—Es la última…

Lillie dejó salir un pequeño suspiro de cansancio, haciendo crujir su espalda. Con el pensamiento de que había acumulado más cosas de las que creía, se alejó de la pesada caja.

—¡En serio, Ash, déjame llevarla a mí!— escuchó la rubia desde el exterior.

—¡No se preocupe, no se preocupe! ¡Es ligera como una pluma!— y luego, escuchó una risa.

A los pocos segundos, por el umbral de la puerta pasaron dos personas. Ash iba por delante, cargando una caja de cartón, mientras que Mohn lo seguía con un gesto de preocupación.

—¡Lillie!— exclamó su padre al verla contener la risa— ¡¿De verdad está bien que Ash esté cargando todo esto?!

La rubia sonrió, intentando no reírse por la ternura que le provocaba la escena.

—Los de la Unidad Ultra dijeron que estaba bien. De hecho, sería preocupante que no pudiera hacerlo— respondió la rubia, llevándose la mano izquierda a la cadera.

Mohn suspiró, un tanto aliviado pero todavía preocupado.

—Si tú lo dices, te creeré, hija…

Con una pequeña sonrisa, la rubia se acercó al hombre. Le puso una mano en la espalda.

—Agradezco que lo cuides, papá. Realmente significa mucho para mí el que se lleven así de bien— le dijo.

El padre Aether rio.

—¿Qué dices, Lillie?... Ash y yo nos llevábamos bien desde el inicio. Eso no va a cambiar de un día para otro.

La joven asintió, manteniendo su sonrisa.

—¡Que así sea!

—¡Y… terminamos!— escucharon decir a Ash, quien salió de una habitación un poco después— Esa última caja realmente era ligera.

—¿Hay algo de malo con eso?— preguntó Mohn, arqueando la ceja.

—Bueno, es solo que me resulta extraño— Ketchum se cruzó de brazos—. Con todas las cosas metálicas y máquinas que tenía Darius…

Lillie parpadeó varias veces al oír eso y con lentitud, caminó hacia la caja que acababa de dejar en el piso. La abrió con delicadeza, encontrándose en el interior todo tipo de herramientas.

—Así que eso pasó…— murmuró Ash con los ojos entrecerrados y una sonrisa nerviosa.

—¿Estás bien, Lillie?...— la expresión preocupada volvió al rostro de Mohn.

La rubia se mantuvo en silencio unos segundos más y luego flexionó los bíceps.

—¡Supongo que realmente soy una chica fuerte!— exclamó, sonriendo con confianza.

—Aunque puedas cargar cosas pesadas, primero debes de saber cómo hacerlo. Puedes tener problemas de fertilidad luego si te excedes.

Todos voltearon hacia la puerta de entrada, por donde ahora entraban Rotom y Pikachu.

—Eso no suena bien…— murmuró la Aether.

—Los de la mudanza ya se fueron. Comprobamos que nada quedara atrás— les dijo la Pokédex, levitando por el lugar—. Ya hecho eso, empieza la parte final.

Todos vieron el entorno que los rodeaba.

Estaban en una casa de renta. Un solo piso, dos habitaciones y dos baños. La cocina y el comedor estaban en el mismo lugar (aunque aún quedaba bastante espacio), ya amueblado. La sala de estar, por otro lado, era lo suficientemente espaciosa para albergar la gran mayoría de las cajas de cartón que habían bajado, así como algunos muebles como una mesa baja de madera y un juego de sofás (uno tipo chaise longe; otro a tres plazas y dos sillones), todos forrados con chenilla.

Y entonces, antes de que pudieran terminar de apreciar el lugar, un rugido de escuchó. El del estómago de Ash, claro está.

—El trabajo me dio hambre— rio, rascándose la cabeza con una expresión apenada.

Todos se rieron ante eso.

—Entonces veamos que tan bien funciona la cocina— Lillie miró hacia el lugar mencionado y luego, le dio una palmadita en la espalda baja a su novio—. ¡Vamos a trabajar, campeón!

Ketchum se sobresaltó al escuchar eso.

—¡¿N-No es muy pronto?!

—¡Ya estás listo! Además, aunque no lo estuvieras me tienes a mí, así que nada saldrá mal— aseguró la rubia, confiada.

Mohn se vio curioso por el repentino intercambio. Lo comprendió todo en cuanto vio como Ash y Lillie se ponían un delantal cada uno.

—Espero no arruinarlo…— murmuró Ketchum, tomando del suelo una bolsa de la compra. Era como si esa situación ya hubiera sido prevista… por Rotom, claro.

—Vamos, ¿dónde está tu confianza de siempre?— le preguntó la Pokédex— Puedo garantizarte que al menos tu habilidad en la gastronomía es lo suficientemente amplia como para hacer un omelette. Mejoraste mucho desde tu época en la que parecías estar haciendo alquimia, más que cocinando.

Ketchum se rascó la mejilla.

—Supongo…— murmuró. Rotom se le quedó viendo un poco más hasta que finalmente, levitó hacia otro lugar.

Mohn terminó sintiéndose culpable al solo ver como ellos hacían todo.

—¿Necesitan que los ayude, chicos?... Es cierto que mis principales platos son con bayas y…

—¡No, no! ¡No tienes que hacer nada, papá, en serio!— Lillie le sonrió— Aunque eres nuestro invitado, terminaste ayudándonos a bajar las cosas junto con los empleados de la mudanza. No puedo permitir que muevas un dedo más.

En el mes que tenía interactuando con Lillie como su hija, pudo darse cuenta de que era una mujer muy decidida. El tipo de mujer que incluso te recordaba en cierta manera a una madre, pues su cuando tenía una opinión sobre algo, ésta no solía cambiar. Sin mencionar que imponía autoridad sin necesidad de ser ruda o amenazante.

—Entonces, probaré los sofás que Wicke les regaló— rio, caminando hacia los muebles.

—¡Estará listo antes de que se dé cuenta, papá!— exclamó Ash, con las manos en la cintura. Un pequeño golpecito con un cucharón aterrizó sobre su gorra. Volteó a ver a Lillie, quien lo veía con un pronunciado sonrojo y una sonrisa apenada.

—En serio, ¿de dónde aprendes tú esas cosas?— le preguntó.

Ketchum simplemente se carcajeó.

Mohn sonrió al ver a la pareja. Realmente se sentía feliz por Lillie, pero al verlos no pudo evitar pensar en su (si se podía considerar todavía) mujer.

Cuando ella despertara y lo viera, seguramente se decepcionaría al saber que no recordaba ninguno de esos momentos que debían de ser especiales para ambos. Pero a pesar de que le temía a esa decepción, aún quería verla despierta. Quería saber el tipo de persona que era, no solo conocer su rostro.

Y mientras Mohn pensaba en eso, los Pokémon se divertían a su manera.

—Mira bien, Pikachu. Esta será nuestra habitación de ahora en adelante— le dijo la Pokédex al roedor, quien vio con ilusión el interior del cuarto—. Nunca creíste que este día llegaría, ¿eh?

—Pika Pi…— asintió el roedor. Ya estaba visualizando en qué parte pondría su cama e incluso imaginó una zona de juegos y ejercicios. ¿Tal vez pondría tener uno de esos refrigeradores pequeños donde las personas guardaban bebidas y golosinas?

Rotom también estaba pensando en las cosas que pondría. Un computador era algo obligado, así como una terminal para colocar la Pokédex cuando él tuviera que salir de ella. Hizo un sonido similar al de un suspiro.

—En el futuro, es obvio que tendré que salir de la Pokédex con frecuencia…— murmuró— No por nada nos dieron un cuarto para nosotros.

—¿Pika?— preguntó, intrigado.

—… Te conseguiremos unos tapones de oídos, Pikachu— le dijo, volviendo a planificar las cosas que tendría en su zona.

—¿Pi?...

Con la joven pareja cocinando, Mohn relajándose en el sofá y los Pokémon planificando el diseño de sus sueños, los minutos pasaron rápidamente.

—¡Yyyy…! ¡Listo, la apagué!— exclamó Ketchum, secándose el poco sudor que había salido en su frente.

—¡Bien hecho, Ash!— lo felicitó Lillie, viendo como el azabache tomaba la gran olla, llevándola hacia la mesa del comedor.

—No pude haberlo hecho sin ti, amor— le sonrió, notando como rápidamente el gesto en el rostro de su novia cambiaba. De una sonrisa de orgullo a una de timidez y alegría, acompañada de un sonrojo. Sonrió con cierta satisfacción al ver eso. Quería besarla, pero todavía no. No enfrente de papá— ¡Rotom, Pikachu, Mohn! ¡La comida ya está!

Claro que los únicos que realmente necesitaron el llamado fueron los tipo Eléctrico, pues el rubio ya se había dado cuenta por su cuenta.

Pasaron cerca de dos minutos hasta que todos estuvieron sentados alrededor de la mesa, con platos de cristal, cucharas y vasos de vidrio recién sacados de cajas de cartón.

Mohn vio con interés la forma en la que Ash agradecía la comida, pero el increíble aroma de los alimentos pronto atrajo su atención.

—Huele increíble, chicos…— murmuró, tomando la cuchara y probando un poco. Aunque sabía tan bien como olía, Mohn sintió como su cara se enrojecía pero por algún motivo no podía dejar de comer. Pensando que era raro se fijó en los demás, quienes estaban exactamente igual que él, incluso los Pokémon (para ser honestos, la imagen de ver a Pikachu comiendo con cuchara era graciosísima).

—¡El curry… picante de Lillie es tan… rico!— exclamó Ash, con sus labios ligeramente colorados por el picante, pero sin dejar de comer. Sus ojos se veían vidriosos. Mohn pensó que a él de verdad debía de gustarle ese platillo.

Comieron entre tosidos y pequeños suspiros, pero fue una comida increíblemente disfrutable. Para cuando todos terminaron, Ash todavía se comió otros tres platos y esta vez sí, todos terminaron de comer.

—Nada mejor que comer luego de trabajar— aseguró Ketchum, terminando de tomarse un vaso lleno de agua. Jadeó un poco después de eso.

—Hablando de trabajo…— Rotom había vuelto a entrar en la Pokédex y ya no se veía bajo los efectos del picante— ¿Qué tal la nueva prótesis de la Unidad Ultra?

Ash sonrió ante la pregunta y se levantó el pantalón. En donde antes estaba su pierna izquierda y luego su prótesis hecha por la Fundación Aether, ahora había algo más. Era como si hubieran tomado una fotografía de su pierna original de y luego la hubieran recreado con un metal oscuro. Tenía dos puntos de articulación, uno en la rodilla y otro en el punto en donde se unían el pie, el periné y la tibia. En la parte posterior de la prótesis podía verse un sistema de refrigeración, en donde convergían varios tubos que recorrían toda la pierna. Dentro de dichos tubos corría un líquido azulado.

—El interior es tan suavecito que nunca me duele el… ¿muñón?— volteó a ver a Lillie, quien le asintió— El muñón, sí. Nunca me duele.

—Dijeron que la parte interior de la pierna estaba hecha de un gel que se moldeaba a la forma del portador— la rubia se recargó contra la mesa, con una mirada soñadora—. Algún día nuestra dimensión podrá tener esa tecnología…

—¡Y lo mejor de todo!— Ketchum se quitó la pierna sin muchas dificultades, mostrando la suela. Se podía ver la silueta de un círculo— Propulsores.

—Aunque solo sirve para darte un pequeño impulso— dijo Rotom.

—¡Ese pequeño impulso podría salvarme la vida!— exclamó Ash, no dejando que su ánimo se viera afectado.

Mohn se ausentó de la conversación para revisar su teléfono celular (el cual le habían comprado para que estuviera en contacto). Delante de su fondo de pantalla, el cual era una foto suya con sus hijos, pudo ver la hora.

Era la una y cuarto de la tarde.

—¡… y antes de tocar el suelo, podría activar el propulsor! ¡BOOM! ¡Salvado!

—Hay muchas cosas que de verdad no estás considerando…

—Chicos, lamento interrumpir su charla, pero… ¿no deberíamos ir saliendo?— Mohn de verdad no parecía querer interrumpirlos, pero parecía que tenía un motivo de peso.

Ash, Lillie, Pikachu y Rotom se vieron un tanto confundidos por eso. Dicha confusión desapreció cuando la Pokédex mostró la hora.

Al instante, recordaron lo que debían de hacer.

Y en menos de diez minutos, ya estaban fuera de la casa.


—¿Estás seguro, HauHau?...

Mahalo estaba sentado en los muelles de Hau'oli, balanceando su pierna derecha. En su mano izquierda había un vaso de plástico con jugo de naranja, del cual bebía cada cierto tiempo.

—Sí. Mamá y los abuelos pasaron todo el día de ayer conmigo. Estoy seguro de que si venían a despedirme, iban a quedar desconsolados— el moreno sonrió—. Ellos también estuvieron de acuerdo.

Acerola se vio un tanto triste por eso.

—Pero aun así…

—¡No te preocupes!— Hau le dio un pequeño codazo a Malíe— Solo disfruta este momento. Tú, yo, jugo, malasadas y el océano… Las cosas solo se volverán más agitadas de ahora en adelante, ¿sabes?

La futura Kahuna asintió y le dio un sorbo a su vaso. Sentía que Hau no estaba siendo honesto con ella y eso le dolió un poco. Vio hacia su derecha, donde estaba un pequeño morral que había llevado con ella a Melemele.

—Me pregunto cómo les habrá ido a los Asutoro…— Hau veía hacia el frente con una sonrisa— Dijeron que sí podrían llegar… Espero que así sea.

La expresión de Acerola decayó un poco más. Aunque había estado casi todo el día junto a Hau, no se sentía realmente de buen humor. Ella simplemente no se sentía capaz de sonreír.

Finalmente, lo escuchó suspirar.

—En realidad, yo se los pedí— Acerola volteó a verlo, confundida. Hau tenía una expresión ligeramente abatida—. No quería verlos antes de irme. Sentí que verlos me quitaría fuerza y me haría retractarme de mi decisión… Yo… A excepción de mí, los Mahalo ya no existen. Ellos son toda la familia que me queda… Quiero estar con ellos, pero sé que debo hacer esto y yo…— sus ojos se entrecerraron, poniéndose vidriosos— Extraño mucho al abuelo…

Acerola sintió como su corazón se oprimía por lo que rápidamente buscó la mano de su amigo, sujetándola.

—Sé que decir esto es un cliché, HauHau, pero créeme… El señor Hala siempre te estará viendo. A donde quiera que vayas, lo que sea que hagas y sin importar a quienes conozcas, tu abuelo siempre mirará con orgullo tu camino. Tu padre y tu abuela también— le aseguró. No sonreía, solo lo miraba con seriedad, intentando transmitirle lo que debía mediante la mirada. Al parecer, había funcionado.

Hau le dio una pequeña sonrisa.

—Si eres tú quien lo dice, de verdad te creo— intentó reírse—. Gracias, Acerola. Tú siempre me escuchas y yo…

Malíe negó, apretando un poco más fuerte la mano del moreno.

—Después de todo lo que haces por mí…— le dio una amplia sonrisa que le provocó un pequeño sonrojo a Mahalo— sería injusto que no haga al menos eso, HauHau.

Hau le devolvió el gesto, pero para sus adentros, pensaba en otra cosa. Acerola era terriblemente linda, tanto que le sorprendía que no tuviera novio o que algún chico se fijara en ella... O chica…

Ahora que estaba en proceso de superar su enamoramiento por Lillie, era mucho más consciente de los encantos de las otras mujeres… ¡Incluso vio a Hapu como una mujer por un momento! (Acto seguido, quiso vomitar).

Si no tenía cuidado, podía dar un paso en falso y tomar una decisión de la que se arrepintiera. Después de todo, él y Acerola eran como tía y sobrino…

Casi se rio. ¿En qué estaba pensando? De vez en cuando seguía fantaseando con un mundo donde estaba con Lillie. Ni siquiera iba en la mitad del proceso de olvidarla, ¿cómo iba a ponerse a pensar en otras chicas?

El primer amor es especialmente fuerte y no suele ser tan fácil de olvidar. Eso fue algo que Hau se recordó a sí mismo, pero algo que también maldecía.

Así que era imposible que hubiera algo entre él y Acerola. Por muy linda que ella fuera. Simplemente eran muy buenos amigos.

—¡Por cierto!— exclamó Hau, tratando de alejar todos esos pensamientos—¡Deberías de ver la nueva prótesis de Ash! ¡Es increíble!

—¡La veré en el aeropuerto!— asintió Acerola, haciendo que Mahalo se viera algo pensativo.

Ya era su turno, ¿eh?... Hacía casi tres semanas, había sido Gladio. Ahora era él.

Suspiró, pues sabía que el momento se acercaba. Una nueva vida, completamente alejado de todo lo que conocía. Le daba miedo, pero al mismo tiempo…

—¡Estoy…— contuvo la energía en su cuerpo hasta que la dejó salir, extendiendo los brazos hacia el aire— muy emocionado! ¡Solo he escuchado historias e historias del exterior, pero no me di cuenta de lo grande que era el mundo hasta que fui a pueblo Paleta! ¿¡Qué voy a ver?! ¿¡Qué me encontraré?! ¡Los Pokémon que atraparé y los amigos que haré!— Hau, por primera vez en todo el día, sintió que de verdad estaba sonriendo— ¡No puedo esperar, Acero…!... ¿Acerola?...

La ex Capitana se limpió una pequeña lágrima que apenas había salido y de inmediato negó.

—Lo siento, HauHau… Yo…

—Ash una vez me dijo que no hay problema en ser egoísta— el moreno le sonrió—. Puedes serlo, y más si es conmigo, ¿sabes?

Malíe entrecerró los ojos y sujetó con fuerza la manga de Mahalo.

—No vas a olvidarme, ¿verdad?...

—Por supuesto que no.

—Y no vas a dejar de llamarme, ¿verdad?...

—¿Alguna vez me he demorado?

—Y aunque tengas muchos, muchos, muchos amigos…— lo miró a los ojos, mostrando sus pequeñas lágrimas— yo siempre seré tu amiga, ¿verdad?

Hau se sintió conmovido. Su relación con Acerola era una en la que el otro siempre podía ser sincero; una en la que dejaban salir las preocupaciones que no querían contarles a otras personas.

Cada día se convencía más y más de que, de haber conocido antes a Acerola, las cosas hubieran sido mejores. Con todo el apoyo que le daba para afrontar la muerte de su abuelo, solo pudo imaginarse cómo habría sido si ella hubiera estado ahí cuando su padre murió.

—Aunque me haga amigo del mundo entero, tú siempre serás especial, Acerola— Hau la tranquilizó con su amplia sonrisa.

Malíe sintió como su pecho se llenaba de calidez al escuchar esas palabras y en pocos segundos, su gran sonrisa había vuelto.

—¡Te irá genial allá afuera! ¡Por donde sea que pases, estoy segura de que dejarás un gran impacto!— aseguró, soltando su manga.

—¡Sí! ¡Gracias, Acero…!

Antes de que Hau pudiera terminar de hablar, un pitido llamó su atención. Dirigió la mirada hacia su bolsillo y de él sacó un teléfono celular. La alarma le señalaba la hora y un recordatorio.

Intercambió miradas con su amiga tras desactivar la alarma.

Era hora.


—¡De verdad tiene un propulsor!— Acerola vio con impresión como Ketchum se elevaba a diez centímetros del suelo de forma torpe y tambaleante.

—¡E-Es genial, ¿ver…?! ¡WOAH! ¡CUIDADO!

Acerola y Mohn solo pudieron cerrar los ojos al ver el choque de Ash contra una de las paredes exteriores del aeropuerto. Rotom y Pikachu se acercaron rápidamente al entrenador.

Lillie y Hau, quienes estaban a unos dos metros de distancia, simplemente rieron con nerviosismo.

—Por cierto, Hau…— la rubia atrajo la atención del moreno, quien arqueó una ceja en señal de intriga— ¿no ha habido progreso con tus Cristales Z?

Mahalo lo comprendió al instante y rápidamente negó.

—Ninguno de ellos se ha reactivado como el Solgaleostal de Ash y el Lunalastal de Gladio— sacó de su bolsillo derecho lo que antes había sido su Raistal Z. Seguía siendo una piedra grisácea— Incluso fui a las Ruinas de la Guerra para intentar obtener información de Tapu Koko, pero no estaba.

Lillie cayó en cuenta de algo en lo que no se había fijado.

—Ahora que lo mencionas, me pregunto si los Tapistal también se reactivaron…— dijo, llevándose una mano al mentón mientras se veía pensativa.

—Fue por eso que intenté ir— Mahalo dejó salir un suspiro—. Quiero decir, si los cristales de Solgaleo y Lunala volvieron a funcionar, debería ser lógico que los de los Tapus también, ¿no?

—Debería, pero como no tenemos forma de comprobarlo y las deidades han estado desaparecidas desde que terminó la guerra…

Los dos suspiraron.

—Hablando de los Tapus…— Hau miró de reojo a Lillie— ¿Ya está bien Gladio? Me contó todo lo que pasó con su marca…

—Estuvo en cama con fiebre por dos días…— la rubia se cruzó de brazos, viendo hacia el cielo— Cuando la marca de Tapu Fini desapareció, dijo que había sentido como si le marcaran la piel con metal caliente y luego de eso estuvo sin poder moverse por horas…

Hau al instante creyó en esas palabras. Si tenía un conocido que supiera exactamente lo que se sentía ser marcado cual ganado, ese era precisamente Gladio. Se llevó una mano al cuello.

—Pasó luego de que estuvo dos semanas fuera, ¿cierto?— interrogó Mahalo, recibiendo un asentimiento— Lo tendré en cuenta…

Lillie pareció darse cuenta entonces.

—¡Asegúrate de estar cerca de un Centro Pokémon o mínimo, de un poblado, ¿de acuerdo?!— le dijo con rapidez, haciendo que Hau se sobresaltara.

Tras parpadear varias veces, el futuro Kahuna se rio.

—De acuerdo, de acuerdo. Me mantendré en las cercanías y con mis Pokémon— aseguró, llevándose las manos detrás de la cabeza.

Lillie asintió, conforme. Su mirada preocupada volvió.

—Estuvimos en pueblo Paleta por casi un mes y eso no pasó… ¿Qué habrá sido diferente?...— murmuró.

A Hau se le ocurrió una respuesta al azar y la expresó.

—¿Tal vez la marca sintió que Gladio no tenía intención de volver?— preguntó, dudoso.

Lillie pareció encontrarle cierto sentido a esa idea.

—La marca de los Tapus es una extensión de su poder… ¿Estará directamente conectada con ellos? Es por eso que saben dónde encontrarnos siempre, ¿no es así?— interrogó. Sus ojos estaban llenos de curiosidad.

