—En serio agradezco que hagas esto, Ash, pero de verdad no es necesario.
Ketchum dejó unas bolsas llenas de comestibles el comedor del pequeño apartamento. Le sonrió a la mujer que le acababa de decir esas palabras.
—¡No te preocupes, no te preocupes!— exclamó— Estoy feliz de ayudarlos, en serio.
La adulta abrió la boca pero unos sonidos de sorpresa la interrumpieron.
—¿Entonces no saben cómo evoluciona Poipole?— preguntó un preadolescente que iba entrando por la puerta de la vivienda. Junto a él iban Rotom y Pikachu; de su hombro colgaba el pequeño Ultraente.
—No tenemos ni idea. Ha entrenado mucho desde que llegó con Ash y no ha dado indicios de evolución— respondió la Pokédex. Tenía aquel gesto apasionado que siempre ponía cuando estaba explicando algo—. Hemos preguntado a la Unidad Ultra pero ellos tampoco lo saben. Según sus palabras, los Poipole son entrenados por los Naganadel y tras dicho entrenamiento, regresan ya evolucionados.
—Oh, no… Eso es un problema, Poipole…— murmuró con un poco de preocupación el chico— ¿Estarás bien en la Liga?
El Ultraente entrecerró un poco los ojos y tras un poco de esfuerzo, asintió para luego ponerse a reír.
—¡Me entendió!— exclamó nuevamente— ¡Poipole me entendió, Rotom, Pikachu!
—Está aprendiendo bien, de eso no hay duda— la Pokédex, al igual que el roedor, se veían un poco orgullosos.
—Ese es nuestro Poipole— Ash llegó al lado de sus Pokémon y el preadolescente. Tenía una sonrisa de oreja a oreja—. Puede que parezca pequeño, Al, pero es un verdadero luchador.
Alphonse Loa, hijo de Álvaro Loa (el hombre que había salvado la vida de Ash durante la guerra), sonrió con una emoción aún mayor.
—¡Viste el anuncio de la Liga, ¿verdad, Ash?!— preguntó rápidamente— ¡Lo vi cuando iba con mamá de camino al supermercado! ¡El profesor Kukui se lució!
Ash se rio.
—¡Que coincidencia! ¡Yo también lo vi cuando iba de camino a encontrarlos!— respondió— Estaba sentado con Pikachu y Rotom en una banca cuando lo pasaron por la televisión.
—¡Ohhh, estoy muy emocionado!— Alphonse comenzó a dar pasos acelerados sin moverse de su lugar— ¡Nadie va a poder hacerte frente, Ash!
Ketchum se cruzó de brazos, con una expresión pensativa.
—¿Tú crees?... Pienso que habrá rivales fuertes que no me lo dejarán fácil…— se llevó una mano al mentón mientras dejaba salir un "Mhmm".
—¡Oh, vamos! ¡Solo necesitas usar a tu equipo más poderoso y KABUMP! ¡Campeón de Alola!— la emoción de Al se desvaneció cuando la mujer lo tomó de los hombros, comenzando a empujarlo hacia la nevera cercana.
—Antes de seguir hablando de la Liga ayúdame a guardar las cosas, jovencito— le ordenó, haciendo aparecer un rostro de decepción en el preadolescente.
—Ayudaré también— y cuando Ash se acercó a las bolsas, éstas fueron alejadas de él.
—Ni de broma. Ya nos hiciste un favor enorme ayudándome a cargarlas todas hasta aquí. Solo siéntate y descansa, haré la comida en un momento— la mujer se detuvo por un momento y luego lo miró con la ceja izquierda arqueada—. Dijiste que Lillie va a llegar tarde a su casa, ¿verdad?
—Sí. Podría hacerme yo de comer, pero si es por hacerles compañía…— mientras reía, Ketchum sacó una de las sillas que estaban en la mesa y se sentó. No pudo evitar sentir que estaba ocupando el asiento de alguien más.
—Te rendiste bastante fácil, ¿eh?— Rotom se acercó flotando a él, mientras que Pikachu y Poipole se pusieron en su regazo.
—Bueno, siempre que Eli se niega a que haga algo, no cambia de opinión— se defendió el azabache, volteando a ver a la mujer—. ¿Verdad?
Elizabeth Loa, viuda de Álvaro Loa, asintió.
—Estás aprendiendo, Ash— le respondió mientras rellenaba la nevera junto a su hijo.
—¿Ves?
Los minutos pasaron rápidamente y los Loa finalizaron su trabajo. Pronto, Elizabeth caminó hacia la pequeña cocina y comenzó a sacar todos los utensilios que necesitaba.
—Voy a hacer pescado con papas. No te molesta, ¿verdad?— y al hacer la pregunta, se dirigió a Ash.
—¡Por supuesto que no! ¿Cómo podría quejarme?— dicho eso, se puso de pie. Al instante pareció recordar algo, llevándose las manos a su gorra de siempre— ¡Ah, rayos, olvidé comprarle comida a mis Pokémon!
Pikachu, Poipole y Rotom voltearon a verlo rápidamente con rostros asustados.
—¡¿Y qué vamos a comer?! ¡No esperarás que veamos como ustedes comen mientras a nosotros se nos cae la baba, ¿cierto?!— Rotom rápidamente comenzó a agitar sus protuberancias.
Roedor y Ultraente comenzaron a jalar la ropa de Ash (un pantalón corto hecho de lino negro y una camiseta azul en cuyo reverso se veía la imagen de un Pikachu con gafas de sol surfeando. Podía leerse el texto: "Be cool") con desesperación.
Ash golpeó su mano derecha contra la palma de la izquierda.
—Al, ¿te importaría ir a comprarla por mí? ¡Mis Pokémon te acompañarían, por supuesto!— le pidió con una sonrisa.
La idea le hizo gran ilusión al pequeño Loa, quien rápidamente volteó a ver a su madre.
Eli vio sus ojos llenos de brillo y no pudo evitar asentir.
—Hazle caso a Rotom, ¿okey? Y no te separes de Pikachu… Y vigila que Poipole no se pierda.
—¡Gracias, ma!— exclamó Al con emoción, corriendo con rapidez hacia la puerta. Se detuvo y luego dio media vuelta. Reía con cierto nerviosismo— El dinero…
Ash también se rio y sacó su cartera. Le entregó un billete en la mano y murmurando le dijo:
—Cómprate lo que quieras con el cambio— y le guiñó un ojo.
Alphonse evitó saltar de alegría y rápidamente abrió la puerta.
—¡Vámonos, chicos!— llamó a los Pokémon, quienes rápidamente fueron detrás de él— ¡Volvemos pronto!
—Con cuidado— los despidieron Ash y Eli.
Tras unos pocos segundos, Ketchum escuchó la voz de la señora Loa.
—Muchas gracias, Ash.
—¿Por qué?— preguntó él con confusión.
—Por ayudarlo a despejar la mente— Elizabeth le sonrió—. Él adora pasar tiempo contigo y con tus Pokémon. Siente como si fuera a alguna gran aventura siempre que están juntos.
Ash sonrió, un tanto conmovido.
—Al es un buen niño. ¿Crees que pueda llevarlo de viaje a algún lado? Tal vez Ula-Ula o Poni— se vio nostálgico—. A su edad, yo ya estaba viajando por la región de Johto… Fue un viaje realmente mágico.
La sonrisa de Eli cambió por una expresión de tristeza.
—Yo… Ash… Sabes que no tienes que sentirte responsable por nosotros, ¿verdad?...
La expresión de Ketchum se convirtió en una completamente seria. Se rascó la nuca, viéndose luego un tanto incómodo.
—Ya… hemos hablado de esto antes, Eli— le recordó, haciendo que ella asintiera—. Es cierto que al inicio venía a verlos porque sentía que debía cuidarlos por Álvaro, pero luego de un tiempo esa dejó de ser la razón. Ustedes son mis amigos. Tú y Al, lo sabes.
Elizabeth asintió en silencio y luego, se pasó las manos por el rostro.
—Lo siento por sacar otra vez el tema, Ash. Es solo que he estado tan agobiada últimamente…— sus ojeras eran la muestra de ello— Al perdió un año en la escuela, el precio de la renta volvió a subir y…— se recargó contra la pared. Sus ojos se pusieron vidriosos— No puedo creer que pronto serán diecinueve meses sin mi Álvaro…
Ash sintió un nudo en la garganta y rápidamente espabiló.
—Hay otro motivo por el que quería que Al saliera— dijo, sacando nuevamente su billetera y de ella, un pequeño fajo de billetes—. De verdad espero que esto pueda aliviar la carga en tus hombros…
Elizabeth vio con gran rechazo el dinero y rápidamente negó con la cabeza.
—No, Ash, yo de verdad no puedo…— pero Ketchum no la dejó terminar. Puso los billetes en sus manos y se apartó. Eli rápidamente notó la gran cantidad que tenía. Eran cerca de ochocientos mil Pokédolares en billetes de cincuenta mil. Eso solo aumentó la energía con la que ella se negó— Esto es dema… No puedo, Ash. No hay forma de que pueda pagarte esto alguna vez…
—Es que no quiero que me lo pagues— Ketchum le sonrió—. De verdad, Eli, no necesito que pienses en devolvérmelo o algo así. No quiero presumir, pero me ha estado yendo realmente bien gracias a mi asociación con Donas cohete y algunos otros negocios.
—Pero aun así, esto…
Ash la interrumpió.
—No veas esto como lástima o como algo que hago por compromiso, porque no lo es— se quedó pensativo por algunos segundos, recordando una de sus conversaciones con su pareja— ¡Si te ayuda, piensa en esto como una inversión! Este dinero hará que tú estés más tranquila con todos tus pagos y si tú estás tranquila, Al podrá centrarse más en la escuela y será más feliz— nuevamente, se puso serio—. Él… me ha contado que te ve llorando seguido en tu habitación, por las noches. Sabe que la estás pasando mal, Eli. No quiere verte así. Yo tampoco.
Loa se tapó parte del rostro con la mano, mientras las lágrimas comenzaban a caer.
—No puedo quedarme de brazos cruzados mientras mis amigos sufren. Espero que puedas entender eso— luego, su sonrisa volvió—. Y si te sigue preocupando devolverme el dinero, entonces considera como mi pago el ver a Al crecer sano y salvo, ¿okey?
Elizabeth dejó el dinero en la cubierta de su cocina y se acercó a Ketchum, abrazándolo.
—Gracias… Gracias… Muchas gracias, Ash… Nunca olvidaré esto…
Sin dudarlo, él también la abrazó.
—De hecho, es mejor si lo olvidas— rio un poco—. Siento que si no lo haces vas a pasar mucho tiempo pensando en cómo pagarme, a pesar de que ya te lo dije.
Eli esta vez pudo reír también.
—De verdad estás aprendiendo.
—Ey, Lillie, vamos a ir a Donas cohete, ¿quieres venir?
La rubia se estaba estirando en su asiento, con una expresión un tanto somnolienta. La sala de conferencias en la que se encontraba se estaba vaciando rápidamente, quedando al final solo un pequeño grupo compuesto por cinco estudiantes de la edad de Aether.
Quien había hablado era una joven de cabello castaño y ojos azules, unos diez centímetros más bajita que Lillie.
—Oh, lo siento, Maly— le sonrió, viéndose un tanto apenada—. Tengo que ir a un lugar saliendo de aquí, así que…
—¡Vamos, Lillie, será divertido! Luego de eso podríamos pasar a algún otro lugar, como el centro comercial o el centro de la ciudad. ¡También podríamos hacer planes para salir durante la Liga Pokémon! Dicen que habrán cosas muy interesantes— un joven, de largo cabello castaño, golpeó con su codo a un chico negro, alto, fornido y rapado que estaba a su lado— ¿Verdad?
—Viejo, ella ya dijo que va a ir a otro lugar— le dijo el rapado en voz baja.
La rubia se limitó a recoger sus cosas y caminó hacia donde estaban ellos. Le dio unas palmaditas en el hombro al castaño, sonriéndole.
—Tal vez a la próxima, Maa— y dicho eso, salió del auditorio.
Los cinco jóvenes se quedaron viendo como Aether se marchaba.
—Está loca por mí— dijo con una sonrisa altanera el llamado Maa.
—No solo eres ciego, sino que también eres idiota— Maly negó con la cabeza, suspirando—. Es obvio que no le interesas ni un poco.
—Vas a terminar haciendo que no quiera acercarse a ti— le dijo el joven rapado—. Además, ella es demasiado para ti. Está en otra liga totalmente diferente a la tuya, Maa.
—¡No seas negativo, Loo!— lo empujó un poco— ¡He tenido muchas novias y todas ellas están de acuerdo en que soy un excelente amante!
—Sí, hasta que te dejan porque descubren que ves a otras personas mientras estás con ellas— otra chica, esta de cabello negro y ojos marrones, golpeó su nunca—. Lillie no solo salvó al mundo, además es una gran chica, alumna ejemplar y la número uno de todo el campus. Si llegaras a intentar ponerle una mano encima te matarían cien veces antes de que lo lograras y créeme, noventainueve de esas veces lo haría ella.
—¡Me gustan las chicas fuertes!— aseguró Maa, viendo hacia quien lo golpeó— Aunque no las marimacho como tú, Bee.
Le cayó otro golpe.
—Aparte de eso, no eres el único que está detrás de ella— voltearon a ver a una chica bajita. Usaba lentes, ropa bastante holgada y su cabello café estaba recogido en un moño. No parecía ponerle especial atención a su apariencia, pero su belleza era evidente con solo verla—. Casi todos los que son como tú en la universidad han tratado de hacer un movimiento y los ha rechazado sin dudarlo. Eso sin mencionar a la gente de fuera de la universidad.
Maa estuvo por abrir la boca, pero Loo se le adelantó.
—A B.K. se le olvidó decirlo, pero también debemos recordar a ese sujeto— todos lo miraron con un poco de confusión, haciendo que se llevara una mano al rostro—. Ash Ketchum.
Lo comprendieron de inmediato.
—¡He oído los rumores! Dicen que han visto a Lillie salir con Ash Ketchum de la misma casa…— Maly se veía intrigada.
B.K. carraspeó.
—Tengo una amiga de otro salón. Me comentó que estuvo con Lillie en el primer semestre y que durante una de las clases virtuales, vio a Ash Ketchum asomarse por una de las esquinas de la cámara— añadió, impresionando a todos menos a Maa.
—¿Y eso qué?— preguntó el castaño con fastidio— Recuerden que Ash Ketchum es foráneo; él no tiene donde caerse muerto aquí en Alola. Es obvio que se esté quedando con una de sus amigas.
Todos estuvieron a punto de reírse de él.
—Pues si han estado viviendo juntos el último año, más el tiempo que tienen de conocerse, lo llevas mal, Maa— Bee era quien más contuvo la risa—. Es imposible que no haya pasado nada en ese tiempo.
—Sin mencionar que si quisiera, Ash Ketchum podría comprarse una casa. Ha estado en un montón de publicidad desde el año pasado, por lo que el dinero debe de sobrarle— esta vez, Loo fue quien empujó a su amigo.
—Dah, es como que el rostro estrella de Donas cohete— Maley también empujó a Maa—. Fue él quien los puso en el mapa hace un año y desde entonces ya tienen diez sucursales en Alola.
—Así que si se queda en la misma casa con Lillie…
—Es porque ahí hay algo— B.K. terminó la frase de Bee.
