Cap 1

(Música de ambiente: Gangsta's Paradise - Coolio)

Dipper despertó vendado en una pequeña habitación desordenada que tenía ropa extravagante de mujer por todas partes, quiso levantarse de la cama pero una punzada de dolor no lo dejó, en eso escucho la voz de una mujer y un hombre discutiendo en la puerta.

― ¡Aquí no es caridad, sabes que al jefe no le gustará!

―Lo sé, pero estaba tan golpeado y…

― ¿Y?

―Desolado, no podía dejarlo en ese parque de noche, es como un cachorro herido.

―La policía se hubiera hecho cargo, no tú.

―Pero ya está, solo cúralo.

―Está bien lo haré por el dinero que me ofreciste y porque ando libre a estas horas.

Entonces entro un hombre alto, blanco, calvo, vestido de un traje elegante y ojos azules a la habitación del castaño, este quería aparentar estar dormido pero su sudor excesivo lo delataba.

― Deja de aparentar inconciencia que sudas como un cerdo, niño ¿Qué te pasó para estar con esas heridas en tu cuerpo?

Pero Dipper solo calló, él hombre mientras eso sacaba unas medicinas extrañas del bolso que traía.

―Bien, no vas a hablar, está bien me da igual pero para la mujer que te salvo y te puso los primeros vendajes es sumamente grosero no agradecer.

― ¿Esa mujer me salvo?

―Sí, sino estuvieras peor de lo que ya estas

―Me duele todo el cuerpo.

―Es lo normal te dieron una paliza tremenda niño ¿Quiénes fueron? ¿Vas acá dos días y nadie ha reportado por ti acaso no tienes una familia que se preocupe?

―Los matones del colegio me golpean siempre, esta vez me golpearon entre todos y me votaron en un parque cuando me dejaron inconsciente y mi familia les da igual si estoy muerto o vivo.

― Ya veo, lamentable situación la que vives pero que no se preocupen es bueno ya que mientras tu cuerpo se recupera estarás unos cinco días en cama, luego iras a tu casa.

―Está bien.

Esa fue las únicas palabras que se dijeron los dos, en la noche una mujer pelinegra, con facciones angelicales y curvas perfectas entraba a la habitación de Dipper.

―¿Cómo te encuentras?― preguntó ella.

―Mejor― murmuro Dipper con una voz monótona acostado sin mirarla.

―Relájate la vida es una mierda, así que acostúmbrate y aprende a sobrevivir― dijo recostándose la mujer a lado de Dipper acariciándole la mejilla al castaño que ni se inmutaba.

― ¿Por qué me salvaste acaso es una banda de tráfico de órganos?

―Para tu suerte no lo somos y quise salvarte por capricho.

― ¿Y ahora qué quieres de mí? dinero no tengo, yo no tengo nada valioso.

―Crees que te salvaría por algo tan común como el dinero, solo lo hice por capricho, en fin voy a descansar― afirmo levantándose de golpe, empezando a sacarse un poco de ropa.

―Lo olvide, me voy a cambiar para dormir si quieres cierra los ojos niño― la respuesta de Dipper fue un frio silencio mirando el vacío.

Los días pasaban, ella siempre llegaba de noche, le hablaba a Dipper a pesar que este casi ni respondía luego se acostaba a lado de él, la última noche el castaño tuvo una pesadilla con su muerte y toda su familia, conocidos burlándose de su cuerpo inerte, lo despertó la bella pelinegra que lo miraba curiosa.

―Murmuras cuando duermes, ten bebe esto― El castaño como si fuera una orden trago el líquido que le ofreció.

―No debías tomarlo así es Vodka no un jugo de una fruta, pero ya no se puede hacer nada, ¿tienes pesadillas con ese día?― Dipper no contesto.

― Te seré sincera no puedo darte palabras de consuelo ¿seguramente tienes catorce años?

― Tengo quince.

―Te ves más pequeño que los chicos de tu edad, continuando con lo que te decía, no tengo consuelos solo un consejo, la única forma de afrontar tus miedos es crecer, en tu caso de alguna manera convertirte en hombre, y en ese caso yo te ayudaría pero tú decides.

―Crecer… pero en qué manera me ayudarías― ante esa duda la pelinegra lo besó como un adulto.

― Esta es la única forma que te ayudaría.

―Ya veo, no tengo nada que perder― murmuro el castaño besando a la chica decidido pero con una mirada vacía en él, esa noche ninguno de los dos durmió, cuando llegó la mañana desnudos estaban cada uno metido en sus pensamientos.

―Debes irte hoy.

― Lo sé.

―Debes que sobrevivir niño.

―Lo sé.

―Esto es un adiós, debo alistarme para salir, espero que tengas buena vida― hablo decidida la pelinegra levantándose desnuda ante la visión de Dipper que observaba la tersa piel de ella.

―Gracias por todo, adiós.

Al llegar el medio día el hombre que curó a Dipper lo sacaba fuera de la habitación por seguridad le vendó los ojos, todo estaba en completo silencio hasta que se escucharon gritos con un fuerte olor a pólvora y sangre.

―Mierda, algo sucedió, debo sacarte por otro lado, quítate la venda o te caerás― al despejar la vista el castaño se vio en un estrecho túnel, el hombre le dio la señal que corrieran y así lo hizo.

Pasaron varios minutos y debían cruzar una puerta, el hombre al ver el estado fisico del castaño decidió entrar solo pidiendo que esperara, al entrar se empezaron a escuchar disparos, dipper por otro lado no sabía qué hacer, sentía que todo pasaba por fuera como una película , él no sentía miedo ni cualquier emoción adecuada al momento, solo una morbosa curiosidad, estaba tan metido en sus pensamientos que se sobresaltó al sentir un estallido a un metro de él, cuando dirigió su vista para ver el panorama vio un hombre muerto a sus pies y la hermosa pelinegra con un arma, esta se le acercó y le acarició el rostro con su mano derecha empapada de la sangre de otra persona.

―Tranquilo todo estará bien― murmuro la chica besando al castaño que notó una extraña jeringa en su brazo mientras sus sentidos se empezaban a nublar.