Hau se rascó una mejilla y luego, se cruzó los brazos. Los Tapus eran seres realmente misteriosos, podía decirlo incluso siendo nativo de Alola y conociendo cosas que casi nadie conocía sobre ellos.

—¿Supongo?...— dijo finalmente.

Aether hizo una anotación mental. Pensaría en eso luego.

—¡Lamentamos la tardanza!— escucharon una voz exclamar a lo lejos, seguida de varios murmullos.

Cuando giraron la cabeza, vieron al grupo conformado por los gemelos Asutoro y Hapu, quien lideraba la marcha con la cabeza bien levantada y una mirada de confianza. En otras palabras, Hapu siendo Hapu.

Atravesaron la multitud que ya había alrededor (observando el vuelo de Ash) y se reunieron con ellos.

—¡Mozuelo!— exclamó la Kahuna, poniéndole una mano en el hombro a Hau— No has perdido el vuelo esperándonos, ¿verdad?

Mahalo rio.

—Claro que no. Tienes suerte de que todavía faltan diez minutos para que empiece el abordaje— se cruzó de brazos.

—¡Elio, Selene!— escucharon decir. Rápidamente voltearon hacia Ash, quien corría en su dirección— ¡¿Cómo les fue, chicos?!

—¡Jefe!— exclamaron al unísono, sonriendo ampliamente.

Elio fue el primero en hablar de forma individual.

—¡El Ribombee Dominante fue un gran reto, pero luego de luchar contra él dos vece e intercambiar información con Selene, logré derrotarlo!— exclamó con orgullo.

—Su habilidad era particularmente molesta, pero lo logré luego de algunos intentos— asintió Selene, sonriendo con una expresión similar a la de su hermano.

—Ribombee le dio problemas incluso a Ash y Hau. Es impresionante que lo hayan derrotado luego de solo unos pocos intentos— los felicitó Lillie, inflando un poco más el ego de los Asutoro.

—¡Aunque fue un poco decepcionante no recibir un nuevo Cristal Z, el combate valió la…! ¡¿QUÉ ES ESO?!— Elio casi se tumbó al suelo, examinando de cerca la pierna izquierda de Ash. Selene también se veía fascinada— ¡¿Es… Es…?!

—La llamamos Pierna Izquierda de Ash: Mark II— respondió Rotom, apareciendo detrás del paletiano—. O P.I.A.: Mark II, por sus siglas.

—¡Y no es todo!— Ketchum retrocedió unos pasos y formó un perímetro con sus brazos— ¡Miren esto!

De la suela salió algo parecido a una flama azul, la cual impulsó a Ash unos pocos centímetros hacia el aire. Con torpeza y lentitud, intentó mantener el equilibrio.

No lo logró.


—¿Sabían que la despedida que tuvimos con Gladio está rondando por internet?...— preguntó Hau mientras revisaba su equipaje.

Con excepción de Acerola y Hapu, todos dieron un lento asentimiento. Eso de ser reconocidos por todos estaba bien, pero tenía desventajas bastante importantes.

—En fin, supongo que los profesores no lo lograron— Hau miró hacia la entrada del aeropuerto.

—La profesora Burnet tenía asuntos en la Fundación… Del profesor Kukui…— Lillie trató de ocultar su mirada de incomodidad.

Todos se sintieron un poco tristes. Sabían bien lo cercanos que eran Kukui y Hau, pues se conocían de toda una vida (la de Mahalo), por lo que supusieron lo mal que debía de sentirse el futuro Kahuna al no verlo ahí.

—En fin, será mejor que empecemos con esto— los vio a todos con una sonrisa. No era la más honesta, pero tampoco estaba siendo fingida—. Estoy seguro de que en cualquier momento la señorita de megafonía dirá: "Atención a todos los…"

Atención a todos los pasajeros del vuelo 12-03, con destino a ciudad Luminalia en la región de Kalos, favor de dirigirse a la zona de embarcación con pase de abordaje en mano.

Hau se rio y nadie pudo contener una sonrisa al ver la precisión con la que Mahalo había acertado.

—Cuídate, amigo— Elio fue el primero en acercarse. Le sonreía—. Me comeré una malasada en tu honor.

Mahalo le sonrió con cierta seriedad.

—Si es en mi honor, que sea mínimo una bolsa.

Ambos se quedaron viendo por algunos segundos antes de comenzar a carcajearse. Se dieron la mano con fuerza y se abrazaron.

—Vuelve como un gran líder.

—Definitivamente.

Luego de eso, Selene fue la siguiente en acercarse.

—Le deseo toda la suerte del mundo, señor Hau. Puede que usted nos lleve ventaja a mi hermano y a mí, pero nos aseguraremos de cerrar esa brecha— aseguró Asutoro con el ceño fruncido y una sonrisa confiada.

—¡Oh, te garantizo que ese no será el caso!— Hau sonrió con la misma confianza que mostraba Selene, tal vez más— Tengo derecho de antigüedad, por lo que siempre seré más fuerte que ustedes.

—Eso ya lo veremos— y sin decir nada más, se unió en un abrazo con el heredero, el cual duró unos segundos.

—Entonces, si es por derecho de antigüedad, eso significa que Ash siempre va a ser mucho más fuerte que tú, ¿eh?— la sonrisa burlona de Rotom y el uso de su propia lógica contra él hicieron que Mahalo se viera momentáneamente derrotado.

—¡Eso era… una mentira! ¡El derecho de antigüedad no tiene nada que ver!— aseguró, asintiendo repetidamente.

Rotom hizo un gesto similar al de negar con la cabeza.

—Si hay una persona en este grupo que se pueda considerar tonto e inteligente al mismo tiempo, ese definitivamente eres tú— rio, haciendo que Hau nuevamente se sintiera derrotado.

—¡Ah, vamos, Rotom! ¡Al menos se amable conmigo ahora que me estoy yendo!— le dio un pequeño codazo, así como una sonrisa— Puedes decirme un halago, ¿sabes?— la Pokédex abrió la boca pero fue rápidamente interrumpido— Un halago que no esté a medias como el de ahora.

Fue el turno de Rotom para sentirse derrotado.

—Tú ganas…— y acto seguido, le dio unas palmaditas en el hombro— Tengo expectativas realmente altas en ti… No falle…— se interrumpió a sí mismo, recordando las palabras de Hau— Nah, sé que no vas a fallar. Eres tú, después de todo.

Hau sonrió ampliamente al escuchar eso.

—¡Te garantizo que lo lograré!

—Así será-Roto.

Todos sintieron un fuerte pinchazo de nostalgia al oír a la Pokédex decir su antigua muletilla. Eso solo sirvió para poner más emocionales a los presentes.

—Bueno, señor Mohn…— Mahalo se esforzó por guardar lo anterior en su memoria, girándose luego hacia el Aether. Le extendió una mano, en señal de respeto— Fue un gusto conocerlo. Me alegra que esté con su familia y a salvo.

Mohn conocía la historia de Hau Mahalo. La había escuchado de sus hijos y sabía que, muy posiblemente, él también querría la oportunidad que ellos tenían. Por ese joven no sentía otra cosa que no fuera un profundo respeto, pues podía seguir adelante a pesar de todo el dolor que cargaba.

—Digo lo mismo, Hau. Espero que podamos colaborar juntos en el futuro— le sonrió, aceptando el apretón.

—¡Seguro! Cuando sea Kahuna, podremos llegar a un buen acuerdo— asintió, soltando la mano del adulto. En ese momento, recordó algo que le pareció hasta gracioso pues, en algún punto del pasado, creyó que Mohn sería su fallecido suegro y ahora…—. ¡El padre de mis amigos tiene beneficios!

Mohn y Lillie sonrieron al oír eso. Y hablando de Lillie…

—Imagino que cuando vuelvas, no pasará mucho para que tenga que comenzar a llamarte Alteza, ¿cierto?— le dijo, con las manos en la cintura.

Hau se rio.

—Honestamente, ¿alguno de ustedes en verdad va a tratarme como un rey cuando lo sea?— preguntó, cruzándose de brazos. Nadie dijo nada, solamente dejaron salir sus risas.

Luego de tranquilizarse, Lillie le dio una mirada triste.

—Primero mi hermano y ahora tú… Va a ser realmente solitario— y luego, lo abrazó—. Ojalá nos hubiéramos frecuentado más.

Mahalo se quedó en blanco por un momento y parpadeó varias veces. Vio hacia Ash, quien le sonreía. Era una sonrisa sin ninguna mala intención, pues él sabía que nunca haría nada para interponerse entre los dos.

Hau sonrió levemente. Apreciaba la confianza de Ash, pero lo mejor para él era guardar la distancia. Le dio unas palmaditas en la espalda a Lillie, separándose de ella.

—Las cosas están bien como son ahora, ¿no crees?— le preguntó, llevándose la mano derecha a la cadera—. Quién sabe qué cosas pudieron haber cambiado si el pasado fuera distinto, así que estemos agradecidos por qué todo es como es.

La rubia asintió, con los ojos vidriosos.

—Tienes razón— le dio su mejor sonrisa—. Ten un buen viaje, Hau.

Mahalo le dio un asentimiento simple.

—Cuídate, Lillie.

Y aunque todos notaron la aparente frialdad con la que Mahalo había tratado a Lillie comparándola con los demás, nadie lo cuestionó. Pero solo muy pocos sabían que eso era algo que Hau quería hacer.

Ser frío por un momento a cambio de toda una vida de amistad. Era un trato increíble, ¿no?

Y entonces fue el turno de Ash.

—Las despedidas siempre son difíciles— le sonrió Ketchum, extendiendo su mano hacia él—, pero siempre son necesarias.

Hau vio la mano de su amigo y sin pensarlo, la aceptó. Lo miró directamente a los ojos.

—Tú eres mi objetivo, Ash— le aseguró, dándole una sonrisa llena de confianza—. Fue por ti que salí aquel día de pueblo Iki y fue por ti que ahora estoy en el sendero en el que estoy. Te lo he dicho más de una vez, pero en serio estoy feliz por haberte conocido. Porque lo hice, pude obtener respuestas y saldar cuentas; pude encontrarme a mí mismo. Gracias por todo, amigo.

Ketchum volvió a sentir que todo lo que había hecho había valido completamente la pena. El escuchar esas palabras en vida era algo que no tenía precio. Abrazó a Hau.

—Sigue subiendo, Hau— musitó—. Encuéntrame arriba.

Mahalo cerró los ojos, correspondiendo el gesto.

—Iré pisándote los talones. A ti y a Gladio— se separaron tras algunos segundos—. El día y la noche son importantes, pero el atardecer hace de transición entre ambos. No van a dejarme atrás.

Ash amplió su sonrisa. Un corazón tan determinado como el de Hau nunca dejaría a medias algo que se hubiera propuesto, eso lo sabía bien.

Antes de que Ketchum o Mahalo pudieran decir algo más, un fuerte estruendo resonó en los tímpanos de los presentes. Todos vieron hacia el moreno, quien se retorcía, llevándose las manos a la espalda.

—Ver mundo es algo que todo Kahuna o Capitán quiere hacer antes de entregarse a su labor— Hapu le sonreía, comenzando a cruzarse de brazos—. Mi viaje por Alola fue sumamente enriquecedor y ya ni se diga el segundo. Estoy segura de que, como trotamundos, lograrás un mayor conocimiento de los…

—Vamos…— Hau, encorvado y adolorido, le dio una sonrisa burlona— Si quieres abrazarme, solo hazlo…

Honua se le quedó viendo con una expresión impasible hasta que, segundos después, sus ojos se pusieron vidriosos.

—¡Cerebro de malasada!— exclamó, apartando la mirada— ¡Estoy intentando ponerme seria aquí!— y luego, lo vio de reojo— Pero si de verdad quieres que…

—Solo ven aquí— Mahalo la volvió a interrumpir, extendiendo sus brazos hacia ella. Hapu, sin dudarlo, aceptó el abrazo.

Sujetó con fuerza la parte trasera de su camiseta.

—Vuelve a casa pronto…— su ceño y boca se fruncieron— y elevemos la reputación de esta región hasta los campos sagrados del cielo— entonces, las lágrimas cayeron—. Realmente… me alegra que esté vivo, Hau…

Mahalo no pudo evitar que esas palabras le llegaran al alma.

—Cuando Tapu Koko me reconozca como rey, tengamos un combate— le dijo, haciendo que Honua lo viera a los ojos—. El combate que siempre habíamos querido tener y cuando te gane…

—¿Tú vas a ganar?— preguntó Hapu, sonriendo de forma burlona mientras se secaba las lágrimas.

Hau simplemente se rio y siguió hablando.

—Cuando te gane…, vayamos a beber algo a un bar— sonrió, cerrando un ojo.

Antes, Hapu había creído por un momento que no podría hacer ninguna de esas cosas en compañía de su mejor amigo, pero ahora le daba las gracias a los cielos por estar equivocada.

—Dalo por hecho, mozuelo— y alzó la mano, chocando fuertemente los cinco con Mahalo.

Continuaron sonriéndose por unos segundos hasta que finalmente, Hau volteó su mirada hacia Acerola. Justo cuando Malíe, quien se veía un poco nerviosa, abrió la boca, se escuchó un escándalo.

—¡P-Pasando, por favor, déjenme pasar!— escucharon decir a una voz realmente familiar. Todos miraron hacia el lugar del que provenía el escándalo y en menos de diez segundos vieron salir de entre la multitud a un hombre que todos conocían. Se trataba de Kukui, cuya mirada se iluminó al verlos— ¡Hau! ¡Menos mal que lo logré a tiempo!

—¡¿Profesor Kukui?!— exclamó Mahalo, anonadado— ¡Creí que usted no iba a…!

—¡Lo s-siento por tardarme! ¡Tuve dificultades… para encontrar algo que debo darte!— Sorba se veía realmente cansado, demostrando que había estado en un completo apuro. De una de los bolsillos de su bata de laboratorio, sacó un dije de madera.

Hau vio atentamente y con clara confusión lo que parecía ser una réplica tallada en madera del centro de una Pulsera Z, atravesada por una cuerda negra.

—¿Un collar?...— preguntó, recibiendo un asentimiento.

—Cuando era niño, el señor Hala nos dio la oportunidad a Guzma y a mí de entrenar junto a él y a Lario— Kukui sonrió con nostalgia, dirigiéndole una mirada realmente afectuosa al collar—. Lario, al ser el heredero de la familia Hokulani, tuvo una Pulsera Z antes que los niños comunes, por lo que Guzma y yo también queríamos una…— rio al recordarlo— Claro que el señor Hala no podía hacernos una, ya que ni siquiera tenía el material base. Para contentarnos, nos dio estos y dijo que pensáramos en ellos como un entrenamiento para cuando de verdad tuviéramos nuestras Pulseras Z— mostró el brazalete que llevaba en la muñeca izquierda—. Unos pocos años después, cuando me gradué de la escuela de entrenadores e inicié mi Recorrido Insular, me regaló a mi inseparable amigo, por lo que tuve que jubilar a mi antiguo compañero de entrenamiento— entonces dirigió su mirada hacia Hau—. Quiero que lo tengas, Hau.

Mahalo se vio realmente nervioso por la repentina petición y negó con manos y cabeza.

—¡N-No puedo, profesor! ¡Es algo que mi abuelo le regaló y…!

—Es precisamente por eso que quiero que lo tengas. El señor Hala me lo regaló a mí y ahora, yo te lo regalo a ti— su sonrisa se hizo un poco más pequeña. Recuerdos del pasado llegaron como una avalancha—. Tu familia hizo de mí el hombre que soy ahora, Hau. El señor Hala y el señor Hal, ambos fueron ejemplos de vida para mí. Lo menos que puedo hacer es ayudar a guiar a quien carga el legado Mahalo en sus hombros; al niño que prometí cuidar— tomó las manos del conmovido Hau y entre ellas, puso el collar—. Aunque ahora eres todo un hombre y has superado desafíos que parecían imposibles de superar, quiero que al ver este dije recuerdes siempre que uno nunca deja de avanzar y aprender. Pule tus habilidades hasta que sientas que ya no puedes más y cuando hayas llegado a ese límite, intenta buscar la forma de romperlo.

Hau iba a decir algo pero entonces se detuvo al observar mejor el collar.

Aunque la calidad del tallado en madera era magistral, se veía completamente opacada por la calidad que exhibía la Pulsera Z de Kukui. Por instinto, miró hacia su propia Pulsera Z y sintió como algo dentro de él se movía al notar que ésta era incluso mejor que la de Kukui.

Mahalo cerró los ojos y apretó la mandíbula. Sus ojos liberaron lágrimas a montones.

—¡Lo prometo! ¡Seguiré adelante y no me detendré nunca!— tomó el collar y lo puso alrededor de su cuello— ¡El mundo…! ¡El mundo sabrá que Hau Mahalo será el mejor rey de Melemele!

Kukui sonrió y asintió.

—Suerte, Hau.

Y entonces, escucharon un sonido que los hizo sentirse realmente apurados.

Atención a los pasajeros del vuelo 12-03, con destino a ciudad Luminalia en la región de Kalos, les solicitamos que se dirijan de inmediato a la zona de abordaje con…

—¡Te-Tengo que irme!— exclamó Mahalo con preocupación, volteando hacia sus espaldas— ¡Adiós a todos, chicos!

Rápidamente todos se despidieron. Todos se despidieron menos ella.

Acerola se había quedado en blanco. ¿No faltaba algo?... ¿No debía…?

Fue entonces que se dio cuenta. Todavía no le había dicho adiós.

Sorprendiendo a todos, Malíe de pronto comenzó a correr a toda velocidad hacia donde iba Hau. Aunque la llamaron, ella no los escuchó.

Se descolgó el morral de la espalda y de él, sacó un sobre de papel.

—¡HAUHAU!— gritó con fuerza, intentando identificarlo por entre la multitud.

Sus piernas pronto ardieron por la velocidad a la que iba y más tarde que temprano, terminó chocando contra alguien. El impacto la tiró al suelo, cayendo de sentón.

Se quedó ahí, sentada y con la mirada en el piso.

Sintió como sus ojos se inundaban y rápidamente se obligó a sonreír. Era su culpa por haber esperado hasta el último momento, ¿no?

—Así es mejor, ¿no?... Estoy segura de que papá estará contento de conservarla…— y dicho eso, comenzó a ponerse de pie. Su sonrisa se borró.

—¡¿Acerola!?

Con gran sorpresa, levantó la mirada. Ahí estaba. Justo enfrente de ella estaba Hau, dándole una mirada de confusión.

—¡Escuché que me llamaste, así que di la vuelta! ¡¿Estás bien?! ¡¿Por qué llora…?!

Y lo abrazó. Con fuerza y alivio, lo abrazó. Su sonrisa había vuelto y más grande que nunca.

—Acerola…— murmuró Hau, abrazándola de vuelta.

Luego de unos instantes, Malíe dejó ir al moreno.

—Olvidaba darte esto— le dijo, sonriéndole—. Papá quería conservarla como todas las demás que tiene, pero consideró que era mejor que tú la tuvieras.

Hau tomó el sobre entre sus manos. ¿Era una carta?... Cuando estuvo por expresar sus dudas, Acerola le dio un golpecito en el pecho.

—¡Es hora de que te vayas!— exclamó.

Mahalo se le quedó viendo y finalmente, le sonrió.

—¡Me voy, Acerola!

—¡Sí! ¡Cuídate, HauHau!

Y tras intercambiar miradas y sonrisas, el moreno dio media vuelta y se fue corriendo, perdiéndose entre la multitud.

Acerola siguió sonriendo aunque se había ido hacía ya mucho tiempo. Su gran sonrisa de siempre continuó en su rostro a pesar de que las lágrimas fluían por sus mejillas.

Al ver el rostro de Hau y al despedirse de él, Malíe había sentido algo indescriptible. Algo comparado a lo que sintió cuando supo que estaba vivo. No pudo saberlo la primera vez, pero con la segunda no le quedaba duda alguna.

Dejó salir un suspiro. Le habría gustado darse cuenta de su enamoramiento antes. Quizás habría disfrutado incluso más los días junto a Hau o quizás habrían sido más difíciles al ser consciente de la inminente despedida… Recordó las palabras de Mahalo y decidió que pensarlo no tenía caso.

—¡Acerola!— escuchó de pronto la voz de Lillie, girándose. La rubia iba acompañada de los miembros del equipo S&M restantes y Hapu, quienes vieron con preocupación y tristeza las lágrimas de Malíe— Tú… ¿Alcanzaste a Hau?...

La futura Kahuna asintió con fuerza, aliviando a todos en demasía.

—¡Le di lo que tenía que darle!— aseguró, caminando hacia el frente. Se detuvo un momento apenas estuvo junto a ellos— ¿Deberíamos ir a comer unas malasadas?

Nadie creyó que esa fuera una mala idea.


Hau sintió un pequeño vacío en el estómago al ver como Alola se perdía en la distancia y decidió dedicar su mente a otra cosa. Vio el sobre que había en su mano. Con curiosidad y cuidado, lo abrió.

El papel estaba amarillento y el grafiti un tanto borroso por el paso del tiempo. Definitivamente era una carta, pero no cualquier carta. Era una que tenía como destinatario a Nanu Malíe y como remitente a Hala Mahalo. Rápidamente comenzó a leerla. La fecha era del diez de abril de mil novecientos noventa y siete, cuatro días después de su nacimiento.

"Querido, Nanu, ¿cómo te encuentras al momento de recibir esta carta? Sé lo ocupado que has estado estos últimos meses y realmente agradezco el servicio y protección que le brindas a Alola. Las futuras generaciones sin duda verán en ti un ejemplo de liderazgo y justicia. Dicho esto, me siento realmente triste al saber que no podrás venir a visitar a Hal y Malvácea estos días por tu trabajo. Ojalá pudieras tomarte un día libre, aunque no soy quien para hablar.
Sé muy bien lo mucho que quieres a Hal y por ello, sé que te encantaría conocer a tu nuevo nieto. Decidieron llamarlo Hau, ¿no es curioso?... Hau Mahalo… Me gusta cómo se escucha, ¿qué opinas tú? Suena como el nombre de un gran monarca.
Espero que sientas la misma alegría que yo, Nanu, al saber que las enseñanzas que transmitimos a Hal serán transmitidas al pequeño Hau, así viviendo eternamente… Mucho tiempo ha pasado desde que yo era un joven Kahuna y tú un pequeño aprendiz, ¿el pensarlo no te pone nostálgico? De todas formas, espero que también puedas enseñarle un par de cosas directamente al niño. Por mi parte, ahora que soy un poco más viejo, intentaré estar mucho más presente en sus vidas. No cometeré los errores que cometí con la crianza de Hal; errores que tú te encargaste de atender y por ello, la familia Mahalo siempre estará en deuda contigo. Gracias por todo, mi buen amigo. Hice la decisión correcta al tocar esa puerta aquel día.
Adjunto una fotografía familiar. Espero que pronto podamos tomar otra y tú salgas en ella.
Mis mejores deseos, Hala."