Maa pareció no tomarse muy bien eso.
—¡Vamos, chicos! ¡Lillie me gusta desde hace como seis meses, al menos apóyenme en esto!— les pidió.
—Woah… Te gusta Lillie desde hace seis meses y recuerdo haberte visto con como cinco chicas diferentes en ese tiempo…— Bee lo miraba con cierta repulsión.
—Eres basura, Maa— le dijo Loo, riéndose de él.
—¡Seguro que puedo hacer algo! ¿Y qué si está con Ash Ketchum? ¡Seguro que puedo robársela!— exclamó, convencido por sus propias palabras.
—Ehh… El héroe de la humanidad, hermano menor del Campeón de Kanto, súper celebridad y el favorito para convertirse en el Campeón de Alola, frente a…— B.K. analizó al castaño de arriba abajo— Maa.
El chico comenzó a refunfuñar, realmente malhumorado.
—Lo único que tienes es tu cara bonita, Maa, pero ni siquiera en eso lo vences realmente— Maley negó con la cabeza—. Y ya ni digamos en físico. Mientras que a ti podríamos romperte simplemente con soplarte, bueno, él…
Loo asintió con rapidez.
—Amigo, ¿han visto su pierna derecha? Esa cosa destruiría una viga de acero de una patada— se veía admirado—. ¿Cuál creen que sea su rutina?
—¡Me he estado preguntando lo mismo! ¡¿No es injusto que alguien sea ardiente, famoso y talentoso?!— preguntó Bee.
—Aunque he oído rumores que afirman que no es precisamente el más brillante— informó B.K.
Todos voltearon nuevamente hacia Maa y rieron de forma burlona.
—¡Tal vez podrías hacerle competencia en ese campo, Maa!— exclamó Loo.
—Son unos idiotas…— y dicho eso, salió enfurruñado de la sala. Sus amigos lo siguieron mientras seguían riéndose, por supuesto.
—Lamento la tardanza, pasé por un ramo de flores en el camino. No sé si te gusten, ya que a decir verdad, no conozco tu gusto en flores, pero asumí que tal vez lo harían— mientras decía eso, Lillie colocaba en un jarrón con agua unos lirios blancos—. Cuando despiertes, te lo preguntaré.
La persona con quien hablaba no era otra más que su madre, Lusamine Aether quien continuaba en coma. Había pasado más de un año y medio desde la última vez que sus ojos habían visto la luz.
Lillie se alejó del buró donde puso el jarrón y movió una silla de madera cercana hacia el pie de la cama. Tomó asiento, dirigiendo su mirada hacia el otro lado de la habitación.
—Entonces hoy eres tú, Absol.
El tipo Siniestro se le quedó viendo un momento y asintió.
—Gracias por cuidar a mamá, entonces— y dicho eso, le hizo una pequeña reverencia. Pronto volvió a dirigir la mirada hacia Lusamine—. Esto… Bueno, ¿qué contarte? Supongo que hoy me fue bien en la universidad. En su mayor parte me enseñan cosas que ya sé, pero realmente me divierto estando ahí— se rascó la nuca— No suelen hablarme mucho, ¿sabes? Supongo que es porque algunos me ven como "una estrella inalcanzable" solo por lo que pasó durante la guerra. Aunque hay un grupo de chicos que me agradan bastante, creo que podría considerarlos como mis amigos. Me hablan sin preocupación y me respetan. Son tres chicas y dos chicos. Este… La "líder", por así decirlo, se llama Milana, pero todos le dicen Maley. Es agradable y fácil hablar con ella, fue la primera que intentó charlar conmigo y honestamente, se lo agradezco. Fue un alivio saber que se alejaban de mí no porque me odiaban, sino porque los intimidaba un poco— se rio, desatando su cabello—. Luego está este chico de Unova. Se llama Lawrence pero le dicen Loo. En serio deberías verlo, es gigantesco. Creo que mide como dos metros diez o algo así, pero de verdad, siempre tenemos que mirarlo hacia arriba cuando hablamos con él. Se ve un poco intimidante, pero si hablas con él te das cuenta de que tiene un buen corazón.
Hizo una pequeña pausa, sacando de su mochila una botella de agua y se la tomó.
—También está Bee. Se llama Moana, pero le dicen así porque suele usar una blusa de rayas negras y amarillas. Es bastante protectora con sus amigos y si te soy sincera, creo que podría noquear a Loo de un golpe si se lo propusiera. Es muy fuerte y cuando digo "muy", quiero decir muy fuerte— Lillie imaginó a Bee, con su metro setenta, noqueando al gran Loo. La imagen de la chica tratando de alcanzar el rostro del unovano le dio un poco de risa—. ¡Oh, y B.K., por supuesto! Te he hablado de ella antes, ¿recuerdas? Si yo no fuera un súper genio, creo que de verdad podría quitarme el puesto como número uno— rio ante su propio chiste—. Bromas aparte, B.K. es una persona realmente interesante para charlar… Y por último está Maa. Creo recordar que su nombre es Makana…— se quedó pensativa un momento— No se toma muy en serio nada y a pesar de que no es muy listo, parece bastante decidido a ser investigador Pokémon. Respeto eso— luego, su ceño se frunció—. Lo que no respeto tanto son sus indiscretos intentos de ligar conmigo— dejó salir un largo suspiro—. En serio, creo que lo mejor para mí sería besar a Ash por la calle. De seguro alguien lo grabaría, lo subiría a internet y se haría viral. Eso me ahorraría muchísimos problemas.
Lillie volvió a tomar de su agua y de pronto, comenzó a toser. Absol se puso de pie rápidamente.
—Es… Estoy bien, Absol— le aseguró Aether, sonriéndole mientras dejaba de toser—. Me atraganté con el agua, es todo.
El tipo Siniestro volvió a sentarse, aún un tanto preocupado.
Fue entonces que el teléfono de Lillie comenzó a sonar. Vio el número y rápidamente contestó.
—¿Alola?... Sí, también me da gusto oír tu voz, papá… Oh, me fue bien, ¡gracias por preguntar!... ¿Qué tal va todo por allá?... ¡Me alegra oírlo! Los Pokémon de tu Poké Resort son muy diligentes… ¿Eh?... Claro, te escucho…— tras algunos segundos, sus ojos se abrieron de par en par— Espera, ¿en serio?... ¡¿En serio?! ¡Papá, estas son increíbles…!— y entonces, su teléfono volvió a sonar. Vio la pantalla y su rostro se iluminó— ¡Me está llamando!... ¡Sí, voy a colgar, papá!... ¡Yo también te quiero, hablamos luego!— con una sonrisa radiante, cambió de llamada— ¡Gladio! ¡Lo escuché de papá, ¿en serio vuelves mañana?!... ¡¿Mañana en la…?!... ¿Qué?... No, estás jugando conmigo… ¿Es en…?... ¡Ay, hermano! ¡Hermano, hermano, hermano! ¡Qué emoción!— sus ojos se pusieron vidriosos y su voz se quebró un poco— ¡Se lo contaré a Ash y a los profesores de inmediato!... ¡Sí, también te amo! ¡Adiós!
Se puso de pie y caminó hacia Lusamine.
—Tengo que irme temprano hoy, mamá— le dijo. Su rostro era incapaz de contener su emoción—. Tal vez no pueda venir en los siguientes días, pero te aseguro que cuando lo haga, será con mi hermano y papá. ¡Despierta pronto! ¡Adiós, Absol!
Y tras recoger sus cosas, salió del cuarto.
—¿Profesora Burnet? ¿Podría ir a la casa tan pronto como pueda?... ¡Se lo explicaré ahí!
Mientras la voz de Lillie se alejaba, el tipo Siniestro vio con gran sorpresa como una sonrisa se formaba en el rostro de su entrenadora.
Ash, Pikachu, Rotom y Poipole llegaron con rostros sumamente satisfechos a su hogar. Sus expresiones cambiaron a unas llenas de curiosidad en cuanto vieron que, aparcado en su acera, estaba el automóvil del profesor Kukui. Sabían que el investigador no estaba en la isla gracias a su reciente rueda de prensa en Ula-Ula, por lo que no entendían como podía estar ahí el vehículo. Sonrieron ampliamente al procesarlo.
Ketchum comenzó a contar las llaves con rapidez hasta encontrar la de la entrada principal. Rápidamente abrió la puerta y entraron. Ahí, sentadas en la sala, estaban Burnet y Lillie, ambas sonriendo ampliamente. Pero había alguien más; alguien que atrajo la atención de Ash inmediatamente.
—¡Lei!— exclamó.
Sentado en la alfombra de la sala había un pequeño bebé de nueve meses. Su piel era morena, sus ojos eran de un color verde oscuro y su cabello tenía una tonalidad marrón clara. Estaba vestido con un bodie celeste en cuyo centro podía verse la imagen de un Pikachu. Al ver a Ash, el bebé comenzó a reír mientras aplaudía y gateó hacia el sofá donde estaba sentada Burnet. Usando la pierna de la profesora como apoyo, se puso de pie. Todos vieron esto con gran interés.
—¡Vamos, amiguito!— exclamó Ash, acuclillándose a poco menos de un metro de él (no sin antes haberse quitado los zapatos)— ¡Puedes hacerlo!
El pequeño Lei dio un paso seguido de otro, luego dio otro más y finalmente, avanzó otro poco antes de caer de sentón al suelo. Todos suspiraron mientras sonreían.
—¡Te caíste esta vez, pero a la próxima lo harás mejor!— le aseguró Ash, tomándolo entre brazos y poniéndose de pie— ¿Quieres una galleta, Lei? ¿Quieres una?
Caminó hacia las gavetas de la cocina y sacó una caja de galletas. Eran galletas de chocolate tipo sándwich, rellenas con crema. Ketchum separó las dos mitades y le ofreció a Lei la parte sin crema. El bebé, luego de jalarle la mejilla, le quitó la parte que sí tenía crema. Se rio.
—¡Lei de verdad me supera!— Ketchum también rompió en carcajadas, comenzando a comerse la galleta al mismo tiempo que el pequeño.
—Mírense…— Burnet sonrió con ternura— Parecen hermanos.
Ketchum volteó a ver a Lei y él le devolvió la mirada.
—Tu mamá cree que parecemos hedmanosh…— Ash agitó un poco la cabeza, liberando su nariz del agarre de Lei, quien volvió a reírse. Ketchum también terminó riendo o al menos, hasta que vio como al pequeño se le caía su pedazo de galleta— Oh, amiguito… Tendremos que darte otra, pero si sigues tirándolas de verdad me voy a sentir triste… A menos que quieras dejarme la parte con crema.
Y de un manotazo, Lei tumbó la parte de galleta que le correspondía a Ash.
—Vaya…— murmuró el azabache, viendo con tristeza la destruida galleta.
Burnet se puso de pie, tomando a Lei entre sus brazos.
—Eres muy suave con él, Ash— le dijo y luego, encaró al pequeño—. Lei Sorba, tirar la comida está mal. ¡No puedes hacer eso!
Y la sonrisa del pequeño desapareció. Reapareció a los pocos segundos, cuando Pikachu y Poipole aparecieron para jugar con él.
—Me sorprende que estén aquí a esta hora, profesora— Ash escuchó la voz de Rotom—. ¿Vinieron de visita? ¿O es que todavía no han comido?
Burnet sonrió y luego vio hacia Lillie, quien también la miró.
—Será mejor que ella les cuente todo— dijo, riendo.
Ash y Rotom se acercaron. Vieron con interés a la rubia y cuando ella abrió la boca…
—¡Ahhh, lo estaba olvidando!— exclamó Ash, jalando a Lillie hacia él y rodeándola en un abrazo. Le dio un beso en la frente— ¿Cómo te fue en la universidad?
Lillie rio un poco y sin dudarlo, le correspondió el abrazo.
—Me fue muy bien, gracias por preguntar— lo miró hacia arriba y le dio un beso en la mejilla. Extrañaba aquella época en la que Ash era más pequeño que ella—. Pero el día fue incluso mejor después de salir de la universidad.
Ash la dejó libre y un tanto avergonzado, se rascó la nuca.
—Cierto… ¿Qué querías decirnos?
La boca de Lillie se abrió.
Veía los rostros sorprendidos y las expresiones de asombro. Los flashes de las cámaras lo cegaban un poco, pero no era nada que lo impidiera avanzar. Pronto salió del aeropuerto con su mochila como único equipaje.
Había llegado dos horas antes de la hora prevista, pero eso tenía un motivo. Primero quería medirse con cierta persona. Cierta persona que no debía tardar en llegar.
Agradecía que el aeropuerto de Hau'oli estuviera a las afueras de la ciudad, pues gracias a eso tenía el sitio perfecto para reunirse con dicha persona. Era un lote baldío; un lugar que parecía estar destinado para construcción pero en cuyo interior no había materiales o herramientas.
Esperó ahí, sin moverse en lo más mínimo, cerca de cuarenta minutos. Ese tiempo pasó volando para él, pues el cielo que tenía sobre su cabeza lo llenaba de paz y felicidad.
Escuchó pasos a los que no dio importancia. No hasta que escuchó su voz.
—El maldito Hau Mahalo.
Y sonrió ampliamente. Su cuerpo giró y encaró a aquella persona.
—Gladio Aether.
En aquel lote baldío solo había dos personas.
La primera era Hau Mahalo, de dieciocho años. Su ya de por sí largo cabello verde había crecido incluso más, llegando ahora hasta sus hombros incluso estando atado en su gran mayoría. Iba con una camisa amarilla de manga larga, la cual terminaba a la altura de sus rodillas; el patrón de la camisa consistía en grandes flores blancas. Al verla, era imposible no pensar en la que solía utilizar Hala Mahalo cuando aún vivía. Su camiseta era negra y de cuello blanco, la cual dejaba ver un poco sus pectorales. Rodeando su cintura había un cordón blanco, del mismo color era su prenda inferior, un pantalón corto. Su calzado eran unas sandalias cerradas naranjas. Tenía dos accesorios destacables: el dije que colgaba de su cuello y los pasadores anaranjados que se encontraban en su cabello.
La segunda persona era Gladio Aether, de veinte años. Ni su cabello rubio ni su peinado habían cambiado en lo más mínimo; seguían viéndose exactamente iguales. Aunque bueno, tal vez su flequillo era un poco más largo, pero la diferencia era mínima. Iba vestido con una chaqueta negra (de mangas rojas) hecha de cuero sintético, debajo de la cual se veía una simple camiseta blanca. Usaba unos jeans azules, así como unas botas de campo marrones. En su oreja izquierda se veían dos aretes rojos.
Ambos se quedaron viendo por lo que se sintió como una eternidad hasta que de pronto, sacaron algo de sus bolsillos. Eran Poké Balls.
—¡Sal!/¡Surge!
Las cápsulas se abrieron y de ellas salieron diferentes Pokémon. Por parte de Gladio apareció un Porygon-Z, mientras que por el lado de Hau apareció un Gallade.
Porygon y Gallade se miraron fijamente. No se conocían de nada, no sabían quién era el otro entrenador y tampoco tenían idea de dónde estaban. Lo único de lo que estaban seguros era de que molerían a palos a su oponente y ganarían. Si su entrenador los guiaba, entonces eran imparables.
Desde que salieron de sus Poké Balls hasta que los humanos hablaron, solo habían pasado unos dos segundos.
