigue todo en este capítulo!
Deluxe: Pues… sí, creo que sí XD
Gladio es como esos personajes que parece que van a morir, pero siempre no mueren pero al final sí, pero en realidad no pero resulta que era un Genjutsu y así un largo etc interminable… El discurso de Hau fue algo que tendrá sus repercusiones a futuro, por lo que ya las veremos. ¡Veamos cómo se desarrolla todo en este capítulo!
¡En fin, pasen a leer, por favor!
—Hijo de… perra…
Gladio hizo su mayor esfuerzo por ver a Necrozma, pues estaba completamente agotado. Era cuestión de minutos para que quedara inconsciente.
—¡A-AHORA, SOLGALEO!
El grito de Lillie hizo reaccionar al señor del sol.
Era cierto. El propósito de ese Movimiento Z no era derrotar a Necrozma, era dejarlo lo suficientemente lastimado como para robarle la luz. Frunció el ceño.
—Va a ponerse… tembloroso, Ash…— le dijo al pasajero en su espalda. Alcanzó a sentir un pequeño movimiento, posiblemente el asentimiento de Ketchum.
—Lo admito… Lo hiciste bien, Solgaleo… ¡Lo hiciste muy bien!...— Necrozma retrocedió un poco, jadeando.
Arceus, en los cielos, frunció el ceño.
—¡VAYAN POR ÉL!— ordenó, lanzándose en picado en contra del Ultraente.
Todos se lanzaron hacia el Refulgente, pero en ese momento, su cuerpo empezó a brillar con intensidad, cosa que cegó a todos los presentes.
Solgaleo retrocedió tan rápidamente como pudo, tropezando por la falta de fuerzas en el proceso. Estaría cegado por unos segundos y si Necrozma iba por él en ese momento, definitivamente sería malo.
Los segundos pasaron y afortunadamente, Necrozma seguía en su lugar, jadeando. El señor del sol decidió que ese era el momento; ahora iría por todo.
—¡ARCEUS!— gritó con fuerza.
El creador asintió rápidamente y de su cuerpo salieron sus miles de brazos, los cuales sujetaron con fuerza a Necrozma.
—¡¿Crees… que esto me…?!— una expresión de sorpresa y terror apareció en su rostro y luego, comenzó a forcejear contra los brazos— ¡¿Cómo es que…?! ¡ESTOS BRAZOS NO PUEDEN…!
—¡Has perdido, Necrozma! ¡El poder de toda la humanidad estaba en ese ataque!— gritó Solgaleo, tropezando un poco al correr y luego, lanzándose en contra del enemigo.
Necrozma frunció el ceño y luego, lanzó un poderoso rugido al aire. Solgaleo entrecerró un ojo por el estruendoso ruido, pero no dejó de avanzar. El cuerpo del Refulgente, por otra parte, había comenzado a brillar.
—¡NO TE LO PERMITIRÉ!— exclamó, saltando sobre él.
De un segundo a otro, el rostro de Necrozma cambió, dando paso a una maliciosa sonrisa.
—Caíste.
Con un rápido movimiento de cuerpo, se liberó del agarre de Arceus y luego, golpeó con sus dos alas derechas el rostro de Solgaleo, mandándolo a volar varios metros hacia atrás.
—¡¿Q-QUÉ?! ¡No es…!
Solgaleo cayó pesadamente contra la tierra y Ash en su espalda, rodó por el suelo hasta que finalmente se quedó quieto. El azabache levantó la cabeza con dificultad, viendo a Necrozma reírse.
En el rostro de todos pudo verse el horror. El Resplandeciente no debería de tener fuerzas como para hacer eso, era imposible… ¡Debía de estar lo suficientemente débil como para que los brazos de Arceus pudieran contenerlo!
—Durante el tiempo que pasé con los humanos, muchas veces tuve que fingir para ganarme su empatía. Actuar es cosa de niños, Solgaleo— le dijo, con una gran sonrisa en el rostro.
Arceus frunció el ceño y junto a los legendarios, se lanzaron en contra de él.
Del hocico de Necrozma salió un enorme rayo de luz que Arceus y Xerneas lograron esquivar. Groudon y Regigigas, por otra parte, fueron golpeados fuertemente y tras intentar aguantar de pie unos segundos, finalmente cayeron derrotados.
—¡¿Qué fue lo que pasó por allá?! ¡Todos los Ultraentes que quedaban en ciudad Kantai acaban de morir!— escucharon gritar a Lance por la radio.
—¡En ciudad Hau'oli también!— este fue Kukui.
—¡Igual en la Aldea Marina!— era la voz de Selene.
Más y más gritos como esos llegaron en cuestión de segundos. Todos los líderes de escuadrón que seguían en sus posiciones concordaban con ello.
Los Ultraentes que quedaban en Alola habían muerto.
Lillie abrió los ojos como platos.
—F-Fue ese destello de antes…— murmuró Solgaleo, retrocediendo a rastras. Su cuerpo no daba para más; los efectos secundarios estaban siendo terribles. Tal vez podría comprar tiempo hablando— No necesitabas… del grito para ordenarles que te dieran… su luz… Absorbiste la luz mientras… estábamos cegados…
—Y luego grité para despistarte y para hacerlo más creíble hice que mi cuerpo brillara un poco más de lo usual— Necrozma aplastó con una pata el cuerpo de Solgaleo—. Bien notado, gatito.
Solgaleo luchó por ponerse de pie, pero la presión en su cuerpo por parte de Necrozma incrementó, haciendo que volviera a caer.
Arceus, Xerneas y Kyogre atacaron al mismo tiempo con ataques a distancia, sabiendo que estaban lo suficientemente lejos como para no llegar, pero era precisamente en ataques a distancia en lo que Necrozma era el mejor.
Su cuerpo se iluminó, disparando varios rayos de luz por distintas partes del mismo, los cuales chocaron contra los movimientos. Aun estando debilitado, seguían siendo lo suficientemente poderosos como para destruir sin dificultades los movimientos de Xerneas y Kyogre, además de impactarlos con ellos, mientras que a duras penas había logrado neutralizar el de Arceus.
—Seamos uno de nuevo, Solgaleo…— le dijo Necrozma, inclinándose.
—Sol… galeo…— murmuró Ash, comenzando a ponerse de pie lentamente.
Los dientes de Hau, en las alturas, chirriaron. Su abuelo y padre no habían muerto por eso.
El mundo no acabaría por él.
—¡NOIVERN!— gritó con fuerza.
Su tipo dragón obedeció de inmediato y sin dudarlo, se lanzó en picada, disparando un Pulso dragón.
—¡IDIOTA, MORIRÁS!— le gritó Gladio con fuerza.
—¡DETENTE, HAU!— le pidió Lillie.
Pero él no lo haría.
Necrozma pareció darse cuenta del pequeño pinchazo, por lo que volteó a ver en dirección a Mahalo, con un gesto de total indiferencia.