Una de sus lágrimas salpicó contra la fotografía en la que su madre, su padre y Hala se encontraban alrededor del recién nacido Hau Mahalo, todos con gigantescas sonrisas y muchos años más jóvenes.

Se apresuró a intentar secar la vieja fotografía y tras algunos segundos lo logró. Sonrió, viendo fijamente la fotografía.

—¿Quieres?— preguntó alguien a su lado. Cuando se dio la vuelta, vio a una pequeña niña morena de pelo negro, la cual le ofrecía la mitad de una barra de chocolate.

Hau entonces dirigió su sonrisa hacia ella.

—¡Gracias!— exclamó, aceptando el chocolate— Vaya… Lo siento mucho. Los adultos debemos ser más geniales, ¿cierto?

La niña negó con la cabeza.

—Mi papá dice que llorar está bien si te sientes triste o feliz— respondió con un gesto de pura inocencia—. Deberías llorar si quieres hacerlo. Bueno, yo ya me voy a sentar. Adiós.

Hau vio en silencio como aquella pequeña niña desaparecía de su vista y cuando eso pasó, le dio un mordisco al chocolate.

A pesar de que sentía que ya había llorado demasiado, tomaría el consejo de aquella pequeña misteriosa.


—Así que antes de volver a casa tenemos que pasar a un lugar prime…

La voz de Lillie fue interrumpida por la de Elio.

—Lo he estado pensando desde que las comí por primera vez…

El restaurante de malasadas que había en el centro de Hau'oli se encontraba finalizando sus remodelaciones por lo que todos los comensales debían de comer en la terraza. Ahí, el grupo compuesto por Kukui; Mohn; Hapu; Acerola y lo que quedaba del equipo S&M, comían. Estaban divididos en dos mesas que se encontraban apenas a unos pocos metros de distancia (Mohn, Kukui, Ash, Lillie, Pikachu y Rotom en una. El resto en otra).

Todos voltearon a ver con curiosidad al Asutoro. El azabache veía la Picasada que tenía en la mano.

—…, pero las "Picasadas" realmente no son tan picantes. Digo, sí, dejan esa sensación rara en la garganta, pero fuera de eso…— con simpleza, le dio otro mordisco a su pan.

Ash arqueó una ceja mientras veía hacia el cielo. ¿Por qué sentía que esto le era familiar?

—Yo pienso que están bien— opinó Lillie—. Mantienen un buen equilibrio entre lo dulce y lo picante…

—Opino lo mismo que la señorita— asintió Hapu.

Selene y Acerola veían hacia la distancia, mordiendo en silencio sus panes.

—Entiendo su punto, pero en serio, ¿no se sentiría decepcionado un fan del picante al probar esto? ¿El nombre de Picasada no le queda demasiado grande?— interrogó, arqueando una ceja y agitando su malasada— Considero que soy especialmente bueno con las cosas picantes, así que comer esto realmente no es como que la gran cosa.

Selene puso un rostro desconcertado. ¿Su hermano era bueno con el picante? ¿Desde cuándo?

Fue entonces cuando escucharon un carraspeo. Se giraron hacia un empleado del lugar (un joven adulto de unos veinticinco años, de pelo castaño, ojos azules y gafas), quien tenía una sonrisa en el rostro. Por su placa, lo reconocieron como el gerente del lugar.

—Disculpen si es grosero de mi parte, pero no pude evitar escuchar el descontento del señor Asutoro— todos le pusieron atención—. Por ello, me gustaría proponerle algo.

Elio sonrió con suficiencia y asintió.

—Dispara.

—Le propongo el siguiente trato— se acomodó las gafas—. Si usted es capaz de comerse una Picasada cubierta con jugo de baya tamate, entonces le regalaré dos bolsas llenas de malasadas de su elección. El premio corre por mi cuenta, claro está.

Ash entonces abrió los ojos de par en par. Ya sabía de qué le sonaba todo el asunto. Observó sus alrededores de la forma más discreta posible, viendo que una de las comensales apuntaba su teléfono celular hacia ellos.

—¿Pasa algo?— le preguntó la Pokédex, ante lo cual Ketchum rápidamente negó.

—¿Qué día es hoy, Rotom?— interrogó esta vez él.

—Viernes veintisiete de junio, ¿por qué?

El azabache no respondió, simplemente se quedó pensando. Fue entonces que Elio por fin dio una respuesta.

—Acepto— dijo, asintiendo con la cabeza y cruzándose de brazos.

El gerente sonrió con cierta satisfacción y rápidamente se retiró del lugar.

—Hermano, tú realmente no eres…

—¡He estado entrenando, Selene!— la interrumpió con energía— Créeme, he llevado mi aguante al picante a otro nivel.

Hapu recargó su codo sobre la mesa y la mano contra su mentón.

—Va a ser divertido ver como muerdes más de lo que puedes abarcar— le dijo con una sonrisa ciertamente burlona.

La Kahuna no sabía el efecto que esas palabras habían tenido sobre Elio. Si antes estaba motivado, ahora lo estaba más.

No pasó mucho hasta que el gerente volvió con un vaso de agua y una picasada en un plato, pero no era cualquier picasada. Estaba completamente cubierta por un jugo rojizo, de forma que incluso se veía un poco remojada.

—¿Agua?— preguntó Elio, viendo como colocaban el vaso enfrente de él.

—Sí. Es por si quiere abandonar el reto— respondió el gerente, manteniendo su sonrisa.

—Ahhh… Ya veo— Elio sonrió con confianza—. No está permitido beber nada hasta el final, ¿cierto?

—En efecto.

—¡Entonces, aquí…!

—¿En serio lo vas a hacer, Elio?— escucharon decir de pronto y de golpe, Elio se detuvo. Se giraron hacia Ash, quien veía con cierta inocencia al Asutoro— No te lo recomiendo.

Todos en el lugar se quedaron en completo silencio. Mohn, incomodo por la repentina atmósfera, se giró hacia Kukui.

—¿N-No es raro que Ash no esté apoyando las decisiones de su amigo?— le murmuró, nervioso.

Kukui asintió.

—Aunque visto fríamente, tal vez es una mala idea— respondió Sorba—. El picor de la baya tamate viene principalmente de su jugo.

Lillie y Rotom se le quedaron viendo a Ash en silencio. Pikachu simplemente ladeó la cabeza, confundido.

Elio se vio en un gran dilema. ¿Seguía adelante con esto, satisfaciendo así su propia necesidad de demostrar su hombría y de lucirse ante Hapu? ¿Le hacía caso a su más grande ídolo?... ¿Cuál iba a ser? Tragó saliva, sintiéndose realmente indeciso.

—Yo…

Entonces escuchó ese suspiro. Un suspiro salido de Hapu; uno de decepción.

—¿Vas a tirar la toalla después de decir palabras tan grandes?— le preguntó, claramente burlándose de él como su sonrisa lo demostraba.

Y entonces, Elio actuó como el chico de quince años que era.

Tomó la picasada con el ceño fruncido y rápidamente le dio un gran mordisco, haciendo desaparecer la tercera parte del pan. Todos dejaron salir sonidos de asombro al ver eso. Elio masticaba en completo silencio.

—¡D-De verdad no le está afectando!— exclamó Acerola, impresionada— ¡Impresionante, Eliombie!

Mohn y Kukui, los adultos del grupo, tuvieron que mantener rostros serios en caso de que algo saliera mal. Ash, por otra parte, había dejado de lado su anterior expresión, mostrándose ahora realmente divertido e intrigado por el desarrollo del reto.

Pocos segundos pasaron hasta que el rostro de Elio enrojeció por completo y rápidamente, abalanzó su mano hacia el vaso de agua. Alguien lo detuvo.

—¡No, hermano!— exclamó Selene, viéndolo con preocupación— ¡Te arrepentirás toda tu vida si lo haces!

Elio se le quedó viendo, claramente sufriendo por el picante. Sonrió como mejor pudo.

—Qué bien me conoce… mi hermanita…— tosió un poco, apartando la mano. Tras terminar de tragar, cerró los ojos con fuerza y pataleó. Había comenzado a sudar. En un arranque de determinación, hizo desaparecer otra tercera parte de la picasada.

—¡Vamos, Elio! ¡Tú puedes!— exclamó Lillie, subiendo y bajando los puños con rapidez.

—¡Eliombie, haz tu mejor esfuerzo!

—¡Sigue así, hermano!

—Esta será una interesante investigación…

—Está bien dejarlo si te sientes mal, Elio— le recordó Kukui con tranquilidad.

—Rendirse no siempre es malo— asintió Mohn.

—¡Vamos, vamos, Elio! ¡Avanza, avanza, Elio!— coreó Ash, subiendo y bajando su brazo derecho con fuerza.

Asutoro terminó de tragar y con fuerza, empezó a jadear. Se sentía terriblemente acalorado, tanto que le costaba pensar con claridad. Dudaba poder terminar de comer, pues sentía sus labios irritados y su lengua dormida.

Fue cuando vio a Hapu que sus dudas desaparecieron. La Kahuna le estaba levantando un pulgar, con una sonrisa de confianza en el rostro y ojos que lo incitaban a continuar.

Esta mujer me tiene mal…— pensó, riendo para sus adentros y llevándose a la boca lo que quedaba de malasada.

Todos vieron expectantes el masticar de Elio y grandes sonrisas aparecieron en sus rostros cuando lo vieron tragar, seguidas de vítores. Por otro lado, el gerente no estaba sonriendo, en su lugar se veía genuinamente sorprendido.

Asutoro alcanzó el vaso de agua con calma y bebió de él una cantidad mínima. Seguido de eso, vio al empleado con cierta superioridad.

—Dos bolsas llenas de malasadas maxi, por favor— le dijo finalmente.

Con una sonrisa derrotada, el gerente asintió.

—A la orden, señor— y se retiró.

Todos centraron su atención en Elio una vez que el joven adulto se fue del lugar.

—De verdad no mentías, hermano— le sonrió Selene—. Tu resistencia al picante en serio…

Elio ni siquiera la escuchó, pues se centró más en terminarse de golpe el vaso de agua. Pronto, se puso de pie mientras pisoteaba con fuerza el suelo y jadeaba.

—¡PICA! ¡PICA, PICA, PICA, PICA!— exclamó, corriendo hacia el pequeño vallado que separaba la terraza del restaurante de la calle y saltándolo— ¡PICAAAAAAA!

Y mientras todos lucían rostros en blanco, Elio desapareció en el horizonte.

Pocos segundos pasaron hasta que todos rompieron en fuertes carcajadas.

Al tiempo que se reía, Ketchum solo podía pensar una cosa: "Desearía que Gladio y Hau estuvieran aquí".


—Así que esta es su nueva vivienda…— murmuró Hapu, viendo los alrededores con cierta admiración— Un buen lugar para iniciar, ustedes dos.

Lillie y Ash se mostraron realmente orgullosos al escuchar eso. Esa casa era su pequeño refugio del vasto mundo exterior; un refugio para ellos dos y para sus Pokémon.

—Hay muchas cajas…— murmuró Acerola, fijándose en una que parecía particularmente pesada.

—¡Y por eso estamos aquí, todos!— exclamó Elio, con las manos en la cintura y una gran sonrisa. Sus labios estaban un poco hinchados e irritados— ¡Vamos a ayudar al jefe y a Lillie a poner en orden su nuevo hogar!

Aether y Ketchum rápidamente negaron. Estaban claramente en contra de la idea.

—¡No, no, no! ¡Los trajimos porque dijeron que querían ver!— se apresuró a decir Lillie, haciendo que Ash asintiera con fuerza.

Elio y Selene sonrieron con complicidad.

—Fue un plan de los Asutoro. Fallo mío al no preverlo— Rotom hizo un sonido equivalente al de un suspiro.

Acerola y Hapu intercambiaron miradas, encogiéndose de hombros consecutivamente.

—Bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no?— Honua comenzó a caminar hacia las cajas— ¿Cuáles son privadas y cuáles no? No me gustaría encontrarme algo que no deba encontrarme.

—¡No, chicos, en serio no es…!— Ash se interrumpió al ver como Kukui ponía una mano en su hombro.

—Considérenlo como una forma de pasar junto el tiempo, ¿les parece?— pidió Sorba con una sonrisa.

La joven pareja se miró entre sí. Estaban claramente inconformes con la idea de hacer trabajar a sus amigos, pero ellos parecían decididos y honestamente, unas manos extras tampoco les caerían mal...

—S-Si no hay más opción…— murmuró Lillie, rascándose la mejilla derecha— ¡Ah, papá, en serio no deberías…!

Pero Mohn no le hizo caso.

Con la guía de Ash y Lillie, quienes dividían las cajas en "privado" y "no privado", los demás iban desempacando (claro que los habitantes de la casa también lo hacían). Lentamente y de una en una, fueron vaciando todas las cajas, acomodando los objetos que había en el interior de cada una. Algunas iban a los cuartos, algunas iban a la cocina/comedor, algunas al baño y algunas otras se quedaban en la sala.

Para cuando el atardecer cayó todo había sido completamente acomodado, incluso las antiguas pertenencias de Darius, las cuales habían sido puestas en la parte de Rotom, en la habitación que compartía con Pikachu (dándole un aspecto realmente cargado y futurista).

—Ingeniería inversa, análisis de materiales, desencriptación… Habrá mucho trabajo que hacer, pero para cuando termine quizás pueda traer a nuestro mundo tecnología que excede a la nuestra por siglos de avances— al pensar en ello, la Pokédex se veía realmente ilusionada. Lillie, Ash y Kukui también parecían emocionados.

—¿Les molesta si vengo de vez en cuando a ver?— preguntó Sorba. Lillie rápidamente volteó a ver a su novio.

—Bueno, como tal son sus cosas, así que debería preguntarle a él, profesor— respondió la rubia.

—¡Por mí no hay problema!— exclamó el azabache, levantando un pulgar.

Mohn se rascó la cabeza. ¿Tanto les emocionaba eso?... Bueno, si algo de esa tecnología que lo ayudaba a mejorar el ponerse en contacto con sus hijos y a cuidar de los Pokémon y del Poké Resort, entonces le parecía increíble, pero hasta entonces no le veía el gran atractivo.

Elio suspiró con cierta resignación.

—Envidio a los mocosos que nazcan de aquí en adelante…— murmuró, encogiéndose de hombros— Tendrán toda clase de tecnologías geniales.

Selene asintió. Su objeto soñado de toda la vida era una mochila cohete y viendo la prótesis de Ash, sabía que era cuestión de algunas décadas para que fueran una realidad.

Acerola y Hapu se quedaron en relativo silencio. No eran chicas de mucha tecnología, después de todo. Malíe era más del tipo espiritual y Honua del tipo manual.

Un sonido similar al de una campanita se escuchó. Por instinto vieron hacia Kukui, quien tenía su Videomisor en mano.

—Ah, Burnet llegó del trabajo— informó, tecleando algo rápidamente y acto seguido, guardando el aparato—. Supongo que es hora de que nos vayamos, chicos.

Y por "vayamos", Kukui se refería a él y a Mohn. Dado que el señor Aether dejaba todos los Pokémon del Poké Resort en el lugar, él tendría que usar al Braviary de Sorba para volver a su archipiélago.

—Cierto, era hoy…— murmuró Lillie con una pequeña sonrisa.

Mohn asintió, compartiendo el gesto.

—He estado algunas semanas fuera. Los chicos deben de estar esperando por mí— el rubio extendió sus brazos hacia su hija, quien aceptó el abrazo—. Me da mucho gusto haber pasado tiempo contigo, Lillie. Espero que puedan recibirme nuevamente en el futuro.

La joven dio rápidamente una cabeceada, separándose de él.

—Siempre eres bienvenido, papá— aseguró, separándose de él y ofreciéndole una gran sonrisa.

Mohn se sintió profundamente conmovido y solo pudo asentir. Se giró hacia los demás.

—Elio, Selene, Hapu y Acerola, ha sido un gusto llegar a conocerlos bien. Mi Poké Resort siempre estará abierto para ustedes— les dijo, caminando hacia el sillón y tomando su sombrero de paja.

—Qué va, si el placer ha sido nuestro— dijo Hapu de inmediato, cruzándose de brazos—. Conocer al padre de la señorita ha sido un placer gigantesco. El shock fue igual de grande al saber que estaba entre los nuestros, pero ey, ¿quién ve los pequeños bichos en las grandes praderas?

—Que palabras tan llenas de verdad, Hapu…— murmuró Mohn, conmovido hasta los huesos— Realmente posees la sabiduría de una reina.

—¡Yo no entendí nada!— exclamó Acerola, riendo despreocupadamente— ¡Hapumpkin siempre habla en otro idioma!

Selene creyó haber entendido.

¿Por qué su voz y forma de hablar son tan lindas?— pensó Elio, cruzado de brazos y desviando la mirada.

—¡Ah, y fue un placer conocerlo también, padre de Lillie-tan!— Acerola dio una vueltecita— ¡Tenga un muy buen viaje!

Los Asutoro espabilaron al escuchar la voz de Malíe y rápidamente asintieron.

—¡S-Sí! ¡Cuídese mucho, Mohn!— Elio le levantó un pulgar.

—Hasta que nos volvamos a ver— Selene hizo una pequeña reverencia.

Mohn sonrió y se giró hacia Ash.

—Estaré listo para recibir a tus Pokémon en cuanto quieras enviarlos— le aseguró y luego, le ofreció un apretón el cual Ketchum aceptó de inmediato. Vio a la joven pareja, manteniendo la sonrisa y deshaciendo la unión de manos—. Y sobra decirlo, pero… cuídense mucho el uno al otro. Son un equipo ahora.

—¡Lo haremos!— exclamaron al unísono, sonriéndose mutuamente.

Mohn asintió. No tenía dudas de eso.

—En cuanto a ti, Rotom, espero que podamos trabajar juntos en la innovación tecnológica del Poké Resort— también a él le ofreció un apretón de manos—. Nos estaremos comunicando.

—Sí. Déjemelo a mí y ya verá como todo va viento en popa— la Pokédex aceptó el gesto—. Estamos en contacto, Mohn.

—¡Pika Pika!— lo despidió Pikachu, agitando su pequeña pata superior izquierda.

Mohn le sonrió al pequeño roedor y le acarició el mentón antes de caminar hacia la salida.

—Vendré a darles una vuelta mañana, chicos— Kukui les sonrió, abriendo la puerta—. ¿Les parece si nos pasamos a comer?

Ash, Lillie, Rotom y Pikachu sonrieron ante la idea.

—¡Seguro!— exclamó la rubia— Será un placer recibirlos, profesor Kukui.

Sorba asintió y luego de algunos segundos, la puerta se cerró no sin que antes Mohn y Lillie intercambiaran sonrisas una última vez.

Y apenas se fueron, el estómago de Ash rugió.

—Tantas despedidas me dieron hambre…— murmuró, un tanto avergonzado.

Y nuevamente, todos se rieron. Al parecer, era hora de cenar.


—¿Y esto?...— Hapu miraba con intriga una especie de medalla circular. En ella se podía ver una especie de logo, el cual consistía en el símbolo del sol sobrepuesto al de la luna. En el borde de la medalla, cubriendo casi toda la circunferencia, podía leerse un texto.

—¿"Ardens sicut sol, tegimus sicut luna"?...— murmuró Acerola, quien también tenía una de esas medallas entre los dedos. Tenía los ojos entrecerrados y la boca abierta de forma que parecía un pequeño triangulo.

—Es el lema del equipo S&M— explicó Rotom con rapidez—. Ya que queríamos que tuviera un aspecto más profesional, lo tradujimos al idioma nativo de otra región, el cual siempre se utiliza para los lemas— dejó salir un sonido parecido al de un suspiro—. Aunque en el camino cambió un poco con respecto al lema original, por lo que ahora dice algo así como: "Ardiendo como el sol, cubrimos como la luna", que sigue manteniendo el significado original… De hecho, creo que ejemplifica mejor la relación causa-efecto que queríamos…

—¿De qué región habla?— preguntó Elio a Ash, arqueando una ceja.

Ketchum negó con la cabeza.

—Solo me dijo que estaba entre Kanto y Alola…— respondió. Al final, ambos azabaches se encogieron de hombros.

Hapu dejó salir un silbido.

—Bueno, veo que estos trastos tienen más trasfondo del que creía— admitió, mientras lo analizaba todavía más a fondo. Era simplemente una medalla plateada, sin ningún otro color—. Entonces, ¿qué son?— interrogó, mirando a Selene.

—La verdad, es la primera vez que las veo también— Selene se veía igual de intrigada por la medalla que los demás.

Un carraspeo. Dirigieron su atención hacia Lillie, quien sonreía con cierto orgullo.

—Son las insignias oficiales de los miembros del equipo S&M— contó, inflando el pecho.

Eso de pronto le dio un significado completamente nuevo a los pequeños circulitos metálicos.

—¡¿Teníamos de estos?!— preguntó Elio, asombrado.

—¡Nope! ¡Las mandamos a hacer hace unos días y las recogimos hoy!— respondió Ketchum, luciendo igual de sonriente que su novia.

—Wow… ¿Por qué de pronto decidieron hacer algo así?— Selene, pese a su voz, parecía realmente complacida con el pequeño objeto.

—¡Estábamos aburridos!— exclamó la pareja al unísono.

—Bueno, al menos son sinceros…— murmuró Rotom.

—Aunque fue una verdadera desgracia que no estuvieran listas antes de que Hau se fuera…— suspiró Ash, contagiándoselo a su novia.

—Él parecía decepcionado por eso… Debimos haberlas mandado a hacer antes incluso de que se fuera mi hermano— la rubia pegó la frente en la mesa.

Hapu y Acerola, quienes no habían dicho nada, se miraron entre sí.

—Ah, entonces estas son las insignias de HauHau y Gladio-chi, ¿cierto?— preguntó Malíe, atrayendo las miradas de los presentes.

—Ya veo. Eso tiene sentido— Hapu asintió con los ojos cerrados.

—¿Qué dicen?— preguntó Ash, claramente confundido.

Hubo silencio por parte de ambas monarcas (actual y futura), seguido de eso un:

—¿Eh?

—No… Digo, estas son…

—¡Sí, sí!— Acerola interrumpió a Hapu— ¡Estas son del equipo S&M y nosotras no…!

—¿No son parte del equipo?— preguntó Elio, arqueando una ceja con confusión.

—¿Eh? ¿No lo son?— Selene volteó a ver al líder. A Ash.

—Bueno, hasta hace poco no lo eran oficialmente— respondió Lillie en su lugar, rascándose la mejilla—. Ash y yo pensamos que era una buena idea, pero no se decidió hasta hace unos días, cuando Hau le pidió permiso para que se unieran.