—¡Rayo!/¡Psicocorte!
El primero en atacar fue Porygon. Su cuerpo brilló y la energía se acumuló dentro de él, siendo rápidamente disparada hacia su oponente. Gallade, por su parte, expandió las grandes cuchillas que tenía por brazos, las cuales brillaron en un color rosado. Bloqueó el ataque al poner sus extremidades en frente de él y tras un momento de forcejeo, lo disipó.
—¡Sigue con Rayo!— ordenó Gladio, agitando con fuerza un brazo.
—¡Acorta la distancia con Tajo umbrío, Gallade!— fue la indicación de Hau tras menos de un segundo.
Nuevamente el Rayo de Porygon salió disparado hacia el tipo Lucha, quien desvió como pudo el ataque con el suyo para luego correr directamente hacia el oponente.
—¡Puño incremento!— Gladio sonrió al escuchar la indicación.
—¡Psicorrayo!
Hau chasqueó la lengua y frunció el ceño. No lograría golpear; no a esa distancia. Lo que sí podía hacer era reducir el daño.
—¡Tajo umbrío!
Gallade canceló su puñetazo, el cual estaba a casi treinta centímetros de conectar y rápidamente puso sus cuchillas frente a él. Justo cuando aquella aura oscura comenzó a aparecer, Piscorrayo impactó.
El tipo Psíquico retrocedió apenas unos diez centímetros y cuando la polvareda pasó, Gladio y Porygon fueron capaces de ver su expresión impasible.
—¡Psicocorte!— volvió a ordenar Hau.
—¡Rayo!
La descarga eléctrica volvió a dispararse y Gladio sabía que se repetiría lo del inicio; confiaba en que así sería. Se llevó una grata sorpresa cuando vio como grandes y gruesos cortes de energía salían disparados para interceptar su ataque.
Los movimientos colisionaron, causando una explosión. Un corredor que iba pasando por el lugar, en medio de su rutina, la escuchó.
Se formó una cortina de humo y tierra, la cual se había levantado del terreno. Gladio y Porygon no eran capaces de ver apenas nada, por lo que esperaron a que la humareda se deshiciera. Antes de que eso pasara, Gallade salió disparado de ella como un cohete.
Aether vio como Puño incremento estaba a centímetros de conectar contra su Pokémon, por lo que su boca se abrió y con rapidez exclamó:
—¡Triataque!
Las tres extremidades del tipo Normal comenzaron a brillar, formando un triángulo equilátero pero antes de poder lanzarlo, Puño incremento lo golpeó.
Mientras que Gallade era rodeado por un aura rojiza, Porygon se alejaba involuntariamente. Con el ceño fruncido, lanzó su ataque casi completo, lo cual tomó por sorpresa a Gallade y a Hau. No hubo tiempo de bloquearlo, por lo que dio en el blanco.
Para, nuevamente, sorpresa de Mahalo y su Pokémon, el movimiento había sido realmente poderoso a pesar de estar incompleto. Hau sonrió.
—¡La habilidad de Porygon es Adaptable, Gallade! ¡Tenemos que tener cuidado con su Triataque!— le informó, ante lo cual el Pokémon asintió con tranquilidad.
Gladio sintió cierta satisfacción. Aunque Hau sabía cuál era la habilidad de Porygon, él conocía casi todo el set de movimientos de Gallade: Tajo umbrío, Psicocorte y Puño incremento.
Vio la expresión de Porygon, quien no se veía realmente cansado. Todavía era pronto para revelar su carta de triunfo.
—¡Psicorrayo!— exclamó Gladio al ver como el tipo Psíquico cargaba hacia ellos con Puño incremento.
—¡Deslízate!— fue la indicación de Hau.
Gallade no dudó en ensuciarse para cumplir con las demandas de su entrenador. Rápidamente se tiró al piso y gracias al impulso que llevaba, pasó por debajo del Psicorrayo. Tras ponerse nuevamente de pie, volvió a marchar contra su oponente.
Pero Porygon no se rindió, claro que no. Insistió en su persecución, manteniendo la presión con Psicorrayo, el cual Gallade se veía obligado a saltar o a esquivar a las prisas. Con cada segundo que pasaba y con cada centímetro que avanzaba, al tipo Lucha se le hacía más y más difícil evadir el impacto.
Fue cuando Hau supo que no podrían mantener el ritmo que rearmó su estrategia.
—¡Cambia a Tajo umbrío!
Y eso era con lo que Gladio contaba.
—¡Triataque!
Estaban cerca. Realmente cerca, tanto que era imposible para Gallade el esquivar el movimiento. Su única opción era cubrirse y al contrario de lo que Gladio esperaba, no lo hizo.
Gallade golpeó con fuerza el suelo y recibió voluntariamente el impacto.
Aether supo de inmediato cual había sido el objetivo detrás de tan osado movimiento. No perdió el tiempo.
—¡Retrocede, Porygon!— y el Pokémon de verdad lo intentó.
Contra todo pronóstico, el tipo Lucha emergió de entre el humo. Una de sus cuchillas estaba brillando en un intenso color morado y con ella, golpeó fuertemente el rostro del oponente, estrellándolo contra el suelo.
Gladio frunció el ceño y dejó salir un sonido de frustración al ver como Puya nociva había logrado envenenar a su Pokémon. Pero no era tiempo de pensar en ello; no cuando estaban a merced del enemigo.
—¡Rayo!/¡Puño incremento!
Rayo era el movimiento más rápido de Porygon, eso era algo que el rubio sabía a la perfección pero a esa distancia tan corta, era imposible que lograra golpear antes que el Puño incremento de Gallade. Para su sorpresa, sí lo hizo.
Una llamarada abrasó el cuerpo del Pokémon Cuchilla, quien cerró los ojos con fuerza no solo por eso, sino también por el Rayo que acababa de impactar contra él.
—¡Se quemó!— pensaron Gladio y Hau al mismo tiempo. Uno estaba complacido, mientras que el otro se veía ligeramente molesto.
—¡Vuelve a usar Triataque!— ordenó Aether, pero esta vez fue su turno de tener mala suerte.
Porygon resintió el efecto del envenenamiento en su cuerpo y tanto Mahalo como Gallade aprovecharon la oportunidad. Haciendo uso de un poderoso gancho, el tipo Psíquico mandó volando a su oponente hacia los cielos para luego ser nuevamente rodeado por un aura rojiza.
—¡Psicocorte!— ordenó Hau sin perder el más mínimo segundo.
—¡Triataque!— fue la forma en la que Gladio decidió defender.
Nuevamente, los efectos de la quemadura y del veneno hicieron estragos en los cuerpos de ambos Pokémon, quienes demoraron unos segundos en hacer caso a sus entrenadores. Al estar todavía algo aturdido por el puñetazo de Gallade, Porygon tardó otro poco en comenzar a cargar su ataque.
Al final, fue el tipo Lucha quien atacó primero. Las poderosas ráfagas de Piscocorte salieron disparadas hacia los cielos, obligando a Porygon a lanzar otro ataque incompleto.
Aunque en condiciones normales Gallade hubiera ganado ese intercambio (al haber aumentado su ataque al doble), esta vez fue un empate gracias a que la quemadura que sufría redujo su poder, mientras que la habilidad de Porygon aumentó el suyo. Tanto Triataque como Psicocorte dieron en el blanco, solo que versiones realmente inferiores de las que solían usar.
Cuando Porygon por fin pudo levitar por su cuenta y Gallade se recuperó del retroceso sufrido, ambos volvieron a sentir los estados alterados en sus cuerpos.
Quien había recibido más daño sin duda era Porygon, pero Gallade no se veía mucho mejor. Gladio vio la expresión cansada y adolorida en el rostro de su Pokémon, por lo que supo que era el momento.
—¡Recuperación!— exclamó, sorprendiendo tanto a Mahalo como a su Pokémon.
El cuerpo del tipo Normal brilló en una tonalidad verde y pronto, algunas de sus heridas desaparecieron mientras que su semblante adquirió mayor vitalidad. En ausencia de una boca, sus ojos fueron los que sonrieron.
Hau sonreía, pero podía saber que había comenzado a sudar. Sabía que en ese momento su mejor opción era potenciar lo máximo posible el ataque de Gallade haciendo uso de Puño incremento, hasta llegar a un punto en el que pudiera vencer a Porygon de un solo golpe.
La tierra sería su aliada a la hora de acortar distancias.
—¡Psicorrayo!— escuchó decir a Gladio y supo de inmediato que su objetivo era lograr confundir a Gallade.
—¡Tajo umbrío!— gritó él.
El movimiento tipo Siniestro logró bloquear efectivamente el ataque especial, pero pronto, la llamarada volvió a recorrer el cuerpo de Gallade. Hau vio eso con atención y sonrió.
—¡Avanza con Puño incremento!— ordenó, dando un puñetazo al aire.
—¡Mantenlo a raya con Psicorrayo!— indicó Gladio.
Gallade logró evadir nuevamente el movimiento de Porygon, quien acababa de dejar de resentir el veneno. Aunque parecía que la situación anterior se repetiría, no fue así. Cuando Gallade se arrastró por el suelo, escuchó las palabras de su entrenador.
—¡Levanta la tierra!
Y eso hizo. Dio un fuerte puñetazo al piso apenas se puso de pie, creando una polvareda que tomó por sorpresa a los rivales.
Al poco tiempo, Porygon volvió a sufrir por el envenenamiento y fue en ese justo momento que Gallade emergió, conectando un Puño incremento directamente en su rostro.
Gladio vio eso, claramente asombrado.
—¡Psicorrayo!— exclamó, tratando de trazar un límite entre Gallade y su Pokémon.
Pero el tipo Lucha no persiguió a Porygon ni se acercó a él. En su lugar, hizo nuevamente lo que Hau le pidió.
—¡Vuelve a ocultarte, Gallade!
Y con la polvareda nuevamente como refugio, el tipo Lucha desapareció de la vista de sus oponentes.
—¡Recuperación!— exclamó Gladio al ver la expresión de su compañero de batalla.
Justo cuando Porygon terminó de utilizar su movimiento, el veneno nuevamente lo hirió y justo en ese momento, Gallade volvió a salir de su escondite. Puño incremento mandó a volar al Pokémon artifical otra vez.
Gladio notó que nuevamente, Porygon no fue perseguido y reparó en algo. Al darse cuenta de que no había visto a Gallade quemarse ni una sola vez, soltó una carcajada.
—¡Nada mal!— exclamó, con una sonrisa de oreja a oreja y el ceño fruncido.
El sudor de Hau volvió a correr por su rostro al verse descubierto.
En ese momento, la batalla cambió por completo su rumbo.
—¡Retrocede!/¡Ve de frente!— exclamaron Gladio y Hau respectivamente.
Mientras que Porygon impedía el avance de Gallade con sus ataques especiales, éste último hacia uso de su flexibilidad para esquivar algunos cuantos movimientos y bloquear otros. Siempre que el tipo Lucha se acercaba lo suficiente, Porygon era capaz de evadir gracias a su pequeño tamaño y velocidad superior.
Ambos entrenadores tenía perfectamente contados los segundos que tardaban en hacer efecto la quemadura y el envenenamiento, actuando alrededor de ello. Cuando Gallade se quemaba, Porygon aprovechaba para alejarse y atacar con Rayo. Cuando Porygon resentía el veneno, Gallade acortaba la distancia y trataba de conectar un Puño incremento.
Ni Gladio permitía que Gallade siguiera subiendo su ataque con Puño incremento, ni Hau permitía que Porygon se curara con Recuperación.
—¡Psicorrayo!— ordenó Gladio luego de que su Pokémon se alejara casi medio metro de Gallade.
—¡Tajo umbrío!— fue con lo que Hau respondió.
Gallade giró con velocidad su torso y con su cuchilla derecha bloqueó el movimiento de tipo Psíquico. Pero eso no era todo lo que Porygon tenía por ofrecer. Forzando a Psicorrayo para que siguiera siendo disparado, el tipo Normal logró conectar el ataque a costa de un gran consumo de energía.
Gallade, por otra parte, había retrocedido y ahora era víctima de la quemadura. Su respiración pesada y su mirada cansada le hicieron saber a Hau que las cosas no podían seguir así por mucho tiempo.
Ahora era un todo o nada y eso todos lo sabían.
—¡El último empujón, Gallade! ¡Puño incremento!— ordenó, cerrando con fuerza la mano derecha.
—¡Triataque!— Gladio sabía que este era el momento final; el decisivo.
Mientras que el tipo Psíquico tenía que acortar la distancia, el tipo Normal estaba obligado a cargar su movimiento, lo que le tomaba unos pocos segundos. Al final, Porygon atacó antes solo porque era naturalmente más rápido.
Triataque golpeó directamente a Gallade, quien no tuvo la menor oportunidad de bloquear el ataque, y al hacerlo generó una potente explosión que subsecuentemente creó una gruesa cortina de humo.
—¡Bien!— Gladio bajó con fuerza su puño izquierdo mientras sonreía.
—¡Gallade!— exclamó Hau con preocupación.
Algo que ninguno de los dos notó en el momento fue que el tipo Lucha no estaba por ningún lado. Solo se dieron cuenta de este hecho cuando el puño del Pokémon salió de la humareda (luego de que Porygon sufriera por el envenenamiento), golpeando directamente en el rostro al oponente.
Con las expresiones de sorpresa y alegría de Gladio y Hau, Porygon retrocedió violentamente varios metros. El humo desapareció por completo en ese momento y ahí estaba Gallade.
Tanto el tipo Lucha como el tipo Normal intercambiaron miradas por algunos segundos, creando una gran tensión en el lugar. Fue solo tras algunos segundos que las rodillas de Gallade perdieron toda su fuerza, haciéndolo caer de cara al suelo. Pero antes de que Gladio pudiera celebrarlo o de que Hau pudiera lamentarse, Porygon también cayó rendido, sorprendiendo a ambos.
En ese duelo, Gladio Aether había salido victorioso por muy poco y eso los hizo sonreír a ambos. Hicieron regresar a sus Pokémon al mismo tiempo.
—Gracias, Gallade. Has crecido mucho— le murmuró Hau a su Poké Ball mientras sonreía.
—Lo lograste, Porygon. Descansa— Gladio vio con orgullo la cápsula que había en su mano, volviendo a meterla en su bolsillo poco después.
Gladio y Hau entonces voltearon a verse. En silencio caminaron a través de los varios metros que los separaban, quedando frente a frente en cuestión de segundos.
—Te has hecho más fuerte, Hau— le aseguró Gladio, sonriéndole
—¿Verdad?— rio Mahalo.
Con fuerza, estrecharon sus manos y se abrazaron.
—Ha pasado un tiempo— dijo Gladio mientras le daba unas palmaditas en la espalda.
—Me alegra volver a verte, amigo.
—Digo lo mismo.
Y finalmente, se dejaron ir.
Con grandes sonrisas en sus rostros, ambos chocaron puños antes de comenzar a caminar juntos.
—¡Puedo decir que de verdad no perdiste el tiempo!— exclamó Hau, llevándose las manos detrás de la cabeza— ¡Apuesto a que tienes nuevos Pokémon realmente fuertes!
—Sí, unos cuantos.
Hau lo señaló.