—No me interesas más, Representante del atardecer— dijo, batiendo con un poco de fuerza sus alas.
La corriente creada fue suficiente para desestabilizar a Noivern, haciendo que comenzara a caer rápidamente hacia la tierra. Intentó recobrar la compostura, pero solo logró amortiguar la caída. Tanto Hau como su Pokémon chocaron pesadamente contra la superficie, cayendo ambos inconscientes por el impacto y el cansancio.
Uno de los ojos de Ash estaba entrecerrado por el cansancio, pero al ver eso se abrió completamente.
—¡H-HAU!— gritó, viendo que su amigo se había quedado totalmente quieto.
—¿Dónde estábamos?...
Arceus entonces se lanzó en contra de él con Velocidad extrema. Estaba débil por la batalla previa contra Necrozma, pero podría aguantar lo suficiente como para liberar a Solgaleo.
Uno de los rayos de luz golpearon directamente a Arceus. Quemaba como cientos de soles, pero no podía permitirse el bajar el ritmo. Si se detenía, todo estaría perdido.
Debía avanzar y con ese pensamiento en mente, lo hizo.
Y entonces, Necrozma comenzó a absorber la luz.
Arceus estaba acercándose a un paso realmente lento y definitivamente no lo lograría.
No había ningún otro Pokémon legendario que pudiera hacer algo en esa situación.
Los Representantes y los Tapus estaban agotados.
Todo estaba perdido…
De no ser por él.
El sonido del viento al ser cortado fue escuchado por todos. Necrozma interrumpió el proceso al percatarse del ruido y para cuando se dio cuenta, algo ya había chocado contra su estómago, haciéndolo retroceder con fuerza y alejándolo de Solgaleo, quien se levantó tan rápido como pudo y se alejó.
Todos lo vieron llegar.
—¡RAYQUAZA!— exclamó Arceus, impresionado.
—¡¿Cómo es que… sigues de pie?! ¡Yo te vencí!...
Y entonces, se dio cuenta de que no era posible. Rayquaza estaba volando justo enfrente de él, pero al mismo tiempo, ¿Rayquaza estaba tirado a metros de él?...
El cuerpo de Rayquaza brilló por unos segundos, convirtiéndose así en Giratina, quien desapareció entre las tinieblas. Todos se quedaron increíblemente confundidos al ver eso, en especial Necrozma.
Y fue entonces que Arceus lo supo.
Luego de unos segundos, él volvió a aparecer detrás de Necrozma, golpeándolo con fuerza en el costado.
El Refulgente trastabilló hasta que finalmente pudo estabilizarse. En cuanto lo hizo, volteó a ver a Giratina.
—¡¿QUIÉN ERES TÚ?!— le gritó con furia, disparando uno de sus poderosos rayos de luz por la boca.
Cuando el movimiento terminó de lanzarse, Giratina no estaba por ningún lado.
Solo estaba ese pequeño y adorable ser, dejando salir de su boca una tierna risita.
El Pokémon Singular: Mew.
Nadie pudo evitar sonreír al verlo ahí, llegando como el último recurso.
De entre los árboles cercanos comenzaron a salir decenas de pequeños seres que se acercaron a los Pokémon legendarios, a Solgaleo, a los Tapus y a los Representantes.
Decenas de Celebi habían llegado al lugar, todos ellos rodeando a los heridos.
Sorprendidos por su inesperada aparición, los aliados que se encontraban conscientes solo pudieron ver como los pequeños hacían aparecer grandes gotas de agua entre sus manos, las cuales les daban de beber. Los que estaban inconscientes, por otra parte, tuvieron que ser tratados con un poco más de brusquedad.
Uno a uno, fueron levantándose con dificultad. Los legendarios que habían sido derribados cerca se pusieron de pie, todos ellos visiblemente debilitados pero ahora conscientes. Los Tapus y Solgaleo también logaron recobrar la compostura, no sin ser incapaces de ocultar su agitada respiración. Por otro lado, los Representantes pasaron de sentirse al borde del colapso a estar lo suficientemente enérgicos como para caminar veinte minutos en línea recta, eso por supuesto, incluía a Hau y a Noivern, quienes recuperaron la consciencia en cuestión de segundos.
Lillie, Gladio y Ash, así como los Pokémon de estos tres, suspiraron con alivio al ver que estaba bien.
Necrozma vio intimidado que ahora estaba rodeado.
—¡ATAQUEN AHORA!— gritó Arceus— ¡Normalmente los ataques de Mew no deberían ser capaces de hacerlo retroceder de esa manera! ¡Se encuentra débil, aprovéchenlo!
El rostro del Refulgente mostró frustración y entonces, brilló con fuerza.
—¡NO FUNCIONARÁ DE NUEVO!— exclamó Arceus y junto a sus creaciones, atacaron a distancia.
Para cuando todos recuperaron la visión, una enorme nube de polvo y humo estaba levantada, ocultando el estado en el que se encontraría Necrozma.
Y entonces, Gladio lo vio pasar.
—¡ARRIBA!— gritó a todo pulmón.
Todos voltearon a ver hacia los cielos, lugar por el cual Necrozma se alejaba tan rápido como podía.
—¡Tras él! ¡Por ningún motivo dejen que escape!— exclamó Arceus, elevándose detrás de Necrozma.
—¡Sube, Ash!— escuchó que le decía Solgaleo. Cuando Ketchum volteó a verlo, notó como una energía amarilla abandonaba su cuerpo— ¡Tenemos que seguirlo!
El azabache no preguntó qué era esa luz y simplemente obedeció, subiendo tan rápido como pudo al lomo del león. Su cuerpo se sentía menos cálido que de costumbre…
Apenas unos segundos después, Ketchum escuchó el sonido de varios Pokémon regresando y sintió un ligero peso en su hombro. Cuando volteó hacia atrás se encontró con todos los Representantes, Pikachu, Rotom y Charizard.
Estaba fatigado, pero alcanzó a maquinar lo suficientemente rápido. Hizo volver a Charizard a su Pokéball, siendo consciente de que no era ni de lejos tan rápido como Solgaleo.
Ketchum y sus amigos se miraron entre sí. Llegaron a un acuerdo silencioso.
No era momento de reencuentros o saludos.
Era momento de pelear.
—Está… usando lo que le queda de energía para escapar— dijo Solgaleo. En su voz podía oírse el cansancio—. No sé hacia donde se dirija… Y tampoco sé si podremos atraparlo… estando tan débiles…
—¿A dónde se supone que está yendo?...— preguntó en un murmuro Rotom. Tras unos pocos segundos, dio por sí mismo con la respuesta— Por la ruta que está tomando, parece estar yendo hacia Poni… ¿Qué puede haber ahí que sea de interés para él?
—Tal vez esté buscando residuos de energía… Lo que sea para ganar un poco más de fuerza y huir— supuso Lillie, con una mano en el mentón.