Acerola y Hapu abrieron los ojos de par en par. La primera recordó las palabras que Mahalo le había dicho hacía ya algunos meses.

—¡Como Acerola y Hapu son grandes amigas nuestras y siempre están cerca de nosotros, pensamos que era muy malo el excluirlas así!— Ash dijo, con el ceño ligeramente fruncido— ¡Por eso queríamos que también formaran parte!

—Antes de tomar la decisión, Ash lo consultó con mi hermano, con Hau y con Rotom. Todos votaron a favor— informó, levantando un índice—. Yo también acepté, por supuesto. Solo quedan por decidir Elio y Selene.

—¡Eso no se pregunta! ¡Están dentro, están dentro!— dijo con rapidez el primogénito de los Asutoro.

—Sí. Lo cierto es que todo este tiempo creí que ellas ya eran parte de nosotros— admitió Selene.

Malíe y Honua estaban sin palabras. Ciertamente se sentían un poco fuera de lugar cuando se referían al equipo S&M y ellas no estaban incluidas, pero esto…

—Aunque claro…— Ketchum rio con nerviosismo— Solo falta que ustedes ace..

—¡Apúntame, mozuelo!— Hapu golpeó la mesa con su palma abierta, haciendo rebotar los platos y vasos.

—¡Por supuesto que acepto!— Acerola tenía una mirada determinada en los ojos.

Ambas estaban realmente halagadas, principalmente la ex Capitana. Así era como se sentían. En el lugar solo podían verse grandes sonrisas. Eso hasta que escucharon una risa maliciosa. Todos los ojos miraron hacia Rotom.

—La mente más brillante de Alola y su aprendiz; el Campeón de Alola y su Alto Mando; los Kahunas de Poni, Melemele y Ula-Ula…— la Pokédex realmente no parecía tener buenas intenciones— En un descuido, el equipo S&M podría dominar sobre toda la región…

Los miembros humanos del equipo y el pequeño Pikachu intercambiaron miradas. Sonrisas maliciosas aparecieron en sus rostros.

—Ciertamente somos un club poderoso, ¿eh?...— murmuró Elio, rascándose el mentón.

—Ciertamente…— asintió Selene.

—Estratégicamente, el siguiente paso sería unir a nuestras filas a Olivia y tendremos a todas las piezas más fuertes del tablero— Lillie se frotó las manos.

—No olviden que en un futuro también seré la jefa de policía…— por un momento, el ojo derecho de Acerola pareció desprender un destello de malicia.

—Y si también absorbemos al profesor Kukui…— Honua dejó caer la idea.

Ash y Pikachu rieron de forma malvada hasta que…

—¡Espera un momento, Pokédex parlante!— Lillie se puso de pie rápidamente— ¡Tú eres mi aprendiz, ¿verdad?!

—Ah, ya se dio cuenta…

—¡¿YO?! ¡¿La gran RotomDex, tu aprendiz?! ¡Sigue soñando!

—¡Oh, pues créeme que no me has enseñado nada, amigo! ¡De hecho, podríamos decir que yo…!

Las risas maliciosas cambiaron a risas nerviosas. Ahí iban de nuevo…


—Entonces nos vamos ya— Hapu se despidió de ambos con la mano derecha desde el umbral de la puerta.

—¿En serio no se quieren quedar?— preguntó Lillie, sonriéndoles.

—¿En una madriguera en la que viven dos Scorbunny potencialmente desatados? ¡No, gracias!— Hapu tomó de la mano a Acerola— ¡Nos vemos!

—¡Woaaaaaaaaaaaaaaaaaah!— escucharon como la voz de Malíe se desvanecía a los lejos.

Atrás solamente quedaron Ash, Lillie, Elio y Selene. Los cuatro tenían miradas incómodas y pronunciados sonrojos.

—¿E-Ellas no se iban a quedar en su casa esta noche?— preguntó la rubia, recibiendo un asentimiento por parte de los Asutoro.

—Será… mejor que nos vayamos para alcanzarlas cuanto antes…— Elio se rascó la nuca, comenzando a alejarse de la entrada— E-Esto… ¿Diviertan…? ¡ADIÓS!

Y al final, solamente Selene se quedó ahí, casi muriendo de la vergüenza.

—Vendremos… a comer mañana como acordamos…— les recordó, haciendo una pequeña reverencia— Bu… Buenas noches, jefe, Lillie…

—Buenas noches, Selene…— murmuraron ambos.

La Asutoro se alejó de la casa casi veinte metros con la cabeza agachada, miró hacia donde estaban ellos y en un segundo salió disparada por el mismo camino por el que Elio se había ido antes.

La joven pareja simplemente suspiró, cerrando la puerta detrás de ellos.

—Bueno… Fue un día movido— dijo Lillie, estirándose y caminando hacia la sala. Ahí, Pikachu y Rotom veían episodios grabados de Detective Lacky— ¿Ese programa de nuevo? ¿No se cansan de verlo, chicos?— les preguntó, un tanto divertida.

—¿Y tú no te cansas de tener fantasías eróticas con Ash?— le devolvió Rotom, sin siquiera voltear a verla. Lo siguiente que la Pokédex supo fue que estaba volando hacia la cocina sin siquiera quererlo.

—¡No tienes pruebas de eso!— exclamó Lillie, con el ceño fruncido y el rostro rojo.

—¡Tu expresión actual es todo lo que necesito como prueba! ¡Y además es obvio, mujer!— la Pokédex agitaba con fuerza sus protuberancias— ¡En lugar de perder el tiempo soñando despierta deberías de ejercitar tu mente!

—¡¿Ah, sí?! ¿¡Y cómo?! ¡¿Viendo "Detective Lacky: La venganza de las sombras"?!

—¡Detective Lacky es educativo! ¡Tiene muchas bases inspiradas en la vida real y me ha ayudado mucho a seguir una investigación que tengo entre manos!— afirmó Rotom.

—Vaaaaaya… El gran Rotom tiene una investigación entre manos… ¡Impresionante!— puso los ojos en blanco y habló con sarcasmo, cosa que molestó al tipo Eléctrico.

—¡Ey, es algo importante! ¡No te burles! ¡Al contrario que tú, quien tiene un poder de análisis realmente pobre, yo sí le pongo…!

—Volví de la muerte.

—¡… atención a las cosas! ¡He reunido un montón de información que me llevará a resolver el caso y cuando lo haga, no te contaré nada!

—¡Humph! ¡Como si quisiera saber lo que has estado investigando!— Lillie se cruzó de brazos y giró la cabeza hacia otro lugar.

—¡Vas a arrepentirte de decir eso, mujer! ¡Ya lo verás!

—Blah, blah, blah— la rubia sabía que ese tipo de cosas eran las que más molestaban a la Pokédex y por eso mismo lo hacía.

—¡Eres tan irritan…!

—¡¿Yo soy la irritante?! ¡Tú eres súper moles…!

Rotom y Lillie se habían quedado en completo silencio. Con lentitud giraron la cabeza hacia donde estaba Ash, quien les sonreía. Sus expresiones se volvieron idénticas a la de Pikachu, quien había mantenido su rostro lleno de impacto y miedo por al menos un minuto ya.

—Ash… Creo… Creo que te escuché ma…

—Volví de la muerte— repitió el azabache. Esta vez, su sonrisa adquirió un poco de nerviosismo y se rascó la mejilla—. Lo siento por interrumpir su discusión de siempre, pero de verdad creí que era el momento para decirlo…

Rotom fue el primero en reaccionar. De sus bocinas emergió un débil:

—Lo sabía…

Pikachu, Lillie e incluso Ash vieron a la Pokédex con sorpresa.

—¡¿Lo sabías?!— interrogó Ketchum, impactado.

Aether se paró entre la Pokédex y su dueño, viéndolos a ambos con incredulidad.

—¡Esperen un momento, los dos!— exclamó— ¡¿De qué están hablando?!— dirigió la mirada hacia su novio— ¡¿Qué es eso de qué volviste de la muerte?!— y luego, miró a Rotom— ¡¿Y a qué te refieres con que ya lo sabías?!

La Pokédex, señalando a su dueño, encaró a Lillie.

—¡Vamos, sé que no eres idiota! ¡Estoy seguro de que también te diste cuenta de que hay algo distinto con él desde que despertó del coma!— exclamó, haciendo que Lillie apretara los puños— ¡Lo he estado observando atentamente desde hace meses, pero solo me ha dado unas pocas pistas que no revelaban casi nada!

—Ese era tu caso…— agitó la cabeza, llevándose una mano a la frente y frunciendo el ceño. Ella sabía que Rotom tenía razón; Ash parecía muy diferente de cómo era a inicios de la guerra. Sabio y maduro; mucho más de lo que era antes. Proactivo; incluso en temas como el amor, en el que antes era ella quien llevaba el cien por ciento de la iniciativa. Y por sobre todo, sereno. El que casi no llorara la muerte del profesor Oak… Recordó aquellas palabras.

Estoy realmente feliz… de haber vuelto atrás…

Escucharon la risa nerviosa de Ash y lentamente voltearon a verlo.

—Sin importar cuanto tiempo pase, soy igual de descuidado que siempre— se rascó la nuca, luciendo una sonrisa apenada—. Sabía que tarde o temprano alguno de ustedes lo averiguaría, incluso si no se los decía. Pero no quería repetir los errores del pasado, así que pensé que era mucho mejor si lo revelaba antes de que ustedes pudieran descubrirlo por su cuenta.

Lillie, incrédula y tratando de procesar lo que estaba escuchando, reparó en algo que hacía tiempo había olvidado. Sus labios se separaron, pero no para formular una pregunta.

—Te amo, Ash. Todos los días le doy las gracias al cielo por haberte puesto en mi camino— le dijo. Aunque sus palabras eran dulces, su rostro lleno de confusión era, como mínimo, curioso.

—¡¿De qué estás hablando en este momento, Li…?!

—Yo también te amo, Lillie— Ketchum habló por encima de la Pokédex, dándole una gran sonrisa—. Es algo extraño por la situación actual, pero es lindo escucharlo.

Aether retrocedió torpemente, confundiendo a todos.

—Tú eras… tímido— dijo, con los ojos bien abiertos—. Siempre que te decía algo parecido, tu rostro enrojecía y no hablabas con claridad… Pero desde que despertaste… Yo creí… creí que…

Pero ella no supo qué decir. ¿Qué el trauma lo había hecho madurar? ¿Qué había olvidado esa vergüenza de un momento a otro? Esas eran razones válidas, pero por algún motivo, no la satisfacían.

Ahora tenía sentido que Ash no fuera así; después de los meses que tenían como pareja, era normal que se hubiera acostumbrado, ¿pero en ese momento? ¿En los primeros días después de que despertó del coma? Él no se había puesto nervioso ni una sola vez.

—Es solo… una suposición…— la rubia lo miró a los ojos. Ash ahora lucía nervioso, incluso temeroso— Pero tú…— Aether cerró los ojos. No pudo decirlo por el simple hecho de que no quería pensar en eso.

—Si de verdad estuviste muerto, fue por más que solo unos días, ¿verdad?— pero Rotom, al contrario que ella, no tenía pelos en la lengua.

Vieron aterrados la pequeña cabeceada de Ketchum.

—Dos años— respondió—. Ese fue el tiempo que estuve muerto.

Pikachu corrió hacia su entrenador, comenzando a jalar de su pierna humana.

—¡Pika Pi! ¡¿Pikachu Pi Pika Chu Chupika?!— interrogó, con ojos desesperados.

Ketchum no quería ver así a su amigo, por lo que lo tomó entre sus brazos, despegándolo del suelo.

—Entonces…— vio a sus compañeros de casa y tomó aire— Les debo una explicación, ¿verdad?

Les explicó lo mismo que a Gladio. El cómo había muerto, el qué había pasado durante ese tiempo y los motivos de Arceus para traerlo de regreso a la vida, así como el proceso que éste había realizado para lograrlo.

Pikachu no había logrado comprenderlo realmente, pero Rotom y Lillie eran el caso opuesto. Ellos eran "cerebritos"; mentes tan brillantes que estaban a años luz en cuanto a intelecto de las personas normales. Sus cerebros estaban procesando todo lo que habían escuchado, asimilándolo y por último, analizándolo.

Por ello, cuando por fin pudieron espabilar, tuvieron reacciones únicas.

Decenas de líneas de código aparecieron en la pantalla de la Pokédex. Ramas y ramas comenzaron a crearse a partir de una sola. Era el proceso de pensamiento de Rotom, quien había comenzado a agitar con fuerza las protuberancias que tenía por brazos. Ash no pudo evitar recordar el verdadero funcionamiento de las líneas de tiempo al ver eso.

Pero fue la reacción de Lillie la que asustó a Ash.

El rostro de la rubia palideció en extremo; el sudor comenzó a salir. Sus manos, las cuales se llevó a la cabeza, y piernas empezaron a temblar, mientras que su pecho comenzó a subir y a bajar a un ritmo realmente acelerado. Había empezado a hiperventilar.

Pensamientos de todo tipo cruzaron por su mente y todos ellos iban dirigidos al mismo punto: ¿y si Ash no estaba realmente vivo?

Para una mujer de lógica como Lillie, era más sencillo pensar que toda la situación actual era obra de una alucinación producto del trauma de perder a Ketchum a creer que realmente éste había vuelto de la muerte.

Pero, ¿y qué hacía si era un sueño? ¿Iba a perder su vida feliz? ¿Iba a perder uno de sus motivos para pelear? ¿Qué iba a pasar? Si todo era un sueño, ¿entonces qué parte de su vida era real? ¿Su hermano y su padre lo eran? ¿Ellos también estaban muertos?

Incluso cuando estuvo ante la muerte, Lillie nunca había sentido un miedo similar. Ahora, su cerebro solo podía preguntarse cuándo iba a despertar del sueño y a encontrarse con la horrible realidad. Fue por ello mismo que no se permitía parpadear, pues sentía que si cerraba los ojos, al volverlos a abrir nada de lo que conocía estaría ahí.

Pero la resequedad la terminó obligando. Cuando sus párpados se cerraron, lo último que pudo ver fue el asustado rostro de Ash. En menos de una fracción de segundo sus párpados volvieron a separarse, solo que con mucha fuerza.

Sus mejillas se habían inflado y sentía como aire entraba por su boca. Confundida e impactada por el repentino flujo, se calmó lo suficiente para procesar lo que había sucedido.

Ash, mediante un beso, le había oxigenado el cerebro.

Cuando el azabache se separó de ella, se vio mucho más tranquilo y le sonrió.

—Estoy aquí, ¿sabes?— le dijo, tomándola por la cabeza y abrazándola.

Lillie repasó esas palabras una y otra vez, finalmente siendo capaz de sonreír. Su cuerpo lentamente volvió a la normalidad.

—Ni siquiera sé qué decirte…— murmuró, envolviendo su cintura con fuerza.

Ketchum extendió su brazo derecho y con él, tomó una de las protuberancias de Rotom, haciéndolo detenerse.

—Tranquilicémonos un poco— dejó salir un pequeño suspiro—. Debí haber usado otras palabras para decírselos… Ustedes no son como Gladio, después de todo.

Rotom, Pikachu y Lillie no obviaron ese comentario.

—Vas a tener que explicarnos eso cuando estemos más tranquilos— le dijo Rotom, saliendo de la Pokédex y reposando sobre el sofá con una expresión cansada.

Ketchum asintió y se separó de Lillie, tomándola de la muñeca. La dirigió lentamente hacia el sofá, haciendo que se sentara y posteriormente tomando asiento junto a ella.

Nuevamente, se vio la diferencia entre el proceso por el que pasaban Rotom y Lillie al proceso por el que había pasado Pikachu. Al no entender casi nada, el roedor simplemente estaba absurdamente feliz de tener a su entrenador con él, pero los cerebritos eran otra historia. Tenían mucho que pensar y por ello, parecieron estar en trance por casi media hora.

—Creo que… puedo continuar ahora— murmuró Lillie, moviendo un poco la cabeza y llevándose una mano a la frente—. Lo siento… Solo… Mi cabeza duele un poco…

Ash se levantó del sofá y de inmediato corrió a la cocina. Sirvió agua con rapidez en un vaso y buscó algo entre los recién rellenados gabinetes, sacando una caja que leyó rápidamente.

Se acercó a Lillie, ofreciéndole tanto el vaso como una pequeña pastilla redonda.

—Esta es la pastilla que te tomas para el dolor cuando llegan esos días del mes, ¿verdad?— preguntó, con un rostro preocupado.

Lillie, con una sonrisa un tanto desganada, sintió una gran calidez en el pecho. Adoraba el hecho de que Ash le prestara atención a esos pequeños detalles, pero al contrario de lo que ella creía día a día, ahora no era el momento para enamorarse aún más de su novio.

—Gracias, Ash— le dijo, sujetando el vaso y dándole un trago, tomándose la pastilla con rapidez.

Escucharon un sonido, como un pitido constante que terminó en cuestión de segundos. Voltearon a ver a Rotom, quien había vuelto a la Pokédex.

—Ya lo procesé todo. Estoy listo para lo que sea que tengamos que hablar— aseguró, con una expresión seria en su pantalla.

Lillie secundó esto con una pequeña cabeceada, dejando el vaso en la mesita frente a ella. .

—Yo también. Podemos seguir— la rubia notó la inseguridad en el rostro de Ketchum, por lo que frunció levemente el ceño—. Lo digo de verdad. Podemos seguir.

Ash la miró directamente a los ojos por menos de un segundo y finalmente asintió. Tomó asiento en el solitario sillón, de forma que quedaba al costado de los otros tres residentes.

—Entonces…— Rotom inició. Sus artificiales facciones hicieron un gesto similar al de arquear una ceja. Sus protuberancias se cruzaron— ¿Le contaste esto a Gladio antes que a nosotros?

El azabache nuevamente asintió.

—¿Estuvo mal?— preguntó, pero a pesar de eso su rostro no parecía demostrar que de verdad lo pensara.

Lillie negó con la cabeza.

—Tú y mi hermano tienen una relación realmente especial. Es como si ambos fueran capaces de contarse sus más oscuros pensamientos sin dudarlo— le sonrió, aun viéndose un poco cansada—. Eres una de las personas a las que mi hermano más admira, Ash. Estoy segura de que te contó algo que no le ha contado a nadie más; algo con lo que solo tú podías ayudarlo. ¿Me equivoco?

Ash sonrió con inmensa ternura.

—Has cambiado tanto…— murmuró.

Lillie le devolvió la sonrisa, solo que la de ella portaba cierta tristeza.

—Tú también… Y no lo noté.

Sintieron la atmosfera volverse un tanto oscura, por lo que Rotom tuvo que expresar una de sus dudas para aligerar las cosas.

—Dijiste que habías estado dos años muerto— todos centraron su atención en la Pokédex—. Pero, ¿cuánto son dos años? ¿Cómo pasa el tiempo en… "el cielo"?

Ash parpadeó varias veces, realmente sorprendido pues nunca creyó que le irían a hacer esa pregunta. Casi sintió ganas de suspirar, pues debió haberlo previsto. La curiosidad de esos dos no tenía límite.

Decidió que inventaría una mentira a medias en el proceso, pero antes...

—Lo siento, Rotom, ¿me prestas la Pokédex un momento? Necesito dibujar algo— le dijo, extendiendo una mano hacia él.

RotomDex no lo pensó mucho y simplemente salió de la carcasa, dejándola caer sobre la mano derecha de Ash.

—Gracias— dijo, conteniendo un pequeño suspiro de alivio—. Veamos… ¿Cómo explicarlo para que se entienda bien?...— frunció el ceño, comenzando a dar pequeños golpecitos con el pie al suelo— Bueno, para empezar, el tiempo en la otra vida es distinto. No solo es distinto al de aquí, sino que también pasa de forma diferente dependiendo de las personas.

Rotom y Lillie se voltearon a ver. Con miradas llenas de interés, enfocaron nuevamente a Ash.

—Por ejemplo…— se detuvo antes de decir lo que quería decir y miró al techo, sonriendo con cierta tristeza que todos notaron. Miró nuevamente hacia ellos, dibujando con su dedo en la pantalla de la Pokédex— Zoe y Darius, si sintieron mi tiempo ahí como dos años; el tiempo que pasó en la tierra— al instante, todos supieron el porqué de esa triste mirada—, pero para mi familia y para mí, se sintieron como… como…— frunció el ceño y se quedó callado por algunos segundos. Rotom, Lillie y Pikachu supusieron que el tema era difícil de tocar para él, de ahí la tardanza. Finalmente, Ash encontró las palabras— Se sintieron como unos seis años.

Con ojos llenos de sorpresa, los tipo Eléctrico y la rubia retrocedieron un poco en sus asientos.

—¿Seis… años?...— murmuró Lillie— Eso… Eso quiere decir que…

—El profesor Oak siempre separaba nuestras edades en tres grupos— comenzó a escribir algo en la Pokédex, poniendo un rostro lleno de concentración. Al final, mostró su escrito el cual consistía en tres palabras: "cromalógica", "física" y "mental"—. Él decía que la edad cromalógica era nuestra edad real, la física la que tenían nuestros cuerpos y la mental, la que teníamos según… según… Agh… No lo recuerdo…— se rascó la cabeza, un tanto fastidiado— El punto es que, una vez que estaba hablando con él sobre estas cosas, me dijo que mi edad cromatom… cromalógica era de…— se detuvo, pues aunque parecía que estaba recordando, en realidad estaba sumándole dos años a su edad actual— Era de veintiún años, sí. Dijo luego que la física era de diecisiete y que la mental era de…— nuevamente se detuvo, estaba vez para sumarle seis años a su edad— ¿Veinticuatro?... ¿O veinticinco?...

Lillie tragó saliva al igual que Rotom. La rubia, al ser la única capaz de traducir la bola de incoherencias dicha por Ash, se puso un poco más seria.

—Tres categorías— levantó los dedos índice, medio y anular de la mano derecha—. "Edad cronológica", "edad física" y "edad mental".

—¡Sí! ¡Como se esperaba de Lillie!— exclamó Ash mientras asentía.

—La edad cronológica es la edad real; aquella que comienza a contarse desde el momento de tu nacimiento y aumenta con el pasar de los años, sin detenerse nunca. Supongo que es la medida estándar; la natural— se llevó una mano al mentón—. Si tenías dieciocho años al momento de tu…— sintió como se le secaba la boca al pensar en ello. No pudo decirlo— Cuando eso pasó… Y lograste cumplir los veintiún años cronológicos, eso quiere decir que estuviste…— desvió la mirada hacia el suelo, de nuevo incapaz de decirlo— estuviste eso, durante más de dos años. Dos años, un mes y dos semanas, aproximadamente.