—Recuerdo haber visto a algunos de ellos en televisión, cuando participaste en la Conferencia Plateada… Aparte de Porygon, tenías un Magnezone, un Weavile y un Snorlax, si no me equivoco— enumeró.
—Recuerdas bien— asintió Gladio con una sonrisa—. Empecé a viajar por Unova hace tres meses, así que también he atrapado algunos cuantos más aparte de esos.
Hau sonrió y aunque sentía curiosidad, sabía que primero venía lo primero. Le puso una mano en el hombro a su amigo y le dio su mejor sonrisa.
—Felicidades, Campeón de la Conferencia Plateada.
Gladio se le quedó viendo por un segundo y después se rio.
—Sí… Me pareció extraño que no me llamaras cuando gané. ¿Esperaste cuatro meses solo para decírmelo en persona?— le preguntó, divertido.
—¡Por supuesto, diste un espectáculo impresionante después de todo!— los ojos de Mahalo brillaron con intensidad— ¡Quiero decir que literalmente no tuvieron oportunidad contra ti!
Gladio cerró los ojos y con una sonrisa en el rostro, negó.
—Hice lo que pude y gané. Las cosas fueron como fueron— aseguró—. Todos los participantes lo hicieron bien.
Hau dejó salir una fuerte carcajada.
—¡Vamos, ¿desde cuándo eres tan modesto?!— le preguntó, dándole una palmada en la espalda— ¡Lo hiciste increíble y lo sabes!
Gladio abrió su ojo izquierdo. Su sonrisa se amplió un poco.
—Sí, la verdad es que sí.
Y ambos se rieron.
—Aunque honestamente, creo que es más impresionante lo que tú hiciste— admitió Gladio, viendo a Mahalo con cierto orgullo—. Yo tengo casi seis años entrenando Pokémon, tú tienes solamente dos y lograste vencer en la Liga Kalos sin apenas dificultad.
Hau se rascó la nuca, un tanto apenado.
—Eso fue porque usé a mi mejor equipo…— aseguró, riendo. Tras algunos instantes en los que Gladio se limitó a escucharlo, Mahalo se puso un poco más serio— Aunque a decir verdad, me sentí bastante presionado. Mi intención es convertirme en Kahuna dentro de unas pocas semanas o meses, por lo que mi viaje por Kalos fue posiblemente el último. Sabiendo eso, quería al menos ganar una Liga Pokémon extranjera antes de iniciar con mi labor formalmente.
Gladio sonrió de manera desafiante al oír eso.
—¿Extranjera, dices? Hablas como si fueras a ganar la Liga Pokémon de Alola…
Hau le devolvió la misma sonrisa.
—Oh, vaya. No lo dije explícitamente, pero si eso entendiste tú…
Ambos se quedaron viendo, haciendo saltar las chispas de la rivalidad.
Ninguno de los dos lo dijo, pero ambos sabían que el otro lo pensaba. Ni Gladio era el mayor oponente de Hau ni Hau era la principal amenaza para Gladio. Ambos consideraban al otro como un obstáculo a superar, mientras que su verdadera meta era otra persona.
Y esa persona muy probablemente estaba en camino, pero antes de encontrarse con ella debían reencontrarse con dos más.
—Así que nos perdimos el duelo, ¿eh? Una lástima…
Y hablando de ellos…
Voltearon hacia el frente, encontrándose con un par de gemelos.
Quien se encontraba al frente y había hablado, siendo por ende el principal centro de atención, era Elio Asutoro de casi diecisiete años. Su ya de por sí largo cabello azabache ahora era lo suficientemente largo como para poder ser atado en una coleta baja. Su rostro había sufrido algunos pequeños cambios, pero lucía más maduro y la pequeña cicatriz que atravesaba su ceja derecha ayudaba en ello. Su ropa era una camisa negra abierta con un estampado de flores rojas, la cual dejaba ver una camiseta negra lisa. Sus pantalones eran unos jeans marrones y sus deportivas eran blancas con franjas negras en los costados. En lugar de una gorra, en su cabeza había una fedora hecha de paja la cual era rodeada por una cinta negra; sobre la fedora había unas gafas de sol. De su cuello colgaba la mitad superior de una Poké Ball.
Un poco por detrás de su hermana y con ojos llenos de brillo, estaba Selene Asutoro, también de casi diecisiete años. Antes su cabello negro azabache llegaba hasta sus hombros, mientras que ahora alcanzaba casi la mitad de su espalda; se encontraba recogido en una trenza que caía por su hombro derecho. Al igual que Elio, su rostro había cambiado y posiblemente esa sería su apariencia por unos cuantos años. Al igual que Elio, ella llevaba una fedora en la cabeza solo que la suya no estaba hecha de paja y era de un color negro, rodeada por una cinta blanca. Llevaba puesta una blusa blanca con rayas negras verticales, la cual estaba fajada en unos jeans negros entubados. Sus largas botas negras le llegaban un poco por debajo de la rodilla. De su cuello colgaba la mitad inferior de una Poké Ball.
—¡Los Asutoro!— exclamó Hau, corriendo hacia ellos con alegría— ¡Alola, chicos!
—¡Alola, Hau!— y dicho eso, Elio chocó fuertemente los cinco con su amigo, abrazándolo posteriormente— ¿Ganaste?
—¡Perdí, pero por muy poco!— respondió, separándose de él.
—¡Aw, vamos! ¡Aposté a que ibas a ganar!
—¡Lo haré la próxima, eso es seguro!
Gladio los veía hablar con una sonrisa y decidió que también quería unirse. Eran sus queridos amigos y realmente, los había extrañado durante su tiempo por Johto y Unova.
Antes de siquiera poder empezar a caminar hacia ellos, alguien se movió hacia él. Procesó el hecho de que Selene había corrido para abrazarlo cuando ya la tenía encima. Parpadeó un poco, sorprendido y luego sonrió.
—Estás más alta— le dijo, haciendo que ella volteara a verlo con el ceño ligeramente fruncido.
—Al menos dime que me veo más bonita o que me queda bien la ropa— lo regañó, poniéndolo un poco nervioso al preguntarse si había hecho algo mal. Poco después, los ojos de Selene volvieron a brillar y hundió el rostro contra su pecho—. Te extrañé, Gladio.
Aether casi dejó salir un suspiro, sintiéndose realmente aliviado al ver que no estaba enojada o algo por el estilo. De ser el caso, habría sido un reencuentro algo incómodo.
—También te extrañé, Selene. Mucho— por fin le correspondió el abrazo, solo para sentir una mano en su hombro. Se giró, viendo el rostro de Elio realmente cerca del suyo.
—¿Me extrañaste a mí también, mal nacido?— preguntó en un tono amenazante y con una cara de muy pocos amigos.
Gladio sonrió y mientras que con el brazo derecho abrazaba a Selene, con el izquierdo abrazó a Elio.
—Muchísimo.
El azabache fue tomado por sorpresa, sonrojándose un poco.
—Tch… No tienes que ser tan sincero— dijo, dándole unas palmaditas en la espalda y luciendo avergonzado. Notó entonces la mirada de Selene, quien lo veía con un poco de molestia y las mejillas infladas— ¿Por qué me miras así?...
Finalmente Gladio los dejó ir, aprovechando Hau la oportunidad para saludar a Selene.
—¡Estás más alta!— exclamó, llevándose las manos detrás de la cabeza y haciéndola soltar una carcajada.
—Si alguno de nosotros creció ese fuiste tú, Hau— le dijo, llevándose una mano frente a la boca mientras seguía riendo.
Gladio ladeó la cabeza, confundido. ¿Qué había de diferente entre lo que él había dicho y lo que Hau acababa de decir? Trató de buscar una respuesta en Elio pero notó que él estaba ocupando saludando a alguien. Curioso, miró en la misma dirección que Asutoro, topándose a un hombre que se veía nervioso y que se fue trotando a los pocos segundos.
—Tenían un espectador y no se dieron cuenta, ¿eh?— preguntó Elio, sonriendo de forma burlona y cruzándose de brazos— Supongo que luego podré ver el resubido de su combate.
El rubio entendió a lo que se refería.
—Me he acostumbrado tanto a que me graben que ya casi no me importa— admitió, también cruzándose de brazos—. Aunque bueno…— frunció un poco el ceño—, si estoy con ustedes, preferiría mantener mi privacidad.
—Opino lo mismo— asintió Elio.
Ambos sintieron unos golpecitos en sus espaldas, volteando a ver a Hau.
—Entonces, ¿nos vamos ya?
En la casa que compartían Ash y Lillie, había cuatro familias reunidas. Los Sorba, los Asutoro, la familia materna de Hau (sus abuelos, los Malú, y su madre Malvácea Mahalo) y por último, la familia compuesta por los residentes del hogar (y aunque no era residente, Mohn estaba incluido aquí).
Todo había sido colocado para una fiesta de bienvenida. El ambiente festivo estaba compuesto tanto por una mesa llena de cubiertos, aperitivos, comida y un pastel, en el cual se podía leer: "¡Alola! ¡Bienvenidos de vuelta!", como por serpentinas, globos y una gran pancarta que leía la misma inscripción que en el pastel.
En el lugar, todos lucían gestos radiantes y alegres, todos excepto Lillie. Tanto ella como Ash estaban en la habitación que compartían. La rubia veía con seriedad a su pareja, quien estaba hablando por medio de Rotom.
—Agradezco que llamaras, Kazuya, pero tengo que correr…— le dijo a su padre biológico, quien lo veía a través de la pantalla— Mis amigos volvieron a la región y voy a ir a recibirlos, así que…
El hombre asintió varias veces, sonriendo.
—Entiendo, Ash. Disculpa por no considerar tu situación— con un gesto apacible, lo miró a los ojos—. ¿Crees que pueda llamarte en algún día cercano?
Ketchum se rascó la cabeza, pensativo.
—Bueno… La Liga Pokémon empieza en un par de días, así que tal vez esté ocupado…— respondió, viéndose un poco apenado— Lo siento, Kazuya. Tal vez no tenga tiempo.
Fujiwara asintió y luego, se puso un poco más serio.
—Oye, sé que tal vez no esté bien que lo diga, pero… ¿te molestaría si voy a verte a la Liga? Reservé unos boletos de avión y estancia en ciudad Malíe, pero si tú no quieres siempre puedo cancelarlo todo.
Ash rio un poco.
—¡Puedes venir! Mamá, Red, Yellow y Amber también estarán aquí. Podrías aprovechar para tratar de llevarte mejor con Amber— le sonrió—. Red me dice que a veces dice tu nombre.
Los ojos de Kazuya brillaron y una enorme sonrisa apareció en su rostro.
—¿En serio?... W-Wow… ¿Red de verdad habla de mí?— preguntó con gran ilusión, ante lo cual Ash asintió.
—Bueno, no quiero ser grosero pero en serio tengo que irme ya, Kazuya— le dijo, tomando su gorra de la cama, la cual estaba detrás de él—. Si vienes a Alola, nos veremos ahí. Si no, hablaremos luego.
—Sí. Muchas gracias por darme un poco de tu tiempo. Cuídate, Ash y ten un buen día.
—¡Igualmente!— y dicho eso, colgó.
Rotom volvió a levitar por su cuenta y Ash se giró hacia la salida de su dormitorio. Ahí vio la expresión de Lillie; se rio un poco.
—Sé que Kazuya no te agrada…
—No… No realmente…— murmuró Aether, mirándolo a los ojos— Aunque tampoco soy imparcial con él. Todo lo que les hizo me impide verlo con buenos ojos, pero…— suspiró y rodeó a su novio por el cuello— creo que respeto al menos un poco el hecho de que quiera hacer las cosas bien.
Ash asintió.
—No todos tienen el valor para hacerlo.
—Sí. Tienes razón— y dicho eso, le dio un corto beso en los labios.
Escucharon un ruido mecánico y voltearon hacia Rotom.
—Okey, tontolitos, será mejor que nos vayamos. No podemos dejarlos esperando por mucho tiempo— les dijo, abriendo la puerta.
Lillie suspiró y Ash se rio.
—Desde que escuchaste a Elio decir esa palabra, no dejas de repetirla como si fueras un Chatot— se quejó la rubia, caminando hacia la sala con Ash pisándole los talones. Apenas salieron, Pikachu y Poipole interceptaron a su entrenador.
—¡Chicos!— los llamó Kukui desde la puerta principal. Parecía listo para salir en cualquier momento— ¿Nos vamos?
Eso llamó la atención de todos, aumentando su emoción.
—¡Mis bebés van a volver por fin!— exclamó Asahi con gran emoción, casi dejando salir lágrimas de alegría. Tsukishima la abrazó.
—Nuestro Hau… Su rostro ya es el de un hombre— Magnolio Malú, abuelo materno de Hau Mahalo, miró hacia el techo con nostalgia.
Malvácea, por su parte, estaba moviendo las piernas de forma intranquila. La espera parecía estarla matando.
—Tal vez es mejor si yo también…
—No arruinemos la sorpresa, querida. Serán solo unos minutos más— aseguró la señora Malú, Kiannah Malú. Lo que la mujer no sabía era que Malvácea no podía esperar ni siquiera "unos minutos más".
Las miradas de Lillie y de Mohn se encontraron. "Ve por tu hermano", era lo que la sonrisa de su padre le transmitía a la joven rubia.
—Vayan con cuidado— les dijo Burnet, despidiéndose de ellos con Lei en brazos. El bebé se veía fascinado por los globos y trataba de alcanzarlos con todo su ser.
—¡Volveremos pronto!— con voz animada, Kukui abrió la puerta y cuando estuvo por dar un paso afuera, se quedó congelado.
—¿Profesor?— llamó Ash, viéndose igual de curioso que todos los presentes.
Con una sonrisa nerviosa y un poco de sudor en la frente, Kukui los encaró.
—Creo que no tendremos que ir a buscarlos— y se apartó de la puerta, revelando el exterior.
Ahí estaban ellos. Gladio Aether, Elio Asutoro, Selene Asutoro y Hau Mahalo. Los cuatro sonreían de forma que parecían estarse divirtiendo.
—¡Sorpresa!/Sorpresa— dijeron al mismo tiempo.
Los gritos de Asahi, Lillie y de Malvácea fueron los que se escucharon primero, seguidos de las expresiones de sorpresa de los abuelos de Hau, Mohn, Burnet, Tsukishima y Ash.
—¿Podemos…?
Y antes de que Gladio pudiera terminar de hablar, Lillie lo jaló hacia él.
—¡Hermano!— exclamó con lágrimas en los ojos y dando saltitos de felicidad— ¡Hermano, hermano, hermano!
El rubio sonrió y rápidamente, sintió como era abrazado por alguien más. Vio a Mohn, quien sonreía con ojos vidriosos.
—Mi hijo regresó…
Esa fue la señal para que los demás pudieran entrar.
Apenas pusieron un pie en la casa, los Asutoro y Hau fueron interceptados por sus respectivas familias.
—¡Mis niños! ¡Mis lindos, lindos niños!— exclamaba Asahi, columpiando su torso de un lado a otro.
—Los echamos tanto de menos, hijos— aseguró Tsukishima. Sus lágrimas de felicidad y las de Asahi eran la muestra de su honestidad.
Elio y Selene tampoco pudieron contener su propia alegría al volver a casa. Abrazaron con fuerza a sus padres, mojando Elio el hombro izquierdo de su madre y Selene el derecho de su padre.
