POR FAVOR LEAN ESTO QUE ES IMPORTANTE:
¡Ya que estamos a pocas reviews de la review 2000, da inicio la segunda (y posiblemente última) edición de QLH. Esta vez, las bases cambiarán un poco pues ahora el contenido de la historia solo podrá ser sobre algo que no hayamos visto en el fanfic y que quieran ver (también que encajen dentro de la clasificación del fanfic, por lo que nada sexual como lo del capítulo 127, gracias XD). Un ejemplo sería la fiesta de bienvenida de la Koharu de la otra realidad (la del anime). ¿Por qué hago esto? Porque esta es una forma de agradecer a todos los reviewers habituales y si hago una historia que solo el ganador en cuestión pueda leer, entonces no sería un agradecimiento en general, sino exclusivo… ¿Me di a entender? Espero que sí. Además de eso, siento que podría aportar más al canon de la historia y resolver algunas pequeñas incógnitas como por ejemplo, el por qué Ash tenía el pañuelo de Serena (lo cual se respondió en el último capítulo especial gracias a la idea de Unnamedguy, quien influyó mucho en la decisión que ahora tomo). ¡Espero que puedan entender el porqué del cambio! En fin, ahora sobre las bases para participar, son simples y en esencia, las mismas de la vez pasada. Para saber que el usuario leyó esto y participó a consciencia, me gustaría que pusieran al finalizar su review las siglas "QLH". Por favor, no pongan más de una review ya que solo tomaré en cuenta la primera que hayan puesto por usuario y en la que estén las siglas "QLH". También, solo pueden participar perfiles, no cuentas anónimas ya que se podrían hacer trampas y no puedo contactarlos por DM, que es por donde nos pondremos de acuerdo sobre los detalles. Recuerden tener los DM activados. Gracias :D
(También, dejen sus reviews con normalidad, no esperen a que haya 1999 para luego ponerla. Si lo hacen, creo que nadie comentaría, esperando a que suba a 1999 para ser ellos la review 2000 XD)
¡Espero que todo se haya entendido, o al menos, los requerimientos para participar! Si surgen dudas las responderé más adelante.
—La base de su cama de verdad es un automóvil…
Veían fijamente el interior del que había sido el cuarto de Red. El lugar estaba amueblado pero fuera de eso, se encontraba casi completamente vacío. Las estanterías no tenían nada, así como los cajones del buró o el armario. En las paredes solo podían verse marcas de clavos de los cuales antes colgaban marcos con fotografías.
Red sonrió al ver su vieja habitación, la cual se encontraba en la puerta al lado de la de Ash.
—Mi cama era genial…— murmuró, recargándose en su muleta.
—¿D-De verdad está bien que la usemos, señor Red?— preguntó Elio. Se veía entre emocionado y nervioso.
—Disculpa, Elio, ¿qué dijiste?— preguntó el mayor de los Ketchum, arqueando una ceja.
—A-Ah, cierto…— carraspeó y elevó su tono de voz— Pregunto que si de verdad está bien que nosotros usemos su habitación, señor Red.
—Oh, eso… Seguro— Red le sonrió, apoyándose un poco sobre la muleta que sostenía con su mano derecha—. El señor Yukinari nos va a dejar quedarnos en su casa. De hecho, es más difícil subir estas escaleras que venir desde allá.
—¡Cielos! ¡¿Y entonces por qué subiste, jovencito?!— lo regañó Delia, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. La mujer acababa de subir las mismas escaleras que mencionaba su hijo.
—Nostalgia. Quería volver a ver mi cuarto— Red volvió a ver el interior y sonrió—. En fin, yo bajo ya.
—¡Yo te ayudo, hermano!
—Mejor quédate a acomodar a los invitados, Ash— Delia detuvo a su hijo menor con una mano—. Todavía no estás en condiciones de apoyar físicamente a los demás.
—Mamá tiene razón— Red lo veía con una pequeña sonrisa—. Si te llegas a caer tú, me llevarás contigo. Y conociendo tu suerte con las escaleras…
Ash rio de forma nerviosa.
—Entonces te lo encargo, mamá— dijo, rascándose la cabeza.
Delia simplemente asintió y procedió a tomar a su primogénito por el brazo izquierdo, ayudándolo a bajar.
—Después de esto vamos a ponerte la crema para tus cicatrices. Recuerda que no puedes ser imprudente, Red. Yellow está a semanas de dar a luz y te necesita a su lado.
—Lo sé, mamá…
A la distancia solo se escuchó la risita de Yellow.
Ash los miró hasta que llegaron a la mitad de los escalones. Una vez que eso pasó, se giró hacia su habitación.
—¡Entonces, Lillie y Selene van en mi cuarto!— exclamó con las manos en la cintura— ¡Gladio, Elio, Hau y yo vamos en el de Red! Tenemos futones limpios en el armario de Red. ¿Me ayudan a extenderlos?
Lillie, Selene, Elio, Hau y Gladio asintieron al mismo tiempo.
—¡Manos a la obra!— exclamó Mahalo, caminando hacia el interior del cuarto del Campeón de Kanto.
—¡Pikachu Pi!
Hoy es sábado tres de mayo del dos mil catorce. Nos encontramos en la residencia Ketchum, en pueblo Paleta.
Desde la llegada de Poipole han pasado exactamente dos semanas y mucho ha pasado en ese tiempo. Pero entre esos sucesos hay dos que merecen la pena mencionar.
El primero es que, después de mes y medio hospitalizado, Red Ketchum finalmente ha sido dado de alta.
El segundo fue la confirmación del funeral simbólico del profesor Samuel Oak. La fecha está fijada para mañana, domingo cuatro de mayo.
Una vez que Red Ketchum fue dado de alta, los preparativos se concretaron a toda marcha y en menos de un día la fecha había sido decidida. Se contactó a las personas que serían invitadas y se pidió máxima discreción.
Este no era el funeral de un Kahuna el cual podía ser televisado según las tradiciones de Alola. Era el funeral del querido Samuel Oak, que aunque sobresaliente, seguía siendo un hombre normal.
¿Los invitados? No es un tema que nos concierna. Al menos, no por el momento.
Pues aunque el cuatro de mayo está por llegar, aún hay cosas a las que debemos prestar atención en el presente.
—¡Pues ya está todo hecho!— Lillie se sacudió las manos, terminando de extender el último futón— Voy abajo a ver si puedo ayudar en algo.
—¡Ah, no es necesario, Lillie!— la interrumpió Ash, saliendo del cuarto de Red— ¡Son invitados, no tienen que hacer nada!
—¿Y dejarle toda la carga a tu mamá?— Hau sonrió, pasando a un lado de él y poniéndole una mano en el hombro.
—¡Déjennos hacer esto, jefe!— Elio hizo músculo.
—Pienso lo mismo. Su madre necesita manos extra. No podemos dejarla sola— Selene asintió.
—Además, tú tienes otro lugar al que ir, ¿verdad?— Gladio le dijo, comenzando a caminar hacia las escaleras. Lo miró de reojo.
Al escuchar eso, todo el cuerpo de Ash sufrió de un escalofrío. Luchó por contener su sonrisa y entonces, asintió.
—¡E-Entonces me adelanto!— exclamó, caminando hacia las escaleras a paso acelerado. Pikachu se subió a su hombro.
—¡Espérame!— dijo la Pokédex, levitando detrás de él.
Todos vieron con una sonrisa la forma en la que Ash bajaba a la primera planta.
—¡Voy a salir, mamá!— avisó.
—¡Ve con cuidado, hijo!
—¡Mime Mime!— el mimo también lo despidió con una sonrisa.
La puerta se cerró y entonces, alguien habló.
—Lo siento, chicos, sé que dije antes todo eso pero de verdad necesito que me cubran un momento— les dijo Hau, sacando su teléfono móvil—. Necesito llamar a Acerola.
Todos vieron eso con curiosidad y luego, sonrieron.
—Fuera de aquí, galán— le dijo Elio, empujándolo un poco.
—¡N-No es…!— Mahalo simplemente suspiró y acto seguido, se rio— Gracias, chicos.
Mientras bajaba las escaleras, Hau se llevó el teléfono a la oreja. Al final, él también salió de la residencia Ketchum.
—Lillie ya está con el jefe y ahora Hau va por Acerola…— Elio se cruzó de brazos y suspiró— A este paso los únicos solteros van a ser Gladio y Selene.
—Creo que te estás saltando unos cuantos pasos— le recordó el rubio—. Hapu no parece muy interesada en ti fuera del hecho de querer conocer tus "intenciones ocultas".
Elio volteó a ver a Gladio con genuino terror en los ojos.
—¿L-Lo dices en serio?— preguntó con un pequeño temblor en la voz.
Gladio simplemente vio hacia el frente mientras sonreía. No lo decía en serio pero dejaría que Elio se lo creyera por el momento.
—Ánimo, hermano— murmuró Selene, viendo la encorvada espalda de su gemelo.
—Apoyas mucho a Elio con su romance pero, ¿qué hay de ti?— le preguntó Lillie, sonriéndole— ¿Has pensado en ello?
La Asutoro se sonrojó un poco y luego se rascó la mejilla.
—No del todo…— respondió, mirando hacia otro lado. Al instante, los instintos más primarios de Lillie se activaron.
—Dame una noche y te habré sacado todas las respuestas— aseguró, también sonriendo.
Selene se alejó un poco de ella.
—A veces me das miedo…
Ash corría por las praderas de pueblo Paleta a toda velocidad. Sus piernas se movían a un ritmo constante y fluido. A simple vista y gracias a su pantalón, nadie podría decir que Ash Ketchum no tenía su pierna izquierda.
La brisa de su pueblo natal, el sol y el fragante aroma del pasto. Ash cerró los ojos, dejando que una sonrisa apareciera en su rostro.
Aunque en esta línea de tiempo habían pasado solo ocho meses desde la última vez que había recorrido ese camino, para nuestro protagonista en realidad han pasado siete largos años.
Ver a los Ratatta corriendo por la gran pradera o a los Dodrio reposar sobre las casas, a la espera de que el amanecer llegara para anunciarlo con su canto.
Y por supuesto que no podía olvidarse de ellos.
Las personas de pueblo Paleta.
—¡P-Pero si es Ash! ¡De verdad eres tú!
—¡¿Ash?! ¡¿Volviste?!
—¡M-Muchas gracias por todo lo que hiciste, Ash!
—¡Me da mucho gusto volver a verte, Ash!
—¡Lo hiciste increíble! ¡Estamos vivos gracias a ti y a tus amigos, Ash!
—¡Bienvenido de vuelta, Ash!
Fue esa última oración la que hizo que los vellos de su piel se erizaran.
—Sí… Estoy de vuelta…— murmuró sin dejar de correr.
Finalmente, Ash terminó su pequeño recorrido. Llegó hacia aquella colina sobre la cual se encontraba el gran laboratorio. Una vez que estuvo frente a la puerta de la valla que separaba al exterior del pequeño sendero que llevaba a la entrada del edificio, se apoyó en este.
Su respiración estaba agitada y sudor caía por su rostro. Se llevó una mano a la pierna, haciendo un pequeño gesto de dolor.
—¡Idiota! ¿¡Por qué corres de esa manera?! ¡Es obvio que no puedes hacerlo en tu estado actual! ¡Has perdido mucha condición!— lo regañó Rotom. Ash volteó a verlo un tanto confundido— ¡Estuve gritándote todo el camino que te detuvieras pero no hiciste caso!
—Pikachu…— el roedor se veía preocupado por la pierna de su entrenador.
Al final, Ash simplemente se quedó recargado contra la valla, recuperando el aliento.
—L-Lo siento, chicos… Creo que estoy muy emocionado por volver a verlos a todos— les dijo, sonriendo.
Pikachu y Rotom entendían eso, pero no les gustaba que hiciera cosas tan arriesgadas tan pronto.
Se quedaron casi dos minutos esperando a que Ketchum recuperara el aliento y apenas lo hizo, se dio unas palmaditas en el rostro.
—¡Vamos allá!— exclamó, abriendo la pequeña puerta metálica y comenzando a subir por el sendero que lo llevaba hasta la cima.
Fue cuando llegaron hacia la puerta que Ash sonrió y luego, tomó aire.
—¡Profe…!— y se interrumpió a sí mismo.
—¡Muchacho! ¡Ven, ven, vamos a comer!
—Amber quiere que la lleve de pesca. ¿Quieres ir también, muchacho?
—Aprovechemos que tenemos tiempo de sobra. Tal vez te interese aprender algo de ciencia Pokémon.
—¡Ser tú el que vuela es una sensación completamente diferente a volar a lomos de un Pokémon! ¡Documentaré esto, muchacho!