Ash asintió, sorprendido en extremo. Lillie incluso le había encontrado coherencia a sus mentiras... Se sintió un poco mal por ello.

—La edad física es la más simple, entonces. Es la edad que como dijiste, demuestra tener tu cuerpo— miró a Ash a los ojos—. Eso quiere decir que no envejeces en la otra vida…

—Y tienes el cuerpo que tenías cuando estabas en tu mejor forma— añadió Ketchum, haciendo que Lillie asintiera, un tanto fascinada. Rotom parecía estar analizando las cosas en su cabeza, pues no era capaz de expresarlas.

—Por último, está esta edad mental de la que hablas…— la rubia se cruzó de brazos, pensativa—. Dices que tu edad mental era de veinticuatro o veinticinco años. Esa es una suma de seis o siete años a tu edad actual, pero no a la que tenías en el momento de… de eso…— agitó la cabeza con fuerza—. Entonces, consideremos que para ti se sintieron como seis años porque…

—En realidad, el profesor Oak me dijo que el tiempo había comenzado a pasar diferente para nosotros desde el nacimiento de Amber y su llegada al otro mundo— añadió Ketchum, rascándose la cabeza. Esa conversación con Oak lo había confundido mucho, pero como tenía algo así como treinta años mentales en ese entonces, recordó ese tipo de detalles mejor de lo que creía.

Lillie abrió los ojos de par en par y al instante, Rotom comenzó a decirla algo, jalando la manga de su blusa.

—¡Lo sé, lo sé!— exclamó, tranquilizando al tipo Fantasma— Escucha, Ash… ¿Es posible que hayan presenciado el crecimiento de Amber de forma completamente natural? No un crecimiento acelerado o que haya llegado a la otra vida con forma de niña, no… Me refiero a que la hayan visto desarrollarse desde que era un bebé.

Ketchum asintió con fuerza.

—¡Exacto! ¡Así es como lo vimos!— puso una mirada soñadora y un rostro enternecido— Es una niña tan simpática y linda… Ella adoraba mis historias y jugar a las batallas Pokémon conmigo…— dejó salir un pequeño suspiro. Sus ojos se entrecerraron, mostrando cierto dolor. En un tono de voz realmente bajo que ni siquiera Pikachu pudo escuchar, murmuró— De verdad la extraño…

—¿Ash?— escuchó que lo llamó Lillie, sobresaltándolo.

—¡Ah, lo siento! ¡Me perdí en mis recuerdos! ¿Qué decías?— su rostro nervioso no pasó por alto, pero tampoco le dieron demasiadas vueltas.

—No había dicho nada todavía, pero a eso iba…— juntó ambas manos y suspiró— Por lo que entiendo, la edad mental es aquella que se forma en base a los años que sientes que has vivido. En tu caso, ya tenías los dieciocho cuando el tiempo comenzó a fluir diferente y sentiste como si seis años hubieran pasado… Imagino que puedes decir que fueron seis años por el crecimiento de Amber, ¿cierto?

Ash se lo pensó. ¿No estaba dañando su mentira al responder eso?... Trató de pensarlo, pero supo que si tardaba demasiado se vería sospechoso. Simplemente asintió, rezando para que no se dieran cuenta.

—Ya veo… Como bien dijiste, no es un tiempo fijo. Pudieron ser seis años, cinco o incluso siete…— comenzó a murmurar, viendo entonces a Ketchum— Pero eso quiere decir que, mentalmente… eres incluso mayor que el señor Red.

El paletiano se tomó su tiempo pero finalmente, con nerviosismo y temor, asintió.

Lillie frunció levemente el ceño.

—Eso explica porque de pronto tomabas la iniciativa para todo, el por qué eres incluso más maduro que antes y…— se detuvo. Sus ojos abiertos de par en par al considerar una posibilidad en la que no había pensado. Miró a Ash a los ojos, luciendo realmente herida.

El azabache sintió un miedo descomunal recorrer todo su ser al verla. ¿Por qué tenía esa mirada? ¿Qué había hecho mal?...

—¿Li…?— pero antes de terminar de hablar, la rubia movió violentamente los brazos, casi golpeando a Pikachu.

—¡No, no es nada! ¡L-Lo siento mucho, Ash!— exclamó, agitando la cabeza— Sigamos… Sigamos hablando…

Nadie pasó eso por alto, quedándose bien grabado en sus cabezas. Algo había pasado, de eso estaban seguros.

—Ten de nuevo la Pokédex, Rotom…— murmuró, cediéndole el electrónico al Pokémon, quien volvió a entrar en él.

—Ya era hora…— murmuró RotomDex, levitando lejos de la mano de su dueño— Entonces, ahora que aclaramos tus tres edades y que nos dimos cuenta de que eres viejísimo, dirijámonos hacia otro asunto…— se detuvo un momento y luego negó— No, pero primero… ¿Qué opinan de esto? Digo, dado que Ash prácticamente es un hombre de unos veinticinco años y Lillie sigue teniendo diecisiete… ¿No les molesta la diferencia de edad?

Ketchum se quedó callado pues todos sabían su respuesta. Sus ojos ansiosos se centraron en Lillie, quien le devolvió la mirada. Tras algunos segundos, su rostro se mostró determinado.

—Es mi Ash, y eso es todo lo que me importa.

Al escuchar eso, el azabache se llevó una mano al pecho y bajó la mirada. Todos se asustaron por eso pero se tranquilizaron un poco al escucharlo reír.

—Uno de mis mayores miedos al revelar esto era que la diferencia sí te molestara— admitió, con pequeñas lágrimas en los ojos y una sonrisa llena de alivio.

Lillie se levantó y posteriormente se acuclilló frente a Ash, tomándolo de las manos.

—Vamos, aunque mentalmente tengas otra edad, sigues siendo el mismo tontorrón de siempre… Sigues siendo el Ash de quien me enamoré y no creo que eso vaya a cambiar nunca— le dijo, tratando de hacerlo sentir mejor con su sonrisa.

Se sintió horrible por el hecho de ocultarle su verdadera edad mental y con solo verlo, supo que Rotom había detectado ese sentimiento. Lo único bueno era que la Pokédex no podía saber el porqué de su sentir.

—Gracias…— fue lo único que alcanzó a murmurar.

—¡Pika Pikachu! ¡Pika!— exclamó el roedor, saltando al regazo de Ketchum— ¡Pi!

El entrenador rio, liberándose del agarre de Lillie y acariciando el mentón de su mejor amigo.

—Gracias a ti también, Pikachu.

—¡Pika!— le levantó un pulgar con alegría.

—Entonces…— todos voltearon a ver a Rotom, quien se veía serio— Sobre lo que estábamos hablando…

—Ah, sí, lo siento, Rotom— rio Ash de forma nerviosa—. Continúa.

Lillie y Pikachu volvieron al gran sofá, tomando asiento nuevamente.

—Hay algo por lo que tengo gran curiosidad— informó—. Se trata del funcionamiento de estas líneas de tiempo que mencionas. Su existencia ha sido debatida muy fuertemente por los estudiosos del mundo, pero el que tú estés aquí es la confirmación de todo. Los modelos más conocidos de las líneas de tiempo son dos. El primero menciona que el tiempo es único y que toda modificación hecha en el pasado repercutirá en el futuro. El segundo dice que el tiempo se ramifica por pequeñas variaciones, creando infinitas líneas temporales; en este modelo, lo que se ha hecho en el pasado no repercute en el futuro.

Ketchum se puso serio al esperar la pregunta que sabía, vendría.

—Así que dinos, Ash… ¿Cuál de los modelos es el correcto?

—El primero— respondió sin vacilar—. Cuando Arceus me trajo al pasado, aquella línea de tiempo en la que morí desapareció. Solo… existimos nosotros.

Hubo un intenso intercambio de miradas entre Ash y Rotom.

—La forma en la que respondiste y la velocidad con la que lo hiciste me dan de qué pensar, pero tus emociones no mienten— cruzó sus protuberancias—. Estás diciendo la verdad.

Escucharon un fuerte suspiro provenir de Lillie.

—Es mejor así, ¿no?...— se veía realmente aliviado al escuchar esa información— No sé si podría dormir sabiendo que en algún lugar, existe una versión mía que tendrá que pasar la vida sin Ash Ketchum… De cierta forma me sentiría un tanto egoísta, ¿saben?

Ash se sorprendió al escuchar a Rotom dejar salir un sonido parecido al de un suspiro.

—Te entiendo…— la Pokédex también lucía realmente aliviada— Una línea de tiempo como la que describió Ash… Es bueno que ya no exista. Es lo mejor para esas versiones nuestras que alguna vez pudimos ser.

Ketchum sabía que esa sería su reacción. Sabía que ninguno de ellos quería saber que esas versiones suyas seguían existiendo… Aunque Arceus le había dicho (con mucha simpleza y sin entrar en detalles en lo absoluto) que todos habían terminado bien, él quería evitar malentendidos. Quería evitar que ellos pensaran en sus otras versiones; comparándose y pensando que no debían de estar viviendo las vidas que tenían. Porque si había algo que sabía que poseían sus amigos era la empatía y esa empatía podía jugarles en su contra.

Sabía que su Lillie original no querría que su actual Lillie tuviera esos pensamientos innecesarios que solo la dañarían. Había jurado hacerla feliz y eso haría.

—Esto es tan surrealista…— escuchó decir a Rotom— Aunque también aclara muchas de las dudas que tenía la humanidad desde hace milenios… Pero saber que nuestra historia fue diferente alguna vez definitivamente es motivo de estrés psicológico…

—Ahora soy yo quien te entiende a ti…— Lillie dejó salir un suspiro— No… No soy capaz de imaginarme la vida de otra manera a como es ahora. Pero…— entonces, miró con tristeza a su novio— Hiciste posible todo esto; todo lo que tenemos ahora… Aunque me hiciste darme cuenta de lo dependiente que soy de ti…— esto último lo murmuró, pero todos pudieron escucharla. Negó con la cabeza y volvió a ponerse seria— Que hayas vuelto me llena de una felicidad inmensa, Ash, pero al mismo tiempo… realmente lamento que no hayas podido volver un poco más atrás en el tiempo…

—Oye…— Rotom la vio con un poco de reproche. Pikachu, por otro lado, no entendió el porqué del aparente enfado de la Pokédex.

—Está bien, Rotom— aseguró el azabache, viendo luego a su novia—. Yo… también lamento eso. Si hubiera podido volver aunque fuera algunas horas antes, podría haber salvado al profesor Oak, a Hala, a Paku, a Zoe y Darius, al profesor Rowan… Pude haber evitado la herida de Nanu… Tal vez incluso las muertes de Tori y Faba…— juntó las manos, entrecerrando los ojos y sonriendo con cierta resignación— Pero no sé de qué forma pudo haber cambiado el futuro de haberlo hecho… ¿Y si hubiéramos perdido? ¿Y si toda la vida en la tierra hubiera sido consumida?...— los miró a los tres, provocándoles un pequeño escalofrío. Sus ojos estaban llenos de una determinación inusual… Una determinación oscura— ¿Y si, por ejemplo, al salvar a Faba y a Tori, perdíamos a Hau?... Es algo a lo que definitivamente no querría arriesgarme…— suspiró, recuperando su anterior sonrisa resignada— Hablando de Hau, ¿no creen que siempre dice cosas geniales? Lo que te dijo hoy al despedirse también me llegó al corazón, en especial considerando… todo

Quién sabe qué cosas pudieron haber cambiado si el pasado fuera distinto, así que estemos agradecidos por qué todo es como es.

Lillie cerró los ojos y sonrió.

—Tienes razón...— negó con la cabeza— Hau tiene razón. Yo… intentaré no volver a pensar en eso.

Se quedaron todos en silencio por algunos minutos, formando una atmosfera no incómoda, sino tranquila. Era como si hubieran encontrado algún tipo de paz interior ahora que no había secretos entre ellos.

—Ahora mismo, les aseguro que no tengo nada más qué pensar y de hecho, no sé si quiero hacerlo— la Pokédex fue la primera en hablar, haciendo un sonido similar al de un suspiro—. Me gustan las variables y todo eso, pero esto es demasiado incluso para mí. Tengo muchas dudas y pocas respuestas que Ash pueda darme— les dio la espalda, encarando su nuevo dormitorio— Simplemente me pondré en modo reposo y colocaré mi reactivación para dentro de unas diez horas… De lo contrario, estoy seguro de que no podré dormir.

Ash, Lillie y también Pikachu se levantaron de los sofás.

—Lamento darte tantos dolores de cabeza, Rotom— le dijo Ketchum, riendo nerviosamente.

—Por cierto, Ash…— todos se confundieron al escuchar una especie de estática provenir de las bocinas de Rotom. Lo comprendieron todo al ver como pequeñas gotas caían sobre el alfombrado suelo— Me alegro de que estés con nosotros.

Ketchum apretó los dientes y los puños, conteniendo las lágrimas. Lillie y Pikachu dejaron salir las suyas. Fue tras algunos segundos que Ash pudo sonreír.

—¡Y a mí… me alegra estar con ustedes!— aseguró, dejando que las lágrimas cayeran libremente.

—Lo sé— dijo la Pokédex, aún con esa distorsión en su voz. Con una protuberancia, señaló su habitación—. Vamos, Pikachu. Hay que irnos a dormir.

El roedor vio a Rotom entrar al cuarto y luego miró a los dos humanos. Aunque quería estar un poco más con Ash, tampoco era capaz de dejar solo a su amigo Pokémon.

Saltó al hombro de su entrenador, lamiéndole la mejilla derecha y haciéndolo reír.

—Buenas noches, Pikachu— le dijo Ash, abrazándolo y acariciando su cabeza.

—Pika…

Seguido de eso el roedor bajó al suelo, corrió hacia su habitación y cerró la puerta detrás de él, no sin antes despedirse con su patita izquierda.

Finalmente, Ash y Lillie quedaron solos en la sala. Ambos intercambiaron miradas. En silencio, Ketchum tomó el vaso que le había llevado a la rubia, poniéndolo en el fregadero. Aether, por otra parte, se aseguró de que la puerta principal estaba bien cerrada y apagó las luces de la casa.

Ambos se encontraron en mitad de la sala, se sonrieron y tomados de la mano caminaron hacia el dormitorio que compartían. El cuarto era más grande que el que compartían Rotom y Pikachu. Tenía un armario ya integrado y los únicos muebles que tenían ahí eran la cama (puesta al lado derecho del cuarto), un tocador (frente a la cama; en la misma pared donde estaba el armario) y un escritorio (entre la cama y la pared en la que estaba la puerta). La única ventana del cuarto estaba en la pared frente a la puerta. Tenía protección metálica integrada, además de que estaba cerrada completamente y con las cortinas corridas.

Cuando entraron, lo primero que hicieron fue buscar su ropa de noche entre las cajas que todavía tenían ahí y que no habían desempaquetado. No les tomó mucho tiempo encontrarlas y les tomó incluso menos el ponérselas.

La cama estaba tendida para ambos gracias a que Lillie lo había hecho previamente. Era una cama grande, no tanto como la que Lusamine tenía en su ahora destruida mansión, pero definitivamente tenía el espacio suficiente para albergar como mínimo a tres personas.

Se acostaron, pasándose la cobija por encima de sus cuerpos y cubriendo todo menos sus rostros. Ambos se veían a los ojos.

—Lillie…— la llamó Ash tras algunos segundos en silencio.

—¿Sí?

Y entonces, Ketchum se mostró dolido.

—¿Por qué hiciste esa mirada antes?...

La rubia lo sabía. Sabía que él solo estaba esperando la oportunidad para preguntarle y aunque no lo admitiría, ella quería que lo hiciera. Porque quería saber la respuesta.

—Yo solo… Pensé… Pensé que tal vez todo lo que hemos hecho hasta ahora fue una decisión apresurada…— respondió vacilante— Pensé que nuestro noviazgo y el que viviéramos juntos, podría ser obra de un impulso tuyo. Creí que, como no pudiste hacerlo originalmente, querías apresurarte a vivir todo eso tan pronto como pudieras… Creí… No…— sus mirada, la cual había estado divagando, se centró en la de Ash— Lo cierto es que todavía no sé si fue por ese impulso que me pediste matrimonio aquella vez que despertaste.

El paletiano la vio con cierta tristeza.

—Tú… ¿te arrepientes de algo de lo que hemos hecho hasta ahora?— interrogó, recibiendo una rápida negativa.

—No hay forma de que me arrepienta— aseguró Lillie de inmediato—. ¡No podría!

Ketchum entonces le sonrió.

—Si hubiera sido un impulso, entonces ya lo habría reconsiderado— le dijo, poniendo la mano derecha sobre su mejilla—. He pensado todo lo que he hecho hasta el momento y no he decidido nada por "impulso". Si estamos aquí…— cerró los ojos, negó con la cabeza y amplió su sonrisa, volviendo a mirarla— Si estoy aquí en este preciso momento, es porque te amo, Lillie. Porque quería volver a estar contigo— rio un poco—. Así que si te preocupa que pueda arrepentirme en algún momento, entonces puedes estar tranquila. Después de todo lo que he hecho hasta ahora, creo que eso sería un poco complicado, ¿no lo crees?

Lillie se rio, comenzando a lagrimear mientras lo hacía.

—No es justo…— murmuró, dándole un corto beso. Volvió a reírse, plantándole un beso en la frente— Venciste a la muerte para estar conmigo, ¿cómo se supone que supere eso?...

Ambos se rieron, comenzando a intercambiar besos que lentamente fueron haciéndose más apasionados. Finalmente, ambos se abrazaron con fuerza.

—Gracias por volver a nosotros, Ash…

—Gracias a ti por aceptarme a pesar de ser un anciano— rio Ketchum, sintiendo como su cabello era revuelto.

—No te preocupes… Ahora que eres más maduro, tal vez incluso sea más fácil enseñarte cosas nuevas— se separaron un poco, de forma que se veían a los ojos—. Enseñarte a cocinar lo básico fue realmente sencillo gracias a eso.

Ketchum se rio y entonces, recordó algo.

—L-Lillie…— la llamó, haciendo que se riera.

—¿Por qué estás todo rojo de pronto?— preguntó, divertida.

Ash tragó saliva y finalmente, frunció un poco el ceño.

—Yo… ya sé cómo hacer una familia.

La rubia arqueó una ceja, confundida.

—¿De qué habla…?— y los recuerdos llegaron a su mente. Pronto, su rostro también se sonrojó. No pudo evitar ponerse nerviosa— ¿En… En serio?...

—Sí… Tuve tiempo para…— se rascó la mejilla derecha— para aprender…

—¿Sabes… todo?... Quiero decir, ¿absolutamente… todo?— preguntó nuevamente, tratando de estar completamente segura. Fue cuando Ash asintió que se cubrió el rostro— De pronto me siento avergonzada…

—Lo siento…— Ketchum también se sentía de la misma forma, por lo que apartó un poco la mirada.

—No…— y Lillie lo obligó a verla— No te preocupes… Creo… Creo que esto también es algo bueno…

Y sin pensarlo mucho, se unieron en un apasionado beso.


—¡Woaaah! ¡Eso es, bueeen chico!

—Pika pi…

Ash y Pikachu montaban en un Tauros, quien apenas acababa de tranquilizarse. Segundo a segundo la expresión del tipo Normal se volvía más serena que antes, hasta que llegó un punto en el que se echó al suelo.

Entrenador y Pokémon finalmente tocaron tierra firme. Siguieron acariciando la crin de Tauros, haciendo que comenzara a dormirse.

—Buen chico, buen chico…— le murmuraba Ketchum.

—Pika, pika…— repetía el pequeño roedor.

—Un excelente trabajo, Ash— le dijo una voz a sus espaldas—. De verdad eres increíble montando. Es como si tuvieras una habilidad innata para ello.

—¡Gracias, K…!— pero apenas se dio la vuelta, se quedó de piedra.

Ahí estaba Kiawe Wela, cruzado de brazos y con una sonrisa orgullosa en el rostro… Rostro que estaba lleno de pintura azul.

—¡P-P-Poipole!— exclamó el azabache, poniéndose de pie al instante y tomando entre sus brazos al pequeño Ultraente, quien giraba alegremente al ver su "obra de arte"— ¡Lo siento mucho, Kiawe! ¡Le he dicho un montón de veces que pintar a la gente está mal, pero cuando se emociona no hay quien lo detenga!

Wela negó con la cabeza y simplemente rio.

—No te preocupes, amigo— le dijo, pasándose una mano por la cara y quitándose parte de la pintura fresca— ¡Solo tienen que pagar el mismo precio!

Antes de que alguno de ellos se diera cuenta, Ash y Poipole ya estaban manchados también con la pintura azul. Tanto Ketchum como el Ultraente voltearon a verse entre sí. Estallaron en carcajadas junto a Pikachu y a Kiawe.

Claro que eso no le gustó mucho a cierto Pokémon. Escucharon un fuerte resoplido, seguido de un mugido. Giraron lentamente la cabeza, encontrándose con el Tauros, quien se había puesto de pie nuevamente y los veía con enfado mientras pisoteaba el suelo con su pezuña delantera izquierda.

—¿Buen… chico?...— murmuró Ash, con una sonrisa nerviosa.

Lo siguiente que supieron era que estaban corriendo a toda velocidad a través de todo el rancho Ohana, evitando las vallas y otras construcciones que Tauros podría arrasar a su paso.

—¡¿Q-Qué haces para que se calmen cuando pasa esto?!— preguntó el azabache, huyendo como si su vida dependiera de ello.

—¡Correr hasta que se cansen!— respondió Wela, sin mirar atrás.

—¡¿EH?!/¡¿PIKA PI?!

Desde las alturas, Poipole veía todo mientras se reía. Dio algunos aplausos para luego, ponerse a girar de cabeza sobre sí mismo.

—¡Ahí estaban!— los llamó Rotom desde varios metros al frente— Los estaba buscando. Ya realicé los análisis que Kiawe me pidió y los Miltank están perfectamente…

La pobre Pokédex ni siquiera supo qué lo había golpeado cuando salió volando más de diez metros hacia el cielo.

Por más que corrían, era obvio que Tauros no se estaba cansando, por lo que a Ash se le ocurrió una idea.

—¡El otro día estaba viendo una película con Lillie!— le dijo a Wela— ¡En ella, este tipo rubio de orejas picudas montó a un Rapidash en movimiento! ¡C-Creo que si me esfuerzo… podré hacer lo mismo!

—¡No quiero arruinar tu entusiasmo, Ash!... ¡Pero era una película!— le dijo, viéndose alterado.

—¡L-Lo era, pero yo tengo algo que ese tipo no!— Ketchum sonrió con confianza y dio un salto— ¡Una pierna cohete!