—Debe haberse sentido instintivamente atraído por el Altar del Eclipse… ¿Habrá despojos de la luz de Lunala en ese lugar?...
Se quedaron en silencio. Al menos por unos segundos.
—Tenemos que encontrar una forma de deshacernos de él para siempre…— dijo Hau, viendo con el ceño fruncido a Necrozma, quien llevaba una clara ventaja contra ellos.
Gladio asintió.
—Si lo dejamos escapar, volverá cuando haya recuperado su poder.
Solgaleo entrecerró los ojos.
—Mi cuerpo absorbió la mayor parte de la luz de la tierra, por lo que nunca más tendremos una oportunidad así…Tenemos que matarlo si no queremos que nos mate a todos— les dijo.
—Estoy de acuerdo— se apresuró a decir Hau.
—Es la única opción— aseguró Rotom.
Gladio asintió, haciendo una pequeña mueca de dolor que preocupó a Lillie.
Ash tenía la mirada fija al frente.
—Sí…— dijo en un pequeño susurro, haciendo que todos voltearan a verlo— Tenemos que matarlo.
Pikachu y Rotom vieron la determinada mirada en el rostro de Ketchum.
—¿Cómo lo haremos?— se preguntó Lillie— Dejar que Solgaleo se acerque a Necrozma es peligroso como ya pudimos ver… ¿De qué manera podemos destruir a alguien como él?
Todos se quedaron callados, en silencio.
—¿Esa cosa siquiera se puede matar?— preguntó Hau, luciendo realmente molesto.
—Podemos hacerlo— respondió Solgaleo, tratando de incrementar un poco más su ritmo pero sin resultado alguno—. Él nos contó a Lunala y a mí que al principio había tenido muchas dificultades para sobrevivir… Dijo que vivía cada día con miedo a la muerte hasta que se hizo lo suficientemente poderoso como para defenderse.
—Es bueno saber eso, pero también nos abre una nueva pregunta… ¿Cómo diablos lo matamos?— se preguntó Rotom, haciendo que de nuevo, todos se pusieran pensativos.
Ash se meció inconscientemente, cosa que llamó la atención de todos.
—¿Estás bien, Ash?— le preguntó Gladio— Usaste demasiada energía con esos dos Movimientos Z.
—Tal vez las curaciones de Celebi no fueron suficientes…— murmuró Mahalo.
—¿Crees poder seguir consciente un poco más, Ash?— interrogó Lillie, luciendo igual de preocupada que los demás pasajeros a bordo de Solgaleo.
—Pika…
—Puedo seguir…— aseguró, cerrando los ojos un momento y luego abriéndolos— Hasta que no terminemos con él, no voy a descansar.
Todos asintieron al oír eso.
—Entonces, regresando al tema…— Rotom volvió la mirada al frente— ¿Cómo se supone que lo matemos?
—No sé si los legendarios tengan fuerzas como para golpearlo hasta la muerte…— dijo Gladio, pensando en una solución.
—No… las tienen.
La voz de Tapu Fini en sus cabezas los hizo voltear a ver hacia todas direcciones. Los Tapus estaban casi medio kilómetro detrás de ellos, volando tan rápido como podían. Claro que por la distancia no podían verlos del todo bien.
—Aunque la alternativa más adecuada para matar a Necrozma… sería atacarlo hasta la muerte, me temo que ninguno de nosotros tiene la suficiente fuerza como para hacer eso… Ni siquiera estando en grupo— añadió Fini.
—Estoy seguro de que todos estamos agotados… simplemente con el hecho de volar… Por eso nadie lo está atacando— Bulu, el más resistente, también sonaba bastante cansado. Lo que decía, por otra parte, era cierto; nadie utilizaba ningún movimiento especial contra el Refulgente.
—Podría curarnos para… recuperar un poco más las fuerzas, pero no sé… si Necrozma se quede quieto el tiempo suficiente… como para hacerlo…— Lele sonaba dudosa y por primera vez, su voz no parecía la de una niña pequeña.
—Entonces hay que buscar una solución. Representante de la noche, se supone que eres la mente planificadora. Encuentra una solución— le ordenó Koko.
Gladio cerró los ojos.
—Me encantaría hacerlo, su gran majestad…, pero entre el dolor y el cansancio apenas puedo pensar bien…— respondió, llevándose una mano a la cabeza— ¿Se supone que debo de saber cómo matar a un monstruo que tiene… una energía equivalente a la explosión de cientos de soles?...
Lillie, por algún motivo, reaccionó al escuchar eso.
—Oh, tiene un plan— dijo Rotom, viendo a la rubia con seriedad.
—Tiene un plan…— asintió Hau.
—Lillie siempre… tiene un plan…— Ketchum sonrió, al igual que Gladio.
—El primero dio buenos resultados… Escuchemos este…
Lillie se rascó la cabeza.
—Es… una idea loca…— murmuró, viéndolos fijamente— Pero cuando Gladio mencionó lo de la "explosión de cientos de soles", me pasó por la cabeza el pensamiento de "¿Y si hacemos explotar a Necrozma?".
—¿Cómo vamos a hacer…?
—¡S-SILENCIO!— ordenó Rotom, poniéndose a pensar rápidamente— ¡No es una locura! ¡De verdad podríamos hacerlo explotar!
Todos se sorprendieron al escucharlo decir eso.
—¡Piénsenlo de esta manera! ¡Necrozma es un Ultraente y, aunque es diferente de los Pokémon por varias características, sigue teniendo los mismos tipos elementales que nosotros y su forma de utilizar movimientos también es la misma, solo que a mucha mayor escala!— exclamó la Pokédex.
Se quedaron pensando en ello hasta que Gladio pensó en dos movimientos en específico.
—Autodestrucción y Explosión…
Ash, Hau y Pikachu se sorprendieron al escuchar eso.
—Por lo que he leído en libros, esos movimientos son fatales sin la habilidad necesaria. Pokémon como Graveler o Electrode los utilizan pero requieren de un control de la energía casi quirúrgico con el que nacen de forma innata…— Lillie tenía una mano en el mentón.
—¿Y qué pasaría si hiciéramos que Necrozma liberara energía de forma indiscriminada y sin restricción alguna?— les preguntó Rotom, sonriendo.
Solgaleo llegó a la conclusión común.
—Se destruiría a sí mismo…
En el lomo de Solgaleo, todos sonrieron.
—Ahora que tenemos la idea, solo necesitamos descubrir cómo hacer que Necrozma libere energía de ese modo— dijo Hau, subiendo un poco más la moral del equipo.
—Para hacer que Necrozma olvide controlar la cantidad de energía que libere, necesitaríamos recurrir a las emociones primarias— escucharon hablar a Fini—. Ira, tristeza, asco, desprecio, sorpresa, alegría, miedo… Debemos hacer que esas emociones sean tan fuertes que olvide los límites.