—Hau… Mi Hau…— murmuraba Malvácea, sujetando el rostro de su hijo y viéndose obligada a mirar treinta centímetros por encima de ella. Sus ojos llenos de lágrimas y su sonrisa llena de ternura conmovieron a Mahalo, quien la abrazó.
—He vuelto, mamá; abuelos— dicho eso, extendió sus brazos para permitirle a los adultos mayores el unirse al abrazo. Ambos lo hicieron, rompiendo a llorar.
Gladio tomó entre sus brazos a Lei quien no presentó la menor objeción, al contrario, pareció sentir un agrado inmediato por el rubio.
—De verdad se parece a ustedes— les dijo a Kukui y a Burnet, quienes le sonrieron ampliamente. Ambos lo abrazaron al mismo tiempo.
—Nos da gusto tenerte de vuelta, Gladio— aseguró la profesora, siendo respaldada por su marido.
Ash, al ver toda la escena, no pudo evitar recordar aquel día. El día en el que le dieron la bienvenida al ya pasado año dos mil catorce.
En aquel momento, Ketchum se había sentido solo. Ver a tantas familias juntas mientras que él estaba separado de la suya, lo hizo sentir un vacío horrible. Pero ahora él estaba ahí, con una mentalidad completamente diferente y sabiendo a cuál familia pertenecía.
Se integró al abrazo de los Sorba y Gladio, siendo bien recibido. Lei aprovechó la cercanía para estirarle la mejilla derecha.
—¡No!— lo regañó Burnet, frunciendo un poco el ceño y apartando la mano de su hijo— ¡No seas tan brusco con tu hermano, Lei!
Y al instante, Ash sonrió. Una parte de aquella realidad ahora se había vuelto parte de la suya.
—Oigan, ¿y yo?
Unieron rápidamente a la Pokédex al abrazo.
—Primer lugar, con un metro ochentaisiete: Gladio.
El rubio sonrió, sabiendo que ese era el resultado obvio.
—Segundo lugar, con un metro ochenta y tres: Ash.
Ketchum bajó con fuerza ambas manos, luciendo victorioso.
—Tercer lugar, con un metro ochenta: Hau.
Mahalo se rascó la nuca. Estaba bien con su estatura, aunque le habría gustado al menos superar a Ash.
—Cuarto lugar, con un metro setenta y seis: Lillie.
La rubia suspiró. Había pasado de ser la segunda a la cuarta. Siempre supo que tal vez pasaría, pero no dejaba de deprimirla un poco.
—Quinto lugar, con un metro setenta y cuatro: Elio.
—¡¿QUÉ?! ¡¿Todavía no soy más alto que Lillie?!— preguntó rápidamente el Asutoro— ¡¿Qué comiste para estar así?!
—Esto… ¿Yogurt?
Todos se rieron.
—Y sexto lugar, con un metro sesenta y seis: Selene.
La joven azabache dejó salir un prolongado suspiro.
—Al parecer mi destino no es ser alta…
Rotom mostró la tabla con las posiciones y las alturas de cada uno. Incluso después de dieciséis meses, Gladio seguía siendo el ganador. Todas las familias les aplaudieron, apreciando la diferencia que hacían esos centímetros.
—¡El quinto lugar de seis suena muy mal, pero en realidad son ocho lugares!— les hizo saber Elio a todos— ¡Cuando Hapu y Acerola estén aquí, ya verán que no soy bajito!
—Cariño, nadie está diciendo que seas…
—¡Sí, sí!— asintió Selene con fuerza, interrumpiendo a su madre— Hapu y Acerola son más pequeñas que yo. Yo no soy pequeña, solo estoy compitiendo contra gente alta.
Todos se rieron con fuerza, haciendo que los Asutoro fruncieran un poco el ceño.
—¡Ya lo verán!/Ya lo verán…— dijeron los dos.
Lillie siguió riéndose hasta que se puso a pensar en las palabras de Elio. El equipo S&M estaba compuesto de ocho personas, ¿cierto?... Sonrió ampliamente, recordando algo que tenían pendiente.
—¡Vuelvo enseguida!— exclamó, corriendo hacia su habitación mientras todos veían como lo hacía.
A Lillie no le tomó nada de tiempo sacar el baúl de madera que había debajo de su cama. Era ahí donde guardaba varios recuerdos, como el álbum de fotos que Ash le había regalado, su antiguo bolso y pamela, un viejo Pokémuñeco, la antigua incubadora de Shiron, su Pulsera Z junto con lo que antaño había sido el Dracostal Z y por supuesto, lo que había ido a buscar. Tomó entre sus manos las dos pequeñas medallas y corrió de vuelta a la sala de estar.
—¡Tadah!— exclamó, poniéndose entre Gladio y Hau, abriendo sus palmas.
Aunque todos veían con un poco de curiosidad aquellos pequeños círculos metálicos, Hau y Gladio sabían bien lo que eran al igual que el resto del equipo S&M.
—¡La estuve esperando!— exclamó Mahalo, tomando la medalla entre sus dedos índice y pulgar derechos.
—Está muy bien hecha— analizó Gladio con una sonrisa, levantándola un poco por sobre su cabeza.
—¿Qué son esas?— preguntó Tsukishima con curiosidad.
—¡Son las insignias oficiales del equipo S&M! ¡Todos los miembros tenemos una!— exclamó Elio, corriendo hacia su mochila (la cual estaba cerca de la entrada junto a las de todos los demás). Regresó tras unos segundos con su propia insignia.
Pronto comenzó una charla entorno a esas pequeñas medallas. Los presentes no tenían ni idea de que aquellos objetos que fueron hechos en un mero momento de aburrimiento llegarían a adquirir un valor incalculable a futuro. Pues tampoco eran conscientes de lo grande que se volvería el equipo S&M dentro de unos pocos años.
—¡Me encanta tu ropa, Selene!— le dijo Burnet a la Asutoro, una vez que el tema de las medallas fue dejado atrás— Te hace lucir elegante y madura.
Asahi rápidamente asintió.
—¡Lo mismo pensaba! Parece que desarrollaste un gran sentido de la moda— sonrió.
La azabache, por otra parte, se vio un poco avergonzada.
—En realidad…— se rascó la cabeza (la cual estaba desprovista de su sombrero al igual que la de Ash, Kukui y Elio)— Fue mi hermano quien eligió la ropa para mí.
Las palabras de Selene hicieron que todos voltearan a ver a Elio, incluso los que no estaban en la conversación inicial. El Asutoro se limitó a darle un trago a su refresco, encogerse de hombros y decir con simpleza:
—Simplemente salió de mi mente— y no mintió.
Elio pronto se convirtió en el centro de atención.
—¿¡No has pensado en desarrollar tu talento, Elio?!— preguntó Burnet con emoción.
—¡Podrías tener un futuro en la moda, hijo!— los ojos de Asahi brillaban.
—Ah, no, yo…
—¡No hay absolutamente nada de malo en diseñar ropa, Elio!— le aseguró Malvácea— ¡Muchísimos diseñadores hoy en día son hombres y son increíbles en ello!
—A mamá le encanta ver ese tipo de programas en la televisión— rio Hau y luego, arqueó una ceja—. Esto… ¿Todavía te gusta, ¿verdad?
Su madre asintió sin dudarlo.
—¡Puedes ser lo que quieras ser!— Tsukishima se sentó junto a su hijo, rodeándolo por el cuello— ¡Y de seguro serás increíble en ello!
La indiferencia de Elio había desaparecido y ahora luchaba por contener una sonrisa mediante un gesto de arrogancia. Se cruzó de brazos.
—Supongo que no se pierde nada por intentar.
—No ha cambiado— rio Ketchum, viendo toda la escena desarrollarse. Entre sus brazos estaba el pequeño Lei.
—A simple vista puede parecer que no lo ha hecho, pero la realidad es otra…— Selene veía a su hermano mayor con una sonrisa orgullosa— Estoy segura de que lo sorprenderá, jefe.
Ash se quedó en silencio, viendo al orgulloso Elio. Estaba ansioso por ver todo lo que había logrado en ese tiempo.
—¡Yo creí que vería a Ash siendo el mismo de siempre, pero mírenlo ahora!— Hau soltó una carcajada— ¡Todo un hermano mayor!
Voltearon a ver al azabache, quien encaró a Lei. El bebé no perdió tiempo y comenzó a toquetearle la cara mientras se reía.
—Realmente te gusta hacer eso, ¿eh?...— murmuró con los ojos entrecerrados.
—Ash le dedica mucho tiempo a Lei— informó Kukui, cruzado de brazos y con una sonrisa—. Las pocas veces que Lei ha querido empezar a caminar han sido aquí, cuando trata de alcanzarlo.
—De hecho, hay una historia muy divertida sobre eso— rio Lillie, atrayendo la atención de todos. Kukui y Ash, quienes ya sabían para donde iban las cosas, se sonrojaron un poco—. Cuando la profesora entró en labor de parto, el profesor entró con ella pero estaba realmente nervioso. Su rostro estaba pálido y sudaba; dijo que creía que se desmayaría en cualquier momento.
—¿Y lo hizo?— interrumpió Gladio, sonriendo mientras veía a Kukui.
—Lo hice…— respondió Sorba, rascándose la nuca y con una sonrisa apenada.
Todos rompieron en carcajadas al escuchar eso.
—¡Así que adivinen quién tuvo que tomar el relevo!— Lillie sonaba de alguna forma orgullosa al decir eso.
Todos voltearon hacia Ash, quien también se veía avergonzado.
—¡Como se esperaba del jefe!— exclamó Selene de inmediato, bajando ambos brazos y con ojos llenos de ilusión.
—Woah… Has estado en dos partos, Ash… ¡Y ninguno ha sido el de tu hijo!— Hau se veía genuinamente sorprendido.
—Bueno… En ese momento solo estábamos Lillie, Rotom, Pikachu, el profesor y yo. Sentí que era el más adecuado para el trabajo— dijo mientras se rascaba la mejilla.
—Aunque mi cielito la apretó con tanta fuerza la mano que le rompió el meñique…— Kukui se vio realmente apenado al decir eso y por otro lado, todos parecían genuinamente sorprendidos por eso— Lo siento, Ash… ¡Si hubiera sido más fuerte!...
—¡No se preocupe, profesor!— se apresuró a decir Ketchum— ¡Lo hice encantado y recibir a Lei fue un privilegio! ¡Volvería a hasherdo!— es última palabra salió distorsionada gracias a que el bebé había sujetado la nariz del paletiano entre su pequeña mano derecha.
—R-Recuerdo que Ash tenía el meñique roto pero nunca me dijiste la razón, Lillie…— le murmuró Mohn a su hija, sorprendiéndola.
—¡¿No lo hice?! Vaya… Debí haberlo olvidado— se rascó el mentón, pensativa.
Por otro lado, Gladio, Hau y Selene voltearon a ver a la profesora Burnet, quien seguía riendo mientras hablaba con Elio. Por sus mentes pasó una sola pregunta: ¿Qué tan fuerte era esa mujer?
—Si algún día tengo un hijo…— voltearon a ver a Gladio, quien se veía serio—, voy a hacer que Ash lo reciba por mí.
Todos se rieron ante el comentario, Gladio incluido.
A algunos cientos de kilómetros al este, había un pueblo. Un pueblo abandonado por todos; uno en el que siempre llovía y cuya atmósfera lúgubre jamás desaparecía. Un lugar que servía como refugio para aquellos que no tenían donde caerse muertos.
En aquel pueblo había una gran mansión que antaño, había sido hogar de la familia más prominente del lugar. Ahora mismo, esa mansión era el refugio de más de tres decenas de parias y en el piso superior, en la habitación más grande de todas, dormía su rey.
Pero, ¿quién es este rey? Bueno, él es el autoproclamado señor del caos y amo del desaste; la persona que había liderado la defensa a ciudad Malíe durante la última parte de la guerra y quien había conseguido una amnistía por ello junto a algunos de sus seguidores (aquellos que solo habían cometido delitos menores). ¿Su nombre? Guzma Kiauka.
Este rey de los parias, visto desde ojos exteriores, es alguien amenazante, malvado y cruel. Visto desde la perspectiva desde sus seguidores y Pokémon, es alguien admirable, fuerte e imparable.
Una dualidad; un espectro de blanco y negro en el que es visto o como un villano, o como un héroe. Solo uno de sus seguidores ve lo que nadie más ve.
Y ahora bien, ¿qué está haciendo este rey? ¿En qué está ocupando su tiempo? La respuesta es simple, está haciendo lo que más odia hacer: soñar.
Porque soñar lo hace enfrentarse a sus mayores demonios. Soñar lo hace verse a sí mismo de la forma en la que aquella seguidora lo ve.
Débil. Patético. Asustadizo.
—¿Otra vez?... ¡¿Otra vez, Guzma?! ¡¿OTRA PUTA VEZ?! ¡¿Te críe para que fueras un maldito perdedor?! ¡¿He sacrificado tanto para que mi hijo sea un maldito hazmerreír?! ¡Todo lo que he hecho, ¿para qué?! ¡¿PARA QUÉ, GUZMA?!
Sus ojos se cerraron con fuerza mientras su cerebro recordaba el sonido de los golpes y del metal rompiéndose.
—¡DEBERÍAS SER EL NÚMERO UNO! ¡Tu abuelo era respetado; tu bisabuelo era un ejemplo a seguir en la comunidad! ¡¿Qué vas a ser tú?! ¡¿Por qué lloras?! ¡¿POR QUÉ LLORAS?!
Se retorció en su cama al revivir aquel golpe.
—¡Lo único que me faltaba, por el amor de Dios! ¡Mi hijo; mi sangre, es un perdedor y un maldito marica! ¡¿Ves lo que le estás enseñando a nuestro hijo?! ¡Va a ser un maldito don nadie y será por tu culpa, mujer!
Su ceño se frunció. El estruendo producido por aquella cachetada siempre lo hacía estremecerse.
—En cuanto a ti… Tendré que enseñarte disciplina. Aprenderás a ser un hombre de verdad y empezarás a aprender ahora mismo.
Incluso estando dormido, su ser ardió en rabia al recordar aquella mirada.
—Si tan solo mi hijo fuera Kukui…
Se levantó de golpe y lo primero que hizo fue lanzarle un puñetazo a la cosa que tenía más a mano: una pared. El ruido provocó que la puerta se abriera y por ella entrara su seguidora más antigua, Francine.
—¿Un mal sueño?— le preguntó, viendo con preocupación a su líder.
Guzma se pasó las manos por su sudado cabello y se levantó de su cama.
—Una estupidez— respondió, caminando hacia una mesa de madera podrida que estaba a su izquierda. En el mueble había varias Poké Balls, las cuales tomó con rapidez.
—¿Otra vez?... Guzma, acabas de terminar hace cuatro horas…— en su rostro se notó que la preocupación que sentía se iba intensificando.
—No es suficiente— aseguró, mirándola con el ceño fruncido—. Si quiero ganar esa maldita Liga, este poder no es suficiente.