El pequeño propulsor en la pierna izquierda del azabache le dio el impulso necesario para pasar por encima del Tauros, quien se detuvo impactado al ver eso. Kiawe y Pikachu también se detuvieron, viendo como Ketchum comenzaba a dar unas cuantas volteretas en el aire.

—¡Lo va a lograr!— exclamó Wela, con los ojos llenos de brillo— ¡Lo va a lo…!

Pero no lo logró. Ash se había pasado y para colmo, ni siquiera aterrizó de pie. Se estrelló de cara contra el suelo, hundiéndose levemente en el lodoso terreno. Se tardaron un poco en procesarlo, incluso el propio Tauros.

Pasaron unos segundos hasta que nuevamente, el Pokémon toro bravo volvió a mugir con furia, encarando esta vez a Ash y solo a Ash. Kiawe y Pikachu estuvieron a punto de actuar, pero alguien más se les adelantó.

De los cielos, un chorro de pintura roja golpeó directamente contra el rostro del Tauros, aturdiéndolo momentáneamente. El tipo Normal miró hacia Poipole con gran enfado, quien reía y aplaudía.

Antes de que se dieran cuenta, el toro estaba persiguiendo de forma inútil al Ultraente, quien veía todo como un juego.

Tanto Wela como Pikachu suspiraron aliviados. Al mismo tiempo, ambos voltearon hacia Ash.

—Esto… Con un poco más de práctica, podrías lograrlo la próxima vez— se acuclilló frente a él y le levantó un pulgar mientras sonreía—. ¡C-Cree en ti mismo, Ash!

Ketchum despegó su lodosa cara del suelo y con los ojos cerrados, murmuró:

—Esto es vergonzoso…

—Y… tanto— escucharon decir a una voz detrás de Kiawe. Los tres voltearon al mismo tiempo, topándose con Lana, quien luchaba por contener la risa y con Mallow, quien se veía realmente preocupada.

—En serio tienes una habilidad innata para terminar en ese tipo de situaciones…— suspiró Aina, cruzándose de brazos y manteniendo su gesto.

Ash también suspiró, resignado a que más gente de la que le gustaría había visto su lado patético. Comenzó a ponerse de pie, tratando de quitarse el lodo como podía.

—Llegaron en el peor momento posible— Ketchum comenzó a golpear su sudadera blanca.

—Llámame loca, pero no creo que esa mancha se vaya a quitar tan fácilmente— le dijo Mallow, arqueando una ceja.

Pasaron unos segundos hasta que el paletiano se dio cuenta del panorama completo.

—Ay no… ¡Ay no, ay no! ¡AY NO!— se apresuró a quitarse la sudadera, comenzando a sacudirla con fuerza y desesperación— ¡Lillie me regaló esto la semana pasada! ¡Era el regalo por nuestros seis meses de noviazgo! ¡No me hagas esto, sudadera! ¡Límpiate, por favor!

Todos lo vieron con los ojos entrecerrados, excepto Lana, quien simplemente podía reírse por la situación.

—Ash… ¿Por qué trajiste ropa blanca a un trabajo de campo?...— preguntó Mallow, haciendo suspirar a Kiawe.

—Le pregunté lo mismo, pero insistió en que no pasaría nada— negó con la cabeza.

Aina vio de reojo a Wela, apartando luego la mirada.

—Tú deberías ponerte una camiseta.

—¿¡Eh?! ¡¿Por qué?!

Minutos después, Rotom llegó al lugar. Aunque aturdido y preocupado por su carcasa, la Pokédex no tardó en notar el escenario.

Un Tauros jadeante que perseguía al risueño Poipole; Kiawe y Mallow hablando algo sobre camisetas; Pikachu viendo con cierto reproche a Ash, mientras que Lana hacía lo posible por dejar de reírse… El propio Ketchum, quien ensayaba… Lo que fuera que estaba ensayando.

—… entonces simplemente pasó esto, Lillie… Te aseguro que no fue a propósito y que no volverá a pasar. Valoro tus regalos muchísimo y de verdad me gustan… No, no. Te juro que fue cosa de…

—¿Qué rayos estás diciendo?— interrogó Rotom, dándole un pequeño golpe en la nuca.

—¡R-Rotom!— Ash pareció aliviado al verlo— ¡Tienes que ayudarme! ¡Esta mancha de lodo no sale de la sudadera y tú sabes que Lillie me la regaló! ¡Tienes alguna solución científica, ¿verdad?!

La Pokédex vio su rostro lleno de esperanza y simplemente pudo dejar salir una especie de suspiro.

—Dámela— le dijo, extendiendo una de sus protuberancias hacia él—. Voy a usar su cuarto de lavado, Kiawe. Vuelvo como en una hora.

Wela dejó de lado su conversación con Mallow para ver a la Pokédex.

—Adelante. Iré a verte en un momento para hablar sobre el estado de los Miltank— le dijo, sonriéndole.

—Seguro— y dicho eso, el tipo Eléctrico se fue flotando con la sudadera de Ash.

—¡Eres mi héroe, Rotom!— exclamó Ketchum, realmente feliz.

—Y hablando de negocios…— escucharon decir a Lana, quien ya había logrado controlarse— Venimos por lo usual, Kiawe.

—Sí, lo sé— Wela sonrió, comenzando a caminar hacia su casa, la cual se encontraba a algunos cientos de metros de distancia—. Es raro que vengan las dos al mismo tiempo. ¿Cuántas veces coinciden de esta manera?

Aina y Saltagua comenzaron a caminar detrás de él al igual que Pikachu y Ash. Ambas intercambiaron miradas.

—¿Una vez cada siete meses?— Mallow se esforzó en recordar.

—Más o menos— asintió Lana.

—Asuntos de Capitanes, ¿eh?— el azabache sonrió, viendo como Poipole se posaba sobre su cabeza— ¿Qué es de lo que normalmente hablan en sus reuniones?

—Anteriormente nos reuníamos para intercambiar informes sobre nuestros territorios. Conocer lo que pasa en otras partes de la isla es también nuestra responsabilidad— respondió Lana—. No podemos centrarnos solo en nuestros territorios.

—Pero ya que el mes pasado reanudamos todas las operaciones con respecto al Recorrido Insular, hemos empezado a discutir sobre el tipo de desafíos que pondremos en nuestras Pruebas— añadió Mallow, sonriéndole al azabache y levantando el índice derecho.

—Y dado que los Cristales Z ya no funcionan, también hemos comenzado a variar las recompensas que obtienen los aspirantes al superar una Prueba— Kiawe lucía un gesto serio y un tanto melancólico.

Todos, incluso Poipole, notaron la tristeza que había tras las palabras de Wela.

—Vamos, Kiawe…— Ash se colocó a su izquierda, poniéndole la mano derecha sobre el hombro. Le dio una sonrisa reconfortante— El Solgaleostal Z y el Lunalastal Z volvieron a funcionar. Seguro que es cuestión de tiempo para que los demás cristales también vuelvan a la vida.

Kiawe le devolvió el gesto.

—Sí. Rezo por ello todos los días al volcán de Akala— el Capitán miró hacia el cielo—. Sé que, en su infinita sabiduría, Solgaleo y Lunala volverán a bendecirnos con los Movimientos Z. Ellos saben lo importantes que son para Alola.

Sonrieron al ver como sus ánimos se elevaban aunque fuese un poco.

—Hablando de Solgaleo y Lunala, ¿no los has vuelto a ver, Ash?— preguntó Lana, ladeando su torso y moviéndolo un poco hacia el frente.

—No. Ni siquiera a los Tapus— Ketchum se vio pensativo—. De Tapu Bulu y Tapu Koko lo puedo esperar porque aún no han nombrado a sus reyes, pero las otras dos… Hapu me dijo que Tapu Fini no ha aparecido en meses. Lo mismo pasa con Tapu Lele, ¿verdad?

—Sí, estamos igual. La reina Olivia no ha recibido noticias de nuestra deidad desde que terminó la guerra— asintió Mallow, frunciendo levemente el ceño—. Es realmente extraño…

Se quedaron en silencio, viendo hacia el frente.

Si era honesto, Ash ni siquiera sabía qué sería de los Cristales Z. Cuando estuvo muerto, nunca les prestó atención y jamás se dio cuenta de si habían vuelto a la vida o no. Parte de su desinterés por los cristales provenía del hecho de que no le gustaba ver combates Pokémon en aquellos días, pues le recordaban lo que ya no podría tener.

Dicho esto, es normal que para Ketchum todo lo relacionado con los Cristales Z fuera un completo misterio. Incluso lo relacionado con Solgaleo, Lunala y los Tapus… En palabras simples, ellos no habían sido su prioridad cuando muerto, por lo que no los había observado.

—Pero cambiando el tema— escucharon decir a Mallow, quien sonreía—. ¿Han tenido noticias de Hau? Hablé con él hace unas dos semanas y parecía irle bien.

Saltagua y Wela voltearon a ver a Ash, intrigados por la respuesta.

—¡Le está yendo genial!— exclamó el azabache, sonriente— Nos dijo que derrotó a la Líder de gimnasio Valeria, especialista del tipo Hada. Esta es su tercera medalla y tiene que darse prisa si quiere lograrlo antes de la Liga Kalos.

—Es en agosto, ¿cierto?— recordó Lana, sonriendo.

—¡Sí! Generalmente te da tiempo de reunir las ocho medallas en nueve meses y los otros tres restantes puedes usarlos para entrenar, explorar un poco más y registrarte en la Liga— Ash suspiró con cierta nostalgia—. Aunque las cosas realmente se ponen cuesta arriba cuando consigues la quinta medalla…

Recordar todo lo que Hau les había contado le traía memorias de su viaje por Kalos. Mahalo, según sus palabras, primero había conocido a los amigos de Ash, Clemont y Bonnie. Se habían llevado bien al instante, incluso lo llamaron para informarle del encuentro.

Aunque, todo sea dicho, Hau no conoció a Serena, pues la chica se había movido a otra región para continuar mejorando. Aún con eso, Mahalo no mencionó la relación amorosa entre Ash y Lillie en ningún momento, ni siquiera a los hermanos Blanchet. Petición específica de Ketchum.

El azabache se sintió mal, pensando que de nuevo había pospuesto las cosas.

No evitaba contarle a Serena que tenía novia porque así lo quisiera, por supuesto que no. Es solo que sentía que tal vez no era algo que debieran hablar por teléfono, y si era honesto, ella siempre se veía muy feliz cuando hablaban… Él simplemente no quería ser el motivo por el que su amiga perdiera la sonrisa. Se sentía incapaz.

Aunque tendré que hacerlo en algún punto…— pensó, rascándose la cabeza con cierta incomodidad.

—Y hablando de futuros Kahunas…— escuchó decir a Kiawe, quien reía— Escuché que Acerola está causando sensación entre los alumnos de la academia de policía.

—¡Ah, escuché eso también!— exclamó Mallow, sonriendo— ¡Dicen que todos la adoran! He oído que es muy servicial con sus compañeros y que nunca se cansa de bromear, pero que es la primera en saltar a la acción en todos los ejercicios. ¡Todos la halagan como una líder nata!

—Yo pude hablar con ella hace unos días— vieron hacia donde estaba Lana, quien sonreía levemente—. Dice que entre el entrenamiento como policía, el entrenamiento Pokémon y los conocimientos que debe adquirir para ser Kahuna, apenas le queda tiempo para nada. ¿Pero saben qué me dijo?

—¿Qué te dijo?— preguntó Kiawe, interesado.

—Dijo que hablar con Hau todas las mañanas, antes de iniciar sus largos días, siempre la llena de energía para superar todo lo que tenga que enfrentar— contó con un pequeño sonrojo, llevándose las manos a las mejillas.

—¡No me digas eso!— Mallow dio saltitos de felicidad— ¡Sospechaba que ahí había algo!

Kiawe volteó a ver a Ash, quien simplemente sonreía.

—Quería buscar un poco de refugio en ti para alejarme de la charla de chicas, pero creo que estoy eligiendo a la persona equivocada— bromeó Wela, dándole una palmada en la espalda.

—A-Ah…— Ketchum rio nerviosamente, rascándose la mejilla izquierda— Bueno…

—¡Es cierto!— exclamó Lana, volteando rápidamente hacia el azabache— ¿Qué tal va todo con Lillie?

Ash no pudo evitar sobresaltarse enormemente. Había estado pensando en Serena, pero por un momento olvidó a la persona que estaba a solo unos metros de él.

¿Debía hablar?... Él no sabía si Mallow seguía enamorada de él. Ciertamente ella no le había dicho nada nunca, pero tal vez estaba haciendo lo mismo que Hau: guardarse el secreto y dejar pasar las cosas. ¿Era insensible hablar sobre su feliz vida amorosa considerando que Mallow podría seguir teniendo esos sentimientos por él?... Lo pensó mucho hasta que vio su gran sonrisa y radiantes ojos.

—¡Cuéntanos, cuéntanos!— exclamó, agitando los brazos de arriba abajo— ¡Sabemos el punto de vista de Lillie, pero queremos conocer el tuyo!

Ketchum, por un momento, había olvidado lo cercanas que eran Lillie y las dos Capitanas. Al igual que en la realidad del otro Ash, ellas tres habían hecho buenas migas. Y si Lillie les contaba sobre su vida juntos, entonces pensó que estaba bien si él también lo hacía…

Con una sonrisa y ojos soñadores, Ash no pudo evitar recordar a la persona que lo estaba esperando en casa.

—En lo cotidiano y en lo extraordinario…— Ketchum vio hacia el cielo—, estar con Lillie le da un nuevo sentido a mi vida.

Lana y Mallow se vieron entre sí, tomándose de las manos con grandes sonrisas. Kiawe simplemente negó con la cabeza, incapaz de escaparse de esos temas. Pikachu, por otra parte, era el único que comprendía el verdadero significado tras las palabras de su entrenador… Poipole simplemente veía con qué jugar a continuación.

—Hablando de Lillie— Kiawe al parecer sí había decidido entrar a la conversación—. ¿Ella está bien con esto?... Quiero decir, has estado en el rancho por casi una semana, Ash. ¿No hay problema?

—¡Oh, no te preocupes por eso!— exclamó, llevándose los brazos a la cintura— Siempre hacemos videollamada por las noches y además, nos sirve para que ella pueda concentrarse. Empezó la universidad en septiembre, pero como el lugar sigue en reparaciones, tiene que tomar las clases de forma virtual— se vio un tanto apenado por lo siguiente que diría—. Y si yo estoy en casa, suele distraerse bastante…

—Ya veo…— Wela asintió, sonriendo— Me alegra que las cosas vayan bien entre los dos.

—¡Gracias, Kiawe!

Y sin que se dieran cuenta, las horas pasaron.


—Entonces los dejamos para que puedan seguir hablando, chicos— la madre de Kiawe, junto al padre del mismo, comenzaron a recoger los platos sobre la mesa.

—Tengan una buena noche— se despidió el señor Wela, reverenciándose un poco—. Alola.

—¡Recuerden que van a quedarse en mi cuarto, Mallow, Lana!— exclamó Hoshi, comenzando a correr escaleras arriba.

—¿Eh? No podemos hacer eso, Hoshi…— Aina sonrió, nerviosa— Quiero decir, ¿dónde dormirías tú?

—¡Ella dormirá en mi habitación y yo dormiré en el sofá!— respondió Kiawe, golpeándose el pecho con fuerza— ¡No hay forma de que deje a mi hermanita menor dormir en un lugar que no se adapte a sus necesidades! ¡Ella es tan frágil como el pétalo de una flor, así que ni pensarlo!

Rieron por la usual sobreprotección de Kiawe, lo que solo hizo que la niña inflara las mejillas con molestia.

—Siempre dices esas tonterías, hermano— le dijo, frunciendo el ceño y girando con rapidez la cabeza— ¡Da igual! ¡Me voy!

—¡Espe…! ¡Ho… HOSHI!

Pero por supuesto que la niña no esperó.

Nuevamente se rieron, solo que esta vez de la derrota de Kiawe, quien pegó la frente contra la mesa, desanimado.

Poco tiempo pasó hasta que los señores Wela también subieron las escaleras, dejando solos en el comedor a Kiawe, Mallow, Lana, Ash y sus Pokémon.

El Capitán suspiró, un tanto resignado.

—Supongo que hay que continuar…— murmuró, despegándose de la mesa.

—Sería lo mejor— asintió Lana, todavía un tanto divertida por la situación anterior.

Ketchum escuchó solo un poco de lo que decían, algo sobre regalar MT's y unos sellos que estaban implementando en una especie de pasaporte, pero su atención estaba centrada en el reloj, el cual pronto marcó las 9:30 p.m.

—Lo siento, chicos, tengo que salir— les dijo, poniéndose de pie y mirando hacia la puerta principal.

—¿Lillie?— le preguntó Wela, sonriendo.

Ash asintió y volteó a ver a Rotom.

—¿Quieres venir o…?

—Nah, me da diabetes de solo oírlos y eso que no puedo contraerla— respondió, volando hacia la recién extendida mano derecha de Ketchum y dejando caer la Pokédex. Salió de la casa, hacia un rumbo desconocido.

—¿A dónde va?— se preguntó Kiawe, arqueando una ceja.

Ash simplemente se encogió de hombros.

—Le gusta pensar a solas— respondió para luego señalar la puerta—. Bueno, yo voy a…

—Envíale nuestros saludos a Lillie— le pidió Mallow con una sonrisa.

Ketchum se quedó callado por un momento y luego asintió, devolviéndole el gesto.

—¡Lo haré!— y dicho eso, salió con Pikachu y Poipole siguiéndolo.

Pasaron unos segundos hasta que Mallow dejó salir un fuerte suspiro, dejando caer su torso sobre la mesa.

—Bien hecho, Mallow— le dijo Lana, sonriéndole de forma reconfortante y acariciándole la cabeza.

—Él lo sabe…— murmuró, viendo de reojo a su amiga, quien se sorprendió—. Es imposible que Lillie o Rotom se lo hayan contado, así que la única opción es que lo descubriera de algún modo…

—¿Estás segura?...— preguntó Lana.

Kiawe carraspeó, llamando la atención de ambas.

—No soy muy fanático de estas cosas, pero Mallow es mi amiga, así que…— se cruzó de brazos y las miró con un poco de seriedad— De verdad creo que él lo sabe.

Mallow dejó salir un suspiro.

—Supongo que por eso es un tanto reacio a hablar de Lillie enfrente de Mallow— murmuró Saltagua, sin dejar de acariciarle la cabeza a Aina—. No quiere lastimarte.

—Lo sé. Él nunca elegiría hacerlo…— murmuró, con una mirada triste— Pero es precisamente por eso que, incluso si lo sabe, no puedo decírselo directamente. No quiero hacer incómoda mi amistad no solo con él, sino también con Lillie… Ella es mi amiga. No puedo hacerle eso.

—Mallow…— Saltagua y Wela le dieron una mirada llena de empatía. Intentaban comprender por lo que estaba pasando, aunque solo Lana podía darse una idea.

—Estoy segura de que en unos años, esto será algo de lo que podré reírme y tal vez se lo cuente solo para pasar el rato, pero hasta entonces…— intentó sonreír— Hasta entonces, simplemente me limitaré a pedir por la felicidad de mis dos amigos.

Kiawe y Lana le sonrieron.

—Es la decisión correcta, Mallow. Tal vez no para ti a corto plazo, pero sí para los tres a futuro— le dijo Wela, asintiendo.

—Sí…— con ojos ligeramente vidriosos, miró hacia el techo— Lo sé…

Ajeno a la conversación en torno a él y varias decenas de metros adelante, estaba Ash. Caminaba por los terrosos caminos mientras daba uno que otro saltito ocasional. Lucía una tonta sonrisa en el rostro.

Su recorrido no tomó mucho más. Solo hasta que llegó a una piedra de un tamaño similar al de una camioneta. Usó el pequeño propulsor de su pierna protésica y el impulso lo llevó casi hasta la cima de la roca.

Vio su pierna y sonrió, dándole unos golpecitos. Aunque apestaba usando el propulsor (le habían dicho que nunca funcionaría completamente bien pues al ser solo uno, el peso no era repartido equitativamente), el cual había sido un capricho hecho realidad, y solo podía usarlo como por dos minutos al día sin que se sobrecalentara, realmente lo ayudaba en situaciones como esa. Se esforzó por recordar cuando sería el siguiente mantenimiento que los de la Unidad Ultra habían programado para su pierna, pero decidió dejarlo de lado. Rotom ya se lo recordaría luego.

Encendió la Pokédex y justo cuando bajó para buscar a Lillie entre sus contactos, recibió una llamada. Sonrió al ver el nombre de la persona y rápidamente pulsó el botón verde.

—¡Hola, campeón!— le dijeron con una gran sonrisa— ¿Qué tal va todo por allá?

Ash se le quedó viendo y supo que tenía esa sonrisa tonta que ponía siempre que la veía luego de un rato sin hacerlo. Lo supo al verla reírse de ese modo, pero no le importaba. Si era para apreciar el hermoso rostro de su novia, entonces no tenía problema con que se rieran de él, y menos si con eso escuchaba su risa.

Espabiló al cabo de un rato.

—¡Todo va bien! Hoy fue un día productivo. Ayudé a Kiawe con algunos Tauros malhumorados, cepillamos a los Mudbray y Mudsdale y dijo que vendieron más leche Mu-Mu de la que habían vendido en los últimos seis meses— respondió con orgullo en su voz. Lillie sonrió inmediatamente al escuchar eso.

—¡Me alegro por Kiawe!— aseguró. La rubia tenía el pelo suelto y de fondo podía verse la cama en la que dormían— Y por supuesto que también me alegro por ti. ¿Están llevándose mejor? Era el objetivo del viaje, ¿cierto?

Ketchum sonrió y asintió.

—Cuando estuve en la otra vida, pude hablar mejor con Paku y los familiares de Kiawe— recordó con cierta nostalgia. Los ojos de Lillie se pusieron un poco llorosos al recordar a aquella molesta y risueña chica—. Realmente quería hacerme amigo de todos ellos. Quería conocerlos mejor.

—Escuchar eso me hace muy feliz, Ash— le dijo Aether con sinceridad—. Ambos se llevaban muy bien incluso desde antes, por lo que estoy segura de que es cuestión de tiempo para que sean amigos realmente íntimos. ¡Y por supuesto, también serán grandes rivales!

Ketchum se rascó la nuca. Esperaba que así fuera.

—¡En fin!— exclamó de pronto, centrándose en sus verdes ojos— Ya hemos hablado mucho de mí. ¿Qué tal te fue a ti hoy?

—Bueno, ya que…

—¡Poi Po!— antes de que Lillie pudiera terminar de hablar, el pequeño Ultraente se había puesto entre Ash y la cámara, agitando con energía su pequeña pata izquierda a modo de saludo.