—Vamos, muchacho. No puedes estar todo el día mirando hacia abajo. Debes dejar que sigan con sus vidas y descansar. Vamos, acompáñanos a Matsuko y a mí a tomar un café.
—Estoy feliz de poder compartir estos momentos contigo y con Red, muchacho. Es como si por fin pudiera dedicarles el tiempo que merecían.
—Pero si tuviera que elegir… Elegiría que siguieras luchando por tus sueños…
—Y ahora te vas. No hay nada que me haga más feliz que eso.
—¡Cuídate!
Ash veía fijamente hacia la puerta, con las cejas elevadas hacia el entrecejo. Una expresión de clara tristeza.
—Ash…— murmuró Rotom, notando sus emociones.
—Pika Pi…— Pikachu subió a su hombro, colocando una de sus patitas sobre la mejilla derecha del chico.
Ash mantuvo esa expresión por unos segundos más y finalmente, negó con la cabeza.
—Está bien, chicos— los miró a los dos—. Estoy bien.
Rotom sonrió.
—Tiene razón— dijo, mirando a Pikachu—. Él de verdad está bien.
Al escuchar esas palabras de la Pokédex, Pikachu dejó salir un suspiro. Acto seguido le sonrió a su mejor amigo, quien le devolvió el gesto.
Ash volvió a tomar aire y esta vez…
—¡Tracey!— gritó, golpeando varias veces la puerta.
Se escuchó un fuerte ruido y al instante, una serie de pasos. No pasó ni un minuto hasta que la puerta se abrió y apenas lo hizo, alguien lo envolvió en un abrazo. Pikachu tuvo que saltar a toda prisa.
—¡Ash! ¡De verdad estás aquí, Ash!— exclamó Sketchit.
Fue al escuchar su voz de nuevo que una enorme sonrisa apareció en su rostro. Sus ojos se pusieron vidriosos al instante y sin dudarlo, también lo abrazó.
—¡Estoy de vuelta, Tracey!— dijo y entonces, el joven adulto se separó de él.
Ash finalmente pudo ver su rostro. Sus ojos brillaban y las lágrimas corrían por sus mejillas. Tenía una sonrisa enorme en el rostro.
—¡Vamos, pasa! ¡Yo…! ¡Todos están esperando por ti!— aseguró, mirando hacia el interior del laboratorio— ¡El señor Yukinari, Daisy y Gary también están!
Al escuchar eso, la sonrisa de Ash se hizo un poco más grande.
—¡Hay un montón de cosas que tengo que contarles!— exclamó el azabache, comenzando a caminar hacia el interior.
Tracey cerró la puerta detrás de ellos y miró a Pikachu.
—¡Me alegra muchísimo verte también, Pikachu!— le dijo, extendiendo su brazo hacia él. Sin dudarlo, el tipo Eléctrico subió al hombro de Sketchit— ¡Y tú eres RotomDex! ¡Verte en persona es una cosa totalmente distinta a oírte por teléfono!
—Un placer, Tracey Sketchit. Creo que a estas alturas, las presentaciones vienen sobrando un poco— le dijo, sonriendo.
—¡Sí! ¡Hablemos con confianza, Rotom!
Aunque sus oídos estaban poniendo atención, su cerebro estaba desconectado. Miraba fijamente hacia el frente, esperando el momento en el que se encontrara con aquella puerta que lo llevaría al exterior.
Su corazón golpeaba su pecho con fuerza. Sentía la emoción correr por su ser y no era para menos.
Sabía que se reencontraría con esas personas en un contexto en el cual la tristeza debía estar presente pero para Ash, volver a verlos era una gran alegría.
Y fue cuando Tracey abrió la puerta que pudo verlos.
—Necesitamos tecnología no invasiva. Si podemos preservar la naturaleza mientras añadimos modernidad al rancho, entonces…
Ahí había tres personas que hablaban entre sí. La primera a la que vio fue a su amigo de la infancia y rival de toda la vida, Gary Oak. Vestía una chaqueta negra debajo de la cual se podía ver una camiseta blanca. Sus pantalones color beige, sujetos por un cinturón, ocultaban parte de sus negros zapatos.
A su izquierda había una joven adulta de largo pelo castaño, el cual caía diez centímetros por debajo de sus hombros; era perfectamente lacio. Al igual que Gary, sus ojos eran de un color verde oscuro y su belleza no podía ser puesta en duda. Una bata de laboratorio blanca cubría su suéter morado de cuello alto. Sus pantalones de lino eras negros al igual que sus mocasines.
Al lado izquierdo de Gary se encontraba un hombre que era más alto que él por aproximadamente cinco centímetros. Su pelo también era castaño solo que mucho más corto que el de Gary, sin mencionar unas pronunciadas entradas que le daban un aspecto más maduro. Pese a que no tenía tanto pelo, su rostro carecía casi completamente de arrugas y no había señal de ninguna cana a la vista. Sus ojos, al contrario que los de los otros dos, eran marrones. Su vestimenta consistía en una simple camiseta color beige con una franja blanca en el centro; unos pantalones de mezclilla azul oscuro y unas botas de campo. En su muñeca izquierda se encontraba un reloj plateado.
—¡Miren quien llegó!— exclamó entonces Tracey, llamando la atención de los tres castaños.
Sorprendidos por el repentino llamado, los tres se giraron al mismo tiempo y sus ojos se abrieron como platos.
—¡Hola a todos!— exclamó Ash, sonriéndoles.
Notó que la sorpresa de todos desapareció, dando paso a alegres sonrisas.
—Me preguntaba quién podría ser…— Gary comenzó a caminar hacia él, sonriendo— Pero si es Ash.
Y sin palabras de por medio, ambos se abrazaron.
—Ha pasado tiempo.
Ketchum asintió, sintiendo como su sonrisa se hacía un poco más pequeña pero no por ello perdía emoción.
—Sí… Ha pasado mucho…
—Vimos todo lo que pasó por televisión— la siguiente en acercarse a él fue Daisy, quien esperó a que Gary dejara ir a Ash para abrazarlo ella también—. Realmente te esforzaste mucho, Ash. Todos te estamos muy agradecidos.
Apenas se separaron, Ketchum los vio con una mirada culposa.
—Yo… Lamento mucho no haber podido hacer más… Tal vez si hubiera elegido otras palabras…
—Papá era un hombre gentil pero al mismo tiempo, era tan determinado como cualquiera de nosotros. Sin mencionar también su testarudez— Yukinari le puso una mano a Ketchum en el hombro—. Él estaba seguro de que lo que hacía era lo necesario para salvarnos y actuó basándose en eso. Si su sacrificio sirvió para algo, entonces…
—Lo hizo— Ash miró al hombre directamente a los ojos—. Si el profesor Oak no hubiera destruido a tantos Ultraentes, entonces Necrozma habría recuperado mucha más fuerza y no habríamos podido derrotarlo.
Los ojos de los tres Oak brillaron. Daisy se secó las pequeñas lágrimas que salieron, Yukinari pasó un dedo por el punto lagrimal derecho y Gary simplemente miró al cielo con una sonrisa.
—Solo saber eso es suficiente, entonces— asintió el hijo de Samuel, palmeando el hombro de Ash tres veces—. Dejemos los temas tristes para mañana y hablemos hoy. Debe haber mucho de lo que quieres hablar con Gary y Tracey.
—Sí. De verdad quiero hablar con todos ustedes, pero antes de eso…— Ash miró hacia el rancho y todos supieron al instante lo que quería.
—Ellos llevan mucho tiempo esperando por noticias tuyas— le dijo Tracey, poniéndose a un lado de él—. Decidimos mantener tu llegada como una sorpresa. Incluso me aseguré de mantener a Muk afuera del laboratorio.
Ash simplemente sonrió y dio un paso al frente.
—¡Ha pasado tiempo, Pikachu!— escuchó exclamar a Daisy.
—Y tú debes de ser RotomDex. El abuelo me habló de ti y de tu historia— vio a Gary acercarse a Rotom.
Después de eso se centró por completo en lo que había frente a él.
Al igual que había hecho antes al llamar a Tracey, tomó aire. Solo que esta vez llenó por completo sus pulmones, preparándose para dar uno de los gritos más grandes que había dado nunca. Los segundos pasaron y una vez que se sintió listo, abrió la boca.
—¡ESTOY DE VUELTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Pronunciar esas palabras; expresar esos sentimientos, fue algo que Ash sintió que le había quitado un enorme peso de encima. Tenía semanas queriendo gritarlo y ahora, por fin podía hacerlo.
No se dio cuenta del momento en el que se formaron dos lágrimas en sus ojos.
Antes de que lo notara un proyectil había sido disparado hacia el cielo y en menos de dos segundos, estalló. Rio con gran nostalgia al ver eso.
No pasó mucho tiempo hasta que siluetas se vieron en el cielo y la vegetación del bosque cercano comenzó a agitarse. Escuchó todo tipo de gritos y entonces los vio con toda la claridad del mundo.
Staraptor, Sceptile, Swellow, Infernape, Pidgeot, Talonflame, Floatzel, Garchomp, Noctowl y Unfezant fueron los primeros en llegar al lugar. Después de ellos, el resto apareció.
Ash esperaba que se abalanzaran sobre él nada más verlo pero no lo hicieron. Se mantenían a una distancia considerable de él, viéndolo con ojos llenos de ilusión y brillo. Podía saber con solo mirarlos que ninguno de ellos esperaba verlo ese mismo día, pero también sabía lo mucho que se estaban conteniendo pese a lo repentino de la situación. Ni siquiera los Tauros se estaban moviendo para embestirlo.
Fue al verlos ahí de nuevo, formados en una larga línea, que sintió una parte suya revivir. Una parte suya que había muerto aquel día y que ahora, al volver a ver a todos sus amigos Pokémon de vuelta, había regresado.
Pidgeot, Bulbasaur, Charizard, Blastoise, Kingler, Primeape, Muk, Tauros, Snorlax, Heracross, Meganium, Typhlosion, Feraligatr, Noctowl, Donphan, Swellow, Sceptile, Crawdaunt, Torkoal, Glalie, Staraptor, Torterra, Infernape, Floatzel, Gliscor, Garchomp, Unfezant, Samurott, Emboar, Serperior, Scrafty, Leavanny, Seismitoad, Gigalith, Krookodile, Talonflame, Hawlucha, Noivern, Decidueye, Lycanroc, Gumshoos, Peke, Golisopod e Incineroar.
Caminó directamente hacia ellos y ellos lo miraron a él. Expectativa fue lo que Ash pudo ver.
—A partir de ahora…— todos se tensaron un poco y entonces, la sonrisa de Ash fue de oreja a oreja—, sigamos creciendo sin miedo al futuro. Juntos.
Incluso el más rudo de los Pokémon de Ash comenzó a llorar al escuchar esas palabras por parte de su entrenador y éste, a su vez, no pudo contenerse más.
—¡De verdad…! ¡De verdad los extrañé, chicos!— exclamó, extendiendo sus brazos hacia ellos.
Sin dudarlo, ellos obedecieron la silenciosa orden de su entrenador.
Rugidos, ladridos, alaridos, mugidos y todo tipo de sonidos se escucharon en el rancho del profesor Oak, propiciando así por fin, un reencuentro que ambas partes esperaban con todo su ser.
Las lágrimas caían y los corazones latían nuevamente. La calidez de la vida inundó el lugar por completo, permitiéndoles a todos el conocer un hecho innegable.
Ash Ketchum está de vuelta.
—Entonces tecnología de Ultrópolis…— murmuró Gary, echándole un buen vistazo a la prótesis de Ash, la cual tenía entre sus manos— Esta que te hicieron los de Aether no es para nada mala pero seguro que no tendrán punto de comparación. Asegúrate de mostrarme el producto final cuando esté terminado, podría ayudarnos bastante en la mejor global de las prótesis.
Ketchum asintió.
—Es lo que tenía pensado hacer— le dijo, sonriendo. Peke y Meganium acaparaban todo el espacio cercano a él por lo que los demás tenían que conformarse con ver a un poco más de distancia. De todas formas, un ambiente realmente animado podía verse en el lugar.
Ash se encontraba ahora sentando en el pasto del rancho junto a los tres Oak y a Tracey, quienes habían sacado sillas para sí mismos.
—Tengo el presentimiento de que nuestro orgullo se verá un poco magullado cuando veamos la tecnología de Ultrópolis— rio Daisy.
—Es lo que tiene. Tienen un avance tecnológico que supera al nuestro por casi dos mil años— Yukinari veía hacia el cielo, pensativo—. Yo me pregunto qué tipo de programación utilizarán en esa dimensión…
—Mis amigos de Alola también pidieron algunas cosas. Puedo pedirles que se las presten también— contó Ash.