—Dejando de lado la alegría, el desprecio, el asco y la sorpresa, las cuales no creo que lo hagan descontrolarse de ese modo…— Gladio cerró un poco los ojos, intentando contener el dolor de su cuerpo— No sé si podamos provocar en él la suficiente ira como para que se autodestruya a sí mismo.
—¿Qué hay de la tristeza y el miedo?...— preguntó Ash.
—Ash, no creo que esa cosa sienta tristeza o miedo— respondió Mahalo, viendo con el ceño fruncido al Refulgente. Gladio asintió ante lo dicho.
Pero Lillie no pensaba lo mismo.
—Entonces… Si nuestra única opción es la ira, tendremos que buscar la manera de hacerlo enfurecer lo suficiente como para que…
—Sé que hacer…— todos miraron a la rubia con sorpresa— Sé cómo haremos para destruirlo.
Antes de que ninguno de ellos pudiera hablar, Lillie sacó su radio.
—¡Profesor Kukui, aquí Lillie, ¿puede escucharme?!— preguntó.
—¡Lillie! ¡Te escucho fuerte y claro! ¡¿Qué es lo que está pasando por allá?!— preguntó rápidamente.
—¡Utilizamos el Movimiento Z de Solgaleo, pero no fue suficiente para derrotar a Necrozma! ¡Ahora mismo está tratando de escapar, pero creo que sé una manera con la cual podremos terminar con él de una vez por todas!
Rápidamente, la rubia le contó el plan a Kukui.
—Hacer que se autodestruya a sí mismo… ¡Es brillante, Lillie! ¡Si pudieran lograr algo como eso, no quedaría nada de Necrozma!— exclamó Kukui.
Lillie asintió, pero claro que esto el profesor no lo vio.
—Así que estaba preguntándome que tan aterrado tendría que estar Necrozma como para que olvide el límite de energía que puede expulsar sin morir en el proceso… Como experto en movimientos Pokémon, me gustaría saber su opinión— dijo, frunciendo levemente el ceño.
Todos se quedaron realmente confundidos y sorprendidos al escuchar eso. ¿A qué le tendría miedo alguien como Necrozma?...
Claro que Kukui también hizo la misma pregunta.
—A-Aunque bueno, supongamos que sabemos qué cosa aterra a Necrozma…— carraspeó— Tendría que estar lo suficientemente aterrado como para quedar inconsciente o con un pensamiento muy limitado. Un susto similar al de encontrarse con un Bewear en mitad de un bosque estando completamente solo.
—Del tipo que te deja incapacitado…— murmuró la Dex.
—¡De todas formas!... Conociéndote, Lillie, estoy seguro de que no me lo preguntarías si no estuvieras completamente segura… De casualidad… ¿tú conoces el miedo de Necrozma?...— interrogó Sorba.
Lillie sonrió.
—El innato miedo a la muerte.
Una vez más, las palabras de Lillie dejaron sorprendidos a todos.
—El miedo a la… Lillie, ¿cómo se supone que lo hagamos temer a la muerte cuando no podemos matarlo?— le preguntó Hau, con los ojos bien abiertos.
—Pero eso él no lo sabe— dijo, guiñando un ojo.
Los tres Representantes masculinos voltearon a verse entre sí, Rotom incluido.
—Solgaleo acaba de decirnos que él solía vivir cada día con miedo a morir hasta que se hizo lo suficientemente fuerte, ¿no es así?
Sintieron ganas de golpearse la cara al no recordar eso. Incluso el propio Solgaleo tuvo la misma sensación pero se mantuvo callado, escuchando.
A lo lejos podía verse Poni.
—Solo tenemos que hacer que se sienta de nuevo como en aquellos días, cuando era una pequeña presa— Lillie sonrió—. Estoy segura de que recordar esos días hará que se sienta tan aterrado que inevitablemente se autodestruirá, es por eso que solo podemos llevar este plan ahora que está tan debilitado, de lo contrario, no podríamos causar miedo en él.
—¡Ya veo!— escucharon decir a Kukui, quien sonaba sorprendido— ¡Bien pensado, Lillie! ¡Eso definitivamente podría funcionar!
Gladio se llevó una mano al rostro.
—Mira la situación en la que está… Está siendo perseguido por deidades y no está paralizándose del miedo… ¿Qué puede dar más miedo que eso?— le preguntó Gladio, ante lo cual, la sonrisa de Lillie aumentó.
—Las palabras— dijo con total claridad, haciendo que una vez más, todos se quedaran anonadados—. Ver que está siendo perseguido de seguro lo tiene lleno de adrenalina, sí, pero mientras él crea que no va a morir, entonces no tendrá sentido. Necesitamos hacer que sea consciente de que va a perecer este día, en esta dimensión. Debemos hacerlo creer que definitivamente morirá.
—Un ser como Necrozma, quien no tiene que preocuparse por morir de viejo y que lo suficientemente fuerte como para que nada lo mate, de seguro perdió el miedo a la muerte hace milenios… Si hacemos que lo recuerde después de tanto tiempo, el shock podría ser enorme…— especuló Rotom, haciendo que Lillie asintiera.
—¿Y quién se supone que va a darle un susto de muerte a…?— Gladio se calló al ver que todos lo habían volteado a ver a él— Claro… Yo…
—Si hay algo en lo que el señor Gladio es el mejor, eso es en amenazar gente— de pronto, escucharon la voz de Selene.
El rubio cerró los ojos, tomando un respiro.
—Nadie necesita saber eso…— murmuró.
—Entonces está decidido— todos asintieron, menos Gladio. Lillie miró a su radio—. Profesor, Necrozma parece estar dirigiéndose al Altar del Eclipse. Solgaleo dijo que posiblemente hay restos de la energía de Lunala en el lugar. Algo me hace creer que todo va a terminar ahí… Si pudiera enviar una unidad médica para que recoja a los escuadrones Poliwrath y Metagross y de paso una para nosotros…
—Iré yo mismo— aseguró Kukui—. Ahora que no hay Ultraentes en Alola, nuestra prioridad es Necrozma. Estoy yendo hacia allá ahora mismo.
La rubia sonrió.
—Nos veremos ahí, profesor— dicho eso, guardó su radio.
—Debemos hacer que Gladio sea lo suficientemente amenazante como para que Necrozma se sienta aterrado por sus palabras, ¿cierto?— preguntó Solgaleo, recibiendo un asentimiento de Lillie.
—Yo sigo preguntándome cómo voy a hacer eso… He amenazado personas antes, pero nunca a una… deidad monstruosa— murmuró, viendo a su hermana.
—Sé que lo harás genial, hermano. Confiamos en ti.
Ash, Pikachu, Hau y Rotom asintieron.
—Si queremos amenazar a Necrozma, entonces ¿por qué no hacemos que vea a una fantasma del pasado?— preguntó Laliona una vez más, haciendo que todos lo miraran— El ser al que posiblemente le tiene más miedo, un ser al que cree que ya derrotó… Un ser incluso más amenazante que yo.