—¡Poipole!— la rubia parecía realmente feliz— ¡Es lindo verte, pequeño Ultraente travieso!

El tipo Veneno comenzó a reír y a girar, contento a pesar de no haber entendido muy bien el significado de esas palabras. Pikachu se esforzó por retirarlo de la cámara, jaloneándolo pero en el proceso, el mismo entró en el campo visual.

—¡Hola, Pikachu!— lo saludó, agitando su mano derecha— ¿Cómo estás? ¿Me extrañas? ¡Yo a ti sí, y mucho!

El roedor soltó a Poipole para poder responderle bien a Lillie. Le sonrió y también agitó su patita.

—¡Pika Pi! ¡Pikachu!— respondió, haciendo que Aether se viera enternecida.

—Awww… ¿No eres un amor?— rio ella.

Ash rio y alejó un poco la Pokédex de sus monstruos de bolsillo.

—Vamos, vamos… Están interrumpiendo a Lillie, chicos— les dijo a ambos, apartándose un poco—. Lo siento, ¿qué decías?

Aether dejó de reírse y volvió su atención a la conversación.

—¿Qué era?...— pensó por un momento y luego chasqueó los dedos— ¡Ah, sí! Decía que, ya que hoy es domingo, realmente tuve bastante tiempo libre. Salí por la mañana a pasear con los chicos y nos detuvimos a desayunar un momento. Por la tarde pasamos a visitar a los profesores y nos quedamos ahí un buen rato… ¡El vientre de la profesora crece cada día más! ¡Es impresionante, de verdad!

Ash sonrió al escuchar eso. En esta línea temporal suya, ¿nacería el pequeño Lei o volvería a ser la pequeña Lillie?... Tal vez no sería ninguno de los dos… La intriga era grande, pues los profesores querían saber el género del bebé hasta que éste naciera y no antes.

—Ya por la noche…— la rubia lo reflexionó— Bueno, por la noche fui a ver qué tal le iba a la cuadrilla cohete.

Ketchum se rio al escucharlo.

—¿Y qué tal les va? ¡Solo grabé ese vídeo para ellos hace unas semanas, pero no sé qué fue lo que pasó!— recordó lo nervioso que estuvo aquella vez. Al final, terminó tan absorto en comerse las donas que ni siquiera se dio cuenta de cuando empezaron a grabarlo.

—Al parecer, el negocio tuvo un gran impulso por la promoción que les hiciste— sonrió con cierta malicia—. La idea de donas en un mercado liderado por las malasadas es sin duda algo fresco, el producto es bueno y la publicidad excelente, por lo que los clientes llegan volando. No quiero presumir mucho, pero invertí en esos chicos.

Ash arqueó una ceja, confundido.

—¿Invertir?

—Solo digamos que a ellos les venía bien el dinero y que yo quería un treinta por ciento de la empresa— tenía una sonrisa astuta en el rostro.

Ketchum parpadeó un par de veces. Seguía sin entender muy bien a lo que se refería.

—Tú y tus temas complicados, Lillie…— negó con la cabeza, encogiéndose de hombros.

—Un día, cuando tengamos más tiempo, te lo explicaré con detalle— rio al ver la confusión de su pareja—. Espera un poco.

—Te tomo la palabra— asintió. Acto seguido, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal. Había recordado algo—. Por cierto, Mallow y Lana te mandan saludos.

La sonrisa de Lillie, en lugar de hacerse más pequeña, se volvió mucho más amplia. El paletiano se sintió aliviado al instante.

—¡¿Ellas están ahí?! ¡Si querían hablar conmigo pudieron solo llamarme! ¡Cielos!— dejó salir un pequeño resoplido por la nariz— ¡Salúdalas de mi parte, por favor!

—¡A la orden, señora!— exclamó, haciendo un saludo militar. Lillie se rio al ver eso.

—¿Por qué a veces siento que me tratas con demasiado respeto? Es casi como si fuera un sargento del ejército o un señor noble— no pudo evitar sentirse divertida al pensar en ella misma en ambos escenarios.

Ketchum apartó un poco la mirada y rio de forma nerviosa.

—B-Bueno… Es que…

Lillie entrecerró los ojos y luego suspiró.

—¿Brock te dijo algo?— preguntó, haciendo asentir a Ketchum.

—Me dijo que las mujeres son más peligrosas que un Ultraente cuando se enfadan y que, aunque parezcan las más inofensivas del planeta, siempre ocultan sus… ¿era garras?...— respondió, viéndose dudoso con respecto a la última parte.

Aether dejó salir otro suspiro e infló un poco sus mejillas.

—En serio, Brock siempre te llena la cabeza con toda clase de estereotipos y mitos sobre las relaciones de pareja…— negó con la cabeza— Y aunque yo "escondiera mis garras", como él dice, no tendría necesidad de sacarlas. Quiero decir, tú nunca has hecho nada que me haya hecho enojar.

Ketchum volvió a apartar la mirada, de nuevo riendo nerviosamente. Lillie sintió como su ceja temblaba un poco.

—Porque… tú nunca has hecho nada que me haya hecho enojar…, ¿verdad?...

El azabache no pudo más con la culpa y lo admitió. Admitió haber…

—¡Hoy cuando estaba ayudando a Kiawe, un Tauros nos persiguió y tuve que hacer algo realmente genial para detenerlo, pero en el proceso me caí en el lodo y por accidente ensucié la sudadera que me regalaste!— dijo a toda velocidad, apuntando la cámara hacia una parte de su prenda superior, la cual tenía puesta desde hacía unas cuantas horas— ¡Lo siento mucho, Lillie! ¡Estaba haciendo esa cosa realmente genial y entonces simplemente pasó esto! ¡Te aseguro que no fue a propósito y que no volverá a pasar! ¡Yo… Yo valoro tus regalos muchísimo y de verdad me gustan!... ¡No, no, sé lo que vas a decir! ¡Te juro que fue cosa de…!

La fuerte carcajada que salió de la boca de Lillie lo calló al instante. Pronto se dio cuenta de que incluso Pikachu y Poipole se estaban riendo a costa suya (a pesar de que el Ultraente ni siquiera entendía lo que estaban diciendo).

—¡Pero si apenas se ve nada!— exclamó Aether, señalando la sudadera. Ahí, apenas podía verse un tono ligeramente más oscuro que el blanco original de la sudadera. Suciedad remanente y casi imperceptible que había sobrevivido a todos los métodos de lavado— ¡De seguro Rotom debió haberte ayudado!

Ash rio nerviosamente, pero también en parte aliviado. Lo último que quería era que Lillie se viera triste, creyendo que él no valoraba sus obsequios.

Finalmente, cuando las carcajadas terminaron, Lillie solamente pudo suspirar.

—Fue error mío. ¿Cómo se me ocurrió reglarte, entre todas las cosas, una sudadera blanca?— se preguntó con una sonrisa— Considerando que en tu día a día no puede faltar una buena capa de tierra, debí haber elegido un color más "afín" a tus costumbres.

Él simplemente pudo rascarse la nuca.

—Lo siento, Lillie…

La rubia nuevamente negó.

—No estoy enfadada contigo— le aseguró, viéndose divertida—. En serio… ¿Por qué creíste eso de Brock?

—Es que…— Ash entonces se puso realmente pálido y comenzó a sudar un poco— Es que… Aquella vez en pueblo Iki, cuando te tiré un tazón de cereal encima…

La rubia se llevó la mano derecha al rostro, el cual se había puesto rojo.

—¡Eso pasó hace un año!— exclamó, agitando la cabeza.

—¡E-Es solo que no puedo olvidarlo aunque lo intente!

—¡Aquella vez en el Altar del Eclipse me dijiste que solo te había dado un poco de miedo!

—¡Es que no podía decirte que me habías dado mucho miedo! ¡Estabas muy sensible y creí que eso no te ayudaría mucho!

Poipole y Pikachu voltearon a verse entre sí mientras esos dos hablaban sobre el tema. Al final, decidieron que irían a divertirse a algún lugar cercano.

—Es un momento que nunca desaparecerá…— murmuró Lillie, sintiéndose un tanto derrotada. Entonces, ella suspiró y sonrió— Pensar que ha pasado un año desde que nos conoc… Desde que yo te conocí… Es algo confuso, ¿no lo crees?

Ketchum le devolvió la sonrisa, solo que él lucía un poco más confiado.

—No pienses en mí para contar el tiempo. Hazlo de manera normal— se rascó la mejilla; una sonrisa tímida en sus labios—. Porque siendo sinceros, no podría decir que te conocí mucho en ese tiempo, ya que solo me limitaba a observarte…

Lillie se rio y se frotó los brazos, fingiendo un escalofrío.

—Acosador— le dijo, haciéndolo reír.

—Un año...— repitió Ash tras dejar de reírse— Es sorprendente… El tiempo ha volado estos últimos meses, ¿no crees?

—¡A mí lo que me sorprende es que mi pequeña Shiron vaya a tener su primer cumpleaños en cinco días!— en la cámara apareció el flequillo de la Ninetales de Alola, quien le sonrió a Ash— ¡Mi Shiron va a cumplir un año de edad!

El paletiano rio nerviosamente. En septiembre también habían cumplido años el profesor Kukui y Peke, pero Lillie se veía particularmente emocionada con este. Era una madre en extremo cariñosa, pensó Ash.

Vio como Aether dejaba atrás el tocador, para acostarse en la cama. Su largo cabello rubio se desparramó por la almohada. Ash adoraba su cabello.

—Aunque…— y esta vez, aunque seguía acariciando a Shiron, lo vio a él. Tenía una pequeña sonrisa en el rostro— me gustaría que estuvieras aquí ese día. Lo haría todavía más especial.

Ash sintió una inmensa necesidad por volver en ese mismo momento, pero sabía que no era posible. Debía buscar pasajes para el ferry, luego moverse hacia ciudad Kantai, entre muchas otras cosas.

—Intentaré volver lo antes…— y antes de poder continuar, se dio cuenta de que Lillie había volteado hacia otro lado. Específicamente, al lado que le correspondía a él en la cama.

—¡Oh, Ribombee quiere saludarte!— dicho eso, la rubia apuntó la cámara de su celular hacia la almohada de Ash. Ahí estaba el pequeño tipo Bicho, acostado y un poco cobijado, como si ese fuese su lugar.

—Ribom— le dijo, guiñándole un ojo y reverenciándose un poco.

El azabache sintió como una de sus cejas temblaba.

Ash Ketchum volvió a Melemele al día siguiente, a primera hora de la mañana.


—Me estoy volviendo un poco más musculoso, ¿no?

La sonrisa presumida y confiada que Elio le dirigía al barril lleno de agua se convirtió pronto en un gesto de vergüenza y miedo al notar el propio reflejo de Hapu, quien lo veía con cara de incredulidad.

—Y yo que creí que esas zanahorias estaban en buenas manos…— suspiró Honua, pasando de largo. Se veía un tanto decepcionada.

—¡E-Espera!— exclamó Asutoro, extendiendo un brazo hacia ella. Al ver que no se detendría, tomó una regadera que estaba a sus pies y salió corriendo detrás de ella— ¡Eso era…!

—Lo entiendo, mozuelo— Hapu lo interrumpió, pasando a un lado de otra regadera y levantándola con una sola mano. Elio vio eso con gran sorpresa, pues él necesitaba ambas para llevar el mismo peso—. Sé cómo es eso de los músculos para ustedes los hombres. Los ayuda a demostrar superioridad; les da seguridad en sí mismos y con ello atraen a las chicas. Se podría decir que es algo natural para ustedes, como los Sawsbuck. Ya sabes, "quien gana en una pelea, se queda con la hembra". Si tuviera que comparar, diría que las astas de los Sawsbuck son el equivalente a los músculos de los hombres.

La vergüenza de Elio desapareció cuando Hapu iba por la mitad de su explicación. El azabache simplemente siguió caminando, con los ojos entrecerrados.

—Eres rarísima, ¿sabías?— le dijo, bajando la regadera cerca de unos campos de zanahorias.

Hapu le sonrió de forma un tanto engreída mientras bajaba su regadera.

—Detente, pequeñín, solo lograrás inflar mi ego.

Asutoro suspiró y sonrió, negando con la cabeza.

—No es que sea algo malo— murmuró, comenzando a esparcir el agua entre los cultivos.

La sonrisa en el rostro de Honua desapareció. Adquirió una expresión neutra.

—Ey, Elio— llamó, atrayendo su atención—. No me malentiendas, mozuelo, me gusta que estés aquí, lo digo en serio. Es solo que… ¿de verdad deberías estar aquí?

Asutoro, quien estaba ligeramente encorvado por regar los cultivos, se enderezó y sonrió.

Desde hacía tres semanas, él y solo él, había viajado a la isla de Poni, alojándose en la casa de la morena. ¿Su objetivo? Entrenar con la Kahuna Hapu Honua, una de las personas más fuertes de Alola. ¿Su verdadero objetivo?... Bueno, eso es ciertamente un secreto.

—Lo dices por lo de mañana, ¿verdad?— preguntó, sin dejar de regar— Está bien, papá y mamá lo entienden. Quiero decir, no podía irme de Alola sin antes terminar mi Recorrido insular. ¡Sería la vergüenza de la familia!

—Me parece curioso…— Hapu lo miró de reojo, también comenzando a hacer su trabajo— Selene logró vencer a mi Flygon luego de su tercer intento, ¿pero tú?... A ti te tomó ocho intentos derrotarme.

Elio se llevó una mano al pecho, fingiendo estar dolido.

—Las personas tienen distintas capacidades y habilidades. Que mi hermana menor sea una genio no justifica que me hables de esa manera— le dijo, en un claro tono burlón.

—No es eso, mozuelo…— frunció un poco el ceño y rascándose la cabeza a través de su gorro— Hablando en cuanto a fuerza, Selene y tú están casi a la par, pero tú eres superior, aunque claro que si nos referimos a estrategia la cosa es al revés... En fin, lo que quiero decir es que tu nivel y el de tu compañera de vientre son muy parecidos, por lo que no sé por qué te tomó tanto vencer a mi Krookodile.

—Cosas que pasan— respondió con simpleza. Escuchó un sonido de molestia salir de Hapu y supo que ella no iba a dejar el tema estar, por lo que suspiró. Se giró hacia ella, un poco más serio—. Mira, es solo que sentí que podría aprender más cosas si combatía más contra ti y así fue. Para cuando tuvimos nuestro último encuentro ayer, era capaz de predecir los ataques de tu Krookodile con mucha mayor facilidad y mi equipo y yo sentíamos con mayor confianza.

—O sea que… ¿te dejabas perder a propósito?— preguntó Honua. Su rostro incrédulo había vuelto— ¿Tú? ¿Elio Asutoro? ¿El "no puedo dejar ganar a una chica de campo en un juego que nunca ha jugado porque eso sería perder por mi cuenta"?

—Todavía no has olvidado lo del Uno, por supuesto…— suspiró Elio, volviendo a lo suyo.

Pasaron unos segundos y en dicho lapso de tiempo, sintió la penetrante mirada de Hapu contra su nuca. Tuvo que voltear nuevamente, topándose con los ojos inexpresivos y fríos de la Kahuna, lo cual lo hizo sobresaltarse.

—No me lo creo— dijo finalmente la reina, recuperando el brillo en su mirada pero frunciendo el ceño—. Tus motivos ocultos están implicados una vez más, puedo saberlo.

—¿Tú crees?— le preguntó en un tono un tanto burlón que solo terminó fastidiando a Hapu.

—No vas a decírmelo ni siquiera seis meses después, ¿eh?— musitó, volviendo su mirada hacia los cultivos— Haré que me lo digas cuando regreses de donde sea que vayas. Seremos los mejores amigos y me lo contarás todo de inmediato, ya verás…

—Supongo que te rendiste por el momento, ¿eh?— el gesto de Elio solo terminó irritando más a la Kahuna.

—¡Menos hablar y más trabajar!

Un fuerte estruendo se escuchó por la huerta, seguida inmediatamente por un:

—¡AUCH!


—Bueno… Entonces me voy— Elio encaró directamente al amanecer junto a su Metagross. Su mirada centrada en las dos últimas Honua (aunque una de ellas solo por apellido); se reverenció ante ellas—. Gracias por recibirme, señora Haua, Hapu. Aprendí mucho estas semanas.

La Kahuna se cruzó de brazos, con una pequeña sonrisa en el rostro.

—Fue agradable, Elio Asutoro— admitió, dando una cabeceada.

—Ciertamente— Haua se le acercó al azabache, poniéndole una mano en el hombro—. Que Tapu Fini guíe tus pasos y te proteja allá afuera. El mundo es vasto, pero tú eres fuerte.

Asutoro se llevó una mano al pecho, agradecido por las palabras.

—Intentaré volver a visitarlas en cuanto tenga oportunidad— aseguró, levantando la cabeza—. Cuídense.

Antes de que pudiera darse la vuelta, Hapu le sujetó el brazo izquierdo y lo hizo darse la vuelta. Ahí lo esperaba una mano extendida y una sonrisa.

—No puedo ir contigo, pero mis pensamientos sí. Deséale suerte a tu hermana de mi parte.

Elio resopló un poco y aceptó el apretón.

—No eres honesta…— murmuró, agitando con fuerza la mano. Hapu entrecerró el ojo izquierdo y le correspondió el gesto, zarandeando al Asutoro— A-Auch…

Y se soltaron.

—Cuando volvamos a vernos, estarás a punto de cumplir diecisiete años— la Kahuna se cruzó de brazos—. Haz que ese tiempo lo valga.

—Y tú vas a tener veintiuno. ¿No te sientes vieja?— le preguntó, saltando sobre su Metagross de inmediato. Mejor prevenir que curar, pensó.

—Nah. Estaré en la flor de mi vida, tú por el contrario…— agitó la cabeza de repente, confundiendo un poco a los presentes— ¡Como sea, fuera de aquí! ¡Vas a perder el ferry y el avión si sigues hablando tonterías!

Elio simplemente se rio y asintió. Ella tenía razón.

—¡Entonces nos vemos!— exclamó, agitando una mano mientras su Pokémon comenzaba a ascender hacia los cielos.

Hapu y Haua lo despidieron con una sonrisa. Vieron su camino hasta que desapareció en el horizonte.

La Kahuna dejó salir un suspiro y luego volteó hacia donde estaban los cultivos.

—Hoy tengo un día ocupado, así que será mejor que me dé prisa— dijo, cruzando la cerca que separaba la huerta del demás terreno.

—Me había vuelto a acostumbrar a servir tres platos en la comida— escuchó decir a su abuela, quien seguía viendo hacia la Aldea Marina.

Hapu se pasó un dedo por los ojos y siguió avanzando.

Después de todo, tenía un día ocupado.


—Estás mejorando…— murmuró Lillie. Tenía una expresión adormecida, tanto como la del propio Ash.

Ketchum, quien se encontraba sentado en la cama junto a su pareja, cepillaba el cabello de ésta. Aunque somnoliento, el joven parecía concentrado en no dar un tirón que lastimara a la rubia.

—Gentilmente pero con firmeza…— murmuró para sí mismo.

—Igual que tus abrazos— dijo Lillie y luego lo miró de reojo. Tenía una sonrisa pícara—. Aunque considerando que eres así en todos los aspectos, diría que esas dos palabras te describen en general.

Ash tuvo que soltar el cepillo por un momento por el ligero sobresalto.

—Si Rotom está despierto, él definitivamente te escuchó, Lillie…— le dijo en un murmuro, tratando de ser lo más silencioso posible.

La rubia rio un poco y volvió la mirada hacia el frente, dejando que su novio siguiera con lo suyo.

—No está despierto. Nos veremos con Selene en el puerto a las tres y él lo sabe. Rotom suele despertarse unas cinco horas antes de cualquier compromiso, así que no te preocu…

—Bueno, quería evitar descubrirme a mí mismo, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de probarte que estás mal cuando pareces tan convencida— la puerta se abrió de golpe, mostrando la figura de RotomDex, quien tenía una sonrisa burlona.

—¡ROTO… A-AUCH!

—¡L-Lo siento, Lillie!— exclamó el azabache. El sobresalto que ambos se habían llevado por culpa de la Pokédex terminó haciendo que Ash le diera un jalón al cabello de la rubia.

Las carcajadas de Rotom se escucharon inmediatamente.

—Entonces, ¿qué decías de Ash siendo "gentil y firme"?— preguntó en un tono burlón que hizo sonrojar a la pareja.

—¡Fuera de aquí, máquina tonta!— le gritó Aether, arrojándole tanto su almohada como la de Ash— ¡Respeta la privacidad de las personas!

RotomDex logró cubrirse de los ataques al cerrar la puerta. Sus risas comenzaron a alejarse hasta que apenas se oían.

Lillie se cubrió su rostro, el cual estaba rojo como un tomate. Comenzó a dar pequeñas pataditas de frustración.

—¡Me toma mucho coraje hacer ese tipo de comentarios, pero él siempre termina escuchándolos!— se quejó. Su voz era amortiguada por sus manos.

Ash dejó de cepillarle el cabello y en su lugar, la abrazó por la espalda.

—A mí me parece lindo que te esfuerces así— le dijo, apoyando su mentón sobre su hombro derecho—. A veces es un poco vergonzoso, pero no en el mal sentido.

Lillie se descubrió la cara y volteó a verlo. Le dio un beso en la comisura de los labios.

—¿Qué pensaba el profesor Kukui al darle esa capacidad de audición?...— se preguntó, devolviéndole el abrazo a Ash.

—Bueno, nos ha ayudado bastante en algunas cosas, ¿recuerdas?— rio nerviosamente, pues sabía a donde iba eso.

—Sí, lo sé… Pero ahora que son tiempos pacíficos, ¿no crees que deberíamos pedirle al profesor que suprima un poco esa función? Quiero decir… Es eso o insonorizar este cuarto y sinceramente…

—¡Entonces será insonorizar el cuarto!— escucharon a Rotom gritar desde el exterior.

Ash fue incapaz de procesar el momento en el que Lillie se liberó de su agarre, se levantó de la cama, tomó las almohadas que estaban tiradas en el suelo y salió del cuarto.

Lo siguiente que escuchó fue el inicio de una discusión y a Rotom chocar contra algo.

—Esos dos realmente se quieren mucho— rio, cerrando los ojos y tumbándose nuevamente en la cama.


—Es una lástima que lo del chequeo de la profesora se alineara justo con este día— dijo Lillie, viendo a Selene.

Se encontraban en el puerto de ciudad Hau'oli, lugar del cual llegaban ferrys de todas las otras islas, con excepción de Ula-Ula (para llegar ahí tenías que hacer un viaje con escala en Akala). La persona a la que estaban esperando tardía poco o nada en arribar.

—Sí, pero no se puede evitar— Asutoro le sonrió—. La salud de su hijo es lo primero. Aunque de todas formas pasaron a despedirse de mí en la mañana.