—Oh, eso sería de ayuda— Daisy le sonrió—. ¿Contamos contigo también, Tracey?
—¡Por supuesto! Voy a ayudarlos en todo lo que me sea posible— asintió el joven adulto.
—Tus amigos de Alola, ¿eh?...— murmuró Gary, cruzándose de brazos— El futuro Kahuna de Melemele, los herederos de la Fundación Aether y dos adolescentes comunes y corrientes… Que estatus social tan dispar.
—De nuevo con las palabras complicadas, Gary— rio Ash.
El mencionado simplemente se rio de vuelta.
—Agradecemos que también hayan venido. Sabemos que el anterior Kahuna de Melemele estuvo con papá en su plan y que la Fundación Aether fue destruida por el mismo— Yukinari veía a Ketchum con una mirada un poco preocupada.
—Ellos estaban realmente halagados por haber sido invitados— dijo el azabache—. Lillie era admiradora del profesor igual que el chico de ahí— apuntó a Rotom con la cabeza. La Pokédex estaba revisando a sus Pokémon. De pronto, el joven pareció darse cuenta de algo— Ah, claro, tal vez no los conozcan de todo por sus nombres— rio, rascándose la cabeza—. Lillie Aether es la rubia de ojos verdes.
—Los conocemos a todos por sus nombres. Últimamente las noticias solo hablan de ustedes— rio Daisy
—Gladio Aether, Hau Mahalo, Elio y Selene Asutoro. El rubio, el de pelo verde y los dos gemelos— repasó Gary, mirando en todas direcciones—. ¿Dónde están, por cierto?
—Están en la casa ayudando a mamá— respondió Ketchum—. Como Red está recuperándose todavía y Yellow está en su último mes de embarazo, entonces ella necesita toda la ayuda posible.
—Nos pasaremos por ahí apenas terminemos de hablar— aseguró Yukinari—. Hemos estado muy preocupados por Red las últimas semanas y al menos a mí me gustaría hablar con él en persona.
Ash sonrió ampliamente.
—¡A él le va a encantar verlo, señor Yukinari!— aunque para su adentros pensó lo contrario.
—Por cierto, Ash, ¿has hablado con tus amigos estos últimos días?— preguntó Daisy, viéndolo a los ojos.
—Esto… Bueno, tengo bastantes amigos, así que…
—Ah, claro, disculpa por no ser muy clara. Me refiero a tus antiguos compañeros de viaje— explicó mientras sonreía.
Ketchum asintió.
—Pude intercambiar mensajes de texto con todos ellos. Como todos son personas muy ocupadas no hubo tiempo para hacer ninguna llamada— respondió, haciendo que Daisy asintiera.
—Entiendo, ¿entonces no sabes si Brock, Misty, May, Max o Dawn aceptaron la invitación?— interrogó.
Escuchar eso hizo que Ketchum abriera los ojos de par en par.
Sí, en su línea temporal original ellos también habían ido al funeral del profesor Oak. El único detalle era que en aquella ocasión también era su funeral. Ash pensó que sus amigos solo habían estado ahí por él, pero ahora veía que se equivocaba.
—¿Solo ellos cinco?...— preguntó, claramente sorprendido.
—Lo siento, solo de ellos cinco nos habló el abuelo… A Brock, Misty, May y Max los conocí en persona de las veces que vinieron a pueblo Paleta. También solía hablar sobre lo mucho que a Dawn le gustaban sus haiku.
—Y-Ya veo… ¡No te preocupes por eso, lo entiendo completamente!— Ketchum le sonrió— Y sobre tu pregunta, ellos definitivamente vendrán. ¡De hecho, apuesto a que están en pueblo Paleta ahora mism…!
—¡Disculpen! ¡Somos Max y May Asano, de ciudad Petalia!— se escuchó gritar.
Al oír dicho llamado, todos miraron hacia la valla que delimitaba el rancho y ahí se encontraron con dos personas.
La primera era un preadolescente. Su cabello negro era lo suficientemente largo como para cubrir sus orejas, las cuales solo eran visibles gracias a que sus gafas las separaban del pelo. Dichas gafas servían para mejorar la vista de sus marrones ojos. En cuanto a altura, era tal vez cuatro centímetros más pequeño que la persona a su lado y su cuerpo era delgado, notándose así que aún estaba en pleno crecimiento. Usaba un polo negro, jeans azules y deportivas verdes. Era Max Asano, de trece años.
La segunda persona era una adolescente. Su cabello era castaño y corto, con excepción de dos largos mechones que sobresalían por los costados de su rostro. Cubriendo su cabello había un listón rojo y blanco. Usaba una camiseta de tirantes roja de la cual sobresalía por debajo otra camiseta de tirantes negra. Su short blanco cubrían por completo su pelvis y casi la totalidad de sus muslos; debajo de dichos shorts se podían ver unas mallas deportivas negras que abarcaban hasta un poco por encima de la rodilla. Sus zapatillas eran amarillas y negras. Su cuerpo parecía haberse desarrollado por completo pues era solo un poco más alta a comparación de la última vez que Ash la había visto. Su nombre era May Asano, de diecisiete años.
Bulbasaur, Charizard, Blastoise, Sceptile, Crawdaunt, Swellow, Torkoal, Glalie y Donphan reaccionaron al igual que Pikachu. Algunos otros como Infernape o Staraptor también se vieron interesados al ver a May.
—¡Chicos!— ese grito se escapó de la boca de Ash, quien pasó de estar sentado a arrodillarse.
Apenas escucharon su voz, los ojos de los hermanos Asano se abrieron de par en par. Con la mirada buscaron rápidamente al dueño de la voz y lo encontraron.
—¡ASH!— gritaron los dos con enormes sonrisas en sus rostros.
Ketchum de inmediato trató de ponerse de pie pero lo único que logró fue caer de cara al suelo. Algo aturdido por eso, miró hacia su pierna izquierda y luego hacia Gary. Sonrió, pues no le importaba nada.
—¡Espe…!— y sin hacerle caso al llamado de su amigo de la infancia, se levantó en una sola pierna.
Como mejor pudo comenzó a avanzar en dirección a sus amigos de Hoenn, quienes por un momento vieron con tristeza la extremidad faltante de Ash. Eso hasta que él dijo lo siguiente:
—¡¿Qué es una pierna o dos?!
Los ojos de Max y May brillaron. Eso definitivamente sonaba a Ash Ketchum.
Voltearon a ver a los miembros de la familia Oak, recibiendo permiso con un asentimiento y una sonrisa.
Al mismo tiempo, los Asano saltaron la valla y corrieron hacia su buen amigo, embistiéndolo y cayendo al suelo junto con él.
—¡Estábamos preocupadísimos, Ash! ¡Creíamos que de verdad no ibas a lograrlo!— le dijo Max, separándose un poco de él.
—¡Eso dice Max, pero yo estaba segura de que estarías bien! ¡Sabía que tu cabeza tan dura y tu suerte inhumana te mantendrían a salvo!— May le sonreía ampliamente.
Ash rompió en carcajadas, sentándose nuevamente en el pasto.
—¡Estoy realmente feliz de que estén bien! ¡Max ha cambiado tanto y May se ve casi igual!— Ash rio nuevamente, sintiendo como se formaban lágrimas en sus ojos— ¡Es realmente bueno verlos!
Max y May voltearon a verse entre sí para después mirar a Ash. Sonrieron.
—¡Sí!
Se separaron un poco entre sí, dándole el suficiente espacio a Ketchum, quien no tardó en tomar la palabra.
—¿Cuándo fue que llegaron? ¡Hasta hace unos minutos ni siquiera sabía que estarían aquí!
Al escuchar la pregunta de Ketchum, los Asano parecieron recordar algo y su sonrisa se hizo más grande.
—¡Es cierto! ¡Nosotros nos adelantamos, pero ellos también deberían de estar por…!
—¡¿Ese es…?! ¡¿Ash?!— al mismo tiempo, todos voltearon hacia la valla por la que habían cruzado Max y May.
Otras tres personas veían desde ahí. Tres personas que, a excepción de una, todos reconocieron al instante.
Una joven adulta más alta que May por solo unos dos centímetros. Corto cabello anaranjado atado en una pequeña coleta baja y hermosos ojos verdes eran las características que más llamaban la atención al ver su rostro por primera vez. Estaba vestida con una blusa amarilla hecha de chifón, de mangas largas pero que dejaban al descubierto sus hombros, dicha blusa estaba fajada en unos jeans oscuros. Sus pies eran cubiertos gracias a unos tenis tipo converse de color azul. De dieciocho años de edad, Misty Kawanami.
La siguiente era una adolescente que parecía compartir edad con May, aunque no estatura, pues era unos dos centímetros más pequeña. Sus ojos eran azules al igual que su largo y sedoso cabello el cual era cubierto por una boina negra. Su blusa era de un color rosa pastel y parecía hecha de la misma tela que la de Misty, sin mencionar que también era de manga larga (solo que si cubría la totalidad de sus brazos). Si la blusa le quedaba larga o no, eso nadie podía saberlo pues estaba perfectamente fajada en una falda negra de pretina alta. Llevaba puestas unas botas largas que llegaban hasta sus rodillas. Era Dawn Chiba, de dieciséis años.
La última persona era un joven adulto que le sacaba bastantes centímetros a sus dos acompañantes, pues era incluso más alto que el mismo Ash y, a diferencia de Max, May, Dawn o Misty, cuyas teces eran claras, la piel de esta persona era morena. Su cabello era de un color castaño oscuro y sus ojos estaban rasgados, resaltando su sangre oriental. Afortunadamente para el narrador, su vestimenta era mucho más sencilla que la de sus acompañantes, pues consistía únicamente en unos jeans celestes, unas deportivas negras de suela blanca y una camiseta negra de manga larga hecha de algodón (la cual se ceñía un poco a su torso, dejando ver su trabajada musculatura). Brock Ishihara; veintitrés años de edad.
Esta vez no fueron pocos los Pokémon que reaccionaron. La mayoría de ellos lo hizo al ver a Brock, quien conocía a más de la mitad de ellos (eso si no contamos a los treinta Tauros).
La sonrisa de Ash solamente se hizo más grande al verlos ahí y sin pensárselo dos veces, volvió a ponerse de pie. Esta vez fue Max quien sirvió de soporte para él.
Vio como los ojos de Brock se llenaban de lágrimas al igual que los de Misty, quien se llevó las manos a la boca. El ceño y la boca de Dawn se fruncieron, conteniendo el llanto.
—Oh, Ash…— murmuró Ishihara, viendo con gran tristeza el estado en el que estaba su amigo.
—A menos que esas lágrimas sean de felicidad, entonces no las derramen— Ketchum les dio una radiante sonrisa—. Ahora que están los cinco aquí… ¡Tengo que hablarles de todo!
Avanzó dando unos cuantos saltos, apoyado en Max. Al final terminó llegando hacia donde estaban los tres y se sujetó de la valla.
—¡Han pasado años!— exclamó.
Y lo abrazaron. Lo abrazaron entre lágrimas que se les contagiaron a los Asano y a los Oak.
Gary se puso de pie, sonriendo y dejándole la pierna protésica a Daisy. Se alejó un poco del lugar mientras veía al cielo.
—Ey, abuelo. Sé que deberíamos estar tristes por ti, pero tú también lo habrías querido, ¿no? Habrías querido que celebráramos su regreso…
El castaño sintió un calor en el pecho. Un calor indescriptible que lo hizo derramar lágrimas.
—Vaya forma de comunicarte— rio, cruzándose de brazos.
—Debió ser agotador, Ash— le dijo Brock. Su ceño estaba ligeramente fruncido.
—No quiero ni imaginar lo mucho que debió haberte dolido— Dawn todavía estaba secándose las lágrimas residuales.
—Siempre eres tan imprudente, pero esta vez lo fuiste por la causa adecuada— Misty le sonrió. Entre sus brazos estaba Pikachu.
Ketchum rio, rascándose la cabeza ante el comentario de la pelirroja.
—¡Pero dejemos eso de lado!— los miró a los cinco, sonriendo— ¿Cómo es que llegaron casi al mismo tiempo? ¡Eso no debió ser posible!
Los Asano, Ishihara, Kawanami y Chiba voltearon a verse entre sí. Al final, simplemente sonrieron.
—Se lo debemos a Brock— comenzó a explicar Misty—. Apenas recibimos el correo de Daisy, él nos organizó a los cinco de forma que pudiera pasar por cada uno de nosotros.
—Max y yo llegamos por ciudad Carmín, por lo que Brock fue a recogernos hace unos dos días— continuó diciendo May—. Después de eso solo quedó ir hacia Celeste, donde recogimos a Dawn y Misty.