Todos se veían confundidos, incluso la misma Lillie.
Hasta que llegó al lado de ellos.
Había llegado a ese lugar. Cuando se vio rodeado por todos y decidió emprender el escape, decidió que buscaría un lugar en el cual pudiera sentir la esencia de alguno de esos dos.
Se había dado cuenta muy tarde de que la energía de ambos estaba esparcida por el mundo, pero si se concentraba lo suficiente, definitivamente podría localizar un pequeño rastro.
Y ese rastro lo llevó al Altar del Eclipse, en el cual había un montón de sus esbirros muertos, así como humanos y Pokémon. Decidió que los ignoraría por completo y se centraría en lo importante.
Se abalanzó contra el enorme pilar de roca, del cual sentía que emergía ese diminuto rastro. Tenía ventaja contra las deidades de esa dimensión, por lo que muy seguramente tendría tiempo para recuperar fuerzas con los residuos de esa energía.
Estaba debilitado. Realmente debilitado.
Aunque había recibido la energía de sus esbirros, esta solo le había servido para aliviar un poco el dolor y para permitirle moverse con mayor facilidad. Por otra parte, los ataques que había utilizado antes para repeler a Arceus y los suyos realmente lo habían dejado agotado.
Si esa energía residual de Lunala le servía de algo, entonces con gusto la tomaría. Definitivamente la necesitaría para el largo viaje que haría en el Ultraespacio.
—Nunca creí ver al gran Necrozma mendigar por luz.
Escuchar esas palabras provocó un enorme escalofrío en el Refulgente, quien rápidamente se alejó del altar de roca. Atacó inmediatamente, pero su movimiento fue esquivado.
—Te estás volviendo lento— le dijeron, haciendo que frunciera el ceño significativamente.
—¿Cómo estás de pie?... Te quité toda la luz del cuerpo… Deberías estar moribunda…— preguntó, retrocediendo.
—No eres el único que puede robar luz— le dijo Lunala, sonriendo.
Necrozma se le quedó viendo y rápidamente se giró, tratando de abrir un Ultraumbral, pero justo en ese momento un Rayo umbrío lo golpeó en la espalda, haciendo que se detuviera. Ahora que estaba debilitado, el ataque definitivamente dolía más.
Miró hacia todos lados y se dio cuenta de que no había rastro de los legendarios, pero si se concentraba podía sentirlo. Podía sentir sus energías.
—Me enviaron a mí de primera. Mientras yo te debilite, ellos se recuperarán. Cuando llegue el momento, saldrán de su escondite y entre todos…— su mirada se afiló— vamos a matarte.
El ceño de Necrozma se frunció todavía más.
—¡INSOLENTE ESCORIA! ¡CREERTE SUPERIOR A MÍ!
—Soy superior a ti— aseguró Lunala, dirigiéndole una fría mirada—. Nací siendo poderosa, mientras que tú tuviste que pasar millones de años intentando conseguir luz de forma desesperada para siquiera llegar a tener una parte de la fuerza que tengo ahora. ¿Qué tan fuerte crees que sería ahora si tuviera el mismo tiempo que tú reuniendo luz?
Necrozma abrió la boca, pero la cerró.
—Una forma de vida tan patética…— escuchó decir, haciendo que se alterara.
—Sabía que podía detectar tu presencia, Representante de la noche…
Gladio afiló la mirada al igual que Lunala.
—Mírate… Débil, incapaz de moverte bien y buscando desesperadamente cualquier rastro de energía de la cual puedas alimentarte… Eres como un perro callejero mendigando comida, tratando de obtener la fuerza de Solgaleo y Lunala…— sus ojos volvieron a la normalidad y una enorme sonrisa burlona apareció en su rostro— Sin el poder de los demás, eres basura. Escoria que la gente pisaría sin siquiera darse cuenta. ¿Has logrado algo por tu cuenta, sin tener que robarle su energía a otros seres vivos?
Tanto Lunala como Gladio podían ver que esos insultos realmente estaban logrando enfurecer a Necrozma, quien apretaba con fuerza la mandíbula.
Al mismo tiempo, Lunala y Necrozma atacaron. Géiser fotónico y Rayo umbrío impactaron, terminando con la victoria de este último movimiento.
El Resplandeciente fue nuevamente golpeado y esta vez pudieron ver la expresión en su rostro. Confusión, sorpresa y…
—Eso que veo… ¿es miedo?— preguntó Gladio, entrecerrando los ojos.
—Ahora que tu cuerpo apenas puede moverse, ¿quién crees que es más poderoso? No tengo ni siquiera el diez por ciento de mis capacidades y aun así estoy venciéndote…— Lunala atacó de nuevo, varias veces, una tras otra, haciendo que Necrozma comenzara a esquivar de forma desesperada— ¡¿Qué pasaría si estuviera a máxima potencia, Necrozma?!
Tras haber sido impactado varias veces por los ataques de Lunala, Necrozma comenzó a jadear, manteniendo el vuelo a duras penas. Estaba tan centrado en Mahina Pe'a que no vio el rostro de preocupación que tenía Gladio.
—Se ve como un indefenso cachorro…— murmuró Gladio, viéndolo de forma despectiva— En ese estado, con esas fuerzas… Aquí no veo a ningún devorador; no veo al ser que se supone, destruyó mundos por su propia cuenta…
—Tuve una vista similar de él hace siglos— aseguró Lunala, con una mirada similar—. Fue cuando lo vencimos, cuando permitimos que viviera… Con mis propias manos lo apresé contra el suelo, viendo su verdadera y patética forma… Pensar que mi hermano y yo solíamos admirar a una forma de vida tan baja, a alguien que no es mejor a una bacteria… Fuimos tan tontos en aquel entonces…
—Pero ahora no cometerán ese error. Yo me aseguraré de que no sea así— Gladio volteó a ver a Lunala a los ojos—. Vamos a matarlo, aquí y ahora.
—Lo lamento por Solgaleo y el resto, pero tendremos que quedarnos con ese pequeño disfrute…
—No… ¡NO ME SUBESTIMEN!— ordenó en un potente grito, lanzándose hacia ellos.
Lunala nuevamente atacó con Rayo umbrío, alejándolo rápidamente. Necrozma se llevó una mano al torso, zona que había sido la más atacada por la señora de la luna.
¿Eso era todo? ¿Era todo lo que Necrozma podía dar?... Si seguía así; si seguía recibiendo esta cantidad de ataques, entonces definitivamente lo derrotarían y si lo hacían…
—Millones de años reuniendo luz solo para este día— Gladio lo miró directamente a los ojos—. Para el día de su muerte.
Necrozma lo recordó. Recordó los millones de años que pasó reuniendo luz y por primera vez en mucho tiempo, sintió miedo.
Miedo de ver como todos sus esfuerzos se irían por la borda. Miedo de morir.
