Cap 7

( Musica de ambiente: Play With Fire, Sam Tinnesz)

Dipper iba en su auto, le daba igual si sobresalía en el lugar, debía convencer a su familia que el lamenta lo que ha hizo en el pasado. Llegó a un pequeño hotel donde había parqueadero, bajó del auto y miró un hombre nervioso que lo esperaba.

―¿Doctor Mason?

―Sí, saca mis cosas del auto y llévalas a la habitación.

―Espere no le he dado la llave.

―Bien― mencionó el castaño chasqueando su lengua.

En la habitación como había pedido antes el whisky estaba servido y las maletas al pie de la cama, se desnudó, se bañó y con una simple bata bebía whisky mientras leía un informe que decía "Familia Pines".

―Siguen siendo los mismos, que fastidio.

Los siguientes días observó el pueblo, con cuidado de no toparse a su familia, a veces las chicas se le quedaban viendo en sus recorridos, este las ignoraba y seguía en su investigación, una tarde un niño debilucho estaba siendo golpeado por unos brabucones, Dipper no pudo evitar pensar en él siendo joven e intervino.

―¿Danos todo tu dinero, niño?― hostigaban unos adolecentes el niño temblaba.

― Acaso no son muy viejos para robar a niños y no trabajar si quieres dinero trabaja.

―¿Quién eres? ¿Tú también danos dinero?

―Vaya que mocosos más estúpidos, les enseñare a respetar.

―Lo veremos― dijo el líder mientras se abalanzaba con una navaja hacia Dipper, el castaño lo esquivo y le golpeo la costilla luego comenzó a masacrar a golpes a los adolescentes, les quebró de paso algunos huesos.

―¡Basta, por favor!― con un alarido murmuro el líder de la banda.

―Está bien, pero solo si me prometes no volver atacar gente inocente con tus amigos.

―Lo prometo, basta ya.

―Está bien, pero si mienten los buscare y tendrán una verdadera golpiza― mencionó sonriente el castaño pero en sus ojos había locura, los adolescentes lo miraban aterrados y salieron corriendo mientras sangraban, Dipper al ver eso cambio su expresión a una preocupada, el niño que no vio las expresiones del castaño porque este le dio la espalda lo miraba como a un héroe.

―¿Estas bien niño? vamos te acompañare a tu casa.

El niño era de un nuevo orfanato al que Dipper entro, sorprendido quedó al ver a una hermosa rubia con ropa modesta jugando con los niños, indiscutiblemente un nombre escapo de los labios del castaño.

―Pacífica Elise Noroeste…

―¿Sí? ¿Tom estas bien?― Pacifica ni siquiera miro al castaño y fue directo atender al niño, mientras esta lo revisaba, Dipper la observaba paralizado.

―Lo siento, revisaba a Tom, muchas gracias― comentó la rubia posando por primera vez la vista en Dipper, la primera impresión era que el hombre que estaba frente a ella era elegante y guapo, pero inevitablemente sus ojos se enfocaron en una extraña marca frente y lo reconoció.

―Dipper.

―Nadie me ha llamado así por mucho tiempo― dijo el castaño mirándola fijamente.

―Dipper ¿qué haces aquí?

―No es obvio rescaté al niño.

―No me refiero a eso ¿por qué estás en Gravity Falls?

―Vengo arreglar el daño que hice a mi familia, y si estas informada como el resto del pueblo sabrás que me detestan.

―Sí, me entere de algo, ven pasa a la oficina de ofrezco un té.

―De acuerdo.

En la oficina del orfanato, Pacífica servía el té en silencio mientras Dipper observaba.

―¿Por qué esta aquí la princesa Noreste?

―Estábamos en un tranquilo silencio y eso es lo único que se te ocurre preguntar.

―Lo siento, es que me extraña verte aquí y no con tus padres, eras diferente en el pasado.

―Debería yo decir eso, no solo te ves diferente, eres diferente, aunque eso no es que me deba importar, suficiente tengo con estar a cargo del orfanato.

―Soy médico gracias a eso puedo darme este estilo de vida ¿y tú?

―Te has vuelto insistente aunque es una larga historia ¿quieres escucharla?

Pacifica le contó como los malos tratos e injusticias de sus padres cruzaron el limite cuando intentaron casarla con un hombre treinta años mayor por dinero, así que ella se fue de la casa y con mucho trabajo y esfuerzo fundo ese orfanato para darles a los niños el cariño que nunca ella pudo soñar.

―¡Tú, Pacifica cambiaste tus lujos por la libertad!

―¿Por qué gritas de repente?

―Es que es hilarante, aunque sabes desde niña no eras como ellos por eso me agradabas.

―Aunque nunca pudimos ser amigos.

―No, simplemente unos conocidos en buenos términos aunque aún me conmueve el recordar esa tarde en la lluvia.

―Esa tarde…

―Bueno, fue un placer verte Pacifica, debo irme, adiós― el castaño mencionó mientras salía apresurado por su parte la rubia murmuro pensativa.

―Adiós.