—Mi avión aterrizó ahí— sonrió la peliazul.
—Y al final, llegamos a pueblo Paleta— Brock también sonrió—. Como Max y May habían reservado un hotel por su propia cuenta y nosotros otro, tomamos caminos separados.
—Y como nuestro hotel estaba más cerca, hicimos el registro primero y llegamos antes que ellos— Max se cruzó de brazos—. Aunque la diferencia fue menos de la que creí que sería…
—Una disculpa por no responder el correo, Daisy. Nos centramos tanto en prepararnos para venir que olvidamos lo más importante— Misty se rascó la nuca, haciendo una pequeña reverencia.
—No se preocupen, lo importante es que están aquí— Daisy la miró con una sonrisa.
—¿Ehh?— Ash se vio ajeno a la pequeña conversación entre la Oak y Kawanami. Él sonrió nuevamente— Quién diría que pueblo Paleta tiene más de un hotel…
—Puede que no lo sepas porque no te pasas seguido por ahí, Ash, pero la zona urbana del pueblo está creciendo cada día más— le dijo Daisy, posando ahora su atención sobre él.
Ketchum recordaba haber escuchado a su madre decir algo así. Pueblo Paleta estaba dividido en la llamada "zona urbana" donde se encontraban edificios de más de cinco pisos, restaurantes, hoteles y alguna que otra tienda departamental. La otra parte era la llamada "zona valle", lugar en el que estaba la mayoría de las casas y por supuesto, ahí era donde Ketchum vivía. La distancia entre ambas partes era de unos treinta minutos a pie.
—Bueno, eso apesta…— murmuró el azabache, cruzándose de brazos— Pueblo Paleta es genial porque es pequeño.
—¿Quién sabe, Ash? Tal vez algún día de estos también se construya un estadio— dijo Brock, haciendo que su amigo lo mirara de inmediato.
—¡Eso sería bueno!— exclamó Ash.
Todos rieron al ver el repentino cambio de humor.
—¡Hablando de batallas!— Ketchum volteó a ver a Max, quien de inmediato tragó saliva— ¡Prometimos que…!
—¡F-Frena, frena!— le dijo, alejándose un poco— ¡Dijiste que cuando fuera a verte en Alola! ¡En nuestro estado actual no voy a servir ni como calentamiento!
Ash se mostró claramente decepcionado, cruzándose de brazos.
—Incluso yo me siento un poco intimidado sabiendo que casi todos los Pokémon que nos rodean podrían luchar contra los de Red— rio Tracey, acariciando a Muk.
—¡Y también tiene algunas bellezas!— Misty miró a Seismitoad y Samurott con ojos llenos de amor. Pikachu se vio obligado a saltar de sus brazos— ¡Son tan geniales!
La mirada de Dawn y May, por otra parte, se fijaron en Peke. Brock miró a la Ninetales con algo de nostalgia.
Fue al ver la reacción de Misty que Ash sonrió con malicia.
—¡Bueno, si hablamos de chicos geniales, él definitivamente es uno de los más geniales!— se puso de pie ahora que tenía de vuelta su prótesis y se acercó a un Pokémon en específico el cual se encontraba detrás de Incineroar y Charizard— ¡El poderoso Golisopod!
El rostro de Misty palideció y sus vellos se erizaron. Dio un paso hacia atrás por pura inercia y entonces, Ash siguió hablando.
—¡Del tipo Bicho/Agua!
Aunque el gesto de la pelirroja se relajó un poco, definitivamente no bajó la guardia. Rio de forma nerviosa, tomando unos pasos más de distancia.
—¡E-Es muy… simpático!— dijo, ocultándose detrás de Blastoise, quien la vio con un poco de confusión— Espera… ¡¿Squirtle?!
—¡Blastoise Blas!
—Dice: "Tiempo sin vernos"— tradujo Rotom, de forma que Misty volteó a verlo.
La chica de Celeste sonrió y abrazó con fuerza a la tortuga.
—¡Ha pasado mucho, Squir… Blastoise!— le dijo, restregando la cara por el caparazón del tipo Agua.
Mientras Ash rompía en carcajadas y Golisopod se preguntaba si había hecho algo malo, los demás compañeros de Ketchum veían atentamente a sus Pokémon.
—Muchos de ellos realmente han cambiado, ¿eh?— Brock caminó hacia Meganium, Typhlosion y Feraligatr.
—Incluso el pequeño Corphish ahora es un temible Crawdaunt— Max acarició la cabeza del crustáceo, quien le sonrió.
—¡Tú sigues siendo el mismo llorón, Torkoal!— rio May, cubriéndose de las lágrimas de felicidad que salían de los ojos del tipo Fuego.
—Pensar que ahora tengo que ver a Gible hacia arriba…— Dawn sonrió, gesto que Garchomp le correspondió. El tipo Dragón tenía tiempo queriendo volver a ver a su amiga.
—Aunque hay algunos que se mantuvieron firmes— rio Tracey, cargando a Bulbasaur.
—¡Bulba!
—¡El buen Bulbasaur!— notó Brock, sonriendo— ¡Es bueno ver que algunas cosas nunca cambian!
—¡Bulbasaur! ¡Sigues siendo tan pequeño y lindo!— Misty se acercó al tipo Planta, acariciando su cabeza.
—El deseo de no evolucionar de Bulbasaur continuó siendo fuerte incluso tras tantos años…— Max no podía evitar sonreír.
—Es tan pequeño pero aun así siento que podría darle una paliza a mi Venusaur— May miraba al pequeño Pokémon con una sonrisa.
—¡Bulbasaur!
Pikachu volteó a ver a Rotom con un gesto bastante particular.
—Tú siempre eres el centro de atención, deja que alguien más lo sea por un momento— la Pokédex se cruzó de brazos—. Sheesh… Que roedor tan maleducado.
—P-Pika…
Ash veía con una sonrisa el momento. Algunos de sus amigos humanos y todos sus Pokémon juntos en el mismo lugar. Después de todo lo que había pasado era como un sueño hecho realidad.
—Tal vez haya algunos de ustedes que no los conozcan, pero como Gary, son personas que fueron parte de mi viaje en el pasado— les explicó sobre todo a sus Pokémon de Unova, Kalos y Alola.
—Esta cantidad de Pokémon no es la gran cosa, realmente— dijo el propio Gary con una sonrisa un tanto altanera. En su cabeza estaba Gliscor, quien parecía tener un afecto especial por él.
Ketchum rio de forma nerviosa.
—El mismo Gary de siempre…
Fue entonces cuando Yukinari vio el reloj en su muñeca.
—Bueno, chicos, quiero ir a visitar a Red, así que me adelantaré a…
—¡Ah, vamos con usted, señor Yukinari!— se apresuró a decir Ketchum— ¡Hay personas a las que quiero presentarles!
Pikachu y Rotom voltearon a verse con grandes sonrisas.
—Esto va a ser divertido— dijo la Pokédex, haciendo que Pikachu asintiera.
—Pika Pi.
Silencio. Miradas fijadas en una sola persona. Dos grandes sonrisas y miradas expectantes.
Las bocas se abrieron, dejando salir un mismo sonido.
—¡¿NOVIA?!
—Soy la novia, un placer— Lillie hizo una reverencia ante los nuevos conocidos.
Gary, Red, Elio, Rotom y Yukinari rieron ante la reacción de los ex compañeros de Ash, así como de Daisy. Otros como Gladio o Selene simplemente veían atentos lo que pasaba.
—¡¿U-Ustedes sabían?!— les preguntó Daisy a su hermano y a su padre.
—Queríamos ver tu reacción y lo valió— aseguró el castaño. Yukinari asintió.
—¡E-Espera, ¿en serio?! ¡¿Eres la novia de Ash como… en serio?!— May no podía ni creérselo y se notaba en su rostro.
—Sí. Es un placer conocerlos a todos por fin— respondió la rubia sin perder su sonrisa.
—¡Pero… Pero…!— Misty se veía claramente confundida— ¡Eres muy bonita!
—¡¿Verda…?!
—¡Pudiste elegir a alguien mucho más guapo que él!— terminó de decir Kawanami, señalando a Ash.
El azabache frunció el ceño y miró hacia otro lado.
—Es por eso que tú no tienes novio… Fea— dijo entre dientes, mirando hacia otra dirección.
—¡¿Qué dijiste?!
Lillie se rio de forma nerviosa, rascándose la cabeza.
—Yo creo que Ash es muy bien parecido…
—El jefe es guapo, ¿verdad, hermano?— le murmuró Selene a su gemelo desde una esquina de la sala.
—Incluso como hombre puedo decir que es guapo, Selene— respondió el Asutoro.
—El día llegó… ¡Finalmente… la profecía se cumplió!— decía Brock con una mano cubriéndole los ojos— ¡Gracias por enseñarle el verdadero camino, Lillie!
—O-Oh… ¡Supongo que de nada!— exclamó, sonriendo ampliamente.
—D-Demasiada luz…— pensó Max, cubriéndose los ojos.
—¡Ya sospechábamos que había algo ahí! ¡Al final fue cierto!— Dawn sujetó las manos de la rubia— ¡Felicidades a los dos! ¡Aunque es tan inesperado que casi parece un sueño!
—¿¡Y… Y cuántos años tienes?!— preguntó May, acercándose a la rubia por el otro flanco.
—Cumplí diecisiete en noviembre— respondió Aether. Se veía bastante contenta.
—¡Eres mayor que Dawn y yo!— exclamó la castaña, sorprendida.
Red adquirió una pequeña sonrisa en el rostro al ver la escena. Entonces una mano fue colocada sobre su hombro.
—De verdad es un gusto verte en pie, Red— le dijo Yukinari, sonriéndole.
El castaño lo miró por un momento y entonces le sonrió.
—Sí. Es un placer estar aquí de nuevo.
Yukinari vio eso y su gesto se nubló un poco. Red podría jurar que en ese momento no habría podido descubrir el estado de ánimo del adulto por más que lo intentara.
—Lo siento, Yellow, Delia, ¿creen que esté en condiciones de acompañarme a caminar un poco?— les preguntó Yukinari, viendo a ambas mujeres.
Ambas Ketchum se miraron entre sí y luego a Red. Pudieron ver por su gesto que se veía ansioso por algún motivo.
—El doctor dijo que debía acostumbrarse a caminar de nuevo, así que mientras no haga demasiado esfuerzo…
—Yo me aseguraré de que no sea el caso— se apresuró a decir por sobre las palabras de Delia.
—Entonces te lo encargo— le dijo, haciendo una pequeña reverencia.
Con el alboroto causado por la existencia de Lillie ocupando a casi todos los presentes, solo seis se dieron cuenta del rumbo que tomaban el primogénito de los Ketchum y el padre de los Oak.
—¡¿Han ido a citas o algo parecido?!— preguntó May, claramente la más emocionada de todos.
—Bueno, se podría decir que sí— rio Lillie, viéndose un poco avergonzada pero complacida al mismo tiempo.
Misty tenía una cara de molestia y confusión.
—No me imagino a este tipo haciendo algo como eso…
—La verdad, al principio tampoco me lo imaginaba— Aether volvió a reírse, girándose hacia Ash—. Supongo que todos teníamos la misma impresión de ti, ¿eh?
Pero el azabache no le respondió. Al menos no de inmediato.
—Vuelvo en un segundo— dijo, sonriéndoles a sus amigos y poniéndose de pie.
Siguieron con la mirada su camino y luego, decidieron volver a la conversación.
Justo antes de que Yukinari y Red atravesaran el umbral de la puerta, Ketchum puso una mano en el hombro de ambos.
—Vuelvan pronto, ¿sí? Hay un… Pokémon mío que me gustaría que el señor Yukinari viera— les dijo, sonriendo ampliamente.
Mientras que Yukinari se vio confuso, Red simplemente le devolvió el gesto.
—¿En serio no se los mostraste?— preguntó, recibiendo una negativa.
—Bueno, está cansado por los entrenamientos de la última semana. Es bastante dormilón cuando no tiene energías— rio el azabache.
—Ahora tengo curiosidad, así que me aseguraré de que volvamos pronto— Yukinari asintió—. Entonces…
—¡Sí!— Ash los despidió mientras se retiraba de vuelta al sofá.
—¡Ah, Ash! ¡Justo quería…!
—¡Mi Lillie preciosa! ¡Será un gusto escuchar lo que tengas qué decirme!
—¿Q-Qué rayos?... ¿¡E-Este de verdad es Ash?!
—¡Qué cambio tan radical!
—Las personas de verdad maduran, ¿eh?...
—¡Ash, aprendiste bien! ¡Aprendiste…! Aprendiste demasiado bien… ¡Estoy celoso!