—Da igual si logras huir de esta dimensión… Sin importar a donde vayas a partir de ahora…
—Sin importar donde te escondas después…
—Sin importar cuanto tiempo pase…
—Sin importar lo fuerte que te vuelvas…
—Vamos a encontrarte a toda costa…
—Y como el día de hoy, vamos a derrotarte…
—Y cuando ya no puedas más…
—Vamos a matarte.
Esa mirada en los ojos de Lunala. Era igual a la fría mirada que le daban los depredadores en aquel entonces, cuando era más pequeño que un simple ratón, cuando los murciélagos intentaban devorarlo. Era igual a la que le había dirigido el día en el que lo encerró; una llena de repulsión y decepción.
Esa mirada en los ojos de Gladio. Era igual a la mirada de los primeros humanos que conoció, quienes le temían pero a la vez se mostraban amenazantes ante él, dispuestos a defenderse si intentaba dañarlos. Era igual a la que los humanos de su planeta natal le dirigieron aquel día en el que fue encerrado; una llena de odio y desprecio.
Y la gota que colmó el vaso fue la siguiente…
Cuando ese Cristal Z apareció en la mano de Gladio.
—Vamos a hacerlo— dijo el rubio.
Lunala asintió y entonces, se prepararon.
Gladio se paró lo mejor que pudo y entonces, su Superpulsera Z comenzó a brillar con intensidad, al igual que su cuerpo. Con sus brazos hizo una equis y luego, los cruzó frente a él. Balanceó su cuerpo de un lado a otro y luego, separó sus manos, las cuales estaban enfrente de su rostro, revelando así una mirada amenazante.
La energía pasó a rodear entonces a Lunala, quien se elevó un poco más en el cielo, haciendo que Necrozma se sintiera más pequeño que antes.
El cuerpo de Lunala comenzó a desprender una brillante luz blanca y extendió completamente sus alas, dándole una forma que recordaba en demasía a la mismísima luna.
El brillo que salía de su cuerpo se dividió en seis puntos de luz que se repartieron alrededor de ella y entonces, los puntos se convirtieron en rayos de luz similares a los que Necrozma disparaba.
—Deflagración lunar— murmuró Gladio, sujetándose con fuerza de una de las alas de Lunala y haciendo su mayor esfuerzo para no sucumbir por el dolor de sus huesos rotos.
Los seis rayos de luz impactaron contra Necrozma, quien apenas pudo razonar. La única información que su cerebro proceso fue que había sido golpeado, por lo que, de haber estado plenamente consciente, se habría dado cuenta de que ese Movimiento Z había sido más débil que cualquier Rayo umbrío que Lunala le hubiera lanzado antes.
Necrozma entonces dejó salir un fuerte grito en un arranque de pánico y con las fuerzas que tenía restantes, disparó un poderoso Láser prisma por todo su cuerpo, el cual impactó contra Lunala.
Mahina Pe'a se retorció con violencia y Gladio sintió como cada sacudida le dolía hasta en el alma. Luego de unos pocos segundos, la señora de la luna comenzó a caer rápidamente hacia tierra.
En mitad de su caída, Gladio dejó salir una pequeña risa.
Lo habían conseguido.
—¡LUNALA!
La Ultraente los veía con una pequeña sonrisa.
—(Antes de comenzar a perseguir a Necrozma le di la mitad de la luz que me queda. No estoy en condiciones de pelear, por lo que pensé que tener a dos sería mejor que tener a uno completamente agotado. Además de que así, al darle parte de la energía del mundo, evité que esta se consumiera por completo)
Ash reaccionó a esas palabras.
—Así que fue eso…— murmuró.
—(Aunque ahora tenga luz, mi poder realmente se ha visto reducido. No puedo utilizar la energía que reunieron de la humanidad, ya que si lo hago, caeré rápidamente sin ser apenas de utilidad. Piensen en mí como un mero contenedor de emergencia.)— les dijo Lunala, volando a la par que su hermano.
—¡No! ¡Eres justo lo que necesitamos, Lunala!— exclamó Lillie, con una enorme sonrisa. De inmediato se puso seria— L-Lamento el haberme tomado esas confianzas, s-seño…
—(Háblame de la misma forma en la que le hablas a mi hermano, Lillie Aether.)
La rubia sonrió.
—¡Verás, justo estábamos hablando de hacer que Necrozma sintiera un increíble miedo por la muerte! ¡Hablo de hacerlo sentir tanto miedo hasta el punto en el que se autodestruya!— explicó.
—(Solgaleo fue contándome las cosas conforme lo decías. Supongo que yo encajo perfectamente en tu plan.)— le dijo, sonriéndole.
—¡Así es! ¡Si utilizamos el elemento sorpresa para que aparezcas de pronto ante Necrozma, él definitivamente debería sentirse intimidado por eso! ¡Se preguntará cómo fue que recuperaste poder y según lo que dijo Solgaleo, fuiste tú quien lo puso en su prisión por siglos! ¡Él definitivamente tendrá recuerdos de ese momento!— exclamó, comenzando a emocionarse al ver que las piezas se unían.
—Recuerda que Necrozma puede detectar la luz de otros seres… Para este punto, él ya debe de saber que Lunala está aquí— le dijo Gladio, ante lo cual Lunala rápidamente negó.
—(Solgaleo me dio la mitad de su luz, la cual es una combinación entre la suya, la mía y la de Necrozma. Cuando él absorbió mi luz, me dejó vacía, sin nada. Ahora mismo, ante la percepción de Necrozma, la cantidad de luz sigue siendo la misma por lo que, a menos que gire la cabeza, no hay forma de que sepa que estoy aquí y mírenlo… Está huyendo tan desesperadamente que es imposible que voltee a vernos, en especial con esa confianza ciega que tiene en sí mismo a la hora de hablar de sus habilidades.)
Gladio asintió. La cantidad de energía que tenía Solgaleo era la misma, solo que dividida ahora en dos cuerpos.
—(Entonces, ¿sólo tengo que hacer eso, Lillie Aether?)— preguntó Lunala, volviendo a ver a la rubia.
—Si pudieras atacarlo e insultarlo… Tú sabes, despreciarlo, hacer que se sienta pequeño una vez más— dijo, sintiéndose realmente confiada por el plan que estaba tramando.
Lunala frunció levemente el ceño, cosa que preocupó a los presentes.
—Eso no parece buena señal…— murmuró la Pokédex.
—(Es solo que… Es cierto que vuelvo a tener luz, pero como ya dije, esta con suerte abarcaría una tercera parte de mi fuerza normal y no puedo usar la energía del mundo… Y aunque Mariposa me curó con sus escamas, mi cuerpo todavía está debilitado por haber estado tanto tiempo al borde de la muerte…)
Lillie sonrió.
—Pero…
Y entonces, Lunala también lo hizo.