—¿Por qué te importa tanto, Guzma?— le preguntó con un poco de desesperación— No tienes que probarles nada. Ni a ese Ash Ketchum, ni a Kukui, ni a nadie. Tus seguidores…
—¡Esto es por mí!— la interrumpió con una mirada feroz, acercándose a ella mientras la señalaba con un dedo— ¡No lo hago para probar nada; lo hago POR MÍ! ¡Si quiero destruir esa maldita Liga Pokémon, entonces primero debo ganarla y hacerla caer desde sus cimientos! ¡Haré que todo el maldito pueblo de Alola se dé cuenta de la basura que es! ¡¿Cómo crees que se sentirán si la persona a la que más odian gana la Liga y se vuelve Campeón?! ¡Esos tipos no quieren que personas como tú o como yo logremos algo en la vida! ¡Ellos solo esperan que nos quedemos en las sombras; ocultos como malditas ratas!
Francine se le quedó viendo, encogida. Había miedo en su mirada.
Guzma se dio la vuelta tras chasquear con rabia la lengua y salió de la habitación.
La segunda al mando del Team Skull se quedó sola en el lugar. Su mirada se dirigió hacia el suelo, de donde agarró un papel mojado.
"Podemos ser mejores, podemos arreglar las cosas. Date la oportunidad y dánosla a nosotros. Ven a la Liga, Guzma. Te recibiré con los brazos abiertos.
-Kukui".
Francine era consciente. Ella sabía de los intentos que habían hecho Kukui Sorba y Lario Hokulani por hablar con Guzma. Cuando la guerra terminó, ambos lo habían intentado de forma realmente insistente al menos una vez cada dos semanas, pero Guzma siempre los rechazaba y hacía que los reclutas les atacaran nada más verlos.
Francine sabía con solo ver eso lo mucho que Guzma los resentía. Aunque ella misma había adquirido parte del odio que su líder sentía por ellos, se sintió inesperadamente triste cuando esos intentos por contactar a Guzma terminaron dos meses atrás, con la llegada de aquella corta carta.
Vio hacia la puerta, con una expresión de tristeza. Esos últimos meses el humor de su líder había empeorado muchísimo y Francine solo podía especular el por qué.
No pudo evitar hacer esas odiosas comparaciones que tanto ella como Guzma detestaban. Sin darse cuenta, comparó al Guzma actual con el que ella había conocido cuando tenía solo doce años.
—Solo… Solo me estaba defendiendo… ¡Si no hubiera hecho eso, me habría asesinado! ¡Yo… Yo no quise hacerlo! ¡O al menos no así!... ¿Por qué me ves así?... ¡No soy un monstruo, ¿me oíste?! ¡Yo no soy…! No soy…
Agitó la cabeza.
—No es el momento para pensar en eso.
Y salió de la habitación.
La Ruta 10 era completamente distinta a como Hau la recordaba… O bueno, al menos parte de ella.
Aunque las zonas verdes del lugar seguían intactas, se veía mucho más urbanizado que antes. Eso era gracias a aquella gigantesca construcción.
A kilómetros del camino que llevaba hacia el Monte Lanakila había un complejo hotelero, cosa que sorprendió enormemente a todos. Ash, Lillie, Kukui, Burnet y Rotom, por otra parte, parecían divertidos ante la reacción de los recién llegados.
—¡E-Esta cosa es gigantesca!— exclamó Elio, boquiabierto.
—Esto… Esto no pudo haber sido construido en un solo año…— murmuró Selene, jalando repetidamente la manga izquierda de Gladio.
Aether simplemente veía en silencio la cima de la gran montaña. Había cierto deseo en su mirada.
—Wow… Esto definitivamente es diferente a la ruta 10 que yo conocía— admitió Hau.
—¡Puede parecer que es así, pero en realidad la ruta 10 sigue funcionando como de costumbre!— aseguró Kukui con gran orgullo. Con una mano les indicó que lo siguieran. Comenzaron a cruzar a través de un estacionamiento en el que había varias decenas de autos— Si se fijan bien, verán que el Resort Manalo también se construyó con los Pokémon salvajes en mente. No solo les dimos zonas recreativas y los alimentamos, sino que también construimos un Centro Pokémon que no solo auxilia a los entrenadores, también les da tratamiento prioritario a los Pokémon salvajes que lleguen lastimados y en busca de ayuda.
Sonidos de asombro salieron de las bocas de los presentes (a excepción de aquellos que ya estaban enterados y de Gladio; él simplemente veía todo con curiosidad).
—¿Manalo, eh?...— murmuró Hau con una sonrisa mientras continuaban su recorrido por el estacionamiento— ¿Hace cuánto que no escuchaba esa palabra?
Mohn, Elio y Selene lo vieron con curiosidad.
—¿Se supone que significa algo?— preguntó el Asutoro, arqueando la ceja derecha.
Hau asintió.
—Antiguamente, la gente de Alola vivía bajo dos grandes dogmas— levantó el dedo índice derecho sin dejar de caminar—. La primera era "Alola". Aunque es nuestra forma típica de saludar y despedirnos, también significa "compartir"— miró hacia el cielo—. "Puede que lo mío no sea tuyo, pero siempre estará ahí para cuando lo necesites". En eso se resumía la creencia de "Alola".
Los Asutoro y Mohn dejaron salir expresiones de sorpresa.
—No estaba enterado de eso…— los ojos del padre Aether brillaron por un momento— Pensar que tan hermoso significado se escondía detrás de una palabra tan cotidiana…
—¡Al parecer incluso el jefe lo sabía!— exclamó Elio.
Ash, Lillie, Gladio, Pikachu y Rotom voltearon a ver al Asutoro.
—Bueno, llevo viviendo aquí más de dos años— rio, acariciando el mentón de su fiel amigo Pokémon—. Hemos aprendido muchas cosas, ¿verdad, amigo?
—Pika Pi— asintió.
Las miradas de los hermanos Aether se encontraron. La expresión de Gladio decía algo así como: "¿Lo saben?", mientras que la de Lillie decía: "¡Por supuesto!".
Hau entonces levantó el dedo medio de su mano derecha.
—El segundo dogma— todos volvieron a ponerle atención— era "Manalo", que significa "viviremos siempre juntos". Supongo que todos los que estamos aquí sabemos bien lo importante que es la familia para la gente de Alola— sin excepciones, todos asintieron—. Bueno, pues en el pasado "familia" era un término que no se limitaba solo a aquellos que comparten sangre contigo. Tus amigos humanos y Pokémon, tus padres, tus abuelos, tus hijos… Todos ellos eran tu familia— Mahalo se dio la vuelta, comenzando a caminar de espaldas y encarándolos—. Mientras que Manalo representa la unión entre los miembros de una familia, Alola representa la solidaridad en la misma.
Kukui, Burnet, Rotom y Lillie asintieron, satisfechos. La explicación de Hau había sido realmente detallada y acertada.
—Woah… Supongo que la gente de aquí realmente se toma en serio eso de que nada es más importante que la familia, ¿eh?…— murmuró Elio, dándole unos codazos a Gladio, quien lo miró con confusión.
—¿Y por qué dejó de usarse si tiene un mensaje tan bello?— preguntó Selene, intrigada e ignorando el comentario de su hermano.
—Bueno, no es que se haya olvidado o algo así, es solo que la gente considera que "Alola" es suficiente para transmitir ambos mensajes— Hau se llevó las manos detrás de la cabeza mientras reía—. Además de que es más sencillo recordar la palabra Alola. Literalmente es el nombre de nuestra región.
Mahalo volteó hacia Mohn al escucharlo aplaudir.
—¡Una maravillosa explicación, Hau!— elogió, sonriendo— Incluso para alguien como yo, fue sumamente sencillo el seguir tus palabras.
El moreno se rascó la nuca, un poco avergonzado.
—Son las historias con las que crecí de niño— rio—. Si no pudiera explicarlas a otras personas, entonces no podría decir que de verdad las conozco.
Burnet chasqueó los dedos de la mano izquierda (con la que no estaba cargando a Lei).
—De seguro conociste a un montón de gente en tu viaje por Kalos— dijo mientras sonreía—. Debiste conseguir mucha práctica gracias a su curiosidad.
Al escuchar eso, Mahalo volvió a reírse, solo que se le veía un poco nervioso e incluso incómodo.
—Bueno… Había una rival bastante curiosa…— murmuró.
Los miembros del equipo S&M, con excepción de Ash, voltearon a verse entre sí. ¿Acaso Hau…?
Justo cuando Gladio puso una mano en el hombro del futuro Kahuna y este volteó a verlo, la voz de Kukui atrajo la atención de todos.
—¡Y bueno, espero que les haya gustado esta parte del Resort Manalo porque ahora vamos a la siguiente!— con gran confusión se giraron hacia Kukui, quien sonreía ampliamente— Vamos, chicos, hay que subir al autobús.
Entonces se dieron cuenta de que estaban en una parada de autobuses. Había muchísimos y eran realmente largos; todos estaban pintados a mano con diversos paisajes de Alola y en determinadas partes, podía verse el logo de la región.
Ash, Elio, Selene y Hau corrieron rápidamente hacia Kukui apenas espabilaron.
—¡Espere, profesor, ¿no es aquí donde están nuestros papás?!— preguntó Selene, señalando hacia el gran complejo. Elio asintió con fuerza.
—¡Ellos dijeron que nos estarían esperando en el Resort Manalo!
—¡Mamá me dijo lo mismo!— secundó Hau.
—¡Y mi mamá y amigos dijeron que nos veríamos aquí cuando llegaran mañana!— le dijo Ash.
—¡Pikachu Chu Pikachu!— el roedor comenzó a gesticular, repitiendo lo dicho por su entrenador.
Kukui y Burnet rieron. Lei le pidió brazos a Ash; él aceptó sin dudarlo.
—Tranquilos, tranquilos— Burnet les indicó mediante gestos que respiraran un momento, cosa que los cinco hicieron—. Mi amorcito tiene una respuesta para eso.
—Aunque honestamente, ¿no buscaron absolutamente nada de la Liga en internet?— preguntó Rotom, mirándolos con cierto reproche— ¿Ni siquiera si tenían que registrarse, hospedaje o algo?
Los cuatro humanos voltearon la mirada. Pikachu se alejó, saltando hacia Lillie y aprovechando su condición como Pokémon para evitar la vergüenza.
—Estábamos muy ocupados en ese entonces, por lo que papá y mamá dijeron que lo harían por nosotros…— murmuró Selene, rascándose la mejilla. Elio volvió a secundarla, asintiendo.
—Estaba ocupado con lo de la Liga Kalos, así que Acerola dijo que lo haría por mí…— admitió Hau, apenado.
—Lillie dijo que ella se encargaría de eso…— rio Ketchum, buscando apoyo en su novia.
Rotom dejó salir un sonido similar al de un suspiro.
—Aunque en realidad quien se encargó de todo fue el profesor— los cuatro voltearon a ver al hombre, quien reía ante la situación—. Es cierto que registró a todos ustedes personalmente, pero Lillie y Gladio al menos tuvieron la decencia de investigar por su cuenta, ¿saben? ¡Y Selene, de verdad no me lo esperaba de ti!
La azabache se ruborizó y comenzó a juguetear con sus índices.
—Estaba ocupada…— murmuró.
—Ya, ya…— intervino Gladio, alejando un poco a la Pokédex y sonriéndole— ¿No te alegra que sea una sorpresa? Podrás grabar algunas buenas reacciones. Te gusta eso, ¿no es así?
—¡Gladio!...— exclamó Selene en un tono de voz no muy alto. Estaba realmente agradecida por lo que estaba haciendo.
RotomDex lo consideró un momento y finalmente asintió.
—Te doy la razón— dijo y finalmente se retiró.
—¡Bu-Bueno, si todo está dicho, entonces vayamos a esa otra parte del resort!— exclamó Hau, viendo una oportunidad para salir de la situación (la cual sabía, tarde o temprano podría girarse contra él).
—¡Síganme!— les indicó Kukui, avanzando hacia uno de los autobuses. En él estaba pintado un paisaje que todos conocían bien, pues era el del hermoso pueblo Iki.
Todos comenzaron a caminar hacia el vehículo y mientras lo hacían, Selene vio de reojo a Gladio. Le dedicó una enorme sonrisa para luego correr al lado de su hermano mayor.
Aunque Aether se vio un poco confundido, también le devolvió el gesto a pesar de que ya no lo estaba viendo. Sintió un fuerte codazo en las costillas derechas y adolorido miró a su hermana, quien lo veía con orgullo y picardía.
—¿Por qué fue eso?...— preguntó, llevándose una mano al costado.
Lillie volteó a ver a Pikachu y ambos negaron con la cabeza, suspirando. Le puso una mano en la espalda al rubio.
—No te preocupes, hermano. Mi Ash también es así y mira lo encantador que es— le dijo en un tono tranquilizador que solo confundió más a Gladio.
El rubio volteó a ver a su padre, quien con la mirada le decía que tampoco lo entendía. Al final solo se limitó a suspirar y a volver a sonreír.
—Te echaba de menos, Lillie— le dijo, tomándola por sorpresa.
Los ojos de la rubia se pusieron llorosos y lo abrazó del brazo.
—Yo también…
Gladio se rio y le acarició la cabeza con la mano que tenía libre.
El viaje en camión fue uno de casi una hora y media. En el camino todos comenzaron a ponerse ropa de invierno como chaquetas, bufandas, guantes y gorros, pues lentamente sentían como la temperatura disminuía. ¿Los motivos? Que era otoño y que se acercaban al pie del Monte Lanakila.
Todos vieron con ternura al pequeño Lei, quien parecía una bolita acolchonada y sonriente. De importante mención es el hecho de que, para algunos, esa fue la primera vez en mucho tiempo que vieron a Kukui sin el pecho al aire.
Una vez que el autobús llegó a su destino y todos bajaron, se encontraron con un servicio de Pokémonturas; un nuevo tipo de ellas: los Mamoswine. Según el profesor, ellos estaban ahí para esas personas que no podían caminar por mucho tiempo. Tras una caminata de tal vez dos o tres kilómetros, llegaron a su siguiente parada.
Vieron impresionados el sistema de teleféricos que estaba instalado, así como los diversos elevadores (los cuales hacían varias paradas) que llevaban hacia la cima de la montaña. Podían ver el gran estadio a lo lejos y eso solo incrementó la emoción de todos.
El gran grupo se separó en dos partes. La primera estaba compuesta por el matrimonio Sorba, Mohn, Lei, Lillie y Rotom; ellos tomaron un teleférico. El segundo grupo consistía en Ash, Pikachu, Hau, Gladio y los gemelos Asutoro, quienes fueron por uno de los elevadores.
Mientras que la ruta del teleférico consistía más que nada en un transporte lento y que te permitía relajarte viendo los paisajes, los elevadores eran lo opuesto. Estaban hechos para aquellas personas que llevaran prisa y que quisieran helarse un poco (pese a que eran elevadores cerrados y con calefacción).
Llegaron al mismo tiempo, solo que algunos más helados que otros.
Y finalmente, ahí estaba. Aquel lugar por el que habían esperado tanto tiempo, donde chocarían las ambiciones y deseos de las dieciséis personas más fuertes de Alola.
Los ojos de Ash, Elio, Selene y Hau brillaron por la emoción. Gladio adquirió una sonrisa que por algún motivo se veía nostálgica.
—Fue en esta gélida cima…— escucharon murmurar a Mahalo. Cuando el futuro Kahuna sintió que todos lo estaban viendo, se apresuró a reír— ¡Nada, nada! Solo pensaba en una cosa.
Kukui lo miró fijamente. Como casi todos los presentes, él era plenamente consciente de que en ese lugar Hau había visto morir a dos personas así como al asesino de su padre, sin mencionar que esa nieve también estuvo a punto de ser su tumba. Se apresuró a darle unas palmaditas en la espalda a Mahalo y a animarlo para que caminara.