—¡Yo esperaba algo así desde aquella llamada en la que halagó a Lillie!
—Pfff… Es tan cursi que da risa.
—Gary, estoy bastante segura de que tú también eres así siempre que traes alguna novia a casa…
—Eso no es algo que deban saber, hermana.
—¡Por cierto, soy Hau Mahalo!
Mientras Yukinari y Red se alejaban de la casa, podían escuchar todas esas voces. Era una charla animada que muy distinta a lo que se esperaría dado el motivo de la reunión. Aunque realmente no le veían el lado negativo, después de todo, estaban cumpliendo parcialmente uno de los deseos de Samuel.
—Desde pequeño— al escuchar la voz del Oak, Red volteó a verlo de inmediato. Es cierto que no lo escuchaba del todo bien pero podía distinguir con claridad sus palabras— siempre has sido un niño muy fuerte, Red. Tú y Ash, en realidad. ¿Recuerdas aquella vez cuando tenías nueve años y te rompiste una pierna?
Ketchum sonrió y asintió.
—Sí. Lo recuerdo.
—¿También recuerdas el motivo?
Red dejó salir una pequeña risita.
—Unos chicos de la zona urbana del pueblo decidieron meterse conmigo y lo permití por unos meses.
—Pero cuando apuntaron a Ash…
Red se rascó la cabeza.
—Bueno, que me golpearan a mí estaba bien, pero Ash es un absoluto no-no. Terminé dando una mala patada y bueno… Pasó lo que pasó— dijo mientras se encogía de hombros.
—Creo que estás omitiendo partes importantes— rio Yukinari—. Como el hecho de que esos chicos tenían doce años y que el que esquivó tu patada por los pelos estaba temblando de miedo. Sin mencionar, claro, que terminaste dañando el poste de luz que golpeaste en su lugar.
—La madera estaba un poco podrida— aseguró Red, todavía sonriendo.
—Era un poste de acero, Red. Lo doblaste de forma que hacía un ángulo de ochenta grados— Yukinari soltó una carcajada.
—Eso es preciso— volvió a reír Red.
—La fuerza con la que nacieron es un gran regalo, Red. Tienen un físico fuerte y gozan de buena salud— Yukinari le sonrió y luego, pasó a mostrarse un tanto nervioso—. Aunque Gary es más alto, voy a admitir que me daba miedo que un día Ash terminara hartándose de sus constantes provocaciones y terminara golpeándolo…
—Vamos, Ash era muy impulsivo en ese entonces pero tampoco llegaba a esos extremos…— dijo Red, viéndose un poco más serio.
—¿Estás seguro de eso?— preguntó Yukinari, rascándose la mejilla.
Ketchum lo pensó bien y recordó que, en más de una ocasión, Ash había intentado ir a los golpes cuando era niño pero afortunadamente siempre había alguien para detenerlo.
—… Tal vez lo he mimado demasiado…
Mientras caminaban, las personas reconocían a Red al pasar y a Yukinari. Todos les sonreían ampliamente y los saludaban con enormes sonrisas. Algunos de vez en cuando decían palabras de ánimo para ambos pero no les daban mucha importancia.
Entonces, se cruzaron con unos adultos de alrededor de veinticinco años. Al ver a Red lo saludaron con una pequeña sonrisa y una reverencia similar.
—Hablando de los Regis magos— murmuró Red por lo bajo, devolviéndoles el saludo.
—Ah, cierto… Uno de los chicos con los que te peleaste era primo de uno de tus vecinos, ¿verdad?— preguntó Yukinari, viendo a los adultos retirarse.
—Sí. Se enteró por él que papá nos había abandonado y decidieron que yo era un blanco fácil— Red miró hacia el cielo—. Es gracioso que el motivo por el que decidieron burlarse de mí terminó estando relacionado con el motivo por el cual pude ganarles.
—La fuerza de Kazuya no era para reírse, ¿eh?... Al menos la física…— murmuró Yukinari con una mano en el mentón.
—Cuando tenía cuatro años recuerdo haberlo visto cargando una viga de acero en una construcción en la que trabajaba. La levantó como si fuera una pluma…— Red se veía pensativo.
—¿Era una viga pequeña?
—No. Uno de sus compañeros se acercó a mamá y a mí y nos dijo: "Demonios, hombre. Esa cosa debe pesar cómo ciento cincuenta kilos. ¿Qué come Kazuya en casa?"
—Me sorprende que recuerdes eso tan bien…— Yukinari agitó la cabeza—Aunque estoy seguro de que tú y Ash podrían hacer lo mismo ahora.
Red no lo iba a negar. Así como otros habían nacido naturalmente inteligentes, él y Ash habían nacido naturalmente fuertes. Su físico era muy superior al de una persona normal así como sus instintos y por ello, posiblemente eran tan buenos entrenadores.
—La fuerza de Kazuya y los instintos que la señora Hana le heredó a Delia…— escuchó decir a Yukinari, volteando a verlo. Era como si le hubiera leído la mente— Eso resultó en una combinación aterradora, ¿eh?
—Me pregunto cómo habrían cambiado las cosas si papá o el abuelo Hitoshi hubieran tenido los mismos instintos de la abuela Hana…
Yukinari lo miró de reojo y luego, tomó aire.
—Bueno, a diferencia de ti, Red, yo sí pude conocer a tu abuelo…— le dijo, atrayendo su atención— Bueno, el hombre era un idiota.
Red, contra todo pronóstico, dejó salir una carcajada.
—¡Lo imaginaba!
Yukinari sonrió.
—Pero es cierto que tenía algo que la gente común no tiene— Red se puso serio y lo miró—. Las cuatro veces que hablé con él, me miró con ojos llenos de determinación y me dijo: "Todavía no lo he logrado, pero la próxima vez lo haré".
Red desvió un poco la mirada.
—Heredaron tanto los instintos como el cálido corazón de la señora Hana y de Delia— Yukinari le sonrió—. Sí, tu padre y tu abuelo son unos idiotas de primera clase, pero heredaron cosas de ellos también. La fuerza física de Kazuya y la fuerte determinación del señor Hitoshi. Claro que Delia también heredó esa determinación. Ser madre soltera es realmente difícil, ¿lo sabes?
Red recordó las contadas ocasiones que escuchó llorar a su madre mientras su abuela Hana la reconfortaba y le decía que todo estaría bien.
—Sí…
—Así que, de alguna manera, podríamos decir que ese par de buenos para nada al final sirvieron de algo, ¿cierto?— Yukinari no había dejado de sonreírle.
Red cerró los ojos y también sonrió.
—Y veo que Gary heredó su lengua afilada.
—Cortesía de mamá— rio Yukinari, viendo hacia el cielo con una pequeña sonrisa—. Me alegra que Daisy no la tuviera. Ella es tan dulce como su madre… Ah, disculpa, me perdí en mis pensamientos.
—No, no se preocupe— Red le restó importancia con una mano.
Oak se quedó en silencio por un momento y luego se decidió.
—Esto que voy a preguntar podrá ser algo sensible, Red, pero… ¿Kazuya no ha intentado ponerse en contacto con ustedes?— preguntó, viéndolo de reojo.
Ketchum dejó salir un suspiro y se llevó una mano a la cara.
—Tengo miedo de que de verdad lo haga…
—¿Qué harías si se diera el caso?— interrogó Yukinari, haciendo que Red nuevamente lo mirara.
—Depende de la situación, pero básicamente me mantendría firme a la promesa que le hice a la abuela— Red se rascó la nuca—. En otras palabras, lo correría a patadas… Aunque no creo poder controlarme si lo veo aparecer mañana en el funeral del profesor, incluso preferiría que se presentara en el nacimiento de Amber…— esto último lo dijo en un murmuro que Oak alcanzó a escuchar.
—¿Y qué piensa Ash sobre esto?
—Ash… Bueno, al principio Ash tenía un gran resentimiento hacia papá. Los niños se burlaban de él porque nos abandonó y mamá sufría por su culpa. Aunque conforme fue madurando, su opinión de papá también cambió— Red sonrió—. Siempre dijo que si lo veía algún día, le daría una paliza junto a sus Pokémon pero desde que recorrió Kanto por primera vez todo cambió. Las pocas veces que ha salido el tema el siempre responde con indiferencia. Creo que podrías decirle que papá vino a verlo y él solo te miraría, sonreiría y diría con un tono desinteresado: "Oh, ¿en serio?".
—Puedo imaginarlo diciéndolo— Yukinari asintió con una sonrisa.
—Aunque últimamente…— Oak se puso serio— Últimamente siento que Ash es distinto. Veo sus ojos y en ellos puedo notar una gran madurez. Por momentos siento como si yo fuera el hermano menor… Es como si el experimentar la muerte de cerca lo hubiera hecho crecer diez años de golpe.
Yukinari nuevamente asintió.
—Puedo sentirlo por la forma en la que maneja todo este asunto. Por la forma en la que habla de papá… Incluso nos dijo exactamente lo que queríamos oír sin dudar en lo más mínimo… Y es en parte por eso que también te traje aquí, Red.
Ketchum bajó un poco la cabeza. Él lo sabía.
—No sé si hay palabras que valgan, señor Yukinari. No sé si nada de lo que usted me diga podrá convencerme de que hice todo lo que pude— lo miró directamente a los ojos—. Tal vez si no hubiera temido tanto, podría haber evitado lo que pasó… Y al no haber hecho, gente murió directa e indirectamente por obra mía.
Yukinari lo veía fijamente. Su rostro era serio y tras algunos segundos, una sonrisa apareció.
—Lo sé bien. Tú y Ash también heredaron una terquedad comparable a la de un Mudbray— el castaño se rascó la nuca—. No intentaré convencerte, Red, pero sí hay algo que debo decirte.
Ketchum no dijo nada. Estaba a la espera de escuchar aquella cosa.
—La familia Oak y la familia Ketchum son una sola. Y en la familia, no hay nadie que te culpe por lo que pasó.
Red se pasó una mano por debajo del ojo izquierdo y asintió.
—Entiendo.
—Si es así, volvamos entonces— Yukinari dio media vuelta pero Red no se movió de su lugar.
—Tal vez me gustaría quedarme un poco más— dijo, mirando hacia el frente.
Oak se quedó en silencio y en silencio, caminó a su lado.
—Mientras no sea demasiado…
Afortunadamente los temores de Red no se hicieron realidad. Cuando la lluviosa mañana del cuatro de mayo llegó, no hubo ni el más mínimo rastro del hombre llamado Kazuya.
Solo había personas reunidas alrededor de un ataúd simbólico. Un ataúd que fácilmente podría ser abierto y en cuyo interior no se encontraría nada.
Mientras el sacerdote hablaba y las gotas de lluvia caían pesadamente sobre los paraguas de los presentes, la mirada de Ash divagaba.
Los funerales en pueblo Paleta eran así dado que no tenían un lugar para llevar a cabo cremaciones (aunque tampoco lo necesitaban en este momento). El funeral de su abuela Hana había sido idéntico, según las palabras de Red y lo poco que él mismo recordaba. Recordó las palabras de su abuela cuando le preguntó sobre lo que había pensado el día que le realizaron su fúnebre ceremonia.
—Nunca creí que tanta gente lloraría mi muerte y aunque sonará mal, realmente me sentí contenta en ese momento. Al verlos juntos, supe que mi vida había valido algo.
Y por supuesto que también recordó las palabras del profesor Oak.
—Es extraño, ¿no, muchacho?... Tanta gente llora por nosotros y nuestros restos no están ni siquiera presentes… ¿Tan profunda fue la marca que dejamos en ellos?
Ketchum cerró los ojos.
—… ¿Eso está mal?...— pensó.
—Por supuesto que no. En cierta forma…, me hace feliz.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Ash y se borró al instante. Aunque sabía que en esos momentos el profesor Oak estaba contento al ver lo que había logrado en vida, el ambiente tan lúgubre del lugar no le permitía sentirse de la misma manera. El llanto y los sollozos que el día anterior no habían sido liberados, ahora lo estaban siendo.
Había muchísimos invitados. Los suficientes como para llenar una parte considerable del cementerio de Paleta y aún con eso, Ash no estaba impresionado. El funeral que habían tenido para ambos en la otra línea del tiempo había tenido más gente, después de todo.
Pudo reconocer a un montón de personas, todos ellos amigos que el profesor Oak había hecho en su día. Colegas, alumnos y viejos rivales. Todos estaban ahí.
Escuchaba el llanto de Daisy mientras que Gary y Yukinari la abrazaban, ambos derramando lágrimas silenciosas. Era obvio. Por mucho que hubieran sonreído el día anterior, el dolor seguía ahí, esperando por liberarse.