—(Pero puedo utilizar todas mis fuerzas para intimidarlo lo suficiente como para hacer que llore del miedo.)
La rubia asintió e incrementó el tamaño de su sonrisa.
—¡Justo lo que esperaba de Lunala!
Nadie pudo evitar notar lo atrevida que era Lillie, pero todos estaban felices por verla así. Si todo salía bien, esa mujer podría ser la mente detrás de la derrota de Necrozma…
—(Tengo un as bajo la manga para hacer que el espectáculo sea mayor.)— afirmó Lunala, haciendo que todos miraran hacia un pequeño rombo con pequeñas puntas en las esquinas verticales.
—(Lunala, ese es…)
—(Exacto, hermano. El Cristal Z que me permite utilizar mi mejor ataque.)— vio a Gladio con una sonrisa— (El Lunalastal Z.)
El rubio le devolvió el gesto.
—Será un placer.
—(Utilizaré Deflagración lunar solo cuando esté segura de que Necrozma siente miedo. Cuando lo haga, tendrán que entrar ustedes porque yo ya no podré pelear.)
Y justo como Lunala lo había indicado, ellos entraron.
—¡GLAAAADIOOOOOOOOOOOOOOOOOO!— gritó con fuerza Ash, al ver como Lunala y él caían hacia el precipicio.
Lillie se lanzó rápidamente de lomos de Solgaleo, con una mirada llena de miedo en el rostro. No se perdonaría a sí misma si su plan terminaba cobrándose la vida de su hermano.
Justo cuando el Charizard de préstamos apareció, alguien atrapó a tanto a Gladio como a Lunala. Una poderosa fuerza psíquica proveniente, nuevamente, del pequeño héroe del día.
Mew volteó a ver a Lillie, haciendo que se sintiera un poco aliviada.
Ash y Hau suspiraron por el alivio y entonces, lo escucharon.
—¡V-VAYAN POR ÉL!— era el fuerte grito de Gladio, quien se retorcía en el aire por el dolor— ¡VOY A ACABAR CON USTEDES SI DEJAN QUE ESCAPE!
Lillie frunció el ceño con gran frustración y luego, voló hacia Solgaleo. Una vez que volvió al lugar, pudo ver a Necrozma.
El Refulgente estaba abriendo de forma desesperada un Ultraumbral, sin siquiera ser consciente de que su movimiento había derribado a aquellos seres que tanto miedo le inspiraban.
La rubia miró fijamente a su hermano una última vez. La próxima vez que se vieran, Necrozma sería cosa del pasado.
—¡Voy a entrar!— exclamó Solgaleo, comenzando a correr hacia el Ultraumbral por el que el enemigo había entrado.
Ash, Hau, Pikachu, Rotom y Lillie miraron a su alrededor. El equipo Metagross y el equipo Poliwrath los veían fijamente, así como los legendarios.
Con la mirada, todos ellos les decían lo mismo.
Pedían por su victoria.
Al mismo tiempo, todos levantaron un brazo, justo cuando atravesaron el Ultraumbral.
—Así que de verdad los legendarios no vendrán…— murmuró Hau, viendo que el Ultraumbral se cerraba detrás de ellos.
—Aunque sean seres de leyenda, son pocos los que han estado en el Ultraespacio— le recordó Lillie.
—De por sí para los experimentados es complejo moverse por el Ultraespacio… Novatos en los viajes como Arceus o Palkia terminarían perdiéndose ante la inmensidad de la creación. Esto es algo que ahora depende solamente de nosotros.
Todos fruncieron el ceño.
—No podemos fallar. Si Necrozma se da cuenta de que ni Gladio ni Lunala están, entonces…
—Recuerda lo que le dijeron, Rotom…— murmuró Ketchum, viendo fijamente a Necrozma— Él les teme a ellos dos, pero también le teme al mensaje que le transmitieron… Mientras vea que lo perseguimos… Mientras vea que aquellas amenazas fueron ciertas, entonces nosotros habremos ganado…— volteó a verlos a todos y sonrió— Porque nada da más miedo que las palabras…
Sonrieron.
—Rotom, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que utilizamos Embestida solar?— preguntó Lillie.
—Han sido… Catorce minutos. El tiempo en el Ultraespacio fluye de manera diferente, por lo que comenzaré a contar la hora con mi circuito interno.
Todos asintieron, sabiendo que eran los últimos minutos de vida de Necrozma.
—¡GLADIO!
Kukui bajó de su Braviary, corriendo rápidamente hacia donde estaba el rubio, recostado sobre un catre.
—Profesor Kukui…— murmuró. Al lado suyo estaba Steven.
—¿Dónde están Lillie, Ash y Hau?— preguntó el profesor, viendo hacia todas partes.
Aether cerró los ojos.
—Están persiguiendo a Necrozma en el Ultraespacio… Se fueron hace casi una hora…— murmuró, controlando su respiración.
Sorba apretó un puño. Él sabía que el tiempo en ese lugar fluía de manera diferente, por lo que seguramente para los otros tres Represenantes y Solgaleo apenas habían pasado unos pocos minutos o incluso segundos desde su partida. Solo les quedaría esperar.
—Profesor Kukui…— escuchó susurrar a Gladio, por lo que se apresuró a acercarse a él.
—Dime, Gladio… ¿Qué necesitas? Lo que sea, te lo conseguiré— le aseguró, sonriéndole.
El rubio negó con la cabeza.
—Puedo ver la luz… del sol…— dijo, sonriendo.
Tanto Kukui como Steven miraron hacia el cielo y entonces, se dieron cuenta de que era cierto. La oscuridad producida por Necrozma había desaparecido, dando paso ahora al sol de la tarde.
En los cielos podían verse helicópteros y varios Pokémon voladores, de los cuales la mayoría descendió.
Se trataba de otros líderes de escuadrón como Lance, Dianta, Alder, Liam, Hapu, Selene, etc.
La Asutoro, nada más llegar, se fijó en Gladio y en su rostro apareció un gesto de enorme preocupación. Corrió hacia él, arrodillándose a un lado de su catre y tomándolo de una mano.
—¿P-Puede oírme, señor Gladio?...— le preguntó. El rubio volteó a verla y una vez más, sonrió.
—Es extraño…— murmuró, volviendo a ver al ahora cielo azul— Tenía ganas de hablar contigo, Selene…
La azabache sonrió y puso la mano de Aether contra su mejilla, liberando unas pequeñas lágrimas.
—Hablaremos cuanto quiera, señor Gladio…
—Hiciste un buen trabajo con la música, Selene…
—Usted también hizo un maravilloso trabajo, señor Gladio. Estoy segura de que todos le están agradecidos…
Hapu llegó al lado de Kukui siendo cargada por Golurk. Ambos morenos voltearon a verse y rápidamente, desviaron sus miradas.
Ambos pensaban lo mismo. Ambos pensaban en la muerte de Hala y si sus ojos se encontraban por solo un segundo más, ambos romperían en llanto ahí mismo.