La rubia trató de sonreírle pero inmediatamente sintió como sus ojos se ponían llorosos.

—N-No… Eso es para el aeropuerto…— murmuró, apartando la mirada y poniendo una mano entre ella y la azabache.

Selene rio, sintiéndose conmovida. Si era así, entonces ella también dejaría todo para el momento de la partida. Cuando dejó de reírse, miró hacia el frente.

Ash, Tsukishima y Asahi buscaban con la mirada el ferry. Luego de algunos segundos un Decidueye bajó de los cielos, posándose sobre los hombros de Ketchum, quien se dobló un poco por el repentino peso.

—¿Viste algo, amigo?— interrogó, mirándolo hacia arriba y recibiendo un asentimiento— ¡Entonces ya debe de estar…! ¡Ah, ya lo veo!

Ante el grito de Ash, todos dieron varios pasos hacia el frente. La embarcación se veía a lo lejos, emocionando a todos.

—Han pasado tres semanas desde que vi a mi bebé por última vez…— Asahi se veía realmente emocionada.

—Y se va justo hoy…— Tsukishima, por el contrario, era más negativo.

—¡Quiero que me cuente de su combate contra Hapu!— exclamó Ash, moviendo enérgicamente los brazos. Decidueye estuvo por asentir cuando un chorro de pintura amarilla lo golpeó directamente en la cara. Sin hacer un solo sonido, la lechuza despegó de nuevo, persiguiendo al "desconocido" infractor.

Lillie volteó a ver a Selene, sonriéndole.

—Es la primera vez que estás tanto tiempo alejada de Elio, ¿cierto? ¿Cómo te sientes?— le preguntó, curiosa por la respuesta.

La joven Asutoro se veía tan emocionada como su mamá.

—Se siente como recuperar una parte de mí— respondió, poniéndose de puntillas para ver mejor.

Lillie rio.

—Realmente…

—… me aprecias, ¿eh?

Se detuvieron un momento a procesar la voz que acababan de escuchar. Pasaron unos pocos segundos, tal vez unos cinco, cuando se dieron la vuelta.

Y ahí estaba él. Ahí estaba el mismísimo Elio Asutoro, con su tan usual sonrisa engreída.

—¡Hermano!/¡Elio!/¡Hijo!/¡Bebé!

Antes de que cualquiera de ellos pudiera correr hacia Elio, Asahi se les adelantó y por mucho. En un parpadeo ya estaba abrazando fuertemente a su primogénito, quien no trató de pelear.

—El hijo pródigo ha vuelto a casa— dijo con un poco de satisfacción.

—Si sabes que esa expresión es erróneamente usada, ¿verdad?

—Pika Pi.

Esta vez fue el turno de Elio para sorprenderse, liberándose del agarre de su madre y mirando hacia atrás. Ahí estaban Pikachu y Rotom, ambos sosteniendo unas banderillas.

—¡¿P-Por qué ustedes dos siempre están fuera de escena pero regresan en un momento totalmente inesperado?!— les preguntó, haciendo que los dos tipo Eléctrico intercambiaran miradas. Se encogieron de hombros.

—Creo que la verdadera pregunta aquí, hermano— Elio volteó hacia donde estaba Selene, quien contenía su gran sonrisa—, es el cómo llegaste antes que tu propio ferry.

—Ah, ¿eso?— rio de forma misteriosa— Lo siento, pero un mago nunca revela sus secretos.

—De seguro bajó del ferry mucho antes de lo que debía usando a Metagross. Luego de eso voló hacia la playa que hay cerca de la casa de los profesores y desde ahí, vino hacia aquí— Rotom agitó su banderilla—. Quiero decir, si no te vieron ni siquiera por el aire, esa es la única… ¡EY! ¡Mi banderilla! ¡Vas a comprarme otra!

Elio alejó su mano de la protuberancia de la Pokédex y se cruzó de brazos. Se sentía un poco mejor al haber hecho eso, pero las miradas de sus familiares y amigos aún calaba en su nuca.

—¡El vuelo sale en cuarenta minutos, así que hay que movernos!— exclamó, comenzando a poner rumbo hacia el aeropuerto.

Las palabras de Elio devolvieron a todos a la realidad, por lo que de inmediato espabilaron. Se apresuraron para alcanzarlo.

Ash, Lillie y los Pokémon se quedaron unos pocos metros por detrás. Querían que los Asutoro pasaran juntos esos últimos momentos.

Era impresionante como, a pesar de que más de seis meses habían pasado desde el final de la guerra, la gente todavía los señalaba y se emocionaban al verlos. ¿La fama que tenían era una moda pasajera o perduraría durante todas sus vidas? No tenían forma de saberlo, pero lo que si sabían era que ganarían su propia reputación en base a su esfuerzo.

—Ser famoso solo por haber nacido no se siente bien…— murmuró Lillie, haciendo que Ash la señalara de inmediato.

—¡¿Estabas pensando lo mismo que yo?!— le preguntó, impactado.

—¿L-Lo estaba?...— Aether también se veía sorprendida.

Y con gran emoción, comenzaron a hablar entre ellos.

—Son una pareja tan linda...— Asahi no podía evitar sonreír al verlos— Me recuerdan tanto a nosotros, querido.

Tsukishima rodeó a su esposa en un abrazo.

—Curiosamente, estaba pensando lo mismo, corazón— le dijo, dándole un beso en la frente. Volteó hacia sus hijos—. No les asquea ver a papá y a mamá demostrándose cariño, ¿verdad?

—¿Qué tenemos? ¿Ocho años?— preguntó Elio, riéndose— Está bien ser cariñosos, de hecho, me preocuparía que no lo fueran.

—Solo que…— Selene rápidamente intervino— no sean demasiado cariñosos, ¿okey?

Elio de inmediato se giró, señalando a su gemela.

—¡Eso! Sean cariñosos, pero no mucho. Es incómodo cuando una pareja, sin importar quienes sean, se ponen demasiado íntimos en público— negó con la cabeza, dirigiendo un poco de su frustración hacia nadie en particular—. Quiero decir, piensen en la gente de alrededor, tontolos, no todos quieren ver como se comen el uno al otro.

Selene asintió fuertemente.

—Deberían aprender del jefe y de Lillie— los volteó a ver—. Podrías sospechar que hay algo porque tienen mucha química, pero en público se comportan simplemente como muy buenos amigos.

Los señores Asutoro tenían que estar de acuerdo con eso. A simple vista, podrías decir que esos dos eran más cercanos de lo normal, pero tampoco podrías afirmar ciegamente que fueran novios. ¡Ni siquiera se tomaban de la mano!

—Oh, bueno…— Asahi se llevó una mano a la mejilla— ¿Qué tal todo con Gladio, querida?

De inmediato, los otros tres Asutoro se atragantaron con su propia saliva, comenzando a toser.

—¡¿P-Por qué preguntas eso de pronto?!— interrogó Selene, claramente la más aturdida.

—Bueno, es que ya que estamos hablando sobre los Aether, recordé que Elio me dijo que te ves algo pensativa desde que él se fue de Alola…— respondió con un tono de voz inocente.

—¡Herma…!— pero Elio no la dejó terminar. Estiró sus mejillas y se acercó a ella, frunciendo el ceño y dándole una sonrisa que era todo menos bienintencionada.

—¿Olvidas quien fue la que difundió mi secreto entre nuestra familia y la gran mayoría de nuestros amigos?— le preguntó.

—Do… Do shiendo…

—¡C-Cambiemos de tema!— Tsukishima soltó a su esposa y rodeó con el brazo a su hijo— ¿Qué tal vas tú con Hapu? Hemos oído de Selene que…

La azabache no pudo soportar ver a su hermano ni un segundo a los ojos.


—Atención a todos los pasajeros del vuelo 29-09, con destino a ciudad Jubileo en la región de Sinnoh, favor de dirigirse a la zona de embarcación con pase de abordaje en mano/Atención a todos los pasajeros del vuelo 29-09, con destino a ciudad Jubileo en la región de Sinnoh, favor de dirigirse a la zona de embarcación con pase de abordaje en mano.

Los miembros restantes del equipo S&M rieron. Habían logrado imitar con éxito a la dama de los anuncios.

Las risas pronto se convirtieron en miradas tristes.

—Voy a extrañarte tanto, Selene— dijo de inmediato Lillie, abrazando con fuerza a su amiga—. Estaba tan acostumbrada a tenerte a mí alrededor…

La azabache sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas inmediatamente.

—Yo… Yo también voy a extrañarte muchísimo, Lillie— le aseguró, envolviéndola con sus brazos y pegando su rostro en contra de su hombro izquierdo—. Eres como una hermana mayor para mí…

—Jefe, yo…

—Oye, Elio— Ketchum lo interrumpió, extendiendo su mano derecha hacia él mientras sonreía—. ¿Crees que puedas llamarme por mi nombre?

Asutoro se vio realmente impactado al oír la pregunta y su cerebro procesó todo tipo de explicaciones.

—¿L-Le desagrada que lo llame jefe?— interrogó, sintiéndose aterrorizado. La negativa de Ash lo hizo sentirse absurdamente ligero.

—Es solo que a veces tengo un pensamiento tonto, ¿sabes?...— rio nervioso, rascándose la mejilla con la mano izquierda— Siento que antes que ser amigos, somos alguna especie de… jefe y subordinado.

Elio abrió los ojos de par en par al oír eso y de inmediato tomó la mano derecha de Ash, la cual ya había estado extendida por casi un minuto.

—¡Nada de eso!— exclamó, frunciendo el ceño— ¡Puede… Puede que usted haya comenzado como mi ejemplo a seguir y como mi mayor ídolo, de hecho todavía lo es, pero eso no quiere decir que usted solamente es eso a día de hoy! ¡Usted…! ¡No, eres uno de mis mejores amigos, Ash!

Ketchum se vio incrédulo por un segundo y luego, rio.

—¡Llegados a este punto, realmente se escucha raro!

Elio no tardó en carcajearse también.

—¡Tiene razón, jefe!

Siguieron riendo por casi un minuto hasta que Ash atrajo a Elio a un abrazo.

—Me alegro de haberte conocido, Elio.

El rostro de Asutoro entonces se frunció y asintió con fuerza.

—¡Usted es…! ¡Usted es…! ¡Un símbolo de fuerza para mí!— exclamó, haciendo que la sonrisa de Ash creciera.

—Cielos, realmente me halagas…— dijo, separándose de él.

—Cuídese mucho, jefe— le pidió Elio, secándose las lágrimas que habían empezado a salir—. Por favor, espere mi regreso. Verá lo fuerte que me habré vuelto para entonces.

—¡Te estaré esperando, Elio!— le aseguró.

Ambos intercambiaron una mirada llena de determinación y acto seguido, voltearon hacia donde estaban las chicas.

—Eres súper bonita, inteligente y graciosa— le decía Lillie a Selene, sujetándola por el rostro—. No solo eso, también eres fuertísima. Eres imparable, Selene. El mundo tiene una estrella en acenso y esa eres tú.

Asutoro negó con la cabeza.

—Somos todos nosotros— la corrigió—. Todo el equipo S&M.

Lillie sonrió con ternura y volvió a abrazarla. Esta vez el abrazo fue más corto.

—Mantengámonos en contacto, ¿sí? Me gustaría saber cómo te va en tu viaje y si necesitas que alguien te guarde algún secreto…

—Sí. Sé que siempre estarás ahí, Lillie— terminó de decir, dedicándole una amplia sonrisa.

Al final, voltearon hacia los chicos.

—¿Puedo?— preguntaron los Asutoro al mismo tiempo. Sus miradas centradas en sus compañeros de mismo sexo.

Ash y Lillie rieron a carcajadas.

—¡Adelante!— respondieron al unísono.

—Entonces, Lillie— Elio hizo una reverencia exagerada ante ella—. Me despido aquí, señorita.

La rubia se rio y le dio un golpecito en el hombro.

—Eres un payaso, ¿sabías eso?

Elio también se rio.

—Uno con el ego bastante alto, por cierto.

Ambos rieron al mismo tiempo.

—Cuídate mucho, ¿quieres?— le dijo mientras le daba un corto abrazo.

—¿No querrás decir "cuídense"?— interrogó Elio, arqueando una ceja.

—Nope. Tú y Selene como equipo son increíbles, así que estarán bien si se mantienen juntos. Lo digo en caso de que te llegues a separar de ella— respondió, devolviéndole la sonrisa altanera que Asutoro solía tener en el rostro.

Elio puso los ojos en blanco.

—Tengo un montón de contraataques sumamente ingeniosos, pero no los diré por puro respeto— y dicho eso, se llevó las manos a la cintura—. Suerte en la universidad.

—¡Es pan comido para mí!

Elio sonrió con resignación. La Lillie que él había conocido era mucho más modesta, aunque no tanto como la que le describían en un inicio.

—Sé que sí.

—Y-Yo no sé si pueda, jefe…— murmuró Selene, claramente indecisa— Llamarlo por su nombre es algo que solo me planteé hacer de aquí a dentro de cincuenta años…

—Eso… es bastante tiempo…

Selene se sintió un poco abrumada por la repentina petición, pero se sorprendió un poco al oír el suspiro de Ketchum.

—¡Está bien! Si no puedes, no puedes. ¿Qué le vamos a…?

—¡A-Ash!— el repentino grito de Selene sorprendió al mencionado, pero no por eso no sonrió ampliamente— ¡Muchísimas gracias por todo, A… Ash! ¡Estos meses que entrenamos juntos fueron realmente un antes y un después para mí! ¡Agradezco también el que nos hayamos hecho amigos!

El paletiano se sintió conmovido.

—¿Por qué tan de pronto?...

—N-No lo sé… Simplemente sentí que si no lo decía ahora, tal vez en un futuro no se me volvería a presentar la oportunidad— respondió Selene, un tanto avergonzada.

—¡Está bien!— y dicho eso, la abrazó— ¡Siempre hay oportunidad para todo, Selene, incluso si es para algo como llamarme por mi nombre!

Asutoro se sintió misteriosamente tranquila.

Había oportunidad para todo, ¿no?... No había prisas para nada, ¿verdad?... Podía tomarse su tiempo, ¿no es así?...

Sonrió, sintiéndose más liviana y recordando porque había comenzado a admirarlo. Él era el símbolo de ese sentimiento. Para Selene Asutoro, Ash Ketchum era…

—Libertad…— murmuró, atrayendo la atención de Ash— Usted me dio ambición, jefe y con ello, me entregó alas— se separó de él, viéndolo directamente a los ojos—. Me dio libertad para ser quien soy: la amante de los combates Pokémon, Selene Asutoro.

Aunque la ambición de Elio era más parecida a la suya, entendía perfectamente la de Selene. Fuerza y libertad eran dos cosas que un buen entrenador Pokémon necesitaba.

—Vuela, Selene.

La mandíbula de la azabache se cerró con fuerza y mientras contenía las lágrimas, asintió.

—¡Sí!

Los hermanos Asutoro se habían despedido de Lillie y Ash, por lo que solo les quedaban otros dos miembros del equipo S&M. Al mismo tiempo, se giraron hacia Rotom, caminando lentamente hasta estar a solo centímetros.

—¿Qué pasa?— preguntó la Pokédex. Tenía una expresión burlona que pasó a molestia cuando los gemelos le dieron una fuerte palmada en la carcasa cada uno. Esa expresión molesta pasó a sorprendida cuando lo abrazaron.

—Pokédex tonta y parlanchina— le dijeron al unísono.

Rotom casi se rio. Con una sonrisa, les dio algunas palmaditas a ambos y cuando estuvo a punto de decirles algo, un peso se colocó sobre él, lanzándolo al piso.

—¡Pikachu!— exclamó el roedor, riendo.

—¡P-Por supuesto que no nos olvidábamos de usted, señor!— se apresuró a decir Elio.

—¡No-Nosotros primero estábamos despidiéndonos del menos importante!— aseguró Selene.

—¿Quién soy, Gladio?— interrogó la Pokédex, levantándose y alejándose de ellos.

Pikachu no le puso mucha atención a sus quejas y en su lugar, restregó sus mejillas en contra de las de ambos.

—¡Chaaa!

Con ojos llenos de brillo y pequeños sonrojos, los Asutoro disfrutaron de la caricia.

—¡Gracias!— dijeron.

Una vez que los segundos pasaron y Pikachu bajó, fue el turno de los padres Asutoro.

—Papá, mamá…— murmuró Elio, viéndolos con un poco de tristeza.

—Nosotros…

Ni Asahi ni Tsukishima dijeron nada, simplemente los abrazaron. Un abrazo de cuatro; de la familia Asutoro.

—Cuando nos conocimos, su padre y yo no pudimos evitar reír ante la gran coincidencia. Su nombre estaba relacionado con la luna y el mío con el sol— Asahi sonreía mientras las lágrimas caían.

—Era el destino, lo supimos al instante. Por eso, cuando nos casamos y supimos que serían gemelos, decidimos que sería increíble pasar la relación de nuestros nombres a la siguiente generación— Tsukishima, llorando también en silencio, los acercó un poco más—. En la mitología de cierta región, Elio y Selene fueron humanos que se codearon con las deidades. Juntos, ayudaron a crear el sol y la luna.

—Elio era un increíble estratega que iluminaba al pueblo con su astucia, mientras que Selene era una brava guerrera que protegía al débil e iluminaba las tinieblas. Ambos eran superiores a cualquier ser humano corriente, por lo que pueden imaginar que cuando escuchamos el mito, nos enamoramos de los nombres inmediatamente— la señora Asutoro rio—. Aunque, ¿quién nos diría a nosotros que Elio sería el fuerte y Selene la inteligente? Tal vez debimos llamarlos Seleno y Elia…

Los gemelos sonreían levemente mientras escuchaban esa historia. La historia de sus nombres, la cual solo habían escuchado una vez, cuando tenían seis años.

—Entonces, mis niños…— con las palabras de Asahi, toda la familia se separó— Yo sé que ustedes lo saben, pero estaban destinados a la grandeza. No solo porque son la reencarnación de alguna persona del pasado; sino porque son ustedes. La casualidad hizo que su padre y yo nos conociéramos y fue la casualidad la que los trajo al mundo. Lo que no es causalidad es lo que han logrado, nadie les dio eso; ustedes lo construyeron con sus propias manos. Fue su trabajo duro y su perseverancia lo que les dio la fuerza que poseen. Es su trabajo duro y su perseverancia el que les dará brillo, porque créanme, hijos, no habrá ningún astro en el universo que reluzca como ustedes.

Elio y Selene se quedaron en silencio y con ese mismo silencio, volvieron a abrazar a sus padres. Se quedaron así por varios minutos más y estarían así hasta que inevitablemente tuvieran que separarse.

Ash, Lillie, Rotom y Pikachu vieron entonces como el número de activos en Alola del equipo S&M se reducía de nueve a cinco.


¡Ahora cederemos el micrófono a nuestro invitado especial! ¡Profesor Kukui, pase, por favor!

¡Alola! Muchas gracias por darme la oportunidad de estar aquí hoy.

¡Oh, no, por favor no sea modesto! ¡Todos hemos estado esperando este momento desde que se anunció hace más de dos años! Aunque todo sea dicho, estoy segura de que usted es la persona más emocionada, ¿me equivoco?

¡Puede que no o puede que sí! Conozco a un par de personas ahí afuera que están incluso más emocionadas que yo por el evento que vendrá dentro de unos días.

Entonces, ¿qué le parece si en honor a esas personas dejamos el misterio? ¡Vamos, profesor, lúzcase! ¡Las luces son suyas!

Entonces eso haré, Gabi… Esto… Bueno…

En diferentes partes del mundo y en diferentes partes de Alola, miles de personas escucharon el carraspeó de Kukui Sorba y vieron sus ojos, los cuales ardían en emoción.

¡Dentro de solo tres días, pueblo de Alola y del mundo! ¡Dentro de solo tres días, dará inicio el mayor evento deportivo que la región haya visto en toda su historia! ¡Ustedes saben a qué me refiero!

Miradas determinadas y corazones apasionados. Todos ellos atentos al anuncio que estaban por escuchar y que no los dejaría indiferentes.

¡El diez de octubre del año dos mil quince, dará inicio!

Al escuchar la profunda respiración de Kukui, los espectadores sintieron como las suyas se detenían. Sonrisas se formaron cuando vieron los labios del hombre separarse.

¡LA PRIMEEEEERAAAA… LIGA POKÉMON DE ALOLA!

Detrás del profesor Kukui, un gran telón cayó y en el fondo, un gigantesco estadio en la cima del Monte Lanakila.

La arena donde colisionarían aquellos que buscaban la gloria; aquellos cuya ambición era ser los número uno.

De entre todos ellos, nosotros estamos ante uno solo.

Golpeó con sus palmas su rodilla de carne y hueso así como la que estaba hecha de un resistente metal negro, para acto seguido ponerse de pie. Con una gran sonrisa y una mirada apasionada, comenzó a caminar entre las calles de la gran ciudad. Extendió su brazo, permitiendo que su fiel Pikachu subiera a través de él para llegar a su hombro.

—Es hora, amigo.

Empieza el show.


¡TERMINÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! OH, DIOS, ESTE CAPÍTULO TIENE 27 MIL PUTAS PALABRAAAAAAAAAAAAAAS. ¡A TRES MIL DE ALCANZAR EL CAPÍTULO 129! ¡¿QUÉ CARAJO?! ¡ESTO SI QUE ES UN 2X1!

Oh, amigo… En serio estoy cansado y eso que tengo que viajar en dos horas, pero aquí estoy… ¡Todo para que no se quedaran otros cuatro días sin capítulo! Como los consiento, ¿eh, chicos?...

En fin, aunque ahora por fin comienza el arco de la Liga Pokémon y por ende el último de la historia, quiero que recuerden que todos los arcos tienen capítulos introductorios que sirven para aplanar el terreno. No vamos a saltar directamente a la acción XD

¡Y bueno! ¡Dicho esto, iniciemos la cuenta atrás, chicos! ¿Cuántos capítulos más creen que dure la historia? Porque se los aseguro, una vez que termine el arco de la Liga Pokémon, les doy unos capítulos de cierre y luego la historia termina. No habrá más arcos sorpresa como el de la otra realidad XD

¡Así que ya saben, si quieren dejar una review (las cuales volveré a empezar a responder a mediados del presente arco), darle favorito o seguir a la historia, es el momento! ¡Háganlo porque pronto se acaba!... Y si alguien quiere hacerle un fanart a esta historia, pues tampoco estaría mal, eh…

¡JAJAJAJA! Bueno, ya fuera de cosas que digo de verdad pero que disfrazo de broma, en serio estoy cansado, así que es todo lo que tengo que comunicar por hoy, chicos.

¡Nos leemos y Alola!