Delia, Red y Yellow eran más de lo mismo. Entre lágrimas, ambas mujeres se abrazaban de Red, quien contenía el llanto lo mejor que podía.
Brock y Tracey estaban al lado del otro. Ambos mirando hacia el cielo mientras trataban de poner el rostro más neutral posible. No estaban teniendo mucho éxito.
Claro que Ash esperaba lo mismo de Misty, May, Dawn o Max. Mientras que las tres primeras eran realmente emocionales, Max era joven y ese tipo de cosas eran más difíciles de digerir para él… Ketchum casi rio al recordar que ahora era realmente doce años mayor que Max, por lo que ahora era todavía más sencillo el verlo como un niño pequeño.
Elio, Selene y Hau tenían expresiones realmente decaídas. Era obvio que su aprecio por el profesor Oak no era el suficiente como para hacerlos llorar, pero sí el necesario como para hacerlos sentir un profundo vacío en el pecho.
¿Qué estaría pensando Elio? Él lo había visto minutos antes de que muriera…
¿Qué pensaría Hau? Había sido el profesor Oak quien sugirió y llevó a cabo el plan por el que su abuelo dio la vida…
Lo que sí sabía era que Gladio no pensaba mucho al respecto. Lo había escuchado de él hacía unas semanas. En sus días de la niñez, los libros del profesor Oak habían sido un gran escape de la realidad en la que vivían los hermanos Aether. Para Gladio, estar ahí era como estar en el funeral de un héroe de la infancia. Como aquel que se entera de la muerte del autor de su comic favorito o del cantante de su banda preferida. Aunque uno perfectamente podría llorar en esas situaciones, Ash no culpaba a Gladio por no hacerlo. El rubio ya había derramado demasiadas lágrimas a lo largo de su vida hasta el punto en el que era lógico que se hubiera insensibilizado lo suficiente como para que el ambiente no lo pusiera realmente sentimental.
Rotom, por otro lado, nunca había sufrido algo similar en su vida. Era normal que las lágrimas salieran por sí mismas especialmente cuando no se encontraba dentro de la Pokédex. Él, al igual que la persona que tenía a su lado, consideraba al profesor Oak como uno de sus más grandes ídolos. Aunque a decir verdad, ¿no era Samuel el ídolo de la gran mayoría de los presentes?
El llanto a su costado lo devolvió a la realidad. Lillie. Su preciada Lillie lloraba mientras sujetaba su mano. Reafirmó el agarre que había entre ambos y ella volteó a verlo, sorprendida.
—Tus ojos… Puedo saber exactamente…
"¿Por qué no estás llorando?", era lo que le decían. Pero no era una pregunta acusatoria ni de enfado. Era, mismamente, pura sorpresa. Al parecer ese pensamiento abandonó la mente de Lillie pues acto seguido lo abrazó con fuerza, hundiendo la cara en su pecho.
Mientras la abrazaba con la mano izquierda (aquella que no sostenía su paraguas), Ash aprovechó para mirar los alrededores un poco más.
Repasó nuevamente a parte de los invitados. El profesor Elm, el profesor Abedul, los profesores Juniper, Agatha del Alto Mando, Lance, Blue…, y la persona a la que había estado esperando ver.
El profesor Sakuragi junto a su familia. Junto a toda su familia.
Sus ojos se centraron en cierta adolescente de la edad de Elio y Selene, la cual veía con tristeza el llanto de su padre. Aunque esperaba verlo a él también, supo que no sería el caso. Tampoco había asistido en su línea de tiempo original.
—Ninguno de nosotros llegamos a la tierra como ángeles que esperan retornar con el creador. Venimos a este mundo como seres llenos de pecado que día a día, labran su camino para ascender al reino de nuestro señor Arceus— el sacerdote miró hacia el ataúd y esparció un poco de agua bendita—. Las imperfecciones que Samuel Oak tenía solo nuestro señor las conoce y al final, solo él decidirá su destino. Ahora mismo, la labor de sus amigos y familia no es otra más que orar y pedir porque llegue con bien al reino eterno. Y cuando Samuel se encuentre a las puertas del cielo, entonces esas oraciones…
Ash sintió que si no se cuidaba, podría dejar salir una pequeña risa y eso era lo último que quería.
Él era bien consciente de lo que pasaba cuando morían. Era, literalmente, la única persona en el mundo que lo sabía.
No había puertas del cielo ni un juicio especialmente impartido por Arceus. La mayor parte del tiempo, él ni siquiera se encontraba ahí. Entonces, ¿qué era lo que sucedía? ¿Cómo se determinaba el destino del alma?
Si Ash tuviera que describirlo, no lo haría pues era demasiado complejo para él. Pero si tuviera que citar a alguien, probablemente sería al profesor Rowan.
—Es como un algoritmo. Las cosas malas y las buenas que has hecho en vida se almacenan y al final, simplemente se comparan. Si el algoritmo detecta que el valor X es más grande que el valor Y, entonces te envía a un lugar u otro.
Con el conocimiento superficial que tenía de los presentes, estaba perfectamente convencido de que la mayoría de ellos iría sin problemas al paraíso. Sus ojos se centraron en la única persona que tendría que pisar otro lugar antes de eso.
Gladio. Ash estaba seguro de que Gladio iría al infierno cuando muriera por mucho que hiciera cosas buenas de ahora en adelante. ¿Eso significaba, entonces, que nada de lo que hiciera tendría sentido?
Todo lo contrario. El castigo que uno recibía en la otra vida aumentaba o disminuía según el cómo las personas habían vivido sus vidas y la cantidad de mal que habían hecho.
Gladio Aether había asesinado a varias personas a sangre fría pero había llegado a un camino de redención y dedicaría su vida a hacer el bien. Todo ese bien que hiciera de ahora en adelante reduciría su tiempo en el infierno.
¿Cómo sabía Ash esto? Bueno, él había charlado con un par de conocidos que habían sido condenados al fuego del inframundo.
Pero, si se podía salir del infierno, entonces ¿no importaba si alguien hacía el mal toda su vida? Por supuesto que importaba.
Para que la persona en cuestión pudiera ser perdonada tras, lo que había oído, se sentían como siglos de sufrimiento pero en realidad eran unas pocas horas, tenía que haber intentado redimir sus errores en vida o mínimamente sentir culpa por lo que había hecho.
Ese era el principal motivo por el que Faba jamás salió del infierno.
Ash apretó con fuerza la mandíbula y los ojos por igual. Lillie lo miró de reojo y en sus ojos pareció haber cierto alivio al ver que su novio todavía podía llorar.
Lo que la Aether no sabía era que Ash no estaba así por el funeral. Él estaba así porque le dolía el solo pensar en todo el sufrimiento por el que tendría que pasar Gladio tarde o temprano.
Decidió que ya no quería pensar más en eso. Solo necesitaba saber que se encontrarían en el futuro sin importar qué.
Fue así que, antes de darse cuenta, el ataúd había comenzado a descender varios metros. Los siguientes minutos pasaron tan rápido que apenas y los procesó. Para cuando reaccionó, la tierra ya había cubierto la totalidad del hoyo.
Ash acarició su mejilla contra la de Pikachu, quien estaba en su hombro, quitándole las lágrimas que todavía recorrían su pequeño rostro. Abrazó a Lillie con un poco más de fuerza y le dio un pequeño beso en la cabeza. Ambos rubios no pudieron evitar sentir que los roles debían de invertirse.
—A la familia, especialmente, le deseo pronta resignación y consuelo— dijo el sacerdote, haciendo una pequeña reverencia y retirándose del lugar.
Fue tras casi veinte minutos que los invitados fueron retirándose uno a uno. El proceso duró más de una hora y por supuesto, ellos fueron los últimos en irse. El azabache aprovechó para visitar a su abuela de paso.
Ash vio como pequeños grupitos se formaban a la salida del cementerio. Grupitos que se consolaban entre sí y que charlaban aprovechando la reunión.
Era normal que, una vez terminada la ceremonia, casi todo el siniestro ambiente desapareciera. Casi dos meses habían pasado desde la muerte del profesor Oak y ni siquiera había un cuerpo que enterrar por lo que, aunque triste, el funeral solo había sido una formalidad. Incluso los asuntos legales se habían zanjado hacía días.
Solo cuando Ketchum pudo asegurarse de que Lillie y Rotom estaban junto a otras personas pudo hacer lo que quería hacer desde el inicio del día.
—Hay alguien con quien debo hablar un momento— se excusó, plantándole un beso en la mejilla a su novia y convirtiéndose en el centro de atención.
Delia asintió, con los ojos un tanto rojos e hinchados por el llanto.
—No te tardes mucho, querido.
Y Ash le devolvió el gesto. Sus mirada se encontró con la de Lillie, quien parecía querer decir algo. Tal vez no quería dejarlo ir solo, preocupada porque algo con su pierna protésica pudiera fallar o tal vez preocupada por su estado de ánimo. Fuera lo que fuera, el permiso de la señora Ketchum parecía haberla calmado un poco.
Y sin decir nada más, dio media vuelta y se alejó con su paraguas en mano.
—¿A dónde va?— escuchó decir entonces a Blue pero no se giró.
Siguió caminando hacia donde estaba otro de los grupos.
Este en concreto estaba conformado por Abedul, Sakuragi y Elm, así como sus familias. Todos se sorprendieron nada más verlo.
—¡Ash!— exclamó Elm, boquiabierto— ¿N-Necesitas algo?
La mirada del azabache examinó rápidamente a los presentes.
La esposa de Elm era una mujer de mediana edad y de pelo castaño realmente corto. Tenía alguna que otra arruga en la cara lo cual mostraba el paso de los años en ella pero parecía perfectamente saludable. El hijo de Utsugi, por otra parte, era bastante joven. Debía tener unos doce años o tal vez un poco más. Al igual que su padre, tenía el cabello castaño y ojos claros. Parecía realmente emocionado al verlo de cerca.
La esposa de Abedul era, por lo menos, cuatro años menor que éste. Como su esposo, estaba un poco subida de peso. Su pelo también era de un color marrón un poco más oscuro y sus ojos eran de una tonalidad grisácea. El hijo de Odamaki parecía tener al menos diecisiete años y era alto; más alto que el propio Ash. Su piel estaba bronceada por el sol, su complexión delgada y su cabello castaño era particularmente largo en la nuca y las patillas. Al contrario que el hijo de Elm, él no había dejado que la emoción por verlo se mostrara en su rostro pero sí en sus ojos.
Por último estaba toda la familia de Cerise y entre ellos, una de las personas a las que más quería ver. En cuanto sus miradas se encontraron, ella apartó la mirada con aparente nerviosismo.
Creo que a estas alturas sobre decir que todos usaban una vestimenta formal y de tonalidades oscuras.
—¿Podrán quedarse para la cena de esta noche?— preguntó, dándoles una pequeña sonrisa.
Odamaki, Cerise y Utsugi asintieron al mismo tiempo.
—¡Pero claro!— se apresuró a decir Abedul— Queremos rendir el máximo de los honores al profesor Oak, tal como hicimos con el profesor Rowan.
Ketchum se sintió un tanto culpable por no haber sido capaz de ir al funeral de Sajalín pero simplemente le había sido imposible.
—Me alegra mucho escuchar eso— asintió para acto seguido, centrar su mirada en Sakuragi—. Disculpe, profesor, ¿podría tener un minuto de su tiempo?
Cerise se vio sorprendido pero asintió de inmediato.
—Por supuesto, Ash. Cuanto necesites— volteó a ver al resto de presentes—. Pueden adelantarse si así lo prefieren.
—Nosotros te esperaremos, querido. El resto puede ir a refugiarse de la lluvia— la esposa del profesor, Yoshino, le sonrió a las familias Elm y Abedul.
—Entonces eso haremos— dijo la esposa de Abedul, haciendo una pequeña reverencia y retirándose junto a las otras cinco personas.
Ash no lo expresó, pero se alegró de que la familia Sakuragi no se retirara del lugar. Después de todo, quería hablar con uno de sus integrantes aparte de Cerise.
—Entonces, Ash. ¿De qué querías hablarme?— preguntó el profesor una vez que se alejaron un poco de todos.
Ketchum se giró hacia él y miró alrededor.
—Esto… Tal vez no sea adecuado preguntar, pero… ¿No vino Go con usted?— interrogó, arqueando una ceja.
Sakuragi sonrió por un momento y luego dicha sonrisa se borró.
—Me alegra que todavía lo recuerdes, pero desafortunadamente Go no… Bueno, él no se sentía en condiciones de venir…— respondió con una expresión triste.
—Oh…— fue lo único que alcanzó a pronunciar Ketchum, sintiendo como se hacía un nudo en su estómago— ¿Puedo…? ¿Puedo preguntar qué sucedió?...