Debían ser fuertes. Hasta que la muerte de Necrozma no fuera confirmada…
—Ustedes lo escucharon, señores. Puede que Necrozma no esté más en nuestra dimensión, pero no podemos cantar victoria. Hasta que su muerte no sea un hecho, nada está asegurado— Gabi miró a la cámara con el ceño fruncido—. Ahora mismo, solo podemos rezar por el éxito de Lillie Aether, Ash Ketchum, Hau Mahalo y Solgaleo— y entonces, sus ojos mostraron determinación—. Las muertes que hubo en el mundo no serán en vano, se los garantizo. Nos esperará una época de paz y tranquilidad gracias a los esfuerzos de todos los que dieron su vida en esta batalla.
La cámara enfocó hacia el Altar del Eclipse, lugar en el que ahora se movilizaban cuerpos médicos para atender a los heridos. Los Pokémon legendarios estaban recuperando fuerzas alrededor del lugar, pero por su postura parecían estar montando guardia.
—Yo soy Gabi Vaitiare, reportando para Alola Fresh y estoy en el lugar en el que terminará esta sangrienta guerra interdimensional.
Que tus palabras sean escuchadas, Gabi.
De ahora en adelante, el futuro lo decidirán estas jóvenes vidas.
Buena suerte.
Tiempo hasta que la guerra termine: 10 minutos.
¡Hola a todos! Pues terminé XD La verdad es que fue una locura. Me puse a escribir y simplemente no podía parar. Este capítulo tal vez fue más corto de lo normal, pero eso es principalmente por el hecho de que tenía que terminarlo aquí por temas de organización de la historia.
Me complace anunciar, damas y caballeros que este es oficialmente el penúltimo capítulo de la guerra contra Necrozma… ¡La próxima vez que nos leamos será en el clímax de esta guerra!
Muchos de ustedes pensaron que Embestida solar no acabando con Necrozma ponía las cosas realmente feas, pero en este capítulo vemos que la Embestida solar fue el que inclinó la balanza a nuestro favor… ¡El Movimiento Z realmente fue muy útil! Espero que este plan B que encontré para derrotar a Necrozma no les parezca malo…
En fin… Dado que la vez pasada expuse a Ash como el tonto que es al dar el IQ de cada personaje, esta vez quiero hacerlo lucir un poco genial al hacer una lista del personaje más fuerte físicamente al más débil… ¡Aquí voy!
-1ero: Ash.
-2do: Gladio (es sorprendente que Gladio es el segundo más inteligente y el segundo más fuerte… ¿Hay algo que este chico no haga bien?).
-3ro: Hau.
-4to: Elio.
-5ta: Selene.
-6ta: Lillie (podrá parecer que es un cliché que la más inteligente sea la más débil, pero en realidad Lillie solo está un poquito por detrás de Selene ya que esta última si hacía actividades físicas antes de empezar su viaje Pokémon).
Por cierto, la otra vez un usuario (lo siento, pero ya no recuerdo quien fue), me preguntó algo sobre Yellow y la pequeña Amber. En el capítulo de "En el Hotel Aloha", Ash le menciona a Red que para cuando Yellow muera, su hija ya habrá nacido y la pregunta del usuario fue: ¿Por qué Amber no ha nacido entonces? Como Red bien lo menciona en el capítulo, el nacimiento de su hija en esas fechas querría decir que ella nacería prematura y esto se explica con lo siguiente: En una línea del tiempo en la que nadie es consciente de Necrozma, este llega a la tierra un once de marzo del 2014 y comenzaría a absorber la vida en el planeta, tardando semanas enteras para hacerlo. Unas semanas antes de que Necrozma termine de absorber la vida de todo el planeta, las mujeres embarazadas comenzarían a sufrir de partos prematuros por la pérdida de energía mientras que otras perderían al bebé (las que tenían menos tiempo de gestación). Eso significa que, en esta línea en donde sí se llevaron a cabo acciones contra Necrozma, el embarazo de Yellow será normal y su hija no nacerá prematura. Espero haber aclarado tu duda, usuario y me agradaría mucho que me recordarás quién eres ya que fue una pregunta entretenida de responder :D
Por cierto, ya pasando más a temas personales míos. Muchos de ustedes me desearon buena suerte en mis exámenes y me alegro de poder decirles que fui admitido en la universidad a la que apliqué. Muchísimas gracias por la gran cantidad de buenos deseos que me dieron, chicos. Estoy seguro de que pensar en ello hizo que me esforzara un poco más a la hora de estudiar.
Así que ahora, pasemos a la nueva sección… ¿Quién podría ser?... ¡Creo que serán ellos dos!
—Creí que querrías reunirte con tu esposa lo antes posible.
Volteó la cabeza hacia arriba, topándose con Sajalín, quien estaba de pie a un lado suyo. Sus arrugas se habían ido y su pelo canoso había recobrado su coloración oscura, así como su bigote, ahora menos tupido. Lucía tan joven como hacía cuarenta años.
—Veo que llegaste con bien, mi amigo— Oak sonrió y con una mano, le indicó que se sentara. Rowan así lo hizo—. Y creo que Matsuko podría esperar un poco más por mí. Ha esperado por diez largos años.
—Así que no piensas separarte de este lugar hasta que todo termine, ¿eh?...
Oak negó con la cabeza. Su cabellera marrón se agitó de un lado a otro y su juvenil rostro mostró una sonrisa.
—Debo asegurarme de que mis muchachos estén bien.
Sajalín sonrió también.
—Tengo personas importantes ahí abajo… Creo que también me quedaré a ver un rato— le dijo, poniendo la mano derecha en su hombro izquierdo.
Se quedaron en silencio y luego, Samuel volteó a verlo.
—Vernos así me recuerda a aquellos días de la universidad. ¿Recuerdas aquel proyecto?
—¿Cuál de todos? ¿Cuando descubrimos la evolución de Scyther a Scizor con el uso del Revestimiento metálico o cuando desciframos un milenario mensaje encriptado que utilizaba Unown como código?— preguntó Rowan, riendo.
Oak tampoco pudo evitar soltar una carcajada.
—Hicimos cosas bastante interesantes en nuestros años universitarios.
Ambos se quedaron viendo y entonces, se sonrieron. Unas pequeñas lágrimas se formaron en sus ojos.
Se estrecharon una mano.
—La otra vida debe de tener un montón de secretos fascinantes— aseguró Samuel.
—¿Los descubrimos juntos, compañero?— preguntó Sajalín, recibiendo un asentimiento.
—Como en los viejos tiempos.
—Justo como en los viejos tiempos.
Dos hombres cuya amistad perdurará para la eternidad ahora encaran las maravillas de un mundo nuevo lleno de posibilidades.
Las puertas del valhalla se abren para Samuel Oak y Sajalín Rowan.
¡Eso sería todo, entonces! ¡Nos leemos, chicos!