—¡E-Espere, espere!— pidió el moreno con rapidez— ¡Tenemos que tener cuidado con los túneles de…!
—No te preocupes por eso, Hau— le sonrió Kukui—. El camino principal está bien marcado y siempre se mantiene despejado, ¿ves?
Todos siguieron con la mirada la amplia ruta frente a ellos, la cual ciertamente estaba desprovista de nieve y delimitada gracias a un camino de luces que se encontraba en cada uno de los costados. Grandes carteles con advertencias podían ser leídos fuera de la ruta segura.
Hau vio como a unos cuantos kilómetros emergía un Sandslash y sintió la necesidad de tragar saliva. El recuerdo del cadáver de Tori le llegó a la mente como un destello. Al final solo suspiró.
—Gracias, profesor. Esto me tranquiliza mucho más— le aseguró, recibiendo una sonrisa.
Y apenas Mahalo demostró que estaba bien, todos siguieron el camino hacia el estadio.
La estructura era enorme y de hecho, tenía lo que parecían ser tres estadios más pequeños a los alrededores (uno en el este, otro en el oeste y el último en el norte). Gladio no tardó en preguntar por el aforo de cada uno de los estadios.
El estadio principal tenía capacidad para sesenta mil personas, mientras que los pequeños tenían espacio para unas quince mil cada uno. La venta total de boletos, sin embargo, no era de sesenta mil. Primero tenían que cerrarse las inscripciones para la Liga Pokémon y en base al número de participantes, se determinaba la cantidad de entradas para espectadores que se vendían. Al final, eran los participantes quienes tenían prioridad para quedarse en el Resort Manalo.
Mohn fue el siguiente en hacer una pregunta, pues a su parecer, era imposible que el Resort Manalo tuviera capacidad para esas sesenta mil personas. Era demasiada gente, y Kukui le dio la razón.
El Resort Manalo era el lugar que se había construido para que los participantes (las estrellas del espectáculo) tuvieran mayor facilidad a la hora de trasladarse hacia el estadio, pero aun así se quedaban cortos de espacio. Fue por esa razón que el profesor Kukui, en colaboración con el Campeón de Galar; el presidente Rose de la corporación Macrocosmos y la empresa Aerotaxis Galar, logró abrir una sucursal de ésta última en ciudad Malíe (lugar donde se quedaban la mayoría de espectadores), la cual contaba con montones de unidades disponibles solo para el evento.
—Y como los Corviknight son mucho mejores con el frío que la inmensa mayoría de los tipo Volador, son la opción perfecta para el trabajo— Kukui se veía orgulloso con cada palabra que salía de su boca, y los sonidos de admiración que sus acompañantes dejaban salir solo lo ponían más feliz.
—Vaya… ¡Así que era eso!— exclamó Ash con emoción— ¡Estuve hablando con Leon hace un par de semanas y me dijo que el negocio que tenían para Alola iba viento en popa!
—Me contó lo mismo— asintió Gladio.
Hau y los Asutoro voltearon a verlos con los ojos abiertos como platos.
—¿U-Ustedes intercambian correos con el Campeón de Galar?— preguntó Elio, temblando. Tal vez era el frío, la emoción o la envidia.
—De Ash no me sorprende porque, bueno… ¡Es Ash!— al expresar su sorpresa, Hau parecía no considerar su posición como futuro rey de Alola— Si vieras su agenda, estoy seguro de que te encontrarías los nombres de los siete Campeones de la Luz..., ¡¿pero Gladio?!
—Combatimos, nos llevamos bien, intercambiamos números y hablamos de vez en cuando— Aether se encogió de hombros con simpleza—. Sus consejos me han salvado el cuello en más de una ocasión.
—Guh…— fue el sonido de frustración que salió de Selene— Algún día nosotros también seremos famosos y tendremos al Campeón Leon en nuestros contactos…
Lillie rio de forma nerviosa.
—¿No les basta con Red?— preguntó.
—¡Cuántos más mejor!— respondieron ambos Asutoro al mismo tiempo. La rubia se encogió un poco ante la intensidad de los gemelos.
—Así se sienten algunos de ustedes, ¿eh, amigo?— rio Ash mientras veía a Pikachu.
—Pi…— asintió, resignado.
Todos dejaron de hablar de golpe, en cuanto sintieron un agradable viento cálido golpear sus rostros.
—¡Bienvenidos!— escucharon decir. Todos vieron a la enfermera Joy, quien se encontraba a varios metros de la entrada del estadio. La mujer iba vestida con ropa normal, ignorando completamente el clima exterior gracias a la calefacción que había dentro del lugar— Lamento decir que la Liga Pokémon todavía no ha dado inicio, pero si poseen reserva…— se interrumpió a sí misma, adquiriendo un gesto de sorpresa— ¡Profesor Kukui! ¡Creí que llegaría dentro de un par de horas!
El profesor, quien comenzó a quitarse su abrigo, saludó con una sonrisa a la mujer.
—Bueno, era la intención, pero quería aprovechar para mostrarle el lugar a nuestros invitados— respondió, apuntando con la cabeza a las personas que lo seguían.
La enfermera Joy dejó salir un suspiro de sorpresa y luego sonrió.
—¡En ese caso, será mejor que llame a algunas personas que han estado esperando su llegada!— y dicho eso, salió corriendo del mostrador. Un Comfey llegó para relevarla.
—Supongo que se refiere a nuestros papás— le dijo Elio a Hau, cruzándose de brazos. Mahalo asintió.
—Yo no estaría tan seguro— escucharon decir a Kukui. Voltearon a verlo, un tanto desconcertados.
Estuvieron pensando en ello por unos segundos hasta que finalmente, todos los miembros del equipo S&M sonrieron ampliamente (Gladio no, él simplemente sonrió un poco). Burnet rio, complacida por la situación y Mohn simplemente se vio confundido.
—Supongo que estamos juntos en esto, Lei— le dijo al bebé, quien comenzó a tallarse los ojos con un poco de somnolencia—. O tal vez no…
Todos aprovecharon para tomar asiento en el gran lobby mientras apreciaban los alrededores. Les recordaba enormemente al Estadio Royale, solo que a mucha mayor escala. Una cosa que también les sorprendía era que, aunque creían que la mayoría del estadio estaría dedicada a, mismamente, el estadio, en realidad la parte interior también era inmensa y los pasillos eran sumamente largos. Vieron varios elevadores y de inmediato se preguntaron para qué servirían.
Fue tras unos minutos que se escucharon pasos acelerados, haciendo que el equipo S&M se pusiera de pie. Entonces vieron a dos personas correr a lo lejos y de inmediato las reconocieron.
La primera persona era Acerola Malíe, de diecisiete años. No quedaba ni rastros de aquella chica que iba a todos lados con un vestido hecho básicamente de trapos, sino que ahora utilizaba el uniforme de la policía de Alola (idéntico al de la oficial Jenny). Su cabello ahora estaba en una coleta baja y la mayor parte de su cabeza estaba cubierta por la gorra del uniforme policial.
La otra persona era la Kahuna de Poni, Hapu Honua, de veintiún años. Su ropa era básicamente un largo overol de tirantes hecho de mezclilla azul, debajo del cual podía verse una camisa blanca de manga larga. Levaba puestos unos guantes marrones y unas botas de trabajo del mismo color. Su largo cabello negro ahora estaba atado en una sola trenza que le llegaba hasta las rodillas.
—¡HAUHAU!— gritó con fuerza Acerola, corriendo directamente hacia Mahalo. Su rostro mostraba una inmensa felicidad al igual que sus vidriosos ojos.
—¡Acerola!— Hau se veía igual de contento al volver a encontrarse con su amiga y de inmediato extendió los brazos para recibirla.
Lo que nadie esperaba era que Malíe diera un largo salto que cubriría la distancia entre ella y el moreno, embistiéndolo con fuerza y derribándolo.
—¡HauHau! ¡Por fin volviste, HauHau!— repetía Acerola mientras daba pequeñas pataditas por la emoción. El sombrero se le había caído por el impacto.
—Ho… Hola de nuevo, Acerola…— rio Hau con cierto dolor. Mientras recuperaba el aire, comenzó a acariciarle la cabeza— Es bueno verte… otra vez…
—¡Te extrañé muchísimo, HauHau!— le aseguró, viéndolo directamente a los ojos mientras que pequeñas lágrimas salían de los suyos.
El gesto adolorido de Mahalo desapareció, dando paso a una sonrisa llena de ternura.
—¡Yo también te extrañé, Acerola!
Y al oír eso, Malíe pegó la cara contra el pecho del futuro Kahuna, sollozando un poco.
Aunque Elio y Selene se sintieron un poco desplazados, todos sabían que Hau era la persona con la que Acerola más deseaba reunirse.
—Esta chica…— escucharon suspirar a Hapu, quien sonreía con cierta resignación. Se rascó la cabeza— Mira que olvidarse de todos y todo e ir directamente a lo que te importa…— miró hacia aquellos que nunca se habían ido de Alola y les dio una pequeña cabeceada— Profesores y familia…
Los "profesores y familia" (que incluía a Lei, Mohn, Ash, Lillie, Rotom y Pikachu) le devolvieron el saludo, aunque más bien parecían estarle diciendo que no les importaba esperar. Hapu les sonrió.
—Entonces… ¿Quién primero?— preguntó y antes de que Elio pudiera dar un paso al frente, fue empujado hacia atrás por su hermana menor.
—¡Ey!— exclamó, pero se calló de inmediato al ver la sonrisa llena de complicidad por parte de Selene. Lo entendió todo.
—¡Mozuela!— dijo entonces Hapu, extendiendo sus brazos y abrazándola— No me gusta absolutamente nada el hecho de que te hayas hecho más alta, ¿pero sabes algo? ¡Te ves incluso más bonita que ayer!— puso un rostro lleno de sorpresa y con atención, palpó los bíceps de la Asutoro— Vaya… No solo creciste en altura, ¿eh?…
Selene se rio.
—He hecho algo de ejercicio— bromeó.
—¡En fin, eso es aún mejor para mí!— Hapu se veía radiante— ¡Supe que llegaste a las semifinales en la Liga Sinnoh! ¡Eso es bueno; quiere decir que llegarás a los dieciséis mejores de la Liga Alola!
Asutoro suspiró, un tanto resignada.
—Barry me daba mil vueltas en cuanto a técnica y fuerza. No puedo quejarme del resultado final— dijo, negando con la cabeza.
—Había olvidado tu obsesión por los extranjeros— voltearon a ver a Gladio, quien había sido empujado hacia el frente por Elio—. Lo siento, pero este torneo se lo llevará un ciudadano de la región.
Hapu frunció el ceño mientras sonreía y extendió una mano hacia Aether.
—¡Hablando en grande, eso me gusta!— aseguró mientras Gladio le aceptaba el apretón— ¡Es bueno tenerte de vuelta, Campeón de la Liga Johto! ¡Elevarás mucho la competitividad del torneo!
—Es bueno volver— dijo él con simpleza, asintiendo con la cabeza.
Entonces fue su turno… Las miradas de Elio y Hapu hicieron contacto, haciendo que el primero se sonrojara y tragara saliva. Por fin, después de tanto tiempo y en persona… Se dispuso a hablarle, pero claro que alguien no fue tan considerado como Selene.
—¡Hau Mahalo aquí!— exclamó el futuro Kahuna, levantándose del suelo junto a Acerola, quien seguía manteniendo su gran sonrisa mientras volvía a ponerse la gorra.
—¡Mozuelo!— exclamó Hapu nada más verlo— ¡Solo mírate! ¡Más alto, más musculoso y definitivamente más masculino! ¡Tal como tu tata y como el tata de él! ¡Todo un Mahalo hecho y derecho!
Hau sonrió con orgullo al escuchar eso.
—¡Y no olvides mis logros!— le recordó, llevándose las manos a la cintura.
—Ah, sí, eso fue bueno, pero no tendrá mucho caso si tú ganas la Liga. ¡Lo que queremos es incentivar la competitividad de los locales, no apaciguarla!— le dijo, dándole un pequeño puñetazo en el brazo izquierdo.
Mahalo dejó de lado su sonrisa y simplemente entrecerró los ojos.
—Al menos podrías guardarte eso para ti…
Hapu soltó una carcajada y luego se cruzó de brazos. Lo vio con orgullo, cosa que sorprendió al moreno.
—Es broma, mozuelo— le dijo, viéndolo a los ojos—. Has crecido mucho desde que empezaste. Tus ancestros estarían orgullosos de ti.
Al escuchar eso, Hau sonrió instintivamente.
—¡Voy a asegurarme de que así sea!— exclamó.
Honua asintió con fuerza.
—¡Cuando esto termine, vayamos a tomar algo! ¡Yo invito, por supuesto!
—A-Ah… ¿No habrá algo sin alcohol? Es que ya lo probé y no…
—¡¿Eh?! ¡¿Cuál es el caso de ir a tomar algo si no tiene alcohol?!
—¡¿A ti te gusta?!
—¡Ni siquiera sé a qué sabe!
—¡¿Ehhhh?!
Mientras todos reían con la conversación, Elio simplemente dejó salir un suspiro.
—Ya llegará el momento, Elio…— pensó y comenzó a dar unos pasos hacia atrás, dispuesto a volver a tomar asiento— Al menos la silla no me deja colgado…
Antes de poder llegar más lejos, sintió como la manga de su chaqueta era jaloneada y se detuvo. Miró hacia atrás, donde Hapu lo veía con cierto enfado.
—¿Y tú a dónde vas?— le preguntó.
—Esto… ¿A sentarme?— respondió, arqueando una ceja.
—¿Sin siquiera detenerte a saludar? Tus padres vienen de camino. ¿Quieres que les pregunte si ellos te educaron así?— interrogó, soltándolo y cruzándose de brazos. Elio desvió la mirada y chasqueó la lengua, viéndose un tanto irritado— ¡Si tienes algún problema, dímelo a la cara!
Ante la mirada de todos, Elio se rascó la cabeza y dejó salir un fuerte suspiro.
—¡Ahhh! ¡Al diablo!— y con rapidez, envolvió a Hapu en un abrazo que tomó a todos por sorpresa.
Selene comenzó a jalar de la manga de Gladio mientras señalaba la escena con entusiasmo. Lillie se veía igual de emocionada y solo fue cuestión de segundos para que Acerola y Hau se dieran cuenta de lo que estaba pasando.
—¡¿A ELIO LE GUSTA HAPU?!
—Ah, es cierto, a Elio le gusta Hapu…— recordó Ash, cruzado de brazos y mirando hacia el alto techo— Si no lo supiera, jamás me habría dado cuenta… Lo oculta muy bien.
Ash no solo estaba equivocado, sino que también era un poco corto de mente.
—¿Qué bicho te picó a ti?— le preguntó Hapu, viéndose confundida— ¿Te volviste más blando en tu viaje por Sinnoh?
—Se te dificulta quedarte callada por un momento, ¿verdad?...
—Bastante.
—… Eso es bueno.
Al final, Honua le devolvió el abrazo.
—¿Quién iba a decir que el blandengue de mi mejor amigo, el que presumía sus músculos ante un barril de agua, terminaría quedando entre los ocho mejores de la Liga Sinnoh?...— adquirió una sonrisa burlona— Claro que por debajo de su hermana.