Sakuragi asintió.
—Su abuela paterna había estado luchando contra una enfermedad por años, desde que Go apenas era un niño. Desde mediados del año pasado entró en la etapa más dura de su enfermedad y durante la guerra… ella entregó la luz a Solgaleo y desafortunadamente, falleció…
Ash sintió como si la garganta se le cerrara y el profesor pareció notar el gesto que estaba haciendo.
—¡P-Pero no te preocupes! ¡Él no guarda resentimiento alguno hacia ustedes! ¡Él sabe por qué su abuela hizo lo que hizo!— el rostro de urgencia de Sakuragi desapareció poco después, volviendo a mostrar tristeza— Go solo… necesita tiempo para recuperarse de la pérdida.
El azabache asintió, aún con un gesto de amargura en el rostro. Incluso aunque sentía ganas de hacer algo, él sabía muy bien que su participación era innecesaria. Sabía perfectamente bien que todas las personas llevaban el luto de una manera distinta a las demás.
—Lo entiendo…— finalmente, Ketchum se rascó la nuca y entonces, una pequeña risita de nerviosismo salió de su boca, cosa que sorprendió un poco a Sakuragi— Considerando la situación actual, tal vez lo mejor sería que no sacara el tema, pero quería hacerlo lo antes posible.
Cerise se acomodó las gafas.
—Parece ser algo serio…
Ketchum dio una pequeña cabeceada.
—Un poco. Es sobre el futuro… Bueno, principalmente, sobre mí futuro— Sakuragi se vio interesado—. Planeo quedarme en Kanto hasta que nazca mi sobrina y luego de eso, regresaré a Alola. Estaré ahí hasta que se lleve a cabo la primera Liga Pokémon.
—Ya veo…— Sakuragi no parecía comprender del todo el punto pero no parecía tener la más mínima intención de apresurar la conversación.
—Ah, lo siento, estoy siendo muy… ¿cómo era?... Ah, sí, muy ambiguo— Ash se rascó la mejilla—. Lo siento, no suelo ser así.
—No, no te preocupes, Ash. Creo que el día de hoy nadie es como suele ser— Sakuragi le dio una sonrisa comprensiva.
Y Ketchum pudo saberlo. Aunque en otra realidad, era él. El mismo profesor Sakuragi que los había apoyado a él y a Go en cada viaje. Quien, sin siquiera quejarse lo más mínimo, les daba los medios necesarios para que pudieran satisfacer su curiosidad.
Alejó los pensamientos. Ni él era ese Ash ni el profesor Sakuragi era ese Sakuragi. Ellos eran ellos.
—El punto— dijo Ash para guiar el flujo de la conversación, además de como forma de volver en sí— es que quería preguntarle sobre algo que me comentó el día que nos conocimos. ¿Recuerda que me dijo que usted había contratado a Go como su "asistente de investigación"?
—Oh, sí…— Sakuragi recordaba el momento pero honestamente, creía que Ash no pondría atención en esos pequeños detalles. Lo había juzgado antes de tiempo, pensó— Recientemente no hemos podido llevar a cabo nuestro trabajo por la pequeña crisis mundial de la post guerra, pero esperamos poder reanudar nuestras actividades pronto.
—Ya veo. Me alegra escuchar eso— le dijo, dándole una sonrisa que se le contagió a Cerise. Agitó la cabeza, decidido a concentrarse—. En fin, lo que quería preguntarle era que, en un futuro, cuando termine todo lo que deba de hacer en Alola… ¿Me permitiría apoyarlo como asociado investigador?
Los ojos de Sakuragi se abrieron de par en par y retrocedió por inercia. Abrió la boca pero la cerró de inmediato, controlando su tono de voz.
—Y-Yo… Esto es muy repentino, Ash… Y-Yo no sé…
—Lo entiendo— Ketchum volvió a rascarse la mejilla—. Tal vez estoy pidiendo imposibles y no me gustaría moles…
—¡No es eso!— Sakuragi se sobresaltó al ver como varios pares de ojos se giraban en su dirección, incluyendo a su propia familia. Bajó la voz— ¡No es eso, Ash! Ciertamente es una petición realmente repentina y voy a admitir que ni siquiera consideré que algún día la hicieras, pero no quiere decir que esté en contra. Eres más que bienvenido a formar parte de mi equipo.
Ketchum sonrió ampliamente y por primera vez en el día, sus ojos también lo hicieron.
—¡Agradezco la oportunidad!
Sakuragi asintió, también sonriendo. Sin perder el gesto, hizo la pregunta que tenía en la cabeza.
—No quiero sonar como un entrometido, pero ¿podría preguntar por qué elegiste esto como tu plan a futuro?— interrogó.
Ash rápidamente negó con la cabeza.
—Es normal que se lo pregunte, profesor, no se preocupe por eso— acto seguido, levantó tres dedos de la mano izquierda—. Hay tres motivos por los que quiero trabajar con usted. El primero— agitó el dedo índice— es el tipo de trabajo, que encaja a la perfección con los planes que tengo aún más a futuro. Quiero colaborar con usted, viajando por el mundo. Tal vez tres o cuatro años. Cuando haya visitado todo tipo de lugares, entonces lo haré. Tomaré el primer paso que me llevará al mayor logro de mi vida.
Sakuragi se vio realmente interesado.
—¿Y qué sería eso?
Ash miró de reojo a Lillie, quien también lo miraba con cierta curiosidad e interés.
—Una vez que haya satisfecho mi necesidad por viajar, voy a casarme con Lillie Aether— los ojos de Sakuragi nuevamente se abrieron de par en par—. Después de eso…— rio mientras sonreía— tal vez tengamos un hijo.
El rostro de sorpresa de Sakuragi continuó presente por al menos diez segundos y finalmente, dio paso a una sonrisa.
—Debo decir que estoy realmente sorprendido. Tienes un pensamiento realmente maduro y realista, Ash— Cerise asintió—. Estoy más que dispuesto a apoyarte en lo que sea necesario.
La sonrisa de Ketchum se amplió un poco más para luego, mover su dedo medio. El profesor se sorprendió un poco, pues por un momento él mismo había olvidado que todavía faltaban otros dos motivos por mencionar.
—El segundo motivo son las cosas que puedo hacer durante esos viajes. Hay Pokémon y personas que quiero conocer, así como desafíos que quiero superar— inmediatamente, Ash agitó su dedo anular—. El tercer motivo está ligado con el segundo— su sonrisa, la cual ahora incluso mostraba sus dientes, cautivó a Cerise—. Quiero hacerme amigo del equipo de trabajo Sakuragi. Go, Kikuna, Renji y usted, por supuesto.
El profesor se sintió conmovido por un momento pero entonces se preguntó cómo era que Ash conocía los nombres de sus dos trabajadores. Antes de que pudiera formular la pregunta, notó que la mirada del azabache se giraba hacia otro lado. Específicamente, detrás de él.
Miró en la misma dirección, topándose con su familia. Pronto se dio cuenta de que no miraba a todos los integrantes, solo a una de ellos.
—¿Podría pedirle que se acerque un momento?— preguntó Ash, dándose cuenta de que Sakuragi había notado al objetivo de su mirada.
—Por supuesto, pero… ¿hay algo que necesites hablar con Koharu?— Cerise no se veía alerta o molesto, sino que estaba intrigado. En ese momento se preguntaba por qué Ash Ketchum, campeón de la humanidad, tenía interés en su primogénita.
—Hay algo por lo que necesito agradecerle.
Sakuragi se guardó sus palabras y su curiosidad. Podría saciarla pronto. Se giró en dirección a su hija y con una mano y una sonrisa en el rostro, la llamó.
La joven Koharu, de apenas unos quince años, se vio realmente sorprendida por el repentino llamamiento. Volteó a ver hacia su hermano pequeño y madre, esperando algún tipo de respuesta que no pudieron darle pues parecían tan sorprendidos como ella. Al final, tras unos segundos de no saber qué hacer, caminó con paraguas en mano hacia donde estaban su padre y el azabache.
—¿P-Pasa algo, papá?...— preguntó en un pequeño murmuro. Pequeñas gotas de sudor corrían por su rostro y sus ojos ocasionalmente miraban a Ash con nerviosismo. Era obvio que su presencia la intimidaba.
—Lo siento si es repentino, Koharu, pero Ash dijo que quería hablar contigo— le explicó, haciendo que la joven mirara a ambos con rapidez para finalmente centrarse en su padre. Le pedía una explicación con la mirada y Cerise le hizo saber con la suya que no tenía ni idea.
—Un placer, Koharu. Mi nombre es Ash Ketchum, de pueblo Paleta— se presentó, sacudiendo su mano izquierda en un saludo mientras sonreía.
La adolescente encaró al chico con un poco de temor e incomodidad.
—Un gusto… Soy Koharu Sakuragi, de ciudad Carmín— murmuró, sin mirarlo a los ojos—. Yo… sé bien quién es usted…
La pequeña risa de Ash confundió un poco a Koharu.
—No tienes por qué ser tan formal. Solo soy unos pocos años mayor que tú— le dijo, sin perder la sonrisa.
La hija Sakuragi se sorprendió un poco al escuchar eso y miró hacia el piso.
—Pero usted es…
—Ahh, sí… "El Trueno Divino", "El Asesino de Dioses", "El Sol de la Humanidad"— Ketchum volvió a reírse—. Son apodos geniales, pero no les des importancia. Solo son exageraciones.
Koharu miró a su padre de reojo, quien le asintió con una sonrisa. Al final, miró a Ash.
—E-Entonces… ¿de qué querías hablar conmigo?— preguntó.
—¡Ah, sí! Antes que nada, disculpa por lo repentino de todo esto. Debes de estar sorprendida, ¿cierto?— hizo un gesto chistoso mientras fruncía el ceño— "¿Por qué una persona a la que no conozco de nada me está hablando de pronto?". Debes de estar preguntándote eso— volvió a reír.
Koharu tragó saliva. Era exactamente eso lo que se preguntaba.
—Bueno, puede que tú no me conozcas a mí pero yo sí te conozco a ti. De hecho, desde mi experiencia, ya hemos hablado antes— le dijo Ketchum, sorprendiendo a los dos Sakuragi—. Esa experiencia fue muy valiosa, así que quería agradecerte por ello.
—No lo entiendo… Dices que hemos hablado antes, pero…
—Podría ser un poco confuso, pero imagino que de todas formas querrás saberlo— Koharu asintió tímidamente—. Bueno… Apesto dando explicaciones pero haré lo mejor que pueda— se rascó la nuca, sonriendo—. A inicios del año, cuando mis amigos y yo "desaparecimos" de la faz de la tierra, fuimos a un sitio en la isla de Poni, en Alola, el cual nos permitiría fortalecernos— Koharu y Sakuragi recordaban algo de eso. El profesor porque había visto cierta confrontación en cierto aeropuerto y la adolecente porque había escuchado dicha historia (sin mencionar el vídeo que circuló en redes sociales)—. En ese lugar había una cueva. Una cueva que en su interior tenía una neblina creada por Tapu Fini, la deidad guardiana de Poni. Esa niebla tiene la capacidad de leer por completo tu memoria y, por medio de ilusiones que ocurren en tu cabeza, hacer reales tus mayores miedos de forma para ayudarte a superarlos.
Koharu y Cerise se quedaron boquiabiertos por lo fantástico que les parecía la simple idea de un fenómeno así. Entonces la joven parpadeó, centrándose.
—Y yo… ¿estaba en uno de esos miedos?...
Ketchum asintió, haciendo que Koharu volviera a tragar saliva.
—Pero eso es imposible…— murmuró el profesor— En ese entonces, estoy seguro de que no habías visto a Koharu, ni siquiera en una fotografía…
—Tengo la extraña teoría de que la niebla lee la memoria pasada, la presente y la futura. Tapu Fini puede ver el futuro, después de todo— explicó Ash como si fuera completamente obvio.
Para Cerise era fascinante. Para Koharu era "raro de cojones".
—Dices que te ayudé pero aparecí en uno de tus miedos, ¿entonces cómo…?
—Koharu— Ash la interrumpió. El repentino cambio en el gesto del azabache intimidó un poco más a la adolescente, quien por tercera vez tragó saliva—. Esto que voy a preguntar podría ser insensible, pero necesito hacerlo. ¿Me lo permites?
Honestamente, Koharu quería decirle que no. Si él creía que era algo insensible, ¿entonces por qué no se lo guardaba? ¿Cuál era la necesidad de hacer una pregunta insensible en medio de la situación actual? No se conocían de nada, ¿de dónde había sacado tanta confianza como para sugerir algo así? ¿De ese cuento de hadas que pudo haber sido inventado? Koharu creyó que todo era rarísimo y tenía todos los motivos para negarse pero por supuesto, la curiosidad pudo más que la razón.
