Cap 10

(Musica de ambiente Problems- Mother Mother)

Pacífica y Dipper parecían viejos amigos, conversaban, reían y a veces sus miradas se perdían en la del otro, una tarde estaban los dos en las orillas de un rio en el boque, la rubia se mojaba lo pies mientras sonreía genuinamente, el castaño la observaba asombrado, ella lo arrastro dentro del agua y él se dejó llevar, entre ligeros toque y risas cayeron al agua, ella encima de él, la vista era sumamente erótica el cabello mojado del castaño, camisa blanca pegada a los perfectos abdominales de Dipper, sus labios suaves y mirada oscura provocaban que Pacifica quisiera besarlo pero esta se detuvo y alejó rápidamente. El castaño no comprendió esto y la tomó del brazo para detenerla y observarla mejor, su cabello largo rubio y blusa violeta, la hacían ver como un hada hermosa.

―¿Dipper?

―Pacifica no sabes lo que puedes provocar eres un ángel en la basura de este mundo―murmuro el castaño de manera seria.

―Que dices Dipper, suéltame por favor― Dipper no la soltó y la atrajo hacia él.

―Es como esa tarde pero yo no soy el mismo del pasado, sabes puedo ser un verdadero monstruo, si te quedas mucho tiempo así conmigo princesa, el monstruo nunca puede volver a dejarte ir.― dijo el castaño con una mirada que la rubia nunca había visto en él llena de locura, asustada retrocedió.

―No sé qué dices, ni me importa te dije antes que tengo un deber con los niños― Dijo Pacifica seria alejándose del castaño.

Los días pasaron de nuevo y Dipper vio como Pacifica se alejaba de él pero él seguía visitándola para ayudar, una noche estaban ordenado medicamentos genéricos que el castaño donó la rubia inventó una excusa para salir de la habitación pero este le habló.

―Pacifica definitivamente eres una santa y yo…. un triste pecador, sabes alguien que haya sido rica no hubiera hecho nada por estos niños, yo pienso igual que ellos lo que es peor y sabes tienes razón debes alejarte de mí pero… yo no puedo alejarme de ti, en fin sé que no dirás nada y saldrás de aquí como siempre.

Pacifica se fue sin decir una palabra mientras el castaño miraba la luna en la ventana. Al llegar a la habitación del hotel se derrumbó en la cama y durmió.