Elio al oír eso se separó de ella.
—¡Eso fue por pura mala suerte!— aseguró, señalándola— ¡Si a Selene le hubiera tocado Barry en los cuartos, ella tampoco habría podido vencerlo! ¡El tipo es irritante, estúpido y a veces quería golpearlo, pero es bueno entrenando Pokémon!
Hapu se encogió de hombros y mientras mantenía su gesto burlón, miró hacia otro lado.
—Como digas, cuartos.
—¡Tú…!
—¡Gladio-chi, Selenomicón! ¡Hola otra vez!— los saludó Acerola, aprovechando el pequeño momento de confusión— ¡Por cierto, puede que no lo sepas, Gladio-chi, pero yo también soy parte del equipo S&M!— dicho eso, sacó del bolsillo de su chaleco la insignia oficial del equipo.
El rubio le sonrió.
—Estaba enterado— le dijo, cruzándose de brazos—. También, como líder del equipo Noche, te doy la bienvenida a nosotros.
—¡¿Eh?! ¡¿Yo soy parte del equipo Noche?!— preguntó Acerola con una sonrisa— ¡¿Junto con HauHau y Selenomicón?!
—Sí. Lillie dijo que así estaba bien y como usas tipo Fantasma, yo también pensé que lo estaba— contó—. Así que, nuevamente, bienvenida.
—¡Entonces Hapumpkin…!
—¡Pertenece al poderoso equipo Día, por supuesto!— Elio dejó su discusión con Hapu para rodearla por el cuello y acercarla a él.
—¡No te me pegues tanto!— le dijo, apartándolo a empujones— ¡Me molesta que un chiquillo como tú haya crecido tanto y mire sin respeto a sus mayores!
—¡No es mi culpa que no hayas sido bendecida con altu…! ¡AUCH!
Escucharon la risa de Lei, quien no parecía haberse quedado dormido.
—Yo creí que como era la Kahuna de Poni, sería parte del equipo Noche…— murmuró Acerola, desconcertada.
—Sí, nosotros creíamos lo mismo, pero Lillie dijo que Hapu pegaba más en el equipo Día— Gladio se encogió de hombros—. Ni idea de por qué.
Ash y Pikachu simplemente se reían al ver el gesto orgulloso de la rubia.
—Por aquí, por favor— escucharon decir a la enfermera Joy. Voltearon a ver hacia donde estaba la mujer y rápidamente dieron con cuatro personas más.
Malvácea Mahalo estaba empujando la silla de ruedas de Nanu Malíe. Detrás de ella iban los señores Asutoro.
—¡Llegaron!— exclamó Tsukishima, levantando el brazo derecho.
Los ojos de Hau brillaron al ver al anterior Kahuna de Ula-Ula y todos se dieron cuenta de eso.
—Aquí está bien, Ace. Gracias— Nanu le sonrió a quien consideraba su nuera.
—Con gusto, tío Nanu— le dijo, devolviéndole la sonrisa.
—¡Ey, papá, papá!— llamó Acerola, dando unos saltitos— ¡Mira, es HauHau! ¡Mira lo mucho que creció!
Nanu sonrió al verlo y Hau interpretó eso como una señal para que se acercara. Mahalo se arrodilló para quedar a su altura.
—Volví a casa, tío Nanu— le dijo, recibiendo un asentimiento.
—Sí… Veo que tienes el aspecto de un verdadero Kahuna— sus ojos penetraron el alma de Hau—. Demuéstrame que tu espíritu y tu mente también son los de uno.
Mahalo sintió que podría llorar en cualquier momento ante la fe ciega que esos ojos acababan de transmitirle. En lugar de dejar caer las lágrimas, dio un fuerte asentimiento.
—Por favor mírame, tío Nanu. No te decepcionaré.
—Sé que no. Has llegado muy lejos como para hacerlo— y dicho eso, le dio unas palmaditas en el hombro derecho—. Felicidades nuevamente por tu victoria en la Liga Kalos.
—¡G-Gracias!— dijo, frunciendo el ceño para contener el llanto— ¡Significa mucho!
Malvácea se puso junto a su hijo y lo hizo ponerse de pie. Lo abrazó mientras sonreía con orgullo.
Nanu aprovechó ese momento para mirar hacia otra persona. Sus ojos y los de Gladio se encontraron.
—Recibí tu reporte— le dijo. Se veía serio, pero no frío—. Buen trabajo.
Gladio se reverenció ante él, cosa que sorprendió a más de uno.
—Seguiré esforzándome.
Entonces el Kahuna miró hacia los Asutoro, a quienes les asintió. Era un saludo formal, pero también uno que les decía: "Espero ver lo que han aprendido".
Elio y Selene se pararon con firmeza e hicieron un saludo militar. Desde que Nanu se había retirado como Kahuna y jefe de policía, se le veía mucho más sereno, descansado y sabio.
—Señor Nanu, Hapu, yo personalmente quiero darles las gracias por haber venido hasta aquí— Kukui hizo una reverencia, llamando la atención de todos—. Especialmente a usted, señor Nanu. Sé que ya no es Kahuna, así que pedirle este favor…
—Bah, no digas tonterías— Malíe se cruzó de brazos—. Lo mínimo que puedo hacer es apoyar a los discípulos de Hal y Hala.
Kukui se vio realmente conmovido al igual que la familia Mahalo.
—Aunque sea el caso, de verdad le estoy agradecido— aseguró, mirando luego a todos los presentes—. Durante la Liga Pokémon de Alola, el jurado estará compuesto por la Kahuna de Poni, Hapu Honua; el ex Kahuna de Ula-Ula, Nanu Malíe y la Kahuna de Akala, Olivia Konikoni— aunque todos sonrieron por lo dicho, nadie estaba realmente sorprendido. La noticia se había esparcido hacía semanas.
—Olivia dijo que no podría llegar hoy por complicaciones con su salud— intervino Burnet, viéndose un poco triste al tener que decir eso—. De cualquier forma, ella llegará mañana temprano.
Lillie fue la más afectada al escuchar eso. Se notó en su expresión deprimida. Se tranquilizó un poco en cuanto Ash la tomó de la mano y le sonrió.
—En otros temas…— dijo Kukui, notando el estado de Lillie— Por favor, déjenme guiarlos a través del Estadio Manalo. ¡Les aseguro que será de su agrado!
Nadie puso objetó nada, al contrario, parecían emocionados.
El interior del Estadio Manalo, según fueron viendo, era realmente algo fuera de lo común. Estaba lleno de todo tipo de establecimientos como tiendas de recuerdos y restaurante e incluso había algunas puertas que llevaban al exterior, mostrando cabañas de esquí e incluso pistas de hockey. Pero no era solo el interior del estadio principal el que era así, sino que los otros tres pequeños estadios también estaban muy bien amueblados y parecían zonas de relajación por sí mismas.
Al final, una vez recorrieron la mayor parte del lugar, solo quedó usar los ascensores…
La despertó el sonido de Rotom vibrando y por supuesto, Pikachu y la misma Pokédex también se levantaron. El único que no lo hizo fue Ash.
Lillie se frotó los ojos y bostezó. Luego de eso, miró hacia donde estaba su pareja, quien dormía plácidamente.
Dormir con Ash Ketchum, al principio, había sido una labor algo complicada. No podía estarse quieto ni un momento y siempre terminaba en todo tipo de posiciones extrañas que le causaban algún tipo de dolor físico a Lillie, ya fuera en el cuello, en los hombros o en el abdomen. Esa tendencia suya había ido desapareciendo poco a poco hasta que finalmente se hizo capaz de dormir en una sola posición durante varias horas.
Y al igual que sus extrañas posiciones para dormir, el despertar temprano también había desaparecido. Lillie y Rotom tenían la teoría de que el Ash madrugador era el producto de la ansiedad de Ketchum, quien sentía que si no aprovechaba al máximo su día, estaría desperdiciando su segunda oportunidad. Ahora que esa ansiedad se había ido, él por fin podía relajarse con total seguridad.
De todas formas, Lillie no pudo seguir pensando mucho más en eso pues la voz de Rotom llamó su atención.
—Tiene que despertar— le dijo la Pokédex—. Misty acaba de mandarle un mensaje. Ellos ya están aquí.
Al escuchar eso, Pikachu y Aether se sintieron mucho más despiertos que antes.
—Ash, despierta— lo llamó Lillie, viéndose un poco apurada—. Tus amigos ya llegaron, posiblemente tu familia también. Tienes que ir a encontrarte con ellos.
Ketchum murmuró algo totalmente incomprensible y simplemente se dio la vuelta mientras sonreía. Lillie lo vio con algo de culpa.
—Lo siento, querido…— murmuró, bajándose de la cama— Te lo dejo, Pikachu.
El roedor asintió y le sonrió.
La mucama que iba pasando por delante del cuarto en ese momento se asustó al ver el gran brillo amarillo por debajo de la puerta, seguido del fuerte grito de Ash.
—¡¿E-Está bien, señor?!— preguntó mientras tocaba la puerta.
—B-Bien…— respondió el azabache, chamuscado.
—Lo siento, Ash— le dijo Lillie, acomodándole el cabello—. Es solo que ya es hora.
—¿Hora?... ¿Hora de qué?...— preguntó el paletiano, todavía sin estar en sus cinco sentidos.
—Hora de que le hagas frente a lo que estuviste aplazando como por un año y medio— le dijo Rotom.
Lillie frunció un poco la boca y asintió.
—También de eso…
Ash se quedó en blanco por un momento, procesando las palabras de Rotom. ¿Qué era lo que había estado aplazando durante un año y medio?...
Tardó cerca de cinco minutos para darse cuenta. Cuando finalmente lo hizo abrió bien los ojos y dejó salir un:
—Oh…
—Sí. "Oh"— repitió Rotom, un tanto fastidiado por lo lento que era el proceso mental de su dueño— ¡Ahora vamos, tienes que vestirte! ¡Misty no ha dejado de spamear mensajes desde hace como diez minutos y Max y May ya se le están uniendo!
Ash se dio prisa para levantarse y ponerse su pierna protésica. Sacó con rapidez la ropa que había empacado para la ocasión. Se trataba de una sudadera azul rey con franjas negras en diagonal (en la parte trasera se podía leer "Ketchum"), una camiseta blanca lisa, unos jeans oscuros y unas deportivas que iban a juego con su sudadera. Su gorra era una muy parecida a la que había utilizado en su viaje por Sinnoh, solo que en el centro de la misma se veía la silueta blanca de una Poké Ball. Toda su vestimenta había sido un regalo de Lillie cuando cumplieron un año como pareja. En su mano derecha había un guante negro y sin dedos, mientras que de su cuello colgaba un collar con un dije de obsidiana.
Ketchum estuvo a punto de salir corriendo por la puerta pero se detuvo. Entró rápidamente al baño y tras unos pocos minutos, salió a toda prisa. Se paró junto a Lillie.
—Asegúrate de alcanzarnos luego, ¿sí?— le dijo, sujetándola del rostro y dándole un beso en la frente.
—Eso haré, pero en serio, aclara las cosas con ella— Lillie le daba una sonrisa comprensiva que hizo sentir a Ash como un idiota—. Sé que inevitablemente las cosas serán algo incómodas, pero si eso puede reducirse lo más posible, entonces inténtalo… No me gustaría que tu reencuentro con tus amigos sea así por mí.
—Ey… No digas eso— Ketchum le volvió a dar otro beso en la frente—. Yo… Verás que ella lo entenderá. Te lo aseguro, es una buena chica.
Aether entonces le dio un pequeño beso en la mejilla izquierda.
—Sé que sí. Es una gran amiga tuya, después de todo— y tras decirle eso, le dio unas palmaditas—. Así que corre, no los hagas esperar.
Ash asintió con fuerza y extendió su brazo para que Pikachu subiera a él.
—¡Vámonos!— les dijo a los tipo Eléctrico para luego tomar seis Pokéballs del mueble cercano. Abrió la puerta y salió corriendo— ¡Misty va a estar furiosa!
Lillie rio al escuchar eso último.
Mientras que Ash corría, se fijaba en el lugar en el que estaba.
Los ascensores llevaban al subsuelo debajo del Estadio Manalo. Era ahí donde se encontraba la "otra parte" del Resort Manalo y las palabras faltaban para describir lo increíble que era.
Se trataba de largos corredores que se habían hecho con ayuda de Sandslash y Sandshrew (por lo mismo, tenían toda la libertad para pasearse por el lugar a su gusto), para posteriormente ser tapizados y alfombrados. El lugar poseía un clima ideal para los humanos gracias a la calefacción, mientras que era el adecuado para que los tipo Hielo no sintieran calor.
Todos los cuartos eran iguales, pues contaban con dos camas, una mesita de noche y un pequeño comedor con espacio para los dos habitantes de la habitación, sin mencionar el elemento indispensable y principal favorito de Ash: el mini-refrigerador.
Ketchum frenó frente al ascensor más cercano y esperó a que se abriera mientras corría en su lugar para no enfriarse. Apenas se abrieron las puertas, entró.
—¿Dónde están, Rotom?— preguntó Ash, moviéndose con ansias en su lugar. El ascensor de verdad era lento. Deseó haber tomado las escaleras.
—Según Misty, se encuentran entre Donas Cohete y la tienda de Malasadas… Uy, eso suena a que será un gran duelo…— murmuró intrigado— Ah, por cierto, ella dice que Brock no está. Al parecer vio a una conocida y salió corriendo.
Ash arqueó la ceja izquierda, confundido. ¿Una conocida?
—¿Y están todos los demás?— volvió a preguntar.
—Ehh… Misty, Tracey, May, Max, Dawn, Iris, Cilan, Clemont, Bonnie… y el asunto pendiente. Sí, están todos— respondió la Pokédex.
Ketchum se vio un poco molesto.
—No le digas así, Rotom. Tiene un nombre— le recordó.
—Sí, ya lo sé, es solo para que a ti no se te olvide el asunto pendiente— dijo, haciendo un claro énfasis en sus palabras finales.
—Pikachu Pi Pika— el roedor esta vez tuvo que ponerse del lado de Rotom, haciendo suspirar a Ash.
—Ya lo sé…— murmuró, nervioso e incluso incómodo— Es solo que de verdad no quería lastimarla…
—Ay, Ash…— Rotom negó con la cabeza— Creo que ya es muy tarde para eso.
El azabache cerró los ojos con fuerza.
Aunque la Liga Pokémon empezaba al día siguiente, ahora Ash Ketchum tenía otro problema entre manos:
Lidiar con un posible corazón roto.
¡Ey! ¡Pues bueno, terminé el capítulo! No sé si en el siguiente daremos ya inicio a la Liga Pokémon, pero pienso que como mínimo, veremos la ceremonia de apertura. Así que… ¡Creo que el torneo como tal comienza dentro de dos capítulos!
Bueno, pues han pasado algunas cosas con Pokémon en este tiempo, como por ejemplo los nuevos cortos animados. El primer capítulo fue bueno en el aspecto técnico y me pareció curioso ver que tenía voces en español latino. ¡Fue bueno ver una "reimaginación" de los hechos de la Negra Noche!
Y fuera de eso, la verdad creo que no tengo nada que comentar…
¡Así que bueno, eso es todo por el momento! ¡Nos leemos y Alola!