—Creo… que está bien…
Ash inhaló un poco y finalmente habló.
—Tus abuelos fallecieron hace tiempo, ¿verdad?
Nuevamente, ambos Sakuragi abrieron los ojos de par en par y se miraron entre sí. El primero en abrir la boca fue Cerise.
—Mis padres fallecieron cuando Koharu tenía ocho años… ¿Cómo lo sabes, Ash?— preguntó, realmente impresionado.
Ketchum asintió.
—El miedo en particular en el que apareció Koharu fue: "La muerte de tus seres queridos"— al escuchar eso, ambos palidecieron un poco—. En la ilusión de Tapu Fini yo visitaba el cementerio de ciudad Carmín y justo detrás de mí había una chica que había ido a visitar a sus abuelos— sabían a donde iban los tiros cuando Ash la señaló—. Esa chica eras tú, Koharu.
—¿Y-Yo?... ¿Por qué yo?...— preguntó, claramente confundida y sorprendida por igual.
—Antes de poder responder tu pregunta, ¿me dejarías hacer unas cuantas más? Solo para confirmar algo— ante esto, Koharu asintió casi por inercia—. Bien. Imagina que ves a una persona visitando la tumba de alguien que fue realmente famoso, con un ramo de flores en mano. Dicha persona te pregunta qué fue lo que le ocurrió al fallecido, ¿qué pensarías al respecto?
Koharu no pudo evitar sentir que era una pregunta ridículamente específica pero no dudó mucho en responder. Ella también quería respuestas, después de todo.
—Pensaría que el visitante es alguien que solo está ahí por moda y creo… creo que eso me molestaría un poco.
—¿Le dirías eso?
Koharu negó.
—No. Como no es asunto mío, me lo guardaría.
Ash asintió, aparentemente complacido.
—Ahora imagina que esa persona te revela que, en realidad, el fallecido fue un gran amigo suyo en vida. ¿Qué pensarías?
La adolescente tardó un poco más en responder pues nuevamente, le parecía demasiado específico.
—Creo que me sentiría un poco mal por haberlo juzgado antes de tiempo, aunque me seguiría pareciendo un poco raro que, pese a ser grandes amigos, no supiera su causa de muerte…
—Ya veo…— nuevamente, Ash parecía satisfecho— Bien, sigamos. Te das cuenta que, tras varios segundos, la persona no ha hecho el más mínimo esfuerzo por separarse de su ramo de flores. Esa persona te admite que no puede dejarlas en la tumba pues eso sería aceptar que el fallecido se ha ido para siempre. ¿Qué opinarías de su forma de pensar?
Esta, posiblemente, había sido la pregunta más específica y se notó por lo mucho que le costó a Koharu el responder. Finalmente, tras casi un minuto, ella habló.
—Creo que no estaría a favor de su mentalidad— por primera vez, miró a Ash a los ojos—. Pienso que, mientras más pronto aceptemos la realidad y lloremos por la pérdida, más pronto podremos superarlo— miró al piso nuevamente, viéndose un poco más vacilante— Quedarse atascado y sin avanzar… Me hace preguntarme si de verdad el fallecido querría algo así…
Con una amplia sonrisa, Ash hizo la última pregunta.
—A pesar de que le diste tu punto de vista a la persona, ésta se niega a cambiar de mentalidad y se mantiene firme en sus creencias. ¿Cuál sería tu reacción?— interrogó con una mirada expectante.
Esta fue más fácil pues Koharu respondió casi de inmediato.
—Dudo mucho que yo de verdad se lo hubiera dicho, pero si suponemos que pasó… Creo que simplemente lo aceptaría. Hay veces que no puedes cambiar la opinión de alguien por mucho que lo intentes— miró hacia otro lado con un gesto más sombrío—. Es algo que he aprendido por las malas…
—Todas las respuestas que me acabas de dar— Koharu volteó a verlo, dándose cuenta de que el "test psicológico" había terminado— es la forma exacta en la que actuó la Koharu de la ilusión.
Cerise entre abrió la boca por la sorpresa y Koharu simplemente pudo sentir un fuerte escalofrío. ¿Por eso se veía tan complacido con cada respuesta?
—La "persona" de la que estuvimos hablando era en realidad yo. El punto de la ilusión era hacerme superar el miedo a la muerte de mis familiares y tú estuviste ahí— Ketchum le sonrió—. La Koharu de la ilusión intentó hacerme avanzar y yo me negué. Pero por mucho que me negué, no parecía molesta. A pesar de todas las razones que me dio y a pesar de que yo las rechacé todas con terquedad, ella se vio tranquila y aceptó mi postura. Creo que si hubiera hablado con alguien que me intentara convencer de que estaba equivocado a toda costa, probablemente me habría enfadado— Ash miró hacia el cielo oscuro, notando que las gotas de agua lentamente habían parado de caer—. Fue gracias a que eras tú la que estaba ahí que pude pensar claramente y darme cuenta de que, por mucho tiempo que pase, para mí las personas nunca morirán. Así que si en parte estoy tan calmado en el funeral de quien fue como un padre para mí, es gracias a ti, Koharu. Fue gracias a la charla que tuve con la tú de la ilusión que pude llegar a estas conclusiones. Así que te doy las gracias de todo corazón.
Cerise se mantenía en silencio, viendo a su hija. Koharu, por otro lado, miraba al piso nuevamente.
—Aunque… me digas todo eso, en realidad quien habló contigo no era yo… Era solo una ilusión que tenía mi forma y… Bueno, no creo merecer ningún tipo de agradecimiento— le dijo, apretando un poco la falda de su oscuro vestido.
Ash negó.
—No eras tú, pero tenía tu aspecto y tu forma de pensar. Tal vez no era la Koharu real, pero sí una copia fiel de quién eres— su sonrisa se hizo un poco más grande—. Con tu forma de pensar, puedes hacer las cosas bien. Puedes intentar hacer las cosas bien con Go.
Koharu volteó a ver rápidamente a Ash mientras que Cerise se vio realmente intrigado y sorprendido.
—¿Cómo sabes…?
—Eyy… Lo siento si interrumpimos algo, pero todos están un poco preocupados por su pierna, jefe— Elio apareció por el costado derecho de Ash, cerrando su paraguas al ver que la lluvia había parado. Se fijó en la chica de pelo magenta—. Ah, Koharu. Tiempo sin verte, ¿qué hay?
—H-Hola, Elio…— murmuró la Sakuragi, apartando casi completamente la mirada de Ash.
—Jefe, su madre dice que la tierra está un poco lodosa por lo que sería peligroso para usted caminar en terreno inestable— Selene apareció en el costado izquierdo—. Oh, Koharu. Tiempo sin verte, ¿cómo estás?
—Hola, Selene…— volvió a saludar.
Al ver eso, Ash sonrió.
—¡Cierto, fueron compañeros de clase junto con Go!— dijo, cerrando también su paraguas— Dejaré que se pongan al día, chicos— se dirigió hacia Cerise—. Muchas gracias por aceptar mi idea, profesor— luego miró a Koharu—. Y de nuevo, gracias, Koharu.
—No te preocupes, Ash. Espero ansioso que llegue el día— el profesor lo despidió con una sonrisa.
Koharu, por otra parte, no lo miró.
—¿Eh? ¿Hablaron el jefe y tú?— preguntó Elio, mirando a ambos y notando como Ash comenzaba a alejarse.
—No era nada importante…— respondió, comenzando a cerrar el paraguas.
Los gemelos se le quedaron viendo.
—Te lo digo porque creo que somos amigas, Koharu— Selene le puso una mano en el hombro, llamando su atención—. El jefe ya está saliendo con alguien.
Mientras que Cerise reía nerviosamente y Koharu enrojecía, Elio apartó a Selene.
—Me disculpo en su nombre… Tiene una habilidad innata para decir estupideces con una cara seria…
En mitad de su recorrido y mientras los oriundos de Carmín hablaban, Ash miró hacia atrás, sonriendo.
Su punto de vista y el de Koharu podían convivir bastante bien.
Habiendo conocido a una de las personas que quería conocer con todo su ser, Ash se sintió extrañamente aliviado. Su sonrisa creció nuevamente.
Un viaje increíble empezaría el día que conociera a Go.
Bueno… No mucho que decir salvo que los dejé mucho tiempo sin capítulo y la verdad, pudo haber sido más tiempo.
Originalmente planeaba cubrir muchas más cosas en el capítulo actual pero en serio, EN SERIO, hubo más contenido de lo que creía, por lo que me vi en la necesidad de dividir este capítulo en dos partes. En la siguiente parte abarcaremos el contenido que no pudo entrar en este capítulo. Seguiremos en pueblo Paleta, por cierto.
Y bueno… Dado que es algo tarde, me daré prisa.
Cuatro cosas que decir.
1-Habrán notado que en este capítulo hice mucho énfasis en la descripción de la ropa. Bueno, quería practicar un poco para el futuro. Espero que no haya sido tedioso para ustedes… Aunque será problemático escribir las vestimentas a futuro, considerando que van a cambiar eventualmente XD
2-¡Regreso de Dawn! Es algo genial pero como creo que ya me lo veía venir, no estoy realmente taaaan hypeado, aunque sé que me gustará mucho ver los capítulos que vendrán. Dawn era mi Pokégirl favorita y shippeo predilecto con Ash hasta que llegó Lillie, así que…
3-¡Ya que estamos a pocas reviews de la review 2000, da inicio la segunda (y posiblemente última) edición de QLH. Esta vez, las bases cambiarán un poco pues ahora el contenido de la historia solo podrá ser sobre algo que no hayamos visto en el fanfic y que quieran ver (también que encajen dentro de la clasificación del fanfic, por lo que nada sexual como lo del capítulo 127, gracias XD). Un ejemplo sería la fiesta de bienvenida de la Koharu de la otra realidad (la del anime). ¿Por qué hago esto? Porque esta es una forma de agradecer a todos los reviewers habituales y si hago una historia que solo el ganador en cuestión pueda leer, entonces no sería un agradecimiento en general, sino exclusivo… ¿Me di a entender? Espero que sí. Además de eso, siento que podría aportar más al canon de la historia y resolver algunas pequeñas incógnitas como por ejemplo, el por qué Ash tenía el pañuelo de Serena (lo cual se respondió en el último capítulo especial gracias a la idea de Unnamedguy, quien influyó mucho en la decisión que ahora tomo). ¡Espero que puedan entender el porqué del cambio! En fin, ahora sobre las bases para participar, son simples y en esencia, las mismas de la vez pasada. Para saber que el usuario leyó esto y participó a consciencia, me gustaría que pusieran al finalizar su review las siglas "QLH". Por favor, no pongan más de una review ya que solo tomaré en cuenta la primera que hayan puesto por usuario y en la que estén las siglas "QLH". También, solo pueden participar perfiles, no cuentas anónimas ya que se podrían hacer trampas y no puedo contactarlos por DM, que es por donde nos pondremos de acuerdo sobre los detalles. Recuerden tener los DM activados. Gracias :D
(También, dejen sus reviews con normalidad, no esperen a que haya 1999 para luego ponerla. Si lo hacen, creo que nadie comentaría, esperando a que suba a 1999 para ser ellos la review 2000 XD)
¡Espero que todo se haya entendido, o al menos, los requerimientos para participar! Si surgen dudas las responderé más adelante.
4-Bueno… La historia cumplió 4 años hace más de una semana. Han pasado exactamente 50 capítulos desde la última vez que celebramos un aniversario y eso solo me sorprende. En UN año escribí 50 capítulos mientras que me tomó tres años el escribir ochentaicinco… Eso dice mucho de la actividad que tuvo el fic el último año. Y hablando del último año… Bueno, el último año ha sido una puta mierda para todos nosotros. Hemos perdido muchas cosas, entre ellas, la normalidad de nuestras vidas y nos hemos visto obligados a acostumbrarnos a una nueva. Muchas cosas han pasado y muchas seguirán pasando, pero no podemos evitarlo. Cosas que el día de ayer dábamos por sentado el día de hoy desaparecieron y es normal. Eso pasa. Como en los años pasados y en los que están por venir, solo nos queda ser firmes y recibir los puñetazos con la mandíbula apretada. Así que aprieten con fuerza, chicos y no se dejen noquear. Aguanten y manténganse de pie por muchos golpes que vengan. Sigamos juntos el tiempo que sea necesario pues todavía no hemos terminado de escribir esta leyenda. Y de corazón, gracias por estar aquí otro año.
Por ciento treintaicincoava vez, nos leemos y Alola.
